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11sep22


Feijóo: "La política energética del Gobierno está marcada por la improvisación y la ideología"


No es ni mucho menos un recién llegado a la política pero sí lo es a dirigir el principal partido de la oposición, aquél que seguirá al PSOE, más tarde o más temprano, en la dirección del Gobierno de España. Desde esa posición de liderazgo hace hoy un balance negativo de las políticas energéticas y antiinflacionarias del actual Ejecutivo.

Pregunta.- ¿Cuál es su balance del debate celebrado en el Senado con el presidente del Gobierno?

Respuesta.- Bueno, fue una comparecencia, por eso la pedí, en la que planteaba hablar de la situación económica y el impacto de la economía en la sociedad española y en las instituciones. Pero el presidente dijo que también quería hablar de la energía, yo entendí que era procedente. Pero creo que a los españoles no les interesa lo que el presidente piense de mí y tampoco lo que opino yo del señor Sánchez. Creo que a los españoles les interesa saber lo que cada uno propone hacer. Y eso lamentablemente no se ha podido contrastar.

Pero me quedo con la parte positiva. Antes de la comparecencia conseguimos que el Gobierno aceptase la rebaja del IVA del gas que presentamos en abril a pesar de que unas horas antes de que el presidente lo anunciase los ministros seguían diciendo que eso era impropio de un partido serio como el PP; y durante la comparecencia también conseguimos que aceptase otra propuesta que es que el precio tope del gas se aplique a aquellas fábricas que hacen eficiencia energética y utilizan gas para esa eficiencia y que afectan a 200.000 empleos.

Por lo tanto, desde que hemos planteado la comparecencia y la hemos celebrado, al menos hemos conseguido que, aunque no nos dejen de insultar, copien las propuestas que hemos planteado. Así es como lo he visto. Pero no oculto mi sorpresa de que durante las dos horas largas de la intervención del presidente ha dedicado el 60% de su tiempo a descalificar al jefe de la oposición, convirtiéndose durante ese tiempo él en jefe de la oposición. Lo cual ha sido muy sorprendente. Comprendo su nerviosismo por la demoscopia pero esa no es mi responsabilidad.

P.- Usted iba con una carpeta de propuestas, imagino que era lo que llevaba.

R.- Sí sí. Yo acudí con una propuesta: oiga mire, vamos a intentar llegar a un acuerdo con la energía. Traigo un documento de propuestas, deme usted el suyo, yo le doy el mío y pongámonos de acuerdo en esto. Y el escandallo de propuestas partía de una base. Primero, abandonemos la ideología para hacer política energética y basémonos en la tecnología. Segunda propuesta: dado que esto es muy importante para hoy, para mañana y para el futuro, démosle a la AIREF, que es una autoridad independiente, competencias para estudiar desde el punto de vista técnico las distintas posibilidades de la energía en un escenario de transición energética que tenemos que recorrer. La tercera propuesta era: busque usted el ahorro. Si usted incentiva el ahorro en energía, en luz y en gas hagamos un descuento a las familias y a las pymes desde el 3%, al 7%, al 15% o al 20%; en función de la intensidad del ahorro. Cuarta propuesta: cuidemos la industria en la que la energía es clave para la subsistencia de 2.700.000 empleos industriales que tenemos en España. Y dentro de ésta, especialmente la industria electro intensiva: el aluminio, el hierro o el acero. La única fábrica de aluminio que tenía España, Alcoa, en la mariña lucense, ha cerrado. España es uno de los pocos países que no produce una sola tonelada de aluminio. Acerinox acaba de presentar un ERE muy importante. Las fábricas de hierros y de metales hay noches que trabajan y noches que no, en función del precio de la luz. Cuidemos esto al máximo.

P.- ¿Eso es lo que llevaba en su carpeta?

R.- No, llevaba otras propuestas. Mire, por una cuestión de prejuicio ideológico, hemos apagado las térmicas, cuando otros países no sólo las han mantenido abiertas sino que las han incrementado. Alemania ha apostado por la energía térmica. España tenía 14 centrales térmicas y han apagado las 14. Incluida la de As Pontes, que es la mejor, la que había hecho 200 millones de inversión para cumplir la limitación de emisión de gases de la UE. Nosotros producíamos el 14% de la energía con térmicas. Hoy las hemos apagado todas.

Mandemos un mensaje de seguridad al sector eléctrico. De los 13 países de la Unión que tienen centrales nucleares todos o han confirmado que se prolonga su vida activa o las están renovando o las están ampliando. Nosotros somos el único país que ha dado una fecha cierta para su cierre. A partir del año 2027 se cierran todas. Volvamos a reactivar todas las capacidades energéticas instaladas en España durante el tiempo que dure la crisis.

Esto no va en perjuicio de la transición energética, en la que estamos de acuerdo, sino que lo que intentamos es acompasar la transición energética con la crisis energética sin precedentes que vive España, de la mano de la Unión Europea, con los ritmos de la Unión Europea y no de forma improvisada y frívola como hemos hecho en España cerrando las térmicas, diciendo que vamos a desmantelar todas las centrales nucleares y con un planteamiento de energía renovable que no se está cumpliendo porque es muy complejo desde el punto de vista medioambiental. Esta es la propuesta que llevábamos anteayer al Senado. Con un índice que lo puedes comprobar, con 8 grandes apartados. Aquí detrás no solo gente del PP, aquí hay gente muy buena.

P.- Pues Bolaños ha dicho que tienen ustedes cero propuestas en materia energética.

R.- La verdad es que cuando me dijeron que me imputaba llevar un documento al Senado prácticamente con las hojas en blanco… Honradamente, no es propio de un ministro de la Presidencia.

P.- ¿Usted cree que la prolongación de la rebaja del IVA al gas hasta que termine el invierno será suficiente para que se modere el recibo de la luz?

R.- Creo que es necesario hacerlo porque los hogares, sobre todo los de rentas medias y bajas están en una situación en la que se plantean si van a encender o no la calefacción. Los bares, las cafeterías, los autónomos, los negocios en general están pagando en ocasiones más del doble de lo que pagaban antes y por tanto hemos de atemperar el precio del gas y de la electricidad. Y esto no conlleva una disminución de los ingresos del Estado. Porque si el megavatio está a 60 euros y le aplicamos un 21% de IVA, cuando el megavatio se acerca a los 400 euros le podemos aplicar un 5% de IVA. Por lo tanto, esto no está condicionando la recaudación prevista del Estado como el Gobierno intenta engañarnos.

Cuando el Gobierno dice: "Hemos puesto a disposición de los ciudadanos miles de millones de euros", no es así. Tenían previsto recaudar una cantidad y han recaudado el doble. Por tanto, cuando gastan una parte de lo que han recaudado de más no están perdiendo dinero, están devolviendo una parte del dinero que han pagado de más los ciudadanos por comprar lo mismo. Por tanto, entendemos que eso es imprescindible, mantener el precio del gas y la electricidad al 5%, que es una directiva europea, que lo ha permitido para todos los países de la Unión.

P.- Ustedes proponen incentivar el ahorro en los hogares.

R.- Y en las Pymes. Nosotros presentamos dentro de nuestras propuestas una que tiene que ver con el ahorro, bonificar un 5% el consumo de la luz y un 10% el del gas cuando se ahorra entre un 3% y un 7%. También una bonificación del 10% de la luz y el 20% del gas cuando el ahorro está entre el 7% y el 15%. Y además una bonificación entre el 20 y el 40% en el caso de que el ahorro suponga el 15%.

¿Por qué? Porque si en el recibo a la gente que hace un esfuerzo y ahorra, la recompensamos vamos a conseguir un ahorro real y efectivo. ¿Y eso que va a producir? Va a producir una bajada de la inflación. Y al producir una bajada de la inflación automáticamente las responsabilidades, las obligaciones del Estado, van a ser menores.

Digamos que lo que las cuentas públicas van a gastar en incentivar el ahorro lo van a ahorrar en no pagar la inflación desbocada que tenemos. Y esa es la medida más eficiente, sin duda financiar y bonificar los ahorros. Esto es lo que entendemos que es lo correcto y lo que menos daña a las familias y a las pequeñas y medianas empresas. Porque al final las familias tiene la posibilidad de ahorrar y de recibir una recompensa por su ahorro. Y esto entendemos que no perjudica a las cuentas públicas en la macroeconomía porque esto disminuye la inflación.

P.- ¿Qué ayudas públicas aplicaría usted al transporte si fuera presidente del gobierno?

R.- Pues un bono muy modesto en cantidad pero que afectase a todos los transportes públicos: urbano, interurbano, interprovincial y ferrocarril. El modelo es el alemán. El alemán ha puesto un bono de 10 euros en el que los alemanes pueden utilizar los distintos transportes. Aquí se ha optado por el ferrocarril, pero por el ferrocarril de cercanías y de media distancia. Y aquí hay cantidad de pueblos y millones de ciudadanos españoles que para desplazarse a sus lugares de trabajo y a sus lugares de residencia no tienen líneas de ferrocarril. Y si las tienen los horarios son incompatibles. Por tanto, se ha hecho lo fácil, que es meterle un déficit a Renfe pero no solucionar el problema de forma equitativa del conjunto de los ciudadanos españoles.

Por lo tanto, un bono, insisto a un precio moderado, que pueda ser utilizado en los distintos transportes públicos en función de la conectividad que tenga cada territorio.

P.- ¿Cree usted que el actual modelo energético es responsable de la subida de los precios o es todo culpa de la guerra de Putin?

R.- Nosotros teníamos un modelo que buscaba proteger las energías renovables. El modelo del anterior gobierno socialista nos dejó 29.000 millones de déficit, que estamos pagando todavía en los recibos de la luz. ¿Por qué? Porque se anticipó sobre todo en la energía fotovoltaica y se empezaron a llenar los campos de España de paneles fotovoltaicos. Asumimos, en definitiva, el coste del aprendizaje de esa energía. Paneles muy caros, importados mayoritariamente de China con unos costes enormes y con una subvención o una prima que se imputaba a la factura de la luz.

Por tanto, el primer problema reciente son los 30.000 millones de euros que estamos pagando de la época de Zapatero. En los años siguientes el modelo energético no dejó déficit, gobernaba el PP. Tenemos los datos de los años 2014, 2015, 2016, 2017 y 2018. Ordenamos las primas a las renovables, no subvencionamos con cargo al déficit las energías renovables pero sí instamos -ya era más eficiente la energía fotovoltaica y la eólica- a la instalación de ambas energías y volvimos a tener déficit en el último año.

Por lo tanto, es evidente que la guerra de Putin ha incrementado el precio del gas pero el problema que tenemos en mi opinión es que la política energética desde el año 2018 es una política improvisada y frívola.

El Gobierno de España quiere vivir en el año 2020 como si tuviéramos la tecnología del año 2040. Ni tenemos la eólica terrestre suficiente, ni tenemos la eólica marina suficiente, ni tenemos hidrógeno verde y por tanto no podemos desenchufar aquello que funciona. La transición, como su nombre indica, tiene un período que el Gobierno no ha respetado.

Y además cuando surge una crisis como la crisis energética generada por la guerra de Ucrania hay que interrumpir ese periodo y alargarlo durante el tiempo que sea necesario mientras dure el conflicto.

P.- Y usted cree que no se ha hecho.

R.- Mire, este Gobierno ha pasado de criminalizar el gas a ser el que ha incrementado el consumo del gas. De tener un socio estratégico fundamental para el suministro del gas a tener un conflicto con Argelia impropio de la más mínima inteligencia diplomática económica, del que lógicamente se han aprovechado Italia y Francia. Ha pasado de decir que Putin es el único responsable de esta situación a ser el país que está comprando más gas licuado a Putin. Ha pasado de decir que las conexiones con Francia a través del MidCat eran unos negocios ruinosos -en el año 2018 cuando llegó el Gobierno- a implorar a nuestros vecinos franceses la activación de las interconexiones gasistas y eléctricas. Por tanto, lo que ha habido aquí es una improvisación energética muy importante y una ideologización de la política energética que está dando resultados muy poco halagüeños.

P.- Quizá la separación de Industria y Energía no haya sido una buena idea.

R.- Claro que no. La separación dentro del Gobierno de los ministerios de Energía y de Industria ha producido que el departamento de Energía no tenga la sensibilidad que requiere la Industria para acompasar la política energética a la política industrial. Y al final lo que tenemos en riesgo son 2.700.000 puestos de trabajo industriales en los que la energía es muy determinante, y unos 200.000 de la industria hiperelectrointensiva en los que la energía puede suponer entre el 30% y el 45% del coste del producto. Me refiero, por ejemplo, al aluminio, y eso está todo en el aire porque la política energética y la política industrial van cada una por su lado.

A Energía no le importa los problemas que tenga Industria con los precios energéticos e Industria no tiene poder en el Gobierno para priorizar los empleos y los trabajos.

P.- ¿Cuál es entonces su modelo energético?

R.- Bueno, he intentado decirlo. Mi modelo energético es hacer una transición planificada que no penalice el empleo industrial, que no ponga en riesgo las industrias que utilicen la energía como un factor de coste determinante. Eso primero. Segundo, utilizar todas las capacidades energéticas que tenga nuestro país, todas, durante la crisis de Ucrania. Me refiero a las térmicas.

Y tercera cuestión: tendremos que solucionar el problema de Argelia, ¿no?

P.- Pues no sé cómo se puede hacer eso.

R.- Bueno, es evidente que tenemos diplomacia española que conoce muy bien el Magreb y que si se le hubiera consultado, no estaríamos en esta situación de ridículo internacional. Por tanto, yo confío absolutamente en el cuerpo diplomático español, en los economistas del Estado y en las gentes que llevan dedicando su vida a estudiar las relaciones siempre estratégicas para España -y complejas- entre Argelia, Marruecos, el problema del Sáhara, la ONU y España.

P.- Pero ya es tarde ¿no le parece? ¿Usted cree que eso se puede arreglar, se puede revertir?

R.- Tenemos la obligación de revertirlo. Tenemos que saber que Marruecos es un aliado estratégico para España, cosa de la que este Gobierno no se enteró porque lo que hizo con uno de los líderes del Frente Polisario [Brahim Ghali] es impropio de un Gobierno que quiera mantener relaciones de confianza con Marruecos. Y ahí empezó el gran conflicto. Nosotros no podemos tomar decisiones que afectan a Marruecos y a Argelia sin hablar con los dos. Nuestro planteamiento, y así se lo dije al primer ministro marroquí cuando quiso verme en Bruselas, es retomar las relaciones de confianza con Marruecos sin perjudicar la amistad con Argelia.

P.-¿Mantendría las ayudas a las renovables tal como están ahora?

R.- Mantendría la subasta de las renovables y buscaría la menor prima posible porque las renovables empiezan a ser eficientes. Desde el punto de vista tecnológico, las fotovoltaicas y la energía eólica ya son eficientes. Inicialmente probablemente necesitasen una prima pero en este momento entiendo que la tecnología ha avanzado lo suficiente como para no tener que gastarnos mucho dinero en primas a las renovables. Lo que sí mantendría sin duda es el despliegue de renovables para buscar esa transición energética y reducir las emisiones de CO2 de acuerdo con los compromisos internacionales.

P.- ¿Qué haría usted para rebajar la inflación?

R.- Bueno, ese es un objetivo básico. Dice el presidente del Gobierno: la inflación es consecuencia de la guerra de Putin. El hecho es que la inflación la cerramos en el 6,5 en diciembre de 2021 y en febrero de 2022 la inflación estaba en el 7,6. La guerra de Ucrania empezó el 24 de febrero. Así que decir que la inflación comenzó con Putin es engañarnos a nosotros mismos. Tus políticas económicas produjeron inflación y deberías haber empezado a bajar la inflación desde el año 2020, y en el 2021, de modo que llegáramos a la guerra de Putin con una inflación homologable al resto de los países de Europa en años anteriores.

Porque no es lo mismo crecer un 10% este año sobre una inflación de un 3% del ejercicio anterior donde no había guerra. Este ese el problema. Segundo, no ha habido ningún objetivo de bajar la inflación porque este Gobierno ha vivido barra libre en el déficit, barra libre en la deuda y barra libre en el gasto. Así que este ha sido el primer Gobierno en muchos años que no tiene ningún límite porque todas las reglas están suspendidas.

Pero cuando las reglas están suspendidas no significa que te puedas gastar lo que quieras, significa que tienes que ser todavía más responsable porque cuando no te exigen eso no significa que tu autonivel de exigencia sea cero. Por tanto, todas las políticas que vayan a rebajar la inflación en mi opinión son las correctas. Por eso planteamos en el ámbito energético bonificar el ahorro de energía porque cuanto menos energía gastemos, la inflación será menor.

P.- Ha propuesto usted en numerosas ocasiones modificar la tarifa del IRPF para que no se paguen más impuestos por la inflación. Pero además de eso, ¿bajaría usted el impuesto sobre la Renta si ganara las elecciones?

R.- Bueno, esto que estoy diciendo es ya bajar el impuesto sobre la renta, es actualizar la tarifa al IPC porque el IPC desde el año 2008 que se actualizó hasta ahora está en el 25%.

He planteado bajar el impuesto de forma temporal a las rentas de menos de 40.000 euros que son las que más están padeciendo las consecuencias de la inflación. En un sueldo mileurista el 10 y pico por ciento de inflación es una disminución del 10%. Y no es lo mismo ese 10% de inflación en un sueldo de 5.000 que en uno de 1.000.

Por tanto, y ya lo dijimos en el mes de abril, hagamos una rebaja de impuestos a las rentas medias y bajas para ayudarles a hacer frente a la inflación y para devolverle el dinero que han pagado de más por comprar lo mismo.

Esto lo ha hecho un socialdemócrata: el canciller alemán. Y lo han hecho otros países de la Unión Europea. Pero este Gobierno ha preferido recaudar e incrementar la Hacienda Pública a través de la inflación antes que dejar a los ciudadanos un mayor poder adquisitivo rebajándole la tarifa del Impuesto sobre la Renta.

Bueno, son políticas impositivas totalmente distintas. Es decir, el Gobierno quiere decidir en qué se gasta lo que los ciudadanos pagan de más y yo quiero decir a los ciudadanos que no sigan pagando de más.

P.- ¿Está usted de acuerdo con el impuesto a la banca y a las eléctricas que ha aprobado el Gobierno?

R.- Primero, desconocemos qué es lo que ha aprobado el Gobierno. Lo segundo, vamos por partes. Por lo que se refiere a los bancos yo estoy convencido que ese impuesto lo vamos a pagar los ciudadanos porque además las reglas del BCE inducen a los bancos a que computen todos sus gastos y dentro de los gastos están los impuestos. Por tanto, o habrá menor capacidad crediticia o mayor incremento de los tipos y, por supuesto, mayor incremento de las comisiones, porque los bancos tienen libertad para establecer las comisiones. Así que esto lo van a pagar los ciudadanos. Y no creo que en un momento de inflación los ciudadanos tengan que pagar también más.

Y los créditos no solamente se van a encarecer por la subida del 0,75 % del Banco Central Europeo. Lo que faltaba es que se encarezcan también por una decisión impositiva de su Gobierno.

P.- ¿Y en relación con las eléctricas?

R.- Pues vamos a ver lo que dice Europa. Porque Europa ya no habla de impuestos, ya habla de tasas y dice que esa tasa a las eléctricas tiene que repercutirse de forma directa en la bajada del recibo de las rentas más modestas. No en el incremento de recaudación del Estado sino en la disminución del coste de la energía de las rentas más modestas. Esa es una opción que nosotros valoraremos y de entrada nos parece razonable.

Otra opción es, oiga, si vamos a poner un impuesto a las eléctricas hagamos una bonificación del impuesto, una desgravación si eso se reinvierte en España y eso produce empleos.

En lo que no estoy de acuerdo es en hacer impuestos sobrevenidos, con inseguridades jurídicas evidentes, que conlleven el riesgo de que ante un posible recurso de ese impuesto, lo tenga que pagar el gobierno siguiente.

P.- ¿Cree usted que eso puede pasar?

R.- En eso, como comprenderá usted, no puedo estar de acuerdo. Por eso hemos dicho, miren, ustedes desde que han llegado al Gobierno han subido 26 veces los impuestos. Tenemos las subidas una por una: los plásticos, las bebidas azucaradas, las cotizaciones a la Seguridad Social y así sucesivamente. Pero ¿por qué cree usted que crecemos menos? ¿Por qué tenemos un PIB inferior al que teníamos en el año 2019? ¿Por qué somos el colista de Europa? Será porque la política económica no ha funcionado.

P.- ¿Qué tal se lleva usted con Antonio Garamendi?

R.- Pues tengo una buena relación con el presidente de la CEOE. Además de tener una reunión con él cuando asumí este cargo, hemos coincidido en varios actos y hemos tenido la oportunidad de hablar de la situación de nuestro país y de los problemas que tienen los empresarios a los que él representa y que son elementos clave de nuestra economía especialmente en la tan necesaria creación de empleo.

P.- ¿Se ha reunido ya y cómo se lleva con los líderes de CCOO y de UGT?

R.- Sí, nada más asumir la presidencia les llamé y fueron de las primeras reuniones que mantuve. Creo firmemente en el diálogo social y creo que los sindicatos pueden aportar mucho a este país. Al igual que con los empresarios sé que es fundamental mantener una vía de comunicación y diálogo permanente que nos lleve a acuerdos y avances, aún sabiendo que hay diferencias que pueden persistir.

P.- ¿Tiene buena sintonía con Ana Botín e Ignacio Sánchez Galán?

R.- Por supuesto que los conozco. Dirigen empresas que crean miles de puestos de trabajo, que crean riqueza y crean Marca España.

P.- ¿De donde se saca el presidente del Gobierno que es usted el producto de oscuros intereses?

R.- Ya, pero es que yo me acuerdo del presidente rodeado por todo el IBEX en la Casa de América al comienzo del curso. Ahora han cambiado la estrategia y dice que los que él recibía con grandes abrazos, son los responsables de todo. Eso es una cosa bastante antigua. Cuando tú no eres capaz de resolver un problema, señalas a un culpable. Y una vez señalado el culpable, el problema automáticamente deja de afectarte a ti y se convierte en el problema del culpable que tú previamente has señalado. Me parece muy burdo. Pero además me parece una falta de respeto enorme a los militantes de un partido que ha tenido una crisis muy seria y luego han votado como les ha dado la gana.

No sé si es un producto del nerviosismo o de una urgencia demoscópica, o de una falta de confianza en sí mismo. No lo sé. Pero es una debilidad impropia de un presidente del Gobierno.

[Fuente: Por Victoria Prego, El Independiente, Madrid, 11sep22]

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