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17jun03


Uruguay: Los terroristas de estado vuelven por sus fueros


El reconocimiento oficial a través del informe de la Comisión para la Paz de que durante la dictadura que asoló al país entre 1973 y 1985 se practicó el Terrorismo de Estado, de que la mayoría de los desaparecidos murió por tortura en dependencias militares, de que hubo ejecuciones sumarias y de que se secuestraron bebés; no llamó a sus responsables a la reflexión ni al arrepentimiento sino que provocó todo lo contrario. Los militares violadores de los derechos humanos y sus cómplices civiles se han abroquelado en defensa de su actuación y reivindican cada vez con más fuerza sus procederes y sus motivaciones.

Así sucedió una vez más el pasado 27 de mayo, cuando en el ominoso "Batallón Florida" (donde fueron torturados y asesinados varios de los hoy "desaparecidos") se celebró un acto recordatorio de la "caída" de la "Cárcel del Pueblo," del Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros, donde se "alojaron" altas figuras del gobierno autoritario de Jorge Pacheco Areco (Partido Colorado, 1967-72) y el embajador británico Geoffrey Jackson, entre otros. Además de varios oficiales generales retirados que tuvieron vinculación con ese batallón en el pasado, en el acto estuvieron presentes al menos cuatro generales en actividad: Raúl Villar, jefe de la División de Ejército I; Juan Couture, jefe de la Casa Militar de la Presidencia de la República; Manuel Saavedra, agregado militar en EEUU, y Carlos Díaz.

La ceremonia comenzó con un breve discurso del jefe de la División de Ejército I, general Raúl Villar, y posteriormente hizo uso de la palabra el coronel (r) Carlos Legnani (Partido Colorado), quien fue el oficial a cargo del operativo que en esa fecha de 1972 terminó con la captura de la Cárcel del Pueblo. En la ocasión se descubrió una placa de bronce con la cual se denominó "27 de mayo de 1972" al salón de honor de esa repartición militar. Este acto de recordación épica viene a sumarse a una serie de recientes acontecimientos y declaraciones que indican claramente que los militares que usurparon el poder el 27 de junio de 1973 no están dispuestos ni a arrepentirse, ni a hacerse cargo de sus crímenes. Por el contrario, una y otra vez reivindican su actuación y se niegan a aportar los datos necesarios para cerrar este negro capítulo de nuestra historia, a pesar de que saben que no pueden ir presos por sus crímenes.

En efecto, luego de que fue hecho público el Informe Final de la Comisión para la Paz, se han venido sucediendo una serie de actos y declaraciones que -a pesar de su tono amenazante- al parecer no preocupan ni al gobierno ni a la oposición. El 18 de mayo, en su discurso en el Día del Ejército, el Comandante en Jefe de la institución, el teniente general Carlos Daners, hizo un discurso elogiando la acción de las Fuerzas Armadas durante la dictadura. El 24 de mayo pasado se celebró por primera vez el "Día del Soldado Oriental," y allí se leyó una "orden de servicio" del Comandante en Jefe reivindicando a "todos los caídos, en todas las épocas y en cualquier lugar y circunstancia." En la ocasión, se vió al comandante Daners estrechar la mano y hablar animadamente con el dictador teniente general (r) Gregorio "Goyo" Alvarez.

Pocos días después, y con una gran difusión en los medios de comunicación, se celebraron los 100 años del Centro Militar. En el momento culmine de la fiesta, los militares violadores de los derechos humanos entregaron diplomas de agradecimiento a los legisladores colorados Pablo Millor y Daniel García Pintos, connotados colaboradores civiles de la dictadura. Para la fiesta también había sido invitado el ex canciller de la dictadura, Juan Carlos Blanco, pero no concurrió. Es de recordar que Juan Carlos Blanco está siendo procesado actualmente como coautor del homicidio de la maestra Elena Quinteros en 1976, y que en su defensa ha manifestado su ignorancia sobre el asunto y echado toda la culpa de los sucedido a los militares....

Es en este contexto que se ha producido pues este inusual recordatorio de la captura de la Cárcel del Pueblo hace 31 años, circunstancia que no fue conmemorada nunca hasta ahora. En el día de ayer, el diario "La República" dio a conocer los pasajes sustanciales del discurso del coronel Legnani.

Helos aquí:

"Esto (el descubrimiento de la "Cárcel del Pueblo") fue el principio del fin, como lo afirman hoy los propios tupamaros en sus innumerables escritos y libros, porque este debe ser el único país en que la historia la narran los perdedores. Los que alardean de que era un bastión inexpugnable, tanto aquí como en el exterior agrandando sus 'proezas', el golpe recibido fue aún mayor por esa causa y de un gran valor anímico-psicológico que terminó por desmoronar las disminuidas resistencias que aún ofrecían.

Si bien en el año 1972, la situación era extremadamente difícil y había quienes no creían en las posibilidades de triunfo de las Fuerzas Conjuntas (la coordinación entre las Fuerzas Armadas y la Policía) por las razones ya expuestas, podemos afirmar que este año 2003, la crisis es más aguda por el entorno socio-económico y los ataques virulentos desatados contra nuestras Fuerzas Armadas por los conocidos de siempre y un enemigo que es el mismo pero más peligroso, al cambiar su estrategia usando otras armas más sofisticadas y letales dirigidas a las mentes de sus adversarios, para el logro de su irrenunciable objetivo: la conquista del poder por otros medios, y luego poner en práctica sus principios, de los que, eso sí, nunca abdicaron.

Amparados y protegidos por este sistema de vida, la Democracia y sus Instituciones que tanto odian y vanamente pretendieron destruir, pero que por ahora les sirve y les conviene para facilitar la ejecución de sus planes, astutamente la toleran en espera que se presenten las condicionantes favorables por ellos provocadas, para entonces sí abolirlas definitivamente. Modestamente, hoy como ayer, deseamos hacer llegar al Comando General nuestra más irrestricta confianza, confianza en el Ejército, confianza en sus hombres, confianza en la Institución Fuerzas Armadas ya que siempre hubo y habrá un grupo de soldados que salve a la patria. Finalizando, queremos que este acto sirva también para rendir un sentido homenaje todos los caídos en la lucha contra la sedición."

Montevideo, 17 de junio de 2003

[Fuente: Andrés Capelán, Comcosur, Montevideo, Uru, 17jun03]

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Este documento ha sido publicado el 19jun03 por el Equipo Nizkor y Derechos Human Rights