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20ene07


La captura de Eugenio Montoya se produjo tras el seguimiento a seis de sus abogados.


El del pasado lunes era el cuarto intento de las autoridades por detener a Diego León Montoya Sánchez, 'Don Diego' -considerado el más grande narcotraficante colombiano- y a su hermano menor, Eugenio.

En agosto de 2006 hicieron la primera operación, pero los hermanos (ambos pedidos en extradición por cortes de Estados Unidos) se les escaparon literalmente de las manos: "Diego tenía novia nueva y le prometió que la iba a recoger. -narra uno de los investigadores-. Pero a última hora prefirió mandar a recogerla en un helicóptero, y Eugenio también se abstuvo de ir al lugar".

Pero el pasado lunes 15 de enero, el grupo elite conformado por oficiales de la Dijín y de la Central de Inteligencia, de miembros de la Fiscalía y de agentes del gobierno británico tenía la corazonada de que esta vez sí iban a caer los hermanos Montoya.

Y no era para menos. Varios de los miembros de su pool de abogados estaban hablando profusamente por celular de una reunión de urgencia para sondear al refuerzo legal que acababan de contactar en E.U.: el reputado abogado Lichier Irving.

Por eso, cuando los seis defensores empezaron a encontrarse y a movilizarse en grupo, la Policía de Colombia dio la orden de que un avión de inteligencia, dotado por los británicos, monitoreara todos sus movimientos.

Cuando los juristas -entre ellos José Joaquín Caicedo Perdomo, experto en derecho internacional- salieron de Armenia y tomaron rumbo al Valle, era casi un hecho que iban al encuentro con los Montoya: por eso se le pidió a la Fiscalía General de la Nación que autorizara el traslado al Valle del personal de la Unidad Nacional Antinarcóticos y de Interdicción Marítima (Unaim), que siempre ha acompañado a la Dijín en es tipo de operativos especiales.

Hacia las 11 de la mañana del lunes, el avión reportó que los seis abogados habían cambiado intempestivamente de vehículos.

Granadas y fusiles.

"Iban en dos carros, pero decidieron contratar a un camionero para que los llevara hasta la finca -relata uno de los investigadores-. El señor se negó inicialmente a llevarlos, pero tras una corta negociación, los subió al lugar: luego contó que los abogados le pagaron 2 millones de pesos, en efectivo, por la vuelta".

Cuando los pilotos dieron las coordenadas del lugar del encuentro -04.28.46.7w 076.12.54.7- los oficiales de la Dijín, que iban de civil y en carros alquilados para que nadie los detectara, pararon en una curva y se pusieron sus uniformes y armamento.

La llegada a la finca en donde estaban los abogados y, supuestamente, los Montoya, se demoró por culpa de un trancón a la altura del parque Panaca y porque debían evitar el atravesar los municipios de Roldadillo y El Dovio, en donde los capos tienen informantes o campaneros.

El grupo elite, no más de 15 personas, fue recibido con granadas de fragmentación y ráfagas de fusil AK-47.

"Hubo un momento en el que creí que nos iban a masacrar. En los únicos dos carros blindados de la caravana iban los dos británicos y la Fiscalía", narra un investigador.

'Pescados'

El momento fue tan angustioso que se alcanzó a pedir refuerzo aéreo a la Policía Antinarcóticos, pero los oficiales lograron copar el lugar y los 45 hombres que custodiaban la finca -todos paramilitares- terminaron huyendo antes de que llegara la ayuda.

La emoción del grupo elite fue tal que alcanzaron a reportar que habían caído los dos hermanos Montoya, pero, tras pedir la identificación del resto de huéspedes de la lujosa finca, solo estaba Eugenio.

"Acababan de pescar en un lago artificial (ver foto) el almuerzo de sus invitados: cuando llegamos, no se habían levantado de la mesa y aún había pescado frito, patacones, arroz y ensalada", dice uno de los investigadores.

El señalado capo intentó escapar por la parte de atrás de la finca, pero rodó y se dislocó un tobillo. Aunque no llevaba documentos, cuando lo capturaron reconoció quién era: "Soy Eugenio Montoya Sánchez, cédula 9.307.307".

Los abogados dijeron que Montoya no podía ser detenido, ya que no tienen investigaciones en Colombia.

Pero los fiscales del caso le dijeron que quedaba preso por portar armas de uso privativo del Ejército (dos fusiles, cinco granadas y una pistola Glock) sin salvoconducto: "Señores -les dijo el fiscal- lo cogimos en flagrancia, además, ya viene la orden de extradición de E.U. por narcotráfico".

Hoy, Eugenio Montoya, a quien una corte del sur de La Florida lo acusa de narcotráfico y lavado de activos, duerme en la cárcel de Cómbita (Boyacá) y en cualquier momento será trasladado a Estados Unidos.

Su captura y varias charlas previas que su hermano Diego ha sostenido con sus abogados, hacen prever que puede estarse gestando una nueva propuesta para que la mafia del norte del Valle se someta a la justicia.

En cualquier caso, el grupo elite de Dijín, Dipol, Fiscalía y agentes británicos siguen en la búsqueda del hombre que, según Estados Unidos, es el principal capo colombiano: "En el quinto intento lo vamos a atrapar. Acuérdense".

Un 'pool' que litiga en la Fiscalía

Varios de los investigadores que participaron en la captura del señalado narcotraficante Eugenio Montoya Sánchez quedaron literalmente aterrados cuando los abogados que lo acompañaban se empezaron a identificar.

"Muchos de ellos litigan en la Fiscalía General de la Nación y manejan varios de los más importantes procesos que adelantan contra narcotraficantes", aseguró un investigador.

[Fuente: Por Unidad Investigativa, El Tiempo, Bogotá, Col, 20ene07]

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