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06ene23


Pedían el fin de la política 'covid cero', ahora los odia media China: "Son la escoria de la sociedad"


Tangfei es un término chino que en español podría traducirse como 'ladrones holgazanes'. Se ha convertido en una forma de describir a aquellas personas que viven acomodadas y que prefieren el camino más corto para solucionar los problemas. El que afecte menos a su vida diaria. Esta descripción es la que están utilizando muchos ciudadanos chinos en redes sociales para criticar a los manifestantes que salieron a las calles contra la política de covid cero del presidente de Xi Jinping.

En unas protestas consideradas como históricas, miles de personas pidieron que se pusiera el fin a las medidas que han afectado a la economía y a la sociedad del gigante asiático durante tres años. La política para evitar la propagación del covid fue finalmente revertida por el líder chino y las alarmas no han tardado en sonar tanto dentro como fuera de las fronteras de China. Hospitales saturados, cifras inexactas y el miedo a que vuelvan los peores escenarios de la pandemia. Algunas personas buscan a los culpables.

"Aquellos cuyos medios de subsistencia no se vieron afectados y que querían abrirse para tener la libertad de comer, beber y jugar, que realmente pensaron que después de abrir todo estaría bien y que podrían divertirse y pasear como quisieran, son estúpidos, así que ni siquiera vale la pena mi furia y mi odio", escribió el escritor Zhang Yian en la red social Weibo. En otra publicación, un usuario de la misma plataforma apuntó que "nunca duden de la política de covid cero porque es definitivamente lo mejor para todos los chinos".

Algunas de las descripciones de aquellos que se manifestaron el pasado diciembre no dejan indiferente: "Ignoran la pandemia, son despiadados con la vida", afirma uno de los usuarios. Son "la escoria de la sociedad. Recuerden a los que golpearon las puertas y destrozaron los muros por la libertad", concluye otro de los usuarios.

El final drástico de la política covid fue una sorpresa para muchos y, en los últimos tres años, los chinos fueron el objetivo de la propaganda para defender la eficiencia de las medidas que contrastaban con la situación en Occidente, especialmente en Estados Unidos. "Muchas personas naturalizaron la idea de que los costos económicos son necesarios en este tipo de circunstancias, dado que la guerra popular contra el covid fue un esfuerzo total que requirió algunos sacrificios. Mientras tanto, algunos segmentos de la sociedad china se vieron sobrecargados por los costos económicos de la política de cero covid", explica Alicja Bachulska, experta en política exterior China e investigadora del European Council on Foreign Relations (ECFR), a El Confidencial.

En un futuro cercano, todo indica a que algunos grupos sociales se verán más afectados que otros y que los más vulnerables, como los trabajadores de las áreas rurales, "experimentarán la apertura del covid de manera más drástica que la clase media urbana con suficientes recursos e infraestructura para sobrevivir a la crisis", continúa la investigadora.

Los datos secretos sobre el covid

Las consecuencias del fin de covid cero llegaron primero a grandes ciudades como Shanghái, que ha sufrido un aumento considerable de los casos. Sin embargo, en los últimos días, los efectos han llegado también a las zonas rurales y los primeros informes apuntan a un alto número de fallecimientos en algunas aldeas y a una saturación de los hospitales. Con o sin pandemia, los servicios sanitarios no son los mismos fuera que dentro de las ciudades y se calcula que las áreas urbanas cuentan con el doble de camas per cápita en cuidados intensivos. Además, en las áreas rurales hay una población más envejecida, porque muchos jóvenes se van a las grandes ciudades a buscar trabajo. Todos estos aspectos indican que un empeoramiento de la situación por el covid no afecta de la misma manera a aquellas personas que viven el campo y, tal y como apuntaba Bachulska, esta desigualdad puede provocar una división de la población.

La política de Xi fue un acto de valentía para unos y una condena económica para otros, pero esta brecha coincide con las diferencias entre la crisis actual por el aumento de contagios y la información que ofrece el Gobierno chino. Algunos estudios apuntan a que más de 9.000 personas mueren al día y que los hospitales no dan abasto. Las incineraciones han sufrido otro pico y han vuelto a convertirse en uno de los pocos medidores de las muertes por la enfermedad --en China prácticamente no se entierra a los fallecidos y todos son incinerados--. Toda esta situación podría incluso ir a peor a partir de este domingo, cuando el Gobierno pondrá el broche a las cuarentenas obligatorias para las personas que lleguen al país. Además, a finales de enero se celebrará el Año Nuevo Chino y se prevé que miles de personas se vayan de vacaciones y se muevan tanto dentro como fuera del país.

Mientras tanto, la Organización Mundial de la Salud, que había adoptado una posición tranquilizadora sobre el avance de la pandemia, alertó de la poca información que facilita China. "Creemos que las cifras actuales que se publican en China subestiman el verdadero impacto de la enfermedad en términos de ingresos hospitalarios, en términos de ingresos en la UCI y, en particular, en términos de muertes", dijo la OMS en un informe.

El Gobierno chino solo ha registrado 22 muertos por covid desde diciembre y ha reducido los criterios para clasificar las muertes, lo que indica que las estadísticas de Pekín no reflejan la realidad de lo que está pasando. La Unión Europea y Estados Unidos han tomado nuevas medidas para evitar que la nueva ola llegue de manera masiva a sus fronteras y ni uno ni otro confía en la gestión de Jinping. Esta imagen no solamente afecta a la imagen internacional del líder chino, sino que puede provocar un aumento del descontento entre la población china.

Después de las protestas, el Partido Comunista debe equilibrar muchos factores para mantener la estabilidad. "Parece que las consideraciones económicas han ganado la partida, con la creciente necesidad de estabilizar el mercado interno de China, agotado tanto por los bloqueos continuos como por sus propios problemas estructurales. Sin embargo, si el número de muertes sigue aumentando, esto aún podría tener un efecto desestabilizador en la legitimidad del partido", afirma Alicja Bachulska.

Prácticamente de la noche a la mañana, la censura relacionada con las manifestaciones en varios puntos de China desapareció, aunque ahora no se habla de ellas para protestar contra el Gobierno, sino contra las personas que salieron a las calles para pedir el fin de las restricciones por la pandemia. Estas críticas son una manera de canalizar la frustración por un empeoramiento de la situación, pero tienen un límite. Todos pueden escribir sobre esto en internet, "pero no al grado de permitir críticas sobre quien lo decidió, es decir, Xi Jinping y el Gobierno central. Le dan cierto espacio a las opiniones de ambos lados, cierto grado de debate y dejan que la información fluya un poco, pero hay un límite claro", dijo Xiao Qiang, investigador sobre libertad en internet de la Universidad de Berkeley, a Wall Street Journal.

Al respecto, la experta en política china de ECFR añadió que los medios chinos, tanto los tradicionales como los digitales, están altamente controlados por el Estado. "Por lo tanto, la disponibilidad de información relacionada con covid depende de las necesidades y objetivos actuales del partido. Por el momento, el Gobierno está tratando de minimizar la crisis, censurando contenido más drástico, como fotografías o vídeos que muestran hospitales abrumados", señala a este periódico. A pesar de que los internautas pueden ser muy creativos para evadir la censura, la mayoría de los mensajes en el país intentan paliar la crisis, por ejemplo, asegurando que los efectos del covid a largo plazo no existen, aunque hace no tanto tiempo afirmaban todo lo contrario.

Covid cero sí, pero no así

Entre tanto desconcierto, algunas personas, sobre todo en zonas rurales, siguen sus vidas como si la política de cero covid siguiera vigente. Una mujer de la zona de Shijiazhuang, al norte del país, afirmó que estaba en contra de la relajación de las medidas y que, a pesar de que podía moverse con más libertad, seguía sin llevar a sus hijos físicamente a la escuela y a realizar otras actividades.

Algunos analistas y personalidades de la sociedad china no se posicionan ni a favor ni en contra del fin del covid cero. En medio de una división social visible en redes sociales, ellos apuntan por un punto medio. "La flexibilización es inevitable, pero no debe hacerse de esta manera. Si se compara la epidemia con la guerra, esto no es una retirada, es una huida", opinó el escritor Zhang Yian.

Un médico de Wuhan, que prefirió mantener su nombre en el anonimato, opinó igual en una entrevista con Foreign Policy. "No estamos en contra de la apertura, pero sí de cómo se está llevando a cabo", dijo. En su opinión, el hospital en el que trabaja no estaba listo para los efectos del levantamiento de las medidas y algunas escenas de las últimas semanas recordaron a las de principios de 2020.

Los hospitales saturados, un número descontrolado de contagiados y una sociedad dividida. ¿Podría Xi Jinping dar marcha atrás en su decisión de poner fin a la política de covid cero? Las protestas que acabaron con ella podrían retomarse si la situación empeora en China, aunque el Gobierno chino no tiene como hábito reconocer sus errores. "No se puede descartar nada en este punto, pero parece que se tomó la decisión política en lo más alto del sistema político, lo que sugiere la participación personal de Xi Jinping. Cualquier reversión repentina de una política de tan largo alcance dependerá del cálculo costo-beneficio", afirma Alicja Bachulska.

[Fuente: Por Mónica Redondo, El Confidencial, Madrid, 06ene23]

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