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12mar09


La sobrina de uno de los guerrilleros enterrados en la fosa común de Benagéber se opone a la exhumación.


La sobrina de uno de los guerrilleros enterrados en la fosa común de Benagéber se opone a la exhumación.

La sobrina de Manuel Torres no aprueba la exhumación si no hay presencia de un juez durante el levantamiento de esta fosa porque se puede "destruir la cadena de pruebas"

La sobrina de Manuel Torres, uno de los guerrilleros enterrados en la fosa común de la localidad valenciana de Benagéber -la primera de las que se abrirían en la Comunitat Valenciana-, se opuso hoy a la exhumación propuesta por familiares de otras tres víctimas, al menos, si no hay presencia de un juez durante el levantamiento de esta fosa. Así, argumentó que se pueden "destruir la cadena de pruebas", frente a las otras tres familias que reclamaron que sus familias puedan estar "en su sitio", algo que persiguen desde el año 1947.

La sobrina de Manuel Torres, Sebastiana Ortega, explicó, en declaraciones a Europa Press, que ella "no ha pedido que se levante nada" y que, junto a su madre -hermana del guerrillero-, ya emprendió una "ardua" tarea para localizar su cuerpo.

De este modo, consideró que el cuerpo "se debería quedar donde está, donde fue enterrado". Respecto a la petición de las familias de tres de los enterrados, señaló que les comprende y les respeta, pero sentenció que "sin la presencia de un juez" se niega a que se produzca un levantamiento de la fosa.

Por su parte, el presidente del equipo internacional Nizkor que asesora judicialmente a esta mujer, Gregorio Dionisi, manifestó a Europa Press, que la oposición de Sebastiana Ortega se debe, en primer lugar a que, en este caso, la fosa está ubicada en un cementerio, y por tanto, es "legal", por lo que "sólo se podría abrir para iniciar una investigación".

En este sentido, aseguró que el levantamiento se produce "sin protocolo penal, como si fueran restos arqueológicos", con lo que se corre el peligro de "destruir la cadena de pruebas". También lamentó que "no ha habido ninguna notificación por parte del resto de los familiares" a Sebastiana Ortega.

Asimismo, el presidente de Nizkor apuntó que el pasado 5 de marzo enviaron al alcalde de Benagéber , Rafael Darijo, un escrito reclamando que no autorice la apertura de la fosa, basándose en que el artículo 13 de la Ley de la Memoria Histórica recoge que tiene que "haber un acuerdo de los familiares para que se produzca el desenterramiento".

Así, anunció que, por el momento, no han iniciado ningún tipo de acción judicial, aunque si el primer edil resuelve a favor de este proceso, presentarán un recurso contencioso-administrativo para reclamar que se paralice la apertura de la fosa.

Por su parte, Miguel Garrido, el portavoz de los familiares que están a favor de la exhumación e hijo de uno de los enterrados, Salvador Garrido, criticó que "por culpa de esta persona se va a paralizar este proceso" que llevan esperando desde el año 1947. De este modo, manifestó que los familiares "tienen que aprovecharse" de esta ley.

"No queremos ni represalias, ni saber quien ha sido, sino sólo que nuestros familiares estén en su sitio y que el Gobierno nos facilite la exhumación y lucharemos por ello hasta que podamos", aseguró Garrido, en declaraciones a Europa Press.

"RETRASAR" LA APERTURA

El coordinador del Grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica de la Fundació Societat i Progrés, Matías Alonso, se mostró "sorprendido" por las declaraciones de la sobrina y lamentó que esta situación puede "retrasar" la voluntad de los familiares quienes "por fin iban a poder sacar a sus padres de la fosa".

Al respecto, agregó que estas familias ya tenían el consentimiento verbal del alcalde de Benagéber , pero que, con la aparición de esta persona y la posibilidad de que presente un recurso, "se puede retrasar la autorización por escrito" del primer edil. Alonso explicó que, en este caso, en la fosa hay cuatro sepulturas "perfectamente delimitadas" y con los cuerpos identificados, por lo que "sabemos que hay, no se trata de desaparecidos".

En cuanto a la petición de que la exhumación se lleve a cabo con la presencia de un juez, el coordinador del Grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica aseguró que, éstos, "normalmente delegan en equipos forenses" y que, por tanto, "siempre son los forenses y los arqueólogos quienes se encargan de tocar los restos".

Del mismo modo, subrayó que todo este proceso se lleva a cabo desde el "respeto" a los familiares de los enterrados, tanto si optan por exhumar el cadáver, como si prefieren que permanezca en la fosa. Asimismo, en todos los casos, se lleva a cabo un proceso de "dignificación" de este lugar, poniendo los nombres de las personas que queden ahí enterradas, o a través de una placa o monolito que recuerde este hecho.

Por ello, garantizó a Sebastiana Ortega -a quien, según dijo Alonso, han invitado a unirse a esta agrupación- que, "los restos de su tío van a quedar donde estaban", si finalmente se lleva a cabo la apertura de la fosa.

[Fuente: Las Provincias (Europa Press), Valencia, Esp, 12mar09]

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