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24jun15


La división en Syriza amenaza el acuerdo con la 'Troika'


Problemas para Alexis Tsipras. El primer ministro heleno no lo va a tener fácil para vender a los miembros más radicales de su partido las nuevas reformas propuestas a los acreedores. Varios miembros importantes de Syriza alzaron ayer la voz contra el plan de Atenas, que prevé reformas por valor de 7.900 millones de euros. El 90% serán medidas tributarias, en su mayoría subidas de impuestos: "El primer ministro debe informar a nuestra gente de por qué hemos fracasado en las negociaciones y terminado con este resultado", señaló ayer el vicepresidente del Parlamento y miembro de Syriza, Alexis Mitropulos.

Fue uno de los más duros con el Gobierno. Cree que las medidas propuestas por Tsipras "no están en línea" con los "principios de la izquierda". "No pueden aceptar esta carnicería social", reclamó.

Syriza es una amalgama de formaciones izquierdistas de distinto signo y con puntos de vista diferentes, también sobre las reformas necesarias para el país. "Esto es peor que el primer memorando", criticó también el diputado izquierdista Yanis Mijeloyiannakis. "Cómo puedes cerrar un pacto que incrementará los suicidios y hará a la gente más pobre?", se preguntó el parlamentario, pidiendo a Tsipras que no se comprometiera a firmar el acuerdo.

Las críticas a las reformas propuestas por el Ejecutivo se producen en un momento clave de las negociaciones. Cualquier pacto debe ser aprobado por el parlamento heleno. Syriza cuenta con 149 diputados de los 300 de la cámara helena.

Entre 20 y 30 de esos parlamentarios son cercanos a la Plataforma de Izquierdas, la facción más radical del partido, partidaria de una ruptura con los acreedores si no se presenta un acuerdo digno, e incluso de la vuelta al dracma.

Leales disidentes

Están dirigidos por el ministro de Energía, Panayiotis Lafazanis. Existen dudas sobre su apoyo a un posible pacto con los acreedores bajo las condiciones propuestas por Grecia el lunes. Mijeloyanakis avisó que "incluso diputados leales a Tsipras" podrían no votar el acuerdo.

No son los únicos problemas de Tsipras. Su partido gobierna en coalición con la pequeña formación Griegos Independientes (Anel), de derecha nacionalista y que aporta 17 diputados a la alianza.

Su líder, Panos Kammenos, actual ministro de Defensa, también ha criticado las propuestas de Atenas. La línea roja de su partido parece ser evitar a toda costa que se elimine el tipo reducido en las islas del mar Egeo, al menos en las más cercanas a Turquía. Kammenos dice estar dispuesto a mantenerse firme en ese sentido incluso si eso supone la caída del Gobierno. "El Gobierno ha caído en una trampa", señaló ayer Pablos Haikalis, diputado de Anel.

La aprobación del pacto en el Parlamento no estaría, a pesar de todo, en peligro grave. El partido de centro liberal, To Potami, ya ha declarado su intención de votar a favor de cualquier acuerdo. También los socialdemócratas del Pasok darían su apoyo. Algo más reticente es la Nueva Democracia del ex primer ministro conservador Antonis Samaras. Todo apuntaría a que también votarían a favor de cualquier acuerdo, aunque con condiciones.

Legitimidad

Tsipras se encontraría con un problema de legitimidad, en cualquier caso, si se producen votos negativos en el seno de su partido. Atenas no descarta, en ese caso, convocar comicios anticipados: "Claramente, un Gobierno que no tiene la confianza de sus diputados no se puede mantener en pie. Pero no creo que lleguemos a ese punto", señaló el portavoz del Gobierno, Gabriel Sakellaridis. "La única opción en ese caso sería recurrir a las urnas y el voto del pueblo", añadió.

Es consciente de la distancia que hay entre el programa electoral de Syriza y las medidas presentadas en Bruselas: "Comprendemos totalmente que hay medidas en la propuesta que son duras, y son medidas que bajo circunstancias diferentes, si dependiese de nosotros, no habrían sido tomadas de ninguna manera", comentó al canal heleno Antenna. Atenas argumenta que sus propuestas protegen a los trabajadores y a los pensionistas.

En Grecia se ve posible alcanzar un acuerdo con los acreedores antes del viernes. La votación parlamentaria podría producirse este mismo fin de semana. Syriza le dará libertad de voto a sus diputados, según el ministro de Estado, Alekos Flamburaris. En caso de que no se aprueben las medidas, la situación debería ser resuelta "recurriendo al pueblo".

Animó a los diputados izquierdistas a aprobar las reformas: "Creo que el gobierno conseguirá un acuerdo que será difícil pero indispensable", declaró.

Tsipras lleva tiempo pidiendo la unidad de su partido. El comité central de Syriza podría reunirse tras la firma del pacto para discutir las medidas. Si se aprobasen por votación en dicho órgano, o en el grupo parlamentario, podría ser más difícil que se produjeran disidencias durante la votación final en la cámara.

No serán reuniones fáciles para Tsipras. Stathis Kuvelakis, un miembro del comité central del partido, ha criticado también las medidas: "No hace falta decir que todas las líneas rojas han sido cruzadas y que queda muy poco del programa de Syriza", señaló ayer en las redes sociales. El 'premier' no tiene mucho margen: la extensión del rescate finaliza el próximo martes.

Por otra parte, anoche el Gobierno griego anunció que hoy a mediodía Tsipras se reunirá en Bruselas con Draghi, Lagarde y Juncker para discutir las últimas propuestas.

[Fuente: Por Héctor Estepa, Atenas, El Mundo, Madrid, 24jun15]

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