Desplazamiento y Violencia
Un país que huye

Capítulo V

Desplazamiento y violencia


Una realidad regional

En la complejidad de la violencia que persiste en Colombia, algunas regiones permiten advertir la relación entre diversas manifestaciones de la confrontación armada con procesos violentos de contrarreforma agraria, también disputas por la influencia de los actores armados sobre determinadas zonas y, como consecuencia, un creciente desplazamiento forzado de población.

Una migración masiva, en estas condiciones, asume la connotación de un fenómeno en el que intervienen diversos intereses económicos y políticos que se consolidan en medio del empobrecimiento de miles de hogares con vínculos rurales, obligados a huir a las zonas urbanas en medio de la indiferencia y la impunidad.

Esta recomposición sociodemográfica, en espacios determinados y con altos índices de violencia y marginalidad, afecta el desarrollo regional, multiplica los problemas urbanos y puede convertirse en otro factor de conflicto que prolongue a las ciudades el enfrentamiento armado que caracteriza la historia del país desde mediados de siglo.

Conocer estas realidades regionales desde la pers pectiva de los propios afectados, contribuye a la comprensión del fenómeno del desplazamiento en una dimensión local, lo cual resulta relevante en el momento de la necesaria intervención institucional, pública o privada.

Los actores armados que intervienen en el proceso de desarraigo violento, los hechos que motivan la migración, elementos sociales y culturales tanto de las zonas de expulsión como de llegada de los desplazados y las expectativas frente a posibilidades de retorno, reubicación o permanencia son, entre otras, variables para construir indicadores válidos en el proceso de caracterización del problema en una u otra región.

Una aproximación a estas realidades regionales fue desarrollada en el primer se mestre de 1996 en los municipios más afectados por el problema del desplazamiento en los departamentos de la Costa
Atlántica, por iniciativa de la Alcaldía de Barranquilla, en lo que constituye un estudio exploratorio del problema que compromete, por primera vez en el país, autoridades locales de elección popular.

Durante el segundo semestre de 1996 se realizó un estudio similar en la ciudad de Cali por iniciativa de la Comisión Vida, Justicia y Paz de la Arquídiócesis de esa ciudad y dentro del objetivo de dar continuidad al estudio sobre desplazados realizado por la Sección de Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal de Colombia.

Los primeros dos números del boletín Codhes Informa de 1997 presentan un resumen estadístico de estos estudios exploratorios realizados en 1996 con el concurso de Codhes y la valiosa participación de investigadores, organizaciones no gubernamentales de derechos humanos, jurisdicciones eclesiásticas y organizaciones de desplazados de las regiones visitadas que aportaron con su experiencia y conocimiento a la comprensión y análisis del problema en sus regiones.

Este primer resumen contiene los datos más relevantes obtenidos de la aplicación voluntaria de 1.100 encuestas a igual número de jefes de hogares desplazados en la Costa Atlántica.

Costa Atlántica: Éxodo y violencia

Entre diciembre de 1.985 y diciembre de 1996 alrededor de 7.814 familias desplazadas por la violencia que integran aproximadamente 40.000 personas, en su mayoría mujeres y niños provenientes del campo, se asentaron en los departamentos de la Costa Atlántica en busca de protección y seguridad para su vida y su integridad física. (1)

Esta información permite inferir que en los últimos 11 años llegaron a los siete departamentos de la Costa Norte de Colombia alrededor de 250.000 personas desplazadas por la violencia (2) una cifra relevante que incide en el desarrollo urbano de las ciudades más afectadas, sugiere disminución de la producción agropecuaria, incrementa los índices de pobreza y plantea un reacomodamiento
sociodemográfico causado directamente por la persistencia de la violencia en la región y en otros departamento del país.

En los últimos dos años, se trata de población expulsada de zonas de conflicto armado identificadas en la Costa Atlántica como sur del Cesar, sur de Bolívar, Montes de María (departamento de Sucre) y zona bananera del departamento del Magdalena, entre otras. (3)

Así mismo, y en proporción relevante, de la región de Urabá, cuya población tiene en el departamento de Córdoba y en menor escala en el departamento de Bolívar, una opción de supervivencia frente a la magnitud y gravedad de la confrontación armada.

Más recientemente se advierte un flujo migratorio proveniente del departamento del Chocó, región del país que ahora hace parte de las zonas importantes de expulsión de desplazados, algunos de los cuales se dirigen a ciudades como Cartagena.

En el caso de Córdoba se calcula que el 40% de los desplazados ubicados en Montería, Tierralta, Lorica y los municipios costeros del departamento, provienen de la zona de Urabá o de sitios limítrofes con el noroccidente del departamento de Antioquia.

Montería concentró en la segunda mitad de la década de los 80 poblaciones desplazadas por violencia provenientes del Alto Sinú y San Jorge y de familias damnificadas por el invierno que se ubicaron en condiciones de pobreza en barrios marginales densamente poblados (4).

En los primeros años de la década de los 90 la tendencia migratoria presentó una leve disminución atribuible por algunos analistas a los procesos de paz con el Ejército Popular de Liberación (EPL), en 1991, y la Corriente de Renovación Socialista (CRS), en 1994.

Sin embargo, una nueva ola migratoria hacia el departamento de Córdoba se hizo evidente desde 1995 como consecuencia de las acciones armadas de grupos paramilitares, fuerza pública y guerrilla en la zona de Urabá, que adquirió dimensiones alarmantes por los asesinatos y masacres que generaron el más grande éxodo de los últimos años.

Tabla 1. Población desplazada en la Costa Atlántica según departamento de expulsión
Antioquia 28%
Chocó 1%
Santander 2%
Cesar 3%
Córdoba 7%
Magdalena 9%
Bolívar 19%
Gajira 5%
Sucre 26%

Más recientemente, las amenazas y asesinatos realizados por grupos paramilitares y los atentados dinamiteros atribuidos a la guerrilla han generado un clima de violencia que empieza a provocar la expulsión de población del departamento de Córdoba hacia otras zonas del país, en una dinámica migratoria estrechamente ligada a la confrontación, la intimidación y el terror.

En el departamento del Atlántico, la ciudad de Barranquilla, epicentro socioeconómico y político de la Costa Atlántica y, en general, de la zona norte del país, se proyecta como un nuevo centro de recepción de población desplazada.

Este proceso es reciente y responde a diversos factores que tienen relación con la persistencia e incremento de la violencia en los departamentos circunvecinos, con las condiciones que implicó el cambio político en la administración municipal (5) y con el traslado a la ciudad de ex guerrilleros reinsertados que se convirtieron en referencia de comunidades obligadas a huir de antiguas zonas de su influencia política.

Tabla 2. Población desplazada en la Costa Atlántica según departamento de llegada (Fuente:Sistema de Información de Hogares Desplazados por violencia)
Magdalena 5%
Cesar 8%
Guajira 5%
Córdoba 23%
Sucre 3%
Bolívar 20%
Atlántico 36%


Tabla 3. Población en el departamento de Atlántico según municipio de llegada (Fuente: Ceac Barranquilla)
Barranquilla 77%
Sabagrande 1%
Malambo 3%
Soledad 19%

Es importante señalar la preocupación de las autoridades municipales y de algunas organizaciones no gubernamentales por buscar alternativas de protección y atención a las comunidades desplazadas en la ciudad de Barranquilla, en un experiencia local que debería ser conocida en otras regiones del país.

Otro caso preocupante es el departamento de Bolívar, escenario de expulsión y recepción de población desplazada como consecuencia de la expansión a diversas zonas de su territorio de factores de violencia que comprometen a grupos paramilitares, movimientos guerrilleros y una fuerte presencia de la Fuerza Pública.

La ciudad turística de Cartagena constituye el principal centro de llegada de población desplazada de la región de los Montes de María, de los departamentos de Sucre y Córdoba, de la zona de Urabá y más recientemente del Chocó.

En general, el fenómeno del desplazamiento incide con fuerza en las capitales y otros municipios de los departamentos de la Costa Norte, escenario de una migración ascendente que compromete a miles de hogares en busca de refugio frente a la violencia que afecta cada vez más lugares de la geografía nacional.

Tal es el caso de Valledupar, Sincelejo, Santa Marta y Riohacha, además de poblaciones como Maicao, Ciénaga, Lorica, Tierralta, Fundación, Malambo, Magangué, Soledad y Codazzi que reportan población desplazada o en tránsito a otras zonas de la Costa Atlántica que ofrezcan condiciones para su seguridad e integridad.

En cuanto a los actores armados, el estu dio indica que los grupos paramilitares o de autodefensa son responsables de la mayoría de los casos de desplazamiento (34%), seguidos de la guerrilla (28%) y de la Fuerza Pública (20%).

Los hechos que obligan al desplaza miento tienen relación con las amenazas, los asesinatos selectivos, las masacres, las torturas, la desaparición forzada de familiares o amigos, el secuestro, el reclutamiento forzado, las siembra indiscriminada de minas "quiebrapatas", la acusación de colaborar con uno u otro actor armado o tener familiares en uno u otro bando y las condiciones de pobreza que hacen más difícil la subsistencia en las zonas del conflicto armado.

Tierra y desplazados

De cada 100 hogares desplazados en la Costa Atlántica, 56 dijeron que no poseían tierras en los sitios de expulsión, cifra que contrasta con el porcentaje nacional que es del 35% de hogares desplazadados sin tierra.

Es decir, en los departamentos del Caribe colombiano una alta proporción de hogares desplazados por violencia está integrado por campesinos humildes, vinculados en su mayoría al trabajo asalariado.

Quienes sí poseían tierras antes del desplazamiento (44%) eran pequeños propietarios (el mayor porcentaje menos de 20 hectáreas) que abandonaron sus propiedades en el momento del desplazamiento.

Tabla 4. Actores armados responsables del desplazamiento en la Costa Atlántica
Guerrilla 28%
Otros 15%
Policía 3%
Ejército 20%
Paramilitares 34%


Tabla 5. Qué pasó con las tierras de los desplazados?
Abandonó 90%
Arrendó 3%
Vendió 6%
Sin información 1%

El desempleo o el trabajo informal representa la principal fuente de ingresos de la población desplazada en la Costa Atlántica que, como ocurre en otros lugares del país, prefiere quedarse, aún en condiciones de marginalidad y pobreza en las ciudades, antes que regresar a sus lugares de origen por la persistencia de los factores violentos de expulsión.

Esta situación tiende a agravarse dado el incremento de los índices de desplazamiento que se presentan al comenzar el año 97.


Notas:

1. Codhes, Sistema de Información de Hogares Desplazados por Violencia en Colombia Sisdes 1996, información preliminar, enero 31 de 1997, página 2.

2. Esta aproximación corresponde al periodo 198495 y es tomada del informe de la Conferencia Episcopal de Colombia y de la consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento Codhes. Ver El Heraldo, 21 de junio de 1996, Pág. 1C

3. El estudio identificó otros departamentos que expulsan población hacia la Costa Atlántica como Santander, Norte de Santander y Tolima. También se registraron casos de desplazados provenientes de zonas limítrofes con Venezuela por acción de la Guardia del vecino país o por el enfrentamiento de la Fuerza Pública de Colombia con grupo guerrilleros que actúan en la zona limítrofe.

4. El barrio de invasión Cantaclaro de Montería se constituyó en 1988 como una de las más grandes concentraciones de co munidades desplazadas por la violencia y el invierno en el departamento de Córdoba.

5. Para el período 1992-94 fue elegido el sacerdote salesiano Bernardo Hoyos como alcalde distrital por un Movimiento Ciudadano con amplia participación popular en un hecho que modificó el dominio absoluto de los partidos tradicionales en la ciudad. Para el periodo siguiente (199497) el mismo movimiento eligió a Edgar George González.

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