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08ago08


Vicente Massot o el sueño de un nacionalsocialista:
la tecnología de control de los grilletes modernos


El espantoso crimen de Campana, en el que una familia fue masacrada a hachazos, permitió que se difundan aspectos de cómo se maneja el sistema de tobilleras magnéticas para reclusos con prisión domiciliaria. El hecho de que el principal sospechoso de asesinar a dos niños y sus padres logró burlar el control del Servicio Penitenciario bonaerense, hizo que el gobernador Daniel Scioli prometa menos beneficios para los presos, con un coro de "antigarantismo" mediático azuzándolo. Detrás de las fallas, se sospecha que hay una sórdida disputa entre empresas que disputan la concesión del servicio. De 2002 a la fecha, era brindado por la empresa General Industries de Argentina S.A., a la cual se le venía renovando la licitación automáticamente. La última, fue ganada por Megatrans S.A, la empresa de seguridad de Vicente Massot, director del diario Nueva Provincia de Bahía Blanca y defensor de la dictadura y de la tortura.

Desde su medio, Massot se queja de la "inseguridad", mientras que le vende elementos al Estado para vigilar y castigar a la población. El apologista del genocidio tiene garantizado un negocio redondo, gracias al oportunismo y a la falta de voluntad de hacer cambios reales que tienen los funcionarios bonaerenses.

Los grilletes modernos -como los denominó el juez Eugenio Zaffaroni- son un intento del Estado provincial para descomprimir de alguna manera la superpoblación carcelaria. Luego del asesinato de la familia Mansilla, un crimen perpetrado con una crueldad espeluznante, el ministro de Justicia bonaerense, Ricardo Casal, admitió que 22 presos peligrosos (básicamente homicidas, violadores y proxenetas de menores) gozaban del beneficio de estar en sus hogares con la famosa tobillera. Entre ellos se encuentra Marta Oviedo, una ex cabo de la Policía bonaerense que torturó hasta la muerte a Andrea Viera en la Comisaría 1era de Florencia Varela en 2002. Hasta hace no mucho, los policías Néstor Panucci Mansilla, Mauricio Padín Colasso y Sergio Gutiérrez Carrera, que en 2004 abusaron sexualmente de una niña con retraso madurativo de Escobar, estuvieron en sus domicilios controlados por tobilleras magnéticas.

Al ritmo de la privatización de la vigilancia, el servicio de las tobilleras magnéticas quedó en manos de la iniciativa empresarial. Es un suculento negocio_ cada preso que se controla implica un gasto de 30 pesos por día, más de medio millón de pesos al mes con las 600 tobilleras licitadas recientemente. Ahora, hay 300 personas bajo este sistema, pero las autoridades provinciales esperan duplicar la cifra este año. En la nueva licitación, en la que no se pidieron antecedentes, la empresa de Massot se quedó con el negociado. La competencia (GIASA), impugnó la licitación. Megatrans no es nueva en el negocio: controla ya 150 patrulleros de Federal y 1500 de la Bonaerense.

Frondoso prontuario.

Massot, además de ser un empresario de la seguridad que cierra acuerdos con el Estado provincial, es un referente del pensamiento que defiende la tortura y la dictadura. Actualmente, dirige y es el principal accionista del centenario matutino bahiense, ligado históricamente a la Marina y a Emilio Massera. Suele escribir artículos en La Nación o dar Clases en la Universidad Católica. En el pasado, militó en la Falange Restauradora Nacionalista y fue secretario de redacción de la ultraderechista revista Cabildo.

En 1993 fue nombrado viceministro de Defensa por Carlos Menem, pero debió renunciar al reivindicar la tortura, a la que considera como "excesos necesarios". Esta postura no es una novedad. Desde las páginas de su diario pidió a las Fuerzas Armadas en 1973 "proceder…sin contemplaciones ni concesiones". Ese mismo año hablaba de los grupos de tareas de la derecha peronista como de "aguerridos grupos de argentinos que defienden los colores patrios y reaccionan como hace rato debió hacerlo el país todo contra el 'trapo rojo'". En 1976 ya exigía abiertamente "juicios sumarios, pena de muerte dictada por autoridades militares, toque de queda y patrullaje militar en todo el país". En plena época del terrorismo de Estado, concurría a la Esma para dialogar con su director, el almirante Jacinto Chamorro. En el diario bahiense reinó el terror: dos obreros gráficos Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola, fueron secuestrados, torturados y fusilados luego de encabezar reivindicaciones laborales.

En la actualidad, Massot suele lamentarse al considerar que pese a que el bando dictatorial ganó la guerra a nivel militar, la perdió a nivel político, al quedar instalada la idea de los "derechos humanos". Suele pedir "más seguridad" y tiene amigos en las fuerzas de seguridad. La dirección operativa de Megatans supo estar encabezada por el ex comisario de la Federal, Luis Fernández (procesado por extorsionar a mujeres en situación de prostitución y a vendedores ambulantes), y por el comisario Rubén Parravicini (jefe de la Bonaerense en la época que una banda de delincuentes y policías robó el Banco Nación de Villa Ramallo y que los rehenes fueron rematados por los mismos agentes). Como "analista internacional" reclama "la inmunidad a las tropas de los EE.UU. para instrumentar los ejercicios militares conjuntos Aguila III", al tiempo que como "comentarista político" advierte que si el gobierno de Cristina Fernández no cambia su rumbo, "no terminará el mandato".

[Fuente: Prensa de Frente, Bs As, 08ago08]

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