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11jun07


La detención del traficante de armas Al Kassar vuelve a poner en evidencia a Marbella como capital de la mafia internacional


El nombre de Marbella ha vuelto a dar la vuelta al mundo. Y no para bien. En esta ocasión, con motivo de la detención del traficante de armas de origen sirio Monzer Al Kassar. La prensa digital de medio planeta, de Qatar a EEUU, de Israel a Argentina, no se ha resistido a recordar este fin de semana que Al Kassar es conocido como “El Príncipe de Marbella”, donde reside intermitentemente con su familia en un palacete desde los años 80.

Al Kassar pertenece, junto a su presunto socio Judah Eleazar Binstock y destacados capos italianos, a ese ramillete de oscuros delincuentes internacionales vinculados a los servicios secretos de medio mundo, incluida la CIA, que gozan de una sorprendente impunidad y que, casualmente, residen -o residían- en Marbella.

Monzer Mohammad Al Kassar Tarnsbusch se asentó en la Costa del Sol en 1984, fecha en la que se compró la mansión Mifaidil, por la que pagó 7 millones de dólares de la época. Se trata de una suntuosa villa situada en la urbanización Atalaya de Río Verde, junto a Puerto Banús. Entre otros lujos, la residencia cuenta con un jardín y dos fuentes, un búnker arabesco, un helipuerto privado y una sala de comunicaciones. Según la prensa malagueña, también es propietario de una veintena de apartamentos en el lujoso edificio Gray D́Albion de Puerto Banús y de otros inmuebles en la urbanización Nueva Andalucía, de cuyo casino es cliente asiduo. De él se dice que fue quien buscó las localizaciones de las mansiones de los muchos árabes que posteriormente acudieron a Marbella, y que “siempre vuelve a Mifaidil”.

La trayectoria de Al Kassar es de las que forjan leyenda. Este hombre, natural de Yabroud (Siria), de 62 años y traficante de armas de profesión, ha sido relacionado a lo largo de su vida con ex jefes de Estado y dictadores como Carlos Menem, Augusto Pinochet, Hafed El Assad, Yasir Arafat o Sadam Hussein. Su nombre, que en árabe significa fortaleza o alcázar, es uno de los que más se repiten en las listas de los servicios secretos de medio planeta. A lo largo de su vida se ha visto envuelto en múltiples escándalos de tráfico de armas, blanqueo de dinero, terrorismo internacional, tráfico de vehículos robados, falsificación de documentos y turbios asesinatos sin esclarecer. Sin embargo, siempre se ha librado de la justicia.

Le han declarado persona non grata en al menos cuatro países, entre ellos España. En 1987, el Ministerio del Interior intentó expulsarle del país por considerar que comprometía la seguridad del Estado. No obstante, los tribunales españoles dictaminaron que no había motivos para ello y, posteriormente -cuando en agosto de ese año Al Kassar abandonó el país-, el Gobierno español dictó una orden para prohibir su entrada durante tres años. En 1991, cumplido este plazo, llegó de nuevo a nuestro país con pasaporte argentino, y el Gobierno tuvo que concederle una tarjeta de residencia porque su documentación era legal.

Un año después, volvió a ser perseguido por la Justicia española por suministrar las armas al comando del Frente de Liberación Palestino que secuestró en aguas egipcias al buque italiano Achile Lauro, una operación que le costó la vida a un pasajero judío norteamericano. Al Kassar fue finalmente absuelto en marzo de 2005, y España renunció a seguir reclamándole seis millones de dólares bloqueados en Suiza a instancias de ese país.

“Una trampa de la DEA”, según el abogado de Al Kassar

El pasado viernes, Al Kassar fue detenido en el aeropuerto de Barajas de Madrid atendiendo a una orden de busca y captura de Estados Unidos, por conspirar para vender armas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Ese mismo día, otros dos hombres, Tareq Mousa al Ghazi y Luis Felipe Moreno, fueron detenidos en Rumanía con los mismos cargos. Las detenciones se han producido durante el viaje europeo de George W. Bush y coinciden con un proceso de liberación de presos de las FARC por parte del presidente colombiano, Álvaro Uribe. Decisión avalada por los miembros del G-8, a instancias del presidente francés Nicolas Sarkozy.

El abogado de Al Kassar, Pablo González, considera que la petición de EEUU es "absolutamente ilícita" porque está basada en un "delito provocado", en el que agentes de la DEA (Agencia Antidroga de EEUU) "incitan a alguien a cometer un delito". Una situación que, para el ordenamiento jurídico español, "no está permitida y es aberrante". El letrado, que pertenece al despacho de José Luis Sanz-Arribas, afirmó que cuentan con "base suficiente para entender" que se trata de "una trampa de la DEA, sobre todo porque es conocida la posición antinorteamericana de Al Kassar". El letrado destacó el hecho de que los agentes de la DEA presentes en el registro de la mansión marbellí de Al Kassar mostraran "especial interés" por una fotografía en la que el ciudadano sirio aparece junto a un famoso cantante iraquí y en la que puede contemplarse "al fondo" a uno de los hijos de Sadam Hussein.

Fuentes políticas andaluzas consultadas explican que personajes como Al Kassar se han asentado en la Costa del Sol y han sido tolerados por el Gobierno de España, con cuyos servicios secretos han tenido una colaboración estrecha desde la época de Emilio Alonso Manglano. Además, destacan que Marbella acoge a ciudadanos de 147 nacionalidades diferentes y no descartan, dadas las investigaciones judiciales abiertas en la zona, la huida de los integrantes de las mafias internacionales “de Marbella hacia otras zonas, como el norte de África”.

[Fuente: El Confidencial, Madrid, Esp, 11jun07]

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