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DERECHOS


31ago10


Declaración de Margarita Isabel Segura de Regine en el juicio por los crímenes cometidos en la Base Naval de Mar del Plata.


AUDIENCIA DEL 31 DE AGOSTO DE 2010

Se encuentran presentes los jueces Nelson Jarazo (presidente del tribunal), Alejandro Esmoris y Jorge Micheli, el fiscal federal general Daniel Adler; la abogada querellante doctora Gloria León (en esta audiencia como testigo); el doctor Alejo Ramos Padilla a cargo de la querella de la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires; los doctores César Sivo y Natalia Messineo a cargo de la querella de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH); los abogados defensores doctor Carlos Meira, doctor Daniel Vázquez y la doctora Paula Susana Muniagurria; y los imputados general de brigada Alfredo Manuel Arrillaga, capitán de navío Justo Ignacio Ortiz y contralmirante Roberto Luis Pertusio.

-En la ciudad de Mar del Plata, en instalaciones del Tribunal Federal del Departamento Judicial de Mar del Plata a los 30 días del mes De Agosto de 2010, dice el:

Sr. Presidente: impuesto que ha sido de las penas con que la ley reprime el falso testimonio, ¿jura o promete conforme a sus creencias decir verdad de todo que sabe y le fuere preguntado?

Sr. Presidente: ¿Su nombre y apellido?

Segura: Margarita Isabel Segura de Regine

Sr. presidente: ¿Su edad?

Segura: 62 años.

Sr. presidente: ¿Su estado civil?

Segura: Casada.

Sr. presidente: ¿Su profesión?

Segura: Ama de casa.

Sr. Presidente: se encuentran como imputados en esta audiencia de juicio los Sres. Alfredo Arrillaga, Justo Ortiz y Roberto Pertusio. ¿Con relación a ellos les comprenden las generales de la ley?

Segura: No, simplemente por algo que pasó en mi casa que fue una confusión.

Sabía el nombre de la otra persona que estaba en Base Naval que era el comandante Malugani, no de estas personas.

Sr. Fiscal: Cuente al tribunal que fue lo que paso esa noche.

Segura: Nosotros estábamos acostados con mi esposo, vivía mi madre con nosotros tenía mi nene, era una casa grande. No escuchamos nosotros, no sé por qué, estábamos muy cansados trabajamos mucho y mi madre golpea la puerta de la habitación gritando para decir que estaban rompiendo algo que estaban tirando que estaban haciendo ruidos espantosos abajo.

La casa era en planta alta y tenia otra parte mas arriba, me puse una bata como pude mi marido no, estaba con el slip pobre y así quedó y nos acercamos hacia la puerta de entrada, porque no sabíamos si eran ladrones por el grado de voz, que decían que abrieran rápido te dije. Y así casi al momento tiros que no sabía ni de dónde venían. Balas que no sé de dónde venían, si supuestamente después lo supe. Porque yo no tenía una mirilla en la puerta. Porque si yo hubiera tenido una mirilla les abro la puerta y que pasen a mi casa y hasta café les invito creo.

Sr. Presidente: Sra. cuando declara…

Segura: Lo miro a usted…. Como no. Disculpe le pido mil disculpas. Y bueno cuando vemos que todo se hace más grande y más grande, paran un poquito creo que estaba una persona arriba, no creo, yo vi a una persona que decía que abriéramos rápido y que mi marido tenía la idea de que se querían llevar al nene por que era un secuestro, porque nos querían robar y ahí les ofrezco dinero y ahí fue peor todavía. Y les ofreció dinero y fue peor todavía.

Les ofreció dinero si querían para que se fueran, y bueno, más tiros, recuerdo que el nos sube a nosotros arriba y ahí alcanza a llamar a la seccional más cercana que era la tercera y daba ocupado y vuelve a llamar y ahí lo atienden. Después sube el para arriba para el otro piso de arriba nosotros teníamos unos juegos, mete gol, juegos que estábamos preparando para cuando el nene fuera más grande.

Y ahí ya se habían dado cuenta que estábamos ahí arriba, ya las balas estaban llegando ahí arriba. Y ahí mi marido nos tira un colchón que había a un costado arriba de nosotros, que en ese colchón después se encontraron balas. De ahí en más al ratito como se había logrado comunicar a la seccional, vienen, llegan a la esquina y le gritan alto no les permiten venir a la policía pero quizá eso nos salvó la vida a nosotros porque ahí mi marido abre la ventanita de arriba y les dice acá hay una confusión porque no sabíamos de que se trataba cuando ve que son camiones verdes y llenos de gente vestida de verde nada de esto pensamos nosotros que nos podría suceder, nada.

En ese momento le dice que paren que nos esperen Nos bajan para abajo porque no bajamos por nuestros propios medios, nos bajan de la peor manera, animales, a mi marido que fue el primero que bajaron, el nene y a mi, a los cuatro.

Después las capuchas, unas capuchas, creo que se llaman capuchas que son de un materia muy duro y tenia una cuerda donde me ataban la pierna con el cuello, que yo pedí por favor porque me estaba ahogando y no soltaba a mi nenito de la mano que era mi tesoro más grande, mi único hijo, que era el único que tenia, que era muy joven pero era el único que tenia. En un momento mi hijo estaba mojado y yo creí que era sangre lo que tenia, pero no, era que estaba lloviznando, pero como no lo veía, creía que lo habían lastimado…(llora)

Sr. Presidente: ¿va a seguir declarando?

Segura: si voy a tomar un poquito de agua. Mi nene que estaba al lado mío me decía mamá a papá le ataron la pierna con el cuello también, lo tiraron arriba de un camión mamá fueron para… porque a pesar de sus 6 años como estaba siempre entre grandes me decía todo, yo digo pero vos te hubieras callado pero no, me decía todo. Lo llevaron para el lado donde están lo circos era para el lado de la costa, mientras me decía a la abuela le están pegando y tiene un revolver en la cabeza y se la llevaron para arriba, a mi mamá.

Con un megáfono, muy cínicamente, que me perdone la palabra, cuando ya estábamos en el medio de la calle tirados y pisoteados, y ya se había llevado a mi marido nos invitaban. Nos invitaban a que bajáramos de la casa para que los vecinos escucharan que los habitantes de Figueroa Alcorta 334 bajaran. En la casa no había nadie, mi madre que la habían llevado arriba para preguntarle cosas que nosotros no teníamos que ver nada, pero nada de nada.

Si recuerdo que cuando me sacan la capucha para volver a subir a mi casa que estaba llena pero llena no sé si eran soldados oficiales no sé que eran el señor que comandaba tenía el cabello color rojizo y los bigotes rojizos, no me lo voy a olvidar nunca, me hizo formar un papel ahí en la calle donde decía: que a nosotros nos dejaban en perfectas condiciones a mi madre, a mi y al nene. Yo pregunté si él me podía firmar a mi que a mi marido me lo iban a devolver en las mismas condiciones. La respuesta fue callate la boca y una trompada porque siempre que querías preguntar algo esa era la respuesta mientras estuvieron en mi casa. Subimos arriba, había mucha gente, no le puedo precisar cuantos, pero eran muchos. Estaban vestidos con verde yo no recuerdo bien si camuflados, pero era todo verde oscuro y tenían cascos verdes era así el uniforme que vestían. Revisaron todo hasta todas las gargantas del living que tenia 17 metros de largo, todas las habitaciones, todas, hasta las dependencias de servicio. Ya lo habían hecho con mi madre anteriormente.

De ahí en más me piden que bajemos al taller. Bajamos al taller, la cocina estaba adelante y el taller continuaba atrás, me piden que abra la caja fuerte, que era de esas cajas fuertes grandes, que yo en ese momento como estaba una mujer con un chiquito 7 personas atrás mío armadas no tenia una lapicera para defenderme sin embargo así me trataban.

Abrí la caja fuerte de ahí ellos llevaron un arma que tenia mi marido que nunca estuvo en mi casa arriba jamás por mi nene que era un chico que jamás tocaba nada, pero yo siempre fui la enemiga numero uno y me tocó a mi por eso, miedosa con este tipo de cosas.

Ahí estaba llevaron papeles y no sé qué otras cosas más porque después. De tres o cuatro días nos dimos cuenta que nos faltaba una bolsa grande donde habíamos guardado dinero y había alhajas y cositas de mi mamá y mi suegra que nos habían regalado, que los italianos en aquel momento aconsejaban y compraban oro para decir que tengo un resguardo, eso eran aquellos años, cuando me casé también nos regalaron.

Eso desapareció pero nos dimos cuenta después de días, porque en el estado que estábamos no pensábamos en eso.

Hay otro detalle, cuando subo arriba las cortinas de mi living estaban prendidas, la misma gente de la fuerza las apagó, estaban prendidas fuego a la mitad, ellos mismos las apagaron.

Se siguen quedando en casa a pesar que Luis no estaba en casa. Se lo habían llevado.

Yo suponía que era la Base porque yo vivía muy cerca y porque el nene me marcaba para ese lugar, después bueno de ahí lo que hubiera pasado yo no sabía si volvía, no volvía o que iba a pasar.

No permitían entrar a familiares, a nadie, no me permitían hablar por teléfono. Llegué en un punto a poner a mi madre estaba descompensada, porque o sea, los tiros seguían, después de haber parado el tiroteo en mi casa que las fuerzas igual se quedaron continuaba como en la manzana de enfrente yo no sé porque creo que vivían otras personas, no sé por qué, pero continuaban. Y yo por el miedo que tenía puse a mi madre y a mi hijo en una de las bañeras de donde era el baño central con unas frazadas porque la idea es de los años que tenía como era más grueso ya que estaba revestido y todo eso que no iban a entrar ahí las balas, esa era mi idea. Mi idea de mis pocos años de haber vivido toda la vida llevaba de la mano de Luis desde los 14 años, encontrarme sola en el estado que estaba y con mi madre en ese estado que estaba y con un nenito de 6 años y con las pocas cosas que tenía…. Porque mi cuarto era de este color. A mi los 21 escalones no me los hicieron bajar caminando.

Quiero aclarar también que nunca tuve rencores ni nunca a mis hijos, porque después tuve otro, dios me mando la gracia de tener un hijo más, jamás les inculqué nada en contra de nadie ni de nada, jamás.

Ellos vieron a su padre como quedó, como quedó a mi madre. Mi madre se murió en un neuropsiquiátrico y no hubo psiquiatra ni psicólogo en Mar del Plata ni en Buenos Aires que no lo trataran. Para eso tengo todo, carpeta medica y todo lo que me pidan.

Igual que lo de mi marido. Lo único que no tengo es al Dr. Gatti que nos acompañó y estuvo siempre con nosotros, lamentablemente falleció.

Que más les puedo decir…

Fiscal: ¿usted recuerda la hora en que inicio todo esto?

Segura: Si, 3 menos cuarto de la madrugada.

Sr. Presidente: Le voy a pedir que hable al micrófono y adelante

Segura: Le pido perdón es la primera vez que estoy en algo así. Si, tres menos cuarto de la madrugada.

Fiscal: ¿y el día también lo recuerda?

Segura: Si, 24 de marzo que fue la caída del gobierno de Isabel Perón. Que no lo sabíamos, ni pensábamos en eso, en nada solo en mi casa había cosas de autos de carrera, revisaron todo pero hasta no sé.

Fiscal: ¿cuántas personas fueron a su casa esa noche?

Segura: Muchas, no sé, no quiero mentir, quiero decir la verdad, yo acá quiero decir la verdad, no quiero venir a justificar nada por que ya sufrí tantos años y ya mi vida esta arruinada la mía, la de mi hijo, la de mi marido, quiero decir la verdad.

No puedo decir 40, 30 pero eran tres camiones. Había uno, porque cuando me sacan la capucha y me ponen contra el taller que en una de las persianas del taller bajitas, de la concesionaria había como una, donde se apoya la persiana había como un lugar así de piedra, ahí pusieron el papel ese que me hicieron firmar. Y ahí veo que hay otro camión más para allá y otro para la esquina, y otro para la esquina. Muchas eran las personas que habían en mi casa no puedo decir cuantas pero eran muchas.

Después se fueron retirando, abran quedado no sé, 7, 8, 10, no lo sé. Había por todos lados.

Fiscal: ¿a qué hora fue que se fue retirando esa gente, ya se habían llevado a su marido o todavía no?

Segura: No, ellos después de llevarse a mi marido me indagaron muchísimo porque yo pregunté por qué todo esto, qué pasaba, porque yo no podía saber que es lo que estaba pasando en mi casa. Y me indagaban por el sindicalista este Diego Ibáñez que yo señor, no lo conocí nunca, nunca tuve una amistad, nunca lo conocí, solamente que en el puerto todo el mundo lo nombra, y lo conocía pero nada más.

Fiscal: ¿Qué le preguntaban?

Segura: si vivía ahí y yo le contesté que solo que le hubieran mirado las manos de mi marido se hubieran dado cuenta que mi marido no era Diego Ibáñez. Mi marido tenía las manos rotas de trabajar, las manos de un mecánico.

Fiscal: ¿solamente por esta persona le preguntaron?

Segura: No, lo que no sé es qué esperaban y por qué se quedaron tanto tiempo porque se quedaron al otro día, después que trajeron a mi marido se seguían quedando caminaban por la vereda de en frente, estaban por los techos de atrás. Porque me lo decían los vecinos.

Fiscal: ¿Pero adentro de la casa se quedaron?

Segura: En la casa se quedaron hasta al otro día, que 2 días, que falto mi marido esos días se quedaron, y después en la puerta de mi casa.

Le permitieron entrar a dos personas nada más. A un primo y no me acuerdo, creo que a un chico que trabajaba en el taller, a ese muchacho le permitieron entrar.

Fiscal: ¿solamente estas personas pudieron estar porque ellos estaban en la puerta?

Segura: ellos estaban en la puerta por eso, nunca supe que otra cosa esperaban o si este Sr. estaba prófugo y lo seguirían buscando, no sé.

Fiscal: ¿Qué día volvió su marido y si se acuerda la hora?

Segura: Se lo llevaron a la madrugada, paso todo ese día. Me acuerdo porque yo después me refugié mucho en la piecita de servicio del fondo, que tenia la cocinita al lado que le daba leche al nene no quería nosotros por supuesto nada, ni mi madre ni yo. Y a mi marido lo trajeron al otro día no, al otro día a la tardecita, que lo trae una persona que me comentaron que habían mandado a esa persona porque lo dejan en la esquina de Padre Dutto y cabildo, ahí para el camión, según me cuenta Luis, porque yo no estaba ahí y lo acompañó un soldado hasta la comisaría y le ponen ahí una manta, una frazada y esta persona lo acompaña hasta la escalera, no entra a mi casa. Y cuando sentimos el ruido abrimos y era Luis que lo había traído en un estado…

Fiscal: ¿Cómo era el estado?

Segura: Terrible, 6, 5 de presión

Fiscal: ¿estaba golpeado?

Segura: Muy golpeado, lleno de moretones, color violeta moretones así en la espalda, ahogado, totalmente ahogado.

Fiscal: ¿Y cuando él llegó estaba todavía en la puerta la custodia?

Segura: Si, si, si. Y siguió. Yo no podía mirar desde arriba permanentemente pero estaban se corrían, siempre caminaban, o por enfrente o por la vereda o por la puerta, pero días se quedaron en la puerta.

Fiscal: ¿y estaban armados?

Segura: Estaban armados, estaban armados, tenían esos, creo que se llaman fusiles.

Fiscal: ¿y qué uniforme tenían?

Segura: Si me acuerdo, porque yo después de 34 años me hice un poco de confusión del uniforme, pensaba, abajo tenían camuflado y después , hace muchas noches que no duermo, era verde oscuro y el casco también y las chaquetas también… No sé si habrá alguno con camuflado, yo la verdad creo que es entendible pasaron 34 años, recuerdo todo casi, porque esto de mi mente nunca, nunca, nunca hasta el día que pasa lo voy a poder olvidar.

Fiscal: ¿usted refirió que a su madre la habían llevado para arriba en un momento?

Segura: Si

Fiscal: ¿Y le hacían preguntas?

Segura: Preguntas justamente.

Fiscal: ¿y qué le preguntaban?

Segura: Si ahí vivía Diego Ibáñez, si teníamos alguna relación con este Sr., por qué había tanto dinero en la casa, si mi marido estaba en alguna cosa.

Todas esas cosas y la mortificaban y le pegaban y siempre con un arma en la cabeza, no un arma larga, si no que mi nene vio que tenían un revolver porque el como no tenía puesta la capucha vio cuando subían a mamá que no tenía capucha. Ni mama ni mi nene tenían capucha.

Fiscal: ¿A usted también le pegaron?

Segura: Si mucho, mucho me castigaron.

Fiscal: ¿En qué momento, cuándo, bajo la escalera?

Segura: Cuando bajo la escalera, cuando estaba arriba y preguntaba algo, era callate la boca y no un sopapo, era una piña prácticamente en la parte de acá, que sangra mucho, no sé con qué me pegaron tan fuerte y con mi pelo claro esto era todo rojo. Y yo pedí permiso por favor para ir al baño y lavarme porque veía los ojos de mi madre y mi madre desmayándose prácticamente ahí y viéndome todo esto rojo chorreando de sangre.

Fiscal:¿ cuando volvió su marido ustedes se quedaron a dormir ahí en su casa o se fueron a otro lugar?

Segura: No, no, nos quedamos en casa, no dormimos por supuesto nadie durmió, se quedo el Dr. Gatti también con nosotros. después nos fuimos de casa a la casa de unos primos, nos vinieron a buscar mejor dicho, al nene mandamos primero para que lo contuvieran y lo tuvieran un poquito después recién nos fuimos nosotros. Porque la casa era también como inhabitable, estaba todo roto, había un olor como a pólvora a yesos, a quemado, a todo.

Nos quedamos más o menos pocos días en la casa de esa familia porque yo quería volver a mi casa en las condiciones que estuviera.

Fiscal: ¿y cuando llegaron la custodia se habían ido o estaban ahí todavía?

Segura: No, no ellos no estaban en la puerta de mi casa pero continuaban, continuaban en la esquina y es más un día necesitaba un medicamento con urgencia y en la esquina tenía la farmacia a tres cuadras cuando voy a entrar a la farmacia, que ya estoy entrando para adentro, el hombre de la farmacia me agarra y me mete así para adentro que me estaban corriendo, la verdad que no sé, no entiendo por qué, ahí me desmayé y cuando volví a reaccionar, que se habrán confundido yo no sé. Me llevaron a mi casa ellos.

Fiscal: ¿Le comentaron los vecinos o usted pudo saber de qué fuerza era toda esta gente?

Segura: Yo para mi siempre fue la Base Naval, porque si mi marido que era del puerto, que conocía muy bien el mar, hasta la Base porque nosotros éramos socios del náutico, íbamos al náutico muy seguido. Solo que ahora esta muy cambiada la estructura de la Base no es más ese cerco que había alrededor que estaba roto el alambre que estaba abajo el delfín que tenia alrededor, no ahora está cambiado. Yo trato de pasar lo menos posible te lo digo y te lo aclaro me hace mucho mal, paso lo menos posible el otro día vi que está cambiado, esta muy cambiado, pero por lo que me contó mi marido los retobos de lobos marinos, donde hay lobos marinos en Mar del Plata, aparte muy cera de mi casa cuando lo pusieron en el camión llegaron rapidísimo. Doblas Figueroa Alcorta, hasta el cano llegas a la costa y en cuando estás en la Base entraron por la esquina, no entraron por la puerta principal, porque sintió, el camión cuando hizo el cimbronazo del cordón que agarraron que ahí estaba abierto.

Cuando sale si sale, sale por la puerta de la Base Naval porque todo esto él después me lo relata, y lee que dice Base Naval, porque ya no tenía capucha y puede leer que dice Base Naval.

Fiscal: ¿usted recuerda quién estaba a cargo en esa época de la Base Naval?

Segura: Si, si por lo que decían los clientes que venían al taller Malugani se llamaba creo, creo no estoy segura que se llamaba Malugani.

Fiscal: ¿Y los clientes le dijeron algo con relación a ese tema?

Segura: No, los clientes se solidarizaban.

Fiscal: Por ahora no mas preguntas

Dra. León: usted refiere que el jefe de la base era Malugani, ¿recuerda algún otro nombre de algún otro oficial?

Segura: No, porque no era mi tema, yo le digo, yo ayudaba a mi marido en la parte del taller de la garantía de los autos tenía mi nene, tenia muchas cosas, y nunca me imaginé. Después comentaron que era Malugani el comandante de la Base, no sé.

Dra. León: Usted refirió que quisieron bajar al taller donde tenían una caja fuerte que la tenía que abrir, ¿cómo fue este episodio, así amablemente le pidieron?

Segura: No, bruscamente… siempre brusco. Yo me ponía nerviosa porque no podía abrirla porque tenían esas cosas que tienen, y no encontraba la clave y más me hacían con las armas acá atrás en la espalda para que fuera rápido.

Dra. León: ¿y se llevaron cosas?

Segura: Y ahí se llevaron una pistola que tenía mi marido que estaba ahí porque siempre estuvo en ese mismo lugar, y también se llevaron papeles que tenia ahí y no sé si algún dinero también, eso no lo sé.

Dra. León: ¿y le faltaron más objetos de valor?

Segura: Si los que ya mencioné hace un ratito, dinero, la recaudación de autos que se había vendido, dinero de recaudación del taller y alhajas y recuerdos.

Dra. León: Usted refirió que en los días subsiguientes había personal militar, ¿recibió alguna indicación, algún comentario?

Segura: Nada, simplemente me dijeron que buscaban a Diego Ibáñez nada más. Fue todo cuando subí arriba y pregunté qué pasaba qué era esto, por qué se habían llevado a mi marido, por qué había toda esa gente en mi casa revisando todo por todas partes por que, y eso fue que me contestaron.

Dra. León: ¿Y con respecto a las cosos usted hizo denuncia?

Segura: Nunca hice denuncia de nada hasta hace dos años, tres años…

Dra. León: yo le refiero de estas cosas que le faltaban. Una cosa es que lo busquen a Diego Ibáñez y otra cosa es que se lleven dinero o alhajas.

Segura: No, eso era mínimo en ese momento, a los pocos días nos dimos cuenta que faltaba esa bolsa que estaba arriba del altillo de todo en un lugar.

Era mínimo a lo que estábamos pasando.

Dra. León: ¿tuvieron problemas de salud después de este episodio?

Segura: Muchos, muchos, muchos, hasta mi madre llega a morir y hasta que mi marido lo operan del corazón y hasta que tiene ACV y hasta que está muy mal, tiene 65 años parece que tuviera no sé….

Dra. León: ¿y su hijo tuvo problemas?

Segura: Muchos, muchos, desde chiquito fue al psicólogo, a todos partes con psicólogo a pesar de tener un hogar donde fue contenido, donde siempre lo tratábamos con amor, donde no había peleas, no había gritos, un chico contenido. Iba a un colegio donde lo supieron contener también al colegio Don Orione que toda mi vida le voy a agradecer. Pero lo he llevado a todas las psicólogas y después de pasar no sé cuantos años, 16,17, 18, 20, no sé cuantos, comienza con unos pánicos terribles y se caía y empezaba a ahogarse y mal y siempre con problemas psicológicos y con pastillas de hace montones de años y todo esto está documentado, no es que lo digo yo. Todos los psiquiatras y todos los médicos que lo atendieron, yo tengo todo, historia clínica, yo tengo todo.

Dra. León: ¿puede contarnos en qué estado quedó su casa?

Segura: Mi casa quedó en un estado que costó arreglarla para venderlas por supuesto porque ya no se podía vender porque era algo grande que la gente no quería pagar, no fue vender, fue casi regalar, porque fue cambiar por distintas cosa que después íbamos vendiendo para poder ir subsistiendo y poder digamos ir apaleando la enfermedad de mi marido, la de mi madre y la de mi hijo y poder no sé vivir dignamente como estábamos acostumbrados a vivir dignamente, a comer todos los días por lo menos, si a la paz no la teníamos más y la salud ya tampoco. Mi casa quedó arruinada, ahí las fotos…

Dra. León: ¿sabe si usted o su esposo trataron de hacer alguna averiguación de encontrar alguna persona con nombre y apellido que estuvo en su casa?

Segura: Bueno si puede ser, yo voy a decir un nombre, pero yo no sé, porque la gente venía al taller y decía, comentaron que se había comandado el operativo…era un Sr. no sé como llamarlo que se llamaba Hugo Leonardo Canepa que creo que era paracaidista o algo así de la Base, no sé.

Dra. León: ¿Ustedes averiguaron ese nombre?

Segura: No lo averiguamos, nos vinieron a decir al taller. No estábamos en condiciones de averiguar.

Secretaría DDHH: Gracias Sr. Presidente. Quería que nos pueda relatar un poco más detalladamente lo que fue la comunicación que tuvieron con la seccional tercera. ¿Cómo fue aquel episodio?, y usted señaló también que eso impidió que los mataran, ¿podría ampliar sobre esos dichos?

Segura: Mi marido cuando ve que ya la balacera era terrible dice quienes son no teníamos por donde mirar las persianas estaban bajas y no había una mirilla, lamentablemente el teléfono de la seccional daba ocupado y ocupado hasta que llega un segundito de que Luis se puede comunicar .Recuerdo que le dije a mi madre para mi ya lo mataron para mi ya lo mataron, se comunican y mandan a la camioneta de ahí y cuando llegan a la esquina le gritan alto entonces dijimos quien son , cuantos son para gritarle alto a la policía, que esta pasando, ahí Luis se decide abre la ventanita que estaba arriba mira y empieza a gritar acá hay una confusión, pero de todas maneras el trato no cambio para nada. Recibe el llamado de la seccional tercera el Sr. Lazarte.

Secretaría DDHH: Y la cantidad de personal militar que había ¿usted puede más o menos significar en números aproximadamente?

Segura: Eran muchos, usted imagínese en 3 camiones y los que habían en mi casa eran un montón era una casa que tenia 4 habitaciones dependencia de servicio living comedor enorme, 100 m arriba y 100 m de quincho en el fondo y después los vecinos me contaron que de la parte de atrás también donde estaba el restauran chino que ya no está más, de ahí de la vereda de este lado ahí estaban todos acostados. Y si porque el comedor es tan largo que no podía haber tantos agujeros de balas en la parte tan del fondo. No sé si tiene tanta capacidad de llegada la bala hasta tan lejos.

Secretaría DDHH: ¿Sabe si cortaron las calles cercanas a su casa?

Segura: No sé, que después escuche de unos días que habían herido a un Sr. mayor muy viejito en la vuelta ahí de la misma manzana estaba ahí afuera no sé la verdad que de eso fue en una pierna nada más grave que una herida en la pierna después otra cosa más no. Pienso que debieron haber cortado porque si la policía no pudo entrar estarían en la esquina.

Secretaría DDHH: ¿Y tuvo alguna explicación acerca de por qué la policía no podía transitar o pasar por ahí?

Segura: No, no, después nos comentaron que los mandaron de vuelta porque en ese momento estaban mandando esa fuerza y punto.

Secretaría DDHH: ¿Con los vecinos de la zona personal militar tomó alguna clase de recaudo que usted conozca?

Segura: Lo único que sé que la Sra., lamentablemente yo vivía en un barrio, digo lamentablemente por todos, vivía en un barrio de personas mayores, que la mayoría ya no habitan, al lado teníamos una Sra. que cualquier cosita que vivía sola que cualquier cosita que pasaba lo llamaba a mi marido porque hacia ruido porque tenia miedo, porque había que llamar al Dr., y esa noche yo recuerdo los gritos desgarradores porque estaban arriba del techo de las casa de ella, ella después me lo comenta, que lo llamaba a mi marido Luisito Luisito vení Luisito vení Luisito, gritaba que se escuchaba de la calle, porque la casa de ella estaba más arriba que la mía , la mía estaba arriba más abajo eso fue, después de vecinos, no me acuerdo. Dejaron pasar a un vecino, lo que si no me acuerdo la hora, esta gante trabajaba en la panadería de ahí del pueblo que habían venido de Buenos Aires , trabajaban ahí, tenían dos chiquitos les pidió tanto por favor porque necesitaba…que lo dejaron pasar pero no me acuerdo si fue esa misma noche.

Secretaría DDHH: también voy a pedir que por secretaria se pueda exhibir las fotos para que las reconozca.

Segura: Las fotos las guardé 34 años así que las conozco mucho. Tienen copias eh, tienen copias.

Esta es la escalera, acá había como una pasillo hasta acá y llegaba a la escalera acá esta rota la escalera todo hasta el ultimo escalón, esta es la parte del living. Esto quedaba muy cerca de las persianas, no sé si hay algo más.

Secretaría DDHH: ¿Estas fotos de cuando son?

Segura: A los poquitos días que pasó esto no sé decirle bien si 2, 3 ,4 días.

Secretaría DDHH: si me puede ampliar en relación a una nota que a Ud. le hicieron firmar, ¿a usted le dieron alguna copia de esa nota?

Segura: No, no para nada en absoluto y cuando le dije que a mi marido lo iban a traer en perfectas condiciones como lo habían llevado ahí vuelvo a repetir recibo el maltrato recibo el callate la boca te dije y bueno.

Secretaría DDHH: ¿y esa nota estaba ya confeccionada tenia algún sello, estaba escrita a maquina?

Segura: la verdad tengo que decir la verdad, yo leí lo que decía no sé si tenía sello o no.

Secretaría DDHH: ¿Era manuscrita o estaba escrita o maquina?

Segura: Después de 34 anos y en ese momento si yo me puedo acordar si era manuscrita o era escrita a maquina para nada, le juro que para nada y quiero decir la verdead no quiero mentir para nada, yo leí y firmé y cuando pedí lo que les pedí, recibí lo que recibía siempre cuando hablaba.

Secretaría DDHH: No tengo mas preguntas.

Sr. Presidente: Dr. Sivo.

Dr. Sivo: ¿Usted hizo referencia que el que comandaba el grupo era un pelirrojo?

Segura: Si.

Dr. Sivo: bien, todo lo que recuerde respecto de esta persona.

Segura: Muy maltrato, me arrodillé mucho ante él llorando y pidiéndole por favor que no le hicieran más nada ni a mi hijo y a mi madre que no me los tocaran y que me trajeran a mi marido y esta persona me trató...

Cuando miré al costado había un montón de pelo así clarito en el piso. Imagínese como me pudo respetar, que si hoy lo veo aunque pasaron muchos años esa cara no me la voy a olvidar nunca, nunca.

Dr. Sivo: ¿recuerda la altura?

Segura: Si era alto, alto y grandote.

Dr. Sivo: Alto ¿estamos hablando de cuanto?

Segura: No sé, yo soy muy chiquita, capaz que todo el mundo me parece alto, era grandote, era corpulento.

Dr. Sivo: ¿Era más grandote que los que estaban con él por ejemplo?

Segura: Y no sé yo no hice esa comparación en ese momento.

Dr. Sivo: bueno pero mirándolo así uno puede ver.

Segura: Si había chicos que se notaba que eran mas jóvenes. De tez oscura porque yo cuando estaba arriba los veía pero el tenia pelo colorado, y era alto y era corpulento y grande, y eso que era una persona que tenia un cargo, no era un soldado, era alguien que tenia un cargo por su postura por su manera de… era distinto.

Dr. Sivo: ¿Tenía alguna insignia o no tenía nada, alcanzó a mirarlo?

Segura: Sabe que no, sabe que no, fue todo tan rápido y tan, no se…

Dr. Sivo: ¿Daba órdenes o solo actuaba?

Segura: No. Daba órdenes.

Dr. Sivo: ¿Recuerda alguna orden diciendo algo en particular hagan esto, vayan para acá, tené esta persona o algo por el estilo?

Segura: No, persona no, porque era yo con mi marido, a mi que me levantaban del cinto, después que me tiraron cuando me arrodillé para pedirle eso lo ultimo que hizo fue pegarme dos patadas y bueno yo ya lo conté no quiero rebobinar sobre eso porque la verdad que me estoy destruyendo más todavía.

Dr. Sivo: ¿Recuerda lo ojos?

Segura: Si. Tenía una mirada bien fuerte y muy fríos, muy fríos, totalmente, porque ante una mujer tan indefensa con un nenito de su mano y una Sra. mayor, no sé.

Dr. Sivo: ¿Ese pelirrojo ingresa desde el primer momento, ingresa después que ingresó otro grupo, lo puede distinguir, en qué momento entra y en qué momento se retira?

Segura: No, no, en el momento que lo veo es cuando él está debajo de la escalera pero yo lo alcanzo a ver bien, porque a mi me sube otra persona arriba. Había muchos, eran un montón, había muchísimos, pero él estaba abajo y yo como él se retiraba como le pedí por favor, que ya no hicieran más cosas.

Dr. Sivo: Cuando se llevan a su marido ¿el pelirrojo se va o se queda ahí?

Segura: No, no, no ya se habían llevado a mi marido y el pelirrojo estaba ahí.

Dr. Sivo: ¿Y se quedó los dos días o se quedó un rato?

Segura: No, no, no, se retiró.

Dr. Sivo: ¿Al taller la acompañó también?

Segura: Si al taller me acompañó también

Dr. Sivo: ¿Y la caja fuerte la reviso él o dio órdenes para que la revisen?

Segura: No lo sé porque a mi me hicieron abrirla, me hicieron dar vuelta y después ellos manejan la caja fuerte.

Dr. Sivo: bien, ¿escuchó que se comunicaran con algún Handy o por algún medio particular con gente que estuviera afuera, en otro lado?

Segura: sabe que no recuerdo lo que sí recuerdo es ese no se si llamarlo si megáfono, alta voz que me duele el corazón porque si estas en el piso y te están diciendo que baje si estaba en la calle. Después otra cosa no sé si se comunicaban o no. Porque no era mucho lo que te dejaban ver siempre el maltrato del bufón.

Dr. Sivo: a usted la dejaron en la casa y se quedó gente en la casa y usted estaba sin capucha, ¿cuántos son los que se quedaron y que características tenían?

Segura: Muchos eran, que recuerde había gente de tez de color un poco de color así como oscurita, no sé porque yo no miraba en ese momento, discúlpeme. Sé que todos tenían una fuerza que no sé de donde la sacaban, no sé si son sus modales, no sé explicarlo.

Dr. Sivo: ¿la edad de esa gente, eran soldados o eran algo mas que soldaos?

Segura: Había soldados y había personas un apoco más grandes.

Dr. Sivo: ¿los que se quedaron esos dos días eran de los dos?

Segura: De los dos porque había gente que tenía bigotes, no sé si quiere decir algo o no, pero creo que los soldados eran los mas jovencitos.

Dr. Sivo: ¿y en eso dos días adentro de la casa qué hacía esta gente y qué podían hacer Uds.?

Segura: Mandaban e instruían. Nosotros nada, solo le hice una leche a mi nene en la habitación de servicio que no la quiso tomar tampoco, tomó un poquito durante toda esa noche y mi madre con medicación. Y yo ahí contestando, siguiéndome preguntando sobre Diego Ibáñez, qué hacía, qué no hacía, si lo conocía, todo eso. Y pensando en mi marido le pedía salir al patio de mi casa a la terraza, ni siquiera al quincho y miraba para allá, decía allá esta mi marido.

Dr. Sivo: ¿Y en algún momento alguno hizo alguna referencia a la actividad que realizaban, a dónde tenían que regresar, en qué momento regresaban cuando venia los rotaban o estaban siempre los mismos?

Segura: No, no, no, se cambiaban yo no sé si yo veía a unos a otros porque eran muchos, no eran poquitos, eran unos cuantos no es que eran 2 o 3 o 4 no. Después, cuando pasaron días ya lo habían traído a Luis, había dos o tres que se quedaron en la puerta, que caminaban por la vereda, a la noche había otros tres en el fondo no sé qué es lo que esperaban o lo que buscaban. Nunca me lo explicaron. Y siempre tuve temor a hablar porque tengo dos hijos y lo tenía a mi marido enfermo, a mi madre, por todo eso.

Dr. Sivo: ¿cuándo le hacen la referencia sobre Canepa?

Segura: Y esto fue en el taller, cuando ya después se abrió el taller después de unos días que lo abrieron los chicos, no mi marido, los empleados de a uno se fueron yendo cuando vieron la decadencia. Ahí comenzaron, que no sé la verdad que no sé porque yo a esta persona no la conocí. No conocí a nadie. Ni conocía ni conocí.

Dr. Sivo: Hizo referencia que los vecinos le hicieron algún tipo de comentario. ¿Recuerda las cosas que le comentaron los vecinos los días posteriores, sobre lo que Ud. no pudieron ver del operativo?

Segura: Si me decían que estaban por todos los techos, y después de muchos días me comentaban también, cuando había ido este matrimonio me decía: no se porque a la noche están arriba de los techos todavía no sé, yo no entendía nada mi preocupación era mi marido que se me estaba muriendo, después tuvo que llevar a operar una pierna, tenía un brazo también lastimado, mi madre que estaba en un estado, mi hijo hasta yo era lo de menos.

Dr. Sivo: ¿recuerda con qué ropa lo llevaron a su marido, cómo lo devolvieron?

Segura: Con un slip. Que lo devolvieron con una frazada, creo que le colocaron ahí en la seccional tercera. Con un slip.

Dr. Sivo: No más preguntas.

Dr. Meira: ¿Recibió algún tipo de reparación?

Segura: Jamás, jamás recibí ningún tipo de reparación pero de ninguna clase, de ningún tipo.

Dr. Meira: ¿Reparación moral, algún militar reconoció el error?

Segura: nunca, nunca, nunca.

No hay mas preguntas.

La testigo se puede retirar del tribunal.


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