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19feb13


La quiebra de Reyal Urbis es la prueba de la complicidad de los bancos en la financiación del inviable modelo del ladrillo


España está a punto de vivir la segunda mayor quiebra de su historia, tras la de Martinsa-Fadesa. Reyal Urbis ha sucumbido al concurso de acreedores, que ha presentado esta misma mañana, según ha comunicado a la CNMV, con un pasivo cercano a 3.800 millones, ante la negativa de los acreedores a poner todavía más dinero en la inmobiliaria; su presidente, Rafael Santamaría, pedía otros 10 millones para poder seguir funcionando ante su total carencia de liquidez. La refinanciación de la deuda (sería la cuarta desde que comenzó la crisis) ni se contempla y la liquidación ordenada por la que abogaban los bancos resulta inviable por la excesiva complejidad del proceso, con cerca de 30 entidades presentes.

Reyal Urbis solicitó el preconcurso de acreedores el 23 de octubre ante la imposibilidad de cumplir las condiciones de la anterior refinanciación de su deuda. Esta solicitud le concedía cuatro meses de plazo, hasta el 23 de febrero, para reestructurar su pasivo y evitar así el concurso definitivo. Pero el plazo llega a su fin y el acuerdo es inviable. "Ni siquiera va a esperar al 23: esta misma semana presentará el concurso", según una de las fuentes consultadas. Ayer celebró un Consejo en el que se estudió la decisión de solicitar el concurso, que se ha hecho pública hoy mismo. Otra fuente explica que "las condiciones que pide Santamaría son inaceptables para los bancos, así que no hay más salida que el concurso".

El que fuera uno de los grandes 'señores del ladrillo' en la época de la burbuja ha planteado opciones de refinanciación de la deuda, como solicitar a la banca que liberara las garantías sobre un grupo de activos de la inmobiliaria, los más 'líquidos' y valorados en unos 300 millones de euros, con el fin de venderlos en el mercado o a los propios bancos y obtener así liquidez. Ante la negativa de los acreedores, ha propuesto una inyección de 10 millones más para poder seguir operativa, pero tampoco ha sido aceptada. "Son sólo 10 millones, pero ¿para qué vas a poner un euro más si tampoco te lo va a devolver? No tiene sentido", comentan desde un banco.

El Confidencial ya informó en octubre de que los bancos se negaban a aceptar una cuarta refinanciación de la inmobiliaria después del incumplimiento de las condiciones impuestas en 2010, puesto que implicaría una quita. "Tú aceptas una quita si la empresa puede atender a la mitad de su deuda después, pero tampoco podría en la situación en que se encuentra", afirmaba entonces una fuente del sindicato. Otra añadía que "no es ni mucho menos evidente que Reyal Urbis vaya a salir adelante con quita, porque no tiene ninguna pinta de que su negocio vaya a mejorar en un futuro previsible".

Su única esperanza era la "liquidación ordenada", es decir, hacer lotes con los activos -en los que se incluyen tanto buenos como malos de forma equitativa- que se reparten entre los bancos mediante un 'sorteo guiado' para que los lotes sean homogéneos. En 2010 Santamaría propuso algo parecido, pero la empresa se quedaba con los activos buenos y la banca con el suelo, por lo que no salió adelante. El problema es que los activos valen ahora mucho menos que el crédito con el que se financiaron.

Además, muchas de las entidades extranjeras del sindicato han vendido su deuda a fondos especulativos, cuyo único objetivo es que esta deuda que han comprado con descuento se revalorice para poder venderla a su vez. Y lo peor es que muchos activos están puestos en garantía de créditos con varios bancos, con lo que estos se pelean por quedarse con él. Todo ello hace inviable esta opción, según las fuentes consultadas.

Medidas desesperadas

Santamaría ha tratado de tomar medidas desesperadas en los últimos meses para salvar su empresa. Así, ha puesto a la venta el centro comercial ABC Serrano y la sede de Unidad Editorial en Madrid. En lo personal, también ha tratado de buscar comprador para su lujosa mansión en la capital, sus fincas de caza y su barco. Pero no ha servido de nada. Las pérdidas de 257,93 millones hasta septiembre, la entrada de la empresa en fondos propios negativos y las dudas del auditor, Deloitte, sobre su viabilidad le han dado la puntilla.

"No se trata sólo de que los gastos financieros asfixien a la empresa, es que los ingresos recurrentes, que proceden del alquiler, no son suficientes para pagar los intereses del crédito"; hasta septiembre sólo facturó 107 millones. La deuda de Reyal Urbis, que inicialmente superaba los 5.000 millones, se redujo a unos 3.800 en la refinanciación de 2010 gracias al citado canje por activos de algunas entidades. Procede en su mayor parte del crédito sindicado que la banca concedió a Santamaría para comprar Urbis a Banesto en 2006, aunque también hay préstamos bilaterales para financiar el negocio de la inmobiliaria.

El principal acreedor históricamente ha sido Santander, con 530 millones incluyendo a Banesto, a los que hay que sumar unos 300 millones que soporta Inveryal, una sociedad patrimonial de Rafael Santamaría. Pero ha sido superado por Sareb, el banco malo, que acumula una deuda de 707 millones, dado que ha asumido los préstamos al promotor de las entidades nacionalizadas (la principal presente en el sindicato era Bankia) y se quedará también con los de los bancos del grupo 2. Además, adeuda unos 400 millones de euros a la Agencia Tributaria y otros 215 al Instituto de Crédito Oficial (ICO). Por detrás, aparecen los fondos que han comprado su parte a Barclays y Royal Bank, y Popular.

[Fuente: Por Eduardo Segovia, El Confidencial, Madrid, 19feb13]

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