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09nov18


Las teorías conspiratorias del hombre que lidera el boicot a las empresas españolas


“Muchos inversores internacionales que tienen ‘muuuuucho’ dinero preparado y están esperando y dispuestos a hacernos de banco central incluso en el periodo de transición (…) mientras la Agencia Tributaria Catalana no funcione a pleno rendimiento. Hay mucha gente fuera que está dispuesta a ponerlo [dinero]. No padezcáis por esto (…) Una Cataluña independiente es un caramelo para los mercados internacionales. (…) Afuera están dispuestos a apostar por nosotros”.

Así se pronunciaba, en noviembre de 2016, David Fernández Aguilera, vicepresidente del Cercle Català de Negocis (CCN) y ahora también miembro del secretariado permanente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y responsable de la campaña de ‘consumo estratégico’, que trata de boicotear las empresas españolas. Esta campaña, que por primera vez cuenta con el apoyo oficial de la ANC, es una vuelta de tuerca más del independentismo para dañar la economía española y provocar tensión social. Lo curioso del caso es que David Fernández también es, desde julio pasado, asesor del Gobierno catalán en materia de industria.

Lo que en 2016 decía el activista soberanista se aproximaba a las tesis del senador de ERC y exjuez Santiago Vidal, que dimitió cuando comenzaron a salir a la luz las ‘fantasiosas’ promesas que ofrecía. Una de las teorías era que el Govern estaba en conversaciones con fondos internacionales para financiar la separación de España. En aquel momento, había una máxima expectación por cómo se conduciría el ‘procés’ y sobre el resultado del mismo. Con el diputado Gabriel Rufián a su lado, Fernández prometía en la conferencia aludida, en el distrito barcelonés de Sant Martí: “Escuchadme bien: seremos un país independiente. Seremos un país independiente y lo seremos en breve”. En una conferencia en la localidad de Tàrrega ese mismo mes de noviembre, prometía también: “Yo os digo que en un año, año y medio a lo sumo, Cataluña ha de ser un país independiente”.

Hay una cosa clara: Fernández no tiene el don de la profecía. En diciembre de 2017, pasaba por alto sus promesas en otra conferencia pronunciada en el Casal Pere IV de Barcelona. “Desde el CCN, hemos asesorado al Consejo Asesor para la Transición Nacional en el reparto de activos y pasivos, en cómo habrían de obtener la nacionalidad los nuevos catalanes, hemos colaborado en la gestión aduanera, en cómo se financiaría el paso intermedio. Todas las declaraciones de Maurice de Zayas [asesor de la ONU fichado por el soberanismo] (…) los contactos los inició el CCN hace más de tres años. Iniciamos los contactos con la ONU para que avalasen el referéndum del 1 de octubre y que fuese tutelado y organizado por Naciones Unidas. Y hemos hecho otras cosas que no se pueden explicar pero que veréis en breve y que son aspectos que nos interesan desde un punto de vista financiero, aunque ahora no podemos entrar en muchos detalles”, prometía. O sea: la misma ‘historia de la conspiración’ de Santiago Vidal. Bajo el paraguas del 'no se puede explicar' se ha mantenido viva una mentira durante años en la sociedad catalana.

Con motivo del referéndum del 1 de octubre de 2017, Fernández pidió públicamente hundir la economía española y abogó por que la Generalitat expropiase las grandes empresas que decidieron irse de Cataluña, como La Caixa, Banco Sabadell o Abertis.

Testificó a favor de Artur Mas

David Fernández ha sido uno de los activistas del independentismo más activos desde 2014. En un perfil de la propia ANC (en la que representa al ala más dura) datado en diciembre de 2017, se explica que Fernández es ingeniero industrial y economista. Es coautor del libro ‘Razones para el sí’, de diferentes estudios económicos y colaborador en el documental ‘Interés de Estado, en ruta’. Señala, asimismo, que “ha diseñado estrategias de presión a partidos políticos soberanistas para la creación de una candidatura unitaria para las elecciones del 27-S. Profesionalmente, se dedica al diseño y creación del área de empresa (…). Colaboró en la estrategia de defensa de Artur Mas, Joana Ortega e Irene Rigau, testificando en los juicios del 9-N”. En marzo pasado, se postuló para presentar su candidatura a presidente de la ANC, aunque luego la retiró.

En su perfil oficial, se declara experto en “tecnologías, procedimientos y filosofía industrial 4.0…”. Se declara ingeniero por la UOC y graduado en Business Administration por la UB. Como profesional, pasó por Adasoft Group, Aggity y, desde febrero de 2018, es CEO de Smart Manufacturing. En julio del año pasado, fue reconocido como asesor acreditado en industria 4.0 en Acció, el ente público de la Generalitat para la promoción industrial, por lo que combinará su asesoramiento al Govern con el liderazgo del ‘consumo estratégico’.

Aggity, donde se mantuvo como responsable industrial desde septiembre de 2015 a febrero de 2018, es propiedad del diputado convergente Òscar Pierre Prats, consejero de RTVE en representación del PDeCAT. En ese currículo, no obstante, no figura la sociedad Magnia Serveis Corporatius, de la que es administrador solidario juntamente con Albert Pont, presidente del CCN.

Fernández Aguilera no tiene precisamente ocho apellidos catalanes. Su madre era de Granada y, aunque su padre nació ya en Barcelona, sus abuelos paternos provenían de Almería. “Se puede decir que yo soy un recién llegado. No tengo ningún apellido catalán. Y aquí estoy: me he hecho un agujerito y me he colocado, tengo un micrófono aquí y estoy diciendo cuatro paridas”, señalaba en una de sus conferencias.

El circo del ‘procés’

En una de las charlas, señalaba que “desde el CCN vemos el ‘procés’ como un circo que tiene tres pistas”. Esas pistas son las de la legalidad, en la que está instalado el Gobierno español, la de la legitimidad, donde se ubica el independentismo, y la de la efectividad, promulgada por el CCN. Esa pista quiere promulgar inmediatamente la independencia, aunque no se tengan estructuras de Estado.

Porque la teoría de Fernández era que en 2017, la economía española entraría en colapso al no poder pagar las pensiones. A finales de 2016, señalaba: “En marzo o abril de 2017 se dejarán de pagar [las pensiones]”. A su lado, Rufián asentía y sonreía. “Estoy hablando de meses —continuaba— (…) El 69% de esta bolsa la hemos llenado los catalanes, la habéis llenado vosotros, vuestros padres, vuestros hijos, vuestros hermanos… con vuestro esfuerzo (…) Dejadme que os diga cuál es el déficit que tienen Andalucía, Castilla-La Mancha o Galicia. Tienen un déficit de pensiones anual de 2.000 millones de euros (…) No se las podrán pagar”.

Una de sus obsesiones es el déficit. “Hay un concepto que nació hace muchos años, en la Guerra Fría, que era el concepto de botón nuclear. Pues pensad que nosotros no tenemos un botón nuclear: tenemos un superbotón nuclear. Un botón nuclear es aquella herramienta que existe para amenazar pero para no hacerla servir. Ya veremos si la hacemos servir o no”. Se refería al déficit. Y continuaba: “España, en estos momentos, tiene una deuda superior a un billón de euros, por encima de su PIB. Nosotros no tenemos este tipo de deuda. Incluso aunque nos quedásemos en un 15, 19 o 25% que nos correspondería del Estado español, Cataluña podría sobrevivir sin problemas. Quien tendrá el problema será España. Actualmente, a la bolsa de pensiones no le quedan más que seis meses (…) Desde un punto de vista político, nos convendría tener un pacto con España, aunque desde el punto de vista económico no nos conviene. El día en que nos marchemos, toda la deuda que hay se la queda España y se ha acabado, ¿de acuerdo?”.

Su teoría, desarrollada también en las redes sociales, es apretar ese ‘botón nuclear’. O sea, proclamar la independencia. “Y hacer que la prima de riesgo se dispare. Luego, intervención directa de la UE en España, Cataluña independiente y negociación para el reparto de activos y pasivos con mediación”.

El ‘golpe de Estado’ de octubre del 17

Se queja Fernández de que “el Estado español, que nos es ajeno, no nos ofrece seguridad, sino un expolio de 16.000 millones de euros anuales, nos ofrece un 48% de impuestos que se van hacia Madrid y no vuelven. Nos ofrece un 15% de paro actualmente, nos ofrece un nivel impositivo absolutamente abusivo. Son cosas que no son atractivas para nosotros”.

En otro momento, no duda en jugar sucio, afirmando que la deuda española es del “140% del PIB, sin tener en cuenta las drogas, el juego y la prostitución”. Y afirmaba, en otra ocasión que, “como ya sabéis, el corredor mediterráneo no pasará por aquí: pasará por Madrid. De hecho, si miráis nuestros estudios, veréis que en Ciudad Real se está proyectando la terminal de contenedores marítimos más grande del sur de Europa, al lado del aeropuerto que no tiene aviones”.

Fernández no duda en calificar la aplicación del 155 como “golpe de Estado”. Su matiz no tiene desperdicio: “Hubo un absoluto golpe de Estado. O sea, un cambio de régimen. Nosotros teníamos un Gobierno legítimo, que continuamos teniendo pero que no está en funciones. Y eso es lo que ha pasado. Es casi un 23-F”. En estos momentos, Fernández rechaza un referéndum pactado con España porque cree que eso solo “pretende proporcionar una derrota digna al soberanismo”. Y aboga, según una de sus exclamaciones preferidas, por “ir a barraca”. O sea: proclamar la independencia y hacerla efectiva. Por las buenas o por las malas.

[Fuente: Por Antonio Fernández, El Confidencial, Madrid, 09nov18]

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