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25sep05


Una causa penal implicaria al actual director nacional de Gendarmeria.


Cuando una causa judicial que investiga la desaparición de personas en Corrientes durante la dictadura, iniciada hace sólo un año, llegue hasta los responsables de las unidades militares de la zona, el comandante general Pedro Pasteris, director nacional de la Gendarmería desde el 11 de noviembre pasado, deberá explicar cuál fue su papel en los secuestros que se realizaron mientras él era jefe del puente internacional de Paso de los Libres, en la frontera con la ciudad brasileña de Uruguayana, entre 1980 y 1983.

Al menos nueve personas desaparecieron en ese puente cuando intentaban entrar o salir del país. Y por las funciones que tenía entonces, Pasteris habría sido el encargado de supervisar a los gendarmes que bajaban a las víctimas de los micros para entregárselas al personal del Ejército que los interrogaría bajo tortura. Ninguno de ellos sobrevivió.

La semilla para esclarecer estas aberraciones de la dictadura fue sembrada en 1979, con la visita a la Argentina de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. En 1984, el entonces presidente Raúl Alfonsín creó la Conadep, y las Juntas Militares fueron juzgadas un año después.

La Justicia tropezó con las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, en 1986 y 1987, y en 1989 Carlos Menem indultó a los condenados. Pero varias causas judiciales fueron acorralando a muchos represores, por robo de bebés y saqueo de bienes de los desaparecidos. La caída definitiva de las leyes del perdón, hace unos meses, fue el último capítulo de la lucha contra el olvido.

De todos modos, todavía quedan tramos de la historia de la represión que jamás vieron la luz. En Paso de los Libres, donde Pasteris prestó servicios entre el 1 de enero de 1980 y el 14 de enero de 1983, hace sólo un año se descubrió un centro clandestino de detención que nunca había sido denunciado: por allí pasaron cientos de detenidos que no eran del lugar y estaban de paso, y como ninguno sobrevivió no hubo quien lo denunciara.

La historia de esos secuestros comenzaba en el puente internacional, donde todos los días durante horas y bajo la mirada del ex suboficial de la Policía Federal y diestro torturador Julio Héctor Simón, mejor conocido como "el Turco Julián", personas que habían sido secuestradas eran sentadas frente a una ventana para mirar a los pasajeros que se bajaban de los micros para hacer los trámitesmigratorios.

Si conocían a alguien debían avisar, y minutos después, o a más tardar en un puñado de horas, el señalado pasaba a integrar la lista de desaparecidos. Si después de varias semanas no identificaba a nadie, el "marcador" era asesinado y reemplazado. Esta secuencia se repitió al menos durante 27 meses, entre enero de 1980 y marzo de 1982.

Según afirma el currículum que figura en la página oficial de la Gendarmería en Internet, Pasteris fue el "jefe de la Sección Puente" del Escuadrón 7 que la Gendarmería tiene en Libres, un dato que al parecer pasó inadvertido a un gobierno muy sensible a la defensa de los derechos humanos: en el juicio por la desaparición en las fronteras de al menos 15 militantes montoneros que hoy conduce el juez federal porteño Ariel Lijo, desde hace años está acreditada la tarea de los marcadores en el puente.

Pero hace seis meses se conocieron más detalles de aquella operación, cuando en un programa de la televisión libreña el ex agente civil de inteligencia del Ejército, Carlos Waern, repitió parte del contenido de un manuscrito que se le atribuía desde hace cinco años. "Cuando se detectaba a un guerrillero, el marcador avisaba a su custodia; éste salía y con el mayor disimulo avisaba a Gendarmería y volvía a la oficina. Estos lo derivaban al edificio de la guardia, donde lo detenían. Por radio comunicaban la novedad al destacamento de Inteligencia, que posteriormente venía a buscar al montonero y lo llevaba a dependencias que poseen en Gendarmería para interrogarlo", explica en ese texto (ver facsímil).

Durante la dictadura y hasta 1997, Waern trabajó en el destacamento 123 de Paso de los Libres, donde participó de los secuestros y torturas que desde allí se planificaban. Según su relato, el pequeño espacio con que se contaba en el puente para detener, interrogar y alojar a los detenidos convenció a los represores de alquilar un "lugar más reservado": así se dio con "La Polaca", una chacra ubicada a unos mil metros del puente cuya existencia como centro clandestino de detención comenzó a ser investigada en otro juicio iniciado en el Juzgado federal libreño que conduce el juez Juan Angel Oliva el 28 de agosto del año pasado. En su texto,Waern da detalles sobre los métodos con que se torturaba en "La Polaca", por donde, calcula, pasaron "unas 300 personas".

Turbado por la repercusión que el manuscrito comenzaba a tener, en estos meses el ex agente negó ser su autor. Pero según pudo saber Clarín, una pericia caligráfica realizada por el Supremo Tribunal de Justicia de Corrientes confirmó esta semana que la letra le pertenece.

Así se despejó una duda que, según afirman en Libres, habría hecho que el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) archivara la copia que llegó a sus manos hace unos cinco años, porque el texto no teníafirma.

Pero además del "informe Waern", este diario recogió otros testimonios que comprometerían al comandante Pasteris con la represión y que explican por qué hasta ahora nadie lo incriminó:

Un ex gendarme que trabajó junto a él en Paso de los Libres confirmó a Clarín que el actual titular de la Gendarmería "sabía muy bien lo que pasaba en el puente", y que tanto él como los 60 hombres que tenía bajo su cargo "ejecutaban las tareas" encargadas por el Batallón de Inteligencia 601 del Ejército, en Buenos Aires, con respecto a las personas que había que secuestrar y entregar a los interrogadores.

"Además, el jefe del puente era el jefe del Centro de Frontera, un cargo que existía en todos los pasos fronterizos y cuyos titulares dependían del Ministerio de Defensa", explica. "Pasteris mandaba sobre la Aduana y Migraciones, era el jefe operativo. Y sus gendarmes secuestraban a los señalados por los marcadores.".

Según los abogados que impulsan el juicio en Corrientes, Eduardo Molina Giacchetti y Jorge Olivera, el expediente "recién está despegando, y por ahora los esfuerzos están concentrados en el personal de Ejército que pasó por La Polaca", aunque "después seguiremos con todos los que hayan tenido responsabilidades militares en la zona durante aquellos años y que puedan tener vinculación con las desapariciones".

El sistema de "marcadores" fue la pieza central del llamado "Operativo murciélago", a través del cual la dictadura hizo desaparecer al menos a cincuenta militantes que regresaban o salían de la Argentina como parte de una "contraofensiva" lanzada por Montoneros a fines de 1979: los represores los regaron en los puestos fronterizos para que señalaran a sus compañeros, que a veces eran secuestrados en el acto y otras cuando su ómnibus llegaba a destino.

Dos informes de inteligencia militar que están en manos de la Justicia y un documento que el ex desaparecido Víctor Basterra fotografió durante su cautiverio en la ESMA, permiten reconstruir parcialmente la lista de supuestas víctimas en Paso de los Libres-Uruguayana, donde trabajaba Pasteris, en 1980: Julio César Genoud, Mariana Guangiroli y Verónica Cabilla, secuestrados el 27, 28 y 29 de febrero; Carlos Marcón (9 de junio), Arturo Dean y María Luisa Bregant (20 de junio), Juan Carlos Silva (26 de junio), Ismael Viñas y Jorge Adur (28 de junio). No hay constancia de otros secuestros, aunque en el puente hubo "marcadores" al menos hasta 1982.

La causa que investiga Lijo en la Justicia porteña contiene el testimonio de Silvia Tolchinsky, la única "marcadora" de Paso de los Libres que logró sobrevivir. Tolchinsky había sido secuestrada en Mendoza el 9 de setiembre de 1980 y en agosto de 1981 fue enviada junto al Turco Julián a Libres, donde permaneció hasta marzo de 1982. Meses después fue liberada y se mudó a Barcelona, donde rehízo su vida junto al ex agente de inteligencia del Ejército Claudio Scagliuzzi, a quien conoció durante su cautiverio.

En ese lugar puede estar acunada parte de la información que la Justicia y los familiares de los desaparecidos en Paso de los Libres todavía buscan a ciegas.

El Comandante no contesta

A las 20 de ayer, Clarín se comunicó con el vocero de la Gendarmería, Marcelo Torrisi, para conocer la respuesta del comandante Pedro Pasteris a la investigación que lo podría vincular con la represión ilegal. Torrisi agradeció el llamado y prometió una respuesta "en diez minutos", pero después apagó el celular. Hasta las 22.30, Clarín volvió a llamarlo, en vano, seis veces.

Pedro Pasteris dirige la Gendarmería desde el 26 de noviembre pasado, cuando Néstor Kirchner pasó a retiro a 12 de los 16 comandantes generales de la fuerza. Había egresado como alférez en 1970. A los 30 años, en 1980, asumió como jefe del puente de Paso de los Libres. Entre 2001 y 2003 fue jefe de la Agrupación XVI Patagonia Austral, con asiento en Río Gallegos.

[Fuente: Clarín, Bs As, Arg, 25sep05]

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