Falsos Enfrentamientos
Manipulación de la información por los medio de comunicación

No resulta novedad decir que el control y manejo de los principales medios de comunicación masivos es uno de los fundamentos principales de la dictadura. La información, cada día más, es un factor de poder gravitante y la desinformación, por tanto, es una herramienta privilegiada para la dominación.

El Régimen Militar ha utilizado, y lo ha hecho eficientemente, esta "ventaja comparativa". El ocultamiento de la realidad y la deformación de los hechos dificulta la generación de una opinión pública activa, disminuye la capacidad crítica y, por lo tanto, buscaba obstaculizar la génesis de presiones sobre el gobierno.

Durante todo el período del gobierno de Pinochet este recurso se ha utilizado en todos los ámbitos del quehacer nacional. Incluso la información internacional es "manipulada" al gusto o conveniencia de los intereses de quienes detentan el poder.

Sin embargo, es en la llamada "lucha antisubversiva" donde este método alcanza su máxima expresión. Desde el momento mismo del Golpe Militar, se elaboró una estrategia de comunicación que dividió en "buenos y malos", "patriotas y antipatriotas", "fuerzas de seguridad y delincuentes subversivos". Todo puesto en un contexto de guerra en que los primeros "protegen" a la ciudadanía inocente de los intentos "criminales" de los segundos de sembrar el "caos y el terror".

Desde los discursos de las autoridades políticas y militares hasta los planteamientos de "personalidades independientes", ese lenguaje está presente majaderamente y sin contrapeso, generando así una especie de "verdad" incontrarrestable.

En los sucesos de Fuenteovejuna y Janequeo, esta práctica queda al descubierto en toda su feroz magnitud. La "verdad" la tiene la CNI. Lo que ese organismo diga es reproducido, en muchos casos sin siquiera citarlos como fuente, y con categoría de realidad absoluta. No importan las contradicciones, las faltas de verosimilitud, los cambios de un día a otro.

Un ejemplo de lo anterior es el primer relato de como se dio el "enfrentamiento"

El diario La Nación del 8 de septiembre titula: "ABATIDOS CINCO TERRORISTAS QUE ASESINARON AL GENERAL URZÚA". En la bajada del título dice: "Tres de ellos fueron ultimados en el sector de Las Condes y otros dos subversivos, todos integrantes del comando que asesinó al Intendente de Santiago, fueron muertos en otro enfrentamiento en Quinta Normal".

En otro artículo, en la misma página, señala: "ACLARADO EL TRIPLE ASESINATO", y agrega, "Uno de los extremistas abatidos en calle Janequeo es el Jefe Nacional Militar del MIR".

En las dos informaciones, publicadas pocas horas después de ocurridos los hechos, se sostiene que los muertos son terroristas, que formaban el comando que asesinó al general Urzúa, que el caso Urzúa quedó aclarado y que uno de los ' 'extremistas" es el jefe militar del MIR.

Sin ninguna comprobación legal. Antes de la intervención de ningún juez. Sin que mediara proceso alguno. El diario La Nación, califica, acusa, condena y resuelve.

Más aún, luego quedaría claro que tanto los muertos de Fuenteovejuna como de Janequeo no tuvieron participación en el atentado contra el general Urzúa.

En ninguno de los títulos reproducidos, ni de los textos más destacados, el diario cita fuente oficial. Es decir, la publicación asume plenamente lo dicho bajo su responsabilidad. Lo pone como verdad comprobada y no cm u que puede ser refutada

El diario La Tercera de ése mismo día -8 septiembre 83- titula en primera página: "CAYO COMANDO QUE MATO AL GENERAL"; cinco miristas muertos, varios detenidos.

En la contratapa dice: "ACRIBILLADO MÁXIMO JEFE MILITAR DEL MIR"

Todo lo dicho en el caso de La Nación, es válido para La Tercera.

En páginas interiores, La Tercera sostiene: "ABATIDOS LOS ASESINOS DEL GENERAL

Es decir, sin que haya procedimiento que avale esa información, el da a las personas muertas la calidad de "asesinos" y, además, los condena por al atentado al general Urzúa.

Ese mismo día, todos los diarios santiaguinos publican la siguiente versión de cómo ocurrieron los hechos de Fuente ovejuna: se iniciaron a las 19,45 horas, cuando efectivos de la CNI, cumpliendo lo que se dijo era una inspección de rutina, interceptaron en las esquinas de las calles Visviri y Alejandro Flemming, en la comuna de Las Condes, a dos hombres y una mujer. Al ser sorprendidos, la mujer y su acompañantes esgrimieron armas de puño y se batieron a tiros con el personal de seguridad en un sitio eriazo ubicado en ese lugar. De inmediato se desató un nutrido intercambio de disparos que provocó pánico entre los habitantes del sector.

"Siempre disparando, los tres extremistas corrieron por las calles y pasajes del conjunto habitacional hacia el Poniente hasta llegara la calle Fuente ovejuna . .. (el relato sigue explicando que los perseguidos se refugiaron en una casa) (. ; .) El intercambio de disparos, acompañado de lanzamientos de luces de bengala para iluminar el lugar . . . (sigue el relato del "enfrentamiento" explicando una explosión que se provocó durante el "combate"). . . La explosión alcanzó de lleno a uno de los terroristas, que falleció instantáneamente ...

Luego la descripción de los hechos se traslada a Janequeo y dice:

"... esta vez fueron dos los terroristas que cayeron al enfrentar con sus armas al personal de seguridad . ..". También en este caso se hace un largo relato del "combate librado".

Al margen de la inconsistencia y las falsedades que contiene este relato, los que son analizados en el texto de la querella, se muestra con toda claridad la forma como se encara la descripción.

Desde el comienzo se habla de "terroristas" y "extremistas", jamás aparece la palabra "persona", para referirse a ellos. Por ningún motivo aparecen sus nombres. Ellos se dan en otra información, bajo el rótulo: "fueron identificados como". No son personas, no se llaman (se les identifica como).

Sin embargo, lo peor de todo, es la actitud que asume el medio. Ninguno toma distancia. No se utiliza la fórmula: "según sostiene la CNI; de acuerdo a la ver sión de: así lo relató el vocero de ... El medio cuenta las cosas como si le constara .que sucedieron de esa forma. El efecto de "verdad", entonces, es mucho mayor. Ya no lo dice la CNI, sino que El Mercurio, La Tercera, etc.

Un día después, el 9 de septiembre -el relato ya no era el mismo, Esta vez se aproximaba, alíñenos en una mínima parte, a lo que ocurrió.

La Tercera lo publicó así:

"Cerca de las 20 horas del miércoles, los agentes de la CNI, a cargo de las diligencias múltiples, rodearon la vivienda de calle Fuenteovejuna . . . sorprendiendo a dos hombres y una mujer ocultos allí ... En el interior de la casa permanecía Lucía Vergara Valenzuela, Sergio Peña y un tercer individuo aún no identificados.

Es notable el cambio de un día a otro. No sólo en las diferencias de los hechos mismos. En la contradicción de ambos relatos, sino, también, en el tratamiento. En este caso, se mencionan los nombres de los muertos y no se mencionan con tanta insistencia los conceptos de 'terroristas" o "extremistas". Se mantiene si, el contenido de guerra y la sensación de un gran "enfrentamiento armado".

Lo que aquí se busca es no saturar al lector. Ya con el bombardeo del día anterior Se le introdujo profundamente la noción de que quienes murieron eran "asesinos", "terroristas" . . etc. Además, les mostró un relato novelesco al máximo, para avalar las condiciones de personajes "super entrenados y feroces combatientes". Eso ya quedó en la conciencia colectiva. Ahora, se busca dar nombre y rostro a esos contenidos. Incluso se modera la espectacularidad del relato. De aquí en adelante, cuando se diga Lucía Vergara Valenzuela, se hará mecánicamente la asociación con "terrorista sumamente peligrosa, entrenada en el exterior, etc.).

En otras partes de este libro, se analiza con mayor detención el contexto de guerra en que se sitúa todo el proceso y la cantidad de personas que son acusadas por el mismo delito y que luego dejan de serlo por arte de magia.

En el objetivo de la deshumanización de quienes son asesinados por los agencies represivos, se podría acumular una enorme cantidad de ejemplos.

Las Ultimas Noticias del 8 de septiembre 83:

"Cinco muertos: A BALAZOS CAYO COMANDO QUE ASESINO AL GENERAL" "Violento Final Para Comando de la Muerte".

El Mercurio, 8 sept. 83

"CAYERON ASESINOS DEL GENERAL URZÚA".

Cinco extremistas fueron muertos a tiros en dos espectaculares enfrentamientos.

En el seguimiento del caso, se sostuvo la información de que este "comando" tenía un listado de personas que debía asesinar. La Segunda del jueves de sept. del 83 lo anuncia con el siguiente titular:

"LAS SIGUIENTES VICTIMAS DEL COMANDO TERRORISTA". Luego, en una crónica, da los nombres de los integrantes de la "lista". El 9 de septiembre. El Mercurio destina una larga crónica a contar las versiones de los vecinos, de cómo vivían las personas que fueron muertas. El título de la crónica es: "VECINOS CUENTAN COMO VIVÍAN LAS CÉLULAS DE LOS TERRORISTAS".

En el desarrollo del artículo se habla de "seres misteriosos", " que usaban ternos caros y autos elegantes", "extraño personaje".

La efectividad de esta estrategia de comunicaciones queda de manifiesto en el mismo diario, cuando hace un reportaje preguntando a diversas personalidades su opinión sobre los sucesos. Los consultados, entre ellos dirigentes de Colegio Profesionales que son reconocidamente opositores al Régimen, están de acuerdo en la eficiencia de los Servicios de Seguridad, resolver este crimen en un tiempo tan breve" (E. Arriagada, presidente Colegio de Ingenieros). "Estimo como altamente positivo que Se haya podido esclarecer el crimen que costó la vida al general Urzúa", (Rubén Acuña vice presidente Colegio Médico).

Estas opiniones, de personas no gobiernistas, profesionales y dirigentes, revelan como la estrategia logra su objetivo. La brutalidad del procedimiento, la inconsistencia de. los relatos, las contradicciones, todo, queda aplastado por la fuerza de una historia urdida y comunicada uniformemente por la gran mayoría de los medios de comunicación. Ninguna palabra que ponga en duda la condición de terroristas de las personas muertas. "El casó ha quedado resuelto'".

Con sólo algunos breves ejemplos, concentrados en dos días de publicaciones (la campaña persistió por más de tres semanas), queda clara la forma cómo se utilizan los medios de comunicación para deshumanizar a las víctimas. Para quitarles su condición de personas.

La violencia de los títulos (que son los ejemplos preferentemente escogidos) no es gratuita. Cualquier encuesta demuestra que más del 50 por ciento de los lectores de diarios sólo revisan los títulos y los párrafos destacados. El cuerpo de la información no la leen. Por eso, la persistencia dé los términos de "terroristas", "extremistas", etc., está centrada en los grandes titulares y en los párrafos destacados. Incluso, en ocasiones, en contradicción con el texto global, Eso también demuestra que es una campaña planificada, una forma de hacer política en definitiva.

La represión y la muerte requieren de la deshumanización del "enemigo", y en esa tarea los medios de comunicación han jugado un triste rol que quedará entre lo más negro de la historia del periodismo chileno.

El jueves 8 de septiembre de 1983, fos chilenos se enteraron, por medio de la Prensa, que las Fuerzas de Seguridad habían "abatido a cinco extremistas implicados en el asesinato del general Carol Urzúa". De allí en adelante, los lectores de diarios y los televidentes, pudieron continuar "informándose" de esos sucesos a la manera como ha venido ocurriendo en los últimos once años.

Los hechos de Fuenteovejuna y Janequeo se presentaron al país de forma distorsionada, fragmentaria y parcial. Los comunicados de la Central Nacional de Informaciones (CNI) constituyen la "verdad total" y ningún asomo de crítica o búsqueda aparece en los medios de comunicación --con honrosas excepciones-- a pesar de las contradicciones y la evidente falta de verosimilitud de las historias presentadas por la CNI.

El principal objetivo de todos estos montajes publicitarios es privar de humanidad a quienes sufren la brutalidad de los aparatos represivos. Se trata de desfigurar la condición de personas de los "extremistas , violentistas, terroristas". "Presentarlos como seres sin historia, sin sueños ni ideales. Hombres y mujeres desprovistos de sentimientos. Especies de otra galaxia que no quieren a nadie, ni tienen quien los quiera. De esa forma, los crímenes se transforman en actos "beneficiosos para la seguridad del país".

La noche del 7 de septiembre de 1983, cinco personas fueron asesinadas pre, meditadamente. Lucía Orfilia Vergara Valenzuela, Sergio Peña Díaz, Arturo Jorge Vilavella Araujo, Alejandro Salgado Troquian y Hugo Nolberto Ratier Noguera no sólo fueron privados de su vida física, sino que también han sido objeto del intento borrar su paso por el mundo, de negar su existencia y extinguir su memoria. Sin embargo, el relato de sus vidas, al menos las de algunos de ellos, se puede escribir. Las balas que derrumbaron sus cuerpos no saqueron el cariño de quienes los conocieron. La historia no puede ser ocultada, al menos no para siempre.


Editado electrónicamente por el Equipo Nizkor- Derechos Human Rights el 21mar02
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