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18nov22


El nuevo gobierno británico no calma al mercado y recibe en rojo el nuevo plan fiscal


El nuevo gobierno de Reino Unido tiene una misión importante: intentar que la recesión que acecha al país sea lo menos dolorosa posible. La ex primera ministra Liz Truss no consiguió presentar unas cuentas creíbles, aunque fue el plan fiscal lo que desencadenó su dimisión. Este jueves, el ministro británico de Economía, Jeremy Hunt, presentó el nuevo plan fiscal en la llamada "Declaración de otoño". Una hoja de ruta que es un giro de 180 grados a la de su antecesora, pero que no ha calmado al mercado.

El ajuste fiscal que espera el gobierno británico es de unos 63.000 millones de euros. En primer lugar, la medida que desató la polémica fue la de las rentas altas gravadas con el 45%. En el nuevo plan, se rebaja de 171.000 euros (150.000 libras) a 143.240 euros (125.140 libras) el umbral de ingresos a partir del cual se pagará la banda más alta del impuesto sobre la renta, del 45%, mientras que congelará, en lugar de aumentarla, la proporción de ganancias libres de impuestos, a fin de incluir a más contribuyentes en los próximos años.

En el anterior plan, el entonces ministro de Economía Kwasi Kwarteng proponía eliminar la tasa adicional del 45% para aquellos que ganan más de 150.000 libras al año se eliminará por completo. El ministro conservador también elevará del 25 al 35% el impuesto temporal sobre los beneficios extraordinarios de las empresas de petróleo y gas e impondrá una tasa provisional del 45% sobre esos excedentes a las generadoras de energía.

Sin embargo, la libra esterlina recibió estas nuevas medidas con caídas tanto en el cambio contra el dólar como contra el euro. La moneda británica retrocedía un 0,98% frente al dólar hasta establecer un tipo de cambio de 1,1791 dólares. Algo más moderado era el retroceso frente al euro, de un 0,34% hasta un cruce de 1,1410 euros por cada libra.

A pesar de que la divisa ha registrado caídas, estas no tienen nada que ver con las que se produjeron cuando presentó sus cuentas Truss. En ese momento, tuvo que intervenir el Banco de Inglaterra. La libra llegó a alcanzar el lunes un mínimo de 1,0384 dólares. De su lado, el rendimiento registrado en los mercados secundarios de deuda por el bono británico a 10 años ha subido ligeramente hasta el 3,218%.

Sobre Reino Unido está la sombra de una recesión económica. La inflación británica subió en octubre al 11,1%, por encima de lo esperado, lo que presiona al alza los tipos de interés y pronostica una mayor desaceleración económica. La Oficina de Responsabilidad Presupuestaria prevé una caída del 2% en la economía y del 9% en los precios de la vivienda, aunque cree que la inflación ya ha tocado techo. La esperanza es que unas finanzas públicas más sostenibles y unas perspectivas de inflación más bajas den margen para una eventual recuperación económica más aguda.

Silvia Dall'Angelo, economista senior en Federated Hermes Limited, apunta que es probable que el país «haya entrado en recesión», por lo que destaca como "sensato" que el ministro de Economía haya hecho hincapié al apoyo a corto plazo. En consecuencia, "la reacción de los mercados financieros fue limitada y, en general, confirmó la confianza, al menos por ahora, en las credenciales de ortodoxia fiscal del nuevo Gobierno".

Azad Zangana, economista y estratega senior de Europa de Schroders, coincide con la economista y explica que esta declaración ha supuesto un apoyo a corto plazo a la economía que ya ha entrado en recesión

La experta considera que el ministro ha logrado «un delicado equilibrio entre el apoyo económico a corto plazo -en forma de subvenciones energéticas- y la sostenibilidad fiscal a largo plazo". Para ella, el problema del limitado crecimiento de la productividad "se cierne sobre nosotros y es una fuente potencial de nuevas decepciones fiscales en el futuro".

Ben Laidler, estratega de mercados globales de la plataforma de inversión en multiactivos eToro, asegura que las medidas anunciadas por el Gobierno «presionarán a unos consumidores ya en apuros e intensificarán la recesión del Reino Unido». Por ello, explica que «la esperanza es que unas finanzas públicas más sostenibles y unas perspectivas de inflación más bajas den margen para una eventual recuperación económica más aguda».

Zangana considera que entre la multitud de anuncios, los más importantes fueron los relacionados con las facturas de energía, las prestaciones y pensiones y los impuestos sobre las personas. Sin embargo, considera que, en general, son unos presupuestos "bastante desalentadores, y a pesar de afirmar que la inflación es el enemigo, muchas de las medidas anunciadas hacen poco por reducirla".

[Fuente: Por Marta Gracia, El Independiente, Madrid, 18nov22]

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