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DERECHOS

14dic11


Sinopsis de la audiencia de 14dic11 en el juicio por crímenes contra la humanidad cometidos bajo control operacional del Comando V Cuerpo de Ejército con sede en Bahía Blanca


Comando V Cpo de Ejército
Audiencia del miercoles 14 de diciembre de 2011

La audiencia contó con la presencia de los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Bahía Blanca Jorge Ferro (de la Cámara Federal de Apelaciones de Mar del Plata); José Mario Triputti (del Tribunal Oral Federal de La Pampa), Martín Bava (juez federal de Azul) y el juez sustituto Oscar Hergott (del Tribunal Oral Federal Nº5 de Capital Federal).

Además, participaron el fiscal Abel Córdoba; la abogada Mónica Fernández Avello por la querella de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Nación y los abogados querellantes por familiares y la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, Diego Czerniecky. Por la defensa pública los doctores Gustavo Rodríguez, Alejandro Castelli y Leonardo Brond y los particulares Luís De Mira, Walter Tejada, Eduardo San Emeterio (desde Viedma por teleconferencia) y Mauricio Gutiérrez.

Se menciona que varios testigos estuvieron ausentes con justificación.

TESTIMONIOS

Daniel Callejas

Vive San Antonio Oeste.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿En el 76 dónde vivía?

- En Bahía Blanca.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Cuál era su actividad?

- En ese momento estaba desocupado, me dejaron cesante en 1975.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Cuál fue la causa?

- No recuerdo a qué hacía referencia la resolución de dejarme cesante.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Podría relatar su secuestro?

- El 10 de noviembre de 1976 estaba en mi trabajo, siendo las once se presentan personas de civil, eran cuatro o cinco. Soy conducido en un vehículo, estaba de manos atadas y vendado en un lugar que era como un patio. Después pasé a una habitación donde había colchones y estábamos todo el día.

Ahí estuve dos semanas, cuando me conducen en una camioneta carrozada y me dejan en un descampado atado y vendado. En ese momento aparece una patrulla que es del Ejército que lamenta no poder perseguir a los Montoneros que me tenían secuestrado. Me llevan al V Cuerpo, me recibe un oficial y me dice que voy a permanecer detenido porque no tenía documentos.

Ahí había un lugar grande, estuve cinco días, cuando me llevan hacia la Policía Federal. Ahí estuve un fin de semana y un lunes me sacan del calabozo y un oficial de la Policía Federal me lleva a una oficina donde hay un secretario de un juez que me toma declaración. Me exhibe en un escritorio panfletos y no llegaba a una docena de libros que reconozco. Me muestra libros de los cuales reconozco dos como propios cuando se hizo el allanamiento en mi domicilio yo no estaba ahí, estaba detenido. Uno de los libros tenía el sello de la biblioteca de la UNS.

Soy conducido a la Unidad 4 donde quedo detenido. El oficial Nuñez, que estaba cargo del pabellón de detenidos políticos, me lee algo del juzgado donde se me había aplicado la prisión preventiva. Se me pregunta en ese momento si elegía abogado defensor, como era imposible recurrir manifiesto decir que elijo el defensor público. En el 77 estoy en libertad, un poco después se me convoca a la Policía Federal donde un oficial me lee que se me otorga el sobreseimiento. Después no tuve más noticias de la causa.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Cuál era el domicilio de donde lo secuestraron?

- Gorriti y Viamonte.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Estando en el centro clandestino vio otras personas?

- Sí había más detenidos en el lugar que yo estaba. Una de las condiciones además de estar vendados y mantener silencio, no había contacto con los demás.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Pudo reconocer a alguien?

- No.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Recuerda cómo se llamaba el personal que actuaba en ese lugar?

- No, no recuerdo que haya diálogos en el lugar donde yo estaba.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Fue interrogado?

- Sí, una vez me preguntaban mi nombre de guerra. Se me conduce a la cama de tortura, me picanean y la única pregunta era "cuál es tu nombre de guerra".

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Estaba en algún lugar urbano?

- No le puedo precisar, la permanencia siempre fue con los ojos vendados. Cuando somos conducidos no se percibieron ruidos urbanos.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Fue sacado solo?

- Con otros detenidos.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿De ahí fue llevado a un cuartel militar?

- Sí.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Ahí ve a un secretario?

- No, ahí soy conducido a la Policía Federal y ahí es donde un supuesto secretario del juzgado me toma declaración.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Sabe su nombre?

- No.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Recuerda características físicas?

- No. Recuerdo que tendría 35 ó 40 años.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Se labró algún acta?

- Yo, no firme nada.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Había personal policial durante su declaración?

- No.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Le dijo cuál era el objetivo de esa diligencia?

- Sí, que se me había iniciado una causa por tener material subversivo. Nunca me dieron nada no hubo ninguna formalidad.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Usted le manifestó qué le había pasado?

- No, la declaración se resumió a que yo reconociera el material que me exhibía, que era mío. No se preocupó porque estaba ahí y de donde venía.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Qué pasó con las personas que fueron liberadas con usted, las volvió a ver?

- Sí, fueron sometidos a tribunal militar. Los volví a ver en la Unidad 4, estaban en el mismo pabellón.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Qué le vio realizar a Nuñez?

- Era el responsable del pabellón.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Luego de eso fue liberado?

- Fui liberado, soy citado a la Policía Federal y me dicen que se me había concedido el sobreseimiento provisorio sin perjuicios del avance la causa.

- Abogada querellante Mónica Fernández Avello: ¿Cuando estuvo en el centro clandestino escuchaba interrogatorios a otros detenidos?

- No.

- Abogada querellante Mónica Fernández Avello: ¿Había mujeres?

- No, le hablo de donde yo estaba.

- Abogada querellante Mónica Fernández Avello: Los momentos donde estaba ahí ¿fue atendido por un médico?

- No.

- Abogada querellante Mónica Fernández Avello: ¿Escuchó gente con dolencias?

- No recuerdo.

- Abogada querellante Mónica Fernández Avello: Posteriormente cuando va a Villa Floresta, ¿fue revisado por un médico?

- Sí, el ingreso fue normal.

- Abogada querellante Mónica Fernández Avello: ¿Usted no sabe cómo llegan esos libros al secretario?

- No, se hizo en el momento en que yo estaba detenido.

- Abogada querellante Mónica Fernández Avello: ¿Su familia le refirió algo?

- Si mi familia.

- Juez Jorge Ferro: ¿Le contó quiénes le hicieron el allanamiento?

- Jamás lo hablé con mi familia.

- Juez Jorge Ferro: ¿Militaba?

- Colaboraba en el sindicato de no docentes de la universidad, milité en agrupaciones universitarias hasta el 74.

- Juez Jorge Ferro: ¿Sabe de compañeros suyos que hayan sido víctimas?

- No recuerdo.

- Abogado defensor oficial Leonardo Brond: ¿Sabe el motivo por el que fue detenido Bohoslavsky?

- Sí. No voy a contestarle, no creo que sea relevante. Fue una conversación privada. Supuestamente este señor pertenecía a una organización subversiva.

- Abogado defensor oficial Leonardo Brond: ¿Sabe si Boholavsky tenía armas en su poder?

- (El juez Martín Bava interrumpe y dice que no hace lugar la pregunta. La fiscalía se opone a las preguntas que "se parecen a los interrogadores en centros clandestinos").

- Abogado defensor oficial Alejandro Castelli: Usted refirió que al momento de la audiencia le mostraron libros, ¿de que eran los libros?

- Fiscal Abel Córdoba: Es irrelevante la pregunta.

- Juez Martín Bava: ¿Recuerda los libros?

- Todos no, uno reconozco como propio, formaba parte de una colección de 36 libros que podríamos decir que eran de divulgación científica y cultural. De todos esos secuestran uno, después recuerdo otro de Rodolfo Puiggrós.

Ricardo Lapadat

- 56 años, divorciado, comerciante.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿En qué año hizo el servicio militar?

- En el 76 y 77, soy clase 55. Fue en Viedma en el distrito militar.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Qué funciones le asignaron?

- Fui soldado y chofer de un teniente coronel, creo que su apellido era Padilla.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Era el jefe de la unidad?

- Sí.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Participó de allanamientos?

- No recuerdo.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Sabe de un allanamiento a la familia Cévoli?

- No recuerdo.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Usted ha declarado en otros momentos?

- Creo que fue a hace 25 años.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Ante un juez?

- Sí, en un juzgado en Viedma.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Recuerda esa declaración?

- No recuerdo.

(El fiscal pide que se lea la foja 159 de la causa Chironi, en la que se refiere la participación en el allanamiento sobre la primera pregunta que se le hace. Se lee por secretaría. El testigo afirma que participó del allanamiento).

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Qué recuerda de eso?

- Está bien, lo que declaré en ese momento.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Qué recuerda hoy?

- Es muy vago, fuimos a la casa de… lo tengo como Chironi.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Qué ocurrió?

- El allanamiento no recuerdo.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Qué recuerda ahora?

- No recuerdo nada.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Usted mencionó a Goncálvez que portaba un arma?

- Por el paso del tiempo no recuerdo nada.

- Juez Martín Bava: ¿Y qué recuerda de esa instancia?

- Nada.

- Juez Martín Bava: Le recuerdo que se encuentra bajo juramento de decir verdad. ¿Como chofer de Padilla a dónde lo trasladaba?

- A Bahía Blanca y Bariloche. Iba al V Cuerpo, a nosotros nos daban franco.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Era habitual traslados de la policía de Viedma?

- Abogado defensor particular Eduardo San Emeterio: Es indicativa la pregunta.

- Juez Martín Bava: ¿Usted recuerda si su jefe iba a dependencias policiales?

- No recuerdo.

- Juez Martín Bava: ¿Al momento de declarar está sujeto a situación de miedo?

- No. no tengo miedo.

- Juez Martín Bava: ¿Recuerda algún hecho durante la última dictadura militar?

- No recuerdo nada.

- Abogado defensor particular Eduardo San Emeterio: ¿Recuerda qué vehículo conducía?

- Sí, un Ford Falcon. Había camionetas y camiones. Éramos cinco soldados.

Rodolfo Trujillo

63 años.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Usted ejerció su oficio de fotógrafo contratado por la Policía Federal?

- En pocas oportunidades fui solicitado por mis superiores para sacar fotos a la Policía Federal.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Recuerda la época?

- No.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Recuerda si era durante la última dictadura militar?

- Sí.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Quién lo convocaba?

- No recuerdo los nombres.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿En qué consistía la orden?

- Que vaya a sacar fotos a la cárcel, a la Policía Federal a veces o en la policía de Río Negro.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Recuerda a qué personas detenidas sacó fotos?

- Quiénes eran no, a personas si le he sacado alguna. A mí nadie me informaba nada.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿En qué condiciones estaban?

- En una oficina les sacaba las fotos.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Luego dónde revelaba esas fotos?

- En mi laboratorio las entregaba con los negativos a mi jefe y este se las daría a la Policía Federal.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Recuerda haber concurrido a un domicilio a algún allanamiento?

- No.

María de los Ángeles Migone

- Fiscal Abel Córdoba: Usted fue citada por el caso de Oscar Meilán y Vilma Real, ¿en 1976 los conocía?

- Sí, estudiábamos en la misma universidad.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Conoce los hechos que la afectaron?

- Sí. A través de los medios de comunicación y de la universidad, habían desaparecido.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿En qué fecha?

- No recuerdo.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Veía a Abelleira?

- Sí.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Hay alguna circunstancia que relacione a Abelleira con los Meilán?

- Hubo un operativo la noche anterior. Después al otro día me enteré del caso.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Esto se lo manifestó Abelleira?

- Siempre manifestaba que había operativos. Cada dos días había, ese día coincidió.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Esto se lo dijo un día antes?

- Quiero aclarar bien el operativo, no dijo que era hacia tal persona.

- Fiscal Abel Córdoba: El día que le dice que tiene operativo esa manifestación, ¿cuándo fue?

- Fue el día anterior.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Y luego del hecho le preguntó?

- No recuerdo. Lo que sí cuando preguntaba algo no me contestaba.

- Fiscal Abel Córdoba: De lo que conoce ¿la Policía Federal de Viedma hacía operativos y detenía personas que eran subversivas?

- No me consta, me consta que había operativos.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Estos operativos eran de madrugada?

- Desconozco.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Tuvo conocimiento de listas negras?

- Las listas en sí no las vi, esa fue la respuesta que obtuve de Abelleira. Que existían pero no las vi.

- Abogado defensor particular Eduardo San Emeterio: ¿Abelleira usaba la palabra operativo?

- Sí, era esa.

(El abogado defensor particular Eduardo San Emeterio pide que se le lea una declaración anterior de la testigo sobre el punto).

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Conoce al señor Retta?

- De nombre.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Qué relación tiene con Abelleira?

- De amistad íntima.

- Abogado defensor particular Eduardo San Emeterio: Usted dijo que conoció lo de Meilán por los medios y la universidad, ¿no escuchó comentarios de otro lado?

- No.

(El juez Martín Bava lee el párrafo de la declaración anterior y dice que la declaración es textual a la que hizo la testigo. El fiscal Abel Córdoba dice que el letrado se confundió de testigo).

- Juez Martín Bava: Usted expresó la palabra 'desaparecidos', ¿era común en las conversaciones con Abelleira?

- No, nosotros le decíamos, los que estábamos estudiando. Lo que recuerdo de él era hablar de personas investigadas. Yo le preguntaba si sabía algo y nunca tuve respuesta.

- Quiero agregar que en la declaración dije un operativo en Patagones. Y quiero decir que recuerdo esto como verdad.

Justo Pastor Arnaldi

59 años, vive en La Plata.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Usted en el 76 y 77 dónde revistaba?

- Yo revistaba en la infantería, pero me encontraba desde el 75 en el curso de la policía. En el 78 volví a infantería.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Frecuentaba comisarías?

- No, estaba en el taller.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Tiene conocimiento de la ofensiva de la lucha antisubversiva?

- No, lo que se escuchaba en la las noticias.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Tuvo contacto con algún familiar?

- No.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Tiene información sobre le caso Frers?

- No.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Sabe sobre alguna sepultura?

- No.

(Se le exhibe un expediente sobre el caso Frers. Dice: "No sé por qué está mi nombre ahí, mi firma está parecida").

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Sabe por qué esta su firma ahí?

- No, desconozco.

- Juez Jorge Ferro: ¿Le suena a algo?

- No, nunca participé de nada. No reconozco que sea, lo que está al costado no es mi letra. Lo que está de puño y letra no es mío.

- Juez Jorge Ferro: ¿Recuerda haber visto esa escritura?

- No.

- Juez Jorge Ferro: ¿Recuerda que en algún momento alguien haya derivado a usted a los familiares de esta persona?

- No.

- Juez Jorge Ferro: ¿Sus hermanos eran efectivos de la policía?

- Sí.

- Juez Jorge Ferro: ¿Pueden haber sido ellos?

- No. Sé que hacían guardia en el destacamento.

Carlos Samuel Sanabria

- Vive en Seattle, Estados Unidos. Es ingeniero civil.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿En el 76 dónde vivía?

- Vivía en Bahía Blanca.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Con quién vivía?

- Con mi esposa Alicia Partnoy y mi hija.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Trabajaba en algún comercio?

- Era vendedor en Cincotta, vendía ruedas.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Tenía actividad política?

- Sí, era de la JUP, tenía militancia, participaba y una posición en lo que pasaba.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Podría relatar la circunstancia de su secuestro?

- El 12 de enero de 1977 yo estaba en casa Cincotta, estaba vendiendo una rueda, en calle Yrigoyen al 100. Observo que personal militar en uniforme ingresa corriendo, eran más de diez con armas largas por algún motivo entraron y dieron como una vuelta por una entrada principal. Siendo paneles de vidrio los veo que van hacia el fondo y preguntan por mí.

Se me ordena tirarme al suelo, en ese momento había pocas personas en el lugar. Me toman, me llevan, voy cruzando la calle, veo dos camiones y un camión ambulancia. Veo y escucho la voz de mi esposa que ya estaba en la ambulancia y veo que tenía una cortadura en el pie, recuerdo su voz. Me doy vuelta, observo la cara del que era el jefe encargado de la sucursal, era Domingo Fera. Tengo grabada la expresión del rostro de consternación, de tristeza.

Grité y le pedí que llamen a mis padres, se me ordena entrar y que me acueste en esa ambulancia. Se me ordena que con mi remera me tape la cabeza. Era trasparente y vi algunas cosas. Puedo percibir que se me lleva al Batallón 181, había hecho el servicio militar en el 74, me había tocado estar en el Batallón 161, que no dependía del V Cuerpo pero dependía de autoridades del Ejército de Buenos Aires.

Mi función había sido trabajar y compilar mensajes que llegaban durante 24 horas que pasaban por la central de comunicaciones. Con otro soldado compartíamos la misma responsabilidad, eso se entregaba al oficial de turno. También me comunicaba con patrullas, una se llamaba Sicofe, ésta llevaba comida a soldados.

Volviendo a mi secuestro, eso me hace tener conocimiento de dónde estoy. Al llegar, más tarde, se me hace un interrogatorio. Si tengo participación política, no recuerdo detalles del diálogo. Había una máquina de escribir que tomaba datos y me dice "no te hagas problema ya vas a hablar". Al atardecer se me venda y me suben a un vehículo, recuerdo que se decían destinos que interpretaba que era un intento de desorientarme, hablaban entre ellos "vamos a Cerri, a White".

Llego a un lugar, me abren una tranquera. Pasan, siento que no es asfalto, llego a un lugar, no sé dónde estoy, y una voz muy baja dice que solamente puedo pedir, que si quiero algo tengo que decir 'señor' en voz alta. Solo podía pedir ir al baño y agua.

Puedo percibir que había personas al lado mío, están tiradas en el suelo. En una cuestión de momentos me retiran de ese lugar, fui a un recinto, me desnudan y me acuestan sobre un elástico de cama que es metálico. Me atan las manos como con algo de goma, me atan los tobillos y las manos. Siento que me introducen electrodos, en el escroto me pegan algo y empiezan a aplicarme electricidad en el cerebro y testículos, con una picana recorren mi cuerpo.

Yo sabía que se usaba este método de tortura para prisioneros pero no sabía lo qué se sentía. Uno siente que hay en su cerebro el motor de un camión, es el sonido que más fuerte he escuchado. Se excitan las células de los ojos, ves rayos azules. Se contraen los músculos de la cabeza, la garganta y no podes respirar y sentís ahogamiento, se contraen las mandíbulas y cuando pronuncias ciertas letras se expande por debajo de los molares y empieza masticar. Se cierra y en poco tiempo perdés la sensibilidad de la lengua. La sensación es que estas siendo castrado, el efecto es el miedo a la castración, es una impacto psicológico muy grande.

Una de las cosas que uno hace cuando dejan por un segundo de aplicarte electricidad es el ahogamiento pero me hacían preguntas y querían respuestas, si no les daba lo que querían me aplicaban electricidad. Si quería hablar tenía que abrir la mano derecha y lo hacía para poder respirar. Después pasan a otro sistema, me picanean la mano. Se me contrae y no la puedo abrir. En el interrogatorio me preguntaban si era montonero y si era ERP. Ellos querían que diga que era aspirante montonero si no decía eso era la respuesta equivocada. Querían enfocar en eso. Yo no lo era y no lo dije.

Se me preguntaba dónde estaba la impresora en mi casa. No existía esta máquina, yo entendía esa pregunta. Yo había aceptado, tiempo atrás, había acordado con compañeros, que en mi casa se instalara la máquina off set, era un método más eficiente donde publicar nuestras ideas sobre lo que pasaba. Esto me dio la idea de que tenían idea de mi participación en política pero también idea de cosas que no había hecho.

- Juez Martín Bava: ¿La máquina se instaló?

- No.

- Juez Martín Bava: ¿Por qué?

- No estoy seguro, puedo deducir simplemente, nunca existió la capacidad.

- Juez Martín Bava: ¿Usted estaba de acuerdo de poner esa máquina?

- Sí. Me dio la sensación de que me interrogaban lo tomaban como un grado relevante. Me entero por comentarios de mis suegros que cuando entraron en la casa vieron como que un pájaro carpintero hubiese estado en la casa.

Sabían mucho de con quién militaba, de cómo militábamos. Es la primera vez que soy parte de un proceso judicial. En este momento yo tengo la idea creo, de que había un hecho que no fue un error que se me secuestrara, había motivos objetivos de que eso ocurra. Yo era un militante peronista, izquierdista de la JP y yo llego a eso por cierto camino que me lleva a ese punto y me resisto a la dictadura militar y se me da el título de delincuente terrorista subversivo. Eso aparece en los documentos que firmo y creo que ese haya sido el aplicativo que se me dio.

Nací en Bahía Blanca, mi padre había sido abandonado de niño, le decían el Lento Sanabria. Papá era un suboficial de la marina, a los dos años de su vida su madre murió y quedó a cargo de su tío que era alcohólico. Él fue, en una oportunidad, dado a una familia y él hizo tanto lío que se lo devolvieron a mi tío.

Cuando tenía diez años recibí una carta que me pedía disculpas porque él llevaba el apellido de su madre. Y yo a los diez años tenía el criterio para decirle que era un gran honor ese apellido, lo que me hizo a mí recibir de mis padres de distintos orígenes, mi madre rica y mi padre pobre.

En el 71 o 72 ingreso a la UNS, elijo Ingeniería Civil, en una de las primeras clases voy al aula magna, me siento en la primera fila y una persona entra y se sienta al lado mío. Esa persona se llamaba Néstor Junquera, ha estado en La Escuelita. Lo conocía desde que tenía cinco años de edad a Junquera cuando me mude a la calle Urquiza y Salta con mis padres. En los primeros años, en esa casa la familia Junquera eran amigos. Mi mamá pone una sucursal de piano para enseñar.

Jugábamos, éramos como hermanos, eso se interrumpe cuando voy a Buenos Aires y la retomamos en la universidad.

Yo había desarrollado un rechazo a la iglesia católica por su rol en la sociedad, él me decía "esto está cambiando". Me decía que estaba el Concilio Vaticano y terminé tocando el piano en la iglesia.

Conocemos unas jóvenes, una de ellas era Alicia Partnoy y María González de Junquera. Compartíamos todo, Alicia era judía, yo el peor católico del mundo, Néstor era católico, era fundamental para él, era su fuente de formación. Tuvimos la capacidad de funcionar.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Las sesiones de torturas cuántas veces fueron?

- Fueron tres, la primera y la última son las más presentes. No sé cuantas horas duró. En un momento siento el estetoscopio y se da instrucción de que mi corazón está bien y lo que hay que hacer es subir el voltaje. Al terminar esa sesión recuerdo que me desatan las manos y trato de verificar si mis testículos están ahí, me confunde una cinta adhesiva que estaba colgando ahí y toco la cinta e interpreto que es la piel y pienso que fui castrado.

Se me lleva de regreso al lugar donde había ingresado primero. Había quedado en un estado bastante agotado, no sé cómo describirlo, no tenía fuerza para nada. Uno de los guardias me decía que no tome agua. Quedo ahí, percibo gente y cosas que ocurren alrededor mío, noto que hay muchas voces, muchas personas, no sé cuantos, noto que Alicia está ahí, escucho su voz. También noto que sus voces suenan jóvenes, muchachos jóvenes.

Había gente que rezaba. Había una cosa que me aterrorizaba, uno de esos muchachos parece que había perdido la razón, una de las cosas que ocurría eran que ese muchacho se levantaba, hablaba y decía que tenía sed y buscaba una canilla. Sentía que caminaba sin una dirección entonces tarde o temprano el guardia lo percibía, lo llevaba, se escuchaban gritos media hora después. Lo traían y no hablaba por muchas horas, estaba destrozado. Al día siguiente lo volvía a hacer, era sistemático y uno sabía lo que iba a pasar. Tenía dos objetivos uno era tomar agua y otro era un dibujo de su tesis.

Un día hay movimientos de gente, no sé quiénes son. Había una mujer que estaba no informada de la realidad en la que estaba.

Había dos personas que reconocía de apellido Machi, reconocí sus voces. Hay un momento donde era gente que conozco que había estado en la militancia. No tengo una participación activa y sistemática, no soy parte de alguna línea del peronismo hasta el 1975. Antes participaba de asambleas y manifestaciones. Era un simpatizante, conocí al Pelado Davit, hablábamos de política, me entero que lo habían encontrado colgado, lo habían castrado y le habían cocido la boca con alambre.

Hasta ese momento a mí nunca la violencia me había tocado tan de cerca. En un semana quedo abombado, estoy abrumado después de lo del Pelado Davit hizo que pensara en que tenía que hacer algo.

En ese momento adopto una actitud que tengo que hacer algo y me sumo. A partir de eso empiezo más asiduamente a relacionarme, a militar pero ya era peligroso

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Qué significaba peligros?

- Significaba que me pasara algo. No recuerdo cuánto tiempo pasó, pero es ahí donde empiezo a relacionarme con compañeros que empezamos a planificar panfletos y pintadas.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿A quién conoce en esta etapa?

- En algunos casos como yo los llamaba. En el caso de Nancy Cereijo ella me dice en el campo de concentración que ese es su nombre, pero cuando la veía en la calle era "La Rusa". Lo que hice fue, con una compañera que llamaba Elizabeth, una pintada en una pared y con otro no recuerdo el nombre. Hay otro compañero con el cual milité pero lo conocía como Víctor que es Principi. Yo, hay un momento que estoy con Víctor, esta él y yo solos, hacia el final de mi estadía en La Escuelita nunca hablamos, chasquemos las uñas. Intérprete que decíamos estoy con vos. A esa altura del partido era más un vegetal que otra cosa. Él estaba lastimado en los pies.

A medida que pasa el tiempo y fundamentalmente cuando ocurre que sacan gente para ejecutarlas. En mi opinión pienso que me iban a matar antes que a ellos, cuando observo que los mataron llego a la conclusión de que no hay otra salida.

La tortura afectó mi lengua y no pude comer durante semanas. Cuando me dieron la picana en la mano provocaron una quemadura, y se me infectó. Por lo que perdí el uso de mi mano.

En un momento llega otra gente, noto que había cambiado la rutina, escucho muchos pasos.

Después siento que la respiración de ellos cambia, parecía como que estaba durmiendo y los amordazan.

Pasa un tiempo y entonces llega el momento en que van a llevar a una de esas personas, una compañera. Noto que tiene que hacer el esfuerzo de levantar el cuerpo entre dos. Y salen, regresan para hacer lo mismo con Junquera y él está despierto, está amordazado y escucho los gritos de terror. Estoy atemorizado, congelado. No sabía si me tocaba. Hay un antes y un después, en parte porque yo había hablado con Braco, ellos creían que iba a la cárcel. Yo quería creer lo que me decían.

Un guardia traía una radio, creo que era de contrabando y cuando la prendían y escucho el noticiero que habían encontrado cuatro cuerpos en Cerri. No me dejó duda que esos compañeros eran los que habían sacado de ese lugar.

Yo llegué a la conclusión de que iba a morir, ese punto significo la muerte, como una redención. A partir de ese punto es como que mi mente entra en blanco, no siento nada, no siento más terror. Dejo de sentir, parezco un vegetal.

- Juez José Mario Triputti: ¿Cuánto tiempo estuvo en ese lugar de detención?

- Estuve desde el 12 de enero hasta mediados de abril. Tengo entendido que es el 15 de abril, no me consta.

- Juez José Mario Triputti: ¿La situación que describió perduró siempre así?

- Sí. Después en Villa Floresta estoy incomunicado dos meses. Ahí veo a mis padres y a Alicia. Sé que estuvo Víctor, también está la gente que estuvo aquí. Yo le decía Braco que había venido de Córdoba con su compañera Izurieta, le decíamos la Vasca y había dos bahienses que venían de Córdoba. Había un compañero al cual no escuché su nombre pero tenía una lastimadura en el pecho, recuerdo que alguien venía y le decía hay que apretar aquí y le decía 'grita no hay problema'. Estaba my mal.

Hay un día que uno de los guardias llega. Me hace sentar y me dice 'agarra el vaso, toma un trago'. Era vino dulce y me dice 'es la sangre de Cristo'. Lo hace sentar a Víctor y le dice lo mismo, el guardia estaba borracho, nos acuesta y grita 'pendejos'.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Recuerda cómo se denominaban guardias?

- Tío, Chiche, Turco, Loro, Perro, Zorzal, el Abuelo, creo a que a uno le decían el Peine.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Cuál era el rol del Tío?

- El tenía autoridad, un grado de autoridad, tenía discusiones, hablaba a veces con sus propios compañeros, otras con los detenidos. Sobre su visión del mundo, uno escuchaba que su rol iba más allá que simplemente ejecutar órdenes y llevarlas adelante. Tenía una actitud definida. Así es como yo lo vi al Tío.

También considero que el Turco y el Chiche tenían posiciones de dar órdenes. A veces se lo llamaba al Chiche y se le informaba que algo había ocurrido y después se decía cuál era la acción a llevarse. En un caso, tengo un sueño en el cual hablo, lo cual estaba prohibido, en ese momento escucho que alguien me dice quien está hablando y yo digo 'yo pero todavía estoy en parte en el sueño' y descubro dónde estoy. La persona que me descubre hablando trae a Chiche y él empieza a pegarme. Me pega, me pega, me pega. Hasta que llega un momento en que siento que algo entra por mi estómago, por el estómago bajo las costillas a mi izquierda y ese objeto pasa, no pasa la piel pero penetra, es contundente y lleva todo mi cuerpo hacia atrás. Eso me hace caer y no me puedo levantar más. Eso paró la paliza pero por varios días no pude estirar mi pie ni caminar.

En esa época orinábamos en un tarro, había comentarios que indicaban que había algo con mi orina, yo no lo podía ver, ellos me comentaban 'te dieron fuerte' yo no entendía todavía porqué. Al tiempo pude caminar mejor y aproximadamente un mes después de esa paliza tuve la primera oportunidad de las dos en que tuve una ducha. Se me saca la venda, el guardia se pone la capucha y se me indica que entre al baño. Pedí permiso para orinar y noto que mi orina es del color del café. El guardia indica que hay gente que es muy sucia, que defeca y no tira la cadena. Yo le indico, 'no, eso es mi orina'.

Me tomo la ducha, vuelvo a ser vendado. Al día siguiente o a los pocos días se me lleva a un lugar y hay una persona que lo primero que pregunta es 'están ajustadas las vendas, no me podés ver ¿cierto?'. Les da una receta para que me den antibióticos. No recuerdo por cuánto tiempo, si era uno a la mañana y otro a la tarde. Me prescribió 15 días de reposo que para mí fue uno de los absurdos de ese momento. No tenía pies ni cabeza pero ocurrió así.

Tuve otra ducha antes de salir de ese lugar. También oriné en esa circunstancia. Ha sido poco antes de yo haber salido del campo y ya no había sangre en mi orina.

- Juez Martín Bava: ¿Le comunican que va a salir?

- No, a mí y a mi esposa nos suben en un vehículo, probablemente por lo menos del tamaño de una 4x4, donde dos personas puedan caber donde van los pies en el asiento de atrás. Nos tiraron uno encima del otro, nos taparon con una manta. A los pocos minutos paran y dicen 'los matamos acá'. Supongo que querían divertirse porque realmente no había ninguna reacción por ninguno de nosotros. No puedo hablar por Alicia pero eso no significaba mucho para mí en ese momento. No reaccionamos.

Siguieron, hay un momento que nos pasean por un lugar céntrico, paramos en lo que parecen ser semáforos, ruidos de la vida normal, imagino que pasamos cerca de la plaza Rivadavia.

Nos hacen bajar en un lugar con ecos, puedo ver que hay baldosas. Pasamos un recinto, una persona nos ordena sentarnos y sacarnos las vendas. Se presenta como el oficial Nuñez de la unidad 4 del sistema penitenciario provincial y nos dice que éramos delincuentes terroristas subversivos y que por eso íbamos a pasar a disposición del PEN, etcétera. Hay un gran silencio, nosotros lo vemos a él sin reaccionar, él parece enojarse, golpea su palo de policía en la mesa, nos dice '¿no escuchan lo que les estoy diciendo?'. Me parece que Alicia dice 'negro vamos a vivir'.

Así somos trasladados a nuestras celdas donde yo permanezco por unos dos meses. Supongo que estamos ahí para esperar el momento para ejecutarnos. La primera vez que pienso que eso no va a ser así es cuando escucho mi nombre en los parlantes de la cárcel, ese día me informaron que había quedado por decreto a disposición del PEN.

El mes es abril. Recuerdo que estuve dos meses antes de que se me lleve con otros prisioneros. Mientras tanto la única persona con que estuve es otro prisionero común que me lleva la comida. Estoy en el pabellón de los presos políticos pero incomunicado en una celda.

Después me ponen con Pedro Belabedoba y estoy hasta el 22 de agosto cuando nos trasladan a Rawson. Yo voy esposado con otro prisionero de apellido Ruiz y muchos otros.

Hay una circunstancia, en el 2005 establecí -tengo un apendicitis- voy al hospital y me hacen un estudio y descubren un riñón que no funciona. Eso me hizo acordar la paliza recibida y la sangre que orinaba. El urólogo me dice que mi descripción es compatible con el hecho de que ahora tenga un solo riñón, eso se los puedo presentar.

- Juez José Mario Triputti: ¿En Villa Floresta cuando lo sacan del aislamiento sufrió algún tipo de vejamen físico?

- No al nivel del otro centro de detención.

- Juez José Mario Triputti: ¿Tenía asistencia médica?

- No recuerdo haber visto médicos en Villa Floresta.

- Juez José Mario Triputti: ¿Cuando llega es revisado?

- No, nunca vi un médico.

- Juez José Mario Triputti: ¿Fue visitado por algún enfermero?

- No.

- Juez José Mario Triputti: ¿Cómo se las arreglaba?

- El riñón ya no me dolía y la vista estaba nublada pero el efecto del problema en los ojos no fue permanente. En mis calzoncillos había una colonia de huevos de piojos. Pase horas destruyéndolos uno por uno.

- Juez José Mario Triputti: ¿Qué peso tenía?

- Bajé enormemente porque no pude comer por varias semanas dado el estado de mi boca. La primera vez que me vi a mí mismo en la primera ducha me costaba reconocerme. En Villa Floresta me llamaba la atención que había una especie de edema, del hecho de que uno adelgaza tanto sin hacer actividad que genera una especie de capa sobre los huesos que no se qué explicar.

- Juez José Mario Triputti: ¿Durante esos meses lo visitaba tocándole la puerta algún enfermero preguntando si necesitaba algo?

- No nunca ocurrió.

- Juez José Mario Triputti: ¿Si pedía a alguna persona enfermería?

- No se me ocurrió. Pensaba que tal vez estaba esperando para ser ejecutado.

- Juez José Mario Triputti: ¿Recuerda tener moretones al ingresar?

- Sé que tenía una marca en la nariz por la venda. No pudo sanarse hasta que se saca la venda, tenía una peladura. Había algunas marcas de los puntos donde me habían puesto la picana en esta mano. Estaba prácticamente curada pero quedó la decoloración en esos puntos.

- Juez José Mario Triputti: ¿Cuando va con los presos comunes tomó conocimiento si eran revisados por un médico si lo pedían?

- Nunca nadie me mencionó eso. No tengo ningún recuerdo de que alguien me haya dicho 'yo vi al médico'.

- En Villa Floresta en ningún momento recuerdo haber visto personal médico o haber sido llevado a una enfermería o que un enfermero venga a mí.

- Juez Jorge Ferro: ¿Usted estuvo en una celda de aislamiento?

- En una celda aislado. Sé que hay otras cárceles donde hay diferencia entre el calabozo y la celda normal... yo estaba solo en mi celda sin hablar con nadie excepto cuando pasa el plato.

- Juez Jorge Ferro: ¿Eran todos individuales?

- No, se compartían las celdas en la otra parte y además todos los días eran sacados una hora a caminar en grupo de a dos y ahí se podía hablar con otros detenidos de otras celdas.

- Juez Jorge Ferro: ¿El que lo derivó al otro pabellón fue Nuñez?

- No me consta que él haya tomado la decisión de pasarme, siempre me constó que él estaba a cargo. Él se aseguró de que me lo dijo, que estaba a cargo de mi estadía ahí. Es mi deducción de que cuando paso fue su orden pero no me consta.

- Juez Jorge Ferro: Antes de que lo trasladaran a Villa Floresta estuvo en un campo, ¿lo puede ubicar geográficamente?

- Uno de los factores que me ayudan más que geográficamente es un diálogo entre dos guardias en el cual escucho que están hablando de algo muy trivial, traer comida o algo así y ellos dicen la palabra Sicofe. En un momento se callan y yo interprete que habían dicho algo que no tenían que decir y yo el año anterior me había comunicado con el Sicofe y sabía que era un lugar donde rutinariamente se llevaban las meriendas. Escuché referencias al Tú y Yo, un hotel alojamiento que estaba en las cercanías, escuché trenes, vacas, vehículos en esa vecindad. Esas son las referencias que recuerdo en este momento.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Usted llegó a Villa Floresta con la misma ropa que había sido secuestrado?

- ...no sé...

- Fiscal Abel Córdoba: Le pregunto por el traslado a Rawson, ¿usted fue vendado?

- Sí.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Eso ocurrió dentro de la unidad penal 4?

- No recuerdo haber sido vendado adentro. Me acuerdo de haber estado todos juntos en lo que llamamos leonera. Ese es un recuerdo visual hasta ese punto, no recuerdo cuando salgo de allí. En ese momento no estábamos vendados.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Conoció si personal de la UP4 llegó a Rawson con ustedes?

- No me consta. No recuerdo quién participó de las fuerzas armadas.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Al ser secuestrado tenía una hija?

- Sí, mi hija Ruth Irupé. Ella estaba con su madre y yo desde ese momento hasta que la vi cuando me sacan de la celda para ver a mi familia no sabía cuál era su destino.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Qué edad tenía cuando lo secuestraron?

- Tenía 23 años y recuerdo al principio de mi estadía ahí cuando un guardia me dijo '¿qué edad tenés?', le dije 23 y me dijo nunca vas a tener 24.

- Abogado querellante Diego Czerniecky: ¿Recuerda más nombres de los que estuvieron en La Escuelita?

- Sí, el Ruso, Ponflaf creo que era el apellido. Algo así como Ianarelli, Nancy Cereijo, al Benja le decían a uno pero no puedo acordarme su apellido, a Elisabeth Frers, Principi estaba ahí... Tengo que decir Víctor y si hay alguna forma de completar con quién estaba ahí. Por supuesto estaba Alicia, no nombré pero sé que había una mujer embarazada que la hacían caminar alrededor de la mesa. Eso es lo que me puedo acordar en este momento.

- Abogado querellante Diego Czerniecky: También mencionó que es secuestrado por personal del Ejército y lo llevan al Batallón, ¿en esas horas dónde estuvo?

- Es el edificio principal del Batallón pero no puedo recordar si era una oficina u otra. Yo reconocía la fachada de ese edificio y sabía que estaba ahí.

- Salimos por fuera, dimos muchas vueltas y mencionaban distintos lugares. Uno de los que recuerdo es 'estamos yendo a Cerri' pero eso es lo que ellos dijeron. Yo no podía creer que alguien me dijera realmente a dónde vamos pero lo hacían. Recuerdo dar muchas vueltas y los barquinazos del coche en el último tramo.

- Abogado querellante Diego Czerniecky: ¿Vio al matrimonio Junquera en el centro clandestino?

- No, ellos no estaban ahí ya. Si estaban era en un lugar que no los podía percibir.

- Abogada querellante Mónica Fernández Avello: ¿Percibió que había varios lugares?

- Sí, considero que la mayoría de las personas que estuvieron ahí, no puedo definir quiénes eran porque estaban, solamente las que tenía conocimiento.

- Juez Martín Bava: Pero la pregunta es si percibió distintos lugares.

- Sí, siento que hay fundamentalmente dos cuartos y un lugar central. De ese lugar central para salir, algo que suena como una puerta tipo reja. Más allá de esa reja hay un lugar donde uno es torturado. También hay un lugar saliendo de todo eso donde hay letrinas donde nos llevaban en los momentos donde había más gente. Íbamos agarrados de la mano en fila. Desde ese lugar hasta las letrinas, en fila todos vendados. Hombres, mujeres, todos juntos.

- El paso desde enero hasta el 2 de abril hay cambios climáticos en ese período. Lo que considero un cambio de guardia también. En una palabra, un grupo de guardias es reemplazado por otro grupo. Ese nuevo grupo cuando llega decide que va a hacer algo acerca del olor que teníamos, de los piojos y hay un momento en que se nos lleva a un lugar exterior, se nos pone a todos en fila, se nos hace sacar la camiseta, con una manguera nos ponen agua en las axilas. Un guardia nos pone agua y otro nos rasura las axilas diciendo que era un método para que no tengamos tanto olor. El que condujo eso fue Chiche.

- Juez Martín Bava: Lugares... Estamos hablando de lugares, la letrina, la reja... ¿algo más?

- No me consta.

- Abogada querellante Mónica Fernández Avello: Desde donde estaba ubicado ¿escucha la tortura a otras personas?

- A veces se escuchaban gritos, pero no muchos detalles.

- Abogada querellante Mónica Fernández Avello: ¿Había mujeres?

- Sí.

- Abogada querellante Mónica Fernández Avello: ¿Pudo percibir si hubo abusos?

- Podía percibir comentarios pero no pude percibir acciones concretas. Comentarios de índole sexual, en los cuales uno espera escucharlos en una película porno pero no en un ambiente como ese, refiriéndose a mujeres, compañeras que estaban ahí.

- Juez Jorge Ferro: ¿Quién hacía los comentarios?

- Chamamé, escuché a uno que le decían Loro que un día me dijo a mí, se acercó a mi oreja y dijo 'yo te voy a hacer morder el polvo de la derrota'. Fue repugnante en ese sentido. A una compañera le dijeron 'aquí tenés una salchicha, te gusta la salchicha, probála'. Eso es la naturaleza de lo que escuché.

- Abogada querellante Mónica Fernández Avello: ¿En algún momento se pudo comunicar con su esposa en el centro clandestino?

- Muy parcialmente. En una ocasión se nos puso juntos para que hablemos y se nos dijo que nos iba a dejar solos. Yo aproveché para decirle a Alicia que había dicho todo lo que se podía decir. Mi intención era convencerla y convencer a los que nos estaban escuchando seguramente, de que no había ninguna necesidad de seguir torturándonos. Eso fue armado por el Laucha que nos prometió un ratito solos para que podamos estar juntos.

- Abogada querellante Mónica Fernández Avello: ¿Su familia hizo gestiones para saber el paradero de ustedes?

- Sí, es algo que sé porque ellos me lo dijeron. Presentaron pedidos, mi padre y el de Alicia, estaban desesperados y hablaron con un oficial que le mostró una firma mía que decía que había estado detenido y había sido liberado. Mi padre le dijo que ni borracho su hijo tenía esa firma.

- Creo que hubo un pedido a alguna autoridad, no sé si era la justicia militar, la índole de la autoridad.

- Abogada querellante Mónica Fernández Avello: ¿Después lo visitó algún juez?

- Jamás.

- Abogado defensor oficial Gustavo Rodríguez: Usted dijo por haber sido conscripto saber que el Batallón 601 dependía de una autoridad central.

- No dije eso o no quise decir eso.

- Juez Martín Bava: No la referencia fue que el Batallón dependía de la jefatura del Ejército.

- Abogado defensor oficial Gustavo Rodríguez: ¿De qué jefatura?

- Juez Martín Bava: Del V Cuerpo.

- Abogado defensor oficial Gustavo Rodríguez: Quería saber si conoce la autoridad de la que dependía.

- Lo que yo entendí, que no necesariamente corresponde con la realidad, es que hay un sistema de comunicaciones llevado por la jefatura central del Ejército y después cada cuerpo tenía su propio sistema. Yo estaba en el central.

- Abogado defensor oficial Alejandro Castelli: Usted dijo que en el año 2005 se definió su participación y después con la aclaración del presidente del tribunal dijo que se definió en el 75. No me quedó clara la participación en qué y en qué sentido se definió.

- Juez Martín Bava: Doctor, eso escapa en cierta medida a los hechos. Esa decisión de la participación del testigo es lo que lo motivó moralmente pero con los hechos no tiene nada que ver.

- Juez Jorge Ferro: O si no, ¿usted quiso decir que a partir del 75 toma una militancia en la JUP?

- Sí.

- Abogado defensor particular Mauricio Gutiérrez: ¿Recuerda el día justo de 1977 en que lo trasladaron a la U4?

- No.

- Abogado defensor particular Mauricio Gutiérrez: ¿Y la fachada que usted vio del Batallón de Comunicaciones?

- Lo que recuerdo...

- Juez Martín Bava: Doctor, especifique qué es lo que quiere que el testigo recuerde.

- Abogado defensor particular Mauricio Gutiérrez: Que la describa.

- Puedo indicar que cuando la vi la reconocí y que recuerdo haberla reconocido pero es algo que no he vuelto a ver desde 1974 hasta la fecha.

- Abogado defensor particular Mauricio Gutiérrez: ¿Usted dijo que estuvo en una unidad que llevaba el número 161?

- Ese es mi recuerdo pero no estoy totalmente seguro. Era un servicio que se ofrecía a todos los cuerpos.

- Juez Martín Bava: ¿Esa unidad estaba dentro del predio que se reconoce como la unidad en Bahía Blanca?

- Sí, estaba dentro de los predios del V Cuerpo de Ejército. Pero yo no iba a ese edificio al que me refiero sino a otro lugar.

- Juez Jorge Ferro: Dijo que su padre había hecho gestiones ante un militar, ¿quién era?

- Recuerdo haber escuchado el nombre Delme o Delmes.

- Juez Jorge Ferro: Cuando fue detenido en Cincota es llevado al Comando V Cuerpo, ahí lo interrogan formalmente dice. ¿Usted conoce la persona que lo interrogó?

- Deduzco que era un oficial pero no recuerdo haber visto sus jinetas. Creo que fue en el primer piso pero es muy vago, preferiría no especificarlo.

- Juez Jorge Ferro: ¿Quién lo ingresa al V Cuerpo?

- La misma persona que me secuestró, el mismo oficial.

- Juez Jorge Ferro: Lo interrogan una primera vez, lo dejan aguardando ahí mismo, ¿estuvo solo?

- No la veía a Alicia. En ese sentido sí estaba solo, no era un lugar muy privado tampoco. No recuerdo un calabozo o algo así, es más creo que me dieron una cena.

- Juez Jorge Ferro: ¿Tenía custodia?

- Estaba sentado, no podía dialogar. Me dijeron 'siéntese ahí', no recuerdo en qué momento me ponen la venda. No puedo acordarme detalles.

- Juez Jorge Ferro: Después lo vuelven a interrogar cuando le dicen ya vas a hablar.

- En la primera vez cuando terminan de escribir me dicen 'ya vas a hablar'. Después fui a La Escuelita.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Los guardias le decían La Escuelita?

- Sí, nos dijeron que estábamos en La Escuelita.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Le consta que pasó con la embarazada?

- Solo que ella deja de caminar. Cuando estoy en La Escuelita, no percibo o veo un bebé, el parto no lo escuché, no me queda constancia.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Supo si ocurrió?

- Sí lo sé por comentarios que me hizo mi compañera en la cárcel antes de que salga de allí. Me dijo que era un varoncito, recuerdo eso pero no estoy seguro...

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Conoció a Carlos Ilacqua?

- Sí, era uno de mis compañeros en Bahía Blanca. Si bien no teníamos una militancia conjunta. Todo era muy esporádico, muy desparramado, no recuerdo haber hecho nada en particular -haber pintado o panfleteado-... sí lo recuerdo en el centro de detención. Él estaba ahí.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿En algún momento le preguntó a Nuñez sobre el destino de las personas secuestradas?

- Sí, había un compañero que le decían Batata, y él me dijo 'lo hicimos puchero', esa fue su broma. Le pregunté por Néstor y no me dijo nada. No recuerdo si se rió pero era un comentario jocoso.

- Abogada querellante Mónica Fernández Avello: ¿Sabe cuál fue el destino de Batata?

- No tengo idea.

- Abogada querellante Mónica Fernández Avello: ¿Conoció una joven de apellido Romero?

- El apellido me resulta muy familiar pero en este momento no puedo decir que la recuerde. El nombre es totalmente familiar pero no puedo asociarlo a una cara.

- Fiscal Abel Córdoba: ¿Cuáles fueron las consecuencias posteriores de todo lo que relató?

- No sé por dónde empezar. La primera consecuencia fue el padecimiento de mis padres y de los de mi esposa cuando no sabían que estábamos vivos. Siendo padre creo que comprendo mejor lo que uno siente cuando uno no sabe qué pasa con un hijo. Mi madre era emocional, muy sensible, era diabética. Una de las cosas que hizo fue no cuidarse más.

A mi madre nunca la pude ver en libertad. Me separaron para siempre de ella. Habiendo salido al exterior quisimos vernos, que mis padres pidieran el pasaporte. A mi madre en los siete meses que le quedaron de vida nunca le llegó el pasaporte. Un día tuvo un derrame interno y así se nos fue.

Mi padre... me mandaba cartas diciéndome que escuchaba las puertas movidas por el viento y pensaba que era mamá.

Mi padre se quedó solo, mi padre era huérfano y no tenía hermanos. Él vivía en Bahía Blanca, mi pareja se destrozo, mi ex compañera se fue a Washington DC y ahora tenemos una familia en la que tengo mi padre en Bahía Blanca, mi esposa en Los Ángeles.

- Juez Martín Bava: ¿Y su hija?

- Pasé a ser un padre en los veranos. Traté de retomar mi relación de padre lo mejor que pude. A los 14 años decidimos que ella tenga la experiencia de ser mi hija vivir conmigo. A mi padre lo traje conmigo en 1995 hasta su fallecimiento el 3 de marzo de 2010. Murió en mis manos en Seattle, él siendo un criollo aceptó el desarraigo de su pueblo simplemente por lo que para mí representaba la separación de mi hija y de mi padre, jamás se quejó de eso y tuve el privilegio de estar con él hasta el último aliento y cuidarlo. Algo que sé que muchos compañeros no pudieron hacer.

- Abogado defensor oficial Leonardo Brond: Al inicio de su testimonio dijo que reconoció en el centro de detención donde estuvo la voz de Alicia y luego la de Macki. Posteriormente mencionó a Nancy Cereijo, a Braco y a Nancy Izurieta. Al principio dijo que reconoció solamente la voz de Alicia y Macky y después abundó en otros nombres. Eso solamente no me quedó claro.

- Estoy hablando de cosas que ocurrieron en distintos momentos. La voz de Macky y Alicia son las voces que reconozco en la primera semana.

- Juez Martín Bava: ¿De qué forma los reconoció?

- Principalmente por la voz. Yo nunca tuve militancia específica con Macky, no lo veo pero reconozco.

- Juez Martín Bava: ¿Quiere decir algo más?

- Yo he sido, la forma en que he vivido este proceso me ha afectado en lo emocional y psicológico, he tenido la capacidad de recuperarme, fue muy difícil pero gracias un montón de personas que me ayudaron, quiero expresar mi agradecimiento en primer lugar a lo más grande que ha dado esta Nación que son las Madres de Plaza de Mayo porque fue la primera vez que no estaba solo, que alguien estaba tratando de protegerme. A los compañeros con que compartí la prisión y a los que ya no están.

Siempre en cada posibilidad que hubo de darnos aliento siempre estuvo ese cariño que recibí en la cárcel, siempre estuve convencido que si había un momento en que yo gritaba 'compañero me están matando' todos iban a agarrar un jarro y hacer ruido. Supe que los compañeros de todas las expresiones ideológicas que estaban ahí llegaron a ser mi familia. Hablo de la unidad de gente que comparte valores esenciales de dignidad y de humanidad, ellos me ayudaron a recuperarme. Y ahora esto que está ocurriendo me llena de orgullo y siento que el pueblo argentino me está dando la dignidad que siempre, que ningún ser humano debe perder. Jamás.

Bahía Blanca, 14dic11
Corresponsales del Equipo Nizkor

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