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13may07


Puede que sea lo lógico, pero no es lo justo


Al final de la película "Vencedores o vencidos", de Stanley Kramer, en la que Dan Haywood (Spencer Tracy) presidía un tribunal internacional para juzgar a varios jueces nazis, un militar norteamericano decía que lo lógico era poner en libertad a los nazis condenados porque iban a necesitarles (comenzaba la "guerra fría"), a lo que Spencer Tracy contestaba diciendo: "puede que sea lo lógico, pero no es lo justo".

Eso es lo que está ocurriendo con el tratamiento que se está dando a todo lo relativo a la llamada "Ley de Memoria". Se está confundiendo lo lógico (la lógica de la transición) con lo justo; y de ahí parte la diferencia de opiniones. Hay quien está defendiendo lo lógico y quienes defendemos lo justo. La imperfección de esta democracia ha llegado a tal punto que defender lo que es justo es ilógico. Pura retórica, según algunos. Esto da la medida de los avances democráticos de los últimos años que podemos valorar no sólo de nulos, sino en franco retroceso.

La transición supuso la construcción colectiva de un sólido muro de impunidad para los criminales franquistas a cambio de conseguir un régimen de libertades que, por estar asentado sobre esa impunidad, se ha ido deteriorando con los años. Las hipotecas y estrategias políticas, de unos y de otros, derivadas de la transición, les llevan a prestarse a esta "ceremonia de la confusión" con el objetivo de cambiar la decoración del muro de impunidad, haciéndolo visualmente más agradable, pero evitando al mismo tiempo su derribo. Por eso aparecen estas propuestas de "ingeniería jurídica" intentando hacer una "Ley de Memoria" que aparente ser un avance, pero sin llegar a lo fundamental: la Justicia. Es que el pueblo español vamos a tener que seguir, por toda la eternidad, pagando peaje a las fuerzas antidemocráticas y a los poderes fácticos por disfrutar de una imperfecta democracia formal?

Argumentar, desde posiciones democráticas, la imposibilidad de derogar "La Ley de Amnistía del 77" -cómo es posible que en Argentina si se pueda hacer y aquí no?- transcurridas tres décadas de la misma, confirma que las fuerzas antidemocráticas se han movido y han avanzado en sus planteamientos ideológicos, y que las fuerzas democráticas, al aferrarse a todas sus renuncias e hipotecas de aquellos años, han retrocedido en los suyos.

Se está partiendo de postulados distintos. Por un lado hay un sector que plantea la necesidad de una ley integral de memoria pactada -nuevamente- y, por otro, los que planteamos que se apliquen las leyes penales internacionales y españolas, reglamentando, aparte, cuestiones derivadas de la memoria histórica que necesitan de un tratamiento inmediato (reconocimiento y pensiones para expresos políticos y exguerrilleros, protección y exhumación de fosas, unificación y cuidado de archivos, etc).

En primer lugar, al aprobar una ley integral de memoria pactada, que no desarrolle la legislación internacional existente en materia de derechos humanos y lucha contra la impunidad, se está vulnerando el derecho internacional. En segundo lugar, se está pactando sobre una cuestión sobre la que moralmente no se debe pactar: o se hace justicia, o no se hace justicia; en esto no existen términos intermedios. Por último, la ley no agradará a nadie; ni a las fuerzas antidemocráticas -a las que no agradará nada que tenga que ver con la memoria histórica democrática y seguirán apoyándose en la impunidad y el revisionismo histórico para preservar su democracia de vencedores y vencidos-, ni a las víctimas del franquismo, que tendrán que envolverse en montañas de papeleo burocrático para intentar conseguir reconocimiento y reparación, ni a las asociaciones de memoria más combativas y activas, ni a una buena parte de la base social de las fuerzas democráticas, en especial a las generaciones que no nos sentimos hipotecados, ni por los "pactos", ni por los "consensos", ni vinculados a las renuncias, ni a cualquier otro acuerdo que hace 30 años fuese realizado, ya que no participamos en ellos.

En aquellos momentos se consiguió avanzar hacía una monarquía parlamentaria y un régimen de libertades y se dijo que aquello era un punto de partida; transcurridas tres décadas, seguimos en el mismo sitio. Se dijo que era necesario negociar con los sectores moderados de la dictadura para conquistar la democracia y, también, que más adelante realizariamos nuevas conquistas, que seguiriamos luchando por aquello a lo que habíamos renunciado. Entonces cómo es posible que pasado todo este tiempo se siga defendiendo la vigencia de aquellas renuncias?

Aprobar una ley integral de memoria, tal como se está planteando, sin hacer justicia real, sin juicio a los culpables, sin declaración de ilegitimidad de origen del régimen franquista, sin declaración de nulidad de todos sus actos jurídicos represivos, sin indemnizaciones, sin devolución de bienes incautados, sin anulación y devolución de multas derivadas de la aplicación de las leyes represivas, sin reconocimiento de la lucha armada contra la dictadura y sin intervención de los tribunales en la localización, investigación y exhumación de fosas, supondrá un nuevo punto de apoyo para las fuerzas antidemocráticas que seguirán pavoneandose en la calle, día a día, gracias a la impunidad de que han disfrutado a lo largo de la historia.

Algunos, creemos que la sociedad española está ya suficientemente madura para asumir que se haga justicia de una vez por todas. Ha visto como se procesaba a Pinochet, a los torturadores y asesinos argentinos y como el estado español lucha fervientemente contra la impunidad y por defender los derechos humanos en todo el mundo. Dada esta situación no se entiende que se siga defendiendo lo lógico frente a lo justo y menos desde las fuerzas democráticas.

O las organizaciones políticas existentes encabezan la ruptura que quedó pendiente hace 30 años, comenzando por exigir justicia, o tendremos que construir nuevas organizaciones para hacerlo.

Algunos hemos sido acusados de maximalistas y retóricos. Los que eso dicen nos seguirán encontrando divulgando, retirando placas de calles, cavando fosas, presentando denuncias en los tribunales, creando instrumentos de trabajo, organizándonos cada día más, aumentando el número de compañeros y de compañeras, construyendo movimiento, articulando la base social de una democracia avanzada que pondrá en evidencia que el maximalismo es defender a ultranza una envejecida transición y la retórica es defender lo que es lógico frente a lo que es justo.

[Fuente: Por José María Pedreño, Federación Estatal de Foros por la Memoria, Mayo de 2007]

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small logoThis document has been published on 15May07 by the Equipo Nizkor and Derechos Human Rights. In accordance with Title 17 U.S.C. Section 107, this material is distributed without profit to those who have expressed a prior interest in receiving the included information for research and educational purposes.