Causa n 13/84

CAPITULO XIII


CAPITULO XIII: (Cuestiones de hecho Nros. 100, 101, 102, 103, 104, lO5, 106, 107,112, 113 y complementarias aportadas por las defensas)

En los centros de cautiverio los secuestrados fueron interrogados en la casi totalidad de los casos bajo tormentos a través de métodos de tortura similares.

Las conclusiones a las que se arriba precedentemente inician, junto con el tema de los secuestros ya tratado, uno de los capítulos más significativos del proceder enjuiciado, pues el tormento fue, en la enorme mayoría de los casos, la forma indiscriminadamente aplicada para interrogar a los secuestrados.

No existe constancia en autos de algún centro de cautiverio donde no se aplicaran medios de tortura y, en casi todos, la uniformidad de sistemas aparece manifiesta. Sólo pueden señalarse pequeñas variantes de tácticas o de modos, pero al pasaje de corriente eléctrica, los golpes y la asfixia, se repiten en casi la totalidad de los casos investigados, cualquiera sea la fuerza de la que dependía el centro o su ubicación geográfica.

Ello se prueba con los dichos de los testigos que han depuesto en la audiencia, como víctimas de tormentos, a saber:

Alcides Antonio Chiesa, Víctor Melchor Basterra, Enrique Fuckman, Ramón Miralles, Carlos A. De Francesco, Luis Alberto Colombi, Alberto Cruz Lucero, Juan Claudio Chavanne, Pedro Antonio Cerviño, Raúl Aguirre Saravia, Alberto Felipe Maly, Angel Florindo Ruani, Carlos Muñoz, Hugo Néstor Carballo, Leonardo Dimas Núñez, Alberto Carmelo Garritano, Javier Antonio Casaretto, Juan Agustín Guillen, Mónica Elvira Brull de Guillen, Gilberto R. Ponce, Héctor Anibal Ratto, Iris Etelvina Pereyra de Avellaneda, Nelva Alicia Méndez de Falcone, Nora Alicia Ungaro, Jorge Oscar Cardozo, Carlos R. López Echagüe, Pedro Luis Eugenio Greaves, Eduardo Oscar Covarrubias, Gregorio Magno Quintana, Adriana Beatriz Corzaletti, Liliana Inés Deutsch, Arturo Miguel Ruffa, Juan José López, Ramón Aquiles Verón, Angélica Goyeneche, Jacobo Timmerman, Antonio Ricardo Ufferer, Alberto Bujía, María G. De La Rosa, Héctor Mariano Ballent, Alberto Salomón Liberman, Susana Leiracha de Barros, Osvaldo Barros, Mirta Clara de Salas, Graciela Irma Trotta, Irma Angélica Casas, Olga Regina Moyano, Cecilia Vázquez de Lutski, Adriana Elba Arce, Víctor Alberto Carminatti, Pablo Alejandro Díaz, Susana Cecilia Suzzara, Alfredo Pedro Bravo, Walter Dokters, Andrés Castillo, Víctor Basterra, Roberto Oscar Arrigo, Dora Beatriz Garín, Gustavo Darío López, Néstor Daniel Bambozzi, Faustino José Carlos Fernández, Sergio Andrés Voitzuk, Asilú Sonia Manceiro de Pérez, María Elba Rama Molla, Enrique Rodríguez Larreta Piera, Enrique Rodríguez Larreta Martínez, María del Carmen Pérez de Sosa, Humberto Filemón Campos, Horacio Hugo Russo, Raúl Eduardo Contreras, Orlando Niro, Ana María Caracoche de Gatica, Guillermo Rolando Puerta, Mercedes Cordero, Gustavo Caraballo, Zulema Dina Chester, Bernardo Florio Schiffrin, Félix Granovsky, Osvaldo Acosta, Carlos García, Nora Beatriz López, Raúl Eduardo Acquaviva, Mónica Marisa Córdoba, Alberto Próspero Barriet Viedma, Susana Leonor Caride, Porfirio Fernández, Nora Beatriz Bernal, Juan Carlos Guarino, Isabel Teresa Cerruti, Isabel Mercedes Blanco de Ghezan Fernández, Jorge Alberto Braiza, Adriana Claudia Trillo de Braiza, Estrella Espasandin Iglesias, Norberto Ignacio Liwski, María Amalia Marrón, Carlos Enrique Pérez Rizzo, Samuel L. Zaidman, Alfredo Luis Chávez, Alejandra Naftal, Antonio Zárate, Horacio S. Levy, Jorge González, Mario R. Falco, Jorge F. Watts, Guillermo M. Fernández, Rodolfo A. Barberán, Hugo Pascual Luciani, Sara Rita Méndez' Lompodio, Héctor Eduardo Piccini, Ana Inés Quadros Herrera, Margarita Michelini, Francisco Nicolás Gutiérrez, Alfredo Nicolás Battaglia, Jorge Norberto Alleaga, Marcelo Gustavo Daelli, Fermín Gregorio Alvarez, Ana María Careaga, Delia Barrera y Ferrando, Miguel Angel D'Agostino, Carlos Enrique Miralles, Matilde Palmieri Juárez Vda. de Cerviño, Alejandra Tadei, Juan Maximiliano Orozco, Guillermo Alberto Lorusso, Edgardo Basile, Marta García de Candeloro, Américo O. Abrigo, Claudio M. Tamburrini, Juan C. Benítez, Pedro A. Velázquez Ibarra, Thelma Jara de Cabezas, Mary Rodríguez de Ibarrola, Carmen Graciela Floriani, Daniel E. Rosomano, Susana M. Sastre, Saverio Cinquemani, Carlos Bevilaqua, Graciela B. Daleo, Elena Alfaro, Daniel Romano, Miriam Lewin de García, Camilo Francisco Campos, Gustavo Contemponi, Aparicio Etcheverry, Alberto Osvaldo Levy, Angel B. Bustelo, Gladis Evarista Cuervo, Gustavo Angel Roberto Píccolo, Enrique Mario Ghezan, Ana María Ferrari de Fernández, Lázaro Jaime Gladstein, Ricardo Daniel Weschemberg, Alvaro Aragón, Serafín Barreira García, Aída Pérez Jara de Barreira García, Fernando Eustaquio Adamov, Alberto Osvaldo Derman, María Angélica Pérez de Micflick, Rubén Darío Martínez, Juan Antonio Frega, Eulogia Cordero de Guernica, Eduardo Gustavo Roth, Ricardo Mengatto, Francisco Manuel García Fernández, Hipólito Solari Yrigoyen, Héctor Narváez, Elmer Pascual Guillermo Fessia y Gastón Zina Figueredo. Muchos de los testimonios que se han citado demuestran la promiscuidad que generalmente se daba entre los alojamientos precarios de las víctimas y los lugares destinados específicamente al tormento, de manera tal que los cautivos percibían claramente los sonidos de las torturas, mientras que otros fueron obligados directamente a presenciarlas. Así los casos de Nora Beatriz López, Raúl Eduardo Acquaviva, Mónica Marisa Córdoba, Alberto Próspero Barriet Viedma, Elsa Ramona Lombardo, Susana Leonor Caride, Isabel Mercedes Blanco de Ghezan Fernández, Adriana Claudia Trillo de raiza, Estrella Espasandin Iglesias, Silvio Octavio Viotti, Silvio Octavio Viotti (h), María Amalia Marrón, Carlos Enrique Pérez Risso, Eulogia Cordero de Guernica, Eduardo Gustavo Roth, Hipólito Solari Yrigoyen, Elmer Pascual Guillermo Fessia, Angel Bartolo Bustelo, Juan Daniel Porta, Enrique Mario Ghezan, Ana María Ferrari de Fernández, Lázaro Jaime Gladstein, Ricardo Daniel Wescheberg, Alvaro Aragón, Claudio Niro, Mario Feliz, Horacio Hugo Russo, Fernando Eustaquio Adamov, Alberto Osvaldo Derman, Norma Esther Leanza de Chiesa, Miguel Angel Laborde, Adriana Calvo de Laborde, María Angélica Pérez de Micflick, Juan Antonio Frega, Marta H. García de Candeloro, Américo O. Abrigo, Claudio M. Tamburrini, Juan C. Benítez, Pedro A. Velázquez Ibarra, Aníbal C. Villaflor, Carmen Graciela Floriani, Perla Wainstein de Coldman, Susana M. Sastre, Carlos Bivilaqua,José L. Giorno, Elena Alfaro, Miriam Lewin de García, Gustavo A. Contepomi, Luis Canale, Víctor Melchor Basterra, Enrique Fuckman, Lucas Orfanó, Cecilia Zuzzara, Carlos Muñoz, Leonardo Dimas Nuñez, Iris Etelvina Pereira de Avellaneda, Pedro Luis Eugenio Greaves, Arturo Mguel Ruffa, Ramón Aquiles Verón, Luisa Villar Riat de Miralles, Julio César Miralles, Jacobo Timmerman, Antonio Ricardo Ufferer, María G. De La Rosa, Alberto Salomón Liberman, Osvaldo Barros, Mirta Clara de Salas, Gracíela Irma Trotta, Cecilia Vázquez de Lutski, Antonio Rivero, Adriana Elba Arce, Pablo Alejandro Díaz, Antonio Rafael Zárate, Lidia Gutiérrez, Walter Dokters, Juan Cristobal Mainer, Roberto Oscar Arrigo, Ana María Mohaded, Néstor Daniel Bambozzi, Faustino José Carlos Fernández, Sergio Andrés Voitzuk, Asilú Sonia Manceiro de Pérez, María Elba Rama Molla, Enrique Rodríguez Larreta Martínez, Enrique Rodríguez Larreta Piera, Darío Emilio Machado, Orlando Niro, Omar Eduardo Torres, Ramón Javier Arozarena, Marisel Marta Mainer, Rubén Fernando Schell, Armando Víctor Luchina, Enrique Godoy, Samuel L. Zaidman, Horacio S. Levy, Jorge González, Jorge F. Watts, Norma Cristina Cozzi, Hugo Pascual Luciani, Sara Rita Méndez Lompodio, Elena Raquel Corbin de Capisano, Ana Inés Quadros Herrera, Margarita Michelini, Marcelo Gustavo Daelli, Ana María Careaga, Miguel Ramella, Martín Aberg Cobo, Carlos Enrique Miralles, Matilde Palmieri Juarez Vda. de Cerviño, Alejandra Tadeiy Guillermo Alberto Lorusso.

Entre estos últimos, a veces, los propios familiares de las víctimas percibían sus torturas. Así, da cuenta Iris Etelvina Pereira de Avellaneda que oía los apremios a que estaba siendo sometido su hijo Floreal, de catorce años de edad, en otro ámbito de la misma dependencia policial n que se encontraban. Cuenta que oyó el ruego que el menor le hacía para que la madre pusiera fin al castigo contando lo que sabía de la fuga del padre, dato éste que, en definitiva, era lo único que interesaba a los aprehensores. Los tormentos oídos por la madre fueron luego comprobados con el hallazgo del cadáver de su hijo en las costas uruguayas del Río de la Plata.

A algunas víctimas se las torturó junto a otras, como lo relatan:

Hugo Pascual Luciani, Olga Regina Moyano, Nora Beatriz López, Nora Beatriz Bernal, Elena Alfaro, Angel Florindo Ruani, Leonardo Dimas Núñez.

Leonardo Dimas Nuñez manifiesta que lo torturaron en un mismo acto conjuntamente con Mauricio Weinstein y Juan Carlos Martire; "los tiraron sobre su cuerpo (sic.)".

También prestaron testimonio los que vieron secuelas o rastros del tormento en el cuerpo de los cautivos, a saber:

Asilu Sonia Manceiro de Pérez, María Elba Rama Molla, Enrique Rodríguez Larreta Piera, Enrique Rodríguez Larreta Martínez, Carlos Alberto Melián, Alberto C. Barbeito, María del Carmen Pérez de Sosa, Armando R. Fertita, Adelina Moncalvillo, Guillermo Rolando Puerta, Armando V. Luchina, Cecilia Vázquez de Lutski, Olga Regina Moyano, Pablo Alejandro Díaz, Edgar Rubén Chabrol, Susana Cecilia Suzzara, Andrés Castillo, Lila Victoria Pastoriza de Jozami, Víctor Basterra, Roberto Oscar Arrigo, Raúl Acosta, Ana María Mohaded, Francisco José Elena, Elsa Ramona Lombardo, María Amalia Marrón, Carlos Enrique Pérez Risso, Hipólito Solari Yrigoyen, Washington Francisco Pérez Rossini, Evarista Gladis Cuervo, Juan Daniel Porta, Ana María Ferrari de Fernández, Ricardo Daniel Weschemberg, Alvaro Aragón, Beatriz Susana Castiglione de Covarrubias, Claudio Niro, Horacio Hugo Russo, Miguel Angel Laborde, María Angélica Pérez de Micflick, Claudio M. Tamburrini, Mary Rodríguez de Ibarrola, Juan C. Apezteguía, Perla Wainstein de Coldman, Susana M. Sastre, Elena Alfaro, Daniel Romano, Gustavo A. Contepomi, Nicolasa Zárate de Salamone, Domingo Moncalvillo, Víctor Melchor Basterra, Julio Lareau, Carlos Muñoz, Nora Alicia Ungaro, Julio César Miralles, María G. De La Rosa, Alberto Salomón Liberman, Raúl Tierno, Osvaldo Barros, Beatriz Taub, Graciela Irma Trotta, Marcelo Gustavo Daelli, Pablo Alejandro Díaz, Carlos Enrique Miralles, Alejandra Tadei, Alejandra Naftal, Antonio Zárate.

El testigo Raúl Tierno visitó a su hijo Patricio -luego muerto en un supuesto intento de fuga- y lo encontró físicamente transformado, con una pérdida de 20 kgs. en su peso y visibles marcas y lastimaduras en sus muñecas y piernas.

La testigo Nicolasa Zárate de Salamone ubicó a su hija Nilda Susana Salomone de Guevara en una dependencia policial de la Ciudad de La Plata, después de un mes de su aprehensión, con huellas de haber sido maltratada y lesionada.

Otros relatos hablan de que, cuando las circunstancias lo permitían, se daban entre sí ayuda y cuidados, pues algunas víctimas habían quedado en estado de no poder valerse por sí mismas.

La testigo Gladis Evarista Cuervo realizó un conmovedor relato de su martirio, dijo "...luego, de eso me picanearon, y me preguntaban por gente del hospital, me preguntaban las cosas mas disparatadas, dónde estaba Firmenich, dónde vivía Galimberti, decían que yo era la mujer de Vaca Narvaja, con qué médico del hospital me acostaba, bueno, después de la picana, sufrí otra serie de torturas en días sucesivos, me hicieron el submarino, que le llaman ellos, en una bañera llena de agua fría, eso me lo hicieron varias veces, volvieron a golpearme, me rompieron el esternón y las costillas, en otra de de las oportunidades, en que me torturaban, me quemaron, me quemaron con cigarrillos, me prendieron fuego al vello del pubis, y me quemaron con encendedores, las piernas, el cuello, en el cuello tuve que hacerme ya dos cirugías plásticas para recuperar la movilidad, y modificar un poco la parte estética por que había quedado muy afectada, después de eso, un día, yo estaba ya totalmente deshecha por la tortura, me tenían siempre dentro de un placard, me ataban las manos a la espalda, y las manos me las ataban a los pies, por detrás, lo que ellos llamaban en avión, en algunas oportunidades, me dejaron las manos atadas adelante, entonces, yo me bajé la venda, y dentro del placard, en los estantes, había tarjetitas, de las voluntarias del hospital que decían felices fiestas, feliz navidad, centro de voluntarias del policlínico Posadas, entonces allí, empezé a sospechar que estaba en el hospital, por que, además, ya había reconocido entre quienes me torturaban a varios de los miembros de la guardia de seguridad, y después de eso, un día, me pusieron en una habitación siempre totalmente desnuda y me sentaron ellos porque yo ya no podía sentarme por mis propios medios, y trajeron al doctor Jorge Roitman, y la doctora Jakeline Romano, y los pusieron ahí, nos pusieron a los tres, ellos estaban desnudos y aparentemente no había sido golpeados...sobre un escritorio o mesa no se, era una superficie de madera, allí comenzaron a torturarme es decir, me golpeaban la cara, me apretaban los pezones, me arrancaban el vello del pubis, y me dijeron, esto es la aceituna del vermouth,, lo bueno viene después, yo permanecí varias horas allí, escuchando el movimiento del hospital, y de los pasillos, y cuando todos esos movimientos o ruidos hubieron cesado, me tomaron..., me envolvieron en una manta me cargaron al hombro, y me sacaron por una de las puertas laterales, del hospital, me tiraron en el fondo de una camioneta o algo por el estilo, y después de dar varias vueltas, me bajaron nuevamente, subieron una escalera de madera, y me tiraron en el piso de una habitación, allí me desnudaron me arrancaron una cadenita que llevaba con la virgen de luján y me dijeron para que querés estas cosas si vos sos judía, despues, empezaron a golpearme, a golpes de puño y me decían, donde estan los volantes de montoneros... despues, ellos ordenaron que no me torturasen mas, entonces, no me hacían las torturas habituales, sino que venían y me pisaban las costillas rotas, me agarraban de los cabellos y me arrastraban por el piso, y en una oportunidad, vino COPSINOLA, cantando la marcha de San Lorenzo, y me pinchaba con una espada o no se bien que era, una cosa afilada y larga..." Los médicos forenses corroboraron en la causa la existencia de de las cicatrices cuya etiología corresponde al relato.

El obispo Miguel Esteban Hesayne contó al Tribunal de qué manera el Ministro del Interior, el Gobernador de Río Negro y uno de sus ministros -todos militares- le explicaron la necesidad de la tortura en casos de urgencia y para conseguir información.

Asimismo, durante el secuestro, se inponía a los cautivos condiciones inhumanas de vida, que comprendían a muchos el déficit casi total de alimentación, el alojamiento en lugares insalubres, en los que no podían sustraerse de percibir los lamentos o ruidos que se producían al torturarse a otros cautivos y el permanente anuncio, a través de hechos y de palabras de que se encontraban absolutamante desprotegidos y exclusivamente a merced de sus secuestradores.

De los relatos de todos los testigos que fueron víctimas de secuestros, se desprende el total estado de indefensión en que se hallaban pues, principalmente de hecho aunque también de palabra, se le hacía conocer que se encontraban absolutamente desprotegidos y sometidos a la exclusiva voluntad de los secuestradores. Ya desde el momento mismo de la aprehensión quedaba claro que nadie iba a acudir en su ayuda. Pero a ello se agregaba el encapuchamiento inmediato; el traslado en el baúl o en el piso de un auto, o en un camión, maniatados; la llegada a un lugar desconocido donde casi siempre recibían de inmediato los golpes o la tortura; el alojamiento en "cuchas", boxes, "tubos", sobre un jergón o directamente en el suelo; el descubrimiento de que había otras personas en igual situación que llevaban largo tiempo así; la incógnita sobre cuál sería el desenlace y cuánto duraría; las amenazas de toda índole; la escasa y mala comida; la precariedad cuando no la ausencia de medios para satisfacer las necesidades fisiológicas; la falta de higiene y de atención médica; los quejidos; el desprecio y mal trato de los guardias; y todas las demás vivencias que fueron relatadas con detalle en el curso de la audiencia.

También a ello se sumaba, a veces, la angustia de quien había sido secuestrado con algún familiar y que sufría ambos padecimientos simultáneamente.

Todo ello debía seguramente crear en la víctima una sensación de pánico cuya magnitud no es fácil comprender ni imaginar, pero que, en sí, constituye también un horroroso tormento.

La coincidencia de los testimonios hace innecesaria su enumeración pues la lista se superpondría con la de todos los testigos que fueron víctimas.

El testigo Américo Oscar Abrigo, dice que en un momento del interrogatorio, quien se encargaba de esa tarea, le dijo "...Mirá acá en esta casa, no hay abogados, no hay jueces, no hay nada, nosotros somos los superhombres, nosotros tenemos el poder de la vida de todos ustedes, así que acá vas a tener que decir la verdad, sino vas a salir para arriba...."

La señora Nelva Alicia de Falcone contó que, saliendo de la tortura escuchó a un guardia decir: "Bueno, coronel, terminamos con Falcone, le dimos un tiro en la nuca" y responder al otro "Bueno, al fin y al cabo no tenía mucho más, porque estaba bastante enfermo".

El testigo Guillermo Marcelo Fernández, refiere que en un interrogatorio que le realizó el jefe del campo, le dijo "...Yo soy el juez...soy el que decide si vas a vivir o morir..."

Cuando la llevaban para aplicarle picana eléctrica, cuenta la testigo Mónica Elvira Brul de Guillen, ciega y embarazada, que el guardia "Julián" opinó que si otra detenida que tenía un embarazo de 6 meses se la había "aguantado", ella "también se la tenía que bancar".

Pablo Alejandro Diaz escuchó decir: "Se murió, tírala a los perros, enterrala, qué se yo; se te murió a vos..."

La abundante prueba testimonial analizada, se ve reforzada con las declaraciones prestadas por los mismos y otros testigos en distintas causas judiciales promovidas por similares ilícitos y que corren por cuerda de este proceso.

Así Carlos Enrique Miralles (fs. 609); Gustavo Garaballo (fs. 502); Ramón Miralles (fs. 395); Silvia Cristina Fanjul (fs. 1415); Dante Marra (fs. 1548); Julio César Miralles (fs. 483); Alberto Bujía; Juan Gramano (fs. 820); Alberto Mariano Ballent (fs.698); Alberto Salomón Liberman (fs. 712; Juan Destéfano (fs.832); Juan Paino (fs. 860); Jacobo Timermann(fs. 939); Rubén Diéguez (fs. 323); Alfredo Bravo (fs. 76); Mariano Ballent (fs. 699); Blanca Buda de Abelman (fs. 699); Osvaldo Papaleo (fs. 107); Omar Espósito y Juan Ramón Nazar (fs. 168); declaran en la causa seguida al General Ramón Camps radicada en el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas.

En los autos N 1-Q-84 "querella promovída contra el General Luciano B. Menéndez y otros, del Juzgado Federal N 1, de Córdoba", prestan declaración Rodolfo Francisco Sofanor Novillo Corvalán (fs. 215); Alberto Domingo Colasky (fs. 360); César Hugo Laconi (fs. 364); Juan Carlos Ferreyra (fs. 370); Rosario Peralta (fs. 373): Mónica C. Leunda (fs. 378), María Isabel Giacobbe (fs. 395); Mario Jaime Zarcensky (fs. 408); y Adriana Cortalezzi (fs. 424), quienes en todos los casos padecieron las torturas en el centro de cautiverio donde estuvieron alojados.

Inés Vázquez (fs. 70); Darío Emilio Machado (fs. 105); Jorge Federico Watts (fs.,112); Faustino José Carlos Fernández (fs. 122); Raúl Eduardo Contreras (fs. 133); Quillermo Alberto Lorusso (fs. 143); Horacio Hugo Russo (fs. 155); Hipólito Albornoz (fs. 255); Alfredo Luis Chaves (fs. 398); María Angélica Pérez de Micflik (fs. 426): Hugo Pascual Luciani (fs. 490); Estrella Iglesias (fs. 525); Juan Carlos Benitez (fs. 778); Enrique Jorge Varrín (fs. 910) y Samuel Zaidman (fs. 937), prestan testimonio en la causa "BENET s/denuncia, del Juzgado Penal N 7, del Departamento Judicial de San Isidro, Provincia de Buenos Aires.

Ana María Careaga (fs. 296) "Causa Valoy de Guanini, María s/privación ilegal de la libertad, Juzgado Inst. N 1, Secretaría ex D'Emilio"; Iris Etelvina Pereyra (fs. 91) "Causa 28976, Juzgado Federal N 1 de San Martín, Provincia de Buenos Aires"; Ismael Rojas y Adriano Acosta (fs. 15 y 17) "Sumario 7158124, Juzgado de Instrucción Militar VII Brigada de Infantería"; Pablo Leonardo Martínez (fs. 57y 101) "Causa 40864, Antecedentes remitidos por el Sr. Fiscal Federal Alberto Pioti, Juzgado Penal N 2, San Nicolás, Provincia de Buenos Aires", Liliana M. de Salami (fs, 18) "causa N 32320, Juzgado Federal N 2 de Rosario Provincia de Santa Fe"; Arturo Miguel Ruffa (fs. 20) "Causa s/denuncia, Juzgado Federal Dr. Becerra Ferrer, Córdoba"; Daniel Osvaldo Pina (fs. 33); Roberto Marmolero (fs. 7 y Jorge Reynaldo Puebla (fs.37) "Causa 74165-A del Juzgado Federal N 1 de Mendoza"; Ana María Moro de Cheroni "Expte. 77/84, Casletini, Mirta J. y otros s/priv. ilegítima de la libertad y tormentos, Juzgado de Instrucción 10 Nominación, Rosario,"; Ana María Arrastía Mendoza "Causa Prigione, Juan H. y otros s/privación ilegal de la libertad, Juzgado de Instrucción N 3 Secretaría 108, Capital Federal"; Jorge Roberto Gaidamo (fs. 215); Gustavo R. Blanco (fs. 241); Estefanos Azamm Manzur (fs. 271) y Héctor D. Retamar (fs. 280) "Causa N 13279, Moller, Guillermo s/denuncia privación ilegal de la libertad, Juzgado de Instrucción N 13, Secretaría 138 de la Capital Federal; Alberto Eduardo Girondo "Causa N 8653 Domon, Alicia y otros s/privación ilegítima de la libertad, Juzgado Federal N 5 de Capital Federal; David Jorge Brid (fs. 41/42, 54/55), Jorge Oscar Cardozo, Gustavo Sergio Fernández y Miguel Ramella, "Causa Leg. 232-JIM-B 1 Expte. 5.124.245 - Expte. 25.979, Brid, Juan C. y otros Fuerza Aérea"; Mario Nairotti Artola "Causa N 37.894-B seguida contra el nombrado por infracción art. 213 Ley 20.840, del Juzgado Federal de Mendoza, en la cual recayó sentencia absolutoria a su favor" y Elida Stantic, " Causa N 17.974, Juzgado Penal N 2 de La Plata" también se pronuncian en la misma forma.

En la causa "Feced, Agustín y otros s/homicidio, violación y torturas, letra AT 4, N 0950/2665" radicada en el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas", se acumulan distintos expedientes, en donde prestan declaración en carácter de denunciantes y testigos Laura Alicia Torresetti, Juan Pablo Bustamante, Esteban Rodolfo Mariño, Adrián Héctor Da Rosa, Ana Esther Koldorf, Elba Juana Ferrero; Elida Deheza, Marcelino Panicali, Francisco Van Bove, Daniel Gustavo Collán, Lelia Ferrarese, Laura Elsa Fernández de Tasada, Benito Espinoza, Ester Cristina Bernal, Juan Antonio Rivero, Olga Regina Moyano, Adriana Elba Arce, María Luchetti de Bettanin, Elba P. de Bettanin, Angel Florindo Ruani, Eduardo Raúl Nasini y Azucena Solana.

Todos son contestes en afirmar, que fueron objeto de apremios ilegales, mediante el paso de corriente eléctrica en sus cuerpos, o que escucharon los quejidos y sufrimientos de otros cautivos por efecto de las mismas acciones; algunos vieron a seres familiares en ese trance, otros fueron víctimas de violación, como Laura A. Torresetti, o de simulaciones de fusilamientos.

La gran cantidad de testimonios oídos por el Tribunal, concordantes con el punto y con las declaraciones anteriores efectuadas en otros expedientes, y la imposibilidad de que semejante coincidencia numérica y temporal pueda responder a un concierto previo o campaña organizada, cono han aducido algunas defensas, frente a las reglas de apreciación probatoria propias del procedimiento militar y aún a las aplicables en cualquier juicio oral, suplen la ausencia de peritajes médicos sobre la existencia de las lesiones producidas por los tormentos. A su vez, el resultado negativo que arrojó el examen requerido en algunos casos, no enerva tal conclusión en razón del tiempo transcurrido desde que la tortura fuera aplicada.

Se añade a la fuerza probatoria de los elementos ya citados, los testimonios coincidentes recibidos por exhorto e incluso los colectados por la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas que -aun cuando no tienen el valor de los testimonios en sede judicial- poseen un alto contenido indiciario.


Nota editorial: El texto de la sentencia de la Causa n 13/84, debidamente certificado y validado, fue aportado al procedimiento 19/1997, que se sigue ante la Audiencia Nacional, por la defensa del ex Capitán de Corbeta Adolfo Scilingo para su utilizacin en el recurso que éste presentara ante el Tribunal Constitucional español en septiembre de 1999.

En el análisis de las pruebas documentales del sumario 19/1997 (Rollo de Sala 139/1997) realizado durante el ao 2003, el Equipo Nizkor ha procedido a su íntegra digitalización y su posterior procesamiento para su edición, producción y puesta en servidor durante 2005 y 2006.

La versión publicada online es copia fiel del original de la Causa 13, habiéndose mantenido incluso los errores ortográficos y tipográficos de la sentencia original.

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© Equipo Nizkor, septiembre de 2006


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Editado electrónicamente por el Equipo Nizkor- Derechos Human Rights el 30sep06