EQUIPO NIZKOR
Información

DERECHOS

23nov11


Sinopsis de la audiencia de 23nov11 en el juicio por crímenes contra la humanidad cometidos bajo control operacional del Comando V Cuerpo de Ejército con sede en Bahía Blanca


Comando V Cpo de Ejército
Audiencia del miércoles 23 de noviembre de 2011

La audiencia contó con la presencia de los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Bahía Blanca Jorge Ferro (de la Cámara Federal de Apelaciones de Mar del Plata); José Mario Triputti (del Tribunal Oral Federal de La Pampa), Martín Bava (juez federal de Azul) y el juez sustituto Oscar Hergott (del Tribunal Oral Federal Nº5 de Capital Federal).

Además, participaron los fiscales Abel Córdoba y Horacio Azzolin. Mónica Fernández Avello y Víctor Benamo por la querella de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Nación y Walter Larrea, querellante por familiares y la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Por la defensa pública los doctores Gustavo Rodríguez, Alejandro Castelli y Leonardo Brond y los particulares Luís De Mira, Hernán Vidal, Walter Tejada y Mauricio Gutiérrez.

Patricia Irene Chabat

56 años, casada, tres hijos. Pedagoga, trabaja en capacitación en salud. Vive en La Plata.

Fiscal Abel Córdoba: ¿En el 76 dónde vivía?

En calle Enrique Julio.

Yo había dejado la facultad en La Plata y me había puesto a preparar alumnos particulares.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Por qué motivos era perseguida?

Era simpatizante de la Juventud Guevarista y realizaba tareas sociales.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Cómo fue su secuestro?

Me secuestraron de la casa de mis padres. Era de noche, tocan timbre. Tengo la imagen de una persona que no pude ver. Un empujón, un golpe y lo demás es un recuerdo confuso. Me metieron en un auto, salí de mi casa con la cabeza abierta en el asiento de atrás. Me pusieron la cabeza entre las piernas, hicimos un recorrido y me llevaron, lo que después me enteré era La Escuelita.

Cuando llegamos allá lo que recuerdo es cuando estaba parada en lo que creí que era un palo, en ese lugar nos sacaban a torturar a un espacio que le decían el quirófano, ahí fui torturada , fue el 15 de diciembre, pasé a estar con otras personas, siempre vendada y las manos atadas. En un catre.

Los que recuerdo como interrogadores, a Cruciani le decían el Tío, años después lo conocí. Tenía una voz muy particular, el Laucha, el Abuelo, había uno que le decían Chamamé, el Perro y después había más sobrenombres de animales. En una oportunidad se me cayó la venda, pude ver en forma borrosa a una persona baja, fornida, de ojos achinados. Borroso pero pude ver sus rasgos, con los años creo que días previos lo vi merodeando la casa de mis padres.

En ese lugar recuerdo que había chicos que yo creía que eran muy chicos, me acuerdo que uno pedía por la madre y muchos años viví pensando que los habían matado, después en el Juicio por la Verdad conocí a Mengatto, que era él, y después supe que eran los chicos de la ENET.

En una oportunidad, cuando dije que se terminaba, me dice el Tío 'acá no se mata a nadie'. Le dije 'pero acá desaparecieron a Ana María Damiani que era la prima de mi cuñada'. A nosotros lo que nos había llegado era que la habían matado, entonces me llevaron a otro lugar y la hicieron identificarse y hablar, yo estaba vendada. Yo nunca la había visto.

El día que nos dijeron que nos pasaban a la cárcel, en el catre de abajo un muchacho que no sé si vive, tenía cuatro o cinco hijos, y me pidió que le diga a la mujer que la quería mucho. Era en calle Fournier, no recuerdo el número. Después creo que mi mamá trató de pasar pero no se animaron, tenían dudas si no estaba preparado.

En navidad nos cargan, nos trasladan a la cárcel. Núñez estaba en el traslado con otros tres muchachos que no me acuerdo cómo se llaman, éramos todos jóvenes los que estábamos ahí.

Nos llevan vendados, nos hacen sacar la venda. En el furgón a mí el Mono Núñez me saca la venda e ingreso a Villa Floresta. Ahí Núñez se hizo presente un par de oportunidades, una vez me llamó para preguntarme datos que ya sabían, en otra oportunidad cuando llevaron a Ana María Germani, nos hizo todo un simulacro si la conocíamos o no, bien intimidatoria.

Después, ya había pasado bastante tiempo, me habían negado la salida del país. Me hacen firmar una hoja. Había una nómina, figurábamos los que nos íbamos Me hicieron firmar muchas hojas, tenía el brazo que apenas podía firmar. Estando en Villa Floresta me hacen firmar, había una nómina de los que no podían salir del país. Estaba Delmé con otro más, bajo, morocho, gordo. Me pregunta si me quería ir del país, le contesté que si salía libre me quería quedar, si me quedaba presa me iba del país. Dijo Delmé "cómo cambio esta chica", me quedé pensando ¿De dónde me conoce para decir eso?

Después me pasan al PEN, en enero me pasan y en diciembre para la fiestas del 78 me dan arresto domiciliario. Tenía que presentarme en la comisaría segunda.

En varias oportunidades el comisario me hizo pasar con conversaciones banales y un día cuando voy el despacho estaba apagado. Personal de la comisaría muy raudamente me dice 'tiene que ir ahí'. Entro a una oficina y había dos personas, uno colorado y otro color castaño, que me empezaron primero a decir de todo, groserías, después a hacerme un relato de donde estaba mi papá y a donde había ido.

Era un relato bien detallado. Me acuerdo que en determinado momento se cebó el colorado, me agarró, me puso el brazo atrás, la mano en el cuello y me hizo comer el polvo de la pared. Después de ese episodio entré a preocuparme y no quería decir lo que había pasado.

Finalmente en diciembre del 78 me levantan el PEN. En agosto me caso, me voy a Ensenada. Ahí en el 79 comienza otro periplo. Llegaron a mi casa, entraron. Los hago pasar, un tipo que estaba bastante asustado, nervioso, me hacía preguntas incoherentes y el resto entraba por un pasillo.

En la parte de atrás vivía una persona de la Marina y se generó toda una situación entre ellos. Habíamos pensado en irnos, necesitaban médicos en Trelew y ahí nos fuimos pensando que empezábamos una nueva etapa más tranquila.

Al poco tiempo de llegar viene un policía de la provincia y nos dice que nos teníamos que presentar en la comisaría. Fuimos en ese momento a la policía. Ahí un tal Rojas que era alto, delgado con poco cabello castaño claro, bastante narigón empieza con un interrogatorio bastante prolongado, fue intimidatorio.

Nos mudamos a un departamento en el centro. Teníamos al costado gente que nos vigilaba permanentemente. Mi marido queda como jefe de psiquiatría.

Cuando quedo embarazada de nuestra primera hija, tenía seis meses de embarazo, van a mi casa cuatro personas y me levantan, me meten en un auto. Me llevan. Primero paramos en una comisaría, no me hacen bajar, me hacen ir a un lugar que se llama fotocromía. Me sacan una foto, parecía que iba a parir en cualquier momento, me preguntaban por la fecha de parto.

Nuestra vida fue como un infierno. Pensábamos que nos querían quitar a nuestro hijo.

El 22 de diciembre me fueron a buscar. Yo tenÍa fecha de parto a partir del 15 de enero, ella nació el 22 de febrero. Van al departamento, tenía una escalera. Suben dos, queda uno en la escalera. Me dicen que me vienen a buscar. Salió un vecino, el vecino era gerente del Banco Nación. Y dijo "a la señora no la llevan", se puso en el medio. Entonces me dicen que en una hora tengo que estar en la oficina del V Cuerpo.

Fuimos a buscar a mi marido. Fuimos a la comisaría, nos separaron y nos interrogaron, no era el mismo, era otro. Tuve como un ataque de furia y lo que le gritaba era que no me iban a tocar a mi hija.

El contenido de esas preguntas no lo recuerdo. Lo que recuerdo es que me permitieron reunirme con mi marido y nos dijeron que nos fuéramos. Esa fue la última vez que fueron a buscarme. Después nació nuestra hija.

Después comenzó Malvinas, Mi marido quedo afectado por su trabajo en el hospital.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Recuerda la fecha del secuestro?

Fue el 15 de diciembre del 76.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Cuántas personas la secuestraron?

Eran varias y por lo menos dos autos. Después me enteré que primero fueron a la casa de al lado. Estaban de civil.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Describa el lugar de cautiverio?

El registro que tuve después, cuando fui, estaban los cimientos. Vi el plano de Alicia Partnoy, en mi cabeza lo tenía al revés. Estábamos en un lugar encerrados con rejas, cuando venían a traer la comida o venían para interrogar, lo mismo para ir al baño en una oportunidad me hizo caminar sobre gente que estaba en el piso. Sí que estaba el lugar donde estaba la reja, recuerdo que pasaba el tren, sentía sonidos que eran del campo, la letrina y el lugar de tortura fue donde estábamos.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Usted escuchaba la tortura de otras personas?

Sí. Eso es un tormento en sí mismo, es tremendo escuchar y además esa cuestión contradictoria cuando se acercan los pasos y los golpes en la reja y uno se concentra pidiendo que no se a uno que se lo llevan. Es una cuestión que marca un antes y un después en la vida de una persona. Lo que también recuerdo que en ese mediodía en ese infierno se escuchaba Mirtha Legrand, he odiado esa música que presentaba el programa.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Cuál era el rol del Tío?

En ese momento era como si fuera la autoridad máxima, más allá si lo era se comportaba de esa manera. Te hacía saber de que él iba a decidir sobre mi vida o muerte. Y después lo que me enteré años después fue un período en el que se había ido el responsable del V Cuerpo y él manejó las cosas de La Escuelita.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Del Laucha qué puede decir?

Lamento que se haya muerto sin condena. Después que era muy joven, creo que tenía un profundo pesar por lo que hacía, se sentía como si fuera un dios. Así lo manifestaba. Y torturaba y que era el brazo derecho del Tío.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Usted estuvo en el Juicio de la Verdad con él?

Sí. La verdad es que en lo personal fue una experiencia fuerte, muchos años la voz y presencia de los torturados no se puede transmitir con palabras. Además de la impotencia y la sensación de sometimiento extremo que los pone en un lugar que no sabría describirlo pero cuando los ves de carne y hueso y piensa 'esta porquería' y cuando se genera la posibilidad de careo, él no quiere hablar. Y quedamos frente a frente pero no se generó el careo.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Recuerda otros alias?

Cumplían el rol de vigilar y de estar dentro del centro clandestino. En algunos casos pegaban y maltrataban a los secuestrados y detenidos.

Escuché a personas que hablaban, yo me fui con la idea que a una pareja que era del PST o algo así, de 17 años, muy jovencita, que los habían arrojado al mar. Después en la cárcel me dijeron que era el matrimonio Junquera y otra chica.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Estaba permitido hablar?

No, estaba todo prohibido.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Cómo es dormir en ese lugar?

En ese caso mi necesidad de querer vivir y de morir es una cosa contradictoria. No se cómo dormí, evidentemente debo haberlo hecho pero no tengo un registro de eso. Pude dormir bien recién en democracia.

Yo descreía de la CONADEP, pensé en ese momento que los militares podían tomar el poder nuevamente. En ese momento la impunidad de los militares no nos garantizaba que se repitiera la historia. Lo que me ayudó fue la declaración en los juicios de la Verdad.

Entendí después que era un plan, que no era contra mí. Trabajar en un organismo de derechos humanos, recopilar datos y aportar a la justicia de alguna manera fue no sé si reparador es la palabra, pero saber que están en la calle, que están sueltos… la condena social, la verdadera, es un aporte y después la justicia es un poco lenta pero aquí estamos.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Vio a Darío Rossi?

Creo que la noche que a mí me llevan, una de esas noche me parece que lo sacaron a Darío Rossi. Eso comentaron y que había tenido conversación a cara descubierta. Cuando la llevaron a Esperanza, la compañera de Darío Rossi, a la cárcel no se podía convencer de que él estaba muerto y nosotros sabíamos, porque lo habían dicho, que a Darío lo habían matado y ella lo mantenía vivo.

Hasta el día que la llamaron de la oficina de adelante y cayeron del V Cuerpo con una nómina, a Esperanza la llamaron y volvió con la confirmación que a Darío lo habían matado. Estaba el nombre de él en una lista con una cruz y había varios hombres algunos de ellos con una cruz y ahí no le quedó más remedio que asumir que su marido estaba muerto, esto fue en la cárcel de Villa Floresta. A Darío lo sacaron de La Escuelita y lo fusilaron en la calle.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Escuchó a Ricardo Pérez?

Sí y había un muchacho que era carpintero. Supe que estaba Ana María Damiani. Este muchacho que me dijo que vivía en calle Fournier.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Había mujeres embarazadas?

No recuerdo.

Fiscal Abel Córdoba: Cuando las sacan para llevarlas a la cárcel, ¿el auto que los lleva entró a La Escuelita?

Me parece que sí, era un solo vehículo. No puedo precisarlo.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Qué rol tenía el Mono Nuñez?

Con nosotros se mandaba la parte. Se hacía ver como responsable del traslado de los detenidos, me quedó como que era un integrante de La Escuelita, me enteré después que era del servicio penitenciario.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Sobre Delmé usted lo vio antes?

No, por eso fue mi sorpresa. En algún momento sí me había visto. Supongo que me vio en La Escuelita.

Fiscal Abel Córdoba: ¿En la unidad carcelaria de Villa Floresta cómo era el trato?

Nosotras tuvimos una celadora que se llamaba Rita que tenía un encono particular con 'las políticas' como les decía ella, bah… ella nos decía 'las subversivas'. Cuando le tocaba la guardia nos decía que había estado en la UNS requisando a los subversivos que iban la universidad. Esta persona estaba con un freno por parte de las demás celadoras -una se llamaba Mary, otra Fogeld de apellido, otra Susana, otra Videla- se cuidaba bastante, cuando estaba a solas trataba de hacernos la vida imposible. Sobre todo con Alicia Partnoy.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Recuerda algún religioso que fuera a la cárcel?

El padre Vara me fue a ver a la cárcel. Me llevan a una oficina adelante donde estaba el padre Vara, yo lo había conocido cuando iba al secundario. Él arremete contra mis padres, me dice que me olvide de lo que pasó en La Escuelita y todo lo que pasaba era responsabilidad de las personas que nos cuidaban, o sea nuestros padres.

Abel Córdoba: ¿Vara sabía de su cautiverio en La Escuelita?

Y sí, para mí sí. No me dijo en el centro clandestino, pero sí manifestó saber que estuve secuestrada.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Familiares suyos fueron a verla a la cárcel?

Sí. Mis padres fueron siempre, fue mi hermano también.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Eran tratados con respeto?

Con la brutalidad que se hace un traslado eran tratados. Mi papá lo sentía mucho cuando era requisado.

Estoy segura que el peso de ser sobreviviente es algo que uno tiene que trabajar mucho. Yo creo que la mayoría de los sobrevivientes cargamos con eso y no se puede describir. El funcionamiento que un centro clandestino, lo que se siente en un tiempo donde los que sobrevivieron éramos mirados con mucho rechazo por la sociedad y nuestra palabra no quería ser escuchada. Por ejemplo cuando alguien habló de los vuelos de la muerte, cuando lo dijeron los sobrevivientes no tuvo valor, sí cuando lo dijo Scilingo. Estos juicios hacen justicia, no solo a los que tenemos las marcas en el cuerpo o los familiares. Es una justicia para todos, esto le pasó a todo el pueblo. La vida de todos nosotros hubiese sido muy diferente.

Abogada querellante Mónica Fernández Avello: ¿Hizo su familia algún trámite por su liberación?

Sí, me buscaron por muchos lados. Mi mamá fue al V Cuerpo con un bolsito y le dijo al personal de guardia que les acercaba medicamentos y ropa. Ahí le dijeron que no estaba. Después con los años nos enteramos que en el V Cuerpo en un gimnasio había detenidos y de acuerdo al relato que yo tengo, dentro de ese grupo de detenidos había un muchacho que era de Tandil que le quisieron preparar el bolsito como para irse a su casa y apareció muerto en un enfrenamiento.

Abogada querellante Mónica Fernández Avello: ¿Recuerda otro lugar?

Intentó hablar con el padre Vara fue a su casa y le dejó el bolsito, se lo dejó a un familiar.

Abogada querellante Mónica Fernández Avello: ¿Hubo violaciones en La Escuelita?

Sí, preferiría no entrar en detalle pero sí. Algunas personas, sí.

Abogada querellante Mónica Fernández Avello: ¿Usted fue víctima?

Sí, pero preferiría no… no creo que aporte nada eso.

Abogado defensor oficial Leonardo Brond: ¿Sabe la fecha de traslado a la unidad 4?

El 24 de diciembre de 1976.

Abogado defensor oficial Leonardo Brond: ¿Cuándo se entrevistó con Delmé en la unidad penal?

Fue durante el 77, creo que era en primavera.

Abogado defensor oficial Leonardo Brond: ¿Cómo supo que era Delmé?

Lo anunciaron así, estaba con un superior que era el que hablaba.

Doris Lunsky de Chabat

83 años, viuda, dos hijos. Se dedicó a la alta moda femenina.

Conocí a Delmé, tuve dos entrevistas.

Fiscal Horacio Azzolin: Le realizaré algunas preguntas por el caso de su hija. ¿Qué recuerda del secuestro de su hija, sobre las gestiones?

Mi hija fue secuestrada en 1976, estaba sola, habíamos ido al cine. Se la llevaron obligando a los vecinos a cerrar puertas y ventanas. Dejaron todo prendido en la casa y dejaron los documentos y cosas a la vista. Esa noche mi marido e hijo buscaron un amigo que era abogado de la policía, recorrieron varios lugares pero no pudo ser.

Al día siguiente yo armé un bolsito, mi hija estaba haciendo un tratamiento, y me fui al Comando. No fui por la entrada principal sino por la lateral. Donde se hacían verificación de motores, ahí en la guardia le di el bolsito y le dije que le hiciera llegar a mi hija. Tomó el bolso, levantó un teléfono, después se puso muy mal y me dijo que no estaba en ese lugar.

Después me voy en el auto con un bolsito a la casa del padre Vara. Cuando llegué estaba su madre, le dije a la señora que le haga llegar el bolso. Al día siguiente se aparece el padre Vara en mi casa con el bolso para decirme que me quede tranquila, que las chicas estaban bien cuidadas. Yo le contesté con algo que no voy a repetir aquí.

Los primeros días no podíamos hacer nada. El día 23 de diciembre a la noche, vino a nuestra casa un suboficial retirado del Ejército, trabajaba como contratado en Inteligencia, nos dijo que estaba viva, que al día siguiente la íbamos a poder ver en Villa Floresta y fuimos. Vino también la hermana Elena y nos dijo lo mismo.

Fuimos con mi marido, mi hijo y yo. Estuvimos esperando hasta que apareció Patricia, tenia la mandíbula casi sacada, un brazo casi sacado y siete agujeros sangrando en el cuerpo. Estaba muy lastimada. Nos dejaron charlar un rato con ella. Nos dijeron que estaba a disposición del PEN y que ya teníamos una visita semanal los domingos y que nos teníamos que resignar a eso. Estuvo ahí un año y cuatro meses.

Hice los trámites para que saliera del país. Fui a Buenos Aires por eso pero el general Videla firmó un decreto especial para rechazarlo. Cuando estaba por iniciar el tercer intento me avisaron, me mando a llamar el Comando que no estaba Delmé, sino que estaba el mayor Correa. Me dijo, eso fue fines de enero, que a partir del día que me citó a los días iba a ser liberada, no del todo sino con arresto domiciliario. Así llegamos a la liberación que fue en marzo y total para la navidad siguiente.

Mientras tanto la dejaron trabajar, teníamos que inscribir a quienes venían a casa, los teléfonos de ellos y parientes.

La primer entrevista con Delmé había mucha gente conmigo en la cola, él me presenta una carpeta. Empecé a leer y él me dice "su hija estuvo en tal lugar en un atentado" y le digo no siga, lo que tiene ahí jamás se lo voy a creer. Todo eso que usted tiene ahí es mentira. No me contestaba nada. Le digo 'mire señor yo sé de dónde saca usted esa información que es de terceras personas. Él me dice que sí. O sea, las acusaciones eran cosas que querían hacerme creer a mí.

Fiscal Horacio Azzolin: ¿Cuántas veces estuvo con Delmé?

Con Delmé dos seguro, con Correa una.

Fiscal Horacio Azzolin: ¿Eran durante el tiempo que estaba en Villa Floresta su hija?

Sí. Me dijo "su hija fue detenida" y yo le dije que no, que fue secuestrada. A esas cosas él no contestaba. Las reuniones eran en una oficina dentro del cuartel, en el V Cuerpo.

Fiscal Horacio Azzolin: Cuando usted se entera del secuestro de su hija y arma el bolso de su hija ¿por qué fue al V Cuerpo?

Porque estaba enterada de las cosas que pasaban y lo hice por la puerta del costado.

Yo estaba segura que estaba secuestrada, que estaba en la Escuelita. Conocía gente que había estado ahí.

Fiscal Horacio Azzolin: Para el 23 de diciembre dos personas le avisan que su hija va a estar en Villa Floresta, una la mencionó ¿la otra se acuerda el nombre?

Sí. Juan Amerio.

Abogado querellante Víctor Benamo: ¿Por qué le lleva a Vara el bolsito?

Porque el era capellán del Ejército y además él conocía a mi hija de reuniones con jóvenes que hacía.

Abogado defensor oficial Alejandro Castelli: ¿En qué año se entrevistó por primera vez con Delmé?

Fue en la navidad del 76. El que atendía a los familiares de los presos políticos era él.

(…)

El que tenía mayor poder de decisión era Tejada o Tejeda en las reuniones de ese cónclave que integraban los oficiales y jefes de área. Se reunían una vez al mes y ahí se decidía a quiénes iban a liberar. Esto me lo contó un amigo de la familia que era retirado del Ejército que se llamaba Juan Amerio.

Juez José Mario Triputti: ¿Usted hizo un gesto con su mano derecha respecto del cónclave?

La seña para arriba era que lo largaban y para abajo que no lo liberaban.

Juez José Mario Triputti: ¿Usted dijo que Tejada vivía en Bahía Blanca?

Yo no lo conocí, solo la referencia de esta persona.

El señor Amerio falleció en 1995.

Carlos Raúl Príncipi

59 años, empleado. Trabaja en la ciudad de Moreno. Casado, cinco hijos.

Fiscal Abel Córdoba: Le voy a realizar preguntas por el caso de Patricia Acevedo. ¿Dónde vivía en el 77?

Yo vivía con Patricia en calle Chiclana en una esquina donde ella es asesinada. El lugar tenía una terraza.

Fiscal Abel Córdoba ¿Su domicilio paterno cuál era?

19 de mayo 528.

Yo era estudiante de agronomía en la UNS. Soy estudiante de los padres salesianos que tenía que ver con lo social. Paso en el 72 a estudiar en la UNS en la época del rectorado del doctor Víctor Benamo. Yo soy de extracción peronista, tengo una identificación que acentué que tiene que ver con mi historia familiar y origen de clase. Ahí paso a militar que era trabajo social, hacia trabajo de extensión universitaria con lugares territoriales.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Desde cuándo vivía en calle Chiclana?

Varios meses.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Estaban siendo perseguidos?

En el 74 y 75 se producen cambios políticos en el país. Dentro de la UNS, enfrentamientos del sindicalismo de derecha y los progresistas y de hecho varios de nuestros compañeros se tuvieron que ir.

Yo paso a militar en la JUP que tiene que ver con Montoneros. Para septiembre del 76 allanan mi casa. Nosotros éramos militantes de superficie no éramos clandestinos, eran en las agrupaciones universitarias y éramos todos conocidos. Yo no tenía exposición pública, Patricia sí estaba perseguida. En mi caso en septiembre del 76 yo ya estaba en la casa de Chiclana y habían allanado la casa de mis padres. Mi padre era militar retirado, yo me escapo y no vuelo más, no tienen noticias mías hasta que aparezco en la unidad 21 de Ezeiza.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Quién allana la casa de sus padres?

Fue el Ejército quien allana la casa de mis padres.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Cuándo lo secuestran a usted?

Me secuestran, la agrupación ya no existía éramos muy pocos, seguíamos teniendo contacto. Un sábado salgo de mi casa a ver una chica que tenía poca participación política. Era una chica que su contacto era una compañera de Elizabeth Frers. Paso y no estaba y en una segunda vez se abalanzan sobre mi cinco personas, me sujetan, me dominan. Me suben a un auto y me llevan a La Escuelita. Los que todavía estábamos libres, los de la JUP y la UES éramos conscientes de lo que estábamos haciendo, yo era el más grande y tenía 24 años en ese momento. Sabíamos que cerca de la Carrindanga había compañeros que habían estado. Sabíamos que Fornasari, responsable de Montoneros, había estados secuestrado ahí y que otra compañera había sido detenida ahí.

Yo tenía idea de dónde estaba. Era el 26 de febrero del 77, me llevaban, me golpean durante en el viaje. Me llevan a la sala de tortura, me estaquean, me picanean, me piden mi domicilio.

Yo sabía que tenía que esperar, dura mucho eso, me someten a submarinos, me cuelgan de los pies y provocan la sensación de ahogo. Me atan, me queman con brazas y hasta el momento que resisto les digo dónde vivo y de ahí sale el grupo que asesina a Patricia. Dentro de lo semi consciente que estaba, ahí escucho que a Patricia la matan.

Fiscal Abel Córdoba: Relate qué sabe sobre eso.

Cuando doy mi domicilio salen corriendo, gritos, autos que llegan y van y era cuando alguien era sometido a tortura y daba información. Permanezco un par de días, paso una semana que tengo nivel de semi inconsciencia, como adormecido.

Recuerdo una letrina, yo casi no podía caminar, hacía mucho calor y estoy vendado esposado. Después otra sensación de tortura que era de ablandamiento, me preguntaban cosas que no tenían sentido.

Ese tiempo lo pase en cautiverio, desde febrero de 1977 hasta fines de mayo del 78. Mucho tiempo estuve en la caja de un furgón de una camioneta o casa rodante, después en la primera parte donde todavía había secuestros me tenían aislado. Yo logré ver ocho o doce compañeros. Había otro cuarto, era una casa vieja. Estuve esposado todo el tiempo.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Recuerda al personal de guardia?

Había quienes nos cuidaban, pertenecían al regimiento de ejército o gendarmería. Los nombres eran para no identificarlos. Eran Perro, Gato, Bruja, Cuervo, de ese tipo. A cargo de ellos había un suboficial joven de baja graduación que le decían Turco y había otro grupo que se encargaba de los interrogatorios y tortura.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Sabían algo de su vida?

Me preguntaban cómo podía ser que siendo hijo de un militar podía estar militando en el peronismo. Sí, creo que tenían mis datos a raíz de la gente que fue cayendo.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Había chicos de la UES?

Sí, pero no estuve cerca de ellos. Ellos estaban juntos. Después había personas de otras organizaciones políticas que no conocía. Recuerdo gente que vi o escuché el comentario de Fornasari, después yo llegué a ver el que era responsable de Montoneros. Un día me llevan a un lugar como una cabina, me sacan la venda, veo a dos compañeros y me dejan con ellos. Supuestamente les piden que hagan el organigrama de Montoneros a nivel nacional. Esos chicos estaban detenidos en la Armada de la Marina, uno es de apellido Monoca o Del Mónaco y el otro era José Garza de Tres Arroyos, estuvieron unos días ahí.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Habían sido torturados?

Imagino que nadie escapa a la tortura.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Había mujeres embarazadas?

En los primeros tiempos. Se produce un parto, el Turco que les mencioné, con esta chica tenían alguna consideración, medio en broma si se pueden hacer bromas en ese lugar le decía que no lo tuviera en su turno al chico. Después escucho… tiempo después, escucho comentar que había sido un varón, un gringuito de ojos claros cuando había nacido. Creo que fue el único caso.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Pudo percibir quién lo atendió?

Fueron los propios guardias, no sé si vino algún médico.

Fiscal Abel Córdoba: ¿En qué posición transcurrió sus días?

Tirado en un camastro, vendado esperando la noche que era cuando se calmaba todo.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Esos meses en Villa Floresta estuvo a disposición de alguien?

Antes de eso me despiertan, me dicen que me van a liberar, me hacen firmar unos papeles. Estaba vendado, me meten a un auto, dan vueltas, me hacen bajar y me entregan a un vehículo con personal uniformado. No me notifican de nada.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Quién le anuncia que va a ser sometido a un juicio de guerra?

No recuerdo, pero me llevan al Comando.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Cuánto duró el Consejo de Guerra?

Duro dos horas y no pude ni quise defenderme, lo hace el defensor.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Estuvo con Bonfiglio?

Era de la JUP, estaba recibido de Bioquímico. Creo que estuvo, estaba muy mal herido creo.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Estuvo con Alicia Partnoy?

Si estuvo no recuerdo, ella era muda. A algunas de las chicas las dejaban lavar los platos y a nadie le gusta pero en ese lugar...

Fiscal Abel Córdoba: ¿Cómo era Patricia Acevedo?

Tenía 22 años, una mujer con muchos ideales, inteligente, un amor de persona. Comprometida con su vida, quería cambiar el mundo. Era sensible, dulce, poética, era una militante de base. No tenía instrucción militar ni nada. Como todos los compañeros luchaban por la vida justa para todos. Eran luminosos, no estaban ligados a la oscuridad de la muerte y la tortura.

Mi papá trabajaba en La Nueva Provincia, hizo gestiones, pero nunca pudieron averiguar nada.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Qué más puede contar sobre la chica embarazada?

La hacían caminar alrededor de una mesa. Hubo un momento donde no estaba más. En teoría todos íbamos a una cárcel pero eso no es verdad.

Ernesto Jorge Albariño

Vive en La Plata, retirado de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, fue perito en Necropapiloscopía.

Fiscal Horacio Azzolin: ¿Cuál es su especialidad?

Es una especialidad técnica dentro de la dactiloscopia que como lo indica es el estudio e las papilas después de la muerte. Se trata de identificar cadáveres NN víctimas de cualquier suceso. Analizaba a través de las papilas los cadáveres, su identidad en estado de putrefacción.

A todas las personas nos han tomado impresiones dactilares de manera ortodoxa para obtener el documento de identidad. Pero si un cadáver está en putrefacción tiene que hacerlo un laboratorio especializado, ahí entra mi profesión.

Fiscal Horacio Azzolin: ¿Usted aparte de la técnica para sacar huellas hacía pericias comparativas?

Nosotros obteníamos las huellas dactiloscópicas de un cadáver NN masculino de cualquier índole para identificación porque al tener los diez dígitos de ambas manos el perito dactiloscópico yo le puedo, con esa ficha le puedo ofrecer al perito para que pueda realizar la búsqueda de archivo.

El archivo está organizado de acuerdo al sistema de Juan Vucetich con símbolos, letras y números. Nosotros estábamos facultados para obtener las fichas de esas manos en estado de putrefacción o quemado, lo que sea y también para realizar cotejos. A mí me traen una ficha.

Fiscal Horacio Azzolin: Usted realizó en el marco de las actuaciones que se hicieron en Bahía Blanca y por eso fue convocado una pericia, que está fechada el 14 de noviembre de 2002, de comparación de una huella ¿la recuerda?

La tengo en mi poder.

Fiscal Horacio Azzolin: ¿Me puede comentar en qué consistieron esas pericias?

En el laboratorio hay un cuerpo de peritos, me hago cargo de la pericia. Entonces viajo a Capital Federal, porque envían la ficha de un cadáver NN masculino que dice (lee la ficha) "nombre desconocido, causa identificación y entrega de cadáver, interviene el Juez Federal Madueño, secretaria Gloria Girotti en su oportunidad el perito que toma las impresiones digitales es un principal Jorge Almada de la división rastros está fechado un 14 de enero de 1977.

Fiscal Horacio Azzolin: ¿Estos datos usted los saca de la ficha que le envían?

Que me envía policía científica Bahía Blanca a policía científica La Plata.

Fiscal Horacio Azzolin: ¿Usted en el registro nacional de las personas consiguió el formulario original de Fernando Jara?

Tengo la fotocopia acá.

Fiscal Horacio Azzolin: ¿Que es el formulario cuando sacó el documento?

Exacto.

Fiscal Horacio Azzolin: Usted cotejó esas fichas que le mandaron con las del registro ¿cuáles fueron las conclusiones?

Que es la misma persona. En base a la dactiloscopia y puedo enumerar los fundamentos que tengo para poder decir que es Fernando Jara.

Fiscal Horacio Azzolin: Usted en su pericia detalló los fundamentos técnicos. Señor presidente ¿le puede exhibir la copia que está incorporada para ver si la certifica?

Reconozco la firma.

Fiscal Horacio Azzolin: Para terminar ¿qué grado de certeza tiene este tipo de estudios?

Cien por cien.

Julio Oscar Lede

Nació y vive en Huanguelén, 55 años, tiene una pequeña explotación agropecuaria y un transporte. Casado, tres hijos.

Fiscal Horacio Azzolin: Usted fue ofrecido como testigo a raíz de la detención que sufrió durante la última dictadura. Le pido que le cuente al tribunal las circunstancias.

Para situarnos, tenemos que ubicarnos en la primavera del año 76, teniendo yo 19 años trabajaba y estudiaba en Buenos Aires. Un fin de semana conseguí una gente amiga que iba a mi pueblo y fui a visitar a mi familia. Me encontré con que la comunidad de Huanguelén estaba copada por el Ejército Argentino. Habían estado en mi casa preguntando por mí, revolvieron todo, obtuvieron mi dirección de Buenos Aires, no le habían dicho para que me querían pero me andaban buscando.

Esa noche dormí en casa de mi madre y al día siguiente fui a la comisaría local y me presenté para ver qué querían. En la comisaría local me hicieron un interrogatorio acerca de la amistad que tuve con un profesor que dos años antes había sido asesinado por la Triple A. Me interrogaron y después me trasladaron a Pigüé, a una comisaría.

Junto conmigo trasladaron a Marta Bravo, también de Huanguelén. Cuando llegamos a Bahía Blanca fuimos al Comando V Cuerpo de Ejército. Esto fue el 29 de octubre de 1976, de noche, madrugada. Nos derivaron al Batallón de Comunicaciones 181 donde dormí esa noche en un banco en frente de la guardia y al día siguiente me hicieron un interrogatorio y me mandaron a un pasillo donde pasaba gente permanentemente. Se encontraba entre Logística y Comunicaciones del Batallón, entre esas oficinas estaba yo.

Estuve varios días ahí. En alguna ocasión me sacaron de ahí, estuve en un primer piso contra una pared con los ojos vendados. Después me hicieron pasar a una sala donde me interrogaron por mi relación con Rodolfo Gini y una supuesta participación mía en una organización política. Tuve dos interrogatorios, en el segundo recibí golpes y amenazas.

El 7 de noviembre a la tardecita, entre las siete y las ocho, casi oscureciendo, el jefe de la guardia vino con un papel donde decía que recuperaba mi libertad y que declaraba haber sido bien tratado, que había recibido comida, elementos de higiene, utensillos para comer y agua.

Obviamente lo tuve que firmar y salí de la guardia rodeado por cuatro personas que me hicieron subir a un auto. Si no recuerdo mal era un Fiat 1600 blanco. Dimos unas vueltas fuera del predio del Ejército y en un momento me dijeron 'bueno pibe a partir de ahora habla solamente cuando te preguntan, ¿entendiste?'. 'Sí', dije yo. 'Sí ¿qué?'. 'Sí, entendí'. 'No. Sí, señor'. Así comenzó esto.

Me hicieron agachar, poner la cabeza sobre las rodillas, me colocaron una venda en los ojos, dimos muchas vueltas por los alrededores de Bahía Blanca hasta que entramos a un predio donde se escuchaba algún ruido de TV, algún perro y el resto era silencio total.

Me dejaron tirado en el suelo en un piso de madera, pregunté qué hacía. 'No hagas nada, dormí'. 'Tengo los lentes de contacto puestos'. 'Bueno te ponés contra la pared y los sacas, si me ves te mato'. Me saqué los lentes de contacto, me dormí esa noche.

Al día siguiente me sacaron de adentro por la mañana y me llevaron a una sala de interrogatorio donde había una cama metálica idéntica a la que yo dormía mientras estuve en el Batallón. Desnudo me pasaron picana eléctrica y empezaron a hacerme preguntas.

Eso pasó dos o tres días seguidos. El tercer día me pusieron en una especie de mesa que en el extremo tenía un tambor o algo así lleno de agua. Me pusieron una capucha en la cabeza, me tomaban entre dos o tres y me zambullían en el agua casi hasta asfixiarme y cuando me sacaban era para preguntarme algo.

Eso fue los tres o cuatro primeros días. Después no me sacaban más para torturarme pero creo que no quiero abundar en detalles que el tribunal ya debe conocer acerca del funcionamiento de lo que después supe era La Escuelita.

Ahí adentro permanecí del 7 de noviembre hasta el 24 de diciembre. Viví muchas cosas, escuché muchas cosas. Todo ese tiempo estuve con las manos atadas a la espalda, había un guardia que nos maltrataba, tampoco quiero abundar mucho porque deben conocer los apodos que había. Yo no conocía a nadie, ni del resto de la gente que estaba en la misma situación que yo, ni a los que me tenían en esa situación. Solamente por apodos, el Perro, el Laucha, el Tío, el Zorzal, el Abuelo. Nos quedaba claro que el responsable máximo era el Tío.

El lugar era una casa con piso de madera. Estuve tirado en el suelo un tiempo, arriba de otra cama, los días pasaban así como si estuviéramos en depósito y nadie daba una explicación. Ahí viví golpizas grandes en alguna ocasión que alguien me habló. Teníamos prohibido hablar, a tal punto que cuando me llevaron a la cárcel tenía siete uñas reventadas, negras y muchas otras cosas. Se vivía el sufrimiento de los demás también. Muchas cosas las vivíamos de rebote... después conocí a uno en la cárcel que deliraba, hablaba delirando con su mujer, con sus hijos, era un ambiente terrible.

El 23 a la noche me subieron en un auto y subieron a otros más y nos llevaron a Villa Floresta, de alguna manera la cárcel fue para nosotros volver a vivir, volver a ver el sol...

Fiscal Horacio Azzolin: ¿Cuánto tiempo estuvo en Pigüé?

Debo haber estado unas dos o tres horas. Llegué a Bahía Blanca al inicio del día siguiente.

Fiscal Horacio Azzolin: ¿En el 181 donde dice que estuvo había otras personas?

Sí, no estaban en pasillo contiguo a la sala de guardia, estaba Marta Bravo que la había traído conmigo y estaba la viuda del profesor que había matado la Triple A, Marta Fabini de Gini, y había otra habitación donde estuve una tarde que llovía porque había venido alguna personalidad jerárquica del Ejército y por lo que escuché yo no podía estar en el pasillo. Me llevaron al lugar donde estaban otros detenidos, entre los cuales estaban, Jorge Ignacio Gini, hermano del profesor asesinado, César Horacio González que era de mi pueblo, gente que yo conocía, había otras personas más que no conocía.

Fiscal Horacio Azzolin: ¿Las personas que interrogaban o con las que interactuaba estaban uniformados?

En el Batallón las personas estaban uniformadas y funcionaba normalmente como una unidad militar. Estaba la sala de guardia, se reportaban ahí, había soldados conscriptos en los pasillos. Un día antes de que me saquen de ese lugar vi gente con un aspecto mal entrazado, pelos largos, ropas de calle que no concordaban con la unidad militar donde estábamos, pasaron por donde estaba yo y fueron al fondo del pasillo donde estaba la tesorería.

Fiscal Horacio Azzolin: ¿Cómo es la secuencia del traslado después del Batallón?

Las personas uniformadas del Batallón me hicieron firmar eso, cuatro personas de civil me acompañaron hasta el vehículo dentro del Batallón. Estaban esperándome. La escalera está a tres o cuatro metros de la sala de guardia, ahí firmé el papel.

Recuerdo que estuvimos detenidos unos momentitos en una entrada o tranquera o puesto de guardia porque alguien bajo y hablaron. No pude ver nada pero me di cuenta que nos habíamos detenido en un lugar al que después entramos.

Se escuchaba a veces ruidos de chicos en la tarde o al mediodía. Me llamaba la atención porque pensaba que a lo mejor habría casas o una escuela cerca. Durante el resto del día se escuchaban pájaros, muchos pájaros. Solía escuchar un tren o trenes que por los horarios que conocía en esa época por estar viviendo en Buenos Aires y a veces tomar el 'zapalero' hasta Suárez para ir a mi pueblo, me di cuenta que el lugar estaba casi al borde de una vía, en la que cuando el tren salía de Bahía Blanca a mí me dejaba a la izquierda y que cuando el tren llegaba me dejaba a la derecha.

Fiscal Horacio Azzolin: Nos contó que en este lugar fue interrogado bajo tormentos, ¿en qué consistían los interrogatorios?

Básicamente por mi relación con este profesor que mencioné o por mi supuesta participación en una organización guerrillera. Prácticamente lo mismo que en el Batallón.

El que preguntaba era siempre uno, había más personas en el lugar.

Recuerdo haber oído mencionar a un tal Benjamín y a Ferreri que es un apellido de mi pueblo. Hay unos cuantos Ferreri en Huanguelén y uno desaparecido.

De Benjamín escuché que estaba hablando con alguien y vinieron a reprimirlo. La persona que deliraba era Eduardo Chironi que después estuvo conmigo en Villa Floresta.

Recuerdo a Pablo Bohoslavsky, dos hombres de apellido Ruiz que no eran parientes entre sí pero no recuerdo los nombres ahora. José Luis Gon, Bertano, Eliseo Pérez.

Fiscal Horacio Azzolin: ¿Había mujeres?

Las mujeres no estaban en el mismo lugar que yo estuve, pero cuando pasaban por el pasillo para hacerse llevar al baño, a veces hablaban con los que las custodiaban y se escuchaban voces de mujeres.

Fiscal Horacio Azzolin: ¿Cuándo lo trasladan?

A mí me sacan de La Escuelita el 23 a la noche. El traslado fue así, nos sacaron en dos autos a cuatro personas distintas, nos llevaron a un lugar descampado que no sé dónde era, nos bajaron y nos subieron a un celular que supuestamente sería de la cárcel, nos llevaron hasta el patio de la cárcel. Cuando estábamos ahí abrieron la puerta. El que subió nos advirtió que iba a prender la luz y que no abriéramos los ojos porque nos íbamos a encandilar. Tal cual, ese hombre era o se hacía llamar oficial Núñez. En la jerga los guardias de la cárcel lo llamaban el Mono Núñez.

En Villa Floresta estuve hasta mediados de agosto del 77, hasta el 19. De allí fui trasladado, bastante masivo fue, en avión a Trelew y de Trelew a la cárcel de Rawson hasta el 24 de diciembre del 78.

Fiscal Horacio Azzolin: ¿En algún momento tuvo contacto con autoridades judiciales?

No nunca, se nos informó la situación en la que estábamos a los cuatro que ingresamos a Villa Floresta, que estábamos a disposición del PEN, nos lo dice Núñez, después aparece en los diarios como decreto 1/77 de enero del 77.

Abogada querellante Mónica Fernández Avello: ¿Dijo que estuvo con Gon?

José Luis Gon era la única persona de mi conocimiento que estaba ahí porque era de mi pueblo, no sé hasta cuando estuvo ahí pero ingresó unos 15 o 20 días después que yo.

Abogada querellante Mónica Fernández Avello: ¿De Ferreri?

De Ferreri oí a un guardia preguntar quién era.

Abogado querellante Walter Larrea: ¿Supo a cargo de quién estaba el operativo en Huanguelén?

Tengo entendido que en ese momento estuvo a cargo del mayor Delmé. Quiero aclarar que es una información que obtuve después porque nadie me dio explicaciones en el momento.

Abogado querellante Diego Czerniecky: ¿Qué le daban de comer en el Batallón?

Comida militar, polenta, rancho, chorizo rancio y en La Escuelita el mismo tipo de comidas. Para ser claro el chorizo rancio es inconfundible, era lo mismo.

Abogado defensor oficial Leonardo Brond: Nombró a Delmé, ¿podría decir de dónde sacó la información?

Te puedo decir que en Huanguelén en el momento que se hizo el operativo, gente de allí comentó que el que estaba a cargo era el mayor Delmé. El operativo fue el 29, 28 de octubre, comenzó antes de que llegue yo, estuvieron tres o cuatro días.

Abogado defensor oficial Alejandro Castelli: ¿Recuerda cómo se escribe ese apellido?

Sí sería, d, e, l, m, e, c.

Abogado defensor oficial Alejandro Castelli: ¿Es posible que ese apellido termine con la letra k?

Puede ser, nunca vi ese apellido, lo escuché de gente de Huanguelén.

Abogada querellante Mónica Fernández Avello: ¿Sabe que gestiones realizó su familia?

Se dirigió a la comisaría local, le dijeron que me llevaban al V Cuerpo y ya iban a tener noticias. Viajaron al Comando tengo entendido y preguntaron por mí y le dijeron que había sido liberado y que me habría ido a Tucumán. Por no haberlo vivido y no haberlo conversado con mis padres no lo sé. Nunca presentaron habeas corpus.

Abogada querellante Mónica Fernández Avello: ¿En La Escuelita recuerda haber escuchado el nombre de 'la Corta'?

Sí, en una conversación entre dos guardias que hablaron algo de la Corta.

Abogado querellante Walter Larrea: ¿Supo si en el centro clandestino de detención estaba detenido un señor Álvarez?

Sí, que también después estuvo detenido en la cárcel, Eduardo Álvarez, también tuvo que vivir cosas terribles.

Abogado querellante Walter Larrea: ¿Damiani?

No sé, por ahí hay cosas que sé cuando estuve en la cárcel. Supe de gente que estuvo ahí sin que necesariamente me haya enterado cuando estuve ahí.

Estando en la cárcel, leyendo La Nueva Provincia supe que había habido un enfrentamiento y que habían matado a Benjamín, a otro hombre y a dos mujeres.

Abogado querellante Diego Czerniecky: ¿De Chironi supo algo más?

Chironi deliraba porque estaba preparando la navidad y la llamaba a la esposa, a María Fernanda y a Matías, después supe que eran los hijos. Yo estaba atado a mi cama y trataba como podía de calmarlo porque sabía que se levantaba y se venía la golpiza. Lo volví a ver en la cárcel y después nunca más.

Abogado defensor oficial Alejandro Castelli: ¿De Delmék?

Lo que comentaban en Huanguelén es que era mayor y que revistaba en el arsenal de Pigüé. Me enteré en la cárcel porque gente de Huanguelén estuvo demorada en Pigüé, esa es la fuente. Es indirecto porque yo me entero por mis familiares en las visitas de la cárcel.

Abogado defensor oficial Alejandro Castelli: ¿Tenía conocimiento si Delmék en 1976 se encontraba cumpliendo funciones en Bahía Blanca?

No.

Juez Jorge Ferro: ¿Usted era amigo de Gini?

Sí, había sido mi profesor de secundario, yo terminé en el 75 y lo había tenido de Física y Química, tercero, cuarto y quinto año pero al margen de eso tenía una amistad cimentada en las actividades deportivas, solíamos jugar al tenis juntos. En el año 73 había sido candidato a concejal por la Alianza Popular Revolucionaria que en Coronel Suárez encabezaba el escribano Domingo Nicolás Móccero.

Juez Jorge Ferro: ¿Se dedicaba a la política democrática?

Sí, hasta donde yo sé. Recuerdo un acto donde habló quien después fue intendente de Suárez por tantos años, Domingo Móccero y él.

Juez Jorge Ferro: ¿Sabe por qué fue asesinado?

Los motivos que puede tener un asesino solo el asesino los conoce, los demás podemos suponer.

Juez Jorge Ferro: ¿Usted qué supone?

Yo supongo que en Huanguelén había habido comentarios que supuestamente ese profesor era comunista y en los pueblos chicos el comentario hace daño, no le encuentro otra explicación.

Juez Jorge Ferro: ¿Era un partido que se desarrollaba como tal o a otras acciones?

Era un partido que había tenido candidatos en lo nacional, provincial y municipal en las elecciones del 73.

Juez José Mario Triputti: ¿Quiere decir algo más?

Simplemente lamento no tener la suficiente memoria para detallar mejor todo esto para que se sepa la verdad.

María del Carmen Yotti

Nació en Ayacucho, es jubilada docente, vive en Olavarría.

Abel Córdoba: Usted fue citada por el caso de su hermano Gustavo, le pido que cuente al tribunal cómo estaba conformada su familia en 1976 y qué sabe de lo que le sucedió.

En el año 76 mi familia era mi mamá, mi papá había fallecido en el 72, mi hermano Ricardo que me sigue a mí y mi hermano Gustavo. Yo estaba casada y tenía tres hijos, tenía 25 años, Gustavo tenía 17 años. Residíamos en Tandil. En marzo o abril él se vino a vivir a Bahía Blanca.

No sé exactamente con quién vivía, la que estaba mucho con él era mi mamá y ayer hizo una semana que se murió, en el último domicilio vivía con María Elena Romero que era su pareja en una pensión de calle Caronti.

Más o menos en junio fue a visitarnos, estaba yo embarazada. En octubre nuevamente. Mi mamá lo visitaba bastante seguido acá, lo llamábamos a la escuela que era nocturna y la preceptora nos hacía el favor de llamarlo. En enero del 77 habíamos ido de vacaciones con mi esposo y mis hijos, mi mamá también. Mi otro hermano vivía allá y Gustavo viajó con María Elena a Mar del Plata. Pasamos unos días en la playa.

Aproximadamente a fines de enero ellos regresan cada uno a sus ocupaciones. En febrero le mandamos cartas y encomiendas como siempre, da la casualidad de que mi esposo y yo nos íbamos a vivir a Olavarría el 5 de marzo. A los pocos días mi mamá pasa por Olavarría, venía a Bahía Blanca porque no tenía noticias de él.

Ve a la dueña de la pensión que le dice que una noche, los primeros días de febrero, viene un camión con militares y se llevan por la fuerza a mi hermano y a María Elena. Mi mamá vuelve a Olavarría, nos cuenta todo esto, mi hermano de Mar del Plata viene hasta Olavarría y juntos comienzan los trámites.

Vienen al regimiento y les dicen que no sabían nada. En Tandil hicimos las gestiones que pudimos, creo que había una presentación al general Harguindeguy. Como en la familia teníamos un sacerdote que trabajaba en la base aérea de Tandil hablamos con él. Le manifestamos lo que estaba pasando y me dice que eso no tenía vuelta porque no eran recuperables. Yo le manifestaba que estaba de acuerdo que si alguien comete un hecho reprobado por la Constitución y las leyes tiene que ser reprobado pero... después de muchos años me di cuenta de la presión y el miedo que tenía en mi cabeza. Mi mamá tenía miedo que a nosotros dos nos ocurriera algo.

Después, analizándolo, me di cuenta que él me pinta una figura de algo irrecuperable, que no valía la pena y nos deja con esa no solución y no nada. Seguimos ese tiempo de mitad de marzo hasta el 13 de abril del 77. Yo en Olavarría, mi mamá en Tandil.

Una compañera de escuela que se entera a la mañana temprano que había habido un enfrentamiento en Bahía Blanca y que había fallecido mi hermano se lo comunica a mi mamá. Yo viajo a Tandil, venimos con mi mamá y una tía con una ambulancia a buscar el cuerpo de mi hermano. No recuerdo si este sacerdote me da la carta en la mano o me la hace llegar para que se la diera a un sacerdote del centro, de acá, para que nos facilitara los trámites.

Fuimos a la comisaría, el interrogatorio me lo hicieron a mí. Me dijeron que había habido un enfrentamiento, que tenía un hombro sacado. Yo le pregunto si era un enfrentamiento armado o cuerpo a cuerpo. Me leen las acusaciones, hicimos el trámite.

Tuvimos una charla en la plaza con el sacerdote porque lo comprometíamos y seguimos con nuestro trámite. Fui al hospital, retiré el cuerpo, fui a hablar con el doctor para que me diera un certificado de defunción. Me pedía que identificara cuál era porque había hecho muchas autopsias ese día.. Terminamos el trámite y volvimos a Tandil donde está sepultado.

Después, el año 84 alguien me avisa que en el Nunca Más figuraba el caso de mi hermano al que le decían Benja, por Benjamín, era el más chico. Busco y en la declaración de Alicia Partnoy figuraba que había estado en La Escuelita. Era el 6 de enero del 85.

Busqué en la guía Partnoy y me comuniqué con el papá de Alicia. Me pasó los borradores de la declaración de Alicia y ahí me enteré un poco más. Años después hablo con Alicia Partnoy, ella compartió parte del final de la vida de mi hermano. Después leí el libro La Escuelita y eso sería lo que más o menos yo sé.

Fiscal Abel Córdoba: ¿La denominación de 'Benja' era un apodo familiar?

Sí.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Era militante social?

Sí, por ejemplo en Tandil -era muy chico pero en esa época no parecía tan chico-, trabajaba en las escuelas. En la que era directora mi mamá, con otros chicos armaron una biblioteca, primero para la escuela y luego abierta a la comunidad. Juntaban ropas y ellos se acercaban a villas, a lugares donde era necesario, escuelas, eso lo siguió haciendo acá en Bahía.

Acá vino también porque mi papá era ferroviario y como se murió en actividad un hijo podía ocupar su lugar. Él hizo la preparación.

Fiscal Abel Córdoba: ¿El médico mencionó algo sobre el hecho?

Sí, le llamaba la atención la cantidad de chicos.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Le resulta verídica la versión del enfrentamiento?

Desde ya que no. Por las condiciones del brazo y por lo que he conversado con Alicia sé que él estuvo en ese lugar. Eso no fue un enfrentamiento. En la cara de él tenía una expresión de tranquilidad, de dormirse, en ese entonces no sabía que los anestesiaban y después los mataban, pienso que debe ser eso.

Mi mamá vivió con terror todo el tiempo por nosotros dos que quedábamos. Mi mamá me pedía que no dijera como había muerto mi hermano porque podría ser perjudicial para mí que era maestra. Estuvimos 29 años sin hablar del tema en profundidad con mi hermano. Cuando fueron los 19 años del golpe hicieron un homenaje y fuimos y me empezaron a caer fichas y cierta liberación y acompañamiento.

Ahí empezamos con mi hermano a hablar del tema y de lo que había pasado. Con mi mamá no hablábamos, por supuesto que de mi hermano sí, pero tratábamos de no ahondar en los hechos. Ahora en los últimos años con mi mamá yéndose... hace una semana que se fue, no le dije que íbamos a venir acá porque no hubiera querido tampoco porque todavía tenía miedo.

Hace como quince días empezó a hablar otra vez del tema con mi hijo... a contar cosas que tal vez ni había hablado con nosotros. Nos parecía raro porque evitaba el tema... se daba cuenta y quería que como yo lo hice siempre con mi familia, mis nietos saben todo, mis hijos eran chicos y escuchaban los comentarios del momento y lo que pasamos.

Lo tuve que sacar del jardín porque no quería volver, dibujaba todo negro pero gracias a dios esto les ha servido en la vida y están muy orgullosos del tío que tenían.

Abogado querellante Víctor Benamo: ¿Su mamá dijo quién se lo había llevado?

Un camión del Ejército y la policía. Eran varias personas que entraron a la noche a la pensión y se los llevaron a los dos.

Abogado querellante Walter Larrea: ¿Sabe si Gustavo sabía manejar armas?

Yo creo que ni armas ni autos. Nosotros teníamos un auto y el único que sabía manejar era el hermano que me sigue a mí.

Héctor Ricardo Yotti

57 años, nació en Tandil, divorciado, tiene hijos, electricista y apicultor. Vive en Ayacucho.

Abel Córdoba: ¿Cómo estaba conformada su familia en 1976?

En el 76 mi mamá, mi hermana que acaba de declarar, yo y mi hermano Gustavo. Mi papá había fallecido. Gustavo vivía acá en Bahía Blanca y teníamos el contacto normal de una ciudad a otra. Estaba estudiando. En Tandil pertenecía a la UES, cuando vino acá siguió estudiando y creo que no sé si en ese tiempo era JP, andaba en los barrios. Su pareja era María Elena.

La última vez que lo vi vivo fue en Mar del Plata, sé que en el verano ese en que lo mataron. Fue en una pensión donde yo vivía y esa fue la última vez, estaba toda la familia, fue un encuentro bastante casual.

Un día recibo un llamado de teléfono a la pensión donde vivía, era mi mamá que me dice que lo habían secuestrado, ella había venido a buscarlos porque no había tenido respuesta. Ella viaja acá, creo que en la pensión que después conocí, la dueña o la encargada le dice que lo había secuestrado el Ejército y se lo habían llevado a él y a María Elena.

No recuerdo si pasó una semana o dos o tres días y viajamos acá. Fuimos a la pensión, recuperamos algunas cosas de él y nos dirigimos al V Cuerpo de Ejército a preguntar. Ella pensó que podía recuperarlo, yo la verdad que no porque sabía con qué gente trataba.

Nos hicieron esperar, pasamos, habremos caminado 100 o 200 metros y nos atendió un oficial, un militar. Le comentamos, fue una conversación muy... los nervios de ella, tenía miedo que me dejaran adentro y yo tenía miedo que dijera algo incorrecto. Le preguntamos y nos respondió con una negativa, le dijimos que el Ejército lo había ido a buscar y nos preguntó qué Ejército. Si el nuestro o el de ellos. No sabía que Montoneros secuestraba a su propia gente si él era montonero. Me dijo que cualquier cosa que supiera nos iba a avisar. Después simularon un enfrentamiento que apareció en el diario y ahí nos enteramos que lo habían matado. Vino mi hermana.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Supo qué pasó con su hermano hasta que apareció el cuerpo?

No, era toda imaginación, porque sabíamos con quién tratábamos pero uno que no tenía el conocimiento que tenía un periodista o un profesional de cualquier rama. Sabíamos que si caías en manos de ellos era difícil salir. Sabíamos de la tortura, que en Bahía se torturaba.

En una oportunidad, entre 35 y 40 años, hablando con un colimba que estuvo acá nos empezó a contar a otro muchacho y a mí -no recuerdo si había estado o se lo habían contado- la manera en que se torturaba en el V Cuerpo.

Como ese, muchos casos, todos sabíamos. La conciencia de cada uno hacía que siguiéramos o no siguiéramos pensando como... uno por ahí se entera que es marxista después de 30 o 40 años que vive. Uno no nace marxista porque lee un libro, es según la sensibilidad que uno tenga de ver la vida. Me parece que pasa por ahí la cosa, una academia no te enseña nada sino es la vida y la familia que tenés atrás que te hace de cierta manera.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Ustedes sintieron que tenían recursos jurídicos a su alcance?

No. Mi mamá sí, siempre pensé que era un habeas corpus lo que había pedido no sé si a Harguindeguy pero era un pedido al ministro del Interior, le dije que era inútil pero ella quería ver vivo a su hijo y todo lo que hiciera era poco.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Familiarmente tenían alguna forma de apodarlo a su hermano?

Sí, el Benja, el Benjamín.

Yo era cuatro años más grande que él, parecía más grande que yo. No era que yo era un boludo pero era mucho más grande que un pibe de su edad, lo matan a los 18 años. Si nos trasladamos a esta época, por esta gente, tenemos chicos de 18 años que no tienen casi nada porque los padres los llevan a eso.

Era un tipo que siempre tuvimos una familia que nos apoyó en la manera de pensar, si bien todos éramos peronistas cuando nacimos, después uno va cultivándose de distintas maneras y va tomando una línea diferente.

Era muy responsable, le interesaba el otro, por eso te digo que la sensibilidad no se aprende en la academia, se aprende en la casa y parte se debe traer también.

Me cuesta hablar de mi hermano pero... era un gran tipo, dio la vida por algo que nunca íbamos a ver los frutos, todos sabíamos eso, yo tuve la suerte de vivir pero él y otros tantos... los frutos no los íbamos a ver nunca. Cuando vos das la vida por algo así tenés que tener bastante conciencia.

Según la pareja era muy buena persona como novio, como marido, lo poco que pude hablar con María Elena la había ayudado mucho porque ella no tenía los padres, era un tipo común.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Su muerte es un hecho de pasado?

Totalmente presente. Son cosas que no es que no se olviden, se lleva siempre presente porque lo político es todo en la vida, entonces todo lo que uno haga se acuerda de él y de otros que tenían la misma manera de pensar que uno.

Lamentablemente la Argentina si bien ha cambiando en cierta manera, porque estamos acá, hay cosas que no han cambiado. Uno se pregunta cuál fue el inicio de todo, hace siglos que el hombre quiere liberarse y ser otra cosa que una pelotita en esta sociedad de consumo que esta gente pretende.

Abogado defensor oficial: ¿Sabe el nombre del colimba que le refirió sobre las torturas?

Rubén Martínez, hace 35 o 40 años atrás. Vive en la misma ciudad que yo ahora.

Juez José Mario Triputti: ¿Quiere decir algo más?

Muchas cosas pero tengo miedo de faltarle el respeto sobre todo a ustedes, si bien vengo con cierta tranquilidad hasta ahora, no quiero exaltarme. Agradecerles a ustedes.

Eliseo Ricardo Pérez.

58 años, es de Bolívar, vive en Mar del Plata, casado, sin hijos, se dedica a la construcción.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Dónde vivía a fines del año 1976?

En la ciudad de Bahía Blanca.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Usted conocía a la señora Patricia Chabat?

Sí.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Podría relatar las circunstancias de su secuestro y posterior cautiverio?

Sí. El 5 de diciembre del año 76 me secuestran en calle Chiclana donde está la estación de servicio del ACA intentando hacer una llamada telefónica, un grupo de personas me redujo por medio de armas, me meten en el asiento trasero de un vehículo estacionado sobre Chiclana, entran dos personas más que me pisan, me encapuchan con un lienzo y adelante suben calculo dos personas más.

El vehículo se dirige por Chiclana hasta el fondo de la calle, doblan hacia la derecha, agarran una intersección que no pude ubicar, en algún momento agarran calles de pozos, durante 15, 20 minutos hasta llegar a un lugar que se notaba descampado. No se escuchaban vehículos, tránsito, era como campo.

Entramos, recorrimos un trayecto muy corto en el auto y me bajan. Me introducen en una habitación, me vendan los ojos, me sacan la ropa y me atan en una cama elástica con ligaduras de sogas en las manos y en los pies y me colocan lo que ellos llamaban unos electrodos por intermedio de la venda en las sienes. Con eso producían descargas eléctricas muy extensas, uno veía que la mente se ponía en blanco, el cuerpo se arqueaba. Me hacían preguntas por gente que desconocía. Me nombraban a una persona en particular, que yo decía desconocer. Esto duró 20, 30 minutos, en un momento entran en duda si realmente era yo la persona que buscaban y traen a esta persona para que me identifique.

Esta persona dice que sí, que soy yo. Sigue la tortura con electrodos y picana por el cuerpo, otro período similar. En un determinado momento me dejan estaqueado en esa cama como para hacer un descanso y se retiran. Me queda floja la ligadura de la mano izquierda, trate de aflojarla y de esa forma me la saco. Me saco la venda y me encuentro en una habitación en la cual estaba mi ropa, me visto con la intención de escaparme, no me quedaban muchas alternativas. Tenía el elástico de la cama donde estaba, una mesa cerca, la picana que era un aparato cuadrado y dos sillas. Miro hacia el fondo de la habitación, sería de 4 por 5 y tenía rejas del lado de adentro y postigos de madera. No me quedaba más alternativa que abrir la puerta sin saber que me iba a encontrar.

Encuentro un patio y una galería en forma de ele, cerré y salgo por un costado, paso por una leñera que había, era un tinglado de chapas con cuatro palos y alguien adentro, por ahí no podía salir. Sigo recorriendo el lugar hasta que llego a un tapial (...) intento saltar. Del otro lado se escuchaban muchos perros.

Intento saltar pero estaba bastante debilitado, en el primer intento no llego, cuando hago el segundo y logro agarrarme del borde escucho que sale del baño un guardia. Me mostró el arma y me dijo que me tirara al suelo o me mataba. Se armó un lío grande, empezaron a los gritos, vinieron todos, me llevan al cuarto de torturas, me vuelven a desnudar y aplicar picana. Me golpeaban con la culata de un arma grande en las costillas.

Terminado eso me levantan, desnudo me vuelven a atar, me llevan a un aljibe en la salida de la galería y me sumergen en un aljibe, quedé colgado de los brazos con el agua a la altura del pecho, así estuve hasta el otro día cerca del mediodía y debo haber perdido el conocimiento porque no recuerdo todo el período ese.

Cuando empiezo a distinguir algunos reflejos, me tiraron una soga al cuello y me empezaron a izar. Me sacaron, ya se sentía calor, al estar tanto tiempo en el agua sentía frío. Me dieron a tomar un café, acepté, sentí el recorrido del café por todo el cuerpo porque estaba con mucho frío y me llevaron a una habitación esposado atrás. Ahí comienza el primer día en el lugar de detención.

Al otro día continuaron las sesiones de picana eléctrica tratando de preguntar por personas y sobre todo por qué había intentado escaparme. Era muy difícil de explicar porque decían que había estado gente muy pesada y nadie había intentado escaparse. En torno a eso giro la tortura, después me llevan a una habitación contigua, había una mesa, me suben y del otro lado había un tambor de 200 litros de agua lleno y me sumergen. Era bastante tiempo porque trataba de relajarme para aguantar la mayor cantidad de tiempo la respiración hasta que me sacaban habiendo tragado agua. Como estaba atragantado no podía responder y me volvían a sumergir.

En esos momentos había alguien que me preguntaba cómo estaba, se supone que sería un doctor, dijo que estaba en condiciones de seguir y eso siguió durante varias veces.

Después de esas sesiones me llevaban a una habitación, me dejaban esposado, transcurrieron muchos días, todos eran las mismas acciones. Transcurrieron diez días en los cuales en un momento determinado me llevan a la sala de tortura y en ella estaba Patricia Chabat que había sido detenida aproximadamente diez días después que yo.

Me preguntaban sobre gente a mí y la torturaban a ella. Duró unos minutos en los que no conocía a la persona... ahí me enteré que ella estaba detenida, fue en la única oportunidad en la que nos cruzaron con ese tipo de preguntas.

El tema es que había mucho ensañamiento respecto a la fuga mía, los golpes eran continuos, 'así que sos el prófugo' y los guardias me pegaban bastonazos. Alimentación casi nada, pedí algo para comer sabiendo que me iban a golpear mucho.

Otra de las cosas difíciles de lograr era poder ir al baño, parece simple pero hacía muchos días que no lo hacía. Orinábamos en una lata, pero al baño como podía traer golpes uno trataba de no ir. En un momento alguien preguntó si hacía mucho tiempo que no íbamos, y al otro día apareció un enfermero que nos dio un laxante. Recuerdo que fue terrible cuando me hizo efecto. Me llevaron al baño que estaba dentro del patio ese, era un pozo.

Siempre recuerdo que el tema de estar tirado en el piso y mal alimentado, el tema era el frío. Cuando me llevan, de golpe siento calor, pensé que era un horno y me paré, me dice 'por qué te parás', le digo que había un horno, y me dice 'camina que es el sol, boludo'.

En otra de las tantas sesiones de torturas me dijeron que me iban a matar y me dieron fecha para eso. Era cerca de fines de diciembre pero ocurre algo que es coincidente, cerca mío tirado en el piso había otro detenido que me comentó lo mismo. Ninguno de los dos nos dimos nombre ni apellido pero me comentó que le habían puesto fecha para matarlo.

Siguió estando ahí hasta que el día ese que le dijeron era la fecha se lo llevaron.

Al otro día se ponía la radio a todo volumen y se escucha de un enfrentamiento... y ahí bajaban la radio. Pensé que podía ser la persona que estaba al lado mío.

Desde ese momento en el que tuve fecha en la cual iba a ser ejecutado, cerca de la fecha me llevan a la sala de torturas, me sientan en una silla, estaba el personaje que manejaba los interrogatorios que conocíamos como el Tío y otro que se hacía conocer como el Laucha.

El Tío me dice que me perdonaba la vida y yo me quedé callado. No tenía que decirle nada. Me dice 'no decís nada boludo'. 'Gracias'. 'No me tenés que agradecer a mí, tenés que agradecérselo al Ejército Argentino'.

Me llevaron nuevamente a una de las habitaciones donde estábamos, por primera vez pasé a una cucheta.

Había una mujer embarazada, fue muy a los primeros días que estuve ahí, calculo que habrá sido 6, 7, 8 de diciembre. En ese momento no tenía la venda tan ajustada como después y puede ver a una mujer que se manejaba bastante libremente, charlaba con los guardias. Desde donde la vi, vi que tenía un embarazo porque tenía panza. Fueron los primeros días y después no la vi más. Calculo que tiene que haber sido 8 de diciembre, algo así.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Alguno de los guardias hizo referencia al destino de esa mujer?

Sí, una noche comentando en voz baja entre ellos dieron a entender como que se había ido pero no tuve referencias de cómo, dónde... daba la sensación de que se la habían llevado a otro lugar.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Cuál era el rol del Tío?

Era el que manejaba el interrogatorio. Estaba permanentemente en la tortura y el Laucha era el que manejaba. Había algunos que trataban de cumplir la función de moderados y otros que torturaban permanentemente.

En ningún momento supuse que iba a sobrevivir de ese lugar, tal es así que nunca pregunté los nombres de los demás, sí pensé -porque en un momento determinado trajeron estudiantes, sería a mediados de diciembre, a uno de ellos lo tiran al lado mío. Se notaba que era muy joven, traté de calmarlo, de decirle que ya iban a salir, que eran muy jóvenes. Me entero del nombre de esta persona cuando fueron los Juicios por la Verdad. En un cuarto intermedio charlé con un compañero que estuvo detenido conmigo en Rawson, pregunté por los chicos de la ENET, uno estaba sentado dos filas adelante, me acerqué a hablar con él, le comenté que había estado con uno de ellos que lloraba que quería ir con la madre y emocionado me dijo que había sido él, es de apellido Mengatto. En aquel momento no se me dio por preguntar.

Yo tenía militancia política. Militaba en el PRT.

Son percepciones que uno puede tener porque en una situación tan extrema como esa, determinar eso es muy difícil, pero puede haber factores como que no encontraron elementos en mis declaraciones que consideraran podían ser peligrosas. Por otro lado hubo pedidos de gente conocida, que podía ver si salvar o no a alguien. Hay un acontecimiento que circunstancialmente percibe mi padre que es cursillista de Colores, hizo el curso en Azul, se llama Eliseo y con él hizo el cursillo de cristiandad el mayor Sierra. Mi padre recibe una carta en un determinado momento, del mayor Sierra preguntando si soy hijo de él y me dice que lo único que puede hacer por mí para que aparezca con vida.

Eso da lugar a ciertas problemáticas familiares con el tiempo porque le dije a mi padre que si yo hubiera tenido algo comprometido no se hubiera preguntado si era 'hijo de', y a lo mejor otros si tenían algo comprometido y no se hubiera preguntado si eran 'hijos de' y puede haber decidido lo contrario.

Esa discusión con mi padre pudo ser al revés en otros casos. Hubo una cierta disputa con mi padre respecto a esa persona.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Tuvo alguna otra comunicación su padre con este mayor?

Que yo sepa no. Yo trabajaba en un restorán frente a Parque de Mayo, en los horarios de mediodía y noche, pertenecía a Mario (?). Con los años charlando con un amigo que también estaba ahí me comenta que Mario habló con gente pidiendo mi libertad. Después uno relaciona porque en un momento de la tortura me preguntan si trabajaba ahí, o sea que a quien le preguntó tenía contacto con ese campo de concentración. No lo pude charlar nunca con él, hoy está fallecido pero esa referencia de mi amigo me trajo a la memoria esa pregunta que surge en el interrogatorio.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Cómo fue su traslado desde el centro clandestino hasta el lugar donde lo llevan después?

Sí, una noche me hacen levantar y me dicen 'te vas en libertad'. Me llevan a un baño que había en el lugar este para que me afeitara. Me sacan la venda y me dice la persona que no lo mire. En realidad me cuesta mucho poder agarrar la máquina de afeitar porque al estar colgado tenía las manos hinchadas, me ayuda a agarrarlo y ahí veo a la persona. Morocha, de pelo corto, robusta, más baja que yo, como pude me afeité, me sacan de ahí esposado y con una capucha.

En uno de los días previos me tuvieron que sacar la venda porque me sangraban los ojos. Aparentemente un enfermero me limpió la herida y me volvió a vendar.

Me pusieron la capucha, me sacan esposado y me suben a un auto con otra persona. Recorrimos un trayecto por un camino de tierra. Yo iba ya un poco más relajado porque pensé que me iban a liberar, hasta que llegamos a un lugar con árboles. Nos bajan muy violentamente a los dos y me dan la sensación que empiezan a retroceder. Pensé que me iban a fusilar, fue una situación compleja porque no estaba preparado para eso, sí antes. Escucho que se retiran y llega un camión. Se baja gente, nos agarran a los dos, nos tiran en un camión de chapa y emprenden la marcha.

Se sentía el viento. Vamos hasta llegar a Villa Floresta, nos bajaron, nos sacaron las vendas y ahí estuvimos legales. Llegué muy mal. Tenía la misma ropa, ensangrentada. Estuvo así hasta que salí de Rawson. Yo me cambio cuando salgo de Rawson pero me entregan esa misma ropa.

En Villa Floresta estuve hasta el 20 de mayo. Tenía marcas en las manos, las seguía teniendo hinchadas, me faltaba un pedazo de un sector de la muñeca, tenía marcas en la ingle de la electricidad, cáscaras, y las manos que me costó muchísimo tiempo poder manejar.

De donde nos levantan en las condiciones que veníamos, esposados y llegar sin ningún tipo de trámites es indudable que sabían de dónde veníamos.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Fue revisado por algún médico?

Que yo recuerde, no. Fui alojado en el pabellón donde estábamos todos los presos políticos. La persona con la que nos trasladan juntos es un chico de Huanguelén, José Luis Gon, con quien estuvimos en la misma celda hasta que nos trasladan a Rawson.

En una oportunidad estábamos en la celda, llegó un grupo de militares que fueron abriendo celda por celda, nos preguntaron en qué militábamos. Todo desde la puerta hacia adentro en forma muy violenta. En esa oportunidad era gente del Ejército que estaba con ropa del Ejército.

El traslado a Rawson se hizo en avión, fuimos golpeados cuando subimos, cuando bajamos en Rawson nos sacaron las capuchas que llevábamos y había un cordón de guardia cárceles que nos recibieron a bastonazos, fuimos a unas celdas de aislamiento hasta que nos destinaron a un pabellón.

Nos vendan y nos atan en un lugar como si fuera una reja que estaba cerca de la entrada de la cárcel. De lo que recuerdo era personal penitenciario. Estuve hasta el 20 de mayo del 79 a disposición del PEN.

Estuve un tiempo más porque tenía una infracción a la ley de presentación al servicio militar, tenía prórroga por estudiante y cuando me sale la libertad del PEN me queda esa causa. Se envía un exhorto al juez y hasta que llega pasan unos dos meses.

Después tuve que hacer el servicio militar en Azul.

Abogado querellante Walter Larrea: Al momento en que intenta fugarse y pasa por la leñera ¿vio algún detenido fuera de la casa, estaqueado o en situaciones de tortura?

No esa noche, no.

Abogado querellante Walter Larrea: ¿La embarazada estaba como el resto de los detenidos?

Tenía libertad para moverse.

Juez Martín Bava: ¿Usted conocía a Patricia Chabat?

Sí, era compañera mía.

Juez Martín Bava: ¿Novia?

Sí.

Juez José Mario Triputti: ¿Quiere decir algo más?

Con respecto a lo que me ha pasado creo que he dicho todo pero sí quiero agradecer tener esta posibilidad de poder declarar. Los que sobrevivimos venimos a dar testimonio por los que no están y por los hijos, esta es la función nuestra, por la justicia y por la memoria.

Gustavo Alberto Tagliabue

Divorciado, tiene una hija de 23 años, jubilado por invalidez. Fue viajante. Vive en Río Colorado.

Fiscal Abel Córdoba: ¿Conocía a Patricia Acevedo?

Sí, era vecina mía, vivía a la vuelta de mi casa en calle Rodríguez. Ella vivía cerca de avenida Alem (...) calculo que teníamos prácticamente la misma edad. Conocía al padre y a la madre.

No teníamos amistad en común, no recuerdo.

A Patricia la dejé de ver un tiempo cuando me fui a estudiar y después no tenía noción de cómo era su movimiento o qué estaba haciendo o dónde estaba. Para mí fue una sorpresa enterarme del fallecimiento de ella.

No me enteré inmediatamente pero escuché que había habido una intervención militar en la ciudad de Bahía Blanca, las noticias se corrían rápido, y uno se entera por ahí.

A Claudia Rey sí, era compañera de colegio de mi hermana.

Patricia Taboada también era compañera de mi hermana. Patricia o Claudia vivían mucho en mi casa, una amistad con mi hermana que arranca en la primaria y termina en la secundaria. Conocí en el club de equitación a un militar de apellido González Chipont.

Podrían encontrarlo cuando iban a Toovack's...

González Chipont viene a casa por primera vez porque en la casa del frente vivía un señor que normalmente iba a comer, no sé si era el jefe o segundo jefe del V Cuerpo, cerraban la calle, venían patrullas y ponían soldados en la puerta de mi casa hasta que el señor se retiraba de comer. Después apareció y preguntó por un caballo, charlaba mucho con mi madre, tomaba un café y se iba. Uno en esa época trataba de no molestar porque no sabía cómo iba a reaccionar la otra persona.

Por ahí una reacción de violencia, uno lo había visto discutir en alguna casa en una competencia de equitación con el soldadito que le tenía el caballo y eso te demostraba que la violencia la tenía en el cuerpo.

Una vez tuve que ir a su casa porque estaba por llegar la esposa y él tenía una amiga en Bahía Blanca y había que sacar las cosas.

Creo que había armas. Fui y retiré una cuestión de la dama que estaba con él acá y me fui.

Abogado querellante Walter Larrea: Cuando fue a retirar las pertenencias ¿fue solo?

No, fui con mi madre por una cuestión que tenía que ordenar la casa para que no pareciera que había habido una amante.

Juez José Mario Triputti: Una persona que le hace ese favor es algo más que un conocido...

Fue un pedido que él le hace a mi madre, él venía a casa, tomaba un café charlaba con mi madre y nada más. Nos encontrábamos en el club de equitación del club Argentino y nada más.

Juez José Mario Triputti: ¿Usted sentía alguna obligación? ¿Podrían haber sido testigos del divorcio?

Sí. Lo entiendo perfectamente y estoy contestando.

Juez José Mario Triputti: No lo conozco a esa persona pero parece que de señor tiene poco...

La relación mía era de charla, cuando me pide eso se lo hago, quizás no tenía la madurez suficiente...

Abogada querellante Mónica Fernández Avello: ¿A qué club de equitación se refiere?

Al que estaba en ese momento en el Parque de Mayo. Hacía un tiempo ya que iba. Era poder cabalgar un poco...

Abogada querellante Mónica Fernández Avello: ¿Ahí lo conoció al capitán Ibarra?

Ahí lo conozco por intermedio de la mujer que era maestra mía, me encuentro con ella y me presenta a su marido que era Ibarra.

Abogada querellante Mónica Fernández Avello: ¿González Chipont formaba parte de la agrupación de Ibarra?

Supongo que sí.

Juez Jorge Ferro: En razón de la vinculación que tenía con González Chipont ¿nunca le hizo referencia respecto al caso de Patricia Acevedo?

Por eso dije que después en las noticias me enteré. En un momento estaban los señores tomando un refrigerio, en función de que con Patricia éramos vecinos lo único que les pedía a ellos era que no se hablara por una cuestión de respeto. Ahí se habló que había habido un operativo y que había muerto Patricia Acevedo. Me sorprendió y no quise saber más porque si estaban en charla eran capaces de hablar temas que a mí, por un respeto o un dolor, dije 'pido por favor que no me hables y me retiré'.

Traté de no preguntar.

Juez Jorge Ferro Detalle el operativo de seguridad en las casas cuando comía el militar.

La persona que vivía en la vivienda era Sánchez, gerente de una empresa. A quien custodiaban sería alguien de alto rango. No tengo idea, había solamente soldaditos. La casa de González Chipont era pasando el Tu y Yo, él me dio la llave para entrar en ese domicilio.

Juez Jorge Ferro: ¿Por qué no quería saber?

A lo mejor quizás porque si hubiera sabido algo le hubiera pegado el chiflido a Patricia. Me dio bronca no haberlo sabido, me jodió mucho.

Nos habíamos encontrado en un verano en Monte Hermoso, en la playa. Charlando ella manifiesta las charlas esas de la represión, 'tenemos que sacar a los milicos', y en un momento le digo '¿Patricia qué te está pasando?'. Me dice 'No Gustavo, es el momento de los jóvenes, del cambio'. Lo entendí porque ella pensaba así, la respeto. Estaba con un chico y después no la vi nunca más. De haber sabido algo, era una persona conocida, le hubiese dicho 'andáte'.

Eso debe haber sido en el verano del 76 señor porque vivía mi padre todavía.

Juez Jorge Ferro: Tendría que ser después de marzo si le dijo 'hay que sacar a los milicos'...

Pero en febrero había un gobierno democrático, hablaba de temas 'milico', 'político'. A mí nunca me había interesado la política. Y bueno... era su forma de pensar señor.

Bahía Blanca, 23nov11
Corresponsales del Equipo Nizkor

Donaciones Donaciones Radio Nizkor

Juicios en Bahía Blanca
small logoThis document has been published on 15Feb12 by the Equipo Nizkor and Derechos Human Rights. In accordance with Title 17 U.S.C. Section 107, this material is distributed without profit to those who have expressed a prior interest in receiving the included information for research and educational purposes.