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09abr26
El paisaje tras la tregua en Irán: 800 barcos atascados, fletes por las nubes e inquietud máxima
Grandes petroleros y buques de carga cruzaban ayer con concuentagotas el Estrecho de Ormuz. 12 horas después del anuncio de la tregua, las consultoras que monitorizan la navegación contabilizaban apenas una docena de embarcaciones en tránsito, apenas un 8% del volumen habitual.
El dato refleja el panorama que deja la interrupción momentánea de la guerra. El grado de incertidumbre es máximo entre los operadores del transporte, la energía y la logística. Y seguirá siéndolo mientras no se visualice una salida real al conflicto.
La subida de las bolsas y la caída del petróleo tras la tregua enturbian la visión del paisaje. Eran rebotes esperados por los analistas, tras los vaivenes a los que han estado sometidos los mercados en las últimas cuatro semanas. Desde el ataque de Estados Unidos e Israel hasta el fin del ultimátum, el barril de Brent ha subido un 17%; y el precio del gas, un 34%.
Llegados a este punto de la crisis, hay indicadores menos conocidos que reflejan el desasosiego de los agentes económicos. En los días previos a la tregua, había cerca de 800 barcos 'atascados' en las aguas Golfo Pérsico. Es decir, a la espera de cruzar el paso o de recibir órdenes para buscar rutas alternativas.
Buena parte de esos buques sirven a las empresas energéticas. Según informa la agencia Bloomberg, citando a la consultora especializada Kpler, en torno a 500 barcos transportan petróleo, productos refinados o gas natural licuado. El resto trasladan otro tipo de mercancías, como productos agrícolas o contenedores de manufacturas. En el conjunto de esas embarcaciones estarían 'atrapados' cerca de 20.000 marineros civiles.
Los costes del transporte se disparan hasta un 85%
Desde la pandemia no se producía una crisis en el transporte mundial de mercancías, si bien ahora está focalizada en un punto concreto del planeta. El gran problema para los operadores es el enorme grado de incertidumbre que soportan. Un ejemplo: Teherán ordenó este miércoles cerrar de nuevo el Estrecho de Ormuz, pocas horas después de pactar con Washington una reapertura parcial.
Por el paso marítimo circulan en condiciones normales una media de 135 buques. Esa normalidad no regresará al Golfo Pérsico hasta que el panorama se despeje. Una mala noticia para el comercio mundial, ya que mantendrá intacta la tensión en los fletes. Los costes del transporte aéreo y marítimo llevan cuatro semanas al alza. Sobre todo, los primeros.
El encarecimiento del queroseno y el incremento de la demanda de aviones de transporte ha disparado hasta un 95% algunas tarifas, según otra consultora sectorial (Drewry). Esta firma pone como ejemplo el coste de la ruta Shanghai-Dubai, una de las más transitadas, al conectar dos de los mayores 'hub' de transporte del planeta.
De nuevo según Bloomberg, las tarifas del transporte marítimo se han encarecido en hasta el 50%, fundamentalmente en los trayectos que conectan Asia con Estados Unidos y Europa. El incendio en el sector es tal que está afectando incluso a los precios del transporte ferroviario, que también está absorbiendo ya parte de la demanda que no pueden satisfacer los barcos.
Un conflicto inesperado con "un final imprevisible"
De cara al comercio mundial, y por extensión, de la economía, la situación actual del conflicto emite señales muy dañinas. Sobre todo, porque dificulta la toma de decisiones a los agentes implicados. "El conflicto entre Irán y Esstados Unidos con sus aliados tiene un recorrido imprevisible, unas consecuencias imprevisibles y un final imprevisible", advierte un riguroso informe elaborado por Freemarket.
La consultora que preside Lorenzo Bernaldo de Quirós recuerda las grandes diferencias existentes con la guerra de Irak o con la intervención relámpago en Venezuela. "Los bombardeos estratégicos, por muy precisos que sean, resultan insuficientes para provocar el colapso de un sistema político tan capilarizado como el iraní", señala. Y aporta otra clave fundamental para entender el conflicto. "Teherán ha comprendido que su mejor defensa no es la confrontación simétrica con la Fuerza Aérea de EEUU, sino la desestabilización de los países del Golfo como destinos de inversión y turismo", apunta.
Que se lo digan a las monarquías de los Emiratos Árabes, que han invertido miles de millones en transformar sus economías para reducir la dependencia del petróleo. Y que ahora observan con pánico cómo esta guerra inesperada puede destruir "décadas de progreso en días", si sus rascacielos se convierten en objetivos militares de la dictadura iraní.
[Fuente: Por Juan T. Delgado, Vozpópuli, Madrid, 09abr26]
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