Muertos en Falsos Enfrentamientos
Hermanos Vergara Toledo: Infancia

Nuestros hijos nacen en esa población donde siempre hemos vivido: Pablo en 1963, en 1965 Eduardo; en 1967 Rafael y Anita, nuestra hija menor, en 1968. Eduardo Antonio son los nombres cuidadosamente escogidos por nosotros para nuestro segundo hijo. Alborozados y llenos de amor lo acogemos junto a su hermano Pablo. Amamantado por mi, crece sano y fuerte y muy pronto alcanza a Pablo que es sólo dos años mayor que él. Es el comienzo de una gran amistad y de un permanente desafío para Eduardo.

Su infancia es hermosa, confortable, llena de estímulos y de cariño. Es un niño alegre y llorón; travieso y tranquilo, cariñoso y rebelde. Mil travesuras llenan su niñez junto al Juampa, el Nono, el Pablo, la Ximena (su amor de la infancia), la Marcela , el Gabriel, el Andrés, la Aleja, el Cristian, el Gonzalo, y muy pronto también entrarán en su vida Rafael y la Anita, sus hermanos menores.

Con la urgencia y vehemencia que caracterizarán su vida llega a este mundo Rafael Mauricio, el 26 de enero de 1967. Pesando apenas dos kilos y ochocientos gramos se abre camino pujante desde el vientre de Luisa que casi no alcanza a llegar al hospital. Todos corren a su llegada, yo, el taxista que nos traslada, los enfermeros con la camilla a la entrada del hospital y los médicos que lo reciben.

Su llanto fuerte inunda la pieza: tiene buenos pulmones. Puesto sobre el pecho de su madre es un pequeño bulto negrito, velludo, de pelo muy ensortijado.

Es desde siempre amado con un especial amor por Luisa, quizás porque es tan distinto en su físico y en su carácter a sus hermanos mayores.

Es pequeño de porte, lo que nos preocupa y consultamos varios médicos especialistas, quienes descubren que no va a ser muy alto pero que su crecimiento será normal. Muy alegre, chispeante, sus hermosos ojos brillan al reír, juguetón, observador, enamorado de la gente, de los animales y de los insectos. Pasa largos ratos tendido en el suelo mirando el caminar de las hormigas: todos los bichos le llaman la atención. No les teme. Los coge en las manos, los mira, los examina. Le obsequiamos un pequeño microscopio que lo maravilla. Aprende mucho en sus primeros años sobre animales, insectos y plantas, gracias a la observación y lectura de libros de zoología y botánica. A muy temprana edad aprende a leer y escribir estimulado por el hábito de lectura que tiene la familia.

Nuestros hijos crecieron en el sector de Villa Francia, que es una población de los años 60.

En 1964 poco a poco empieza a llegar más gente a Villa Francia, en invierno construyen y defienden sus casas. Inmediatamente empezamos a trabajar con ellos, ayudándoles. Pertenecíamos, en esa época, al Movimiento Obrero de Acción Católica (MAC) que asesoraba el sacerdote Alfonso Baeza. Trabajábamos con matrimonios jóvenes y desarrollábamos una acción muy comprometida con la gente. El padre conoció a nuestros hijos, estuvo muy cerca de nosotros... A mí me mostró un mundo distinto y un Cristo vivo.

En esa población nos tocó vivir, junto con los niños, tiempos de importantes reformas con el gobierno de la D.C. y fuimos parte del proyecto revolucionario de la Unidad Popular. Desde chicos nuestros hijos participaron en todo junto con nosotros. Tuvimos mucha suerte, siempre nos vimos rodeados de gente muy valiosa, muy buena y los niños se criaron en medio de todo esto. Durante los tres años de gobierno del Presidente Allende, cuando los niños eran chicos, vivimos en el sector una experiencia extraordinaria con gente valiosa, sin sectarismos.

Eduardo y Pablo fueron a una Escuela Experimental de Educación Artística. Allí Eduardo recibe la influencia positiva y estimulante de una educación personalizada y descubre sus condiciones para la música. Con entusiasmo se expresa a través de la flauta y del violín, instrumentos que tiene la escuela. Gracias a su perseverancia y dedicación alcanza una madurez intelectual que sus maestros captan, promoviéndolo de 40 a 6 año básico, lo que le permite llegar a estudios secundarios a los 13 años. Por haberse suprimido el sistema de becas en la Escuela Experimental debe abandonar sus instrumentos de música y continúa sus estudios secundarios en el Liceo de Aplicación "F. Hanssen" de Santiago.

Eduardo, junio de 1970

Rafael es libre por naturaleza. Desde el desgarbo de su vestimenta con los tirantes caídos, el calzado al revés, hasta el lenguaje que usa a su antojo, hablaba de "casas ancianas", de "gatos con pelos peludos", de hacerle la "florcita" a los cordones de los zapatos. Inquieto e intruso, a menudo se mete en problemas, se sube a los árboles, a las paredes, al techo de la casa. Su abuela lo llama ''el sin destino", apodo que hace mucha gracia al sacerdote Alfonso, amigo de la familia, quien siempre lo llamará así hasta cuando ya es un joven. Es por sobre todo muy sensible al sufrimiento de los demás. En distintas oportunidades fueron acogidos en nuestro hogar algunos niños cuyas familias estaban en aflictiva situación. Rafael los quiso mucho, tratándolos como hermanos. Víctor, Carmen, Rene, José Luis, el pequeño Nene, encontraron en Rafael un amigo que los trataba con delicadeza y respeto.

Como todos los chilenos, fuimos testigos del derrocamiento del Gobierno Popular.

Inmediatamente después del golpe nos integramos a la Comunidad Cristiana "Cristo Liberador", donde encontramos un espacio de libertad donde se hablaba la verdad a pesar del miedo, donde se denunciaban las violaciones a los Derechos Humanos. Nuestros hijos estaban siempre al lado nuestro.

La experiencia con la Comunidad Cristiana "Cristo Liberador" acercó a Eduardo mucho más a su pueblo, re-conociéndolo, re-descubriéndolo a través de su expresión más auténtica: los explotados. Participaba allí en la Comunidad Cristiana Juvenil por algún tiempo, pero la religión ño lo interpela. Es reacio a acompañar al grupo familiar a las celebraciones o jornadas de la Comunidad Cristiana. Respeta, eso sí, el compromiso de algunos cristianos.

Rafael, Mayo de 1972

A diferencia de sus hermanos mayores, Rafael participa de la Comunidad Cristiana con mucho interés. Es miembro del grupo de los Adolescentes. Lo impresiona mucho Mariano Puga, a quien llama "mi colega". Junto a Anita, su hermana mayor, y otros niños del sector recibe su Primera Comunión en el año 1978. Tiene 11 años.

En esa Comunidad el dar la Vida por los hermanos es una realidad:

De ella tenemos tres integrantes Detenidos-Desaparecidos, Eduardo Lara, Enrique Toro y José Villagra. Fue ahí que descubrimos a Cristo, en el perseguido, en el sufriente.

... Las políticas estatales no son capaces de satisfacer la demanda habitacional de los sectores populares. Estos sectores son identificados con la máxima expresión de pobreza, segregación y miseria urbana y han estado en la historia de nuestro país marginados no soto en lo social y económico, sino que además han sido separados de la estructura de la ciudad. A comienzos del siglo. Santiago ya identificaba diferencias de clases asignándoles la periferia a los habitantes más pobres. Años después, al acentuarse el proceso de industrialización se incentiva la migración a Santiago. Este brusco aumento de la población, mayoritariamente conformado por mineros y campesinos, satura rápidamente tos conventillos y barrios antiguos de la ciudad y una vez más los trabajadores son expulsados a la afuera de ella. Así nacen las "callampas". Su crecimiento desmesurado e incontrolable en casi toda la periferia de la ciudad se ve permanentemente reprimido por las fuerzas de orden y amenazas de desalojo. A partir de los años 60, el movimiento poblacional se vincula estrechamente con las organizaciones políticas adquiriendo un nivel de legitimidad e importancia a través de acciones organizadas que culminan con exitosas "tomas de terreno", como drástica solución a sus demandas de viviendas...

1978, Primera comunión de Rafael


Editado electrónicamente por el Equipo Nizkor- Derechos Human Rights el 18mar02



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