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04mar06


Llevan a la Justicia federal el caso de los maltratos en la Armada.


En una sorpresiva decisión, con la que busca ponerse al frente del caso, el Ministerio de Defensa anunció ayer que se presentará ante la Justicia federal como "denunciante" de los maltratos sufridos por un grupo de oficiales y suboficiales de la Agrupación Anfibios, de la Escuela de Infantería de la base naval de Puerto Belgrano, la más importante de la Armada.

Tal como reveló Clarín el jueves, en diciembre de 2004, una decena de marinos recién egresados sufrieron un "baile" de bienvenida por parte de sus compañeros antiguos y superiores, que consistió en una golpiza y la orden de permanecer sentados en agua termal hirviendo de una zanja que corre dentro del cuartel. Cinco de ellos terminaron con quemaduras en piernas, glúteos y testículos. Y un teniente de fragata fue el más afectado, con quemaduras de primero y segundo grados.

Ayer, en un comunicado, el equipo de la ministra Nilda Garré anunció que "visto el informe recibido por la Secretaría de Asuntos Militares" y, "entendiendo la posible comisión en el caso de delitos de acción pública, y a la vez de resguardar los derechos de las víctimas y de los posibles responsables de las acciones denunciadas", decidía "presentarse como denunciante de los hechos ante la Justicia federal" para que ésta tome a su cargo el tema.

El miércoles, tras la consulta de Clarín, Garré pidió rápidamente un informe a la Armada. Y el jueves, el secretario de Asuntos Militares, José María Vázquez Ocampo, los recibió del juez de instrucción militar 3, Rafael Molini, quien —indicó Defensa— investiga los abusos desde pocos días después de ocurridos.

También el jueves, cuando Defensa confirmó los hechos, los consideró "graves" y "aberrantes". Por su parte, el almirante Jorge Godoy, jefe de la Armada, habló en una entrevista con Clarín de la necesidad de "erradicar esta cultura (la del 'baile'), que tiene claros rasgos autoritarios". Godoy aseguró que él y Defensa estaban al tanto de los hechos desde que ocurrieron.

Por eso, llama la atención la demora en hacerlos públicos. Además, un artículo de la llamada Reglamentación de las Leyes de Justicia Militar para la Armada, se exime de instruirse en casos de "presunción de delito", como podría ser éste.

Por si ello fuera poco, según se informó a Clarín la Disposición Permanente 01/1989 de la Dirección General de Personal Naval, titulada "Procedimientos a seguir en los casos de comisión de presuntos delitos comunes en jurisdicción militar" obliga a los comandantes, directores o jefes en cuyas jurisdicciones se cometan o exista la presunción de un delito común a denunciar el hecho de inmediato a la autoridad policial más cercana, la Policía de Establecimientos Navales, la Policía Federal, la Policía Provincial, la Gendarmería Nacional o la Prefectura Naval Argentina.

Ayer, Defensa también afirmó que "el actual Sistema de Justicia Militar se ha verificado contrario a los estándares internacionales del debido proceso y de los derechos amparados por la Constitución Nacional" para las partes. Y recordó las intenciones del Ejecutivo actual de implementar una reforma profunda del mismo.

"Mentalidad autoritaria y retrógrada".

La ministra de Defensa, Nilda Garré, aseguró ayer que seguirá trabajando en la "formación, capacitación y educación de los hombres de armas para evitar que una mentalidad autoritaria y retrógrada pueda seguir abrigándose en algunos sectores y pueda darnos estos dolorosísimos y pésimos hechos".

Las declaraciones fueron realizadas al término de la conmemoración del 143 aniversario del fallecimiento del almirante Guillermo Brown, que se realizó en el Apostadero Naval Buenos Aires. Y se refirieron claramente a los maltratos que recibieron oficiales y suboficiales en una base naval de Puerto Belgrano en diciembre de 2004.

Pese a que el Ministerio de Defensa condenó rápidamente los hechos, no ha dado a conocer los nombres de las víctimas ni los de sus jefes de entonces.

Según pudo saber Clarín de la lectura de un documento secreto, el principal afectado físicamente por el "baile" de los marinos fue el teniente de fragata Bernabé Sergio Néstor Cardozo. Pero también habrían permanecido internados en el hospital naval de Puerto Belgrano los cabos segundos José Rómulo Raúl Volggi y Gerardo Martín Cancina Quezada; y los cabos primeros Eloy Armando Salva y Juan Alejandro Urzagasti.

Sus jefes directos en aquel momento eran el capitán de fragata Alejandro Daniel Pereyra, y el capitán de corbeta Alberto Daniel Bertrán. La Escuela de Infantería de Marina estaba dirigida por el capitán de navío Gustavo Bardi.

[Fuente: Clarin, Bs As, Arg, 04mar06]

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