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04ago13

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El Prosol y sus auditorías


El Gobernador Interino del Departamento de Tarija, Lino Condori, sorprende con el anuncio de que ha decidido auditar 8 carpetas del conocido como Programa Solidario Comunal (Prosol), rompiendo así con un principio básico de la auditoría contable cual es la integridad y pertinencia de los datos a auditar.

Walter Ferrufino
Lino Condori
Carlos Villavicencio Plaza

Es decir, que alguien que muy bien podemos suponer ha sido el "muy leal" director del Prosol, Carlos Villavicencio Plaza, que en enero de este año aceptaba que "30 iniciativas productivas del Programa Solidario Comunal (Prosol) están retrasadas" y afirmaba "debido a la falta de una programación de la Dirección de Auditorías de la Gobernación no se alcanzó a hacer el análisis del total de éstas", resolvió que como hay una incapacidad sobrevenida para auditar el Prosol, la solución es que quienes tienen que ser auditados, o sea, los responsables de administrar Prosol -el Gobernador Condori y el o los directores de Prosol desde el comienzo el programa- decidan qué es lo que se va a auditar.

Hay que señalar que la orden de auditar el Prosol ha sido dada desde las más altas instancias del Estado Plurinacional, esto es, por el Presidente Evo Morales en forma directa.

Es evidente que quienes rodean al gobernador no le explican los entresijos técnicos y jurídicos de sus determinaciones y el alcance de las mismas, lo que ha llevado a que el gobernador, de origen campesino, vaya a pasar a la historia del departamento de Tarija como una autoridad poco eficiente, cuyas actuaciones podrían incluso ser calificadas como de nocivas para el interés del Estado, pues las mismas han provocado y provocan daños económicos y sociales que en algún momento habrán de analizarse y esclarecerse conforme a derecho.

Volviendo al Prosol -programa exclusivo del departamento de Tarija en Bolivia, mediante el cual se otorga financiamiento directo a las comunidades campesinas e indígenas-, desde el año 2008 se han desembolsado en el marco del mismo varios millones de dólares. En 2012 el Secretario de Planificación de la Gobernación, Román Yépez, afirmó que para ese año se habían asignado 240 millones de bolivianos, aproximadamente 35 millones de dólares. Semejante inyección de recursos a la población indígena y campesina podría llevar a suponer que en el área rural de Tarija se están produciendo cambios y mejoras importantes.

Nada más lejos de la realidad. Prosol se ha convertido en la oportunidad de enriquecimiento ilícito de funcionarios públicos y agentes privados.

La desastrosa gestión no sólo afecta al periodo del Gobernador Cossío, ya que el ingreso de Condori no supuso ningún cambio sustancial ni cualitativo en el manejo de este Programa. Con el actual gobernador interino, se produjo un notable incremento del "botín", ya que de dos mil bolivianos por beneficiario, se pasó a cuatro mil quinientos, y, en la gestión 2013, cada beneficiario recibirá seis mil bolivianos.

Es "vox populi" en la ciudad de Tarija que el precio de los insumos demandados por los "beneficiarios" del Prosol sube de manera arbitraria; todos los beneficiarios del departamento demandan prácticamente siempre los mismos equipos y materiales y lo hacen además simultáneamente.

El trabajo de la red de responsables técnicos del Prosol permitió uniformizar los requerimientos anuales, ya sea en insumos o en semovientes, todo ello muy bien camuflado bajo lo que llaman "iniciativas productivas". Cómo se puede entender que haya insumos que a fecha de hoy, 2013, cuesten menos que en una iniciativa productiva del Prosol en el 2008?.

Lamentablemente, el Prosol sólo ha servido para que determinados sectores se beneficien, y no estamos hablando de las amplias mayorías campesinas o de los pueblos indígenas; nos referimos a determinados sectores de proveedores y funcionarios públicos que fungían como técnicos y responsables del Programa.

A pesar de que el Prosol dimana de una Ley de la República y su ejecución depende de un reglamento de operaciones, dicho reglamento ha sido interpretado de múltiples maneras, hasta tal punto que se producen oleadas migratorias en tiempos del Prosol y, comunidades cuasi despobladas, se nutren de nuevos "comunarios", lo que permite inflar los montos de los proyectos y, en consecuencia, las ganancias de los intermediarios y agentes "promotores" de programas inducidos y convertidos en "obligado cumplimiento".

La prueba de que estos proyectos no han surtido efecto es el actual Índice de Desarrollo Humano de Tarija, el cual no se ha visto modificado por los ingentes recursos financieros invertidos.

La adulteración de facturas, rendiciones e informes es otro factor que ha devenido práctica consetudinaria en el Prosol. El carácter productivo de este programa no respondía a las necesidades del día a día y, por lo mismo, mientras en las facturas figuraban compras de insumos agrícolas, en los hechos se compraban artículos para la casa, como ser cocinas, garrafas, etc.; mientras en las facturas e informes figuran insumos productivos para el desarrollo de "iniciativas productivas", en los hechos se trataba de mejoramiento de viviendas, lo que hacían los beneficiarios cuando no se llevaban el monto en efectivo para resolver problemas inmediatos.

Lo mencionado es de pleno conocimiento de propios y extraños, pero son tan grandes la desidia y la connivencia que los actores con poder de decisión quedaron chicos para resolverlo.

No sólo fue así con los insumos, también con los semovientes. Los beneficiarios del Prosol se pueden considerar como el sector que más cantidad de ganado "mejorado" ha recibido en estos últimos años; por lo mismo, la ganadería debiera ser el sector con mayores niveles de crecimiento en el departamento de Tarija.

Sin embargo la realidad, triste por cierto, ha sido otra. Lo que se ha ingresado en el departamento es ganado acopiado de rescatistas, sin control sanitario real, sin registros de marca, sin documentación que acredite su legalidad. Con la compra de ganado lo único que buscaban era incrementar el porcentaje de ganancias, vale decir, con el ganado hicieron lo mismo que con los insumos: no se privilegió la calidad genética, no se tuvo siquiera un plan de repoblamiento ni nada por el estilo, lo que primó ha sido el nivel de excedente que se puede obtener de cada beneficiario. Han sido los propios funcionarios públicos quienes de forma oficiosa se han encargado de "facilitar" la compra de ganado a los "beneficiarios".

El grado de descontrol es tal, que mientras el que factura reside en un departamento de Bolivia, la Guía de Movimiento muestra que el ganado vino de otro departamento. Quizá ello sea gracias a la magia de la globalización, o más bien, a los ojos ciegos y oídos sordos de los funcionarios del Prosol que año tras año daban por aprobados semejantes extremos para no "perjudicar" el "beneficio" de los comunarios.

Se deberá recordar, por ejemplo, la temeraria decisión del Gobernador Lino Condori en Bermejo, quien ante la presión de las organizaciones campesinas autorizó la aprobación del Prosol 2012 a pesar de que las carpetas estaban observadas. Eran tiempos de elecciones.

Por todo ello, que el presidente de la República Evo Morales Ayma haya pedido auditar el Prosol, después de ser él en persona quien entregó el Prosol en Iscayachi, parecía ser la luz al final del túnel. Sin embargo, para no cumplimentar dicha orden la Asamblea Legislativa Departamental de Tarija le ha encontrado un sin fin de peros a esa auditoría y ahora, en un gesto de subordinación y constancia, el Gobernador Interino Lino Condori ordena auditar 8 carpetas del Prosol, cuando son miles las que se debieran revisar y así detener semejante despilfarro de recursos que pertenecen a todos los bolivianos, pero que están manejados por unos cuantos que se lucran del "beneficio" de los pobres del campo.

Desde el punto de vista del desarrollo el Prosol es, y ha sido, una oportunidad única para promover el micro desarrollo de las comunidades indígenas y campesinas. No obstante, para ello habría que haber elaborado planes concretos a largo plazo que permitieran el desarrollo agrario y pecuario.

Ello requiere formar a los agentes que actúan en el campo, o sea, aquéllos que deberían asesorar a los indígenas y campesinos en términos de desarrollo de acuerdo a sus usos y costumbres y a las necesidades alimentarias de las propias comunidades o del mercado cercano.

Eso no ha ocurrido. Los denominados técnicos de Prosol son meros "burrocrátas" asentados en su zona y que utilizan el Prosol para comprar voluntades en el sector campesino y para mantener la sumisión en el sector indígena.

En realidad, el Prosol tal cual se ha aplicado se parece mucho a una subvención al consumo, inyectando dinero en términos cuantitativos sin importar el destino del mismo, en un modelo parecido al propuesto por uno de los directores de la Reserva Federal norteamericana que decía que si era necesario había que tirar billetes desde helicópteros con tal de que el consumo aumentara.

El problema es que ese modelo hiper-neoliberal, aplicado a una sociedad de indígenas que se encuentran inmersos desde hace siglos en una mera economía de subsistencia y a campesinos pobres cuya demanda puede aumentar exponencialmente, no produce desarrollo, lo que produce es inflación en los precios de los alimentos y en los precios de los productos de primera necesidad. Esto es perfectamente visible haciendo un muestreo rápido en la ciudad de Tarija y en cualquier otra población del Departamento.

Esta inflación se produce en una sociedad rural sin medios de distribución y sin logística estatal y, por lo tanto, es absorbida por los muy pequeños comerciantes que no tienen capacidad alguna de financiación de los stock crecientes, salvo subir los precios desproporcionadamente. Todo ello en un mercado financiero inexistente y con créditos de instituciones financieras no bancarizadas que prestan a la módica tasa del 30 por ciento en bolivianos.

Este problema es tan grave que en las comunidades indígenas los precios directos se han prácticamente duplicado, situación que se agrava por un sistema de préstamos de usura que son práctica habitual en el mercadeo de subsistencia. Por ejemplo, una deuda de 200 bolivianos se incrementa al menos en 50 bolivianos por cada mes de retraso.

Mientras esto ocurre a la vista de cualquier observador, los responsables de Prosol se dedican visiblemente a extorsionar a las comunidades indígenas, a intentar desestructurar las comunidades y a intentar reemplazar a las autoridades por usos y costumbres, en una tarea que tiene más que ver con un perverso racismo colonial que con cualquier teoría de desarrollo conocida.

Si tienen alguna duda de esto, pregunten al protervo Nelson Walter Ferrufino, al actual director de Prosol y a los funcionarios por ellos nombrados y verán que ni siquiera conocen el propio reglamento que debieran usar y que, sin conocimiento alguno de desarrollo agrario o pecuario, son capaces de comprar ganado ilegal y maquinaria.

Es posible que si alguna vez se realiza una auditoría profesional acorde con la práctica usual de los auditores podamos saber por qué se compran con dinero de Prosol tractores usados, en muchos casos de origen desconocido, que provocan que ante la compra de un tractor "cero horas" y nuevo en la localidad de Entre Ríos se desatara una romería para verlo. Es que era y es el primer tractor nuevo en toda esa zona!.

Cabe aclarar, para algún lector desprevenido, que la realización de auditorías contables es perfectamente posible en Tarija, ciudad que cuenta con bastantes y buenos profesionales auditores. La realización de una auditoría del tamaño que exige el Prosol, podría tener una beneficiosa influencia en capitalizar las pequeñas empresas que apenas sobreviven en ese sector, y eso, también es desarrollo.

[1.00 USD = 6.90964 BOB (Tipos de cambio intermedio: 2013-08-05)]

[Fuente: Por Irandey Tupapire, corresponsal de Radio Nizkor en Guaye, 04ago13]

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