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DERECHOS


19jun08


Texto de la querella penal contra cuatro ex SS Totenkopf que actuaron en campos de concentración nacionalsocialistas donde hubo víctimas españolas.


Índice:

I.- HECHOS:

II.- FUNDAMENTOS DE DERECHO:

III.- UNIDADES DE LA ORGANIZACIÓN CRIMINAL DE LAS SS ENCARGADAS DE LA ADMINISTRACIÓN Y VIGILANCIA DE LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN.

IV. GUARDIAS ARMADOS INTEGRANTES DE LAS SS-TOTENKOPF-STURMBANN QUE HAN PRESTADO SERVICIO EN LOS CAMPOS DE MAUTHAUSEN, SACHSENHAUSEN O FLOSSENBÜRG Y CUYA IMPUTACIÓN Y PROCESAMIENTO SE SOLICITA A EFECTOS DE DEMANDAR SU ENTREGA A LAS AUTORIDADES ESTADOUNIDENSES.

V.- PERSECUCIÓN CON FINES DE EXTERMINIO Y PARTICIPACIÓN EN OTROS ACTOS QUE SON CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD, INCLUIDOS ASESINATO, EXTERMINIO, ESCLAVITUD, DEPORTACIÓN, TORTURA Y OTROS ACTOS INHUMANOS.

VI.- EXENCIÓN FIANZA.

VII.- DILIGENCIAS A PRACTICAR.

* * *

Anexo I: Cuadro sinóptico de pruebas documentales aportadas. (No reproducido)

Nota documental sobre el presente documento.


AL JUZGADO CENTRAL DE INSTRUCCIÓN
DE LA AUDIENCIA NACIONAL
QUE POR REPARTO CORRESPONDA

Doña A.I.L.A., Procuradora de los Tribunales y de Don DAVID MOYANO TEJERINA, Doña SILVIA DINHOF-CUETO, Doña CONCEPCIÓN RAMÍREZ NARANJO y Don DONATO JESÚS DE COS BORBOLLA, según acredito mediante escritura de poder que acompaño para su unión en los autos por copia cotejada con devolución del original, ante el Juzgado comparezco y como mejor proceda en derecho, DIGO:

Que mediante el presente escrito, al amparo de lo dispuesto en los Arts. 270 y concordantes de la L.E.Cr., en relación con el 101 de la misma, vengo a interponer QUERELLA en los términos que a continuación se expresan:


I
HECHOS:

I.1.- La existencia de víctimas españolas en los campos de concentración nacionalsocialistas de Mauthausen, Sachsenhausen y Flossenbürg.

La evolución del Derecho Penal Internacional, la normativa vigente en materia de enjuiciamiento y castigo de los responsables de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad y los avances jurisprudenciales que se han producido en este sentido en España, han venido a ratificar el hecho de que los tribunales españoles tienen jurisdicción sobre crímenes graves a los derechos humanos cometidos contra nacionales españoles. La persecución de este tipo de crímenes que atentan contra la conciencia común de la humanidad, no constituye únicamente un derecho de los tribunales internos de los estados, sino también una obligación.

La existencia de víctimas españolas en el Konzentrationslager (KL) de Mauthausen:

En el campo de concentración nacionalsocialista de Mauthausen, según las pruebas presentadas ante distintos tribunales -principalmente ante el Tribunal Militar Internacional para el Enjuiciamiento de los Principales Criminales de Guerra (en adelante "el Tribunal de Nuremberg"), el Tribunal Militar estadounidense que enjuició a los principales responsables de este campo de concentración en el conocido como caso Altfuldisch (en el marco de los llamados "juicios de Dachau"), o en el conocido como "juicio de Colonia" de 1967-, estuvieron prisioneros más de 7.000 españoles, de los cuales murieron más de 4.300.

Solamente en los registros contenidos en los llamados "Totenbuch" o Libros de la Muerte de Mauthausen, que se consiguieron salvar de la destrucción y fueron puestos a disposición de la comisión estadounidense que investigó los crímenes cometidos en el campo, aparecen registrados como ejecutados más de cuatrocientos españoles de los miles que allí fueron exterminados.

Como se detallará en el epígrafe dedicado a hechos probados acaecidos en este campo de concentración, en los Totenbuch figuran los nombres de las víctimas, su nacionalidad, el lugar y la fecha de nacimiento, la causa de la muerte, la fecha y hora de ésta... Se trata de una serie de libros diarios donde se registraron algunas de las muertes ocurridas en el campo. Siete de estos libros, en cuya portada decía "Totenbuch - Mauthausen", fueron presentados por la fiscalía de Estados Unidos como Documento Núm. 493-PS, Prueba Nº USA-251 al Tribunal Internacional de Nuremberg.

Las tropas de liberación de Estados Unidos encontraron esos libros en el campo y los incautaron. Cubren las muertes de algunos prisioneros en el período del 7 de enero de 1939 hasta el 29 de abril de 1945. Los listados de muertes de prisioneros se organizan en una tabla con varias columnas, las cuales recogen el nombre de los prisioneros, el lugar de nacimiento, la causa que se asignó a su muerte y la hora de la muerte de cada individuo. Además, a cada cuerpo se le asigna un número de serie, y, siguiendo la explicación del fiscal de los Estados Unidos ante el Tribunal de Nuremberg "la suma de la totalidad de los números de serie para el período de 5 años arroja la cifra de 35.318" |1|.

"El examen de los libros revela la rutina mortuoria del campo. Por ejemplo, las páginas 568 a 582 del volumen 5 cubre los registros de muertes del 19 de marzo de 1945 entre la una y quince minutos de la madrugada y las 2 en punto de la tarde. En este lapso de tiempo de 12 horas y tres cuartos, se registra la muerte de 203 personas. Se les asignan números de serie que van del 8390 al 8593. Se enumeran los nombres de los muertos. Se registra a cada una de las víctimas como muertas a causa de la misma afección "problemas cardíacos". Murieron en intervalos cortos de tiempo. Murieron en orden alfabético. El primero en morir fue un hombre de apellido Ackermann, que murió a la una y quince. El último fue un hombre llamado Zynger, que murió a las 2 p.m.

A las dos y veinte de la tarde del mismo día, el 19 de marzo de 1945, comienza de nuevo la lista, y se sigue hasta las cuatro y media. En el transcurso de dos horas murieron 75 personas más. Nuevamente murieron de insuficiencia cardíaca y en orden alfabético. Estas entradas se inscribieron en el mismo volumen, en las páginas 582 a 586". |2|

Los Libros de la Muerte ("Totenbuch - Mauthausen") se adjuntan a la presente querella (Documento No. 1), en soporte digital, así como una selección de las páginas de los mismos en donde se hallan registradas víctimas españolas (Documento No. 2). Su autenticidad está garantizada por los propios Archivos Nacionales de los Estados Unidos, y su valor probatorio es indiscutible.

Se aportan adicionalmente los listados de más de 3.000 víctimas españolas en este campo, obtenidos a través del Archivo Nacional de los Estados Unidos (NARA Roll-163 - A3355 // RG-242 // 20 jul 1945) y con origen en la base de datos del International Tracing Service, organismo cuya descripción se proporciona más adelante.

No constituyen la única prueba incontrovertible -tanto por el origen de la misma como por haber pasado el principio de contradicción de prueba- de la existencia de víctimas españolas en el campo de Mauthausen, como se expondrá en mayor detalle en el epígrafe dedicado a hechos probados relativos a este campo.

La existencia de víctimas españolas en el KL de Sachsenhausen:

Este campo de concentración fue liberado el 22 de abril de 1945 por la unidad 47ª del ejército soviético y la 2ª División de Infantería polaca, por lo que la documentación incautada sobre este campo se halla depositada, en gran parte, en archivos rusos.

La información existente correspondiente a los registros de prisioneros se halla disponible a través del "International Tracing Service" (Servicio Internacional de Localización), entidad que tienen su origen en el Departamento que se creó en 1943 en el seno de la Cruz Roja Británica, por iniciativa de la fuerzas aliadas, para comenzar con el trabajo de localización y registro de personas cuyo paradero era desconocido. Este trabajo daría lugar a que el 15 de febrero de 1944 se estableciera el "Central Tracing Bureau" u Oficina Central de Localización, que acabaría teniendo su sede, desde enero de 1946, en Bad Arolsen.

El 1 de julio de 1947 la Organización Internacional para los Refugiados se hizo cargo del "Central Tracing Bureau" y en 1948 se le dio el nombre de "International Tracing Service" (ITS), por el que esta oficina es conocida hoy.

En abril de 1951 la dirección del ITS pasó a la HICOG (Allied High Commission for Germany - Alta Comisión Aliada para Alemania).

El ITS tiene su base jurídica en los Acuerdos de Bonn. El 6 de junio de 1955, los gobiernos de Bélgica, Francia, República Federal de Alemania, Grecia, Israel, Italia, Luxemburgo, Holanda, Reino Unido y Estados Unidos firmaron un acuerdo para el establecimiento de una Comisión Internacional que supervisara el ITS.

Esa Comisión Internacional la conforman en la actualidad 11 estados parte. En su fundación, al ITS se le encomendó con la tarea de suministrar información sobre el paradero de los perseguidos por el régimen nacionalsocialista y reunir a las familias a quienes la guerra había separado. El ITS está bajo la dirección y gestión del Comité Internacional de la Cruz Roja. Su mantenimiento es con cargo al presupuesto federal de la República Federal de Alemania.

En Estados Unidos la autoridad depositaria de la copia digital de la base de datos del ITS y habilitada legalmente para extender certificaciones de su contenido es el United States Holocaust Memorial Museum (conocido como "Museo del Holocausto").

Éste es el origen de la documentación probatoria relativa a varias víctimas españolas que se adjunta como Documento No. 5 a la presente querella.

Cabe resaltar que el ITS lleva a cabo una intensa labor de preservación de los documentos originales y que la digitalización de los mismos permite su mejor protección.

Se adjunta igualmente, como Documento No. 6, un listado de víctimas españolas de este campo extraído de la base de datos que mantiene el archivo del Memorial y Museo de Sachsenhausen

Como puede observarse, una parte importante de los españoles cuyo carácter de prisioneros en este campo se documenta, llegaron al campo de Sachsenhausen en convoyes de deportados procedente de la ciudad francesa de Compiègne. En 1943, Sachsenhausen es el primer campo de concentración en recibir un número importante de deportados de Francia, en el marco del nuevo instrumento represivo empleado por los nacionalsocialistas en territorio ocupado: la deportación de oponentes a la ocupación alemana mediante convoyes masivos. 1943 comienza con la puesta en marcha de la llamada operación Meerschaum, en aplicación de la orden de Himmler, Reichsführer-SS y Jefe de la Policía Alemana, de llevar a cabo traslados masivos a campos de concentración , una directiva que obedecía a motivos de orden económico también. El Frontstalag 122 de Royallieu en Compiègne (Oise) se convierte en el lugar de concentración de las víctimas de la Schutzhaft, que son deportadas hacia los campos de concentración del Gran Reich.

A partir del 24 de enero de 1943 se organiza un primer convoy que parte de la estación de Compiègne. Parte de las personas que iban en ese convoy son registradas al día siguiente en el campo de concentración de Sachsenhausen. Como puede observarse por las fecha de llegada al campo, varios nacionales españoles son registrados el 25 de enero de 1943. Hubo dos convoyes desde ese mismo lugar y hacia Sachsenhausen en fechas cercanas: 28 de abril y 8 de mayo de 1943.

La existencia de víctimas españolas en el KL de Flossenbürg.

Flossenburg, según la sentencia del Tribunal estadounidense que condenó a los principales responsables del funcionamiento de este campo en 1947, en era un campo perteneciente a la Clase III. Durante el período comprendido entre 1942 y abril de 1945 el campo albergó a aproximadamente 94.200 prisioneros, de los cuales 16.000 eran mujeres. Entre los miles de prisioneros recluidos en el campo principal y en los numerosos campos externos había ciudadanos rusos, polacos, franceses, checos, italianos, griegos, españoles, daneses, noruegos, británicos, canadienses y estadounidenses.

La informacióncorrespondiente a los registros de prisioneros se halla disponible también a través del International Tracing Service.

Según una tabulación estadounidense de después de la guerra, presentada en el marco de los procesos de Nuremberg, hubo 155 españoles en Flossenbürg, de los cuales murieron al menos 60.

La documentación probatoria de la existencia de víctimas españolas en este campo se aportará en ulterior momento.


I.2.- Hechos probados en sede judicial relativos a la persecución y exterminio de prisioneros, incluidos prisioneros españoles, en el campo de concentración de Mauthausen.

De conformidad con el conocido como "Informe Cohen" |3|, informe pericial sobre el KL Mauthausen utilizado como pieza de convicción No. 249 ante el Tribunal de Nuremberg, entre un millón y medio y dos millones de prisioneros políticos fueron encarcelados en este campo y sometidos al programa de exterminio diseñado por el sistema nacionalsocialista para los oponentes políticos considerados "untermenschen" o subhumanos, programa en cuyo marco el campo de concentración de Mauthausen tenía la calificación máxima del sistema concentracionario, esto es, categoría 3. Entre los años 1941 y1945 la cadena de campos la componían de 23 a 30 campos individuales, variando su número a medida que los campos menores eran evacuados al término de los trabajos para los que fueron concebidos.

El "Informe Cohen", fue elaborado y certificado por el Mayor |4| Eugene S. Cohen en su calidad de Investigador-Perito y siguiendo instrucciones del Comando General del 3er. Cuerpo de Ejército de los Estados Unidos. Eugene Cohen fue Jefe de Investigaciones para Mauthausen bajo el General George Patton. La investigación que dio lugar a este informe se realizó entre el 6 de mayo de 1945 -esto es, desde el día siguiente al de la liberación del campo de Mauthausen por las tropas aliadas estadounidenses- y el 15 de junio de 1945. Fue presentado como pieza de convicción No. 249 ante el Tribunal Internacional de Nuremberg en el juicio a los principales criminales de guerra de los países europeos del Eje. Sus conclusiones, copia de las cuales (Documento No. 4) adjuntamos a la presente querella, fueron admitidas como prueba por el Tribunal de Nuremberg en el juicio principal de los celebrados en esa ciudad. Las conclusiones de Cohen estuvieron soportadas por 219 pruebas, a las que el informe hace referencia entre paréntesis. El informe se incorporó al compendio de documentación probatoria usada en el juicio principal de Nuremberg, con el número de Documento 2176-PS. Las conclusiones del mismo fueron las siguientes:

    COPIA DEL DOCUMENTO 2176-PS

    CONFIDENCIAL
    INFORME DEL OFICIAL INVESTIGADOR
    CUARTEL GENERAL
    TERCER CUERPO DEL EJÉRCITO DE LOS ESTADOS UNIDOS
    Oficina del Auditor Militar

    APO 403
    AM 092 (3 JA-132) GNMCJ
    17 de junio de 1945
    ASUNTO: Informe de investigación sobre presuntos crímenes de guerra.

    A: General en Jefe, Duodécimo Cuerpo del Ejército, APO 655, Ejército de los Estados Unidos.

    I. AUTORIDAD

    1. Esta investigación ha sido realizada, de conformidad con la Instrucción, Teatro Europeo de Operaciones, 24 de febrero de 1945, por Eugene S. Cohen, ASN O-1573121, Mayor, 514 Servicio de Intendencia, APO 403, Ejército de los Estados Unidos, Investigador-Examinador, entre el 6 de mayo de 1945 y el 15 de junio de 1945, siguiendo órdenes del General en Jefe, Tercer Cuerpo del Ejército de los Estados Unidos, una Copia de la cual se adjunta como Prueba 1.

    II. ASUNTOS INVESTIGADOS

    2. Muerte por disparo, golpes, empleo de gas venenoso, ahogamiento, desnutrición, administración de inyecciones, apedreamiento, congelación, quema y estrangulamiento de los ciudadanos de veintitrés (23) naciones, incluidos miembros del Ejército de los Estados Unidos, de la población civil alemana que trabajaba a las órdenes de las fuerzas armadas alemanas y de otros nacionales a las órdenes de las mencionadas fuerzas armadas alemanas, en violación del Artículo 2 de la Convención de Ginebra sobre Prisioneros de Guerra (párrafo 73, leyes y costumbres de la guerra en tierra; Artículo 2 de la misma Convención, párrafos 25, 26, 30 y 31, leyes de la guerra en tierra).

    III. PROCEDIMIENTO

    3. a. todos los testimonios de los testigos examinados en el curso de la presente investigación y que se adjuntan y forman parte de la misma se tomaron, cuando fue necesario, ante la presencia de un intérprete y una vez que el testigo hubo prestado ante mí, a través del intérprete y en virtud del Artículo de Guerra 114, el siguiente juramento: "Jura (o afirma) que la información que va a proporcionar en esta investigación que yo dirijo es la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Que Dios le ayude". Siempre que fue posible, se ofreció al testigo la posibilidad de firmar su testimonio en mi presencia y, en todos los casos, la firma se produjo una vez que el intérprete le hubiera leído de nuevo el testimonio en su propia lengua. Las condiciones imperantes hicieron imposible el empleo de un mecanógrafo.

    Al intérprete se le tomó el siguiente juramento: "Jura (o afirma) que interpretará verazmente esta investigación que yo dirijo. Que Dios le ayude".

    b. La transcripción del testimonio de cada uno de estos testigos cuyo nombre aparece relacionado más abajo se adjunta aquí como Prueba (su número correspondiente figura inmediatamente después del nombre del testigo). Como ayuda complementaria, junto al nombre de los testigos figura el nombre de cada uno de los campos de la red en el que se preparó la prueba.

    * * *

    c. Otras pruebas:

    Descripción

    (a) (La Prueba 4 es un informe elaborado por un Comité Internacional constituido para esta investigación, jurado en la forma debida por los dos testigos citados. El informe contiene, asimismo, los nombres de otros individuos que ayudaron a recopilar los hechos y las cifras).

    (b) Registro diario de víctimas entre ciertas fechas, que incluye información acerca del nombre, nacionalidad, residencia, fecha de nacimiento, fecha de la muerte, forma de muerte y nombre de los guardias responsables de la ejecución (Prueba #214).

    (c) "Totenbuch," o Libro de Muertos, donde figuran los nombres de las víctimas, su nacionalidad, residencia, fecha de nacimiento, fecha de muerte y forma de muerte, entre ciertas fechas. Se trata de una muestra de pequeños diarios que se incorporaron posteriormente a los archivos permanentes en número de dieciséis (16) volúmenes y que serán presentados en un informe complementario (Prueba #215).

    (d) Muestra del gas venenoso utilizado en las cámaras de gas de Mauthausen y Gusen nº 1 y nº 2 (Prueba #216).

    (e) Manga de goma utilizada por los guardias de las SS para pegar a los prisioneros en la red de campos de Mauthausen (Prueba #217).

    (f) Látigo pesado empleado por los guardias de las SS para golpear a los prisioneros en la red de campos de Mauthausen (Prueba #218).

    (g) Látigo de los llamados "gato de nueve colas" utilizado por los guardias de las SS (Prueba #219).

    IV. RESUMEN DE HECHOS

    4. Se adjunta aquí en documento separado un certificado firmado por el Investigador-Examinador en que se resumen los campos y los métodos que se han empleado para analizarlos en la presente investigación.

    a. Los archivos disponibles indican que entre 1.500.000 y 2.000.000 de prisioneros políticos fueron recluidos y clasificados para su exterminio en la red de campos de concentración de Mauthausen. Esta red estuvo compuesta, entre los años 1941 y 1945, por entre 23 y 30 campos diferentes. El número de campos variaba debido a que los campos de menor tamaño eran en ocasiones evacuados una vez que finalizaban ciertos proyectos (ver Pruebas 4, 81 y 213).

    b. La presente investigación comprende 13 de los campos asociados a Mauthausen. Los de mayor tamaño eran Mauthausen, Gusen (Número 1 y Número 2), Ebensee, Steyr y Gunskirchen. Otros campos de la lista situados en el territorio del Tercer Cuerpo del Ejército estadounidense eran Linz (Números 1, 2 y 3), Wells, Lenzing, Schlier y Enns. Las víctimas de esta red de campos fueron asesinadas por los guardias de las SS que trabajaban en ellos al mando de Franz Ziereis, comandante, y de George Bachmayer, subcomandante, ambos ya fallecidos, cuyo cuartel general se hallaba en la fortaleza de Mauthausen (ver Pruebas 209, 210 y 212).

    c. Las pruebas revelan que las órdenes para el exterminio sistemático de estos prisioneros procedían de Berlín, directamente del Führer de las SS Heinrich Himmler (ver Prueba 4).

    d. El Ejército estadounidense liberó este campo el 5 de mayo de 1945, y este Investigador-Examinador y su equipo comenzaron su investigación el 6 de mayo de 1945.

    e. La relación de víctimas de la red de campos de concentración de Mauthausen está en fase de compilación y se presentará en un informe complementario.

    5. Debe añadirse que una de las funciones del Comité Internacional formado por el investigador que suscribe para ayudar a investigar estos campos era facilitar que cada nación elaborase, a partir de los archivos disponibles, una copia con los nombres de sus propios muertos, con objeto de poder notificar la muerte a sus familiares. Así pues, puede afirmarse fehacientemente que todos estos países disponen de una lista de sus propios muertos con toda la información relativa a las circunstancias de su muerte y de las estadísticas correspondientes. Dicho Comité Internacional fue nombrado por el equipo de entre los presos, y estaba integrado por los miembros más distinguidos de los mismos, elegidos por los propios prisioneros. El Comité estaba formado por seis miembros titulares y numerosos ayudantes que contribuyeron notablemente a la investigación asegurando la presencia de los mejores testigos y cubriendo todas las fases para la preparación de este caso con vistas al juicio (ver Prueba 4).

    6. Individuos enemigos

    a. Ver Prueba 2.

    b. Se están elaborando órdenes de busca de todos los responsables.

    V. CONCLUSIONES

    Las pruebas compiladas para este caso muestran de forma muy clara que la finalidad última de la red de campos de concentración de Mauthausen era el exterminio de seres humanos sólo por su oposición a la forma de pensar de los nazis. No hay duda de que Mauthausen se concibió como punto de partida para un posterior desarrollo a largo plazo. Había sido construido como una gigantesca fortaleza de piedra en la cima de una montaña flanqueada por pequeños barracones.

    Además de sus edificaciones permanentes, Mauthausen contaba con instalaciones destinadas a albergar a una nutrida guarnición de oficiales y soldados, y disponía de grandes comedores e instalaciones de baño para el personal. Su funcionamiento tenía como único fin exterminar a todos aquellos (así llamados) prisioneros que ingresasen en el campo.

    Los llamados subcampos de Mauthausen se hallaban bajo el mando directo de los oficiales de las SS presentes allí. Todos los archivos, órdenes y servicios administrativos de estos subcampos se gestionaban desde Mauthausen. Los demás campos, incluidos Gusen y Ebensee, sus subcampos más conocidos y de mayor tamaño, no se utilizaban de forma exclusiva para el exterminio, pero allí los prisioneros eran explotados como instrumentos para la construcción y la producción hasta que eran golpeados o su malnutrición les convertía en inservibles, momento en el cual solían ser trasladados de nuevo a Mauthausen para su eliminación definitiva.

    La responsabilidad de estas muertes recae indudablemente en el Partido Nazi y en los miembros de las SS que ejecutaban sus órdenes. Hombres como Himmler, Zieries, Bachmayer, Schulz, Giesler, Pelzer y otros que figuran en la Prueba 2 no son sino los principales criminales. Aunque no se dispone de pruebas directas contra todos los guardias de las SS de esta nefanda cadena, la presunción ineludible es que todos ellos son prima facie culpables de estos asesinatos en masa y que la carga de la prueba de su inocencia recae sobre ellos. En este sentido, la organización de las SS era puramente voluntaria y sus fines de naturaleza claramente criminal, en violación de las Convenciones de La Haya y de Ginebra y de los derechos humanos.

    El Investigador-Examinador es de la opinión que, en un caso tan virulento y atroz como el de Mauthausen, debería aplicarse de forma estricta la teoría de la "Asociación de malhechores" (ver Certificado adjunto).

    /fdo/Eugene S. Cohen
    EUGENE S. COHEN, Mayor, Servicio de Intendencia,
    Oficina del AM, Tercer Cuerpo del Ejército de los Estados Unidos, Investigador-Examinador.
    3 JA-132

    DOCUMENTO CERTIFICADO DEL OFICIAL INVESTIGADOR DEL CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE MAUTHAUSEN.

    Por la presente certifico lo siguiente:

    1. La red de campos de concentración de Mauthausen comprendía de veinte a treinta o más campos, dependiendo de las necesidades de los distintos trabajos asignados.

    2. Como se muestra en las Pruebas 21, 22 y 201, los archivos capturados contienen los nombres de la mayor parte de estos campos, cuyo tamaño variaba desde el de la propia gigantesca fortaleza de Mauthausen, hasta los pequeños campos independientes como Steyr o Lenzing. Lenzing, por ejemplo, al igual que Steyr (ver Pruebas 86, 194 y 195) eran subcampos de Mauthausen establecidos y acantonados en barracones para llevar a cabo el trabajo de dos grandes fábricas.

    3. El mapa aquí incluido como Prueba 201 muestra el emplazamiento de estos campos, así como las rutas más importantes que llegaban a ellos. Aquí se puede observar cómo la mayoría de estos campos estaban situados al este del río Enns (que desemboca en el Danubio y atraviesa Steyr y Enns, en Austria) y, por consiguiente, son competencia rusa, ya que este río es el actual límite internacional entre nosotros y la Unión Soviética.

    4. Sin embargo, en la investigación también se han tenido en cuenta (véase el listado de Pruebas) el resto de los campos (Prueba 201), aproximadamente 13. De ellos, los más conocidos son, en primer lugar, por supuesto, Mauthausen (considerado, junto con Auschwitz, como el peor de todos los campos, y el de mayor tamaño); Ebensee (que muchos consideran peor que Dachau, a pesar de ser un campo filial menor (dependiente de Mauthausen); Gusen, dividido en dos grandes campos llamados Número 1 y Número 2, ambos de gran tamaño; y Gunskirchen y Steyr (ver Prueba 84), con una capacidad de cinco mil personas (ver Prueba 195).

    5. Muchos de estos campos fueron evacuados casi inmediatamente después de la liberación, incluido el campo de Gunskirchen, de gran tamaño (ver Prueba 84). Este campo llegó a tener, según se dice, hasta 20.000 prisioneros, pero no estaba equipado, como tampoco lo estuvieron Steyr, Lenzing, el grupo de campos de Linz (Prueba 22) e incluso Ebensee, para llevar a cabo asesinatos en masa (exterminio), tal y como ocurría con Mauthausen y los dos campos de Gusen. Cuando era "necesario" matar [prisioneros] por procedimientos distintos a la muerte por desnutrición, golpes, congelación o falta de condiciones higiénicas, los prisioneros eran enviados a Mauthausen o Gusen, donde eran clasificados para el exterminio (ver Prueba 4, una prueba concluyente que serviría por sí sola para fundamentar un proceso contra los autores responsables).

    6. Es imposible estimar el número total de víctimas, pero los propios archivos alemanes indican (ver, de nuevo, la Prueba 4) que, si incluimos el Castillo de Hartheim (un edificio utilizado para eliminar de forma misteriosa a los prisioneros) (ver Prueba 213), éste asciende a casi dos millones.

    7. Por lo que se refiere a los responsables o asesinos, en esta investigación se incluye una lista completa de dirigentes y, aproximadamente, otros 10.000 nombres de las SS.

    Se han incluido, siempre que ha sido posible, descripciones y, en todos los casos, el nombre, rango, fecha de nacimiento, última residencia y domicilio del familiar más cercano (al que podrían regresar) (ver Prueba 2, y la valiosa Prueba 213, que contiene un listado de las víctimas entre ciertas fechas con sus nombres, nacionalidades, fecha de nacimiento, día de la muerte, forma de la muerte y nombres de los guardias responsables de la misma).

    8. Los campos que se han investigado son los siguientes:

    Mauthausen, Gusen (nº 1 y 2), Linz (Nº 1, 2 y 3) y Ebensee. Wels, Gunskirchen, Lenzing, Steyr y Schlier también formaban parte de la red y han sido analizados tal y como se indicó antes. Todos los demás se encontraban en la zona rusa o británica. Todos estos campos se han tratado como un solo caso. No obstante, se está elaborando un Informe Complementario que se presentará como continuación del presente en breve. Debe señalarse que Franz Ziereis, el comandante de la red de Mauthausen, y Georg Bachmayer, el subcomandante, ya han fallecido (ver Pruebas 181, 182, 183, 184, 185, 209 y 210).

    9. Además de los libros presentados como Pruebas en este informe, se han microfilmado dieciséis Totenbucher (Libros de Muertos, descritos en la Prueba 4) que, aunque ya preparados, no se han recibido a tiempo para incorporarlos a este informe.

    Un equipo oficial del Servicio de Transmisiones ha tomado más fotografías, así como más de 1000 pies de película que serán incluidos en el Informe Complementario.

    /fdo/ Eugene S. Cohen
    EUGENE S. COHEN,
    Mayor, Servicio de Intendencia, Investigador Oficial |5|.

Como se ha mencionado, los Libros de la Muerte ("Totenbuch - Mauthausen") mencionados en el Informe Cohen se adjuntan a la presente querella (Documento No. 1), en soporte digital, así como una selección de las páginas de los mismos en donde se hallan registradas víctimas españolas (Documento No. 2). Un juego de 7 de estos libros fue presentado como Documento Número 493-PS, Prueba USA Número 251 por el fiscal estadounidense ante el Tribunal de Nuremberg.

La siguiente declaración jurada del prisionero político belga Lucien Vanherle, que, de entre las pruebas que sustentaron el Informe Cohen es la prueba No. 27, define el campo de Mauthausen como un campo de Categoría 3:

    TRADUCCIÓN

    Declaración jurada de Lucien Vanherle, en francés

    Compareció personalmente ante mí, Eugene S. Cohen, Mayor, Cuerpo de Intendencia, Sección JA, autorizado para administrar juramentos, Lucien Vanherle quien, tras haber prestado juramento a través del intérprete, el T/5 Benjamin B. Ferencz, realizó y firmó la siguiente declaración:

    El velo se levanta

    La verdad acerca del campo de concentración de Mauthausen, el moderno infierno de Dante.

    Todas las personas civilizadas que han entrado en uno de los terribles campos de concentración de Mauthausen y Gusen, liberados el pasado 5 de mayo de 1945, quedaron estupefactas al ver las increíbles condiciones que prevalecían en estos lugares y escuchar las atrocidades infernales perpetradas por los asesinos nazis de la Gestapo: los SS.

    Es difícil, incluso imposible, resumir en unas pocas líneas todo lo que ocurrió en este lugar. Nos centraremos sólo en los hechos principales.

    En primer lugar, debo advertir al lector que, en toda Alemania, los únicos campos de concentración clasificados en la "Categoría 3" eran Mauthausen y sus numerosos subcampos, como Gusen, Steyr, Wiener Neustadt, Lungitz, Ebensee |6|, Loibl Pass, etc. Esto significa que la dirección del campo en lo referente a su organización interna estaba en manos de bandidos del derecho común alemán, asesinos profesionales cuya misión principal era exterminar a los prisioneros de otras naciones con la mayor rapidez posible.

    De un total de 200.000 prisioneros del campo de Mauthausen y sus subcampos, 120.000 fueron masacrados por los procedimientos más variados, y sólo en el campo de Gusen, el más terrible de todos ellos, se cree que murieron cerca de 35.000, distribuidos como sigue:

    Año Prisioneros llegados al campo Muertos
    1940 8000 1600
    1941 6700 6860
    1942 8900 6300
    1943 3900 7400
    1944 22150 2900
    1945 6000 11000

    Detengámonos un momento en estas cifras. Podemos observar que entre los años 1940 y 1944 se registró un número relativamente pequeño de muertes en comparación con las entradas de prisioneros. Pero no nos dejemos engañar por la relativa bondad de estas cifras. Debemos entender que las entradas correspondientes a 1940 cubren principalmente los dos últimos meses del año, y que "todos los buenos prisioneros necesitan seis meses para 'engordar'", como decía sarcásticamente el último comandante del campo, el Hauptsturmfuhrer de las SS Seidler. Debe saberse que el número real de muertos era de 1600 por cada 2000 prisioneros. Examinemos el año 1941. Aquí la situación es elocuente: más prisioneros muertos que llegados al campo. Fue al final de la guerra cuando la "Cultura-nación" perfeccionó sus métodos de exterminio y éstos comenzaron a funcionar a pleno rendimiento. Pasemos ahora a 1944. Aquí vemos cómo el número de muertos ha disminuido en comparación con el número de nuevos prisioneros llegados. Esto se debe esencialmente a la descentralización de la industria de guerra alemana, que empezó a abrir sus fábricas en Austria y en Checoslovaquia para evitar los bombardeos. Aquí vemos, una vez más, los siniestros designios de los nazis para exponer a los prisioneros a los bombardeos aliados. En el año 1945 las cifras son catastróficas. 6.000 prisioneros nuevos, 10.000 muertos. Estas muertes se distribuyen de la siguiente manera:

    Enero.....................2120
    Febrero.................1800
    Marzo.....................2200
    Abril.......................3880

    Es entonces cuando los nazis, viendo que la guerra estaba perdida, empezaron a aniquilar a sus esclavos en masa. Por resumir, el porcentaje de muertes de todos los años aumentó un 70%. Ésta es la triste verdad acerca de la tasa de mortalidad en uno de estos campos llamados de reeducación.

    Veamos ahora de forma resumida cuáles eran los métodos de exterminio diseñados para eliminar rápidamente a todos estos Hunde (perros). Eran tan numerosos como variados. Es cuestión de diferenciar entre una muerte física y moral lenta y una muerte violenta.

    El mayor número de muertes lo producía la opresión total de un régimen infernal, dirigido y administrado por los peores granujas de las SS que podían encontrarse entre los delincuentes alemanes, y que ocupaban cargos como los de jefe del campo, secretario del campo, jefe de bloque, jefe de barracón o capo (jefe de equipamiento de un comando o destacamento de trabajo). Los prisioneros, obligados a realizar el trabajo más duro que nadie haya sido obligado a realizar, empezaban a caer rápidamente, incluso los más fuertes de entre ellos. Se convirtió en una costumbre ver cómo morían en 3 meses al menos al 70% de los prisioneros recién llegados al campo. Al cabo de los seis meses la mortalidad ascendía, a finales de 1942, al 90% de los transportes de otras razas y de todos los países. No olvidemos que la población del campo estaba compuesta por cerca de 50 nacionalidades diferentes que representaban a aproximadamente 80 grupos, cada uno con un idioma diferente. Todos los pueblos de Europa estaban representados aquí, porque los nazis aspiraban a la unidad completa de Europa , para ello, habían combatido con adversarios de todos los países. A ello añadieron una amalgama de individuos de procedencia asiática originarios en su mayoría de los confines de Rusia. Por decirlo brevemente, era normal encontrar allí a circasianos, kirguizos, árabes, negros, finlandeses, arios, ingleses, noruegos o franceses.

    Muchos de los prisioneros morían simplemente de hambre. Eran, decían nuestros asesinos a la vista de pilas y pilas de cadáveres, "Zu Faul zum fressen" ("demasiado vagos para comer"). La comida era realmente abominable: sopa a mediodía, una rebanada de pan seco por la tarde. El trato que recibían estos esclavos al borde de la muerte que trabajaban como portadores de piedras, junto con los rigores del clima (al menos entre 25 a 35 grados bajo cero en invierno, bajo un sol abrasador en verano), ayudaba considerablemente a diezmar a los prisioneros por miles, les empujaba a las garras de la muerte, agonizando como perros en los barracones infectados, tratados como bestias, comidos por los insectos, con escasas medicinas y cuidados médicos insuficientes, presa de enfermedades que casi siempre terminaban siendo mortales como la pleuresía, la artritis, la desnutrición, la tuberculosis, los problemas de corazón, la furunculosis, las fiebres tifoideas, etc.

    Por lo que se refiere a las muertes violentas, los SS habían logrado perfeccionar con rapidez unos métodos que eran tan refinados como terribles. Los prisioneros morían por los latigazos recibidos, los ejercicios forzados, las inyecciones de veneno, el gas, el suicidio inducido, los disparos o la horca. Otro de los procedimientos consistía en meter a los desgraciados bajo unas duchas que arrojaban alternativamente agua helada y agua hirviendo. Muchos prisioneros morían de frío, tras haber estado expuestos al aire libre con escasa ropa o completamente desnudos. Un método particularmente eficaz empleado por algunos sádicos consistía en ahogar (a la víctima) en un recipiente con agua o en excrementos humanos, o entre los restos de otras víctimas. No hablaremos de los procedimientos realmente diabólicos de tortura inventados por la Gestapo para hacer hablar a los sospechosos. Nadie nos creería. Todo ello era hipócritamente ocultado por los documentos oficiales que debían redactar los prisioneros, guardados y registrados diariamente en la Oficina Política.

    Era en este infierno donde franceses, belgas, luxemburgueses y holandeses eran conducidos como bestias al matadero. Muchos de ellos llevaban las iniciales "NN" en sus historiales, es decir, "Nacht und Lebel", "Noche y Niebla". En otras palabras: estaban destinados a una muerte segura y muchos de ellos habían desaparecido ya de la lista de vivos de esos países. Jamás recibían correspondencia alguna. No tenían permiso para escribir ni para recibir paquetes. No es preciso decir que esta terrible situación de sufrimiento moral y físico aceleraba considerablemente la muerte de estos prisioneros. Estimamos que un 90% de los prisioneros NN murieron por sus ideas políticas y por su nacionalidad en aquellos infiernos de Gusen, Mauthausen y otros campos.

    Quienquiera que entrase en estos lugares podía decir con Dante: "Voi che entrate qui, lasciate ogni speranza" ("Vosotros que entráis aquí, abandonad toda esperanza").

    Sólo en la segunda parte del año 1944, bajo la presión de los acontecimientos políticos y militares por un lado, y gracias a la intervención de la Cruz Roja por otro, se vieron obligados los buitres nazis a aflojar poco a poco su control.

    Las puertas de este río de muerte se empezaron poco a poco a abrir para dejar entrar los primeros paquetes de la Cruz Roja. Obviamente, los SS y sus sicarios interrumpían el tránsito de estos paquetes hacia su destino y tomaban de ellos los bienes más preciados y que más gustaban a los SS, como el chocolate, la leche o la fruta. Estos bienes los distribuían abiertamente entre sus "mujeres", que vivían en un barracón especial reservado para las prostitutas a disposición de los colaboradores.

    Nunca nadie en la historia del mundo, ni siquiera durante los períodos más negros del potentado Genguis Kan, o de Atila, o de Iván el terrible, o de la Inquisición española, ha sido capaz de concebir un instrumento mejor de represión y exterminio. Hitler y Himmler, los asesinos supremos e inventores del instrumento de la Gestapo, soñaban con formar en Europa una población esclava bajo la "protección" y la dominación de la gran y eterna Alemania nazi.

    En nombre de todos los prisioneros políticos que murieron por su país en estos baños de Satán, pedimos justicia para ellos, para sus herederos y sus familias. Exigimos un trato justo de extrema severidad frente a todos aquellos que directa o indirectamente han tenido responsabilidad en esta horrible carnicería.

    Vanherle Lucien
    Prisionero político belga


    Como miembro de la Oficina Política de Gusen, donde trabajé durante dos años y medio, certifico que las cifras y las afirmaciones sobre ellas son rigurosamente exactas y verdaderas.

    /fdo/
    Lucien Vanherle
    Contable
    Kiewib Hasselt
    Limberg Bélgica

    Yo, Benjamin B. Ferencz, habiendo prestado previamente juramento, declaro que he actuado como intérprete en este caso y que lo anterior es una traducción fiel y correcta realizada de la mejor manera posible de la declaración jurada de Lucien Vanherle, hecha en Mauthausen, Austria, en este 9 de mayo de 1945.

    /fdo/
    Benjamin B. Ferencz
    Jurado y firmado ante mí el 9 de mayo de 1945

    /fdo/ Eugene S. Cohen
    Mayor, Servicio de Intendencia
    Oficial Investigador |7|

Entre las pruebas aportadas con el Informe Cohen, la prueba Núm. 4 recoge varias declaraciones juradas de Ernst Martin y Josef Ulbrecht en relación con los Libros de la Muerte de Mauthausen y los métodos empleados para la eliminación de prisioneros. Ambos trabajaron en estadísticas del complejo de campos de Mauthausen, de modo que esta prueba contiene extractos fidedignos y cifras de los registros de muertes anuales, las causas de las mismas, el oro extraído de las piezas dentales de las víctimas, la descripción de determinados aparatos técnicos, tales como el camión de gas, la valla eléctrica, etc, los cuales eran usados por las SS con fines de aniquilamiento.

La declaración de Ernst Martin sobre los métodos de asesinato de prisioneros en Mauthausen contiene una clara sistematización de los mismos. Esta declaración forma parte también, como se ha indicado, de las pruebas que sustentaron el Informe Cohen, el cual, a su vez, conviene recordar, fue aceptado como prueba por el Tribunal de Nuremberg bajo el número de Documento 2176-PS:

    TRADUCCIÓN

    Lo que sigue es un listado de los diferentes procedimientos y métodos mediante los que se asesinaba a los prisioneros en el campo de concentración de Mauthausen.

    1. Prisioneros abatidos mediante disparados mientras intentaban huir

    El procedimiento más frecuente para deshacerse de los prisioneros que iban a ser asesinados era la expresión "disparado mientras intentaba escapar".

    Debo añadir que ningún prisionero intentaba huir, porque era una empresa imposible.

    a. Los prisioneros más débiles que no podían realizar su trabajo eran llevados hasta el cordón de vigilancia de guardias, y allí se les disparaba.

    b. A los prisioneros políticos de todos los países, a los que se tenía un odio especial, se les ordenaba en cuanto llegaban al campo acarrear piedras desde la famosa Wiener Graben (la cantera). Tenían que trabajar descalzos, en camiseta y calzoncillos, subiendo piedras de 50 a 80 kilos de peso a través de 196 escalones, con una diferencia de altitud de 86 metros en una distancia de 2 kilómetros. Esta tarea se repetía 15 veces por la mañana y 12 veces por la tarde. El viaje de regreso tenía que hacerse a paso ligero. Esto significa que, por la mañana, los prisioneros tenían que recorrer 30 kilómetros con la carga y otros 30 kilómetros de vuelta. Por las tardes eran 24 km de ida y 24 de vuelta. Durante el trabajo recibían golpes, patadas e insultos. Incluso el hombre más fuerte se derrumbaba al cabo de pocos días, especialmente si tenemos en cuenta que las raciones de comida eran claramente insuficientes.

    Cuando los prisioneros llegaban al cabo de sus fuerzas le llevaban al cordón de seguridad de los guardias, o en muchos casos se dejaban caer voluntariamente para acabar con sus terribles sufrimientos.

    Durante la construcción del recinto y del campo de deportes se empleó a menudo el siguiente método. Se colocaba a menudo un tronco de árbol fuera y el cordón de guardias ordenaba recogerlo a los prisioneros. Por supuesto, no les daban la voz de alto, y a continuación les disparaban. A veces se tiraba la gorra del prisionero a los guardias, se le ordenaba ir a recogerla y se le disparaba inmediatamente. Los prisioneros tiroteados que no morían no podían recibir tratamiento. Se les daba un tiro de gracia o bien los médicos de las SS les administraban una inyección. Mucha sangre se derramó de esta forma durante la construcción del campo de deportes.

    A pesar de que muchos prisioneros tenían más agujeros que un coladero, los documentos oficiales sólo registraban dos o tres sucesos de este tipo. Estos documentos fueron enviados al tribunal de las SS y de la Policía de Viena (VII) para dar a estas muertes una causa legal.

    Muy a menudo organizaban [supuestas] fugas colectivas para recibir órdenes más estrictas o para evitar que se mandase a otro sitio a los hombres de las SS. En esas llamadas fugas colectivas a veces se perseguía a grupos de hasta 50 prisioneros hasta un cordón de guardias elegido de antemano y por lo tanto preparado con ametralladoras y pistolas automáticas. Bastaba con que el comandante o el jefe del destacamento de trabajo le dijese al Capo: "Esta noche vuelves con 50 prisioneros menos". A veces, era él mismo quien elegía a los prisioneros que no quería que volviesen. La mayoría de estos capos eran gypsies o delincuentes profesionales que estaban dispuestos a hacer este tipo de trabajo.

    2. Prisioneros que se "suicidaban" saltando al vacío

    Otro método muy frecuente de liquidar prisioneros era obligarles a saltar desde el muro de la cantera. Una buena parte de los prisioneros holandeses fueron eliminados así durante el verano y el otoño de 1941. Si el prisionero no moría, se le remataba con un tiro de gracia o con una inyección. En ninguna circunstancia recibía tratamiento médico.

    3. Prisioneros que se "suicidaban" ahogándose

    Con palos y fusiles, se obligaba a los prisioneros a sumergirse en un río poco profundo que había en la cantera o en una charca y se les obligaba a permanecer bajo el agua hasta que se ahogaban. A menudo se utilizaba para esto un barril de agua.

    4. Prisioneros que se "suicidaban" electrocutándose

    El campo estaba rodeado por una alambrada electrificada (380 voltios). Se obligaba a los prisioneros, la mayoría de ellos recién llegados procedentes del campo de cuarentena, a tocar la alambrada. El prisionero no moría de forma inmediata, sino que se quedaba pegado a la alambrada hasta el día siguiente, en que bien amanecía quemado o se le daba un tiro de gracia. Debo añadir aquí que no tocaban la alambrada voluntariamente. Con la excepción de algunos pocos, que en su desesperación y sabiendo que iban a morir elegían este tipo de muerte para acabar con su sufrimiento, todos eran obligados a ello.

    5. Prisioneros que se "suicidaban" colgándose

    Algunos prisioneros se colgaban para acabar con su sufrimiento. Era muy frecuente que el prisionero hubiera sido primero golpeado hasta la muerte y que luego, para poder alegar que se había suicidado, se le colgara. Esto ocurría sobre todo cuando el responsable de los golpes era un Capo o el personal del bloque. Los prisioneros que se encontraban bajo arresto en el búnker morían a menudo de esta forma. Se declaraba que se habían suicidado, pero en realidad habían muerto por estrangulamiento.

    6. Cuando se informaba de que el prisionero había muerto por enfermedad y en realidad había sido asesinado

    a. Cámara de gas

    A los prisioneros que estaban enfermos o débiles y no podían trabajar se les gaseaba regularmente. También se empleaba este método con los prisioneros políticos. Metían a grupos de hasta 120 individuos, desnudos, y se les gaseaba con Cyklon B. Era frecuente que tardaran horas en morir. Los asesinos de las SS observaban el acontecimiento desde un agujero oculto.

    b. El camión de gas

    Había un camión-celda que estaba equipado de tal manera qe podía utilizarse también para gasear prisioneros. Se cargaba este camión con un grupo de prisioneros de Mauthausen y se les gaseaba de camino a Gusen. Cuando llegaban a Gusen se les metía en el crematorio. En el viaje de regreso se cargaba a otro grupo de prisioneros de Gusen, se les gaseaba y se volcaba la carga en el crematorio de Mauthausen.

    c. Muerte por inyección

    El método más habitual para deshacerse de los prisioneros que sufrían alguna enfermedad pulmonar o alguna otra enfermedad contagiosa era la inyección. El procedimiento era el siguiente:

    Se tumbaba al paciente sobre la mesa de operaciones, se le suministraba éter y se les administraba una inyección con una larga aguja que llegaba hasta el corazón. La solución aplicada consistía en una combinación de cloruro de magnesio, Cyan Rhodan y otras sustancias, como la gasolina. La mayoría de las veces, el prisionero moría en pocos segundos, entre espasmos y calambres. Cuando no era un médico quien preparaba la solución, el paciente podía pasarse horas sufriendo antes de morir.

    Era habitual que se matara a los individuos que presentaban alguna anomalía, por ejemplo a los jorobados o a las personas cuyos cuerpos presentaban alguna característica interesante para su estudio. En ocasiones se les mataba con el único objetivo de obtener su esqueleto o, si tenían algún tatuaje, para obtener un fragmento de su piel. Los cadáveres se entregaban a los médicos de las SS o se enviaban a las academias de medicina de las SS de Graz.

    Los médicos de las SS utilizaban los tatuajes de piel humana, tratados en la oficina de anatomía de Gusen, para hacer cubiertas de libros que enviaban a sus esposas, novias o familiares, o regalaban a destacadas personalidades nazis. A veces sucedía que un médico de las SS veía un tatuaje interesante en un prisionero cuando éste se estaba duchando. El prisionero era entonces inmediatamente eliminado y despellejado en la forma descrita, y su piel utilizada como se acaba de detallar.

    d. Muerte por despedazamiento causado por los perros

    A los prisioneros más odiados, o a aquellos que habían sido seleccionados a su llegada al campo, se les reunía en la plaza del recuento y se les echaban los perros hasta que éstos literalmente terminaban de despedazarlos. Esto sucedió en varias ocasiones en los baños de la cárcel y en las celdas.

    e. Durante el invierno, se metía a los prisioneros que acababan de llegar al campo en una ducha caliente y luego se les sacaba a la plaza del recuento. Sólo llevaban camiseta y calzoncillos, nada más. La mayoría de ellos morían por la noche, y los que sobrevivían lo hacían por la mañana. Cientos de personas murieron así.

    f. A algunos prisioneros se les obligaba a estar de pie encadenados a un muro, y no se les daba nada de comer ni de beber. No se les daba la más mínima oportunidad de soltarse. En esta postura duraban a veces 8 días, si es que no se les libraba antes del sufrimiento mediante un tiro en la nuca.

    g. El tiro en la nuca

    A muchos prisioneros se les disparaba en los baños, o en un cuarto especial junto al crematorio. Se les ordenaba ponerse junto a una pared y se les disparaba en la nuca. Así murieron casi todos los hombres que se hallaban bajo arresto o aquéllos que sabían demasiado antes de la llegada de las tropas americanas.

    Declaro bajo juramento que todo lo anterior es verdad.

    /fdo/ Ernst Martin |8|

Otro testimonio usado como prueba en el marco de la investigación llevada a cabo por Cohen, en relación también con los asesinatos cometidos en el campo de Mauthausen, es el siguiente:

    TRADUCCIÓN

      Información adicional suministrada por los testigos acerca de los asesinatos cometidos en KL de Mauthausen:

      En relación con 2

      He visto con mis propios ojos cómo obligaban a golpes a los prisioneos judíos a saltar a la cantera. Lo hacían en grupos de 20. Si no morían, los golpeaban hasta que murieran o les obligaban a tirarse otra vez. Kuril Ondrej, Meliorations Meister, Svatovoric, junto a Kykov, nº 107.

      En relación con 6b

      En la segunda mitad de marzo de 1943, el comandante del campo, el Obersturmbannfuhrer Franz Ziereis |9|, junto con el Hauptsturmfuhrer Georg Bachmayer, aparecieron en el taller, y en su presencia se realizó el siguiente trabajo. Se selló para hacerlo hermético un camión-celda, en cuya puerta se practicó un agujero de aproximadamente 18x25. Debajo de la apertura se colocó una pieza de hierro para garantizar que la botella de gas se rompiera al introducirla en el camión. Según las palabras del jefe de las SS, en el camión tenía teóricamente una capacidad de treinta personas. Estamos dispuestos a confirmar la veracidad de esta declaración bajo juramento. Drapel Franz, Vinicne Sumice 244, junto a Brunn, mecánico de automóviles.

      En relación con 6d

      El 1 de septiembre de 1943, el comandante del campo de prisioneros, Bachmayer, sacó a tres prisioneros. Los nombres de estos prisioneros eran: Kolowrat, Matucha y Zilch. Fueron seleccionados alrededor de las cuatro de la mañana. Bachmayer salió con un perro de gran tamaño y se lo soltó a los prisioneros. El perro arrancó no sólo la vestimenta, sino también trozos de carne. Después de una tortura que se prolongó durante una hora y media, los tres prisioneros yacían sangrando en el suelo. Los testigos que trabajaron esa noche concreta en el taller de zapatería vieron esta escena con sus propios ojos y están dispuestos a confirmar la declaración bajo juramento. Anton Novotny, zapatero, Praga II Smecky, y Franz Ondraceck, Praga-Nusle II. U Pankrazke Vozovny 1060.

      En relación con 6e

      En febrero de 1942, fui testigo de lo siguiente: se envió a los baños un transporte de 150 personas (en su mayoría judíos). Se les roció con agua casi hirviendo y luego se les azotó con grandes látigos. Como consecuencia de ello, la piel les colgaba del cuerpo. Diez de ellos murieron inmediatamente. No puedo decir cuántos murieron en los siguientes días. Casi ninguno de ellos sobrevivió, porque habían perdido mucha sangre. Además, los supervivientes tenían que permanecer de pie durante muchas horas bajo temperaturas gélidas y vestidos sólo con ropa interior. /fdo/ Jan Makalous, empresario, Praha-Smichow, Nadrazni 3.

      En relación con G

      Durante el período comprendido entre el 1 de diciembre de 1944 y el 21 de abril de 1944, el comandante Standartenfuhrer Franz Ziereis ejecutó personalmente a más de 300 prisioneros. Los ejecutaba en grupos de 30-40 hombres. Utilizaba como arma una carabina corta. He visto esto con mis propios ojos y estoy dispuesto a confirmarlo bajo juramento.

      /fdo/ David Zimey
      Comerciante, Lodz Strasse
      Des 11 Nov nº 40 Polonia |10|

Asimismo, los siguientes testimonios de dos prisioneros políticos checoslovacos describen claramente el tratamiento brutal dispensado a los prisioneros en Mauthausen, así como la actuación de los SS que custodiaban el campo:

    Premysl DOBIAS
    Abogado
    Prisionero político checo
    del campo de
    MAUTHAUSEN

    Mauthausen, 12 de mayo de 1945

    Breve descripción de mi larga estancia de tres años en el campo de Mauthausen

    Llegué a la estación de ferrocarril de Mauthausen el 12 de mayo de 1942, junto a otros trece prisioneros. Marchamos hasta el campo acompañados por cuatro SS armados con ametralladoras. Cuando atravesamos el pueblo de Mauthausen, los SS simplemente se limitaron a caminar a uno y otro lado del grupo, pero en cuanto llegamos a las afueras nos hicieron parar y nos preguntaron por el motivo por el que estábamos detenidos. Cualquiera que fuera la respuesta, los SS empezaron a darnos patadas y puñetazos en la cara. Varios de nosotros empezamos a sangrar. A continuación nos pusimos de nuevo en marcha y continuamos nuestro camino hacia el campo. La recepción que nos dispensaron dentro del recinto fue aún peor. Dos SS, llamados "Blockfuhrers", empezaron a investigar consecutivamente los delitos políticos que se nos imputaban y nuestras profesiones. Cuando dije que yo era abogado, uno de ellos me espetó: "Y tú, maldito 'Inteligenzler' (expresión despectiva para inteligente), ¿cuántos días quieres vivir?", y me daba un puñetazo en la nariz; como estaba cerca de un muro de piedra, siempre [que me pegaba] me golpeaba con la cabeza contra el muro. Golpearon a un prisionero político austriaco, Graf Collorado v. Mannsfeld, estallándole sus gruesas gafas sobre la nariz. Sin las gafas aquel hombre estaba prácticamente ciego. ([Collorado] sigue todavía en este campo y puede corroborar este informe).

    A continuación nos llevaron a los baños, como era habitual por aquel entonces, y nos obligaron a esperar varias horas frente a la oficina del campo vestidos sólo con camiseta y pantalones. Esto se hacía cualquiera que fuera la estación del año, incluso en invierno. Después nos llevaron al Bloque 5, el de la cuarentena. Respiré hondo cuando los hombres de los SS desaparecieron y pensé que me encontraba entre camaradas, los demás prisioneros. Cuál sería mi sorpresa cuando el jefe del Bloque (el Blockalteste), un delincuente alemán, comenzó a hacer sus propias averiguaciones. A dos de nuestro grupo, delincuentes como él, no les puso la mano encima, pero a todos los demás les empezó a propinar patadas y golpes. Por la tarde, cuando los hombres de los barracones regresaron de su trabajo vi por primera vez en este campo cómo el jefe del barracón mataba a un prisionero, delante de todos nosotros. Estaba vertiendo café caliente en las escudillas de los prisioneros cuando le golpeó con una pesada herramienta de hierro en la cabeza y el prisionero se desplomó, inconsciente. Entonces vertió el café caliente en la boca entreabierta del prisionero. Dejó a aquel hombre agonizante en el suelo y siguió distribuyendo el café. Cuando acabó de hacerlo el hombre no había muerto todavía, de modo que ordenó que le llevaran a las letrinas. El hombre murió en el curso de la noche. Casi todas las noches el jefe del barracón llevaba a algunos de los prisioneros hasta la alambrada que podía verse desde la ventana del quinto barracón. El único individuo del personal del Bloque que era amable con nosotros y que nos daba en secreto consejos útiles sobre cómo debíamos comportarnos para salvar nuestra vida era el antiguo Blockschreiber (el secretario del barracón), Karl Müller, que se encuentra aún en este campo y puede confirmar este informe. Al día siguiente de nuestra llegada al campo se nos ordenó que acudiéramos al Politische Abteilung (la oficina política). Cuando entré en ella vi a dos hombres de las SS en el pasillo (por aquel entonces no sabía cuál era su rango). Uno de ellos me dio una patada entre las piernas e inmediatamente después el otro me golpeó por detrás, de manera que caí de cabeza al suelo. Estando allí, en el suelo, empezaron a interrogarnos.

    Tras permanecer dos semanas en este barracón, lleno de espanto porque casi todos los días o noches mataban a alguno del grupo, nos distribuyeron por diferentes barracones y empezamos a trabajar en la cantera. No tuve suerte: mi barracón era el número 13, cuyo jefe era un famoso delincuente llamado Ackerl. Este nombre engrosará para siempre la lista de asesinos y bestias de este campo. Para matar a los prisioneros, solía ponerles bajo una ducha de agua fría y les obligaba a mantenerse allí durante horas, para después ordenarles permanecer en el patio casi desnudos. Todavía hay algunos centenares de prisioneros que vivían entonces en el campo y que pueden confirmar este extremo. El citado Ackerl fue liberado después por los SS y enviado a frente.

    Así se comportaban los delincuentes alemanes prisioneros en el campo. La brevedad de este informe no me permite describir detalladamente todas las bestialidades que cometían. Para sintetizar, solían pegar a los prisioneros políticos en cualquier ocasión que se les presentara con tubos de goma especiales, palos de madera, palas y todo lo que caía en sus manos. A golpes, obligaban a los prisioneros a cruzar el cordón de seguridad (postenkette), donde los guardias de las SS les disparaban. En la cantera presencié cómo uno de los llamados "capos" arrojaba la gorra de uno de los prisioneros más allá del cordón de seguridad y le ordenaba que fuera a recogerlo. Cuando el prisionero se acercó al cordón, los guardias de las SS lo mataron a tiros. Casi todos los días había montones de personas muertas o medio muertas tiradas por el suelo de la cantera. Se cargaba a todos (muertos y vivos) en un carro y se les llevaba al crematorio. Los judíos eran los que recibían peor trato. Hasta la primera mitad del año 1944, eran pocos los que lograban sobrevivir más de tres semanas. Los SS solían tirarlos desde las rocas al fondo de la cantera (que tenía una profundidad de 40 metros) o les ahogaban en las charcas que había en ella. Casi todos los prisioneros estaban desnutridos. Sólo los "capos", que robaban todo lo que necesitaban de las cocinas o de las raciones de los prisioneros, estaban bien alimentados. A los que estaban débiles o enfermos se les obligaba a trabajar hasta que morían trabajando o en el bloque. Fue la etapa más espantosa de mi vida. Hambrientos, exhaustos, enfermos... Sólo esperaba la muerte. Mi amigo, al que arrestaron conmigo y que era la persona más próxima a mí en aquellos días de horror y sufrimiento, enfermó gravemente (sufría de inflamaciones) y, unos días después, fue golpeado con una pala hasta la muerte por dos SS porque ya no podía seguir trabajando. Por mi parte, pesaba sólo 43 Kg y tenía una herida abierta en el muslo derecho provocada por una patada. Gracias a algunos de mis amigos, que llevaban ya unos meses en el campo y tenían algunos contactos en el hospital, me trasladaron al bloque 20, llamado Revier. Tendría que haber muerto allí si no hubiera conocido al hombre que me salvó la vida; era polaco y se llamaba Franek Poprawka. Por aquel entonces, el médico del campo, el Sturmbannführer de las SS Krebsbach, solía venir al hospital y anotar los números de aquellos prisioneros que estaban más débiles o más enfermos. Siempre decía que los estos prisioneros iban a ser trasladados a Dachau. El campo de concentración de Dachau era mejor [que Mauthausen], de modo que los prisioneros estaban contentos de poder ir allí. Desgraciadamente, sin embargo, aquellos hombres no eran enviados a Dachau, sino que se les administraba unas inyecciones de gasolina en el corazón o se les mandaba a la cámara de gas. Estuve dos veces incluido en ese grupo, y las dos veces me salvó Poprawka sacándome de él.

    Cuando se creó el Campo-hospital, me nombraron Blockschreiber (secretario). Allí pude ver a las víctimas de la crueldad de los SS. Hombres con graves mordeduras provocadas por los perros, las piernas y los brazos rotos, las mandíbulas partidas, que morían de hambre y de agotamiento. El Unterscharführer de las SS Kleingünther solía matar a los prisioneros inyectándoles gasolina en el corazón, y cerca de 1.500 hombres fueron enviados a una supuesta "Erholungsheim" (casa de recreo), que era en realidad una gran cámara de gas con un crematorio contiguo en los alrededores de Mauthausen llamada Schloss Hartheim. El invierno pasado destruyeron esta gigantesca cámara de gas y su crematorio. Enviaron a un grupo de trabajadores de este campo para reconstruir el castillo. Algunos de estos prisioneros están aún en el campo y pueden confirmar lo que acabo de decir.

    Desde julio de 1944 trabajé como empleado en la oficina del campo, donde recibíamos los nombres de los que habían sido seleccionados para ser eliminados y de los que habían muerto en la llamada Acción K (Kugel Aktion = Acción Bala). Los prisioneros considerados indeseables eran enviados a la cárcel y ejecutados allí. Estos hombres desaparecían sin dejar rastro, ya que su número de matrícula se asignaba a otro prisionero que acabase de llegar al campo. El nombre del prisionero que había muerto era sustituido en todos los registros por el del prisionero recién llegado. Esta modificación en los registros se llevaba a cabo por el siguiente procedimiento:

    Laut Anordnung der Politischen Abteilung sind dir Personalien nachstehender Häftlinge folgend zu ändern:

    En virtud de la orden dictada por la Oficina Política, los nombres de los siguientes prisioneros deben ser modificados como sigue:

    Ejemplo:

      Nº 97056
      Fish Charles heisst richtig (su nombre correcto es) = el nombre del prisionero asesinado
      Brown John, nacido el 3.6.13, campesino, etc. = el nombre del nuevo prisionero

    Durante el mes de abril de 1945 murieron en Mauthausen y en los campos de menor tamaño que dependían de este campo más de 10.000 prisioneros. Sólo unos días antes de que las tropas estadounidenses entraran en el campo morían en las cámaras de gas 240 prisioneros al día, 120 por la mañana y 120 por la tarde.

    Los asesinos de Mauthausen cometieron tantos crímenes que se necesitarían varios cientos de páginas para describirlos. De manera que es imposible describir los sentimientos y la felicidad que sentimos cuando el 5 de mayo de 1945, a la una y media de la tarde, el campo fue ocupado por las tropas estadounidenses. Estaremos por siempre agradecidos a los americanos por habernos liberado y habernos salvado la vida.

    /fdo/ Premsysl Dobias

    Jurado y firmado ante mí el 15 de mayo de 1945

    /fdo/ Eugene S. Cohen
    Mayor, Servicio de Intendencia
    Oficial Investigador

    * * *

    TRANSCRIPCIÓN

    Ante mí, Eugene S. Cohen, Mayor, Cuerpo de Intendencia, Oficial Investigador, autorizado para tomar juramentos, ha comparecido personalmente Otto Schick, quien prestó juramento ante mí y dictó en inglés la siguiente declaración al T/5 Jack R. Nowitz.

    9 de mayo de 1945
    Mauthausen, Austria

    Mi nombre es Otto Schick, de 26 años de edad, nacido en Pilsen, Checoslovaquia, soltero. En mayo de 1941 fui arrestado por la Gestapo junto a muchos otros camaradas. Fui trasladado a una cárcel de la Gestapo situada en Praga. Allí permanecí durante cuatro meses, hasta que el 3 de octubre de 1941 me trasladaron al campo de concentración de Mauthausen, donde he estado hasta ser liberado por las tropas estadounidenses.

    Estos son los sucesos que he presenciado en persona:

    Cuando llegamos fuimos conducidos a la Sección Política, de la que se encargaban el Oberst Schultz y el Oberscharfuhrer Fasse. Allí dimos nuestros nombres y fuimos inmediatamente castigados; sangramos mucho y teníamos múltiples heridas. Nos gritaron y nos insultaron.

    Estuve en cuarentena durante dos semanas. Como mi abuelo era judío, me sacaron de la sección checa y me llevaron con los judíos, al Bloque 15, el peor de los bloques del campo.

    Cuando yo llegué había allí 1.200 judíos, todos ellos holandeses y checos procedentes de Ámsterdam y de Praga. El primer día me pusieron a trabajar. Llevábamos zapatos de madera que perdimos inmediatamente, así que nos vimos obligados a ir descalzos. Aunque estaba nevando y hacía un frío espantoso sólo llevábamos unos pantalones ligeros y una camisa ligera. Un día nos llevaron a trece a trabajar; uno de nosotros era ciego. Mientras nos obligaban a avanzar sobre la nieve los SS empezaron a golpear al hombre ciego hasta que lo mataron. A continuación recogieron su cadáver y lo echaron a un pozo de piedra. El responsable de esto fue Scharf Korsitsky. Tenía unos 32 años, 1.80 m. de estatura, delgado, musculoso, de pelo rubio, ojos azules, rasgos recortados y sin bigote.

    Nos hacían trabajar para transportar grandes piedras por unos 200 escalones. Muchos se desplomaban por el camino. Cuando alguien se caía le golpeaban de forma salvaje con porras o palos, obligándoles a proseguir. Muchos morían por el camino y luego eran incinerados. A muchos les daban patadas y les maltrataban. A mí me sucedía con frecuencia. Me quedaba quieto y temblaba.

    Un día un Obersch. llamado Buckser, de unos 28 años de edad, de hombros anchos, grueso y de estatura baja, fue pasando de uno a otro apuntándonos. Finalmente, eligió a 20 o 30 diarios para saltar desde lo alto de la cantera hasta abajo. A quienes se resistían les obligaba a subir hasta lo más alto y les empujaba hacia una muerte inmediata. Los 1.200 judíos murieron todos de esta misma manera, excepto 30 de ellos que murieron por las inyecciones que se les administraban en las venas.

    Durante todos los días que precedieron a esto no nos dieron nada o casi nada de comer. No me trataban exactamente como a un judío, y por eso me dejaron sobrevivir. A la cantera nos llevaba la comida el Obersch. Spatzenecker, de unos 50 años de edad, tiene 5 hijos y su casa está cerca de aquí, de Wienergraben. Se escapó y no lo encontraron. Ponía el cubo con la comida a 100 metros de distancia y hacía que todo el mundo se arrastrase a cuatro patas hasta las sobras. Como estábamos hambrientos, todos le obedecíamos. Por el camino nos golpeaban y los SS volcaban el cubo. Entonces nos arrastrábamos de nuevo y lamíamos el suelo en busca de los restos.

    Spatzenecker hacía también lo siguiente: apuntó con una pistola en la cabeza a un hombre que no quería arrastrarse, y cuando el hombre le suplicó por su vida se rió y esparció sus sesos delante de todos nosotros.

    Cuando abandonábamos la cantera teníamos que llevar a todos los que se habían desplomado, vivos y muertos, de regreso con nosotros. Vi orejas desgarradas, cráneos abiertas, incluso en hombres que seguían con vida. Estos últimos no recibían ningún tratamiento. Los cadáveres se quemaban en el crematorio, y los cuerpos de los que aún estaban vivos se dejaban tirados en la calle hasta que apestaban a causa de las heridas abiertas, hasta que morían ellos también. Entonces se les apartaba y se les incineraba.

    Muchos capos (delincuentes alemanes) eran peores que los SS. Iban de un barracón a otro pegando y pataleando a la gente. Era espantoso oír los llantos durante toda la noche. Un hombre se volvió loco. Otro se asfixió a causa de las patadas que le dieron en el cuello. Uno de estos capos se llamaba Schwartz y era de Viena; tenía unos 50 años, las mejillas hundidas y nariz gruesa. Éste también huyó.

    Puedo relatar otros muchos ejemplos de aniquilación como éstos. He dictado la presente declaración al Pcf Jack R. Nowitz, Sección J A [Judge Advocate], porque, aunque hablo inglés, no estoy seguro de mi ortografía.

    Juro ante Dios que todo lo que he dicho es verdad.

    /fdo/ Otto Schick
    Prag II
    Myslikova 30

    Jurado y firmado ante mí el 15 de mayo de 1945

    /fdo/ Eugene S. Cohen
    Mayor, Servicio de Intendencia
    Oficial Investigador |11|

La siguiente declaración jurada, Prueba No. 19 de las que sustentaron el informe Cohen, expone un "caso típico de brutalidad nazi con resultado de muerte":

    Caso típico de brutalidad nazi con resultado de muerte.

    Declararon ante mí, Eugene S. Cohen, Oficial investigador, autorizado para administrar juramentos, M. Vichot y Leon Parouty quienes, tras haber prestado juramento a través del intérprete, el T/5 Jack R. Norwitz, Sección JA, Cuartel General del Tercer Cuerpo del Ejército, realizaron y firmaron la siguiente declaración:

    En diciembre de 1943, nuestro camarada Jean Gautry, de 45 años, originario de Argenteuil y carpintero de esta ciudad, encontró la muerte en el campo de Gusen en unas circunstancias particularmente atroces que reflejan la voluntad manifiesta de los nazis de exterminar a un ser indefenso. He aquí los hechos tal y como la memoria los ha fielmente registrado, según el relato que el propio Gautry hiciera antes de morir a varios de nuestros camaradas.

    Después de una estancia prolongada en la enfermería de Gusen, Jean Gautry, expulsado de su destacamento de trabajo habitual, fue asignado al recientemente formado destacamento Messerschmidt. Mutilado de la mano derecha desde hacía tiempo (mucho antes de su arresto), Gautry fue encargado de las tareas de cuidado y limpieza de los vestíbulos de una fábrica, único trabajo que, naturalmente, podía realizar. Hombre muy recto de carácter, dócil y dulce, Gautry cumplió honestamente con sus obligaciones durante varios días. Una mañana, para su desgracia, el jefe de destacamento de las SS responsable del lugar colocó su abrigo sobre el respaldo de una silla que estaba en el local donde barría nuestro camarada. Éste, por naturaleza un hombre muy honrado, era incapaz de cualquier acto delictivo, ni siquiera de un hurto. La fatalidad quiso que el abrigo desplazase la silla y cayese al suelo, de donde Gautry lo recogió para volver a colocarlo inmediatamente sobre la silla. El SS se dio cuenta de que el hábito no se hallaba en la posición en que lo había dejado y el animal acusó inmediatamente al barrendero de haberse atrevido a fisgonear en los bolsillos del abrigo con el fin de robar algo. A pesar de sus negativas formales y del resultado negativo del registro en toda regla al que se le sometió, Gautry fue "castigado" a recibir en el campo 50 golpes en los riñones. Jean Gautry, ya débil a causa de los largos sufrimientos anteriores, se desmayó y fue trasladado a la enfermería en un estado lamentable. Se le admitió en el bloque 31, de siniestra reputación. Tendría que morir al día siguiente, probablemente a causa de la inyección que solía administrarse en este tipo de casos. Jean Gautry pudo dar a los camaradas franceses que le rodeaban los detalles que acabamos de describir y que hemos registrado con una indignación horrorizada. Incluso si no hubiera recibido la inyección letal, Jean Gautry difícilmente hubiera podido escapar de las garras de sus verdugos, pues en caso de una recuperación milagrosa su acusación hubiese resultado molesta y el SS que ordenó su castigo con certeza había dado ya orden habitual de exterminio que se dictaba en estos casos. Con los riñones triturados, el pobre desgraciado no tenía pues ninguna posibilidad de salvarse, y todos nos preguntamos por qué no fue rematado in situ como lo han sido muchos otros mártires similares.

    Declaramos que estos hechos son reales y que se produjeron en Gusen, y que los relatamos para servir a la justicia y para vengar a al menos uno de nuestros desgraciados compatriotas.

    /fdo/
    M. VICHOT
    Maestro de Escuela Nac.
    Besancon

    /fdo/
    Léon PAROUTY
    [Dirección]

    Yo, T/5 Jack R. Norwitz, habiendo prestado previamente juramento formal, declaro que he traducido fielmente el juramento administrado por Eugene S. Cohen, Mayor del Cuerpo de Intendencia, a M Vichot y a Léon Parouty, y que acto seguido han realizado y firmado la siguiente declaración (en el reverso).

    /fdo/ Jack. R. Norwitz, T/5
    Sección J.A., Cuartel General del Tercer Cuerpo del Ejército de Estados Unidos

    Firmado y jurado ante mí en Gusen, Alemania, en este 12 de mayo de 1945.

    /fdo/ Eugene S. Cohen
    Mayor, Cuerpo de Intendencia
    Oficial investigador |12|

En cuanto al trato dispensado a prisioneros de guerra, la siguiente declaración jurada del Teniente de la Reserva Naval de Estados Unidos, Jack H. Taylor, presentada como prueba No. 3 con el Informe Cohen, es ilustrativa del mismo. En el caso de los prisioneros de guerra no se respetaban las convenciones de La Haya en vigor en la época:

    TRANSCRIPCIÓN

    Compareció personalmente ante mí, Eugene S. Cohen, Mayor, Cuerpo de Intendencia, Sección JA, 3er. Cuerpo del Ejército de los Estados Unidos, autorizado para administrar juramentos, el teniente Jack H. Taylor, quien, tras haber prestado juramento ante mí, realizó y firmó la siguiente declaración:

    Declaración jurada del Teniente (Senior Grade) Jack H. Taylor
    14 de mayo de 1945

    Me llamo Jack H. Taylor, de la Reserva Naval de los Estados Unidos, asignado a la OSS. Fui capturado en uniforme por diez agentes de la Gestapo en Schutzen, (cerca de Eisenstadt) Austria, junto a mi intérprete (un cabo austríaco a nuestro servicio) el 1 de diciembre de 1944. Fuimos fuertemente golpeados y me fracturaron la articulación del codo izquierdo cuando me torcían el brazo detrás de la espalda, durante los interrogatorios me abofeteaban y daban patadas fuerte y repetitivamente. Siempre encadenado y con un hombre de la Gestapo sentado en mis rodillas, me llevaron al cuartel de la Gestapo en Weiner Neustadt, donde me desnudaron y examinaron durante un minuto.

    Me ofrecieron ropas de civil que me negué a ponerme, pues supuse que me iban a fotografiar con ellas como prueba de que me habían capturado de civil, pero como me iban a llevar a Viena, me puse sólo la ropa interior y unos zapatos rígidos para protegerme del frío.

    Por la mañana temprano, me condujeron al cuartel de la Gestapo en Viena y me pusieron solo en una celda, hasta me sacaron los cordones de los zapatos para que no me colgara con ellos. No me estaba permitido ni recostarme ni dormir, tampoco me daban ni comida ni agua, existía un control de guardia muy estricto. Más avanzada la mañana, me condujeron ante el Kriminalrat Sanizer de la Gestapo, y otros, y de nuevo me interrogaron. Me negué a responder a preguntas hasta que no me devolvieran mi uniforme. Amenazaron con hacerme de todo, pero más allá de retorcerme mi ya dolorido brazo izquierdo y darme bofetadas, no fue sometido a tortura propiamente dicha. Al cabo de unas tres horas, asintieron en devolverme el uniforme y consentí en responder algunas preguntas. También dijeron que me mandarían un médico para que examinara mi brazo, pero por supuesto, esto nunca ocurrió.

    Me tuvieron en el cuartel de la Gestapo en Viena durante 4 meses, de los que estuve dos y medio en confinamiento solitario. No se permitía lectura alguna, ni siquiera en alemán, ningún tipo de material escrito, la Cruz Roja Internacional no había sido notificada y, por supuesto, no se permitía ni un sólo paquete de la Cruz Roja ni correo alguno.

    Lo prisioneros se levantaban a las 5 a.m. y después de asearnos (de uno en uno, de modo que ninguno vimos nunca a otro prisionero) esperábamos hasta las 6 a.m. para tomar el desayuno, que consistía en agua caliente (café ersatz muy diluido, sin leche ni azúcar) y una pequeña rodaja de pan negro. El almuerzo era una sopa muy pobre (sopa de nabo), que no contenía nada de caldo de carne, hueso u otras verduras, y otra rodaja de pan negro. La cena consistía en lo mismo que el almuerzo. Para la cena de los sábados, en lugar de sopa nos daban un pequeño cubo de queso, y para la de los domingos, un trozo muy pequeño de salchicha.

    En enero sufrí una disentería grave con pérdida de sangre durante diez días y, una vez más, no fui atendido por médico alguno ni se me proporcionó ningún medicamento, a pesar de las promesas diarias.

    Me gustaría dejar claro que éramos vigilados por agentes ordinarios de la policía vienesa y no por miembros de las SS o de la Wehrmacht, y que la mayoría de los policías se mostraban amables y simpáticos, especialmente cuando no había nadie de la Gestapo o de las SS alrededor. Nuestros guardianes, sin embargo, estaban sometidos a un estricto control.

    El día 1 de marzo sucumbí a una neumonía y empecé a sufrir fiebres altas. Durante cuatro días y a razón de dos veces diarias pedí que me atendiera un médico y me aseguraron que iba a venir, pero no se presentó ninguno. Gracias a un guardia que era amable con nosotros pude hacerme con algo de sulfanilimide procedente del botiquín con que me habían capturado. No me cabe ninguna duda de que este medicamento me ayudó a salvar la vida.

    Cuando los rusos estuvieron a 50 kilómetros de Viena, nos llevaron en tren a Enns, en Austria, cerca de Linz, desde donde iniciamos la marcha hacia el campo de concentración de Mauthausen el 29 de marzo. Estuvimos 48 horas sin comer ni beber.

    En Mauthausen nos pusieron en fila y fuimos sistemáticamente interrogados, golpeados, abofeteados e intimidados por numerosos guardias de las SS en turnos que duraban unas cuatro horas. A muchos les pegaban con palos, además de golpearles y escupirles. Después nos condujeron a los baños, donde se nos despojó de todas nuestras pertenencias, incluida toda la ropa que llevábamos, nos afeitaron el pelo de todo el cuerpo y, tras una ducha caliente, nos dieron una muda vieja de ropa interior. A continuación nos sacaron fuera, descalzos, donde permanecimos en formación hasta que nos llevaron a los barracones. La capacidad normal de estos barracones era de 220 hombres, pero nuestro grupo estaba compuesto por unos 400. Esta cifra aumentó luego hasta 500, lo que obligó a que en la mayoría de las literas, que eran individuales, durmiesen tres hombres; en algunas pocas dormían dos hombres. Las instalaciones de baño e higiénicas también eran insuficientes.

    El desayuno consistía en un sucedáneo de café muy diluido (agua caliente) que recibíamos a las cinco de la mañana. Para comer nos daban un litro de sopa mucho más espesa que la que recibíamos en Viena, pero mucho menos sabrosa. La cena consistía en una ración de 60 a 100 gramos de pan negro. Este pan, sin embargo, estaba hecho con harina de trigo, peladuras de patata, serrín y paja. Después de dos días, y tras complicados procedimientos, logramos hacernos con zapatos de madera y pantalones o camisas. Pasadas dos semanas conseguí reunir un uniforme completo de variados harapos. La diferencia principal entre la cárcel de Viena y el campo de Mauthausen es que en éste nos obligaban a trabajar. La dieta y la dureza del trabajo que realizábamos hicieron que mi salud se resintiese. Mi trabajo consistía en transportar arena, cemento y agua para los soladores-alicatadores que trabajaban en el nuevo crematorio. Un día, a eso del mediodía, entraron varios hombres de las SS y nos preguntaron por qué el trabajo iba tan lento; nos dijeron que debíamos acabar el cuarto y tenerlo listo para el día siguiente por la mañana, y que de lo contrario seríamos los primeros ocupantes de los nuevos hornos. No hace falta decir que acabamos el trabajo en el tiempo que se nos había asignado. Después de aquello, ayudé a transportar enormes calderos de sopa hasta un campo cercano de judíos húngaros que se hallaba a unos 800 metros de distancia. Los judíos estaban demasiado débiles como para transportar su propia comida. Mientras trasladábamos aquellos grandes calderos de sopa los SS, y en ocasiones los encargados de los fogones, nos golpeaban con dureza, a menudo con palos. Yo sufrí varios de esos golpes porque no podía cargar peso con mi brazo izquierdo, a causa de la fractura de diciembre. Tras casi dos semanas conseguí , a través de un amigo, que me trasladasen a un barracón mejor donde los prisioneros solían recibir alimentos y otros paquetes de sus casas. Casi todos los días lograba hacerme con pequeñas porciones de estos alimentos, y guardaba y cocinaba las peladuras de las patatas. Casi todo el tiempo que estuve en Mauthausen estuve enfermo de disentería, a veces con una fiebre muy alta y con muchas náuseas, de modo que después de dos semanas y media pesaba 52 kilos, cuando mi peso normal era 75 kilos. Me negué a recibir tratamiento médico en el campo-enfermería |13| porque eran muy pocos los que volvían de allí. [Dormían] cinco pacientes en una cama, y la porción era de medio litro de sopa y 60gramos de pan. Y hacia el final había tanta hambre que los enfermos se comían los músculos, el corazón y el hígado de los que habían muerto, que eran más de cuatrocientos al día.

    Durante sus seis años de existencia el campo jamás distribuyó los paquetes de la Cruz Roja, aunque un día vieron a los guardias de las SS comiendo barritas de chocolate y fumando cigarrillos americanos; los prisioneros recogieron varios cartones vacíos y me los trajeron. Éste fue el primer indicio que tuvimos de que la Cruz Roja mandaba paquetes al campo. Los SS se habían adueñado de todos los paquetes de la Cruz Roja para ellos y sus familias. Habían abierto todos los paquetes franceses y habían cogido el chocolate y los cigarrillos. Yo recibí un paquete de procedencia húngara que contenía Ovaltine, queso y azúcar. Mi organismo estaba tan deteriorado que no podía digerir el Ovaltine ni el queso. Estaba tan débil que no podía permanecer mucho tiempo de pie sin desmayarme.

    Estábamos esperando a los rusos, que llevaban casi un mes a unos 60 kilómetros. A finales de abril empezamos a oír rumores de que los americanos se hallaban también muy cerca. Unos días después ya podía digerir el Ovaltine y el queso y empezamos a escuchar las armas de los americanos. Los SS abandonaron precipitadamente el campo y fueron sustituidos por la Wehrmacht hacia el 1 de mayo. Un día antes de que llegaran los americanos, la Wehrmacht fue sustituida por la policía vienesa, que eran hombres mayores y poco agresivos.

    Después de que llegaran los americanos se supo que yo tenía que haber sido ejecutado el 28 de abril de 1945, pero un conocido checo había retirado mi nombre del archivo y lo había quemado tres días antes, de modo que no figuraba en el listado. En la confusión de la huida los SS no tuvieron tiempo de controlar exhaustivamente a los 18.000 prisioneros. En abril se ejecutó en el campo a cuatro militares americanos. Dos de ellos fueron ejecutados y luego incinerados el 12 de abril, y los otros dos el 21 de abril. Sus nombres eran: Halsey S. Nisula, O-2065604, T43-44, OP, Nelson Bernard Paris, 654-80-47, T11-420, USNR, Leroy Tischendorf, O-762835, T43-44, OP, y otro americano del que los asistentes no han logrado hacerse con las placas de identificación del cadáver porque los hombres de las SS estaban observando.

    /fdo/ Jack H. Taylor
    Teniente (S.G.) US-Navy
    178727

    Jurado y refrendado el día 14 de mayo de 1945 por

    /fdo/ Eugene S. Cohen
    Mayor, Servicio de Intendencia
    Oficial Investigador |14|

En relación con los "intentos de fuga" y la actuación de los SS, la siguiente declaración jurada de un prisionero italiano, también integrante de las pruebas recabadas y presentadas por Cohen, es definitoria de los métodos de exterminio empleados por los alemanes en Mauthausen:

    TRADUCCIÓN

    Declaración jurada en Italiano de Albertino Masetti

    Asunto: métodos de exterminio utilizados por los alemanes

    Mauthausen, 19 de mayo de 1945

    Los intentos de fuga.

    La tarde del 5 de septiembre de 1944 llegó a Mauthausen un grupo de unos 50 hombres, todos ellos jóvenes y fuertes. A diferencia de lo que era habitual, llegaron encadenados y férreamente escoltados. Fueron inmediatamente conducidos a la cárcel, donde pasaron toda la noche. Por la mañana, cuando salieron los destacamentos de trabajo, se les llevó a los baños, se les tatuó en el pecho su número de matrícula correspondiente, se les dio el uniforme de prisioneros y fueron a trabajar.

    Dos guardias de las SS les condujeron hasta la cantera y les obligaron a cargar sobre los hombros piedras que pesaban de 40 a 50 kg. A continuación les ordenaron trasladar las piedras hasta un lugar designado por los SS. Era obvio que allí no se necesitaban esas piedras y que lo único que pretendían era que subiesen por una colina de pendiente muy pronunciada, de unos 186 escalones, y por una senda muy deteriorada. Los hombres de las SS que encabezaban la columna empezaron a caminar más rápidamente mientras que el otro, el que la cerraba, empujaba y golpeaba con un palo a aquellos que no podían seguir la rápida marcha y se quedaban rezagados.

    A medida que transcurría el tiempo y aumentaba el cansancio crecía también el número de cabezas partidas. Esta tortura se prolongó hasta las 3 de la tarde, cuando empezó la fase final de eliminación.

    Un grupo compuesto por aproximadamente 30 hombres fueron obligados a palos a caminar hasta un pequeño prado cercado situado al otro lado de la valla. Esta valla rodeaba todo el espacio donde se trabajaba. Inmediatamente, un grupo de SS que había sido enviado expresamente a este lugar para este propósito abrió fuego sobre ellos. Tras una fuerte descarga de tiros, los 30 hombres yacían muertos sobre un gran charco de sangre. Poco después llegaron dos nuevos hombres de las SS con una cámara para tomar fotografías del prado en el que yacían los cadáveres, fotografías con las que pretendían probar que se encontraban más allá de la valla y que, por consiguiente, se trataba de un intento de fuga que había obligado a los SS a disparar sobre ellos.

    El resto del grupo, es decir, los que habían presenciado el brutal asesinato de sus compañeros el día anterior, fue asesinado del mismo modo a la mañana siguiente. Ya sabían lo que les iba a ocurrir, así que, para no prolongar inútilmente su sufrimiento, después de cargar con las piedras se dirigieron resignadamente al prado designado.

    Éste era uno de los muchos métodos de eliminación que utilizaban los alemanes, el llamado "intento de fuga".

    El que suscribe fue condenado en Roma (Italia) el 1 de diciembre de 1938 por el Tribunal Especial para la Defensa del Estado a 15 de años de cárcel por propaganda comunista. Estando en la cárcel de Parma los SS me trasladaron a Alemania tras la invasión de Italia, que tuvo lugar el 8 de septiembre de 1943.

    El que suscribe declara que fue testigo personal de los incidentes descritos arriba.

    /fdo/ Masetti, Albertino
    [Dirección]
    Bolonia (Italia)

    Yo, Jack R. Nowitz, T/5, habiendo prestado juramento, declaro que he actuado como intérprete en este caso y que lo anterior es una traducción correcta realizada de la mejor manera posible.

    Jurado y firmado ante mí el 15 de mayo de 1945

    /fdo/ Eugene S. Cohen
    Mayor, Servicio de Intendencia
    Oficial Investigador |15|

En cuanto a la organización del campo de Mauthausen, incluidos el de Gusen y los restantes campos exteriores, otra declaración jurada de Ernst Martin presentada como Prueba No. 22 por Cohen, recoge la siguiente sistematización:

    TRADUCCIÓN

    Organización del campo de concentración de Mauthausen, del KLM Gusen y de todos los campos exteriores.

    1. MAUTHAUSEN:

    Comandante (Comandante del campo y de todos los campos mencionados a continuación): STANDARTSFUHRER FRANZ ZIEREIS

    Auxiliar: HAUPTST. ZUTTER

    Oficina Política: (servicio para detectar delincuentes, Dpto. Fotog.).

    Médico destinado en Mauthausen (para Mauthausen y para todos los campos externos, incluido Gusen, así como para las SS y la policía de Linz y Wels)

    Oficina de Construccion de las SS.

    Custodio de las propiedades de los prisioneros.

    Oficina Postal (Censor).

    Administración del Crematorio.

    Oficina del Registrador: (el hombre responsable de la Oficina Política era también el oficial de la Gestapo de esta Oficina. Esto significa que podía casar a gente, firmar certificados de defunción, etc.)

    JEFE DEL CAMPO DE DETENCIÓN PREVENTIVA:

    El jefe del campo de detención preventiva era al mismo tiempo el jefe responsable de todos los prisioneros de Mauthausen, Gusen y todos los campos externos.

    Departamento de Trabajo: Oficina responsable de la organización del trabajo de todos los prisioneros.

    Oficial Supervisor:

    Comandante de la Defensa

    Comandante de tropa:

    Comandante del Batallón Totenkopf de las SS de Mauthausen. SS = 2962 hombres.

    2. KLM GUSEN:

    Jefe del campo de detención preventiva:

    Médico del campo.

    Comandante de tropa. (SS Gusen)

    • a. SOLVAY-KALKSTEINBERGWERKE (ZEMENT) en EBENSEE: 10692 prisioneros. SS 4/128/475.
    • b. MELK (QUARZ): 8343 prisioneros. SS 3/97/470
    • c. LINZ I, II, III, 213: 5296 prisioneros. Ninguno de ellos presente, ya que las bombas destruyeron la prisión.
    • d. WIEN-NEUDORF: 2519 prisioneros. SS 1/124/208
    • e. WIEN-FLORISDORF: 2729 prisioneros. SS 1/44/306
    • f. WIEN-SAUERWERKE: 1474 prisioneros. SS 1/46/85
    • g. ST. VALENTIN (fabricación de tanques NIEBELUNGEN WERKE): 1046 prisioneros. SS 1/8/105
    • h. AMSTETTEN: 2.540 prisioneros. SS 2/10/90
    • i. WELS: 1020 prisioneros. SS 1/15/35
    • j. GUNSKIRCHEN (WELS): 376 prisioneros. SS 9/75
    • k. STEYR (STEYR-WERKE A.G.): 1262 prisioneros. SS 1/28/135
    • l. PASSAU I y II (WALSWERKE): 36 prisioneros. SS 2/4
    • m. SCHLIER: 482 prisioneros. SS 1/16/121
    • n. WR. NEUSTAD (RAX WERKE): 536 prisioneros. SS 1/15/121
    • o. ST. LAMBRECHT MIT SCnLOSS LIND: 99 prisioneros. SS 4/14
    • p. LOIBL-PASS (OBRAS DE TÚNELES Y CARRETERAS): 984 prisioneros. SS 2/51/164.
    • q. GRAZ-LIEBNITZ (KALKSTEINWERKE): 469 prisioneros. SS 10/56
    • r. PEGGAU BEI GRAZ: 877 prisioneros. SS 2/18/94
    • s. ST. AEGYD (RESERVA DE MOTORES DE LAS SS): 301 prisioneros. SS 4/48
    • t. KLAGENFURT: 80 prisioneros. Guardias suministrados por las SS locales
    • u. HIRTENBURG: 398 prisioneras. SS 1/7/17
    • v. LENZING (LENZINGER ZELLWOLLE A.G.): 567 prisioneros. Sólo mujeres de las SS 19/1

    Eisenerz fue clausurado en diciembre de 1944 y todos los prisioneros (alrededor de 300) transferidos a PEGGAU.

    Además de MAUTHAUSEN y GUSEN, había otros 26 campos de trabajo, algunos de los cuales (aquéllos con un mayor número de prisioneros) tenían hasta 5 subcampos.

    La elaboración de esta lista concluyó el 27 de marzo de 1945, cuando aún existían todos los campos exteriores. En abril de 1945 se produjeron numerosos traslados y clausuras de campos que distorsionaban todo este marco.

    La composición de las tropas de las SS se describe de la siguiente manera:

    2962 hombres quiere decir oficiales, suboficiales y hombres.

    19/3010 quiere decir 19 oficiales y 3010 suboficiales y hombres

    1/28/135 quiere decir 1 oficial, 28 suboficiales y 135 hombres

    -/19/75 quiere decir ningún oficial, 19 suboficiales y 75 hombres

    Mauthausen, 9 de mayo de 1945

    /fdo/ ERNST MARTIN

    Traducción fidedigna

    /fdo/ Jack. R. Norwitz, T/5
    Sección J.A., Cuartel General del Tercer Cuerpo del Ejército de Estados Unidos

    Copia fidedigna

    /fdo/ Victor H. Miles
    Capitán, AGD

    Firmado y jurado ante mí

    /fdo/ Eugene S. Cohen

    20 de mayo de 1945 |16|

La siguiente declaración del prisionero francés Jean Biondi, Prueba No. 16 de las que sustentaron el Informe Cohen, relata la organización, el funcionamiento y las atroces condiciones en que vivían y morían los prisioneros en uno de los campos dependientes de Mauthausen, Ebensee:

    TRADUCCIÓN

    TRADUCCIÓN DE LA DECLARACIÓN JURADA DE JEAN BIONDI:

    Diputado por L'Oise, Alcalde de Creil (?), [Dirección]

    EL CAMPO DE EBENSEE

    I. Su organización:

    1. Dirección - encomendada a las SS

    1 "Lager-fuhrer", 1 "Rapport-fuhrer", numerosos "Oberschachtfuhrers" (encargados del funcionamiento de ciertos servicios como las cocinas, la enfermería, etc.), "Block-fuhrers" (número variable, dependiendo del tamaño del campo), suboficiales y soldados de las SS encargados de la vigilancia de los prisioneros y de escoltar a los destacamentos de trabajo.

    2. Administración - La administración del campo se encargaba a los propios prisioneros, pero los principales dirigentes (Jefe del Campo, Secretario-General, etc.) eran elegidos por el Lager-fuhrer.

    Los jefes de barracón eran nombrados por el Lager-fuhrer por recomendación del Jefe del Campo, mientras que los secretarios de barracón eran elegidos por recomendación del Secretario-General. Los jefes de barracón tenían como ayudantes a los jefes de dormitorio, con la aprobación del Jefe del Campo, y solían ser elegidos entre los prisioneros más jóvenes.

    El Secretario-General, o "Lager-Schreiber", se encargaba, junto con los secretarios de barracón, de la formación y composición de los destacamentos de trabajo.

    II. El comandante del campo de Ebensee:

    Como en todos los campos de concentración alemanes, en el campo de Ebensee había prisioneros de todos los tipos y nacionalidades. El bandido, el chulo y el asesino convivían con el acaparador, el hombre político o las víctimas patriotas de sus ideales, sin otra distinción que el color del triángulo cosido junto al número de matrícula impreso en su camisa y sus pantalones (triángulo verde para los presos comunes, rojo para los políticos). No obstante, y como regla general, las funciones principales se encomendaban a los prisioneros comunes de nacionalidad alemana o polaca. Los españoles detentaban también algunos puestos de responsabilidad y, por desgracia, en términos generales no se comportaban mejor que los otros.

    El Lager-fuhrer GANZ, que fue liquidado tras la liberación por dos de sus antiguos subordinados. Antes había trabajado como "Rausmeister" (¿vigilante?) de un club nocturno. Era un sinvergüenza tremendamente cruel que había perdido toda compasión humana, si es que alguna vez la había tenido. El clásico frustrado, incapaz, que de la noche a la mañana, gracias únicamente al régimen y a la "Schlaque" (?), se había encontrado al mando más de una división. Baste decir que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por conservar su cargo. Su pasatiempo favorito consistía en repetir a los prisioneros que ninguno de ellos saldría del campo vivo. No logró mantener la promesa. La noche anterior a la llegada de nuestros libertadores había ordenado que se nos encerrase en el túnel nº 3, que había sido excavado la semana anterior. Nuestra actitud decidida y, sobre todo, una cierta vacilación entre los soldados vestidos de SS, algunos de los cuales no estaban seguros, hicieron que, en el instante de la muerte, renunciase a su proyecto.

    Este Lager-fuhrer se deleitaba en montar demostraciones espectaculares. Para castigar los llamados intentos de fuga, ordenaba ahorcar a los culpables y elegía para la ejecución la hora del recuento matutino. Agrupaba a los prisioneros en la gran plaza, las primeras filas sentadas, las siguientes sobre las rodillas y las últimas de pie, mientras el comandante, con un cigarrillo en la boca, hacía ejecutar la orden a los amigos más cercanos de las víctimas. Catorce prisioneros murieron de esta forma entre el 20 de septiembre de 1944 y el 25 de abril de 1945, día en que se ahorcó a cuatro prisioneros juntos. En cuanto acabó la operación, los prisioneros fueron obligados a pasar por delante de los cadáveres de sus compañeros en grupos de cinco.

    He aquí otra anécdota en el haber de este comandante: una tarde trajeron en camilla hasta la plaza del recuento a un prisionero al que había matado un guardia de las SS. Dándole una ágil patada, el Lager-fuhrer hizo que el cadáver se deslizara hasta el polvo, destapó la herida y obligó a los 7.000 hombres reunidos en la plaza a pasar por delante del cadáver sangrante de su desgraciado compañero.

    Se podrían poner muchos ejemplos como éstos. Nos contentaremos con describir uno más. Cuando se produjo la llegada de un grupo de 2.000 judíos procedentes del campo de Auschwitz, Ganz preguntó por la capacidad de trabajo del horno del crematorio y declaró a continuación que en dos semanas el grupo quedaría reducido a la mitad. Lo más triste es que la realidad nos concedió el dudoso privilegio de comprobar que no se trataba de una mera amenaza. Durante 15 días seguidos, los barracones 25 y 26, donde estaban los judíos, enviaron al crematorio cientos de cadáveres.

    III. El Jefe del Campo:

    Para el cargo de Jefe del Campo o Lager-Altester, el Comandante designó a un prisionero político alemán llamado MAGNUS que, a pesar de sus orígenes, era un verdadero bandido, demasiado inteligente para entregarse personalmente a la brutalidad. Magnus trabajaba a través de un agente. Nombró a un delincuente profesional llamado LORENTZ que, siempre bajo los efectos del alcohol que consumía abundantemente, cometía numerosos crímenes y organizaba masacres de forma periódica. Además, para elegir a los jefes de barracón Magnus se dirigió a aquellos "kapos" que habían dado muestras de sus destacadas aptitudes violentas como jefes de los destacamentos de trabajo. Estos hombres, muchos de los cuales estaban en el campo por asesinato, recibían instrucciones de Magnus o de Lorentz y, para conservar su puesto, las llevaban a cabo con inusitada precisión y sadismo. En este período, Magnus pudo dedicarse tranquilamente al tráfico de oro y piedras preciosas.

    IV. Los Jefes de Barracón:

    Para ilustrar los procedimientos preferidos por los jefes de barracón, citaremos el ejemplo de un tal LUDWIC, jefe del Barracón 1. Su caso pertenece desgraciadamente al campo de la psiquiatría. En la mañana del 1 de enero de 1945, cuando la tierra estaba cubierta por una capa de nieve de 1,30 m., este hombre reunió a los prisioneros de su barracón y les ordenó dirigirse a las duchas, situadas al otro lado del campo. La marcha fue acompañada de golpes con palos y [ilegible] y gritos de "Feliz año nuevo".

    Con este fanático, cualquier cosa se atribuía a un "golpe de Schlaque" (?): la cama mal hecha, los pantalones rotos, las sábanas mal dobladas, las botas llenas de barro, reunirse junto al fuego cuando hacía mucho frío. En resumen, por cualquier nimiedad te cogían, te ponían sobre un taburete con los pantalones bajados y el verdugo te propinaba de 25 a 50 latigazos. Después de esta operación, el prisionero no se le daba tiempo nada más que para ir a la enfermería a curar sus nalgas. Esto no significaba que el paciente no tuviera que volver inmediatamente al trabajo, donde le aguardaba el mismo trato amable.

    Todo lo que se cuente del Barracón 1, que es sólo un pálido reflejo de los métodos empleados, puede decirse de todos los barracones dirigidos por los criminales alemanes y polacos.

    En agosto de 1944 el jefe del Barracón 19 era un loco llamado Karl que, por la mañana, cuando el destacamento nocturno regresaba de trabajar, se deleitaba montando espectáculos de gimnasia mientras les azotaba con palos. El espectáculo se prolongaba hasta las 10 o las 11 de la mañana, e impedía que los hombres pudiesen descansar y dormir. Tras algunos días sometidos a este régimen, los hombres se consumían. Este jefe de barracón fue recompensado por su celo y se convirtió en el Lager-Altester del campo de Wels cuando se abrió este campo.

    V. Los ayudantes de los Jefes de Barracón:

    Los jefes de barracón eran ayudados en sus tareas por auxiliares bien alimentados, bien vestidos y que estaban encargados del extenuante trabajo de los comandos. Para justificar y conservar estas ventajas, estos privilegiados no dudaban en golpear a sus desgraciados compañeros. Estos jóvenes carroñeros azotaban sin compasión a hombres que podían haber sido sus padres. Para ser precisos, hay que decir que muchos de estos jóvenes empleados, de los que el mayor de ellos no superaba los 18 años, eran en realidad jóvenes invertidos de los que se servían el jefe de barracón o el jefe de dormitorio. La sodomía era uno de los rasgos que caracterizaba a estos hombres y a muchos de sus amos de las SS. Éste era uno de los productos más destacables del campo de concentración.

    VI. Los enfermos y la enfermería:

    El régimen al que estaban sometidos no permitía que los hombres aguantasen demasiado tiempo. La insuficiente vestimenta y alimentación, unidos al durísimo trabajo y a la crueldad de los castigos físicos, acababan pronto con las constituciones más fuertes. Se estima que la duración de un hombre que vivía en condiciones normales en el campo de concentración rara vez excedía los nueve meses. La enfermería se regía por el siguiente principio: todo paciente debía ser un trabajador. En la medida en que pudiera seguir desempeñando esta función, el paciente seguía siendo de interés, pero el día en que su estado físico no permitiera ya contar con él dejaba de serlo. Así pues, el "Revier" (?) no era ni una enfermería ni un hospital, sino simplemente un lugar de recuperación responsable de llevar a cabo una selección de los pacientes enfermos o heridos. Los recuperables recibían un tratamiento (con los escasos medios disponibles); los otros son condenados a muerte.

    Todo enfermo que se sometiera a una revisión debía esperar frente a la puerta de la "Revier" durante una o dos horas, hiciera el tiempo que hiciera y a menudo descalzo. Si padecía de bronquitis o de neumonía solía derrumbarse y morir antes de que el médico le hubiese examinado. Así pues, la mayoría de los que estaban enfermos no se atrevían a acudir a la enfermería por miedo a que esa prolongada espera agravase su estado de salud.

    La revisión médica la llevaban a cabo médicos prisioneros, pero en presencia de suboficiales o de un cabo de las SS, un absoluto profano, lo que no le impedía dictar su decisión al doctor. De hecho, todo se desarrolla como si el médico no existiera y, la mayoría de las veces, es decir, 7 veces de cada 10, el hombre que había acudido como enfermo se ve obligado a volver al trabajo un poco más exhausto que antes de haber recibidos los golpes.

    VII. Los comandos:

    Los prisioneros tenían que realizar trabajos forzados. En Ebensee la mayor parte del trabajo se hacía en dos canteras, la de Steinbruch y la del campo, donde los alemanes habían comenzado a excavar túneles para albergar allí fábricas subterráneas. En cada una de estas canteras había miles de prisioneros, divididos en comandos, que llevaban a cabo las más variadas y difíciles tareas, sin preocuparse por agotar su capacidad.

    Cada comando era dirigido por un "Kommando Fuhrer" y se hallaba bajo la supervisión de un determinado número de guardias de las SS, variable en función de la importancia del comando. Los trabajos se realizaban bajo la responsabilidad de uno de los prisioneros que había adquirido un serio compromiso; era el "Kapo". Por últimos, las órdenes para la ejecución [del trabajo] eran dictadas por un capataz que recibía el nombre de "Meister".

    En principio, sólo el "Kapo" estaba autorizado para dar órdenes, dirigir y hacer ejecutar el trabajo que se había asignado a los prisioneros. Para ello se servía de métodos duros, es decir, del "goumi", de palos, del mango de una pala o de un pico, barras de hierro, patadas y puñetazos, etc. En la realidad, todo el mundo daba órdenes, todo el mundo pegaba, y los golpes que el desgraciado prisionero lograba evitar del Kapo le llegaban a la espalda o a la cabeza a través del Kommando-fuhrer o del meister. Entre estos últimos había uno que era odioso y que parecía tener por una cuestión de honor el superar en brutalidad a los SS o a los Kapos. Estos hombres contribuyeron en gran medida a reforzar entre nosotros la opinión de que no existen diferencias entre los nazis y el resto del pueblo alemán, siendo los primeros producto de la mentalidad natural del segundo.

    En resumen, los pobres prisioneros pasaban sus horas de trabajo bajo la amenaza perpetua de los golpes. Como su estómago estaba vacío, rápidamente perdían la apariencia de seres humanos para asemejar la de una bestia acorralada. Además, la mayor parte del tiempo estos hombres iban descalzos, casi desnudos, y debían trabajar hiciese el tiempo que hiciese. Todos los días caían por docenas. Uno de los espectáculos más sobrecogedores era presenciar el regreso diario de los comandos, aquellos hombres delgados, exhaustos, apoyándose los unos en los otros o llevando en brazos a aquellos compañeros incapaces de caminar. Llegaban hasta la plaza del recuento y debían esperar, a veces durante media hora o menos, a veces durante varias horas, entre la nieve y el barro, hasta que finalizasen las formalidades del recuento; contentos, de hecho, si no se les ofrecía como postre el espectáculo del ahorcamiento de uno de ellos, tal y como hemos relatado más arriba. Y aquí no acababa todo: a su regreso al barracón, tenían todavía que sufrir las bromas del jefe de barracón, someterse al control de piojos, a los afeitados y cortes de pelo, rehacer sus camas, guardar filas para tocar un pequeño trozo de pan; en definitiva, sufrir todas las humillaciones, vejaciones, golpes y puñetazos a los que al jefe de barracón le diera la gana de someterlos. Sólo por la noche, a partir de las 10 y hasta las 4 de la mañana, podían disfrutar de un relativo descanso, si es que tenían la suerte de no tener que compartir la litera con 3 o 4 prisioneros y el jefe de barracón no tenía la ocurrencia de presentarse a eso de la medianoche para asegurarse de que se habían quitado los calcetines antes de meterse en la cama.

    En lo que respecta al papel que desempeñaban los Kapos, no hace falta insistir. Su propósito era matar. En el campo de Ebensee, los Kapos buenos podían contarse con los dedos de una mano; la mayoría de ellos eran asesinos que podían matar a un hombre por el módico precio de 20 cigarrillos. Uno de ellos merece una mención especial: se trata de un tal Hartmann, un gitano de nacionalidad alemana, condenado por golpes y heridas, un absoluto ignorante que durante unos meses fue jefe de un destacamento de 700 hombres y que añadía todos los días dos o tres muertes a su "cuadro de honor". Este bandido fue ejecutado por sus compañeros el mismo día de la llegada de las tropas americanas, pero es increíble pensar que, hasta ese d&iac