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03oct16


Los misiles Kalibr tienen un alcance de 1500 km en la versión convencional y de 2600 en la versión táctica nuclear


Hace casi un año, el 7 de octubre de 2015, Rusia lanzó sus nuevos misiles Kalibr desde el mar Caspio y cambió para siempre el equilibrio político-militar en el mundo.

Los misiles de crucero rara vez influyen sobre la política por sí mismos y nunca lo hacen sin una demostración de fuerza espectacular. Los estadounidenses Tomahawk fueron la primera arma de este tipo, un símbolo de la guerra en el golfo Pérsico que alteró el equilibrio, sembró de miedo y aminoró las esperanzas de los adversarios de Washington en todas las partes del mundo. La aparición de los mucho más avanzados Kalibr en la escena político-militar privó a los norteamericanos de su monopolio.

Muchos recuerdan que el primer lanzamiento de los Kalibr tomó por sorpresa a todos. Por entonces se consideraba que el alcance de estos misiles era de 300 kilómetros, pero aquel 7 de octubre cubrieron más de 1.500 kilómetros por el difícil relieve de Irán e Irak.

Cabe señalar que ambos países, de hecho, dieron su permiso al vuelo de los misiles rusos. EEUU, por su parte, nunca se ha preocupado por 'minucias' como esta. Cuando Washington ataca a sus blancos en otros países, nunca pregunta a terceros si le permiten transportar armas por su espacio aéreo.

En 2015, Rusia creó un nuevo precedente: por primera vez en el cielo de los países que no participaban en la guerra no volaron aviones con misiles, sino los propios misiles, que a lo mejor hubieran pasado desapercibidos para la defensa antimisiles de Irán e Irak. Los Kalibr rusos abrieron nueva página en la regulación del espacio aéreo, destacan los expertos del portal Life.ru.

Vayamos al grano: cómo consiguieron los Kalibr volar 1.500 kilómetros si su alcance era de 300? La versión naval de este misil tiene un alcance que se cifra en unos 500 kilómetros y puede amenazar a los buques de la OTAN que entran en el mar Negro a través del estrecho del Bósforo. En la fase final de su vuelo puede acelerarse a una velocidad supersónica —hasta 2,9 Mach—.

En octubre de 2015, los buques de la Flotilla del Caspio utilizaron una versión privada de la posibilidad de volar a velocidades supersónicas, ya que la defensa antiaérea de los blancos terrestres es más débil que la de los grupos de buques. Esto le permite aumentar su tanque con combustible, así que con una ojiva de 450 kilos puede cubrir unos 1.500 kilómetros. Es más, con una ojiva nuclear —a saber, más ligera— puede recorrer una distancia de 2.600 kilómetros.

El lanzamiento de octubre de 2015 mostró al público que, con la llegada de los Kalibr, el equilibrio de fuerzas cambió irremisiblemente. Los buques de la Flotilla del Caspio equipados con estos misiles pueden teóricamente alcanzar blancos en Italia o China, y los buques que portan los Kalibr están en servicio no solo en el mar Caspio.

Es obvio que la parte norteamericana sabía de la existencia de Kalibr antes de su lanzamiento, desde el año 2012, cuando el misil entró en servicio. Los militares rusos publicaron la información exacta sobre su alcance y nunca trataron de ocultarla. Desde 1991, los norteamericanos establecieron el monopolio de los misiles nucleares en pequeños buques capaces de tener un radio de acción de millones de kilómetros cuadrados. Esto les permitía realizar golpes anónimos contra otros países.

Rusia mostró los Kalibr al mundo y acabó con ese monopolio. Lo más importante es que el nuevo misil supera considerablemente a los Tomahawk. Los vídeos de los lanzamientos de los Kalibr fueron publicados por una razón. En la grabación, las naves dispararon todos sus misiles en unos segundos. Es una demostración convincente de su ventaja frente a los Tomahawk. Ni siquiera los grandes buques de la Marina de guerra estadounidense pueden disparar tan rápidamente: la velocidad real de su lanzamiento es un misil cada 20-30 minutos.

Recordemos que los Tomahawk también carecen del alcance y de la posibilidad de superar la velocidad supersónica. Las versiones actuales de los Tomahawk no pueden alcanzar los blancos que están a una distancia superior a 1.600 kilómetros. Para lograr este alcance, los desarrolladores norteamericanos tuvieron que aligerar la ojiva hasta 340 kilogramos —en comparación con 450 kg en los Kalibr, que en este sentido se hizo más potente que su oponente—. Por consiguiente, una nave militar rusa hipotéticamente es capaz de atacar las bases estadounidenses en los países del golfo Pérsico con sus misiles, mientras los buques de EEUU no podrán responder a Rusia de ningún modo.

En caso de un conflicto en los mares cerca de Rusia, todas las ventajas estarán del lado de sus misiles. En un duelo de misiles, la Flota norteamericana no tendrá armas con las que contrarrestar a Moscú.

Los diseñadores de los Tomahawk aspiraron a crear un arma potente, y lo hicieron. Pero al considerar que Rusia nunca volverá a ser una potencia mundial, Washington decidió retirar del servicio la versión naval de Tomahawk —la más potente— y se quedaron con la versión terrestre, capaz de atacar a países que no tienen ni flota ni medidas para contrarrestar una ofensiva de este tipo. No es la primera vez que el desprecio de Occidente a las posibilidades de los demás ha fortalecido a Moscú.

[Fuente: Sputnik News, Moscú, 03oct16]

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