EQUIPO NIZKOR |
|
Excma. Corte Suprema de Justicia de la Nación
Sentencia pronunciada en los juicios de responsabilidad seguidos por el Ministerio Publico y coadyuvantes contra Luis Garcia Meza y sus colaboradores.
21 de Abril de 1993
Sucre - Bolivia
Sentencia.Pronunciada en única instancia en los juicios de responsabilidad acumulados, seguidos por el Ministerio Público y sus coadyuvantes contra el ex Presidente de facto Luis García Meza Tejada y sus colaboradores.
VISTOS: Las diligencias de policía judicial levantadas por la Comisión Mixta del H. Congreso Nacional; los actuados de los sumarios congresales; los informes en conclusiones; y las resoluciones congresales acusatorias en ambos juicios de responsabilidad; las diligencias preparatorias del debate, el debate propiamente dicho; las conclusiones del Ministerio Público y de los sujetos procesales; cuanto ver convino y se tuvo presente.
1.- DE LOS ANTECEDENTES.
CONSIDERANDO: Que los acontecimientos políticos ocurridos en el país con el cambio de gobierno operado el 17 de julio de 1980, fecha en que por mandato de la Junta de Comandantes asumió el Poder Supremo de la República el ex Presidente de facto Luis García Meza Tejada, luego de la renuncia de la Presidenta Constitucional Interina de la República, Sra. Lidia Gueiler Tejada, dieron origen a un periodo inestable en la vida de la Nación, con una serie de secuelas que son de conocimiento de la opinión nacional.
II.- DEL PRIMER JUICIO DE RESPONSABILIDAD.
CONSIDERANDO: Que luego de restablecido el orden democrático en la República, restituidos el imperio de la Ley y la Constitución y conformado el Poder Público con arreglo a los mandatos de la Carta Fundamental del Estado boliviano, el Congreso Nacional, acumuló antecedentes, denuncias y querellas formuladas por instituciones públicas, entidades privadas y personas particulares dando lugar al inicio del primer juicio de responsabilidad.
Dictado el auto cabeza de proceso a 110, del expediente 1ro. Del trámite sustanciado en el Congreso Nacional y concluida la fase de la instrucción congresal con el informe-dictamen de la Comisión Mixta de Constitución, Justicia y Policía Judicial, el 18 de febrero de 1985, después de debatidos los antecedentes del juicio político y los fundamentos de orden jurídico en nueve sesiones plenarias, el 25 de febrero de 1986, al finalizar su novena sesión ordinaria, el Congreso Nacional pronunció resolución acusatoria ante la Excma. Corte Suprema de Justicia de la Nación contra el presiente Luis García Meza Tejada, la Junta de Comandantes, miembros de su Gabinete Ministerial de 1980, de las Fuerzas Armadas de la Nación, de la Policía Nacional y personal civil por conductas antijurídicas descritas en los 8 grupos siguientes de delitos:
1.- Delitos contra la Constitución.- Por sedición, alzamiento armado, organización de grupos armados irregulares, atribución de los derechos del pueblo, resoluciones contrarias a la Constitución y a las leyes, privación de libertades, atentados contra la libertad de prensa, obtención de ventajas para la importación de vehículos y violación de la autonomía universitaria, se acusa como autores a Luis García Meza Tejada, ex Presidente de facto de la República, Luis Arce Gómez, Ministro del Interior, Migración y Justicia, y los Ministros designados por Decreto Presidencial Nro. 17529 de 18 de julio de 1980.
2.- Asalto a la Central Obrera Boliviana y asesinatos.- Donde fueron cometidos los delitos de asesinato del líder del Partido Socialista I Marcelo Quiroga Santa Cruz, del diputado nacional Carlos Flores Bedregal y del dirigente de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia Gualberto Vega Yapura, además de los delitos de organización e integración de grupos armados irregulares y asociación delictuosa, sindicándose de tales hechos al exmandatario, Luis García Meza, al Ministro del Interio, Luis Arce Gómez, a miembros de la Policía y del Ejército, particularmente a Carlos Helguero Larrea, Freddy Quiroga Ferrufino, Guido Benavídez Alvizuri, Tito Montaño Belzu, Fernando Monroy, Andrés Ivanovic, Juan Carlos García, Virgilio Ontiveros Rocabado, Juan Carlos Valda Peralta, Galo Rubén Trujillo Braun, Daniel Torrico Balderrama, Víctor Marcelli Pianezzi, Gerardo Sanjinez Rivas, René Humberto Chacón Tavera, Guillermo Bulti Keller, Víctor Barrenechea Aramayo, Juan Carlos Otálora Calderón, Víctor Papi Maceda Arce, Eduardo Juan Rodríguez Avila y Jaime Sandoval Tarifa.
3.- Genocidio y masacre sangrienta en la calle Harrington.- Se acusa a los Sres. Luis García Meza, Luis Arce Gómez, a miembros del Ministerio del Interior, de un grupo especial de seguridad y otro grupo armado irregular, sindicándose de participación directa a Guido Benavídez Alvizuri, Carlos Helguero Larrea, Gerardo Moldes, Juan Carlos García, Tito Montaño Belzu, Galo Rubén Trujillo Braun, Víctor Hugo Marcelli Pianezzi, Arturo Totrico Vásquez, Adhemar Alarcón Silva, Daniel (Damy) Cuentas Valenzuela, Víctor Barrenechea Aramayo, Juan Carlos Valda Peralta, Roberto Monroy Flores y René Humberto Chacón Tavera por los delitos del epígrafe perpetrados contra dirigentes nacionales del MIR y organización e integración de grupos armados irregulares.
4.- Caso la Gaiba.- Por negociaciones incompatibles con el ejercicio de las funciones públicas, contratos lesivos al Estado, resoluciones contrarias a las leyes, destrucción de la riqueza nacional, formación de sociedades ficticias, hurto y robo por tráfico clandestino de minerales en zona de reserva fiscal, se acusa como autores a Luis García Meza Tejada, Waldo Bernal Pereira y Ramiro Terrazas Rodríguez, exmiembros de la Junta de Comandantes de Bolivia; a Mario Moreno Aviles, Asesor Jurídico del Comando de la Fuerza Naval Boliviana; a Lidero Castedo López, Gerente de la Sociedad Rumy Ltda. Y Carlos Castle Campodoni, representante y comercializador de Rumy Ltda.
5.- Cobro de cheque de dólares 278.085,45.- Emergente de un juicio ganado por el Estado boliviano en los Estados Unidos de Norteamérica por comercialización de productos alimenticios en mal estado, se acusa de peculado, concusión, resoluciones contrarias a las leyes, incumplimiento de deberes, conducta antieconómica, estafa, apropiación indebida y abuso de confianza al presidente Luis García Meza Tejada; al Gral. Rodolfo Cueto Jiménez, Jefe del Departamento de Finanzas del Ejército; a Luis Bravo Erquicia, cajero habilitado del Departamento de Finanzas del Ejército; y a Luis Ballesteros Prieto, Gerente de Operaciones del Banco Central de Bolivia.
6.- Piscina Olímpica.- Por deterioro de bienes del Estado, conducta antieconómica e incumplimiento de contratos, incumplimiento de deberes y disposiciones contrarias a la Constitución y a las leyes, se acusa como autores a Luis García Meza Tejada, Rubén Darío Guzmán Hurtado y Hernando Siles Villarroel, Director y Administrador de Aduanas Nacional y de La Paz respectivamente, además de Mario Galindo, Gerente de la Empresa Constructora "Galindo y Cía."
7.- Equipos Petroleros.- Se acusa a Luis García Meza Tejada y Alfredo Díaz Díaz representante de Industrias del Hierro S.A. de capital variable de México, por la comisión de los delitos de uso indebido de influencias, concusión, resoluciones contrarias a las leyes, incumplimiento de deberes, contratos lesivos al Estado y conducta antieconómica.
8.- Puerto Norte.- Se acusa a Luis García Meza Tejada, Oscar Larraín Frontanilla Ministro de Planeamiento y Coordinación, Julio Molina Suárez, Ministro de Asuntos Campesinos y Agropecuarios, y Antonio Simons Asbun, Presidente del Directorio del Banco Agrícola de Bolivia, por los delitos de resoluciones contrarias a las leyes, incumplimiento de deberes, contratos lesivos al Estado, conducta antieconómica y estafa.
III.- DEL SEGUNDO JUICIO DE RESPONSABILIDAD.CONSIDERANDO: Que como emergencia de la proposición acusatoria de 25 de agosto de 1988, de los representantes nacionales: David Añez Pedraza, Eduardo Arce Durán, Angel Cardona A., Víctor Hugo Cárdenas, Alfonso Ferrufino, Eusebio Gironda, Luis Gonzales Quintanilla, José Luis Gutiérrez Sardán, Jhonny Morató, Wálter Vásquez Michel y Gil Villegas M., y del ciudadano Aníbal Aguilar Peñarrieta, el H. Congreso Nacional dictó el auto inicial de sustanciación del segundo juicio de responsabilidad por la sustracción y venta de los "Diarios de Campaña" de los guerrilleros Ernesto "Che" Guevara y Harry "Pombo" Villegas, dirigida contra Luis García Meza Tejada, Erick Galantieri y Raúl Solano Medina, sindicándolos además por los delitos de peculado, uso indebido de influencias, destrucción de bienes del Estado tipificados y sancionados por los arts. 142, 146 y 223 del Cód. Pen. La sindicación está fundada en el sumario informativo instaurado por el Tribunal Permanente de Justicia Militar (6 de noviembre de 1987 al 18 de marzo de 1988), remitido al H. Congreso Nacional. El Congreso Nacional mediante Resolución Nro. 006/89, de 12 de enero de 1989, acusa ante la Excma. Corte Suprema de Justicia de la Nación a Luis García Meza Tejada, Erick Galantieri y Raúl Solano Medina, por haber cometido el primero de los nombrados, en función de ex Presidente de facto de la República, los delitos mencionados, y al segundo y tercero, como cómplices en la forma prevenida por los arts. 20 y 23 del Cód. Pen.
IV. DE LAS CONFESIONES.CONSIDERANDO: Que radicados por separado ambos juicios de responsabilidad en el plenario de la causa, la Corte Suprema, con el apersonamiento de los coadyuvantes del Ministerio Público, como son la Central Obrera Boliviana, ASOFAMD, la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia, el C.E.U.B., Federación de Trabajadores de la Prensa de Bolivia y otras organizaciones, después de admitir como parte civil a Cristina Trigo vda. de Quiroga Santa Cruz, a los familiares del diputado Carlos Flores Bredegal, del dirigente sindical Gualberto Vega Yapura y a los familiares de los 8 dirigentes del MIR, recibió las confesiones de los procesados, en el orden de los grupos de delitos, comenzando con la declaración del ex Presidente de facto Luis García Meza Tejada, el 7 de abril al 2 de julio de 1986 (cuerpo 1 y 2, cuaderno de confesiones, fs. 1 a 462).
Siguiendo el orden correlativo, se prosiguió con la recepción de la declaración confesoria del coprocesado Armando Reyes Villa, el 10 de julio de 1986 (cuerpo 3º, fs. 558 y sgtes.); Oscar Larraín Frontanilla, el 17 de julio de 1986 (fs. 602 y sgtes. del cuerpo 3º.); José Sánchez Calderón (4º cuerpo, fs. 698 y sgtes.); Ariel Coca Aguirre (4º cuerpo, fs. 754 y sgtes.); René Guzmán Fortún (4º cuerpo, fs. 814 y sgtes.); Mario Guzmán Moreno (4º cuerpo, fs. 855 y sgtes.); Carlos Morales Núñez del Prado (5º cuerpo, fs. 887 y sgtes.); Julio Molina Suárez (5º cuerpo, fs. 948 y sgtes.); Líder Sossa Salazar (5º cuerpo, fs. 1019 y sgtes.); Avelino Rivero Parada (6º cuerpo, fs. 1078 y sgtes.); Arturo Veizaga Barrón (6º cuerpo, fs. 1106 y sgtes.); Mario Escobarí Guerra (6º cuerpo, fs. 1151 y sgtes.); Francisco Mariaca Salas (6º cuerpo, fs. 1223 y sgtes.); Fernando Palacios Urquizo (7º cuerpo, fs. 1254 y sgtes.); Tito Montaño Belzu (7º cuerpo, fs. 1326 y sgtes.); Andrés Ivanovic Tapia (8º cuerpo, fs. 1495 y sgtes.); Galo Ruben Trujillo Braun (8º cuerpo, fs. 1633 y sgtes.); Daniel Torrico Balderrama (8º cuerpo, fs. 1675 y sgtes.); Juan Carlos Valda Peralla (9º cuerpo, fs. 1712 y sgtes.); Guido Benavidez Alvizuri (9º cuerpo, fs. 1761 y sgtes.); Augusto Calderón Miranda ( 9º cuerpo, fs. 1856 y sgtes.); Gerardo Sanjinés Rivas (9º cuerpo, fs. 1887 y sgtes.); René Humberto Chacón Tavera (10º cuerpo, fs. 1920 y sgtes.); Víctor Hugo Marcelli Pianezzi (10º cuerpo, fs. 1967 y sgtes.); Víctor Aramayo Barrenechea (10º cuerpo, fs. 2074 y sgtes.); Víctor Papi Maceda Arce (11º cuerpo, fs. 2126 y sgtes.); Juan Carlos Otálora Calderón (11º cuerpo, fs. 2157 y sgtes.); Jaime Sandoval Tarifa (11º cuerpo, fs. 2182 y sgtes.); Eduardo Juan Rodríguez Avila (11º cuerpo, fs. 2223 y sgtes.); Arturo Torrico Vásquez (11º cuerpo, fs. 2240 y sgtes.); Adhemar Alarcón Silva (12º cuerpo, fs. 2276 y sgtes.); Damy Heleno Cuentas Valenzuela (12º cuerpo, fs. 2394 y sgtes.); Roberto Monroy Flores (12º cuerpo, fs. 2435 y sgtes.); Waldo Bernal Pereira (13º cuerpo, fs. 2465 y sgtes.); Ramiro Terrazas Rodríguez (13º cuerpo, fs. 2538 y sgtes.); Mario Moreno Avilés (13º cuerpo, fs. 2590 y sgtes.); Liders Castedo López (14º cuerpo, fs. 2671 y sgtes.); Antonio Simons Arbún (14º cuerpo, fs. 2705 y sgtes.); Rodolfo Cueto Jiménez (14º cuerpo, fs. 2727 y sgtes.); Luis Bravo Erquicia (14º cuerpo, fs. 2765 y sgtes.); Luis Ballesteros Prieto (14º cuerpo, fs. 2794 y sgtes.); Rubén Darío Guzmán Hurtado (14º cuerpo, fs. 2828 y sgtes.); Mario Galindo Rojas (14º cuerpo, fs. 2867 y sgtes.); Pablo Virgilio Ontiveros Rocabado, declarado rebelde y contumaz, por el auto de 16 de abril de 1987, fs. 760 del cuerpo Nº 4 del Plenario, prestó su confesión el 18 de septiembre de 1991 (15º cuerpo, fs. 2907 y sgtes.).
No habiéndose presentado en los términos establecidos por el Tribunal Supremo, para prestar la declaración confesoria prevenida por el art. 231 del Cód. Pdto. Pen., el tribunal juzgador aplicó los arts. 250, 251 inc. 1) y 253 del Cód. Pdto. Pen. declarando la rebeldía y contumacia de los siguientes encausados: Luis Arce Gómez, en fecha 18 de julio de 1986, mediante auto cursante fs. 358 del cuerpo 2do. del plenario; Freddy Quiroga Ferrufino, en 28 de enero de 1987, por auto de fs. 558 del cuerpo Nro. 3; Guillermo Bulti Keller Echalar el 7 de julio de 1987 por auto de fs. 922 del cuerpo Nro. 5; Carlos Castle Campodoni, el 24 de febrero de 1988, por auto de fs. 1839 cuerpo Nro. 9; Hernando Siles Villarroel, el 13 de mayo de 1988 por auto de fs. 1876 del cuerpo Nro. 9; Alfredo Díaz Díaz, el 20 de junio de 1988 por auto de fs. 1925 del cuerpo Nro. 9; Gerardo Moldez (Bony), el 19 de octubre de 1987 por auto de fs. 1070-71 del cuerpo 5º.
Habiendo dejado de concurrir a las audiencias regulares de los debates del plenario de la causa Luis García Meza Tejada, luego de cumplido el juicio de la contumacia, fue declarado rebelde y contumaz el 10 de marzo de 1989, por auto supremo cursante a fs. 2800, del cuerpo Nro. 13. Por la misma causa se declaró rebeldes y contumaces a la ley a: Juan Carlos García, por auto supremo de 10 de marzo de 1981, cursante a fs. 2800, del cuerpo Nro. 13; Víctor Hugo Marcelli Pianezzi, que si bien prestó su confesión el 17 de junio de 1987 (10º cuerpo, fs. 1967 y sgtes.), fue declarado rebelde y contumaz por auto de 22 de junio de 1989 (fs. 3213, cuerpo Nro. 15) Roberto Monroy Flores, por auto de 16 de septiembre de 1992, (fs. 11613 y sgtes., cuerpo 53 del plenario).
Con relación al juicio de responsabilidad por sustracción y venta de los "Diarios de Campaña" de los guerrilleros Ernesto Guevara y Harry Villegas, luego de radicada la causa en la corte suprema, por decreto de fs. 586 y publicados los edictos de ley (fs. 589-590), para la citación de Luis García Meza Tejada a objeto de que preste su confesión a hrs. 15:00 del 20 de febrero de 1989, al no haber concurrido a dicho acto procesal, a fs. 740, cuerpo Nro. 4, se lo declara rebelde y contumaz a la ley con los efectos jurídicos correspondientes.
Ante la incomparecencia del coprocesado Erick Galantieri a la audiencia de confesión, señalada para el 28 de febrero de 1989, a fs. 744 del cuerpo Nro. 4, se le declara igualmente rebelde y contumaz a la ley, y luego de haberse cumplido con todas y cada una de las formalidades del juicio de la contumacia.
En este segundo juicio de responsabilidad, Raúl Solano Medina es el único coprocesado que se hizo presente y prestó la declaración confesoria de fs. 631 a 725 del cuerpo Nro. 4.
V.- DE LA EXTINCION DE LA ACCION PENAL EN EL JUICIO PRINCIPALCONSIDERANDO: Que en mérito de la documentación aparejada al proceso, la Corte Suprema ha declarado extinguida la acción penal, en la forma prevenida por el inc. 1) art. 100 del Cód. Pen., en favor de los siguientes coprocesados: Fernando Monroy Murguía, por fallecimiento acaecido el 19 de junio de 1982 y según la resolución cursante a fs. 2765 del cuerpo Nro. 12; Carlos Helguero Larrea, fallecido el 9 de abril de 1985, según la resolución de fs. 534, del cuerpo Nro. 3; Ramiro Terraza Rodríguez, fallecido el 1ro. de mayo de 1991, según certificado de fs. 10.008, del cuerpo 46 y mediante auto supremo de 25 de septiembre de 1991 cursante a fs. 10.028 del mencionado cuerpo. Vícto Hugo Marcelli Pianezzi, fallecido el 31 de enero de 1992, según certificado de defunción (cuerpo 50, fs. 10915). Y, Hernando Siles Villarroel, fallecido el 4 de enero de 1985, declarada la extinción de la acción penal por Auto Supremo de 5 de abril de 1995.
VI.- CUESTIONES PREJUDICIALES, PREVIAS Y PRESCRIPCIONES.CONSIDERANDO: Que las cuestiones prejudiciales y previas a las que se refieren los arts. 175, 183 y 186 del Cód. Pdto. Pen., así como la falta de competencia del tribunal juzgador, la falta de tipicidad, prescripción y las omisiones en el sumario congresal que tiendan a evitar momentáneamente la acción penal, así como conseguir la declinatoria de competencia, la extinción de la acción o la nulidad del proceso, opuestas por varios procesados, fueron resueltas mediante A.S. Nro. 43, de 19 de diciembre de 1988 (fs. 2647-2651, cuerpo 12), con la intervención del Sr. Fiscal General de la República (arts. 177 y 179 del Cód. Pdto. Pen.), auto que se ratifica en esta sentencia, dejándose constancia de que las causales de nulidad invocadas no se encuentran expresamente mencionadas por el art. 297 del Cód. Pdto. Pen.; además, en virtud del principio de especificidad, establecido en el art. 308 del mismo Código adjetivo no procede la anulación de obrados en la fase plenaria, teniendo en cuenta que la conclusión de los juicios de responsabilidad es una necesidad para el fortalecimiento institucional de la República, reclamada por la opinión general como medio de control de los Poderes que nacen al margen de la Constitución y las leyes.
Que Bolivia, como Estado miembro de la Organización de Naciones Unidas (ONU), se adhirió el 6 de octubre de 1983 a la "Convención sobre la imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de los Crímenes de Lesa Humanidad", documento que declara la imprescriptibilidad, cualquiera que sea la fecha en que se hayan cometido dichos crímenes, tanto en tiempo de guerra como en tiempo de paz, según las definiciones contenidas en el Estatuto del Tribunal Militar Internacional de Nüremberg, confirmadas por resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, poniendo énfasis en el delito de Genocidio definido en la Convención de 1948 para la prevención y sanción de este delito, aún si estos actos no constituyeran una violación del derecho interno del país donde fueron cometidos.
Que las Naciones Unidas en la Resolución de su Consejo Económico y Social, ha proclamado el 2 de marzo de 1993, en protección de la libertad, la seguridad y el reconocimiento de la personalidad jurídica de los Derechos Humanos, que "ningún Estado debe cometer, autorizar o tolerar desapariciones forzadas", condenando tales delitos de lesa humanidad como atentados contra el Derecho Internacional y una negación a los objetivos de la Carta de 1948.
VII.- DEL PERIODO DEL DEBATE.CONSIDERANDO: Que concluidas las diligencias preparatorias del debate, luego de la radicatoria de ambos juicios de responsabilidad, la recepción de las confesiones de los coprocesados y la declaratoria de rebeldía y contumacia de los inconcurrentes legalmente citados y emplazados, a fs. 3190 y siguientes del cuerpo Nro. 15, cursa el acta de la solemne apertura del debate en el principal juicio de responsabilidad, luego del cumplimiento de las formalidades exigidas por el art. 234 del Cód. Pdto. Pen.
Que la Corte Suprema, entratándose del otro juicio, por auto de fs. 786 señaló el 12 de enero de 1989 para la solemne apertura del debate; pero, habiéndose opuesto a fs. 845 cuestiones previas de falta de tipicidad y prescripción, como de previo y especial pronunciamiento, el tribunal juzgador suspendió la audiencia y rechazó el incidente por auto de fs. 923 a 924 cual consta en acta de fs. 948 a 959, de 8 de noviembre de 1989, declarando solemnemente abierto el periodo del debate y verificándose en forma sucesiva las audiencias regulares para la recepción de las pruebas de cargo y descargo, ofrecidas por el Ministerio Público y los sujetos procesales.
Que el juicio plenario es la fase esencial del proceso. Se realiza sobre la base de la acusación, en forma contradictoria, oral, pública y continua, para comprobar los elementos de convicción recogidos en la etapa del sumario congresal, recibir otras pruebas pertinentes y útiles y establecer en sentencia la culpabilidad o inculpabilidad de los encausados con plenitud de jurisdicción.
Que concluido el debate, corresponde valorar la prueba producida en el plenario con sujeción a las reglas de la sana crítica, prevenidas por el art. 135 del Cód. Pdto. Pen., observando el orden riguroso establecido por las resoluciones congresales acusatorias.
GRUPO Nro. 1.- DELITOS CONTRA LA CONSTITUCION.
CONSIDERANDO: Que el Congreso Nacional, en fecha 25 de febrero de 1986, decretó acusación contra el Gral. Luis García Meza, el Cnl. Luis Arce Gómez y sus colaboradores, por existir suficientes indicios de culpabilidad en la comisión de ocho grupos de delitos, de los cuales, el primero, se refiere a delitos cometidos contra la Constitución, el que se subdivide en: 1.- "Sedición", 2.- "Alzamiento armado", 3.- "Organización de grupos armados irregulares", 4.- "Atribuirse los derechos del pueblo", 5.- "Resoluciones contrarias a la Constitución y a las leyes", 6.- "Privación de libertad", 7.- "Atentado contra la libertad de prensa", 8.- "Obtención de ventajas ilícitas" y 9.- "Violación de la autonomía universitaria".
CONSIDERANDO: Que con carácter previo, es inexcusable referirse a hechos preparatorios planeados y perpetrados por el Gral. Luis García Meza y el Cnl. Luis Arce Gómez, principales gestores del golpe de Estado del 17 de julio de 1980, en el que culmina un largo proceso, tal como demuestran los siguientes elementos convincentes: 1.- El asesinato del Padre Luis Espinal, ocurrido el 23 de marzo de 1980, suceso delictuoso que conmovió al pueblo boliviano, del que dan cuenta las publicaciones de prensa del país. 2.- El atentado contra el abogado Aníbal Aguilar Penarrieta y otros que aparecen en el proceso, de fs. 11049 a 11050. 3.- Las declaraciones de Oscar Peña Franco, corrientes de fs. 3338 a 3435, cuerpo Nº 15, del plenario y del testigo Eduardo Pérez Iribarne, cuya atestación sale de fs. 4130 a 4201 del cuerpo Nº 18. El primero revela que para los autores del alzamiento de Trinidad "el gobierno constitucional de Lidia Gueiler había perdido representatividad y reclamaba que los Altos Mandos de las FF.AA. asumieran el gobierno de la Nación, desconociendo los resultados de las recientes elecciones, (fs. 3356). El mismo testigo da cuenta de que, estando ya en el Palacio de Gobierno, el entonces Ministro de Planeamiento Dr. Jaime Ponce García, salió de la Sala de Gabinete, pero casi inmediatamente regresó y, entrando súbitamente, dijo:"Yo no sé qué es lo que está pasando, pero existe un grupo enorme de civiles armados en el hall del Palacio". Esta declaración ya hace referencia al golpe mismo, ocurrido el 17 de julio de 1980. Sigue declarando Oscar Peña Franco, Ministro de Informaciones del Gabinete de la Sra. Lidia Gueiler y cuenta: ... cuando abríamos la puerta que da acceso a ese corredor nos encontramos con un grupo de civiles armados de metralletas y los encabezaba un Sr. Monroy, quien dirigiéndose a Jaime Ponce García le dijo: "te tengo en mis manos, me las vas a pagar", le tomó de la solapa y lo arrastró contra la pared". Continuando con la declaración, afirma que le llevaron afuera, donde lo golpearon, momento en el que vio a muchos periodistas que se encontraban contra la pared y, seguidamente, afirma que, junto con otros detenidos, lo condujeron al Estado Mayor y allí separaron a los Ministros de los periodistas. "En las primeras horas de la madrugada -expresa el testigo- llegó a ese lugar el Cnl. Arce Gómez...". La misma afirmación se encuentra en la declaración del testigo Romero Qpitari, corriente de fs. 3604 a 3744, cuerpo Nº 16, pero la más valiosa declaración es la del sacerdote Eduardo Pérez Iribarne, sobre el asalto y destrucción de Radio Fides y dice: "Un grupo de cuatro paramilitares golpearon la puerta y dijeron que eran inspectores de la Renta e ingresaron como un tropel, lo que yo ví fue que dos personas disparando al techo con rifles o armas largas y propinando insultos a todo el mundo, nos exigieron retirarnos a la parte exterior"; "eramos unas quince personas entre periodistas, personal de operadores, locutores y habían dos miembros de la Compañía de Jesús"; "lo primero que hicieron fue quitarnos los relojes a todos"...; "luego empezaron a ametrallar indiscriminadamente todas las instalaciones electrónicas, lanzaron una granada de mano en la discoteca y luego me buscaron para apresarme". Los actos delictuosos referidos estaban a cargo del Gral. Luis García Meza y el Cnl. Luis Arce Gómez, tal como demuestran las declaraciones de Oscar Peña Franco, corriente de fs. 3338 a 3435, cuerpo Nº 15, y del testigo Eduardo Pérez Iribarne, cuya declaración sale de fs. 4130 a 4201 del cuerpo Nº 18. Que, además, está comprobado que en los archivos del Departamento 11 del Ejército, zona de Miraflores de la Paz, que estaba a cargo y bajo la dirección de Luis Arce Gómez, existía un listado de numerosas personas que debían ser eliminadas, entre ellas: el Padre Espinal Camps, el Padre Eduardo Pérez Iribarne, Marcelo Quiroga Santa Cruz, Walter Guevara Arce y Juan Lechín Oquendo.
Lo precedentemente expuesto se patentiza con más claridad con la declaración de la Sra. Lidia Gueiler Tejada, Presidenta Constitucional Interina de la República, quien dice lo que sigue: "El Gral. Luis García Meza, cuando yo recibí el gobierno el 16 de noviembre de 1979, era Comandante del Ejército, pero después cuando renunciaron yo pedí la renuncia de todos ellos, él (refiriéndose al general nombrado) retornó como Director del Colegio Militar". "Sin embargo, en aquella oportunidad que acabo de mencionar con respecto al no cumplimiento de la designación de Villarroel, el Gral. Luis García Meza se encontraba en el Cuartel de Miraflores, o sea que todos ellos, quienes no estaban desde un comienzo de acuerdo con el proceso democrático, fueron quienes interrumpieron la normal posesión de los nuevos mandos que yo había ordenado" (fs. 3793 y ss.) Continuando con su declaración dice: "El Gral. Rubén Rocha delante del Gral. Luis García Meza dijo que era el Gral. Luis García Meza quien estaba tratando de sacarlo del cargo y poner obstáculos para que siga en esa situación porque era precisamente el Gral. García Meza quien deseaba su cargo para interrumpir el proceso democrático". La testigo Lidia Gueiler Tejada continúa y dice: "En las afueras de la residencia notamos movimiento de algunas tropas, no eran muchas, pero había movimiento..." En otra parte de su declaración expresa: "Al ingresar me encontré con el Alto Mando a la cabeza del Gral. Reyes Villa, quien manifestó el pedido que hacía la Guarnición de La Paz, o sea que él cumplía el pedido de los subalternos. Dije que yo haría un viaje relámpago a algunas guarniciones importantes para consultar. En ese momento recién el Gral. Luis García Meza habló y dijo: Es conveniente que la Sra. Presidente salga al hall y les manifieste a todos los de la Guarnición de La Paz que están en el hall y les diga la idea que tiene ella de hacer el viaje para la designación. Sr. Presidente, -continúa la testigo- cual sería mi sorpresa de ver a toda la Guarnición de La Paz con uniformes de campaña y con su arma respectiva dentro del hall de la Presidencia sin haber pedido autorización. Como la voz cantante de la Guarnición de La Paz estaba Luis Arce Gómez, él fue el que me dijo: Sra. Presidenta, la Guarnición de La Paz está en emergencia. Hemos venido a pedirle que de acuerdo a su competencia como Capitán General, designe al Gral. Luis García Meza como Comandante General del Ejército y no tiene por qué consultar de acuerdo a la Ley Orgánica de las FF.AA.: a usted le compete nombrar y hacer la designación sin consultas" (fs. 3799 a 3802). Continúa la testigo: "Inmediatamente de asumir el alto cargo de Comandante General de Ejército, posición clave para todo, el Sr. García Meza se vio en el poder y apareció prácticamente un gobierno paralelo al mío, e impotente a otro poder que tenía las armas" (fs. 3807). La declaración que precede está avalada por la indagatoria de Ramiro Terrazas Rodríguez, prestada a fs. 17 del cuerpo Nº 7 del expediente del sumario, cuyo texto es como sigue: "Tercero: Que la cabeza de las acciones sediciosas que culminaron efectivamente el 17 de julio de 1980, fue incontrovertiblemente el Gral. Luis García Meza quien, a partir de su nombramiento como Comandante General del Ejército, desplegó abierta y personalmente toda una acción conspirativa y de enfrentamiento; de provocación y de amenazas no sólo respecto a la Presidente Constitucional sino contra el Parlamento, al que despectivamente llamaba "boliche"; a los dirigentes políticos y sindicales y al conjunto de las instituciones democráticas". Que, igualmente, la publicación aparecida en "Presencia", el 23 de junio de 1980, demuestra también con toda claridad que el Gral. Luis García Meza, cuando ya fue designado Comandante General de Ejército, en la ciudad de Cochabamba hizo la siguiente declaración: "Advierto por última vez que las Fuerzas Armadas de la Nación no permitirán un ataque más a cualquiera de sus miembros o a la propia institución tutelar de la Patria y los que reiteren en sus insultos se atendrán a sus graves consecuencias". "No se puede tolerar más esos ataques, esos insultos a las FF.AA., como es el caso de Marcelo Quiroga Santa Cruz, que sin saber nada se ocupa de la vida económica y organizativa de la institución armada". "A ese señor las Fuerzas Armadas sabrán ponerle en su lugar, y yo como hombre". El testigo Eduardo Pérez Iribarne, en su declaración de fs. 4130, al referirse a la actividad que en esos días desplegaba el Gral. García Meza, dice: "... el Gral. García Meza viajó a Trinidad en la tarde del 16 de julio y cuando el golpe había triunfado regresó a La Paz". "Entonces -continúa el testigo-, estamos hablando de un mando de liderazgo institucional y de una decisión que (García Meza) se responsabilizó, si no, no entiendo qué fuera a hacer a Trinidad unas horas y volver inmediatamente cuando la guarnición de Trinidad había estado alzada contra el gobierno constitucional interino de la República" (fs. 4189).
Que, por otra parte, lo más revelador sobre las actividades golpistas de Luis García Meza y del Cnl. Luis Arce Gómez, se encuentra en las págs. 643 y 645 del libro de Salamanca, titulado "Del caos a la reconstrucción". La testigo Lidia Gueiler Tejada a fs. 3783, cuerpo Nª 17, hace la siguiente aclaración: "tuvimos varias reuniones con el Alto Mando y ellos lanzaron una carta pública que fue de mi conocimiento, en sentido de que las condiciones no estaban dadas para llamar a elecciones y que ellos veían más bien con agrado la prórroga de mi mandato. Esa postergación de elecciones yo la rechacé, Sr. Presidente; se me decía que yo podía seguir apoyada por las FF.AA. porque era la única institución que me apoyaba; me había abandonado el Congreso, me habían abandonado los partidos políticos y me habían abandonado todos". "Y decía que era muy fácil manejar este pueblo como una taza de leche, si no había ese "boliche" del frente (refiriéndose al Congreso Nacional)". "Cerrado ese "boliche" del frente y la C.O.B. acá no hay problemas y este país se maneja como una taza de leche". "Sr. Presidente -continúa la testigo-, para mí fue una ofensa, porque yo salía de ese "boliche" que atrevidamente se llamó al Congreso; de ahí venía mi designación como Presidente" (fs. 3807 a 3810). Pregunta la acusación: Que nos aclare si era Luis García Meza quien pedía el cierre del Parlamento y utilizaba esos adjetivos contra el Congreso. Y la Sra. Gueiler responde: "Efectivamente, fue él" (fs. 3907).
Valorando la prueba antes indicada se concluye que el golpe de Estado del 17 de julio de 1980, tenía objetivos concretos como la captura y apresamiento de la Presidenta de la República y sus Ministros para conseguir mediante la coerción ejercida por los personeros de las Fuerzas Armadas, "renuncias" o "resignaciones de mando", captura, apresamiento y asesinato de los principales dirigentes políticos y sindicales; silenciar y controlar todos los medios de comunicación y restricción total de todas las libertades reconocidas por la C.P.E.
CONSIDERANDO: Que de acuerdo con la relación precedente, se llega al convencimiento de que los hechos punibles mencionados demuestran claramente la comisión de los siguientes delitos:
Sedición.- Previsto por el inc. 1º del art. 4 de la C.P.E. Son autores de la comisión de dicho delito Luis García Meza y Luis Arce Gómez, porque ellos y sus colaboradores dirigieron ese alzamiento armado del 17 de julio de 1980, ordenando el asalto a la sede del gobierno de la Sra. Lidia Gueiler Tejada, cuando grupos de paramilitares tomaron por las armas el Palacio de Gobierno, apresando a la Presidente y sus Ministros. Aquélla fue llevada a la Casa Presidencial. Asimismo, asaltaron la Central Obrera Boliviana, acto delictuoso en el que se produjo el asesinato de Marcelo Quiroga Santa Cruz, del diputado Carlos Flores Bedregal y del dirigente de la F.S.T.M.B. Gualberto Bega Yapura, y luego apresaron a todos los que se encontraban en el edificio donde se llevaba a cabo una reunión para ver la forma de evitar que el golpe de Estado se consumara. Todos los presos fueron llevados al Estado Mayor en las ambulancias de la Caja Nacional de Seguridad Social, proporcionadas por Willy Sandoval Morón, convertidas en vehículos de represión. Allí fueron separados los Ministros de los periodistas y otros. Los presos, por orden impartida por los paramilitares, fueron tendidos en un pesebre de animales y constantemente los sicarios pasaban por encima de ellos. Todo este accionar delictivo y contrario a los derechos humanos demuestra con toda claridad la premeditación del golpe de Estado desencadenado el 17 de julio de 1980, bajo el mando de Luis García Meza, Luis Arce Gómez y demás colaboradores, quienes convirtieron al Cuartel General de Miraflores en el centro de todas las acciones punitivas. De allí salieron los grupos paramilitares para cometer los delitos anteriormente indicados, tomar por asalto el Palacio de Gobierno, la Central Obrera Boliviana, Radio Fides y otros órganos de comunicación social. Estos mismos sediciosos, luego de cometer los actos criminales mencionados, regresaron al Cuartel General llevando consigo a todos los apresados, entre los que se encoentraban los dirigentes de CONADE, los Ministros de Estado, periodistas y trabajadores de radio y televisión, así como a muertos y heridos. Que el asalto al Palacio de Gobierno se caracterizó, más que nada, por la presencia de paramilitares o grupos armados organizados por el Cnl. Luis Arce Gómez, con el nominativo de "grupos bolivianistas", tal como consta en el libro titulado "Del caos a la reconstrucción" cuyo autor es Salamanca, colaborador de confianza de Luis García Meza y del Cnl. Luis Arce Gómez.
Alzamiento armado.- En este punto, es importante dejar establecido que lo anteriormente examinado, es también aplicable a este tipo de delito. En efecto, el golpe de 17 de julio de 1980 no sólo tuvo la intención de cambiar la Constitución Política del Estado, sino cambiar la forma de gobierno establecido en ese entonces a cuya cabeza se encontraba la Presidenta Interina de la República Sra. Lidia Gueiler Tejada, nombrada por el Congreso Nacional Asimismo, se depuso a la nombrada Presidente forzándola a renunciar al cargo (fs. 7420), como consta en las declaraciones anteriormente indicadas. Luego se ordenó el cierre del Parlamento Nacional, se destituyó a los Ministros de la Corte Suprema y se nombró a otros vulnerando la Carta Fundamental. En otros términos, se atentó contra la estabilidad constitucional de los órganos del Estado: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Al proceder en esa forma, fuera de deponer dichos órganos se impidió el libre ejercicio de sus facultades constitucionales, renovando a los funcionarios judiciales en los nueve distritos de la República, antes de haber cumplido el período señalado por la C.P.E., art. 126. Igualmente, los encausados Luis García Meza y Luis Arce Gómez, al organizar esos grupos armados, cometieron atentado contra la vida y seguridad de las personas como el asesinato de Marcelo Quiroga Santa Cruz, Carlos Flores Bedregal y Gualberto Vega Yapura, que si bien no fue de mano propia, personalmente, fueron ellos lo que dieron la orden desde el gran Cuartel de Miraflores, tal como demuestran las declaraciones y pruebas examinadas precedentemente.
Organización de grupos armados.- Este delito, tipificado por el art. 121 del Cód. Pen. fue cometido por Luis García Meza y Luis Arce Gómez quienes planificaron y ejecutaron el golpe del 17 de julio de 1980, como consta en el libro "Del caos a la reconstrucción", de Salamanca Trujillo, en las págs. 643 y 645, citado precedentemente, y las declaraciones anteriormente examinadas. Igualmente, ordenaron el asalto a la Central Obrera Boliviana, la destrucción de Radio Fides y los asesinatos cometidos. Los grupos armados, obedeciendo a las órdenes de los encausados, perpetraron esos delitos, como demuestra con claridad el oficio reservado Nº 689/80 de 14 de agosto de 1980, dirigido por Luis Arce Gómez a Luis García Meza, cuyo texto es como sigue: "Adjunto para conocimiento y aprobación de Su Excelencia, organigrama y plan de tareas de los grupos que hizo posible el triunfo de las Fuerzas Armadas sobre el extremismo internacional", fs. 7023 del cuerpo Nº 32 del expediente del plenario de la causa. La lectura de ese oficio demuestra que los encausados Luis García Meza y Luis Arce Gómez son los que organizaron y dirigieron esos grupos armados de paramilitares, que cometieron los delitos enumerados.
En la comisión de los mismos existe un vínculo directo y estrecho entre los ejecutores con los que daban la orden para delinquir. En efecto, Luis Arce Gómez y Luis García Meza, retribuyeron a los paramilitares, asignándoles o recomendándolos para el ejercicio de funciones públicas, como se acredita por el oficio que cursa a fs. 7014 del cuerpo 32, de fecha 22 de julio de 1980, bajo el Nº 520/80, enviado por Luis Arce Gómez al Ministro de Salud, Avelino Rivero Parada, que, textualmente, dice: "El logro y consolidación del Gobierno de Reconstrucción Nacional, ha sido una realización de grandes concursos humanos, entre ellos, en forma decisiva el del Dr. Willy Sandoval Morón, quien fue el artífice directo para la disponibilidad de las ambulancias que prestaron servicios en los operativos de control político. Considero oportuno -continúa Arce Gómez- reconocer esa valiosa colaboración entregándole la responsabilidad de la Dirección Ejecutiva de la Caja Nacional de Seguridad Social". Reiteradamente Luis Arce Gómez, por oficios, recomienda a otros paramilitares llamados Gary Alarcón y Jaime Sandoval Tarifa, por los servicios prestados a la Reconstrucción Nacional, para que ocupen los cargos de Director de FOMO y Jefe de Personal de la Administración Autónoma de Almacenes Aduaneros (AADAA), respectivamente. Estas pruebas salen en el proceso a fs. 7013, 7014, 7018 y 7022. Por otra parte, Luis García Meza y Luis Arce Gómez no sólo dieron cargos públicos a los paramilitares, sino que para el cometido de los hechos punibles les dieron armas del Estado boliviano, como demuestra el oficio Nº 935/80, de 24 de septiembre de 1980, dirigido por el segundo al primero y que textualmente dice:"Reiterando la conversación sostenida con su autoridad, me permito poner en su digno conocimiento la urgente necesidad de sustituir el armamento obsoleto que utilizan los grupos de asalto dependientes de este Despacho... Para ese fin requerimos lo siguiente: Grupo de Asalto: 300 metralletas UZI, 3.600 proyectiles de 9 milímetros". Los grupos paramilitares o irregulares estaban comandados o dirigidos por militares de mandos medios, quienes dependían directamente de Luis García Meza y Luis Arce Gómez, como se comprueba en la Orden de Servicio Nº 380/80, de 20 de octubre de 1980, de fs. 7029 cuerpo Nº 32. Esta orden está dirigida por Luis Arce Gómez al My. Javier Hinojosa (n) "El lince", que dispone: "A partir de la fecha pasa Ud. a desempeñar las funciones de Jefe Nacional del Grupo de Operaciones Especiales (GOES)". Por oficio de carácter reservado firmado por Luis Arce Gómez, Nº 266, de 17 de febrero de 1981, dirigido al Jefe del Departamento II del Comando de Ejército, le dice: "Por orden de Su Excelencia el Presidente de la República, agradeceré a Ud. Proceder al licenciamiento de los paramilitares bajo su control en esa dependencia del Ejército...", fojas 7047, cuerpo Nº 32.
Toda la prueba hasta aquí examinada, está debidamente legalizada por el Subsecretario del Ministerio del Interior, Migración y Justicia y Defensa Social, funcionario tenedor de los originales archivados en esa repartición y que han sido remitidos al tribunal juzgador en 13 de agosto de 1.990 por orden de la Corte Suprema a solicitud de la parte civil.
La prueba documental así expuesta, demuestra con absoluta veracidad que los encausados Luis García Meza y Luis Arce Gómez, son los organizadores de esos grupos armados paramilitares, ya que ellos los tenían bajo su inmediato mando y dependencia. Lo más insólito e increíble, es el convenio de 12 de febrero de 1980, suscrito por Klaus Altmann Hausen y el encausado Luis Arce Gómez, que, por entonces, estaba a cargo del Departamento II del Ejército. El documento dice: I.- Yo, Klaus Altmann Hausen me comprometo a prestar servicios de orden incondicional con el Ejército de Bolivia dentro de la especialidad de inteligencia. II.- Asimismo me comprometo a participar directamente en el planeamiento y operaciones que requiera el Ejército de Bolivia y donde se requiera mi participación activa.
III.- Me comprometo guardar la reserva en cuanto se realice, exista, conozca o participe, poniendo como garantía mi vida. IV.- Yo, Cnl. DAEM, Luis Arce Gómez, a nombre del Ejército Nacional, con las atribuciones que me competen, otorgo con venia de la superioridad el grado de Tcnl. honorífico al Sr. Klaus Altmann Hausen". La lectura del documento que precede, firmado en 12 de febrero de 1980, por el encausado Luis Arce Gómez con un súbdito extranjero condenado por la justicia francesa como "criminal de guerra" nazi, demuestra el preparativo para la organización de los grupos irregulares, con el beneplácito y aprobación de Luis García Meza. Queda así probado que los nombrados, dieron comienzo, premeditadamente a la organización de grupos irregulares que actuaron bajo su inmediato mando; como militares de alta graduación, eran oficiales de las FF.AA.; tenían la obligación constitucional de garantizar la estabilidad del gobierno legalmente constituido. Lejos de proceder así, prepararon y dieron el golpe del 17 de julio de 1980 con todas sus agravantes. Que, siempre con referencia a los "grupos armados", es de importancia probatoria referirse a otros hechos que patentizan el alzamiento armado, en el que los grupos paramilitares tuvieron actuación delictiva a partir del 17 de julio de 1980. Así se tiene que a fs. 8588, cuerpo Nº 40, aparece, un oficio secreto que lleva el Nº 675/80, de 13 de agosto de 1980, remitido por Luis Arce Gómez a Luis García Meza, Presidente de la República. Ese oficio dice: "Cumpliendo instrucciones de Su Excelencia, le remito la nómina de los integrantes del GOES (paramilitares) de la ciudad de La Paz, quienes tuvieron a su cargo la conducción de las acciones previas y posteriores a la gesta patriótica del 17 de julio pasado, junto a las Fuerzas Armadas". Este oficio es una prueba concluyente de que Luis García Meza y Luis Arce Gómez, son los autores de la organización de esos grupos armados que conculcaron los derechos y garantías reconocidos por la Constitución Política del Estado, y fueron dirigidos por éstos. Demuestra asimismo, que tales grupos tuvieron activa participación no sólo en el alzamiento del 17 de julio de 1980, sino en las acciones terroristas anteriores al golpe. A fs. 8589, cuerpo Nº 40, aparece otro oficio con la nómina de los componentes del GOES, entre los que se encuentran Pablo Virgilio Ontiveros Rocabado, Víctor Barrenechea Aramayo, Víctor Papi Maceda Arce, Damy Cuentas Valenzuela, Andrés Ivanovic Tapia y Juan Carlos Otálora Calderón. La cuestión de los grupos armados se agrava por la participación de militares argentinos, en el golpe de 17 de julio de 1980, según demuestra el oficio dirigido por el Comandante en Jefe de las FF.AA. Armando Reyes Villa al Sr. Carlos Costa Du Reis, que sale en el proceso a fs. 7179, del cuerpo Nº 32, cuyo texto es como sigue: "Tengo el agrado de acusar recibo de su atento oficio DGCE Nº 010/02 mediante el cual se digna transcribir el texto de la Nota REB Nº 410 enviada a la Cancillería por la Embajada de la República Argentina, respecto a la acreditación de funciones como asesor en el E.M.G. del Sr. Mayor D. Julio César Durand". El oficio de referencia indica con claridad que, el alzamiento del 17 de julio de 1980, fue preparado por Luis García Meza y Luis Arce Gómez, asesorados por militares argentinos. Demuestra, además, que para dar el golpe de Estado no repararon en mellar la soberanía nacional al pedir ayuda a fuerzas armadas extranjeras para actos represivos, vulnerando la Constitución, como prueba el oficio antes indicado. Tan notorio y descarado fue el golpe del 17 de julio de 1980, que los encausados Luis García Meza y Luis Arce Gómez hicieron uso discrecional de los medios que encontraron a su alcance para afianzarse en el poder, como evidencia la comunicación dirigida por el segundo en su condición de Ministro del Interior a Guido Benavídez Alvizuri, (fs. 8677, del cuerpo Nº 40), en fecha 24 de julio de 1980, que dice: "Por la presente comunico a Ud. Que la lista adjunta del personal de su dependencia se mantendrá en comisión en dependencias del Estado Mayor del Ejército, Departamento II, a efecto de completar la labor de pacificación nacional en operativos contra el Extremismo y la Subversión. Aprovecho además, para felicitarlo por su destacada actuación al mando de los operativos cumplidos con éxito en las jornadas del 17 de julio y siguientes, que permitieron la instauración y el triunfo del Gobierno de Reconstrucción Nacional".
En el proceso se prueba, además, la activa organización de dos grupos armados irregulares en la ciudad de Santa Cruz: el uno vinculado al narcotráfico y el otro con el despliegue militar en los puntos neurálgicos de la capital oriental, hecho que demuestra que los sucesos del 17 de julio de 1980 respondieron efectivamente a un alzamiento armado. Que del examen y valoración de la prueba documental a la que se ha hecho referencia se prueba, sin lugar a dudas, que los encausados Luis García Meza y Luis Arce Gómez tuvieron directa participación como organizadores y conductores de grupos irregulares, tal como se hace constar precedentemente, incurriendo ambos en el delito previsto y sancionado por el art. 121, segunda parte, del Cód. Pen.
Atribuirse los derechos del pueblo.- La soberanía reside en el pueblo, es inalienable, imprescriptible e indivisible, según estatuye el art. 2º de la G.P.E. Teniendo en cuenta el contenido de la norma constitucional citada, los que formaren parte de una fuerza armada o de una reunión de personas que se atribuyan los derechos del pueblo y pretendan ejercer tales derechos en su nombre, cometen el delito previsto por el art. 124 del Cód. Pen. En este sentido, los encausados Luis García Meza y Luis Arce Gómez, cometieron ese delito porque fueron ellos los autores o cabecillas de la organización de fuerzas irregulares, a quienes fuera de organizarlas les entregaron armas del Ejército Nacional para la comisión de los delitos descritos. Al organizar esos grupos armados inconstitucionales se han atribuido los derechos del pueblo boliviano cuya soberanía ha sido burdamente desconocida con fines ilícitos, incurriendo en el delito tipificado por el art. 124 del Cód. Pen.
Resoluciones contrarias a la Constitución y a las leyes.- Este delito, está tipificado por el art. 153 del Cód. Pen. Prescribe que todo funcionario público o autoridad que dictare resoluciones u órdenes contrarias a la Constitución y a las leyes, o ejecutare o hiciere ejecutar, dichas resoluciones u órdenes, incurrirá en reclusión de un mes a dos años. Para que tal hecho sea punible, el sujeto activo debe ser, primero funcionario público o autoridad pública y, segundo, que dicte resoluciones contrarias a la Constitución y a las leyes. Que el 17 de julio de 1980, los Comandantes de Ejército, Fuerza Aérea y Fuerza Naval, Luis García Meza, Waldo Bernal y Ramiro Terrazas, respectivamente, con el visto bueno del Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, Armando Reyes Villa, emiten el documento titulado "Declaración de Participación de las FF.AA. en el Proceso Político para la Reconstrucción Nacional", cuyo texto es el siguiente: "Las Fuerzas Armadas de la Nación, como institución encargada de velar por el mantenimiento de la paz, la tranquilidad de la República y la seguridad de todos los bolivianos, habiendo resignado su manda la Presidenta de la República SRA. LIDIA GUEILER TEJADA en favor de las Fuerzas Armadas de la Nación, y en cumplimiento del rol que corresponde, asumen la conducción integral del Estado.
El grado de descomposición económica y social, la Guerra SUBVERSIVA encubierta dentro del proceso electoral, el desorden y corrupción predominantes en la Administración del Gobierno Central y las Empresas Estatales, la virtual liquidez de la Hacienda Pública y el fraude electoral que quiso hacer el Gobierno Constitucional sin legitimidad, han determinado esta participación, en cumplimiento de las previsiones contempladas en la Constitución Política del Estado, a fin de establecer la Institucionalidad dentro de una nueva etapa en el proceso de la Revolución Boliviana.
Para consagrar esta nueva responsabilidad, se tomarán las siguientes decisiones:
1.- Desconocer el resultado de las Elecciones Generales del 29 de junio próximo pasado por fraudulentas.
2.- Declarar inconstitucional el funcionamiento del Congreso Nacional, así como de todas las designaciones emanadas del mismo.
3.- Encomendar el Gobierno de Reconstrucción Nacional a la Junta de Comandantes, compuesta por los tres Comandantes de Fuerza de las Fuerzas Armadas de la Nación, quienes designarán a uno de sus miembros como Presidente de la República.
4.- Respetar los Tratados y Convenios Internacionales, y declarar que BOLIVIA desea continuar relaciones con todos los países que respeten su soberanía y el derecho a la libre determinación.
5.- Elaborar un estatuto para el funcionamiento de los Partidos Políticos.
6.- Dictar la legislación laboral, sindical y patronal que normalice su actividad.
7.- Declara zona militar a todo el territorio nacional, con plena aplicación de las disposiciones legales militares.
8.- Poner en vigencia la Constitución Política del Estado de 1967, en todo lo que no se oponga a los fines, objetivos, y acciones del nuevo gobierno.
Las anteriores medias serán configuradas por un cuerpo de Decretos, inmediatamente de haberse conformado el Gabinete.
Los actos posteriores del gobierno, se encuadrarán a las tareas asignadas por las Fuerzas Armadas de la Nación.
La Paz, 17 de julio de 1980.
"EL MAR NOS PERTENECE POR DERECHO, RECUPERARLO ES UN DEBER"
Fdo.- Gral. Brig. Luis García Meza Tejada, Comandante General del Ejército, Gral. Brig. Aé. Waldo Bernal Pereira, Comandante General de la Fuerza Aérea Boliviana, Contra Almte. Ramiro Terrazas Rodríguez, Comandante General de la Fuerza Naval Boliviana. Visto Bueno. Fdo.- Gral. Div. Armando Reyes Villa, Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de la Nación". (fs. 11104 a 11105, cuerpo 51).
La Junta de Comandantes, integrada por Luis García Meza, Waldo Bernal y Ramiro Terrazas el 18 de julio de 1980, dictó el "Estatuto del Gobierno de Reconstrucción Nacional", cuyos principales enunciados, entre otros, son: "La Junta de Comandantes de las FF.AA. de la Nación... es el órgano supremo del Estado Boliviano y el conductor del proceso de Reconstrucción Nacional; y designa a un Comandante de Fuerza para que asuma la Presidencia de la República; designa a los miembros de la Corte Suprema de Justicia, al Fiscal General de la República y al Contralor General. También ejerce las atribuciones del Poder Legislativo establecidas en el art. 59 de la Constitución Política del Estado. Finalmente, ejerce, conjuntamente con el Presidente de la República las facultades internacionales, militares y las designaciones reservadas a otros poderes que no fuera el Ejecutivo; especialmente las atribuciones 2ª, 3ª, 7ª, 14ª, 16ª, 19ª, 20ª, 21ª, 22ª, 23ª del art. 96 de la Constitución Política del Estado"; "El Presidente de la República, además de sus atribuciones y facultades señaladas por la Constitución Política del Estado, asumirá las privativas de cada una de las Cámaras Legislativas, contenidas en los arts. 62 y 66 de la Constitución" (fs. 7188 del cuerpo 33 del plenario).
Por otra parte, la Junta de Comandantes "designó a Luis García Meza, Presidente de la República". Esta Resolución fue suscrita por: Gral. de Div. Armando Reyes Villa, Comandante en Jefe de las Ferzas Armadas, Gral. de Brig. Aé. Waldo Bernal, Comandante de la F.A.B; Gral. de Brig. Luis García Meza, Comandante General del Ejército; Contra Almte. Ramiro Terrazas Rodríguez, Comandante General de la Fuerza Naval Boliviana (fs. 11112, cuerpo 51 del plenario).
Así se atribuyeron los derechos del pueblo y avasallaron la Constitución, dictando medidas contrarias a ella. El Decreto Presidencial Nº 17529 es contrario a los arts. 85, 86, 89 inc. 3, con relación al 99 de la Carta Fundamental, puesto que, como dispone el art. 85 de la Constitución, el Poder Ejecutivo se ejerce por el Presidente de la República, que será elegido por sufragio directo o en la forma dispuesta por el art. 90 de la misma Constitución.
Las normas constitucionales citadas determinan que sólo en la forma prevista por ellas se puede organizar el Poder Ejecutivo. El documento de 17 de julio de 1980, suscrito por la Junta de Comandantes, es inconstitucional y constituye la plena prueba del delito de sedición y atribuirse los derechos del pueblo, más aún, si en ese momento se encontraba funcionando el Congreso Nacional. En consecuencia, la resolución de desconocer las elecciones generales de 1980; importa una disposición en contra de los que establece la G.P.E.; razón por la cual al proceder en esa forma, se ha cometido el delito previsto y sancionado por el art. 153 del Cód. Pen. La anterior resolución no es la única, existiendo otras que se citan a continuación y que violan flagrantemente las disposiciones concretas y expresas de la Carta Fundamental. Por D.S. Nº 17531, de 21 de julio de 1980, el gobierno de facto, declara en receso la vigencia de las organizaciones y directivas sindicales, de asociaciones empresariales, profesionales de trabajadores activos y pasivos con excepción del autotransporte. El encausado Luis García Meza juntamente con Luis Arce Gómez y otros, al desconocer las organizaciones patronales y sindicales han violado el art. 159 de la Constitución que garantiza la libre asociación patronal y garantiza la sindicalización como medio de defensa, representación, asistencia, educación y cultura de los trabajadores, así como el fuero sindical en cuanto garantía para sus dirigentes por la actividad que desplieguen en el ejercicio específico de su mandato, no pudiendo éstos ser perseguidos y presos. La misma norma constitucional establece el derecho de huelga como el ejercicio de la facultad legal de los trabajadores para suspender labores en defensa de sus derechos, previo cumplimiento de las formalidades legales.
El hecho de desconocer una garantía y un derecho constitucional, fuera de ser un abuso de autoridad, importa la comisión del delito de dictar resoluciones contrarias a la Constitución y a las leyes, previsto y sancionado por el art. 153 del Cód. Pen. De conformidad con lo establecido por el art. 229 de la C.P.E. "los principios, garantías y derechos reconocidos por la Constitución no pueden ser alterados por la leyes que regulan su ejercicio ni necesitan de reglamentación para su cumplimiento". Estos principios, garantías y derechos no pueden ser ignorados por los gobernantes, mucho menos por un gobierno de facto, como el de Luis García Meza, puesto que no sólo están reconocidos por las constituciones del orbe sino por la Declaración Universal de los Derechos Humanos (10 de diciembre de 1948), cuyo art. 20 reconoce el derecho de libre asociación. Asimismo, el D.S. Nº 17531 resulta igualmente contrario a la garantía constitucional establecida por el art. 159 de la Carta Fundamental a objeto de impedir la reacción de las organizaciones sindicales. Tal determinación es ilegal y atentatoria del derecho de propiedad garantizado por el art. 22 de la C.P.E., que preceptúa que la expropiación se impone por causa de utilidad pública o cuando la propiedad no cumpla una función social, calificada conforme a la ley y previa justa indemnización. El D.S. Nº 17604, de 12 de septiembre de 1980, saliente en el proceso a fs. 5618-5621, del cuerpo Nº 25, no perseguía otra finalidad que hacer desaparecer la sede social de los trabajadores de Bolivia, puesto que no se cumplieron los trámites de la expropiación, como que tampoco se pago el justo precio, como dispone la aludida norma constitucional. Dicho Decreto Supremo es contrario a la terminante disposición del citado art. 22 de la C.P.E., razón que importa la comisión del delito previsto y sancionado por el art. 153 del Cód. Pen. Igual sanción penal merece lo determinado por el D.S. Nº 17545, de 12 de agosto de 1980 (fs. 5.596-5.599, del cuerpo Nº 25) porque esta norma ilegal atropella el principio y la garantía constitucional establecida por el art. 159 de la Carta Fundamental, que reconoce y garantiza el derecho a la sindicalización.
El gobierno de Luis García Meza y su inmediato colaborador Luis Arce Gómez, no sólo atropelló las organizaciones sindicales, sino también al Poder Judicial al dictar el D.L. Nº 17612, de 17 de septiembre de 1980, que sale en el proceso de fs. 5628 a 5644, del cuerpo Nº 25, disponiendo su "Renovación" en toda la República, cuando este poder se encontraba en el ejercicio constitucional de sus funciones jurisdiccionales. La renovación judicial ordenada por el ex presidente de facto Luis García Meza, importa la comisión del delito tipificado en el art. 121 inc. 1) del Cód. Pen. porque depuso a todo un poder del Estado, destituyendo a los Ministros de la Corte Suprema, vocales de las Cortes Superiores y Jueces de toda la República. La vigencia impuesta del mencionado Decreto Ley importa una resolución contraria a los arts. 62-1), 66-6) y 11 de la Carta Fundamental, concordantes con el art. 127 atribución 29 de la misma Constitución. Luis García Meza y Luis Arce Gómez, al proceder en la forma indicada, han cometido el delito sancionado por el art. 153 del Cód. Pen.
La creación por D.L. Nº 17608, de 17 de septiembre de 1980, de la Comisión de Asesoramiento y Legislación (CONAL), de fs. 5622 a fs. 5627, del cuerpo Nº 25, importa otro acto insconstitucional, porque el propósito era subordinar la Constitución vigente al "Estatuto de Reconstrucción Nacional" cometiendo los delitos anteriormente descritos y los sancionados por los arts. 121, 123, 124 y 153 del Cód. Pen.
El golpe de Estado del 17 de julio de 1980, no solamente dio lugar al derrocamiento de un gobierno constitucional, al cierre del Congreso Nacional, a la renovación total del Poder Judicial, sino también a la comisión de otros hechos delictuosos, como los comprendidos en el art. 2º de la R.S. Nº 193566, que autoriza la transferencia del vehículo marca BMW, modelo LHD 1979 de propiedad del Gral. de División Waldo Bernal Pereira, Embajador de Bolivia en Londres, en favor de la Presidencia de la República, por el precio de $us. 10.685, liberado de impuestos de transferencia. El encausado García Meza cometió también el delito sancionado por el art. 153 del Cód. Pen. al haber dictado y ejecutado dicha Resolución en contra de lo expresamente prohibido por el D.L. Nº 15223 de 30 de diciembre de 1977, conocido como Ley de Adquisiciones para el Sector Público, que en su art. 2º establece: "Las adquisiciones que efectúe el gobierno central, los ministerios, instituciones públicas descentralizadas obligatoriamente se realizarán a través de licitación pública o concurso por invitación directa". En otros términos, las adquisiciones de vehículos para el sector público en general, necesaria e indefectiblemente debieron ser tramitadas conforme a la ley citada. En esta enumeración de los delitos cometidos por Luis García Meza y su ministro Luis Arce Gómez, existen otros como el D.S. Nº 17699, de 9 de octubre de 1980, que autorizó con carácter excepcional a la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) la adquisición directa de cinco buses marca Internacional de la firma Machinery Auto Service, por el precio total de $us. 149.907.99, y dos automóviles marca BMW de la firma boliviana Auto Motors S.A. por el precio de $us. 36.000.-", en contra de la prohibición de los arts. 1, 2 y 3 in fine, del D.L. Nº 15223, de 30 de diciembre de 1977. Ello importa cometer el delito previsto por el art. 153 del Cód. Pen., por abuso de autoridad en la inobservancia de una ley especial. La Ley de Adquisiciones del Sector Público ha sido ignorada por el encausado Luis García Meza quien sin respetar dicha norma legal dictó el D.S. Nº 17713, de 15 de octubre de 1980, prueba documental que sale en el proceso de fs. 6192 a 6196, del cuerpo Nº 27, mediante el cual autoriza al Comando General de la FAB la compra directa de 24 aeronaves Pilatus PC7 Turbo Trainer de la firma Pilatus Aircraft Ltda. de Suiza, por la suma de $us. 30.000.000.-, contradiciendo la expresa prohibición de la Ley de Adquisiciones del Sector Público. El D.S. Nº 17767, de 6 de noviembre de 1980, (fs. 6197 a 6198, del cuerpo Nº 27), autoriza a la Fuerza Naval Boliviana (FNB) la adquisición directa de 25 vehículos de la firma Toyota Boliviana Ltda., por la suma de $us. 301.800.- pagaderos mediante nota de crédito con cargo a futuros impuestos de dicha firma por igual valor. Por otra parte, por D.S. Nº 17810, de 27 de noviembre de 1980, (fs. 6202-6203, del cuerpo Nº 27), se autoriza la compra directa de 5.534,74 m2 de terreno en la avenida "Los Pinos", de la zona de Calacoto de la ciudad de La Paz, de su propietario Bernardo Meyer H. en favor del Comando General de las Fuerzas Armadas, por la suma de $us. 320.000.-, sin licitación pública alguna. Siguiendo la irregular adquisición de vehículos motorizados y terrenos, el Gabinete Ministerial de Luis García Meza, por D.S. Reservado Nº 17582, de 26 de agosto de 1980, autorizó al Comando General de las Fuerzas Armadas la compra directa de 26 vehículos de la Empresa Toyota Ltda., por la suma de $us. 309.000.-
El mismo Gabinete, por D.S. "Reservado" Nº 18550, de 4 de agosto de 1981, autorizó la compra de 27 lotes de terreno, en la zona "Auquisamaña", de la ciudad de La Paz, con una extensión de 8.260 m2 de superficie, por la suma de 21.682.500 pesos bolivianos, equivalentes a $us. 900.000.-, sin cumplir con la Ley de Adquisiciones del Sector Público. Igualmente, por el D.S. Nº 17880, de 30 de diciembre de 1980, se autorizó la adquisición directa del Centro Recreacional ubicado en el kilómetro 19 de la carretera Cochabamba-Santa Cruz en favor del Comando General de la FAB, de su propietario René Saavedra Antezana, por la suma de $us. 220.000.- sin cumplir con las formalidades de la licitación pública.
Los decretos supremos y demás resoluciones, examinados, demuestran que Luis García Meza, haciendo caso omiso de las leyes que rigen esas adquisiciones, tuvo la intención de favorecer a la cúpula castrense que le rodeaba, adulaba y le servía obsecuentemente. En esas ilegales adquisiciones fueron dilapidados los escasos recursos del erario nacional, con postergación de las necesidades elementales del pueblo boliviano que con estoicismo soportó en aquel entonces la dureza y abusiva actuación del gestor y ejecutor del golpe del 17 de julio de 1980. Recordemos lo que dijo al respecto el Ing. Humberto Marcelo Montero Núñez del Prado, Presidente del Banco Central de Bolivia, a fs. 6059, cuerpo 27, cuando describió el periodo de 1980, como una época en la que fueron "suprimidos los sindicatos, se desató una ola de persecuciones, se nombraron Rectores Militares, se atentó contra la autonomía universitaria y, lo que es peor, como una afrenta al pueblo de Bolivia, contradictoriamente al derroche y dilapidación que la cúpula gobernante hacía de los recursos del Tesoro General de la Nación, el gobierno de García Meza, contrajo un crédito de 250 millones de dólares de la República Argentina, desembolsado en un 50% en 1980, y préstamos de organismos internacionales por 470 millones de dólares", créditos que no ingresaron al Tesoro General de la Nación, sino que fueron transferidos a cuentas del Banco Central de Bolivia en el exterior, en calidad de agente financiero y banquero del gobierno, pero que en cambio, dolosamente, ingresaron al rubro de la deuda pública, para ser pagados por el presupuesto deficitario de la Nación, mientras se eliminaban las subvenciones, se subía el precio de los carburantes y se atentaba aún más contra la debilitada economía nacional para cubrir el déficit del presupuesto y pagar una deuda que en nada le benefició. No está de más recordar que entretanto, por D.S. Reservado Nº 18143, de 20 de marzo de 1981, se autorizaba la compra directa de 70 vehículos de lujo para la Presidencia de la República y el Ministerio de Defensa, sin observar los procedimientos de la licitación, como se ha dicho anteriormente.
Privación de libertad.- Continuando con el orden establecido en esta decisión final, estamos frente al delito de "privación de libertad" tipificado y sancionado por el art. 292 del Cód. Pen. Comete este delito aquel que, de cualquier manera, priva a otro de su libertad personal, sancionándose con la pena de reclusión de seis meses a dos años y multa de treinta a cien días. Esta sanción será agravada en un tercio, cuando el hecho punible fuere cometido: 1) Por un funcionario público, con abuso de su autoridad; 2) Sobre un ascendiente, descendiente o cónyuge; y 3) Si la privación de libertad excediere de cuarenta y ocho horas.
Para la valoración de la prueba, la declaración de Carlos Soria Galvarro, detenido en el asalto a la COB (fs. 4208, del cuerpo Nº 18), es elocuente y dice: "Pero sí puedo atestiguar con absoluta certeza que quien estaba al mando de todo este llamado operativo de golpiza y secuestro de nuestras personas, era el entonces Gral. Luis Arce Gómez; llegó un momento y ejerciendo condición de mando, dijo: es suficiente, dejen de pegarles, después que él mismo como me consta, había participado en la golpiza de las personas que habíamos llegado al Estado Mayor", (fs. 4210). El testigo sigue declarando: "Después de permanecer algunos momentos allí y ser nuevamente golpeados, fuimos trasladados en hileras hacia la zona de las caballerizas del Estado Mayor, Fuimos conducidos en forma muy humillante porque estábamos todos descalzos, sin calcetines, con las manos en la nuca y obligados a tomar una posición de semicuclillas". "Vista al mar carajos eran las expresiones más frecuentes que recibíamos al tiempo de ser golpeados". "En las caballerizas fuimos introducidos y obligados a permanecer recostados boca abajo, con las manos siempre en la nuca". "Las personas que vociferaban, que maltrataban a la gente, se expresaban con un acento inconfundiblemente argentino, y al tiempo de abandonar el local y dejarnos custodiados por otro personal, daban la siguiente orden: "Al primero que se mueva, PUM". "Es decir, daban órdenes de que disparen en caso de que nos movamos". "Esta situación, como dije, duró 15 a 18 horas".
El testigo Oscar Peña Franco, detenido en el operativo contra el Palacio de Gobierno, declara a fs. 3662, del cuerpo 15 y relata su dolorosa experiencia en los siguientes términos: "Habían sacado y metido en esa ambulancia donde yo estaba solo primero a todos los periodistas que estaban en la Sala de Prensa del Palacio de Gobierno en ese momento y nos condujeron al Estado Mayor y allí separaron a los Ministros de los periodistas. A nosotros nos llevaron a un lugar en la planta baja y nos colocaron de cara a la pared y yo ahí escuché una voz que por el acento me pareció argentino". "Ahí estuvimos y en las primeras horas de la madrugada llegó a ese lugar el Cnl. Luis Arce Gómez". "Luego -dice el testigo- me llevaron a otro lugar y mi detención duró dos meses".
La declaración más desgarradora por la crueldad con la que cometían los abusos, es la que prestó el periodista Iván Canelas Alurralde, detenido junto a otros en la COB, y dice a fs. 4275 y siguientes, del cuerpo 19: "Una vez en el Estado Mayor nos hicieron bajar a todos con las manos en la nuca, con la vista a la pared, y después de unos pocos minutos salió en persona el Cnl. Luis Arce Gómez, con sus ayudantes; primero empezaron a pegar al dirigente sindical Simón Reyes, luego de pegarle a él se me acercaron y me dieron la vuelta y el ayudante de Arce Gómez me dio un puñete primero en la nariz, en el ojo y luego me dio otro puñete el propio Cnl. Arce Gómez, me voltearon al suelo y nos comenzaron a patear, nos hicieron sacar los zapatos, el cinturón y con las manos en la nuca, agachados, nos hicieron salir en una fila y nos llevaron a las caballerizas. Nos hicieron echar encima del estiércol con las manos en la nuca y más o menos estuvimos 16 a 18 horas y nos sacaron al amanecer del día siguiente; pero durante esa tarde se dio orden de que a cualquiera que nos moviéramos o gire la cabeza, deberían darnos un tiro. Venía gente y comenzaban a caminar en nuestras espaldas, nos pisaban la cabeza para que juntemos la cara al estiércol". El delito de privación de libertad está debida y plenamente acreditado con las dos declaraciones examinadas; a lo que se suman las detenciones arbitrarias y dictatoriales ordenadas por Luis García Meza y Luis Arce Gómez en los subsiguientes días al 17 de julio de 1980, como demuestra el oficio y la lista oficial de detenidos "delincuentes subversivos" que remitió, el 1º de octubre de 1980, Carlos Valda Peralta, Jefe Dptal. Del SES, al Director Nacional de la DIN, Guido Benavídez Alvizuri. El término de "delincuentes subversivos" detenidos, usaba Luis García Meza, en sentido infamante y con desprecio a la persona humana. El examen de las declaraciones que preceden, ameritan plenamente la comisión del delito de "privación de libertad" ordenada por Luis García Meza y Luis Arce Gómez, quienes, personalmente, supervigilaban esos hechos delictuosos, siendo por ello pasibles a la pena que impone el art. 292. En la perpetración de los atropellos y vejámenes cometidos por orden de Luis García Meza y Luis Arce Gómez, no se reparó ni en la investidura de las personas, apresándose a numerosos sacerdotes, religiosos y religiosas, quienes fueron detenidos, torturados y sometidos a tratos humillantes. Los abusos dieron lugar a una valiente Carta Pastoral de obispos bolivianos con el título de "Dignidad y Libertad", cuyo original corre a fs. 5920, del cuerpo Nº 26.
Posteriormente, una treintena de casas religiosas fueron allanadas, muchas sometidas al saqueo y un buen número de sacerdotes tuvieron que ocultarse debido a las amenazas vertidas. Algunos medios de comunicación de la Iglesia fueron silenciados o intimidades por amenazas de parte de autoridades militares. Las admoniciones que recibieron algunos altos funcionarios merecieron una censura. Varios periodistas fueron detenidos y algunos torturados. El mantenimiento de la "zona militar" en todo el país sometió a la población a un estado de continua tensión e intimidación por la ausencia de garantías. Listas incompletas de detenidos, desterrados o asilados, pusieron en angustia y zozobra a sus familiares. La utilización de grupos armados irregulares, incontrolables por la vía legal, imprimieron a esa época de nuestra historia desconfianza y temor por el reino del terror entonces imperante. Estos y otros hechos que no alcanzamos hoy aquí a describir, son por sí mismos censurables. La Carta Pastoral tiene tal importancia no sólo por su contenido de alta moral cristiana, sino, porque, con valor denuncia ante el pueblo boliviano los atropellos, abusos, detenciones ilegales, torturas y otros vejámenes sufridos.
La declaración del testigo Luis Alvaro Puente (fs. 4740 a 4779, del cuerpo Nº 21), es reveladora de la crueldad y el sadismo con que actuaban los sicarios de Luis García Meza y Luis Arce Gómez, cuando dice: "El 17 de julio de 1980 fue allanada nuestra casa en La Paz, el Colegio "San Calixto"; fue también allanada Radio Fides, fueron detenidos compañeros nuestros, el Padre Claudio Pou, el hermano Salvador Sanchiz y José Marco. Supimos por referencias directas -continúa el testigo- de las torturas a que habían sido sometidos... Después de dos meses, fui detenido y conducido a una camioneta Toyota que se encontraba en la puerta del Colegio, no se me permitió hablar; me llevaron a través de El Prado; pasamos por la Universidad y de allí dobló hacia el Cuartel de Miraflores. Fui bajado de la camioneta y ví que de atrás también bajaban otras personas, a todos nos pusieron en una especie de hall de entrada, de cara a la pared, las manos en la nuca, las piernas abiertas. Cuando llegó el Cnl. Mena, le entregaron los trabajos de los alumnos que habían tomado de mi habitación. El Cnl. empezó a leer; cambió de ánimo y me empezó a insultar y yo le expliqué que no había hecho nada más que comentar la Carta de los Obispos. Se comunicó en ese momento por teléfono y me dijo: "a las cinco de la tarde viene el Cnl. Arce a hablar con usted". Calculo que eran las cinco y pico de la tarde, fui llamado y se me condujo a un amplio salón. Estaba ahí el Cnl. Luis Arce Gómez. Fui insultado groseramente, recibido a gritos; los insultos se referían a mi calidad personal, a la iglesia, a los curas, a la labor que hacíamos; que si era destrucción de la Patria, que si era comunismo; se me amenazó de muerte, se me dijo que me iban a matar. El Cnl. Arce Gómez estalló en ira y dijo: "Llamen a los míos, esos lo van a matar, ésos saben hacerlo". Y subieron unos cuantos individuos de civil. El primero que llegó era de patillas largas, gordo, fuerte, con su metralleta. Llegaron y ahí mismo el Cnl. Arce Gómez dio la orden de que me golpearan en el fondo del salón donde había instrumentos eléctricos que parecían los que se usan para las torturas. Ahí empezó una tortura sin miramientos: golpes, patadas; continuamente caíamos al suelo, eran golpes en las costillas, en el estómago, en la zona de los genitales, que no podíamos resistir; no había interrogatorio, simplemente eran golpes. Llegó un momento en que el Cnl. Arce llamó desde adelante: "Tráiganlos". Y él personalmente nos interrogó. Así sucedió. Calculo que duró la golpiza el espacio de una dos horas. Ahí el Cnl. Arce dio la orden y dijo: "A éste me lo matan y me lo tiran a la puerta de "San Calixto". Se me puso el arma en la sien. Sentí ahí el arma y el silencio. Se cargó el arma y continué así, supongo que un segundo; no sé; y después de cierto tiempo, el que me acompañaba me dijo: "Mejor a las tres de la mañana". Al día siguiente el sacerdote Puente, testigo declarante, fue expulsado de Bolivia a la República Argentina en la forma más arbitraria e ilegal.
De esta declaración y de las otras examinadas se tiene evidencia que las detenciones ordenadas por García Meza y Arce Gómez no se concretaban a la simple detención propiamente dicha, sino que era seguida de una serie de intimidaciones psicológicas y físicas, las que si bien eran ordenadas por Luis Arce Gómez, fueron llevadas a cabo con pleno conocimiento y bajo las órdenes de Luis García Meza.
De acuerdo al informe cursante de fs. 20 a 23, del cuerpo Nº 3 del expediente del sumario, se tiene la evidencia del apresamiento de muchas personas y su desaparición, sin que de ello se hubiera dado explicación alguna. La nómina parcial de los desaparecidos, delito de lesa humanidad que va contra los derechos humanos, es la siguiente: Juan de Dios Aramayo Vallejos, detenido en octubre de 1980 en La Quiaca y trasladado al Regimiento Chichas de Tupiza; Julio César Delgado Echenique, militante del MIR, detenido el 10 de octubre de 1980, en La Paz; Gregorio Escalera Mendoza, Elías Rafael Flores, Carlos Gutiérrez Gutiérrez, Ernesto Laime Choque, José Luis Martínez Machicado, Raquel Pacheco Condori de Vargas, Esther Tita Manzano Coronado, Renato Enrique Ticona Estrada y otros.
Delitos contra la libertad de prensa.- El art. 296 del Cód. Pen. sanciona los delitos cometidos contra la libertad de prensa y dispone: "Será sancionado con reclusión de seis meses a tres años y multa de treinta a doscientos días, aquél que ilegalmente impidiese o estorbare la libre emisión del pensamiento por cualquier medio de difusión, así como la libre circulación de un libro, periódico o cualquier otro impreso". En el caso de autos, este delito está probado con el informe oficial remitido por el Ministro de Informaciones, Dr. Mario Rueda Peña, al Ministro Strio. Gral. de la Presidencia, Dr. Horacio Torres Guzmán, del Gobierno Constitucional del Dr. Hernán Siles Suazo (fs. 14 a 19, del cuerpo Nº 2, del expediente del sumario), en el que se refiere los siguientes hechos: "Fueron asaltados por fuerzas paramilitares el periódico "Presencia" de La Paz, Radio "Fides", Radio "Continental", Radio "El Cóndor", Radios "Progreso" y "Cruz del Sur", al igual que Radios "Nueva América", "San Gabriel" y "Panamericana", todas de La Paz. Se produjo un atentado dinamitero contra Radio "Pío XII" de Siglo XX. Se tomó por la fuerza las Radios "Loyola" y "La Plata" de Sucre. Todos estos hechos delictivos -continúa el informe-, se consumaron el 17 de julio de 1980. Pero los días siguientes continuaron los atentados a los medios de comunicación. El 18 de julio de 1980 Radio "La Voz del Cobre", de Corocoro, fue bombardeada por aviones de la F.A.B.; fue también asaltada Radio "Vanguardia" de Colquiri, donde murieron Eliseo Clemente y Antonio Quispe de Cachi. El mismo día fueron violentamente ocupadas Radios "Cristal" y "Agustín Aspiazu" de La Paz; el 19 de julio de 1980 las radios mineras: "Animas", La "Voz Minera del Sur", "Chichas" y "Siete Suyos". El 20 de julio de 1980, se produce la toma sangrienta de Radio "Nacional" de Huanuni por fuerzas paramilitares; en la criminal acción mueren asesinados Demetrio Chambi, Luis Alvaro, David Luque, Francisco Montesinos, Andrea Cruz Montero, Antonio Cruz Yupanqui y Efraín Hinojosa. El 21 de julio de 1980, Radio "Pío XII", es ocupada por fuerzas militares, lo mismo que Radios "21 de Diciembre", La "Voz del Minero" y "Llallagua". El 22 de julio de 1980, se produce un nuevo bombardeo de Radio "Vanguardia", de Colquiri, por aviones de la F.A.B.". Este informe oficial constituye prueba plena de los delitos contra la libertad de prensa, no desvirtuado por la prueba de descargo. El 22 de julio se clausuró el Semanario "Aquí", del que fuera Director Luis Espinal Camps. El 26 del mismo mes se clausuró Radio "Marítima" de Santa Cruz por orden del prefecto Oscar Román Vaca. El 14 de agosto de 1980, se ocupó militarmente, en forma sangrienta, Radio "Viloco". El 13 de noviembre, el matutino "Presencia" de La Paz, es allanado por paramilitares, donde cometen atropellos contra el personal agrediendo a Monseñor Prata, Monseñor Quiroz y al propio Director Sr. Huáscar Cajías. Estos atropellos y abusos de poder, culminaron con la clausura de dicho diario, ordenada por el Ministro del Interior Luis Arce Gómez. El Presidente Constitucional de la República Dr. Hernán Siles Zuazo, en informe solicitado por el Presidente de la Cámara de Dipulatos, Samuel Gallardo Lozada y que cursa a fs. 20 a 26, del cuerpo Nº 2 del expediente de sumario, expresa que el mismo día 17 de julio de 1980, el Comando de Operaciones Conjuntas (COC), conformado por Carlos Rodrigo Lea Plaza, Javier Guerrero Gemio y David Fernández Viscarra, cómplices del alzamiento armado, impusieron la "Cadena Radial" con el objetivo premeditado de adoptar desde ese organismo medidas represivas para cortar de raíz toda reacción popular. Si bien la Ley General de Comunicaciones autoriza en los arts. 66 y 67, el establecimiento temporal de la Cadena Radial, para la transmisión de informativos de un gobierno constitucional, de ninguna manera puede interpretársela como una carta en blanco para suprimir la libertad de prensa indefinidamente. La Cadena Radial comenzó el 17 de julio de 1980 y fue suspendida el 17 de diciembre de 1981. Tuvo una duración ilegal de un año y cinco meses, y abarcó todo el gobierno de García Meza, quien impartía las órdenes al Comando de Operaciones Conjuntas, por conducto de su Ministro de Informaciones, Fernando Palacios, como él mismo reconoce en su confesión de fs. 1254, cuerpo No. 7 del cuaderno de confesiones. Lo anteriormente expresado, se corrobora por la declaración de Iván Canelas Iturralde (fs. 4289, del cuerpo Nº 19), en los términos que a continuación se anota: "Radio Fides estuvo cerrada más de un año y Radio Panamericana fue asaltada, luego las radios mineras fueron acalladas y muchas de ellas destrozadas". Datos sobre la censura y violación a la libertad de prensa hay muchos; quiero referirme, por ejemplo, a la obligación que tenían todos lo medios escritos de publicar en forma textual todo lo que venía de la Secretaría de Informaciones o del Comando de Operaciones Conjuntas"; "... conozco que muchos compañeros de trabajo fueron asignados a cubrir la información en el Palacio de Gobierno: los obligaban a curbrir; iban a sus casas a las siete de la mañana, los sacaban y los llevaban juntamente con el Gral. Luis García Meza". El informe de fs. 14 a 19, del cuerpo Nº 2 del expediente del sumario, remitido por Mario Rueda Peña, hace las siguientes aclaraciones sobre los numerosos apresamientos que se produjeron los días 17 de julio y siguientes del año 1980 en las personas de : "Mercedes Kunkar, Directora de Radio Chuquisaca, periodistas de Radios Fides y Nueva América; Enrique Costas Salmón, Director de Radio Nacional; Roberto Lezcano, de Radio Progreso; Elsa Antequera, Adrián Camacho, Marie Helen Spooner, corresponsal de Financial Times y The Economist; Mario Maldonado Viscarra, Jefe de Redacción de Presencia, y de Miguel Longo del mismo periódico". Lo examinado constituye plena prueba de que los autores de los delitos cometidos contra la libertad de prensa, son los encausados Luis García Meza y Luis Arce Gómez, bajo cuya dependencia directa funcionaba el Departamento II del EMGE y el COC ya indicado precedentemente. Fueron ellos los que dirigieron los operativos paramilitares contra las radioemisoras citadas y órganos de prensa de todo el país. El pueblo de Bolivia se encontraba con la mordaza de los golpistas del 17 de julio de 1980, con el agravante de que Luis García Meza actuaba como Comandante General de Ejército y Presidente de la República y Luis Arce Gómez como Ministro de Interior, siendo por tanto pasibles a la pena impuesta por el art. 296 del Cód. Pen.
Uso indebido de influencias.- A los anteriores delitos se agrega el del uso indebido de influencias como se demuestra a continuación: "...la R.S. Nº 193600, de 27 de noviembre de 1980, (fs. 6171 - 6172, del cuerpo Nº 27), dota con 50 Has. Al procesado Luis García Meza Tejada, en el cantón Perotó, provincia Marbán del departamento de Beni, denominada "Parcela 25", resolución que fue firmada por el propio beneficiario y el Ministro del ramo Julio Molina Suárez. La dotación atenta contra los preceptos constitucionales establecidos por los arts. 148 y 167 de la G.P.E., estando lo ilícito en el hecho de que los beneficiarios se otorgaron títulos a sí mismos. Sin embargo, existe otro por demás abusivo, cuando "por R.S. Nº 195054, de 14 de mayo de 1981 (fs. 6113 y fs. 6114), se dota una propiedad agrícola ganadera con el nombre de "María Lucía", ubicada en el cantón Santo Corazón, de la provincia Angel Sandoval, del departamento de Santa Cruz, con una superificie de 6.596 Has. Y 2.257 m2, en favor de la esposa de Luis García Meza, Sra. Olma Cabrera de García Meza y sus hijos Susana, Lucía y Luis Fernando García Meza Cabrera". Esta enorme e ilegal dotación es además contraria a lo determinado por el art. 21 de la Ley de Reforma Agraria, porque en zona tropical y subtropical la extensión máxima susceptible de dotación es 2.500 Has. Ampliada para la gran empresa hasta 50.000 Has. Siempre que tenga 10.000.-- cabezas de ganado mayor. Además de las anteriores dotaciones ilegales, en el cuerpo 27 del proceso, cursa el acta de ratificación en la fase plenaria de las RR.SS. Nros.195762, 195213, 194911 y 194050, por las que se dota de 7.862 Has. a la Sra. Gloria Guzmán de Molina, esposa del Ministro de Asuntos Campesinos, ubicada en el cantón "El Cerro", provincia Chiquitos, del departamento de Santa Cruz; al Gral. de Fuerza Aérea Natalio Morales Mosquera, de 19.919 Has., en la provincia Iturralde, de La Paz; al My. Julio Canido Vericochea, de 2.407 Has. en Santiago de Chiquitos, Departamento de Santa Cruz, al Cnl. Faustino Rico Toro, esposa y otros, de 10.000 Has. en Santo Corazón, Provincia Angel Sandoval, del departamento de Santa Cruz. En consecuencia, las resoluciones citadas son contrarias a la Constitución y a las leyes y al procedr en la forma indicada el encausado Luis García Meza y su Ministro de Asuntos Campesinos, Cnl. Julio Molina Suárez, han cometido el delito sancionado en el art. 153 del Cód. Pen., concordante con el 146 del mismo ordenamiento legal.
Violación de la autonomía universitaria.- Por D.S. Nº 17554, de 18 de agosto de 1980, el gobierno de facto creó la Comisión Nacional encargada de reordenar el actual sistema de la Universidad Boliviana, dejando cesantes en sus funciones a las autoridades académicas, docentes, administrativas, superiores y organizaciones estudiantiles. En el art. 2º "Se decreta la suspensión temporal de las actividades universitarias, quedando a cargo de la Comisión la reapertura de las labores académicas en las casas superiores de estudio por distritos o en el conjunto del sistema universitario". Este Decreto Supremo contradice el art. 185 de la C.P.E. e importa un atropello a la cultura y al sistema de la autonomía universitaria; que complementado por el D.S. Nº 17556 de la misma fecha, crea la Comisión de Reordenamiento de Universidad, conformada por el Ministro de Educación y Cultura, Ariel Coca Aguirre, en calidad de Presidente, importando una verdadera intervención al gobierno autónomo de la Universidad boliviana, legalmente regido por el citado art. 185 de la C.P.E. El mismo Decreto Supremo determina: "la Comisión de Reordenamiento de la Universidad Boliviana será la autoridad pública con jurisdicción nacional y potestad legal para tramitar y expedir títulos universitarios en provisión nacional. Las casas superiores de estudio integrantes del sistema universitario boliviano tendrán facultad para otorgar diplomas académicos únicamente. Ese proceder contra la cultura, importa la usurpación de la facultad privativa de las universidades para extender títulos en provisión nacional, violando el art. 186 de la Carta Fundamental. El D.L. Nº 17701, de 9 de octubre de 1980 (fs. 5658 a 5661, del cuerpo Nº 25), dispuso en forma arbitraria: "que la Universidad Técnica del Beni transfiera al Comando General de la Fuerza Aérea Boliviana en calidad de donación una superficie de 47 Has. y 8.668 m2 de los terrenos de su propiedad, situados en la ciudad de Trinidad, a efecto de que dicha fuerza construya una ciudadela militar". Dada la urgencia de la obra -continúa el Decreto- se autoriza la ocupación inmediata de los terrenos a expropiarse, mientras se realicen los trámites de transferencia". Al dictar estas Resoluciones incurrieron en la sanción del art. 153 del Cód. Pen.
CONSIDERANDO: Que analizada la prueba testimonial de descargo de Luis García Meza, se tienen las declaraciones de Jorge Moreira Rojas, Rolando Espinoza Lora, Rolando Arzabe Chávez, Juan Vera Antezana, Carlos Rodrigo Lea Plaza y Gualberto Rico Rassmusen, que no desvirtúan la terminante y fehaciente prueba documental de cargo, demostrativa, en forma convincente, de la veracidad de la acusación congresal.
El argumento de haber "cumplido órdenes superiores", no pasa de ser una inadmisible excusa, ya que el golpe del 17 de julio de 1980, con sus inevitables secuelas, fue encabezado por Luis García Meza y Luis Arce Gómez, cuidadosamente preparado y hábilmente ejecutado con participación de elementos extranjeros (argentinos, italianos, americanos y alemanes).
Tal argumento es contrario al art. 13 de la Constitución Política del Estado, en cuanto ésta dispone: "Los atentados contra la seguridad personal hacen responsables a sus autores inmediatos sin que pueda servirles de excusa el haberlos cometido por orden superior".
Y lo es, también, porque la obediencia jerárquica, una verdadera causa de inculpabilidad y no de justificación, menos aún de inimputabilidad; es una auténtica eximente de la responsabilidad penal.
Consistiendo ella en "la sujeción o subordinación a la voluntad del superior ejecutando sus órdenes", se halla sujeta, necesariamente para ser válida, a expresas e inequívocas condiciones señaladas por la ley. Basta no olvidar que así lo establece el art. 16, numeral 4) del vigente Código Penal, cuando a la letra dice: "(Obediencia jerárquica). La obediencia jerárquica, siempre que la orden emane de una autoridad competente para darla; que el agente esté obligado a cumplirla y no sea contraria a la Constitución. En este caso, será punible el que dio la orden".
Más específicamente, en orden de las causas que venimos examinando, se tiene que ellas -según el texto explícito del art. 13 del Código Penal Militar- no son otras que las siguientes: "La obediencia jerárquica en actos de servicio, responderá el que ha dado la orden, siempre que ella reúna las siguientes condiciones: 1) Relación directa e inmediata de dependencia jerárquica entre el superior e inferior. 2) Que la orden se refiera a las relaciones habituales existentes entre el que manda y el que obedece, y a sus respectivas atribuciones y competencias. 3) Que la orden reúna las formalidades reglamentarias. 4) Que la misma no constituya infracción clara de precepto constitucional, caso en el que el inferior debe representar bajo pena de ser igualmente punible".
Es más y por otra parte, que las Fuerzas Armadas de la Nación, por mandato del art. 208 de la C.P.E., tienen la obligación constitucional de defender y conservar la independencia nacional, la seguridad y estabilidad de la República, el honor y la soberanía nacional; asegurar el imperio de la Constitución y el deber inexcusable e imperativo de garantizar la estabilidad del gobierno legalmente constituido, habiendo sucedido lo contrario como se tiene explicado antecedentemente, sin que el pretexto de obedecer órdenes superiores pueda liberar de las responsabilidades a los autores, coautores, cómplices y encubridores del golpe de Estado del 17 de julio de 1980, quienes deben ser sancionados en la forma prevenida por los arts. 20 y 23 del Cód. Pen.
La declaración del Gral Emilio Lanza Armaza es convincente cuando expresa que a un principio se había sumado al movimiento suscitado por la mentiras que hacía circular el grupo de Luis García Meza, "pero -dice el nombrado General- nos fuimos dando cuenta y reaccionamos". Si bien es cierto -continúa el Gral Lanza- nos costó algo así como 14 meses para que ese régimen acabara, lo importante -dice- es que, lo logramos y fundamentalmente logramos mostrar ante el país y ante el mundo que las Fuerzas Armadas como tales no podían estar involucradas en actos reñidos con las leyes". "No podíamos permitir que en nombre nuestro, en nombre de nuestra institución se cometan semejantes atropellos". "Por eso es que estoy aquí presente, para de una vez y por todas separar lo que significa García Meza de las Fuerzas Armadas, que son dos cosas muy distintas" (fs. 4867). Sobre el mismo punto el Gral. Alberto Natusch Busch, en carta pública, de 10 de junio de 1981, dirigida al Gral. Humberto Cayoja, Comandante del Ejército, dice: "...Según la teoría del Gral. García Meza, la Institución (las FF.AA.) debe unirse férreamente par acabar a bala los odios que él ha concitado en el mundo y en el país". "Lo que el Gral. García Meza y sus asesores proponen a los Jefes y Oficial es, entre otras palabras, que dejemos por el momento de pensar en la Patria y en el pueblo para colocarnos exclusivamente al servicio y beneficio de sus intereses, cubriendo con un manto de tierras y aun de sangre, si es necesario, toda una serie de hechos deshonrosos para Bolivia y para la institución...; "me opongo -dijo- a que las Fuerzas Armadas se conviertan en herederas o encubridoras de delitos y hechos graves, cuyos autores y beneficiarios tienen nombres y apellidos y, aun cuando lo digan los contrarios, desprecien tanto a nuestra institución, que no han tenido el menor reparo ni consideración en usar su nombre para tal serie de disparates y felonías..."; prueba documental que cursa en el proceso a fs. 7164. Dice el Gral. Natush, más adelante: "... me ofende quien me proponga que dé mi confianza al deseo del Gral. García Meza de convertir a las Fuerzas Armadas en herederas y responsables de actos que son castigados por los códigos penales de todas las naciones". "Lo que corresponde, no es pues "sucesión" sino destitución inmediata del Gral. García Meza de la Presidencia de la República, para demostrar ante la patria y el mundo que las Fuerzas Armadas de Bolivia, ni son corresponsables, ni han sido siquiera consultadas por los hechos demasiado vergonzosos para repetirlos y que han concitado el aislamiento internacional y el desprecio de la mayoría de los bolivianos". Esta prueba documental que no está desmentida por la de descargo, corre en el proceso a fs. 7165 a 7166, del cuerpo Nº 32. La obediencia militar que argumentan los testigos de Luis García Meza no es evidente, porque para que ella sea válida conforme a lo previsto por el numeral 4 del art. 16 del Cód. Pen. "la obediencia jerárquica es causa de inculpabilidad siempre que la orden emane de autoridad competente para darla; que el agente esté obligado a cumplirla y no sea contraria a la Constitución. En este caso será punible el que dio la orden". Esta norma contiene dos elementos esenciales: que la orden emane de autoridad competente y que no sea contraria a los preceptos de la Constitución. Que, en consecuencia, el gobierno de facto de Luis García Meza, producto del golpe de Estado y otros delitos ya examinados, no ha tenido su origen en la ley ni en la voluntad de un órgano constitucional competente ni ha emanado de autoridad legalmente constituida como se pretende encontrar en la decisión de la Junta de Comandantes; al contrario, esta Junta es el resultado del alzamiento armado al que fueron inducidas las Fuerzas Armadas mediante sofismas y engaños, fuera de que García Meza y Arce Gómez, como gestores y cabecillas del golpe de 17 de julio de 1980 y las numerosas secuelas que se han producido, fueron ordenadas por los nombrados con ostensible ausencia de autoridad legítima, contra principios concretos de la C.P.E., y del art. 13 del Cód. Pen. Mil.
CONSIDERANDO: Que de conformidad a lo establecido por la Carta Fundamental del Estado, la soberanía reside en el pueblo y su ejercicio está delegado a los Poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, cuyas funciones no pueden ser reunidas en un mismo órgano. Consecuentemente, todo gobierno de facto es, por principio, inconstitucional y sus "disposiciones legales", completamente arbitrarias.
En aplicación del principio de legalidad que rige en las sociedades jurídicamente organizadas, la Constitución y las Leyes obligan a todos a proteger el Estado de Derecho, así como a respetar los derechos y garantías consagrados por nuestro ordenamiento jurídico y la declaración universal de los derechos del hombre. Por tanto, quienes infringen el ordenamiento legal vigente a tiempo de conformar los órganos del poder público o incurren en violación de los derechos y garantías fundamentales de las personas, son responsables penalmente y deben ser objeto de las sanciones consiguientes.
Luis García Meza, cabeza del golpe de Estado del 17 de julio de 1980, incurrió en sedición (art. 4 -parágrafo II- de la Constitución Política del Estado), violó los derechos humanos, arts. 6, 7 y 8 del mismo Cuerpo de Leyes, imponiendo el "toque de queda", entre otras restricciones y cometió los delitos: de alzamiento armado, sancionado por el art. 121 primera parte; de organización de grupos armados irregulares, sancionada por el art. 121 (segunda parte); de atribuirse los derechos del pueblo (art. 124); de dictar resoluciones contrarias a la Constitución y las leyes (art. 153); de privación de libertad (art. 292); de atentar contra la libertad de prensa (art. 296); del uso indebido de influencias (art. 146); y de otorgar franquicias, liberaciones o privilegios ilegales (art. 230), todos del Cód. Pen. Luis Arce Gómez, es culpable de los mismo delitos porque, junto a Luis García Meza fueron autores directos. Ambos procesados han sido juzgados en rebeldía y sus defensores oficiales, no ha desvirtuado la prueba de cargo producida.
Si bien la Resolución Congresal Acusatoria involucra a los ministros designados por el Decreto Presidencial No. 17529, de 18 de julio de 1980, en los delitos de Sedición, Alzamiento Armado y Organización de grupos armados irregulares, resulta evidente que han sido procesados en su condición de ministros y que los hechos señalados se produjeron en fecha anterior, por lo que no corresponde emitir pronunciamiento sobre dicho aspecto. Sin embargo de ello, se puede apreciar por la prueba documental de descargo, que salvo los señores Armando Reyes Villa y Avelino Rivero Parada, la casi totalidad de los ministros del primer gabinete no tuvo participación personal en los delitos de Sedición y Alzamiento. En efecto, se ha demostrado que los ministros José Sánchez Calderón (fs. 6811) y Francisco Mariaca Salas (fs. 7559) se encontraban ausentes del país; otros como el Canciller Gral. Javier Cerruto Calderón de la Barca pertenecían al servicio pasivo (fs. 5813), o no ejercían mando de tropas, encontrándose algunos de ellos destinados a funciones académicas en institutos militares o administrativos.
Tampoco se les puede atribuir la organización de grupos armados irregulares o de la obtención de ventajas de beneficio personal, excepto las situaciones antes mencionadas sobre las resoluciones ministeriales que adjudican grandes extensiones de tierra en los departamentos del Beni, Santa Cruz y La Paz, al ex Presidente de facto Luis García Meza Tejada, al Ministro de Asuntos Campesinos Julio Molina Suárez, sus familiares y otras personas. La situación es distinta en lo concerniente a las resoluciones contrarias a la Constitución y a las leyes, los atentados contra la libertad de prensa, y violación de la autonomía universitaria, puesto que los DD.SS. Nº 17531 de 21 de julio de 1980 que cancela el fuero sindical y declara el receso de las directivas sindicales; Nº 17545, de 12 de agosto de 1980, que impone la reorganización y vigencia de nuevas directivas sindicales dirigidas por relacionadores laborales elegidos por el Ministerio del Trabajo; Nº 17840, de 3 de diciembre de 1980, que dispone la reestructuración de la Corte Nacional del Trabajo y designa jueces laborales de toda la República cuando se encontraba en pleno funcionamiento la Corte Suprema de Justicia; Nº 17608, de 17 de septiembre de 1980, que crea el Consejo Nacional de Asesoramiento y Legislación con funciones sustitutivas de las atribuidas al Congreso Nacional; Nº 17612, de 17 de septiembre de 1980, que dispone la renovación total del Poder Judicial, en todos sus niveles jurisdiccionales; Nº 17782, de 13 de noviembre de 1980, sobre designación de Ministro de la Corte Suprema y Vocal de la Corte Superior de Santa Cruz; Nº 17666, de 7 de octubre de 1980, que faculta al CONRUB como entidad única autorizada para expedir títulos universitarios complementariamente al Decreto Nº 17556, de 18 de agosto de 1980, por el cual se conforma la Comisión Nacional de Reordenamiento de la Universidad Boliviana, para posteriormente nombrar rectores militares en todas las universidades bolivianas, así como otras disposiciones que sería largo enumerar, pero que llevan la firma de todos los Ministros del primer gabinete, prueban categóricamente la comisión del delito; no se debe olvidar que "el fundamento democrático del principio de la legalidad significa que sólo el Poder Legislativo está capacitado para dictar leyes por ser representante legítimo de la voluntad popular", concluyéndose que, al haberse sustituido el orden jurídico en forma arbitraria e ilegal, se ha atentado directamente contra la propia Constitución.
Como se verá en la parte pertinente para la aplicación de la pena por los delitos arriba mencionados, en el caso de los Ministros de Estado, posesionados el 18 de julio de 1980 se tienen en cuenta para la calificación de las penas las circunstancias atenuantes especiales y generales, puesto que, como prescribe el art. 101 de la Carta Fundamental, la responsabilidad por los actos acordados en Consejo de Gabinete es solidaria y no les exime de las sanciones penales como así lo dispone la ultima parte del art. 18 de la Ley de 31 de octubre de 1984.
GRUPO Nro. 2.- ASALTO A LA C.O.B. Y ASESINATOS.
CONSIDERANDO: Que para proceder a la apreciación de la prueba testimonial y documental de cargo y descargo producida en la fase plenaria, es preciso, con carácter previo, formar una idea cabal sobre los antecedentes y acontecimientos desencadenados la madrugada del 17 de julio de 1980, puesto que una correcta valoración de los hechos deja entrever que el alzamiento armado que dio lugar al cruento cambio de gobierno tuvo precedentes remotos en el golpe de Estado del 1ro. de noviembre de 1979 con el derrocamiento del entonces Presidente interino de la República, Walter Guevara Arce. El golpe frustrado por la reacción unánime del pueblo de Bolivia tuvo sus repercusiones concretas en el ánimo de algunas figuras militares protagónicas de dichos sucesos sangrientos. Es innegable que el móvil que desencadenó el suceso trágico del 17 de julio de 1980, fue el propósito de impedir el acceso constitucional a la primera magistratura de la República del Dr. Hernán Siles Suazo (Plan Táctico "AMAPOLA").
En las primeras horas del 17 de julio del mencionado año, grupos armados irregulares concentrados desde la víspera en dependencias de organismos de seguridad y del Departamento II del Estado Mayor del Ejército esperaban la orden necesaria para adoptar medidas de fuerza con el apresamiento de la Presidenta de la República, Lidia Gueiler, la toma del Palacio de Gobierno y fundamentalmente del edificio de la Central Obrera Boliviana, donde se reunió el Consejo Nacional de Defensa de la Democracia (CONADE) con el propósito d asumir medidas para el sostenimiento del régimen constitucional y de los poderes públicos. En operativo militar denominado "Avispón"; fue ocupado violentamente el edificio de la Central Obrera Boliviana y apresados aproximadamente medio centenar de dirigentes sindicales y políticos, resultando muertos Carlos Flores Bedregal y Gualberto Vega Yapura y herido de muerte el líder político del Partido Socialista I Marcelo Quiroga San Cruz. Sobre los hechos acaecidos en tal circunstancia, los testigos de cargo Cayetano Llovet Tavolara, Germán Crespo, Noel Vásquez Valdez, Walter Vásquez Michel, Oscar Eid Franco, Juan Lechín Oquendo y Gladys Oroza de Solón, en declaraciones que salen a fs. 7718, 7767, 7807, 7900, 7856, 7939 y 7983, de los cuerpos 35, 36 y 37 del expediente del plenario, son coincidentes al afirmar que la reunión del CONADE se desarrolló, a partir de las 10 y 30 u 11:00 de la mañana, en la oficina del Secretario Ejecutivo donde se analizó ampliamente la situación política producida a consecuencia del alzamiento militar iniciado en la ciudad de Trinidad y las circunstancias que podían deducirse en la propia sede del gobierno por las informaciones transmitidas en todos los medios de comunicación social. El líder sindical Juan Lechin Oquendo trató de comunicarse con la Central Obrera Departamental de Santa Cruz para recibir información sobre sucesos de aquella ciudad y ante la respuesta telefónica insultante presumieron que su edificio ya había sido tomado por fuerzas irregulares. Cuando se concluía una declaración transmitida directamente por las radioemisoras que se encontraban en contacto telefónico con miembros del CONADE para la movilización nacional, decretando la huelga general indefinida y el bloqueo de caminos por la Confederación Sindical de Trabajadores Campesinos, se produjo el asalto previo a una nutrida descarga de armas automáticas contra todos los ambientes del edificio y la consiguiente intimación al rendimiento. Ante el desbande general de los asistentes a la reunión que trataban de abandonar el edificio por todas las vías de salida, se dieron cuenta de que el inmueble se encontraba completamente rodeado, que los paramilitares habían logrado ocupar hasta el tercer piso y buscaban hasta encontrar al dirigente Quiroga San Cruz, pretendiendo apartarlo del conjunto de los dirigentes capturados, entre los que se encontraba también el líder sindical Juan Lechín Oquendo y el dirigente político Oscar Eid Franco.
Describriendo con detalle las circunstancias en que presumiblemente resultó gravemente herido Marcelo Quiroga Santa Cruz, a fs. 7767, del cuerpo 35, Germán Crespo, representante de la Iglesia Metodista, hace una descripción de los acontecimientos: "Uno de ellos (paramilitar) armado de una metralleta le agarra del brazo a Marcelo Quiroga y le dice al otro: éste es Marcelo Quiroga. Ud. Se queda. Pero Marcelo se hace soltar y dice: "No. Yo bajo con ellos". Y seguimos bajando hasta un momento en que escucho una explosión muy terrible, muy cerca, era una ráfaga de ametralladora y a raíz solamente del sonido empiezo a rodar las gradas y hay otra persona que me pone la ametralladora en la sien y me dice: "Siga bajando", me da de puntapiés y me hace rodar más gradas. Hasta que alcanzamos la calle. A todos los que fuimos apresados nos colocaron en las ambulancias y nos llevaron al Estado Mayor". Por su parte Cayetano Llovet Tavolara, a fs. 7719-66, del cuerpo 35, al referirse al ensañamiento de las hordas paramilitares con el cadáver de Quiroga Santa Cruz. dice: "En el campo de concentración en Puerto Cabinas, estábamos a cargo de dos oficiales: un Cmdte. Sr. Velasco Bejarano y un Sof. Alfredo Ríos, ambos de la Naval; el Sof. Ríos nos refirió con toda claridad que fue una de las personas que estuvo el 17 de julio en el Estado Mayor y afirmó categóricamente que "Marcelo no murió en la Central Obrera"; que él había visto cuando llevaban su cuerpo al Estado Mayor y le arrancaban la lengua. A esto agrega el testigo Noel Vásquez Valdez, de fs. 7807 a 7831, del cuerpo 36, que él no tuvo mayor información sobre la suerte posterior de Marcelo Quiroga Santa Cruz, pero que al haberlo visto herido al bajar las gradas de la Central Obrera Boliviana y posteriormente fotografías de una cara totalmente deshecha y malograda concluye que el líder político fue martirizado estando mal herido y refiere "que hasta donde lo encontró herido él tenía el rostro perfecto, que no lo habían tocado y su cabellera estaba ordenada" (fs. 7822). El testigo Llovet Tavolara afirma al referirse a los mismos sucesos; "...se hizo un cuarto intermedio para redactar la resolución correspondiente, la misma que fue leída a gran número de periodistas que se encontraban en la sede de la C.O.B. Que cuando fue concluida la lectura de la resolución, procedieron a retirarse del local y tomar las precauciones y las emergencias que la situación aconsejaba. Eran aproximadamente las 12 menos cuarto, momento en que llegó un equipo de televisión y solicitaron si fuera posible reinstalar la reunión para la lectura de la declaración. Volvimos a la sala -dice el testigo- y se encomendó a Simón Reyes la lectura de la resolución. Cuando se procedía a ella se produjo una primera ráfaga de ametralladora contra la ventana que estaba inmediatamente detrás del escritorio en que estaban instalados los dirigentes políticos y sindicales. Naturalmente -continúa el testigo- que esto no solamente terminó con la lectura sino que creó una situación de zozobra, de pánico... En aquel momento Marcelo me dice: "Vé a la parte de atrás a ver si hay salida". Fui muy rápidamente y cuando llegué a la ventana de atrás, sentí que también de ese lado estaban disparando. Volví inmediatamente y le dije a Marcelo que estaba copado el edificio". En otra parte de su declaración dice Llovet: "...era desproporcionado el nivel de fuego que se hacía sobre la C.O.B., mucho más si no se trataba de un combate. Todas las ventanas, los lugares, todos los lados de la C.O.B. estaban copados por gente que disparaba sin cesar. Todo esto tenía lugar en el tercer piso del edificio. Nos colocamos en el suelo mientras seguía el ametrallamiento acompañado de voces, gritos, intimidación, hasta que Don Germán Crespo, representante de la Iglesia Metodista gritó: "No disparen estamos desarmados". La respuesta fue inmediata: "colóquense en fila de a uno. Pongan las manos en la nuca". Cosa que hicimos de inmediato. En ese momento, entró alguna gente ya armada a la habitación grande, contigua a una pequeña habitación cocina en la que estábamos, ordenando muy nerviosamente, pero muy fuertemente que nos colocáramos con las manos en la nuca, vista abajo y en fila india. Procedimos a hacerlo; había estado en todo momento al lado de Marcelo Quiroga; me coloqué inmediatamente detrás de él y salimos. Atravesamos la habitación grande y llegamos al hall del tercer piso y comenzamos a bajar las gradas. La posición en la que estábamos -reitero- era fila de a uno, con las manos en la nuca y la cabeza baja. Descendimos el primer tramo de las escaleras y cuando dábamos la vuelta en una especie de descanso, subió una de las personas armadas y en el momento de estar subiendo las escaleras aparentemente reconoció a Marcelo Quiroga. Tuvo una expresión algo así como "Miren quién está aquí". Se detuvo y detuvo a Marcelo. Inmediatamente le colocó el caño de la metralleta debajo del mentón. Ante esa actitud Marcelo dijo: "no" y ejerció presión sobre el mentón y obligó con esta presión a que continúe bajando las escaleras. Terminamos el tramo del tercer al segundo piso, llegamos al descanso en el que estaba el salón de la C.O.B. y en ese momento hubo un intento, un jaloneo para apartar a Marcelo hacia otro lugar del descanso. Ante la imposibilidad de hacerlo directamente Marcelo siguió bajando. Hablo ya del segundo piso: En ese momento sentí que esa persona codeaba en mi pecho impidiéndome continuar el descenso detrás de Marcelo y dijo: "A éste lo limpio". Hasta ese momento Marcelo había descendido, calculo unos cuatro o cinco escalones. No sé si por la intuición de sentir que no había nadie detrás de él en sentido de desprotección o simplemente porque evidención algo, en ese momento dio la vuelta con las manos apartándolas de la nuca y el individuo que se encontraba a no más de un metro, disparó un tiro. Ví que Marcelo se bamboleaba, trató de agarrarse del barandado de la escalera y el cuerpo quedó sobre las gradas. En ese momento el mismo que disparó descargó una ráfaga sobre el cuerpo de Marcelo en las escaleras". "Inmediatamente nos ordenaron seguir. Cuando llegué a la calle me di cuenta que no había ningún vehículo militar, 15 ó 20 metros más abajo en dirección al Prado estaban colocadas muchas ambulancias". Esta espeluznante declaración, de un testigo que es presencial, sale en el proceso de fs. 7721 a 7726.
En el cuerpo 36, fs. 7939 y sgtes., corre la declaración de Juan Lechín Oquendo, quien, después de recordar precedentes de los sucesos del 17 de julio, considera que numerosos actos terroristas, la muerte del Padre Espinal y otras actitudes que se podían presumir, anunciaban el advenimiento de un régimen de mano dura que la Presidenta Lidia Gueiler buscó evitar concertando reuniones de la alta dirección de la C.O.B. con el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de la Nación. Deja entrever que la Central Obrera boliviana tenía información de primera mano sobre un posible golpe de Estado en el mes de julio, aspectos que periódicamente eran analizados por el Consejo Nacional de Defensa de la Democracia, integrado por todos los partidos políticos y la Central Obrera Boliviana. Su experiencia sindical le hizo presumir que de darse un alzamiento armado, este ocurriría de madrugada, como un hecho muy reiterado en la historia de Bolivia, pero su asombro fue mayor cuando no ocurrió así, sino en horas de la mañana con el propósito -según presume- de poder lograr la detención de todos sus opositores en sus propias oficinas. A fs. 7945, manifiesta: "Llegué a la C.O.B. a las 10 de la mañana, y me sorprendí que habían postergado la hora de la reunión; realmente me llamó la atención, porque un antecedente que en realidad reconfirmó el golpe de Trinidad continuaba en marcha". "Sanjinez me informó que había postergado la reunión, no obstante que no era ni siguiera las 10 de la mañana; ésta se realizó a las 11:00; la reunión realmente fue muy breve; habían coincidencias generales entre los partidos políticos y la C.O.B. en sentido de decretar una huelga de producirse el golpe de Estado. Nos quedamos en la C.O.B.; les recordé a los de CONADE que debíamos cambiar de local porque el golpe iba a ser contra la C.O.B. también, no solamente contra los partidos políticos y lo curioso es que nadie, conociendo el informe de buena fuente que recibimos la semana anterior, ninguno de ellos aceptó. Yo les dije: "Bueno, si no quieren nos quedamos" y menos perderme en el día, yo nunca me he asilado en momentos difíciles y menos ese día, de tal modo que llegar a la casa de un amigo a cobijarme hubiera sido comprometerlo, por lo que decidí quedarme en la C.O.B. Estábamos ya por retirarnos alrededor de las 11 y 30 ó 12 de la mañana, cuando recibimos un llamado del Canal del Estado que nos pedía esperar para que se dé lectura al documento que habíamos suscrito varios minutos antes; y en ese afán de espera, estaba yo parado en la ventana de la oficina que tenía a mi cargo; era una oficina pequeña que estaba llena de periodistas; me paré en la ventana; a mi izquierda se aproximó Marcelo y a mi derecha Reyes; estábamos conversando y esperando la llegada de la televisión y entonces la televisión llegó. Estábase dando lectura y sentimos una ráfaga de ametralladora que rompía los vidrios de la ventana donde estábamos, este hecho estaba en cierto modo probando que la intención de los golpistas era matar a mucha gente. Nos vieron a Reyes, Marcelo y a mí; de tal modo que no hubo una selección de gente, era matar a toda la C.O.B., a los dirigentes principales de la Federación de Mineros, de los Fabriles y otras organizaciones y naturalmente a los políticos. Por todo