Los Jinetes de la Cocaína
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Capítulo V
Los negocios

Dados sus vínculos sociales, cuidadosamente conquistados durante más de cuatro años, cuando empezaron a tener notable poder económico, los hermanos Miguel Ángel y Gilberto José Rodríguez Orejuela crearon un verdadero imperio económico y de relaciones públicas, que se inició con el Banco de los Trabajadores.

Entendían los Rodríguez que la capacidad de otorgar créditos y la apertura de cuentas corrientes dónde permitir determinados sobregiros, podían constituir una magnífica fuente de relaciones públicas. Adicionalmente, la posibilidad de donar acciones como muestra de amistad, y hacer a algún aristócrata en decadencia o político en trance de figuración, miembro de su junta directiva, era un honor que les permitiría cobrárselos en favores.

El Banco de los Trabajadores había sido constituido en 1974 con un aporte de US$500.000 hecho por dos fundaciones creadas para fortalecer el sindicalismo en Latinoamérica: la Interamerican Foundation y el Instituto Americano para el Desarrollo del Sindicalismo Libre.

El aporte para la constitución del Banco fue hecho a la Unión de Trabajadores de Colombia, UTC, cuyo presidente era el veterano líder sindical y congresista conservador Tulio Cuevas Romero.

En la escritura de constitución figuran como accionistas sindicatos, fondos de empleados, cooperativas populares y líderes sindicales reconocidos.

Luego de varios años, durante los cuales válidamente se puede decir, que Cuevas usó el banco en provecho propio, pues obtuvo de él varios créditos millonarios, Gilberto Rodríguez Orejuela empezó a buscar la forma de controlarlo, como mecanismo que complementara su círculo del lavado de los dólares que debía sacar de Estados Unidos hasta otro banco de su propiedad, el First Interamericas Bank de Panamá.

Como el banco, por virtud de sus propios estatutos, sólo podía tener como accionistas a cooperativas de trabajadores o sindicatos. Cuevas designó a Rodríguez Orejuela gerente de la
Cooperativa El Hogar-UTC.

Rodríguez fusionó dos droguerías para constituir una cooperativa, Coodrogas, y a través de estas dos firmas empezó una lenta pero paulatina compra de acciones, gracias a la connivencia y las jugadas, que, según afirman ahora otros líderes sindicales, planeó el mismo Cuevas.

Como Fernando Internacional, la firma a la cual Rodríguez giraba su dinero en Cali, empezó a ser detectada, entró en contacto con otro sindicalista, Antonio Beltrán Ballesteros, quien se convirtió desde entonces en uno de sus más importantes testaferros.

Las dos cooperativas adquirieron acciones a precios dos y tres veces más altos de la cotización en la Bolsa.

Gilberto Rodríguez, como miembro de la Junta Directiva del Banco, pidió y obtuvo que se convocara una asamblea extraordinaria en un balneario del municipio de Sasaima, Cundinamarca, donde acordaron modificar sus estatutos, para excluir a los obreros,

Rodríguez Orejuela tomó su control, que figuró en poder de la cadena de droguerías y laboratorios del Cártel de Cali: Laboratorios Kressfbr, Drogas La Rebaja, Drogas La Séptima, Coodrogas, Drogas Unidas y Servicios Sociales Ltda.

Paquetes importantes de acciones figuran a nombre suyo, de su hermano Miguel Ángel, su esposa Gladys Myriam Ramírez Libreros; su cuñado, Alfonso Gil Osorio, un hermano el senador Eduardo Mestre Sarmiento; el diputado Dagoberto Charry Rivas y los hermanos Antonio, Lelio y Alfonso Beltrán Ballesteros.

Rodríguez Orejuela llegó a controlar ,el 70/o del total accionario del Banco de los Trabajadores, y fue designado presidente de su junta directiva.

Los trabajadores colombianos fueron despojados de su Banco, sin ningún tipo de control por parte de la Superintendencia Bancaria, ejercida entonces por Francisco Morris Ordóñez, Pasó a manos de la mafia del narcotráfico como su propia "lavandería"

Investigaciones posteriores concluyeron que narcotraficantes como Hernán Botero Moreno, José Háder Alvarez, Pablo Escobar Gaviria y, ante todo, los hermanos Rodríguez Orejuela, lavaron millones de dólares en distintas sucursales del ahora mal llamado Banco de los Trabajadores.

Los Rodríguez también obtuvieron permiso de montar una concesionaria para la venta de vehículos de la Chrysler Corporation de Estados Unidos en Colombia, con el nombre de Chrysler Discor.

En ese momento la Chrysler tenía su propia filial en el país, Colmotores, que gerenciaba el actual secretario general de la Presidencia de la República, Germán Montoya Vélez.

Los socios de Chrysler Discor Ltda,, eran Gilberto Rodríguez Orejuela (aporte de $9 millones) César A. López, Hernando Torres López y Luis Guillermo Forero, Su gerente era Tomás de los Ríos, actualmente preso en los Estados Unidos por tráfico de cocaína,

Discor postuló en una licitación de la Policía Nacional para el suministro de vehículos por millones de dólares.

La licitación, adjudicada a la sociedad de Rodríguez Orejuela, Discor, se frustró porque el Banco Nacional de Méjico y una corporación de Nueva York le retiraron su apoyo.

Esta sociedad, como ocurrió luego con otra similar, Conapar Ltda., se constituyó para licitar con la Policía Nacional.

En carta al general Camacho Ley va, ministro de Defensa, Discor afirmaba poseer "en sus bodegas un inventario de repuestos por $ 300 millones, y en todo el país un inventario de $ 3.000 millones, en cerca de 12.000 establecimientos en todo el territorio".

Los archivos de narcotraficantes de la Policía deben ser bastante deficientes, pues Rodríguez Orejuela estuvo a punto de ser el proveedor de vehículos para la seguridad del organismo, Años antes, la misma institución le adquirió lanchas de fibra de vidrio a Mafivi, una sociedad de José Háder Alvarez,

Cuando el Banco de tos Trabajadores empezó a ser conocido como "lavandería",, fue adquirido en $800 millones por las empresas del Grupo Forero, cuya cabeza, Rafael Forero Fetecua, es actual concejal de Bogotá, en la misma lista de Santiago Salah Arguello, hijo de Pablo Salah Villamizar, el cerebro de los abogados de los narcotraficantes.

Forero Fetecua ha tratado de ser vinculado en varias ocasiones a procesos penales como urbanizador pirata, pero cuenta con una capacidad de presión inexplicable sobre las autoridades, a las que siempre ha logrado controlar. El Banco de los Trabajadores fue nacionalizado en 1986, luego de que la Superintendencia Bancaria halló autopréstamos por mas de $400 millones y una cartera perdida superior a sus activos. No se ha formulado una sola denuncia penal.

Forero Fetecua ha sido señalado como un supuesto testaferro de los Rodríguez Orejuela en Bogotá.

Gilberto Rodríguez decidió cambiar entonces de entidad financiera, pues ya había perdido el First Interamericas Bank de Panamá, cuya licencia fue cancelada en ese país por los oscuros antecedentes de sus propietarios.

Y entró como socio del gobierno, en la Corporación Financiera de Boyacá. En un principio, las acciones figuraron a su nombre, pero a raíz del escándalo que afrontó el senador Eduardo Mestre Sarmiento por la compra de derechos con un crédito que le otorgó el Banco de los Trabajadores, fueron puestas en cabeza de sus testaferros.

En junio de 1985 Gilberto Rodríguez figuró con el 12.90/0 de acciones de Corfiboyacá; su testaferro, Antonio Beltrán, con un porcentaje igual; su cuñado Alfonso Gil Osorio con el 9.5/o y el senador Mestre Sarmiento con el 5.87%.

A partir de una pequeña cadena de emisoras, los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela fundaron en 1979 el Grupo Radial Colombiano.

El GRC está compuesto por 28 emisoras que operan en MedeIlín, Barranquilla, Cartagena, Bogotá, Pasto, Cúcuta, Pereira, Bucaramanga, ibagué, Cali y Palmira,

Ante las reiteradas denuncias de la prensa sobre la presencia de la mafia en medios de comunicación, Gilberto Rodríguez cedió, en junio de 1984, sus acciones al periodista Oscar Rentería Jiménez y a otro testaferro, Alvaro Gutiérrez Cerdas.

Miguel Rodríguez cedió las suyas en favor de Gil Osorio y de la sociedad Construcciones Colombo-Andinas.

La explicación es clara. Desde 1976, la ley 129 dispone que ninguna persona con antecedentes penales puede ser propietaria de una cadena de emisoras.

Desaparecidos los Rodríguez de las escrituras de la sociedad, el ministro de Comunicaciones en 1987, el senador cordobés, Edmundo López Gómez, expidió la resolución 675, en virtud de la cual se reconoció como cadena al Grupo Radial Colombiano.

El mismo López Gómez, pasó semanas más tarde a desempeñar el cargo de ministro de Justicia. Desde esta posición, López Gómez elaboró y presentó a la firma de Virgilio Barco dos proyectos de resoluciones ejecutivas, por medio de las cuales negaba la extradición a los Estados Unidos de los narcotrafícantes Gilberto Rodríguez y José Santacruz Londoño, los dos hombres más importantes del Cartel de Cali.

Edmundo López renunció de inmediato a su cargo. En el fondo se movían intereses más grandes. Un alto funcionario de la Presidencia de la República aseguró, por ejemplo, que el ministro de Justicia le habría dicho al presidente que se hallaban vencidos los términos legales dentro de los cuales se podía proferir la resolución y, que como era público y evidente que a Rodríguez y a Santacruz los juzgaban en Cali por los mismos delitos imputados en Estados Unidos, se debía aplicar el principio jurídico del "Non bis in idem" (nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo hecho). Y Barco firmó las resoluciones.

La versión, que pretende dejar en mejor posición a Barco frente a la responsabilidad de estos hechos, constituye por lo menos un increíble caso de ligereza jurídica: no se probó en el expediente de la Presidencia de la República, que el proceso seguido contra Rodríguez y Santacruz en Cali, se basaba en los mismos hechos por los que se les requería en extradición.

Y, más grave aún, en el caso de Santacruz, la Corte Suprema de Justicia ya había emitido concepto favorable para su envío a los Estados Unidos. La Sala de Casación Penal dijo fciitonces de manera expresa que no se daban los requisitos del "non bis in ídem", y por lo tanto no podía ser negada su ex-
tradición. Para desconocer el pronunciamiento de la Corte, Barco Vargas y López Gómez sencillamente invocaron estar "mejor informados" que aquella Corporación,

Los hermanos Rodríguez Orejuela ya habían fundado en Bogotá dos universidades con énfasis en periodismo, Fundemos y Fees.

Las dos entidades se constituyeron el 7 de octubre de 1981, Como presidente fue elegido Gilberto Rodríguez Orejuela y como secretario uno de sus testaferros, Alfonso Beltrán Ballesteros. Hl vocal era su hermano, Antonio Beltrán,

Beltrán logró en 1986 un renglón en la junta directiva del organismo encargado de vigilar las universidades, el Icfes, La dirección de este instituto la ejercía el representante a la Cámara por Cali, Emilio Aljure Nasser.

Otro imperio de ios hermanos Rodríguez Orejuela lo constituye su cadena de droguerías, más de 250 establecimientos diseminados por todo el país.

El núcleo se encuentra en la sociedad Drogas La Rebaja, de la cual son accionistas los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez, Fernando Gutiérrez Cancino, testaferro de los anteriores, y una sociedad de su familia, Fernando Gutiérrez y Gia, Ltda. En esta segunda empresa, la mayoría también la poseen los Rodríguez.

Drogas La Rebaja, al igual que las otras cadenas de establecimientos similares de su propiedad, distribuyen los medicamentos preparados por Laboratorios Kressfor, de propiedad de los Rodríguez.

Este laboratorio sé encuentra acusado de un delito tal vez más grave que la misma venta de cocaína: la falsificación de drogas.

Entre 1981 y 1982, por lo menos. Laboratorios Kressfor falsificó un antibiótico infantil, Binotal, por dos procedimientos: reempacar la droga vencida, o utilizar placebos en lugar del compuesto químico. En cualquiera de los dos casos, el resultado perjudica al menor a quien se le aplica, pues la enfermedad se agrava, en el mejor de ellos, o se convierte en crónica.

La investigación, realizada por detectives norteamericanos, fue entregada a Enrique Parejo González cuando era ministro de Justicia. Los jueces de Bogotá nose han atrevido a enjuiciar a los Rodríguez.

A través de testaferros, los Rodríguez controlan el laboratorio Tecnoquímicas, productor de Alka Seltzer en Colombia, cuyas ventas anuales se estiman en $4.000 millones.

También adquirieron en Cali las instalaciones de la multinacional Merck Sharp & Dome, que construyó en esa ciudad una fábrica para producir drogas con destino al Grupo Andino, que fracasó.

El Cartel de Cali cuenta con su propio ejercitó privado, autorizado por el Ministerio de Defensa Nacional, con hombres y armas oficiales.

En Bogotá los hermanos Rodríguez controlan la firma La Nacional de Seguridad, que es gerenciada por el ex-general del Ejército, Raúl Martínez Espinosa.

Tiene autorizada una dotación de cien armas de fuego y unos 150 hombres, que prestan servicio de vigilancia en las empresas y las residencias de los testaferros de Rodríguez

Como el domicilio habitual de los Rodríguez es la ciudad de Cali, allí también constituyeron la sociedad Servicios de Seguridad Ltda., que cuenta con autorización del Ministerio de Defensa para el uso de 50 armas de fuego como dotación de cien hombres,

El Ministerio se escuda para tamaña "gaffe" en que los declarantes sobre la buena conducta de estos narcotraficantes son los senadores Eduardo Mestre Sarmiento y Germán Bula Hoyos.

Otras empresas de Rodríguez son dos urbanizaciones exclusivas dé Cali, el Centro Comercial Los Fundadores, Travel Car, El Mundo de los Niños (controlado por Santacruz a través de sociedades en comandita). Asesorías Rodríguez & Rodríguez, el equipo de fútbol Corporación Deportiva América, su Revista del América; Guayos Avivas, dos empresas de servicios de computación, Micromatización y Cinco, y más de medio centenar de bares, grilles y restaurantes en Cali.

Para los viejos Rodríguez, por ejemplo, destinan la lujosa discoteca llamada "Los dos alegres compadres", y para los jóvenes Rodríguez el "Club los ahijados".

Los otros capos del narcotráfico tampoco se quedan atrás.

Carlos Lehder tenía su propio periódico que regalaba en las esquinas de todas las ciudades, Quindío Libre, editado en tinta verde para proclamar "la civilización de la marihuana". Hernando Suárez Burgos, el hombre de Lehder en Pasto, fundó el Diario del Sur.

Pablo Escobar financió el semanario Medellín Cívico, que daba publicidad a todas sus donaciones. Su último número, enero de 1987, editado en papel esmaltado y con letras en 72 puntos, anunciaba: Triunfo del pueblo. Cayó la extradición.

Durante varios años, Escobar mantuvo un programa en el noticiero del veterano periodista Arturo Abella, Antioquia al Día. Su oficina quedaba junto a una gran discoteca en El Poblado de Medellín.

También intentaron tomarse empresas tradicionales como el Banco de Caldas. La operación la adelantó el Grupo Central (Germán De la Roche, fugitivo de la justicia), que compró las acciones, en 1982 a Roberto Rivas Salazar, un aprestigiado hombre de negocios, que manejó dineros de su sobrino, Carlos Lehder Rivas.

De la Roche tomó el control del Banco, pero su objetivo no era ese: las operaciones las inició él, para cobrar una comisión de intermediario y entregarlo a quien iba a ser su dueño, el "Eslabón Perdido" de la crisis financiera. Jorge Castro Lozano, un colombiano que maneja en Panamá la sociedad Coloca. Intemational Co,, cuyos dineros nunca ha podido explicar a las autoridades,

La Comisión Nacional de Valores, para autorizar la transacción, le exigió a Jorge Castro que precisara el origen de los recursos para la compra del Banco de Caldas, Ante la imposibilidad de hacerlo, se reversó la operación. En ese momento las empresas del Grupo Central (De la Roche), entraron en concordato. El tío de Carlos Lehder estaba abocado a que su banco y su dinero, quedaran embolatados en un engorroso procedimiento ante la Superintendencia de Sociedades,

No contaban los colombianos con un factor ajeno. El presidente Belisario Betancur ordenó que el Banco de Caldas fuera salvado por el Grupo Cafetero, que pagó sus acciones sobrevaloradas.

Como De la Roche no había pagado un solo peso, los $200 millones que costó la transacción, fueron a parar directamente al bolsillo de Rivas Salazar, el tío de Lehder.

"Por decisión del Gobierno Nacional" se hizo la operación, afirmó el presidente del Grupo Cafetero, Jorge Cárdenas, al ser requerido portel contralor general, Rodolfo González para que explicara semejante negocio. El Banco de Caldas debió ser nacionalizado meses más tarde,

Pablo Escobar también cuenta con su propio ejército privado, autorizado por el Ministerio de Defensa: Seguridad Nutibara, con sede en Medellín, Cuenta con permiso para 143 armas amparadas con salvoconducto, y un centenar de hombres.

El Clan Ochoa controla a través de testaferros, las empresas aéreas Astral y Pilotos Ejecutivos. La primera presta servicio con dos jets ejecutivos y un avión-hospital que se traslada a cualquier parte del mundo,

Pilotos Ejecutivos tuvo cancelada su licencia entre el 9 de agosto de 1984 y el 3 de julio de 1985. El cargo formulado, consistía en que era controlada por Jorge Ochoa Vásquez, que utilizaba aeronaves de la sociedad para transportar cocaína.

Eí 28 de octubre de 1985, Enrique Parejo González, como ministro de Justicia, certificó que Sapel no registraba antecedentes de narcotráfico, y volvió a operar normalmente.

Astral posee una moderna sede con hangar privado en el aeropuerto Eidorado de Bogotá, al lado de la Petrolera Occidental de Colombia.

El Mejicano Rodríguez Gacha también controla varias empresas de fumigación aérea, que en realidad son medios de transporte de cocaína.

Juan David Ochoa Vásquez posee en Suba, a la entrada de la sabana de Bogotá, una inmensa lechería, que dio a conocer con hermosos caballos de paso criollo que exhibió en 1981,. y que le fascinaba montar.

Todos los mañosos controlan las ganaderías y principales fincas del Magdalena Medio, región que primero sumieron en la violencia, hasta lograr la huida o la desaparición de la persona

ajena a sus afectos. Montaron luego él Agrocentro Primavera, donde venden, subsidiados, los insumos agrícolas. Una prima de Pablo Escobar recorre todas las ferias ganaderas del país, para comprar cuanta vaca fina encuentra.

Escobar y los Ochoa empezaron por adquirir la tierra del suroeste antioqueflo, donde ahora montaron empresas agroindustriales que incluso subsidia el Gobierno, Su nueva afición son los cultivos hidropónicos.

Hernán Botero lavó los dólares con las sociedades H, Botero & Cía., de Panamá y Miami. Inversiones Unidas Bariloche, y Sociedad Peinado Navarro.

En Nariño se destapó el congresista liberal Hernando Suárez Burgos, representante a la Cámara y narcotraficante (el propietario del Diario del Sur), es dueño de la fábrica de muebles Metálicas Modernas Ltda., el Hotel El duque, la Fábrica de Confecciones Luber, la Industria Colombiana de Muebles, Muebles Pereira, Credicentro, La Cigarra, La Fábrica de Muebles Santa Rita y 70 sucursales de su cadena de almacenes, que se identifican como "Electrodomésticos Metálicas Modernas Ltda,", que distribuye los productos elaborados por sus fábricas y otras casas de electrodomésticos.

En su historia, se menciona a Hernando Suárez como un contrabandista de cocaína, que la transportaba en el interior de los electrodomésticos, que colocaba en los almacenes sobre la frontera con el Ecuador.

Los aparatos volaban de Medellín a Pasto para su reparación y, a su regreso a la capital de Antioquia, le solucionaba problemas económicos al Cartel de Medellín.

Dado su poder económico, que demuestra con una serie de empresas que sólo le pueden producir pérdidas, se afirma también que es testaferro de los dineros de Carlos Lehder.

Quienes afirman lo anterior, relatan la forma como Lehder y varios de los Ochoa, luego del asesinato de Rodrigo Lara, llegaban directamente a Pasto, siendo recibidos por el congresista Suárez Burgos, que los alojaba en su propia residencia en Chachagüí, cerca al aeropuerto.

La verdad es que en Narino siempre ha operado una red de narcotráfico, cuyas dimensiones nunca han trascendido a la prensa.

El 3 de junio de 1978 en Mocoa, Putumayo, fue detenido el piloto Rafael Rocha Calderón, a bordo de la avioneta HK1037--P. En su interior se hallaron 138 kilos de cocaína,

Rocha Calderón había transportado en su aeronave a Turbay Ayala durante la campaña presidencial, en 1977.

La conmoción en Pasto fue mayor, por las implicaciones políticas que tenía la detención, pese a que la prensa no fue enterada,

Un alto funcionario del Instituto de Medicina Legal viajó a Pasto, para certificarle una supuesta enfermedad a Rocha Calderón, que se había internado en una clínica particular,

El juez que conoció del proceso, Gustavo Ordóñez, denunció la maniobra pero el procurador general de la época, Guillermo González Charry, no tomó ninguna determinación. La Corte Suprema de Justicia, a instancias del magistrado nariñense José María Velasco Guerrero, ordenó una severa investigación,

Fue sancionado el apoderado de Rocha Calderón, Alfonso Núñez Peláez, quien había sido secretario general de la Cancillería colombiana.

Rocha Calderón no fue detenido.

Del piloto se asegura que trabajaba en una organización que dirigía el congresista Samuel Alberto Escrucería, condenado en el estado de Carolina del Norte el 5 de Noviembre de 1987 a sólo 240 años de prisión, gracias a los buenos servicios de un abogado que le consiguió una rebaja de 30 años, y una multa de medio millón de dólares. Se le imputó el tráfico de centenares de kilos de cocaína.

Su hijo, Samuel Escrucería Manzzi, también está vinculado a la misma investigación, pero no ha sido detenido por ser representante a la Cámara por Nariño. Su madre, Helena ManYi de Escrucería, está reclamada en extradición. Actualmente vive en Pasto.

Una de sus hijas esta casada con el exgeneral Miguel Vega Uribe, ministro de Defensa durante el gobierno de Belisario Betancur,

La organización esta involucrada con el Cartel de Cali, y una red de lavadores de dólares con asiento en Bogotá.

El 21 de diciembrede 1986 fue detenido un médico en el Aeropuerto Eidorado de Bogotá, y su indagatoria puso en fuga a los hijos de un importador de licores de la misma ciudad. La investigación, que se extiende a Maracaibo, Venezuela y Nueva York, apenas comienza.

Informes en poder de las autoridades, señalan a Pablo Escobar y a José Háder Alvarez como propietarios de avionetas inscritas en la empresa Servicios Aeroejecutivos, identificadas con las matrículas HK1862, HK2050, HK2482, HK2658, HK2550 y HK2772. Cuando a Escobar le fue allanada su Hacienda Ñapóles, en Puerto Triunfo, se localizaron en la pista lasavionetas HK2614-P, HK2642-P y HK2585-P.

Para los propósitos de Escobar, esta hacienda cumple una función adicional en su favor: la entrada al zoológico y a la finca es común, y sólo se dividen los caminos varios centenares de metros adelante, de tal manera que a los ojos de cualquier autoridad curiosa, rio sé puede precisar qué vehículo visita la exposición permanente de animales, y cuál va a reunirse con el coquero.

Los miembros del Clan Ochoa, a través de Pilotos Ejecutivos, manejaban también sus propias aeronaves. A Jorge Ochoa le pertenecen las avionetas HK2608, HK1114, HK2908, HK 2283 y HK2909. Su hermano, Fabio, tiene en la misma empresa las aeronaves HK2905-P y HK2697-X.

Pepe Cabrera, otro narcotrafícante de Cundinamarca ya extraditado, y vinculado a la organización de Severo Escobar Ortega, era propietario de la avioneta HK2508.

Uno de los negocios más prósperos que generó la cocaína fue el utilizado por los dueños de apellidos tradicionales, que obtenían el certificado de carencia de antecedentes de narcotráfico y adquirían una aeronave, que luego vendían a los mafiosos.

Otro negocio que floreció a sus pies, fue el de los laboratorios y las agencias importadoras de los productos necesarios para esa actividad.

En 1982, Turbay Ayala declaró esos insumos de libre importación, y además exentos de impuestos.

La Policía Nacional y la DEA efectuaron un seguimiento de las importaciones de éter, entre enero de 1978 y junio de 1981, que arrojó los más sorprendentes resultados. Una inmensa cantidad de éter era importada a Colombia. Se estimó que el 80o/o se destinó al narcotráfico.

En el período mencionado ingresaron al país 3'713.630 kilogramos de éter, cantidad que, óptimamente, habría alcanzado para procesar 285.630 kilogramos de cocaína.

El mayor importador de éter a Colombia era en ese momemo Luis Eduardo Orejarena Gómez, de Barranquilla, miembro de la Junta Directiva de la multinacional petrolera Shell de Colombia, quien en el período mencionado introdujo 863 mil 78 kilogramos de éter.

Ese estudio señaló a las siguientes firmas como las principales importadoras de éter para el narcotráfico, aparte de Orejarena.

Abácidos Ltda., Grupo Agudelo (Alberto, padre; Alberto, hijo, Rafael y Germán Agudelo Rodríguez), Laboratorios Algubert; 548 mil 817 kilogramos.

Grupo Aldenhoven (Kari Andenhoven, Luis Lizarazo, Gerardo Nieto Ramírez, Representaciones Internacionales, Representaciones Nutibara), 436 mil 340 kilogramos.

Grupo Castro Bermeo, 470 mil 621 kilogramos.

Jorge Cueter Iletally, vinculado también con el tráfico de metacualona, 124 mil 816 kilogramos I-Distribuidora Fénix Ltda., 15 mil 30 kilogramos. Dotaciones Universales, 208 mil 487 kilogramos. Droguería Industrial, 8 mil 100 kilogramos. Furia Químicos, 21 mil kilogramos, Fabio de Jesús González Pulgarín, 71 mil 384 kilogramos. Productos Químicos Alfa Omega, 35 mil 35 kilogramos. Representaciones Continental, 5 mil 320 kilogramos. Campo E. Tapia Cuervo, 183 mil 620 kilogramos.

A partir de 1983, los insumos químicos para el refinamiento de la cocaína pasaron a un régimen especial, según el cual se requería una licencia previa del Incómex para expedir el permiso de importación, el cual no se podía otorgar sin que de manera previa le fuera concedido un certificado de carencia de antecedentes por narcotráfico al solicitante.

No obstante, Francisco Rodríguez Huérfano, logró importar, legalmente, 300 tambores de éter de 140 kilogramos cada uno.

En enero de 1983, importó en circunstancias similares otros cien tambores de éter, por el puerto de Cartagena. Su esposa, Blanca Maldonado de Rodríguez, también importó 300 tambores de éter etílico que pesaron 15 toneladas; 400 cajas de ácido dohídrico y 100 cajas de ácido sulfúrico.

La finca raíz ha sido uno de los medios codiciados casi siempre por los narcotraficantes, como jbetivo inicial para el dinero lavado de los coqueras de todo el país.

Muchos de ellos son propietarios de conocidas firmas inmobiliarias, que primero congelan los precios de los apartamentos, y luego empiezan a especular con ellos.

El metro cuadrado de construcción, según la propia confesión de las Lonjas de Propiedad Raíz, supera en mucho el valor en ciudades como Miami, París y Roma.

En Medellín, Bogotá y Cali se encuentran apartamentos cuyo valor supera los $150 millones,

Poseen también una gigantesca red de hoteles que nadie parece saber cómo les sirven en el narcotráfico o el lavado de dólares.

Desde Europa, España principalmente, hasta San Andrés (Bahía Marina, El Gran Hotel, Mariú), Barranquilla (El Golf, Royal Lébolo), Medellín (Amaró), Cartago (Central) y Leticia (Colonial), entre muchos otros,

El descubrimiento de una multimillonaria cuenta corriente en un Banco de Bogotá, que se creyó eran los fondos de una campaña presidencial, abrió la pista de cómo se relacionan la industria colombiana y la mafia: un judío de Pereira poseía

varias cuentas paralelas, cuyos fondos terminaban en Medellín.

La operación era sencilla: los narcotra ficantes les entregaban a los industriales dólares en el exterior para la compra de sus materias primas, y los industríales les pagaban en Colombia con bienes de capital, que luego les podían recomprar, si era su deseo.

El episodio, conocido como el caso Inceit, no volvió a trascender a la prensa. Los funcionarios de la Contraloría General de la República y la Superintendencia de Control de Cambios prefirieron renunciar a sus cargos, antes que proseguir las averiguaciones.

Una sociedad oficial, Álcalis de Colombia, ejerce el monopolio de la importación de aquellos insumes que sirven para retinar cocaína, pero que también son demandados por la industria. "Nunca nadie ha averiguado nada aquí, y nadie lo logrará, porque no hay un solo funcionario que no se bene ficie de las operaciones", dijo un sindicalista a quien se trató de convencer de que entregara información para publicar.

El Barón del Éter en Bogotá, Alirio Castro Bermeo, controla el Laboratorio Acab & Cía. Ltda, Pese a conocerse sus antecedentes, el Consejo Nacional de Estupefacientes le señaló en noviembre de 1983, un cupo de importación de 324 kilogramos de éter mensuales. Es propietario de un lujoso Roll Royce. Para que no se lo vayan a rayar. Castro Bermeo compró un parqueadero en el centro de Bogotá. Su hermano Jaime Arturo Castro Bermeo, es dueño de la firma Central Nuclear de Bogotá, también importadora de éter. El 30 de diciembre de 1983 el Consejo de Estupefacientes le autorizó importar 3.240 litros de éter.


Editado electrónicamente por el Equipo Nizkor- Derechos Human Rights el 06oct01
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