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19sep06
Sentencia contra Etchecolatz por crímenes contra la humanidad
///Plata, septiembre de 2006.- Y VISTOS:En el día de la fecha se reúnen los integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N 1 de La Plata, Dres. Carlos Alberto Rozanski que lo preside, Horacio Alfredo Isaurralde y Norberto Lorenzo, a fin de fundar el veredicto en esta causa Nº 2251/06 procedente del Juzgado Federal Nº 3 de la ciudad de La Plata, seguida a MIGUEL OSVALDO ETCHECOLATZ, L.E. Nº 5.124.838, sin apodos, de 77 años de edad, argentino, nacido el 1º de mayo de 1929 en Azul -Provincia de Buenos Aires-, hijo de Manuel Etchecolatz (f) y de Martina Santillán (f), casado, policía retirado (vive del sueldo que percibe), domiciliado en calle Boulevard del Nuevo Bosque entre Guaraníes y Tobas s/nº, Bosque Peralta Ramos, Mar del Plata -Provincia de Buenos Aires-, que sabe leer y escribir, que fue condenado y procesado con anterioridad. En representación del Ministerio Público Fiscal lo hizo el señor Fiscal General doctor Carlos Alberto Dulau Dumm; por los querellantes doctores Oscar Alberto Rodríguez, Marta Lidia Vedio y Javier Marcelo Percow como representantes legales de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos; el doctor Alejo Ramos Padilla en representación de las señoras María Isabel Chorobik de Mariani y Genoveva Dawson de Teruggi; por la representación de la señora Nilda Emma Eloy y el señor Jorge Julio López y por la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos los doctores Fernando Horacio Molinas, Ángela Alejandra Guadalupe Godoy, Liliana Noemí Mazea, Myriam Bregman, Alberto Palacio, Liliana Beatriz Molinari y Verónica Bogliano; y los doctores Luis Eduardo Boffi Carri Pérez y Adolfo Casabal Elía en representación del imputado; de cuyas constancias
RESULTA:
En la oportunidad prevista por el artículo 346 y concordantes del C.P.P.N., el señor Fiscal General Sergio Alejandro Franco en escrito agregado a fs. 2753/2775 y vuelta dio por completada la etapa de instrucción requiriendo la elevación de las actuaciones a juicio oral y público conforme dispone el artículo 347 del C.P.P.N respecto de Miguel Osvaldo Etchecolatz, dando cuenta en primer término de las distintas cuestiones de competencia que finalizaron con la radicación de estos autos en el Juzgado Federal Nº 3 a cargo del doctor Arnaldo Hugo Corazza; luego describió los hechos atribuidos al imputado y la prueba de su existencia, dando cuenta que el mismo fue Director General de Investigaciones de la Provincia de Buenos Aires entre el 5 de mayo de 1976 y el 28 de febrero de 1979, cumpliendo un rol clave dentro de la estructura represiva ilegal montada desde la Jefatura de Policía y conocida como "Circuito Camps", ya que a partir de allí se manejaban los distintos centros clandestinos de detención donde iban a parar las personas secuestradas, y allí eran torturadas y algunas ejecutadas, todo esto estaba dentro del área operacional 113 a cargo de autoridades militares. Está plenamente acreditado en esta causa, en la causa Nº 44 como en el marco del Juicio por la Verdad el señorío que Etchecolatz ejerció en el sistema de centro clandestinos de esta región.
En el caso de Diana Esmeralda Teruggi, tal como surge de las probanzas acumuladas en las presentes actuaciones, la misma fue muerta en su domicilio de calle 30 entre 55 y 56 de esta ciudad, el 24 de noviembre de 1976. Ese día, un gran operativo del que participaron fuerzas conjuntas (Ejército, Policía bonaerense, Armada) atacó la vivienda, sita en jurisdicción de la comisaría 5º de La Plata, con el fin de exterminar a sus ocupantes (murieron aquí tres personas mas además de Diana Teruggi), debiendo responder el procesado Etchecolatz en calidad de co-autor por el dominio funcional del hecho.
En el caso de Patricia Dell'Orto y Ambrosio Francisco de Marco con los elementos probatorios reunidos en autos se puede concluir que los nombrados fueron secuestrados de una quinta de la localidad de City Bell el 5 de noviembre de 1976, y vistos en uno de los centros clandestinos de detención que funcionaron en la localidad de Arana, donde fueron torturados y donde habrían sido ejecutados de sendos disparos en la cabeza (ver declaraciones de Jorge Julio López en estas actuaciones y en el Juicio por la Verdad).
En el caso de Nora Livia Formiga, Elena Arce Sahores y Margarita Delgado, las tres fueron secuestradas el 22 de noviembre de 1977 en el domicilio de la primera de las nombradas sito en calle 54 Nº 1271 de La Plata, y fueron vistas tanto en La Cacha como en la comisaría 8º de la policía bonaerense, habiendo sido víctimas de la aplicación de tormentos y luego fueron asesinadas, y sus cuerpos enterrados en tres tumbas del cementerio de La Plata como N.N., siendo comprobada su identidad luego de la exhumación de los cuerpos a través de análisis genéticos llevados a cabo por el Equipo Argentino de Antropología Forense. (cita los testimonios de Teresa Calderoni, Zenaide di Tomasso de Trivelli y de Nicolás Trivelli, libro de detenidos de la Seccional 8º, recibo de clausura y secuestro de los efectos del departamento en que fueran detenidas ilegalmente).
En el caso de Jorge Julio López, el mismo fue detenido ilegalmente el 27 de octubre de 1976, y mantenido en cautiverio hasta el 25 de junio de 1979, habiendo estado detenido en cuatrerismo de Arana, en el pozo de Arana, en las comisarías 5º y 8º de La Plata y finalmente en la Unidad 9 del Servicio Penitenciario Provincial a disposición del PEN, lugares en los que fue torturado y según su testimonio en esta causa y en el Juicio por la Verdad en ocasiones reconoció que fue torturado por Camps y Etchecolatz en persona, también aportó datos y nombres de otros detenidos en estos centros de detención (hay testimonios de que el mismo estuvo detenido en los lugares citados).
En el caso de Nilda Emma Eloy, fue secuestrada del domicilio de sus padres en la ciudad de La Plata el 1º de octubre de 1976 por un grupo de personas comandadas por el propio imputado Etchecolatz y llevada a distintos centros de detención La Cacha, Pozo de Quilmes, Pozo de Arana, el Vesubio y El Infierno, y la Comisaría 3º de Lanús, hasta que fue colocada a disposición del PEN y llevada a la cárcel de Villa Devoto donde recupera su libertad a principios de 1979. En estos centro clandestinos de detención fue torturada en reiteradas ocasiones, apoyándose no solo en sus declaraciones sino además en la de otras personas que estuvieron allí detenidas y que han sobrevivido (Jorge López, Emilce Moler, Gustavo Calotti, Walter Docters, Nora Ungaro, Horacio Matoso entre otros), testimonios del Juicio por la Verdad y documentación agregada en autos.
La conducta del imputado encuadra en el artículo 144 bis inciso 1º del Código Penal, con la agravante prevista en el último párrafo de dicho artículo en cuanto remite a los incisos 1º, 2º y 5º del artículo 142 del mismo cuerpo normativo, es decir el delito de privación ilegal de la libertad cometido utilizando ilegalmente su calidad de funcionario público, agravado por las circunstancias de haberse cometido con violencias o amenazas y haber durado la privación de libertad mas de un mes, debiendo responder en calidad de co-autor mediato por pertenecer a un aparato organizado de poder; y en calidad de autor respecto de Nilda Eloy por haber dirigido personalmente el procedimiento de su detención ilegal.
También debe encuadrarse su conducta dentro del artículo 144 ter del Código Penal por la aplicación de tormentos sufridos por las víctimas de autos en carácter de co-autor mediato como integrante de un aparato organizado de poder; y como autor directo en el caso de Jorge Julio López y Patricia Graciela Dell'Orto.
Respecto del homicidio de Diana Esmeralda Teruggi su conducta encuadra dentro del artículo 80 incisos 2 (alevosía) y 6 (concurso preordenado de dos o mas personas) en carácter de autor; y en los casos de Nora Formiga, Elena Arce Sahores, Margarita Delgado, Ambrosio de Marco y Patricia Dell'Orto debe aplicarse el artículo 80 incisos 2 ( alevosía y ensañamiento) y 6 (concurso premeditado de dos o mas personas) en calidad de co-autor mediato por haber sido cometidos en el marco del accionar de un aparato organizado de poder.
Cabe acotar que el señor Fiscal General de primera instancia también se expidió por los casos de Antonio Bettini y María de las Mercedes Hourquebie de Francese, los que por resolución de este Tribunal obrante a fs. 2976/2977 han sido separados para su tratamiento en este debate oral.
Igualmente formularon acusación los representantes de las querellas (fs. 2661/2681, 2694/2716, 2721/2757).
A fs. 2790/2803 el señor Juez a quo rechaza el pedido de la defensa de oposición de que se eleve a juicio esta causa, declarando clausurada la etapa instructoria y eleva la causa al Tribunal Oral que corresponda, ordenando que se forme causa por separado por los hechos relativos a la violación de Patricia Graciela Dell'Orto y el homicidio calificado de Antonio Bettini.
Finalizadas las audiencias para el debate, oportunamente fijadas, los letrados representantes de la querellas efectuaron sus alegatos.
Así, los letrados de Nilda Emma Eloy, Jorge Julio López y la Asociación de ex Detenidos Desaparecidos pidieron un cambio en la calificación y que se condene al imputado por el delito de genocidio, por haber formado parte de un plan de exterminio sistemático con el objetivo de cambiar la estructura económica del país, teniendo una participación fundamental en el mismo por el señorío fáctico que ostentaba en su cargo de Jefe de la Brigada de Investigaciones "la dictadura no mataba a cualquiera, el plan estaba dirigido a todos aquellos que realizaran formas de participación, que fueran un obstáculo al plan que se quería imponer". La participación del procesado Etchecolatz en los hechos investigados, surge de los múltiples testimonios aportados durante las audiencias de debate o incorporados por lectura, y la abundante prueba informativa y documental agregada y que no ha sido objetada, y que en su conjunto dan la certeza que exige esta etapa procesal, por lo que se encuentra acreditada la participación y autoría del procesado Miguel Osvaldo Etchecolatz, y que corresponde al mismo la pena de reclusión perpetua por privación ilegal de la libertad, tormentos y homicidio calificado, todos en concurso real, artículos 80 incs. 2 y 6 para los casos Teruggi, Dell'Orto, de Marco, Formiga, Delgado y Arce; art. 144 bis incs. 1 y 2 con el agravante del art. 142 inc. 1º respecto de Eloy, López, Dell'Orto, de Marco, Arce, Formiga y Delgado; no encontrando atenuante o eximente alguno a su accionar, debiendo ser impuesta la condena en carácter de autor mediato o inmediato por dirigir e integrar una estructura de poder, debiendo permanecer alojado en una cárcel común. También piden que los delitos investigados sean considerados de lesa humanidad, y que debe aplicarse por los pactos internacionales que recepta el Derecho Argentino el "ius cogens".
Los representantes legales de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos dijeron que les llevó veinte años de lucha jurídica siempre en el escenario del Poder Judicial, llegar a esta instancia judicial. Que no es necesario a su entender aplicar el Derecho de Gentes a través del artículo 118 de la Constitución Nacional, sino que se debe condenar al imputado por el delito de traición a la patria según el artículo 29 de la misma Carta Magna. Piden que al no haber eximentes ni atenuantes, y sí agravantes por su grado y posición dentro del aparato represivo, solicitan que se lo condene a la pena de prisión perpetua, inhabilitación especial perpetua, accesorias legales y costas por hallarlo legalmente responsable de homicidio calificado en seis oportunidades, privación ilegal de la libertad y aplicación de tormentos en siete oportunidades, todos ellos en concurso real, y en su condición de crímenes contra la patria, de los que resultaran víctimas Diana Teruggi, Patricia Dell'Orto, Ambrosio de Marco, Nora Formiga, Margarita Delgado, Elena Arce Sahores, Nilda Eloy y Jorge Julio López; artículos 40, 41, 45, 50, 80 inciso 2, artículo 142 inciso 1º, artículo 144 ter párrafo primero todos del Código Penal, y artículo 29 de la Constitución Nacional.
El letrado patrocinante de las querellas de las señoras María Isabel Chorobik de Mariani y Genoveva Dawson de Teruggi, encontró plenamente acreditado que el 24 de noviembre de 1976 fuerzas conjuntas de la policía y el ejército realizaron un feroz ataque en la vivienda del matrimonio Mariani, estando presentes figuras como Súarez Mason, Camps, Sertorio, además del procesado Etchecolatz entre otros, siendo asesinadas varias personas y entre ellas Diana Teruggi que con su cuerpo protegió de las balas a su pequeña hija Clara Anahí, lo que encuentra sobradamente probado con los testimonios, pericias e inspecciones oculares llevadas a cabo y obrantes en autos sin objeción alguna; pidió que se condene al imputado a la pena de reclusión perpetua, por el homicidio calificado de Diana Teruggi, artículo 80 incisos 2, 6 y 7 del Código Penal, accesorias legales y costas, en calidad de co-autor; solicitando que se califiquen los hechos como genocidio, adhiriendo a los argumentos expresados por los otros querellantes.
A su turno el señor Fiscal General ante el Tribunal, dijo que encuentra plenamente acreditados los hechos materia de investigación, "a partir del 24 de marzo de 1976 el plan siniestro se fue cumpliendo, por eso no fue una casualidad que se siguiera un determinado circuito, sino que todo fue pergeñado, las torturas tanto físicas como psicológicas; no solo en cuanto a la aplicación de los tormentos y torturas, el procedimiento de por sí era clandestino, se soslayaban todos los pedidos de órdenes de allanamientos, la intervención de un Juez; los detenidos ya interrogados permanecían en la clandestinidad o pasaban a disposición del PEN, los cadáveres aparecían como bajas de subversivos y no de las fuerzas de seguridad"; seguimiento totalmente ilegal de la ciudadanía (testimonio de Incháurregui); la aparición de tumbas N.N. con cadáveres que presentaban múltiples disparos de bala (testimonio del doctor Gelemur); la gran cantidad de testimonios coincidentes en este juicio, en el marco del Juicio por la Verdad y ante la Conadep, la documentación agregada y las inspecciones oculares llevadas a cabo en distintos centro clandestinos de detención con testimonios de ex detenidos en los mismos (declaraciones de Docters, Calvo, Eloy, López, Castellanos, Calotti, Gioglio entre otros); y por consiguiente la responsabilidad penal de Miguel Osvaldo Etchecolatz en grado de co-autor por la privación ilegal de la libertad agravado por la aplicación de amenazas o tormentos, y haber durado mas de un mes en perjuicio de Nilda Eloy y Jorge López en concurso real; co-autor del homicidio calificado por alevosía y concurso de dos o mas personas de Diana Teruggi; co-autor de privación ilegal de la libertad agravada por haber sido cometido con violencia o amenazas y haber durado mas de un mes, imposición de tormentos y homicidio calificado por alevosía y ensañamiento, y concurso de dos o mas personas de Patricia Dell'Orto, Ambrosio de Marco, Nora Formiga, Margarita Delgado y Elena Arce Sahores, en concurso real -artículo 55 del Código Penal-. Se inclina por la co-autoría funcional, basado en el dominio funcional del hecho por parte del procesado, ha habido una cadena de mandos donde cada uno cumplía con su aporte en la intervención del hecho. Computa como agravantes la gravedad de los delitos, la desconsideración hacia el ser humano, la cantidad de víctimas, la calidad de funcionario público y haberse valido de elementos del Estado, sin atenuantes. Lo acusa a Etchecolatz por los delitos señalados y pide se lo condene a la pena de reclusión perpetua, accesorias legales, costas del juicio, inhabilitación absoluta perpetua para ejercer cargos públicos y que se tengan en cuenta sus antecedentes penales.
A su turno, los defensores del procesado Miguel Osvaldo Etchecolatz, dijeron que los hechos investigados en autos debían ser juzgados como hechos de guerra por el Código de Justicia Militar y no por el Código Penal ya que así nos apartamos del Juez natural. Que en esta causa se han vulnerado principios jurídicos de gran tradición en el mundo civilizado, como "non bis in idem", la prescripción y el principio de legalidad entre otros. Consideran que se debe aplicar la ley penal mas benigna, y en este caso son las leyes 23492 y 23521 que fueron normas de pacificación mas que de obediencia debida y punto final. No debe aplicarse la Convención sobre genocidio ya que la misma fue firmada por el Estado Argentino con posterioridad a los hechos hoy juzgados, y además no se dan los supuestos que la Convención define como genocidio en el caso argentino. Tampoco debería aplicarse la costumbre internacional, porque no hay carencia de normas en nuestro derecho positivo para abordar los hechos investigados en autos. No habiéndose configurado que estos han sido delitos lesa humanidad, se debe concluir que ha operado la prescripción de los mismos por el transcurso del tiempo. Pide que se declare la nulidad de la reforma constitucional de 1994, ya que no era necesaria ni imprescindible para que el Estado cumpla con sus fines y por haber un exceso en el acto preconstituyente, lo que la haría nula de nulidad absoluta. No se puede juzgar al procesado por hechos de guerra, cumplidos en el marco de la obediencia debida militar. También refuta la validez de los testimonios ya que en su gran mayoría le comprendían a los testigos las generales de ley porque entre otras cosas persiguen un interés económico en el resultado de la causa, además no hay prueba perfecta, que pruebe por sí sola el hecho, al que no puede arribarse por indicios, por eso piden también que se declare la inconstitucionalidad del artículo 398 del Código Procesal Penal de la Nación. Por último que solicitan que se declare la validez de las leyes 23492 y 23521 y se absuelva al comisario general Miguel Osvaldo Etchecolatz y vuelva a su casa a pasar el resto de sus días, teniendo además presente la reserva del de recurso de casación y caso federal.
Conferidos los traslados de ley, ante los correspondientes planteos defensistas, el Sr. Fiscal general y las partes querellantes, respondieron solicitando el rechazo de los mismos. Haciendo uso del derecho a réplica la defensa mantuvo sus peticiones.
CONSIDERANDO:
El Doctor Carlos Rozanski dijo:
I.- Los hechos
Con las pruebas recibidas durante las audiencias del debate celebrado en la causa, quedó fehacientemente acreditado que Miguel Osvaldo Etchecolatz resulta coautor de la privación ilegal de la libertad de Nilda Emma Eloy llevada a cabo a partir del 11 de octubre de 1976 y autor mediato de la aplicación de tormentos a la nombrada en un período comprendido entre la fecha indicada y principios del año 1979.
Quedó acreditado asimismo que Miguel Osvaldo Etchecolatz resulta autor mediato de la privación ilegal de la libertad de Jorge Julio López producida a partir del 27 de octubre de 1976 y autor material de la aplicación de tormentos sufridos por el nombrado durante su cautiverio en el período comprendido entre la fecha indicada y el 25 de junio de 1979.
Igualmente quedó acreditado que Miguel Osvaldo Etchecolatz resulta coautor penalmente responsable del homicidio calificado de Diana Esmeralda Teruggi que tuvo lugar el 24 de setiembre de 1976 en el inmueble ubicado en la calle 30 nº 1136 entre 55 y 56 de la ciudad de La Plata. El hecho tuvo lugar durante el ataque perpetrado por fuerzas conjuntas de la Policía Bonaerense, Ejército y Armada a la vivienda de la nombrada con el fin de exterminar a sus ocupantes. En el hecho participó el imputado en forma personal y comandando el operativo.
Quedó probado también que Miguel Osvaldo Etchecolatz resulta autor mediato penalmente responsable de la privación ilegal de la libertad, aplicación de tormentos y el homicidio calificado de Ambrosio Francisco De Marco y Patricia Dell´Orto de De Marco, a partir del 5 de noviembre de 1976 en la vivienda de calle 445 entre 20 y 22 de City Bell, alrededor de la 1,30 hs. de la madrugada.
Finalmente quedó probado que Miguel Osvaldo Etchecolatz resulta autor mediato penalmente responsable de la privación ilegal de la libertad, aplicación de tormentos y el homicidio calificado de Nora Livia Formiga, Elena Arce Sahores y Margarita Delgado, hecho ocurrido a partir del 22 de noviembre de 1977 en que fueran secuestradas Formiga y Arce Sahores del domicilio ubicado en 54 número 1271 entre 20 y 21 de la ciudad de La Plata y Margarita Delgado de su vivienda de la calle 25 de mayo y Venezuela, de la localidad de Ensenada.
I.- a) El contexto en el que se produjeron los hechos
Previo al examen de las pruebas producidas a lo largo del debate, corresponde efectuar una breve descripción del contexto en el que se produjeron los hechos materia de juicio. Ello por cuanto en casos como los que nos ocupa dicho contexto resulta decisivo para comprender en su real dimensión lo sucedido y en especial para ser tenido en cuenta al momento de valorar la prueba producida.
En ese sentido, cabe recordar algunas cuestiones medulares ya acreditadas a este juicio - sobre lo que se ampliará al tratar la responsabilidad de Etchecolatz -.
Así, en la sentencia de la causa 13/84 de la Cámara Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal, que juzgara a los ex integrantes de las Juntas Militares se tuvo por acreditado entre otras cosas que durante el período en el que tuvieron lugar los hechos aquí juzgados "... Se otorgó a los cuadros inferiores, una gran discrecionalidad para privar de libertad a quienes aparecieran, según información de inteligencia, como vinculados a la subversión; se dispuso que se los interrogara bajo tormento y que se los sometiera a regímenes inhumanos de vida, mientras se los mantenía clandestinamente en cautiverio. Se concedió, por fin, una gran libertad para apreciar el depósito final de cada víctima, es decir, el ingreso al sistema legal (puesta a disposición del Poder Ejecutivo Nacional o de la Justicia Militar o Civil), la libertad, o simplemente, la eliminación física.
El sistema puesto en práctica -secuestro, interrogatorio bajo tormentos, clandestinidad e ilegitimidad de la privación de libertad y, en muchos casos eliminación de las víctimas-, fue sustancialmente idéntico en todo el territorio de la Nación y prolongado en el tiempo(capítulo XX causa 13/84).Estas afirmaciones resultan lapidarias, por su claridad y por resultar una verdad jurídica incontrovertible, lo cual resulta vital para plantear el aludido contexto en el que sucedieron los hechos por los que hoy se juzgó y condenó a Etchecolatz.
Algunos años después, en la sentencia dictada el 2 de diciembre de 1986 en la causa nº 44 por ese mismo tribunal se reiteraron dichos conceptos, los que fueron a su vez citados y reproducidos por este Tribunal Oral -en el voto del que suscribe-, en la causa en la causa nº 1702/03, caratulada "BERGÉS Jorge Antonio y otro s/arts. 139 inc. 2º, 139 bis, 292 y 293 del Código Penal".Las tres causas han sido introducidas al debate por su lectura y se encuentran firmes al día de la fecha.
Finalmente, cabe consignar que a pesar de resultar indignante el tiempo transcurrido desde la ocurrencia de los hechos, ello ha generado la paradoja de que mientras se han perdido infinidad de pruebas, se han adquirido otras de indudable valor para esta y otras causas similares como se verá más adelante, como es el caso de tener hoy certeza sobre la existencia de una cantidad de centros clandestinos de detención mucho mayor que la que se contaba a pocos años de culminado el régimen genocida en el que tuvieron lugar esos hechos.
II.- Las pruebasDebido a la diversidad de hechos juzgados en este proceso y de víctimas de los mismos, las pruebas serán analizadas teniendo en cuenta el orden en que se ventilaron los casos en las audiencias de debate llevadas a cabo, debiendo tenerse en cuenta que algunos de los testigos constituyen prueba de varios casos simultáneamente.
II.- a) privación ilegal de la libertad de Nilda Emma Eloy y aplicación de tormentos.
Los numerosos relatos recibidos en el debate, así como la documentación incorporada por lectura, han corroborado las circunstancias de contexto -que ya habían sido probadas-, al tiempo que agregaron aportes específicos para cada uno de los casos en juzgamiento, confirmando los presupuestos que llevaron las actuaciones a esta instancia decisiva, correspondiendo una síntesis de cada uno de ellos.
Cabe aclarar que con excepción del testimonio de la víctima de cada hecho que se describirá de una manera más amplia, los restantes serán sintetizados en lo que estrictamente se vincula con el caso en análisis, así como a una descripción del contexto específico en que se produjeron los hechos. Ello con independencia que en las Actas de las audiencias llevadas a cabo en el debate y refrendadas por las partes consten ampliados dichos testimonios a los efectos de otras causas cuya valoración pueda resultar de utilidad en el futuro.
Así, Nilda Emma Eloy relató en la audiencia, en lo esencial, que fue secuestrada el 1º de octubre de 1976 a las 12 de la noche, irrumpiendo una patota al mando de Etchecolatz que calculó en más de 20 personas, en el domicilio de sus padres, calle 56 nº 892 entre 12 y 13 de La Plata. Los integrantes del grupo estaban de civil y en el patio se quedó Etchecolatz con Guallama y otro más. Su habitación era el segundo dormitorio que compartía con su hermano, ahí se ubicaron un tipo entre su cama y el placard y dos más a medio metro de la cama. Al que estaba entre la cama y el placard lo reconoció hace poco tiempo en una de las audiencias del juicio por la verdad y se llama Francisco Ezequiel Avellaneda. Respecto de Etchecolatz dijo que durante su secuestro estaba parado, en línea recta de su cama, en el patio, y era el que daba las órdenes. Luego de una hora la hicieron vestir y la tabicaron, aclarando que significa que le vendaron los ojos y la sacaron en un auto que no alcanzó a reconocer. La tiraron en el piso del asiento de atrás. Refirió que en el asiento de adelante iban Etchecolatz y el chofer de apellido Guallama y atrás con ella iban dos personas más. Relató que el resto de las personas del grupo que fue a su casa permanecieron allí hasta las 7 de la mañana, golpeando a sus padres y hermano. Manifestó que la casa fue saqueada esa noche "revolvieron y rompieron todo" y volvieron a los 3 días a terminar de saquearla. Acerca de Hugo Guallama señaló que era el chofer que la llevó al centro clandestino conocido como La Cacha, y al de la localidad de Avellaneda y que no lo volvió a ver nunca, que lo reconoció por la causa y una foto de su legajo.
Continuó relatando que ella fue llevada a "La Cacha" e ingresada a la sala de torturas, que había en una sala contigua. Fue desvestida y golpeada y le aplicaron picana eléctrica pudiendo reconocer en ese momento a una de las voces que estaban allí que era de un oficial que tenía amistad con la familia de su madre y como ella lo llamó por el apellido se ganó la segunda sesión de picana. El apellido del policía era Lara. De la sala de torturas pasó a otro recinto donde entraba y salía gente, ella estaba en el piso y había un sacerdote al que le decían el padre "Manolete", quien le hizo poner las manos adelante para poder pisarlas. Aclaró que luego en conversaciones con su madre y con otros testigos supieron que ese sacerdote era el mismo que atendía en la Catedral y se llamaba Monseñor Callejas. A los 2 o 3 días la levantaron y le dijeron que la iban a llevar con el "Coronel". Subió por las escaleras y reconoció a quien le habló allí por tener la misma voz de que quien daba las órdenes en su casa y luego identificó como Etchecolatz por un programa de televisión que vió mucho tiempo después en la década del 90. De ese lugar la trasladaron luego de 3 o 4 días en un camión junto con otra gente reconociendo sólo a Rudiez, quien fuera secuestrado a continuación de haberla llevado a ella. Aclaró que escuchó el nombre cuando pasaron lista. Sobre Alberto Rudiez relató que era su compañero de estudios y como hacía pocos días había sido el cumpleaños de su madre le había regalado un ramo de flores -a la madre de ella- y tenía una tarjeta, como encontraron la tarjeta lo fueron a buscar a él a la mañana.
Continuó señalando que en ese camión iban muchos e hicieron una parada en algún lado que no podría precisar bien, los bajaron e hicieron arrodillar, creyendo ella que se trataba de un simulacro de fusilamiento. Aclaró que dijo que lo creía ya que no sabe si subieron todos de vuelta al camión. Respecto de la gente que estaba en el camión señaló que venían también del pozo de Arana o Arana, y los nombres que recordó fueron los de Osvaldo Busseto y Angela López Martín. De ahí los llevaron al "Pozo de Quilmes", entrando por el garage. Bajaron del camión y los fueron subiendo por una escalerita muy empinada donde había mucha corriente de aire, tanto que pensó que era al aire libre. Refirió que hace un tiempo ingresó al lugar, y aún hay un juego de ventiluces igual, cree que estuvo en el primer piso, pero los 3 pisos de calabozos estaban llenos. Primero fue al calabozo y luego a un baño, en el baño estaban Moler, Miranda y otras chicas más. Allí Emilce Moler la reconoció a ella por haberla visto en el secundario hacer en una obra el papel de "Morticia" agregando que en esos momentos "que alguien te reconociera era volver a la vida" (SIC). Señaló que en esa época tenía 19 años. Ahí las chicas la hicieron destabicar y "estaba toda negra, toda quemada" (por la picana), agregando que cuando volvió al calabozo durante esos días pasaba un supuesto médico que "les pasaba un frasco de Pancután, y las manoseaba con Pancután" (SIC). Relató que llegó el 4 de octubre, estuvo alrededor de 5 días. Luego a un grupo los volvieron a trasladar supuestamente para liberarlos y los llevaron al pozo de Arana. Respecto de la llegada al lugar, señaló que se iba por un camino de pavimento pero doblaba y el ingreso era un camino de tierra sumamente poceado, agregando "cuando uno va atado, suelto en un camión, lo recuerdo al día de hoy, nos golpeábamos unos con otros" (SIC). Allí, la pusieron en el primer calabozo de la entrada (señaló que se sentían 2 entradas). En ese calabozo estuvo con Nora Ungaro, aclarando que eran 6; estuvieron un tiempo y les decían que las iban a liberar. Les hacían simulacros de traslado. Las llevaban a otra habitación a reconocer sus pertenencias, de una manera absurda porque seguían tabicadas. Reconocían documentos, anillos, relojes y les daban indicaciones que los iban a largar, que tenían que contar hasta 100 antes de sacarse el tabique. Recordó que en un momento vino uno de ellos y le dijo "decí alpiste", insistiéndole hasta que lo dijo y en ese momento el hombre le dijo "perdiste", contándole que la habían borrado de la lista, lo que significó casi 3 años más de encierro. Refirió que Nora salió y que para esa época ya se pasaban los nombres para avisar a las familias. Respecto de las características de Arana relató que era un lugar muy particular, que se torturaba muy cerca, en un ambiente central cerca de los calabozos, que todo el día se escuchaba la tortura. Unos días después los vuelven a trasladar alrededor del 13 o el 15 de octubre de 1976. Eran más de 30 y los pusieron en un ómnibus grande. Los llevaron a lo que en su caso fue su 4º lugar de detención y que todavía no tiene bien claro si es o no "el Vesubio". Los bajaron y los hicieron formar en el palier de entrada y sólo un grupo fueron juntos a una especie de chalet donde había 2 grupos de calabozos: de las mujeres dos o tres chiquitos, y del otro lado 2 ó 3 más grandes, con un pequeño pasillito, una puerta de reja, luego avanzando por el pasillo había otro calabozo igual de varones. Allí estaban Hayde Lampugnani, Inés Pedemonte, Graciela Jurado y ella, recién llegadas, y estaba Marlene Katherine Keger Krug, una chica paraguaya de origen alemán, que había sido crucificada en Arana, todavía tenía las marcas en las palmas de las manos y en los pies y se estaba recuperando de eso. Agregó que Marlene fue secuestrada en septiembre en La Plata, que estuvo con ella hasta el 30 de octubre del 76, y que está desaparecida. Había también una señora que ahora sabe el nombre, de apellido Coda, que había tenido familia hacía muy poquito, el marido era arquitecto y con un amigo estaban del lado de los varones. Señaló que el tema que más les impactaba eran los chicos, que esa mujer había dejado su beba de 15 días y Haydeé había sido secuestrada con sus dos hijos y no tenía idea de qué había sido de ellos, un chiquito de 3 o 4 años y otro más grande. Continuó relatando que del lado de los varones ya había llegado Horacio Matoso, Mario Salerno a quien le decían el dueño, Mendoza Calderón que le decían "el Piura", estaban esos dos arquitectos y también había una señora que para ellos era mayor, que tenía varios chicos que había caído en una unidad básica. Allí estuvieron 15 días, agregando que en ese lugar sacaban a las mujeres a ducharse, que había como un parque muy grande y una parrilla "en serio", como de chalet, con techito, un patio chiquito donde daba a un baño sin puerta, donde había una ducha y un inodoro, y evidentemente se juntaban a comer y ellas eran "el adorno". Las "bañaban y las tenían ahí y por supuesto ellas no comían, era como para alegrarse la vista" (SIC). En ese lugar fue golpeada por quien después reconoce en un libro como Durán Sáenz, porque le contestó mal una pregunta. Relató que a ese lugar vinieron solo en una oportunidad militares, que según decía el personal policial de ahí, pertenecían a La Tablada. Retiraron "al piura"(el peruano) y lo torturaron, fue al único que picanearon ahí. Después los volvieron a trasladar, y en dos autos fueron por los varones Horacio Matoso, Mario Salerno y El Piura, y de las mujeres Haydeé, Graciela Jurado y ella. Ellas iban las 3 atrás, sentadas, les dijeron que miraran el camino, que miraran porque adonde iban no se salía más, que iban "al infierno" y que "de ahí no se sale" (SIC), y fueron al infierno que era la Brigada de Lanús con asiento en Avellaneda. Cuando llegan los ponen a los 6 en un calabozo, donde ya había otro compañero el Pingüi o Pingüino, quien los puso al tanto de como era la mano ahí, la puerta permaneció cerrada con ellos 7 adentro, el calabozo medía 1.50 X 2.00 mts. de largo. Durante 4 ó 5 días la puerta estuvo absolutamente cerrada, se turnaban para poder sentarse, las condiciones de detención eran sumamente rígidas: cada 4 ó 5 días les pasaban la manguera por la mirilla de la puerta y había que abrir la boca para tomar agua, y cada 12 ó 15 días les daban algo sólido, los ponían en fila en el patio, y lo que hubiera de comer se los daban con una cuchara a cada uno y si eran 10 o 30 comían 1 o 2 cucharadas -según la cantidad-. Cerca de una semana de estar ahí, se abrió la puerta del calabozo, los encapucharon, hasta ahí venían con el tabique solo, arriba le pusieron la capucha, y según la guardia les ataban los pies. Se enteraron que estaban ahí por los ruidos que venían de la cancha fútbol de un partido de Racing y Estudiantes. Se abrieron las puertas, sacaron grupos y los hicieron bañar, los afeitaron. Había unas bolsas de ropa y los vistieron y les gritaban que los iban a llevar después al juez. Graciela Jurado se dio cuenta de que era domingo y que no iban a ver ningún juez. Refirió que era habitual que una dos veces por semana se hicieran este tipo de traslados, generalmente con mucha gente. Alrededor de una semana después, sacaron a Jurado a Haydeé, a Salerno y al Piura. Los separaron y a ella la pusieron en el primer calabozo hasta el 31 de diciembre de 1976 con Horacio Ungaro. Relató que ella quedó como la única mujer permanente ahí, "para todo lo que se les ocurriera" (SIC). Explicó que si para presionar a una compañera creían que hacía falta hacer escuchar como torturaban a la madre y la hija, ella era llevada del calabozo a la sala de torturas, eran una atrás de la otra, la volvían a picanear para hacerla gritar. Agregó que en algunas oportunidades pudo decirles que no eran ni la mamá ni la hija. Uno de esos días que estuvo allí, el jefe de la patota que estaba ese día les mostró un aparato del que se ufanaba porque decía que lo había inventado. Aclaró que ese aparato se abría, como una cubeta que en la punta uno la podía retrotraer como esas escobillas para barrer las hojas, y eso se abría y era introducido en la vagina de las mujeres y por ahí se les pasaba electricidad. En cuanto a las personas detenidas allí, señaló que con ella, aparte del Pingüi y Horacio, estuvieron todo un grupo de obreros de la fábrica Saiar, que habían pasado por la Brigada San Justo, el Sapo Jaramillo, que fue encontrado por el Equipo de Antropología Forense en el cementerio de Avellaneda, Pérez, Rizzo, que era un hombre mayor, "Chiche" un muchacho jovencito que murió dento de un calabozo al que hacía poquito habían operado del apéndice. Cuando él murió ellos gritaron pero igual no venían. El cuerpo estuvo allí dos días. Relató que había un detenido apodado el abuelo o colorado que era el jefe de Montoneros zona oeste. Que por él tuvo una idea de lo que era la ESMA ya que antes no sabía El hombre le contó que lo llevaban a torturar a la ESMA. Expresó la testigo que "cada vez que volvía, volvía con algo menos de su cuerpo, la última vez que fue trasladado no tenía prácticamente dedos en las manos ni en los pies" (SIC). Cuando traían alguna mujer la ponían con ella en su calabozo, así pasó Blanca que era una chica maestra de Florencio Varela de Villa España, que era ciega de nacimiento. Contó al Tribunal que en los días que estuvo con la joven le enseñó a reconocer mucho más los sonidos, y que no hubo manera de hacerle entender "al bestia del cabo" (SIC) que no valía la pena que la encapucharan. Señaló que también estuvo allí entre otros con el hermano de Blanca y con una señora muy mayor de 84 años, que estaba desesperada porque le habían sacado su nietito de 4 años, y que eso fue en diciembre de 1976. Agregó que en ese lugar se escuchaban los ruidos de la tortura en el sitio de atrás, pero no toda la gente que se torturaba eran de los calabozos, algunos venían de otro lado. Respecto de otras personas que recordaba, señaló a Gustavo Lafer y a un muchacho que era meteorológo, Dechimichimo. Respecto de los guardias, reconoció a uno de los cabos de ese lugar como Miguel Ángel Ferreyra, de los juicios por la verdad, y lo denunció por violación. Refirió sobre el tema que la puerta del calabozo de ella quedaba abierta muchas veces y supone que era una forma de "pago" por los servicios. Ella salía por los calabozos cruzaba el patio y agarraba agua en un zapato y la pasaba, agregando que la sed es desesperante, el hambre se aguanta, pero la sed no. Al lugar vinieron en 2 ó 3 oportunidades personal que nuevamente dijo que eran de "La Tablada" y esa fue una de las veces que comieron. De ahí fueron sacados Horacio Matoso y ella el 31 de diciembre a la tarde. Los metieron en una camioneta, los taparon con cajas y cosas arriba. Ella pensó que los mataban. Horacio le hizo darse cuenta de que no los habían lavado ni cambiado de ropa. Ahí llegaron a la 3º de Lanús. Relató que el Comisario Pini se impresionó por el peso, ella pesaba 29 kilos y Horacio 60 (antes pesaba más de 90) y esa noche comieron. Estaban Emilce Moler, Patricia Miranda, Marta, Enrique, Mercedes Borra, Cristina Rodríguez. Del lado de los varones ya estaban Néstor Paderio, Rubén Saposnik. Horacio Matoso llegó con ella, estaban Walter Docters, Gustavo Calotti y los últimos en llegar fueron Pablo Díaz y José María Noviello. El 21 de enero a ellos los trasladaron y a la mayoría de las chicas a Devoto. Los habían puesto a disposición del PEN y tenían un permiso de visita. Mucho antes de que ella llegara a Devoto había comunicación con la familia de los presos comunes y las familias de los presos no legales debían tramitar en Jefatura un permiso de visita firmado por Camps. Recordó que el día de Reyes, Emilce tuvo visita y esa noche cuando volvieron a La Plata, la familia de Emilce fue a su casa a avisar que estaba viva y dónde estaba. En ese lugar (Lanús), después que se fueron las chicas quedaron Mercedes y ella, y de los varones quedaron Néstor y Horacio, y en marzo se llevan a Horacio y en mayo se va Mercedes en libertad de la Comisaría. Después en junio se quedó sola hasta el 77 en que la llevaron a Devoto. Relató que las condiciones habían cambiado dentro de la Comisaría, en algún momento, cree que en marzo, cambió el comisario, lo sacaron a Pini y entró uno de apellido Crespo, ahí no tenían tanto acceso al patio, las condiciones eran duras y no podía modificar el régimen de visita porque no era atribución del Comisario. Si bien en esa época había relación con la familia y tenían alimentos y abrigo la desesperación de ella era que no estaba detenida, no figuraba en ningún lado, pasaban los meses y ella no figuraba ,no existía. Relató que a fines de abril y principios de mayo, les comenzaron a a traer restos humanos para "limpiar", eran cráneos y manos, aclarando que limpiar era sacar todo el resto de tejido hasta que quedaran huesos. Para eso, a Nestor Toreazi que era cirujano y a ella que al momento de los hechos estaba en 2º año de Medicina y era instrumentadora quirúrgica, les facilitaron algún tipo de instrumental, y con eso les permitían tomar sol. Respecto de los restos humanos, el Inspector Moreira no le dijo el origen de los mismos, sólo se los dio. Les habían dicho que "eran para la hermana del inspector Moreira, que quería estudiar medicina" (SIC). De ahí pasó directamente a Devoto, donde se volvió a encontrar con Emilce Moler, y con Haidé Lampugnani que la habían traído desde Córdoba. Se enteró así que ya estaban "legales", pero a "su disposición", eso significa que cada vez que había algún movimiento dentro de los mandos militares o el mundial, de Devoto se retiraban como de otras cárceles rehenes, que eran llevados a distintos campos y eran vueltos a traer en caso de que no ocurriese nada.
Respecto de los torturadores, recordó a quien definió como un especialista al que se lo identificaba como "el Francés". Señaló que uno se daba cuenta cuando él entraba no sólo por el perfume sino porque evidentemente el resto le tenía muchísimo respeto, tenía que ser alguien de jerarquía. Al francés lo escuchó en 3 lados de los que estuvo, lo escuchó interrogar, a ella no la interrogó, tenía una voz como de locutor, modulaba muy bien, no gritaba, era implacable, no se terminaban más las sesiones de tortura de él, siempre se escuchaban los gritos y la voz de él siempre en el mismo tono. Lo escuchó en "la Cacha", en "el pozo de Arana", y en "el Vesubio" cree. En cuanto a Quilmes no recuerda, salvo el médico que venía con el pancután. Aclaró que en Quilmes los esposaron, les sacaron las sogas y les pusieron esposas y que de cualquier manera todos esos lugares dependían de lo mismo, eran lugares de funcionamiento policial, y de acuerdo como estaba estructurada la policía en ese momento todos esos lugares dependían de lo que sería área Metropolitana, donde funcionaban Investigaciones, Seguridad e Inteligencia. Etchecolatz estaba en Investigaciones, Baldrich y González Conti en Seguridad. Respecto de "la Cacha" es un lugar que funcionó de acuerdo a los testimonios reunidos de agosto del 76 a octubre del 78; ya en el 76 eso estaba lleno; recuerda que luego de hablar con el supuesto "coronel" le aclaró que sabía quién era ella, que la iban a largar y se animó a pedir permiso para ir al baño, y la llevaron, bajaron al nivel que estaba y fueron caminando primero a su derecha y luego recorrieron como una L, la sensación es que iban pisando cuerpos, estaba lleno, no sabía de la existencia del sótano en ese momento, pero en ese nivel estaban todos tirados en el piso, cuando pasaban lista eran de 40 o 50 personas, los traslados eran de 25 o 30 y quedaba gente adentro.
En cuanto a los centros de detención en que estuvo, agregó sobre Arana que funcionaba desde antes y cuando la gente era detenida en 1 y 60 la llevaban a Arana a ser torturada. Los tres centros (Arana) estaban en las afueras de La Plata, en ambientes rurales, cerca del paso del tren. El pozo estaba más lejano pero en linea recta desde la estancia "la Armonía", donde está ahora el Regimiento 7, no había edificación como ahora por lo que se escuchaba el sonido claro. El tren funcionó hasta junio del 77. El "destacamento" es muy chico, con calabozos muy chicos, y en "el Pozo" había un calabozo muy grande, con un ambiente grande, central, donde había un poste o palo, eso no existía en el Destacamento, no había un lugar de ese tamaño. En ese poste también se torturaba y ahí crucificaron a Marlene.
Respecto de"El Infierno" lo normal era que hubiera 20 a 25 personas, en forma permanente y rotativa, mantenían por lo general ese número.
Aclaró que en la 3º de Lanús, tuvo 2 etapas de funcionamiento, la que ella vivió con los permisos de Camps para ser visitada por la familia, era un lugar de pre-blanqueo, en total habrán pasado alrededor de 30. Se fue de ahí el 22 de agosto. El 10 de octubre lo empezaron a usar de nuevo, con gente que traían del Pozo de Banfield, pero ya ahí funcionaba como un centro clandestino "más normal", no había visitas, comida, ya ahí la gente desaparecía como de cualquier otro de los lugares, había dejado de ser el lugar de pre-blanqueo.
Respecto de quienes estaban a cargo de la guardia de los detenidos señaló que eran policías y que no sabe si tendrían órdenes militares pero en el caso que las tuvieran hay cosas que no cree que se hagan porque se ordenen, no cree que ningún hombre pueda tener una erección y violar una mujer porque se lo manda el jefe de arriba, no lo cree.
Finalmente, de las condiciones de detención agregó a lo dicho que "cuando eran trasladados era como que se iban hundiendo", "todo estaba preparado para que uno se cosificara, habían perdido su nombre, su relación con el día, la hora, el tiempo, ahí adentro siempre hacía frío, era como si fuera un túnel continuo a pesar de los traslados, era siempre lo mismo".
La testigo Emilce Graciela Moler relató en lo esencial que en la madrugada del 17 de septiembre de 1976, un grupo de hombres encapuchados y armados, entraron a su domicilio amenazando a su familia y diciendo que buscaban a una estudiante de Bellas Artes. Ella tenía 17 años entonces y dudaron por su corta edad, pero luego de debatir entre ellos, la encapucharon y la subieron a un auto. Señaló que su padre era Comisario retirado de Policía, pero nunca fue escuchado y fue maltratado. Luego de un recorrido por distintas viviendas incluyendo la de Patricia Miranda que era compañera suya, la llevaron a un lugar que luego supo era Arana. Allí la desnudaron y comenzaron los golpes y manoseos vejatorios. Relató que la torturaron, y que cuando se enteraron de que era hija de un policía o cuando no contestaba incrementaban la tortura. Precisó sobre los tormentos que sufrió: fue golpeada, recibió picana eléctrica, especialmente en zona vaginal y quemaduras de cigarrillos. Agregó que cuando la sacaban al pasillo previo a las sesiones de tortura la hacían pasar por arriba de personas que no sabía si estaban vivas o muertas. Describió el lugar señalando que era una celda donde tenía a la derecha una celda pequeña, una cama de cemento, una puerta con una ventanita superior, un pasillo, a la izquierda estaban los baños y a la derecha los llevaban a torturar y había patio al aire libre.
Definió Arana como "todo lo inhumano que se puede pensar: olor a sangre, gritos de tortura, hacinamiento" (SIC). Agregó que los interrogatorios eran absolutamente incoherentes, no perseguían ningún fin.
Respecto de quien llamaban el "coronel" señaló que no lo vió pero que habló, le dijo que la quería ayudar. Se lo escuchaba como un hombre mayor, pausado. Cuando empezó a hacerle preguntas y como no le contestó él mismo le pegó y dio la orden de que la siguieran torturando.
El 23 de septiembre hubo un traslado al "Pozo de Quilmes". Llegaron a una dependencia, los recibieron a los golpes, y en su caso "Los ponía de mal humor que fuera tan chiquita, por que se le caían las esposas, decían que era un jardín de infantes" (SIC). La pusieron en una celda, a los días le sacaron las vendas y le dijeron que iba a ver a su padre, la bajaron por la escalera y sólo lo vio 5 minutos. No necesitó decirle nada, por las marcas y su estado. Continuó señalando que una de las prisioneras que estaba con ella era compañera de la escuela de Bellas Artes y la pudo reconocer primero por la voz, aclarando que fue porque en una representación de "Los locos Adams" que se hizo en una fiesta de la primavera esa mujer había interpretado a Morticia y era Nilda Eloy. Refirió que a Eloy la trasladaron mientras ella permaneció en Quilmes hasta diciembre en que va a la 3ra.de Valentín Alsina, y allí le dijeron que estaba a disposición del PEN y comenzó a recibir visitas. A fines de diciembre se reencontró con Nilda Eloy, quien llegó a Valentín Alsina, en un estado deplorable, recordando que con otra compañera, Mercedes Borra, trataban de ayudarla con la limpieza. Respecto del estado de Eloy, aclaró que fue torturada, golpeada y vejada, siendo esa una situación común para los detenidos aunque lo recalcó en Nilda Eloy.
Sobre Quilmes, señaló que era "como una mezcla", debajo del piso de ellos estaban los presos comunes y los policías a veces les dejaban sacar las vendas, pero siempre que no los vieran.
En la Comisaría 30 estuvo hasta el 27 de enero de 1977 donde aún con 17 años fue trasladada a Devoto y el 20 de abril del 78 le deron libertad vigilada. Aclaró que en la 3º tuvo visitas, y en ellas le anotó a su padre el nombre de Nilda y fue a la casa a avisarle a los padres de ella (de Nilda).
A raíz de que a su padre le dijeron que no podía volver a La plata, al salir en libertad se fueron a vivir a Mar del Plata. Permaneció en libertad vigilada hasta julio de 1979. Finalizó señalando que es sobreviviente de la llamada noche de los lápices.
La señora Mercedes Borra dijo que el 15 de septiembre de 1976, luego de estar detenida en otros centros clandestinos, llegó a la comisaría 3º de Lanús. Respecto del caso en examen, relató en lo esencial que Nilda Eloy llegó a esa misma comisaría el 31 de diciembre del 76. Estaba muy delgada, "flaquísima, 29 kilos, muy sucia, con feo olor" (SIC). Le dijo que estuvo en otros centros de detención clandestina y recuerda que le habló de un lugar llamado "El Infierno" y otro lugar llamado "Arana". Contó asimismo que había sido torturada con picana eléctrica. Estuvieron juntas desde el 31 de diciembre hasta el 3 de mayo de 1977, en que la declarante salió en libertad de la comisaría de Lanús.
Sobre su detención relató en lo esencial que fue secuestrada en Capital Federal, donde vivía con su mamá y hermanas, el 27 de julio de 1976, por un grupo de hombres con uniforme portando armas largas, que iban en vehículos del ejército y un patrullero de la Policía Federal. Fue trasladada en una camioneta del ejército que estaba estacionada en la vereda de la casa y que tomó por la autopista Ricchieri y al cabo de 20 minutos uno de los hombres le cubrió los ojos con una gorra. Después, uno de ellos le indicó al chofer : "Puente 12, Camino de Cintura", deteniéndose el vehículo minutos más tarde. La despojaron de sus pertenencias, del reloj, cordones de botitas, le sacaron el gorro militar y la vendaron con un trapo, le ataron las manos a la espalda y la introdujeron en una celda con otras mujeres. Las hicieron acostar a todas en el piso y les dijeron que no debían hablar ni moverse. Más tarde volvieron a entrar esos hombres y les dijeron que iban a venir unos soldados que las iban a violar. Luego, las hicieron parar contra la pared con la excusa de que venían médicos para ver si les encontraban signos de tortura, pero en realidad lo que hicieron fue manosearlas. Fue trasladada luego a lo que supo era una comisaría de Monte Grande donde en un celda se presentó un hombre con uniforme de la policía de la Provincia de Buenos Aires que le hizo firmar un papel. La llevaron luego a un calabozo individual con las manos atadas y vendas, y un hombre la intentó violar, pero no pudo consumar el hecho porque se sintieron ruidos de puertas y cerrojos que se abrían, más tarde pudo reconocerlo por el olor penetrante del perfume y los hombres le dijeron que era el Cabo Ferreyra. Nunca les dieron de comer, algunas noches tomaron mate cocido amargo, no las sacaban al baño, hacían sus necesidades dentro de la celda, hasta la primera quincena de agosto.
Relató asimismo que en setiembre de 1976 la sacaron del calabozo y la llevaron a una celda donde un hombre le preguntó sus datos personales, dónde trabajaba, si estudaba, si tenía novio, si era virgen, si militaba, si era montonera, del Erp o de otras agrupaciones. Le sacó la venda y le dijo que no abriera los ojos porque la iba a reventar. Le pegó en los oídos con las manos cóncavas por lo que quedó con sordera parcial del oído izquierdo, luego le levantó el pulóver, le tocó los pechos, y le volvieron a poner las vendas y la condujeron al calabozo. El 15 de septiembre la trasladaron a la comisaría 3ra. de Lanús, donde estuvo una semana con las chicas que nombró al comienzo de su declaración.
Recordó que el día que recuperaba su libertad, el 3 de mayo, estaban en el patio con su familia, estaba Nilda y el oficial Moreyra le trajo a Nilda unas manos aparentemente de un hombre con un anillo de plata, para que las lave con la canilla del patio, esas manos venían en un frasco con un líquido transparente.
Finalmente, señaló que nunca fue puesta a disposición del PEN, salió directamente de la comisaría de Lanús y aclaró que siempre estuvo detenida por la policía de la provincia de Buenos Aires, nunca de otra fuerza.
El señor Adolfo Manuel Paz, relató que fue detenido el 30 de diciembre del 1976 en su casa de Guernica donde "revolvieron y rompieron todo" (SIC). Lo metieron en el baúl de un coche y lo trasladaron. Cuando llegaron a un lugar que ubicó aproximadamente pasando la estación Lanús, con los ojos vendados lo pararon en un pasillo y al rato le preguntaron su "nombre de guerra" (SIC), respondiendo que no tenía. Lo tiraron en un calabozo y como estaba seguro que se trataba de una confusión y no sabía porqué lo habían ido a buscar, se desató las manos y se sacó la venda. Unas horas después, se abrió la puerta y el que la abrió vio que no estaba atado, entonces cerró la puerta de vuelta y le dijo "hijo de puta, me viste", siendo que él no había visto nada, sólo el reflejo. El hombre le dijo luego que se pusiera de espaldas que iba a entrar, se puso de espaldas, lo ataron como si le rompieran la muñeca, lo vendaron, le pusieron una capucha y lo sacaron afuera, lo hicieron arrodillar y sintió el accionar del arma. Le decían "te vamos a matar" y él respondía "yo no vi nada", y ahí le dieron una patada y le fracturaron una costilla, quedó sin aliento y medio desmayado. Después, lo llevaron de vuelta al calabozo, pasaron unas horas, y era la tarde del 31, y sintió una voz de una mujer que le dijo "¿Quién sos?", y él le dice que se llama Adolfo, que no sabe por qué está, ni porqué lo trajeron. Esa mujer fue como un consuelo, le preguntó si tenía "actividad", y él le dijo que vivía de su trabajo. Le dijo que se quedara tranquilo, que ya lo iban a largar y que a ella la estaban por trasladar al PEN, pero él no sabía lo que era eso. Al mismo tiempo escuchó otra voz de otra persona que también lo consoló. Después llegó la noche, la voz que sintió de mujer le dijo que se llamaba "Nilda". Aclaró que nunca lo olvidó porque tuvo una cuñada que se llamaba Nilda y siempre lo relacionó con la chica que le había hablado. Ese fue el contacto que tuvo con la señora Nilda Eloy a quien no vió pero supo luego cuando la vió y habló con ella en el juicio por la verdad en el año 2002.
Respecto del lugar de detención refirió que se crió cerca de allí, a una cuadra y media de la Brigada de Avellaneda, que se le llamaba de Lanús, estando en Avellaneda. Dió detalles de los datos que le permitieron estar seguro del lugar donde estuvo detenido. Señaló que estuvo allí desde el 30 de diciembre hasta mediados de febrero del 1977, que lo trasladaron cree que estuvo en "Puente 12", que estaba por el Camino de Cintura y la Ricchieri.
Sobre las condiciones de detención señaló que en la Brigada de Avellaneda lo torturaron con picana eléctrica al igual que a los demás detenidos y allí pasaban cuatro, cinco, seis días sin darles de comer, hasta que alguno se apiadaba y les daban agua. En Puente 12 el trato era mejor pero muy riguroso, los tuvieron encadenados en una pared. Refirió que entró con 90 kilos y al salir pesaba 40 kilos y todo lleno de lastimaduras. Finalmente, lo subieron a un coche, y lo dejaron en libertad en Guernica.
Horacio René Matoso relató que fue detenido el 8 de octubre de 1976 en su casa en Ringuelet por personas de civil disfrazadas, que llevaban nariz y anteojos de cotillón de carnaval. Estaban armados y lo encapucharon. El primer lugar donde cree que lo llevaron fue Arana aunque no estaba seguro y agregó que le comentaron luego que se trataba de la Brigada de Cuatrerismo. Era un lugar de mucha tortura. A él lo torturaron con picana eléctrica, golpes, y todo lo que significa el no poder dormir, y no comer. Refirió que los torturadores en general tenían apodos, y daba la impresión que había alguien que indicaba lo que había que hacer.
A los 7 ó 10 días, con un grupo de gente fueron trasladados, en un colectivo que, si bien estaba encapuchado, le dio la impresión que era de los que en ese entonces utilizaba la Policía de Buenos Aires que era con puerta atrás. Después fueron cambiados a un camión junto con 10 o 12 personas. Eso se hizo en un lugar descampado que supone que era la escuela Juan Vucetich o el Parque Pereyra, pero no lo podía asegurar ya que estaban todos vendados. Los llevaron a un lugar que le pareció que estaba en Don Bosco "en Puerto Viejo", aclarando después que por cosas que escuchó creyó que era "Puesto Vasco". Allí no lo torturaron pero sí a dos personas pero que no eran del grupo que habían trasladado desde Arana. En ese lugar estaba Nilda Eloy. Señaló que los calabozos donde estuvieron en una primera instancia tenían rejas y se podía hablar. Por eso supieron quienes estaban también.
Respecto de Eloy señaló que no le dijo de donde venía, pero supone que venía del mismo lugar que él y estaba muy maltratada y supo que fue torturada.
El 30 de octubre los trasladan a algunos en autos, llegando a lo que después se entera era la Brigada de Investigaciones de Avellaneda, en ese lugar, estuvo hasta el 31 de diciembre, también con Nilda Eloy. Ella ocupaba un calabozo, en general recuerda que siempre estaba sola, en el resto ponían otra gente, siempre estaban muy amontonados. Era un lugar donde prácticamente no se comía, manejado por lo que llamaban "cabos de guardia" eso lo sabían porque había presos comunes, que los llamaban a los gritos. Eran 3 guardias, 3 cabos, ahí también se torturaba mucho, no a él, pero era una cosa tremenda, principalmente de noche. Además de Nilda Eloy, recordó a una chica Graciela de diagonal 74 entre 17 y 18, un muchacho que lo apodaban "el Pingüino", que estaba destrozado, "tenía clavos en las uñas de los pies" (SIC), aclarando que ya estaba ahí, tirado en el calabozo, cuando ellos llegaron y un muchacho que se murió en el calabozo, por lo que contaban, un par de días antes fue operado de apendicitis, y las condiciones ahí no le permitieron soportar, entre otros.
En ese lugar debido a la falta de alimentación bajó 25 kilos por lo menos. Tampoco había agua y cuando había era para torturar, relatando que Nilda Eloy tenía el calabozo de puerta ciega sin candado. Ella sacaba la mano por una ventanita corría el pasador, y traía agua en un zapato a través de las ventanitas, y después ella se metía adentro, y parecía como que no habían tomado agua. Recordó asimismo que el estuvo mucho tiempo desnudo.
Agregó que en la Brigada se podía ver porque se acomodaban la capucha. Nilda Eloy fue trasladada junto con él el mismo día en una camioneta, a la comisaría 3ª de Valentín Alsina (Lanús), el 31 de diciembre desde Avellaneda.
Respecto de las condiciones en la 3ª de Lanús, refirió que ahí comían, llevaban la alimentación los familiares, comparado con el resto de los lugares era mejor. Finalmente señaló que de ahí lo llevaron a la Unidad 9 de La Plata donde estuvo 2 años, luego a Caseros, y de nuevo a la Unidad 9 de La Plata de donde en septiembre de 1982 fue puesto en libertad vigilada.
El señor Oscar Ernesto Solís dijo que fue secuestrado en de diciembre del 76, en su casa de La Tablada. Del grupo de hombres que lo llevaron ninguno tenía uniforme. Los autos eran los clásicos "falcon verde" y no se identificaron con ninguna fuerza. Fue trasladado a un lugar que a posteriori de la denuncia de la Conadep fue identificado como "El Infierno", la Brigada de Lanús. Tanto su hermano, Alberto Mario Solís, como él fueron torturados y puestos en la misma celda. La tortura era a través de picana eléctrica. Les preguntaban cosas sin sentido y contestaban cualquier cosa para que no los torturen, en el caso de él le ponían un alambre en el dedo chiquito del pie y le pasaban un bastón por todo el cuerpo. Cree que la 4ta. noche, estando detenidos y desaparecidos porque no figuraban en ningún lado, su padre presentó un habeas corpus. En la celda escucharon una única chica que era Nilda. Estaban vendados y atados y para poder tener contacto y saber donde estaban o quienes eran, se hablaban. Así pudo saber que estaba Nilda Eloy y quienes eran los demás.
Señaló que tuvo la fortuna que lo liberaban y avisó a los familiares de los que habían visto vivos, la primer persona por la que pidió fue por Nilda. Refirió que con su hermano fueron liberados por la tarde del 23 de diciembre, en la cual los tiraron encapuchados en un arroyo en Monte Chingolo.
El señor Walter Roberto Docters relató al Tribunal que fue secuestrado el 20 de septiembre de 1976 frente a la terminal de ómnibus de la ciudad de La Plata, por dos autos particulares y un grupo de gente de civil; que eran personas de investigaciones, que actuaban con peluca, con barba falsa y con gorros de lana o cualquier cosa que sirviera para no identificarlos. Después los secuestrados ya eran vendados y les hacían poner la cabeza contra el piso o contra las paredes. Continuó señalando que lo llevaron a lo que ya se conocía y sabía era la "División de Cuatrerismo" de Arana. Ahí fue desvestido y sometido a interrogatorio con el uso de picana eléctrica y submarino.
Expresó que su padre es retirado de la policía de Buenos Aires y amigo personal de Etchecolatz y de otros represores, que eran relaciones habituales de su padre; que su padre le pidió a Etchecolatz -a instancia de la familia-, garantías sobre su vida. Insistió varias veces y a los cuatro días más o menos de estar siendo sometido a tortura, lo levantaron del Centro clandestino de detención de Arana, lo lavaron, lo peinaron lo pusieron presentable dentro de lo que se podía -aclaró que porque la picana quema la piel-, y lo llevaron al despacho de Etchecolatz en la Dirección de Investigaciones de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Ahí le mostraron a su padre, madre y hermano, y en un momento Etchecolatz le dijo a su padre "viste pichón está con vida, ahora dejate de joder" (SIC); lo volvieron a llevar a Arana donde fue torturado 3 ó 4 días más. Después fue trasladado al "Pozo de Banfield" donde permaneció unas horas y luego lo volvieron a llevar a Arana y lo volvieron a torturar aproximadamente una semana más. Relató que era torturado fundamentalmente por Vides y Nogara. Luego fue trasladado a la "Brigada Investigaciones de Quilmes o Pozo de Quilmes", allí permaneció hasta el 27 de diciembre del 76 en que fue puesto a disposición del PEN y fue llevado a la Comisaría 3ra. de Lanús, donde permaneció hasta enero del 77, donde fue trasladado a la Unidad 9 de La Plata. Después hizo un periplo por distintas cárceles hasta el 83 en que recuperó su libertad.
Respecto al caso específico de Eloy relató que en el pozo de Quilmes había una cantidad de celdas de un lado de un ala, los pisos eran iguales, más o menos pequeñas y una celda grande enfrente y en el medio el hueco que hace de ventilación a la planta baja. Los varones estaban en el 2º y 3º piso y las mujeres un piso más abajo. Aclaró que esto sucedió en el segundo traslado al Pozo de Quilmes. Ahí tomó conocimiento que una de las mujeres secuestradas era Nilda Eloy que vuelve a encontrársela en la comisaría 3ª de Lanús, cuando ella llega posteriormente con Horacio Matoso, ambos en condiciones calamitosas.
Continuó el relato señalando que al momento de su secuestro trabajaba en la Policía de la Provincia de Buenos Aires, que no tenía conocimiento de los Cenctros clandestinos en la Provincia de Buenos Aires pero sí en La Plata. Señaló que los más conocidos dentro del ámbito policial eran el de 1 y 60 y la División Cuatrerismo de Arana. Después, en las Comisarías 5ta. y demás donde se secuestraba gente y se torturaba. Señaló que era Secretario del Director de la Escuela de Suboficiales y Tropa. Estuvo 6 meses, al lado de la escuela Vucetich. Luego de salir en libertad su trabajo quedó en la nada, no sabe si lo declararon cesante o qué pasó. En el tiempo que estuvo secuestrado le hicieron firmar unos papeles.
Acerca de las torturas en donde estuvo, agregó que los colgaban del cuello, no los ahorcaban, pero los colgaban. en su caso personal "el submarino" era con agua y con agua con desperdicios (orina), estaba con las manos atadas atrás y lo hundían en un tacho grande, un fuentón, lo dejaban un tiempo, uno se ahogaba y luego lo sacaban.
En Arana había simulacros de fusilamiento y pseudos enfrentamientos. Hubo veces que estuvieron en celdas muy chicas de 2,50 X 2,50 donde llegaron a estar 12 personas que se turnaban para dormir.
Respecto de los torturadores sólo puede identificar a Nogara en ese momento era Subcomisario o Comisario que en Arana era una de las personas que llevaban los traslados y participaba de los interrogatorios y Vides, pero el que participó en el secuestro en su caso fue Nogara.
Finalizó señalando que su padre le dijo que Etchecolatz cumplió con él, que se portó bien, que le garantizó su vida; le pidió a su padre que declare en el juicio a los Comandantes y este le dijo que "no podía declarar en contra de los muchachos" (SIC).
La señora Nora Alicia Ungaro contó al tribunal que fue secuestrada el 30 de septiembre de 1976. Dos semanas antes, el jueves 17 de septiembre fueron secuestrados su hermano Horacio Ángel Ungaro y su amigo Daniel Raseto. Ella se dirigió a la casa de Daniel Raseto en 13 y 38, entró a la casa y estaba la madre de Daniel muy mal. Entró al dormitorio de espaldas a la puerta y le toma la mano a la señora. A los pocos minutos entraron de golpe, sintió el caño frío de lo que después se dio cuenta era una Itaka en la nuca. La tiraron al piso, la esposaron, la bajaron a los golpes por la escalera y le sacaron todo: los anillos, el reloj. Luego la tiraron en el piso de un auto, le preguntaron quién era y qué estaba haciendo en ese lugar y les dijo que tenía su documento en la cartera y le respondieron"mejor así no tenemos que cortarte las manos para identificarte" (SIC). La llevaron en el auto e hicieron un recorrido corto y llegaron a un lugar que ella pudo reconocer como una caballeriza, en ese entonces estaba estudiando veterinaria y reconocía el olor de una caballeriza. Ahí permaneció varias horas y en la noche fue trasladada con otra chica y las llevaron a lo que luego supo era Arana. En Arana fue golpeada, le aplicaron picana eléctrica y recién en ese momento le volvieron a preguntar el nombre. Le preguntaron si leía "Evita Montonera" o era del ERP. Las torturas eran supervisadas presumía que por un médico, porque les daban pomada para las quemaduras, y luego de una tortura uno le dijo que tuvo suerte que la ataron porque si no se le rompían las articulaciones. Recordó que en el medio de la tortura uno pedía mayonesa para su sandwich y había un señor que se hacía llamar "Coronel Vargas" que luego supo era un teniente de apellido "Campoamor". Además estaba "el Lobo" que era el comisario Vides. Luego del interrogatorio y los golpes la llevaron a una celda bastante amplia con otras chicas. Cuando ellas la reciben en la celda le dicen que por favor no tome agua, porque sino se produce una electrólisis cuando les dan picana. Luego la trasladaron en un camioncito como celular y llegaron a un lugar donde había varios pisos, Investigaciones de Quilmes. Ahí se escuchaba que pasaban los nombres piso a piso, gritó el de su hermano y no estaba. De allí la trasladan a lo que es Arana, el traslado es terrible, la tiraron nuevamente en el piso de un auto, iban 3 personas y hablaban "del campo". Ella sentía el miedo, lo que ella llama terror pánico, que es que la vida de uno estaba en manos de otro y no controlaba el temblor. Llegaron a Arana y la llevaron a una celda grande, donde estaban cuatro chicos. Luego la cambiaron a una celda más chica, donde estaba Nilda Eloy. Nilda estaba muy apesadumbrada, su padre estaba convaleciente, y le habían golpeado mucho a su perro. Nilda le contó que había estudiado en Bellas Artes, que había sido novia del hermano de María Claudia Falcone y que estaba estudiando medicina. Relató que con Nilda nunca se vieron la cara, siempre estaban vendadas. Agregó que en la segunda estadía en Arana, con Nilda, las sacaron a las dos a un patio, había sol.
Un día, un hombre de apellido Vargas le dijo que iba a salir, y unas horas después la llevaron en un auto y la dejaron en el paredón del hipódromo en 42 y 117 bastante cerca de su casa, le sacaron la venda de los ojos, las esposas y le dijeron que no se diera vuelta hasta que ellos se fueran. No sabe cuánto estuvo parada, no veía casi nada, tuvo infección en los párpados, eso fue poco antes del 20 de octubre, 17, 18 de 1976.
Refirió que en los lugares donde estuvo detenida, el personal era policial e identificó a los que estaban a cargo de los interrogatorios como el lobo Vides y Vargas. En esos lugares estuvieron permanentemente esposados y con los ojos vendados. En Arana se escuchaban los gritos de los torturados, era un centro de tortura e interrogatorio feroz. En Quilmes era como un lugar de tránsito y era otro tipo de trato. No gran cosa, pero tenían un pan, mate cocido, algo de comida.
Finalmente, señaló que "por el hecho de ser mujer todas fueron manoseadas y violadas y esa era la verdad" (SIC).
Atilio Gustavo Calotti relató que lo detuvieron el 8 de septiembre de 1976. Trabajaba como correo en la oficina de Tesorería de la Jefatura de Policía de la Provincia de Buenos Aires. Tenía 17 años. Su detención fue entre las 17 ó 17.30 horas, en su oficina y lo detuvo el comisario Luis Vides alias "el lobo" que comenzó a decirle en tono violento que sabía cosas sobre él y a preguntarle quiénes eran sus contactos y le decía que era un subversivo y que él sabía en qué andaba y que lo iba a "masticar todo". Llamó luego a la guardia y lo llevaron a la Dirección de Investigaciones cuyo titular era Etchecolatz. Allí lo esposaron, lo cubrieron con una manta, esperaron alrededor de una hora hasta que lo vinieron a buscar, el no veía quienes eran y lo subieron a un vehículo, habrán andado 20 ó 30 minutos y llegaron a un lugar que luego supo era Cuatrerismo de Arana. Ahí lo hicieron desvestir y lo ataron a un catre de elástico de puños y tobillos y comenzaron a torturarlo con picana eléctrica. Señaló que eso duró mucho tiempo, calcula que desde las 7 de la tarde hasta la madrugada. Indicó que además de la picana le aplicaban golpes y que "es una experiencia que uno no puede relatar y transmitir lo que pasa en ese momento, el mundo se le cae encima y el dolor es insoportable" (SIC). Le aplicaban la picana ensañándose en las partes genitales y le decían que si quería hablar que abriera la mano, y la abría pero para que paren la tortura. Reconoció la voz de Vides porque era gangosa, mientras uno le aplicaba picana, el otro le ponía un trapo en la boca y lo pisaba. Después lo desataron, y cuando le dijeron "levantate" no podía. Agregó que es tanto el esfuerzo físico después de una sesión de tortura que uno queda exhausto. Lo levantaron ellos, lo vistieron con lo que quedaba de su ropa y lo tiraron en una celda de 2.50. x 2.00 o 3.00 x 3.00 metros donde vivió por 15 días. En esa celda más o menos había unas 15 personas, en iguales condiciones: todos torturados y heridos. Era un hacinamiento total, tenía mucha sed, provocada por la electricidad, pedía agua y le decían que no podía tomar porque se moría, además estaba esposado, vendado y con las manos atrás, y con cuerdas atadas las piernas y los pies. Recordó que una de las peores cosas era saber que cuando la puerta se abría iban a venir a buscar a uno de ellos e imaginar la tortura era una cosa insoportable. A él lo fueron a buscar varias veces, la tortura se prolongó por unos diez días, a la mañana, a la tarde a la noche, casi no comía, no bebía, se encontraba en condiciones inhumanas.
Al principio no sabía dónde estaba, más tarde supo que era Cuatrerismo de Arana. Recordó que respecto de la guardia a la mañana se escuchaban coches, ruidos de botellas de cerveza o vino, y siempre disparos de armas de fuego y constantemente lo peor, gritos de gente que era torturada. Habían puesto una radio en forma permanente que sería eléctrica y no a pila ya que cada vez que se torturaba a alguien se escuchaban las descargas de la picana en la radio.
El 21 de septiembre los sacaron a todos los detenidos de la celda y los pusieron en una especie de patio o pasillo descubierto, estaban todos sentados, esposados y vendados, y en esa oportunidad pudo hablar con Claudia Falcone y al lado de ella estaba Horacio Ungaro.
El 23 de septiembre por la noche se produjo un traslado, lo vinieron a buscar, no supo si a toda la gente detenida, presumía que por lo que escuchó serían dos celulares y varios patrulleros. Iban ingresando a los camiones donde los esposaban y se formó una caravana con sirenas sonando. Se detuvo en un momento la caravana y comenzaron a llamar por apellidos, muchas personas bajaron. Lo llevaron a un lugar que luego supo era la Brigada de Investigaciones de Quilmes. Había varias celdas y los mantenían esposados, atados y con vendas en los ojos.
El 24 por la noche lo vinieron a buscar de nuevo, lo bajan por las escaleras, eran dos policías que lo hicieron subir a un coche, lo pusieron en el suelo y empezaron a andar, pensó que terminaba todo y que lo mataban pero lo llevaron de nuevo a Cuatrerismo de Arana. De nuevo desvestirse, la picana, los golpes. Las preguntas que le hacían eran intrascendentes. Pasó toda la noche, y a la madrugada lo subieron otra vez al vehículo y lo llevaron de vuelta a la Brigada de Quilmes. Esta vez en Cuatrerismo había conocido a Walter Docters. En Quilmes estuvo casi 3 meses en una misma celda con Docters. Refirió que allí había una circulación de detenidos muy grande y que en la planta baja de Quilmes había detenidos comunes, en el 1º piso había detenidas políticas y en el 2º había desaparecidos hombres.
Recordó que los guardias iban a buscar a algunos los hacían lavar, los perfumaban, los afeitaban y después se los llevaban, y suponía que los iban a liberar. El tenía 17 años era bastante ingenuo; lamentablemente en el caso de Treviño sigue desaparecido y cuando fue trasladado fue con esa especie de "teatralidad".
Relató que ya no eran esposas lo que tenían en sus manos sino cuerdas, y que además ya estaban flacos, se desataban y se sacaban las vendas y podían ver. Declaró que al poco tiempo de estar ahí se empezó a examinar su cuerpo y tenía desde casi los hombros hasta las rodillas como si fuese una coraza de sangre y quemaduras, que se resquebrajaba como una cascarita y las plantas de los pies eran negras por la picana y las quemaduras y por eso tenía dificultad para caminar. Uno de los guardias le daba "Pankután", "ahí todo se curaba con Pankután" (SIC).
Señaló que las condiciones eran horribles, que tenían piojos, la comida era insuficiente y no se movían. Después supo que en el primer piso estaba Nilda Eloy.
Manifestó que ahí no lo torturaban pero pegaban y recordó que la última vez que le dieron una paliza grande estaba hablando de un piso al otro con Emilse Moler, y subió la guardia, le pegaron y lo tuvieron una semana sin comer.
Recordó igualmente que a finales de septiembre estando en Quilmes lo vinieron a buscar lo llevaron con un hombre que estaba de traje y con un anillo de oro (le dejaron subirse un poco las vendas), y le dijo que tenía que firmar la renuncia a Policía, era con fecha anterior a su detención: 2 de septiembre.
El 21 de diciembre lo vinieron a buscar y lo subieron en la caja trasera de una camioneta, esposado y vendado, lo cubrieron con una manta y lo llevaron a la Comisaría 3ra. de Valentín Alsina en Lanús. Allí durante una semana estuvo en una celda del fondo muy oscura, siempre vendado y atado. Venía un guardia una vez por día y tenían que orinar en la celda. En esos días pasó a disposición del PEN.
En esa comisaría estuvo un mes. Eran varios en una celda muy grande, y del otro lado estaban detenidas las mujeres y entre ellas estaba Nilda Eloy. El 21 de enero lo trasladaron a la Unidad 9 de La Plata. Cree que Eloy quedó en la Comisaría.
Estuvo a disposición del PEN hasta el 25 de junio de 1979. Nunca tuvo causas ni judicial ni del Consejo de Guerra, pidió para salir del país varias veces y siempre se lo negaron, y finalmente cuando fue liberado a fines de junio de l979 se fue del país por Brasil porque no tenía pasaporte.
Está seguro a ciencia cierta que una de las personas que lo torturó era el comisario Vides alias "el lobo", que era de Investigaciones y dependía de Etchecolatz. Otro torturador era un policía de apellido Vargas.
Se introdujo igualmente por lectura ante su fallecimiento, la declaración prestada en el mes de octubre de 2001 ante la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata en el Juicio por la Verdad por el Sr. Alberto Antonio Rudiez en lo esencial declaró que en el año 1976 cursaba Segundo Año de Medicina, e integraba un grupo de estudios, en el que estaba Nilda Eloy. La mañana del 2 de Octubre de ese año, había regresado a su domicilio, donde vivía con sus padres en la calle 16, número 1584, entre las calles 64 y 65, Planta Baja, Departamento 4 y mientras dormía fue despertado por el teléfono donde el hermano menor de Nilda Eloy le comunicó que alrededor de las dos de la mañana la habían secuestrado. Poco tiempo después, mientras le contaba a sus padres lo sucedido con Nilda, irrumpió en su domicilio un grupo de 7 o 10 personas armadas con ametralladoras y pistolas, todas de civil, y a cara descubierta, excepto una que tenía una media de mujer en la cabeza. Lo hicieron arrodillar, lo golpearon con el puño de las armas y con una sábana que rompieron le vendaron los ojos y con una corbata que había allí le ataron las manos a la espalda. En esas condiciones fue llevado en la parte trasera de un vehículo acostado en el asiento y con la cara apoyada sobre las piernas de una persona que creía vestía un pantalón de fajina. Recorrieron un trayecto no muy largo, llegando a un lugar en el que luego de que se abriera un portón ingresaron. Estuvo en una habitación donde en otra contigua había gente secuestrada. Refirió que en un momento dado trajeron una radio y le pusieron volumen alto. Señaló que se escucharon gritos no sólo de dolor, sino gritos desgarradores por lo que supuso que estaría en una sesión de torturas. En un momento determinado lo llevaron a otro lugar y lo interrogaron sobre distintos datos personales que anotaban con una máquina de escribir. En ese momento trajeron a una persona que arrojaron sobre un colchón que había en el piso y le preguntaron "cómo te llamás chirusita" y la persona contesta Nilda Eloy y reconoció que era la voz de su compañera de estudios. El pensó en hablar para que ella supiera que estaba allí pero lo creyó peligroso y desistió. Continuó relatando que luego lo volvieron a subir a un vehículo y lo trasladaron en la parte trasera de un automóvil. Refirió que el chofer le preguntó a quien tenía al lado y parecía de más jerarquía, "por dónde vamos" (SIC), señalando el testigo que el acompañante le contestó por "dónde vos quieras" (SIC). Agregó que en ese momento su preocupación era que lo mataran, no sabía porqué se "le había puesto" (SIC). Finalmente luego de un trayecto lo bajaron en la calle 13, entre 69 y 70 o 68 y 69 y le dijeron que se tirara al suelo y que no mirara hasta que se hubieran ido y luego que se retiró el auto se fue corriendo hasta su casa que quedaba cerca.
Respecto del tiempo que estuvo secuestrado, señaló que calculaba que lo habían sacado de su domicilio alrededor de las siete, siete y media de la mañana y su cautiverio duró hasta las once y cuarto de la noche, aclarando que para el fue una eternidad. Agregó que lo primero que hizo fue llamar a la casa de Nilda y le contó a los padres lo sucedido y que creía que pronto ella llegaría también, cosa que no sucedió.
Posteriormente fue varias veces a la casa de Nilda a visitar a los padres pero le daba mucho temor. Señaló que un día a esa vivienda fue una joven con un señor mayor (comisario retirado de la policía) que era el padre y contaron que la chica había estado secuestrada con Nilda hasta hacía pocos días y que por intermedio de ese señor consiguieron un salvoconducto para visitarla en donde estaba alojada aunque no constaba como detenida. Fue allí con los padres de Nilda y dijo que era una Comisaría de Lanús. Agregó que luego de eso se fue del país y vivió en Estados Unidos todos estos años regresando sólo alguna vez de visita.
Cabe reseñar aquí la abundante prueba documental sobre el caso de referencia incorporado en debate.
A fojas 511/13 consta copia del testimonio de Nilda Eloy ante el juez federal Sergio Torres, el 18 de noviembre de 2002.
A fojas 1287/1301 consta copia del testimonio de Nilda Eloy en el Juicio por la Verdad, el 29 de septiembre de 1999.
A fojas 1326/1330 consta copia del testimonio de Nilda Eloy en el Juicio por la Verdad, el 28 de junio de 2000.
A fojas 1954 consta copia del legajo Conadep 560 con testimonio de Nora Ungaro quien refiere que compartió celda con Nilda Eloy en Arana.
A fojas 1955/56 hay copia del legajo Conadep (borrado el número) con testimonio de Matoso que dice que Eloy estuvo detenida en la comisaría de Valentín Alsina y en la cárcel Devoto.
A fojas 1957 hay copia de una "lista de vistos" de Conadep con nombres de sobrevivientes, entre los que está Nilda Eloy refiriendo esa información al legajo Conadep 09758.
Asimismo, a fojas 2056 consta copia de una ficha de DIPBA sobre el decreto 2452 referido al "Cese PEN" del 17/10/78. Allí hay una lista de personas entre las que está Eloy.
A fojas 2057 consta copia de una ficha de la DIPBA, de la Mesa "DS", del 13/09/80 sobre Nilda Eloy. Indica como profesión "Estudiante-Inst. Quirúr" y consta la inscripción "det. dispos. PEN Dec. nº2008" y en el apartado " Antecedentes sociales de 1977" señala "por activ. subv. montoneras".
En el marco de este caso se realizaron tres inspecciones oculares las que se detallan a continuación:
1.- Brigada de Investigaciones de Quilmes (CCD "Pozo de Quilmes") efectuada el 31 de agosto de 2006 con la presencia de las testigos y ex detenidas Nilda Emma Eloy y María Cristina Gioglio. Eloy reconoció una tapa de cloaca que al pisarla hacía ruido y la escalera de acceso a los calabozos manifestando que durante mucho tiempo pensaron que era al aire libre por la fuerte corriente de aire circundante, situación constatada por el Tribunal. Gioglio reconoció la celda en la que estuvo recluida en el 1º piso, y Eloy reconoció en el 3º piso la estructura de las celdas, similar a la del 2º piso en el que estuvo detenida.
2.- Comisaría Tercera de Lanús, en Valentín Alsina, efectuada el 5 de septiembre de 2006 con la presencia de la testigo Nilda Emma Eloy, quien reconoció el portón de entrada de la seccional, y el piso y la ventana del calabozo de mujeres que da al patio de atrás, aunque manifestó que el sector de celtas está modificado en su estructura, lo mismo que el baño. Asimismo, en el piso superior reconoció una mesa.
3.- Delegación Departamental de Lomas de Zamora (ex Brigada de Lanús con asiento en Avellaneda, sede del CCD "El Infierno") efectuada el 7 de septiembre de 2006 con la presencia de los testigos y ex detenidos Nilda Emma Eloy y Eduardo Castellanos, quienes reconocieron las celdas en las que estuvieron recluidos y el piso del patio y el de ingreso a las celdas. Respecto de Eloy, reconoció especialmente la celda en la que permaneció encerrada durante cuatro o cinco días, junto a otras 6 personas, sin que abrieran la puerta. Lo mismo con otra celda, a la que luego fue trasladada, de la que podía salir para dar agua a los detenidos. Y señaló un calabozo donde murió un prisionero apodado "Chiche" y otro de hambre. Asimismo, reconoció la oficina donde la torturaron. Castellanos refirió que los baños, los pisos y el enrejado del techo del sector de celdas se encuentran igual en la actualidad, y reconoció una pieza del primero piso como sitio de torturas.
II.- B) privación ilegal de la libertad de Jorge Julio López y aplicación de tormentos.
El señor Jorge Julio López relató que fue detenido el 27 de octubre de 1976 en su vivienda de 140 y 69. Había muchos autos, calculó alrededor de 100 personas entre todos los que rodeaban su casa. Golpearon atrás en la casa, rompieron la puerta y entraron. Etchecolatz estaba ubicado en diagonal a su casa en el auto y ahí también estaba Guallama que apuntaba hacia su vivienda.
Lo subieron en un carromato, le vendaron los ojos con el pullover por encima de la cabeza y lo ataron con las mangas y con un alambre, pero él podía ver. En el carromato iba el señor Rodas -otro detenido-. Siguieron por un camino cortado y los llevaron a un centro de color rosado o algo así, con paredes descascaradas que estaba cerca de la aviación. Allí estuvo dos días, y el señor Etchecolatz dijo "mirá voy a felicitar al personal porque han agarrado a estos dos montoneros" (SIC).
Donde lo llevaron estuvo con Rodas y los picanearon toda la noche, recordó que llovía mucho. Los pusieron en una celda que tenía dos ventanitas de donde se veía la aviación. Cuando aclaraba la mañana y venía el viento del sur veían las avionetas y venía olor a chancho. El sabía que Venturino tenía un criadero de chanchos por esa zona y se dio cuenta que era un Centro de Cuatrerismo antiguamente. Conocía la zona y "Cuatrerismo" porque había trabajado en una casa cercana.
El día 29 lo sacaron enfrente de la aviación hacia la calle 7 no sabe si es la 600, tomaron la 7 hasta llegar a 640, entrando después por una calle que es como una diagonal para el lado de la izquierda, que luego reconoció como la estancia "la Armonía". Allí los picanearon a él y a Rodas y el día 30 aparece Alejandro Sánchez todo torturado, todo lastimado. Los picanean juntos y al otro día llevaron al lugar a Guillermo Cano, pero lo separaron de ellos. El 1-de noviembre- llegó Etchecolatz con el grupo de "picaneadores", reconociendo a algunos de ellos como: Garachico, Aguiar, y Urcola que después fue comisario y también a "manopla Gómez" que les pegaba patadas. Allí los volvieron a torturar. El día 3 lo llevaron a la celda y lo tiraron en el suelo. Allí sintió una mujer que gritaba "no me peguen". Era muy grande, gorda, medio alta, que después cuando la picaneaban le decían "quien te trajo a vos, ¿el palomo?", aclarando que era por monseñor Plaza. El 4 llegaron otros chicos detenidos y el día 5 de noviembre de 1976 llegaron a eso de las 11 ó 12 de la mañana Patricia Dell'Orto con el marido, toda torturada. La torturaron los días siguientes -aclarando que el torturador era Gómez-. Relató que a ella y a su marido les preguntaban qué hacían en la Unidad Básica. Patricia no respondía y el marido estaba tirado en el piso, después la ataron a lo que ellos decían "el cepo" y el marido estaba tirado en el suelo y Gómez le decía que se levante "que no sea flojo". Patricia gritaba y entonces le taparon la boca y le pegaban, eso era noche y día. Así llegaron hasta el día 9 entre torturas y golpes. El veía por una mirilla que había abajo y otra arriba -pero por la de arriba no tanto para que no lo vean-. Relató que el 9 -que fue el día que tiraron la bomba en el departamento de policía- a la noche llegó toda la patota. Vino un tipo gangoso que hablaba a los gritos, primero los tiran en la celda a todos juntos, Patricia le preguntó a él si era López, él respondió que sí y ella le dijo que si salía fuera a su casa y le avisara a su familia. Como a la media hora lo sacaron a Rodas de la celda y el gangoso le dijo "hijo de puta, estuviste poniendo letreros en Quilmes" y por ahí sintió un tiro, y un grito, y después no escuchó más nada. Después de eso escuchó a Patricia que pedía que no la maten que quería criar a "su hijita", e igual se la llevaron. Alguien de la patota decía "por cada soldado que muera van a morir cinco de ustedes". De los nombres de captores recordó a Rudi Calvo y de los detenidos a López Montaner a quien señaló como "el chico de los boletos". Señaló que parecía estar enfermo y muy lastimado. Un día lo llevaron hacia otro lugar de ahí donde estaban Sánchez, Cano, el soldado Alercoski, un conocido suyo de antes de apellido Casagrande. Recordó a uno que le decían "miguita", que no les daba el nombre ni a ellos. Contó que cuando el milico le preguntaba por el nombre éste lo miraba y no le contestaba y agregó que le pusieron "miguita" porque juntaba las miguitas de pan que se les caían a ellos en el piso para comerlas.
Continuó relatando que aproximadamente el 15 ó 16 de noviembre, a la noche cuando trajeron las ollas llenas de albóndigas y cree que le pusieron algo porque se quedaron todos dormidos menos Casagrande que no había comido -salvo el pan-, de desconfiado, y no supieron lo que pasó después. A la mañana Casagrande les dijo "che son boludos, no vieron nada" y les dijo que se despierten y los hizo mirar. Ahí se dió cuenta que había una palmera en una casa que está enfrente donde había hecho unos trabajos y conocía al dueño.
Recalcó que ellos nunca se dieron cuenta de lo que pasó salvo Casagrande que les contó que habían venido unos soldados y los habían cargado en un camión volcador. Que levantaron la caja y fueron cayendo todos. Que "los mercenarios" que estaban en la patota de Etchecolatz, los agarraron uno de cada brazo y los llevabaron a los calabozos. Narró que ahí estuvieron descompuestos, enfermos, que les daban cólicos. Era un lugar de 3 x 4 y ahí hacían todas sus necesidades, les traían poquito de comer y agua. El 25 trajeron a otro preso, era el chico Urcola que había caído esos días antes y que a la mañana temprano lo sacaron de ahí y no supieron nada más de él. Así -continuó el relato-, fueron pasando los días hasta que un día llegó la patota, el 10 ú 11 y los llevaron a él y a Cano a picanear a la terraza subiendo por la escalera. Había un tipo que anotaba y Etchecolatz estaba al lado, le decía "dale, dale subila un poco más" que "la de allá era floja" -por la corriente-. Relató que la tortura con picana lo dejó todo desecho, no se quiso sacar nunca las marcas por si lo quisieran revisar. También estuvo Julio Mayor, del que ahora se acuerda estuvo en Arana con la señora que creía que era Sanz de apellido. Julio Mayor le dijo -por las quemaduras- que si quería un remedio que agarrara y se meara todo y si no, lo meaban ellos y así no se infectó, andaba con los pantalones bajos y se le curó mejor que cualquier herida. Agregó que Julio Mayor había estado estudiando medicina.
Contó que una vez como todos se habían llenado de sarna el pibe Cano, "que tenía la barba larga hasta la panza" pidió que les dieran algo para la sarna y le rompieron la cabeza con un bastonazo. Le hicieron el mismo remedio, lo curaron con el orín y esa franja de pelo de la cabeza le quedó blanca.
Refirió que los días siguientes estuvieron un poco más tranquilos hasta que el 20 ó 21 -de diciembre- a la noche dijeron "Julio Mayor levántese", "Jorge López, levántese", entonces Mayor le dijo "cagamos", "en el cielo nos vemos" (SIC). Creían que los iban a "boletear". Ahí los llevaron a la comisaría 8vta. Los bajó un petisito, Peralta y el Cabo Gigena, y les dijeron "de dónde los trajeron, del cementerio?" (SIC), porque estaban todos embarrados y todos rotosos, el oficial de apelllido Gigena le dijo "te salvaste gallego". Se conocían porque su hermana vivía a tres cuadras de su casa. El oficial Peralta le dijo a Recalde que lo lleve al baño y le de ropa buena, una manta y que se bañe, y un peine para que se pase, porque tenía todo "cáscara" (su pelo y barba). Le decían que daba asco, porque tenía las zapatillas todas llenas de hongos y sangre. Después les trajeron un colchón y durmieron haciendo turnos porque era un solo colchón. Recordó que había un peruano de nombre "Icama".
Allí estuvo hasta el 4 de abril del 77, no sabe si el 26 de marzo le dieron la noticia que lo habían puesto a disposición del PEN. El 4 de abril, los cargaron en un camión del Servicio Penitenciario y los llevaron a Olmos para dejar las mujeres. Aclaró que el que manejaba el camión, era el mismo que manejó el carromato que lo sacó de su casa, de nombre Jorge Ponce, a quien conocía porque vivía cerca de su casa. Los llevaron primero a la 8ª y de ahí a la Unidad 9 donde los tuvieron primero en el pabellón 16 y después en una celda donde estaban las celdas de castigo. En ese lugar escuchó hablar al "gangoso" que era el mismo que mató a la chica Dell'Orto, al marido De Marco, y a Rodas. Estaba ahí, así que los de la cárcel tienen que saber quién era, y si lo encuentran él lo va a reconocer por la voz, por la cara no porque nunca lo pudo ver.
En síntesis de su relato sobre los lugares donde permaneció detenido señaló que primero estuvo en Cuatrerismo de Arana, después en el Pozo de Arana, de ahí a la comisaría 5ta., después a la comisaría 8va. y de ahí a la Unidad 9.
Reconoció la fotografía de fs. 2015 de la causa nº 2 que le fue exhibida sin identificación de ninguna clase, la que según se dejó constancia en Actas pertenecía a Guallama.
Respecto del matromonio Dell'Orto - De Marco relató que habló un poco con Patricia, aclarando que su marido, De Marco no podía hablar. Patricia le contó que la habían sacado de la quinta de City Bell, que ella muy bien no había visto, pero reconoció las torres de la Catedral y que habían entrado por calle 15, después no saben como entraron paralelo a la Brigada. Le contó que la habían violado, textualmente le dijo "esos hijos de puta de la patota, uno me tenía del brazo y el otro me violaba, me han dejado a la miseria" (SIC) y le pidió que si salía buscara a su madre y al padre y le diera un beso a la hija de parte de ella. A Patricia Dell'Orto y a su marido los conocía de antes de que ella entrara a la universidad y vivían en 42 entre 3 y 4 con su marido pero iban todos los días a la Unidad Básica que había en 68 entre 142 y 143 y que ella se dedicaba a cuidar chicos, andaban en bicicleta para ahorrar y para darles de comer a los chicos, agregó que "eran mujeres de oro".
Recordó a Roberto Rodas y refirió sobre un detenido el soldado Alekovski, que andaba con la ropa de fagina de granadero, que le contó que lo habían sacado el 20 de octubre de 1976. Por él supo que había un torturador que llamaban "el francés" que era un tipo sanguinario. Aleksoski le contó que ese "francés" lo torturó en el Vesubio, después en la Cacha, en el pozo de Arana y después en la 5ta. Le dijo que no era francés.
A Patricia la pudo ver cuando la mataron con un tiro en la cabeza, a Roberto Rodas no; después sacaron al marido de Patricia -Ambrosio De Marco-, lo agarraron entre 2 ó 3 y lo sacaron a la rastra, él se quedó así en el piso, unos gritaban, le pegaron un tiro en la cabeza a De Marco, y el eso lo vio.
Refirió que Etchecolatz no tenía compasión, que él mismo venía y personalmente los pateaba ahí en "La Armonía". Respecto de la muerte de Patricia Dell'Orto y Ambrosio de Marco corresponde referirse a las declaraciones anteriores del Señor López las que fueran introducidas al debate por su lectura, dado que durante el trascurso de su declaración en el juicio el recuerdo de los hechos le produjo un estado de angustia que al ser percibido por el tribunal motivó su atención por parte del médico de la Municipalidad, quien se encontraba a ese efecto en la sala contigua a la audiencia.
Allí, el 7 de julio de 1999 en lo esencial sobre el punto, además de lo que dijo en le debate, señaló que cuando estaba detenido clandestinamente en Arana llevaron a Patricia Dell'Orto y Ambrosio De Marco a quienes conocía de la Unidad Básica del barrio. Refirió que a Patricia la habían violado y su marido de Marco estaba tirado y con la cabeza sangrando. Señaló que ambos estaban con la cara cubierta pero se las destaparon para que él los reconociera como quienes andaban en la unidad básica del barrio. Luego, minutos después presenció como asesinaron a ambos de un disparo en la cabeza así como a un paraguayo de nombre Rodas de quien igualmente reconoció las fotografías de la causa 1266 /SU. Vió cuando torturaban a Patricia Del'Orto pero aclaró que no deseaba decirlo delante de la familia porque le "daba lástima" (SIC).
Respecto de las torturas sufridas por él señaló que fue torturado en Arana y en la comisaría 5ª . Preguntado sobre quienes torturaban, señaló en lo esencial que el que mandaba en las torturas era Camps y si no estaba el que decían que era segundo jefe y lo describió como un "tipo flaco, con cara medio de mono" (SIC), a quien en el debate identificó como miguel Etchecolatz.
El señor Julio Bautista Mayor relató que fue detenido junto a su esposa el 11 de diciembre de 1976 en La Plata, en la calle 12 y 55. En ese momento ambos eran estudiantes y empleados. Respecto de quienes lo secuestraron no sabe si eran policías o militares pero tenían ropa de fajina. Lo llevaron vendado junto a su esposa a lo que supo después era Arana donde estuvo dos semanas y luego a la comisaría 5ta. donde aún permanecían vendados y esposados. De allí los trasladaron (a él y su esposa) a la comisaría 8va. Pasando a disposición del PEN aproximadamente en marzo del 77. Durante ese tiempo con uno de los detenidos que estuvo fue con López, no pudiendo recordar exactamente el tiempo y lugar, aunque creía que en Arana no estuvo con él, probablemente en la 5ta. u 8va. Refirió que tenía un recuerdo vago por el tiempo transcurrido pero que recordaba haber conversado con él, y señaló que cuando hizo su declaración anterior recordaba que era albañil, de Los Hornos y recuerda que era un hombre mucho más grande que él. Señaló que donde estuvieron "todos fueron torturados" incluso él. Respecto de su señora señaló que es María Hebelia Sanz.
Expresó que él fue torturado en Arana, y agregó que allí se escuchaban tiros.
Respecto del tipo de torturas que sufrió, refirió que mediante picana eléctrica, golpes de puño, y en muchos casos amenazas de muerte, además las torturas psicológicas por lo que le tocaba vivir.
Respecto de las condiciones de detención en la comisaría 5ta. Señaló que eran similares a Arana y también torturaban. Recordó que allí, en la comisaría 5ª, tuvo que firmar un escrito, no pudo leerlo ni sabe de que se trataba, tuvo que firmarlo bajo coacción.
Ya en la comisaría 8va. estaba sin vendas y sin atar y veía personal policial. No recordaba bien los traslados, pero en general eran en autos y tirados abajo.
La señora María Hebelia Sanz dijo en lo esencial que ella en esa época era estudiante de medicina y fue secuestrada junto con su esposo -Julio Mayor- en diciembre del 76, creía que el 1º pero no estaba segura. Relató que golpearon la puerta fuerte, era después de comer, cree que era el mediodía. Abrió la puerta y vió que el pasillo estaba ocupado por mucha gente de civil y otros con uniforme verde de fajina con armas. Fueron segundos y no tuvo tiempo de verlos bien. Entraron y la vendaron rápido y ya no vio más nada. La llevaron en un auto con su marido. Los bajaron en un lugar como una sala de espera no sabe cuánto tiempo. Le sacaron los anillos que no aparecieron más, y después la llevaron a una celda y ahí transcurrió un tiempo. Después sacaron cuentas que fueron como dos semanas. Ahí fueron torturados, y sentían gritos y golpes, después supo por la Conadep que era el campo de Arana, que le decían "la casa de la muñeca". Ella estaba con un montón de mujeres y en el tiempo que estuvo ella, torturaron a muchas -aclaró que a ella con una pinza-. En ese lugar había uno que le decían "el francés" y a otro "el padre", que era el torturador porque era el que hacía confesar y solía ir a las celdas y les hacía rezar un padre nuestro, blasfemo.
Después los trasladaron a un lugar que mientras estuvo allí no supo, pero luego se enteró que era la comisaría 5ta. Allí eran muchas más las personas, y estaban separados los hombres de las mujeres. Dos o tres días después supo que estaba su esposo. Aclaró que en Arana sabía que estaba su marido porque los habían llevado juntos y además estaban todos juntos en el mismo lugar. En la 5ta. estuvo pocos días, le parece que para antes de fin de año o navidad ya estaba en otro lugar.
Contó que de las condiciones de detención en la 5ta. respecto de Arana, en el tiempo que ellos estuvieron, había menos miedo porque no se escuchaban gritos, había mucho silencio, tampoco golpes ni ruidos de máquinas. Creía que las máquinas eran aparatos que usaban para "algo" pero no sabían para qué. Además había tiros, autos que entraban, se sentían como ráfagas de tiros, en cambio en la 5ta. nada. De allí los llevaron a la 8va., pero ya estaban legalizados. Aclaró que en realidad les hicieron hacer toda la parte legal antes de ir, en la 5ta. y los trasladaron como a las 3 de la mañana a ese lugar que en principio no sabían donde era y después a los 2 ó 3 días se enteraron era la 8va.
Refirió que en Arana y en la 5ta. no veían porque estaban vendados, pero en la 8va. no porque ya estaban blanqueados. Agregó que en la 8va. el personal estaba uniformado como policías y había presos comunes también.
En abril a ella la llevaron a Devoto y la pusieron a disposición del PEN, estuvo un año y diez meses u once.
Además, se encuentran agregadas las siguientes pruebas documentales:
A fojas 1945/46: Hay copia de un informe del Equipo Argentino de Antropología Forense, de julio de 1995, que refiere entrevista con Julio López con Anahí Ginarte, quien relata que la víctima de autos le contó sobre su cautiverio en Arana y el ajusticiamiento de 32 prisioneros que aparecen luego en "falsos enfrentamientos" tras la bomba en la Jefatura de Policía de la Provincia de Buenos Aires, circunstancia que coincide con lo relatado por López en la audiencia de debate.
A fojas 537/551 y 2654/2655 declaraciones de Jorge Julio López en el Juicio por la Verdad y ante el juzgado federal número 3 de La Plata, que en los puntos principales coincide con lo relatado en la audiencia.
A fojas 889/90 Fotocopia del acta de la inspección ocular desarrollada por la Cámara Federal de La Plata con la presencia de López, el 7 de julio de 1999. Allí el testigo guió a los jueces por diversos puntos de la localidad de Arana, en los que habrían funcionado centros clandestinos, actualmente demolidos.
A fojas 931/33 Fotocopia del acta de la inspección ocular desarrollada en el Destacamento Policial de Arana del 18 de septiembre de 2000, desarrollada por la Cámara Federal de La Plata con la presencia de López.
A fojas 2059: Copia ficha DIPPBA de la víctima, de la mesa "DS", con su nombre, y número 131075, sin fecha ni otros datos.
También a fojas 2015 de la causa nº2/SE, proveniente del Juzgado Federal número 3 de La Plata, obra copia de la fotografía de Hugo Alberto Guallama, reconocida por la víctima en el debate.
Asimismo, se introdujo al debate la declaración de fs. 561/579 del señor Hipólito Forese, realizada en el Juicio por la Verdad.
En el marco de este caso se realizaron tres inspecciones oculares las que se detallan a continuación:
1.- Seccional 5ª de La Plata de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, efectuada el 14 de agosto de 2006 con la presencia de los testigos y ex-detenidos en este lugar señora Adriana Calvo y señor Jorge Julio López. Durante la recorrida la señora Calvo reconoció los calabozos y la puerta de entrada, y el señor López señaló un corredor del primer piso como el sitio donde fue torturado y donde vio al general Camps y al imputado Etchecolatz, junto al comisario Vides.
2.- Destacamento Policial de Arana, realizado el 18 de agosto de 2006 con la presencia de los testigos y ex-detenidos en este lugar Nora Ungaro, Jorge Julio López, Walter Docters, Atilio Calotti y María Cristina Gioglio que si bien no declaró en autos estuvo detenida en este lugar. Los testigos refirieron que el sector de los calabozos está igual a cuando estuvieran detenidos, advirtiendo sólo una diferencia de tamaño en la ventana de las celdas. Además, reconocieron los lugares de tortura, que hoy son oficanas separadas, y el patio al que fueron sacados junto a otros detenidos. El testigo López señala el monte que hay unos doscientos metros más adelante, donde habría estado el galpón donde estuvo detenido, en el que en la actualidad no hay nada, así como el bar de la familia Perelló.
3.- Seccional octava de La Plata de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, llevada a cabo el 28 de agosto de 2006 con la presencia de los los testigos y ex-detenidos en este lugar Jorge Julio López y Diego Barreda. Ambos testigos reconocieron el sector de calabozos, lo mismo con la cocina. López dijo que ingresó por la puerta principal de la Seccional y Barreda por avenida 7, reconoció un comercio del rubro panadería ubicado enfrente.
II.- C) privación ilegal de la libertad y el homicidio calificado de Patricia Dell´Orto de De Marco y Ambrosio Francisco De Marco
El señor Alfonso Mario Dell'Orto señaló en lo fundamental que pasaron 30 años de ese momento y tenía la impresión de que se pueden dividir esos años en 5 momentos, relacionados uno con otro. El primer momento es antes de la apropiación de su hija y su yerno, un tiempo de convivencia con ellos, de compromisos de ideales, sin armas, sin ningún tipo de violencia, cuando el 5 de noviembre a la 1 y 20 de la mañana se produjo la apropiación de ellos.
Al respecto se preguntó cuál fue la causa, por qué se los llevaron, por qué los detuvieron, qué ley autorizaba esa detención, nunca se lo dijeron. Señaló que tenía la sensación de la rotura de una lógica.
El segundo momento fue un período de 23 años, donde comenzó una búsqueda por destacamentos militares, policías, embajadas, notas, habeas corpus, visita de la OEA. En todos los casos la respuesta fue "no tenemos ninguna noticia, no están detenidos". En el medio de eso los picos de desazón, como cuando Balbín dijo "todos los desaparecidos están muertos" o de optimismo cuando lo citan de casa Rosada, y le preguntó al Coronel San Román qué sabe de los chicos y dijo entre otras cosas que se quedara tranquilo que "era una juventud brillante y equivocada", que "estaban en campo de reeducación".
La etapa siguiente fue en el año 1999, al tener la certeza de que los mataron en Arana. No tenía idea de que eso exist&