IV. PARTICIPACION CRIMINAL
La Dra. Marta HERRERA dijo:
1. Juan Antonio Puigjané.
La defensa ha puesto especial énfasis en destacar la presunta coincidencia entre las opiniones de Juan Antonio Puigjané y la llamada "teoría de la liberación". La posición que pueda asumir el procesado dentro de una disputa interna del credo al que pertenece, no es tema de debate ni puede ser, en modo alguno, objeto de persecución penal; de la misma manera, tampoco puede ser objeto de persecución la posición política del procesado y las opiniones que él vertiera dentro del marco de la legalidad y respondiendo a esa concepción teológica política. Sin embargo, sí deberán analizarse las conductas concretas del procesado y si ellas configuran un accionar delictivo, independientemente del marco en que las haya desarrollado.-
Juan Antonio Puigjané comenzó su militancia en el Movimiento Todos por la Patria desde sus orígenes mismos, siendo incluso uno de los integrantes de la primera mesa de conducción que tuvo la agrupación, allá por el mes de mayo de 1986. Desde ese momento y hasta el presente, integró ininterrumpidamente los máximos organismos de dirección del Movimiento, esto es, la Mesa Nacional, el Secretariado Nacional y la Comisión Política.-
En ese carácter de máximo dirigente del movimiento participó en la reunión celebrada en el mes de diciembre de 1987, donde se produjo la fractura de la agrupación y se decidió incorporar a Enrique Haroldo Gorriarán Merlo, con el alcance y la significación que ello tuvo conforme ya fuera analizado. Esa incorporación fue votada afirmativamente por el procesado, porque según sus dichos, no le pareció anormal incluir en el máximo organismo de dirección del Movimiento a una persona prófuga de la justicia por su activa participación en hechos de violencia política.-
La historia de Gorriarán Merlo resulta, por sí sola, un importante indicio de la real significación de su ingreso al Movimiento. Ese indicio se ve reforzado por distintos documentos emanados de organismos que integraba Juan Antonio Puigjané. En este sentido, deben citarse los documentos "Algunos criterios y posturas del M.T.P. en la lucha político-ideológica" y la circular 1/87; en ambos instrumentos se postula continuar las luchas de los grupos guerrilleros de las décadas del 60 y 70.-
No me pasa desapercibido, que el enjuiciado ha negado su autoría y conocimiento de tales documentos, sin embargo sus excusas deben ser rechazadas conforme con las expresiones vertidas por el propio Puigjané en su declaración indagatoria y también por Felicetti que sólo lo desvincula en el último tiempo.-
En aquella oportunidad el justiciable admitió su participación activa en los distintos organismos que integraba, señaló también que intervenía en las reuniones de esos organismos a los que hacía sus aportes, desempeñándose activamente en el Secretariado como lo hacían todos los demás miembros y admitió finalmente que compartía la línea política de la agrupación. Si todos los documentos señalados son fruto de la discusión dentro de los organismos en los que él actuaba con el mismo nivel que sus pares, y si son tales instrumentos los que marcaron la línea a la que él adhería, no se entiende cómo puede a continuación negar que intervino en la confección o cuanto menos su conocimiento.-
Esa reivindicación formaba parte también del contenido del documento "MRB=MTP, aportes para la construcción del movimiento revolucionario de base".-
Aunque lo expuesto resulta suficiente para ponderar como mendaz al procesado, despeja cualquier sombra sobre el punto el hecho de que haya sido el mismo Puigjané el redactor del documento llamado "Mini historia del MTP". Sin ningún ambage admite allí que la historia de luchas populares, lucha que el MTP viene a continuar, se formó, entre otros elementos, por la de "diversos grupos armados guerrilleros del 60 y 70". Precisa resulta la alegación físcal sobre que a través de ese documento se viene a completar cuanto se había adelantado en la circular 1/87, a poco que se mire que el mismo Puigjané sostuvo en su indagatoria que tal trabajo lo llevó a cabo por comisión de compañeros. Y ello no es un hecho aislado en el deven ir de un a línea política sino, por el contrarío, un paso precisamente establecido como peldaño hacía el objetivo de la agrupación, cual era el de conformar un estamento de cuadros absolutamente compenetrados con la posición que llevaría finalmente a la toma del poder, para lo cual la relevancia que la figura del fraile tenía sobre ciertos grupos católicos no podía ser desaprovechada.-
La participación del procesado en la agrupación no puede analizarse fuera del contexto que marcan las características que asumió la conducción del Movimiento y los requisitos necesarios para integrarla.-
En este sentido, no puede omitirse mencionar nuevamente el documento "MRB=MTP aportes para la construcción del movimiento revolucionario de base"; en él se consigna la consolidación interna del Movimiento, su endurecimiento ideológico y su cohesión orgánica; se señala que el dirigente no debe ser tal por su oratoria sino por su conocimiento y consustanciación con la línea del MTP; se sostiene también que para el logro de esa línea es preferible que algún miembro de la conducción se retire de ella antes que permanezca planteando disidencias, porque será la homogeneización así lograda lo que permitirá el cumplimiento de la línea a través del reforzamiento de la autoridad de la conducción. Es útil recordar aquí que la línea que se trazaba en esa oportunidad y con la cual deberían inexorablemente consustanciarse los dirigentes, significaba básicamente aprovechar al máximo los espacios de legalidad vigentes en el país para iniciar diversas acciones delictivas como tomas de fábricas, universidades, etc., formar una estructura militar paralela a la estructura política del M.T.P., lo que le permitiría al Movimiento ser no sólo la vanguardia política sino también la vanguardia militar de la lucha revolucionaria que ellos mismos comenzarían, aplicando criterios de seguridad para el momento del paso a la clandestinidad, etc.. Ello, como se dijo, según dice el propio documento.-
En idéntico sentido al referido, se expone en el instrumento "los cuadros y la organización" que el dirigente debe ser un hombre decidido a cumplir la línea, ser símbolo de fidelidad y devoto de la realización de esa línea.-
En el contexto referido, Juan Antonio Puigjané fue uno de los, cinco máximos dirigentes del Movimiento Todos por la Patria junto a su coprocesado Roberto Felicetti, al prófugo Enrique Gorriarán Merlo y a los abatidos Jorge Baños y Francisco Provenzano.-
Juan Antonio Puigjané sostuvo en su indagatoria desconocer el primero de estos documentos. Esa afirmación debe ser descartada por las razones expuestas al analizar el encuadre legal que corresponde dar a la asociación; los hechos han demostrado a lo largo del debate que el documento "MRB=MTP" no fue una acción aislada de Jorge Baños ajena a la voluntad de sus compañeros, desde que todas las líneas directrices que allí se consignan, fueron llevadas a la práctica.
En el mismo instrumento, se menciona a Puigjané como uno de los voceros del Movimiento, lo que ocurre no por sus condiciones personales sino por pertenecer orgánicamente a la conducción. Lo mismo sucede en el manuscrito titulado "Cuestiones", secuestrado en Graham Bell 2780, donde se lo propone como vocero convocante del Movimiento. Es obvio que no atribuirían tal función a quien no fuese parte de la estructura mentada.-
Sí observamos que las líneas directrices establecidas por el documento antes analizado se han cumplido; si vemos que conforme a ellas resulta imposible que sea dirigente nacional del m ovimiento alguien que no esté consustanciado con ella, si finalmen te apreciamos que Puigjané es uno de los oradores consignados en "MRB=MTP" y en el arriba aludido documento donde se planteaba cómo presentar los hechos de La Tablada, comprenderemos fácilmente porqué la supuesta ignorancia del procesado debe ser desechada.-
Así, entonces, se tiene a Juan Antonio Puigjané como uno de los máximos dirigentes del Movimiento Todos por la Patria, con las características ya establecidas para esa dirigencia. Se lo considera, pues, responsable de los documentos incorporados al debate.-
Es claro que la participación de Puigjané en los máximos organismos directivos tenía significación especial; no obstante que militaba en esos organismos a la par que sus colegas, sin ninguna duda esejusticiable ejercía una ascendencia moral sobre los militantes e incluso sobre los mismos dirigentes. Lo expuesto, surge de su propia declaración cuando afirmó esto en forma genérica y luego más detalladamente en referencia a su relacion con Carlos Samojedny.- Puigjané sostuvo que su militancia fue permanente hasta el 2 de diciembre de 1988, fecha en la cual se alejó del Movimiento por razones pastorales.-
Diversas pruebas aportadas al debate permiten refutar tal afirmación y tildar a sus dichos de mendaces.-
El mismo día 2 y los días 4, 5 y 29 de diciembre apareció firmando comunicados de prensa de la agrupación. El día 3 de diciembre publicó junto a otros de sus compañeros una solicitada en un diario de la Capital cuyo texto ha sido incorporado al debate; de igual modo para fin de año participó en la discusión previa a la publicación del panfleto "Es la Hora del Pueblo", conforme sostuviera su coprocesado Felicetti; participó asimismo de la conferencia de prensa del 16 de enero del corriente año, donde el movimiento lanzó la denuncia de un supuesto pacto cívico militar destinado a derrocar al entonces Presidente de la Nación, conforme el mismo Puigjané ha admitido; de igual manera, se hallaba presente en el local de la agrupación sito en la calle Tucumán 2250, junto con Francisco Provenzano, dos días antes de esa conferencia de prensa, ello de acuerdo al testimonio del periodista Mario Nicolás Avellaneda. Asimismo, al finalizar el debate reconoció el encartado haber recibido con los otros miembros del Secretariado, la información referida a un inminente golpe de Estado, pese a que su consorte Felicettí, al prestar declaración indagatoria, trató de desvincularlo de tal situación. Este episodio, según lo manifestara también Felícetti, debe ubicarse en horas de la tarde del día 20 de enero. Finalmente, el día 21 de enero, tomó intervención en la convocatoria y traslado de personas que ejecutarían el alzamiento aqui juzgado, conforme se analizará a continuación. En síntesis, desde que dijo haber abandonado la conducción del Movimiento por razones pastorales hasta la fecha en que se desarrollaron los hechos que se investigan, lapso en el que transcurriera sólo un mes y medio, se ha probado la participación de Puigjané en diez ocasiones, lo que permite, como adelantara, considerar de falaces sus afirmaciones.
A mi juicio, no resulta casual la circunstancia de que el procesado alegara haberse distanciado precisamente en los días anteriores al ataque de los cuarteles. De la misma forma en que su alegado desconocimiento de alguna documentación lo colocaba al margen de la asociación ilícita, su alejamiento en esas fechas lo colocaría además, como ajeno a los hechos delictívos del 23 y 24 de enero.-
El procesado Puígjané sostuvo que el día 21 de enero concurrió a la casa de los hermanos Veiga para recordar a Ricardo que debería concurrir a la reunión planeada para las 19 horas en un lugar desconocido para el procesado. Destacó que por no hallarse Ricardo Veiga en su domicilio, lo fue a buscar al lugar en que se hallaba trabajando y lo condujo a su casa, desligándose de él en ese momento. Negó por otra parte haber tenido relación alguna con la concurrencia de Claudio Veiga a la reunión antedicha. Aclaró que la convocatoria la efectuaba por encargo de Francisco Provenzano, quien el viernes anterior, en horas de la mañana, había pasado por su domicilio a fin de solicitarle convoque a los Veiga. Ha insistido el procesado Puigjané en su desconocimiento acerca del motivo de la reunión para la que Provenzano le pedía convocara al nombrado Veiga. Pero si se recuerdan los dichos de los procesados, sobre todo de Felicetti, Dora Molina, Gabioud Almiron entre otros, la cuestión de resistir con las armas un presunto golpe de estado, era el tema que movilizaba a los integrantes de la asociación delictiva. Resulta totalmente inverosímil que el dirigente Provenzano -probablemente el de mas intensa participación en la organización de los ilícitos que se investigaron-, no hiciera conocer a otro dirigente -de la importancia del procesado Puigjané-, los motivos que desvelaban no sólo a la cúpula sino a tantos otros miembros de la asociación ilícita, que pocas horas después concretarían los delitos por los que se los juzgó. Resulta ingenuo y contradictorio con la situación expuesta por los mismos procesados admitir que Puigjané envió a los Veiga a "una más de tantas reuniones".-
Del análisis crítico de los dichos de Liliana Edith Veiga y Julia Francisca Castañares, durante cuyos testimonios se pudo claramente apreciar, dadas las innumerables imprecisiones que presentaron, un recargado ánimo tendiente a favorecer al procesado, como así también de los de Francisco Terrazino, surge que Puigjané ha mentido, una vez más, al pronunciarse sobre este hecho.-
En primer lugar, su afirmación de que no convocó a Claudio Veiga a la reunión, ni lo condujo a ningún lado, es descartada por Liliana Veiga, quien testificó que su hermano le pidió dinero por si nadie lo acercaba a la vuelta; si la vuelta era el problema, la ida no lo era, porque lo conduciría la única persona presente en el lugar que, además, poseía un automóvil, esto es Juan Puigjané. Julía Castañares dijo, a su turno, haberse despreocupado por el destino de Claudio los días 21 y 22 de enero porque según su hijo se había ido con Antonio.-
En igual sentido, fue contradictorio el propio acusado cuando afirmó haber concurrido al domicilio a despertar a Claudio, por miedo. a que se quedase dormido y llegara tarde. Si no debía convocarlo, esto carece de explicación.-
En segundo lugar, tampoco merece crédito el referido traslado de Ricardo al domicilio de éste. Si Liliana Veiga arribó a esa casa en horas de la tarde y permanció allí por lo menos dos horas conforme su testimonio; si Puigjané, a los pocos minutos de ese arribo, partió a buscar a Ricardo para llevarlo de nuevo a su lugar de origen, y si pasadas dos horas de ello no volvió con Ricardo, no obstante la corta distancia entre la casa de los Veiga y la de Terrazino y teniendo en cuenta que Ricardo salió inmediatamente de la casa de éste último, es inequívoco inferir que Puigjané no llevó a Ricardo a su casa.-
A igual conclusión se llega analizando el testimonio de Julia Castañares, quien refirió haberse quedado tranquila porque Ricardo también se había ido con Antonio.-
Por otra parte, aun cuando estos testimonios fueran dejados de lado, como mera hipótesis de trabajo, la versión del procesado exhibe tantas incongruencias que impide ser tenida por veraz.-
En primer término, si el movimiento convocaba a una reunión de tanta importancia, como lo debía ser si Provenzano fue 24 horas antes a solicitarle a Puigjané que le avisara a Ricardo Veiga y si aquél no se conformó con cumplir el cometido ese mismo día, sino que al día siguiente se preocupó en forma personal de garantizar la presencia de Ricardo, no se explica cómo podía el procesado desconocer el motivo de esa reunión. La cúpula del Movimiento Todos por la Patria había denunciado días atrás la inminencia de un golpe de estado. La reunión del día 21 se convocó - según dichos de Felicetti- a efectos de valorar qué se hacía amte ese presunto golpe de estado; en ese contexto y si se mira la larga militancia de Juan Puigjané, ninguna explicación tiene que el procesado no concurriera a la deliberación porque debía atender otras tareas, y mucho menos se entenderá a poco que se aprecie que, en definitiva, en lugar se asistir a la reunión, según se versión concurrió a un natatorio.
Puigjané, tal vez sabiendo lo endeble que resultaríael argumento empleado, sostuvo no saber de qué reunión se trataba y que en realidad prefirió no preguntar en atención a las labores antes citadas. Ninguna verosimilitud puede darse a su ignorancia. Ello porque ante la gravedad de la situación que según se dijo existía, no lleva ninguna lógica que Provenzano muestre tanto interés en la concurrencia de un simple militante y no en la de un compañero del secretariado nacional. Por otra parte, si Puigjané había participado de la denuncia, si conocía entonces la supuesta información que se manejaba, no podía desconocer la fínalidad de una reunión tan urgente. Omitír preguntar lo obvio -o sea el motivo de la reunión- para merced a su ignorancia poder cumplir otras tareas, entre ellas la atlética, no condice en nada con la vocación de sacrifico personal en función de la comunidad con que los testigos de concepto del procesado lo han caracterizado.-
Por otro lado, tampoco parece razonable el triángulo Provenzano -Puigjané- Veiga. De por sí, carece de sentido que el primero le pida al segundo que convoque a un tercero a una reunión y no le diga dónde se va a celebrar ésta, porque entonces, para poder el tercero concurrir deberá comunicarse con el primero, lo que torna estéril la gestión del segundo. Pero más ilógico resulta que si Provenzano concurrió realmente a la casa del fraile, no le avisara personalmente a alguno de los Veiga, siendo que viven prácticamente juntos. La excusa brindada por Puigjané al respecto -esto es que eran las 8.00 horas- vuelve a ser inverosímil a poco que se mire la trascendencia que la reunión tendría.-
Por último, si el justíciable realmente no conocía el motivo de la reunión, de ninguna manera podría háberlo sorprendido -como lo sorprendió según sus dichosla presencia de Berta Calvo junto con Ricardo, ya que ninguna sorpresa puede ocasionar que una militante del movimiento concurriera a una reunión partidaria junto a otro compañero.-
Todas estas incongruencias y lagunas tienen una sola explicación: Puígjané, integrante del secretariado nacional del Movimiento Todos por la Patria, conocía perfectamente el motivo de la convocatoria y cuanto harían algunos integrantes de su movimiento el 23 de enero. Por ello, al igual que los otros colegas del secretariado, ocupó parte de los días previos en convocar y trasladar militantes citados al efecto.-
Si bien la prueba de indicios tiene la complicación de ser indirecta y compleja, posee en cambio la ventaja de ser objetiva, basada en hechos; las personas pueden mentir, no así los hechos.-
Juan Puigjané participó en el Movimiento Todos por la Patria desde su inicio; fue junto a Jorge Baños el único dirigente que se mantuvo en la conducción desde el principio hasta los hechos aquí investigados. En ese lapso se produjo una profunda transformación en el movimiento -conforme surge del simple cotejo de documentos de una y otra época-. Por ello, muchos dirigentes debieron abandonar la agrupación; ese alejamiento no fue casual sino provocado -ver testimonios de José Liñeiro y Manuel Justo Gaggero y documento MRB=MTP-, ya que todo dirigente que permaneciera en esa condición debía compartir plenamente la línea que se asumía; Puigjané se quedó y sostuvo que desde entonces aumentó su militancia.-
Para ese tiempo se produjo la incorporación, como miembro del secretariado nacional, de un reconocido dirigente de una agrupación subversiva de las décadas pasadas, quien, por otro lado, se halla prófugo de la justicia. Tal suceso se encuadró en un contexto de reivindícacíón de esas agrupaciones conforme documentación ya señalada. Puigjané confeccionó uno de esos documentos y votó afirmativamente tal incorporación, a sabiendas de que ello no era un hecho aislado sino que respondía a los propósitos ilícitos que guiarían la asociación de ahí en más. La cúpula del MTP inició, los días previos al ataque del 23 de enero, una campaña destinada a justificar su conducta y Puigjané participó de esa campaña. El 21 de enero, los máximos dirigentes del movimiento se encargaron de reunir y dirigir a los militantes hacia los lugares de concentración, y Puigjané hizo lo propio con dos de las personas que el 23 de enero coparon el regimiento de La Tablada.-
De esto y todo cuanto se dijera con anterioridad, surge la responsabilidad del procesado. Sobre este punto resulta pertinente destacar que se ha tratado a lo largo del juicio de presentar al procesado Puigjané como un religioso guiado casi exclusivamente por su preocupación de mejorar la calidad de vida de las clases mas carenciadas, a cuyo efecto encaró su actividad política. Su prédica, se aseguró, sólo intentaba modificar el injusto sistema imperante, siempre encuadrada en los límites de la revolución pacífica.
Esta última aseveración comenzó a ponerse en crisis cuando rescató -al comienzo del debate, el orgullo que le producía compartir el banquillo de los acusados con sus coprocesados.
Adviértase que no se ha juzgado aquí una causa, una concepción revolucionaria, sino una extensa lista de delitos cometidos con la excusa de erigirse, sus protagonistas, en guardianes del orden constitucional. No se trata de ciudadanos preocupados por la marcha de los negocios públicos, que esgrimiendo sus legítimos derechos de discrepar con la forma en que se administran enfrentan al gobernante con la contundencia de una resistencia pacífica. Lejos de ello, se está en presencia de un grupo que ha planeado minuciosamente aprovecharse hasta del último resquicio de libertad para imponer sus ideas a cualquier costo. Se ha podido apreciar a lo largo de este debate, cuánto significó ese costo.-