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27oct02


Colombia: Entre el autoritarismo recolonialista del ALCA y la revolución.


"Estado comunitario" o Estado autoritario?

La oligarquía colombiana, a través del programa de gobierno de AUV, se ha propuesto construir en Colombia un "Estado comunitario", un nuevo eufemismo para ocultar la vigencia expoliadora de nuestra caricatura de Estado, que obedece más bien a la cartilla de Estados autoritarios neoliberales que han impuesto los EEUU en toda Latinoamérica.

La exposición de motivos del programa de gobierno establece, a partir de la crítica al Estado burocrático clientelista, que "Nuestro Estado Comunitario dedicará sus recursos a erradicar la miseria, a construir equidad social y dar seguridad. Habrá más participación ciudadana en la definición de las tareas públicas, en su ejecución y vigilancia. La participación ciudadana garantiza que los recursos lleguen a la gente y no se enreden en la politiquería". (Las palabras en letra cursiva y comillas corresponden textualmente al documento "Manifiesto Democrático; Los 100 puntos de Uribe").

Es poco verosímil pretender ser equitativo y proponerse erradicar la miseria cuando la inversión anual en "seguridad democrática", es decir, en militarismo y represión, ascenderá el primer año de gobierno a 12 billones de pesos, cerca del 15 % de un total de 67.1 billones de presupuesto anual para el 2003, cifra que equivale a un 4.3 % del producto interno bruto (PIB). El crecimiento desmedido del gasto militar es una imposición de la administración Bush y explica el porqué el nuevo impuesto al patrimonio líquido para financiar la guerra en el marco de la "conmoción interior" y las denominadas reformas laboral, pensional y tributaria tienen un carácter eminentemente fiscal. Se trata de controlar el déficit y poder pagar los intereses de la deuda, manteniendo una política de guerra, mediante el recorte de las garantías sociales y ampliando los gravámenes.

Del total del presupuesto, el 37 por ciento se destinará a pagar parte de la abultada deuda interna y externa del país y apenas 5 billones irán a la inversión. El Gobierno presentará una reforma tributaria, que incluye la ampliación de la base del IVA y una sobretasa al impuesto sobre la renta, por 1.5 billones de pesos, con el fin de tapar el hueco en las finanzas públicas de 6 billones. Los ingresos por impuestos - 29 billones de pesos- no alcanzan a cubrir ni la mitad de los gastos previstos para el 2003, razón por la cual el gobierno recurrirá a la fórmula de siempre del endeudamiento externo y a un drástico recorte en el gasto social.

De otro lado, el estado de conmoción interior, retoma elementos del siniestro "estatuto de seguridad", del "estado de sitio" y de la "ley de seguridad nacional", lo que sumado a la implementación del "estatuto antiterrorista", la vinculación de "soldados campesinos" y la red de sapos(el establecimiento los ha denominado informantes, cooperantes o colaboradores), hace prever la consolidación de un estado autoritario, dotado de un modelo de desarrollo altamente excluyente, con visos de fascismo, que legaliza el terrorismo de Estado y el paramilitarismo.

Recordemos que históricamente los estados autoritarios y fascistas se han amparado en el discurso de la libertad y el orden para justificar la barbarie. Decía Benito Mussolini que "la libertad sin orden, ni disciplina, significa disolución y catástrofe". Bien sabemos en que terminó la Italia fascista. Pero veamos entonces las características del estado autoritario y del estado fascista.

El Estado Autoritario tiene como fundamento ideológico la tristemente célebre Doctrina de la Seguridad Nacional. Esta doctrina suprime la democracia en todos sus aspectos, aún en los más mínimos y adjudica a la corporación militar (al ejército), el derecho exclusivo de establecer los objetivos nacionales. La excusa del "enemigo interno" produce como consecuencia la militarización de la sociedad, de lo público y del Estado y el asesinato y desaparición de luchadores y organizaciones sociales.

Desde la teoría marxista, el fascismo es un régimen de dominación del gran capital que surge siempre en períodos revolucionarios y como consecuencia de la incapacidad de la clase obrera de tomar el poder y transformar la sociedad. El fascismo se basa en un movimiento de masas organizado paramilitarmente conformado por sectores desesperados de la burguesía, elementos desclasados de la clase obrera y lúmpenes (delincuencia). Este movimiento surge en torno al partido fascista que utiliza a estos elementos captados entre la burguesía y la clase obrera como fuerza de choque en su estrategia de toma del poder político. La estrategia pasa por diferentes fases hasta que el partido fascista adquiere una dimensión de masas. Entonces, la clase capitalista apuesta decididamente por el fascismo liquidando al resto de partidos burgueses. Cuando las organizaciones obreras y sociales han sido destruidas y el peligro ha pasado, los capitalistas purgan al partido fascista de elementos "revolucionarios" para permitir la evolución del régimen hacia una dictadura basada en el Estado. (Javier García, 1999).

Como vemos, el remedo de Estado que padecemos en Colombia, es todavía un híbrido del viejo Estado oligárquico, del Estado autoritario y del Estado neoliberal dependiente, lo que no excluye que se puedan profundizar las tendencias fascistas al interior de la oligarquía colombiana, previa venia y "certificación" del señor "doble U" Bush, tal y como lo evidenciamos en los actuales momentos.

Como dato curioso, el actual gobierno, paralelamente a la implementación de las contra-reformas políticas, sociales y económicas que van a africanizar el nivel de vida de los colombianos, ha venido desplegando un fuerte programa asistencialista dirigido a los pobres y miserables: 50.000 nuevos subsidios de vivienda, 50.000 cupos educativos, almuerzos y desayunos gratis. No hay que olvidar que el reclutamiento de bases sociales es un proceso pragmático que se da eficientemente en medio de masas pauperizadas e idiotizadas ideológicamente.

Colombia es también un Estado santanderista, bien se confesaba recientemente un parlamentario conservador al decir que " en nuestro país detrás de cada ley y de cada decreto hay un negocio". Las leyes del actual Estado existen, fundamentalmente, para mantener los privilegios de muy pocos ricos y de las multinacionales. Por ejemplo, las primeras zonas de "rehabilitación y consolidación", especie de pequeñas dictaduras militares regionales, creadas a la luz del decreto 2002 de conmoción interior en los departamentos de Arauca, Bolívar y Sucre, cubren gran parte del trayecto del oleoducto Caño Limón - Coveñas, por donde se saca nuestro petróleo hacia los EE.UU.

Colombia y la recolonización imperialista

El gobierno de AUV habla de tres ejes fundamentales de acción política y económica para solucionar la crisis del país: la "seguridad democrática", el "ajuste macroeconómico" y la "reforma política".

Según el establecimiento a la "seguridad democrática" se llega con la derrota militar de la guerrilla y la eliminación de la oposición política nucleada en movimientos y organizaciones sociales, la estabilidad socioeconómica se logra haciendo más precaria aún la relación capital trabajo, desmontando autoritariamente los derechos sociales de los trabajadores y pauperizando la vida de millones de personas, y la estabilidad política es la introducción de unas leguleyadas santanderistas formales que nada tienen que ver con la política ni con la participación real de los excluidos en la toma de decisiones políticas.

Analizando las propuestas del actual gobierno es evidente que estas atienden más a la actual ofensiva político militar de los EEUU en Colombia y América Latina, la cual se da usando una variedad de tácticas (militares y políticas) e instrumentos, dirigidos a sostener poderes locales oligárquicos decadentes y cleptocráticos, desestabilizar a los regímenes independientes, presionar las propuestas políticas progresistas "para que se muevan hacia la derecha y destruir o aislar a los movimientos populares en ascenso que desafían al imperio de los EEUU y sus lacayos" (James Petras, La ofensiva de los EE.UU en América Latina: golpes, retirada y radicalización).

La abierta intervención estadounidense se da particularmente en Colombia y Venezuela. En ambos países los EEUU tienen en juego intereses políticos, económicos e ideológicos, así como consideraciones de carácter geopolítico. Los EEUU consideran que de producirse y consolidarse transformaciones significativas en estos países, se podría afectar el control de los EEUU sobre la producción y el abastecimiento de petróleo, no sólo en Venezuela y Colombia. "Washington quiere mantener un abastecimiento seguro de petróleo en el actual período de guerra no declarada contra los países productores de petróleo del golfo pérsico, Irak e Irán".

Los EEUU están usando diferentes estrategias en los dos países andinos. Para derrotar a la guerrilla y eliminar cualquier conato de disidencia popular en Colombia, han optado por una estrategia militarista de guerra sucia y de terrorismo de Estado. En Venezuela combinan una estrategia civil de desestabilización político económica que culminaría en un golpe militar.

El objetivo estratégico de la intervención gringa en América Latina es construir un imperio neomercantilista a través del ALCA. En América Latina los EEUU ya han establecido bases militares en Ecuador, Perú, Aruba, El Salvador y Brasil, se trata de "un esfuerzo imperial concertado para derrotar los desafíos populares al poder imperial y establecer un imperio neomercantil más excluyente, explotador y represivo que el que existe durante el período denominado neoliberal".

"Libre comercio" es el embuste de turno con el que se pretende justificar la dominación hegemónica imperialista de los EEUU en el continente. En palabras más sinceras el Secretario de Estado Colin Powell ha dicho: "Nuestro objetivo con el ALCA es garantizar a las empresas estadounidenses el control de un territorio que va del Polo Norte hasta el Antártico, el libre acceso sin ningún obstáculo o dificultad para nuestros productos o servicios, tecnología y capital en todo el hemisferio". Sin tener en cuenta los intereses legítimos de los pobladores de la región. Pronunciamiento que no es otra cosa que una versión renovada de la Doctrina Monroe.

El ALCA constituye parte de la estrategia de mantenimiento de la hegemonía política, económica y militar de los EE.UU "que realizarían su designio histórico de incorporación subordinada de América latina a su territorio económico y a su área de influencia político-militar". Fatal y oscura predestinación sobre la que sabiamente previno Simón Bolívar. En efecto, como se puede denominar a un conjunto de países gobernados por oligarquías déspotas, mezquinas y rentistas, que hace rato no toman con autonomía decisiones políticas, económicas, sociales y militares. Son colonias.

El propósito inmediato de la ofensiva político - militar de los EEUU en Colombia y América Latina es el de recuperar su influencia y dominio en una región en la que sus regímenes prostitutos están desacreditados y perdiendo su capacidad de controlar las políticas macroeconómicas impuestas y por ende su potencial capacidad de pago de la deuda externa.

La recolonización estadounidense de Colombia, amparada bajo el embuste de la lucha contra el narcoterrorismo, garantiza el flujo de recursos naturales estratégicos hacia el imperio, esto explica la aplicación de leyes y convenios lesivos para los intereses del pueblo colombiano, como el nuevo código de minas, la propuesta de Ley General Rural y los actuales contratos de asociación para la explotación petrolera.

La recolonización por la vía de la intervención político militar de los EEUU y la total observancia de esta por parte de la oligarquía colombiana de una parte, frente al auge político - militar de la guerrilla de la otra parte, nos coloca ante los siguientes escenarios en Colombia:

  1. Guerra total, derrota de la guerrilla, implementación de un modelo socio - político y económico de corte autoritario, gravitando alrededor del neomercantilismo del ALCA (ver plan de desarrollo de AUV "Hacia un Estado comunitario").
  2. Guerra total, victoria de la guerrilla, construcción de una nueva propuesta de sociedad y de Estado (ver agendas de las guerrillas).
  3. Guerra total prolongada sin victoria de ninguna de las partes, colapso social, económico y político total del actual Estado (el gerente del Banco de la República recientemente manifestó: "estamos viviendo al debe, de Enero a Julio con los ingresos propios, y de Julio a Diciembre con el dinero de la deuda externa, esta situación es insostenible").
  4. Salida política negociada e implementación de un proceso de reconciliación y reconstrucción nacional, estructural, que contemple profundas transformaciones sociales, económicas y políticas, es decir equidad, modelo de desarrollo redistributivo de la riqueza, programa agrario, autodeterminación, soberanía, paz con justicia social.

La unidad latinoamericana

El ALCA es un engendro del imperio que motiva un llamamiento de unidad latinoamericana y que abre la posibilidad de que los oprimidos rompamos las cadenas coloniales. Ante la disyuntiva de ser colonia o de ser digno, autónomo y soberano es necesario luchar por construir poderes nacionales que en bloques regionales de integración logren acabar con la usura del pago de la deuda externa, renacionalizar las empresas estratégicas, nacionalizar la tierra donde persista el latifundio, redistribuir la riqueza en los sectores empobrecidos mediante un modelo de desarrollo democrático, formular políticas que protejan el mercado interno y a los pequeños y medianos productores, tener seguridad social, empleo de calidad, vivienda y servicios. De esto se trata el desarrollo, la justicia social, la dignidad y la paz.

El plebiscito popular contra el ALCA y el auge de la izquierda y el movimiento social en Brasil, el proceso Bolivariano de Venezuela, las enconadas luchas de clases en Argentina, Bolivia, Ecuador, México y Colombia, en el contexto del colapso del modelo neoliberal en América Latina y las pretensiones recolonizadoras del imperio, son una muestra de que estamos ante una nueva crisis cíclica del capitalismo y frente a una nueva "ola revolucionaria latinoamericana".

Asociación Campesina de Arauca - ACA- FENSUAGRO - Colombia Octubre del 2002. Ponencia al Encuentro continental de organizaciones del campo y al Encuentro continental de lucha contra el ALCA Quito, Ecuador, 27 de Octubre - 1 de Noviembre.

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