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02abr20


Bolivia es el país con mayor vulnerabilidad social y económica al coronavirus


Las economías emergentes llegan tarde al drama del coronavirus. Mientras algunos países ya empiezan a resarcir y mitigar los daños, el caso de Bolivia se ve afectado por un sistema de salud deficiente (un legado de los anteriores gobiernos, según la actual administración sanitaria) y una fragilidad económica que llevaría al país al desahucio. Un informe de Oxford Economics exhibe que Bolivia es el país con mayor vulnerabilidad social y económica a los efectos de la pandemia.

El informe de dicho ente internacional, especializado en el análisis y pronóstico macroeconómico, sitúa a Bolivia en una escala de 7,1 sobre 10. Le siguen otras economías emergentes como Nigeria (7,0) y Perú (6,8).

La investigación expone estos resultados y apoya su análisis en tres ejes centrales: colapso del sistema de salud, el sistema de gobierno y el shock de la actividad económica. Cada uno muestra tres subgrupos, en donde Bolivia muestra falencias que son advertidas por Oxford Economics.

Las falencias

La primera de ellas es la dependencia de los commodities (o materias primas, principalmente hidrocarburos y minerales, cuya estrecha vinculación es del 95%, según el reporte), seguido del déficit fiscal (una tarea a la que el Gobierno de transición apuntaba a reducir antes del brote del coronavirus y la caída de los precios del petróleo, logrando en primera instancia llevarlo del 8,1% al 7,2% del PIB, según el Banco Central).

En tercer lugar, está la sombra de un sistema de salud deficiente. Un ejemplo de ello es el dato que revela que en 2019 había un médico por cada 1.000 habitantes, a lo que se suma la falta de especialización sanitaria que ha sido expuesta ante el brote del Covid-19. El 10% para Salud (que saldría del Presupuesto General del Estado) anunciado por la presidenta Jeanine Áñez, es un tema en agenda, pero que no resuelve la actual crisis sanitaria, según los entendidos en Medicina.

Las falencias

La primera de ellas es la dependencia de los commodities (o materias primas, principalmente hidrocarburos y minerales, cuya estrecha vinculación es del 95%, según el reporte), seguido del déficit fiscal (una tarea a la que el Gobierno de transición apuntaba a reducir antes del brote del coronavirus y la caída de los precios del petróleo, logrando en primera instancia llevarlo del 8,1% al 7,2% del PIB, según el Banco Central).

En tercer lugar, está la sombra de un sistema de salud deficiente. Un ejemplo de ello es el dato que revela que en 2019 había un médico por cada 1.000 habitantes, a lo que se suma la falta de especialización sanitaria que ha sido expuesta ante el brote del Covid-19. El 10% para Salud (que saldría del Presupuesto General del Estado) anunciado por la presidenta Jeanine Áñez, es un tema en agenda, pero que no resuelve la actual crisis sanitaria, según los entendidos en Medicina.

Los impactos del coronavirus serán grandes"

El informe reseña que la crisis de la década pasada demostró ser un precedente abominable (se originó en economías avanzadas, pero fueron las economías en desarrollo las que sufrieron un impacto en su actividad, por su menor capacidad de amortización a estos golpes), donde los inversionistas globales buscaron 'paraísos seguros' para su capital y se retiraron de los países en desarrollo.

"Identificamos que los costos económicos podrían ser tan grandes que sacudirían la confianza profundamente, lo que llevaría a crisis soberanas o financieras. En este sentido, salvar vidas resultará más costoso que en las economías avanzadas. Si la interrupción económica es extrema (dada por la cuarentena), revertir el curso puede ser muy difícil", puntualiza el informe.

Para el analista financiero Mauricio Ríos García, el problema que atraviesa el país no es arrastrado por el coronavirus, sino que agrava un panorama de estancamiento económico que se percibía con años de anterioridad.

Apuntó que las medidas dictadas por el Gobierno de transición para paliar el golpe del coronavirus a la economía, si bien tiene buenas intenciones, pueden llevar a Bolivia a un escenario de estancamiento inflacionario (una economía frenada y una inflación que no cede)

En esta línea, Ríos García aclara que dicho paquete de medidas, lanzado en días pasados para suavizar los impactos de la pandemia, tiene aspectos positivos (pese a no comulgar con algunas ideas como la ampliación de plazos para el pago de créditos; contempla que también se debe atender la oferta), el problema es la estrechez en el margen de maniobra puede llevar a Bolivia a quedarse 'sin municiones'.

El analista considera que las posibilidades de mitigar la vulnerabilidad económica son mínimas y que en otro contexto se podía haber solicitado cooperación internacional masiva, pero el escenario fuera de las fronteras del país es todavía más caótico.

"Tenemos una última bala y hay que saber utilizarla. Es una oportunidad única para hacer las cosas bien", Mauricio Ríos G.

Sin embargo, Ríos García afirma que a futuro se podría acudir al Fondo Monetario Internacional (FMI) para paliar la situación, pero esto podría traducirse en una mayor carga impositiva (con la que no concuerda) o una eliminación 'torpe' del subsidio a los hidrocarburos. Incluso, en el peor de los casos hay que considerar una nueva versión del Decreto Supremo 21060 y así delimitar un nuevo rumbo económico para el país (con consecuencias incluidas).

Por su parte, el economista Luis Fernando García, señala que se debe manejar la crisis actual desde el lado económico y el sanitario. Apuntó que Bolivia tendrá que utilizar fondos públicos para enfrentar la pandemia y esto generará problemas en el largo plazo, lo que llevaría a que las curvas de distanciamiento social sean más largas. Agregó que la ejecución de la política económica estará estrictamente ligada a las debilidades del sistema.

Volviendo al informe de Oxford Economics, apoyado en el análisis de Guillermo Tolosa (doctor en Economía), este expone que las economías emergentes se verán severamente limitadas por fuertes aumentos en el costo de las finanzas, ya que se utiliza el déficit fiscal y las existencias de deuda pública para capturar tales vulnerabilidades (no es el caso de economías desarrolladas). Además, la efectividad del gasto social es otro ángulo importante para prevenir el impacto social a gran escala (tema que ya fue abordado por el Gobierno de Jeanine Áñez).

Débil sistema sanitario significará más muertes

Por otro lado, "los gobernantes de las economías en desarrollo enfrentarán dilemas difíciles. La saturación en sus sistemas de salud dará lugar a una presión intensa para adoptar y prolongar medidas drásticas de distanciamiento social. Dado que las economías avanzadas ya han tomado tales medidas, es probable que para las economías en desarrollo resulte imposible evitarlas", reza una de las conclusiones del reporte.

A esto se suma que una infraestructura de atención médica débil en las economías emergentes significará un número mucho mayor de víctimas, según el informe. La solidez de los sistemas de salud depende tanto de la proporción de personas mayores en la población como de la capacidad de atención.

Vale recordar que durante el tiempo que se ha venido trabajando contra la pandemia del coronavirus se ha destapado una serie de debilidades en el sistema de salud boliviano, porque se han tenido que adaptar hospitales que ya estaban saturados en la atención del dengue y la influenza.

Entonces, más allá de la vulnerabilidad a tener mayor número de decesos, también existen otros problemas que no pueden ser resueltos de inmediato, lo cual ha sido reconocido por las autoridades. Por ejemplo, el secretario de Salud de la Gobernación, Óscar Urenda, señala que los países con mayor capacidad como Estados Unidos, España e Italia no abastecen y por eso es que insiste en que "la prevención es lo más barato" y lo único que puede salvar al país del desastre.

"Si le gente está en la calle se expande la enfermedad y no hay sistema sanitario, peor en un país pobre, que aguante", Óscar Urenda.

En la misma línea del secretario de Salud de la Gobernación cruceña, el ministro de la Presidencia, Yerko Núñez, en conferencia admitió que el país carece de condiciones en salud para enfrentar la pandemia del coronavirus.

"Solo queda pedirle a la población boliviana que se quede en casa, no tenemos condiciones en salud para enfrentar esta pandemia, pero sí podemos quedarnos en casa para ayudar", expresó en conferencia de prensa en Palacio Quemado.

Núñez hizo referencia a los 14 años del Gobierno del expresidente Evo Morales, actualmente refugiado en Argentina, tiempo en el que -dijo- se priorizó la construcción de canchas deportivas en desmedro de la salud. "Nos han dicho que, (la construcción de) canchas era igual a construir hospitales, ahora vemos todos los bolivianos que esto no era así", mencionó la autoridad de Estado.

En los últimos días, organizaciones de médicos demandaron al Gobierno condiciones para enfrentar la pandemia. Reclaman por equipos médicos, centros de aislamiento para los casos sospechosos, ítems para contratar personal y ropa adecuada para los galenos y enfermeras, entre otros.

En medio de este escenario, la única certeza es que el virus sigue enfermando al país (también en el plano económico), hasta el miércoles la enfermedad se cobró la vida de ocho personas e infectó a otras 123, al igual que dejó en evidencia que en Bolivia dependerá de las decisiones de sus actuales gobernantes y la responsabilidad de su gente para acatar la cuarentena.

[Fuente: Por Alvaro Rosales Melgar y Carmela Delgado Quispe, El Deber, Santa Cruz de la Sierra, 02abr20]

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