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06may10


Intervención de España en nombre de la UE en el 65 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial


Nueva York, Jueves 6 de Mayo de 2010
Intervención en nombre de la Unión Europea
Del Embajador Representante Permanente de España ante las Naciones Unidas

Excmo. Señor D. Juan Antonio Yáñez-Barnuevo

Sexagésimo Quinto Aniversario del Fin de la Segunda Guerra Mundial Reunión Especial Solemne en Conmemoración de las Víctimas de la Guerra

Señor Presidente:

Tengo el honor de hablar en nombre de la Unión Europea. Los países candidatos Croacia (*) la ex-República Yugoslava de Macedonia, los países del Proceso de Asociación y de la Estabilización y potenciales candidatos Bosnia-Herzegovina y Montenegro así como la República de Moldova, Ucrania, Georgia, Armenia, Azerbaijan se alinean con esta intervención.

Hoy estamos aquí para conmemorar solemnemente el 65 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial. Nos hemos reunido para llorar la pérdida de aquellos hombres, mujeres y niños, soldados y civiles, que perdieron sus vidas como víctimas de la guerra. Nos hemos reunido, además, para condenar no sólo las ideologías totalitarias, sino también las ideologías que incitan al odio, a la intolerancia, al racismo, al anti-semitismo y a la xenofobia, tan arraigadas a aquel conflicto que, como señaló la resolución 64/257de la Asamblea General, recogiendo palabras del Preámbulo de la Carta, "trajo tanto inenarrable dolor a la humanidad". Asimismo, queremos expresar nuestro rechazo a cualquier otra nueva forma de exclusión, ya sea por motivos económicos, religiosos, de género o de cualquier otra índole, que pudiera amenazar a nuestros ciudadanos hoy en día.

Nuestro objetivo hoy es recordar a las víctimas inocentes de la guerra y hacer hincapié en los valores fundamentales que guiaron la creación de las Naciones Unidas. A pesar de haberse repetido en incontables ocasiones, deberíamos tener siempre presente el preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas, donde de común acuerdo nos declaramos "resueltos () a reafirmar la fe en los derechos humanos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas, a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del derecho internacional, y a promover el progreso social y elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de libertad".

Al mismo tiempo, queremos expresar nuestro profundo reconocimiento a los millones de personas que dieron sus vidas para que naciones en Asia, África y Europa pudieran vivir en paz, con la seguridad del respeto por los derechos humanos. Para Europa, la Segunda Guerra Mundial no sólo tuvo lugar en gran parte en nuestro continente, sino que, además, se llevó la vida de muchos europeos, arruinó la economía de Europa y sus recursos y causó unos daños incalculables. Como resultado de ello, el espíritu de Europa se vió profundamente afectado y su lugar en el mundo fue puesto en cuestión.

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, Europa se ha esforzado en poner fin a las violaciones contra la democracia. Se ha dicho a menudo que las crisis fomentan el progreso y suponen una oportunidad para la reflexión y la acción. Sin duda, la historia de la Unión Europea se puede ver como la historia de un éxito que está íntimamente unida a los estragos causados por la guerra. Con objetivo de preservar a Europa de estos horrores, algunos sabios y visionarios líderes europeos lanzaron un nuevo proyecto: el de la integración europea, que fue a la vez una visión para superar los horrores del pasado y una hoja de ruta para alcanzar esa nueva visión. El proyecto fue lanzado el 9 de mayo, hace justamente sesenta años. Hoy celebramos esa fecha como el Día de Europa, un día de paz y unidad.

Aquella visión se ha demostrado acertada, porque ha traído estabilidad, progreso y solidaridad al continente y, más recientemente, nos ha permitido dar otro paso adelante: una nueva Europa unida bajo el Tratado de Lisboa, que pretende fortalecer la voz de Europa en el mundo. El preámbulo de este Tratado, que entró en vigor el pasado 1 de diciembre, recuerda "la importancia histórica de que la división del continente europeo haya tocado a su fin y la necesidad de sentar unas bases firmes para la construcción de la futura Europa" y confirma "nuestra adhesión a los principios de libertad, democracia y respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales y del Estado de Derecho".

Hoy, nuestro continente y el mundo entero se enfrentan a nuevos desafíos de distinta naturaleza, principalmente los señalados en la Cumbre del Milenio. Tenemos los recursos, la tecnología y la experiencia necesaria para promover el desarrollo, la seguridad, los derechos humanos y el Estado de Derecho en el mundo. Compartimos intereses comunes en el logro de estos objetivos. Debemos aunar nuestros esfuerzos para superar esos retos, como lo hicimos hace 65 años, cuando la paz y la libertad derrotaron a la guerra y a la opresión.

En este día de conmemoración, nuestros pensamientos están con aquellos que sufrieron y sacrificaron sus vidas por nuestra libertad y en consecuencia por los objetivos de la Carta de Naciones Unidas.

Al mismo tiempo, ponemos nuestras esperanzas y nuestra determinación en nuestro futuro común y en el progreso que en esta Asamblea General, todos juntos, hemos acordado alcanzar.

Gracias Sr. Presidente.

(*) Croacia y la exRepública de Macedonia siguen siendo parte del Proceso de Estabilización y Asociación.

[Fuente: Asamblea General, Nueva York, 06may10]

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