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05ago08


Texto completo de la sentencia condenatoria por "crímenes contra la humanidad" en el caso del Regimiento de Infantería Núm. 9


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USO OFICIAL
Poder Judicial de la Nación

En la ciudad de Corrientes, Capital de la Provincia del mismo nombre, República Argentina, a los cinco días del mes de agosto del año dos mil ocho, se reúne y constituye en la sala de acuerdos y deliberaciones del Cuerpo, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Corrientes, integrado por sus miembros titulares, los señores Jueces de Cámara, doctor VÍCTOR ANTONIO ALONSO y doctora LUCRECIA M. ROJAS de BADARÓ, el Sr. Juez de Cámara Subrogante doctor CARLOS ADOLFO NAVARRO, bajo la Presidencia del primero de los nombrados y asistidos por el Secretario doctor MARIO ANÍBAL MONTI, para dictar sentencia en la causa caratulada: “NICOLAIDES Cristino, DE MARCHI Juan Carlos, BARREIRO Rafael Julio Manuel, LOSITO Horacio, PÍRIZ Carlos Roberto, REYNOSO Raúl Alfredo p/sup. asociación ilícita agravada en concurso real con los delitos de privación ilegal de la libertad agravada, abuso funcional, aplicación de severidades, vejaciones, apremios ilegales y de tormentos”, expediente Nº 460/06, en la que intervienen como Fiscales ante el Tribunal el doctor GERMÁN WIENS PINTO, el doctor FLAVIO FERRINI, y el doctor JORGE AUAT, en representación del Ministerio Público Fiscal; los señores abogados doctor RAMÓN CELESTINO LEGUIZAMÓN y doctor DIEGO JESÚS VIGAY por la representación de la Comisión de Derechos Humanos de Corrientes y de los querellantes: Juan Crisóstomo Vargas, Valentina Alegre de Vargas y Eduvigis Olimpia Vargas padres y hermanos de JUAN RAMON VARGAS y Ramón Domingo Artieda, hermano de RÓMULO GREGORIO ARTIEDA; el doctor MARIO FEDERICO BOSCH y el doctor DANIEL DOMÍNGUEZ HENAÍN, en representación de la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación; los señores abogados defensores, doctor JORGE EDUARDO BUOMPADRE y doctor EDUARDO SINFORIANO SAN EMETERIO, ambos por la defensa técnica de DE MARCHI y BARREIRO; el doctor VICTOR ALFREDO ROSS y el doctor ALEJANDRO RAÚL MENDOZA por la defensa técnica de REYNOSO; de los señores Defensores Oficiales doctor GONZALO JAVIER MOLINA y doctor MARTIN ANDRÉS GESINO por la defensa técnica de LOSITO y PÍRIZ; y los imputados JUAN CARLOS DE MARCHI, DNI Nº 4.530.525, argentino, de ocupación militar retirado, nacido el 23/11/945 en la ciudad autónoma de Buenos Aires, hijo de Juan Carlos De Marchi (f) y de María Elisa Gayen de De Marchi (f), domiciliado en calle Santa Fe Nº 403 de esta ciudad; HORACIO LOSITO, DNI Nº 8.604.947, argentino, de ocupación militar, nacido el 03/08/951 en la Capital Federal, hijo de Domingo Losito (f) y de Aída Bootz (f), domiciliado en calle Juramento Nº 2066, 5to. Piso, Dpto. “B” de la ciudad autónoma de Buenos Aires; RAFAEL JULIO MANUEL BARREIRO, DNI Nº 10.963.730, argentino, de ocupación militar, nacido el 21/04/953 en la Capital Federal, hijo de Julio Manuel Barreiro y de Magalí de Madariaga, domiciliado en casa Nº 3 del Barrio Militar de Monte Caseros (Pcia. de Corrientes); CARLOS ROBERTO PÍRIZ, DNI Nº 4.640.494, argentino, de ocupación militar retirado, nacido el 12/01/945 en la localidad de Puerto Bermejo (Pcia. de Chaco), hijo de José Argentino Píriz (f) y de Lina López de Píriz (f), domiciliado en Barrio Santa Rosa, Monoblock 11, Dpto. 2do. “E” de esta ciudad; RAÚL ALFREDO REYNOSO, DNI Nº 8.333.452, argentino, de ocupación retirado de Gendarmería Nacional, nacido el 16/06/950 en la ciudad de La Plata (Pcia. de Buenos Aires), hijo de Raúl Rufino Reynoso y de Dora Pes, domiciliado en calle Sarmiento Nº 296 de la ciudad de San Ramón de la Nueva Oran (Pcia. de Salta). La deliberación se inició el día 5 de agosto de 2008 a la hora 11:00, continuando hasta el día 6 de agosto de 2008 a la hora 12:00, en que el Tribunal tomó en consideración y se expidió sobre las siguientes:

Cuestiones:

Primera: ¿Existen nulidades que deben ser declaradas en esta causa? ¿Están probados los

hechos y la participación de los imputados?

Segunda: ¿Qué calificación legal cabe aplicar y en su caso qué sanción corresponde?

Tercera: ¿Corresponde la imposición de costas y regulación de honorarios profesionales?

A la primera cuestión, los señores Jueces de Cámara dijeron:

El día 5 febrero de 2008 tuvo inicio el debate en la presente causa con la lectura del Requerimiento Fiscal de elevación de la causa a juicio que luce a fs. 2980/3004, y que fuera suscripto por el Sr. Fiscal Federal de Primera Instancia, Dr. Flavio Adrián Ferrini.

Que la pieza jurídica de mención circunscribe la plataforma fáctica que fuera objeto del contradictorio, y en virtud de la misma se realizan las siguientes imputaciones, por ser penalmente responsables:

Respecto de JUAN CARLOS DE MARCHI, ser jefe de la asociación ilícita agravada prevista por el art. 210 bis del Código Penal, imputándole en calidad de coautor mediato responsable los delitos de privación ilegal de la libertad agravada en concurso real, diez veces reiterados, art. 142 incs. 1 y 5 en función del art. 55 del Código Penal según Ley 14.616. Los delitos en cuestión se imputan en concurso real en perjuicio de Juan Ramón Vargas -persona que continúa desaparecida-, José Pedro Almirón, Jorge Trainer, Gladis Meza Herrero de Trainer, José Luis Núñez, Miguel Ángel Miño, Rogelio Domingo Tomasella, José Arnaldo Gómez, Martha Angélica Álvarez, Ramón Villalba y Hugo Bernardo Midón. Además -y también como coautor-, mediato de los delitos de abuso funcional, aplicaciones de severidades, vejaciones y apremios ilegales, art. 144 bis incs. 1 y 3 del Código Penal y aplicación de tormentos, en concurso real cuatro veces reiterado, art. 144 ter. párrafo 1° del Código Penal, cometidos en perjuicio de José Pedro Almirón, José Luis Núñez, Miguel Ángel Miño, Martha Angélica Álvarez y Ramón Villalba.-

Respecto de HORACIO LOSITO, ser miembro de la asociación ilícita agravada prevista por el art. 210 bis del Código Penal, imputándole en calidad de autor los delitos de privación ilegal de la libertad agravada en concurso real, diez veces reiterados, art. 142 incs. 1 y 5 en función del art. 55 del Código Penal según Ley 14.616. Los delitos en cuestión se imputan en concurso real en perjuicio de Juan Ramón Vargas -persona que continúa desaparecida-, José Pedro Almirón, Jorge Trainer, Gladis Meza Herrero de Trainer, José Luis Núñez, Miguel Ángel Miño, Rogelio Domingo Tomasella, José Arnaldo Gómez, Martha Angélica Álvarez, Ramón Villalba y Hugo Bernardo Midón. Además -y también como autor-, de los delitos de abuso funcional, aplicaciones de severidades, vejaciones y apremios ilegales, art. 144 bis incs. 1 y 3 del Código Penal y aplicación de tormentos, en concurso real cuatro veces reiterado, art. 144 ter. párrafo 1° del Código Penal, cometidos en perjuicio de José Pedro Almirón, José Luis Núñez, Miguel Ángel Miño, Martha Angélica Álvarez y Ramón Villalba.-

Respecto de JULIO RAFAEL MANUEL BARREIRO, ser miembro de la asociación ilícita agravada prevista por el art. 210 bis del Código Penal, imputándole en calidad de autor los delitos de privación ilegal de la libertad agravada en concurso real, trece veces reiterados, art. 142 incs. 1 y 5 en función del art. 55 del Código Penal según Ley 14.616. Los delitos en cuestión se imputan en concurso real en perjuicio de Rómulo Gregorio Artieda -que al momento de radicación de la causa en este Tribunal continuaba desaparecida-y Juan Ramón Vargas -persona que continúa desaparecida-, José Pedro Almirón, Jorge Trainer, Gladis Meza Herrero de Trainer, José Luis Núñez, Miguel Ángel Miño, Zoilo Pérez, Eduardo Ferreyra, Rogelio Domingo Tomasella, José Arnaldo Gómez, Ramón Aguirre, Martha Angélica Álvarez, Ramón Villalba y Hugo Bernardo Midón. Además -y también como autor-, de los delitos de abuso funcional, aplicaciones de severidades, vejaciones y apremios ilegales, art. 144 bis incs. 1 y 3 del Código Penal y aplicación de tormentos, en concurso real cinco veces reiterado, art. 144 ter. párrafo 1° del Código Penal, cometidos en perjuicio de José Pedro Almirón, José Luis Núñez, Miguel Ángel Miño, Ramón Aguirre, Martha Angélica Álvarez, Ramón Villalba y Hugo Bernardo Midón.-

Respecto de CARLOS PÍRIZ, ser miembro de la asociación ilícita agravada prevista por el art. 210 bis del Código Penal, imputándole en calidad de autor los delitos de privación ilegal de la libertad agravada en concurso real, trece veces reiterados, art. 142 incs. 1 y 5 en función del art. 55 del Código Penal según Ley 14.616. Los delitos en cuestión se imputan en concurso real en perjuicio de Rómulo Gregorio Artieda -que al momento de radicación de la causa en este Tribunal continuaba desaparecida-y Juan Ramón Vargas -persona que continúa desaparecida-, José Pedro Almirón, Jorge Trainer, Gladis Meza Herrero de Trainer, José Luis Núñez, Miguel Ángel Miño, Zoilo Pérez, Eduardo Ferreyra, Rogelio Domingo Tomasella, José Arnaldo Gómez, Ramón Aguirre, Martha Angélica Álvarez, Ramón Villalba y Hugo Bernardo Midón. Además -y también como autor-, de los delitos de abuso funcional, aplicaciones de severidades, vejaciones y apremios ilegales, art. 144 bis incs. 1 y 3 del Código Penal y aplicación de tormentos, en concurso real cinco veces reiterado, art. 144 ter. párrafo 1° del Código Penal, cometidos en perjuicio de José Pedro Almirón, José Luis Núñez, Miguel Ángel Miño, Ramón Aguirre, Martha Angélica Álvarez, Ramón Villalba y Hugo Bernardo Midón.-

Respecto de RAÚL ALFREDO REYNOSO, ser miembro de la asociación ilícita agravada prevista por el art. 210 bis del Código Penal, imputándole en calidad de autor los delitos de privación ilegal de la libertad agravada en concurso real, trece veces reiterados, art. 142 incs. 1 y 5 en función del art. 55 del Código Penal según Ley 14.616. Los delitos en cuestión se imputan en concurso real en perjuicio de Rómulo Gregorio Artieda y Juan Ramón Vargas -personas que al momento de radicación de la causa en este Tribunal continuaban desaparecidas-, José Pedro Almirón, Jorge Trainer, Gladis Meza Herrero de Trainer, José Luis Núñez, Miguel Ángel Miño, Zoilo Pérez, Eduardo Ferreyra, Rogelio Domingo Tomasella, José Arnaldo Gómez, Ramón Aguirre, Martha Angélica Álvarez, Ramón Villalba y Hugo Bernardo Midón. Además -y también como autor-, de los delitos de abuso funcional, aplicaciones de severidades, vejaciones y apremios ilegales, art. 144 bis incs. 1 y 3 del Código Penal y aplicación de tormentos, en concurso real tres veces reiterado, art. 144 ter. párrafo 1° del Código Penal, cometidos en perjuicio de Miguel Ángel Miño, Jorge Trainer, Rogelio Domingo Tomasella e Higinio Miño.

Que la formulación acusatoria fiscal refiere que desde las Fuerzas Armadas de nuestro país se gestó un plan secreto que si bien mantuvo un ordenamiento jurídico para la lucha contra la criminalidad común, utilizó otro ordenamiento anormal que operaba clandestinamente para ejecutar desde el Estado la destrucción de un supuesto enemigo que estaba dentro de la población civil. En el año 1975 durante la vigencia del entonces gobierno constitucional se dictaron los llamados decretos de aniquilamiento, el decreto N° 261/75 que disponía el accionar del Ejército en la provincia de Tucumán, posteriormente los decretos 2770/75, 2771/75 y 2772/75 extendieron la participación de las Fuerzas Armadas en la lucha antisubversiva a todo el país, disponiendo la Directiva 404/75 dictada por el Ejército el 28/10/75 entre otras cuestiones que los detenidos debían ser puestos a disposición de los poderes Judicial o Ejecutivo. Sin embargo, a partir del golpe de Estado producido el 24 de marzo de 1976 -incluso antes-se sucedieron de forma sistemática y reiterada la comisión de innumerables delitos de lesa humanidad en el marco de un sistema ilegal de represión de los opositores al régimen alejado de toda norma jurídica.

El marco normativo que continuó en vigencia luego del 24 de marzo de 1976 autorizaba a la detención del sospechoso, alojarlo ocasional y transitoriamente en una unidad carcelaria o militar, e inmediatamente disponer su libertad o puesta a disposición de la justicia civil o militar, o bien del Poder Ejecutivo. En contraposición, ha sido demostrado en el Juicio a las Juntas Militares que si bien las Fuerzas Armadas contaban con los medios legales y lícitos para el apresamiento y juzgamiento de los responsables de ilícitos que se cometieran, se operó de manera clandestina e ilegal, para lo cual todas las fuerzas de seguridad del país, Gendarmería Nacional, Prefectura Naval, Policía Federal Argentina y las distintas policías provinciales quedaron subordinadas operacionalmente a las Fuerzas Armadas. Aún cuando la pena de muerte estaba legalizada en la Argentina, en todo el período 1976 a 1983 no se aplicó la misma como consecuencia de una sentencia.

Como parte de la lucha antisubversiva dentro de la división territorial en zonas, subzonas y áreas, la ciudad de Corrientes quedó ubicada dentro de la Zona de defensa II a cargo del Cuerpo de Ejército II con asiento en Rosario, comprendiendo su jurisdicción las provincias de Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos, Chaco, Formosa y Misiones. Existían a su vez 4 subzonas y 25 áreas. La ciudad de Corrientes (con los departamentos de Capital, San Cosme, San Luis del Palmar, Empedrado, Saladas, Bella Vista, Lavalle, Goya y Esquina) estaba en la subzona 23 (2/23) con jurisdicción también en las provincias de Misiones, Chaco y Formosa.

La ciudad de Corrientes estaba incluida en el área 231, y dentro de ella los imputados conformaron un grupo de tareas en el cual actuaron para privar ilegalmente de la libertad ambulatoria a individuos, llevarlos a lugares de detención clandestinos donde se les aplicaba tormentos y torturas en forma sistemática, llegando evidentemente a la eliminación física.

La actividad del grupo de tareas implicaba el control sobre la Jefatura de la Policía de la provincia, Alcaldía y Brigadas de Investigaciones, otras dependencias como Santa Catalina, Sección de Gendarmería Nacional, Delegación local de la Policía Federal, y otras dependencias militares y el Galpón del Casino de soldados del Regimiento de Infantería 9 donde se mantenían alojadas clandestinamente personas detenidas en forma ilegal.

Para llevar a la práctica el plan clandestino contra la subversión se recurrió a estructuras militares existentes, organizadas en grupos de tareas integradas entre otros por los imputados, con apoyo permanente de la Compañía Comando y Servicios del Regimiento de Infantería 9. Los imputados actuaron con gran discrecionalidad, efectuaron secuestros, interrogatorios bajo tormento a detenidos, y los sometieron a regímenes inhumanos de vida, manteniéndolos en cautiverio hasta decidir el destino final de las víctimas, su ingreso al sistema legal (Poder Ejecutivo Nacional o la Justicia), la libertad o la eliminación física.

Se plantea la autoría mediata a través de la utilización de una estructura organizada de poder como manera de captar la participación de los imputados en los hechos masivos de represión y exterminio desplegados por la maquinaria criminal enquistada en la estructura militar. En ese sentido, por las funciones que desempeñaban dentro de la estructura para el cumplimiento del plan represivo, tenían el dominio del hecho a través del dominio de la voluntad de quienes lo ejecutaron directamente. También deben responder como coautores quienes realizaron los hechos conjuntamente de acuerdo al reparto funcional de tareas, y como autores directos quienes lo ejecutaron de propia mano.

En concreto los hechos que se imputan a los acusados son los siguientes:

  • 1.- Privación ilegítima de la libertad, aplicación de tormentos y desaparición forzada de Rómulo Artieda, secuestrado el 14 de mayo de 1977 en la estación de trenes de Burzaco, provincia de Buenos Aires, y que fuera visto en el Centro clandestino de detención que funcionaba en el Ex Regimiento 9 de Infantería, según testimonios de Jorge Hugo Trainer (fs. 74/76 vta.) y de Ramón Aguirre (fs. 678 y vta.), ambos señalan haber cruzado palabras con Artieda.

  • 2.- La privación ilegítima de la libertad y aplicación de tormentos de Jorge Hugo Trainer, detenido el 4 de septiembre de 1976 a la hora 10:30 aproximadamente en la finca sita en calle San Juan 957 de esta ciudad por un grupo vestido de civil y otros con uniformes militares, identificando entre ellos al capitán De Marchi y a Reynoso. Al revisar la casa en la que estaba y encontrarse una importante suma de dinero se lo interroga sobre si el mismo pertenece a Montoneros. Es llevado a la Jefatura de Policía donde en la parte superior es golpeado mientras lo vuelven a interrogar. Alrededor del 10 de octubre es llevado al R I 9 donde es ingresado a un galpón de madera de color gris, que mirando a la Avenida 3 de abril estaba de forma perpendicular. Allí es vendado y luego de estar unos 10 días en el galpón es llevado en un patrullero de Gendarmería Nacional junto a Arnaldo Gómez a dependencias de Gendarmería, 45 días mas tarde recupera su libertad. El 23 de diciembre se le comunica que se lo iba a detener por lo cual se presenta junto a su novia en Gendarmería Nacional, esa misma noche es trasladado al R I 9 de esta ciudad donde es ubicado en el galpón en que estuviera anteriormente, lugar en el que permanece vendado hasta el 7 de enero de 1977; en este lapso de tiempo fue sometido a golpes de puño, los que cree fueron propinados por De Marchi y Losito o Barreiro; recibiendo diversos vejámenes que describe. Posteriormente es llevado a Gendarmería y traído nuevamente al R I 9 a fines de mayo donde es vendado, colocado en el galpón por tercera vez y esposado. Allí en el galpón fue colgado esposado a una ducha desde arriba parado sobre una silla invertida, siendo descolgado por la noche. De ese sitio es sacado un día antes del 20 de junio o 9 de julio de 1977 y llevado a la Alcaidía desde donde es liberado en el mes de abril de 1978. Transcurridas dos semanas es nuevamente detenido con la excusa de una desinteligencia entre el Comando y el Área 231, llevado a la Alcaldía y pasado a un lugar con presos políticos. Recupera su libertad en el año 1978, no pudiendo determinar si el día anterior o el mismo día en que Argentina jugaba al fútbol contra Italia. Continuó bajo libertad vigilada hasta que en el año 1980 le otorgaron la libertad definitiva. Relata que mientras estuvo detenido se lo mantuvo atado a la cama, esposado al suelo, arrodillado por horas esposado atrás, haber recibido golpes eléctricos con picana manual para ganado e incluso haber sido obligado a tener una granada en su mano mientras le pegaban con un cinto haciéndolo saltar para que se cansara.

  • 3.- La privación ilegítima de la libertad agravada y aplicación de tormentos de Ramón Aguirre, detenido el 10 de abril de 1976 en Gdor. Virasoro, provincia de Corrientes, debido a ser dirigente gremial de los Sindicatos de la alimentación y de obreros rurales; fue trasladado a la Alcaldía de Santo Tomé en junio de 1976 y a mediados de febrero de 1977 a Resistencia previa escala en la Alcaldía de Corrientes, siendo alojado hasta mediados de abril de 1977 en la Brigada de Resistencia hasta que lo trasladan a la Brigada de Corrientes previo paso por el Regimiento de la Liguria y el Regimiento 9 de esta ciudad. A fines de abril o principios de mayo de 1977 es trasladado al Regimiento 9, en el trayecto pasa por Gendarmería donde suben a otra persona. En el Regimiento 9 es golpeado con trompadas, luego es llevado en la misma camioneta a Santa Catalina o un predio próximo a ese sitio donde ingresado a un casa es esposado en el piso, desnudo lo golpean con un latiguillo metálico, puesto en una cama metálica esposado y vendado le aplicaron corriente eléctrica. Al regreso al R I 9 es alojado vendado y esposado a la cama en un compartimento construido con mantas. A principios de julio es trasladado a la Alcaldía de Corrientes y bajado a la Brigada, recibe torturas -submarino seco, picana portátil, patadas en los testículos-. Reconoce entre sus torturadores a Barreiro y Losito.

  • 4.- La privación ilegítima de la libertad y aplicación de tormentos de José Pedro Almirón, detenido el 13 de septiembre de 1976 en su domicilio sito en esta ciudad cuando personal del Ejército y la Policía ingresaron con brutalidad buscando material político y armas, es llevado en un camión del Ejército al Regimiento donde lo ponen en un baño y es interrogado sobre sus actividades políticas y nombres de personas mientras se le pega por todo el cuerpo, es liberado 3 ó 4 semanas después diciéndole que se quede calladito. Secuestrado nuevamente de su casa el 8 de noviembre de 1976 al mediodía, es llevado en un auto blanco al ex Regimiento 9, lo golpean, le hunden la cabeza en el agua contenida en una pileta larga, lo hacen apoyarse contra una pared de madera con tornillos lo cual le provocaba gran dolor, sufriendo torturas psicológicas y siendo apuntado una vez con una pistola en su cabeza.

  • 5.- La privación ilegítima de la libertad agravada y aplicación de tormentos de Martha Angélica Álvarez, secuestrada de su casa el 14 de septiembre de 1976 y llevada a la delegación de Policía Federal de esta ciudad donde fue interrogada por gente de las Fuerzas armadas, reconoce la voz de una persona que identifica posteriormente como De Marchi quien en actitud agraviante le tocó los pechos y la amenazó. En una oportunidad la sacan de la dependencia policial, la suben a un vehículo y a 20 minutos de andar detiene su marcha bajándose los ocupantes del mismo y subiendo otra persona, la misma que la interrogó en la delegación policial, y es sometida a un interrogatorio en el cual éste le provoca vejámenes de índole sexual. Continuó siendo interrogada a lo largo de su cautiverio.

  • 6.- La privación ilegítima de la libertad de José Arnaldo Gómez, quien al ver un móvil de la Policía y otro del Ejército frente a su veterinaria recordó que un amigo Javier Mauriño tenía dos futuros cuñados militares -Losito y Barreiro-, llamó a su domicilio siendo atendido por uno de ellos, Horacio Losito, quien le dijo que lo estaban buscando por lo que le contestó que se iba a entregar. Convocado al domicilio del futuro suegro de Losito, fue y desde allí es llevado en un Fiat a la Policía donde le dicen que queda a disposición del Área 231. Allí es puesto en una celda junto a otros detenidos, fue sometido a interrogatorio desnudo pero sin tortura. Trasladado al Regimiento 9, vendado lo llevaron a un galpón en el que escuchó que torturaban a una persona, y otro día escuchó movimiento de vehículos y que bajaban un gran número de personas en ese galpón escuchando golpes y gritos de personas que eran golpeadas simultáneamente. Luego es trasladado a Gendarmería, allí le exhiben la fotografía de Rómulo Artieda a quien conocía por relaciones familiares y haber sido su alumno en el Colegio San Martín.

  • 7.- La privación ilegítima de la libertad y aplicación de tormentos de Ramón Félix Villalba, secuestrado de su casa a mediados de agosto del año 1976 entre las 5 ó 6 de la mañana por un grupo de personas de la Policía y el Ejército, comandados por el Teniente 1° De Marchi, fue llevado a punta de Itaka, su abuelo intentó oponerse y fue golpeado cayendo al piso, lo tiraron a una camioneta perteneciente a la policía fue llevado a Santa Catalina donde fue torturado varias veces con tirones de cabello, de las orejas, trompadas, palazos y por último picaneado atado de pies y manos a un cama con los ojos vendados. Reconoció a Juan Carlos De Marchi como la persona que comandaba las torturas. Luego fue alojado en dependencias de la Policía donde recuperó su libertad.

  • 8.- La privación ilegítima de la libertad sufrida por Rogelio Domingo Tomasella, en la ciudad de Corrientes frente a una cancha de fútbol el día 4 de septiembre de 1976 por personal de Gendarmería Nacional, siendo herido por arma de fuego, es llevado al Hospital Vidal y al otro día al Hospital Militar, luego reubicado en un galpón del R I 9, en compartimentos divididos por mantas, fue golpeado y asfixiado con una bolsa, atado de pies y manos, mientras era interrogado. Fue inyectado con un líquido que le dijeron era la droga de la verdad. Es llevado a la Alcaldía y trasladado a la Brigada donde lo golpean y torturan con picana, fue llevado al Chaco, recuperando su libertad en 1982 desde la Unidad Penitenciaria 9 de La Plata.

  • 9.- La privación ilegítima de la libertad y aplicación de tormentos de José Luis Núñez, secuestrado el 14 de septiembre de 1976 por personal de Gendarmería Nacional, esposado y vendado fue llevado al Regimiento de Infantería 9, allí fue interrogado con golpes, sin vendas identifica al capitán De Marchi, al Teniente Losito y al Suboficial Píriz como las personas que lo torturaron. A fines de noviembre de 1976 es trasladado a la Alcaldía de la Policía y luego de pasar por varias cárceles del país recupera su libertad en el año 1983.

  • 10.- La privación ilegítima de la libertad sufrida por Gladis Meza Herrero de Trainer, secuestrada el 5 de septiembre de 1976 en la rotonda de ingreso de Resistencia (Chaco) por personal militar, fue llevada a la Alcaldía de esa ciudad y luego de pasar allí la noche es traída por un oficial del Ejército a Corrientes, pasa por el Regimiento y queda detenida 3 días en la Alcaldía de la Jefatura de Policía, posteriormente la ubican en un calabozo de la Policía Federal donde estuvo 45 días incomunicada. Fue llevada vendada a un galpón del R I 9, y mas tarde a Gendarmería Nacional desde donde recupera su libertad el 16 ó 17 de diciembre de 1976. Nuevamente privada de su libertad el 23 de diciembre de 1976 es llevada al Regimiento de Infantería 9 y ubicada en una celda -preparada con caños regulables separada por frazadas-durante las noches, y llevada vendada a un banco largo dispuesto en el centro del galpón en el día. Trasladada a Gendarmería recuperó su libertad ambulatoria el 6 de enero de 1978.

  • 11.- La privación ilegítima de la libertad y aplicación de tormentos de Miguel Ángel Miño secuestrado de su casa en el Barrio Pujol de esta ciudad el 16 de noviembre de 1976 por un grupo de personas entre las que estaban De Marchi y Losito, durante el procedimiento lo golpean en la cabeza con una Itaka y también lo hacen con su padre, llevándolos detenidos a ambos. Transportado al Regimiento 9, esposado y vendado, allí es golpeado hasta desmayarse en un cuarto de madera, también recibe picana eléctrica, reconociendo las voces que estaban en su casa como las de De Marchi y Losito. Trasladado a un salón con distintas celdas con frazadas, es colgado de un andamio por 6 días, una noche fue sacado del lugar de detención haciéndole un simulacro de fusilamiento. El 26 de noviembre de 1976 es trasladado a Jefatura de Policía, alojado en una celda junto a otras personas es llevado posteriormente a la U 7 del Chaco, posteriormente a otra prisión en La Plata, siendo liberado el 26 de noviembre de 1981.

  • 12.- La privación ilegítima de la libertad sufrida por Zoilo Pérez, secuestrado los primeros días del mes de julio de 1976 de su domicilio por personas vestidas de civil, llevado al Regimiento de Infantería 9 es vendado y esposado a una cama, escuchando gritos. De allí es llevado a la Jefatura de Policía donde es alojado en una celda sin vendas ni esposas. A los dos meses aproximadamente es llevado al R I 9 desde donde recupera su libertad.

  • 13.- La privación ilegítima de la libertad y aplicación de tormentos de Eduardo Francisco Ferreira secuestrado en la vía pública el 17 de abril de 1977 por personas fuertemente armadas y vestidas de civil, intentó resistirse recibiendo golpes y una inyección que lo durmió. Al despertar estaba en una casa vieja con techo alto, lo someten a torturas y luego lo mantienen varios días en una colchoneta no dejándolo siquiera ir al baño, diciéndole que su esposa e hijos estaban siendo torturados en habitaciones contiguas. El lunes siguiente a su detención lo llevan a la Brigada de Investigaciones del Chaco donde es sometido a tortura, siendo trasladado el 25 ó 26 de marzo hacia el sur, a un lugar que no pudo determinar, recuperando su libertad cuando de un vehículo lo bajan diciéndole que tenía que irse del país, dejándolo en un campo cercano a la ruta, transcurrido un tiempo se saca la venda, un automóvil lo levanta y lo lleva a la localidad de Pergamino.

  • 14.- La privación ilegítima de la libertad, aplicación de tormentos y desaparición forzada de Juan Ramón Vargas, visto en el Centro clandestino de detención que funcionara en el ex Regimiento de Infantería 9 de esta ciudad, conforme testimonio de José Pedro Almirón (fs. 59).

  • 15.- La privación ilegítima de la libertad y aplicación de tormentos sufridos por Hugo Bernardo Midón, secuestrado de su casa el 5 de diciembre de 1975 por fuerzas conjuntas del Ejército, Policía Federal, Gendarmería y Policía de la provincia que totalizaban 20 ó 30 personas, y dirigidas por una persona vestida de civil. Ingresaron a su casa llevándolo junto a su hermano a la Alcaldía de la Jefatura de Policía. Allí vendado y esposado lo interrogan mientras es golpeado, en otra oportunidad lo desnudan y le aplican picana eléctrica. Identifica en todo momento a la persona del perfume, y antes de cada sesión de tortura observaba la llegada a Jefatura de uno o mas Unimog del Ejército. Un día lo llevan personas del Ejército junto a otros dos detenidos vendados y esposados en un Unimog, luego de transitar por media hora ó 45 minutos llegan a un lugar en el campo donde lo someten a interrogatorio y tortura con picana eléctrica, luego es devuelto a la Jefatura de Policía pero haciendo una pasada por un lugar donde habrían militares. Otro día mientras era transportado y circulando por la ciudad escucha que una persona se acerca y saluda a los que estaban adentro del automóvil en que iba diciendo “¡eh, Barreiro, que hacés!”, tras lo cual hubo un silencio y siguieron hablando pero sin dar nombres, continuó el viaje y lo llevaron a una casa en la que le aplicaron una inyección que le provocó una especie de borrachera, mientras le hacían preguntas. Posteriormente es llevado a Gendarmería Nacional y de allí el 2 de enero de 1976 es puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional y alojado en la U 7 del Chaco. Desde su detención y hasta ser trasladado al Chaco escuchó que hacían referencia al Teniente De Marchi. Recupera su libertad el 19 de mayo de 1980.-

Continúa diciendo el escrito de requerimiento de elevación, que estos hechos descriptos fueron ejecutados dentro de una operatoria que se iniciaba con la información brindada por el servicio de inteligencia del ex Regimiento de Infantería 9 al grupo de tareas, éste a su vez se conformaba con personal militar y demás fuerzas de seguridad que operaban clandestinamente en esta ciudad durante el último gobierno de facto, actuando con absoluta discrecionalidad, pudiendo investigar, allanar, detener, torturar, mantener en cautiverio y matar, sin ninguna consecuencia, sin control político, administrativo o judicial.

Se ha acreditado la existencia de la asociación ilícita por lo menos desde el 5 de diciembre de 1975, fecha del secuestro de Midón, y no solo por el volumen de delitos atribuidos sino también por las declaraciones testimoniales que identificaron a los imputados como quienes intervinieron, consistiendo la metodología implementada en

  • a) capturar a los sospechosos de tener vínculos con la subversión, de acuerdo con los informes de inteligencia;

  • b) conducirlos a lugares situados en unidades militares o bajo su dependencia;

  • c) interrogarlos bajo tormentos con el fin de obtener información sobre sus actividades políticas así como mayores datos sobre otras personas involucradas;

  • d) someterlos a condiciones inhumanas de vida para quebrar su resistencia moral; y

  • e) realizar todas estas acciones clandestinamente, incomunicando a sus víctimas, negando a los familiares o allegados el secuestro y su lugar de detención.-

Por último realiza diversas consideraciones sobre la asociación ilícita, el carácter de delito de lesa humanidad endosado a los hechos imputados, leyes aplicables y la construcción de los tipos penales en los cuales encuadrarían las conductas descriptas en el escrito acusatorio.-

Cumplida la lectura del requerimiento fiscal se procedió a dar lectura al requerimiento de la

querella representada por los letrados Ramón C. Leguizamón y Diego Jesús Vigay y que obra a fs. 2715/2746, el que guarda identidad fáctica y jurídica con lo planteado por el Ministerio Público Fiscal. Asimismo se dio lectura al escrito de a fs. 2767 y vta. donde el querellante Dr. Eduardo Luis Duhalde, por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación adhiere a las imputaciones que realiza el Sr. Fiscal Federal en su requisitoria de elevación de la causa a juicio.

En el transcurso del debate, en la audiencia del 6 de mayo de 2008 el Ministerio Público Fiscal procedió a ampliar el requerimiento acusatorio contra JULIO RAFAEL MANUEL BARREIRO por el hecho de la muerte de Rómulo Gregorio Artieda, en los términos del art. 381 del C.P.P.N. Ello basado en la incorporación durante la misma audiencia del Expte. N° 258/06 caratulado “Fiscal Federal de Corrientes s/ Petición”, tramitado por ante el Juzgado Federal de Primera Instancia de Corrientes, y la anterior incorporación del Informe del Equipo de Antropología Forense. Siendo que BARREIRO ya había sido imputado originalmente por la privación ilegítima de la libertad de Artieda, basado en que debido a su jerarquía y cargo tenía el dominio del hecho por aparato de poder, y haber contado con el poder de decisión suficiente para tener en sus manos el curso causal de la acción. Amplía entonces al cuadro de privación ilegítima de la libertad la muerte de Artieda, como agravante del art. 142 bis, o en su defecto como aplicación del art. 80 en concurso real. Adhieren a la ampliación en todos sus términos el Dr. Leguizamón en su calidad de querellante por Ramón Artieda. El Dr. Domínguez Henaín también adhiere integralmente a lo expresado por el Ministerio Público Fiscal, y por su parte lo hace por considerar que BARREIRO es responsable como autor mediato por la posición que ocupaba en una estructura organizada de poder, y las facultades de decisión que tenía le daban el dominio del hecho, y subsidiariamente acusa en grado de autoría pero por la condición de garante en la que se encontraba BARREIRO de la integridad y la incolumidad física de la vida de Rómulo Artieda.La Presidencia hizo operativo lo normado por el art. 381 del C.P.P.N., explicó al acusado la nueva imputación y el abogado defensor hizo uso del derecho a pedir la suspensión del debate para la preparación de la defensa y ofrecimiento de nuevas pruebas.

Que en la oportunidad prevista para recibir declaración a los imputados, JUAN CARLOS DE MARCHI, HORACIO LOSITO, RAFAEL JULIO MANUEL BARREIRO, y CARLOS ROBERTO PÍRIZ expresaron su deseo de hacerlo y ejercieron su defensa material, empero al momento de formulárseles preguntas adoptaron la postura de abstenerse y expresaron su negativa de someterse al interrogatorio. Por tal motivo y en función de lo dispuesto por el catálogo legal adjetivo se procedió a la lectura de las declaraciones prestadas en la instrucción. Distinta fue la posición de RAÚL ALFREDO REYNOSO quien se prestó al interrogatorio de las partes.

Juan Carlos De Marchi ejerce su defensa material en dos oportunidades durante el debate, en la primera el 12 de febrero explica que es militar retirado, que llegó a Corrientes en julio de 1966 y se quedó hasta el año 1973 ó 1974, regresando en 1975, y retirándose en agosto del año 1976, a partir de ese momento trabajó en el sector agropecuario; se niega a declarar porque dice no saber de qué se lo acusa, desconoce a quien le ha cometido los delitos exactamente y cuales son las pruebas de lo que se le acusa; señala como ejemplo el caso del Sr. Vargas, dice que se lo acusa de su privación ilegítima de la libertad y su desaparición pero no se le explica cual es la prueba para poder defenderse, se pregunta si es nada mas por el hecho de ser militar de aquella época. Ante la abstención y negativa a responder preguntas, la Presidencia dispuso en función a lo que determina el art. 378, párr. 2º, del C.P.P.N., la lectura de la única declaración prestada en la etapa instructoria a fs. 1263/vta. y del escrito de descargo de fs. 1254/1262 (anteriormente se abstuvo durante la instrucción de la causa a fs. 638/vta. y en ampliatoria de fs. 784). Expresa que luego de varios destinos llega a Corrientes el 15 de noviembre de 1972 al R I 9 con el grado de Teniente 1°, se desempeña como Jefe de la Compañía de Comando y Servicios hasta el 2 de diciembre de 1975, desde el 16 de octubre del mismo año en forma simultánea se lo designa oficial de inteligencia (S 2). El 31 de diciembre de 1975 asciende al grado de Capitán continuando como oficial de inteligencia hasta su retiro definitivo en el año 1976. Enumera sus funciones como circunscriptas -entre otras-a llevar carta de situación de la jurisdicción, diario de informaciones, análisis de prensa, estudios sobre seguridad de la unidad, instrucción sobre contrainteligencia y medidas de seguridad, carta de blancos posibles del enemigo y objetivos de sabotaje, etc. Afirma no tener intervención operacional y desconocer lo que se hacía con los detenidos en el Lugar de Reunión de Detenidos (L.R.D.), eso era manejado por el Jefe del Regimiento 9 Tte. Cnel. Aguiar con el Comandante de la Brigada de Infantería VII General Nicolaides, con Jefes de las fuerzas de seguridad y policiales, con personal ajeno a la unidad proveniente de otras áreas militares, por lo que De Marchi no tenía a su cargo la realización de detenciones ni interrogatorios de los mismos. Por orden del jefe del R I 9 la oficina de inteligencia se ocupaba de procedimientos de control de vehículos en rutas y calles de la ciudad, y custodia de militares y/o funcionarios.-

Aclara que la actividad de combatir actos subversivos no era una actividad específica de la oficina de inteligencia del R I 9 ni de su personal, sino del personal militar designado directamente por el General Nicolaides y el Jefe del R I 9.

Dice que se ausentó de la ciudad de Corrientes por licencias del 18/01/76 al 28/01/76 por licencia anual, y del 12/07/76 al 27/07/76 por licencia especial, en ambas oportunidades por estar en la ciudad de Buenos Aires.

En relación al trámite de su retiro presentó el mismo el 20 de agosto de 1976 por causas particulares, quedando desafectado y liberado de tareas operacionales dentro de la unidad hasta la resolución definitiva de su retiro, para poder dedicarse a tareas personales, con la autorización del jefe del R I 9, Tte. Cnel. Aguiar. Solo se presentó al Regimiento para cumplir con trámites administrativos relacionados con su retiro, junta médica, y la entrega de uniformes, de reglamentos reservados, del armamento reglamentario y de informes de calificaciones de personal a su cargo.

A partir del 20 de agosto de 1976 pasó a desempeñarse como gerente general de la firma Augusto Millán Sociedad Anónima, como consta en el Boletín Oficial de la provincia de Corrientes de fecha 22/09/76 percibiendo una remuneración mensual con la que mantiene a su familia hasta la actualidad, dedicándose exclusivamente a actividades relacionadas a la ganadería, agricultura y forestación, por lo cual vivía durante la semana laboral en el establecimiento agropecuario “Santa Rosalía” en la localidad de Santa Rosa, Corrientes. También formó parte de asociaciones de productores de diferentes localidades como Bella Vista y Saladas.-

Niega las imputaciones en su contra, niega la existencia de un Centro clandestino de detención, apuntando que lo que funcionaba en el R I 9 era un Lugar de Reunión de Detenidos (L.R.D.) encuadrado en la Directiva 1/75 dictada el 15/10/75 por el Consejo de Defensa del gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón. Las personas alojadas allí estuvieron conforme a la legalidad de aquella época, en que estaba vigente el estado de sitio implantado por Decreto N° 1368 del 06/11/74, prorrogado por Decreto N° 2717 del 01/10/75, y ratificado el 24 de marzo de 1976 por el gobierno de facto. Desecha la clandestinidad porque los detenidos eran visitados por parientes, amigos, y por el Gral. Nicolaides, el Gral. Galtieri, el Tte. Cnel. Aguiar, el Tte. Cnel. Pietronave y el Mayor Claro, y eran asistidos por médicos y sacerdotes.

Las imputaciones que se le realizan provienen de comentarios de terceras personas, y resalta que los hechos ocurrieron cuando ya no prestaba servicios al Ejército argentino. Destaca también que se desempeñaba como oficial subalterno, obedeciendo órdenes que impartía la superioridad, y ninguna relacionada con los detenidos sino con las actividades propias mencionadas.-

Niega ser autor y/o partícipe en la desaparición forzada de Artieda y Vargas con quienes jamás tuvo relación ni escuchó sus nombres hasta la formulación de esta causa.

José Pedro Almirón, Jorge Hugo Trainer, Gladis Meza Herrero de Trainer, José Luis Núñez, Eduardo Francisco Ferreira, Miguel Ángel Miño, Martha Angélica Álvarez de Repetto, conforme a sus testimonios fueron detenidos cuando ya no estaba cumpliendo funciones en el Ejército por lo que no pudieron verlo en las fechas referidas, negando además haber estado a cargo de los interrogatorios en el supuesto centro clandestino del R I 9. Desconoce absolutamente los hechos que relatan Zoilo Pérez, Rogelio Domingo Tomasella y Ramón Aguirre, y tampoco tiene conocimiento de su paso por el R I 9.

De Ramón Félix Villalba niega todas las imputaciones y específicamente la de haberlo torturado. A Hugo Bernardo Midón niega haberlo tratado o trasladado, siendo sus tareas de gabinete en el período en que habrían ocurrido los hechos que dice haber sufrido.-

Respecto a las declaraciones de Julián Dionel Arce niega que la cadena de mandos estaba formada por “el jefe de inteligencia Capitán Juan Carlos De Marchi, junto al Teniente 1° Horacio Losito y al Tte. Jorge Barreiro”, tanto Losito, Barreiro y él pertenecían a la Plana Mayor del Regimiento, un elemento de asesoramiento no vinculante y no de mando o comando, no tenían soldados a cargo porque no tenían funciones de mando sino de asesoramiento, y no concurrían a las formaciones de diana porque a esas formaciones solo iban el oficial de semana y sus auxiliares.-

Niega haber entrado siquiera una vez al Club de soldados donde funcionaba el L.R.D. y niega haber arrastrado de los pelos a una mujer joven bajándola de una camioneta, ésta es una afirmación mentirosa y sin sustento.

En oportunidad de la audiencia del 17 de junio de 2008 De Marchi amplía su declaración, y dice que en el año 1968 se casó con una correntina y que su suegro fallece en el año 1972, a partir de allí empieza a pensar en dejar el Ejército para dedicarse a la administración del establecimiento agropecuario familiar que administraba el padre de su esposa, lo que solicita formalmente a fines del año 1974, pero luego de conversar con el jefe del Regimiento y el comandante de la Brigada no lo hace, aún cuando continúa con la idea de hacerlo. En el año 1975 la Presidenta constitucional ordena al Ejército entrar en operaciones en Tucumán, y el 5 de octubre de 1975 se produce el intento de copamiento del Regimiento de Monte 29 de Formosa perteneciente a la misma Brigada que el R I 9, es a partir de este acontecimiento que en el Regimiento 9 se adoptan una serie de medidas para evitar ataques, disponiendo el jefe de la unidad completar la plana mayor del Regimiento, que era un órgano de asesoramiento no vinculante con sus decisiones. De Marchi fue designado a partir del 15 de octubre de 1975 oficial de inteligencia S2 del R I 9, la unidad no contaba siquiera con oficina de inteligencia, explica que para ser oficial de inteligencia deben realizarse estudios especiales -y hay muy pocos-, debido a ello normalmente solo se cubren los cargos de inteligencia desde el nivel de Brigada para arriba (Destacamentos de Inteligencia, Compañías de Inteligencia, etc.). El jefe de la plana mayor era el segundo jefe del Regimiento, en ese momento el Mayor Claro. El 31 de diciembre de 1975 De Marchi asciende a capitán continuando como S2 y permaneciendo bajo dependencia directa del segundo jefe. Como S2 recibía instrucción o papeles de las áreas mas elevadas de inteligencia donde se describía la situación del país y se transmitía en reuniones de oficiales y suboficiales. Describe sus funciones de inteligencia pero corrige diciendo que mas bien eran de contrainteligencia, no permitir que los oficiales o suboficiales salieran solos del cuartel -el mínimo tenía que ser de dos-, también debían salir e ingresar vestidos de civil, reuniones de seguridad en los barrios militares, planificar la seguridad en objetivos estratégicos (ENTEL, Agua y Energía, seguridad física del cuartel y de algunos personajes, etc.). Las únicas hipótesis de conflicto que manejaba eran Chile y Brasil, no conocía otra. Después del golpe militar del 24 de marzo de 1976 el jefe del R I 9 asume como Ministro de Gobierno y el Tte. Losito va de interventor de la Legislatura provincial. El Tte. Karlsson es nombrado jefe de Personal S1 en reemplazo de Losito, y a mediados del año 1976 recibe la orden del comandante de la Brigada de acondicionar un lugar de reunión de detenidos, que resultó ser el Casino de soldados, para personas detenidas en averiguación de antecedentes sospechosas de ser subversivos. En la elección del lugar participó el jefe del Regimiento, y los detenidos por orden del comando de Brigada eran administrados por éste con conocimiento del jefe del R I 9. Con el tiempo se enteró, ya estando de civil, que también estuvieron detenidas allí personas por delitos comunes. Asevera que no era un centro clandestino de detención, y que por los testimonios escuchados en la sala de audiencias las víctimas recibían visita de sus familiares, tenían asistencia médica y espiritual, y fueron visitados e interrogados en el lugar por el General Nicolaides, el Tte. Cnel. Aguiar, el Tte. Cnel. Pietronave, el comandante Arrúa jefe de la Sección Corrientes de Gendarmería Nacional, y el Mayor Claro. Asimismo todo el cuartel sabía la existencia del lugar, según lo declarado por el soldado Arce. Sobre las restricciones del lugar señala que en toda organización hay lugares donde no puede ingresar cierto personal, expresando su sorpresa de que en un lugar donde supuestamente se torturaba y realizaban vejaciones a derechos humanos hubiera internamente un sistema de seguridad tan benigno, con intercambio de nombres, bajarse las vendas, sacarse las esposas, etc.; y hace un parangón con la U 7 diciendo que allí tampoco reciben visitas hoy en día si no es con el previo cumplimiento de una rigurosa lista de requerimientos. Dice haber participado en operativos de control de tránsito en lugares de ingreso a la ciudad y en identificación de personas sospechosas en la ciudad. El 20 de agosto de 1976 pide su retiro en forma oficial y definitiva, era una decisión conversada con su familia pese a lo cual causó gran conmoción dentro de ella, y menciona una carta de su padre -así como un telegrama-, incorporada a la causa y que es leída en la audiencia, remitida en el mes de julio del 76; a su vez también alude una carta que remitió a su padre el 26 de julio de 1976 en la que habla del tema como una decisión tomada sin bien todavía no exteriorizada con la jefatura del Regimiento. Al presentar la nota donde solicita el retiro ‘a partir del día de la fecha’, el jefe del Regimiento lo manda a hablar con el General Nicolaides quien lo llamó traidor, fue la única vez que tuvo una entrevista a solas con él. A partir de ese momento el jefe del R I 9 le ordena transferir el puesto de oficial de inteligencia, lo que hace a su jefe de la plana mayor, el Mayor Claro, y después es licenciado por orden del Tte. Cnel. Aguiar y con conocimiento del comandante de Brigada.

Dice que según la ley 19.101 para el personal militar, De Marchi no podía aceptar desempeñar cargos ni funciones ajenas a las actividades militares sin autorización previa de autoridad militar. Además en la reglamentación de dicha ley se prohíbe la realización de tareas de cualquier índole, y en especial aquellas que involucren al personal superior una dependencia hacia un jefe, patrón, encargado, etc., de entidades de carácter particular. Por ello fue licenciado hasta la publicación de su retiro. Solo fue al Regimiento a firmar las calificaciones, incluso habla de una escritura de la venta de un campo cuya escritura se realizó en una escribanía de la ciudad de Buenos Aires el 11 de agosto de 1976 suscripta también por él como apoderado de otras personas.-

Continúa expresando De Marchi en relación a la Sociedad Anónima constituida para administrar el establecimiento agrícola-ganadero “Santa Rosalía”, presenta y menciona documentación al respecto relacionada con trabajos durante el segundo semestre del año 1976, en que se hizo cargo de la administración de la empresa como gerente general. Asimismo, dice que se realizaba una importante cantidad de tareas en el campo, lo que le insumía gran parte de su tiempo.-

Por todo lo que señala, desde mediados del año 1976 no concurría mas al Regimiento y se dedicaba a actividades agropecuarias.

En relación a sus viajes a Panamá, lo hizo en 5 oportunidades y fue para participar en los concursos panamericanos de tiro en los años 68, 69, 71, 73 y 74, también participó de un campeonato mundial de tiro en Finlandia. Presenta en el acto un recorte periodístico que da cuenta de su participación en el Noveno campeonato militar Panamericano de Tiro. Fue convocado en diciembre del año 1978 como oficial de reserva en el R I 9 hasta febrero de 1979, en ocasión del conflicto con Chile.-

Quienes lo sindican como autor de las acciones que se le imputan no tienen fundamentos, dado que en ese tiempo estaba en Santa Rosa, a 200 km de la ciudad de Corrientes. Además en ningún momento estuvieron los tres juntos en el Regimiento 9, Barreiro, Losito y De Marchi, desechando los testimonios que lo imputan, los de Silvia Martínez, Achar y Villalba por contradictorios en cuanto al momento de su detención, los de Martha Álvarez por haber denunciado solo maltratos ante la CONADEP y no abusos de tipo sexual como los que narró en la audiencia de debate. De mas de 250 cuadros militares oficiales y suboficiales que había en aquella época entre el R I 9, el Comando de la Brigada, los Destacamentos de Inteligencia y Santa Catalina solo quedan acusados 4 correntinos muy conocidos por una u otra circunstancia, y que las personas que deberían estar respondiendo estas acusaciones por sus jerarquías y responsabilidades están inválidas o fallecidas, como el General Nicolaides, el Tte. Cnel. Aguiar, o el Mayor Claro. Sostiene que en el Regimiento 9 no había un centro clandestino de detención como insiste en remarcar la prensa. Apunta además que el soldado Arce se equivoca al señalar que al lado de la Escuela primaria del Regimiento estaba la oficina de inteligencia, en realidad se ubicaba en el lugar de la plana mayor, donde estaba toda la jefatura.-

Por último detalla que en el Regimiento por aquella época habían mas de mil hombres, mas 200 que tenía la Compañía de Sanidad que estaba dentro del predio del R I 9, todo ello entre soldados, suboficiales y oficiales. Diariamente contaba con una guardia nocturna de 70 u 80 personas, el 40 % de los soldados dormía en el cuartel, muchos de los soldados correntinos iban a dormir allí a la noche también después de cenar en sus hogares para estar temprano a la formación de diana, mas los oficiales y suboficiales solteros o que no tenían aquí a su familia y vivían en el Casino de Oficiales o de Suboficiales, por esto de noche en el Regimiento había mas de 400 personas de las cuales mas de 70 permanecían despiertas, por lo cual no se puede decir que de noche no había nadie. Al terminar su alocución se abstiene de contestar preguntas.-

Finalmente luego de los alegatos reafirma su emoción y dignidad de haber sido oficial del Ejército argentino cumpliendo la ley y los reglamentos militares, rechaza todos los cargos por falsos e injustos, y dice que los ciudadanos de Corrientes saben de su vocación de servicio así como de lo que es capaz de hacer y de no hacer.-

Horacio Losito en su primera declaración del 12 de febrero manifiesta que se recibió en el Colegio Mlitar de la Nación y vino a Corrientes en el año 1973 iniciando su carrera militar, estuvo aquí hasta el 15 de diciembre de 1976 en que fue destinado a Comodoro Rivadavia. En relación a la causa, desde su primera indagatoria allá por el año 2004 no sabe de qué se lo acusa concretamente ni cuales son las pruebas en su contra, tiene la sensación de que se lo culpa de toda la guerra, porque fue una guerra revolucionaria así lo declaró la Cámara que juzgó a la Junta de Comandantes en la causa 13. Dice que no se culpa a la persona que es ahora sino a aquel joven teniente recién ascendido que no tenía capacidad de decisión, sin autonomía para revisar las órdenes que se le impartían, y lo culpan de lo mismo al General Nicolaides que al Sargento Píriz. Recién en el Requerimiento Fiscal pudo establecer los hechos que se le endilgan, además el Estado nacional le puso un cepo a la historia y no permitió la investigación en su momento, permitió que el jefe del Regimiento y el segundo jefe fallecieran, que el General Nicolaides cuando era comandante en jefe del Ejército ordenase quemar toda la documentación que hoy podría ser probatoria de su inocencia. Entonces pide que se le expliquen los hechos de los que se le acusa así como las pruebas que dicen que hizo lo que se dice que hizo, ratifica su declaración indagatoria prestada en la instrucción y pide se incorpore. Niega haber privado ilegítimamente de la libertad o haber aplicado maltratos a persona alguna, siempre que combatió en el Ejército lo hizo a cara descubierta, con el uniforme y el enemigo armado, no en la noche ni en la insidia, contrarios al honor militar. Se reserva el derecho a declarar para cuando a través del debate vaya clarificando mas su situación. Además presenta y explica un gráfico en el que está detallada la pirámide jerárquica de oficiales y suboficiales del Ejército, así como la organización de la guarnición militar Corrientes. Los oficiales superiores eran los generales, Teniente General, General de División, General de Brigada (grado de Nicolaides en aquel momento) y Coronel, los oficiales jefes son el Teniente Coronel y el Mayor, y los oficiales subalternos son el Capitán, Teniente 1°, Teniente (el que poseía Losito en 1976) y Subteniente; y los suboficiales se dividen en dos: los suboficiales superiores, el Suboficial Mayor, Suboficial Principal, Sargento Ayudante y Sargento 1°, y los suboficiales subalternos, con el grado de Sargento, Cabo 1° y Cabo. De esto se deduce que los cuatro acusados pertenecían a la parte subalterna del Ejército argentino. La guarnición militar Corrientes tenía como máxima autoridad al comandante de la Brigada de Infantería 7ma. y de él dependían el Regimiento 9, la Agrupación Santa Catalina, el Destacamento de Inteligencia 124 con asiento en Resistencia -que si bien pertenecía al Cuerpo 2do. Del Ejército estaba en apoyo directo de la Brigada 7ma.-, después estaba el Hospital Militar, etc. Asevera que sería hasta ilógico que el Comando de la 7ma. Brigada se abasteciera de inteligencia de los oficiales S2 del R I 9, dado que tenía la División Inteligencia de la Brigada y al Destacamento de Inteligencia 124, y las tres personas que revistaban en inteligencia del Regimiento 9 no tenían siquiera aptitud especial de inteligencia, fueron destinados ahí como podían haberlo sido en otro lugar. Con esto finaliza su declaración indagatoria negándose a responder preguntas. La Presidencia interpreta ello como abstención y ordena en función a lo que determina el art. 378, párr. 2º, del C.P.P.N., la lectura de la única vez que se prestó a indagatoria durante la instrucción de la causa, obrante a fs. 1330/1333, y del memorial presentado a fs. 1320/1329 (se abstuvo en dos oportunidades -fs. 639/vta. y fs. 785-). Allí expresa que el año 1975 y hasta el golpe militar del 24 de marzo de 1976 fue ayudante del jefe de Regimiento Tte. Cnel. Aguiar y oficial de Personal S1, desde el 24 de marzo y hasta mediados de mayo fue interventor administrador de la Legislatura provincial de Corrientes. Luego, en mayo lo envían en comisión al Operativo Independencia en Tucumán retornando al R I 9 el 13 de agosto del año 1976, allí el jefe del Regimiento le asigna la oficina de inteligencia hasta el 15 de diciembre de 1976 en que le sale el pase al Liceo Militar Gral. Roca de Comodoro Rivadavia. Niega las imputaciones de desaparición forzada de personas, privación ilegítima de la libertad, aplicación de torturas y tormentos, haber ingresado ilegítimamente a domicilio alguno. Dice que sus funciones en la oficina de inteligencia fueron como auxiliar, no era el jefe de la oficina, en general era de asesoramiento no vinculante y asistencia al planeamiento y tratamiento de expedientes. Niega haber tenido misiones de ejecución operacional como responsabilidad, tampoco haber tenido trato alguno con ningún detenido por orden expresa del jefe del Regimiento, el trato de los detenidos lo tenía exclusivamente el jefe del Regimiento y en su ausencia el 2do. Jefe Mayor Claro, con la autorización del comandante de la 7ma. Brigada de Infantería General Nicolaides quien se hacía presente asiduamente en el R I 9 y recorría sus instalaciones junto al jefe de la unidad. Afirma que el país se había dividido en zonas y áreas, el área 231 comprendía un sector geográfico donde el jefe era normalmente el jefe de Regimiento Tte. Cnel. Aguiar y del cual dependían las fuerzas de seguridad puestas a su disposición. Niega la existencia de un centro clandestino de detención, lo que había era un lugar de reunión de detenidos cuya creación fuera ordenada por el General Nicolaides, allí se recibían visitas e incluso se produjo un matrimonio (Trainer) por lo que no puede ser clandestino.

No le consta haber visto juez o Secretario en el Regimiento. En relación a los testigos víctimas, niega las imputaciones de José Pedro Almirón, de Jorge Hugo Trainer, de Martha Herrero de Trainer, de José Luis Núñez, de Miguel Ángel Miño, Rogelio Domingo Tomasella, José Arnaldo Gómez, MarthaAngélicaÁlvarez deRepetto, Hugo Midón, Ramón Félix Villalba, lo mismo que respecto a los desaparecidos Juan Ramón Vargas y a Rómulo Gregorio Artieda. De Almirón dice que lo nombra junto a otros oficiales como Barreiro, pero Barreiro estaba en Buenos Aires haciendo el curso de comando; Trainer habla de que en el allanamiento de su casa entró De Marchi y Losito o Barreiro, y que uno era rubio y menudo, y él no es rubio ni menudo, De Marchi había pedido su baja del Ejército y Barreiro estaba en Buenos Aires; Herrero de Trainer lo nombra pero de de haberlo escuchado de su novio Jorge y de terceros pero cuando ella fue detenida por segunda vez ya estaba en Comodoro Rivadavia; Núñez conoce los nombres de Losito y Píriz por terceras personas y por descripciones muy generales, tampoco recuerda que haya habido en esa época soldados de la provincia de Santiago del Estero; Miño relata una situación novelesca, no participó en el supuesto allanamiento en el que le pegaron al padre y a la madre y que esta última no recibió atención médica por tener detención domiciliaria, en el Regimiento dice haber sido golpeado y colgado de un andamio por seis días, niega todo esto; Tomasella describe a un rubio y chiquito lo cual no responde a su fisonomía; a Gómez quien era amigo de su futuro cuñado lo llevó en su auto por pedido de él a la Policía, no estaba atado ni vendado, ahí quedó detenido y fue llevado según él mismo al Regimiento y a Gendarmería sin ser torturado por nadie, sin embargo se le imputa privación de la libertad con tortura; a Álvarez de Repetto no la conoce y lo describe como una persona correcta que no la torturó, alto, delgado y de ojos claros, pero no tiene ojos claros; a Midón y a Villalba nunca los vio en su vida ni tampoco ellos lo nombran. En relación a los hechos de Zoilo Pérez y Ramón Aguirre, fueron en el año 1977 cuando ya estaba a 3 mil km al sur, en Comodoro Rivadavia. Y Eduardo Francisco Ferreyra en su declaración también nombra al Mayor de la Vega que estuvo destinado en el R I 9 en el año 1977 por lo que no pudo coincidir con el tiempo en que estaba Losito en esa unidad. Además habla del Pabellón N° 9 que interpreta se refiere a la cuadra de madera próxima a la Avenida 3 de abril, a escasos 25 metros, no se enteró nunca de que allí se hayan cometidos torturas o vejaciones, tampoco escuchó gritos desgarradores, y -a nivel de hipótesis-resulta difícil de creer que el resto de la población del Regimiento o transeúntes no hayan escuchado. La masa de los soldados del R I 9 eran de la provincia de Corrientes, con familia y amigos, así que hubiese sido difícil ocultar ese secreto. En audiencia de debate amplió su indagatoria en audiencia del 15 de febrero de 2008 para aclarar sobre la declaración de José Arnaldo Gomez, refiere que estando en la casa de sus suegros le pasan el teléfono y le dicen que ‘Arnaldo quiere hablar con vos’, Gómez era amigo de su cuñado Javier Mauriño, ambos eran estudiantes de veterinaria y estaban en el negocio de los perros, ahí le dijo que tenía un problema o algo por el estilo, pero no le dijo en ningún momento te estamos buscando, porque no tenía dominio de la situación, evidentemente porque estaba en la casa de su novia, y además porque el que lo buscaba era el Tte. Cnel. Hornos que ni siquiera pertenecía al Regimiento 9, o sea que la operación que vio Gómez la estaba haciendo otra unidad y no el R I 9; además llamó a la policía, cree que a la Comisaría 5ta. porque se preocupó por la familia de su novia, desconociendo las intenciones con que podría llegar Gómez, y al verlo llegar desarmado le dijo a la policía -que no serían mas de 3 ó 4-‘gracias, aquí no pasa nada’, la policía estaba para darle seguridad a Losito y su familia; posteriormente lo llevó a la Policía en su auto y lo dejó ahí no volviéndolo a ver nunca mas.

En audiencia del 20 de mayo amplía su declaración, refiere a un estado de indefensión que sufrieran Píriz y él por los sucesivos cambios de sus defensores oficiales, y por su traslado a Campo de Mayo antes del juicio que lo alejó de la causa. Remarca sobre el contexto histórico lo que dijo en el debate el Coronel Ballester en dos puntos, primero en relación a que el Ejército había abandonado la hipótesis de guerra con Chile y Brasil dedicándose a hipótesis de conflicto contra el comunismo internacional sobre la base de la doctrina de la seguridad nacional, expresa que en 1976 trabajó con el plan táctico del Regimiento para enfrentar a Chile; segundo cuando estando en actividad le ordenaron al por entonces Tte. Cnel. Ballester tomar la casa de gobierno para el derrocamiento del Presidente Illía, afirma que un Teniente Coronel de acuerdo con la pirámide militar entregada por Losito, lo único que tiene que hacer es saber que el que le impartió la orden tiene la jerarquía correspondiente y cumplir la orden, quedando la casa de gobierno a partir de que recibe la orden transformada en un objetivo militar a conquistar, con probabilidad de combate en caso de resistencia. Puntualiza las normas concretas que dentro del Reglamento RB 200-10 hablan del cumplimiento de las órdenes, de la disciplina y el mando, a lo que da una importancia capital ejemplificando con la orden recibida por el capitán Brown del submarino Conqueror para efectivizar el hundimiento del Crucero “Gral. Belgrano”. Sobre el testigo Almada se pregunta que tienen que ver Losito y Píriz con el plan Cóndor, dado que ambos eran la graduación mas baja del Ejército, quejándose de que este es el mismo Estado que dispuso destruir los archivos que probarían su inocencia, sancionó las leyes de obediencia debida y punto final y luego las declaró insanablemente nulas. Continúa reflexionando sobre los dichos de la testigo Marie Monique Robin, quien dijo que los generales franceses en los años 60 hacían manuales que se iban a usar 14 años mas tarde, pero se utilizaron ya en la década del 60 recordando diversas circunstancias acaecidas en esa época; asimismo señala la testigo francesa que la operación Independencia fue una “prueba de ensayo” pero la realidad es que el ERP -según publicaban en las ediciones de Estrella Roja-pretendía liberar esa zona para expandir la revolución, y además para declararla zona libre ante Naciones Unidas, era el mismo objetivo que lograron las FARC en Colombia. Menciona distintas declaraciones de políticos, legisladores, etc., formuladas en los años 74 y 75 referentes a la guerrilla que mostraban el nivel de conflictividad que tenía el país. Reafirma que no ha privado ilegítimamente de libertad a persona alguna, no sometió a torturas, vejámenes o malos tratos de ninguna naturaleza, nunca hizo desaparecer a personas ni permitió ni supo que ello ocurriese, tampoco se aprovechó de una situación para faltarle el respeto a una dama.-

Manifiesta Losito que tanto él como el coronel Barreiro por aquellos años eran personas conocidas en la ciudad de Corrientes por ser los yernos de “Chaque” Mauriño, socialmente eran reconocidos por lo que no es creíble que se pusieran guardapolvos con gente de su misma edad (como declara Arqueros).-

Remarca la cuestión del lugar de reunión de detenidos como un lugar restringido, no un lugar clandestino, si bien era un lugar que por su importancia estaba vedado a personal no autorizado, era un lugar abierto, a pocos metros de la Av. 3 de abril, pero solo ingresaban quienes había ordenado el comandante de la Brigada porque él lo administraba, de él dependía, ni siquiera el jefe del Regimiento tenía autoridad para delegar esa responsabilidad. Y no era un lugar clandestino porque acá lo dijo Silvia Martínez que Achar había recibido visitas ahí adentro, también Nadalich expresó que su padre había entrado al lugar en dos o tres oportunidades.-

Otro tema es el de las actividades nocturnas en el Regimiento, estaba la guardia de 40 a 50 hombres, un grupo de retén que eran 30 ó 40 hombres para reacción inmediata que patrullaba de noche a cualquier hora, y además los soldados correntinos que iban a cenar a sus casas y volvían a dormir al Regimiento. Hablamos de 700 soldados, entre los cuales el 40 ó 50% era de otras zonas del país y quedaban a dormir en el cuartel. Entonces cualquier anormalidad, o grito desde adentro de la cuadra de madera, que podía ser escuchado a 100 ó 130 metros a la redonda, se hubiera tenido que percibir. También el tema de la tonada porteña de los oficiales, en los 4 años que prestó servicio en la Guarnición militar Corrientes, habrán habido 3 oficiales con tonada correntina los demás tenían tonada rioplatense.-

Volviendo al tema de los detenidos, nunca pensó que estaban detenidos en forma ilegal dado que confiaba en su jefe el Tte. Cnel. Aguiar, del que fue ayudante 15 meses y que no hubiera permitido algo fuera de las leyes en el cuartel, por lo que la construcción del lugar internamente no llamó la atención de nadie. Además no era su problema, el jefe lo autorizaba y punto.-

Señala Losito que prestó servicios en el R I 9 hasta mitad de diciembre de 1976, a partir de allí empezó a prestar servicio en el Liceo Gral. Roca de Comodoro Rivadavia, por el art. 14.011 de licencias, la licencia ordinaria es de 30 días, y el art. 17.009 habla de que a quienes les sale el pase a mas de 60 km tienen 15 días mas, por lo que son 45 días. Que según los testigos que depusieron en debate se encontraron en Comodoro Rivadavia los primeros días de febrero de 1977, que lo lleva a mitad de diciembre como últimos momentos en el Regimiento 9. Remite a pruebas documentales tales como cartas de su novia con quien se casó el 15 de julio de 1977, tomó licencia en Comodoro Rivadavia a partir del 14 de julio viajando en avión a Corrientes, y luego de la boda el día 16 salieron hacia La Falda (Córdoba) de luna de miel, regresando a Comodoro Rivadavia, esa licencia figura en su legajo del año 76/77 como 20 días en Corrientes.

En relación a los dichos de Ramón Aguirre, de Obieta, y de Ferreira, que lo ubican en el Regimiento 9 en el año 77, saca a colación las averiguaciones que hiciera la Comisión de Acuerdos del Senado de la Nación que finalmente accedió a su ascenso.-

Alude al pergamino que le dieran los empleados de la Legislatura de la provincia de Corrientes en agradecimiento por su paso en la intervención de dicha Institución, y la nota que le envía el capitán de navío inglés Rick Jolie -a quien trató durante el conflicto de Malvinas-al enterarse de su detención, donde habla de los valores de Losito.-

Menciona la denuncia de Achar Carlomagno, de la que han pasado 24 años desde que lo llamaron a indagatoria, sostiene que está bajo sospecha desde el año 1987 en que fue denunciado ante el Juzgado Federal, anteriormente había declarado en un expediente de la instrucción militar en el año 1986 y no dijo lo mismo que en su denuncia posterior, además de esa denuncia es que surge la trilogía De Marchi, Losito, Barreiro, pero no está Achar para explicar el por que.

De Miguel Angel Miño dice que miente por lo que pidió un careo con él, y miente porque no lo conoce y nunca entró a su casa ni le pegó, no le pegó a su madre ni a su padre, la descripción de Losito con bigote finito es imposible porque por reglamento ningún militar puede tener bigote finito; dice que fue herido en la cabeza y le sangró pero no le quedó cicatriz sino un bultito lo cual es imposible, si sangra la cabeza debe quedar cicatriz; además afirmó que estuvo 6 días colgado con las esposas o por lo menos 12 horas lo cual no tiene lógica, la única forma de saber si miente es con una pericia médica.

De Pedro Almirón sostiene que lo nombra en los hechos y en su detención junto a un camarada suyo, Losito se presenta espontáneamente y queda detenido y su camarada se presenta a los 7 meses, es excarcelado, falta de mérito y sobreseído, y se pregunta ¿por que a Losito no?.

En relación a José Luis Núñez cree que se equivocó al describirlo o miente, creyó hace 32 años lo que dice y se hizo carne en él. De Piérola afirma que no lo conoce, no lo vio nunca y tampoco supo que haya estado en el R I 9.

A Arnaldo Gómez nunca lo detuvo, le preguntó cuando se bajó del auto y se abrazó a él, ¿qué vas a hacer? Y le dijo “acompañáme a la Policía”, no lo detuvo sino que él eligió ir con Losito, en su auto, a la Policía como garantía del amigo militar.

Respecto a Martha Angélica Álvarez, no fue él la persona con la que habló, no tomó

contacto con ella, no recuerda que haya habido un álbum de fotos en el Regimiento y si lo había por sus manos no pasó.-

Rogelio Tomasella reconoció en debate que no era yo ese rubio chiquitito de ojos claros que él vio, niega haber tenido contacto con él.

Y Julián Daniel Arce declara que ningún oficial, ningún suboficial, ningún soldado ni ningún civil del Regimiento desconocía la existencia de la cuadra de detenidos lo cual muestra lo ilógico de la clandestinidad, pero en cuanto a su descripción dice que era rubio, ojos claros, y tiene ojos marrones, también habló de que tenía 30 años cuando tenía en esa época 24 años.

A Ramón Félix Villalba, al igual que Silvia Martínez y Achar no los detuvo, ni los torturó, a Villalba no lo conoce y Silvia Martínez se toma de la denuncia de Achar. De Juan Ramón Vargas dice que no tiene ningún punto de contacto con él y sin embargo le endilgan su privación ilegítima de la libertad, jamás supo que estuviera en el Regimiento. Reitera que por las jerarquías ninguno de lo imputados tenía dominio ni control de los detenidos.-

Por último, antes de que el Tribunal pase a deliberar, el imputado Losito ratifica su inocencia. Afirma que los testigos víctimas se basan en un prejuicio, por dichos de terceras personas y la vox populi, que se intenta castigar al símbolo militar sin interesar quienes son las personas, tomando a los acusados dentro de los 1500 hombres que conformaban la Guarnición militar Corrientes en aquella época. Renueva su convicción de que en una organización jerarquizada con el Ejército argentino la obediencia del subalterno significa poner la vida en manos de sus superiores mediante el estricto cumplimiento de las órdenes, lo que implica fe ciega en el superior. Señala que los decretos y leyes adoptados hace 32 años por autoridades constitucionales y de facto como encuadre normativo, producto de la guerra revolucionaria reconocida por la Cámara Federal en la causa 13, parecen a los ojos de la actualidad ilógicas, desmedidas e inconstitucionales. Sostiene que Píriz y él son considerados un símbolo, un mensaje, una enseñanza, representantes de un momento histórico distorsionado y no personas, por lo que pide que se rompa el prejuicio y prime la persona.-

Siente orgullo por haber podido abrazar la carrera de las armas y de sostener el juramento que prestara de defender la bandera de la patria, y la patria se lo reclamó, por lo que luce con honor cicatrices en su cuerpo y alma. Combatió donde el Ejército lo envió observando la mas cara tradición que es la subordinación, la abnegación y la disciplina.

En contestación a la alusión del Dr. Auat de que si los chilenos estaban en la plaza Cabral, responde que no se trata de un problema de distancias sino de un plan estratégico de despliegue militar. Y en relación a como hubiera sido este país si hubiera tratado a los adversarios derrotados como los ingleses lo trataron a él, señala que se parte de premisas falsas porque según declaró nunca estuvo en contacto con detenidos en el Regimiento 9, y por otro lado tampoco tuvo prisioneros ingleses, pero ensaya una respuesta en base a que compañeros suyos en Malvinas tomaron prisioneros en las islas, y otro salvó la vida del piloto inglés de un Sea Harrier abatido arrojándose en un bote de goma a las aguas, y fueron tratados de acuerdo con las convenciones internacionales.-

Finalmente enuncia que no hay mayor injusticia e impunidad que condenar a un inocente, todos quieren la verdad y su inocencia es parte de esa verdad.

Rafael Julio Manuel Barreiro en su descargo en debate el 12 de febrero manifiesta que escuchó atentamente la lectura del Requerimiento Fiscal y de las querellas así como el auto de elevación a juicio, pero no comprende en forma plena y precisa todos los hechos que se le imputan, no tiene en claro por que se le imputan ni encuentra cuales son las pruebas que lo vinculan con las desapariciones de Vargas y Artieda, es lo único que desea decir. La Presidencia interpreta sus manifestaciones como una abstención, y de acuerdo a lo que establece el art. 378, párr. 2º, del C.P.P.N., por Secretaría se da lectura a la única indagatoria a que se prestó durante la instrucción y que luce a fs. 1346/1347, y escrito de fs. 1334/1345 (habiéndose negado a declarar en dos oportunidades (fs. 641/vta. y fs. 787/vta.). Expresa que niega todos los hechos que se le imputan, y entrega el escrito detallando su trayectoria en el Regimiento 9, y además dice que no tiene conocimiento de los hechos porque estuvo ausente de la provincia de Corrientes y del lugar donde supuestamente ocurrieron los hechos imputados. Niega que las imputaciones que hacen en sus declaraciones Trainer, Ferreira y Arce hayan existido, y niega haber intervenido, conocido o haber tenido relación alguna con el secuestro de personas, privaciones de libertad de personas, interrogatorios, aplicación de torturas, tormentos, ingresos ilegales a domicilios, vejaciones y desaparición forzada de personas. Sobre el Pabellón N° 9 dice que era el lugar de reunión de detenidos y hasta donde sabía se estableció en cumplimiento de órdenes impartidas por el comandante General Nicolaides, quien se entendía con el entonces jefe del Regimiento Tte. Cnel. Aguiar. No sabe, desconoce, no estuvo presente ni recibió comentarios de que se hayan realizado sesiones de torturas en el lugar de reunión de detenidos. Expresa que el General Nicolaides visitaba el cuartel no constándole que ingresara al Pabellón N° 9 presumiendo que sí porque era el hombre que controlaba y revisaba todo, solo lo acompañaba en su recorrida el jefe del Regimiento.

En su presentación por escrito relata que estuvo en el R I 9 desde el 27 de abril de 1974. Durante el año 1975 entre los meses de julio y septiembre fue enviado en comisión a la provincia de Tucumán al operativo Independencia, a fines de ese año se reintegró a la Compañía “A” y cumplió funciones de auxiliar en la oficina de inteligencia. En el año 1976 revistó en la Compañía de Comando y Servicios y continuó como auxiliar en la oficina de inteligencia, en abril fue licenciado días antes de su matrimonio que se produjo el 9 de abril permaneciendo en Buenos Aires y Bariloche. Del 27 de julio al 11 de agosto tomó licencia de invierno viajando a Buenos Aires según consta en el legajo, y al término de la misma fue desafectado para prepararse física e intelectualmente para el examen de ingreso al curso Comando. En la segunda quincena de agosto viajó a Buenos Aires nuevamente para prepararse al ingreso del curso de comando presentándose el 6 ó 7 de septiembre a la Escuela de Infantería en Campo de Mayo para rendir examen de ingreso. Inició el curso el 14 de septiembre y el 3 de noviembre fue separado del curso estando en Entre Ríos y dos días después fue trasladado a Buenos Aires donde permaneció realizando tareas administrativas, estudios médicos y entrega de equipos regresando a Corrientes a fines de noviembre. Al volver se reintegró a la Compañía Comando y Servicios en la que permaneció hasta marzo del año 1977 en que fue designado oficial de inteligencia, en ese período no trabajó en la oficina de inteligencia cumpliendo tareas en la subunidad.

El nuevo jefe del R I 9 Tte. Cnel. Pietronave, le dijo en marzo de 1977 que debía organizar la oficina de inteligencia y que sus tareas serían estrictamente intelectuales, prohibiéndole intervenir en actividades operacionales. Hace un listado de las tareas que cumplía como oficial de inteligencia. Desconocía lo que se hacía con los detenidos en el lugar de reunión de detenidos (LRD), eso era manejado exclusivamente por el jefe del Regimiento con el comandante de la 7ma. Brigada General Nicolaides junto con los jefes de las fuerzas de seguridad y fuerzas policiales, con militares que según comentarios del jefe eran militares provenientes de otros lugares. Desconoce que haya existido lo que ahora se denomina como centro clandestino de detención., el lugar donde recuerda que funcionó el LRD era coherente con la legalidad de entonces, dispuesto por el entonces jefe del R I 9 Tte. Cnel. Aguiar y en el que habían personas cuya identidad desconoce, su funcionamiento se habría producido a mediados de 1976 cerrándose a fines de ese mismo año, lo cual no puede asegurar debido a que se retiró de la unidad en agosto de 1976.

El General Nicolaides era un comandante que exigía y ejercía el mas absoluto control sobre las actividades, los detenidos eran registrados por el comando a su cargo, y era él quien disponía todo lo relacionado con la disposición del Poder Ejecutivo, Consejos de Guerra, opción para salir del país, visitas, libertad, traslados, etc. Esto lo sabía no solo por comentarios del entonces jefe del Regimiento sino también por comentarios accidentales y fortuitos, así como por haber presenciado y escuchado en mas de una oportunidad visitas del General Nicolaides.-

Sobre las imputaciones niega haber participado o tenido conocimiento de los hechos que relatan José Pedro Almirón, Martha Meza Herrero de Trainer, José Luis Núñez, Miguel Ángel Miño, Zoilo Pérez, Rogelio Domingo Tomasella, Ramón Félix Villalba y Martha Angélica Álvarez de Repetto, se lo acusa de supuestos delitos que tuvieron como víctimas en un período en que ni siquiera estuvo en el Regimiento 9. Niega haber tratado a Hugo Bernardo Midón, desconoce a esa persona, en el período en que habrían sucedido los hechos que dice haber sufrido hacía tareas de índole burocrática. En relación a Jorge Hugo Trainer, éste dice no recordar y menciona su nombre como opción -Losito o Barreiro, uno de los dos-, niega absolutamente todo lo que refiere esta persona, no estuvo presente en su detención ni en la de su novia, ni tuvo conocimiento por encontrarse fuera de Corrientes así como por no tener tareas de inteligencia o la organización a quien él acusa. Desconoce a todos las personas nombradas excepto a José Arnaldo Gómez, a quien recuerda por haberlo tratado como médico veterinario y por referencias de conocidos comunes que lo mencionaron. Sobre Eduardo Francisco Ferreira conoció el hecho de su secuestro en el año 1977 por haber tenido mucha difusión, por declaración hecha en el año 1985 ante el juez de instrucción militar dijo que supo por haber sido de conocimiento público, Ferreira menciona gente de diversas jurisdicciones y áreas militares, acusa a todos sin precisión alguna; niega haber tenido participación o conocimiento de los hechos que relata Ferreira como ocurridos el 8 de marzo y el 3 de mayo del 76, y niega haber intervenido en cualquier operación militar que tuviera relación con Ferreira; niega que las imputaciones del mismo sean ciertas porque incrimina a personas que en el momento de los hechos no estuvieron en Corrientes, como Losito en 1977 y De la Vega en 1976. A Ramón Aguirre no lo conoce y niega la veracidad de sus dichos, así como también niega haberlo torturado, también nombra a Losito en el año 1977 cuando éste no estaba en Corrientes. De Julián Dionel Arce dice que no lo conoce ni lo trató en aquel tiempo; Arce dice que desde abril del 76 lo veía de continuo cuando que desde ese mes casi no estuvo en el Regimiento, las informaciones que da son imprecisas y difieren de la realidad, atribuye funciones de mando al Mayor Bin, a Losito y a Barreiro cuando en realidad solo cumplían funciones burocráticas, de oficina y eventualmente de asesoramiento; el dato de vestir de civil era por razones de seguridad para ingresar y salir del cuartel, medidas que se tomaron después del ataque al Regimiento de Formosa.- Desconoce la situación de José Vargas y de Artieda, jamás tuvo relación con ellos ni escuchó sus nombres hasta la formación de esta causa y su publicación en los medios de comunicación; no investigó, ni trató ni preguntó a detenidos sobre esas personas, ni mostró ni tuvo fotografías de ellas; jamás escuchó sobre ellas ni supo que hayan estado en instalaciones del R I 9. No estaba presente en Corrientes en el período en que José Pedro Almirón dice haber estado con una de estas personas (Vargas).

En la indagatoria prestada en oportunidad de la ampliación de la acusación, en audiencia de fecha 15 de mayo de 2008, afirma que su abogado el Dr. Buompadre en ningún momento reconoció la privación de libertad ni el homicidio de Rómulo Artieda cuando planteó las cuestiones preliminares, sino que pidió el sobreseimiento por prescripción de la acción penal sin que eso implique reconocimiento de absolutamente nada, y por el contrario, reclamó que en el informe del Equipo argentino de antropología forense no ha tenido participación, rechazándosele el pedido de intervenir en los trabajos de exhumación y pericia en el Expte. 258/06 caratulado “Fiscal Federal de Corrientes s/ Petición”, tramitado ante el Juzgado Federal de Corrientes, y que culminara con la Resolución dictada el 28/11/07 que declara que Rómulo Gregorio Artieda falleció el 30 de junio de 1977. En relación a ello pide se agregue como prueba el Expte. 259/06 del Juzgado Federal de Corrientes en el que se rechaza la presentación referida de sus abogados.-

Señala que en los años 76 y 77 estaba en el último año de subteniente y primero de teniente, por lo que la autoría mediata por la jerarquía que ostentaba es imposible, es poco creíble que un subteniente o un teniente en su primer año tenga tantas atribuciones. En la Guarnición militar Corrientes había mas de 3 mil hombres, y la personalidad del General Nicolaides no hubiera permitido que tuviera tanta capacidad para decidir. Al Nicolaides lo vio 3 ó 4 veces en su vida. Asevera que no tenía dominio del hecho, había mucha distancia entre un subteniente y el jefe o el subjefe de la unidad, un abismo impresionante, la información estaba muy compartimentada sobre todo a partir del ataque al Regimiento de Formosa. No tenía manejo de los detenidos, eso correspondía al área de Personal, esa era su función. Además los jefes del R I 9 en esa época, Aguiar o Pietronave, no se podía manejarlos, decirles que detengan o no detengan a alguien.La discrecionalidad de los oficiales subalternos no es una teoría que se pueda aplicar en este caso por las personalidades de los jefes de aquella época en Corrientes no cierra. Afirma que estuvo en el año 1977 en el R I 9, no escondió ni tachó nada en su legajo por lo que el culpable debe ser él según

Los testigos que presentan como prueba: Arnaldo Gómez lo conocía de llevar y traer perros, cuando fue detenido no estaba en Corrientes, pero no quería ni preguntar por él por la paranoia de la época en que un amigo le ponía una bomba a otro amigo; dice que le preguntaron por Artieda pero jamás le interesó Artieda ni tuvo una foto de él. De Trainer se enteró acá cuando fue detenido, además no estaba enterado de su casamiento en el Regimiento, y tampoco tenía la menor idea de los movimientos, que iba y venía de Gendarmería a la Policía y al R I 9. Aguirre dice que vio a Artieda, pero además vio a Losito en el año 77 cuando éste no estaba en Corrientes. Tomasella de Artieda dice que lo escuchó pero sobre él no dice nada.

La estructura de inteligencia es una organización formada por gente especializada, algo organizado, equipado e instruido para hacer inteligencia, con material de comunicaciones, etc. El Regimiento 9 no formaba parte de esa estructura de inteligencia. El comandante en jefe del Ejército, Videla en ese momento, tenía su estructura de inteligencia en el Estado Mayor con dos pisos, un General J2, sus asesores, oficinas, de él dependían unidades, el Batallón 601, Destacamentos y Secciones que servían a comandantes, por lo que no iban a pedir al Regimiento 9 que sea el órgano asesor de inteligencia del comandante de la Brigada General Nicolaides. Cita como ejemplo los casos de Aspiazu y de Tomasella, dice que no los conocía, no sabía de toda la investigación, del sumario que se hizo, lo cual muestra que la información era compartimentada.-

Piensa que fue asignado a inteligencia porque era bueno con los papeles, y lo que hizo fue trabajar con hipótesis de conflicto con Chile, en los años 76 y 77, el empleo táctico del Regimiento en caso de ataque, ambiente geográfico, estado de caminos, puentes, etc. El jefe de la unidad estaba obligado a hacer un informe mensual o cada 20 días de la jurisdicción territorial del tema seguridad.

Culmina su ampliación de indagatoria reafirmando que no tenía el dominio del hecho ni capacidad de decisión sobre las personas, y aclarando respecto al allanamiento en la casa del testigo Herman, dice que habrá dirigido el operativo, el testigo mismo cuenta que se presentó, lo saludó, y no puede decir que estuvo desaparecido porque lo hizo de uniforme. Peticiona que la declaración finalice en ese acto.

En su ampliación de indagatoria prestada durante el debate en fecha 17 de junio manifiesta que en el año 1976 en el plano personal y profesional hubo muchos sucesos, se casó, el 24 de marzo de 1976 y su proyecto de especialización en el curso comando y el fracaso consiguiente. Fue un año de gran ausencia del Regimiento.-

Explica que existen Boletines oficiales del Ejército color amarillo que son reservados y blancos son los públicos. El Ejército programa anualmente los cursos, unos son regulares y otros son complementarios, hay cursos obligatorios y otros voluntarios. En el anexo del Boletín reservado N° 4644 se publican los cursos que se iban a realizar en el año 1976, y en el N° 4678 está el llamado a realizar el curso de comando en el que figura Barreiro, quien además dice que era uno de los mas modernos y que de la promoción que lo seguía solo estaba Gatti del arma de Ingenieros. Dice además que la separación del curso la comunican con una nota, que es la agregada -en original-a fs. 2775, y la copia obra a fs. 3651, esa nota constituye el expediente de separación del curso; asevera que se durmió en una base de patrulla lo cual -dice- la nota de mención no especifica, sino que utiliza un eufemismo “por no dar cumplimiento estricto a una orden”; además informa que se remitió copia de su legajo correspondiente al período 76/77 donde obra constancia de su separación del curso (fs. 3643/3654), y está incluido en este período porque su separación fue en noviembre y la calificación se hace de octubre a octubre, por ello no fue considerada en el período calificatorio 75/76. Todo esto -afirma-prueba que el curso existió y que él fue al mismo, por lo que no estuvo en Corrientes durante ese lapso de tiempo.-

Hace una extensa y detallada narración del curso de comando y las vicisitudes que vivió en el mismo, incluso de los incidentes que habría llevado a alguien a decir que los correntinos Jándula y Barreiro eran pintorescos; el curso habría terminado a mediados de noviembre, momento en que regresaron todos desde Mazaruca a Campo de Mayo, posteriormente hizo diversos trámites administrativos, su señora fue a su encuentro viajando a Buenos Aires, regresando posteriormente juntos a Corrientes.-

Sobre las declaraciones de Arnaldo Gómez, Tomasella, Miño y Núñez reitera que no lo nombran, y Trainer lo aclaró en el debate. Karlsson dice que a mitad de año el lugar de reunión de detenidos no existía, y luego Barreiro no estuvo en el Regimiento.-

Sobre el golpe militar apunta que desconocía los pormenores de un golpe militar, solo estuvo haciendo guardias, inclusive entre guardia y guardia hacía participaciones para su casamiento. Resalta que en la Libreta de Familia que presentó en ese acto y cuya fotocopia certificada fue agregada a la causa, consta que se casó el 9 de abril de 1976, por lo que no pudo haber estado en la detención de Judit Casco el 10 u 11 de abril. En ese momento estaba de luna de miel en Bariloche, para lo cual también acompaña fotografías de aquella época, las que sacó de diapositivas de la época, para lo cual hace notar el hecho de que eran en temporada baja.

En cuanto al ex soldado Delgado de Monte Caseros, la primera vez que pisó esa ciudad fue en el año 1990 ó 1991, por lo que ese soldado miente porque nunca fue a detener a nadie allí y ese cuartel dependía de la Brigada de Curuzú Cuatiá, y el Destacamento de Inteligencia de Paso de los Libres tenía jurisdicción sobre el Regimiento de Monte Caseros.

Del testigo Mario Ingold afirma que cuando fue detenido el 25 de agosto él no estaba en Corrientes, y lo identifica porque le hablaba desde atrás repitiendo en dos oportunidades que quien le hablaba era mas bajo, Ingold es una persona de estatura baja, de 1,60, y él mide 1,72; lo demás son meras suposiciones del testigo. El soldado Arce solo lo pudo ver en los meses de junio y julio nada mas, porque ingresó al servicio militar en abril yendo para maniobras a Loma Pelada hasta el 22 de mayo según dijo él mismo. Mario Arqueros lo imputa el 17 de noviembre cuando todavía no está de regreso en Corrientes. Silvia Martínez dijo que lo vio en el Consejo de Guerra, en la causa 310/84, fue la única de los que estuvieron y se puede comprobar que no está en la lista de quienes lo conformaron.-

Explica que el centro de operaciones tácticas que funcionó con la plana mayor cerca de la Capilla del R I 9 lo hizo una semana nomás desde el 24 de marzo, la plana mayor estaba conformada por el oficial de Personal, el de Inteligencia, el de Operaciones y el Logístico.-

Por último ratifica que no era torturador, no era interrogador, y que no detuvo a esta gente que dice haber sido privada ilegítimamente de su libertad.-

Luego de los alegatos, el día 5 de agosto, Barreiro hace uso de su derecho a expresarse diciendo que ratifica que estuvo ausente de Corrientes con motivo de su casamiento y de su participación en el curso de comando, este último entre mediados de agosto de 1976 y fines de noviembre de 1976.

De la firma del informe de calificación señala que es un trámite administrativo que se cierra el día 15 de octubre de cada año, esa es la fecha que pone el escribiente que llena el legajo, el oficinista, y todo el mundo firma con esa fecha aunque en realidad lo haga en diciembre o al año siguiente.

Que se hizo cargo de la oficina de inteligencia en el año 1977 con un suboficial escribiente a cargo, haciendo las tareas que mencionó, pero nada que ver con las actividades de inteligencia que se mencionaron durante el debate que eran de exclusiva responsabilidad, administración y conducción del General Nicolaides, del Jefe y Segundo Jefe del Regimiento, y de la gente especialista de inteligencia de la cual no formaba parte. Dice que respecto a las imputaciones que se le hacen, mas de una decena no lo ha imputado, y solo dos o podrían ser tres casos que en el año 1976 escucharon mi nombre en fuera del Regimiento 9 por boca de otros, la única explicación que encuentra es que no estaba en Corrientes.

Carlos Roberto Píriz, brinda su declaración indagatoria el 12 de febrero de 2008 en debate, dice que escuchó la lectura del expediente que se hizo y que allí lo nombran tres personas, dos testigos víctimas manifiestan haber estado detenidos en el Regimiento 9, pero la acusación es por 13 privaciones ilegítimas de la libertad reiteradas, se lo acusa de tormentos, torturas, vejámenes, 5 veces reiterados, por lo que se pregunta cual es la acusación, quien, cuando y cómo, y que pruebas hay de esto. Afirma que su acusación es igual a la del comandante Nicolaides y sin embargo él en ese tiempo era Cabo 1° y no tenía poder de decisión de nada. Eso es todo lo que desea decir, y manifiesta que no va a responder preguntas. La Presidencia interpreta que en virtud a lo que dispone el art. 378, párr. 2º, del C.P.P.N., el imputado se abstiene, por lo que ordena la lectura de la declaración prestada en la etapa instructoria. Píriz declaró en la causa en una sola oportunidad, a fs. 1253/vta., presentando descargo por escrito que luce a fs. 1250/1252 (anteriormente se abstuvo -fs. 637/vta. y 783-). Explica que en el año 1975 prestó servicio en el R I 9 como Cabo 1° en la 1ra. Sección de tiradores de la Compañía de Infantería “A”, en 1976 pasó a la Compañía de Comando y Servicio ocupando el puesto de Encargado de la Sección Exploración hasta diciembre de 1977 en que va a otra unidad ubicada en Comodoro Rivadavia, Chubut.-

Niega su participación en los hechos que lo imputa el Sr. Juez de Instrucción. Dice que tuvo puestos que no tenían nada que ver con el tratamiento de personas detenidas ni con las acciones que se relatan. Niega haber intervenido, conocido o tenido relación alguna con el secuestro de personas, privaciones ilegítimas de la libertad de personas, aplicación de torturas, tormentos o vejaciones y desaparición forzada de personas; tampoco detuvo ni secuestró ilegalmente personas ni allané, o ingresé ilegalmente a domicilios ni tuvo conocimiento de los hechos de que trata esta causa.

Que su puesto de trabajo nada tenía que ver con personas que dicen haber estado detenidas en el R I 9, siendo sus funciones las relativas a la instrucción de la tropa y servicios que por el grado que debía cubrir. Destaca que de todas las imputaciones solo tres personas lo mencionan, por comentarios de otros o dichos de otros. Niega también haber pertenecido a alguna organización u oficina de inteligencia, jamás revistó ni prestó servicio ni cumplió funciones relacionadas con el área de inteligencia, siempre lo hizo en cargos internos de subunidades de tropa, y prueba de ellos son los informes de calificaciones de su legajo que presenta en esa oportunidad.-

Desconoce al soldado Julián Dionel Arce y la situación de Vargas y Artieda, jamás tuvo relación con ellos ni escuchó sus nombres hasta la formación de esta causa y/o por los medios de comunicación, niega haber participado en las detenciones de Artieda y Vargas.

En su declaración ampliatoria del 15 de febrero dice que en los años 76 y 77 tenía soldados a su cargo, era encargado de la Sección exploración, tenía 35 hombres y 9 dependían directamente de él porque eran su grupo de combate al que instruía en tiro, combate, teoría, orden cerrado. En cuanto a que vestía de civil, siempre vistió de uniforme, diariamente concurría a la formación de bandera donde le entregaban su Sección para la instrucción. Observa que lo pusieron como golpeador, pero jamás tocó a un soldado porque golpear un soldado en el Ejército es un delito -abuso de autoridad-, que es castigado con cárcel. Además no es ningún resentido, egresó de la Escuela de Suboficiales Sargento Cabral en 1967, en todos sus años en el Ejército jamás tuvo problemas con ningún soldado, no les levantó la mano, siempre cuidó al soldado que es la razón de ser del Ejército. Por último refiere su orgullo de ser suboficial del Ejército argentino. Finalizada su alocución expresa que no responderá preguntas.-

Raúl Alfredo Reynoso, en su primera declaración en la audiencia de debate de fecha 12 de febrero expresa que estuvo hasta el año 1975 en Esquel en el Escuadrón 36 de Gendarmería Nacional de esa ciudad, y en los años 1976, 1977, 1978, 1979 y 1980 en la Sección Corrientes de Gendarmería de esta ciudad, llegó a Corrientes los últimos días de enero de 1976. Ratifica lo dicho en la declaración indagatoria que prestó en el Juzgado de primera instancia, y aclara que también tiene una confusión similar a los coprocesados en esta causa en relación a las acusaciones. Reynoso fue citado a indagatoria durante la etapa instructoria en dos oportunidades, en la primera que luce a fs. 626/vta. se abstuvo y en la ampliatoria de fs. 744/747 vta. que en ese acto ratifica manifiesta que prestó servicios en la Sección Corrientes de Gendarmería Nacional a partir del día 29 de enero de 1976 con el grado de alférez los dos primeros años y los restantes como Primer Alférez hasta fines del año 1980. En los años 76, 77 y 78 estuvo como jefe de la Sección el comandante Ramón Francisco Arrúa y los otros dos el comandante Pulo Enrique Garro. Sus actividades eran secretario y oficial instructor de actuaciones policiales con la justicia federal, oficial responsable de la guardia y seguridad del aeropuerto Cambá Punta, como oficial actuante de la justicia militar, actividades de patrullaje, controles de ruta y acción cívica, la mayoría de sus actividades las desarrollaba con uniforme y eventualmente de civil, como oficial de servicio a cargo de la guardia de prevención de la subunidad y actividades a órdenes del jefe de Sección bajo control operacional de la fuerza Ejército por orden del comando de Subzona 23, o Área 231.-

Bajo órdenes del comandante Arrúa participaba en operativos dispuestos por el comandante General Nicolaides actuando el personal de Gendarmería en una segunda línea, cortes de calles, dar seguridad al personal intervinientes, confeccionar actuaciones policiales como actas de allanamientos, actas de secuestros desempeñándose como escribientes. Aclara que el comandante Arrúa ordenó que no se debían cumplir órdenes que implicara violación a las normas legales vigentes. Destaca que no había en la Sección órgano de inteligencia, ni tampoco existía plana mayor. No habrá participado en mas de 10 operativos, da como ejemplo una casa ubicada por calle San Lorenzo a dos cuadras de la Av. 3 de abril, donde en el allanamiento se encontró gran cantidad de armas y documentación enterrada bajo la cocina. Otros lugares no puede precisar, pero los operativos estaban a cargo de la fuerza Ejército, como ser el Mayor Claro, y si mal no recuerda el Tte. Cnel. Pietronave, en algunos operativos participó el Capitán De Marchi y no está seguro si también participó el Subteniente o Teniente Barreiro, las personas detenidas eran conducidas al Regimiento 9 y allí finalizaba su función. Si eran delitos federales no graves los detenidos eran trasladados directamente a Gendarmería donde se labraban las actuaciones con intervención de la justicia federal, también se alojaba en Gendarmería a detenidos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional a requerimiento del Ejército para que se les labre actuaciones con intervención de la justicia federal.

Entre los detenidos que refiere se encontraban una señorita Ceferina Gauna, una señorita Gladis Meza Herrero que luego estando detenido su novio -Jorge Trainer-se casaron, la señora Gladis de Giles, un señor de apellido Acevedo a quien llamaban “Pocho”, una señora Gladis López, una señorita Silvia Martínez, un señor de apellido Fernández, otro señor Castañeda, otro Benítez Rindel, un señor Garcíaqueera empleado de este Juzgado Federal, el ex gobernador Julio Romero y su hermano Antonio Romero creo que Presidente del Banco de la provincia de Corrientes, un señor Arnaldo Gómez, aclarando que no todos estuvieron detenidos en el mismo momento sino que lo hicieron alternadamente, y a casi todos se le labraron actuaciones con intervención del Juzgado Federal de Corrientes y otros estuvieron a disposición del P.E.N. por orden del comandante de la Brigada.

Que por recomendación del comandante Arrúa los detenidos en Gendarmería Nacional recibían un trato que no podía ser una afrenta a la dignidad humana, so pena de dársele la baja de la Institución en menos de 24 horas. Si bien las dimensiones del cuartel de Gendarmería eran pequeñas, los detenidos pasaban el día en un pequeño patio interno de la Sección, almorzaban y cenaban en el comedor compartiendo la mesa con gendarmes, suboficiales y oficiales que eventualmente estaban de guardia, pernoctaban en habitaciones separados por sexo, y recibían visitas de familiares e incluso de sacerdotes y cristianos comprometidos.

Los detenidos en la Sección de Gendarmería eran interrogados por el comandante Arrúa, por el oficial instructor y secretario, nunca ingresó personal de otra fuerza al lugar, los detenidos eran remitidos por el Ejército para la sustanciación de los sumarios, y nunca estuvieron vendados ni esposados. Además el personal de Gendarmería nunca hizo servicios de guardia en el Regimiento 9 ni tampoco interrogó a personas fuera del cuartel de la Sección. Aclara que no participó en la detención de Trainer, pero sí en su seguridad y custodia mientras estuvo en Gendarmería.

Que nunca estuvo detenido en Gendarmería el Sr. Miño ni conoció a su padre por lo que mal pudo haberlo maltratado. En relación a Duilio Aponte, no lo conoce y que miente al decir que era detenido político porque ingresó como detenido a Gendarmería Nacional el 31 de diciembre de 1974 y se le instruyó el sumario 114/74 con intervención del Juzgado Federal por intento de homicidio y lesione. Tampoco conoce al testigo Aguirre ni conoce su declaración.-

Desconoce el lugar de detención en el Regimiento 9 pero lógicamente debió existir porque los detenidos eran trasladados de allí a Gendarmería para labrar actuaciones, nunca ingresó al lugar del R I 9 donde estaban los detenidos, ni donde se hacían los interrogatorios, tampoco lo hizo personal de Gendarmería y no tiene conocimiento de que se torturara ni de desaparición de personas.

Para los procedimientos que llevaba a cabo Gendarmería se utilizaban un patrullero marca Ford Falcon con balizas eidentificación en las puertas y un Unimog de los chicos, y eventualmente una motocicleta. No compartían vehículos con el Ejército. Las órdenes para participar en los procedimientos las recibía el jefe de la Sección trasladándose los gendarmes hasta el frente del cuartel del Ejército, desde donde se iniciaba la marcha al lugar donde se realizarían los procedimientos.

Las documentaciones de los procedimientos quedaban en poder del Ejército, y en algunas oportunidades esas mismas actas regresaban a Gendarmería constituyéndose en cabeza de sumarios que posteriormente se instruían, con intervención de la justicia federal.-

Nunca hubo enfrentamientos en los procedimientos en los que participó, y el personal del Ejército estaba siempre uniformado. A los detenidos se les colocaban esposas como medida de seguridad.

Los detenidos en la Sección de Gendarmería eran registrados en el libro que llevaba la guardia de prevención denominado “Libro de Guardia”, y cree que había otro libro de detenidos que era llevado por la oficina de policial que es un libro común a todas las unidades de Gendarmería en el que se registran los nombres de los detenidos, circunstancias personales de ellos, fecha de ingreso, causa de detención y autoridad interviniente, con número de las actuaciones y carátula.

Continuando con su declaración en debate afirma que está dispuesto a contestar preguntas, por lo que interrogado por las partes dice: que desde antes del 24 de marzo de 1976 Gendarmería trabajaba bajo control operacional del Ejército, por lo que deben haber procedimientos que se hayan realizado en esas condiciones, hubo un solo procedimiento llevado a cabo bajo jefatura del comandante Arrúa, sin detenidos, en esa oportunidad cumplió funciones de seguridad. En los procedimientos conjuntos de Ejército y Gendarmería recuerda claramente la imagen del Mayor Claro y del Tte. Cnel. Pietronave, en cuanto al capitán De Marchi tiene su imagen con casco pero no recuerda si participó de un control de ruta, rastrillaje o algo hecho en conjunto con el Ejército, además participaban en actos públicos pese a que él estuvo poco tiempo.

Dice que siempre se dieron instrucciones para el respeto a la dignidad humana de cualquier persona incluso de los detenidos. Explica que en los operativos conjuntos donde participaban la Policía, Gendarmería y el Ejército, por ejemplo en un rastrillaje de dos o tres manzanas, si aparecían delitos comunes actuaba la Policía provincial, si era un delito federal la Gendarmería, y si era un delito grave, así se denominaba a los delitos subversivos, intervenía personal del Ejército y al detenido lo llevaban al Regimiento 9. Desconoce quien clasificaba la documentación y los procedimientos en Gendarmería, era recibido por el jefe de la Sección y se confeccionaba el sumario con intervención de la justicia federal. Todos los oficiales y casi todos los suboficiales de la Sección intervenían o participaban de los procedimientos.

Al Regimiento 9 solo fue a llevar documentación, que tenía que entregar en propias manos o coordinación de cosas, temas de importancia o sumarios, también fue al Hospital Militar; no fue muchas veces, y conoce solo la entrada con la guardia y oficinas que estaban a la derecha, no ingresó al interior del cuartel. No recuerda haber tomado declaración en el marco de sumarios fuera de la Gendarmería, allí se los identificaba y se le tomaba fotografía. Señala que Trainer y Arnaldo Gómez estuvieron detenidos en Gendarmería pero no recuerda si los detuvo Gendarmería o los mandó el Ejército. Asevera que periódicamente iba al aeropuerto porque era responsable del servicio de guardia, a controlar y verificar necesidades, allí prestaban servicio dos o tres personas y se reforzaba con los vuelos. Aclara que vestía de civil cuando salía al campo, a la Escuela de Cañada Baí y otra Escuela en Paso Florentín, era para no arruinar el uniforme porque hacían tareas de albañilería, carpintería, entre otros trabajos; también las personas que hacían investigaciones o seguimiento de personas, como se hace hasta hoy día.

No recuerda muchos operativos conjuntos efectuados con el Ejército, no habrían sido mas de 10, mayormente controles de ruta, allanamientos o detención de personas prácticamente no se acuerda, tampoco el número de personas que participaban en los procedimientos. De las personas que pasaban del Regimiento 9 a la Gendarmería no sabe como era su estado físico y psíquico cuando llegaban, pero en la Sección recibían muy buen trato y su estado era excelente. No sabe donde vivía el desaparecido Rómulo Artieda y no conocía a su madre, Esther Galarza de Artieda.

En audiencia de fecha 3 de junio del corriente año Reynoso amplía su declaración y expresa que en la Sección de Gendarmería en el año 1976 además del declarante habían tres oficiales mas, el comandante Arrúa, el Primer Alférez Palma y el Alférez Sáinz. Además aclara que en su indagatoria anterior dijo que no conocía a la Sra. Artieda, pero debió decir que no recordaba, porque conoció a María Ester Cazorla Artieda (quien declaró en debate el 27 de marzo de 2008) y a sus hermanos que eran niños en aquel momento, conoció a la madre de la testigo, Alicia, y conoció a los padres de ésta -Esther Galarza de Artieda y su esposo-, incluso conoció a un hermano de Alicia de nombre Roque Artieda que era en aquella época jefe de inspectores de tránsito de la Municipalidad de Corrientes.

Relata que estando en la ciudad de Buenos Aires, en la Dirección Nacional de Gendarmería y ya detenido por esta causa, en conversación con el Comandante Principal retirado Abelardo Palma éste le dijo que él había estado en la detención de Trainer, y que ello se produjo como un desprendimiento de la detención de Rogelio Tomasella.-

Ratifica que jamás estuvo en el galpón del Regimiento 9 por lo que no pudo haber maltratado, ni causado un dolor o haber insultado a Trainer. Además señala que no se explica como estando Trainer vendado como dijo, encapuchado, tuvo que haberle dicho Reynoso que era él quien lo estaba insultando o pateando el banco como manifestó.-

Detalla que fue al Regimiento solo a la guardia y a las galerías contiguas, conocía el Hospital Militar por haber llevado a su familia a recibir atención médica. No conoce el interior del Regimiento, incluso el galpón que refiere Trainer lo conoce por fotos de la causa.

Ante la pregunta a si entrevistó algún detenido en el Regimiento manifiesta que no recordaba, pero que leyó en el expediente que se agregó en debate por su defensa, y debe haber recibido la declaración indagatoria a un detenido de apellido Orué, o sea que se ha constituido con un Secretario, con una instrucción a recibir declaración dentro del Regimiento, por orden de su jefe por supuesto.

En relación a que trasladó a Trainer conduciendo un patrullero, dice que no pudo haberlo hecho, y que su primera sanción en el año 1972 ó 1973 -que consta en su legajo personal-es por conducir un vehículo de la Institución sin estar autorizado para ello, porque además del carnet de conductor para manejar un vehículo de la fuerza hay que tener un carnet habilitante de Gendarmería. Asimismo, afirma que es llamativo porque está haciendo de chofer de un suboficial, de un cabo, que trasladaba en ese momento.

La Sra. Martha Angélica Álvarez de Repetto sostiene que Reynoso le ha tomado datos filiatorios en el Regimiento, sin embargo esos datos normalmente son recibidos por el personal especializado, fotodactilóscopos, por lo que no recuerda haberlo hecho en el Regimiento. También dice que él le tomó una declaración, pero en el expediente agregado a la causa figura que se la recibe otra persona por lo que se ha equivocado.

El testigo Miño no ha estado detenido en el lugar, su padre (Higinio Miño) no era recordado por ninguno de los detenidos en Gendarmería, y según Miño hablaba mucho con el comandante Arrúa por lo que tiene que haber estado mucho tiempo en Gendarmería, pero no figura en los libros de detenidos, no recuerda que haya estado y además él manifiesta que “lo maltrató el segundo que era de apellido Reynoso”, pero él no era segundo.

En relación al cabo Insfran refiere que era una persona que tenía problemas psiquiátricos, y cree que fue dado de baja de Gendarmería, pero tenía problemas con todo el mundo, no era que maltrataba sino que hablaba mal con todo el mundo y era renegado, habría fallecido.

De Aponte dice que no era un detenido político, además dice que Achar le comentó estando detenido en la U 7 que Reynoso era uno de los que mas torturaba, pero lo nombró como oficial del Ejército, sin embargo en su declaración Achar en ningún momento lo menciona. En ese sentido observa que ningún otro testigo lo menciona como que lo haya maltratado, salvo Trainer, pero cree que lo de Trainer es una equivocación, que no dijo en primera instancia. Rogelio Tomasella también dice que era vox populi que Reynoso torturaba, si era vox populi no se explica qué persona era la que maltrató o torturó.-

Cuestiona la identificación en la Sala que hizo Delgado, aparte él es una persona que tiene casi su altura y apunta que la persona que lo detuvo era muy alta, y las otras dos medían 1,60, por lo que no se explica cual de ellas era él. La detención de Delgado se produjo en Monte Caseros y él sostiene que jamás estuvo en Monte Caseros ni conoce esa ciudad. Allí había una Sección de Gendarmería que dependía de la Agrupación Mesopotamia Sur con asiento en Paraná, en cambio la Sección Corrientes dependía de la Agrupación Mesopotamia Norte con asiento en Posadas, ¿qué podría hacer un Alférez de Corrientes en Monte Caseros?.-

Núñez afirma que era Reynoso por descripción que le hicieron después en su lugar de detención, y que al momento de detención él estaba de civil pero la orden que tenían era que Gendarmería debía realizar los operativos con uniforme, y con distintivos que los distingan perfectamente del Ejército.

Expone en relación a los dichos de Cazorla Artieda que fue muy amigo de su madre Alicia Artieda a quien conoció por intermedio de otra amiga común, Dora Elizabet Díaz. Esta señorita Díaz junto a otra compañera estudiantes de Derecho, se acercaron a la Sección de Gendarmería porque iban a alquilar una vivienda que había sido allanada por Gendarmería y que había sido ocupada por un guerrillero (Rómulo Artieda). Por ser también estudiante de Derecho intercambiaba mucha información sobre Derecho procesal, y ahí en esa casa conoció a Alicia Artieda quien le manifestó su preocupación por la situación de seguridad de su hermano, debido al clima de violencia que vivía el país temía por la vida por lo que inquirió sobre la posibilidad de que sea Gendarmería Nacional la que detenga a Rómulo Artieda porque todos sabían como estaban los detenidos en Gendarmería. Fue en aquel momento cuando le propuso que si la madre de Rómulo sabía donde estaba tome contacto con él para que se presente ante una autoridad, Alicia le dijo entonces que Rómulo estaba en Posadas y él intervino para que el comandante Arrúa conversara con la madre de Artieda, ésta le dio la dirección de su hijo en Posadas, se hicieron las averiguaciones por medio de Gendarmería en esa ciudad pero Artieda ya no estaba allí, esto fue para fines de 1976. Aclara que en la causa Tomasella éste nombra a un tal Rómulo, pero da una descripción de una persona de mayor edad salvo que no haya dicho la verdad. Se siente complacido de haber hecho la gestión para que Rómulo Artieda pudiera presentarse ante la justicia federal y quedar detenido en Gendarmería como querían la madre y el comandante Arrúa. Mas adelante señala que con Alicia Artieda eran muy amigos y cree que sigue siendo amigo, a la casa de ella fue muchas veces, allí la veía a la madre de Alicia, pero no sabe exactamente donde queda la casa de la madre de Artieda, cree que del otro lado de la Av. 3 de abril, allí habrá estado en dos o tres ocasiones.-

Exalta la personalidad del comandante Arrúa, quien en un momento llegó a tener una acalorada discusión con el General Nicolaides en el transcurso de una reunión con oficiales de las fuerzas de Ejército, Policía, Prefectura, que en ese momento trabajaban juntas operacionalmente bajo el mando del comando de Brigada, porque Arrúa tenía la intención de judicializar cada una de las personas que entraran.-

Vuelve sobre Trainer acotando que lo manifestado por él sobre lo ocurrido en el Regimiento, de que lo insultó y le pateó el banco sobre el que hacía equilibrio no lo dijo en primera instancia, incluso en esa oportunidad cuando reconoció el lugar dijo que allí un gendarme le aflojaba las esposas.-

Insiste en que no existe órgano de inteligencia en las Secciones de Gendarmería, por eso cuando lo califican en su legajo se habla de que realizaba tareas de inteligencia. Hace una comparación diciendo que nombrarlo a él jefe del grupo inteligencia sería como designar a un Ministro de Salud Pública en una Municipalidad, no existe el cargo. El oficial de inteligencia es el jefe de la Sección, y tiene como responsabilidades manejar las claves y la documentación estrictamente secreta y confidencial que venía en sobres con sellos de un color especial, esas eran cuestiones que las manejaba pura y exclusivamente el comandante Arrúa.-

Gendarmería tenía detenidos por delitos federales comunes en la Alcaldía de Policía y en el Instituto Pelletier, y detenidos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional pero con sumarios federales en los dos lugares nombrados y en el Regimiento 9. Dice que pudo ser responsable del traslado de detenidos que tenía para la instrucción de la causa, pero no los retiraba él sino que mandaba una comisión a buscarlos, no recuerda haber tomado declaración en el Regimiento, pero tiene que haber recibido porque apareció ahí en uno de los expedientes, en la Alcaldía no fue nunca, y al Instituto Pelletier le parece haber ido. Las firmas que obran en el expediente 310/84 incorporado por su defensa-es parecida a la suya si bien no vio los originales sino fotocopias.

En referencia al sumario por la muerte de Colombo acaecida en noviembre de 1976 recuerda que el sumario original era de Aspiazu, una investigación por un cadáver que apareció, y después el Ejército le ordenó incorporar a ese sumario a Eduardo Isidro Colombo abatido en un enfrentamiento con el ejército en la ciudad de Corrientes, intervino en la inhumación y exhumación del cadáver de Aspiazu y también en las de Colombo. Por relatos de policías que estaban en el lugar de los hechos era gente del Chaco que había venido, incluso Colombo había herido a un policía de aquella provincia en el enfrentamiento.

Reflexiona sobre que en Gendarmería se optaba por la vida, que el comandante Arrúa defendía a sus detenidos, pone como ejemplos a Trainer cuando le dice que se presente en Gendarmería en oportunidad de su segunda entrega, que no vaya a la Brigada o al Ejército, le dice “no, vení”, o cuando según declara la Sra. Valentini en la instrucción, pretenden llevar a un detenido al Chaco y Arrúa corta su licencia, se juega y no permite que se lleven a su detenido. Todos los detenidos que estaban en Gendarmería fueron judicializados, lo que significa que estuvieron con intervención de la justicia federal, posición distinta a la que sostenía en aquel entonces el General Nicolaides.

En cuanto a las tareas de inteligencia expone que todos los que llevaban sumarios hacían investigación, lo que presumía tarea de reunión de información, que es inteligencia, él solo tenía a su cargo la documentación de inteligencia pero no hacía inteligencia para los demás solo para sus sumarios. La inteligencia en Gendarmería significa investigar todo lo que es el oponente, lo que se opone al cumplimiento de su misión, sobre el delincuente, que va a hacer, donde ubicarlo, cual es el modus operandi, esa es la tarea de inteligencia, después se reúne la información, se hace el análisis, se la registra y la difusión a quien necesite esa información.

La documentación, los sumarios los tenía en su oficina cada instructor hasta que lo elevaba, las copias después iban a los escalones respectivos, las comunicaciones preventivas salían por radio y después se hacían las sinopsis de los sumarios, el resumen de los sumarios iba a 8 instancias distintas, a la Dirección de operaciones, a Buenos Aires iban como 3 ó 4, a la Agrupación, a la Región de Gendarmería, y del sumario quedaba copia de la sinopsis y de los prontuarios en la Sección.

En relación a los operativos conjuntos con el Ejército refiere que eran de día y de noche, y si habían detenidos el que estaba a cargo del procedimiento determinaba si iba al Regimiento 9 ó lo llevaba Gendarmería o la Policía.

Al culminar su exposición y en función a una pregunta concreta respecto a un pedido de reunión de información que ordenara el comandante Arrúa, a fs. 207 del Expte. 310/84, expresa que tenían contacto con todo órgano, todo organismo de inteligencia de cualquier institución, por ejemplo la Brigada, el Regimiento, la SIDE, la Policía, Policía Federal, la Prefectura, cada uno tenía su órgano de inteligencia aunque en la Policía tiene distintos nombres; esto lo hacía únicamente con autorización del comandante Arrúa quien a su vez le indicaba a la otra persona que iban a ir. En cuanto a la razón por la que firmaba como jefe de inteligencia dice que los informes a Arrúa los elevaba desde la oficina de inteligencia, pero esa oficina no revestía la importancia que tiene un órgano de inteligencia, se pudo haber asignado él mismo como jefe del grupo de inteligencia o Arrúa tal vez lo designó, pero en la realidad no existía.

TESTIMONIOS BRINDADOS EN DEBATE

En un debate que tuvo una duración de seis meses, y en el cual la prueba producida es básicamente el relato de lo vivido por cada uno de quienes estuvieron detenidos en aquella época de los sucesos que se han traído para su juzgamiento, el Tribunal evalúa pertinente y útil a fin no solo del conocimiento de los hechos, sino para alcanzar una correcta ubicación en tiempo y lugar, transcribir textualmente las partes mas sustanciales de las declaraciones de los testigos y testigos víctimas que han estado dentro de la cuadra de detenidos del Regimiento 9 de Infantería.

Dado que para la confección del acta del Debate se ha adoptado como método la transcripción textual de todas las declaraciones brindadas durante el transcurso del mismo, serán ellas la fiel reproducción de las afirmaciones las que se consignarán a continuación.

TESTIGOS DE CARGO

Martha Angélica Álvarez expone que fue detenida el 14/09/76 en su domicilio en un operativo dirigido por miembros de la Policía Federal, que la llevan a la Delegación de esa fuerza situada en la Av. Costanera de esta ciudad “el lugar es el que está en la costanera y me llevaron hasta unas celdas que están en el fondo de ese lugar, me hicieron caminar mucho y hay celdas en el fondo“, luego de estar unos días allí la llevan al Regimiento 9 de Infantería: “fui detenida el 14/9/1976 en mi domicilio y me llevaron a la Policía Federal, y de allí fui trasladada a un lugar que no sabía donde era y después me di cuenta que era el Regimiento 9”. Si bien el procedimiento lo hizo la Policía Federal, cumplían órdenes del Ejército “en ese operativo, en el mío sí, me dijeron que era un procedimiento que le había encargado el ejército”, el allanamiento se llevó a cabo aparentemente de manera formal “si, mostró las cuestiones de forma, aunque no estaban uniformados, estaban de civil y me llevaron en un Falcon, pero procedieron a decir que estaban subordinados al área y procedieron a detenerme”, mas adelante agrega “lo que recuerdo era que especificaban las fuerzas, y decía que estaban sometidas al área militar es decir sometidas al área o bajo el mandato del área militar, no se que número, o sea todas las fuerzas de seguridad estaban subordinadas al área“, no sabe si era una orden judicial “No, no se, era una orden yo no entiendo de eso“. De allí fue retirada para ser interrogada por integrantes del Ejército, sufriendo durante los interrogatorios vejámenes de índole sexual “una vez que estuve detenida en la policía federal, me advirtieron los que estaban allí, a cargo de la Policía Federal, que iba a venir a interrogarme el ejército; esa misma noche empezó un interrogatorio, donde por un lado una persona me preguntaba mis datos de filiación, y después apareció otra voz, que empezó a presionarme acerca de a quien conocía, quienes eran mis jefes, y empezó a tener actitudes de presión, me manoseó, y empezó a amenazarme con las cosas que podían hacer, después esa noche quedé ahí en la Federal, y a la noche siguiente me trasladaron, me llevaron a un lugar, y después apareció nuevamente, creo que estaba en un descampado, era un vehículo que anduvo como 20 minutos, y después se bajaron las otras personas que estaban en ese auto, apareció esta persona, y me dijo ¿sabes quien soy? Me di cuenta que era la misma persona que me había interrogado; y allí se dio una situación de amenazas y apremios sexuales, donde me decía que si yo hablaba y no decía quienes eran mis jefes, y no decía todo lo que sabía, me empezó a presionar, me dio a elegir, con actitudes de violación, me dio a elegir entre él y una linterna que tenía en la mano, y elegí la linterna, esa fue la situación mas violenta a nivel físico que viví”, afirma que se consumó el acto de vejamen con la linterna, y preguntada al respecto ilustra “es un reconocimiento donde me hace tocar la linterna y me pone en contacto con el sexo, son dos cosas que se pueden diferenciar bien“.-

Fue llevada al Regimiento 9 el día 16/09/76 “estuve desde el 16 de septiembre del 76 hasta los primeros días de diciembre en que me pasaron a disposición del Poder Ejecutivo, el PEN, y de allí me trasladaron al Pelletier, y de allí a Devoto”. Supo que era el Regimiento 9 porque sufrió una infección que le impidió utilizar la venda “porque estaba vendada pero tuve una infección en los ojos, por la venda con apósitos, entonces pude ver que había camas, que había conscriptos, que había soldados, que era un lugar como el Casino de suboficiales, escuchaba clarines, la música militar, marchas”, describe el lugar, y la manera en que obtiene la identidad de los que manejaban el mismo “yo estaba en ese lugar, como un box que se había armado, dentro de un salón grande, donde entraba una cama, y estaba cubierto por frazadas con muebles de madera, y la frazada estaba rota, tenía una ruptura, y cuando veía que había movimientos y escuchaba gritos, y escuchaba gente que la estaban torturando y ese tipo de situaciones, trataba de mirar que estaba pasando, de esa manera vi situaciones, gente tirada por el piso, vendada, maniatada y veía una figura, de uno que pateaba a la gente que estaba tirada en el suelo, era toda gente joven, le pregunté a los soldados quien era esa persona y me dijeron que era Barreiro; al Subteniente Losito, él se presentó y me mostraba fotografías, por lo tanto lo conocí de manera directa, había también un médico”, en otro momento afirma “había una cama, y alrededor de esa cama se ubicaban armarios de madera, y estaban recubiertos por frazadas de campaña, y tenían como una frazada como de cortina, y tenían el tamaño de una cama y un poquito mas“; continúa diciendo en referencia a Barreiro “lo que vi, gente maniatada, vendada, tirada en el suelo, gente joven, y él empezaba a tirarles patadas, y les pegaba patadas a los que estaban ahí totalmente indefensos, y los escuchaba gritar y le decía cosas, los insultaban, les decía cosas humillantes“, aclara de Losito “no, no lo vi en ninguna actitud de ese tipo, estaba cerca, me mostró fotos pero no lo ví en actitudes violentas o agresivas“ y también en referencia a las fotos que le exhibió Losito “creo que fueron dos ocasiones, en que me preguntaban alguna cosa, se hacía presente, pero con él no usaba venda, hablaba de manera directa“, y que“a veces me mostraban en el lugar donde estaba, y otra vez en esa ocasión me llevaron a ese lugar, que era como un laboratorio“. Pudo identificar la voz del autor del interrogatorio y vejámenes por distintos medios “esta voz, tenía una voz y un perfume característico, que lo identificaba como la misma persona, aunque no veía su rostro porque estaba vendada, me hacía poner contra la pared o bajar la vista, cuando estaba en el Regimiento en un lugar muy grande que no sabía, lo habían dividido en boxes, y nos cuidaba una compañía de conscriptos santiagueños, por lo menos a 5 soldados les pregunté, de manera directa e indirecta, quien era la persona que entraba, cuando en reiteradas oportunidades iba a verme, o a preguntarme algo, y me decían que era el capitán De Marchi que era el jefe de inteligencia”,

asimismo “había dos personas que me interrogaron, una me hizo un interrogatorio formal preguntándome datos de filiación, edad, etc., y la otra persona que empezó a interrogarme, que fue la que se aproximó, me manoseó y digamos, yo respondí para atrás, y me dijo “tenés cosquillas”, yo le dije ‘tengo dignidad’, y me dijo “vas a ver adonde va a quedar tu dignidad”, esa es la voz identifico y asocio con un perfume y es la misma que después cuando me sacan, es la que comete esta vejación“.

Da los apellidos de los conscriptos que según señala son de origen santiagueño “había uno que se llamaba HIDALGO, otro se llamaba CAÑETE, me parece que uno se llamaba IBARRA, pero no me acuerdo de otros nombres” explicando la situación de esos soldados “estaban distribuidos a lo largo de ese casino de oficiales, había un grupo que estaba en lo que creo que era parecido a un bar o una cosa así, y se paseaban, o si había que ir al baño se los llamaba, gritaba ‘soldado’ y venían, o paseaban por la cuadra“ , luego relata la existencia de otros detenidos y lo que ocurría en derredor “eso era algo variable, había momentos en que aparecían mucha gente”, “15, había momentos en que había mas o menos 15, 10, además de los que estaban mas o menos estables, que eran 3 ó 4, que estaban en la parte de adelante de los boxes, y después en la parte de atrás habían dos habitaciones o tres, donde había gente que la que generalmente, o por lo menos los soldados decían que ahí había gente que estaba muy lastimada, esa gente venía por ejemplo un día, y al otro día ya se la llevaban, a veces traían 3 ó 4 y no se donde estaban”, en otro tramo de su declaración refiere “otra persona que ví y que también tenía así un trato muy descomedido, era un médico, Alison, que parece ser que asistía a las personas, y que me asistió a mi cuando ingresé por los golpes y eso, y me revisó cuando tenía la infección en los ojos, lo conozco a ese médico porque había sido momentáneamente socio de la clínica que teníamos con mi marido”, sigue diciendo al respecto “estaban así como estaba yo en ese lugar, así como estaba yo, no se podía estar nada mas que acostado o parado, había enfrente otro lugar de armarios, otro box armado, había dos o tres, las otras en la parte de enfrente de ese lugar, de ese Casino, había un lugar donde había una persona que estaba detenida, atada en la cama, maniatada, las otras personas no las veía, estas que me decían los soldados no llegué a verlas, cuando nos llevaban al baño atravesábamos todo eso pero lo hacíamos vendados, y lo que podía hacer es cuando espiaba, cuando no había, no estaba el grupo este de inteligencia, cuando se retiraba mirábamos y nos acordamos de mirar, y veíamos si había gente tirada, intentando preguntarle quien era pero yo no conocía a nadie“, después supo que uno de ellos era Tomasella “me enteré después que esa persona que veía encadenada a una cama tenía ese nombre, pero en ese momento solamente veía a esta persona encadenada a la cama y esposado; no sabía quien era“, sigue narrando “el tipo de tortura no lo podía ver, yo solo escuchaba los gritos, iban recorriendo los boxes estos y me decían ya vamos a volverte a ver a vos; especialmente a Silvia Martínez, iban al sector donde estaba ella, yo la había ubicado a ella donde estaba porque tenía zuecos, y hacía mucho ruido, y sabía que la habían detenido antes que a mí, la había escuchado gritar, después además me dijo que había sido torturada, pero yo no ví situaciones de torturas, vi situaciones de malos tratos, estaba en un lugar limitado, no tenía acceso a la posibilidad de ver“.-

Sobre aquellas personas que eran sacadas del Pabellón del R I 9 manifiesta desconocer su destino, “no, no tengo informe, solamente había referencia de los soldados, que yo les preguntaba que pasó con las personas que estaban, por que no estaban mas, y algunos de ellos me decían que los sacaban de noche y que generalmente, algunos iban nada mas que 4 de los jefes, y otros se ve que son trasladados me decían, pero esos cuando salen con los 4 jefes que están en inteligencia no sabemos nada, me parece que es mas serio, esto es lo que me decían los soldados“, en cuanto a quienes se referían los soldados como los 4 jefes de inteligencia responde “a De Marchi, Barreiro, Losito, y no sé quien mas, no recuerdo“. Al preguntársele si ubica un lugar donde se producían los interrogatorios o la tortura apunta “en una oportunidad me vinieron a sacar del lugar en que yo estaba, y me llevaron a un lugar para interrogarme, que podía ver por debajo de la venda que era como un laboratorio, porque habían azulejos en las paredes, me interrogaron, me mostraron fotos en ese lugar, que no era el lugar donde estaba, no era un lugar demasiado lejos de donde estaba, creo que era un casino de suboficiales o una cosa así donde estábamos“.-

Preguntada sobre en que momento -desde su detención-la vendan dice “me vendan únicamente cuando me dicen que va a venir el ejército, y cuando me hacen el primer interrogatorio con el personal del ejército”, “yo estoy vendada 3 ó 4 días, hasta que se me infectan los ojos, eran vendas con apósitos que no me permitían ver para abajo, pero después de eso quedo sin vendas dentro de ese lugar en que estaba, solamente me vendaba yo misma cuando me trasladaban al baño, cuando estaba en la celda ya no estaba vendada”, y abunda sobre el tema “no, yo no podía ver a nadie sin vendas, cuando salía de ese cubículo en el que estaba me tenía que vendar, lo que yo veía era cuando espiaba por la frazada, y miraba cuando había gritos, voces, lo único, de lo demás yo no podía ver a nadie”.

Luego da un detalle sobre la identidad de algunos detenidos en la cuadra del Regimiento 9 “reconocí a personas detenidas que estaban allegadas a mí, como eran Silvia Martínez, a Carlitos Achar, que eran personas que yo conocía con anterioridad, que eran amigos, después yo no conocía a nadie de las personas que estaban allí detenidas”, preguntada sobre un señor Miño de apodo ‘Pollo’ refiere “lo ví entre las personas que estaban tiradas ahí en el suelo, lo vi a Miño”, “lo conocía de vista”. Explica también que “en una de esas veces, cuando apareció así muy lleno de gente, habían traído gente de otros lugares, vi a una persona en condiciones lamentables, con las piernas totalmente hinchadas como patas de elefante, era un muchacho joven, y trataba de abrir mi, corrí la frazada y me dijo que estuvo no se si 48 horas parado, después cuando aparecían los soldados o la gente de inteligencia, todo el mundo se callaba, cada uno se replegaba, pero fue la persona que vi mas lastimada, y que después mirando fotos de personas, de modo casual, de los desaparecidos en Margarita Belén tengo un cierto registro, aunque no tengo seguridad de que era una de esas personas“, continúa diciendo “creo que era Piérola, me parece que era“.

En relación a la comida expresa “la comida era una sopa de pescado que tenia mucha grasa, que este médico Alison le hacía poner mucha sal por temor a que nos deshidratemos, porque estábamos en esos galpones y en ese lugar sumamente limitado, entonces era algo que no se podía comer, se comía o se guardaba el pan, y estos soldados a la noche, como estaban de guardia le daban mate cocido con leche el que me traían de contrabando para tomar eso, que era prácticamente lo que se podía comer”.

Su marido también había sido detenido con anterioridad “era casada, tenía y tengo 4 hijas, mis hijas tenían 6, 5, 4 y 11 meses, y mi marido estaba detenido, justamente a mi me detienen en función de que mi marido había sido detenido, y habían allanado mi domicilio el 18 de marzo del 76, y mi marido fue llevado a la Policía de la provincia, y después desapareció, yo lo iba a ver todos los días, y un buen día no estaba mas, y me dijeron que estaba en el Hospital Militar, que le habían roto las costillas, intentaba verlo, indudablemente que no se lo podía ver, pero me confirmaron que estaba en el Hospital Militar, después de eso le llevaba cigarrillos para que le entregaran, y un buen día también desapareció de allí, no me dieron cuenta de donde estaba, no sabíamos que pasaba, por lo tanto se pensaba que estaba en la U7, pero no había comunicación posible, nos íbamos a la U7 a preguntar, no había forma de comunicarse ni de saber como estaba, incluso nos empezamos a relacionar con otras personas que también tenían los maridos detenidos, para tratar de conseguir por medio del arzobispado o por medio de algún tipo de solicitada que se nos permitiera tener algún nivel de comunicación, pero nada de eso se lograba, tendíamos también un tipo de red solidaria entre la gente que estaba pasando por esa situación, y eso fue el motivo de mi detención“, sobre su esposo dice que era Julio Santiago Repetto, de quien se divorció en el año 1985 y ha fallecido, comenta sobre el trato que él recibió en el Regimiento “es indudable que cuando tuve comunicación, cuando quedó en libertad, me pude enterar de las torturas a que fue sometido mi marido, y creo que todos los tipos de tortura, picana, pentotal, algo que llaman el colchón eléctrico no se, que es un lugar para potenciar los efectos de la picana, estuvo sin agua, estuvo sometido a muchas torturas“.-

Habla de que su madre había llegado a Corrientes el día anterior a su detención “mi familia es cordobesa, y mi madre no conocía mucho la gente de Corrientes, yo la llamé porque temí por la seguridad de mis hijas, y vino y al día siguiente me detienen, en esas condiciones estuvo tratando de contactarse y saber donde estaba, porque una vez que salí de la Policía Federal logró ubicarme por medio de un sacerdote, que yo trabajaba en un Instituto católico, y mi madre recurrió a ellos y a partir de allí le dijeron que era posible que estuviera en el Regimiento, eso hizo que hablara con el Jefe del Regimiento, era el Tte. Coronel Aguiar, y estaba muy desesperada y le permitió, tenía miedo por mi vida, y estaba muy exaltada, consiguió que en un momento dado me sacaran de allí, y me dijeran ‘vení’, y me llevaron a la oficina del Tte. Cnel. Aguiar, y estaba mi madre que me pudo ver, y ese fue uno de los contactos. Después estando detenida, mi madre sufre un accidente cerebral, cae de un colectivo y quedan mis hijas con una pariente política y mi madre queda internada, en esas condiciones esto servía para generarme mas angustia y amenazas de esta voz que me interrogaba, diciéndome que mis hijas iban a quedar solas, que yo no iba a salir mas de ahí, todas estas cosas, y cuando mi madre logra recuperarse, el Tte. Cnel. Aguiar le permite que tenga una visita con mis hijas, y logro verlas, a mi madre y a mis hijas por un momento“, indagada sobre cuanto tiempo después de su detención tuvo su primer visita, expresa “antes del accidente, creo que fue a los 20 o 25 días la primera vez, cuando se entera que ese es el lugar donde estoy, cuando veo a mis hijas es después, en noviembre por ahí“, prosigue “estaban presentes suboficiales, la primera vez estaba presente el Jefe del Regimiento Tte. Cnel. Aguiar, era como para mostrarle que estaba viva que estaba bien, y la segunda vez habían varios suboficiales, estaba el Teniente Karlsson, y se hablaba de preguntarnos como estábamos, preguntar de cosas que queríamos vender, cosas que quería que vendieran para que tuvieran dinero, ese tipo de cosas, como estaban las chicas, y explicarle a mis hijas que no era nada, que íbamos a estar juntas de nuevo, que no se asustaran, que aceptaran la separación, mi mayor preocupación era tranquilizarlas“, y continúa diciendo “la primera vez habrán sido 15 minutos, y la segunda con las chicas y demás creo que estuvimos como más de media hora”, el encuentro con sus familiares no fue en la cuadra de detenidos “No, prepararon un lugar, creo que la zona de adelante o los despachos, es decir un lugar que era muy agradable, con alfombras, sillones y me dijeron que me arreglara bien que no fuera a llorar, que no hablara nada; y me trasladaron, ahí donde se dio la visita”.-

Interrogada sobre la cantidad de veces que pudo ver a De Marchi explica “mientras estuve en el Regimiento me parecía con alguna frecuencia, era en esas oportunidades cuando se retiraba preguntaba quien era“, y hasta cuando aproximadamente lo ubica en el Regimiento 9 “en el regimiento hasta que yo estuve estaba, hasta los primeros días de diciembre, pero después yo estuve detenida en el Pelletier, y aproximadamente en julio del 77 se presenta ahí por medio del Tte. Karlsson, dice que quieren hablar conmigo un grupo del ejército, y se presenta un Mayor creo, un oficial, para decirme que ellos me hacían una propuesta, que era que yo fuera y me entrevistara con mi marido, para ver si mi marido no quería reconocer absolutamente nada de lo que había hecho, y que ellos tenían interés en que se pudiera unir a la familia, y había posibilidades de darme la opción, si es que se lo lograba correr un poquito a la derecha -me dijeron-, a mi marido, y si yo estaba dispuesta a hablar con él para que reconociera cosas, siendo que yo tenía datos e informes de que mi marido estaba desaparecido y no se lo ubicaba, inmediatamente le dije que sí, porque tenía interés en saber que estaba vivo, entonces me llevaron a un lugar enfrente de la costanera, cerca de la Policía Federal, pero creo que era un lugar de la policía de la provincia, me dijeron que me iban a entrevistar con él y que me iban a hacer escuchar un testimonio, para que yo viera que es lo que pasaba, me dicen que me van a vendar, porque no es conveniente que yo vea a la persona que declaraba, me hacen pasar por un lugar por donde desciendo unos escalones, y entro a un recinto donde me dicen “aquí está su marido, usted va a escuchar a una persona que va a decir las cosas que hizo su marido”, yo le dije a mi marido entonces, que me parecía que si había hecho algo que lo reconociera, que era importante que pudiéramos estar juntos, que yo no sabía que había hecho él, pero que si algo hizo era importante que lo reconociera, y en esa ocasión yo sentí que además de mi marido, la persona que interrogaba y otra persona que era la que decía las cosas que había hecho mi marido, había una presencia al lado mío que en un momento dado tomó mi mano y la puso sobre la mano de mi marido, y esa persona tenía, no habló durante todo el tiempo, no era la que llevaba la voz cantante, pero tenía el mismo perfume que la persona esta que me había interrogado, y que era esta voz con la que estaba asociado, y además aunque yo estaba vendada podía ver por la parte de abajo el mismo tipo de ropa, pantalones y zapatos que algunas veces había visto cuando estaba en el Regimiento, por lo tanto creo que esa persona que estaba allí, aunque estuvo en silencio, era la misma persona que me había interrogado en el Regimiento“, preguntada sobre si los zapatos que utilizaba De Marchi eran borceguíes “no, eran mocasines marrones, y pantalones azules como de hilo, camisa a rayitas blanca y celeste o blanca y azul, era ropa de civil”; ese día en la Policía de la provincia se inquiere sobre como pudo observar sentada y vendada la vestimenta de De Marchi contesta “yo hablé de pantalón y zapatos, la camisa se la ví cuando estaba en el Regimiento 9, pero a esta altura, por esta parte yo puedo percibir zapatos y pantalón”, agrega “muchas veces había visto distinta ropa, distinto, que se yo, otros pantalones, a veces logré ver algo de la camisa esta que mencioné; ese pantalón y ese zapato eran similares a otros que había visto asociados al mismo perfume, y a la misma voz, en el Regimiento 9”, describe como apreció a De Marchi físicamente “una persona de contextura física importante, con mucha fuerza, una vez me trasladó, me levantó, yo estaba sentada en una silla y me corrió de lugar alzándome, por lo tanto se veía que era una persona que tenía mucha fuerza, se lo veía como una persona de un contextura física grande, la representación que generaba su presencia“. Pero no pudo verlo “solo los zapatos, el pantalón, el perfume y la voz, permiten hacer una cierta construcción de cómo puede ser físicamente, digamos la estructura física de esa persona, he dicho que siempre estuve vendada, siempre me obligó a ponerme contra la pared, que nunca lo ví físicamente“, también señala “nunca he hablado de los rasgos, ni del pelo, solamente he hablado de un perfume, de una voz, y estos datos que me permitían ver esporádicamente, y el testimonio de personas, de Silvia Martínez que lo vio, que es una amiga mía, que estaba detenida junto conmigo, de Carlos Achar que lo vio, y de toda la gente que hacía referencia aquí del jefe de inteligencia, de los que estaban allí, y decían que era De Marchi, esos son los soportes por los cuales digo que esta persona que hizo estas cosas era el capitán De Marchi“, sobre la voz “yo la podría describir como una voz particular, no era una voz gruesa, tenía una cierta disonancia, su forma de hablar daba la impresión de una persona educada, con instrucción, era un modo autoritario, burlón“, y que “no lo escuchaba con un acento correntino así“, “digamos no tenía así una particularidad de tonada que pudiera identificarlo“.

Dice haber conocido a Reynoso estando detenida en el R I 9 “Reynoso se presentó como personal de Gendarmería, y me hizo interrogatorios de rutina, en cuanto a datos de filiación, mis hijas, las situaciones, es el único contacto que tuve yo”, abunda diciendo “fue ahí mismo en el Regimiento”, “yo estaba en estos boxes, y me hicieron preguntas de filiación, no eran el mismo tipo de interrogatorios de inteligencia, sino toda una serie de datos, no puedo precisar en este momento cuales, si tengo registros de que eran preguntas mas bien de rutina, no estaban vinculadas con una cuestión de inteligencia”, cuando la interroga Reynoso no estaba vendada “no, estaba dentro de mis boxes pero no estaba vendada; y también después lo vi en una declaración que hice en Gendarmería, también lo ví allí”.-

Llevada al Instituto Pelletier, allí toma contacto con otras personas que también estuvieron detenidas en el Regimiento 9 “si, allí me encontré con Gladis Fernández, una chica que estaba embarazada, Teresita Fernández de Formosa, estudiante de Medicina, de 16 años, con Juana Gamboa, una mujer que había estado detenida también en el Regimiento pero yo no la conocía, a Lilian Losada que también había estado detenida allí, no la conocía, no era de acá era de Libres“ manifiesta que “Lilian Losada narró hechos de tortura, no podría precisar cuales, pero sé que fue torturada, Teresita Fernández creo que también, estaba muy conmocionada, y a las otras dos personas no hubo, hubo presiones pero no hubo maltrato físico“, y sobre si recuperaron la libertad “Si, de todo este grupo, la primera que recuperó su libertad fue Juana Gamboa, que no fue trasladada a Devoto; las demás fuimos trasladadas a Devoto, con una situación muy violenta, porque Gladis Hanke, de Fernández creo que era, tuvo su bebé estando en el Pelletier, y tuvo que dejar su hijo cuando la trasladaron a Devoto“.-

Además vio militares de alto rango cuando estuvo detenida en el Regimiento 9 “si, eran dos, dos presencias, una fue Galtieri, que me corrieron la frazada donde estaba y me saludó, y estaba inspeccionando se ve lo que estaba pasando allí, y otra fue la figura de Nicolaides, me interrogó, me preguntó quien era, tenía una situación de maltrato, me dijo “psicóloga y cordobesa, con razón estás en la joda, tendrías que estar cuidando tus hijas”, ese tipo de expresión, ese era Nicolaides“. La testigo declaró ante la CONADEP, y la defensa cuestionó por que no relató allí el vejamen sexual que sufrió, a lo que señala “yo relaté lo que había vivido, pero no hablé de la tortura y de la vejación, no pormenoricé esto porque lo que estaba en juego era el juicio a los comandantes, y la relevancia de mi testimonio tenía que ver con haber visto a Galtieri y a Nicolaides, que eran personas con instancias de poder dentro del Proceso“, y también que “en la CONADEP encontraron cuando hice mi testimonio, relaté que fui objeto de maltrato, no pormenoricé los hechos porque, vuelvo a insistir, a lo que se le daba relevancia era que yo había visto a Galtieri y a Nicolaides, ese fue el motivo por el cual no hablé, no di detalles sobre el tipo de tortura a que fui sometida“.

La testigo Álvarez asimismo manifiesta que nunca tuvo la visita de un juez, que le consta que su ingreso y egreso fueron asentados en la Policía Federal, en el Instituto Pelletier y en Devoto, pero en el Regimiento no tiene idea. Que en el Regimiento 9 no existía personal femenino, no había ninguna mujer, y que nunca fue visitada por ministro de culto alguno.

José Arnaldo Gómez, relata que el día 07/09/76 en horas del mediodía cuando regresaba de la Facultad de Veterinaria donde daba clases encuentra un operativo militar en su domicilio, cuenta sus vivencias de este modo “en aquella época el correo funcionaba donde hoy está el IOSCOR, yo tenía mi veterinaria y la casa de mis padres casa de por medio, al lado digamos de ese edificio de seis, siete pisos, cuando pasé por el garaje vi que en el interior de mi domicilio, del domicilio de mis padres estaban las fuerzas conjuntas, entonces miré por el espejo si no se me seguía, y doblé por la calle San Martín buscando la presencia de un abogado, en las inmediaciones vivía o vive el Dr. Seba, y golpeé su puerta pero no había nadie en ese momento, entonces me dirigí a la casa de una persona conocida, amiga mía, en la desesperación porque no podía encontrar abogado, ahí tratamos de llamar a otros que ya no recuerdo a quienes eran, tampoco dimos con ellos, y esta persona en un momento me dice porqué no llamás a tus amigos militares, entonces me acordé la relación que teníamos con Barreiro y con Losito, ya que eran los novios de sus hoy actuales esposas, y llamé a la casa de Javier, el número lo sabía de memoria porque teníamos una relación de criar perros, de distintas razas con Javier en aquel entonces, efectivamente me atendió allí quien resultó ser Losito, yo en realidad había llamado por Barreiro, con quien tenía más amistad ya que este hombre, en varias oportunidades había concurrido a mi veterinaria para llevarme sus perros o los que me los mandaba Javier, me dijo “Barreiro no está, que necesitás”, le dije ‘mirá estoy padeciendo un allanamiento en mi domicilio, me quiero entregar’, me dijo “veníte acá, a casa te estoy esperando”, entonces me dirigí al domicilio de quienes entonces eran sus suegros, mas conocido como el ‘Chaque’ Mauriño, y al llegar a la esquina del Bº Yapeyú vi que había un camión, un carro de asalto de la policía un SEDA 3 identificado así, que teníamos la desgracia de padecer desde la época del ‘Onganiato’ en Corrientes con esos bichos acá, y me dirigí a la casa de Miramar 70 donde vivía o vive la familia Mauriño, entonces el Subteniente o Teniente Losito salió, me salió a recibir, estacioné el coche, me dijo “que vas ha hacer”, le dije ‘me vengo a entregar’, levantó su mano, dijo “no pasa nada”, y de los alrededores de las casa del Bº Yapeyú salió un fuerte número de efectivos, de distintas fuerzas, que evidentemente estaban custodiando el lugar, me bajé del auto, me preguntó si prefería ir en mi auto o en el auto de él, le digo en el auto de él, y fui conducido a Jefatura central, allí fuimos por una escalera y me dejó en el primer piso, creo que se comunicó con alguien telefónicamente, dijo del otro lado se ve que le preguntaron si hubo resistencia contestó que no, que todo fue normal, y se retiró del recinto, yo quedé en ese primer piso hasta entradas las primeras horas de la noche, donde se me comunicó que debía pasar por la guardia”, al requerirse mayor precisión sobre la conversación telefónica que mantuvo con el acusado Losito refiere “Le dije ‘mirá hay un allanamiento en mi casa’, me dijo “te estamos buscando”, me dice “que vas a hacer”, le dije ‘me voy a entregar’, “veníte para acá”, yo lo había llamado a la casa de Javier; estos oficiales estaban entonces de novio con las hermanas de Javier, y hacia ahí me dirigí“.-

Sobre el operativo que estaban haciendo en su casa dice “yo sé que en mi domicilio como persona identificable ya que me hace la pregunta, estaba un militar que venía de Resistencia, como jefe del operativo, o jefe o no sé, tiene un apellido en este momento se me escapa, había un oficial que venía del Chaco, se me fue el nombre, era el único, porque en mi domicilio se hizo una suerte de Acta de allanamiento, o como quiera que se haya llamado el procedimiento, que lo firmó como vecino lo firmó el Dr. Eduardo Burgos, vecino de enfrente de mi casa, y este militar que se me escapó el nombre”, el procedimiento lo llevaba adelante el Ejército “ejército, venía de la Liguria, inclusive sé que anduvo algunos días con los perros de Trainer en su coche, Trainer tenía un basset hound en aquella época, cuando yo lo atendía, y sé que anduvo con el perro de él, pero se me fue el apellido“. Interrogado específicamente si era Hornos el nombre del que dirigía el operativo señala “Ese apellido es del que estuvo en mi domicilio, estuvo en mi domicilio en el momento del allanamiento, que firma el Acta de allanamiento, él y el vecino de enfrente de mi casa ya fallecido Eduardo Burgos”, el acta sin embargo no le fue entregada “no, nunca me fue mostrada, se por referencias de Burgos y de mi padre que firmaron el documento”.-

Quedó en principio detenido en la Jefatura de Policía, y así relata esos hechos “Nos llevaron a la celda de presos políticos y allí encontré algunas caras conocidas, estaba ahí Jorge Trainer, no recuerdo si ese día o al día siguiente trajeron a uno de apellido Ponce que era amigo mío, conocido del club de Regatas, había un grupo de detenidos ahí, en un permanente entrar y salir de civiles, para identificarlo así lo digo, por distintas razones eran traídos ahí conceptuados como detenidos políticos. En ese lugar de aproximadamente 6 metros por 9 con dos baños incluidos, que hoy no funciona, ese lugar no existe más en Jefatura, estuve detenido junto a un gran número de personas que entraban y salían con frecuencia, algunas de ellas eran castigados en la parte superior, y una noche se me retiró de la celda común, que incluía un ventiluz en la parte superior izquierda, según uno entraba a la celda, de muy poca ventilación, donde llegamos a estar detenidos aproximadamente 25 personas. Me llevan al primer piso que sigue estando, si uno entra al primer piso de la Jefatura de policía queda a la derecha, en ese entonces había una puerta que hoy no existe, está tabicada y me introdujeron a una pieza, me hablaban de atrás, no vi a nadie, y me ordenan que me desnude, acto seguido me ordenan también que me ponga al borde de la silla para que los testículos queden flotando en el aire, colgados en el aire, y entran a hacer una serie de procedimientos similares a no se, pasaban algo así como una birome, no se, y me hacían preguntas sobre lo que habían encontrado en el allanamiento en mi veterinaria, no me castigaron, con la misma ropa que tenía me hicieron levantar los brazos colocaron el pullover en forma de capucha, las preguntas eran sobre fundamentalmente un suero antiofídico que yo había comprado en su momento al ya fallecido Sr. Adracam, yo tenía en ese entonces una veterinaria, tenía suero antiofídico por alguna eventualidad, me habían secuestrado una pistola calibre 22 marca TALA que había comprado exactamente el día 1° de septiembre, el allanamiento a mi domicilio se produjo el día 7 de septiembre, una pistola TALA que me fue secuestrada lógicamente, con papeles de compra en ‘Coppel y Unger’, y algún instrumental quirúrgico, ya no recuerdo con precisión, tijeras y cosas así que eran de mi uso profesional en la veterinaria, concluido esta suerte de interrogatorio soy conducido de nuevo a la alcaldía en esa celda que hoy no existe, ahí transcurrieron los días, se hicieron algunos otros interrogatorios ahí arriba con respecto a un escrito que habían encontrado, que correspondía a la época de estudiante universitario pero no trajo ninguna consecuencia, porque era un escrito que en aquella época de estudiantes habíamos buscado un lugar de funcionamiento, cuando teníamos clausurado los centros por la otra dictadura anterior de Onganía”. Le dijeron que el lugar asignado era de los detenidos políticos “si, cuando estuve en Jefatura, cuando referí que nos bajaron de ese primer piso, alguien ahí infirió que nosotros íbamos a la celda esta que mencioné de 6 por 9, adonde estábamos, íbamos los presos políticos en Jefatura, esa habitación hoy por hoy no existe, si sirve para algo, ese 6 por 9 que tenía una doble valla de verjas digamos así hoy no existe, en Jefatura”.-

Posteriormente es llevado al Regimiento de Infantería 9 “Luego me transfieren al regimiento 9, una mañana viene la orden de que juntemos las ropas, las ropas de cama que teníamos ahí, y nos trasladaron al regimiento 9, fui transportado en una estanciera con un guardia con una ametralladora a lado, entré por la puerta grande del Regimiento, digamos la puerta de uso público, estuve parado aproximadamente 30 minutos hasta que se acerca una persona y me dice, pase atrás, pensé que me llevaban a hablar con algún oficial de alto rango, y veo que se me acerca por mi derecha un hombre de estatura baja con algo rojo en la mano, y me dice “rodilla a tierra carajo”, me arrodillo, me ponen una venda en los ojos, viene otro personal uniformado que lleva mi equipaje por decirlo de alguna forma, y me hacen caminar en distintas direcciones, y luego una suerte de lomada, donde me hacen colocar la cabeza contra la pared y sentí a mi alrededor, lo que supongo fue un martillar de armas, creí que me fusilaban, recé todo el padre nuestro, confieso, después me introdujeron en un lugar donde tardé varias horas en darme cuenta que era una cama y empecé a sentir las voces de otros detenidos, eso fue a la mañana, y al promediar la tarde comprobé que estaba en una cama al tacto, yo tenía la impresión de que había alguien cerca permanentemente que podía estar apuntándome, aparte la persona que me colocó la venda fue así muy imperativo, me imaginé que el trato que vendría no iba ser nada suave”, describe el lugar “A partir de ahí estuve vendado así que lo único que pude comprobar lo hice a través del oído y algunas palabras que escuché, el trato conmigo ahí fue correcto, excepto por estar vendado todo el día, sí sentí que otras personas ahí recibían castigos, para ir al baño teníamos que llamar a un personal que nos transportaba, a un baño que no tenía inodoro, y habían piletones, después llegué a determinar que eso era algo así como un baño de tropa, que en la parte superior había caños supongo yo de duchas, la disposición en ese cuartel era, una cama, un ropero que miraba hacia mi lado y un ropero que miraba hacia la cama de al lado, así sucesivamente”. La Gendarmería ingresó para tomarle los datos “A los pocos días de estar ahí vino un personal de gendarmería que volvió a tomarnos huellas digitales”, anteriormente ya lo habían hecho en la Policía “mis huellas digitales se me tomaron en Jefatura de Policía en forma casi inmediata a mi detención en ese lugar, y luego creo que fue un domingo a la tarde en el Regimiento 9, esas huellas me fueron tomadas por personal de Gendarmería“. Del Regimiento 9 es llevado a la Sección Corrientes de Gendarmería Nacional “o sea nosotros estuvimos aproximadamente 10 u 11 días en el Regimiento después volvemos a Gendarmería, después se nos vuelve a llevar al Regimiento, en un creo que fue el 24 de diciembre o algo así, se nos lleva en una camioneta creo que color roja, marca Ford o Chevrolet no se, y en esa oportunidad nos trasladan a Jorge Trainer, Ceferina Gauna, a mí y a Gladis Mesa hoy de Trainer, vamos al Regimiento de nuevo, nos ubican en otro lugar y al atardecer nos vuelven a trasladar a Gendarmería Nacional, y quedan en el Regimiento Trainer y Gladis Mesa, hoy esposa de él, nosotros volvemos a Gendarmería y quedamos ahí privados de la libertad”.-

Manifiesta que en Regimiento 9 eran cuidados por soldados santiagueños “los grados no los conozco, no le puedo decir si con la gente que conversé, con los que tuve contacto fue con los muchachos estos que me dijeron que eran oriundos de Santiago del Estero, que me recordaron inclusive, que los trajeron en tren según ellos, los traían y cumplían aquí una equis cantidad de meses en el galpón y los volvían a trasladar a Santiago del Estero, sin tomar contacto con la sociedad correntina, eso fue lo que me dijeron ellos”, y “nosotros éramos atendidos por soldados, de esos soldados sé que eran de Santiago del Estero por alguna conversación que mantuve con ellos, alguno de ellos, uno de ellos tenía la mano muy grande daba la impresión o me dio la impresión de que padecería una acromegalia. El tratamiento de estos soldados por lo menos fue bueno“.-

Vio a otras personas detenidas, en Jefatura de Policía “vi allí a un amigo mío que había empezado la Facultad conmigo, Jorge Trainer, estaba también un uruguayo Washinton Ferrer, el segundo apellido pudo ser Almeida que según su relato había sido un uruguayo que logró salir del golpe de la dictadura de Pinochet, y había sido reubicado si mal no recuerdo en Empedrado, pero que mensualmente debía concurrir a Corrientes a presentarse y en una de esas presentaciones quedó detenido en Jefatura, bueno ahí también estaba un señor a quien yo conocía del club reitero Tatín Ponce, y después se incorporan otros muchachos como Orsetti, que yo conocía porque había hecho creo que un tiempo la Facultad de Veterinaria, y después llega también otro muchacho Mario Ingold, que estuvo un tiempo más, que fue con las personas con quien más relaciones desarrollé porque era un entrar y salir de gente permanentemente”, allí explica que otros detenidos recibieron castigos “lo vuelven a torturar, al punto de que esa noche no podía estar parado, se abrió la puerta grande de esta celda que teníamos nosotros, corrí, lo acosté en la cama porque estaba muy golpeado esa noche, Tatín Ponce es el nombre, y tiempo después salió supuestamente para recuperar su libertad, no sé cuando se la otorgaron“, “en condición de castigo, ahí en Jefatura castigaron a varios, lo que pasa es que mucha que gente pasó por ahí yo no retuve los nombres, porque era gente que entraban y salían cada dos tres días no los puedo recordar“, “yo vi castigado a Tatín Ponce y en otra oportunidad a Jorge Trainer, son los dos que yo recuerdo quienes venían muy golpeados de la planta superior de Jefatura“, “Jorge Trainer expuso durante varios días las marcas amarillas que dejan los hematomas después de recibir golpes, Tatín Ponce reitero, esa noche que lo trajeron del piso no se podía mantener parado”.

En el Regimiento si bien no recibió torturas, percibió que a su alrededor las personas sufrían tormentos “a la tardecita escuché que decían Compañía “A” y Compañía “B”, a los móviles o a los camiones algo así, se sintió el arrancar típico de los camiones supongo yo Unimog, y se ve que salieron a hacer algún procedimiento, a las horas después volvieron, se notaba que había un número importante de personas, las que fueron castigadas, el padecimiento de esta gente duró un rato sostenido, en medio de eso vino uno de estos soldados que nos atendían y me ofreció mate cocido, no podría precisar el tiempo que duró ese tormento para los otros detenidos, y para los que estábamos ahí también porque no es nada agradable sentir cuando castigan a otra persona, y al otro día sí, castigaron muy feo a una persona, aplicándole lo que después supe llamaban el ‘submarino’, porque le preguntaban por el lugar donde estaban escondidas las armas, las balas, cosas así, a este hombre después lo conocí en gendarmería llegamos a la conclusión de que era él, que había pasado por el Regimiento, que había sido castigado, y nunca más lo vi, estuvo unos días conmigo en Gendarmería, después se retiró, en este momento no recuerdo el apellido, si lo recuerdo lo voy a decir. Así transcurrieron aproximadamente, 10 u 11 días de mi vida ahí en el Regimiento 9 siempre vendado, al lado de mi cama había un confidente que pasaba ciertos datos a las fuerzas de represión, a éste le preguntaban y al otro iban y lo torturaban”. Se les aplicaba el submarino y explica como es “es la sensación de quien saca la cabeza en el lugar donde se lo está asfixiando, estimo que sería lo que llaman el ‘submarino’, pienso que era el submarino en los piletones que había en el baño ahí del R I 9, a nosotros nos tenían en un salón grande, una cuadra como dicen los militares, al frente de la cama que yo estaba había una piecita, acá estábamos alojados ropero de por medio, no puedo precisar el número de detenidos, y luego había un gran salón donde pude apreciar en una oportunidad, por debajo de la venda, una suerte de piletones para baño, y a la derecha había un baño no tenía inodoro, directamente había que hacer puntería, esas eran las instalaciones, y después entrando a la derecha había una larga superficie en la que una noche alcancé a ver que pegaban a la gente, los ponían contra la pared y le pegaban, ese galpón es muy visualizable desde la Av. Costanera porque es un galpón que está en una elevación, de paredes de madera, techo a dos aguas, por el transcurso del tiempo está bastante deteriorado hoy en día, yo supongo que era una suerte de baño porque cuando fui a hacerme la revisación médica allá a lo lejos ahí nos bañamos, había una serie de canillas por las que salía la ducha, supongo que eran baños, no sé si en uso o desuso, de esa cañería no caía agua por lo menos“.-

Además también escuchó a Silvia Martínez y a Martha Álvarez en el Regimiento 9 “yo la escuché a Silvia Martínez en el Regimiento 9, a Martha Alvarez en el Regimiento 9, y después compartí días de detención con Silvia en el Escuadrón 48 de Gendarmería Nacional“. Silvia Martínez fue torturada en un lugar distinto al Regimiento 9 “ella mencionaba una ‘casita’ que fue relatada por varios de los detenidos que habían pasado por ese centro de castigo o de tortura, como quiera que se le llame, que referían los que por allí pasaron que se les ocurría estaba en las cercanías del Matadero entonces municipal, porque a cierta hora del día escuchaban el arreo de animales”.

En Gendarmería tuvo un tratamiento distinto “el régimen en Gendarmería fue un régimen inusual, estábamos en un patio, Trainer y yo teníamos dos colchones portátiles trasladables, Gladis Meza y Silvia Martínez estaban en un dormitorio creo que arriba del garage, no conocía esa parte, no conozco esa parte de Gendarmería, y Ceferina Gauna y esta chica Gladis de Giles estaban en un compartimento de una pieza de abajo”, “en esa época era un trato que era correcto, no estábamos vendados, se nos permitía un régimen de visitas, estábamos como quien dice al aire libre, no estábamos recluidos en un pabellón ni nada que se le parezca, o un galpón”. Allí llegó Trainer castigado, proveniente del Regimiento 9 “si, Jorge Trainer fue castigado en varias oportunidades, una de las últimas me refirió que tenía un fuerte dolor en el arco costal derecho, entonces esperé el momento oportuno para hablarle a un oficial de Gendarmería para referirle la situación de este amigo y ex compañero de Facultad, entonces me preguntaron que pasa con Trainer, y le dije parece que está fracturado, no puedo precisar si ese mismo día hizo concurrir al doctor Nito Barrios, y lo revisó a Jorge, y comprobó que tenía fisuras en el arco costal, no puedo precisar una dos o tres, pero estaba quebrado en las costillas y le aplicaron ahí una faja elástica, un tiempo, no recuerdo cuanto tiempo pero tenía fractura en las costillas“, “El refirió que había sido traído del Regimiento“. Y también vio a otra gente que llegaba muy golpeada “a Cura lo ubico en Gendarmería Nacional, fue una tarde que trajeron una persona, me dijeron ‘suba acá al primer piso’, una persona a quien no conocía, le hicieron un reconocimiento y detrás de las persianas dijeron ‘ese es’, y el reconocimiento estaba dirigido a quien después resultó Cura, pero así lo trajeron golpeado, caminaba con mucha dificultad, y ese mismo día lo retiraron para mí con rumbo para mi desconocido“.-

También conoció a Tomasella en Gendarmería “a Tomasella lo conocí un día que lo trajeron esposado a Gendarmería, no lo conocía con anterioridad, había trascendido no se si en los medios de información de la época, de que había habido, no se puede llamar un enfrentamiento, el aprisionamiento de una persona en las cercanías del Club Huracán, después estando detenido me enteré que se trataba de Rogelio Víctor Tomasella, que tiempo después estando en el Regimiento 9 estaba un día yo, y se acerca un soldado con una chata y me dice, la chata ese artefacto para orinar, le pregunté esto a quien corresponde y me dice balearon a uno, quien es y me dijo, un tal Tomasella, yo no lo conocía lo conocí un día estando en Gendarmería, yo en patio y que lo trajeron esposado a la calle San Lorenzo donde funcionaba Gendarmería, eso es lo que sé de Tomasella; anterior a esto no lo conocía“. Y allí le preguntaron sobre Artieda “no, como interrogatorio no, a finales de diciembre del año 76, se me hizo o se me mostró la foto de Artieda, quiero destacar, con Rómulo Artieda teníamos una amistad, ya de nuestros padres, lo conozco a Rómulo también o lo conocía a Rómulo, porque en un tiempo ejercí la docencia en el colegio San Martín, y Rómulo era alumno de ese colegio o sea que su rostro era familiar para mí, en esa oportunidad el Comandante Arrúa, me enseñó la foto de cuatro individuos, Artieda, un hombre al que yo conocía de vista, no recuerdo de que lado pero tenía una profunda cicatriz en el rostro, un tal Molina a quien yo no conocía, y un tal Basualdo“.

En Gendarmería habían mujeres detenidas recuerda “si, en Gendarmería, cuando nosotros fuimos llevados a Gendarmería estaban ya dos detenidas, una era una tal Gladis de Giles, no recuerdo el apellido de soltera, y la otra era una tal Ceferina Gauna; que Ceferina Gauna era la que más tiempo llevaba detenida, ahí en la calle San Lorenzo en Gendarmería, ahí fuimos conducidos desde los galpones del Regimiento 9, una mañana en el Falcon de Gendarmería fuimos sacados después supe que era Jorge Trainer y yo, o sea nos hicieron salir a una suerte de playita de estacionamiento donde estacionaban los vehículos, subí con los ojos pegados al esternón, la barbilla al esternón con los ojos cerrados, y sentí que había una persona al lado mío nos llevaron en el auto recién en la esquina del colegio San Martín, yendo por Costanera hacia el este, pude ver que era la esquina del Colegio San Martín vi que era Trainer el que iba a lado mío, y nos llevaron dimos una vuelta por el parque Mitre y luego nos llevaron a Gendarmería por la calle San Lorenzo. Luego traen a Gladis Mesa que en ese entonces era novia de Jorge Trainer, de años antes, y días después traen a Silvia Martínez a quien yo conocía de acá de la ciudad de Corrientes de toda la vida, habíamos sido integrantes de la misma comparsa así que teníamos una relación muy cercana, aparte nuestros domicilios estaban a escasas dos, tres cuadras”

Sobre su situación legal durante su detención comenta que nunca supo por que lo detuvieron, “mire, nosotros nunca supimos en realidad porque caímos, porque nunca se nos informó, supimos que nos pusieron en un expediente, en un sumario, o como quiera que se llame, de un tal Tomasella, que yo lo conocí ya les dije cuando estuve en Gendarmería, no lo conocí de antes; es mas, cuando obtengo mi libertad se me otorgó una constancia en la que decía que estuve detenido en la causa, como testigo en la causa que le siguiera a Rogelio Víctor Tomasella, es un comprobante que me dieron oportunamente, nada mas“.

En total Arnaldo Gómez estuvo detenido “7 meses y medio aproximadamente, para ser mas preciso me metieron un 7 de septiembre del 76, y salgo en libertad el 15 de abril del año 77“.

Durante todo el lapso que duró su detención Gómez nunca tuvo contacto con un juez, y su familia supo en todo momento que estaba detenido ”si, cuando se produjo mi entrega en Miramar 70 Javier Mauriño llamó a mi familia y le dijo que yo me había entregado”. Preguntado concretamente sobre si sabe por que tuvo un trato diferente al resto de los detenidos, contesta que no ni se lo dijeron nunca.-

Cuando finalizó su detención le otorgaron una libertad vigilada “se me entrega algo que creo que se llamaba Acta de compromiso con la patria, o una cosa así, firmado por Pietronave, que fue el que me otorgó la libertad, donde se dejaba constancia de ciertos compromisos que uno adquiría con la patria, como por ejemplo fue que si se acercaba alguna persona sospechosa teníamos que en forma inmediata informar a los servicios, y esto, un Acta de compromiso, algo así se llamaba, tenía dos o tres puntos, compromiso fiel de lealtad con las fuerzas armadas, de colaborar en la lucha contra la subversión, etc., etc., no recuerdo otros puntos mas, estuve por traer y no lo traje, se me dijo que si se me acercaba o me contactaba gente relacionada con política, con subversión o lo que sea, yo tenía que dar inmediata información porque caso contrario entraba y no salía mas“, y continúa diciendo “yo tenía por otra parte el compromiso de presentarme a las fuerzas armadas cada 30 días, y cualquier movimiento que hiciese fuera del ejido de la ciudad debía presentarme e informar, o sea que durante aproximadamente año o año y medio quizás, estuve con una suerte de libertad vigilada, que tiempo mas parte creo que me comuniqué con el Alférez Reynoso y le dije hasta cuando tengo que seguir con este tipo de presentaciones, yo estoy acá, me había retornado a mis actividades normales en la veterinaria; periódicamente recibía, no periódicamente, diariamente recibía la presencia de dos muchachos que conocí, que eran en ese entonces Cabo y Cabo 1° de Gendarmería, venían a mi veterinaria, tomábamos mate juntos eran parte del día o sea que para mi de cierta manera no dejaba de implicarme una suerte de control e intranquilidad porque yo no desarrollaba ningún tipo de actividad ilegal, venían a mi veterinaria y tomábamos mate, uno de estos muchachos era de apellido Braun, ya fallecido en un accidente hace poco tiempo, y el otro era de apellido Fernández que dejó el uniforme por causas que desconozco”.

Hugo Bernardo Midón, fue detenido “El 5 de diciembre de 1975, yo tenía 20 años, finalizaba mis estudios secundarios, Bartolomé Mitre de esta ciudad, participaba del Centro de Estudiantes porque era delegado de mi curso, participaba de una agrupación como la Unión de Estudiantes Secundarios, también de estudiantes, cuando ese 5 de diciembre, amaneciendo para el 5 de diciembre, 3 de la mañana, 3 y media de la mañana aproximadamente, irrumpen en mi casa”, y relata de este modo el procedimiento “a los gritos golpean la puerta varias veces sin posibilidad de poder reaccionar inmediatamente, fuerzan la puerta, ingresan a mi casa; eran fuerzas conjuntas, del Ejército, Gendarmería, Policía Federal y la colaboración de la policía provincial para ese allanamiento, yo vivía en mi habitación, la compartía con mi hermano, ingresan a la vivienda, dan la vuelta porque había un pasillo, y entran por la fuerza a la habitación con ametralladoras, con FAL, puedo decir aproximadamente entran a la casa 15, 20 policías, preguntan por ‘el negro’, yo estaba durmiendo y le digo el negro soy yo”; “me sacan, también le sacan a mi hermano, y nos llevan al frente de la casa que es una casa común en Corrientes, de dos ventanas y una puerta al frente, a mi me ponen hacia una ventana, las manos contra la pared y la manos abiertas, a mi hermano en la otra ventana, comienza todo el procedimiento adentro de requisa, por comentarios posteriores de mis familiares, tenía el sobretecho se podría decir de cartón, el cielorraso sería, rompieron todo revolvieron toda mi casa, me comentaban que hacían puntazos en el patio no se que buscaban, y el operativo se ve por lo que yo puedo entrever en esos minutos que ya estaba bien organizado, ya sabían lo que tenían que hacer”; “había un hombre en el allanamiento que no impartía órdenes, porque ya se sabía lo que había que hacer, y para mí era el jefe del operativo, se paseaba de civil, y en dos o tres oportunidades, se me acerca estando yo apoyado contra la pared y me dice ‘que hacés negrito, como estás? Perdiste la guerra’ me dice, ‘ya perdiste la guerra’, y paseaba por dentro, venía por fuera, observaba, como el ejecutor estratégico de ese allanamiento digamos, se vuelve y me nombra una persona que yo no conocía, me dice ‘te acordás de fulanito?’ entonces me doy vuelta y le digo no, ‘no se de vuelta’ me dice, entonces vuelvo mi cara hacia la pared, y al rato se acerca otra vez y me dice: ‘en que andabas negrito?’ y yo contesto no, en nada señor”; “hasta que cortaron las calles se desplegaron, evidentemente estaba tomada toda la manzana digamos, bueno, finalizada toda esa parte nos meten en un celular a mi hermano y a mí, mi madre pregunta a uno de ellos adonde nos llevan, y uno contesta ‘es sólo para averiguación de antecedentes’, era para sacarse de encima, nos suben al celular y nos vamos, hay unos cuantos policías adentro y algunos de civil también, a los 100 ó 200 metros que parte el celular y toma distancia de mi casa empieza una reacción feroz, nos agarran de los pelos ‘tírense al piso carajo, hijos de puta’, y entonces nos tiramos al piso y nos empiezan a insultar”; “nos llevaron a la Jefatura de Policía, ya ahí bajamos esposados, en la Jefatura de policía nos llevan al segundo piso, en una misma pieza nos ponen a mi hermano y a mí pero en diferentes rincones parados como en penitencia”.

A partir del momento en que llega a la Jefatura es interrogado “después de ese tiempo me hacen pasar a una oficina donde estaba este mismo hombre que me hablaba, al oído, allá en mi domicilio al frente de mi casa, estaba este hombre y ya en ese primer momento en mi domicilio sentí un fuerte olor a perfume, y cuando entro a la oficina me dice que me siente, también estaba el aroma del perfume ahí, me invita con un cigarrillo y le digo que no, prende él un cigarrillo y me dice: ‘en qué andas pibe’”, continúa narrando “‘mirá negro, yo soy un tipo muy comprensivo, yo te digo que me lo cuentes todo a mí, porque ahí en esa habitación hay tipos que son muy salvajes y te van a destrozar, y vos sos un pibe muy joven todavía’, y le digo señor a mi me gustaría colaborar pero no sé como hacerlo, y entonces en un momento determinado se levanta y se va, a la media hora aproximadamente yo estoy solo en esa habitación, escucho el ruido de una puerta que se abre y me voy a dar vuelta para mirar y me pegan un grito ‘no se de vuelta’, entonces me quedo y me dicen ‘párese’, y rápidamente me ponen una venda en los ojos, y me ponen unas esposas atrás, entre las dos personas que entraron me empiezan a llevar de un lugar a otro a distintas oficinas y reparticiones del segundo piso, planta alta, me hacen dar unas vueltas para que yo no pueda reconocer lugares seguramente, me hacen entrar a una habitación finalmente donde escucho un murmullo, un grupo de 6 personas, 8 personas, 5”, y empiezan a golpearlo “escucho el murmullo de esa gente, siento olor a cigarrillos y también siento el perfume que estaba presente ahí, era del hombre comprensivo que anteriormente decía que yo cuente la historia, me ponen en el medio de la habitación imagino yo, sosteniéndome dos personal y violentamente me pegan una trompada en la boca del estómago, me doblo en dos con un grito desgarrador que yo no esperaba esos golpes, me levantan de los pelos y vuelven a pegarme, así constantemente, y empiezan a interrogarme, había personas que pegaban y habían personas que interrogaban, porque en el momento en que me estaban preguntando recibía un golpe, y no sentía el temblor de la voz del movimiento del físico de la otra persona, es decir forzándose para pegar un golpe, no, eran dos acciones distintas, me estaban preguntando, interrogando y entonces sorpresivamente venía otro golpe”, “eso habrá durado aproximadamente una hora dos horas hasta que me sacan y me llevan, siempre habían distintas fases digamos, me llevan a la oficina, me dejan ahí, vienen policías uniformados de la provincia de Corrientes, o de investigaciones, que eran civiles, me desatan la venda, me sacan las esposas, me llevan, esa primera vez me llevan abajo me hacen entrar en una puerta de reja y se presenta ante el Alcalde, 5 de diciembre de 1975, el Alcalde registra mi ingreso y me hace entrar en un salón, que había una loneta ahí cubriendo la puerta seguramente para que no se vea, anteriormente había toda una puerta de rejas, pero ahí en el salón una loneta, me hacen entrar ahí, y ahí veo 20, 30 personas tiradas en el piso, lo que llamo el depósito, eso era un depósito de seres humanos”; “al rato lo traen a mi hermano también”; “a la noche me vuelven a sacar”; “me vuelven a sacar los policías, me llevan hasta un descanso de la escalera que da al segundo piso, de ahí ya me toman los de investigaciones y me llevan a oficina, los de investigaciones otra vez me cubren los ojos, me atan las manos hacia atrás con las esposas, y ahí vino otra gente y me llevan a los lugares aptos para ellos para interrogarme, otra vez golpes muchos golpes, muchos insultos, interrogando nuevamente por gente, por personas, de los cuales yo decía, negaba conocerlos, y así el tiempo, dos horas, tres horas perdía la noción del tiempo, hasta que me sacan totalmente maltrecho, dolorido, desgastado de tantos golpes, y otra vez el mismo sistema, los agentes de civil de la policía, me vuelven a sacar todo y me llevan otra vez a la Alcaidía”; continúa relatando que fue sometido a tormentos durante varios días “me sacan otra vez, generalmente a la noche, generalmente a los golpes, esta vez me desabrochan la camisa, me desabrochan el pantalón y me bajan hasta las rodillas, me sientan en una silla enganchado yo con las esposas por la silla y me empiezan picana eléctrica; primero me preguntan ‘conocés que es esto negrito’ y me apoyan por la cara, y le digo señor yo no conozco, no sé que es eso le digo, ‘ya te vas a dar cuenta, donde está fulano, donde está mengano’, y cuando yo decía que no sabía, entonces empezaron las picanas eléctricas, por supuesto un grito desgarrador, yo mismo me aturdía con los gritos que pegaba, me doblaba en la silla, me volvían a dar, me daban en las tetillas, en las rodillas, en los muslos, en la cara, habrá durado dos o tres horas, yo perdía la noción del tiempo entre golpes y picanas; en otro momento me sacan, otra vez a la noche, mientras otra vez me daban golpes y picanas me hacen una acción de submarino seco, que consistía en ponerme algo de plástico, no sé que podría ser porque yo estaba vendado, en la cabeza y me la agarraban de atrás, y yo me quedaba sin aire, movía para todos lados desesperadamente para buscar un poco de aire y cuando ya perdía la posibilidad de la reacción o de la pelea por buscar un poquitín de aire, me soltaban y me sacaban, así varias veces, así muchas veces; otra vez me sacan y me hacen un careo con una persona que yo no conocía, después de eso la llevan a esa otra persona y a mi me siguen castigando; en otra oportunidad me sacan de vuelta a la noche, y me hacen otro careo con otra persona, naturalmente que vendado, entonces presentan a la otra persona, me presentan a mí con nombre y apellido todo, naturalmente nosotros vendados y esposados, yo no conocía a esa persona esa persona tampoco dice conocerme a mí, pero ellos dan mi nombre y dan el nombre de esa persona”; hace mención al nombre de una de las personas con la que le hicieron un careo “esa persona era el negro Duarte, Carlos Duarte, o Alberto Duarte, o Carlos Alberto Duarte, que es la persona que después nosotros nos conocemos en la cárcel de la U 7 del Chaco, y es la persona que el 13 de diciembre de 1976 lo sacan y es asesinado en la Masacre de Margarita Belén”.Las preguntas referían a personas con militancia política “preguntaban por gente que tenía militancia política, no puedo decirle ahora con precisión pero era gente con militancia política, del peronismo, de la izquierda, de la democracia cristiana, me preguntaban por gente, por nombres de gente”.-

Afirma que veía camiones militares llegar a la Jefatura de Policía “nosotros teníamos una visión desde donde estábamos en el depósito a la Plaza de Mayo, porque era una línea recta, en el medio estaba el mástil de la Jefatura de Policía, es decir en dirección al depósito, el mástil y a continuación a unos cuantos metros la puerta principal de la Jefatura de Policía; donde nosotros corriendo un poquito el velo, el telón ese, podíamos ver hacia afuera el estacionamiento de autos o no, ahí veíamos los estacionamientos de los camiones Unimog del ejército”.

En una oportunidad es retirado de la Jefatura de Policía y llevado a un lugar fuera de la ciudad “vimos los camiones Unimog del ejército, 8 de la mañana domingo, no sé precisar que domingo, … viene el Alcalde, el empleado del Alcalde, dicen fulano, mengano, sultano, ese sultano era yo Hugo Midón, naturalmente que otra vez en una oficina de planta baja nos vendan y nos ponen las esposas, y nos hacen subir a uno de los Unimog del ejército, eran por lo menos 2 yo creo haber recordado 3, pero por lo menos eran 2, nos meten ahí y parten, estábamos sentados en los banquillos del Unimog, esposados y vendados, … en el transcurso, pasados 200 o 300 metros de habernos alejado de la Jefatura, otra vez como aquella vez del celular, nos agarran de los pelos y nos tiran al piso, nos patean, nos ponen las botas sobre la cabeza, y quedamos así todo el tiempo de viaje, cuando llegamos nos hacen bajar, éramos 3 personas, bajamos, nos hacen juntar espalda con espalda haciendo un triángulo, esposados y vendados, ellos se empiezan a mover, empiezo a sentir una brisa, no una brisa de la ciudad, es una brisa del campo, un viento del campo, fresco, un poquito mas fuerte que el de la ciudad, empiezo a oler la flora silvestre, los chuchos que decimos nosotros, empiezo a oler bosta de caballo o de vaca, pajaritos, muchos pajaritos, arboledas, llegué a la conclusión que era el campo, … eso era Loma pelada o Santa Catalina que era propiedad del Ejército argentino, … no podía ser un campo cualquiera, estaba a media hora, 45 minutos, pongámosle una hora de la ciudad, que en ese tiempo todavía era descampado toda esa zona, no había la zona urbana que existe hoy, después de 30 y pico de años; en un momento determinado escucho ruidos metálicos, … una orden que dice a ‘ver traémelo a este, a estos dos llévalos a la ambulancia’… en realidad era una ambulancia, las ambulancias viejas del ejército, con las puertitas atrás, esas larguitas, nos meten ahí a los dos y nos cierran las puertas, a pesar de que nos cerraron la puerta empezamos a escuchar gritos desgarradores, era la persona esa que estaba ahí, la estaban torturando en algún lugar, que después yo iba a saber cual era; … habrá estado una hora, dos horas este muchacho ahí, en la tortura, pasa el otro, lo mismo, habrán sido las 12 del mediodía, naturalmente que uno está aterrorizado ante esa situación, abren la puerta, sabía que me tocaba a mí, me llevan me hacen subir a uno de los Unimog del ejército, me desvisten, me desnudan absoluta completamente, me tiran contra una cama y me estaquean las piernas y los brazos, desnudo, absolutamente desnudo, ahí me doy cuenta que era ese ruido metálico que yo escuché, era la cama, la antigua cama con respaldo, metálica que se usaba, nuestros padres en otras generaciones, los 60 los 50, eran esas camas, lo que alguno podría haber dicho la ‘parrilla’, la famosa ‘parrilla’, me estaquearon ahí, naturalmente sin colchón era la cama fría, elástico, metal, naturalmente que tomaba mejor la energía de la picana, escucho que uno me dice ‘negrito hoy si que vas a decir todo, te vamos a tener que parar para que te calles’, siento olor a perfume, en todas las sesiones, Jefatura de Policía o allá, lo que podría ser Santa Catalina o Loma pelada, me empiezan a interrogar, yo siempre diciendo lo mismo, que no conocía que no sabía, y empiezan los tormentos de la picana eléctrica, yo pensaba que la picana eléctrica de la Jefatura era el dolor, era el horror mas inmenso porque lo estaba experimentando en ese momento, cuando lo experimenté a lo otro, hay una distancia de diferencia, esto era 220 por lo menos, mi cuerpo se arqueaba y se doblaba en dos en el aire, y era como que volaba y caía pesadamente sobre la cama, así horas y horas, 6, 7 horas aproximadamente, y también cuando caía y me dejaban de dar la picana eléctrica, me golpeaban en los muslos, en las piernas o los brazos, y yo no encontraba la razón de eso, esos golpes a esa altura de ese dolor sin límites de la tortura, con eso que sería 220 no tenía sentido”.-

Explica la magnitud de la tortura recibida “quería volver al tiempo de la tortura en el campo, decir que la tortura era desde los pies, por los órganos genitales, por el ano, por las tetillas, en los oídos, en los ojos, en la boca, en la boca fue tremendo, después cuando estuve en la cárcel se me empezaron a caer los dientes, tanto es así que en toda la parte delantera no tengo dientes, son dientes postizos, todo el tiempo así”.-

Expresa que había un médico que asistía a la sesión de tortura “ya no tenía mas fuerza, no tenía mas aire, no podía mas, no podía mas y en un momento determinado después de tantas horas de tortura, me quedo quieto pero siento un calor por la pierna pero no siento dolor, … sentía olor a carne quemada, era mi carne que se estaba quemando con la picana porque no habían reaccionado de que yo me estaba yendo, … escucho un grito ‘tordo, tordo, llamen al tordo, llamen al tordo’; … estoy pasando por esa experiencia personal, y cuando estoy volviendo, porque así es lo que yo veo, imagino y siento, porque vuelvo, choco con la realidad, y hay una persona golpeándome el pecho, me golpea el pecho, … uno se sube arriba y pega dos o tres sopapos para que reaccione, y reacciono y vuelvo en sí, vuelvo a esa realidad, entonces le preguntan, yo escucho ‘tordo, que hacemos’, y el tordo les dice ‘esperen media hora y vuelvan’, tal cual textuales palabras, estaqueado desnudo con paro cardiorrespiratorio, esperen media hora y continúen, me dejaron ahí media hora, … volvieron 2 ó 3 horas mas”; “hasta que terminó todo eso, y me visten, … me empiezan a arrastrar por el campo, siento las gramillas duras que rozan mi cara, me llevan 20, 30 metros así de los pelos y uno de ellos me dice ‘vos podés ir a parar ahí al fondo del río’, y me dice ‘cual es tu último deseo’, … le digo me quiero despedir de mi madre, entonces ahí dicen ‘a esa hija de puta le vamos a meter una bomba en la concha, hijo de puta’, ya no había límites, no había nada, entonces me acercan ‘sabés lo que es esto’, no, lo montan, una pistola, y entonces me lo arriman a la nuca, yo cierro los ojos a pesar de la venda y en ese momento repentinamente escucho dos o tres balazos muy cerca mío, cierro los ojos y me quedo quieto porque pensé que ya estaba muerto, me dieron en otra parte, era un simulacro de fusilamiento, me arrastran nuevamente, 30 metros, me dejan con los otros ahí”. Dice que en el traslado de regreso habrían efectuado una parada en el Regimiento de Infantería N° 9 “después de todo eso nos suben en el camión Unimog y nos llevan de vuelta, pero hacemos una escala ahí, escucho puertas de metal podría ser que se abren, entramos, es un espacio amplio largo, yo decía esto no es la Jefatura de policía, la Jefatura de policía no tiene esos espacios para recorrer un Unimog, 100 metros, 150 metros, 70 metros, me quedo ahí escucho motos y otros autos y camiones que pasan adentro, escucho órdenes: ‘si mi cabo, si mi sargento, venga para acá fulano’, y eso ya era entrado a la ciudad, porque una vez entrado a la ciudad se empiezan a escuchar ruidos que no escucha en el campo, los ruidos de las motos, de los autos, algún ladrido de un perro, y dije este es el Regimiento 9, ahí estuvimos como una hora o dos horas … escucho órdenes, ‘venga para acá cabo, sargento’, o sea gente que desconocía, de donde veníamos o qué estábamos haciendo, ‘cuiden a esta gente acá, que ni hablen ni se muevan, nada’, yo después de semejante tortura, lo primero que pido es agua, agua, agua, se sabe que el agua está prohibida en esos casos porque puede provocar la muerte, escuché expresamente que no me dieran agua, que no me den nada, pero se ve que un cabo suelto o un sargento suelto por ahí me mojó con un trapo los labios, simplemente me mojó, tenía todo reseco todo partido”. Fue regresado a la Jefatura de Policía “pasamos al Regimiento, nos dirigimos dentro de la ciudad a Jefatura de Policía, por un lado del costado, ya no por el frente, por el costado, yo no sé si el camión entró de cola porque los espacios son muy reducidos, y ahí estaban unos 10 policías aproximadamente esperando, y nos sacan a cada uno, los otros muchachos creo sentir que no tuvieron problemas porque salieron pareciera caminando, yo me quería parar y no podía, y tanto hice el esfuerzo porque me gritaban ‘paráte hijo de puta’, me paro pero en un momento me voy a caer hacia delante, hacia delante ya era el cemento de la Jefatura de la parte de atrás, de los garajes, me barajan ahí unos cuantos policías de las piernas, de los brazos, y se ríen, que le pasa a este, parece que viene borracho no se puede ni parar, ¿las cosas, no? mi cuerpo estaba destrozado pero mi mente estaba ahí lúcida, me llevan, me sacan las vendas y las esposas, y me tiran en un pasillo a 10 metros del depósito, en un pasillo donde pasaban los policías, que iban al baño, a la parte administración o a enfermería, los que iban para el lado de la alcaidía y volvían, y yo tirado ahí, ni bien me dejan ahí se me empiezan a contraer los brazos, y se me empiezan a contraer las piernas, y quedo en una posición fetal”, “estuve así 10 días, estuve 2 o 3 días sin tomar agua, … tenía todo el cuerpo quemado, absolutamente todo el cuerpo quemado de los golpes eléctricos, en algún momento cuando pude ir al baño por primera vez en días, que sería mucho tiempo, pude ver mi cara y todo el lado derecho con sangre, era un derrame y principio de fractura, que me había provocado uno de los que me torturaba, en un momento siento que se enloquece y me empieza a pegar brutalmente en el sentido ya no de tortura como medio de buscar información, porque así torturaban para buscar información, este enloqueció y empezó a pegarme y a insultarme y a pegarme, enloqueció, tanto es así que siento que lo sacan, se sube arriba mío y empieza a pegarme, siento que lo sacan, ese era el principio de fractura y de derrame que tenía de este lado del rostro, el cuerpo quemado, pasé varios días en forma fetal, y había un muchacho que me ayudaba, un muchacho que me levantaba la cabeza y me daba un poquito de agua, era un veterinario, y me decía cuando ya estaba mejorando un poquito ‘mirá vos tenés ahí una hematoma en tu estómago, en tu panza, yo no lo veo bien a esa hematoma’, era grande la hematoma, como sangre, ‘eso puede ser la rotura del bazo, o la posibilidad de la rotura del bazo’, yo era un pibe de 20 años, ‘cuidado, andá y pedí un médico porque te podés ir con esto’, … llamo a un policía pido un médico, me llevan a un médico 30 ó 40 metros mas allá en una oficina, me mira no me dice nada, no hay radiografía no hay nada, me pone una inyección y me dice bueno listo, habrá sido un calmante, y así hasta que me empecé a recuperar”.-

Otra situación que relata es cuando lo llevan a un lugar dentro de la ciudad y le aplican la droga de la verdad “otra vez, otra noche, otra vez me sacan, ‘Midón venga para acá’, del depósito a una oficina, me vendan, me ponen las esposas atrás, y otra vez me sacan, otra vez afuera, era de noche, era la segunda vez que me sacaban afuera y de noche, … cruzan la calle que da a la plaza me meten en un auto, el tipo que me hace cruzar me dice: ‘agachá la cabeza, hacé que estás borracho y yo te acompaño’, me mete ahí abajo, me mete entre los asientos, otro se sube encima y me aplasta la cabeza con sus botas, dos suben adelante por el golpeteo de la puerta, se van, y siempre recuerdo en todas las ocasiones desde el allanamiento, a todas las sesiones de tortura, a este hombre del cigarrillo, del perfume, que tenía entradas acá, y me hablaba, y que en un momento me dijo ‘hablá porque ahí están los salvajes’, siempre las mismas sensaciones, me llevan, siento con los sentidos otra vez, autos, gritos de chicos, paran ‘che, mirá quien está ahí’, ellos ‘che, mirá quien está ahí’, ‘pará, pará’, y el de afuera, no sabiendo la situación, o sabiendo a posteriori pero que todavía no se estaba concretando grita ‘eh! Barreiro’, y se produce un silencio de milésimas de segundos, imagino yo un gesto así, de milésimas de segundos, y yo Sr. Presidente no quería escuchar porque temía por mi vida, me quedé quietito ahí, estaba en manos de Dios, inmediatamente dicen, se empiezan a hablar como con otros nombres, que hacés pichón’, ‘hola tigre’, ‘puma como andas’, cambiaron radicalmente toda la situación, ‘nos vemos allá’, ‘si, nos vemos allá’, siguen con su marcha, paramos en un lugar que puede ser un barrio residencial, un barrio común, de los correntinos, con un perro que ladraba, un chico que corría, autos que pasaban, muy tranquilo todo, paramos ahí se ve que baja uno y prepara, abre la puerta que se yo, otra vez me dice, ‘te abrazo y hacéte que estás borracho’, estoy esposado y vendado, cruzamos así y nos mandamos para adentro, piso como si fuese chapa de cinc, como si fuese una casa en construcción, que no se si era una casa en construcción o ponían eso para despistarme a mí, que se yo, … entramos a un cuarto, digo yo, había una cama y me dicen ‘desvestíte’, yo pensé otra vez, me desvisto pero, no me hacen sacar los calzoncillos, y cuando me siento en la cama me dicen ‘acostáte’, había un colchón y me estaquean, que raro esto un colchón, entonces estaba a la expectativa, y uno empieza a hablarme ‘que tal negrito como te va’, yo parco por contestar algo pienso, ‘está bien negrito, mirá como te tratamos nosotros, te vamos a hacer un chequeo, porque nosotros queremos cuidarte, te queremos, te vamos a hacer un chequeo, un electrocardiograma, vamos a ver como andás de la circulación, te vamos a sacar sangre’, bueno vamos a ver como viene el tema, me hacen como que me ponen unos cablecitos, un juego de distracción, porque en un momento determinado me dicen: ‘negro, te vamos a sacar un poco de sangre’ me agarran del tobillo, de las venas, y me ponen una inyección ahí, y uno nota naturalmente, y mas cuando está vendado, los sentidos mas se potencian, cuando le sacan sangre, y nota cuando le meten un líquido, porque hay una sensación de ardor de entrada de ese líquido, no me estaban sacando sangre, me estaban metiendo un líquido, … estando en el depósito con los muchachos siempre nos comentaban algunas experiencias de tortura, y me habían comentado de este tipo de tortura, ellos hablaban los que hacían esto y lo denominaban el pentotal, la droga de la verdad, era una droga, me estaban poniendo una droga, yo estaba en mi mundo, de no ver, empiezan a hacer un diálogo de distracción, distracción para que empiece a tomar efecto la droga, negrito, tenés hijos, tenés tíos vos, si si, tenés hermana, jugás al fútbol vos, si antes, y la escuela como estás, así unos 10 ó 15 minutos para que la droga haga efecto, y la conducta de ellos me genere confianza, era todo suma suavidad, era toda una estrategia de tortura, a mí los mismos tipos que me torturaron, no me iban a hacer creer 10 días después que eran mis amigos, nunca, nunca; pero yo entraba en el juego, me di cuenta lo que era, y me empiezo a dormir, me palmean para que no me duerma, … empezó a hacer efecto, se me ponía pastosa la boca, la lengua, los labios, hasta que entraron en preguntas, del tema de la confianza, de ganarse la confianza del negrito, entraron en los temas de siempre, nombre, domicilio, si era montonero, vos sos montonero, vos sos de la orga, donde están los cumpas, todas esas preguntas así”.

Describe a la persona que dirigió el operativo de su detención y estuvo presente en los interrogatorios “esa persona que fumaba, que olía a perfume siempre, que tenía las entradas acá, de unos 32 años, que me presenté yo dos veces, una me hizo dar vuelta la cara pero después me enfrentó en la Jefatura, eso es lo que quiero describir, lo describí en la instrucción, y lo vuelvo a repetir, y también cuando me llevaban y traían, los policías rasos en la Jefatura de policía, o los agentes de civil de investigaciones, siempre escuchaba, se amplían los sentidos, las conversaciones, ‘si le viene a buscar el ejército’, ‘el teniente 1° De Marchi’, dos o tres veces se repitió esa situación”.

Da nombres de otros detenidos “Alfredo Billordo, un muchacho que me impresionó cuando entré por primera vez al depósito, porque Alfredo Billordo estaba en ese salón, que fue en su momento un salón de visita para los comunes que estaban al lado, separado por una pared, y ese salón donde estábamos nosotros, que era el depósito, tenía unos bancos de cemento, y él estaba acostado ahí, tenía unas zapatillas y unos pantalones que le hacían de almohada, estaba quietito ahí, estaba destrozado ese muchacho, tenía toda la cara quemada, las manos se le veían, estaba con pantalón, lo saludé, era la misma vivencia que iba a tener yo 10 ó 15 días después, después recuerdo el Tono Acosta, otro muchacho que estuvo ahí, el Chino Verón, muchacho que yo creo según trascendidos falleció, Arturo Hellman”

También dice haber sido llevado a la Sección Corrientes de Gendarmería Nacional “promediando, finalizando diciembre, esta vez a la mañana 10 de la mañana aproximadamente, me ponen en una oficina, al costado, planta baja, a la entrada, me esposan, había un grupo grande de gendarmes, yo no entendía nada y me dicen ‘usted viene con nosotros’ eran mas o menos 2 Unimog de Gendarmería, esposado adelante sin venda, 10 de la mañana, había público caminando, gente dentro de la Jefatura de policía, me hacen subir al Unimog de Gendarmería y me llevan”, continúa diciendo “Me bajo esposado, decía Gendarmería Nacional, me hacen entrar ahí, espero un rato, me hacen pasar, había un señor robusto, por no decir gordo, me dice ‘yo soy el comandante’, lo miro, yo venía de ultratumba, me mira de vuelta y me dice ‘yo soy el comandante tome asiento’, creo que en esa época era, si mal no me equivoco, el comandante Arrúa, tomo asiento y me dice yo le voy a tomar declaración a usted”. Es interrogado sobre los mismos temas que lo habían hecho anteriormente “Me hace todas las mismas preguntas que tenía en la carpeta, que me hacían los oficiales del ejército, si lo conozco a fulano, si era montonero, que nivel tenía en la organización, cosas así, señor ya respondí todo esto, ‘no, contésteme a mí’, bueno le digo que no conozco, que no sé; me dice ‘usted va a firmar esta declaración’, muchachito con la ropa sucia, maltratado y torturado, ‘firme acá’, me va a permitir leer yo quiero leer, ‘a ver lea’, leo y no era nada que yo había respondido, era trucho, un documento trucho que lo acomodaron ahí, que yo era montonero y denuncia, señor yo esto no voy a firmar, ‘como?’, esto no es lo que yo dije ni manifesté ante usted; y tanto es así esa parodia, tragicómica, ‘a ver fulano’ otro asistente del Comandante que estaba parece en otra máquina haciendo el mismo escrito, trae el escrito que era el real y verdadero que había manifestado yo, tenían dos escritos, trajo el trucho para que yo firme, y después me lo cambiaron pero en dos minutos, no era que yo hice otra declaración, me lo trajeron en dos minutos, y entonces con las esposas ahí yo firmo, leo primero y después firmo, entonces me dice ‘usted es Hugo Midón’, si señor, ya estábamos parados, ‘yo le voy a decir una cosa a usted, usted se va a podrir en la cárcel, a partir de este momento queda a disposición del Poder Ejecutivo Nacional’”.-

Posteriormente lo trasladan a la U 7 en Resistencia y de allí a La Plata “estuvimos 3 años presos en la U 7 del Chaco, donde vivimos con el golpe militar el aislamiento mas profundo que cualquier preso pueda vivir, no teníamos nada, ni radio, ni libros, pero sobrevivimos, después nos levantan a los 300 aproximadamente presos políticos en el 79, porque venía la Comisión de Derechos Humanos de la OEA, y no querían mostrar muchas flaquezas, levantan literalmente la cárcel de la U 7, y nos trasladan a la cárcel de La Plata, a la U 9 de La Plata, nos llevan como ganado, como perros, el ejército contando a doble, triple fila, y nosotros corriendo en los transportes, colectivos, en los Unimog, o en lo que fuera, 300 en una cárcel, en un avión de transporte, de la fuerza aérea o el ejército, un avión de carga no recuerdo el nombre que eran muy usuales antes, nos ataban, nos ponían las esposas contra el piso a un hierro, íbamos de a dos, todos encimados, un calor, por supuesto maltratados golpeados, cuando bajamos del avión, cuando subíamos al avión, cuando bajamos y entramos a la cárcel de La Plata nos volvieron a pegar, se ponían típico en las cárceles eso en dos filas y pasábamos y nos pegaban”.-

Por último describe a la persona que reconoció al momento de su detención y en la Jefatura de Policía “yo estaba contra la pared con las piernas abiertas, se acerca ‘que hacés negrito como te va’, en un momento en una segunda intervención yo me doy vuelta y lo miro, alcanzo a ver sus rasgos, y me grita ‘date vuelta’, y vuelvo a mirar rápidamente hacia la pared, pensé que como me estaba hablando yo quería dirigir la palabra, no era así, pero alcancé a ver sus rasgos, no solo eso, en la Jefatura de policía estando dos o tres horas plantado en un rincón, me hacen pasar y estaba este señor, saca un cigarrillo, me ofrece uno, al cual yo me niego no quiero, él prende uno, era el mismo hombre que estaba allá, el del perfume, el de los mismos rasgos que yo le digo, un hombre relativamente corpulento, con unas entradas acá (muestra la parte superior de la frente), que mas, yo no soy experto en esto pero esa es la persona que yo describo”; en otro pasaje de su declaración afirma “era la persona del perfume que comandaba todo ese tipo de tortura y de sesiones de tortura”. Identifica dentro de la Sala al imputado De Marchi como la persona que describió anteriormente, y en cuanto a la tonada de voz dice “Si, era una tonada indistinta, normal, por ahí canchera, ‘pibe’, ‘che negro’, ‘perdiste la guerra loco’”; y agrega “no, no se, puede ser un correntino que esté usando una articulación tipo cuasi porteña, no puedo definir eso bien, ‘che loco perdiste la guerra’, ‘negrito perdiste la guerra’, en esa tonada que no se definirla pero si de canchero, de ganador, lo mismo pasa en la Jefatura ‘pibe decí la verdad porque la vas a pasar mal’”.

En relación a Barreiro dice “no lo he visto pero desde afuera gritan ‘Barreiro’, entonces yo tengo la certeza de que hay una persona que me estaba llevando que se llamaba Barreiro, que me estaba llevando a producir la tortura por medio del pentotal, además la persona que grita desde afuera era otro mas del grupo por los términos que usa, la persona que estaba esperando afuera dice ‘eh Barreiro como te va’, y es un segundo, una milésima de silencio, y yo estaba abajo, tragáme tierra porque no quería escuchar porque se me podía ir la vida, con la locura de esta gente, es un segundo, habrán hecho una seña de silencio abajo, yo estaba metido entre los asientos ahí, no se como respiraba, y escucho eso que dicen de afuera hacia adentro, entonces automáticamente, después de esa pausa, de esa pequeñísima pausa, empiezan ‘eh tigre como te va’, ‘hola puma’, evidentemente ese tipo estaba por participar también de lo que iba a ser el operativo pentotal y la droga de la verdad, ‘nos vemos después’ eso quería explicar”

A su familia no se le daban noticias de donde estaba “mi madre que vivía a 7 u 8 cuadras del Regimiento, porque mi casa está en el Barrio San Benito en las cercanías del puente, iba con una de mis hermanas mayores a averiguar por mi, a veces le atendían ahí y otras veces en el Comando por calle Córdoba e Irigoyen, pero nunca habían respuestas concretas, se salían con evasivas, le hacían esperar mucho tiempo, una vez recuerdo que me comentó mi hermana que decían delante de mi madre ‘no, pero su hermano es un ideólogo’, un ideólogo a los 20 años, justificaban así con palabras sueltas, ‘venga el mes que viene’, evasivas siempre”, “durante 28 días que van del 5 de diciembre al 2 de enero, que si no conté mal son 28 días, yo estuve desaparecido, mi familia no sabía absolutamente donde estaba yo, tanto es así que cuando me trasladan al Chaco mi familia no sabía, se enteran una semana después, 3, 4 días después que yo estaba en una cárcel”.-

Sobre Alfredo Billordo explica “creo que tenía participación estudiantil en una Escuela que quedaba por el Barrio Ferré, no se si era la Escuela 7 creo, si mal no recuerdo pero me dijo que era participación estudiantil”.-

Ramón Félix Villalva evoca su detención “fue a mediados de agosto de 1976, entre las 6 y 7 de la mañana, llegó el ejército, conjuntamente con la policía, entraron en mi casa, entraron dos personas, a uno no le conozco y al otro sí que era en su momento el señor De Marchi, me puso una Itaka en la cabeza y el otro con una pistola, justamente yo dormía con mi abuelo, mi abuelo se levanta y le pega un culatazo y lo tira, pidiendo por favor que me deje, por supuesto me sacan de ahí, me sacan a las patadas, sale mi madre reclamando que era lo que pasaba, y le dicen ‘señora quédese tranquila que esto ya se va a solucionar’, por supuesto ahí me tiran en la camioneta, salgo y me encuentro rodeada prácticamente toda la manzana, había un guardia, un custodia que me pisa la cabeza y me dice que baje la cabeza que no tengo nada que mirar, ahí me trasladan y llegamos a Mendoza, entre Belgrano y Bolívar, bien a mitad de cuadra, y le levantan a Carlos Achar, ¿por que digo eso?, porque yo conozco que en ese momento miro y veo el frente de la casa, y efectivamente era la casa de Carlos Achar, lo levantan a él y nos vamos hasta Junín y Mendoza, miro el edificio y ahí la levantan a Silvia Martínez, seguimos un camino bastante prolongado, 15, 20 minutos, y ahí le levantan a Tatín, pero ahí yo no he visto la casa sino siento la voz, porque yo a Tatín Ponce lo conozco, de ahí directamente nos llevan a un lugar determinado, ya nos vendan los ojos, y nos dejaron un buen rato, pareciera que cayó la noche y ahí aparecen de vuelta todos estos señores y

nos empiezan a torturar uno por uno, el primero fui yo, que me empezaron a torturar, me pegaban trompadas, me tiraban del pelo, me seguían pegando, me decían que hable, que diga donde puse tal bomba, la otra bomba, indudablemente que mis respuestas eran nada, porque yo nunca puse ningún tipo de bomba, ni nada que se pareciera, para completar me esposan y me atan por la cama de pies y manos y empiezan a picanearme, me ponen la picana en los testículos, donde decían que cante que esto, me picaneaban continuamente, eso fue un buen rato, no puedo precisar que tiempo, que horas, de ahí nos sacaban, nos tiraban a un lugar, en el que por supuesto estábamos custodiados, y ahí empezaban a entrar el resto de los que estábamos detenidos, y empezaba la tortura, o sea era un rato cada uno, terminaba todo eso, al otro día en el mismo horario, era donde caía la tarde, la tardecita, la noche, era un silencio total donde se sentía así un ruido de animales, aparecían con la camioneta se sentía porque tenía el escape libre, de esa camioneta Ford que hasta ahora tengo grabado, llegaba ese momento al que le encontraban primero, ese iba directamente a la tortura, pidiendo explicaciones, que donde pusiste la bomba, que esto, que nosotros éramos marxistas, que éramos montoneros, que éramos de todo y era tortura, nos cagaban a trompadas, nos pegaban con palo, me tiraban del pelo, infinidad de cosas, por último volvía de vuelta la picana, nos ponían en los testículos, bueno y así sucesivamente fueron unos largos días, que llegó un momento en que perdimos la noción del tiempo digamos, de tanta tortura que nos daban, así era sistemáticamente, a veces pasaba yo primero, a veces Ponce, a veces Achar, y así sucesivamente, y cambiaban, pero continuamente nos aplicaban el mismo método de tortura, esa tortura era comandado por el entonces yo le conocía, el Tte 1° De Marchi era el que manejaba la tortura, y después había gente con voz que no era acá de Corrientes, tenía una voz aporteñada que se manejaban, que se preguntaban, seguimos castigándole a este, no, hay que darle a este porque este es el que tiró la bomba, vos le pusiste la bomba a Cáceres Monié, vos le pusiste la bomba a fulano, realmente no entendía nada, porque aparte nunca salí de Corrientes, siempre estuve acá en Corrientes, todo lo que le puedo decir con respecto a la tortura”. Posteriormente aclara que “el culatazo le pegó a mi abuelo era el Tte. 1° De Marchi … el Tte. 1° De Marchi, era el que comandaba todo, el que daba las órdenes, el que ejecutaba, era el que decidía en ese momento”. En relación a si Silvia Martínez era torturada refiere “si, también”.

El operativo de su detención “prácticamente estaba rodeada toda la manzana, no puedo precisar, podría ser 30 ó 40, pero había personas vestidas de militar y policía de la provincia, había Unimog y dos camionetas, una F 100 de la policía y otra F 100 del ejército”.

Al acusado De Marchi lo conocía con anterioridad “yo lo conozco al señor De Marchi porque yo hice el servicio militar en el 70, en el Regimiento 9, en nuestro comienzo del servicio militar le hacen la presentación al señor diciendo, acá le presentamos al Tte 1° De Marchi, campeón olímpico de tiro sudamericano, por supuesto a nosotros muchachitos nos quedó grabado porque parecía ser que un buen representante teníamos”, en otro pasaje de su declaración expresa “lo que tengo grabado es que en su momento, cuando recién entramos al Regimiento, a él lo presentan a todo el Regimiento, diciendo el Tte. 1° De Marchi campeón de tiro olímpico, por supuesto que a nosotros nos quedó grabado eso, a mí me quedó grabado”, y redunda sobre la conscripción “fue en marzo del 70 y estuve hasta abril del año siguiente, que salí en la última baja de ese año, de ese momento” y en ese entonces “el Tte 1° De Marchi era asistente del Jefe del Regimiento 9 Coronel Llama”.-

Afirma que De Marchi era quien dirigía el operativo de detención “por supuesto, él era el que comandaba toda la operación, en todo momento porque él daba órdenes, él daba las instrucciones en la tortura, él mismo me sacó porque era el que realmente comandaba, y demostraba que él era el que comandaba todo … si, él daba las órdenes, por ejemplo ‘listo’, ‘arriba’, ‘ir para adelante’, él daba las órdenes de las detenciones que me tocó sufrir a mi”.

Si bien dice haber estado vendado durante la tortura, identifica a De Marchi como presente mientras se la aplicaban “por la voz de él, la voz de él era inconfundible … verlo no lo podía ver porque estaba vendado, pero que escuchaba que él estaba en las sesiones de tortura sí”. Sobre la duración de la tortura “eso era un momento bastante largo porque íbamos pasando de a uno, se prolongaba 4 ó 5 horas”.-

Además de De Marchi mientras lo torturaban habían otras personas “habían entre 4 ó 5”. Apunta que las mismas personas eran las que torturaban a los otros que estaban detenidos ahí con él. En relación a la zona donde se produce la tortura “era un poquito retirado, yo creería que era en Santa Catalina, por el recorrido que hicimos, y que llegada la tarde se sentían los ruidos de la vaca, así alejado del lugar, por eso yo digo que era Santa Catalina el lugar en donde nos torturaban”, y al lugar concreto “supuestamente pareciera ser que era una cuadra, de un Regimiento, pareciera ser así porque se sentía el ruido distinto a un espacio chico”.

Del lugar de tortura es llevado a la Jefatura de Policía “me mantuvieron en ese lugar de la tortura no sé cuantos días, perdí la noción del tiempo, lo que sí yo aparezco un día en la Jefatura de Policía, me dejaron ahí, me tuvieron ahí unas buenas semanas hasta que me rehabilité porque no tenía fuerzas ni para caminar, de tanta tortura, uno hacía tanta fuerza para tratar de soportar la tortura que nos daban, bueno y un día me abren la reja del calabozo donde estaba en la Jefatura, me dicen ‘señor, pase pase’, me voy, ‘no, siga, se puede ir a su casa’, por supuesto no entendía nada, porque de buenas a primera me largan, hasta que cuando salí de la jefatura salí a correr porque no entendía nada de lo que estaba pasando”.-

Sobre las personas que estaban detenidas con él en Jefatura de Policía manifiesta “había a uno que le conocía, era un tal Gutiérrez, un santiagueño, un tal Gutiérrez, después había otros señores que eran porteños que no conocía, había un señor mayor, que decía ser diputado uruguayo, que estaba ahí con nosotros”.-

Preguntado sobre si estuvo detenido junto a los presos comunes señala que estaban aparte, y que en el momento de la detención no le exhibieron ninguna orden de allanamiento.

En su testimonio Gladys Martha Meza Herrero de Trainer manifiesta “el 5 de septiembre del año 76, yo venía en viaje desde Asunción del Paraguay, en mi auto con otras personas, con perros, porque había concurrido a una exposición canina internacional, donde fuimos expositores. Nos trasladábamos ya de regreso a Corrientes y en una rotonda que existe en la ruta del Chaco donde se cruzan las rutas que van a Sáenz Peña y la de Formosa que era por donde nosotros transitábamos, … vemos a la distancia que hay un operativo militar, … nos pararon, nos pidieron identificarnos y nos conducen al centro, … nos hacen colocar a todos con los brazos extendidos contra el vehículo, nos palpan, nos identifican, y bueno a partir de ese momento nos dicen de que nos iban a conducir a otro lugar; así fue que nos llevan a todos los que estábamos ahí a la Alcaldía de Resistencia, … nos condujeron al interior de la Alcaldía, nos separaron a todos los que estábamos allí, nos dejaron incomunicados; primero en un patio cada uno en un lugar diferente, así separados, y luego pasamos, a mi me hacen pasar a una oficina de la Alcaldía y empiezan a revisar todos los elementos que yo tenía, que yo portaba en mi cartera de mano, las cosas que habían encontrado en el auto, al punto tal que desarmaron las lapiceras, la pintura de labios, los cosméticos, todo para ver si tendría alguna cosa escondida, a mi me llamaba tanto la atención eso que preguntaba que era lo que pasaba, porque hacían eso y no tuve ninguna respuesta, es decir, yo seguía sin saber cual era el motivo de todo ese operativo. A la noche a mi me dejan, siempre separada de los demás, y afuera porque la celda estaba llena de gente, me dejan en una de las oficinas, ahí paso la noche, siempre con mi perra y al día siguiente, hay un movimiento de gente ahí en la Alcaldía, de gente que no había estado anteriormente y se dirigían a un señor del ejército de apellido Hornos, … me dijeron de que me iban a trasladar a Corrientes, que era el que vino a buscarme o que era el encargado de llevarme y efectivamente me traen a Corrientes en un auto particular que él conducía, y con mi perra también. … Cuando llegamos al Regimiento, ingresaron los vehículos por un portón que esta ubicado sobre la Avenida 3 de abril mas cerca de la cárcel, … nos hacen bajar de los vehículos, y colocarnos otra vez con las manos arriba apoyadas sobre la pared de la capilla. Allí permanecimos bastante tiempo hasta que mas tarde llega un celular, esos que tienen puertas abiertas de la policía de la provincia, nos ubican ahí y nos conducen a la Alcaldía de Corrientes. Allí llegamos, siempre separados, yo ya no los veía a los otros, y a la noche me conducen a la parte superior de la Jefatura por la escalera grande que hay ahí, al primer piso, a la mano izquierda creo, del primer piso, ingresamos a una habitación adonde me vendan los ojos y empiezan a preguntarme cosas como si yo lo conocía a Julio Gervasoni, bueno se trata de un primo mío, entonces insistían sobre eso”. Continúa diciendo “me llevan ahí, me vendan los ojos y a partir de ahí no se quienes son los que me interrogan. Eran preguntas muy generales sin que me dieran pautas de por que estaba detenida, y por que me tenían ahí. A todo esto, pasé situaciones muy incómodas, tenía necesidades de ir al baño, sentía un vejamen, por la forma en que me trataron en esas circunstancias, me pasaron a otra habitación colocaron un balde para que yo hiciera mis necesidades, burlándose, fueron situaciones muy difíciles, muy dolorosas, ultrajantes, después me bajaron, no, antes me llevaron a otro lugar donde me sacaron una foto para el prontuario y después me bajaron, y estuve en la sala de guardia, es un lugar que en ese momento estaba sobre el patio principal. Allí permanecí ubicada en una silla que era donde cuando estaba despierta estaba sentada y cuando tenía que dormir también tenía que dormir sobre la silla. Al día siguiente como era el lugar de tránsito digamos profesional, de colegas que iban a hacer su trabajo, estuve expuesta así como, como una, bueno estaba presa era eso no, pero era muy doloroso para mi, mis colegas me miraban, no podían hablar, yo moría de angustia por esa situación y estuve varios días así, hasta que en un momento me llaman y me trasladan a la Policía federal. En la Policía federal directamente me llevan a una celda, … permanecía siempre incomunicada, siempre estaba en esas condiciones, una noche me sacaron, también siempre con estas cosas de amenazas, de burlas, me pusieron algo sobre la cabeza y cuando me llevaban me hacían caminar unos pasos y dar vueltas, hasta que me condujeron a una habitación del frente de la policía, ahí me sacan eso que me habían colocado y me descubren la cara y me sacan fotos y después me llevan de nuevo a la celda, allí permanecí mas o menos cuarenta y cinco días, hasta que ordena alguien mi traslado pero al Regimiento de Infantería, y me llevan en un auto, me hacen tirar, digamos acostar en el piso del auto atrás para que yo no viera o no supiera por donde iba, pero me di cuenta porque reconocía la trayectoria de este traslado y que efectivamente era por la Costanera y llegué a la 3 de Abril y entré al Regimiento. Allí en el Regimiento ya me sacan la venda y me llevan a un pabellón, cuadra, no se como se llama, y me hacen ingresar a ese lugar por una puerta, yo ingreso y ahí vi que había mucha gente sentada, y me llevan rápidamente a la mano izquierda de la puerta a una piecita muy chiquita que hay ahí; no se cuanto tiempo habrá trascurrido que siento la voz de Jorge, que es mi marido, en ese momento mi novio, entonces yo espontáneamente surgió en mí llamarlo, hablarle, me levanté me incorporé de la cama donde estaba sentada, me asomé a la puerta y le llamé, bueno, vinieron me retaron muchísimo me dijeron que no me atreviera a hacer nada de eso, y me amenazaron con ponerme las esposas a la cama, me quedé quieta por supuesto pero ahí supe que él estaba detenido, … permanecí mas o menos una semana no se precisar muy bien, en esos días se acercó un señor que se presentó uniformado y me dijo que era abogado de la fuerza, me dio el nombre pero no me dijo que era comandante de Gendarmería, era el comandante, él se presento como abogado, me dijo que él estaba interviniendo en un sumario que tenía que ver y que no me preocupara que él iba a manejar esta situación, que nos iba a llevar a Jorge y a mi a la Gendarmería y que pronto íbamos a salir, … habrá pasado una semana, unos días que no se precisar cuantos, nos llevan a Gendarmería y bueno ahí estuvimos esperando que se produzca el otro paso que era que nos otorgaran la libertad y permanecimos un tiempo ahí, ya mi familia me localizó, los pudimos ver, como estaba con Jorge me enteré de lo que había sucedido, me contó del allanamiento que habían realizado en casa, de la forma en que procedieron, de las personas que intervinieron, que él conocía y me dijo que estuvo ahí el señor De Marchi y como ya estábamos en Gendarmería pudimos reconocerlo, saber que la otra persona era un miembro de la fuerza esa el señor Reinoso. … nos comunican de que ordenaron nuestra libertad, eso fue en diciembre del 76. Salimos en libertad, yo tuve que ocuparme de mis asuntos personales, a todo esto estaba suspendida en mi trabajo, un montón de situaciones derivadas de esta detención, y transcurrieron unos días, y el 23 antes de navidad, el comandante se dirige por teléfono a casa, yo estaba ahí y me dice “tienen que venir, tienen que venir que necesito habar con ustedes”, como Jorge no se encontraba en casa en ese momento yo me fui a Gendarmería a ver de que se trataba, me dice “mirá ubícalo a Jorge porque nuevamente van a ser detenidos, vengan y preséntense acá”, salí de Gendarmería, lo ubiqué y nos presentamos. De allí nos trasladaron al Regimiento, las condiciones ya fueron otras, a mi me ubicaron en una especie de un habitáculo, un boxes, que habían preparado con hierros, parantes de hierros y cerrados con frazadas o mantas con una camita, a mi me tocó estar ahí sola, por supuesto incomunicada, y a Jorge lo llevaron a otro lugar. Estando en el Regimiento, durante el día nos sacaban al centro de ese salón, de esa cuadra, y nos sentaban ubicados a todos los que estábamos adentro, aparentemente eran todos no se, en unos bancos largos que estaban ubicados en el medio, con los ojos vendados, y ahí permanecíamos todo el día, hasta que llegaba la noche y nuevamente nos introducían a la carpita esa que habían hecho. Y ese tiempo que, pasamos navidad ahí, sucedió un hecho un poco insólito, pero bueno, era una celebración, esa noche nos sirvieron -al ‘angaú’ diríamos nosotros-, nos sirvieron una comida especial me acuerdo que era cordero, cosa que ya no puedo ni tragar el cordero y después, una especie de guiso digamos pero con carne que no era de vaca, y después nos trajeron en un tarro, una cosa metálica un poco de sidra para que brindemos, para que no se, y así pasamos la navidad. El resto de los días sucedían las mismas cosas, es decir adentro a la noche y al centro del galpón de día con los ojos vendados, a la noche sentía en varias oportunidades gente que se quejaba, que lloraba, pero no podía precisar quien era ni donde estaba precisamente, no era al lado yo estaba muy cerca de la puertita y esto era una cosa que me venía de mas lejos, después supe que entre los que se quejaban estaba Jorge, yo no me daba cuenta que era él. Ahí estamos unos días hasta que mas o menos, después de reyes por ahí 7 de enero mas o menos, en que volvemos a Gendarmería. Jorge también es conducido a Gendarmería en un estado terrible, con unos dolores muy fuertes al punto que el comandante pidió un médico para que lo revisara, resultó que el dolor eran unas costillas rotas, entonces lo vendaron, le dieron calmantes y así permaneció, y ahí me contó también lo que había padecido. … nos volvemos a separar, a él lo llevan a la Alcaldía, yo sigo permaneciendo en, a la Alcaldía o al Regimiento no se, yo sigo en Gendarmería durante el año 77 y me dan la libertad en noviembre. Cuando me dan la libertad me llevan al Regimiento, y antes también había sucedido eso la primera vez que salimos, nos llevaron al Regimiento también, y nos condujeron al despacho del jefe del Regimiento creo que era Pietronave, y él nos habla y hace referencia a la labor que estaban cumpliendo y medio que se quería disculpar, que entendiéramos, bueno no se una serie de cosas, muy formales, y nos hizo firmar un acta de liberación, donde establecían condiciones, esas condiciones eran que colaboráramos con las fuerzas armadas, unos puntos así de esas características y que la libertad que recibíamos no era total, teníamos que presentarnos cada treinta días y dar cuenta de algún movimiento que tuviéramos que hacer fuera de la ciudad, si es que queríamos dirigirnos a otro punto del país, … cuando salíamos, comunicábamos y dejaban constancia en el acta de que, y en Jujuy tuvimos que hacer telegramas para avisar de que estábamos ahí, que habíamos llegado, bueno todo una serie de condicionamientos, por eso digo que era una libertad vigilada hasta, eso duró hasta el año 1980 en esas condiciones. Cuando yo estuve en libertad a Jorge no lo podía ver, el Comte. Arrúa, me consiguió un permiso, invocando mi condición de novia de él, de que tampoco tenía familiares en el lugar, que estaba totalmente sin ninguna asistencia familiar y consigue una entrevista que se efectúa en el despacho del que era alcalde de la jefatura, o de la Alcaldía, el Sr. Levatti, en presencia de él, bueno ahí tuvimos un breve encuentro y en esa oportunidad se planteó entre nosotros si no sería posible que nos casáramos, estando él todavía preso, le transmitimos al comandante que era la persona con que se podía hablar, le transmitimos al Comte. Arrúa eso, “me parece muy bueno déjenme a mi, yo voy a gestionar para que esto pueda suceder” … consideraba que era un acto muy importante en nuestras vidas y que el marco no era el mejor, pero lo llevamos adelante, era como concretar uno de nuestros proyectos que había sido truncado por esta situación que nos tocó vivir, … se consiguió todo, era 6 de enero, era feriado pero igual lo logramos, y fue así. Entonces nos reunimos, teníamos que ir al Regimiento, para eso vino el papá de Jorge al que anteriormente cuando, no lo había podido ver todavía ninguna vez, con su señora que no era la mamá, ya había fallecido la mamá de Jorge, pero vino el señor con su esposa, estuvieron mis padres, mi tía, la hermana de Jorge, a la que también no le permitieron verlo la primera vez que vino, y estábamos ahí, entramos por la puerta principal y nos dirigimos al frente digamos, pasamos una parte de tierra, de césped y nos fuimos directamente a la capilla, el pabellón donde habíamos estado estaba a la derecha de esa trayectoria que estábamos haciendo, pero no pasamos bordeándolo sino mas adentro, y ahí llega Jorge, como pareciera que tenían que poner la frutilla en el postre lo traen esposado, con un montón de guardias de la policía, con unos gendarmes de los cuales había un personaje ahí en Gendarmería bastante nefasto, entre los mismos gendarmes ahí en Gendarmería lo llamaban ‘el loco Ifran’, siempre hacía alarde de que él terminaría pronto con todos los problemas, él sabe como y gatillaba el rifle, hacia ese tipo de manifestaciones, él fue ahí, el Comte. Arrúa no estuvo y lo mandó al Segundo comandante creo que era Pasena que es el que presenció la ceremonia, ningún oficial del ejército por suerte, y bueno nos casamos por civil, el sacerdote Luchelli, que era capellán de ejército es el que estaba habilitado para eso, para celebrar la ceremonia religiosa, nos permitieron estar un rato, compartimos un ratito la familia y después esposarlo a Jorge delante del padre, de todos los que estábamos ahí, lo subieron con toda la guardia y lo llevaron de nuevo a la Alcaldía. Así seguimos esperando que se produzca la libertad de él, yo podía ir ya a verlo pero no obstante eso la visita era restringidísima teníamos que tener un permiso del Regimiento que nos autorizara, me autorizara a mi únicamente, a tener una visita a Jorge. Después pasa el tiempo y no se producía la libertad de él, hasta que mas o menos en el mes de abril, le dicen que queda en libertad, yo no se muy bien si lo llevan al Comando al que está en la calle Córdoba e Irigoyen y lo dejan en libertad. Y después vuelven otra vez a buscarlo, lo llevan de nuevo, y yo me preguntaba, todos nos preguntábamos que era lo que pasaba otra vez, y nos dieron una explicación, no se con que propósito, de que habría una cierta desinteligencia entre el jefe de la Brigada o Comando, no se como se llama eso y el jefe del Regimiento, y que bueno que por eso, ya se iba a aclarar la situación y efectivamente se aclaró pero para eso volvieron a pasar otros meses y recién el 1º de Junio le dieron la libertad, el 2 de Junio lo conducen ahí al Regimiento de vuelta otra vez, el acta de liberación con todas esas formalidades que había que firmar y prometer, y someternos al régimen de visita vigilada, a partir de ahí no nos volvieron a meter presos digamos, esa fue la experiencia”.-

Cuenta un incidente en el que su familia recupera su perra y el tiempo en que su familia tardó en saber su paradero “cuando recién me trasladan de Resistencia a Corrientes, creo haber comentado que venia en un auto con un oficial, yo creo que era Hornos y la perra, creo que conté todo lo que me pasó a mi personalmente, y en otro día cercano que habrá sido, después que yo vine a Corrientes uno o días después, hacen un procedimiento también, con muchos efectivos según me contaron los de mi familia, en la casa de un amigo mío veterinario, que atendía mis perras además, que quedaba en la otra cuadra por la calle San Juan y una chica que vivía en casa había salido y ve esto, y ve que mi perra Mafalda estaba en el auto de uno de los que estaba haciendo el operativo, entonces va corriendo a casa le dice a mi madre: “señora la Mafalda esta ahí, le tienen los militares que están en la otra cuadra, en la casa de Arnaldo”, entonces sale volando mi mamá, por supuesto desesperada, que no sabía que pasaba conmigo, irrumpió en el lugar así con toda esa fuerza que le daba la desesperación de la situación, y reclama por mi, y le niegan, y le dice “no, si esta es la perra de mi hija”, aparte era la única Basset que había en Corrientes. Fue un momento muy fuerte para mi mamá, no le dan explicación de mi pero le entregan la perra, yo no se que pasaba con el señor Hornos este, si le gustó el ejemplar o que, pero la seguía teniendo él, a partir de ahí mi mamá tenía cierta pista digamos, de que yo estaba en algún lado en poder de esta gente, y empieza a circular por los lugares que correspondían, el Regimiento, la Policía, la Gendarmería, y duró bastante tiempo sin saber donde estaba yo, hasta que fue el Comandante que le comunicó con posterioridad. … la verdad es que no se cuanto tiempo, solo registro el comentario que me hicieron de la angustia que vivieron ellos al no saber que es lo que había pasado conmigo, pero supongo que habrá sido unos quince días mas, diez, no se precisar”. Especifica quien era Arnaldo “Arnaldo es el Dr. Gómez, veterinario, José Arnaldo Gómez”-

Explica sobre su estadía en el Regimiento 9 “yo estaba ya en mi cama digamos, en esas celdas, el pabellón era grande y de lejos dentro del mismo pabellón, pero no al lado mío, sentía quejarse la gente, llorar incluso, todo indicaba de que estaban sufriendo algún tipo de agresión, es decir no era un quejido de un enfermo sino que respondía a algo … la primer vez habré estado una semana mas o menos, que fue cuando vino el comandante y me llevó, y después cuando estuve nuevamente fue en diciembre pase la navidad, el año nuevo hasta Reyes … estábamos cada uno sentado en la hilera de bancos que estaba, no me considero agrupada, sino seguía estando sola, solo que al lado mío había otro que estaba en las mismas condiciones … las condiciones eran muy rigurosas, durante la noche estábamos en nuestro box ahí, en nuestra celdita improvisada y durante el día sentados, vendados, en el medio del salón, solo nos movíamos cuando necesitábamos ir al baño, sino no” agrega “el día que yo ingreso por primera vez al Regimiento lo hago sin venda, a cara descubierta, y los primeros pasos que hago en ese galpón, me enfrento la mirada con una cantidad de sillas que estaban ubicadas sobre la pared de enfrente, donde habían hombres y mujeres, unos sentados así al lado del otro, cuando me dicen juntos o en grupo, en el mismo lugar, ahí estábamos todos incomunicados, no se podía hablar con nadie así que estábamos depositados en una silla … tenía que pedir a la guardia para que me traslade al baño, el baño estaba muy cerquita de donde yo estaba, y era trasladada a veces por un soldado o por un suboficial”.-No había personal femenino “en el Regimiento nunca que haya miembro de una fuerza, mujeres había pero presas, pero miembros de una fuerza femenina, yo no, nunca tuve conocimiento”. Para ir al baño “tenía que pedir a la guardia para que me traslade al baño, el baño estaba muy cerquita de donde yo estaba, y era trasladada a veces por un soldado o por un suboficial”.

En el Regimiento 9 no recibió atención médica “en un momento determinado estábamos en enero, diciembre, enero, yo tuve, me parece, creo, porque nadie me atendió, una situación que se sufre cuando se tiene la presión muy baja, hasta con chuchos, que se yo, estaba mal, en ese momento había alguien, que no era de los que nos cuidaba, se notaba en las pisadas en la forma de hablar, que se trataría de un superior a los que estaban ahí, que preguntó así con un desdén tan fuerte “y a esta que le pasa” porque era notorio, yo estaba mal, y bueno me hicieron traer un vaso de agua y listo arreglate, no se, me pasó esa situación, me recuperé digamos naturalmente, porque tuve esa posibilidad de hacerlo, porque no tuve ninguna atención”.

Relata su versión del allanamiento de su casa “ignoraba por supuesto al principio yo no estaba ahí, después supe todo lo que había pasado, el día anterior a mi detención fueron a la tarde a proceder a un allanamiento un montón de gente, que tocó timbre para entrar pero irrumpió ni bien se le abrió la puerta y avanzó sobre la casa. Jorge estaba ahí en mi casa, y bueno preguntaban cual era mi habitación, donde estaba yo, empezaron a revisar todo especialmente mi dormitorio, allí revisaban mi placard, lo que yo tenía en mi habitación, encontraron en una parte del placard, tenía una llavecita que se yo, donde yo guardaba los objetos mas importantes, y encontraron un dinero que yo había dejado ahí bajo llave, y también mis alhajas que estaban en cofres, en alhajeros; de acuerdo al relato que tengo de los que estaban en la casa, mi tía también estaba, no se si estaba durmiendo la siesta o ya se había levantado, la tuvieron ahí de plantón, mientras recorrían toda la casa. Y quiero referirme a algo también que fue muy fuerte, a mi tía también la llevan presa, la llevan a la Alcaldía, la tratan mal, con desdén, con insultos, para que informe que era, por que estaba ese dinero ahí en la casa. Ella ignoraba, no sabía de que se trataba, nadie sabía que yo tenía ese dinero, porque lo que había ocurrido es que los días antes de mi salida a Paraguay estuvieron mis padres en Corrientes, y ellos habían llevado un dinero que era fruto de su trabajo y de sus ahorros, para que comprara en ese momento estaba, digamos, que se podía comprar, fondos de inversión a modo de ahorro, entonces me habían dejado a mi el dinero para que yo adquiera esos fondos de inversión, bueno ya tenía que ser a mi regreso, yo me iba el fin de semana y volvía la semana entrante, y iba a hacer ese trámite, entonces yo guardé el dinero así como ellos me entregaron. En estos preparativos de la perra, del viaje, de todos los que nos andábamos moviendo para concretar la llegada a Asunción y participar de la exposición, yo no hablé con nadie de ese dinero, no le dije a mi tía, no le dije a Jorge, a nadie le comenté porque así como me entregaron guardé y me ocupé de otra cosa, ese fue el tema. ¿De quien era ese dinero? A Jorge le castigaron para saber, le decían que era dinero de los montoneros, que se yo un montón de cosas. A mi tía le llegaron a dar unas cachetadas en la cara, decirle “viejita canta” que se yo, una falta de respeto total a su edad a su condición, nada, y no podía contestar, no podía dar cuenta ni siquiera de que sabía que había, menos semejante cosa que le preguntaban”. De la edad de su tía dice que “falleció hace dos años, tenía 92 años, así que 60 y pico, 60 largo, no se exactamente fue en el 76, no se si tengo que sacar la cuenta. … era hermana de mi papá, Maria Ramona Meza Gervasoni”

De quienes participaron en el allanamiento “yo me entero de esto por supuesto recién cuando hablo con Jorge en Gendarmería, y él me cuenta que entre toda esa gente que ingresó había soldados, habían policías, y había gente del ejército, y después supimos que el otro señor era de Gendarmería. Por supuesto al señor Reinoso yo lo conocí porque estaba en Gendarmería, y de la gente del ejército que participó él me dijo, el que estuvo ahí dirigiendo el operativo, porque evidentemente era el que conducía ese tipo de procedimiento, estaba el señor De Marchi, que me dice quien es porque nosotros sabíamos quien era De Marchi. Es decir, yo no lo conocía personalmente, pero si sabía quien era porque el estaba relacionado con una chica. Personalmente me refiero a no haber tratado con él, pero sabía quien era porque estaba relacionado con una chica que vive en el barrio mío, pasaban ambos pasaban por mi casa, los veíamos, y también porque en una oportunidad fuimos invitados a una reunión que se hizo en el Hotel Guaraní, de una que una firma comercial Bestline, una línea de productos generalmente de limpieza que tenía un sistema de ventas, por el cual quienes hacían determinados méritos digamos en la cantidad de ventas obtenían premios, viajes que se yo, todo un marketing en torno a esa marca, y a los efectos de ampliar el mercado invitaban a las reuniones a las personas que podrían ser vendedores, o dirigir a su vez porque era una especie de, como le digo, no necesariamente uno tenia que salir a vender sino que podía armar un grupo de vendedores para distribuir, concretar las ventas; en esa reunión estuvo el Sr. De Marchi, o sea que yo sabía quien era De Marchi, y Jorge también sabía quien era él, entonces cuando hacen el procedimiento estaba el presente, después él me cuenta, “¿sabes quien estuvo ahí?, De Marchi” y el señor Reinoso, y otros que yo no conozco”.-

Explica que la familia de Jorge Trainer no pudo verlo cuando estaba detenido “en esa etapa en la que todavía no teníamos contacto con nadie digamos, cuando ellos nos detienen y nos dejan bastante tiempo ahí detenidos, mi familia les comunica a la hermana y al papá de Jorge lo que estaba sucediendo, y eso yo no se que fecha fue, pero ellos no son del lugar y vinieron y no pudieron verlo … no los dejaron ver … creo que él estaba en la Alcaldía, pero como las autorizaciones siempre eran en el Regimiento, yo no se si estaba en el Regimiento o en la Alcaldía, pero no le permitieron en ese momento que ellos estuvieron ahí, vinieron a Corrientes y se fueron de vuelta”.-

Sobre su detención, y dada su condición de abogada señala que no le exhibieron orden de detención ni explicaciones “no, no hubo tal formalidad legal, yo fui detenida ilegítimamente … no tenía ninguna explicación de la situación”. Además Toda esta situación la afectó laboralmente “yo ejercía la profesión, y era docente, mi relación de dependencia era respecto a la docencia, trabajaba en distintas escuelas de nivel medio y por supuesto dejé de asistir en pleno período lectivo, mi mamá, tuvo que ir allá a decir que mi inasistencia se debía a eso, que estaba detenida, y labraron un sumario, en ese sumario se invocó el motivo de mi inasistencia, se elevó por supuesto a la superioridad y me suspendieron en mis actividades sin goce de haberes. … aparte hubo otra cosa, yo renuncié después a mis horas de cátedra forzada por la situación, porque en ese momento estaba vigente una disposición, una ley, bueno una de las disposiciones que emanaban del Poder Ejecutivo por la cual podíamos quedar en disponibilidad, y eso duraba yo no se por 5 a 10 años, no se que término habían puesto, no íbamos a poder acceder a otro cargo digamos oficial del Estado, yo no quise que me apliquen esa norma, entonces renuncié forzada por las circunstancias, y me parecía que era una nueva condena que me privaran del derecho de poder después recuperar mi condición de docente, o de otro cargo al que pudiera aspirar”.

En Gendarmería el trato era mejor “los que estábamos en Gendarmería, estábamos distribuidos digamos, en distintos lugares para dormir, a mi me tocó un lugarcito que me hicieron entre los armarios y los roperos del pabellón, del lugar, un entrepiso que había entre la planta baja y el primer piso, que era el lugar de los suboficiales, ellos tenían allí sus roperos llegaban a la mañana, cambios de guardias todo pasaban por ahí, dejaban sus cosas o se vestían, no se , en ese lugar me armaron a mi una camita rodeada de esos roperos porque ellos seguían asistiendo ahí y luego que nos despertábamos íbamos al patio, en el patio había una galería que estaba frente a la cocina, el baño … nos movíamos libremente digamos si ajustándonos a los espacios que nos indicaban por supuesto, el patio de Gendarmería es un patio relativamente chico y estábamos ahí, había una mesa larga con unos bancos y bueno nos sentábamos ahí, a veces nos corríamos donde había mas sombrita … podían conversar, estábamos todos juntos, los presos estábamos todos juntos, después para dormir nos separábamos, los varones dormían ahí mismo en la galería, pero las chicas que éramos varias mujeres dormíamos en distintos lugares”. Allí estuvo con otras personas “estaban en una habitación y al lado de la cocina, una habitación chica, estaban dos chicas una se llamaba Ceferina no se el apellido y otra Gladis de Giles era señora, tenía dos hijitos que iban a visitarla, y también estuvo Silvia Martínez que era una chica que yo conocía que tenia una joyería la madre en la calle Junín, ella estuvo en otro lugar … yo ni las conocía ni sabía por que, hay cosas que no se preguntan mucho, yo de eso no, pero era en el marco de esta, eran presas políticas, no eran delincuentes comunes, ni con cargo de delitos comunes, estaban en las mismas condiciones que nosotros”. En Gendarmería fue visitado por militares de alta graduación “tanto el general Nicolaides, como el jefe del Regimiento estuvieron en Gendarmería en distintos momentos, y allí nos convocaron a los que estábamos detenidos a estar en el patio, hicimos una rondita, así un semicírculo, y ellos se presentaban y les iban diciendo quienes éramos cada uno, y bueno, y ahí también una pequeña arenga que nos dirigió, eso lo hizo Pietronave y eso lo hizo Nicolaides, los dos procedieron bastante parecido”.

De Reynoso dice “a Reynoso lo veía entrar, salir por supuesto como a los otros, pero era el iba de particular, de civil y no recuerdo que haya hecho guardias como le tocaba a otros oficiales, ahí habían otros oficiales que si se presentaban con uniformes cumplían todo, toda su jornada de acuerdo al régimen de ellos, no se, Reynoso subía y bajaba, tenía un paso ligero cuando subía las escaleras, entraba, salía, pero si era oficial de gendarmería, eso estaba claro, ahí mismo decían que era de inteligencia”. Apunta que Reynoso no les hablaba “no se metía mucho con nosotros, su presencia era muy agresiva, imponente frente a nosotros, creo que él nos consideraba presos políticos que, estábamos, no así con los otros, había diferencia de trato, pero no era cotidiano … en Gendarmería como nosotros estábamos en el área donde circulaban la gente, los miembros de la fuerza, nos saludábamos, hablábamos, había un trato que no era de las características que le estoy diciendo, en cambio con el Sr. Reynoso no”-

Pormenoriza su vida luego de estar detenida “una de las cosas mas dolorosas que hemos pasado, además de este maltrato, fue las consecuencias sociales de esto … nosotros mismos éramos reservados en cuanto a volver a entablar relaciones de tipo social con la gente, era comprensible que muchos de ellos seguramente por temor, por miedo, por no contaminarse y verse también en una situación difícil como la que nos pasó a nosotros, no se, no llegamos a retomar las relaciones habituales que teníamos, así que era como continuar en la situación, durante mucho tiempo el terror nos dominó, incluso esta situación de tener que estar presentándonos cada mes, el hecho de que en varias oportunidades nos llevaron, no había seguridad, entonces éramos prudentes, no había ánimo tampoco de hacer otra cosa mas que ajustarnos a lo nuestro”.

Se le formó una causa penal “en el Juzgado Federal se tramitaba una causa, que llevaba la instrucción el Comandante de Gendarmería, por eso él interviene ahí y me dice que estaba con esta situación, esa causa era por atentado contra la autoridad, hubo un tiroteo no sé, si no me equivoco intervino Palma que era un oficial, se detuvo a una persona y se hizo un sumario que estaba en el Juzgado Federal … nunca estuve imputada, al punto que fui a interiorizarme de todas estas cuestiones y solicité que se me expida una constancia en carácter de que estaba involucrada en esa causa y el Juzgado certificó, era el Dr. Resoagli que firmó que no estaba procesada ni imputada”.

Sus familiares solicitaron la realización de Habeas Corpus, pero no obtuvieron letrados para ello “etapa yo recuerdo que me comentaron que se habían dirigido al Dr. Díaz Ulloque, que había sido mi profesor en la Facultad, con el propósito de presentar algún recurso. … no participó, se negó. … yo trabajaba también con otro abogado, el Dr. Roselli, tampoco presentó”. Tampoco personalmente hizo denuncias “después que salí en la segunda oportunidad solamente me comunicaba con el Comte. Arrúa, por estas cuestiones previas al casamiento, y a la gestión para que lo liberen a Jorge, pero si hubiera estado lo mas lejos posible de las autoridades que estaban en ese momento, lo hubiera hecho”, ni presentaciones judiciales “no, fue una etapa muy fea para el Poder Judicial”.

Jorge Hugo Trainer cuenta que “un día domingo 4 de septiembre de 1976, era un día muy frío, un hermoso día de sol, 4:15, 4:20, 4:30 de la tarde se produce un ingreso intempestivo, agresivo, en la casa donde yo estaba, que era de Martha que en esa época era mi novia, en la calle San Juan al 900 y pico, no recuerdo con exactitud, estaba yo solo con una chica que trabajaba en esa casa, estaba la Sra. María Gervasoni de Billordo, esposa de un magistrado el Sr. Billordo, de una vieja raigambre en el campo de la justicia en Corrientes, tocan el timbre, yo estaba preparando mate en la cocina, tenía que rendir al otro día estaba estudiando en ese momento Historia en Resistencia, y mi compañera Martha de quien me honro de ser su esposo, estaba en un evento que se realizaba a nivel internacional en Asunción donde el Kennel club de Corrientes participábamos, yo debía haberla acompañado pero no pude ir porque estaba preparando la última materia en la Facultad de Humanidades de Resistencia … tocan el timbre, esta nena abre, se trata de una casa muy grande, muy vieja, salgo porque siento que ingresan y en el patio me encuentro con un frente de hombres, esto fue rápido, un grupo de hombres en el cual puedo visualizar y reconocer al Sr. De Marchi que yo lo conocía, primero de vista de hace mucho tiempo atrás, yo vine en el año 64 a estudiar Veterinaria, y fui compañero del Dr. Arnaldo Gómez, y estudié con él veterinaria tres años”. Continúa explicando su conocimiento anterior de De Marchi “Decía que lo conozco al Sr. De Marchi, no solamente de vista sino porque lo había visto pasar cantidad de veces, había un médico que vivía enfrente de la casa donde yo entiendo que vivía su señora novia o esposa, no se, un médico Palma que me atendía a mí por un viejo problema de salud, antes, este era un médico que no daba turno así que yo tenía que hacer, lo vi entrar al Sr. De Marchi, siempre tuve una visión demasiado subjetiva porque me hacía acordar a un Capitán Montalvetti, salteño, primo de mi mamá, este hombre se parece, que hombre de dignidad decía yo. … me encuentro con este frente, particularmente conocía al capitán De Marchi, había una tercera razón, que en el Hotel de la calle Mendoza creo que era Guarany, se hacían unas reuniones de tipo comercial de una organización de ventas que se llamaba ‘Beslan’, y yo tuve oportunidad de compartir con él una ronda de presentación, y recuerdo que él se presentó como De Marchi, recuerdo perfectamente, inclusive yo estaba sentado muy próximo a él, escuché con esa apariencia de hombre familiar se presentó como tal en una ronda, no puedo precisar la cantidad de reuniones que se hicieron en ese Hotel, pero efectivamente lo vi ah”. Prosigue la narración del procedimiento de su detención “en el allanamiento era notorio que el Sr. De Marchi tenía la jefatura, era el que ordenaba. En el allanamiento había mucha gente, hombres de civil y uniformados, cuando se produce entran y me preguntan donde estaba Martha, insistían por Martha, yo esbozo una explicación, les digo que no estaba, que estaba en Asunción, me preguntan cual es su pieza, les señalo la pieza, entran. … había un tercer hombre con una vestidura gris también, que después en el transcurso de la detención, por comentarios, por conjeturas con otros detenidos, cuando llega Arnaldo Gómez, que él conocía a dos de los tenientes, uno era el señor Losito y el otro era el señor Barreiro, voy armando que realmente uno de ellos era el que había estado en el allanamiento, cosa que nunca pude definir realmente quien es el que estuvo en ese allanamiento, … el Sr. De Marchi descubre o abre el ropero de Martha, encuentran un sobre creo con dinero, me empiezan a preguntar sobre el dinero, advierto la sensación inquisitiva de los que estaban participando en el operativo, el señor De Marchi coloca el cofre en la cama de ella y empieza a preguntar por el dinero, yo no sabía la procedencia de ese dinero, cuando yo le digo esto al policía se acerca este hombre y me dice “Hijo de puta vos estás en otra cosa” estaba con una pistola y se acerca como para pegarme, toma el mango de la pistola y la frena, no recuerdo si De Marchi que estaba ahí lo frena, ‘psst’ le dice, no tengo claro eso; el allanamiento continuó, fuimos a la cocina, tenía una pequeña biblioteca, la mira, me dice “y esto a que se debe, la procedencia”, le explico soy estudiante de historia en la Facultad de Humanidades de Resistencia”, “y todos estos libros a que se deben”, señor soy estudiante de Historia, mira, como que le llama la atención, habían textos en ese momento que tenían que ver con la teología de la liberación, textos de procedencia marxista, “porque tenés estos libros”, soy estudiante de Historia señor, ‘ah’, me llamó la atención, no dice nada, me mira con cara de sospecha, continuó el allanamiento, había mucha, mucha gente, era una casa muy grande que linda con la parte de atrás del Hotel, era una casa muy grande, el procedimiento continuó yo calculo por una hora y media mas o menos; el Sr. De Marchi sugiere que se levante el allanamiento y alguien le pregunta “que hacemos con él”, y hace una seña como diciendo que había que llevarme, cuando salgo había varios vehículos, una camioneta en la que me suben, y atrás había un camioncito Unimog en el que habían soldados. Me suben a la camioneta, estoy solo en la parte de atrás, … dan vuelta por la calle, se hizo un recorrido que no puedo precisar, salvo algunos lugares, les comento que no era mi casa que esa era la de Martha, les digo donde vivo, que era frente a la plaza Libertad, se bajan miran rápidamente, levantan el colchón, miran los libros y demás, se continúa por la calle San Martín, esta caravana se paró por Quintana, reitero la actitud de De Marchi que es el que tenía unas hojas, y el resto de la gente que estaba de civil giraba en torno a él, le hacían preguntas, la sensación que yo recogía era que el que comandaba este operativo era De Marchi. Posteriormente paran en el club Córdoba, se paran, miran los alrededores, al lado estaba la sede de Hebraica, recorrían, tenían un papel, buscaban, buscaban, miraban los papeles, después pararon frente al Teatro Vera, como era una caravana larga, yo seguía sentado en la camioneta … miraban en dirección opuesta a la esquina de la Municipalidad, a unas ventanas, intercambiaban opiniones y miraban papeles, después tengo la sensación como que se fue disolviendo, estaba el auto de Gendarmería que estaba, después supe que era el Sr. Reynoso, está en el allanamiento, porque cuando ingresa veo la cara de De Marchi, el oficial que acabo de describir, y a su lado estaba el Sr. Reynoso, que no lo conocía, en ese momento creo que era alférez, Raúl Reynoso. El allanamiento fue una hora y media, había pasado una hora en el tránsito, y cuando llego a la Alcaldía”.-

Sigue su relato con su paso por la Jefatura de Policía “nunca estuve ni esposado, ni vendado ni nada por el estilo, me hacen entrar en la Jefatura, me pareció que había poco movimiento, era domingo, me toman los datos, me sacan el reloj, … nos llevan a un costado, a una celda que tenía 5 por 5, un bañito aproximadamente 5 por 5, o un poquito mas; a medida que va pasando había un hombre mayor, con el tiempo me entero que era uruguayo, del Frente Amplio, de apellido Ferreira casi con seguridad que estaba esperando que le dieran documentación para salir del país, … también habían dos muchachos mochileros uno estaba muy golpeado, tenía una especie de hematoma, el comentario era que los habían tomado cuando estaban durmiendo no se en que lugar, los había golpeado la policía, en una ocasión este muchacho que tenía una mancha negra en el ojo, comentaba que cuando lo sacaron del motel le habían golpeado en el ojo con un fusil; recuerdo la presencia de un muchacho joven, fornido, que no se si estaba en el momento en que ingreso, pero si lo visualizo en esos días, se llamaba Tatín Ponce, era un muchacho grande de contextura fuerte, de 1,80 metros, y ahí empiezo a tomar contacto con algunas cuestiones que creo que ahí lo sacan, vuelve, lo sacan en otra oportunidad para un interrogatorio, vuelve algo compulsivo, una situación de violencia emocional, quiero decir que la gente que pasaba por allí no comentaba, era muy difícil saber las motivaciones, nadie decía estoy preso por tal cosa, con el tiempo alguno hacía algún tipo de comentario; este muchacho aparece posteriormente, dos o tres días, lo traen una noche con, al costado de las nalgas tenía dos círculos rojos sanguinolentos, llega muy compungido, comenta que había pasado por una experiencia eléctrica, que lo habían llevado a la parte inferior de la Jefatura, después creo que lo habían llevado a la parte alta donde había una especie de tabique; lo que sí recuerdo es que tenía dos manchas rojas al costado del ano que le sangraban permanentemente, este hombre de Uruguay decía, tratá de hablar con él, de colocarle paños fríos; y este muchacho estaba tan dolorido que no podía sentarse estaba boca arriba, yo quedé impresionado por este tema … creo que el allanamiento se produce el día 4, el día 5 ó 6 a las 7, 8 de la tarde me llaman, viene un policía ‘fulano de tal’, yo ingenuamente pienso ‘uy me voy’ contento ‘me van a dar la libertad’, me sacan de ahí, me llevan por el costado, por el patio, subo una escalera, me colocan al lado de una puerta que estaba en el ángulo en dirección a la casa de gobierno, me tienen parado allí, sale una persona que yo conocía … lo conocía de vista porque sistemáticamente estaba en el kiosco de la esquina del antiguo mercado, yo iba a comprar el diario y él estaba ahí conversando siempre de civil”, es interrogado y sometido a golpes y malos tratos “entra este hombre me pone una venda, me hace ingresar a una pieza, me deja parado ahí tengo la percepción de que había otra gente, sentí el murmullo, pasa un tiempo y me llevan a la pieza de al lado, me hacen bajar los pantalones, me desnudan, este es un hombre muy fuerte, puedo percibir la fortaleza de la mano, sentí la presión me pareció extremadamente violento, empiezan los insultos, … este hombre me apretaba el cuello, me colocan al lado estaba con una campera porque hacía frío, me agregan asfixia por la venda, por la capucha que me colocan, me empiezan a preguntar conocés a Julio Gervasoni, si lo conozco, conocés a Omar Castillu, si lo conozco, la plata es de los Montoneros, no señor no es de Montoneros, respondía como podía porque estaba totalmente asfixiado y empecé a recibir golpes en la parte media, la sensación que me produjo un quiebre impresionante fue cuando me sacan, me sientan en la silla y me colocan varios sentado con los testículos afuera de las piernas, yo decía ‘acá me revientan’, me golpean toda la zona media pero no me tocan los testículos, recibo muchos golpes, me empiezan a preguntar y las preguntas eran: conocés a Omar Castillu, si lo conozco, conocés a Julio Gervasoni, si lo conozco, la plata es de los Montoneros, no señor, tenés nombre de guerra, no no tengo, a quien estaba destinada la plata, a nadie. Me vuelven a preguntar, me vuelven a preguntar, … yo no creo que haya durado mucho tiempo, unos 20 minutos o algo así, yo había escuchado la voz de De Marchi que estuvo en el allanamiento, que estuvo en la presentación de ‘Beislan’, era una voz característica, se trataba de un hombre con tonada rioplatense, como la del otro hombre que estaba presente en el allanamiento, y siento que algo pregunta, que él estaba un poco mas alejado, y estaba rodeado por otras personas que son las que ejercen la violencia, yo siento que él pregunta algo, a una distancia que no se precisar, termina el interrogatorio, me visten, me dicen levantáte el pantalón, sigo con las esposas cuando están extremadamente ajustadas producen terror, me llevan a la pieza vendado, me sacan la venda en el transcurso de la escalera al patio, y vuelvo al mismo lugar; la misma situación se produce a los cuatro días, creo que fue el día 7 de diciembre, ya había estado, creo que llega el Dr. Gómez, me comenta las condiciones de su detención, que se había vinculado con Losito y con Barreiro, me comenta, reitero mi vieja amistad con el Dr. Gómez del año 64, y el día 7 se repite el mismo interrogatorio, las mismas circunstancias, las mismas condiciones, con el mismo clima, el mismo lugar, las mismas preguntas, si lo conocía a fulano de tal, ustedes son terroristas, si la plata era de montoneros, creo que ellos percibieron que la plata nunca fue de la subversión, después le devuelven el dinero a los padres de Martha; después siento que se agrega la golpiza a la zona media, vuelvo al mismo lugar; y empieza a llegar mucha gente, recuerdo a un muchacho que se llamaba Mario Ingold, un sacerdote Orlandini, Diego Rolando o algo así, que era de Goya y llega a la Alcaldía bastante perturbado, él recibía la visita de un monseñor de Goya y le preguntaban por otros sacerdotes, Monseñor le transmite la inquietud diciendo que buscaban a otro sacerdote creo de apellido Torres … Pasa alrededor de todo ese mes, estamos en octubre, empezó a llegar mucha gente, entraba y salía”.

Es trasladado al Regimiento 9 de Infantería “un día 16, a mediados del mes de octubre nos dicen que nos iban a trasladar, que preparáramos el bagallo, término policial, yo no tenía ningún bagallo nunca fui visitado por ningún familiar, tenía una hermana Fani Trainer que intenta visitarme, no le permitieron, posteriormente viene mi padre tampoco pudo verme, pudo verme en el casamiento que se hace en el R I 9. … Nos sacan de la Alcaldía, había un muchacho de la juventud peronista, de la costa del Uruguay, Orletti, o algo así, al sacerdote Orlandini, al Dr. Gómez y a mí, a cara descubierta nos llevan al Regimiento, ingresamos por el costado que da a la cárcel. Yo tenía una visión de lo que era el Regimiento, me habían hecho una revisación médica cuando fue el tema de los soldados, también recuerdo que mucho antes había jugado al rugby en Taraguy, y se había hecho un entrenamiento tiempo atrás con un oficial de allí; tenía una visión de lo que adentro el Regimiento, recuerdo lo que era la cancha de paleta, … como practicaba ese deporte tengo registrada esa cuestión; no estaba vendado, nos paran ahí, para el móvil al costado de un galpón, había una especie de cantero revocado, habían unas plantas, estuvimos mucho tiempo, se baja el hombre creo que a Gómez lo llevan en otro celular, no recuerdo bien, este galpón era una madera machimbrada color gris, como al tiempo nos hacen bajar y nos colocan al costado, este pabellón es de tipo rectangular y corre en forma perpendicular a la Av. 3 de abril, se ingresa por la puerta que estaba mas lejana a la avenida, cuando ingreso veo la cara de un hombre que después supe quien es, de contextura fuerte, muy violento, me coloca la venda con una fuerza, me deja parado allí un buen rato, y me transita y me llevan al mismo lugar donde había quedado el móvil que lo trajo. El pabellón rectangular debe haber tenido 15, 16, 17 por 30 metros, me lleva este hombre y me coloca en una cama que está justo en el ángulo izquierdo, ahí empiezo a percibir, se trataba de una cama metálica, un colchón de lino, y separados por unos tabiques de madera, unos roperitos de madera. En ese momento no me tocan, no me torturan, no me pegan, este hombre me lleva con una actitud que era tomar la parte posterior de la venda y con eso movían”.-

Fue visitado por personal de Gendarmería Nacional en el recinto de la cuadra del Regimiento 9 donde estaba detenido “al otro día creo, llega un hombre, me saca la venda, todo era sorpresivo, me dice “yo soy el Sgto. Forti de Gendarmería, mirá pibe quedáte tranquilo porque nosotros no torturamos, que barbaridad las cosas que hacen acá”, yo me asusto, el hombre me saca la venda, después lo veo, un hombre fuerte nariz quebrada, después me entero que era boxeador, “disculpáme te tengo que sacar las huellas”, no recuerdo si me saca una foto, me dice “mirá pibe, nosotros tenemos que cumplir órdenes, te tengo que poner la venda”; creo que al otro día se presenta otra persona, se sienta al lado mío, me dice soy el Comte. Francisco Arrúa, empieza a conversar conmigo, me dice que conmigo va a tener una buena relación que era profesor de Historia, era abogado, estaba sentado al lado de la cama, me dice Martha está bien, no te preocupés, yo se que con ustedes la cosa no es complicada, te voy a tratar de llevar a Gendarmería”.-

Continúa su relato de la estadía en el Regimiento 9 “pasaron unos días, 10 días, nunca me interrogaron ni fui castigado, ah, quiero decir que me deja sin venda (Arrúa), me saca la venda, pude entender como funcionaba eso, entonces vi la pared de enfrente, que la parte de arriba estaba abierta, el baño, había que llamar a la gente para ir al baño, en el momento del baño me colocaba la venda, se daba toda la vuelta y se ingresaba, al costado estaban unos piletones de material con unas bachas al costado, y al costadito así por el otro lado un baño con un retrete muy chiquitito, en el medio había algo que separaba que no puedo describir, en esa oportunidad puedo conversar con un muchacho que estaba al lado, me dijo que se llamaba Nadalich, que me dijo que era peronista, también estaba sin venda, veo que lo visita un sacerdote, que resulta ser el que participa del casamiento, que después describiremos; un día sin venda en una oportunidad lo veo a De Marchi, lo veo en dos oportunidades, una vez lo veo con saco azul, hacía mucho frío, y otra vez lo veo con una campera marrón, en esa oportunidad con desesperación yo lo saludo ‘Buen día’, De Marchi me mira, no me dice absolutamente nada, se retira a los 2 minutos o 3 minutos aparece alguien y me pone la venda, no se en que circunstancia alguien me saca la venda, tenía la sensación de que estaba en el confín del pabellón en alguna especie de olvido allí, en esa recorrida que entiendo hacía De Marchi vuelve pasa, 2 minutos después me vuelven a colocar la venda, no me dice nada no habla conmigo; si escucho posteriormente conversaciones, escuché el llanto de una mujer, creo que primero le dijeron que se callara, y después creo que recibe una golpiza, cuando se habla de tortura trataré de precisar lo que yo entiendo, y de delimitar que es el tormento. Del baño de al lado se escuchaban comentarios, y escucho que De Marchi conversaba con otra persona, digo De Marchi porque identifico la voz de él con claridad, cuando digo De Marchi es una voz de un barítono alto, una voz gruesa aporteñada, de hombre culto, escuché comentarios con otra persona que hablaba, tiene un diálogo con alguien, cuando se retira estaban unos soldados, hacía mucho frío”. Identifica soldados santiagueños “habían soldados de Santiago del Estero, tonada que conozco porque soy del norte argentino, viví en distintas provincias, viví en Tucumán, en Santiago del Estero, viví en Salta y viví en Jujuy, el norte argentino lo conozco, viví 20 años, mi padre es santiagueño, conozco bien la tonada de Santiago del Estero, me encuentro con un soldado que era de La Banda, donde yo conozco y tengo familiares, y converso con unos soldados que me dicen ser de La Banda, que estaban vestidos de verde, estaban armados, con fusiles, como hacía mucho frío tenían unos ponchos verde oliva, este episodio al llegar al lugar fue un 16”.

Es llevado a la Sección Corrientes de Gendarmería por Reynoso “y a los 10 días viene una persona, me levanta del brazo y me dice que me van a llevar, bien, advierto que la persona esa era Reynoso, lo vi claramente en el allanamiento estaba cargado con esos escopetones, me dijo te vamos a llevar a Gendarmería, estaba con un cabo que después me supe que se llamaba Cabrera, me sacan de ahí, me levantan del brazo ‘vení acompañáme’, y como estaba totalmente vendado, doy una vuelta, salgo hacia el portón, esto hago en compañía del que me toma el brazo, no se si era el cabo Cabrera o el Alférez Reynoso, nos suben en un Falcon verde color claro de Gendarmería nos sentamos, manejaba el Sr. Reynoso, salimos a la avenida, y atrás iba el que después supimos era el cabo Cabrera, alrededor de la Costanera me dicen sacáte la venda, se me vino la vida al alma, una luz, la venda era de 1,70 metros, damos una vuelta por el parque Mitre, Reynoso decía fijáte si alguien viene, y paramos en la calle San Lorenzo, en el lugar donde estaba Gendarmería, ahí empiezo una nueva vida, el trato creo que fue correcto, no tuve ningún tipo de insulto verbal ni nada; ahí se cultiva una relación con el Comte. Arrúa, conversamos mucho de Historia, hablaba mucho conmigo, a mi me faltaba la última materia y él era profesor de Historia, creo por lo menos eso me dijo, un hombre de mucho conocimiento, cuando podía venía y hablaba conmigo, también hablaba con una detenida con Gladis de Giles creo yo que por motivaciones distintas, con ella tenía una relación de tipo mas íntima, conversaba en la parte alta, conmigo conversaba en la mesa donde comían los suboficiales, tenía un momento libre venía y conversaba con todos los detenidos, estaba Martha, a partir de entonces Arnaldo, había una detenida, le calculo unos 25 años, Ceferina Gauna, había un hombre que le llamaban ‘el abuelo’ que creo que había pasado por muchos tormentos, posteriormente llega una muchacha, Silvia Martínez, el relato de esta chica sobre lo que había pasado son espeluznantes, no se si debo relatar, de una agresividad, de una violencia sicótica de tipo sexual, relataba que había sido sujeta en una cama metálica, que le habían pasado electricidad por distintos lugares del cuerpo, que había sido violada por una persona que ella sabía el nombre … cuando contaba esto era desgarrador el testimonio de esta joven”. En Gendarmería se entera de que tenía una causa en trámite “el Comte. Arrúa me dice, cosa que nunca supe, nunca supe en realidad, que ese día domingo había estado en mi casa una persona que se llamaba Rogelio Tomasella, cosa que cuando estuve en la Alcaldía no me preguntaron, nunca me preguntaron por esta persona, en realidad llegaron unos diarios que se utilizaban para el baño, yo me entero de que había habido una especie de enfrentamiento con un hombre, con un guerrillero, con un subversivo, y cuando llegamos a Gendarmería el Comte. Arrúa me dice mirá el problema de ustedes es que estuvo en la casa de Martha un personaje que se llamaba Rogelio Tomasella, … nunca supe si fue cierto, ¿por que? si es cierto él estuvo en la mañana, y en la mañana no había nadie, Martha estaba en una exposición canina en Asunción, y yo estaba en casa, yo llego al mediodía, si es cierto que estuvo Rogelio Tomasella, nunca supe porque nunca lo ví, nunca le pregunté si era verdad o mentira; porque esos 45 días que yo estuve en Jefatura, él no estuvo, porque por relato de otro, este señor estaba no se en que sector del R I 9, que estaba baleado, no se en que circunstancias, y yo no lo veo nunca, jamás, y si me entero a través del Comte. Arrúa que se armaría una especie de causa en la que nos involucraría a nosotros y nos haría una especie de Consejo de Guerra, ¿Consejo de Guerra?, Gladys, yo, Rogelio Tomasella, que nunca lo vi hasta el día de hoy, si lo vi cuando lo bajaron en Gendarmería, y dijeron es un monstruo, un subversivo terrible, una cosa monstruosa, lo bajan en la esquina lo ponen y lo traen esposado, y si lo recuerdo, miren que ustedes son rescatables y él no, ni se les ocurra hablar, lo colocan en la esquina totalmente esposado y lo veo rengo, a mi me parece que el Comandante intenta armar, nos llama arriba, nos hace los descargos, nos pregunta sobre nuestros antecedentes de tipo ideológico, de tipo político, yo le comento que venía de la Facultad de Humanidades, advierte que sí, le comento mi afiliación ideológica política, le digo que tenía una preferencia de centro izquierda que era mi posicionamiento ambiguo, que no compartía la táctica que seguían las agrupaciones armadas, me intereso por una experiencia que se estaba desarrollando, que la conocí muy superficialmente, que se llamaba algo así como FAS, yo le comento todo esto y Arrúa comparte conmigo, y me dijo que todo eso era correcto, que lo había que asentar, la sensación que tuve es que no pudieron armar, tal es así que después cuando le dan a Martha, una especie de Legajo, figura que nos hicieron un Consejo de Guerra o con otros términos en los que estamos involucrados por resistencia a la autoridad, ¿resistencia a quien?.”.

Es puesto en libertad por primera vez “La cuestión es que nos ponen en libertad a Martha y a mi, 10 de diciembre debe haber sido, nos llevan al Regimiento, me recibe un Tte. Cnel. Aguiar, me dice que había que entender el rol de las fuerzas armadas, que estaban empeñadas en una lucha, me da a entender que en Corrientes no habían cosas importantes, que él venía de un lugar en el que sí habían enfrentamientos, que tuvo compañeros de la fuerza que habían sido fuertemente agredidos por la subversión, yo no tenía ninguna opción, que le podía decir, le doy a entender que si, yo no estaba en ningún lado, ni en la subversión, nada, mi objetivo era recibirme, yo venía de 10 años de frustraciones, dejo de estudiar veterinaria al mes que muere Julio Romero en un accidente, yo estudiaba veterinaria con Tato Romero Feris, 64, 65, 66; 1° de julio muere Julio Romero, mi madre muere a los dos meses, y los dos dejamos de estudiar, dejo de estudiar, mi vida se me hizo un despelote, sentí una inmensa frustración, me tuve que quedar en el norte, ayudando a mi papá, viajando por Tucumán, Salta, Jujuy, retomo mis estudios a los 4 años, o a los 3, me pongo a estudiar periodismo en el año 68, y el objetivo mío era recibirme, todo eso se frustró, se perdió, me frustraron años de mi vida por esta circunstancia, que le podía decir yo al Coronel, podría haber tenido su lógica pero yo no estaba en la lógica del Coronel”.-

Nuevamente es detenido junto a Martha Meza Herrero de Trainer “pasan los días, unos 10 días y por otras circunstancias le dicen a Martha que nos debíamos presentar de vuelta, que en el Regimiento nos querían hacer un nuevo interrogatorio, que habían quedado cosas inconclusas. La llaman a Martha, yo no estaba, va a Gendarmería habla con el Comte. Arrúa le dice, ‘mirá es necesario que vengas, llamálo a Jorge que se presente’. Creo que era a la tarde, yo voy con ella quedamos conversando con Arrúa, y nos llevan a la noche, en una camioneta, Martha, Arnaldo Gómez, esta chica Ceferina, y yo, nos ponen una especie de venda, y nos llevan al mismo lugar, después supe que a Gómez y a Ceferina los tuvieron no se cuanto tiempo estuvieron en ese lugar y los vuelven a Gendarmería”.

En esta segunda oportunidad en su experiencia en el Regimiento 9 es maltratado gravemente “Cuando ingreso al galpón, esta segunda vez la cosa empezó a cambiar, llego el día 23 porque al otro día era navidad, ese día se produce a la noche, porque la historia empieza a cambiar, de 10 días que estuve en el Regimiento, que nunca me tocaron, ese día me golpean con una brutalidad importante, se produce la primera experiencia para mi muy dolorosa que es el apalamiento, que como estudioso de la historia que soy, es una técnica vieja que consiste en tener esposado atrás, una sensación horrible, encapuchado, envuelto, las esposas atrás extremadamente ajustadas, y un grupo de gente que golpeaba, golpeaba, y ahí empiezo a entender el dialecto, la lógica del castigo, que cuando uno cae es peor que lo pateen en el piso, es peor que lo golpeen en el piso que estar parado, que los golpes en el piso duelen mas, que las botas duelen, en otro episodio del 78 un personaje que no se bien quien es, los planchazos que he comido extremadamente dolorosos, y ahí me golpean no se cuanto tiempo, deben haber sido minutos supongo, 5 minutos, no fue tanto tiempo, ese tiempo quedé en pésimas condiciones, la sensación de dolor en todo el cuerpo, había patadas, garrote, aparecen unos garrotes, en que lugar del galpón no se, se que era adentro, no me sacaron, estuve en el galpón adentro, primero en el extremo derecho, después en el otro extremo, en que lugar no se, y ahí percibo una presencia que después voy entendiendo, de un suboficial Cárdenas, que a mi modo de ver donde estaba era terrorífico, este personaje era un terrible golpeador, pateaba, golpeaba, me produjo un dolor espectacular en el cuerpo, a partir de ahí en una de las fiestas, no se si fue el 25, o el día de reyes, fue el único día que no me golpearon, yo me pregunté ‘que pasó acá’, ‘Dios se apiadó de mi pensé’, no había un día en que no me golpearan, eso fue el día 23, el día 24 ahí veo la otra parte del galpón, se trataba de unos tabicamientos que estaban hechos con unas estructuras automontantes, metálicas que se ajustaban con unas especie de grampas y colocadas ahí, antes eran unos roperitos que estaban de un lado y de otro, acá había un detenido y al lado otro, era un pequeño habitáculo donde estaba la cama, un pequeño lugar para sentarse, y estaba el habitáculo, el roperito que daba para mi, y el otro roperito que estaba de espaldas, cada detenido tenía en ese sector, digo en el sector del baño, por lo que comentaron los otros detenidos hasta ahí era así, a partir de allí, de lo que era de esos primeros habitáculos para allá, la estructura, la arquitectura era distinta, estaban los caños metálicos engrampados, con ponchos, con mantas verde oliva, amarronados que los cubrían, los colchones que deben haber sido de los conscriptos; en esa circunstancias no me preguntan, no me interrogan, no me dicen nada, que percibo, el capitán De Marchi me llama un día, me lleva al baño me pregunta por una persona, que yo no la podía identificar muy bien, que yo la habría llevado en el auto, me pide precisiones que yo no le puedo dar, y me pega una piña en la costilla muy fuerte, se ve que era un hombre que pegaba fuerte, sí se que él me pega una piña, yo ya venía muy dolorido de la costilla derecha; en otra oportunidad me ve que yo estaba mirando, esta ansiedad, esta desesperación que producía la venda, yo estaba con la cabeza torcida veo así a través, y percibo que él me ve, estaba en el otro extremo De Marchi me ve y se viene, y realmente me pega, no me pegó mucho, me habrá pegado tres, cuatro piñas, en el banco que estaba caigo al lado izquierdo, y “te dije hijo de p… que no mires, que no tenés que mirar”; y una tercera oportunidad que me convocan, me llaman, me sacan, me llevan caminando por esa senda del galpón hacia las oficinas de los oficiales supongo, me hacen pasar allí, me dice De Marchi, creo que me llama por el apellido “mirá Trainer yo te voy a mostrar una serie de fotos pero no me mires”, me levanto la venda y me empieza a mostrar una cantidad muy grande de fotos, me pregunta si lo conocía le digo que no, realmente no los conocía, está bien, “te creo” me dice, no me toca, no me golpea, el hombre que estaba atrás me levanta, y yo pasillo me supongo, siento el contacto de la proximidad de otros detenidos que estaban en circunstancias parecidas, que estaban vendados, en esa oportunidad la certeza que era De Marchi, por la voz y demás, y yo digo que pasó acá, me trató con corrección; el episodio que ocurre el día 24, ese día me vuelven a golpear, vuelvo a recibir la paliza de siempre, la sensación es que ahí se reunían, y de donde salían los allanamientos, los procedimientos, y demás; el pabellón que tenía una regularidad en sus conductas, el galpón era hermético, era gris, estaba totalmente cerrado, creo que no se abría nunca, se tocaba la puerta cuando el cocido con leche, debo decir que el tiempo que estuve allí siempre me dieron una taza de cocido con leche y un galleta, tocaban la puerta, tocaban despacio, estoy hablando de la puerta que da sobre la avenida, tocaban la puerta, se abría el portón, ingresaban y nos servían el desayuno, ocurría lo mismo a la mañana, y a la tarde en forma temprana aparecía también la cena. Ese día del 24 nos dan una comida especial una especie de cordero, nos hacen una especie de alegato castrense, donde hacen una asociación de Dios, la patria, la significación que tenía la Navidad y demás, y de nos dan en una lata, entiendo que de leche ‘Nido’ nos sirven sidra, a todos los detenidos que estábamos en el medio, sentados en unos bancos de madera que eran acanalados en el medio, durante el día se estaba sentado ahí con las vendas, en este caso nos dan de comer, nos quedamos un rato sentados y después nos llevaron a cada uno a su habitáculo. A eso de las 1, 2 de la mañana posteriormente, se produce un episodio que cada vez que lo recuerdo es violentísimo, aparece este señor, este personaje Cárdenas me sonreía bajo, rechoncho, brutal, sin cuello, morocho, para mi sádico, por la forma que golpeaba, bah, no se puede golpear si no se es sádico; yo no puedo pegar un sopapo como le pegaron a la tía de Gladys, ‘viejita de mierda hablá’, le pegaron un sopapo preguntándole por la plata, la Sra. de Gregorio Billordo, un sopapo ¡tac!, no, ¿por qué? Esa noche entonces aparece este personaje, yo estaba esposado con las dos manos a la cama, había recibido esa brutal golpiza el día anterior así que me dolía todo el cuerpo, los golpes como que se van procesando, se van sedimentando y van doliendo mas, esa era la sensación que tenía, se termina la golpiza y uno queda obnubilado queda perdido, y el dolor empieza a aparecer, lo va a acompañando a uno a través del tiempo, y como se van sumando, se van procesando, la primer golpiza, la segunda duele mas que la primera, la tercera duele mas, la cuarta, cada golpiza duele mas, y en ese episodio del día 24 de Navidad este hombre aparece, yo lo veo por debajo de la venda, porque algo se veía, había circunstancias en las que se veía, en otras no, dependía de la tensión de la venda, las vueltas que tenía, yo acabo de relatar que yo conservé la venda durante mucho tiempo, porque no me la pidieron, simplemente quedó, cuando me llevan a Gendarmería yo tenía la venda, y cuando me bajo teóricamente con el bagallo, la tenía, la venda era roja, de algodón, roja muy larga, extremadamente sucia lo que a mí me denotaba que había pasado por mucha gente, yo cuando me la saco tenía el ojo cubierto de moco totalmente sanguinolento, obvio, entonces este hombre me empieza a tensionar con el otro que estaba allí, yo no tenía ninguna capacidad de respuesta, estaba totalmente esposado a la cama, aparecen otros hombres en medio de los ponchos que estaban colgados de las mantas, y me empiezan a traccionar las piernas, a abrir, y el sargento este, yo digo con un palo de carpa, no puedo decir, era un palo puntiagudo, y me empieza a introducir con mucha fuerza en el ano, mientras su compañero le ayudaba y hacía fuerza y pegaba unas risotadas espectaculares, porque también estaba la sorna digamos, yo no puedo decir que sea serio torturar, nadie tortura seriamente, pero estaba también la risotada, la jerga, etc., la cosa burlona, que le agregaba mayor desfachatez a todo esto; entonces este hombre me presiona, me abre las piernas y me introduce, hacía fuerza, y yo que hacía fuerza de juntar las nalgas, sentía que era una lucha despiadada entre el ano, que me introducía, porque yo decía que era un palo de carpa y sentía un dolor pavoroso, y se me va agregando al dolor esa cosa de la moral, siento la vejación, y los otros, una lucha que yo me sentí despojado, absolutamente dispar yo solo esposado dolorido golpeado, contra muchos 5 tipos que me abrían las nalgas y me introducían el, me sentí vejado, dolorido, ese vejamen me acompañó hasta el día de hoy, nunca me abandonó. Entonces se retira a la pieza de al lado, al habitáculo que estaba al lado, y hace lo mismo digamos, con el detenido que estaba al lado y este detenido grita y demás, la sensación que tuve es que la cosa sádica, masoquista, se había cubierto, entonces al detenido de al lado intentan lo mismo y parece que ya se habían satisfecho con la violación que me habían ejercido a mí, un dolor muy fuerte, moral, psíquico, emocional. Reitero que en el transcurso del tiempo ¿a quien le iba a decir? Lo iba a llamar al Sr. De Marchi que me había atendido con cierto reconocimiento, cuando me hace reconocer, porque no lo llaman al Sr. De Marchi que yo lo tengo como un hombre honorable, Juan Carlos De Marchi mire lo que me hacen sus hombres; ¿era posible? No, no, imposible. Yo decía en la lógica esta, De Marchi deber tener un ámbito de lógica en la represión, me pega una piña muy fuerte, de la lógica de la represión se entendía, digamos así, me dice “no mire hijo de puta”, ¡pah! me pega porque yo estaba mirando, es cierto yo estaba mirando, yo me levanto la venda y yo estaba mirando, es verdad, o sea que desde esa lógica que no cierra por ningún lado se podía entender; y después cuando me dice “mirá esto Trainer, mirá” no me pega digamos, yo quería entender alguna lógica en De Marchi, yo decía bueno estamos en presencia de un hombre dentro de la perversidad, de cómo se argumentaba, como se iba instrumentando el terrorismo de Estado, bueno algo, que el R I 9 tuviera gente como Gendarmería, como el Comte. Arrúa, que le iba decir, nada, me guardé la violación en mi alma y en mi cuerpo, me acompañó todos los días; en otro episodio se produce otra circunstancia que la paso a relatar muy rápidamente, este señor que estuvo en el allanamiento, que no puedo precisar, que no se por eso cuando yo digo Barreiro o Losito lo hago con la intención de ser objetivo, de no involucrar a personas que no se si son, por eso digo Barreiro o Losito, porque no quiero involucrar a nadie que no es, y yo pido al Tribunal que me entienda, no quiero involucrar a nadie que no sea, y hoy no se, y me voy a ir de acá sin saber, no se, entonces en una oportunidad de mucho calor ahí, la sensación, me parecía que a la noche se reunían, yo estaba ahí viendo como funcionaba, como era la arquitectura del galpón y demás, creo que a la noche se reunían, había una sensación de armas, estaba la cosa psicológica, el movimiento de armas, para los que nunca portamos un arma, a mi el arma me produce miedo, yo veo el soldado acá, veo el arma, yo nunca porté un arma, debo decir que soy un tipo muy temeroso, tengo mucho miedo de las armas; entonces había el despliegue de armas, cerrojo, ¡tá!, movimiento de armas, ¡tá!, generalmente creo que se habrían producido estos procedimientos y después llegaban y demás, y siempre las mismas personas golpeando, en el trayecto nos quedábamos sentados, arrodillados, “paráte hijo de puta frente a”, “no toques la pared”, parado en la pared cuanto tiempo, una hora, media hora, obviamente que si yo sentía que alguien no estaba bajaba las manos, estaba vendado, y si venía por detrás “te dije hijo de puta que no bajaras las manos”, ¡pa!, otra golpiza, cuanto tiempo, arrodillado, “no te muevas”, las formas mas estrafalarias, extrañas respecto a la cama metálica, porque en sí ya era dolorosa, porque era de metal, las esposas una de un lado y la otra tensionante del otro, eventualmente después porque esto se repite en la tercera circunstancia que vivo, estamos hablando del año 77, en abril, con posiciones muy raras, un personaje que muy bien no se quien es, terriblemente golpeador, con demasiada saña ya este hombre, en una tarde de mucho calor se presenta el mismo hombre que estaba en el allanamiento y me dice, yo intento hablar con él, mire, mudo a cualquier tipo de intento de diálogo, mudo total, ninguna respuesta ninguna consideración, que me dice este tipo que está parado acá, un tipo que hacía 4 meses, algo que me quiera decir, silencio, “vení hijo de …”, me lleva a la pieza de al lado me da una granada y me dice “saltá”, yo dentro de mi desconocimiento en el campo de las armas percibo, “vas a reventar como todos los subversivos hijo de p…”, me da la granada y me dice “abríla”, yo no se como funciona la granada, la acciona y demás, entonces yo percibo que estaba él al lado mío, pleno galpón, percibo que si me da una granada estallábamos todos; pero estaba la cosa vejatoria, la cosa risueña, y por abajo me pegaba, pah! me pateaba, con una especie de cinto, una especie de vara, “saltá, saltá”, yo saltaba, la angustia de la venda, la angustia de la capucha, el cansancio y el agotamiento que tenía, el dolor de los días anteriores, yo podía saltar cuanto 2 ó 3 minutos, entonces yo decía, si me quería pegar para que me hace eso, no tenía necesidad de darme una granada, si no había nadie en el galpón, los otros presos sentíamos el alarido los gritos, ¿qué íbamos a hacer? me pareció otro gran vejamen Y bueno así pasó ese infierno de estos días que terminó, dos días no me tocan, creo que fue el 1° o el día de reyes, esos días no me tocan, yo creía que Dios estaba conmigo”.

Lo regresan a Gendarmería “nos llevan a Gendarmería nuevamente, ahí llego en malas condiciones, cada vez estaba mas flaco, y ahí advierte el Comte. Arrúa que yo estaba en muy malas condiciones, llama un médico, Barrio no se cuanto, no se si era un amigo personal o era un médico de Gendarmería, advierte que tenía la costilla rota, no le cuento lo de la violación salvo a mi esposa, nunca conté salvo a mi esposa, nunca conté esto, pensé que esto no lo iba a traer acá, nunca jamás conté. El Comte. Arrúa llama al médico, proceden a vendarme, me atienden, aparece el Arrúa que yo conocía del diálogo, así paso el tiempo en Gendarmería y demás; escuché el testimonio de otra gente que pasaba, una vez nos hacen una especie de ronda donde nos muestran a alguien que estaba allá adelante detrás del vidrio, lo ponen a Arnaldo Gómez, a otro mas, después me entero en la Alcaldía que creo que habían llamado a un muchacho que se llamaba Ramón Cura, que le habían mostrado si éramos; la fortuna estuvo de mi lado porque resulta que ese muchacho yo no lo conocía, vivía en una pensión en 9 de julio y yo vivía en una pensión al lado, gracias a Dios que no lo conocía, porque si lo conocía me hubieran preguntado ¿por qué lo conocés?, digo.”.

Lo llevan de regreso al Regimiento 9 “Y una noche me dicen que me tenían que llevar de nuevo al Regimiento y demás, estimo que debe haber sido a fines del mes de mayo, en la primera semana de junio, me sacan, salgo hacia el Regimiento, para mi si me decían Regimiento no era bueno, obvio, con los antecedentes anteriores; salgo a la puerta de Gendarmería y había una camioneta roja, subo, había una persona que estaba acostada, me parece que estaba encapuchada, esposada, la camioneta se pone en movimiento, una zona que yo la conocía muy bien porque había vivido allí, pleno centro, se para un colectivo y nos miraba con cara de asombro, eran las 7, 7 y media de la tarde, una zona muy transitada, se para un colectivo la gente miraba, se paraban a mirar, llamaba la atención, un tipo tirado en la camioneta, y yo miraba con una cara, miraba a la gente que me miraba en el colectivo; la camioneta hace su trayecto al mismo lugar, estamos un rato en la camioneta, lo bajan a este individuo, después me bajan a mí, de entrada recibo una golpiza, no tan fuerte como la anterior, ingreso por la misma puerta y al frente habían los mismos bancos que ya lo describí, tenían dos patas acá y una en el medio, con una madera que servía de sostenimiento; me colocan en ese banco, vendado y esposado atrás, a este otro individuo que estaba a ahí lo colocan al lado, no me tocan, no me preguntan nada; quiero señalar que, a veces cuando hablo de tormento, digo en busca de la objetividad cuando tuve oportunidad de leer testimonios como el ‘Nunca Mas’, relatan el tema de la electricidad, nunca me hicieron, nunca me colgaron a ninguna cama me esposaron, nunca me pusieron lo que por testimonio de otros era picana eléctrica, nunca ocurrió; si me colocan en ese banco y digo que ese sí ha sido un tormento, esposado atrás, horas en el mismo banco, soy una persona de estructura débil, no soy para nada fuerte, los dolores en los brazos porque no se podían mover, la sensación que tengo es que en el galpón había poca gente, una sensación en base a la anterior que había mucho tránsito de gente, la primera estaba al lado del baño y la gente iba al baño, volvía, y la segunda el tránsito, gente que lloraba, siendo interrogaba, en esta oportunidad era que estaba vacío el depósito, el galpón, lo que sea, no había nadie, inclusive percibo que había poca luz también, y también un personaje ahí que empieza con los golpes, yo me movía, obvio, no soportaba el dolor de estar esposado y demás, me movía, los golpes ahí, ya empiezo a percibir que aparece una figura ahí que golpea de una forma muy particular, ahí empiezo a asociar la bota de este personaje, ya veo lo que entiendo que son las botas, un instrumento muy particular, la bota de plancha es como un golpe seco brutal, la bota de punta en las costillas duele de otra forma, son devastadoras las botas; y esa noche siento que pasa una persona, no puedo decir con certeza que es De Marchi, no puedo decir que es De Marchi, sí puedo decir cuando hablamos de estas voces, quiero que ustedes me entiendan como puedo diferenciar las voces de Reynoso y de De Marchi, son voces de cuerpo, la voz del hombre del centro argentino, del litoral, es distinto al correntino que pregunta, al santiagueño que trataba de imitar a su jefe, cuando a Belkis le decían ‘chilo cortado’, ‘judío’, ‘moishe’, no es lo mismo el porteño que le dijera moishe que se notaba, que le dijera Cárdenas, que venía y le decía ‘chilo cortado’, ‘moishe hijo de puta’, le decía ‘mirá acá vas a aprender que son los derechos humanos’, no era igual, si a mí me lo decía uno de los oficiales era en serio, si me lo decía Cárdenas sabía que me ligaba una paliza, así funcionó el mecanismo; entonces, volviendo a esa semana que creo aproximadamente fue la primer semana de julio, porque yo estimo que fue un mes lo que estuve ahí, estimo, no tengo la certeza, yo siento que ya era como que había incorporado cual era el funcionamiento, la lógica, el estilo, los mecanismos, la vida cotidiana de un año y pico de represión ya había aprendido, cual era el lenguaje represivo, ya lo tenía incorporado, lo tenía incorporado en el alma, en el cuerpo, en el hueso; siento que alguien dice: “a este le dan de comer y a este no”, debo decir que actué con mucho egoísmo, y me comporté muy mal porque yo tuve la cosa cognotativa de presumir que al que comía no lo iban a torturar, y al que no comía sí, ya habían antecedentes, me había encontrado en Jefatura con presos como Chiquilín y otros mas, detenidos que ya tenían las muestras de las esposas, los círculos en los tobillos de las esposas, estoy hablando de un venezolano, de un muchacho que se llamaba Benítez que era estudiante de abogacía, de un muchacho del norte de la provincia de Corrientes que se llamaba Chiquilín, Chiquitín, muy deteriorado, estoy hablando de un muchacho que era terrible, lamentable, un muchacho de apellido Francia, en ese momento no tenía vestigios de esto que estoy diciendo, porque lo oí relatar de un amigo de él, compañero no se, de apellido Arquero que comentó lo que había pasado, que lo habían quebrado psicológica y emocionalmente en función de que creo que el padre era del ejército y llega y le dice: “mirá culpa tuya me quebrás la carrera, no van a admitir, es una vergüenza para mí que tenga un hijo subversivo”, este pibe se metió debajo de la mesa, estaba quebrado, roto, destrozado, no comía, el apodo que le habían colocado ahí era ‘mojarrita’, el pobre estaba quebrado, porque yo entiendo que es la irresponsabilidad del Estado histórico de las dictaduras en la Argentina, de quienes fueron sus actores, y por lo peor entiendo yo que puede haber, por su padre; entonces debo decir que me comporté mal, y surgió lo peor de mí, que era decir ‘bueno, a mi no me torturan’. Efectivamente esa noche a mi no me tocan, me seguían golpeando, este personaje, de la misma manera porque yo me movía, no soportaba, me movía para un lado, para el otro, y la consigna era no moverse pero no soportaba el dolor, me daba vuelta. El tema es que yo siento que a este muchacho lo sacan, no puedo decir cuando vuelve, el depósito no estaba iluminado como las veces anteriores, tenía poca luz, vendado como estaba no puedo registrar muy bien los tiempos de la mañana, la tarde, la noche, pero sí se que vuelve este muchacho y siento la congoja del tipo que lo tiran al lado, la respiración angustiante y demás, y eso se repite creo en dos oportunidades, no puedo decir sí; ahí estoy dos o tres días, ahí en ese lugar, no puedo precisar el tiempo, y se vuelve a armar, la sensación que tuve es que esa estructura que antes se había montado no estaba se había desmontado, no estaba, y siento que la vuelven a armar un día, las estructuras y la vuelven a colocar, efectivamente un día a este muchacho que después resultó ser Aguirre, lo llevan ahí y me llevan a mí, colocan justo en un lugar, en el otro extremo de donde había estado anteriormente, en la mitad, y me quedo instalado ahí, con algunos movimientos que se hicieron circunstanciales en el del tiempo. Posteriormente empiezan a llegar otros, y ahí es cuando me entero que está Ramón Cura, que ya había estado conmigo en la Alcaldía, traen de no se adonde, creo que de la U 7 a dos, uno se llamaba Molina, otro muchacho que se llamaba Basualdo, después empiezan a llegar presos, traen un boxeador que se llamaba Campana, con otra gente que después en la Alcaldía nos cuentan que estaban involucrados, que a Campana le había llegado una pistola no se como, fruto de no se quien, que le habían sacado no se a quien, no se a que oficial le habían sacado una pistola, y se la habían dado a Campana para que la tuviera, y Campana la tenía; llegó un grupo de gente, después me involucro con un personaje que se llamaba ‘Cayé’, que después voy a relatar; ahí se repite, me encuentro con dos circunstancias, la presencia de un sargento que custodiaba, que se llamaba Sgto. Cruz de Gendarmería, de muy buen trato, que me conocía, excelente persona, de muy buen trato, correcto el hombre, nunca me tocó nunca me torturó, con absoluta corrección, un hombre moreno talla intermedia, siempre tuvo buen trato conmigo y ya no estaban los soldados santiagueños; la sensación era que cuando nosotros llegamos no había nadie. Reitero, empiezan a llegar, a llegar, a llegar, yo particularmente empiezo a recibir golpizas de este hombre, que después tuve una asociación, porque me acuerdo que Campana, que era boxeador, que era campeón no se de donde, me hace un comentario, mirá que cobarde el tipo que me pegó, este tipo es un boxeador, no se, es tan cobarde este hijo de p… , me pegó vendado, esposado, así cara a cara no me va a tocar me dijo Campana, no se si esto es anecdótico, si tiene algún valor, simplemente porque sale a luz y recuerdo. Bueno, eso pasa, veo careos que se producían ahí, veo al lado mío que estaba Basualdo estaba envuelto en una frazada, que lo tenían envuelto y estaba arrodillado; el funcionamiento de la cuadra fue el mismo, se producía el desayuno a la mañana, los golpes despacio cuando eran de la gente que traía los alimentos, cuando yo entiendo que llegaba la gente, los oficiales y demás los golpes eran mucho mas rústicos, y ahí empiezo a visualizar la presencia de dos personas que entiendo no estaban vendadas, la presencia de una joven, digo joven no se, una muchacha de contextura gorda, grande, no se la altura porque yo estaba vendado no puedo determinar la altura, y otra persona que también transitaba, obvio, yo al estar en el medio y obviamente que el baño estaba en el extremo, y la gente transitaba, todo el mundo cuando había que pedir para ir al baño tenía que hacer mismo recorrido; en una oportunidad voy a relatar un episodio, me sacan, me golpea este hombre, en muchas oportunidades, una vez estoy conversando con Basualdo, le pregunto de donde venía y demás, me ve conversando, se me viene al humo y me golpeó con un salvajismo terrible, ahí es donde yo estoy esposado y me pega con las botas de frente, con la palma de la bota en distintos lugares del cuerpo, después se para delante mío y con la rodilla saltaba arriba de la rodilla, y yo siento que se agitó, me habrá pegado dos minutos, no se, y después me pegó en el cuerpo, yo estuve semiinconsciente un día creo, tal es así que ese día no como, tenía la cara muy golpeada, al otro día tampoco, el Sgto. Cruz cuando lo releva en la guardia viene y me dice “no, tenés que comer”, él me conocía por mi sobrenombre que era ‘papito’, que me conocía alguien que decía mi esposa en Gendarmería, y él también me decía mirá “papito comé”, “tenés que tomar agua, esto va a pasar”, yo en ese momento no me podía mover”.-

Estando en el Regimiento 9 recibe una agresión de Reynoso “En una oportunidad me sacan, con esta cosa compulsiva, agresiva, violenta, y me llevan al lugar original en donde yo había estado, en el margen visto hacia el fondo donde estaban las duchas, proceden a colgarme de la parte superior donde transitan los caños de agua, invierten los bancos estos que eran creo yo los únicos bancos en que nos sentaba, me cuelgan (grafica la manera en que sus manos estuvieron colocadas con las esposas en el caño), me sacan las esposas, este es el caño donde transita el agua por el baño, y las esposas quedan así, y yo quedo así, de abajo, el banco invertido, claro en un principio se me acalambra el pie, el talón, porque buscaba formas digamos, si me apoyaba sobre los talones se me acalambraba el tobillo, la tensión de las muñecas, los brazos, en esa oportunidad volvían, me golpeaban, no se quien pero era la misma gente que estaba en el galpón, y ahí visualizo la presencia de un hombre que hasta ahora lo tenía como un hombre correcto, que era Raúl Reynoso, lo veo por debajo de las vendas que viene y me dice “hijo de puta te voy a matar”, y todo lo que decía, y que en la situación de equilibrio inestable que tenía, sostenido como podía, Reynoso patea el banco, ¡zácate!, patea el banco y me desestabilizo, yo quedo medio semicolgando, y como puedo me sujeto del baño acá, como puedo la mano, y me dejan el banco, me dicen “equilibrate, posicionate de vuelta”, de extremo dolor, cuando me patean el banco yo siento la tracción muy fuerte en el hombro derecho que me acompañó mucho años de mi vida, todavía sigo tomando un medicamento contenedor que se llama ‘clodiflenac’, que tomo por la tracción violenta, o sea como que el peso se me vino de golpe, ¡fum! sentí, en términos generales eso es lo que ocurre”.

Continúa relatando la experiencia vivida en el R I 9 “ siento también reitero, las cosas descalificativas, me llamó la atención la cosa particular contra Belkis, la cosa de ‘moishe’, ‘chilo cortado’, ‘picho cortado’, recuerdo también que Belkis era una persona que tenía problemas, tenía una pierna mas corta, tenía un problema de tipo genético, estructural, tenía una pierna mas corta y necesitaba una pierna ortopédica, y alguien le dijo, “mirá ahí está Analía”, y le dice “mirá te trajo un zapato ortopédico pero no te lo vamos a dar”, zapato ortopédico con el que él caminaba, o sino caminaba en forma, era una forma de vida digamos. En una oportunidad, creo que era un día domingo, ya en la etapa final de esto, porque la sensación que yo tuve que ese mes fue hubo como una etapa, debo decir que a mí nunca me preguntaron nada, jamás me preguntaron, creo que la represión allí se vivió como una etapa de algidez que debe haber llevado 10, 12 días, una etapa donde la cosa se estaciona y después tengo la sensación como que va decayendo, en la forma con que castigaban, con que pegaban”.

En el Regimiento 9 tiene contacto con Rómulo Artieda “Un día domingo, yo estaba sentado sobre la cama, no estaba esposado, porque el Sgto. Cruz en un acto humanitario hacia mi persona me saca las esposas, me saca la venda, la impresión era que ese domingo no iba a haber nadie, si vos escuchás te ponés la venda, veo que pasa una persona que me dice “vos sos fulano de tal”, si le digo, “yo soy Rómulo Artieda”, en realidad yo ví que pasaba alguien, eran dos las personas, todos estábamos encapuchados y demás, estas dos personas no estaban, reitero una muchacha de contextura gorda, gruesa, una mujer con una pollera larga, esas polleras que se usaban antes hindúes, de caminar lento, muy despacito caminaba esta mujer, la visualizo con una zapatilla blanca, entonces este muchacho me dice yo soy fulano de tal, y me dice “yo estoy tratando de que me lleven a la U 7”, y me dice “yo creo que todos ustedes van a salir”, y me dice “si sabés algo decílo, porque saben todo, no te hagás pegar inútilmente”, y después me dice “mirá fulano, si yo no salgo decíle a mi mamá que la quiero mucho”, yo no le contesté nada, no estaba en condiciones de decir nada, yo creo que esto fue en la etapa final, en la semana final que yo reitero, ahí tuvimos hasta una circunstancia, después nos enteramos que se iba a hacer un desfile militar que tenía envergadura, que era muy importante, que iba a venir un jefe nacional, no se si era el Gral. Videla o el Gral. Viola, se estaba preparando un desfile muy importante en esa avenida y que necesitaban la cuadra, depósito, galpón, porque iban a traer soldados de Formosa y soldados de otro lugar y se iba a hacer una ceremonia importante. Nos sacan el día anterior, después supimos que se hizo, nosotros en la Alcaldía después perdí el registro, a mi se me confundía si era el 20 o el 9 de julio que eran dos fiestas patrias. Después pude reconstruir e inclusive por testimonios posteriores creo que era el 9 de julio, no estoy seguro”. Mas adelante aclara “la última vez que estuve en el Regimiento, unos días antes que nos sacaran por el desfile, no puedo decir que era tal día, si se que era un día domingo, que el Sgto. Cruz de Gendarmería me levanta la venda y estuve todo el día sin venda. … antes que nos saquen afuera, fue en la etapa final, la percepción que tengo es que ese muchacho ahí no lo vi mas, no puedo decir que estuvo o no estuvo, yo no lo ví”. A Artieda ya lo conocía con anterioridad “yo lo conocía de vista del comedor universitario, con mucha anterioridad a este episodio del R I 9, lo conocía de unas reuniones que se hacían, y de ciertas actividades de tipo política que se hacían en el comedor universitario, yo no tenía otro tipo de vínculo de tipo político con el Sr. Artieda, lo conocía de allí, tenía una visión que inclusive antes cuando me preguntan por Artieda, yo sí conocía al primo que es Ricardo Artieda, el médico, que mantengo un vínculo de amistad hasta la actualidad, que es un oncólogo, a él si lo conozco y lo conozco mucho, cuando yo llego acá en el año 64 era estudiante, a él lo conozco mucho y para mí es un orgullo ser amigo del Dr. Artieda” y agrega en relación al momento en que lo visualiza en el R I 9 “no se cual sería la imagen correcta, yo lo visualizo como un muchacho muy delgado, respecto a los años anteriores, el episodio del Regimiento yo dije que me sacan de Gendarmería a principios de junio, quiero dejar claro, 1977, subo a una camioneta roja en que estaba una persona que después resultó ser Ramón Aguirre, y que en el Regimiento a medida que iban pasando los días percibo esa imagen, y que después supe y asocié, cuando él me dice “vos sos fulano de tal , yo estoy tratando de que me lleven a la U7”, y me dice después “hacéme el favor, todos ustedes van a salir, si vos salís andá y decíle a mi mamá que la quiero mucho” y ahí se cerró el diálogo, como era, era delgado, yo creo que antes también era delgado, estaba mas flaco y yo creo que si, me parece que estaba con una remerita blanca, el cuellito blanco, un pullover negro, y lo visualizo con un pantalón antiguo que se usaba en aquella época de corderoy color bordó, medias blancas y mocasines; él estaba sin venda, tal es así que en algunas ocasiones, reitero no cuando estaba el que nos castigaba, ese personaje que nos metía las botas y demás, estoy hablando del gendarme humanitario, correcto, del Sgto. Cruz, que tenía un gesto humano, normal, con él es que yo tengo oportunidad de verlo y hablar, y cuando estaba él Artieda servía también la comida, en una olla iba sirviendo a los presos, sentando los presos en el medio, en el momento que se comía nos sentaban con las piernas abiertas, la bandeja de comida se colocaba en el medio, si estábamos esposados atrás se nos permitía colocar las esposas adelante y se permitía comer con las esposas, siempre con la idea para que si alguien viera no pudiera verle la cara al que tenía adelante”.

Es llevado del Regimiento 9 a la Alcaldía “nos sacan este mismo personaje que creo que tenía no se que historia conmigo porque era brutal, nos sacan a todos, creo que era a todos, cuando me sube al camión me sube de los pelos, virtualmente de los pelos, yo estaba esposado y demás, me sube de los pelos al celular, nos llevan un día a la mañana, un día frío, al frente de la Jefatura, para el celular, sube alguien y nos saca la venda y empezamos a ver, de la gente que estaba ahí yo conocía a Belkis y a Ramón Cura que había estado anteriormente en la Alcaldía, nos devuelven ahí a la policía. Y alguien pregunta, estaba un muchacho que se llamaba Manincho, que era el hermano de Ramón Aguirre, pregunta por él, a él no lo bajan pero había venido en el celular, y posteriormente él relata que por haber estado muy deteriorado, cosa que yo ví posteriormente, porque después voy a relatar que yo lo veo inmediatamente porque me llevan a la parte inferior de jefatura que voy a contar en la circunstancia en que me llevan, tenía evidentemente esos medallones sangrantes que se producen tanto en las rodillas como en, quiero decir que lo vio un médico y le daban un polvito blanco para que se curara. En una oportunidad la desesperación que producía, que a mi me llevaba a que mirara debajo de las vendas, que preguntara y demás, esa idea que tuve originalmente se aclara que la plata no es de los montoneros, De Marchi va a saber que la plata no es de los montoneros, me va a poner en libertad. En esa desesperación había un personaje que se llamaba Cayé, que había caído con Campana y yo le digo, cuando me dice que lo van a poner en libertad, hacéme el favor Cayé si vos te vas, andá a la casa de Martha y a la gente que esté, como yo nunca había tenido visitas, la desesperación que llegara a mi familia algún tipo de información que dijera donde estaba, entonces le digo mirá Cayé hacéme el favor andá a la casa de Martha y decíle que yo estoy acá, acá en la Alcaldía, me pareció legítimo, correcto, claro, me manejaba en los parámetros de que tenía derecho a que no me castigaran, que las cosas eran posibles, creía que De Marchi era un hombre con el que yo podía hablar, que me iba a entender, me equivoqué largo y pasé y estuve equivocado los 30 años que viví posteriormente, nunca fue posible ningún tipo de diálogo, salvo Arrúa que tuvo la sensibilidad humanitaria de entender, de poder visualizar, diferenciar, la sensación que yo tengo es que para el regimiento eran todos subversivos, eran subversivos todos, no hay diferencias, todo el mundo era subversivo, Arrúa creo que tuvo la capacidad de visualizar diferencias, y la honestidad de reconocer, una vez me dice “lo que tenemos que combatir son los que piensan”, y me dice “los que tenemos que combatir es a Moretti y a Mariani, que son los tipos jodidos”, como es posible que hayan tantos jóvenes, si es cierto Mojarrita tenía 19 años, el otro tenía 20, Arqueros tenía 21, tan peligrosos eran, y el Comte. Arrúa me dice “tenemos que combatir a los que piensan”, y yo digo ¿como?, máteme a mi, yo quiero pensar no quiero ser un ladrillo, no quiero que nadie me saque esta capacidad de pensar, de estudiar, de formarme, que ojalá tengamos todos los seres humanos de este bendito país; entonces yo le digo a este personaje, en realidad se va al Regimiento y no se a quien le dice que Trainer le dijo no sé que cosa, yo en realidad lo que le había dicho era solamente eso sino también andá y decíle como yo era amigo de Tato Romero Feris, ya relaté que estuve estudiando tres años en el viejo local donde estaba el diario El Litoral por la calle Moreno o Belgrano no me acuerdo, tres años, 64, 65, y 66, el padre murió el 1° de julio, me acuerdo que después fuimos con Tato y vimos el monolito que estaba allí, y yo tenía una muy buena relación con el hermano, con Pocho, que lo acompañé en el momento en que lo estaban velando al padre, entonces me pareció muy bien, y no me parece mal hoy, que yo pueda decir que vaya alguien y le transmita tal información, lo hice de buena fe, le digo a Cayé, andá y decíle también que lo vean a Pocho de parte mía y que trate de interceder ante el ejército a ver si se resuelve la cuestión; la respuesta fue dos horas, vino el mismo grupo me carga en la parte exterior, aparece un personaje nefasto de la Jefatura que todos conocíamos como Charles Bronson, de inteligencia, siempre de civil, brutal, pegador, cínico, licenciado en los castigos, pegaba en los testículos, sabía como castigar, cuando me lleva, me lleva esposado, me pone trabas desde donde estaba hay todo un recorrido, que va que termina en la parte de la Brigada, cuando llego ya llego golpeado, contra la pared, contra distintos lugares, me empujaba, me traía, me lleva del nudo de la venda, y me tambaleaba, ya no me tenían que golpear mas, ya era suficiente, si me querían castigar ya estaba, Charles Bronson me había castigado, me había caído, me había revolcado, entonces llego a la parte posterior, siento la misma voz, el mismo interrogatorio, y un nuevo apalamiento, terrible, gente alrededor, un nuevo castigo brutal, etc., pasa un tiempo, habrá durado no se cuantos minutos, no quiero decir, si dijera horas estaría mintiendo, obvio, nadie puede resistir una hora, entonces me sacan de allí y me llevan a la piecita de al lado y me encuentro con un muchacho que se llamaba Aníbal Sánchez Orrego, que era amigo de un grupo de estudiantes de abogacía que estaba este muchacho Otto Holsen, Andino, que creo que estuvo preso porque era hermano de alguien de inteligencia de no se de donde que le encontraron una bota, que a su vez estaba vinculado con un grupo que había caído que estaba el Dr. Castañeda, Walter Aquino, un grupo de gente que decían, yo escuché del Dr. Castañeda que estaban presos porque habían tenido una diferencia con el Gral. Nicolaides, que pertenecían a la misma cuestión y decía Castañeda, nos traicionó Nico, y que lo habían traicionado. Y alguien dice Nico no se que cosa, y después me entero que había una relación muy próxima entre un Dr. Salvatore no se. Lo que interesa es que estaba ahí este muchacho, que estaba extremadamente golpeado, lo había sacado unos días antes, estaba muy golpeado, yo recuerdo que lo veo por debajo de la venda, porque estoy en forma perpendicular a él, yo estoy al lado de la pared, él estaba al otro lado, y al lado está la puerta, estaba tan golpeado que tenía la boca abierta, florecida, y después lo sacan y le cosen la boca; con la misma angustia, con la actitud de hablar con la gente que estaba, porque yo entendía que tenía que hablar, aparece a los dos o tres días Charles Bronson al lado y me encuentra hablando con Aníbal Sánchez Orrego, y yo no se como hago, levanto la venda y demás y lo veo ahí, y digo ‘uy, acá despedíte del mundo’, porque ‘acá te matan Jorge Trainer, te matan’, ahí como está Sánchez que no se había dado cuenta, me seguía hablando, y yo no sabía como transmitirle para decirle que estábamos al lado de Charles Bronson, no podía decirle, bueno, ahí mismo me golpeó, me golpeaba con la brutalidad de siempre, y después me dice “ahora hijo de puta vas a ver cuando venga el jefe”, me levanta, me saca, me esposa atrás y me pone al lado del pasillo, pasan dos o tres horas, esto fue alrededor del mediodía, no se si a la tarde aparece otro personaje ahí que es el que me golpea, que me produce una golpiza muy técnica, que después me entero con el tiempo que le llaman ‘teléfono’, que son golpes que producen acufero, zumbido, desequilibrio, deterioran el órgano del oído, razón por la cual oigo a medias, por eso le pedí a usted, discúlpeme, que me hablara un poco mas fuerte. Esa fue la última golpiza que recibí, brutal que recibí, me llevan a la parte alta donde había un calabozo, me tienen alrededor de 20, 25 días y después me devuelven a la misma celda, en esa celda que había comenzado a haber cada vez menos personas”.-

Narra como se produjo su casamiento en el Cuartel, estando aún detenido “En elmes de abril, Martha ya estaba en libertad hacía unos meses, consigue un encuentro a través del Comte. Arrúa, que siempre tuvo una muy buena relación, consigue una visita conmigo, y me empieza a alentar, que la libertad mía era posible, ya había salido el Dr. Gómez, me alentaba, que la situación mía era medianamente favorable. Entonces en una oportunidad me comunican que me van a poner en libertad, bueno ya estoy en abril. El tema del casamiento, yo lo vi al Tte. Cnel. Pietronave, lo vi 3 veces, en una oportunidad que nos visita en Gendarmería, que nos hacen formar una ronda, y él se presenta, el Comte. Arrúa dice va a venir a visitar del R I 9, el Tte. Cnel. Pietronave, llego una tarde ahí y estábamos todos los que estábamos detenidos en Gendarmería, y él se presentó, me pareció bien, soy el Tte. Cnel. Pietronave, un hombre rubio, alto, 1,80 metros, se presentó habló con cada uno de los detenidos, habló conmigo me explicó cual era mi expectativa cuando saliera, la segunda oportunidad lo veo allí cuando estuve anteriormente en el depósito, en el galpón, que lo vi transitando acompañado con alguien, que presumo, no tengo la certeza que era De Marchi, con el cual le acompañó, visitó, todos estábamos sentados, me parece que estuvo un tiempo importante, yo sentí como que el oficial le transmitía a Pietronave las condiciones y demás, sentí que pasaron alrededor mío, no me tocaron en esa oportunidad, y la tercera vez cuando me pone en libertad, que tengo oportunidad de hablar, que él habla conmigo y vuelve a repetir muy escuetamente argumentos similares al del Tte. Cnel. anterior. La relación del casamiento se produce en la buena relación que mantenía Martha con el Comte. Arrúa, y entiendo yo de la relación que creo que mantendría el Comte. Arrúa con el señor Alfredo Pietronave, en ese marco se produce una cuestión que entiendo los hombres de bien son capaces de entender, nosotros estábamos a punto de casarnos anteriormente cuando nos detienen, y esto lo sabía Arrúa, yo hablé muchísimo con Arrúa, mantuve una relación de mucho tiempo, hablábamos de cristianismo, de lo que yo entendía de un buen cristiano, yo tengo una visión del cristianismo social, admirador de San Francisco de Asís, y lo digo, hablé mucho con él, después que salgo en libertad él me visitó 4 ó 5 veces con su señora esposa Sra. Marina, y con sus hijos, fue a mi casa y charlamos y hablamos, mucho tiempo, esa relación que yo entiendo, nunca estuvo presente, salvo esa oportunidad, que vi dos hombres capaces, inteligentes, y demás, me pareció un diálogo necesario, entre Arrúa y Pietronave; yo creo que esa relación, sostenida por el trato correcto de una persona de bien, honorable, como es Martha, creo que esas fueron las condiciones que produjeron el casamiento. Y quiero decir que ese casamiento no fue ninguna, fue atravesado de contradicciones, a mi me llevaron esposado, y me pusieron al lado un personaje de Gendarmería al lado que era el cabo Insfran, el cabo Insfran que nos decía en Gendarmería “a usted hijo de puta lo vamos a matar”, y me dice a mi cuando subo al celular “por que tienen tanta consideraciones con ustedes”, “esto se resuelve fácil, tenemos que hacer lo que hacemos nosotros en Tucumán, nosotros a ustedes los subversivos, a los terroristas, les cortábamos las … y los largábamos al monte”, y después me dice “tenemos que hacer lo que hicimos en Córdoba en el ‘cordobazo’, en la cárcel cuando los matábamos a todos”, me dice “cuando estuvimos en Gendarmería custodiando la cárcel de Córdoba yo los reventaba”, Insfran, yo me pregunto porque me lo ponen al cabo Insfran al lado, me acompañó y me torturó, … En ese contexto se produce el casamiento, por primera vez pude ver a mi papá, no lo había podido ver nunca, concurrieron a mi casamiento, me pareció atravesado de contradicciones, a nadie es interesante ver, me pasaron unos presos la ropa, los presos comunes que estaban ahí, que eran tratados de la misma manera porque está en la cultura de la policía el castigo, la policía tiene incorporado históricamente la cultura del castigo, del garrote, del pegar y preguntar. Entonces ese casamiento, que fue rápido, fue un 6 de enero del año 78, yo primeramente me sentí complacido por la presencia de un hombre que me parece que concurrió que fue el Segundo Comandante de Gendarmería Pasena, que estuvo ahí, creo que fue honesto el hombre, me dio la mano, me dijo que no podía venir el Comte. Arrúa, y en nombre del Comte. Arrúa venía el Comte. Pasena, y nos traía, yo lo tomé como objetivo, como real, lo tomé como sincero, en un mundo de tanta oscuridad, cuando el Comte. Pasena me da la mano, me dije este hombre me está transmitiendo la sinceridad del comandante Arrúa de Gendarmería, lo interpreté, si era cierto o no, y así terminó ese casamiento, me vuelven esposado, soportando la verdugueada de este personaje que se vanagloriaba de cortar testículos y mandarlos a la selva de Tucumán”.-

Explica que en el Regimiento 9 era maltratado hasta cuando pedía para ir al baño “porque la tortura no es la picana que ejercía este cabo que me llevaba a orinar con la picana de vaca, conozco, yo estudié veterinaria, quiero ir al baño, “tomá paráte, tomá la punta de la picana” y el picanazo, tac, tac, tac hasta el baño, del baño me orinaba solo, y en una oportunidad defecando me pone la picana en la cabeza, y me traía de la misma manera, o nos llevaba a 3 ó 4 y nos decía “pegále hijo de puta al que está adelante”, no, no le voy a pegar, como le voy a pegar, nunca pegué a nadie, nunca jamás pegué, a mis alumnos de la universidad les digo no peguen, no hay que pegar a nadie. Que vergüenza Dios mío”.

De la Alcaldía de la Jefatura de Policía lo llevan al Comando de la Séptima Brigada y le dan la libertad “Así pasan los días, un día me dicen que me van a poner en libertad, me sacan, pasa alrededor de un mes, la misma camioneta que me había llevado anteriormente, me lleva a lo que entiendo que era la Brigada ahí en la esquina de la calle Córdoba, 7 y media de la tarde, subo a una especie de hall grande con una escalera de forma caracol que sube hacia la Brigada, veo subir de uniforme, creo, al mismo hombre que no se quien es, que estuvo en el allanamiento de mi casa, lo veo subir con una carpeta, sube, espero un buen rato, este hombre baja se va por el costado ya sobre la calle Córdoba, donde sube y accede a la camioneta, pasan los minutos, me hacen subir, un hombre que me dice “yo soy el Coronel Gómez, usted es fulano de tal”, y me dice “mire Trainer nosotros en el ejército estudiamos detalladamente todas las circunstancias, quiero que usted entienda”, con un poco mas de seguridad me repite el argumento, la lógica argumental de los anteriores, me dice “yo quiero que usted entienda cual es nuestra posición, hemos decidido ponerlo en libertad”, me estaba hablando un coronel, el Coronel Gómez, no es que yo entienda demasiado como funcionan los grados y demás, yo tenía la sensación de que estaba frente a un personaje importante del ejército no estaba frente a Cárdenas, no era Cárdenas el que me torturaba, el que metía la picana, el que no me dejaba defecar cuando me orinaba, estaba frente a un coronel del ejército al que yo adherí cuando era niño, me da la mano, vuelvo a la Jefatura y a la noche me

liberan”.

Es detenido nuevamente por tercera vez “Y a los 10 días tocan el timbre en la casa de Martha, y dos personas dicen que lo vienen a buscar a Jorge Trainer porque lo tienen que llevar a Jefatura de vuelta, ¿cómo? Me suben a la camioneta no me llevan esposado, eran dos personas, una que manejaba, yo en el medio y la otra persona del lado derecho, me llevan frente a la Facultad de Abogacía, entro a ese pasillo largo que tiene la Brigada, donde había estado antes y había recibido ese brutal castigo, en esas tres oportunidades, me ponen al lado esposado, me acuestan y me dicen que había habido una desinteligencia entre el área 231 y la Brigada, cosa que no entendí si a mi me dio la libertad el Coronel, esposado me ponen en el banco y se repite la cultura de la policía, castigo, si este está preso hay que patearlo, yo escucho alguien que dice “es un boludo del área 231”, alguien que pasa y ¡tah! ligo una patada, estaba ahí y tenían que patearme,¿por que? Por la sensación que yo tenía y que conjugué con el transcurso del tiempo, de imaginarme un gimnasio donde hay bolsas, y la gente que pasa le pega, hay una bolsa yo le pego, me pegaron esa tarde, me verduguearon toda la noche, desgraciadamente aparece de nuevo Charles Bronson y me vuelve a pegar, me vuelve a castigar, me vuelve a patear. Al otro día me llevan a la parte alta, a un calabozo que habían preparado para que fuera Julio Romero, que era el gobernador, en el momento que lo detienen, pésimas condiciones, un calabozo chiquitito sin condiciones de higiene, y ahí estoy un mes, me vuelven al lugar tradicional de los presos políticos, ya quedaba muy poca gente, ya no recuerdo exactamente quien quedaba, creo que quedaba un muchacho de apellido Alegre, que era chaqueño estudiante, muy buen cristiano, ya quedaba muy poca gente creo que ya estábamos próximos al mundial y la sensación que tenía, que estaban tratando de legitimar, de blanquear toda esa situación, y un día me dan la libertad, y esa afortunadamente fue la definitiva, me llevan al Regimiento, y como coincidía con el mundial me habían dicho que había un capitán del ejército, por lo menos así me dijeron, que cuando estuve en la cuadra me toma de las manos y me pregunta por Arnaldo Gómez, pero me pegaba como que me tenía que pegar, “¿y Arnaldo Gómez?” Por que no le preguntan a Arnaldo Gómez, estamos hablando del 77, a mi habían detenido hace un año, y me preguntaban “¿y Arnaldo Gómez?” a Arnaldo Gómez lo conozco del año 64, y me toma de las manos me pasea así por toda la cuadra, que era mucho mas grande que esto, doy toda la vuelta de rodillas y me pateaba los testículos, él y ese mismo hombre alto, rubio, que es el que colabora en la vejación del ano; creo, aquí me podrán rectificar, no se, Capitán Arsich. Cuando me ponen en libertad que creo que era con el día que se iniciaba el campeonato, que tenía que ver con las primeras celebraciones que fue el 1° de junio, o julio, llego tarde porque se estaban preparando, parece que llego tarde y me ponen, a la entrada había un calabozo, comparto el calabozo con un soldado que estaba muy embroncado con el sargento, que lo metió preso y lo privó de ver el mundial. El tema es que al otro día, no se si era sábado, o domingo, el tema es que me quedo en ese lugar hasta que el día lunes me hacen hablar con el Capitán Arsich, y me dice que realmente me van a dar la libertad, me hacen firmar un papel, y me atienden con relativa honorabilidad y me dan la libertad. La próxima semana me dicen que tengo que retirar un papel y me dirijo a la casa del Capitán Arsich, en calle Ameghino e Irigoyen, era una casa de madera que era usada por los jefes del ejército, me atiende la señora, una mujer muy amable, me atiende, habla por teléfono al regimiento, y le dice el capitán “ah!, está Trainer que me espere”, y después le habla de vuelta y le dice que no, que no me puede atender que estaba muy ocupado y que vuelva al otro día. Vuelvo al otro día, vuelvo a la casa de él, me siento ahí en un lugar que tenía un sillón y hablo con el Capitán Arsich, me habla, conversamos con él, con mucha tensión, me da la mano, y ahí termina parte de mi historia”.

Si bien logró la libertad, se prolongó con libertad controlada “En realidad no termina porque continúa con el tiempo que me tuve que presentar hasta el año 80 en el Regimiento”.-

Habla de las consecuencias de la tortura “Con los sentimientos que tengo ahora, de temor, de miedo, incertidumbre, que quedó instalado a través de toda esta historia, las razones fundamentales que dejaron en mi vida, me estropearon la vida, no me pude recibir, yo estaba al filo de los 30 años ese era el objetivo mío, me habían pasado cosas muy feas en mi vida, no pude, necesitaba, estaba en busca de eso, ese era mi objetivo, no tenía militancia nada, mi objetivo era recibirme, me faltaban dos materias. Las secuelas emocionales, físicas, las secuelas auditivas, el temor, la incertidumbre, y de esta manera termino. Yo tengo acá estudios hechos la semana pasada, que dan cuenta de las condiciones del compromiso auditivo y demás, fruto de las tres últimas golpizas en la Jefatura”. Hace entrega de certificados médicos que acreditan tal circunstancia.

A preguntas sobre las fechas de las golpizas que recibe de De Marchi y la conversación que escuchó de éste en el galpón dice “son dos momentos distintos, esa conversación se refiere al primer período de octubre del 76, cuando yo estoy en la primera detención que estoy la esquina y lo veo al Sr. De Marchi, en esas dos oportunidades que lo veo de campera marrón y saco azul, octubre del 76, siento a través de la franja una conversación que creo que es la voz del Sr. De Marchi, que tiene una conversación con una persona que está ahí, que entiendo que era un detenido; la segunda oportunidad, cuando yo hablo que el Sr. De Marchi me golpea estoy hablando del año 76, 77, yo primero estoy en octubre del 76, hablo del 16/10/76, cuando nos llevan al Sr. Gómez, al sacerdote Orlandini, a este chico Orletti, Orsetti, no me acuerdo el nombre, a Gómez y a mí, que yo estoy 10 días, a los 10 días me llevan a Gendarmería; la segunda oportunidad es el 23 de diciembre de 1976 … si me pregunta del Sr. De Marchi, me pega una trompada en la costilla derecha en el baño en diciembre del 76, y me pega el día que yo estaba mirando por debajo de la venda y él viene y me pega, en el mismo lapso, en esas dos semanas que estoy desde el 23/12/76 al día posterior creo de reyes, en la segunda oportunidad que estoy detenido en el R I 9”.

No puede diferenciar si era Losito o era Barreiro la persona que identifica en su declaración “en el allanamiento estuvo uno, yo no se cual es, empezó a transitar el tiempo entonces se empezó a armar, yo sabía que existía el capitán fulano, el teniente, el otro teniente, que había un teniente Carson o algo así, … porque la declaración yo cuando la hago, no fue hace mucho tiempo, en todo el transcurso de ese tiempo yo fui construyendo la idea que era él, si yo nunca mas lo hubiera visto a Raúl Reynoso nunca hubiera dicho que era Raúl Reynoso porque no lo conocía, lo conozco cuando me saca la venda cerca del Colegio por allí, entonces ahí se que es Raúl Reynoso, acá pasó lo mismo, la lógica fue la misma”

Aclara respecto a las golpizas recibidas durante su detención que “en el Regimiento la primera vez no, la segunda y la tercera vez si, y el resto en la Alcaldía, el 6 y el 7 de septiembre del 76 yo recibo esa golpiza en la parte alta en la esquina del ángulo superior de la Alcaldía, y relaté quien me vendó, dije que se trataba de un hombre muy fuerte, grande de manos brutales, que me baja los pantalones me deja los testículos afuera”.

En relación al trato recibido por otros detenidos, de Belkis dice “era un abogado, Moisés Belkis, un muchacho delgado, muy flaco, yo no vi que haya, cuando digo tortura hablo de vejámenes sicológicos, el trato, su condición de judío, a eso me refiero, no presencié que lo hayan golpeado, ni tampoco me hizo comentarios de que haya pasado por la parrilla eléctrica”. Sobre la persona de apodo “El abuelo” expresa que supo que fue torturado “por testimonio de él en Gendarmería”, y sobre el lugar en que esto habría ocurrido “Se hacían consideraciones generales, se hablaba, había gente que decía que lo habrían llevado a un campo, no se yo no puedo dar fe de eso, yo me moví solo en Jefatura, Gendarmería y Regimiento, no estuve en otro lugar, sí se que había gente, este muchacho Aguirre comentó, sí se que decía que había estado en una especie de espacio abierto, de campo, no se”. Habla de una persona de nombre Zoilo (que sería Zoilo Pérez) “Zoilo era una persona que llega al, dije que en circunstancias en que se producía ese evento militar se saca a toda la gente que estaba en el galpón uno o dos días antes, y ahí estaba un muchacho que después en la Alcaldía supimos que se llamaba Zoilo, era un artesano que trabajaba en costura o una cosa así, no tengo clara su fisonomía, no puedo describirlo bien, Zoilo era callado, melancólico, lo visualizo al lado de la segunda reja, era una pieza de 5 por 5, no ingresaba luz, habían dos rejas, había un pequeño ingreso del lado derecho de luz, él estaba siempre al lado de la reja, y siempre se quedaba con un pedacito de hueso, que lo gastaba frente al piso y hacía medallitas, dibujitos, la figura de Jesús, palomas, yo conservo una que mantuve durante mucho tiempo, recuerdos que no son los mejores, lo recuerdo así a Zoilo, tengo una medallita de hueso hecha por él que me acompaña; así como este reloj que aquí dice ‘fuerza papachín’ y hay un corazón dibujado, se los puedo mostrar, en la oportunidad en que estuvo en el Regimiento, en el año 76, Martha, en estos lugares en que nos bañábamos, lleno de moho y demás, ella puso ‘fuerza Papachín’, que era mi sobrenombre, dibujó un corazón y después dijimos que no nos íbamos a separar, íbamos a mantener nuestros corazones unidos y particularmente yo llevo esto acá”.-

Habla de la picana “yo nunca salí en el Regimiento del galpón, nunca, otra gente comentaba que lo llevaban a otros lugares, los sacaban, los traían, el caso de Ramón Aguirre que comentó que lo habían llevado a un campo y demás, esto no es mi caso, cuando yo hablo de la picana manual hablo y se particularmente quien, dije que estábamos en presencia de Cárdenas, que es el primero que me pone la venda en el momento que ingreso del lado de las dos puertas que había, estoy hablando de la puerta mas alejada a la avenida, ese hombre es el que utilizaba sádicamente la picana, después aprendimos, yo dije que en el transcurso del tiempo de detención traté de maniobrar como podía, de manejar los castigos y demás como podía, en el caso, cuando sabía que estaba Cárdenas trataba de no pedir para ir al baño, lo tenía que hacer en condiciones que eran imprescindibles, este hombre nos llevaba y nos decía “tomá hijo de p…”, “tomá la punta”, y cuando la tomábamos no teníamos otra alternativa porque estábamos totalmente vendados, estábamos totalmente a merced de ellos, tomábamos la punta y venía la descarga, es una maquinita manual que se utiliza para la ganadería, es una zona donde se utiliza mucho, no es menor es un voltaje importante, se utiliza para ganado, no es para seres humanos es para bestias, y duele, duele terriblemente, es una descarga muy importante, es el acto mas terrible en el acto de defecación, cuando uno está en el acto intentando, con las tensiones y demás, este hombre tomaba el cuerpo, la cabeza, los brazos, la nariz y metía ahí, y gritaba, siempre dentro del galpón, si ocurrió en otro lugar no es mi caso”.-

Sobre Reynoso aporta algunas referencias “dije que estuvo en el allanamiento, que ingresa, que estuvo en la primer línea, ya relaté, dije quienes estaban, estaba al lado del Sr. De Marchi, y De Marchi entra con una escopeta Itaka, él entra ahí, en el allanamiento yo lo visualizo en la pieza de Martha y no lo visualizo mas, si lo veo en el grupo que está en ese recorrido que relaté que vamos por la calle Irigoyen casi hasta el Escuadrón de Gendarmería, damos la vuelta, si, Reynoso que iba en el Falcon verde claro, lo veo que estaba muy asociado, muy cerca con un grupo que eran los que dirigían el operativo, era claro, los soldados que venían en el Unimog, la sensación que tengo es que no tenían ninguna operatividad, no dirigían nada. En Gendarmería lo veía de civil, en el único episodio que lo veo y lo involucro, quiero decirle que en una oportunidad el Comte. Arrúa cuando yo llego muy lastimado, con los golpes, que trae al Dr. Barrios para que me cure, él me dice, me hace una reflexión “mirá, uh esto no puede ser”, y me dice “que yo no me entere que mis hombres torturan”, cosa que ya me había dicho el Sgto. Forti, cuando estoy allí y me dice “yo soy el Sgto. Forti, mirá pibe quedáte tranquilo somos Gendarmería, nosotros no torturamos, disculpáme te tengo que poner la venda”, dije estoy en el cielo, no podía entender, que me diga soy fulano de tal te voy a poner la venda quiero que me entiendas, me parece que en ese momento era alférez, no se, con respecto a Reynoso yo lo vi involucrado en mi persona cuando estuve colgado de los caños de duchas donde nos bañamos que yo estaba sostenido, desde los bancos de madera, cuando vienen varios de los ingresos y él patea el banco y me desestabiliza. Si me preguntan vio que Reynoso le pegó, yo no ví, pero si claramente me desestabiliza, me produjo un inmenso dolor que ya vengo de una vieja lesión de cuando jugaba al rugby, porque jugué al rugby en el mismo equipo que jugó el Dr. Buompadre, tenía una lesión acá y el estiramiento que me produce fue un dolor muy fuerte, pero no lo vi involucrado en otra cosa. Respecto al horario no puedo decir los horarios en que se manejaba el alférez Reynoso, sí recuerdo un episodio, recuerdo que un día domingo, sabíamos por los diarios que había una persona muy involucrada, de apellido Colombo o algo así, sí lo visualizo como un día domingo bastante tarde, el señor Reynoso, estábamos sentados Gómez, Silvia Martínez y otra persona mas, había muy poca actividad, recuerdo que entra Reynoso con la ametralladora y demás, y me dice, estábamos sentados ahí, y con el fusil me dice: “muerto el perro, muerta la rabia”; yo no sabía, después me entero que había terminado en combate o no se que situación, del episodio de ese Sr. Colombo, otra cuestión de Reynoso no puedo decir; y como se que es Reynoso, porque cuando salimos del Regimiento dije que él y el cabo Cabrera de Gendarmería, que era un cabo que actuaba con el Comte. Arrúa, que hacía los escritos y que después mantuvo una relación de amistad con Arnaldo Gómez, lo visitaba, era un hombre que hacía gimnasia, ahí en el patio y le pedía a Gómez que lo ayudara, que hiciera gimnasia; y ambos me sacan de allí, me sacan con corrección, el Sr. Reynoso me baja y me toma, si me hace con brutalidad me caigo si estaba vendado, me baja los escalones y me sube al Falcon verde de Gendarmería, cuando vamos por el Colegio Nacional aproximadamente me dice “sáquense las vendas” a Arnaldo Gómez y a mí, y atrás el Cabo que iba con una metralleta, que después supimos, si a mi me preguntaban allí, ¿sabe quien lo va acompañando? no, supe después”.-

Preguntado sobre si vio a General Nicolaides en alguna oportunidad responde “si, lo vial Gral. Nicolaides, se presentó como Gral. Nicolaides, era una persona de estatura media baja, cabello canoso peinado para atrás, nariz aguileña, vientre prominente, lo veo mas serio que el Tte. Coronel Pietronave, y que hizo mas o menos lo mismo que Pietronave, en ese momento estaba con el Comte. Arrúa, en este momento no visualizo exactamente quienes éramos los presos que estábamos allí, nos colocaron en el patio de Gendarmería, recuerdo que en ese momento estaban construyendo en el lado izquierdo, y el Comte. Arrúa nos presentó, estaba vestido con uniforme militar, pantalones verdes, con una soga, no se, cartuchera, no se, habló con cada uno de nosotros, creo que estaba Gladis Giles, esta chica Gauna, no se si estaba Arnaldo Gómez, estuvo allí y habló con nosotros; lo vi en esa oportunidad, no se si estuvo en el Regimiento, allí hubo un episodio, nos llevan adonde se produce el hecho de las esposas que ya relaté, nos juntan a todos en el episodio del 77, y con algún oficial de los que yo digo que son oficiales por la forma de ver y demás, con una persona que iba con portafolio iban hablando y cuando llegaron al lado mío dijo “este es un perejil”, y otro que estaba al lado le dice “si, pero no tanto”, y entonces el hombre que estaba ahí con un valijón me bajó de un valijaso, me caigo, cuando me caigo me levantan, sabían como levantar, yo siento la conversación, iban haciendo este tipo de comentario, la precisión que tuve es que me pega una piña, me doblo y me pegan el valijaso, me caigo, y me levantan, quien era, no se”.-

Rogelio Domingo Tomasella antes de prestar su declaración señala en referencia a si conoce al imputado Losito “Le digo sobre lo que me pregunta si los conozco o no, que en general en el marco de mi detención es decir en el secuestro que tuve, cuando llego a la Jefatura de Policía, indudablemente el nombre de estos señores sonaba vox populi en la boca de los compañeros, y en ese marco es que yo en mi testimonio lo menciono a Losito, pero indudablemente a partir de ahora, de conocer, me doy en cuenta que yo había visto un tipo chiquito, es decir describo que era chiquito y flaquito, está bien, hoy pasaron un montón de años, lo he visto en alguna medida de paso, asocié le digo, cuando estábamos en la Jefatura, porque era el rubio, parece como que era el rubio del equipo, entonces en ese marco dije bueno, pero hoy a la luz un poco de lo que hablábamos, no coincidiría en ese aspecto”.-

Luego en relación a su detención expone que “estamos hablando de los primeros días de septiembre, tengo una fecha que es el 4 de septiembre del 76”, continúa diciendo “yo fui detenido frente a una cancha de fútbol, en el accidente inicial de mi detención, si me hieren de dos disparos de arma de fuego, es decir en ese ínterin yo intenté, la intuición era disparar pero caí a la media cuadra, después de ahí me desmayé, cuando yo voy recuperando estoy dentro de un auto, tal es así que genero un accidente en ese marco, después llego al Hospital, me operan ya con anestesia me quedo, me despierto al otro día estaba operado … me quedó una vaga idea porque cuando se hablaba de Corrientes se hablaba del Hospital Vidal, y creo que si me dijeron o que yo asocié que era el Hospital Vidal, es decir yo estoy operado ahí, al otro día el ejército en un camión Unimog, me trasladan al Regimiento 9”. Señala que “yo estuve atado muy mal y hasta pensé que había perdido el sentido de la vida en un momento dado en esas situaciones, porque no podía entender en última instancia de que me pasara esto, estoy ahí hasta que teóricamente me sacan de terapia intensiva y me llevan no se si en una silla de ruedas o en una camilla pero me llevan al galpón y ahí estoy un tiempo, empecé a tener problemas, inclusive le dije a uno soldados que tenía problemas, pero nadie, es decir un poco la respuesta a eso fue en un momento dado que vinieron una noche y se me tiraron encima, yo hasta escuché que cortaron el frasquito y me ponen una inyección, esa inyección me produce una reacción que me deja le digo temblando, temblando, y ahí me volaban algunas preguntas, preguntándome por mi nombre de guerra, después si me dormí y al otro día me desperté y estaba temblando; me quedo casi como impresionado y en un momento dado, en una noche de vuelta como que se arriman pasos, yo estoy durmiendo y ahí es cuando yo digo que he visto un tipo rubio, yo en alguna medida reacciono, reacciono violentamente y tiro así, y ahí veo un tipo como rubio que se escurre y se va del lugar donde estaba, de ahí es un poco que asocio, cuando yo voy a la Jefatura, que ese hombre se llamaba Losito y que era chiquitito porque en realidad lo vi chiquitito, le digo las precisiones así tampoco porque era como un pantallazo, yo estaba en una situación muy difícil, la prueba en general le digo, es que cada vez que me tocaba pasar por ese tipo de experiencia del secuestro tenía ese tipo de reacciones, bueno de ahí en mas en alguna medida me llega como una pasividad, estoy un tiempo mas que no se cuanto estamos, yo creo que estoy ahí para 2 meses”. En otro pasaje da detalles de las heridas sufridas en su detención “sufrí dos disparos de arma, tengo las huellas y que permanentemente se hacen recordar, y especialmente ahora que estoy medio viejo las recuerdo mas todavía … dos heridas de bala, una tengo acá (exhibe la zona debajo de la ingle) y la otra acá (muestra la zona de la panza) -ambas en la zona izquierda de su cuerpo-”. Fue detenido por Gendarmería Nacional “hasta ahí yo no sabía, después, inclusive cuando estoy en libertad, me entero que era un oficial de Gendarmería nacional, y que la gente que se fue a detenerme era de Gendarmería, pasa que estaban en un auto que yo no me acuerdo, era un Falcon, y generalmente eran tipos vestidos de civil no estaban vestidos de verde … frente a una cancha que me dijeron era de Huracán, en la avenida Ibáñez, Teniente Ibáñez creo que es la avenida, no se si ahí queda la cancha de Huracán, o una cancha”. Sobre la asistencia médica recibida en el Regimiento 9 “si, si, lo que era el Hospital en general, yo estaba me parecía como aislado hacia allá con un enfermero”. Estuvo unos días en el Hospital Militar y fue llevado a la cuadra de detenidos “me parece que yo entré en septiembre y salí de ahí en septiembre, mi cumpleaños sería el 27, y mas o menos sería alrededor de esa fecha, habré llegado el 6, el 4 me detienen, creo que amanecí en el Hospital civil, y habré estado 20 y pico de días … estaba acostado, tenía esposas, pero sí vendas, yo tengo un trauma con las esposas. … estaba esposado así a la cama, acostado pata arriba, tenía las mangueras. … los conductos que tenía suero”. En la cuadra de detenidos no recibió atención médica “yo pedí asistencia médica, yo no me acuerdo si me dieron una cafiaspirina, el soldado que estaba, pero tengo como una nebulosa ahí, si pero yo solicitaba porque estaba mal, sentía algo como que me goteaba de las heridas en el abdomen, pero en general cuando no me jodieron mas yo superé”. No lo vio un profesional médico en el galpón “no, yo estaba vendado, creo que pudo haber sido un enfermero”.

Es llevado a la Jefatura de Policía “y me traen me llevan a la Jefatura, ahí es cuando estoy en Jefatura cuando digo que hago las asociaciones, y a partir de ahí teóricamente estaba legal, e inclusive ahí recibo visita porque mi familia se entera de que yo estaba, y recibo visita en Gendarmería inclusive ya a cara descubierta, me llevaron un auto y recibí visitas; es decir pasa un determinado tiempo, primeramente vienen y me muestran un montón de fotos, y después resulta que tras cartón me sacan, me vendan y me llevan para los fondos ahí … era parte de la policía, quienes frecuentaban ese sector, no se quienes eran, yo me acuerdo que había escaleras, una especie de escalinata, y estoy ahí, realmente ahí me trataron muy mal desde pegarme hasta cansarse, inclusive me hostigaban con una picana con electricidad, me decían “mirá lo que te va a pasar si no cantás”, básicamente el tema era siempre sobre mi nombre de guerra, siempre insistiendo sobre el nombre de guerra que yo tenía, inclusive mal me curaron, me ponían crema mañana y tarde porque tenía los hombros verdes, y vengo inclusive llego al pabellón, llegué mal, mal, vuelvo a la celda, era una celda colectiva donde estábamos todos juntos, a partir de ahí al poco tiempo vuelvo a tener visitas de vuelta”. Es llevado a la ciudad de Resistencia, Chaco “en alguna medida eso quedó así hasta que se produce el traslado a Resistencia, fue un traslado de los tantos así comunes, llegamos a Resistencia, estoy alrededor de un mes creería o una cosa así, yo creo que es en mayo, una noche vienen y me dicen ‘a judiciales’, me sacan para afuera, apenas pisé afuera ya me encapucharon y le digo, me llevaron hacia un auto y me resisto, me dan una terrible paliza, me doman, me atan de pies y manos y me tiran en un baúl de un auto, y me llevan a la Brigada de investigaciones del Chaco, y estoy ahí, en alguna medida ellos tenían claro el itinerario mío, en el que yo había andado, y sin embargo optan por la tortura para que yo diga, y si resisto, me dicen mirá “te vamos a traer a un tipo que te va a decir”, y lo traen a José Oviedo, y me dice mirá “nosotros dijimos todo así que”, y bueno está bien le dije yo, lo dijeron ustedes, a partir de ahí estoy en ese pozo emblemático, estoy no se, unos cuantos días en ese pozo, ahí empieza distinto el trato, como que venía alguno como para enchamigarse, hasta que me suben arriba por una escalera angosta arriba, a Oviedo lo levantaron antes, pero yo me quedo, paso 3 ó 4 noches en ese pozo, a partir de ahí subo arriba, el ambiente como que estaba relajado ahí, es decir los guardias generalmente cerraban la puerta de la escalera, y nosotros veíamos la televisión, entonces podíamos conversar, ellos me cuentan, ahí estaba Abel Arce hoy desaparecido, ahí estaba Furi Ayala la compañera de Pedro Morel, hoy desaparecidos los dos, y Oviedo, que es el que supuestamente me hicieron el careo donde me dice “mirá nosotros ya” ese tipo está desaparecido. Estamos no se si 15 ó un mes ahí juntos, en alguna medida yo manejaba el pasillo, porque yo estaba en el calabozo de enfrente que tenía una mirillita, entonces veo que suben, la forma de caminar es distinto ahí, suben y los sacan a tres, a Pedro Morel, a Furi Ayala y a Oviedo los sacan, y los bajan, y ahí nos quedamos dos, se queda Oviedo y me quedo yo, y ahí estuvimos no se casi 2 meses juntos, conversábamos inclusive, charlábamos, siempre desde las celdas, estábamos esposados, estábamos vendados, pero estábamos metidos en ese espacio, sin luz sin nada, sin cama sin ropa, sin ninguna pilcha de cama estábamos ahí en pleno invierno, en general no pasó de ahí, el trato de diez salvo algunos altercados que se generó entre los guardias conmigo que me castigaron que se yo por, pero de todos modos hasta ahí bien, y en un momento determinado una mañana llegan 4 tipos, muy de saco y corbata, tipos relativamente grandes, mas bien bajos de estatura todos, me sacan a mi y lo sacan a Arce, y me dicen vos te vas a ir donde estabas, no querés bañarte, y Arce le pide para ir conmigo, y entonces como nos desnudaron a los dos, yo veo que el que hacía de médico hace un gesto, Arce estaba como que le habían agarrado con una Itaka de la vuelta del cuerpo, estaba todo así, y él me dijo que lo habían torturado y tomó agua encima y se le había producido todito de circulación acá. A partir de ahí me voy a la cárcel del Chaco y Abel se queda, después en la cárcel tengo que precisarlo, me parece que fue don Canteros que me dijo “mirá Arce estaba cuando yo estuve ahí pero le decían el topo porque él ya estaba suelto”, indicaría que Arce se quedó un tiempo mas; un detalle, Arce le pide para irse conmigo y uno de ellos le dice “no, vos te vas a ir a una cárcel militar, elegí entre Magdalena o Córdoba”, me parece que al vuelo dice Córdoba pero por decir una cosa así me parece que le salió cuando ya le estaban metiendo en la celda. Así, yo salgo, vuelvo, y la información de que Arce había estado un tiempo mas, y hoy Arce indudablemente no está. Eso es lo que en alguna medida yo le digo, cuando dijimos que se iniciaba esto, que había cambiado, que podíamos investigar esto, este hombre no puede estar ausente de este Debate”. Arce le comentó que “estaba haciendo el servicio militar, era un soldado, él me contó, lo secuestraron del cuartel” Agrega en otro pasaje de su deposición “yo le conocía a Oviedo y a Arce, éramos compañeros militantes de las Ligas Agrarias”.

Describe el sitio donde estuvo detenido en el Regimiento 9 “yo estaba en un galpón, yo estaba allá en la esquina, una vez me sacan y me llevan a los baños, yo no podía caminar todavía, tenía la pierna atravesada, no podía caminar, me sacan, me dejaron allá un rato, empecé a pensar mal y me trajeron de vuelta a la celda, volví a las esposas, volví a la cama. … cuando yo veo el tipo rubio es porque tiene una puerta de mantas, si tenía muebles, si tenía mantas no se, se que la cosa era una manta porque al abrirse yo estaba tirado así, cuando la venda se me aflojaba, porque la venda siempre tenían el cuidado de tenerla ajustada, ahí es cuando podía ver yo desde ahí, inclusive yo he visto, que después como idea lo que yo tenía, había un tipo que estaba peinado como a la gomina, yo generalmente cuando entraba no miraba pero cuando se daba vuelta lo veía que era un tipo, que después las deducciones nuestras era que ese era De Marchi, porque era alto, era flaco y era peinado hacia atrás”. En el R I 9 fue torturado “en el Regimiento 9 no usaron electricidad, pero sí me golpearon, me pusieron la pichicata, eso es así. Sumado a que yo estaba mal, las heridas todavía no sellaban, y aparte el estar vendado, esposado, inclusive en un momento dado, en un intento desesperado yo hasta corto una esposa, y la respuesta a eso era dos esposas, mas atado de los pies, cuando en alguna medida le digo que en un momento yo estaba perdiendo el sentido de lo que era la vida … yo diría que estuve mas de dos meses, en septiembre me detienen, septiembre paso ahí y estoy bastante tiempo”. También pudo escuchar y observar a otros detenidos golpeados “yo escuché llantos que básicamente parecían de mujeres, ahora a que se debía, si eran de una crisis o lo que fuese no se, de todos modos le si digo que he visto un hombre, un tipo blanco grande, en un momento dado porque el soldado había abierto la cosa, para venir a vigilarme y queda abierto, en ese marco veo un tipo que estaba con las piernas levantadas, he visto que estaban muy lastimadas las piernas de un tipo grande, bien blanco de piel blanca, como que era un hombre rubio, una característica de tipo de origen gringo, inclusive se quejaba, como que estaba pidiendo algo, el soldado se da vuelta y me da la oportunidad que yo pueda verlo”.-

Estando en la Jefatura de Policía intercambiaban información los detenidos “porque cuando estábamos todos juntos empezábamos a pasar … acordarme de que estaba Miño, que estaba Achar, que estaba Merlo, estaba Chingo que no me acuerdo el apellido. … acá en Jefatura estábamos todos juntos, alcanzamos a estar 27, la novedad era cuando llegaban los grupos, llegaban grupos, nosotros toda la información íbamos cotejando. … en una sola celda”. En Jefatura de Policía no estaban vendados ni incomunicados “no, generalmente teníamos visitas, yo desde esa celda recibía visitas, me llevaban a Gendarmería a que tenga visitas”. En el Regimiento no recibió visitas.

Se le pidió que reconociera fotos “si, si, en un momento dado me mostraron así como una sarta de fotos. Lo había conocido a Rómulo Artieda no hacía mucho, y lo había conocido al que yo le llamaba el tarta, era un alemán, esas dos fotos estaban ahí, tal es así que después me corrobora Arrúa, me dice: “este vos lo conocés, este”. … se refería a Rómulo, que era el Rómulo que yo conocía”. En referencia al alemán expresa “en general el nombre no, se que el apellido hoy es Wetengen. Decirle que Artieda yo no sabía que era Artieda, después se que es Artieda”. Anteriormente en el Regimiento 9 se le había exhibido la foto de Artieda “una vez, y es ahí al lado de ese pasillo en que yo caminé hacia la tortura, ahí viene un tipo que pude verle la cara, mas bien bajo, con aspecto mas de policía que de militar, para que yo no le mire me dice así ‘si conozco a alguien’, y yo le como al pasar le digo no, no conozco a nadie, pero sí ya ahí cuando miro así al pasar, digo y era una foto típica, que inclusive no es la foto que se está conociendo de Artieda, que Arrúa me dijo “este, este es él” y yo le dije mire yo algunos conozco. … en general el tipo en general cuando ve que yo no me presto, y le digo no, no, entonces, mire en otra oportunidad que tengo una nebulosa, de un tipo que estaba sangrando, y yo creo que era en el Regimiento, así que tenía heridas y me dijo “mirá está bien muertito”, ahora me hace acordar de eso, me exhibe una foto de un tipo blanco de bigotes, y me dice “mirá a este lo tenemos bien muertito”, pero eso creo que ya era en el Regimiento; es decir era parte de las amenazas, de la presión que estaban ejerciendo sobre mi”.

De que Rómulo Artieda fue detenido se entera en la Brigada de Policía del Chaco “no es en Jefatura, cuando estamos allá en el Chaco, allá arriba, ahí me dijeron mirá cayó fulano, lo detuvieron a sultano, ta, ta, es decir cuando yo ya estoy en la Brigada del Chaco, cuando estábamos que podíamos conversar, que estábamos relajados, y él me decía que habían detenido a unas cuantas gentes … generalmente en las condiciones, que había una caído mucha gente, incluso nombraban a la gorda Lucía, que después información que la gorda anduvo por acá; en general había sido la caída de un grupo importante de gente, y en ese marco ellos me dicen que habían caído esa gente que yo conocía era Artieda y ellos, el caso de Oviedo y Arce”. Sabe que a la gorda Lucía la trajeron a Corrientes “me entero después que dijeron que la habían traído a Corrientes, asociaban justo en esa temporada ahí”.-

Recién en Jefatura de Policía puede decir que está “legalizado” “era lo lógico, si estoy vendado en un cuartel”.-

Refiere sobre Ramón Aguirre “con Ramón Aguirre estuvimos juntos, e inclusive un día llegó muy muy torturado, en esas condiciones indudablemente eso era electricidad, porque tenía marcada así mire, como que le habían atado un cable mas o menos, Ramón Aguirre vino muy muy mal, es decir todos veníamos hecho pelota de eso, en todo sentido, era físico, psíquico, porque yo le digo, a mi me costaba mucho, no podía entender que pase. … mire le digo que Ramón Aguirre vino y se sentó ahí, quedó sentado ahí, quedó sentado y ahí veo yo que estaba muy, y que no tengo ninguna duda que era corriente eléctrica, porque ese era el síntoma de la electricidad”. A Aguirre no le preguntó que le había pasado “no, era como una especie de defensa, cuando llegaba así un tipo mal, generalmente ese tema no se tocaba, cosa que me parece que fue un error, decíamos no, esperá que se recupere, después charlemos, si necesitaba agua, lo que teníamos, ofrecerle eso hasta que vaya levantando, además le digo nadie en esas condiciones era una garantía de que nos contáramos cosas, estábamos expuestos a que nos secuestren, nos saquen, así como me pasó a mi en 3 oportunidades así en ese marco, y eso indudablemente nos llevaba un poco a tener dentro de las posibilidades que teníamos, una especie de medida de no complicar mas el panorama”.

En el Regimiento 9 no recuerda que se haya registrado su detención de alguna manera, pero sí que fue visitado por personal de Gendarmería “un día viene un tipo de Gendarmería que era un suboficial, un hombre mas bien mayor ya, me hace sacar la venda, me hizo sentar en la cama, y empieza a preguntarme un poco, venía con cosas armadas por así decirlo, y en ese marco yo le dije que no estaba de acuerdo, entonces me dejó y se fue, me preguntó, me hizo un test, me caracterizaba a mi, como era yo, en ese marco después se fue y a ese tipo ya no lo vi mas, pero sí me consta que era de Gendarmería que me viene a hacer un interrogatorio, que después cuando Arrúa y un secretario que tenían en la, me hacían preguntas estaban dentro del mismo tenor así las preguntas”.-

Explica que eran y su participación en las Ligas Agrarias “una organización de carácter reivindicativo, estaba ligada al área tabacalera, el tema tabaco era un tema, se sabía que eran los productores mas chicos, de menos recursos, y se dio en el marco de todo lo que fue la región que se mueve en torno las ligas agrarias, se mueve el algodón reivindicando cosas, se mueve Misiones, se mueve Formosa, y en ese marco surgen las Ligas agrarias básicamente en torno al área tabacalera … se peleó mucho por tener las cuestiones legales, pero no, aparecía como una cosa mas a veces por trámites de tipo burocrático, y porque en el fondo reivindicaba cosas que tocaban intereses concretos, usted sabe que acá en Corrientes el carácter de tenencia de la tierra todavía es semifeudal, y en ese marco las ligas agrarias planteaba la necesidad de una reforma agraria, que dicho sea de paso a veces en las conversaciones con algunos me decían que era como una violación, plantear el tema de la reforma agraria en la provincia”. Evalúa que su detención tuvo que ver con ello “si, en general le digo que si, estaba ligado a esa actividad, yo ingreso a la militancia en general en el marco de la actividad de las ligas agrarias, bueno primero en la zona se instala el movimiento rural diocesano y en alguna medida se empieza a trabajar con el obispo de Goya que venía con nuevas ideas para el campesinado, y en alguna medida me voy sumando, pero después venía todo una movida, lo que fue los 60, con las ligas agrarias en Santa Fe, en Chaco y así, y llega a Corrientes, entonces automáticamente después de haber colaborado con el movimiento rural paso a colaborar con las Ligas Agrarias”.-

Fue condenado por un Consejo de Guerra “a mi me hicieron un Consejo de Guerra, que me condenaron a 4 años por resistencia a la autoridad supuesta … fue en el Chaco, yo ya había sido trasladado de Resistencia a La Plata, después nos traen un grupo bastante importante, no se si todo junto o por separado, porque a veces íbamos por separado. … generalmente me negué, yo siempre me negué a eso, no aceptaba, inclusive yo se los dije que era una farsa. … los defensores, tuve dos defensores de la fuerza aérea, teníamos defensores oficiales”.

Gladys Obdulia Valentini relata su detención y estadía en la Sección Corrientes de Gendarmería Nacional de este modo “mi detención se realizó por motivo de la subversión y fui detenida por Gendarmería que allanó mi domicilio, y permanecí en Gendarmería más sería por, según me dijeron después, por seguridad … a mi me detuvieron en agosto del 76, sería todo el 76 y 77 hasta que me dieron la libertad … el trato era bueno, era bueno porque nosotros, al menos yo veía todo los que estábamos al grupo nuestro ¿no? estábamos como si estuviésemos en nuestra casa, nada mas que estábamos privados de nuestra libertad, pero el trato en si era bueno. … en la forma, en el trato, estábamos todos en las mismas condiciones. … mire en ese tiempo iba y venía mucha gente detenida, estaban un tiempito y después, no era por el mismo motivo que yo estaba, era por otros motivos, pero venían, iba uno salía otro”, en otro pasaje dice “nosotros al comienzo cuando me detuvieron estuve en una piecita chica con otra persona y después nos dieron la pieza de los suboficiales, el comandante, los suboficiales iban a dormir a su casa y esa pieza de ellos nos dieron a nosotras las que estábamos detenidas. Ocupábamos la pieza de ellos. Y a los otros detenidos les llevaban el almuerzo, la cena, por medio de vianda su propia familia, yo no, lo mío fue diferente porque yo almorzaba y cenaba ahí en Gendarmería, en la cocina, a veces en la cocina y a veces en una mesa que ocupaban los varones, estábamos separados, las mujeres en un lugar y los varones en otro, pero almorzábamos todos juntos”. Dice haber estado detenida por su propia seguridad “yo estaba retenida ahí, según me había dicho el comandante, cuando hicieron toda la investigación, por seguridad, por mis hijos, por mi misma, por mi mamá y por mis hijos, eso fue todo lo que, y yo no hice más preguntas”, pero nunca preguntó de qué la cuidaban, ni tampoco su familia tenía seguridad de Gendarmería en su casa. Agrega “yo no tuve una participación así activa, me entiende, con relación a esto de la subversión, el que andaba por decirlo así mas era mi esposo y a causa de ir con los detenidos, con los familiares de los detenidos si yo me juntaba para ir a asistirle, le llevaba cosas que necesitaba, cosas íntimas, jabón, todas esas cosas para su higiene, ropa, zapatillas, todo eso y ese era el motivo por el cual yo estaba ahí, por el cual yo fui juzgada creo yo que es así, nunca pregunté si había otra cosa mas”.

Su esposo era en aquel entonces Jorge Guillermo Giles y había sido detenido antes que ella “mi esposo estaba detenido ya, en Resistencia estuvo detenido … estoy divorciada, y yo me iba verle, me juntaba con un grupo que eran familiares de los detenidos y les llevábamos las cosas que necesitaban, y yo cuando crucé, vine para este lado y me enteré que en Resistencia le habían agarrado al, no se si el ejército o la policía, a los familiares de los que estaban detenidos, y como yo estaba de este lado, a los poquitos días fue el allanamiento de Gendarmería”.-

Preguntada mas adelante reconoce ser muy lectora, pero que no leyó el libro que escribió su marido en relación a la detención que sufriera. Con respecto a su marido apunta que “se que salió de La Plata pero la fecha no … le llevé a mis hijos para que lo vean a él pero estábamos separados, no tuve diálogo con él. … fui a verlo cuando estaba en La Plata, y de ahí salió en libertad, ahí cuando fui a verle fue que nos separamos, que se cortó nuestra relación”.

Estuvieron detenidos junto a ella en Gendarmería “los que estaban cuando yo estuve, un matrimonio, Gladys Meza Herrero, Jorge Trainer, Arnaldo Gómez, Ceferina Gauna, y yo. Había otra chica, Silvia, no me acuerdo el apellido, estuvo un tiempo y después se la llevaron, creo que le trasladaron a otro lado”.-

Sobre el acusado Reynoso señala “él solía estar con su uniforme, casi siempre le vi de uniforme, algunas veces, creo que muy pocas, lo vi de civil, así de gimnasia. … él siempre venia a vernos a todos los que estábamos detenidos, a preguntarnos si necesitábamos algo, a veces venía a conversar con nosotros, y así, ese era el trato ahí dentro”. Dice no haberse enterado nunca de que algún gendarme maltratara a algún detenido, tampoco vio a Reynoso amenazar con armas, intimidar, ni incidente alguno de él con detenidos.-

Allí pudo recibir visitas “de mi mamá y de mis hijos que eran chiquitos, todos los días me podían visitar”. La testigo es catequista y recibió ayuda espiritual en el lugar “por parte del sacerdote que me casó, ahora está fallecido, yo me casé en la Santa Rosa. Y después por un grupo de personas de la iglesia católica, ahí estaba el Dr. Otto Wichman, y otras personas que no recuerdo ahora el apellido o los nombres. Y el mismo comandante también nos daba libros religiosos para leer”.-

Afirma no recordar si en aquellos tiempos se hablaba de maltratos y castigos en el Regimiento 9.

La madre de la testigo convivía con “Constantino Feu él era peluquero del ejército, 40 años”, primo hermano del Teniente Coronel Feu.-

Manifiesta que fue al Regimiento 9 “yo si me fui al Regimiento 9 una sola vez, me llevaron para reconocerle a 2 personas, y no le conocía a ninguna de las dos, no le conocía y me regresaron a Gendarmería y nunca más … me parece que era un galpón o algo así”. No sabe si había mas personas, solo vio esas dos. Esas personas estaban detenidas, y las vio de lejos y estaban vendadas.

Del momento de su detención no recuerda si tenían orden, eran de Gendarmería, estaban uniformados y la llevaron en un patrullero.

En Gendarmería recibieron la visita de Nicolaides “yo lo vi a Nicolaides. Nosotros una mañana estábamos ahí en el patio y apareció uniformado y vino directamente donde estábamos Ceferina y yo, las dos, y nos preguntó si pensábamos volver a la guerrilla, y mi compañera le dijo que no, y yo no le contesté nada porque no se, me impresioné. Esa fue la única vez que le vi y después nunca mas”. También estuvo Pietronave “si, se fue a vernos una vez, nos vio nos saludó y después no apareció mas”.-

Sobre si tuvo causa judicial abierta expresa “según tengo entendido en ese tiempo nos juzgó un Consejo de Guerra, así lo llamaban”. No se acuerda si le leyeron las pruebas y no se le designó defensor. En otro pasaje respecto al Consejo de Guerra revela “¿de que Consejo? Si, así me dijeron, pero nunca me llevaron a ningún lado, siempre estuve en Gendarmería”.

El testigo Zoilo Pérez cuanta las circunstancias de su detención “en la madrugada del 6 de julio de 1977 irrumpen en la habitación que compartía con mi padre un grupo de gente de civil, preguntando donde está el modisto, encandilan a mi padre entonces yo le digo que soy yo, inmediatamente se me saca afuera, se me venda, se me esposa la mano atrás y se me arroja aparentemente a una camioneta al lado de otros hombres, aparentemente me doy cuenta de que hacemos una especie de recorrida porque no recuerdo bien si en una o dos oportunidades mas llegamos a otro domicilio, y hay personas que caen al lado mío también, es decir que van levantando gente. Después de eso, tras una breve marcha descendemos a un lugar donde se escucha que se le está golpeando a la gente, escucho gritos de dolor, ya en ese momento a mí me ponen una especie de funda en la cabeza, me dicen ‘quedáte acá ya vamos a conversar con vos’, sigue por un determinado tiempo el castigo y demás a la demás gente, a mí el momento en que se me golpea es cuando me llevan en la camioneta cuando me levantan de mi casa, en ese momento ya no. Después de un tiempo me dicen que me acostara, me cubren, y al amanecer escucho que es el movimiento de un cuartel, para mi me era familiar porque yo había hecho el servicio militar y la tenía clara lo que es un movimiento de cuartel; me imaginé que estaba en el Regimiento 9. A eso de las 8 comienzan de vuelta a castigar a la gente, ponen fuerte la radio porque había un programa religioso en la emisora local, Enrique Chan, y el grito de ‘escuchen herejes’, era como que se le estaba pegando a la gente por no ser creyente o una cosa así; después de eso yo paso algunos días ahí, y en un momento dado me hacen sentar en la cama y me preguntan algunos datos, siempre estuve o tirado en el suelo o atado en una cama, siempre con vendas y fundas, o bolsas en la cabeza, eso dura varios días no se precisar, después se nos traslada de ese lugar, es cuando en un momento dado puedo darme cuenta que estamos saliendo del Regimiento, porque se corre un poco la venda que tenía y veo el piso, veo las inmediaciones, la salida del Regimiento, como yo soy de la ciudad la tengo bien clara; nos llevan en un celular de la Policía, cuando nos bajan en la Jefatura, en la calle Quintana, antes de hacerlo proceden a quitarnos las vendas y cambiar de lugar las esposas, es decir las manos de atrás pasan a ser esposadas las manos adelante, y bajamos en fila india, ahí puedo ver a la gente que estuvo conmigo detenida, en ese momento, bajamos en medio de mucha gente que estaba esperando cédula y demás, era como un desfile, vamos hasta la Alcaidía que hacen algunos trámites, inmediatamente nos introducen en una celda de 6 x 3 o una cosa así con doble reja que era denominada área 231. No recuerdo si fue ese mismo día o en días posteriores, a mí me vuelven a vendar y me llevan hacia los fondos de esa celda, ahí me quitan la venda, me sientan delante de un escritorio, me ponen una especie de lámpara de frente y comienzan a hacerme preguntas, después me llevan y me sacan fotos y de vuelta me introducen en la misma celda, eso dura unos 2 ó 3 meses cuando deciden ponerme supuestamente en libertad, me trasladan de nuevo al Regimiento hasta el despacho del Tte. Cnel. Pietronave que me despide, él, y desde ese momento voy a mi domicilio pero tengo que firmar una especie de asistencia en la Comisaría seccional, que comenzó siendo de 30 días para acortarse a una semana, a veces día por medio, aparentemente dependía del humor del Comisario. Eso dura un proceso hasta el año 79 en que deciden ponerme, darme libertad absoluta”.

Da las razones por las que lo detuvieron “no me preguntaron nada, lo que hacían referencia es si era cierto que yo había comprado dos revistas, ese era mi delito, haber comprado dos revistas”. Esas revistas eran “una se llamaba ‘El combatiente’ y la otra ‘Estrella roja’ … porque las preguntas que me hacían era que yo había asimilado, entre comillas, de las revistas, yo recuerdo que la revista ‘El Combatiente’ era de contenido político netamente, y la ‘Estrella roja’ era de acciones de guerra entre comillas, sobre eso hacía referencia esa persona”.-

Detalla el operativo de su detención “el domicilio exacto es el que vivo actualmente, y en una habitación contigua dormían mi hermana y mi mamá, ahí se introdujeron dos personas, en donde yo estaba con papá cerca de 4 ó 5, es decir que 6, 7 personas mas o menos; yo logro ver ahí al que comandaba porque al iluminarle a mi padre, una o dos linternas, el reflejo lo veo la cara, una persona mas bien baja, de veintitantos años año, tenía mas bien castaño, para nosotros es rubia esa gente, bigotitos, es el que pregunta ¿Quién es el modisto?, es esa persona; es decir mas o menos 7, 8 personas” y la persona que comandaba “por la manera de estar vestido, era la que estaba mas decente entre comillas, mas decentemente que el resto, el resto estaba con zapatillas, vaqueros, él estaba con un pantalón de vestir, una camisita linda, y por la voz de mando, no se olvide que yo estuve en el ejército un tiempo … la vuelvo a ver cuando me despide el Tte. Cnel. Pietronave, y antes de eso también que es el que me hace algunas preguntas, yo me doy cuenta por la voz que me hace algunas preguntas estando sentado dentro del cuartel … me despide y me dice “así que no entendiste nada”, me acuerdo bien de eso”. Posteriormente reconoce quien es la persona que lo detuvo y que la despidió “cuando le hago referencia a los demás muchachos que estaban presos conmigo, le doy la descripción y me dicen ese es el teniente o subteniente Barreiro … me lo dijo Trainer, Aguirre, Basualdo”.

Una vez en Jefatura de Policía conoce a otras personas “ahí estuvo, después nos conocemos bien, Jorge Trainer, Juan Basualdo, Moisés Belski, Manicho Aguirre, alguien llamado Pacú no me acuerdo el apellido, un tal Alegre, así varias gentes que yo antes no conocía … ahí en esa celda de 6 x 3 que compartíamos sabíamos los nombres … ahí los conocí”, y también identifica a quienes fueron detenidos en el mismo procedimiento que él “en ese momento me detienen junto al Pato Sánchez y Manicho Aguirre, en esa levantada que hacen conmigo”.

De la tortura en el Regimiento manifiesta “aparentemente la golpiza, la tortura, no se, era como si fueran en grupo, 2, 3, 4, no se decirlo, estaba vendado”. Y en Jefatura de Policía “el comentario generalizado que se hacía, lo que yo escucho sí son ruidos de tortura pero un poco alejado del lugar en que yo estaba, pienso que pudo haber sido tortura porque se escuchaban gritos y no había sonido a golpes, ahora lo que se mencionaba en Jefatura es que se le torturó mucho era al tal Artieda, a Aguirre, a Trainer, y alguien llamado Ramón Cura, que eso sí lo hicieron en una oportunidad que yo ví que lo retiran, estando en Jefatura, lo retiran hacia los fondos y al otro día vuelve como agarrotado, que le tuvimos que hacer masajes mas o menos desentumecerlo”.-

Sobre el lugar de detención en el R I 9 explica “aparentemente era una cuadra, yo venía no hace mucho de prestar servicio y me daba cuenta de que era una cuadra porque por las noches se escuchaba el murmullo al lado mío, es decir que seguramente estaban dispuestas las camas unas al lado de las otras o una cosa así”, y del baño “si, había uno que se le pedía al guardia que lo llevara a uno”.

Si bien aclara que a él personalmente nunca lo interrogaron por Rómulo Artieda “siempre se estuvo conversando de que Rómulo Artieda era el hombre que nos daba de comer estando vendados en el Regimiento, eso hacía mención Aguirre, hacía mención Trainer … estando en Jefatura, ahí recordaban de la presencia de Rómulo en el Regimiento … en ese momento lo que se preguntaban todos ellos era donde estaría Rómulo porque lo habían perdido de vista y hablaban de un tal ‘gringo’ Tomasella”.

En relación a Moisés Belski, lo describe “Moisés Belski, mas bien bajito, peladito, narigón, bigotudo” y menciona que era golpeado por su condición de judío “que a él le pegaban porque era judío todo el comentario de ahí era eso, que yo recuerdo inclusive que a Moisés Balski, en Jefatura, en una oportunidad en que sabían que iba a ser visitado por sus hijas, un día antes lo llevan hacia los fondos, y cuando lo traen, lo traen totalmente golpeado, cosa que la familia vea que estaba golpeado”.

En Jefatura de Policía recibe visita “en una sola oportunidad me visita en Jefatura mi papá”.

Al momento de detención no le exhibieron orden alguna “no, a mi no me exhiben nada, me llevan y al día siguiente mi padre salió a hacer una especie de denuncia de secuestro en todas las Comisarías de la ciudad, y el último lugar que llega es al Regimiento, que también le niegan que estoy ahí”.-

Cuando le dan la libertad, es una libertad vigilada “me designan una especie de tutor, en ese momento un oficial nuevo de policía llamado Santiago Ramírez, era el responsable de que a mi no me pasara nada, casi siempre estaba conmigo; es como si yo hubiera estado preso en mi casa”.

Miguel Ángel Miño detalla el procedimiento de su detención “se da mi detención y ese allanamiento el día 16 de noviembre del año 76, ingresan a mi casa personal del ejército y de la policía, en forma brusca, sin ningún tipo de pedido del juez nada, ni pedido de allanamiento, entran violentamente, comienzan a pegarle a mis padres, hay dos personas que le reconozco, por un lado el capitán De Marchi que daba las órdenes, quedaba totalmente claro, al ese entonces teniente 1° Losito, en la violencia y los golpes, le pegan mucho a mis padres, a mi me llevan al baño, me pegan en el baño, me sacan nuevamente al patio donde estaban mis padres, siguen los golpes; quiero aclarar que justamente ese día mi madre viene de una operación, había llegado pocas horas antes de este allanamiento y se había operado”, su madre había regresado de la operación “no le se precisar pero calculo que 17, 18 horas mas o menos, y el allanamiento yo calculo que habrá sido tipo 21, 22 horas, … por ahí me cuesta mucho recordar la forma como le pegaban a mi viejo, y hay dos hechos que hasta el día de hoy me siguen marcando, que le agarran de la cabeza a mi papá y le empiezan a pegar a mi mamá con la cabeza de mi papá, ese era el Tte. Losito el que le agarraba de la cabeza a mi papá, del pelo, y lo otro es que eran tantos los golpes que recibía mi madre que en esa casa había una columna de madera, y era como que se abrazaba de la columna de madera para que no le pegaran en la panza, bueno después a mi me sacan a la calle, me hacen recostar contra la pared y ahí veo que el procedimiento era bastante grande, en una esquina como que estaba cortado, cruzado un Unimog, y en la otra esquina había una camioneta, … luego me suben a una camioneta a mi y a mi padre, me llevan a la central de Policía pero no ingresamos, quedamos ahí en la puerta, luego nos llevan al Regimiento a mi padre y a mi, los dos juntos”.

Sobre su detención en otro pasaje de su declaración asevera “cuando estuve en el baño me pegaron con la culata de un arma, que fue lo que me hizo sangrar la cabeza, y también recibí en la frente, tenía toda la cara con sangre … cuando estuve de frente era un arma larga, parecida a una Itaka, y después tengo la impresión de que era un revólver, o pistola o algo de eso … estuve en dos lugares, cuando me llevan al baño y después me vuelven a traer, ahí me muestran como estaban la estaban pegando a mi madre, en el patio, al lado de un porche … me llevaron con una pantalón que no era mío, de uno de mis hermanos que me quedaba grande, y sin camisa, sí con zapatillas, pero no llevé nada”. Reafirma también “el capitán De Marchi como dije hoy, era el que estaba a cargo evidentemente porque daba las órdenes, el resto obedecía”

Una vez en el Regimiento “nos llevan al Regimiento; yo escucho, nosotros estábamos boca abajo con mi padre, … siento que dicen “bajá la cadena pelotudo” y siento que contestan “si mi teniente”, eso me dio una idea mas o menos de donde estábamos ubicados, seguimos y cuando bajo de la camioneta recién ahí me vendan; yo conozco el Regimiento porque estando en el Colegio secundario, en segundo año, durante todo un año hicimos educación física nosotros ahí, o sea conocía totalmente el predio, si bien en ese momento no conocía la parte interna de los galpones, el predio si lo conocía perfectamente porque hacíamos todo tipo de actividad incluso utilizando las vallas que usan los soldados para hacer sus prácticas, también nosotros las usábamos; me llevan a un lugar que en un principio yo veo que había piso de tierra, pasto, ahí me entran a pegar mucho, calculo una media hora, una hora, no se muy bien, creo que me desmayo, no se en que tiempo pero cuando despierto aparezco en una cama, una cama pelada metálica, bueno al rato uno empieza a sentir los dolores de lo que era la picana, ahí escucho las mismas voces que las que estuvieron en mi casa, el tiempo que estuve en esa situación no lo recuerdo, la verdad que no se”. Los conscriptos le dicen quienes eran sus torturadores “luego me sacan de ahí me llevan contra una pared, veo que la pared era de madera, ya el piso era diferente a donde me habían llevado al principio, me caigo y creo que dormí ahí en el suelo porque al otro día viene uno de los colimbas, y me lleva al baño y ahí pregunto a uno de los colimbas quienes me torturaron anoche, me podés decir los nombres y me lo dijeron sin ningún problema, el capitán De Marchi y el Tte. 1° Losito. Entonces en principio yo los vi en mi casa porque estaban de cara descubierta, coincidían las voces durante la tortura y después los nombres que me dan los colimbas”.-

Continúa relatando “después me cuelgan de un andamio, es decir la estructura que tenía la cuadra, las celdas eran individuales, supongo que eran individuales, estaban con una estructura de andamios y el cerramiento era de frazadas del ejército color verde, si bien uno estaba vendado por ahí tenía oportunidad de ver porque se aflojaba la venda; bueno, me cuelgan ahí, estoy 6 días, me bajaban para comer, para ir al baño, cuando yo pedía para ir al baño, y en eso tengo que reconocer a los colimbas por ahí venían me desataban, es decir me desposaban, no se como decir, y me daban la posibilidad de poder sentarme un poco, bueno eso estuve 6 días; una noche escucho a uno de los colimbas que dice “cuidado que viene el electricista”, después pregunto a quien le decían el electricista, me dicen al capitán De Marchi, porque era el encargado de manejar los cables; también escucho una noche que dicen, yo no recuerdo bien si “tráiganmelo” ó “donde está el mono”, al rato se empezaron a escuchar gritos de dolor, aclaro que no lo vi pero escucho, fundamentalmente a la noche uno no podía dormir, bueno como estuve colgado era un poco imposible dormir, pero los días que no estuve, porque evidentemente todos los operativos se hacían a la noche y uno estaba con mucha tensión, prácticamente no se podía dormir, y otro dato que supongo que sirve, el capitán De Marchi siempre andaba de civil, por que digo siempre, porque cuando me fueron a detener a mi él estaba de civil, y una de las cosas que vi, tengo entendido que de vaquero y mocasines, y a la noche en ese silencio cuando estábamos todos vendados, esposados, cuando decían “cuidado que ahí vienen” era muy notable, entraba en una patota en su gran mayoría se escuchaban los borceguíes y había uno que siempre hacía ruido como que caminaba con mocasín digamos, bueno, esa noche fue muy terrible, uno estaba totalmente tenso porque esperaba que vengan mas detenidos, que comiencen con las torturas, siempre de noche; una tarde yo pido si me pueden llevar al baño para bañarme, porque hacían varios días que no me bañaba, no me lavaba los dientes, estaba muy sucio, me dan la posibilidad de bañarme, yo lavo mi ropa interior, dos o tres días después vuelvo otra vez al baño y le pido si me puedo poner la ropa interior, y uno me dice ‘no vos ya no la vas a necesitar mas’, es como que algo estaba pasando, esa noche me sacan afuera y uno me dice “bueno, hasta acá llegaste”, obviamente lo primero que pienso es que me estaban por fusilar, digo esto con una sensación, quiero decir dos cosas, yo tuve una sensación muy, muy fea, que todavía la sigo teniendo, una era el ver el tema de mis viejos, como los maltrataron en mi casa, mi madre inclusive sigue con arresto domiciliario un par de días, había policías en mi casa, es decir uno piensa la madre es la madre para todo el mundo, para mi y para todos los que están acá, ver con la violencia con que la maltrataron cuesta ver, y de última es lo que yo sentí, cuando hacían el simulacro de fusilamiento, una sensación como de que se me viene en un par de segundos la imagen de mis viejos, de mis amigos, del colegio, del barrio, yo apreté los dientes y cerré los ojos, estaba vendado igual y después siento algunas risas y me agarran del brazo y me llevan otra vez a la cuadra; esa sensación de humillación, porque de última estaban jugando con mi vida, yo por ahí pensaba si no era conveniente que me hayan matado, porque me sentía tan impotente, pero evidentemente fue un chiste, así de sencillo, ahí no reconocí ninguna voz, no se quienes lo hicieron … hubo una noche, esto me olvidé de contarlo, me quemaron con cigarrillo en el pecho, y me quedó por un buen tiempo pero ahora estoy un poco grande de panza y se me fue todo”.-

Sobre haber estado colgado refiere “yo calculo que al otro día de que ingreso al Regimiento, y como me cuelgan, tenía vendados los ojos, supongo que hacían pasar por el andamio, no conozco nada de esposas pero por una lógica muñeca y andamio no me van a entrar así que seguramente lo colgaban o estaba colgado por algo, la verdad que no se. … mis pies no tocaban el piso. … 6 días. … decía que había momentos en que me desposaban, tenían por ahí buena actitud los colimbas, y me dejaban sentarme un rato cuando comía, cuando iba al baño, y le voy a ampliar mas, por que digo 6 días, porque yo contaba los días por los almuerzos, entonces 6 almuerzos 6 días … nos bajaban para comer, para llevarnos al baño, por ahí nos servían un mate cocido, pedía para ir al baño porque lo necesitaba, volvía, me quedaba un rato, por eso digo, el tiempo es imposible acordarme, por ahí me quedaba y me decían sentate un rato hasta que nosotros vengamos y te volvamos a colgar, hubo noches en que vinieron y me dejaron un buen rato sentado”.-

Luego del R I 9 es llevado a la Alcaldía de Policía “después me llevan a la Alcaldía, o sea el día 26 de noviembre me llevan a la Alcaldía, yo eso inclusive lo confirmo porque me dan una constancia, no se como llamarlo, donde me hacen firmar que yo estuve detenido 10 días en el Regimiento y a partir del 26 de noviembre yo paso a depender de la Jefatura, bueno yo estuve hasta febrero mas o menos del año 77 en esa Jefatura, después paso por la U 7 un par de años, me llevan a La Plata a la U 9, me vuelven a traer a Resistencia porque me iban a hacer Consejo de Guerra, no me hicieron Consejo de Guerra, y después vuelvo a La Plata definitivamente, y yo recobro mi libertad el 26 de noviembre de 1981 para pasar después a cumplir una libertad vigilada que duró mas o menos 6 meses”.

Relata el sufrimiento de su padre “Quiero contar un poco lo de mi padre, mi padre también fue detenido, lo llevaron conmigo, no se el tiempo que estuvo, salió en libertad del Regimiento y después lo vuelven a detener, él me comenta que ahí lo llevan a Gendarmería, hablaba mucho con el en ese entonces Comandante Arrúa, pero el que lo maltrataba siempre me contaba que era Reynoso, decía que, a él le costaba mucho hablar del tema, si bien hablaba lo conceptual pero no daba elementos, yo le quería sacar que me de mas cosas y el viejo se ponía muy mal, inclusive una vez que lo habían sacado, lo subieron a un vehículo y él me dice que le daban vueltas, que no sabe si o lo trajeron nuevamente a Gendarmería o fue a otro sitio, en ese sitio mi padre tiene dos paros cardíacos y contaba que evidentemente había un médico, porque escuchó que dijeron ‘traigan a un médico’ y le dio las atenciones, después mi padre recupera la libertad, a mi padre vuelvo a repetir le costaba mucho, no quería hablar del tema, pero voy a contar algo que me duele muchísimo, una vez me llama y me dice bueno mi hijo vos ya sos grande, te voy a contar que desde que yo salí la segunda vez en libertad yo quedé impotente, yo no puedo tener mas relaciones con tu madre, mi padre se dedicó un poco al alcohol también, había días que le hacía mal el alcohol, era como que se liberaba pero vuelvo a repetir, no quería hablar mucho, y mi madre también tuvo sus secuelas, empezó con todo tipo de problemas pero creo que por ahí ella superó un poco mas, yo conociéndolos a mis padres yo se lo que pueden aguantar, eran de fierro, tenían mucha fuerza, les costó mucho, incluso mi madre me cuenta algunas cosas recién al tiempo que se murió mi padre, evidentemente había algo que no podía expulsar inclusive conmigo, que yo tenía muy buena relación con él, le costaba mucho hablar del tema”.

Reflexiona sobre su experiencia personal “yo por lo que me toca pasar, yo tenía 19 años estaba terminando el Colegio secundario, cuando salgo libertad, me costó, me faltaba un año para terminar el Colegio secundario, me cortaron parte de mi juventud, nunca mas la voy a recuperar, ya mi necesidad era otra, era trabajar y pensar en una Facultad ya iba a ser imposible”.-

Preguntado sobre a quien buscaban en el allanamiento de su domicilio contesta “me entraban a preguntar por el mono. … después me entero que el mono, porque una vez vienen a mi casa familiares de la familia Vargas, y me dicen bueno nosotros nos enteramos que vos estabas en el Regimiento, y queremos saber si sabés algo del mono, y ahí me entero que era Vargas, vino la hermana, yo el dato que le aporté fue esto que contaba, que una noche yo escucho que lo nombran a él, y después que se escuchaban gritos de dolor y estas cosas … lo mismo en la tortura también me preguntaban eso, por el mono”. En referencia al “mono” Vargas -quien se encuentra desaparecido hasta la actualidad-acota “eso me manifestaron los familiares cuando fueron a mi casa, que estaba desaparecido. … cuando se enteraron que no aparecía no aparecía, por lo que ellos me decían hicieron todas las instancias judiciales para encontrarlo y nunca tuvieron respuesta … todo indica que la gente que lo pudo ver, de acuerdo a estas declaraciones, a este comentario de la familia, todos lo vieron en el Regimiento”. Otros detenidos en el R I 9 llegaron a ver al “mono” Vargas “si, me acuerdo de Chengo Almirón, también de Carlos Achar, no me acuerdo de otra persona, pero estos si me acuerdo perfectamente”. A instancias de la defensa aclara “cuando me estaban torturando las dos cosas que me preguntaban eran por un lado donde estaba el mono y por otro lado a un hermano mío, fue el día que a mi me detuvieron; posterior a eso es cuando yo escucho, o “tráiganlo al mono”, o “donde está el mono”, es lo que escuché y lo que dije anteriormente, por un lado cuando me están torturando me preguntan, pero obviamente después yo escucho que “tráiganlo al mono”, o “donde está el mono”, son diría los tiempos totalmente diferentes”.

No sabe la cantidad de gente que participó en el procedimiento de su detención pero afirma “ingresaron tanto del ejército y de la policía provincial, pero se veía mayor cantidad de la gente del ejército”.-

Sobre su conocimiento de De Marchi y Losito “cuando le pregunto al colimba quienes fueron los que me torturaron anoche, ahí me dan los nombres, o sea yo los reconozco a ellos, primero que los veo, habían dos personas que eran los que mas pegaban, los que mas maltrataban, cuando me están torturando escucho las mismas voces, y después pregunto quien es; para ampliar un poquito el dato, cuando estuve en la Alcaidía yo hablaba mucho con Carlos Achar, y me confirma por las características de estas dos personas porque él si los conocía, porque tuvo posibilidad de hablar estando detenido, los conocía físicamente, y bueno ahí me queda confirmado que esas personas con esas características físicas eran, tenían esos apellidos … inclusive yo una noche con la venda floja alcanzo a verlos a los dos y ahí también en el Regimiento De Marchi estaba de civil”. En el procedimiento de detención refiere “eran las dos personas que utilizaban la violencia y una de ellas la que comandaba el operativo, por el que daba las órdenes”, y sobre el acusado Losito “yo fundamentalmente lo identifico por el tipo de agresión para mi madre, si me dijo o no me dijo algo no me acuerdo”. Describe a De Marchi y a Losito “el capitán De Marchi era un hombre robusto, peinado a la gomina, tenía una voz muy particular que no era de esta zona, de Corrientes, el Tte. 1° Losito era una persona alta, tenía un bigotito finito, castaño sería mas bien el color del pelo”. En el Regimiento los pudo ver a ambos “si, una vez que tenía la venda floja los pude ver a los dos juntos”.En el Regimiento 9 pudo ver a otras personas “yo lo veo a una persona de apellido Cura que después me entero que es de Misiones, veo a una chica y veo a otro de apellido Molina, por que digo los apellidos, porque ellos mismos estuvieron en la Alcaidía, y ahí yo le decía yo te vi a vos, ahí uno mas o menos sabía quienes eran”. En la Jefatura de Policía estuvo con otras “Carlos Achar, Cura, Molina, Gerónimo Fernández, Chengo Almirón, Chacho Núñez, y después habían unos pibes también de Formosa, Aguilera, Francia, estaba Tomasella, bueno no me acuerdo de todos … a Orué lo vi en la Jefatura, si no me equivoco es formoseño también”. También menciona haber visto en Jefatura a Parodi Ocampo ya Mario Arqueros. Mariano Nadalich en la U 7 le comenta que estuvo detenido en el R I 9.

El testigo estuvo con su padre en el Regimiento 9 “hay una anécdota que no se si sirve para estos casos, días antes de mi detención mi padre me había comprado unas zapatillas, inclusive me acuerdo el nombre, estaban muy de onda las “Wimbledon”, por supuesto con mucho sacrificio me compró mi padre para hacer Educación Física, y una vez me llevan al baño y ahí escucho un silbido muy particular que tenía mi padre cuando yo era muy chico, cuando me llamaba para hacerle un mandado o algo, y bueno es como que me agarró todo un escalofrío, me quedé tranquilo porque evidentemente estaba mi papá ahí, cuando vuelvo a pasar paso muy despacio cosa que a ver si escuchaba algo, y ahí escucho unas palabras de mi papá, y ahí supe que estaba él conmigo, y ahí me quedé tranquilo … nunca supe cuanto tiempo estuvo, nunca quiso hablar de la cantidad de tiempo, yo apretaba, apretaba pero no había caso”. Su padre luego del silbido le dice “una cosa muy particular nuestra, yo cuando paso siento que me dice “negro, un Miño no se arrodilla jamás, tratá de ser fuerte””.

En relación a su situación legal de detención afirma “cuando yo ingreso a la Jefatura me hacen firmar una notificación sería, de los 10 días que estuve en el Regimiento y que a partir del día 26 yo estaba a disposición de la Policía … nunca llegaron a mi casa con algo que diga por que me detienen, ni por que allanaron mi casa, estuve 5 años bajo el Poder Ejecutivo Nacional, desde que estuve en las cárceles nunca vino ningún abogado, ni un juez, a decirme justamente lo que usted me pregunta por que estuve detenido, yo hice un pedido de salir del país y me la denegaron, decía hoy, estar 6 meses de libertad vigilada y tampoco jamás, ni al principio ni al final cual fue el motivo de mi detención”.-

Interrogado al respecto refiere sobre la tortura con picana eléctrica que le aplicaron “por lo general en mi caso, en los lugares mas sensibles, en la lengua, debajo del brazo, en los testículos, la sensación que uno siente, los dolores que uno siente es incontrolable, yo siempre digo, pongo el ejemplo (pone una mano sobre la palma de otra mano), si esto es el cuerpo, esto mirando boca para arriba, si uno está así se levanta, si está así es imposible que se pueda esto subir tanto, doblarse tanto por el dolor, bueno son dolores tremendos, que mas puedo decir. … cuando me despierto cuando me trasladan a ese lugar, estaba esposado de las dos piernas, del brazo, estaba totalmente mojado, desnudo completamente y mojado”.-

Sobre las secuelas de estar colgado 6 días menciona los dolores que sufría “físicamente obviamente las muñecas era lo que mas tenía ese dolor, aparte la espalda, pero una cosa muy curiosa, la planta de los pies, no se si se iba toda la sangre por ahí o como, la verdad que no se, pero me dolían mucho la espalda, las muñecas y la planta de los pies, me dolía muchísimo, me costaba caminar inclusive”. Cree que su edad contribuyó a ayudarlo “19 años si, yo era muy deportista, creo que parte de lo que pude soportar se dio esa condición física, porque remaba, jugaba al fútbol, jugaba al basket, siempre estuve en actividad física”.-

Desde su detención y en todos los interrogatorios le preguntaban “me preguntaban por el mono. … y por mi hermano también, por un hermano mío”.-

Sobre la tortura a otras personas en el Regimiento 9 explica “también estaban esposados, vendados, y su andar, todos en general los que de alguna forma fuimos torturados, mas, menos, pero en su gran mayoría uno notaba que había pasado por lo mismo por la forma de caminar, una forma muy lenta, arrastrando los pies, pero es lo único que pude ver”.

En la Alcaldía hablaban y se contaban lo que habían pasado en el R I 9 “cuando estuvimos en la Alcaldía, ahí no teníamos vendas, no teníamos esposas … yo puedo contar lo que escuchaba, yo lo que quiero es, cuento lo que a mi me pasó, pero, se hablaba de otras personas”. En relación a Achar Carlomagno “por ejemplo Carlos Achar, a él si, él estaba muy lastimado en la Alcaldía, tenía quemaduras por todo el cuerpo con cigarrillo, y él fundamentalmente hablaba de De Marchi, Losito y Barreiro, me estoy acordando de lo que decía Carlos Achar, aparentemente, no conozco su declaración, pero él hablaba mucho de estas tres personas”. De Parodi Ocampo “tengo entendido que hay un Parodi Ocampo que está desaparecido, yo estuve con el hermano del desaparecido que estuvo en la Alcaldía … todos no veníamos muy bien, estaba bastante lastimado, era una persona que no le gustaba hablar mucho, yo con él tuve muy poco diálogo … nosotros cuando nos enteramos de la masacre de Margarita Belén, no teníamos ningún tipo de información, no nos entraban los diarios, pero oh casualidad, al otro día del hecho conseguimos diarios, ahí nos enteramos de lo que fue la masacre de Margarita Belén, y no me acuerdo bien, no quiero incurrir, pero creo que ahí inclusive ya estaban algunos nombres, por que digo esto, porque cuando nosotros en febrero nos vamos a la U 7 él ya sabía que su hermano estaba desaparecido, bah, lo habían fusilado”.-

Cuando le dan la libertad siguió con controles “en principio estuve mas o menos un mes, estuve un tiempo firmando en lo que sería la Brigada, y después pasé a la Comisaría 1°; en principio eran todos los días, yo no podía salir de la provincia, y todos los días tenía que ir a firmar, me daban un horario de 8 de la mañana a 5 de la tarde, y después a medida que iba pasando el tiempo me iban estirando, después ya era cada 3 días, cada 5 días, una vez por semana. … iba a firmar nomás, inclusive la última vez que fui a firmar me dijeron ‘no vengas mas’, y quedó ahí nomás, no me dijeron nada”.-

Volvió a vivir a Corrientes “volví a vivir al Barrio Pujol, donde vivía con mis padres”. Y se encontró con el imputado De Marchi “si, yo venía por la calle Mendoza y antes de la puerta de la Iglesia San Francisco, un auto venía adelante del mío y tuve que aminorar la marcha, ahí vi a esta persona y como que me agarró, no se como explicar, sentí un cosquilleo, paré el auto, yo no se si él salía de la iglesia o estaba parado en la puerta de calle, y si ahí lo vi, y era el mismo, ahí lo reconocí”.

En el transcurso de su declaración el testigo Miño identifica positivamente a los imputados Juan Carlos De Marchi y Horacio Losito en la Sala de Debate.

La testigo Juana Inocencia Gamboa habla de su detención “a eso de las 11 de la noche, llegaron a mi casa, y el señor De Marchi bajó de la camioneta, porque yo estaba en la ventana, cerca de la ventana de mi casa porque yo tenía un kiosquito, y como ellos ya habían ido noches anteriores de madrugada, a las 3 y media de la mañana, revisaron toda mi casa y no me llevaron, y esta vez me dijo “bueno, esta vez si que no te salvás”, y ahí llegaron todos los del Regimiento, rodearon la manzana y entraron 5 personas de civil, después entraron gente uniformada, revisaron toda mi casa, totalmente todo, yo tenía los estantes eso que tenía la mercadería, bolsas de pan todo, no se lo que buscaban, algo buscaban, después el señor De Marchi me tomó del brazo y me llevó a mi dormitorio, y me hizo abrir el ropero y revisar todo, me hizo sacar los cajones, se sacó todas las ropas eso, también me pidió fotos, fotos recientes, saqué yo una caja que tenía con fotos y le di una foto, que eran de un 15 años que no hacía mucho que estuvimos, cerquita de casa nomás, y esa foto llevaron, llevo él, después siguió revisando y rompió todo el cielorraso, y eso de una parte de mi casa, pero no encontraron nada solamente me llevó a mi. … no me acuerdo de la fecha, pero pienso que era para fines de octubre … todos armados, todo con unas enormes armas, así todo.

… yo lo que identifiqué eran del ejército, si había otro no se porque tenía tanto miedo y estaba toda temblorosa y pensando en mis hijos y pensando en miles de cosas no recuerdo … el señor De Marchi, él era el único que estaba conmigo, los otros estaban revisando toda la casa, él era el único que estaba conmigo, no había otro. … yo tenía un kiosco, y estaba en la ventana de mi casa, porque hacía un momentito que estuvo un nenito a comprar unas cositas y entonces, yo me quedé ahí, y ahí llegaron todos de golpe, fue como una ráfaga y llegaron todos”. Es llevada en una camioneta particular “en una camioneta particular porque la que entró primero era en una camioneta particular, y yo miro porque casi nunca entraban así, autos lindos así, todos brillosos, en ese lugar y en esa época, y me llamó la atención, y cuando abro un poquito así, miro así veo todas las camionetas del Regimiento y todos los soldados allí. … era una camioneta roja, para mi que era roja y era de civil”. No fue notificada por escrito de su detención “no, no, así nomás este porque a mi me dijo cuando estábamos ahí en mi dormitorio en casa, “alistá tu ropa, buscá un bolsito, porque vos te vas, te vas presa, y donde le vas a dejar a tus hijos”, yo le dije en la casa de una vecina y ahí él como burlándose me dijo “llevá abrigo por que vas al sur”, ¿como? le dije yo, y allí se sonrió, se sonrieron todos, después le llevamos a mis hijos a la casa del vecino, tenía que llevarle las camitas de ellos, y los soldados se encargaron de llevar las camas, llevaron allá a la casa de la señora que no tenía nada que ver, y donde tenía que dejar nada mas que los chicos, todos prepotentes y le hicieron poner contra la pared a la señora”.-

Luego de su detención continuaron su raid de detención “primero fuimos al barrio San Marcos, a la casa de una señora, me bajaron, me hicieron sentar en un sofá que tenía la señora y revisaron toda la casa, tengo entendido que le llevaron a la señora también … de ahí nos fuimos a otro lugar, viajamos bastante, allanaron una casa, llegaron a una casa que a mi no me bajaron, quedé nomás, y ahí sacaron, le llevaron a un chico joven que la señora, una señora ya de edad les dijo “y donde lo llevan”, y le dijeron “ya va a tener muy pronto novedades, quédese tranquila”, y de ahí ya nos fuimos al Regimiento pero en el camino me vendaron a mi, yo vi por debajo de la venda que era el Regimiento”. Luego de estos procedimientos recién es vendada, la llevaban en la cabina de la camioneta “en el medio del chofer y de la otra persona que iba, que era el señor De Marchi”.-

Fue llevada detenida al R I 9 “yo veo por debajo de la venda y conocía el regimiento, vi el portón y eso”, si bien no supo con exactitud el lugar dentro del Regimiento “y ahí ya no veo porque estaba vendada pero si, llegamos un momento en que nos íbamos y me dijo “cuidado que hay una escalerita acá”, me tomó del brazo y como me levantó un poquito. … nunca me esposaron, en ningún momento, solamente me vendaron, y de allí me sentaron en un sillón que había por ahí y estuve un ratito, y después vinieron y me buscaron otra vez, me tomaron del brazo y me llevaron, me mostraron dos personas que estaban tiradas en el piso, parece ser que estaban atadas no me acuerdo, estaban tapados y los destaparon y eran Fernando Piérola y su esposa, le conocés me dijo y le iba a decir bien fuerte la gorda y el flaco, entonces me tapa la boca, y me dice “no, no hables fuerte, aquí no se habla fuerte, tenés que hablar despacito. … yo los conocía porque ellos andaban por mi casa, nos conocíamos. … nos conocíamos por que éramos amigos, éramos conocidos, porque éramos de la juventud peronista. … después a mi me colocaron en una piecita y me quitaron al venda, y yo curioseaba, estaba solita, subí arriba de la cama y había una rendija así larguita, y subí ahí y miré, era largo el pasillo y había mucha gente joven que estaban ahí, y entre ellos estaba Fernando. … a nadie de los que estaban ahí los reconocía, estaban todos estropeados, los labios de ellos resecos, así todos y con vendas. … no vi ninguna mujer, vi varones nomás, pero porque no veía todo, yo se que había mas de aquel lado, pero yo vi una parte, donde alcanzaba a ver. … y a los que yo les conocía y que yo los vi allí, eran a Núñez Chacho y Almirón, y a esos nomás porque vi a mucha gente pero no le conocía yo”. Sobre el estado físico de Fernando Piérola manifiesta “yo le vi muy deteriorado, estaba vendado, tenia los tobillos hundidos, parece que era las esposas o una correa, yo vi que le salía una sangre con una agüita, parece así, que le corría así para abajo y él hacía gimnasia así con su pie, y también en la muñeca también tenía, y a mi me dio la impresión, pero eso no puedo decir si era así, pero él tenía muy linda dentadura, y parece ser que no tenía ningún diente, porque él pedía a gritos pan, y él agarraba un pedazo de pan y lo ablandaba así en la boca, no masticaba, por eso yo digo que él no tenia la dentadura”. Allí dentro fue interrogada “me preguntaron cosas, así. … me preguntaron si yo le conocía a Fernando y a la esposa, y a quien mas, y quienes eran los que frecuentaban mi casa, y esas cosas, y si me trajeron cosas y yo tenía cosas, incluso esa noche cuando fueron a mi casa, mis hijos estaban acostados y le preguntaron a ellos “donde están las cajas que esos señores le traían a tu mamá”, y nunca nadie me trajo nada, y se agacharon y miraron debajo de la cama y todo eso, buscaban cosas, los chicos temblaban como una hoja, estaban muy asustados”. Sobre el mobiliario del lugar afirma “de eso estaba encargado el señor Álvarez, tenia un cuadernito, que anotaba todo, había mesas sillas, cositas así, esos placarcitos que venden en la calle habían muchos de esos, y había guitarras. … yo conversaba con el señor Álvarez, porque el señor Álvarez era muy bueno, y yo le dije en una oportunidad si esos muebles son de los detenidos, y el me dijo que si, y usted lleva todo anotado, le dije, porque él tenia un cuadernito y la birome en la mano, y si, me dijo él, así me dijo, y si”. Señala el tiempo que estuvo en el R I 9 “y yo creería, no tengo fija la fecha, pero pienso que un mes”.

No recibió maltrato en el Regimiento salvo en una oportunidad “bastante bueno, a mi no me hicieron nada, no me maltrataron, lo único que cuando yo todavía estaba en el sillón, antes de llevarme a la piecita esa, el único maltrato que tuve, que me acuerde, era que, yo estaba sentada y yo vi por debajo de la venda que le trajeron a un chico, muy maltratado, se quejaba y lo tiraron allí, y al ver por debajo de la venda parece que yo hice así (gesticula mostrando un gesto de terror o de temor) al ver eso, y ahí se dieron cuenta que yo veía y uno dijo “esa está mirando”, y vino uno y me hundió los dedos por arriba de la venda lo que me provoco dolor por varias horas, a la noche yo hacía así y sentía el dolor acá (muestra la zona de los párpados superiores) al cerrar los ojos, y vino un soldado y me ató fuerte la venda, y despacito me dijo al oído “no quieras mirar”, eso es lo que yo me acuerdo, como mal trato que tuve”.-

Eran custodiados por soldados santiagueños “los que nos cuidaban a nosotros continuamente eran los soldados, que yo se que eran soldados de Santiago del Estero, y la gente así, parece que no estaban, venían a la noche, a eso de las tres y media de la mañana se abría una puerta ahí que hacia un ruido muy fuerte muy feo, se abría la puerta esa y se escuchaba que entraban la gente, y ellos siempre estaban de civil y con mocasines, y se escuchaba yo tengo ese recuerdo hasta ahora, del ruido de los mocasines en el piso, y se escuchaba que traían gente, y que la gente gemía, por lo general eran las chicas las que gemían y lloraban, los muchachos casi no, como que eran mas fuertes”. Expresa que no había personal femenino en el lugar de detención.-

Dentro del Regimiento 9 volvió a ver al acusado De Marchi “si siempre le veía, le veía a este señor bien lindo, bien presentable, pero yo nunca supe quien era, el nombre no sabía”. Explica como reconstruye la identidad de De Marchi “porque después le vi en una revista o un diarito así en Mercedes, porque yo soy mercedeña, y en una oportunidad que me fui a la fiesta de la Rural y ahí le vi en esa revista, y miré y remiré, y después le dije a mi mamá “este señor era el que me llevó detenida a mi”, y allí estaba el nombre, y después lo veía siempre por la calle, en Junín, incluso en la Sociedad Rural, en Mercedes, que se hacen muy lindas fiestas en mi pueblo, y lo veía al señor, pero nunca lo saludé, nunca me acerqué ni nada, siempre yo lo miraba”.-

Reconoce otras militares del R I 9 “había también un señor de apellido Cárdenas, que ya falleció, a ese señor yo le conocía porque vivía cerca de mi casa, y al que lo conocí allí en el ejército era al señor Álvarez, también fallecido, era el que me atendía siempre porque yo salí con libertad vigilada, y él siempre me atendía cuando yo iba a firmar, todos los meses. … en el Comando nos dieron la libertad, ahí en el Comando a mi me sacaron del Pelletier a la tarde solita, y me llevaron allí en el Comando en una sala, y había mucha gente que estaba por salir en libertad … en el acta de libertad decía que me tenía que presentar en el Regimiento o en una Comisaría que sea mas próxima a mi domicilio, y yo preferí el Regimiento como ahí ya me conocían, porque yo tenía temor de que me pregunten cosas y así, entonces siempre me iba al Regimiento, y después un día el señor Álvarez me dijo no venga mas, dejá nomás ya”.

Del Regimiento es llevada al Instituto Pelletier “yo estuve mas o menos un mes en el Regimiento, de ahí del Regimiento me pasaron al Pelletier, y ahí hice toda mi detención en el Pelletier. … y si yo estuve un mes en el Regimiento estuve siete meses, porque en total estuve ocho meses detenida”.

En el Pelletier estuvo con otras personas detenidas “estaba la señora de Repetto, Lilian Losada, una chica Teresita Fernández, y una señora que estaba embarazada, que después dio a luz estando allí, los del Regimiento la vinieron a buscar cuando ella estuvo con trabajo de parto, y tuvo el bebé y cuando tuvo los trajeron a los dos. … Gladis, creo que era Hanke el apellido, o algo así. no se bien si era Hanke pero algo así”. Estando en el Pelletier la convocaron para un reconocimiento “una sola vez me llamaron a mi para reconocer unas fotos que eran de gente de Posadas, y yo no le conocía a ninguno, esa fue la única vez. … ellos me dijeron, que esa gente eran de Posadas. … una gente del ejército, pero a ninguno yo no le conocía, encima yo tenía mucho miedo y no sabía para que ellos me llamaron, me fui con mucho miedo”.

En el Instituto Pelletier tuvo visita de sus hijos por primera vez “no, no se quien les llevó, yo pienso que fue una visitadora social, no me acuerdo, lo único que me acuerdo y que tengo grabado, pobrecito es que a mi hijito lo vi apoyado contra la pared y el mas chiquitito lloraba, eso es todo, las otras cosas no me acuerdo, ni quería saber ni nada, lo único que quería era ver a mis hijos”

Gladis Leonor Hanke rememora que fue detenida en la ciudad de Bella Vista “yo fui detenida el 19 de septiembre de 1976, estaba en Bella Vista en la casa de mi madre, estaba embarazada y a la madrugada de ese día, era domingo, golpean, hay fuertes golpes en la puerta, en las ventanas, y pedían que abriéramos, por supuesto nos despertamos sobresaltados y mi madre abrió la puerta y entraron militares, de la policía, el militar que comandaba el operativo hizo algunas preguntas, nos preguntó quienes vivían ahí, y después se retiraron, eso habrá sido a eso de las 4 de la mañana, una hora después mas o menos regresan de nuevo, y este militar que después supe era el Teniente Losito trae unas fotos recién reveladas, y esta yo ahí, había sido una reunión del Partido Auténtico que se había hecho en octubre del año 75 en Bella Vista en un comedor que estaba sobre la ruta, creo que se llamaba “El Rancho” o algo así, y bueno yo estaba allí, estaba leyendo unas palabras, y me dice “oradora, por que estás allí”, hicieron algunas preguntas sobre que estábamos haciendo, yo le dije que era una reunión para formar esta agrupación política y ahí ordenan el allanamiento, revisaron todo, creo que la casa estaba llena de soldados y policías por todos lados, revisaron todos los muebles, todo lo que había en la casa y creo que a pedido de mi madre se labra un acta de allanamiento, y me dejan detenida en la casa de mi madre, allí estaba también una amiga de Goya, había sido compañera mía en el Profesorado en el Instituto “Estrada”, yo me había recibido de profesora allí, Mabel Fernández, y bueno yo había tenido mi militancia política en Goya, en la Juventud Peronista, mi marido Dardo Fernández era de Goya también pero en ese momento no estaba en la casa de mi madre, nos dejaron todo el día con una custodia policial, nadie podía entrar ni salir del domicilio, y a la noche vinieron a interrogarnos, el que me interrogaba era el Teniente Losito, las preguntas sobre a quienes conocía, las actividades políticas, realmente esto todo me cuesta volver a rememorar, es muy duro realmente, nunca imaginé que por militar políticamente podía pasar todo esto, esta incertidumbre sobre que podía pasar la viví realmente durante todo el tiempo que estuve detenida que fueron un año y tres meses, también dos años de libertad vigilada, esa noche el domingo 19 de septiembre, mi amiga que pudo comunicarse con sus familiares, no nos dejaban hablar por teléfono tampoco por supuesto, pero permitieron que se comunique con sus familiares y la vinieron a buscar”. Es detenida primeramente en la Comisaría de Bella Vista “a mi me tuvieron un día mas en la casa de mi madre y el lunes a la noche me llevaron a la Comisaría de Bella Vista, ahí me vendaron y estuve 4 días vendada, yo estaba embarazada de 5 meses, no sabía que podía pasar, sentía movimiento que entraban y salían, al parecer llevaban gente, después cuando salí en libertad supe que eran gente del barrio donde habíamos trabajado con mi marido, y ahí también yo pedí que me viera un médico, yo lo que mas temía era por mi embarazo si es que me llegaban a torturar, me vio el Dr. Melgar era de Bella Vista, estuve 15 días allí, allí me enteré que el operativo que estaban haciendo en Bella Vista era el operativo toba, de acción cívica le decían, incluso al finalizar ese operativo a los 15 días mas o menos entraron a la Comisaría, al lugar en el que yo estaba, alguien que se identificó como el Mayor Claro, y Nicolaides, después me enteré que había estado en el periódico de Bella Vista “La Huella”, donde un tío mío era el que editaba ese periódico y al parecer había hablado con él, es decir fueron a publicar lo que habían hecho, y entonces al parecer tenía datos de que yo había estudiado en el Colegio de hermanas, era abanderada y me dice “como usted siendo abanderada y demás como está metida en esto”, no se a que se refería con esto, como digo nunca pensé que militar políticamente trabajar en los barrios humildes sea un delito; y Nicolaides gritaba, decía que iba a pasar a degüello a los montoneros, gritaba muy fuera de sí, y después hicieron el acto de cierre del operativo y yo escuchaba desde el patio de la Comisaría que está frente a la plaza, y decían que no habían encontrado ningún subversivo en Bella Vista y felicitaban al pueblo; bueno, después todo un silencio, creo que estuve unos días mas hasta que una siesta va un policía, el oficial Avalos que lo conocía, y me dice “te vamos a llevar a Corrientes, a vos te cantaron”, yo pedí poder comunicarme con mi familia que me llevaran alguna ropa, al rato esa tarde me traen en un auto a Corrientes, creo que eran dos o tres, a uno de ellos que después los conocí en Goya era el Comisario Maidana”.-

Fue traída a Corrientes al Regimiento 9 de Infantería “Al llegar a Corrientes me llevaron al Regimiento, ubico el lugar porque está cerca del puente, venía sin vendas, venía como veníamos en auto, incluso el control policial pasamos sin problemas, y ahí me recibió también el Teniente Losito y me dice a tu amiga de Goya la estamos siguiendo, después supe que fue detenida también; de ahí me hacen entrar a un lugar, creo que era un galpón, y me hacen entrar a una piecita, pero antes de eso me tapan la cara y le piden a alguien que me reconozca, habían frazadas algo así, no se, unos compartimentos que estaban frente a la pieza, al parecer la respuesta de ese alguien fue afirmativa, le preguntaron esta es y ahí me hicieron entrar a la pieza y me dejaron, había una cama, una mesita, una silla, daba la impresión de que alguien había estado allí en esa cama hacía poco tiempo, estaba todo muy sucio, allí estuve sola, oía solamente los ruidos, los que me custodiaban eran soldados conscriptos, si quería ir al baño tenía que pedir que me acompañen, creo que el baño quedaba a la vuelta de la pieza, las piletas, no había lugar adonde bañarse, una vez escuché la voz de una chica que se quejaba porque al parecer se estaba bañando algo y la miraban no se, los que cuidaban, realmente las condiciones eran muy duras, en cualquier momento podían abrir la puerta, mirar, preguntar, el que siempre me preguntaba cosas era Losito, también un día fue el capellán después supe creo que era de apellido Luchetti, me entregó un Evangelio, después otra vez alguien que después lo vi en Goya como el Comte. Arrúa de Gendarmería, me dijo que tenía que agradecer las condiciones en que estaba porque los que los subversivos tenían en las cárceles del pueblo no estaban en esas condiciones, todos comentarios que hacían como que yo tenía algo que ver con esa situación. Ahí estuve habrán sido unos 15 días hasta que una mañana me sacan y sin decir ni para que como siempre me llevan, me ponen en el asiento de atrás de un auto, creo que me tapan con un saco o con algo, me dicen que me tire en el asiento y me llevan a otro lugar”. Señala que el Comte. Arrúa de Gendarmería la vio estando detenida en el R I 9. No recibió maltrato estando en el Regimiento “eran maltratos verbales, digamos torturas físicas no tuve, pero era una situación de maltrato verbal, las condiciones físicas y la inseguridad de no saber que pasaría … una vez Losito trató de manosearme pero creo que fue mas como una forma de mostrarme un tipo de humillación”.

Es llevada mas tarde a la Delegación de la Policía Federal “me hacen entrar, después supe que era la Policía Federal, y allí me dejan en una celda, un calabozo, sola también, allí lo que mas entré a sentir mucho temor, creí que me iban a dejar morir porque no me daban de comer, una noche un guardia que era un señor mayor me preguntó que necesitaba y le dije que no había comido, creo que de su dinero me compró una hamburguesa y me pasó, otro día me pasaron una olla con polenta, me dijeron que era de la Jefatura porque allí no estaba previsto que hubiera comida para alguien que estuviera detenido, estaba todo el día aislada, si necesitaba ir al baño tenía que golpear las manos y venía alguien a llevarme al baño, y lo que escuchaba el griterío eran las campanadas, y era la iglesia de la Merced, eso es lo que supe después, una mañana me dijeron que venía mi madre a verme, me llevaron adelante y la pude ver 10 minutos con el guardia adelante, le manifesté que allí estaba en esa situación, que pidieran que me sacaran de allí, después me enteré cuando salí todo lo que mi madre hizo para saber de mi paradero, creo que hasta pasó la noche en la vereda del Regimiento hasta tener noticias mías, creo que esa noche me llevaron al Pelletier, al llegar ahí la sacaban a Judit Casco, yo la había conocido en Goya”.

El siguiente lugar de detención fue el Instituto Pelletier “En el Pelletier tuvimos un ambiente mejor, por lo menos estábamos tratados como seres humanos, lo que sí por supuesto allí me enteraba por las presas comunes que ellas tenían abogado, yo no tenía, ni tampoco creo que teníamos posibilidades de tener a nadie que nos defendiera, esto creo que fue a fines de octubre del 76, allí estaba compartiendo el pabellón con las presas comunes”. Estuvo con otras detenidas ‘políticas’ “y en la primera semana mas o menos de diciembre las llevaron a otras 4 detenidas, primero Juana Gamboa que también había estado detenida en el Regimiento 9, después a Martha Álvarez de Repetto, era de Corrientes, Lilian Lossada que era de Paso de los Libres y Teresita Fernández de Formosa”.-

Escuchó comentarios sobre Juan Ramón Vargas “Esto después conversando por supuesto cada una contaba lo que había pasado, uno de los comentarios que me llama la atención fue sobre Juan Ramón Vargas, que comentaban que había estado en el Regimiento 9, que lo habían sacado al parecer en esos días, como que había estado muy maltratado, a Juan Ramón lo conocía de Goya, un chico que estudiaba en Goya, yo había estudiado allí el Profesorado, había estado allí también en la Juventud Peronista así que lo conocía, y su novia que le decían ‘la flaca’, después supe que se llamaba Dorita Noriega que yo no la conocía, la habían torturado mucho, le habían llegado a introducir un palo en la vagina, tenía un embarazo de pocos meses y tenía una gran infección, literalmente es muy duro decirlo pero decían que se había estado pudriendo; realmente era muy duro saber que era verdad todo esto”.

A pesar de estar cursando un embarazo de 5 meses recién en el Pelletier recibió atención médica “yo pedí que me viera un médico, pedí porque no me sentía bien, pero no, asistencia no, hasta el momento que estuve en el Pelletier y allí podía tener algún médico”.-

Prosigue con su relato de su paso por el Instituto Pelletier “yo de mi marido Dardo Fernández no había tenido mas noticias, y llegó la navidad, y acá quiero citar a alguien que tenía contacto con los familiares, el Teniente Karlsson, era por ahí, hacía al parecer los familiares tenían que entrevistarse con él si querían algún permiso o alguna cosa, tal es así que Martha Alvarez tenía 4 nenas, y como en el Pelletier se podían hacer algunos regalitos, les preparó algunos regalos con peluches y se los entregó a él para que se los hiciera llegar, después nos enteramos porque la madre se lo contó que al parecer le había llevado a la propia casa”.-

Hanke tuvo su hijo estando detenida “llegó el mes de enero y yo tenía mi fecha probable de parto para el mes de enero, y las hermanas estaban atentas porque no querían que me tomara el parto ahí en el Pelletier, entonces se fueron a mediados de enero mas o menos, el Teniente Karlsson fue un día y en una camioneta no se si era del Regimiento, me llevan no se si era un Sanatorio privado a hacer una radiografía para ver como estaba el embarazo, al parecer estaba normal, pero ahí entramos como si yo no fuera una detenida. Me devolvieron al Pelletier y el día 29 de enero empecé con los síntomas de la proximidad del parto, y ahí avisaron al Regimiento 9, y me buscaron, creo que era una ambulancia o algo así, íbamos seguidos por camiones con soldados, después supe que estaba rodeado todo, era la maternidad nacional, me internaron y tenía un soldado en la pieza custodiando, esto me mortificaba mucho, yo ya estaba con los dolores de parto hasta que, fue un día entero mas o menos, después vino una médica y me revisó, le pedí que por favor sacaran al soldado de la pieza, lo sacaron después, y a la una de la mañana me llevaron a la sala de partos, era el 31 de enero, allí el Dr. Argañaraz creo que fue el que atendió el parto, había por lo menos otra parturienta, y ahí nació mi hijo Juan Carlos. Mi madre había llegado porque estaba atenta a la fecha de parto, la dejaron después estar conmigo en la pieza, y no se si un día o dos después me llevaron al Hospital Militar y allí estuve dos o tres días con mi hijo hasta que me llevaron de nuevo al Pelletier”.-

Continuó detenida en el Pelletier “En el Pelletier estaba en el pabellón de las madres, repito en el Pelletier las condiciones físicas eran buenas, lo que si el régimen de las que éramos presas digamos que estábamos a cargo de los militares era de muy poca comunicación con los familiares, teníamos de vez en cuando alguna visita si los familiares hacían las gestiones, tenían que hacer muchas gestiones y eran 10 ó 15 minutos con alguien delante, no podíamos tener ninguna conversación privada; y allí estuve hasta el 14 de septiembre del 76, esa noche antes habían venido y nos tomaron las huellas digitales no sabíamos para que, Juana Gamboa había salido en libertad unos días antes y estábamos Martha Álvarez, Lilian Lossada, Teresita Fernández y yo”.

Es llevada al penal de Devoto, pero le hicieron dejar su hijo en el Instituto Pelletier “esa mañana del 14 de septiembre, sin previo aviso, estábamos desayunando y nos dijeron que nos preparemos porque nos llevaban, preguntamos adonde y nos dijeron que parecía que era Devoto, yo preguntaba que iba a hacer con mi hijo, y me dijo la Superiora que lo dejara porque no sabía en que condiciones podía estar allá, y que tal vez no me podía aceptar, finalmente tuve que dejarlo, después supe que estuvo 3 días allí hasta que le avisaron a mis familiares, lo buscaron mi madre y mi hermano, otra cosa que quiero recordar es que, bueno, no se si tuve la suerte mi madre hizo muchas gestiones para que Juan Carlos fuera anotado en el Registro Civil, entonces un día fue el Teniente Karlsson con una funcionaria del Registro Civil y lo registraron mientras estuvimos en el Pelletier, porque se sabía de comentarios que por ahí los chicos se perdían, este era mi mayor miedo; lo llevaron a la casa de mi madre, y a nosotras nos llevaron a Devoto, nos llevaron al aeropuerto de Cambá Punta, estaba lleno de soldados, estaban con armas apuntando, estaban tirados al suelo, nos llevaron hasta el avión y al subir al avión siento una mano en el cuello que me baja la cabeza, de allí ya no vi mas nada, siento que me esposan con alguien, nos tiran en un asiento y empezábamos a sentir que éramos un objeto, y en ese viaje sentía voces, voces de mujeres sobre todo, por allí decían que nos iban a tirar al Río de la Plata, al parecer el avión aterrizó en otros lugares, después al llegar nos van tirando en las celdas de lo que parece un camión celular, y ahí veo cuando puedo mirar que la que estaba esposada conmigo era Martha Alvarez, todo metálico era, algo así como unas celdas, un espacio muy chico, no sabíamos donde nos llevaban en realidad, podía ser a cualquier lado, miro por la mirilla y veo un cartel que decía El Palomar, y finalmente llegamos a Devoto, recuerdo el sonido de las rejas, nos pusieron a todas en un lugar que le dicen ‘la Capilla’, nos desnudaron, nos requisaron, nos iban sacando fotos de a dos, con la que me sacan una foto es con Ester Berdini que era también una detenida que era de Goya, después cuando nos llevan al Pabellón ahí vimos que éramos 21 mujeres, y nos habían llevado de Corrientes, de Resistencia y de Misiones; allí encontré a una chica conocida de Goya, a Milagros Palacios, cada una contó lo que le había pasado, Milagros había sido muy torturada, incluso le habían echado agua hirviendo en la vagina, después estuvo internada, realmente los relatos eran muy duros. En Devoto el régimen era con una hora de recreo diario, en el pabellón donde estábamos todas juntas, pero después de una requisa que tuvimos nos pasaron a celdas de a 4, en estas celdas teníamos que compartir todo, incluso nuestras necesidades porque había una letrina en la celda, y salíamos una hora de recreo también; después otra vez, nunca sabíamos por que razón, fuimos otra vez a pabellones. Allí el 24 de diciembre a la mañana siempre iban a, no se, sería después de las 6 de la mañana, no teníamos relojes, calculábamos la hora por el sol, se acerca una celadora y dice mi nombre y me dijo que salía en libertad, por supuesto esto tampoco era algo que me causara así una alegría por sí, sino lo que pensaba era si realmente era la libertad, unos días antes habían estado militares de la VII Brigada y nos habían entrevistado a todas las que estábamos de esta zona del NEA, y allí me preguntaron por que estaba detenida, yo les decía que nunca me habían acusado por algo en especial, me preguntaron por mi marido, por supuesto no sabía nada, no tenía ninguna noticia, pero ahí alguien hizo un comentario como que fue uno que había caído, así que evidentemente después me enteré que ese día habían dado libertad a varias detenidas y varios detenidos del segundo Cuerpo, ya que nos llevaron en un colectivo del ejército hasta Rosario al Segundo Cuerpo, y allí el Gral. Galtieri nos despidió, tenía un vaso de whisky en la mano nos dijo que fuéramos buenas madres, buenas esposas, buenas hermanas, pero ya nadie tenía su familia completa, ya que en ese colectivo entre las que nos dieron la libertad ese día la conocí a Juanita Vetanil, la madre del que fue diputado Vetanil que lo conocíamos públicamente y que su familia al ser detenida habían muerto varios, así que la familia prácticamente la teníamos destruida … a la nochecita me llevan a la Terminal y allí me dieron un pasaje para el colectivo de La Internacional en esa época, era la empresa que hacía viajes hasta Resistencia, así que pasé la nochebuena en ese viaje, siempre tenía el temor de que no llegara a mi casa. Cuando llegué a Resistencia esa mañana bien temprano, fui a la Catedral que estaba ahí cerca, fui a misa y después fui hasta el obispado a pedir si me podían ayudar ya que no tenía nada de dinero para llegar a la casa de mi mamá, ahí me ayudaron, fui a la Terminal y creo que llegué pasado el mediodía a Bella Vista. Allí la alegría de reencontrarnos, pero mi hijo no me conocía, mi hijo no quería venir conmigo, se prendía de mi hermana”.-

Sobre la identidad del imputado Losito “eso se comentó, también lo sabía mi madre, además ese fue un operativo público, como dije fue un operativo de acción cívica, esto se sabía, lo vi cara a cara”. La testigo requerida al efecto identifica positivamente a Horacio Losito en la Sala de Debates.

Al momento de su detención no le fue exhibida orden ninguna “lo que dijeron es que quedaba a disposición del ejército, del área 231”. Nunca tuvo constancia por escrito de las razones de su detención por escrito.-

Remarca la situación de indefensión en que estaba, en la Comisaría de Bella Vista y en el Regimiento 9 “estas condiciones se prestaban a que estuviéramos en una situación de indefensión, porque una vez en Bella Vista, no se, un policía o alguien trató de meterse conmigo a la cama, era algo realmente muy duro, no había como defenderse, pero por suerte pude convencerlo de que esto no podía ser; también en el Regimiento un soldado trató de, cuando le dije “no ves que estoy embarazada” me dijo “y bueno, entonces menos problema””.

Cuando declara Mario Augusto Arqueros nos da la fecha y circunstancias de su detención “el 17 de noviembre de 1976, en la Facultad de Medicina, en el anexo de la Facultad de Medicina que está por la calle Cabral, yo estaba preparando una materia para rendir al otro día, un parcial de Anatomía Patológica, cuando veo que me llaman desde la puerta, gente que estaba de guardapolvo, a uno de ellos me pareció reconocerlo porque días anteriores yo estuve gestionando una ayudantía a una cátedra, de la cual este parecido era también ayudante de cátedra, pensé que era él, cuando salgo a la puerta veo que no es él, después me enteré que esa persona era Barreiro, me agarra de un brazo y me dice que quería hablar un ratito conmigo, cuando me doy cuenta de la situación quiero entrar nuevamente al curso para avisar a alguien que me llevaban o que querían hablar conmigo, no lo permite, y me muestra un arma que tenía en el bolsillo del guardapolvo, ya saliendo de la Facultad hacia la calle Cabral veo que por la calle Brasil hay un Unimog, no se si eran soldados o gendarmes los que estaban, y llegando a la calle Cabral me suben a un Ford Falcon verde, modelo 65, 66, por los faros redondos, me sientan en el medio de dos personas, alguien que conducía y un cuarto acompañante, en el transcurso que arranca el Falcon y me van preguntando los datos personales, mediante golpes me llevan hasta Gendarmería por la calle San Lorenzo, me meten en un garage, todo esto sin vendas ni esposas, me meten en un garage me dejan dentro de un Renault 4 L ó 4 con custodia de un gendarme, un suboficial gendarme, hasta ese momento yo no tenía ni vendas ni esposas”.

Es llevado al Regimiento 9 de Infantería donde es duramente tratado “hasta que se hace la noche, ahí me vienen a buscar, ahí si me vendan con un trapo de piso, me meten en el mismo Falcon agachado, en el asiento trasero y me llevan al Regimiento, era de noche, llego al Regimiento y entro por un costado por la Av. 3 de Abril, cuando me bajan del Falcon hay un suboficial que se identifica que es Cárdenas, dice “yo soy el suboficial Cárdenas”, todo esto mediante trompadas, me pregunta que era yo, yo le dije que soy peronista, entonces este mismo suboficial me dice “nosotros a esos vagos los tenemos que obligar a que laburen y ustedes los defienden”, a partir de ahí sobre el trapo de piso me ponen una camiseta, ahí si pueden hacer el nudo en la nuca, porque con el trapo de piso no me cerraba entonces me tenían que tener sujetado; me meten en una cuadra, un edificio que era con pared de madera, porque cuando entro me tiran contra la pared posterior a la que entro y choco contra una pared de madera, y quedo esa noche; durante 3 días la rutina era que a la mañana nos sentaban en un banco largo sin respaldo, con espacio intercalado en las maderas, y a la noche me hacían acostar al costado de ese banco, al otro día a las 5 de la mañana 6 al mismo lugar durante 3 días aproximadamente, también era rutina de que ese lugar estaba custodiado, con conscriptos adentro, era muy común que los conscriptos entre ellos hablaran, pero se creaba un momento de mucha tensión cuando los conscriptos se callaban, automáticamente se sentía que se abría la puerta, no se si tenía un pasador o algo parecido, y también en forma automática se empezaba a sentir ruidos a mocasines y el perfume, y con ello se venía una situación muy tensa y de mucho terror; durante esos 3 días que estuve sentado había una de estas personas que tenían mocasines y un fuerte perfume que siempre entraba silbando la marcha peronista, la primera vez que yo la siento, siento un bombo y pienso que habrán agarrado un bombo de un allanamiento, cuando veo que el bombo se aproxima siento que el bombo era la espalda de cada uno de los que estaban sentados, y entre ellos mi espalda, esto se repitió en el transcurso de los 9 días que yo estuve detenido, estuve 3 días sentado, y se habrá repetido 3 ó 4 veces, al tercer día de estar sentado, una tarde me sacan de ahí, habré caminado con 2 personas, una de cada lado, me llevaban de los brazos, siempre con las vendas, habré caminado unos 10 metros, bajo por un terraplén a una superficie inferior, un terraplén de tierra, entro a otro edificio y me hacen sentar en lo que yo pensé que era una silla de jardín de metal, en un lado apoyo el brazo y del otro lado busco el otro apoyabrazos y no lo encuentro, acá eran 3 personas las que me estaban interrogando, me piden que me saque la ropa, me saco la ropa me quedo en calzoncillos, uno me pega una trompada y me dice “toda la ropa, quedáte en bolas y acostáte”, ahí me di cuenta que era una cama de metal, y no se en que momento me atan de las extremidades, lo que si se me pone uno de cada lado de la cama y un tercero daba vueltas a algo, una manija o algo por el estilo, era un ruido como si se estuviera cargando algo o algo por el estilo, entre los dos que estaban a mi lado me preguntaban por mi hermano que está desaparecido, todo esto mediante golpes, donde estaba, como nosotros nos comunicábamos con él, o sea mi familia, y yo en ese momento tenía 20 años y tenía un bigote muy incipiente, y en determinado momento pensé que me estaban agarrando de los bigotes, y había sido que me estaban picaneando la boca, también uno de ellos me mojó los genitales, me tiró un trapo húmedo, mojado en los genitales, y cuando me picaneaban la boca me preguntaban por las pepas, para mi era nuevo, le dije que si me dicen que son las pepas les puedo decir si tengo o no tengo, y me dijeron que las pepas eran las granadas; no se cuanto tiempo estuve ahí, me acuerdo la picana en la boca, no me estaban agarrando de los bigotes sino que eran mis bigotes los que estaban bailando prácticamente, y supongo que me picanearon los testículos también porque cuando me sacan de ahí, uno me dice “tomá vestíte” y me pone la ropa arriba del abdomen, cuando me sacan de ahí no se como me vestí, me sacan, no se como me sacan y me entregan al conscripto que estaba en la puerta de la cuadra, yo al conscripto le atino a decir “dame un poco de agua”, y evidentemente el conscripto sabía cual era la normativa, cual era el procedimiento porque me dice “recién a la noche tengo orden de darte agua, ahora no puedo”, esa noche realmente el conscripto apareció, en ese momento no fui mas a los bancos, el conscripto me pone en una casilla toda recubierta de lona con una cama, el conscripto me dice “tomá recostáte un rato y a la noche te vengo a buscar”, esa noche el conscripto aparece y me lleva a higienizarme, aprovecho para sacarme el trapo de piso que todavía tenía, me dejo solamente la camiseta, tomo agua, y ahí me doy cuenta de que también me habían picaneado los genitales porque al querer orinar fue otra sesión de tortura porque realmente me costó una barbaridad, a partir de ahí, del tercer día y los 6 restantes prácticamente no vinieron mas ni siquiera a ver como estaba ni nada, hasta el 26 de noviembre en que nos vienen a buscar a la noche y nos ponen en un carro de asalto a unos cuantos, y nos llevan a la Alcaldía”.

Es trasladado a la Jefatura de Policía “en la Alcaldía entramos por calle Quintana, nos hacen formar en el patio central de la Alcaldía, ahí lo veo al que después también me dijeron que era el oficial Karlsson, que aparentemente supervisaba todo el traslado desde el Regimiento hasta la Alcaldía. Ya estando en la Alcaldía, no se en que día, desde el 26 de noviembre hasta los primeros días de febrero que me llevan a la U 7”. Nuevamente tiene un encuentro con el imputado Barreiro, ahora estando en la Alcaldía “entre fines de noviembre y primeros días de diciembre, … yo fui también pero fueron unos cuantos, no me acuerdo quienes fueron, nos hacen hacer en el primer piso de la Alcaldía nos van llevando de a uno, en el primer piso de la Alcaldía nos hacen una prueba caligráfica, el que abre la puerta ahí lo identifico, al mismo hombre que me secuestró en la Facultad de Medicina, me dicta unas palabras sueltas, y así hizo con unos cuantos mas, cuando vuelvo al lugar, a la celda de la misma Alcaldía ahí me dicen otros que lo habían visto y que lo conocían, que ese era Barreiro, por eso yo digo que esa persona es Barreiro … era el oficial Barreiro, en ese momento oficial, estaba de uniforme, él prácticamente me abre la puerta en el primer piso de la Alcaldía, y me pide que agache la cabeza rápidamente, pero yo lo alcanzo a ver, y era la misma persona que me secuestro el 17 de noviembre del 76”.-

Estuvo con otros detenidos en la Alcaldía “estuve con la gente que estaba en la Alcaldía, como Tomasella, Achar, y la gente que fue conmigo a ese traslado a la Alcaldía como Almirón, Nuñez, Miño, no recuerdo si había otro mas”. Preguntado al respecto dice de Cura “él viene a la Alcaldía después, no se que fecha de noviembre o diciembre viene a la Alcaldía … según él venia del Regimiento”, reconoce la presencia de otros mas “Merlo ya estaba en la Alcaldía cuando nosotros llegamos, el 26 de noviembre, él era uno de los que ya estaba, creo ... Francia es un chico que fue trasladado con nosotros a la Alcaldía, creo que el mismo día. … Busemi, en realidad no recuerdo a Busemi que haya estado en ese traslado, después estuvo en la Alcaldía, pero no se si fue en ese mismo traslado, él estuvo en Alcaldía, no se si en ese mismo instante, pero estuvo”. De Busso dice “igual que Busemi no se si fue con nosotros o estuvo, pero estuvo después”. Y también una persona de apellido Aguilera.

De la Alcaldía es llevado al R I 9 para ser torturado “Antes de fin de año, no se bien con que precisión, me vienen a buscar nuevamente a la mañana temprano, tipo 8, 8 y media, salgo de la Jefatura de policía por la parte de atrás que da sobre Costanera y me meten en un jeep entre dos policías de civil, voy esposado sin vendas hasta el Regimiento, el jeep se detiene prácticamente en la entrada de esta cuadra, ahí me ponen las vendas y me hacen sentar en uno de estos bancos pero no en el mismo sentido sino al final de la cuadra, ahí quedo hasta que siento la misma rutina del silencio la puerta que se abre, el perfume, los mocasines, y vienen y me dicen directamente “mirá, a tu hermano donde lo encontremos lo vamos a matar”, en realidad usan una palabra mucho mas fuerte dicen “donde lo encontremos a ese hijo de puta lo vamos a matar”, “y queremos saber si ustedes lo van a enterrar”, yo le dije que si lo vamos a enterrar, “por que si es un hijo de puta”, porque es mi hermano le digo, entonces uno de ellos, en este caso eran dos, uno de ellos me pega una trompada fuerte me tira pasando el banco, pego la cabeza contra la pared, y no se cual de los dos me levanta de una sola patada, me levanta y me pone de pie, de ahí me llevan, supongo que es al mismo lugar donde me torturaron, porque hicimos la misma distancia, 15 metros, o 10 metros, pero en esta ocasión me dejan parado contra una pared, y empiezan a preguntarme que lo habían visto a mi hermano, cerca de mi casa, que donde podía, con quien podía contactarse de los vecinos mi hermano, para estar en contacto con mi madre sobre todo, y mi padre, le digo que no sabía, empiezan a preguntarme fundamentalmente por una suma de dinero, yo les vuelvo a decir que en esos días mis padres pensaban abrir una caja de ahorro en el Banco de Galicia, cuando escuchan eso me empiezan a pegar trompadas queriendo saber donde estaba el dinero, que dinero manejaba, o sea estaban atrás de un dinero determinado, me acuerdo perfectamente de una trompada que me pega en el estómago, que me doblan, y con la misma rapidez me pegan una patada en el pecho que me ponen de pie, en ese ínterin que ya prácticamente había terminado ese interrogatorio, me dicen “abrí la boca”, abro la boca y me ponen lo que supongo es un FAL en la boca, porque era un caño muy fino, y me dicen “ya no nos servís mas te vamos a matar acá”, siento que amartillan el arma, una corredera siento que cargan algo que cargan ese arma y disparan, pero suena vacío, uno le dice al otro “te falló la bala o te olvidaste de poner la bala”, “poné una bala que sirva”, vuelve a hacer el mismo procedimiento y vuelve a disparar en seco, en ese momento sacan el FAL de la boca, o el arma de la boca y quedo evidentemente con uno de ellos, un silencio, el que queda me agarra del brazo y me pone un manguito de aparato de tomar la presión, lo empieza a inflar, lo infla, lo infla, hasta que el brazo prácticamente se me queda duro, y entonces libera el aire del manguito del aparato de tomar la presión, me quedo un rato parado ahí y me llevan de vuelta a la misma cuadra de antes, me dejan ahí hasta supongo yo que debe ser cerca de las 11, 11 y media de la mañana, cuando siento un vehículo, supuse ya que realmente era que me venían a buscar y siento después la puerta, pero ya los conscriptos hablaban, entonces dije, no son los mismos que me torturaban sino es ya otra gente, vienen, me buscan y me tiran en la caja de una camioneta, con alguien que me pisa la nuca, me tiran boca abajo, alguien iba conmigo pisándome la nuca, toman por 3 de Abril, siguen por la banda central, 3 de Abril derecho hasta la avenida Artigas, y ahí toman por la avenida Artigas, ahí supuse que me llevaban nuevamente a la Alcaldía, cuando llegamos a la esquina del Tenis Club, Artigas e Irigoyen, el mismo badén que está ahora estaba en ese momento, un tipo lomito de burro hace Irigoyen sobre todo, la camioneta pasa por eso me di cuenta que estábamos en la esquina del Tenis, pasa, hace unos 15, 20 metros y se para, estaciona a mano derecha, baja alguien que era la misma voz de los que me había torturado, y le dice “muchas gracias che”, y el que estaba pisándome el cuello le dice “hasta luego señor”, y de ahí seguimos, o sea que alguien se bajó ahí en esa esquina del barrio Berón de Astrada y de ahí seguimos hasta la Alcaldía donde entro por la calle Quintana, no mas por Costanera, sino por Quintana”. Esta segunda vez en el Regimiento notó diferencias “aparentemente la segunda vez que estoy, que no me acuerdo cuando exactamente pero habrá sido en diciembre del 76, antes de las fiestas, la cuadra ya evidentemente no había la misma cantidad de gente, porque antes se notaba porque los conscriptos llevaban gente al baño, … el silencio era mayor pero no un silencio de tensión, como cuando entraba el grupo de tareas, entraba a la cuadra, sino el silencio de que estaba casi vacío o con muy poca gente”.

En la Alcaldía escuchó comentarios de torturas en otros detenidos “si, todos mal que mal o sea, de la gente que estaba conmigo en ese momento en la Alcaldía, el caso mas emblemático era el de Achar por todo lo que había pasado, después lo del pollo Miño, que lo habían tenido colgado, lo de las trompadas que era moneda corriente, hay algo que realmente quiero aclarar, que en el único momento que me torturan con picana eléctrica, entre los tres que estaban y me estaban torturando, evidentemente disfrutaban de lo que estaban haciendo, porque entre ellos se reían, se cargaban, realmente disfrutaban de lo que hacían”. Además notó signos de tortura en los otros detenidos “Achar creo que si, él mucho tiempo tuvo algo en el puente de la nariz como si tuviera como quebrado, o una marca muy fuerte, eso me quedó porque estaba en la cara, se le veía en la cara”.

El testigo tiene un hermano desaparecido “Joaquín Vicente Arqueros. … mamá hizo tramites siguiendo todas las normas, con presentación de Hábeas Corpus, hablar, ir al Comando y hablar con ciertas autoridades del Comando, no se quienes eran los que la recibían en el Comando, durante mucho tiempo, hizo la denuncia ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, hizo la denuncia en los organismos de derechos humanos de Buenos Aires, hizo la denuncia al titular del Justicialismo en ese momento Deolindo Felipe Bittel, o sea que todo donde mamá pudo ir, fue … él estuvo detenido desde fines del 74 o principios del 75 hasta julio de 1975 en la Alcaidía de Corrientes, en julio del 75 el juez le concede la libertad y a partir de ahí prácticamente no supimos mas nada de él, o sea él salió en libertad, pero a partir de ahí prácticamente no tuvimos ningún tipo de contacto con él. … creo que se efectivizó la libertad”. El momento en que se enteran de su desaparición “prácticamente a partir de esa misma noche, yo no estaba en casa, y me enteré después que dicen que él había salido de la Alcaldía”.

Su detención continúa en Resistencia, Chaco “en los primeros días de febrero de 1977 a mi me llevan, junto con un grupo mas me llevan a Resistencia, a la U 7 de Resistencia donde estoy hasta abril del 79 que nos llevan a todos a La Plata, en junio de ese 1979 recupero la libertad, ya había venido la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, recupero la libertad y vuelvo a Corrientes”.

Es detenido y llevado otra vez a la U 7 “a los 10 días me detienen nuevamente, es mas, en la U7 a mi no me quieren recibir porque teóricamente yo ya estaba en libertad, y todo ese tiempo estuve bajo la figura del P.E.N., las autoridades de la U 7 no querían recibirme, entonces el oficial que me llevó hasta la U 7, repetía las palabras del entonces comandante de la Séptima Brigada, el General Guañabens Perelló, que decía que “el único que disponía de los presos de la zona era él”, o sea el General Guañabens Perelló, esto dicho por el oficial que me había llevado hasta ahí, a partir de junio del 79 quedo en Resistencia junto con un grupo mas donde nos hacen un Consejo de Guerra, vienen oficiales de las tres fuerzas a hacer de abogando defensores, a mi sale sorteado un oficial de la Aeronáutica, creo que el apellido Las Heras, un oficial joven, pero el oficial quería que yo firme una declaración, que firme la aceptación del Consejo de Guerra, entonces yo la decía al oficial, que yo no tenia problema en firmar toda la declaración, pero que él declare mi inocencia y pida mi inmediata libertad, a lo cual este oficial decía “mirá eso es imposible que yo pueda pedir, lo que puedo pedir es que vos te declares culpable y después peleamos los años que te van a dar”, entonces por supuesto que me negué a firmar y lo que realmente hubo una presión muy fuerte por parte del abogado del Ejército Esquiner, para que se firmaran las declaraciones porque evidentemente se quería algún tipo de aval jurídico para seguir manteniéndome detenido; en esa situación estuve, con un Consejo de Guerra, hasta el 22 de diciembre de 1983 donde recupero nuevamente la libertad en Resistencia, a las 12 de la noche del 22 de diciembre”.-

Reflexiona sobre su situación personal “yo ingresé en la Facultad en el año 1974, y en el 76 yo estaba prácticamente en el tercer año con todas las materias de segundo aprobadas, estaba cursando esta materia anatomía patológica, ya tenia regularizadas las materias del primer cuatrimestre, estaba cursando las materias anuales, y había aprobado los parciales de esas materias anuales, faltándome, estábamos cerca de fin de año, cerca del fin del año lectivo, rindiendo los últimos parciales, o sea era un buen alumno, era un buen alumno. … yo siempre sostengo que esta situación nefasta y terrible, no logró frustrarme, no, lo único que hizo fue, sacarme la vocación nada mas, no sacarme la vocación sino no cumplir con la vocación de ser médico, pero frustrarme no, en absoluto”.

Lo único que supo sobre las razones de su detención “en realidad el cargo era por haber pertenecido a montoneros, yo siempre fui militante peronista, nunca he sido montonero, pero eso es lo que habían puesto en su momento, la gente de este grupo de tareas, como para tener algún tipo de argumento para que valga la detención, siempre he sido peronista, lo sigo siendo, y no tengo ningún tipo de relación con montoneros”.

Su familia no supo de él mientras estuvo en el R I 9 “hasta que me llevan a la Alcaldía de Corrientes”.

En su declaración Judit Nélida Casco nos dice “fui detenida el domingo de ramos, el 11 de abril de 1976, entre las 9 y las 9 y media de la mañana. … yo estaba con mi hija que era muy pequeña, que tenía 11 días, estaba en la casa de mis padres, por la calle Artigas y Moreno, había venido a tener mi hija acá en Corrientes, yo residía en la provincia de Buenos Aires; y siento unos golpes en la puerta, estaba amamantando a mi hija Guadalupe Arqueros, ... en ese momento mi padre que me estaba cebando mate al lado de la cama, sentado al lado mío al igual que mi madre, sale a la puerta, abre y se presentan un grupo de hombres, porque escuché la voz, y entonces en ese momento le preguntan por mi, mi padre le dice que yo estaba amamantando a mi hija y le dice para que querían hablar conmigo y le dicen que querían hacerme unas preguntas, entonces mi padre que era retirado de la Prefectura Naval Argentina, entonces les pregunta quienes eran, exhibe su carnet de retirado de la Prefectura, le pide que se identifiquen y ellos se niegan y solamente le dicen que son de el ejército, que vienen a hacerme solamente unas preguntas, yo estaba en la habitación con mi madre y mi hija pequeña, … en ese momento salgo yo y les pregunto quienes eran, y me dicen lo mismo, que me querían hacer unas preguntas, no tenían ningún tipo de papel, ni orden de allanamiento, no tenían nada escrito, no tenían ningún tipo de orden judicial, no había ningún juez, eran personas de civil, por la puerta abierta, ellos ya estaban adentro del comedor de la casa de mis padres, por la puerta abierta veo que hay dos autos por lo menos de civil, enfrente de la casa de mis padres por la calle Artigas y por la ventana de la calle Moreno veo también otros dos autos donde había también hombres y estaban de civil, entonces les pregunto que es lo que querían y me dicen que querían hacer unas preguntas, y les digo que pueden preguntarme y me dicen que no que me tienen que llevar al Regimiento a hacerme las preguntas, entonces les digo si yo les puedo contestar que es lo que quieren saber, y entonces me preguntan por mi esposo Joaquín Vicente Arqueros, el cual se encuentra desaparecido, y no supimos hasta el día de hoy su paradero, entonces en ese momento me preguntan por él y yo les digo que yo estoy desde el 15 de marzo en Corrientes, que vine a tener mi hija, y que por lo tanto no se nada de él, que estoy separada, y me dicen que de cualquier manera me tienen que llevar al Regimiento, … hasta que mi padre se presentó como de la Prefectura fue todo en un tono imperativo, arrogante y con mucha soberbia, había una persona que estaba a cargo del operativo, se notaba claramente porque estaba primero y era el que tenia la voz de mando, era una persona alta, no muy alta, de tez clara, pelo castaño claro y ojos muy penetrantes, lo cual me llamó la atención, en ese momento mi padre se ofrece a acompañarme, y ellos le dicen que no, que voy y vuelvo en seguida, entonces yo le digo que yo tengo a mi hija que la estoy amamantando, que no me puedo separar de ella, me dicen que no, que no la puedo llevar conmigo, mi padre vuelve a insistir en el hecho de acompañarme, les dice total si vuelve enseguida yo la puedo acompañar, después de un pequeño cabildeo acceden a llevarme con mi hija Guadalupe, que tenía 11 días porque había nacido el 30 de marzo del 76, realizan un allanamiento dentro de la casa de mis padres, cuando yo me voy la dejo en el medio de la cama de mis padres porque yo dormía con mi bebé en la cama matrimonial de mis padres, y al dar vuelta el colchón casi la aplastan, le pego el grito “ahí esta mi hija”, revisan la casa, también estaba mi hijo de 5 años que estaba durmiendo en otra habitación, y que con los gritos, con todo el murmullo, con todo ese tono muy imperativo se despierta, y bueno mi mamá se va y lo acuesta porque se despertó llorando con los gritos y no sabía y no entendía nada”.

Es transportada al R I 9 “me llevan al Regimiento 9, yo voy en auto de color claro pero sin identificar y todas personas de civil, los autos no tenían ninguna identificación, nada que los identificara quienes eran, salvo lo que le dijeron a mi padre cuando le mostró el carnet de Prefectura, que ellos eran del Ejército, me llevan al Regimiento de infantería por la calle 3 de Abril, al llegar yo estaba con cara descubierta, o sea que pude ver perfectamente que íbamos por calle 3 de Abril y en ese momento hay una entrada en el portón que estaba frente al puente, una cadena que abrieron los soldados que eran se ve que los que bajaban, abren cuando ven llegar el auto, identifican el auto, seguimos hasta el fondo de una calle que va hasta el fondo del Regimiento, ahí uno de ellos, una de estas personas me lleva hasta un galpón en la parte de atrás, donde veo una larga cola de jóvenes con características de estudiantes, que hacían una larga cola, ingresaban a ese galpón donde había una especie de mostrador, donde se les tomaban las huellas digitales y había un fotógrafo, la persona que me acompañaba a mi me lleva directamente, sin pasar por eso y me sacan la foto y me toman las huellas digitales, después de eso me llevan a otra habitación, todo esto con mi bebé, me llevan a una habitación donde había una cama y estaban alrededor de 6 ó 7 personas sentadas, entre las cuales estaban dos o tres personas de las que me fueron a interrogar, a dos son las que claramente tengo visualizados, porque es lo que mas me quedó en la memoria, pero recuerdo que era un grupo sentado de 6 ó 7 personas, donde reconozco un uniforme de Gendarmería y otro de la Policía Federal, y estas personas que estaban de civil, en ese momento empiezan un interrogatorio, muy fuerte, agresivo con gritos, donde esa persona de ojos penetrantes me dice “montonera, nosotros sabemos quien sos vos, que hiciste”, y empiezan a leerme una descripción de actividades, mis actividades políticas y sociales, tanto acá en Corrientes Capital como en Goya, era un interrogatorio agresivo, con gritos, hablaban todos a la vez, todos tenían el mismo informe porque todos preguntaban sobre lo mismo, por lo cual creo que todos eran de inteligencia, de distintas fuerzas porque me queda claro que al dirigirse entre ellos se dirigían con los nombres de oficial, tiene algo para preguntar, o sea que todos esos datos y el conocimiento que tenían todos ellos del mismo informe, me hace pensar que eran de inteligencia de diferentes fuerzas, en ese momento con los gritos y con todo, se despierta mi hija que estaba durmiendo en la cama y entonces se pone a llorar muy fuerte, yo la alzo y ahí esa persona que estaba al mando del operativo, me dice “decínos donde está tu marido o si no la vamos a torturar a tu hija”, en ese momento eso me pareció una cruel amenaza, pero después, en el penal de Villa Devoto me di cuenta de que no fue una amenaza, porque a varias compañeras, como la compañera Ferron de Santa Fe, y la compañera Giménez del Chaco, le habían torturado a sus hijos arriba del cuerpo; después de ese momento donde yo me pongo muy nerviosa, y donde constantemente me preguntan donde estaba mi esposo, Joaquín Vicente Arqueros, yo le decía que yo no sabía, que yo estoy hace 15 días”.

La primer etapa de su detención transcurre en el Instituto Pelletier “suspenden el interrogatorio y me llevan al Instituto Pelletier de Corrientes con mi hija, donde estuve durante mas de 6 meses incomunicada, donde no podía hablar con mis padres, mi hija Guadalupe tuvo una otitis muy fuerte, le pedí a las monjas si podía sacarla al médico, y ellas me decían que no podían porque no tenían autorización de los militares que no le permitían, les pregunto a disposición de quien estoy, por que estoy, de que me acusan, si me podían dar las razones, si a ellas les habían explicado, y me dijeron “mira, a vos te trajeron los militares y te dejaron acá nada más”, después me dijeron que estaba a cargo del área 231, luego de todo ese tiempo yo intento que la vea un médico, porque como era muy pequeña, 10 días, tenía que verla el pediatra. Venían, me dijeron que si, que la iban a sacar, yo no sabía porque no podía tener contactos con mis padres ni nada, que la llevaban, yo no sabia en ese momento quienes la llevaban, si la llevaban mis padres o la llevaban los militares, yo no sabía, sabía que la llevaban pero cada vez que salía era la angustia de saber si volvía o no, en ese momento ella tiene una otitis muy grave, que como yo no podía tener contacto con el médico insisto, insisto, porque pasó noches enteras sin dormir, lloraba todas las noches porque le dolía demasiado el oído, consigo después de mucha insistencia que la vea un otorrinolaringólogo, que era lo que yo creía que correspondía, y después de eso la sacan, pero eso le produjo a mi hija Guadalupe una sinusitis crónica que después de muchos años, cuando yo salí de la cárcel, a los 6 años y medio ella ya tenía mucho mas, creo que ya tenía 12 años, tuvo que hacer un tratamiento, el médico me dijo que era producto de esa sinusitis mal curada, tuvo que hacer tratamiento con ortopedia funcional, con fonoaudióloga, natación, porque se le habían reducido el tamaño de los pulmones, creo que actualmente todavía tiene que hacer un tratamiento de ortodoncia a pesar de que en ese momento le agarramos a tiempo, después de ese tiempo, estuve 6 meses ahí mas o menos, las detenidas comunes podían tener a sus hijos hasta los dos años y medio pero nosotras las detenidas políticas, yo era la única que estaba ahí, teníamos de acuerdo al Poder Ejecutivo Nacional, podíamos estar hasta los 6 meses mas o menos tener a nuestros hijos, mas o menos en junio de 1976 la monja que estaba a cargo nuestro me dice que estaba a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, y me lee creo que el número de decreto, en todo ese tiempo no me habían venido a hacer ni un sumario ni una interrogación, nadie había venido de la justicia, no había tenido un abogado, hasta que en octubre del 76, creo que fue justamente un domingo del día de la madre a la tarde, me dice la hermana que estaba a cargo que la vienen a buscar a mi hija, entonces le digo ¿por que? si no tenía que salir al médico ni nada, ¿por que la vienen a buscar?, me dice “la vienen a buscar tus padres, yo te garantizo que la llevan tus padres, quedate tranquila te la van a traer”, me llamó la atención por que era domingo y no había posibilidad de que la lleven al médico; tuve la sensación que no iba ver a mi hija por un tiempo, después que viene la hermana me dijo “mirá, se la llevaron tus padres porque vos ya no la podés tener mas””.

Su siguiente período de detención lo cumple en la Policía Federal “un domingo día de la madre, después de ese tiempo me trasladan a la Policía Federal, a los 10 días, 15 días no recuerdo, una noche, en el pasillo del Buen Pastor me cruzo con una compañera que conocía de Goya, con su panza grande, “Bebi” Hanke, que nos cruzamos en el pasillo yo salía del Buen Pastor y ella llegaba con su panza; estoy en la Policía Federal en una celda, realmente aislada me sacaban para el baño, y me abrían nada mas que para traerme la comida, tampoco me interroga nadie, no me dicen de que me acusan, lo único que tenía era una cama de cemento en esa habitación y una ventanita alta arriba”.

Es llevada al Penal de Devoto “una mañana, me vienen a buscar, me dicen que me van a llevar pero no sabía adonde, me llevan al aeropuerto de Resistencia, antes de bajar del auto me vendan, nos hacen subir a un avión, que yo alcanzo a ver que era un avión creo que Hércules que tenía una rampa muy grande, donde en el suelo tenía unas argollas, yo iba esposada sentada en el suelo, después empiezan a llegar otro grupo de compañeras que venían de la Alcaldía de Resistencia, entonces nos esposan en el suelo, y del otro lado a otra compañera, todas vendadas sentadas en el suelo, todo en medio de gritos agresiones, insultos, patadas, golpes, nos sentaron, eran hombres y mujeres uniformados los que nos estaban trasladando, se burlaban de nosotras todo el tiempo, cuando pasaban nos pateaban, las vamos a tirar al río, las van a comer los peces, las vamos a tirar al mar, en un momento dado empiezan a nombrar a cada una de las que estábamos ahí, yo que estaba por un lado esposada y por el otro hacia una compañera, siento que dicen Alicia Casabone y siento que se levanta la mano de la compañera que estaba al lado mío, y me dice yo soy Uli, y yo soy Judit le digo, soy de Corrientes. Después de eso me llevaron, de ese viaje, todo el traslado, lo mismo también fue el ingreso al penal de Devoto, todo en ese clima, permanezco hasta fines del año 81 allí en el penal de Villa Devoto”.

No se le hizo Consejo de Guerra “a pesar de que me trasladan a Resistencia en el año 79, 80 mas o menos, que me trasladan no se para que, me trasladan con un grupo de compañeras a las que le hicieron un tribunal de guerra, yo pensé que me iban a hacer un tribunal de guerra también, pero no, ni siquiera eso, me llevaron y me trajeron sin decirme para que; a otra compañera de Misiones y a mi, nada mas, que no nos dijeron para que nos habían traído, después de eso volvemos a Devoto, donde permanezco hasta fines del año 81 donde me dan la libertad vigilada”. Mas adelante explica “a mi particularmente jamás me interrogó un juez, es decir lo único que yo firmé durante el transcurso de los 6 años y medio fue la notificación de que tenía la libertad vigilada a fines del año 81, y el levantamiento de la libertad vigilada a mediados de 1982, esas fueron las únicas dos veces que yo firmé un papel, tuve contacto con alguna documentación, porque tampoco pude tener ni acceso al decreto que según las monjas del Instituto Pelletier me dijeron que estaba disposición del Poder Ejecutivo a mediados de 1976, pero en ningún momento me hicieron firmar ninguna documentación ni nada; esas dos únicas veces fueron el único contacto que tuve con la legalidad”.-

Comenta un incidente con un capitán Farmache “En septiembre del año 77 nos interrogan a todas las detenidas del Segundo Cuerpo de Ejército, que era de quien dependíamos, un capitán de apellido Farmache, entonces cuando me interroga a mi me dice “donde esta tu marido”, le digo “yo señor hace un año y medio que estoy acá, así que usted no me puede preguntar eso”, y me dice “yo te pregunto eso para saber si vos sabías que lo matamos a Arqueros a fines del año 76”, en ese momento yo le mando decir a mi suegra Hilda Arqueros, que vaya al Comando y pida hablar con este capitán Farmache, y que le pida el cuerpo de mi esposo, y de su hijo, y ella va y el señor le dice “su nuera está loca, yo no le dije nada de esas cosas”, pero hasta el día de hoy no apareció el cuerpo de Joaquín Vicente Arqueros”. Y agrega mas adelante “a Joaquín Vicente Arqueros la última vez que lo vi fue el 15 de marzo de 1976”

Estando en libertad se encuentra con el imputado De Marchi “En el año 1998 … venía por la calle Santa Fe manejando el auto con mis hijas mas pequeñas atrás, yo vivía en ese momento en el Barrio Aero Club, iba por la calle Santa Fe, en un momento en la esquina de Placido Martínez y Santa Fe veo una persona que va a cruzar la calle, entonces detengo el auto para que cruce, y en ese momento la persona que cruzaba que venía desde San Lorenzo hacia santa Fe, nos cruzamos la mirada y yo siento un estremecimiento porque vuelvo a ver esos ojos penetrantes que había visto hacía mas de 20 años, esa persona ingresa a una vivienda que está ahí en la esquina de Plácido Martínez y Santa Fe; en el año 2004 yo por mi trabajo viajo mucho al interior, y siempre paramos en la estación de servicios de Saladas que tiene una puerta de vidrio, en ese momento bajamos a tomar un café, a cargar el agua para el mate, bajo yo de la camioneta de mi trabajo y voy a entrar, y en ese momento que yo entro se abre la puerta de vidrio y sale una persona, y es la misma persona que yo he visto ese día, y que he visto que vino a mi casa, nos cruzamos la mirada y yo vuelvo a sentir ese estremecimiento, y entonces él salía y subió a un auto creo que iba con un chico, entonces yo entro y como siempre vamos a esa estación de servicios le pregunto al mozo quien es ese señor?, y me dice “ese señor es De Marchi, un productor de acá de Santa Rosa y de Tatacuá”, entonces supe que esa persona que había venido a mi casa, que estaba a cargo del operativo era De Marchi”.-

También se topó con el acusado Barreiro “Como les decía yo trabajo en el Instituto de Vivienda entonces en el año 2004 también se entregan las viviendas en la localidad de Monte Caseros, estaban el Gobernador y el vicegobernador de ese momento, yo como formo parte del área donde armamos las carpetas, en un momento dado yo veo que estaba una banda de música y veo que había una persona que yo distingo que estaba uniformada, y que vuelvo a conocerla digamos mirándolo y que no sabía quien era, pero siento esa misma sensación que sentí antes, y me doy cuenta que esa persona también estuvo en mi casa ese 11 de abril de 1976, en un momento esa persona se acerca donde estábamos nosotros con las carpetas y entonces veo escrito en su uniforme “Barreiro”, que era la otra persona que yo decía que identifiqué”.-

Explica el significado que asigna a su detención “en los 70 los jóvenes de esa edad teníamos ilusiones, teníamos sueños, nosotros éramos la gente que había vivido el mayo francés, que había vivido Medellín, Puebla, la Teología de la Liberación, que admirábamos la revolución cubana, al Che, que conocíamos la historia de este país, sabíamos que el peronismo había sido el mayo nivel de conciencia de la clase obrera en este país, teníamos ilusiones, queríamos cambiar este país, yo por mi profesión trabajaba muy en vinculación con los sectores mas carenciados, lo cual me llevó a asumir un compromiso con esa gente, Joaquín Vicente Arqueros era un hombre brillante, le faltaban 5 materias para recibirse de abogado, dicharachero, vivaz, simpático, muy inteligente, y también estaba comprometido como peronista, como juventud peronista estábamos comprometidos, teníamos ilusiones, teníamos utopías, trabajábamos con la gente en los barrios, yo trabajaba en el barrio Trujillo, hoy Galván, en el barrio Vizcacha hoy Colombia Granaderos, trabajábamos con los ladrilleros del barrio Molina Punta, en Goya trabajábamos en el barrio Mono Cuá con la gente, organizábamos comedores, roperos con las mujeres, salas de primeros auxilios, es decir nos comprometíamos con un proyecto de vida, con un proyecto de cambiar un país, era un país en el cual nosotros queríamos que haya inclusión, donde haya equidad, queríamos justicia social, queríamos soberanía económica, queríamos independencia política, eso éramos nosotros, una generación que se jugaba, una generación que se comprometía, una generación que quería un modelo de país con inclusión, un modelo de país distinto, y había otra gente que quería otro modelo de país, quería un país dependiente, un país agro exportador, un país donde hubiera dependencia económica, donde no había desarrollo económico, por eso yo creo que la única forma de destruir ese modelo que nosotros querríamos era con una dictadura terrible donde se mataba, se destruía, donde se torturaba, se violaba, porque era la única forma de acallar a un pueblo, un pueblo como el de Argentina con el mas alto nivel de conciencia de América latina, donde había una clase obrera, donde había un peronismo que tenía sus derechos y que había conocido los derechos, esa era la única forma de destruir, eran dos modelos económicos los que estaban en lucha, y ese modelo económico que nosotros representábamos era el que había que destruir, por eso yo siempre digo, los sobrevivientes tenemos que contar la historia para que se sepa, para que haya memoria, sobre todo hoy después de un 24 de marzo, yo quisiera cerrar mi declaración con un mensaje de texto que me manda mi hija Guadalupe, que dice cuando apareció el ultimo nieto, me dice “cada vez que aparece un nieto mamá, no puedo dejar de pensar cuan sobreviviente somos, y doy gracias, muchas, todavía no se a quien”, una de las cosas, disculpe, que antes quería decir, esto marcó la vida de mi familia, ya no solamente de mi familia sino la de mis hijos, la familia de los Arqueros, mi hijo tenia 5 años y un día se encontró sin su papá y su mamá, Hilda Arqueros una mujer que hoy tiene 87 años con muchos problemas de salud, recorría Regimientos buscando a su hijo, pidiendo permiso para que le dejen visitar a su otro hijo, cuidando a su nieto, vistiendo, recorriendo, visitando a su nuera, nos marcó la vida, porque fue una cosa que no podemos olvidar, nunca vamos a olvidar, gracias a Dios, mi hijos Chaval y Guadalupe hemos sobrevivido”. En ese sentido inquirida concretamente sobre si considera que fue perseguida o detenida por sus ideales “yo creo que si, por supuesto, por nuestros ideales”.-

Manifiesta que otras detenidas que pudo ver “acá en Corrientes estuvo Gladis Hanke, que es con la que me cruzo, en la Policía Federal estaba Viviana Chapero de Ayala, la esposa de Cacho Ayala, otro desaparecido, abogado, y nadie mas, esas son las personas que veo yo, por que cuando yo estaba en el Buen Pastor no había otra detenida política”.

En relación a torturas dice “tortura física, no, gracias a Dios, pero toda la tortura que significó separarme de mi hija, yo en el Buen Pastor dormía con la cuna al lado de mi cama, y cuando me llevan a la Policía Federal durante largas noches yo tendía mi mano buscándola, cuando ella me fue a ver, cuando ya tenía casi un año, en el penal de Villa Devoto teníamos un vidrio, una cosa de lo mas cruel, para poder hablar con nuestros familiares, ella me miraba con sus ojos grandes, entonces yo para que me conociera le empecé a cantar la canción que le cantaba cuando era chica, y la empecé a llamar para que me conociera y ella se arrojó de las manos de mi madre sobre el vidrio, aparte de esa tortura no, ninguna tortura física”.

La testigo es esposa de Miguel Ángel Miño, quien también estuvo detenido, y de él cuenta “a los hombres les cuesta muchísimo mas hablar de sus cosas respecto a nuestras cosas, pero yo he visto quemaduras en el pecho de mi esposo Miguel Ángel Miño, mi suegra Juana Premuda de Miño me contó cuando la habían golpeado el día que detuvieron a su hijo y a su esposo, él me contó, creo que me contó mas después de declarar porque le cuesta mucho decir pero, lo de las marcas de cigarrillos yo lo he visto”.-

Víctor Hugo Benítez manifiesta que fue detenido por primera vez “en noviembre de 1976 llegaron al domicilio de mis padres, un conjunto de personas vestidas de verde con cascos y armas largas, según el relato de mis padres y mis hermanos habían cerrado toda la cuadra, estaban sobre los techos, inclusive con un camión Unimog, los que usa el ejército, ingresaron al domicilio, mi hermano habitaba y dormía en la terraza, había una pieza, llegaron hasta ahí, según relata mi hermano lo levantaron y escuchó que uno de ellos dijo “este no es”, seguidamente le preguntaron “donde está tu hermano” y él respondió “está en su casa”, preguntaron donde era mi casa y enseguida se retiraron de allí, posteriormente a esto llegaron a mi domicilio el mismo grupo, yo estaba viviendo en ese momento en la calle Bolívar casi esquina Rioja, ingresaron a mi domicilio yo estaba preparándome para ir a trabajar, estaban mi esposa y mi primer hijo pequeño, me sacaron de allí, también al salir, si bien me sacaron con la cabeza gacha y manos a la espalda vi que estaba casi sobre la vereda el camión del ejército, y estaba la cuadra cerrada con muchos efectivos del ejército vestidos de verde, con casco y armas largas, me hicieron subir al vehículo y me llevaron hasta la puerta principal del Regimiento 9 de Infantería, yo llamo puerta principal a la que da frente al puente Gral. Belgrano, me hicieron ingresar por la puerta que está casi cercana a la esquina de la Costanera, ni bien me hicieron ingresar me hicieron pasar a una habitación donde había una mesa y dos sillas, me dejaron solo y al dejarme solo apareció una persona, se sentó frente a mi y la primera pregunta que me hizo era si era comunista, le dije que no, me preguntó si conocía a la comunista Araceli Ferreira, le dije que no, me dijo que tendría que decir todo lo que se, que no mienta, usó la expresión creo que boludo o pelotudo, que él sabía lo que yo hacía, que estaba jodiendo mucho en la Facultad, que me tenía que dejar de joder, yo volví a repetir que no sabía nada, y a estas respuestas mías de no saber nada o de decir que no, en un momento se enfureció esta persona y me volvió a repetir que no me haga el boludo o el pelotudo no recuerdo bien si fue cual de estas palabras y me pegó un sopapo, me dijo que sabía todo lo que hacía; posteriormente a eso me dijo que me retirara, yo dudé unos segundos ante lo que había escuchado y se volvió a poner furioso, y me dijo que me rajara, que me vaya, y que me cuidara, salí caminando del Regimiento 9 recorrí lo que es la calle que está frente al Regimiento 9, y volví al domicilio de mis padres que está ahí a 4 ó 5 cuadras”.-

Reconoció después al imputado De Marchi como quien lo interrogó en el R I 9 “Esta persona después de yo recuperar mi libertad en el 81, y en estos años me la he encontrado en varias ocasiones en la ciudad, allí supe que la persona que en aquella oportunidad me había interrogado en el Regimiento 9 era De Marchi, y esto se da porque por ejemplo en los eventos en que lo he encontrado, en algunos eventos que tenían que ver con los torneos de paddle donde él participaba, otra de las cosas es que él varias veces estacionó su camioneta frente a la casa de mis padres, porque en la esquina de la casa de mis padres está la sede de la Sociedad Rural, también se porque tenía personas que trabajaban en un negocio que tenía en sociedad con el Sr. Leconte, empresa de venta de fotocopiadoras Xerox, así que no me caben dudas de que la persona que vi en noviembre del 76 era De Marchi”.-

Sigue con su segunda detención “Al año siguiente, en noviembre del 77 yo estaba trabajando como visitador médico para un Laboratorio medicinal, y como era de práctica del Laboratorio cada período en el año se hacían Congresos o reuniones, y en esa ocasión nos tocó reunirnos a todos los visitadores médicos del país en la ciudad de Paraná en el Hotel Mayorazgo, la noche anterior de que yo regrese de este Congreso que fue el 4 de noviembre del 77, llegaron a mi domicilio, en esa oportunidad vivíamos por Uruguay al 800 entre Junín y Julio, estaba mi señora y mi primer hijo que era chico, se quedaron toda la noche allí a esperarme según relató mi esposa y posteriormente me relató mi hermano, al día siguiente mi esposa logra llamar a mi hermano Miguel Angel, le comenta lo que estaba pasando y le pide por favor que vaya hasta la casa para que retire a mi hijo, mi hermano lo hace, llega allí y retira mi hijo, mi hermano comenta que ve personas de civil y armas cortas dentro de la casa, mi señora también logró, ella estudiaba Odontología, logró ir a la Facultad con custodia y volvió, yo arribé un día 5 de noviembre creo que era un día sábado cerca del mediodía, allí me encontré con esta persona de civil en mi domicilio que me recibieron diciéndome que les tenía que acompañar, yo le dije por que le tenía que acompañar y me dijeron que no haga ningún tipo de resistencia porque la iba a pasar mal, y sería bueno que los acompañara, en ese caso le pedí despedirme de mi esposa, aprovechando el abrazo que tuve con mi esposa le dije en esa oportunidad al oído que por favor se comunique con alguien, que busque alguien que pueda presentar un recurso de Habeas Corpus porque era muy probable que yo desapareciera, estamos en noviembre del 77 por lo tanto era muy común que en esa época en ese tipo de situaciones la gente desapareciera, eso es lo que me hizo a mi decirle eso a mi esposa, me sacan, me ponen dentro de una camioneta color roja, no se si era Chevrolet o Ford, pero ese tipo de camionetas, me ponen en el medio entre el chofer y otra persona que iba con armas cortas, los otros suben detrás, me llevan con la cabeza gacha dentro del vehículo hasta la puerta de Investigaciones que estaba frente a la Facultad de Derecho a la que yo asistía, por eso sabía que era la puerta de Investigaciones … no había ninguna persona de civil, en las dos ocasiones, tanto cuando allanaron, o llegaron al domicilio de mis padres, como cuando fueron a mi domicilio no había ninguna persona de civil”.

Una vez en la Brigada de Investigaciones de la Policía provincial “me hacen ingresar, me sientan delante de un escritorio, detrás del escritorio estaba una persona que no recuerdo el nombre, una persona robusta de anteojos con marcos negros y vidrios verdes oscuros, pero eran como vidrios de receta, tenía un velador, estaba en penumbras y con un velador sobre el escritorio, me pone el velador, apunta el velador hacia mi rostro y me dice que tenía que comenzar a hablar y a contar todo porque ya habían hablado y contado mis compañeros que estaban en la otra habitación, yo le dije que no tenía nada que contar, me volvió a repetir que era importante que hable porque si yo pasaba esa puerta y me indica una puerta que había a la derecha de él la iba a pasar muy mal, yo volví a insistir que no iba a hablar, se levantó y dos personas me hicieron pasar la puerta que él había indicado, inmediatamente de pasada la puerta, me vendaron, me esposaron en la espalda, y comenzaron a golpearme, creo yo, supongo, estas son sensaciones, que podían haber sido entre 3 ó 4 personas, empiezan a golpearme, mucho tiempo, me sientan en una silla y comienzan a picanearme, en este momento que me están picaneando me comienzan a preguntar por mas nombres, me comienzan a preguntar sobre donde estaban los panfletos, donde imprimíamos los panfletos, donde imprimíamos los diarios, a lo cual yo no contestaba, después de esto que perdí la noción de lo que duró esta sesión de golpes y pasarme electricidad por el cuerpo, que después yo en reuniones con otros detenidos en otros lugares de detención cuando ya fui puesto a disposición del P.E.N., se comentaba que en ese lugar la electricidad provenía de baterías, esto yo después hice relación porque después me llevaron a otro lugar donde realmente la diferencia de la intensidad de la electricidad era distinta a la que yo había recibido en Investigaciones; después de haberme golpeado y de haberme pasado electricidad y en ese momento dejarme casi desnudo o desnudo, me hacen pasar a otro lugar que a partir de este momento yo lo que tengo, porque todo el momento me mantuvieron vendado y esposado, son sensaciones y suposiciones, la sensación que tengo es que era un lugar como si fuera una galería con una parte techada y otra no, y que habría un baño, digo esto de una parte techada y otra no porque a la noche nos ponían contra un muro, nos tiraban unos colchones donde a nosotros nos hacían dormir y yo sentía por la brisa que no estábamos bajo techo”.-

Estuvo allí con otras personas detenidas “Francisco Esquivel que era un compañero, conocido y amigo, estudiante de Veterinaria, también estaba allí Hugo Francisco Torres otro estudiante de Veterinaria, Hugo Acosta estudiante de Agronomía, y Miguel Angel Lastra estudiante de Veterinaria”.-

Continúa relatando sus penurias “la noche de ese día o al día siguiente, yo perdí la noción del tiempo en ese caso por los golpes y la electricidad que me habían pasado, nos sacaron de ese lugar y nos pusieron sobre una camioneta, por lo que yo conozco de haber circulado muchas veces por ahí, el único lugar que nos podían haber sacado es por la Costanera, donde comúnmente antes se llamaba la Sanidad de la Policía, creo que por allí lo que yo pude percibir nos sacaban todas las noches, todas las noches nos sacaban a mí y a Francisco Esquivel, nos ponían sobre una camioneta, nos tiraban boca abajo, nos ponían el pie sobre la espalda, lo que allí yo tenía la sensación que los pies que me ponían sobre la espalda eran borceguíes y nos ponían, sentía como caños de armas largas en la espalda o la cabeza, el trayecto que hacíamos todas las noches era largo, llegábamos a un lugar que parece que tenían que abrir un portón o algo, y después de abrir este portón entrábamos hacia un lugar mucho mas al fondo de esto que parecía una puerta grande, al llegar hasta el fondo, la sensación que tenía era que llegábamos a un lugar hacia el fondo, nos tiraban al piso, al tirarnos al piso yo pude tanto con mi rostro, al ponerme de costado porque estaba esposado atrás tocar el lugar, era un lugar arenoso con pasto entremezclado entre la arena, esto me hizo recordar a mi porque yo hice el servicio militar e hice la instrucción en Loma Pelada y era un lugar muy parecido a lo que es Loma Pelada. Comúnmente nos dejaba a uno de nosotros afuera, a veces tirado en el piso boca abajo con el fusil en la espalda, o a veces nos hacían parar como si fuera debajo de una galería, porque el lugar parecía que tuviera una galería, nosotros entrábamos a una pieza que bajábamos como si fuera un escalón y entrábamos a la derecha que había otra pieza, donde allí había entre 3 ó 4 personas por lo que yo pude percibir, donde nos ponían sobre lo que ellos llamaban ‘la parrilla’ que era una cama elástica de metal, y nos ataban con alambres las manos y los pies, y comenzaban a picanearnos como se decía, o a pasarnos electricidad por el cuerpo, comenzaban por los testículos, por el ano, por las axilas, las tetillas, la verdad que yo perdí la noción de si todas las noches nos sacaron, porque veníamos realmente destruidos de esas noches que nos llevaban a esos lugares, y eso fue permanente, permanente fue que nos llevaran con Francisco Esquivel, y permanente fueron el mismo lugar donde nos llevaban a torturarnos; en ese lugar que nos torturaban cuando nos llevaban, y cuando volvíamos de nuevo a Investigaciones, que nos traían allí, se acercaba una persona que me hablaba casi como paternalmente, y me decía “ves boludo lo que te pasa, si vos hablaras”, y me daba como una pastilla, esa persona igual que la persona que aparecía en el lugar de tortura tenía un fuerte olor a perfume, un perfume muy penetrante, siempre estaba presente eso como sensación y percepción mía, también la voz era una voz fuerte, ronca, no tenía tonada nativa nuestra. En una oportunidad en Investigaciones me sentaron en una silla, me abrieron las piernas, se acercó una persona, eran dos y se acercó una de ellas y comenzó a golpearme, creo yo que parecía una regla o una madera, en la cabeza del pene, y se turnaban con la otra persona para seguir golpeándome insistentemente, hasta que yo llegado un momento me desmayé, eso estando esposado con las manos atrás en una silla y con las piernas abiertas, cuando desperté, no se en que momento desperté, pude ver debajo de la venda que tenía una hematoma que llegaba sobre el ombligo, entre las piernas, y tenía los genitales muy inflamados, después de varios días también comencé a percibirme que tenía un olor que no me soportaba y que a mi me daba la sensación de que se me comenzó a infectar, en este momento a nosotros de día nos cuidaban personas, dos personas siempre eran, que por su voz yo percibía que eran personas jóvenes, inclusive también personas que no tenían que ver con los militares ni con el ejército, porque en una oportunidad yo reclamé que me bañaran, y mi reclamo generó entre estas dos personas una discusión, uno de ellos quería bañarme y el otro se oponía, y discutían mucho, y decían “no seas boludo, no seas boludo, no podemos tocarlo, no podemos hacer nada porque los milicos nos van a reventar, nosotros no podemos tocarlos”, esta discusión se resolvió que el que insistía tanto, porque decía “no se como vos venís todos los días y aguantás este olor, parece de cadáveres, es imposible tenemos que bañarlo”, esta persona parece que ganó la discusión, me levantó a mi, me llevó a este lugar que parecía un baño, me hizo poner de espalda contra la pared y me manguereó, me tiró con manguera un poco de agua en ese momento. En otra ocasión de estar ahí en Investigaciones, eso fue al principio, me había olvidado, me hicieron escuchar el llanto de un chico, yo calculo por el llanto como era y porque tenía un hijo de esa edad, parecía que fuera un chico de 2 ó 3 años, un llanto muy desgarrador, se acercó uno de ellos, de los que siempre nos llevaban a torturarnos y nos torturaban, digo ellos porque la diferencia que yo hacía entre la gente que nos cuidaba y la gente que nos torturaba era que sus modos de hablar no eran nativos, no era correntino digamos, era mas tipo aporteñado, y me hacen escuchar el llanto de este chico, de esta criatura, y me dicen “mirá ahí le trajimos a tu hijo y a tu esposa Graciela, le estamos dando máquina porque vos no hablás”, en ese momento yo me levanté a los gritos y comencé a empujar al que estaba al lado, bueno, recibí golpes hasta que volví a desmayarme, después cuando yo estuve sobre todo en la U 7, ya estaba detenido a disposición del P.E.N., reconstruyendo y haciendo comentarios parecía ser que esa era una pareja, nunca pude precisar el nombre de ellos, una pareja de Misiones con sus chicos de 2 años, esto me hace suponer que lo que yo escuché puede ser que haya sido cierto que hayan estado torturando un bebé de 2 años, es decir uno lo que escuché, uno lo que me dijeron con esta historia de que en esa época había una pareja que creo que hasta el día de hoy está desaparecida con un chico entre 2 y 3 años. La otra cosa que me gustaría recalcar es que cuando nos llevaban a Loma Pelada a torturarnos ya no nos interrogaban, aparecía en mi sensación el gozo de la tortura porque lo que recibíamos cuando nos pasaban la electricidad eran permanentemente insultos, como ‘hijo de puta’, ‘la puta que te parió’, ‘te vamos a reventar’, y gritos y gritos y gritos, nada de interrogatorios, así que nos llevaban a torturar y nos traían, es decir que eso fue una cosa que me quedó muy grabada, que ya no interrogaban sino que nos llevaban simplemente a torturarnos. Después un día vinieron y nos dijeron, no me acuerdo que ropa nos dieron porque estábamos casi desnudos, y nos dijeron que nos tenían que llevar, nos sacaron de ese lugar que teníamos en Investigaciones, nos sacaron las vendas y nos hicieron correr por un pasillo largo, yo y Francisco Esquivel los dos de nuevo, nos hicieron correr por un pasillo sin vendas, nos hicieron pasar frente a un lugar con rejas, nos hicieron subir una escalera y llegamos a un calabozo donde nos metieron”.

En Jefatura de Policía estaban separados de los presos comunes “al lado de ese calabozo había otro calabozo donde habían dos presos comunes, cuando llegamos a ese calabozo los presos comunes nos tiraron un espiral, nos tiraron un cigarrillo, una galleta, y fósforos, los presos comunes nos dijeron que nos ponían ahí para que nos mejoremos, que tengamos mejores aspectos para llevarnos a la celda que le llamaban ellos, que estaba ahí abajo nuestro, después de 2 ó 3 días de estar ahí nos bajaron a esta celda común, que era una pieza grande donde habían muchas personas entre 12 ó 15 ó 16, con una reja y un baño”. También estaban detenidos allí “aparte de estar allí Francisco Esquivel, Hugo Francisco Torres, Miguel Angel Lastra, Hugo Acosta y yo, otra persona que me acuerdo es un tal Aguilar que era un ganadero creo, otras personas por delitos comunes, yo le llamo delitos comunes porque estaban ahí porque uno tenía un prostíbulo, otro había robado autos, pero todos los que estaban ahí por estos hechos, todos fueron llevados ahí por el ejército, por gente militar, aparte porque también ese lugar donde estábamos estaba a cargo del Alcalde Levatti, creo que se llama Jorge Levatti, esta persona era la única que se comunicaba con nosotros y la única que manejaba, estaba a cargo de este lugar de detenidos … estaban allí Castañeda, creo que estaba abogado, también estaba Belkis en ese lugar, y otras personas no recuerdo”.

Dice en cuanto a la tortura “los únicos que escuché y me hicieron escuchar son a las personas con las cuales siempre nos llevaban juntos, en este caso, que nos torturaban juntos era con Francisco Esquivel, inclusive en una oportunidad nos tiraron a los dos en lo que significa la parrilla, nos pasaron electricidad a los dos juntos, y uno de ellos decía “bueno, ahora tanto que se quieren por que no se dan besitos” y nos picaneaban, después escuché, me hicieron escuchar también las torturas a las personas que acabo de nombrar, a Hugo Francisco Torres, a Hugo Acosta, Miguel Angel Lastra, esas son las únicas personas que yo escuché y me hicieron escuchar que torturaban, y esto que me hicieron escuchar de esta criatura que estaba llorando y a los gritos que también me dijeron que estaban torturando, pero eso no se quienes eran. … por las sensaciones que tenía en el traslado de los que nos pisaban la cabeza o la espalda eran borceguíes, porque habían armas largas, y por los dichos de las personas que nos cuidaban, decían que no nos podían tocar ni hacer absolutamente nada porque los milicos los iban a reventar, después también haciendo memoria de que en mi casa cuando me sacan de allí, me trasladan, me llevan a Investigaciones, ninguna persona a cara descubierta y de civil me tocó, por lo tanto yo supongo por todos estos datos y sensaciones, inclusive también por lo de Levatti que no había nadie mas que él que se relacionara con nosotros, todo esto me hace suponer que las únicas personas que me torturaban eran del ejército”.

En referencia a las personas que lo torturaron y en especial de la persona perfumada que habla “no pude saber de quien se trataba, lo que si se, lo que si recibí después por comentarios, porque esto después cuando nosotros estábamos reunidos con otros detenidos, distintas historias se iban reconstruyendo y viendo los lugares por donde pasaron, allí si apareció el tema del perfume relacionado a una persona, aparecieron los nombres de Losito, Barreiro, Karlsson, De la Vega, pero esos comentarios de otros detenidos hacia mi, y reconstruyendo los momentos que hemos pasado, los lugares que hemos pasado, estos nombres y la definición del perfume con la persona viene de los comentarios que yo recibí … de comentarios si, relacionaron ese perfume con una persona. … De Marchi”.

Su familia presentó un Habeas Corpus sin resultado positivo “en el momento en que a mi me llevan a Investigaciones mi familia, en este caso mis padres, mi hermano y mi esposa, presentaron un Hábeas Corpus que en ese momento el juez creo que era Pisarello, el Hábeas Corpus creo que fue al día siguiente o a los dos días, ese Habeas Corpus, como mi hermano en esa oportunidad que me llevaron de mi casa, volviendo atrás, que me llevaron de mi casa en la camioneta roja hacia Investigaciones, él siguió la camioneta y supo donde me habían introducido, presentaron el Hábeas Corpus pidiendo información sobre mi detención y paradero en la Jefatura de Policía, y allí ahí fue ese juez con su Hábeas Corques y negaron que me tenían en ese caso”.

En cuanto a como se entera de su paradero su familia “Mi familia supo que yo estaba vivo porque a una persona conocida del barrio le permitieron que asome la cabeza en una oportunidad y me viera en ese lugar, que no aparecía nadie mas que el señor Levatti y la gente de la Policía que nos daba la comida, y recién hice contacto con mi familia cuando me trasladaron a la U 9 que fue en febrero del 78, febrero del 78 me trasladan a la U 7, y allí después creo de 3 ó 4 meses tenemos la primera visita de 20 minutos detrás de un vidrio en la U 7, así que recién allí vi a mi familia, por el tiempo que estuve ahí creo que estuve en carácter de desaparecido sin que nadie diera información de mi alrededor de un mes o un mes y medio, desde el 5 de noviembre hasta el 10 ó 15 de diciembre calculo yo, porque en la navidad ya estaba en ese lugar, en la Alcaldía, ya sin venda sin nada, en esta celda grande”.

Continúa su detención en la U 7 “en febrero de 1978 nos llevan a la U 7, me ponen en un pabellón, me separan del grupo con el cual me habían tenido todo este tiempo detenido, que eran Torres, Lastra, Esquivel y Acosta, me quedo solo en ese pabellón, allí en la U 7 el 12 de enero paso a poder del P.E.N. por un decreto, y en abril del 79 levantan toda la cárcel de la U 7, hacen un traslado gigante a la U 9 de La Plata, en ese traslado nos sacan a todos, en un día ingresaron a la cárcel, nos hacen preparar porque había traslado, como nosotros sabíamos que en los traslados había muchos golpes, dos pantalones, varias ropas encima para soportar el golpe del traslado, nos sacaron a todos, nos pusieron en un patio grande contra la pared, ingresó gente del ejército con ropas de combate, con cajas de maderas que ponían detrás nuestro, abrían las cajas y ahí se encontraban las esposas, nos iban esposando de a dos, en ese caso recuerdo perfectamente lo que ocurrió cuando me iban a esposar a mi porque yo estaba en ese momento al lado del Secretario Académico, que no me acuerdo el nombre, de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNNE en ese momento, estaba conmigo contra la pared, él tenía un problema de tener uno de los brazos no me acuerdo cual muy corto de nacimiento, estuvo muy preocupado de que lo lleguen a esposar conmigo de ese brazo porque tenía miedo que en el traslado se lo rompan o se lo arranquen, yo logré en un momento cambiarme de lugar y que nos esposen ambos con el brazo que él tenía sano; de allí nos meten a todos en distintos vehículos, camiones, colectivos, supongo que eran esos porque estábamos vendados, nos trasladaron vendados, llegamos a un Aeropuerto, supongo yo que habrá sido el Aeropuerto de Resistencia, allí si pude apreciar levantando un poco mi cabeza para ver debajo de mi venda de que era un avión de línea de Austral, nos hicieron ingresar allí, no tenía butacas, nos esposaron al piso del avión a todos, y ahí nos trasladaron a otro lugar que no se donde era que bajamos, nos hicieron poner en fila, nos hicieron poner las manos sobre el hombro, había muchos perros, fusiles y ese tipo de cosas, nos alzaron a celulares, camiones esos de traslado de presos, y viajamos un buen tiempo y nos aparecimos en la U 9, nos hacían bajar del celular a los empujones, estábamos esposados atrás y vendados así que nos tiraban del celular que tenía una altura importante, muchos salimos golpeados de esto, y nos metieron en una celda de a dos, en esa oportunidad yo caí en la celda con el profesor Sormani, que era profesor de Filosofía y Letras en la Facultad de Ciencias Humanas de la UNNE, caí con él en esa celda, y en la U 9 estuve hasta que me dieron la libertad vigilada, porque fue libertad vigilada no fue libertad plena el 2 de julio del 81, la libertad vigilada significaba que yo tenía que volver a mi lugar de residencia, no podía ni siquiera pasar el puente y tenía que reportarme cada tanto, hacer una visita en Córdoba e Irigoyen, que antes eso era el Comando del ejército”.-

Nunca le hicieron firmar nada ni le informaron las razones de su detención.

Las secuelas de su detención “lo que significó el encierro y el cautiverio, en primer lugar la afectación mas grande que tuve es la ruptura de mi familia en ese caso, y sobre todo el impacto sobre mi hijo pequeño, yo a mi hijo pequeño lo vi cuando cumplió 6 años, 7 años, tuvo dificultades para reconocerme, tuvo dificultades para relacionarse, después de mucho tiempo pudimos volver a recomponer porque hubo un vacío en el medio, también mis padres, mi padre era un hombre muy activo después entró en una depresión muy grande, no se pudo recuperar de este estado; después me truncó mis estudios, me truncó seguir trabajando, yo estaba trabajando muy bien en un laboratorio de artículos medicinales, pero exactamente lo que mas me golpeó es lo que yo sentía permanentemente porque aparte se hacía notar era hacerme aislar y dejarme solo, destruir todo lo que a mi me podía dar contención y afecto y ese tipo de cosas, eso lo que mas impactó en toda la relación de familia y social”

En su declaración Luis Gabriel Delgado relata “julio mas o menos … en 1977 … yo estuve prestando servicios en la ciudad de Monte Caseros, de acá 300 kilómetros, y aparentemente en mi casa, allanaron personas del ejército mi casa buscándome a mi, yo no estuve en mi casa en ese momento y mis padres contestaron que yo estaba prestando el servicio militar, entonces parece que se trasladaron hasta el lugar donde yo estaba cumpliendo con el servicio militar y en un momento dado que yo estuve a la mañana desfilando en el ejército, cosa de todos los días, desfile militar a la mañana, para saludo a la bandera, el oficial a cargo de la formación me pide que yo de un paso al frente y que me traslade con él hasta una oficina que estaba ahí al costado, que era la oficina del mayor del ejército que era el jefe de la Compañía, y ahí veo que hay personas dentro de un auto, creo que era un auto Peugeot 404 marrón, de la cual una persona alta estaba conversando con el segundo jefe de la Compañía ahí, que antes de introducirme yo veo que hay dos personas dentro del Peugeot 404 marrón que se ríen, así cuando yo me aproximo miro así y estaban adentro del auto dos personas, y entonces me introducen dentro de la oficina del mayor del ejército para tomarme declaración, me hacen sentar y me preguntan cosas del barrio así, actividades que hacíamos en el barrio, y me ponen las esposas, con las manos atrás me ponen unas esposas, me hacen sentar en una silla y quedan únicamente 3 personas conmigo ahí en la oficina a tomarme declaración”. Sigue dando detalles “estaban vestidos de civil. … del cuartel no eran. … en realidad yo no se lo que eran, por referencia después, a una persona que yo le conozco que me interrogó ahí yo le vuelvo a ver en Paso de los Libres, porque a mi me trasladan a Curuzú y después a Paso de los Libres, entonces por comentario de los gendarmes uno le pregunta al otro “quien es ese señor que te saludó”, y el otro le responde que era de Inteligencia del ejército, entonces por ahí yo le reconozco que era de Inteligencia del ejército … eso fue en la Gendarmería allá de Paso de los Libres”.

Es llevado a Curuzú Cuatiá y después a Paso de los Libres “de Monte Caseros a Curuzú Cuatiá, de Curuzú Cuatiá a Paso de los Libres, pero transcurren varios meses, yo en Monte Caseros estuve hasta el mes de agosto aproximadamente un mes y medio, habrá sido el 20 de agosto por ahí, y después el siguiente tiempo paso en Curuzú Cuatiá hasta el mes de octubre, noviembre, desde agosto hasta noviembre mas o menos, y de ahí me trasladan a Paso de los Libres”.

Da una descripción del gendarme que lo detuvo “era una persona no muy alta, una altura mas o menos mediana, tenía bigote, en ese momento pareció que tenía cabello, el otro hombre grande era inconfundible la figura, porque era muy alto, usaba bigote también, pero era mucho mas alto que la otra persona que yo la he visto en Paso de los Libres; después la otra, la tercera persona era un hombre blanco así, tirando a rubio, casi una altura mediana, no muy alto”.-

Detalla interrogatorios y tortura “en Monte Caseros cuando a mi me detienen me empiezan a hacer preguntas por personas relacionadas con el barrio donde yo vivía, me pegan, me patean, me caigo, me voltean, me hacen sentar de nuevo, me apuntan con revólver, tenían un revólver cada uno, yo veía dos revólveres que tenían ahí sobre el escritorio donde me interrogaban, dos revólveres que no se que calibre serán, eran puede ser un 32 ó 38, yo no conozco mucho de armas pero me imagino que pudo haber sido mas o menos ese calibre, y me preguntaban por personas, si yo le conocía a personas así del barrio, que actividades realizábamos en el barrio, en comisiones barriales y cosas así, y ellos querían saber cual era mi función ahí en el barrio … preguntaban por amigos ahí del barrio, que uno era Aguirre de apellido, el otro era Sánchez, Zoilo Pérez, y después otra persona mas que no recuerdo en este momento … maltrato, tortura, porque lo que ellos decían era que yo estaba ahí en el ejército para dar, que se yo, para hacer maldades así, yo cuando me incorporo al ejército me preguntan que oficio hacía yo, y yo trabajaba con mi padre en carnicería entonces ellos me llevan a la cocina, se dividen todos los soldados cada cual a su tarea y a mi me destinan a la cocina, entonces ellos me destinan a la cocina, entonces ellos me maltrataban, me pegaban, me hacían de todo, me ponían las esposas, tengo todavía las marcas de las esposas que me ajustaban, había un oficial, el oficial Murga y el cabo 1° Romero que me golpeaban demasiado, y me decían que yo quería envenenar todo el Regimiento en la cocina, que yo entré para eso, que quería perjudicarle a todos, y no le decía yo que ellos me destinaron ahí, yo me fui ahí, no tenía ninguna intención de hacer nada, entonces eso fue la parte ahí de Monte Caseros, que no me daban colchones para dormir nada, me tiraban en el piso, me dejaban ahí, la comida me daban cuando se acordaban”.-

Fue trasladado a Curuzú Cuatiá “a mi trasladan una mañana, habrá sido del mes de agosto de mucho frío, me trasladan en una camioneta verde del ejército que tenía dos asientos de bancos, tenía dos filas de bancos en el medio, a mi me trasladan en la parte de atrás esposado, en camisa y dos soldados a los costados, y después los jefes, un sargento y un oficial parece que era, que se iban adelante en la parte de la cabina, me trasladan hasta la ciudad de Curuzú Cuatiá, hasta el Regimiento de Curuzú Cuatiá que está ahí, después me di cuenta que era sobre una avenida, parece que es el Regimiento 5 no se si es Caballería”. Allí fue nuevamente torturado “si, totalmente, ahí me llevaban, me sacaban de noche y me llevaban a, yo por lo que escuchaba ahí era inteligencia del ejército ahí de Curuzú Cuatiá, que era un piso superior, porque yo subía una escalera y me llevaban arriba, y ahí me ponían las esposas, y enchufaban cables y me hacían, yo estaba con las esposas y me hacían sostener los cables con electricidad, y después yo cuando por ahí de tantos golpes me caía, me preguntaban si yo fumaba, si quería fumar, después yo le decía si suelo fumar, entonces yo fumaba y me sacaban el cigarrillo y me apagaban por el cuello así, entonces me golpeaban, así varias noches y después dejaron de hacer”.-

Estuvo en Paso de los Libres y de allí lo llevan a la U 7 “estuve en la Gendarmería de Paso de los Libres, creo que es Gendarmería Escuadrón N° 7 … de Paso de los Libres fuimos trasladados yo y dos personas mas que estaban ahí en Gendarmería por cuestiones gremiales parece que era, de un Sindicato de Virasoro. … Escobar era uno y Héctor Sena era el otro, y había dos personas mas que también estaban vinculadas a la causa de ellos, que eran cuestiones sindicales de la zona de Las Marías por ahí. … desde Paso de los Libres me trasladan a Resistencia en el mes de enero del 78, a Resistencia a la Unidad Penitenciaria N° 7, a mi y a dos personas mas que eran Héctor Sena y Escobar”.

En la U 7 estuvo con otros detenidos “uno de ellos podía ser Tomasella, el apellido me acuerdo el nombre poco me acuerdo, Duillo Aponte, Chengo Almirón, Alfredo Billordo, Repetto podía ser que es un hombre que falleció, un tal Basualdo que estudiaba Medicina que estaba ahí también, Arqueros también estaba. … ellos estuvieron, según los comentarios que hacían estuvieron en el Regimiento 9. … ellos hacían comentarios de torturas, de golpes, de maltratos ahí dentro del Regimiento”.

Es liberado desde la U 7 “yo recuperé la libertad ahí de la U 7. … y habrá sido marzo o abril del 79”

Sus padres no supieron nada de él por un tiempo “cuando ellos fueron a Monte Caseros cuando yo fui detenido le negaron que yo estaba allí, y después de eso ellos me ven en Paso de los Libres, ya cuando estábamos en la Gendarmería, ya era en el mes de diciembre casi. … a mi me metieron en el mes de julio y mis padres eso me ven en diciembre del 77”.

En la Sala de Debate, y a instancia de parte dice sobre las personas que lo detuvieron que “aparentemente puede ser el señor aquel (el testigo señala al imputado Barreiro), puede ser el señor (el testigo señala al imputado Reynoso) después no se, no me acuerdo”

Mario César Ingold nos dice que fue detenido en el año 1976 “el 25 de agosto estábamos en un asado festejando el cumpleaños de un compañero que vivía conmigo, y un montón de vecinos y amigos, había unos pampeanos también, la mayoría estudiantes, comiendo un asado en mi casa, en la casa de todos, se comió el asado, una noche que hacía mucho frío. … en Uruguay 1490, Uruguay casi Rivadavia. … yo era soltero todavía, cerca de la una de la mañana, 12 y media, una, la acompañé a mi novia en ese momento, actualmente a mi esposa, hasta la casa, regresé a la casa y me acosté a dormir, yo vivía en la primer habitación de tres habitaciones que había en la casa, en la primera habitación a la derecha, me acosté a dormir y estaba dormitando cuando sentí un ruido, abrieron la puerta de golpe, prendieron la luz, y me encontré con un hombre que me apuntaba con una pistola y me sacó de la cama, yo estaba acostado en calzoncillos digamos, me puso contra la pared ahí al lado de la puerta, y empezaron a revisar cosas, el ropero, la mesa de luz, en un momento yo estaba contra la pared con las manos levantadas, en un momento me preguntaron de quien son los libros esos, yo tenía unos libros ahí en la mesa de luz que solía leer a veces de noche, y me di cuenta para contestar, porque de acá del lado derecho me preguntaron de quien son esos libros, en ese momento yo estaba solo en la pieza porque mi compañero de habitación estaba en el Chaco, vivía en el Chaco y estaba en el Chaco, me doy vuelta y le digo son míos, cuando me doy vuelta parece ser que, yo no sabía hasta ese momento, no me podía dar vuelta ni mirarlo porque recibí una trompada en las costillas, así medio de arriba yo estaba inclinado, que me agarró desprevenido, bastante fuerte y me agarró desprevenido, uno o dos días después empecé a sentir una molestia bastante grande, cuando dormía me despertaba o cuando estaba sentado tenía algún problema, y bueno seguí ahí contra la pared, los libros recuerdo hasta los títulos son cosas que me quedaron muy grabadas, siguieron revisando después me llevaron al patio, y ahí me encontré con todos mis compañeros, había hombres, mujeres, todos contra la pared, y había uno de ellos, eran muchos. … había algunos de civiles a los que yo mas o menos identifiqué como que eran los que daban las órdenes ahí, y había algunos soldados también porque cuando nos llevaron al Regimiento ahí habían, cuando salimos vimos 3 ó 4 Unimog, soldados apostados en las esquinas con los FAL con eso de las patitas de los FAL los trípodes, y después nos enteramos por los vecinos que habían rodeado 4 manzanas alrededor de la vivienda en que nosotros vivíamos, de la vivienda, era mucha gente”.-

Detuvieron a todos los que estaban en la pensión “a todos los que estábamos en el asado, a todos. … por ejemplo Mario Barberán que fue apenas la primer noche nos separaron con él, nos tenían aparte, después había un muchacho Garmendia de Concepción del Uruguay que vivía ahí a la vuelta, el del cumpleaños Juan Pedro Vilouta, el pampeano que vivía en la casa también, otro pampeano que al del cumpleaños le había regalado unos vinos para el asado, ingeniero agrónomo era, Del Giorgio un muchacho que es veterinario ahora, la novia de Del Giorgio, la novia de Vilouta también, pero éramos como 12 ó 14, algunos se habían ido ya, porque eran como la 1 ó 1 y media de la mañana”.-

Brinda detalles sobre el procedimiento “el que a mi me interrogaba, por el tono, no tenía tonada correntina, yo estuve un año en el servicio militar y hice de todo, furriel, cabo de cuarto, o sea los traté, y por el tono era de una educación, y el otro no, el que le pegaba, el que lo provocaba a mi compañero parece que tenía una tonada que, por eso digo pudo haber sido el suboficial ese, Píriz, el pegador que le decíamos, esas diferencias por ahí cuando uno está en esa situación, me da la impresión de que quedan muy grabadas, como algunos detalles. … ese que me hablaba atrás de mi espalda, yo me daba cuenta que era oficial, no suboficial, oficial por la manera de hablar hay una diferencia, yo en el Regimiento me daba cuenta. … yo en el Regimiento aprendí de que cuando uno hablaba, si los otros se callaban era porque el que hablaba tenía el cargo superior, eso era una cosa que, y me acuerdo que había uno que decía, que para mi era De Marchi, que decía “así que los muchachos toman pechito colorado”, porque le habían regalado al del cumpleaños un vino, “Cepas riojanas” creo que se llamaba, nosotros vino tres cuarto en esa época no tomábamos porque no podíamos comprar, y hablaba de pechito colorado, y hacía como chiste, porque inclusive sentíamos ruido de botella, de vasos y de soda de sifón, o sea que yo no se si tomaba o quien tomaba, porque no nos dábamos vuelta, y por la manera en que hablaba nos dábamos cuenta, yo por lo menos, que ese era el que tenía el mando porque, nosotros a los otros no lo escuchamos hablar, salvo a este que le pegaba a mi compañero, pero los otros hablaban en el oído nada mas … tienen que haber entrado como 8 ó 10, después afuera había muchísimos mas, eran 3, 4 Unimog, y autos también había”.

Los llevan al R I 9 “llegamos al Regimiento, nos pusieron en una cuadra vacía, nos tuvieron un rato ahí, y de ahí nos sacaron, nos llevaron, caminamos por el pasto, nos llevaron a un lugar que era una especie de túnel, una cosa media angosta así, ahí me vendaron. … ahí me vendaron y hubo un hombre que me interrogaba, era bajo, que también había hablado conmigo desde atrás por supuesto, yo no le vi la cara, en mi casa también, porque era el mismo tono de voz, y la voz venía de la misma estatura digamos, bajo. … quien era, como me llamaba, donde vivía, que hacía, donde trabajaba, que por todos los datos que me preguntó ahí en el Regimiento la primer noche yo me enteré quien era, porque yo trabajaba en ese momento en la Citröen, estaba donde ahora está la Caja Municipal, Irigoyen enfrente a la Galería, eso era todo la Citröen, y ahí en la Citröen cuando él me pregunta quien era el gerente, quien era el dueño yo le contesto, quien mas trabajaba me preguntaba, bueno gerente acá y gerente allá, yo veía que insistía mucho en que yo nombrara a todos los posibles de ahí, y ahí me di cuenta porque el jefe de taller, un hombre que yo a veces me iba a Buenos Aires con él porque yo traía autos, uno de los trabajos míos era traer autos desde Buenos Aires, el jefe de taller, que yo tenía bastante relación dentro del trabajo era Emilio Pomarada, y yo sabía, por eso la deducción, sabía que era pariente de las hijas de Chaque Mauriño, o de Chaque Mauriño o de la hija o de la señora de Chaque, era primo, había otro muchacho también que era primo de ellos, Pinti Silva, uno que trabajaba ahí con Carnicer que era el dueño de la Agencia, entonces cuando vi que preguntaba cosas, y yo sabía que las hijas de Chaque andaban de novias o se habían casado con militares, yo no sabía quien con quien ni sabía como se llamaban los militares tampoco, sabía que tenían una relación pero no, y como me insistía mucho, quien mas, quien mas, yo me di cuenta que era el que me estaba preguntando uno o conocido o uno de los parientes de Emilio Pomarada, porque por el otro muchacho no me preguntaban, me preguntaban por él y llegaba o quería llevar a que yo también le dijera quien mas, quien mas, y le dije, ahí me di cuenta que era uno, que después me enteré, yo no lo conozco nunca lo vi, él hablaba conmigo atrás, yo no lo veía, y en el Regimiento también, me enteré que era de apellido Barreiro, no se que cargo tenía pero Barreiro le decían; cuando yo pude hablar con algunos en Jefatura, porque después me llevaron a Jefatura, ahí por la descripción que yo daba me dijeron entonces ese debe ser Barreiro”. Continúa relatando “nos separaron la primer noche nomás, primero nos llevaron aparentemente a todos a ese, como una especie de pasillo era, como una cosa larga, había mas gente ahí, porque yo escuché en un momento, porque yo reconocí la voz de la novia de un muchacho que es veterinario hoy que es de Concepción de Uruguay, que le decía “Omarcito, Omarcito”, porque se sentía ruido de armas, y una de las chicas dice “Omarcito, Omarcito nos van a matar”, Omar era el novio, “Omarcito, Omarcito nos van a matar”, y ahí me di cuenta de que había mas gente porque ahí cuando me interrogaban hablaba muy despacito, despacito, con voz muy baja, yo también contestaba de la misma manera, porque no sabía como actuar estaba bastante asustado digamos … la voz era la misma que me había preguntado algunas cosas, donde era mi pieza, en mi casa, y era bajo, eso tenía ya, pero no le vi la cara”. A instancias de la defensa el testigo aclara que su altura es de 1,65 metros. Refiere donde se ubicaba la Escuela “no tengo mucha exactitud de donde era, yo me acuerdo que la Escuela estaba medio atrás de la Capilla, y esa cuadra media vacía puede haber estado, porque no caminábamos mucho así que puede haber estado cerca de la Capilla y de la Escuela, nosotros le llamábamos la Escuela porque eran bancos donde nos tenían sentados todo el día”.

En la cuadra de detenidos pudo ver a Silvia Martínez “de ahí nos llevaron a dormir, ese día nos llevaron a una Escuela, que después pude identificar que estaba atrás de la capilla, eran todos bancos de Escuela, nos tenían de día ahí, a mi y a Barberán, que murió en el Chaco no hace mucho, hace un año, nos tenían ahí y a los demás no los vi mas, después los vi cuando nos trasladaron a Jefatura, nos cargaron a casi todos juntos; y con Barberán nos llevaron a dormir a una cuadra, estaba vacía la cuadra, las dos camas nuestras nada mas, que dormíamos ahí; y ahí una noche yo escucho la voz de una mujer que dice “cabo de cuarto, cabo de cuarto”, llamando el cabo de cuarto que estaba de guardia ahí, conozco los términos porque yo fui cabo de cuarto cuando hice el servicio militar en el año 69, como que llamando, pidiendo permiso, una voz que en ese momento yo dije, me pareció que me resultaba conocida, pero que se yo, por ahí dije si es conocida pero no sabía quien era, escuchaba, se me acerca y me pone una frazada en la cabeza, me tapa con una frazada y se queda sentado ahí al lado mío, en un momento sigue sentado al lado mío, yo no sabía quien era pero yo estaba boca abajo en la cama tratando de dormir, me tapan con una frazada y se quedan, y escucho los tacos de una mujer que va caminando, unos tacos, me dio la impresión de que era una mujer robusta digamos, por el ruido, tac, tac, tac, los tacos no eran unos tacos, bastante altos eran por el ruido en el mosaico ese que era la cuadra, después escuché que volvía, y otra noche, porque cualquier otro movimiento que había ahí me ponían la frazada en la cabeza y yo a veces tenía dificultades para respirar, entonces opté por poner la cara para abajo y después ponía la cara de costado, ponía una mejilla para tener mayor facilidad para respirar, y en una de las noches que llama esa mujer otra vez, que lo llama al cabo de cuarto, sin querer queda, me apoyo sobre la mejilla izquierda y queda un pliegue de la frazada, y yo miro, veo el pliegue, y cuando pasa de vuelta la mujer esta la reconozco a Silvia Martínez, había una, no era puerta, una abertura con una cortina en el fondo, porque yo al otro día cuando me levanté lo primero que hice, no quería mirar mucho, lo primero que hice fue mirar donde era que estaba ella, y a Silvia la reconocí enseguida porque la conocía mucho, yo vivía en San Juan e Irigoyen e íbamos muy seguido a Junín, y ella vivía ahí en Junín pegado a MODART, lo que era MODART antes, los padres tenían una relojería, una joyería no se que”. Describe a Silvia Martínez en aquella época “era de pelo lacio, mas bien largo, bien lacio el pelo, por decirlo de laguna manera carita redonda, rellena, gordita, no se si es el término correcto pero era bastante gordita, muy simpática muy agradable en el trato, y era mas pesada, mas gordita que las chicas de su edad para la edad que tenía, bueno, yo la conocí en el 70 así que habrá tenido 17 ó 18 años en esa época, pero tenía el pelo lacio castaño, y robusta de cuerpo, rellenita digamos”. También observó allí la presencia de Carlos Achar Carlomagno “yo la escuchaba (Silvia Martínez) que pasaba cerca de la cama, y yo al baño lo tenía cerquita de ahí donde estaba mi cama, que en una oportunidad yo pido para ir al baño y me llevan, mi cama estaba casi derecho a la puerta, para allá era la mayor parte de la cuadra, lo mas largo, y para acá (muestra hacia el otro lado) yo no sabía que había hasta que me enteré que había baño, pero ella pasaba por ahí esa mujer, y en una oportunidad que me llevan al baño a mi, justo cuando paso enfrente a otra habitación que había ahí al lado del baño, donde entrábamos nosotros a la derecha, escuché unos ruidos y unas conversaciones así, unas palabras, y se abre una puerta y sale un soldado petisito morrudito, que le estaba pegando a un tipo que estaba adentro, y yo lo reconozco, lo veo a este muchacho Carlitos, Carlitos Achar, creo que era pariente de Pocho Silveira, cuñado creo que era, que yo lo conocía por Pocho, porque lo conocía mas a Pocho que a él, ahí lo reconocí a este muchacho que lo tenían ahí, era un baño abandonado y tenía una cama, el baño era largo y tenía una cama así en el fondo, este tipo le pegaba con una toalla, justo cuando sale yo paso, traté de disimular que no vi nada por que no quería comprometer mi situación digamos”.-

Estuvo unos días en el R I 9 y fue llevado luego a Jefatura de Policía “en el Regimiento mas o menos 5 días aproximadamente, y después me llevaron a Jefatura unos 15 días mas”.-

Explica como identificó al imputado De Marchi “yo al que vi primero, el que me saca de la cama y me pone contra la pared yo no sabía quien era, yo lo vi pero no sabía quien era, cuando yo llego a Jefatura que me conozco mucha gente ahí, a la mayoría que estaba ahí la conocí esa noche, hablando de cómo cada uno había llegado ahí me hacen una descripción entonces ahí me entero, ah, ese es el teniente 1° Losito, el que te pegó a vos; y De Marchi, yo lo vi a De Marchi ahí, pero no sabía quien era tampoco, yo no sabía quien era, tenía algo rojo no se si era un pullover o una campera roja me acuerdo y un gorro, tipo jockey, una cosa en la cabeza”.-

También pudo individualizar a Píriz “yo tampoco sabía quien era, escuché que lo vi muy de refilón, a otro, al que me hablaba de atrás ese no, sabía que era bajo porque me hablaba muy acá en la misma estatura mía digamos, a otro que lo vi muy de refilón pero vi que tenía un físico bajito también, es a uno que nosotros después le decíamos el pegador, porque le pegó a mi compañero, al del cumpleaños, le pegó dos o tres trompadas fuerte, se sentía que eran trompadas en el pecho y lo provocaba para que reaccionara … me dijeron que podía haber sido ese, me dijeron que era un suboficial, ahora tenía me acuerdo, yo lo vi, unas espaldas muy grandes, bajo también, pero un físico, lo vi otra vez en la Tercera porque poquito tiempo después de que nos largaran de Jefatura nos volvieron a detener, y nos llevaron a la Tercera, ahí nos tuvieron tres noches, ahí apareció otra vez, el que le decimos el Pegador que puede haber sido Píriz de apellido, pero yo no lo, me acuerdo que era el que pegaba las trompadas esas, a mi no me pegó pero a mi compañero del cumpleaños le pegó unas trompadas, eran se escuchaba el sacudón, y lo provocaba para que reaccionara, después lo vimos, después yo lo vi mejor en la Tercera cuando nos detuvieron, que apareció por ahí y dijo “que hacen ustedes acá”, al que le había pegado a Vilouta, y le dijo “y bueno, acá estamos”, no sabia que decir, no podíamos ni hablar, ni queríamos hablar”. Acerca de los sobrenombres de ‘pegador’ y ‘Loche’ señala “yo creo que el pegador le pusimos nosotros, me parece que es una cosa nuestra porque no sabíamos como identificarlo y entonces lo relacionábamos con lo que había hecho digamos, no se de donde salió ese apodo, me parece o estoy casi seguro que se lo pusimos nosotros, cuando hablábamos. … se hablaba de un tal Loche, pero no tengo mucha precisión, de un Loche se hablaba, yo no se si Loche por el boxeador Loche o por que Loche, pero algo de Loche yo escuché en algunos relatos así, pero no se nunca pregunté por que, no se si era un apellido, yo creo que lo asocié un poco porque a uno le decíamos el pegador al otro se le decía Loche, pero no se inclusive si eran la misma persona, no tengo ni idea, pero ese nombre me suena, ese Loche”.

Una vez en libertad vio en distintas oportunidades a De Marchi “a De Marchi lo volví a ver, un poquito después porque yo trabajaba en la Citröen, cuando salgo voy a trabajar otra vez a la Citröen, y uno que estaba medio jefe ahí, medio gerente, y enfrente a la Citröen había un, de la galería si uno mira de frente a la galería sobre mano izquierda había un boliche en que yo trabajé también, antes de trabajar en la Citröen, que se llamaba el Petit café, yo trabajé como 6 ó 7 meses allí, tenía mesas en la calle, estaba bien enfrente de la entrada de los autos de la Citröen, y bueno, iba gente, yo había trabajado en el Castillo también antes, y antes de eso en Django, en la misma galería arriba, que el dueño de la Citröen tenía un boliche ahí en la galería, yo trabajé ahí, después fui al Castillo con los mismos dueños, y después con uno que trabajaba conmigo que era encargado del Castillo me pidió para trabajar en el Petit café, en la esquina esa. …el dueño del Castillo era Carnicer, el dueño de la Citröen, el que era encargado del Castillo era Cataldi un muchacho que era paraguayo, Edgar Cataldi, que fue después el dueño del Petit café, que después yo voy a trabajar con él. … una mañana, un sábado a la mañana, había un grupo de 6 ó 7 personas, y el gerente ahí del coso, me dice “che, vení acá te voy a mostrar a tu amigo el que te llevó preso”, y entonces salgo yo, y de la vereda de enfrente entonces empiezo a mirar “ahí está ese” me dice, y quien es ese, “si, ese era uno” le digo yo, “ese es el capitán De Marchi”, ah, mira vos, pero bueno, quedó ahí; después lo volví a ver otra vez en los años 90, yo hacia horticultura bajo cubierta acá en Santa Ana, había habido una lluvia muy grande e inundación en la zona de Santa Lucía, toda esa zona, y llama el Ministro de Agricultura y Ganadería a una reunión, a los sectores para declarar zona de emergencia algunos lugares, que iba a decir los informes de donde había mas pérdidas y todo eso, y yo estaba formando la Asociación de horticultores con otra gente, me acerqué a la Asociación, y un día me llama el que estaba representando ahí, que era de Bella Vista, y me dice “por que no te vas vos por que yo no voy a poder viajar, tengo problemas”, representando a la Asociación de horticultores, me voy al Ministerio unos 15 minutos antes para explicar que yo iba a estar en representación de los horticultores, y llegué temprano, me hicieron pasar, y en un momento llega el Gerente del Banco Nación también estaba, y en un momento alguien dice, lo vamos a esperar al de la Sociedad Rural , y cuando entra, se abre la puerta ahí aparece el capitán De Marchi, y cuando me ve se sorprende, yo me imagino que habrá visto mi expediente, mi foto, por eso se sorprendió que yo estuviera allí, me imagino, y fueron esas tres veces que lo vi , después no lo vi mas digamos”. Aclara posteriormente quien le mostró a De Marchi “era Herve Fabre, un francés o argelino, porque había estado viviendo en Argelia, pero él se decía francés, estaba ahí en la Concesionaria”-

Revela sobre los libros que se le secuestraron “uno se llamaba “La revolución del Quiri”, yo estaba terminando de cursar quinto año de Agronomía, era fin de año, agosto, y el Quiri es un árbol que en esa época había tomado mucho auge, un árbol de mucho crecimiento, sobre todo en Misiones, porque tenía una tasa de crecimiento hasta cinco veces mayor que la del pino, y la verdad que era una revolución en forestación, y otro libro, que en realidad era de mi compañero de pieza, que estaba en el Chaco pero, estaba allí, y yo lo leía y se llamaba “Alto quien vive”, y en la tapa había una mano con una granada, de Dalmiro Sáenz era el libro, pero un libro de relatos de Dalmiro Sáenz, esos eran los libros que quería saber, que esos libros después mi compañero de vivienda, el mismo del cumpleaños, los vio en el Regimiento, una vez se fue él a pedirle certificado por los días que había estado preso para su trabajo, con el jefe de Regimiento, y ahí lo vio a De Marchi también, y De Marchi se enojó porque el jefe del Regimiento le había dado un certificado, “como vas a firmar esto” dijo, claro, en cierta manera era una prueba, y ahí vio mis libros, Teniente Coronel Aguiar creo que era el jefe del Regimiento, yo no lo conocía, no lo conozco tampoco … a Vilouta fue, a Juan Pedro Vilouta, que trabajaba en el Mercado ahí donde es la plaza ahora, en el Mercado viejo digamos, era en Bromatología no se, y como faltó como 15 ó 20 días a su trabajo fue a pedir allí al Regimiento … se enojó porque estuvo a los gritos me relataba mi compañero, inclusive le pegó una patada en el culo cuando, lo echó del Regimiento y le pegó una patada en el culo, y era De Marchi, eso fue en septiembre, porque el que había firmado creo que era el Teniente Coronel Aguiar, el jefe del Regimiento”.

Del Regimiento lo llevan a la Jefatura de Policía “nos llevaron a Jefatura, y ahí medio que nos enteramos después que inauguramos un calabozo, había un calabozo donde estaban menores hasta ese momento de doble puerta, la puerta que estamos interna había dos metros otra puerta, parece que ahí estaban los menores y sacaron los menores, los trasladaron y nos pusieron a nosotros”

Nunca firmó nada ni le informaron las razones de su detención, tampoco tuvo acceso a un abogado “no, ni se nos ocurría por la cabeza, no, en absoluto. … lo que se yo es que una vez me llevaron a identificarme, me pusieron las esposas y me llevaron a identificar, dos veces me sacaron a mi, una vez, tres veces mejor dicho una vez que me llevaron para identificar, otra que me llevaron ante el jefe de Policía, me sentaron ahí y estuve como una hora, una hora y media sentado, el hombre miraba carpetas, expedientes, que se yo, y yo estaba sentado aparentemente solo, no me quería dar vuelta, y lo curioso era que había al alcance de mi mano una pistola 45, yo ahí me asusté bastante, … y otra vez que me sacaron de noche, cuando me llevaron arriba, reconocí el lugar los otros días estuve, fui a buscar un certificado de buena conducta y en el mismo lugar en donde hoy dan certificados de buena conducta, subiendo a la mano derecha, ahí me tuvieron una noche dos o tres horas, allí sentí gritos, golpes. … me tuvieron contra la pared, me apoyaron un caño en la nuca, yo digo un caño, que yo creo que era una pistola, porque yo después practiqué tiro deportivo, allá en la Asociación por Av. Maipú, así que tengo una idea de lo que es un arma corta, o sea que se lo que es un arma corta, inclusive tengo armas, están declaradas las armas, así que se lo que es un arma; eso me ponían en la nuca y no me decían nada, me apoyaban nomás, bueno y después me metían un magiclick pero no el que hace justamente clic, clic, sino del otro tipo, el que hace otro ruido. … la sensación cuando uno sentía ese ruido ahí en la oreja era molesto, instintivo era un cabezazo, no me acuerdo que me haya pateado, pero que sentía una molestia si, no se si era por el susto que tenía”.

En Jefatura estuvo junto a otros detenidos “a mi me llevaron con Vilouta, con Barberán, conocí mucha gente allí. … conocí a uno que hablaba mucho con él, por que yo soy hijo de uruguayo, un diputado uruguayo que había caído en Chile cuando el golpe de Pinochet, Ferreira Almeida, prácticamente el único tipo que tomaba mate, inclusive hicimos una muy buena relación, porque yo hijo de uruguayo, hablábamos de historia y eso, conocí un veterinario Gómez, Arnaldo Gómez que le decían ‘huevo’ Gómez, lo conocí a Tato Orseti que tiene después Rulemanes Corrientes, conocí a Jorge Traynor, el flaco Traynor, que a la novia de él, o la señora no me acuerdo bien, yo la vez que me llevaron a mi para las impresiones digitales, y cuando me llevaron para hablar con el Jefe yo la vi en un pasillo ahí, cerca del patio, me quedó grabada porque tenía un abrigo de una imitación piel de leopardo, estaba ahí en Jefatura, de día estaba ahí, por que no se, de noche me sacaron una vez pero de noche cuando me sacaron como a los dos o tres de la madrugada, no había nadie, pero yo la vi dos veces, después me enteré que era la novia de Traynor, y después, conocí mucha gente ahí adentro porque estuve cerca de 10, 12 días, había mucha gente que venía, lo agarraban esa noche y lo largaban al otro día”.-

Individualiza los detenidos que llegó a ver en el Regimiento y en Jefatura “yo en el Regimiento la vi a Silvia Martínez y a este muchacho Carlitos Achar, no se de el estado de ellos porque no pude hablar con ellos, los vi nada mas, los reconocí, y en Jefatura Jorge Trayner, porque en Jefatura se apagaban las luces se hacia silencio y nos quedábamos todos porque se sabía que todas las noches venían a buscar a uno, y nadie podía dormir, esperando que le tocara nadie podía dormir, y después que se llevaban a uno nos quedábamos despiertos para esperar a ver como le había ido, como venía, y yo recuerdo que los que vinieron muy, mal muy golpeados, eran Jorge Trayner, eso recuerdo, se caía en el piso, medio que lo tiraban ahí adentro, Tato Orseti también le pegaron mucho, quien mas, había otro pero no recuerdo, de Jorge Trayner y Tato Orseti me acuerdo perfectamente si, que vinieron muy golpeados”.-

Explica como fue asociando los nombres con las personas que intervinieron en su detención “en Jefatura, nos conocimos y, vos por que estás, vos por que estás, y así y allá, intercambiábamos la experiencia que habíamos vivido, ahí yo me entero de que el que me había sacado de la cama y me había puesto contra la pared, y me pegó la trompada era Losito, porque lo describen ahí mas o menos físicamente, entonces me acuerdo yo, si puede ser, que eso creo que fue que me describió porque él se había entregado con Losito, Gómez el veterinario, y cuando me dijo “yo cuando me entregué en el barrio Yapeyu”, y es muy probable por la descripción que da que haya sido la casa de Chaque Mauriño, él creo que es yerno de Chaque Mauriño, entonces él se entregó ahí porque se enteró que lo andaban buscando y tenía miedo que lo mataran, entonces, no se como hizo el contacto que se entregó, por teléfono, y lo estaba esperando ahí en lo de Mauriño, Losito, y me dijo “no, si yo lo conozco a Losito” … eso se hablaba en la Jefatura, y después en la calle todo el mundo hablaba del Teniente 1° Losito, como que era, y del capitán De Marchi, en la calle todo el mundo hablaba de que, le llamaban, el término que se usaba era que era la patota, ese era el término, pero en todos los ambientes, yo seguí trabajando un tiempo mas en la Citröen, iba al Petit, al Adax Bourg que parece que ellos también solían ir, pero yo no me crucé nunca con ellos, no me acuerdo haberlos cruzado porque yo al único que reconocí bien era a De Marchi, a los otros los había visto y mas o menos tenía idea”.-

Estuvo unos días en el Regimiento y después lo llevaron a la Alcaldía “cinco noches mas o menos aproximadamente, y después me llevaron a Jefatura. … 14 ó 15 días mas, porque recuerdo que el 21 de septiembre me volvieron a detener, me acuerdo porque era el día de la primavera, por eso tengo la fecha”.

La testigo María Julia Catalina Morresi describe su detención en Misiones “fui detenida en Posadas el 20 de octubre de 1976, yo estaba recién llegada a Posadas con mi marido Fernando Piérola, nos detuvieron, el Ejército y la Policía, nos llevaron, en el momento que ingresó la policía eran las 6 de la mañana, Fernando se escapó por el techo, a mi me llevaron a los empujones al medio del patio de una casa antigua de un patio largo y comenzaron a disparar, a Fernando lo detuvieron al otro lado de la cuadra bajando, y nos llevaron creo yo que era la jefatura de Policía de Posadas, no se el tiempo que estuvimos allí pero calculo que habremos estado 24 horas mas o menos, ahí me separan de Fernando, ahí me torturan con picana eléctrica, atada a una cama grande de metal, era una cosa fría, después nos llevan, ahí no lo veo a Fernando, a mi y a otros que no se quienes son-en un auto, a un lugar, estábamos vendados no se veía recorrimos no se, media hora mas o menos, no se el tiempo, y me di cuenta que estábamos cerca del río porque se escuchaba el ruido del agua, nos bajan y nos meten en una casa, una casa que tenía, yo veía por debajo de la venda era parquet en el piso y en algún momento que pude entrar al baño, tenia un baño lindo digamos, … ahí en ese lugar me vuelvo a encontrar con Fernando, Fernando estaba muy mal, me pedía que le diera agua, y los que estaban allí, que uno era Valusi, uno de los que nos fue a buscar, Valusi y Toso, y gente de Misiones que yo no se quienes eran, pero yo se que ellos dos nos van a buscar, porque antes cuando estaba en la Jefatura de Policía, el que después yo se que es Beto Valusi me dice “a vos te conozco desde chica porque andabas jugando en calzones por la Universidad”, porque nosotros cuando nosotros vinimos al Chaco fuimos a vivir al Campus de la Universidad, cuando a mi papá lo trajeron a Resistencia a la Universidad, después mi papá me cuenta, ya cuando me pudieron ver, quien era ese Valusi; cuando estábamos en la casa, que Fernando estaba muy golpeado y muy torturado, lo amenazaban a él conmigo, me vuelven a torturar ahí, me meten en una pieza, lo llevan a Fernando, lo sacan de ahí, eso era de noche, porque me llevan de noche a esa casa, era de noche no se que hora, toda la madrugada me metían a un baño chiquito … entonces me sacaron toda esa noche, me metían, Fernando me pedía agua y ellos decían que no le podían dar porque lo habían picaneado tanto que si le daban agua eso lo podía matar, así en una forma muy brusca y muy fea me decían “que no sea pelotuda, que no pida agua”, entonces me dieron como apenas mojado la punta de algo, y él me pedía que aunque fuera le diera saliva, y en un momento dado yo tratándole de dar saliva antes de que ellos me dieran eso, creyeron que yo lo estaba besando entonces me dijeron asquerosidades, y así fue todos esos días que pasaron en esa casita hasta que a Fernando se lo llevan. Antes de que lo lleven yo logro verlo un día a él en otra habitación, nos tenían atados los pies en una habitación a una chica, dos chicas y un muchacho, me llevan a verlo, y Fernando tenía, le pregunté como estaba y me dijo que se sentía muy mal, tenía todo quemado acá el pecho, yo pensé que eran cigarrillos, después me dijeron que podía ser picana, parecían quemaduras de cigarrillo porque eran como redonditas y blanquitas, pero no sangrantes sino como si estuvieran con algo de pus; a Fernando lo llevan de esa casa, lo sacan, lo llevan, y lo que me dicen es que lo llevan para Resistencia y Corrientes, yo estoy una semana mas ahí en esa casa, y un día me traen para Corrientes, me traen vendada, cada vez que paraba y era la policía, me ponían un sombrero y unos anteojos, me traen Valusi y Toso de allá para acá, no se exactamente pero creo que yo estoy acá los primeros días de noviembre, mas o menos no estoy segura”.

Es traída a Corrientes “aquí creo que en el primer lugar donde estoy es un lugar bastante abierto, vendada, donde parecía que había muchas personas, y yo escucho la voz de Juanita, Juanita es una compañera que militábamos aquí en la J.P. antes de ir a Posadas, después me llevan a una habitación muy finita y larga que creo que no tenía ventana, tenía una cama como una mesada mas o una camilla parecía, y lo traen a Fernando y él estaba algo así como muy caído, muy como deprimido, no hablaba, ellos querían que él dijera algo y él no decía nada, nos dejaron un rato hablar a solas a Fernando y a mi, y había gente de inteligencia, estaba Valusi, estaba Toso, estaba Carnero y había otra gente que yo no recuerdo, nos dejaron 15 ó 20 minutos ahí, en la esquina, él sentado, apoyado en esa mesa, esa mesita que parecía un poco alta, y ellos un poco mas atrás hablando, lo llevaron, yo no se el tiempo que estuve en Corrientes, calculo que habrán sido 3 días, 4 días, pero en Corrientes me doy cuenta de que mis padres sabían que yo estaba presa, después me cuentan en detalle como había sido el proceso de que llegan adonde yo estaba, pero hasta ese momento ellos nos buscaban en Resistencia, en Corrientes y en Posadas porque si sabían que estábamos en Posadas, y sabían que habíamos estado en Corrientes, estando yo ahí en esa pieza viene el jefe del Regimiento y me trae una bolsa con ropa que me mandaba mi mamá, porque me lo dice “esto se lo manda su madre”, ahí yo me doy cuenta que ya saben que nosotros estamos ahí; una de esas noches, yo no se si fueron una o dos noches seguidas, que yo le pido al chico que hacía las guardias a la noche, donde no estaban los jefes, estaban solamente los soldaditos que estaban haciendo el servicio militar, le pido por lo menos una noche yo pido que me lo dejen ver a Fernando, yo sabía que estaba enfrente, yo estaba en esta piecita aquí, un pasillo bastante alto en el Regimiento, y enfrente como una puerta grande, no con abertura, sino como una cosa abierta, y ahí está una cama, y estaba Fernando, quizás tapado con algo pero no era puerta, ahí Fernando estaba muy lastimado, ahí estaba, le veo los pies, se le veía el hueso, tenía, era una cosa hinchada y horrible, y se le veía el hueso y estaba como pudriéndose esa parte, los dos tobillos en carne viva, era como si le hubieran cortado con algo, apretado hasta llegarle al hueso, a mi me llevan a Resistencia, no recuerdo quien me lleva pero me llevan a Resistencia, me llevan a Investigaciones, en Investigaciones lo veo una vez mas, y bueno ya después, lo vi una sola vez a Fernando en Resistencia, así estuve en Corrientes”. Mas adelante señala “en el Regimiento, lo que yo recuerdo es, en el primer momento que llego a Corrientes de Posadas, era como un salón grande donde había gente, se sentía la presencia que había gente, y yo siento la voz de Juanita ahí en ese lugar del Regimiento … Toso era del ejército, y Valusi era personal civil del ejército, era de inteligencia”, eran de la ciudad de Resistencia, y también indica la fuerza a la que pertenecía Carnero “al ejército, a inteligencia, de Resistencia”. En otro pasaje dice “a De Marchi lo oí nombrar”.-

Nunca se registró su detención ni se le dijo los motivos de ella “no, decían que éramos subversivos”. Tampoco estuvo a disposición de ningún juez, al igual que Fernando Piérola.

En relación a Piérola dice que las heridas que le vio no las tenía en Misiones “no, esas heridas las vi acá en Corrientes … se que lo colgaron, él me dijo me colgaron, eso me dijo … que lo tuvieron colgado del techo, no se si con esposas o cadenas. … de los pies, de los tobillos. … no recuerdo si me precisó el tiempo, pero lo deben haber tenido colgado mucho tiempo porque ese hueco profundo que tenía en los tobillos, y el tiempo que yo me quedo en Posadas y que a él lo traen, y yo calculo que habrán sido por lo menos 4 ó 5 días, a nosotros nos detienen el 20 de octubre, si una semana mas o menos de diferencia entre que lo traen a él y me traen a mi”, y agrega “lo mataron en Margarita Belén, está desaparecido, eso es lo que dicen, pero es bastante obvio, hace 33 años que no aparece, sabemos que está muerto, que lo mataron ahí”.-

Manifiesta que “estuve a disposición del P.E.N., al año a fines del 77 salgo en libertad, después me vuelven a detener a los 3 meses y me hacen un Consejo de Guerra, me tienen presa en Gendarmería una semana, salgo en libertad de nuevo, me vuelven a detener ese mismo año del 78, me vuelven a detener a disposición del Juzgado Federal de la ciudad de Resistencia, de la provincia del Chaco, y estuve presa un año mas y salí en libertad a fines de 1979”.

Alfredo Billordo da detalles de su detención “fui detenido el 29 de noviembre de 1975 … yo soy hijo de un albañil, yo trabajaba con mi padre como ayudante de albañil, … después entré a la Municipalidad como, así para cobrar, en esa época se empezó a cobrar ya el estacionamiento, en esa oportunidad yo estaba trabajando, fue un sábado y se acercaron dos personas de civil y me dijeron que tenía que acompañarlos hasta la Central, así me llevaron hasta un auto que estaba ahí cerca, eso fue cerca del Mercado, en esa época existía todavía el Mercado donde hoy es la plaza y de ahí me llevaron a la Central, en la Central me condujeron hacia la parte derecha en un pasillito, me dejaron ahí, había un Comisario que no se como se apellidaba y me dijo que tenía que esperar ahí hasta que vengan a retirarme, eso fue cerca del mediodía, estuve toda la tarde, y a la noche, habrá sido las 9 ó 10 de la noche, vinieron personal de la Jefatura, me llevaron hacia el fondo y cuando pasé a una parte de atrás me vendaron los ojos y me pusieron una frazada, me condujeron a la parte de atrás de la Alcaldía me parece que es, donde hay autos, yo tengo entendido que me pusieron en un baúl de un vehículo atado de las manos, con una capucha y además una frazada, estimo que habrá dado vueltas ese vehículo media hora mas o menos en calle de pavimento, por el ruido yo entendía que todavía estaba en la ciudad, después de ese lapso de tiempo, unos 5 minutos mas o menos habrá sido calle de tierra y se sentía una zona de, se sentía una tranquilidad como que era una zona rural, y bueno ahí empezó la sesión de, sentí que habían mas personas en ese lugar, y empezaron, me bajaron del vehículo y comenzaron por supuesto los golpes, los castigos, después me llevaron, parecía una cama, me desnudaron completamente y me ataron los brazos y las piernas, parecía que habían unas cuantas personas, y empezaron a tirarme agua por el cuerpo, y por supuesto de toda clase de dichos e interrogatorios, y comenzó la sesión de tortura, la sesión de tortura en principio fue, después de tirarme agua por todo el cuerpo empezó la sesión de la picana, picana por los labios, en los pies, en todo el cuerpo, y no se sesiones que supongo, no se el tiempo que habrán durado pero hasta el máximo, ellos observaban, pienso yo que observaban el tiempo de aguante, el aguante de la persona, después de eso seguían los golpes y volvían a empezar, ahí habré estado en ese, toda esa noche, pero no en forma continua sino con interrogatorios y sesiones, interrogatorios y sesiones, también usaron mucho después de eso el submarino, me metían en un fuentón, no se que habrá sido, de agua, me zambullían medio hasta que yo aguantaba y me sacaban, y así yo calculo que habré estado 3, 4 días en ese lugar, y sentía sí que había gritos de otras personas ahí en ese lugar”. No pudo establecer quienes eran esas personas “no, porque en todo momento, desde que salí de la Alcaldía fui vendado y en todo momento seguía vendado, nunca te quitaban ni una capucha o una venda, lo que sí podría decir es que eran personas las que realizaban el interrogatorio, eran personas con una formación académica que no era lo común. … gente que, uno que no tenía tonada de correntino, y el lenguaje era distinto, porque evidentemente había dos grupos de personas, los que interrogaban y los que cuidaban, cuando a mi me tuvieron una vez yo pedí ir al baño me llevó otra persona, y ese tenía otra, el lenguaje de ellos era distinto, y las personas que interrogaban tenían una formación mas elevada, se notaba que eran personas de formación académica superior, pero el timbre de voz también no eran, yo pienso que no eran de Corrientes, o no eran de la zona … estimo que 3 ó 4 días estuve”.-

Continuó su detención en la Jefatura de Policía “después nos llevan a, creo entender que me llevaron de vuelta a la Alcaldía, y en otra oportunidad que me sacan de vuelta a la noche porque la forma que hacían estas cosas era, nos sacaban de noche de ahí de la Alcaldía, nos llevaban a esa zona yo digo rural porque no era una zona donde se podía escuchar vehículos, nada, una zona rural, y duraban esas sesiones, la segunda vez que me sacaron habré estado menos tiempo, creo que estuve una noche sola nomás, y después de eso me habrían llevado, creo que fue la segunda vez, me llevaron de día a la Gendarmería, que estaba por la calle San Lorenzo en ese momento, ahí si me pareció poder, por el tono de voz, porque ahí si ya me sacaron, cuando me llevaron a Gendarmería me sacaron la venda, y ahí si pude asociar la voz de uno de los que me torturaban con un señor que me habló ahí, que era parecía ser una persona de un rango superior a los que estaban en Gendarmería ahí, porque tenía manejo ahí de la, o sea tenía mando ahí dentro de la fuerza, y yo por la voz de él y por la voz de los que me torturaban me pareció que era coincidente, era un señor alto rubio con bigote, medio colorado, esa si es la persona que yo asocié porque coincidía el tono de voz cuando me torturaban como cuando él me habló esa vez”.-

Señala los temas sobre los que versaban los interrogatorios “preguntaban mucho mis actividades, yo trabajaba en la Municipalidad y además estudiaba a la noche en la Escuela Genaro Perugorría, trabajaba de día y estudiaba de noche, y yo estaba participando ahí en una, habíamos formado ahí porque se construyó dos aulas ahí además en ese tiempo, la Escuela no tenía las suficientes aulas, entonces nosotros formamos ahí con un grupo de alumnos y colaboramos en la construcción a la noche de dos aulas mas, y además se formó una comisión de delegados de curso, entonces yo participaba en esa, entonces de esa actividad preguntaban mucho, como también así por nombres de personas. … por ejemplo por el que preguntaban era por Rómulo Artieda, y después las personas con las cuales yo me relacionaba, esa era la pregunta”. En relación a Artieda expresa “primero que relación tenía con Artieda, yo lo conocía a Artieda porque Artieda estaba en la actividad estudiantil, yo participaba en una comisión de Delegados y creo que él también, por esa relación lo conocí, después otra cosa no, y preguntaban eso, que actividades, que sabía yo de Artieda, y lo que sabía era eso, estudiaba creo que en el Nacional o una cosa así, era estudiante secundario. … ellos preguntaban por el domicilio y todo eso”.-

Sobre la tortura dice además “el submarino también con bolsa, te ponían una bolsa plástica en la cabeza y te cerraban acá hasta que uno empezaba a cabecear y te sacaban, y después los golpes por supuesto, pero lo mas fuerte eran los de las torturas eléctricas y las dos clases de submarino, y después los golpes en los oídos, era un sistema que te pegaban con las dos manos y te dejaban atontado como 2 ó 3 horas”.-

Estuvo con otros detenidos “en la Alcaldía cuando me detienen en esa oportunidad estábamos unos cuantos, habremos estado como cerca de 20 personas. … estaba Ferrer Rodríguez, estaba un médico que ya falleció ahora que se llamaba Repetto, Julio Repetto, ese cae después de diciembre, creo que en el 76, después había otra gente que no recuerdo los apellidos, pero había otros, había bastantes”. En otro pasaje agrega “en la Alcaldía habrá estado unos días, un tal Midón, … yo conocía a un muchacho Midón. … joven, si, habrá tenido mi edad”. De Arturo Helman dice que también estuvo, y añade sobre Wetengel “si me acuerdo haberlo visto, estaba con otra persona ahí, pero eso fue, habrá sido después de marzo, no preciso bien la fecha, si, habrá estado, yo recuerdo haberlo visto a esas dos personas, del señor Wetengel me acuerdo del otro no me acuerdo, habrán estado unos días ahí después no se lo vio mas. … ese muchacho tenía como un lunar en la mejilla, no un lunar, sino parece una cortadura así bastante visible, era un muchacho alto, corpulento. … parecería ser que era de la provincia del Chaco”.-

Respecto a su estadía en Gendarmería “en Gendarmería me llevaron solamente para, de ahí

de Gendarmería me llevaron al Juzgado Federal que estaba por Mendoza, en Gendarmería estuve un rato, supongo que habrá sido para trámites administrativos nada mas”.

Entre su detención y su presencia en el Juzgado Federal “habrá pasado mas de 20 días supongo, no recuerdo”.

En el Juzgado Federal le tomaron declaración, pero era la misma que trajeron de Gendarmería “me dijeron que me iban a nombrar un abogado oficial. … pero nunca ni me fue a ver, nunca hablé yo con mi abogado que me dijeron que me iban a nombrar, aparte mi padre albañil, ¡que puede pagar un abogado!, y mi mamá ama de casa, y mi otra hermana empleada doméstica, y un hermano que tenía que entró en la Escuela de Suboficiales Sargento Cabral pero, nada, éramos 8 hermanos así que no había posibilidades de pagar ningún abogado, y el abogado oficial nunca apareció, o al menos conmigo nunca se entrevistó”.-

Sobre la duración de su detención “yo estuve detenido 5 años … yo estuve en la Alcaldía de Corrientes, pero no con los presos comunes, habré estado hasta después del golpe militar un tiempo mas, y posteriormente me trasladan a la U 7 acá en el Chaco, de ahí me trasladan a La Plata, no me acuerdo que unidad es, si 2 ó 9 algo así, y en la última etapa si me trasladan a Rawson y de ahí me dan la libertad”.

A su turno Arturo César Helman explica “yo fui detenido el 24 de noviembre de 1975. … era estudiante de la Facultad de Derecho, estaba preparando una materia para rendir porque era fin de año, y terminábamos también de participar en las elecciones para el Centro de Estudiantes de Derecho, por ese motivo yo estaba en la Facultad de Derecho y tenía clase la última hora, y salí con un amigo con el cual preparábamos una materia, que se llama Pedro Ávalos, volví a mi casa caminando, ya era bastante tarde, cerca de las 11 de la noche, … en ese momento yo vivía por Belgrano 1642 entre Santa Fe y España, fui caminando y cuando llego a la esquina de Santa Fe y Belgrano, … veo movimiento de policías y algunos soldados, que estaban en la cuadra, … pienso que hay un operativo policial o militar en una pensión de estudiantes cerca de mi casa, que estaba a dos o tres casas, me acerco y cuando llego frente a mi domicilio me encuentro con mi padre contra la pared, Miguel Ángel Helman, ahí me quedo un poco preocupado por el hecho de mi padre, pienso y lo primero que se me ocurre es, él era sindicalista, Secretario General de UPCN delegación Corrientes, pienso que por un problema de sindicalismo o por alguna cuestión de su militancia política dentro del peronismo, y le pregunto a una persona que estaba ahí, mi casa estaba totalmente invadida por policías, gente de civil, por lo menos dos de civil que yo vi, y soldados militares con el atuendo militar, pregunto que pasa, y uno de civil me pregunta “y usted quien es”, entonces yo le digo “soy Arturo Helman, soy el hijo del señor que están deteniendo”, ahí sale de mi cuarto una persona vestida de militar y me dice “ah, vos sos Helman”, inmediatamente le dice al policía que me detenga y me lleve, después me entero que es una camioneta de la policía provincial, esa persona luego me entero es el señor Barreiro, porque mi padre cuando estábamos detenidos, me comenta que él se presentó como el oficial a cargo del allanamiento, las características que yo recuerdo que se me presenta ante mí con esa imprecación, es que era una persona un poquito mas alta que yo, pelo castaño oscuro, bigotes, y mucho mas bajo que mi padre que medía alrededor de 1,80 metros; una vez que estoy en la camioneta me esposan, fui llevado por la policía provincial, estoy esposado alrededor de una hora aproximadamente, en un momento determinado se coloca al lado de la, allí puedo ver que había soldados en los techos, soldados vestidos de militares con armas largas en los techos, había un grupo que estaba junto a una cancha de basket que está a la vuelta de mi casa, por la calle Santa Fe, y había por lo menos un camión del ejército y dos camionetas estilo F 100, de las Ford esas que usaba el ejército, no se la marca exactamente pero era de ese estilo; estoy allí con la policía en ese coche de la policía alrededor de una hora aproximadamente, cuando de pronto se estaciona una camioneta paralelo a él en contramano en la calle Belgrano, me bajan y ahí escucho la voz de la misma persona que me encontró en mi casa, que dice que me venden, eso hace el policía con un pañuelo mío que yo tenía en el bolsillo, y me suben a esa camioneta, yo no sabía como ponerme porque era bastante incómodo, no se si estaba acostado o sentado, el chofer primero me acostó y luego me sentó, me llevan frente a mi casa, porque hacen unos 40 metros mas o menos, y en ese momento escucho que se sube otra persona, o alguien mas se sube y escucho que mi padre me dice “no te preocupes yo te sigo, yo voy con vos”, la camioneta da un giro y se dirige hacia, supongo que era el Regimiento 9, yo en ese momento ya pensé que era el Regimiento 9, veo a través o percibo a través de la venda, porque era un pañuelo de color claro, las luces de la Avenida 3 de Abril, va a bastante velocidad”. Es llevado al R I 9 “y después si me doy cuenta que es el Regimiento 9 cuando ingresa por el portón que está mas cerca de lo que es la Penitenciaría, allí entra, lo que puedo ver a través de la venda entre la nariz y el pómulo, yo alzaba así los ojos y podía ver algo, era que eran todos militares y me llevan y me sientan contra un muro al fondo, estoy, habré estado ahí no se 4 ó 5 horas, percibo que hay gente a mi lado en las mismas situaciones que yo, primero nos tienen parados y yo después me voy de a poco sentando porque estaba cansado y nervioso, me quedo sentado, nadie me dice nada, si puedo ver que hay militares delante de mi a unos metros, nadie habla, a la mañana temprano siento que estaba amaneciendo, llegan y me suben a otro coche, este sí es militar, lo distingo bien por el color”.

Lo trasladan a la Jefatura de Policía “después de dar varias vueltas, me dejan parado, siempre vendado, frente a una escalera de mármol que yo después distingo es la Central de Policía de Corrientes, una vez que estoy allí estaré parado contra una columna o al costado de una pared aproximadamente, no se 20 minutos, media hora aproximadamente, viene una persona de civil, me agarran del brazo y me suben la escalera que está del lado de la calle Salta, en el primer piso sería de la Jefatura de Policía, me llevan a los empujones y a las patadas, todos eran gente de civil, el lugar en el que me depositan sería al fondo, sería casi la última oficina del lado de la calle Salta, allí estoy vendado, permanentemente vendado, logro ver que son, las personas que me tienen son todas de civil, veo algunos policías pero que no hacen nada, los que a mi me tienen son de civil, logro identificar a una persona gorda, de una camisa color clara, que me dice que estoy perdido, que mejor hable porque o sino voy a estar perdido, me pone una pistola en la cabeza y la martilla, yo me quedo quieto, al rato lo vuelve a hacer pero ya lejos, digo que en mi cabeza porque siento la pistola en mi cabeza en el lado derecho, después siento que martillan otra vez, yo me imagino que cerca pero no se, hasta ahí es mi experiencia en este caso, luego vienen personas será a la tarde, había pasado mucho tiempo, me lleva, estuve sentado en un banco en esa oficina todo el tiempo con esa gente delante mío, a la tarde, ya era bastante pasada la siesta, yo pido para ir al baño y me llevan a una piecita que está al costado de esa oficina, saliendo al pasillo, me dan un tacho para que haga mis necesidades y me dejan ahí solo con un guardia, una persona de civil como guardia en la puerta, a la noche, me doy cuenta porque oscurece, me busca una persona, esa misma de civil, me lleva y me entrega a otra en la primer oficina de entrada donde estuve antes, me hacen pasar a otra oficina, y allí me desvisten, me desnudan, logro ver que son uniformes militares los que están, no son mas de 3 ó 4 por lo menos eso es lo que yo percibo, me hacen preguntas, me ponen desnudo y me sientan en una silla, me hacen preguntas sobre quienes eran mis compañeros, donde vivían, quienes conformaban el grupo que trabajábamos en la Facultad, me hacen pisar un latón con agua, me ponen un cable que tenía electricidad por el pecho y me golpean, eso pasó la primera noche, luego me levantan, me hacen vestir y me sacan, cuando voy caminando para salir se me aflojan las piernas y me llevan nuevamente al cuarto, a la madrugada nuevamente me vuelven a llevar, me hacen el mismo procedimiento, me desnudan, me sientan en una silla y me vuelven a hacer las mismas preguntas, esta vez un poco mas amable y con un tono muy, el oficial que me hacía las preguntas tenía un tono bastante aporteñado, vuelven los golpes, esta vez no me ponen electricidad si me golpean bastante en el estómago y me vuelven a llevar a la piecita esa, esto sucede 2 días y medio, 3, es decir, la última vez, el tercer día aproximadamente me vuelven a preguntar, ahí yo reconocí la voz de la persona que después mi padre me dijo que era Barreiro, que me dice que si no hablaba me iban a llevar a dar un paseo por el río porque los dorados tienen hambre, me acuerdo exactamente la palabra, de que hablaba de dorados, esa fue la última amenaza”.

Es llevado a la Alcaldía junto a otros detenidos “me bajan a la zona de la Alcaldía donde había un pequeño pasillo, allí me encuentro con Pedro Ávalos que fue el chico con el cual yo había estado estudiando esa noche, unos días antes, está mi padre sentado también allí, y un profesor de la Facultad de apellido Ojeda, le decíamos Poloncho, no recuerdo el nombre, que cuenta que él estaba, en ese momento dice “estoy acá por ustedes porque presenté un Hábeas Corpus y me dejaron detenido”, luego estando allí a la tarde, a los dos o tres días, primero, mi padre me pregunta si me golpearon y yo le digo que no, pero tenía evidentes signos que sí, y yo le pregunto a él lo mismo y él también me dice que no, y nos miramos pero nada mas, estando allí a los 3 ó 4 días, antes de la semana los dejan libres a mi padre y a Ojeda, al profesor de la Facultad, y llegan otros detenidos, bastante deteriorados, como ser Alfredo Billordo y un chico Vicente, creo que era Vicente Rodríguez, y otro que era Duarte que yo lo conocía de la Facultad, que era, lo tenía de vista pero nunca había tratado con él, él estaba bastante golpeado y tenía todo el pecho amorotoneado; a mi me vuelven a llevar una vez mas al cuartito ese, ya sin vendas, y me vuelven a insistir con que diga todo porque ya mis amigos cantaron todo, y me decían que yo era el jefe y tenía que hablar, esa fue la vez que mas me golpearon, recuerdo que perdí el conocimiento, eso sí porque después ya me desperté en el cuarto con una persona de civil, que me ayudaba, tenía un fuerte zumbido en los oídos que no se me iba, de allí me dejaron en la sala de visita de los presos comunes donde nos habían trasladado a los que estábamos en esta situación, en ese pasillo al principio”.

Lo llevan a la Sección Corrientes de Gendarmería Nacional “Pasó un mes mas o menos cuando un día me sacan, la policía esposado y me llevan a la sede de la Gendarmería que estaba en esa época en San Lorenzo entre Julio y Pellegrini, no me acuerdo muy bien, me hacen subir al primer piso, ahí me atiende un oficial, me pregunta mis datos, no había nadie, era solamente una mesa de madera con una máquina, el oficial ese y una pila de cigarrillos Parisiennes que tenía al lado de la máquina de escribir; lleno unos formularios y me dice que si no firmo esos papeles y no digo lo que ya dije vamos a empezar de vuelta, y si me portaba mal me iba a desparramar a trompadas por el piso; me pide todos los datos míos y luego me dice que lea mi declaración primero y que firme, leo y mas o menos era lo que yo había hablado con los oficiales o la gente que me interrogó, firmo la misma y me devuelven al mismo lugar en que estaba en la Alcaldía”.-

Estuvo en el Juzgado Federal “pasados unos días me vuelven a llevar, pero esta vez me llevan al Juzgado Federal que en esa época estaba por la calle Mendoza entre Irigoyen y San Martín, allí me sientan, me hacen esperar un rato largo, solamente la policía, me hacen pasar a una oficina y me hacen firmar unos papeles, y luego me vuelven a llevar a la Policía, a la sede de la Policía, mas o menos eso fue en síntesis lo que yo recuerdo de ese mes, del 24 de noviembre que fue la detención hasta mas o menos el 20, 22 de diciembre. … una vez que llego al Juzgado Federal se inicia una causa, recién ahí tengo calidad de detenido en esa época, si bien al principio, los primeros días nadie sabía donde yo estaba, recién recupero la legalidad entre comillas, de detenido en esa época, y continúo hasta febrero del año 76 en calidad de detenido con prisión preventiva, y luego me dejan en libertad condicional”.

Continúa dando detalles de su detención “mi familia se componía en ese momento por mi padre, mi hermana que tenía 13 años, y mi madre, y los que estaban allí era mi padre que estaba contra la pared, a mi madre y mi hermana no las veo, se que están en la pieza del fondo porque me lo dice mi padre en realidad, y había, afuera había policías de la provincia de Corrientes, adentro había una persona en el pasillo a la entrada, una persona de civil, que me llamó la atención porque era verano y estaba con una chaqueta, y dentro de mi pieza revisando las cosas estaba un oficial del ejército que mi padre me dice ‘ese es el que se presentó como Barreiro’, y después en el fondo y arriba de los techos habían soldados con fusiles o con armas largas en realidad”, Su padre le comenta que es Barreiro “cuando nos encontramos en el pasillo de la Alcaldía después de 3 ó 4 días de estar detenidos”. Su padre fue detenido el mismo día “mi padre me dice cuando me están llevando vendado “no te preocupes porque yo te sigo, voy con vos”, así que supongo que si no fue ese día fue al otro día, pero yo supongo que nos detuvieron a los dos en el mismo momento”.-

Refiere sobre la tortura “fueron dos en el día, una al atardecer y otra ya entrada bien la noche, eso fue durante 3 días así, y después una vez mas ya cuando pasaron 3 ó 4 días, cuando yo ya estaba abajo. … siempre estuve vendado, cuando me llevaban ahí siempre estuve con una venda, algo se podía ver a través, entre la nariz y la mejilla, pero creo que al segundo día me pusieron como unas cositas acá entre la nariz y la mejilla para que no pueda, porque yo hacía fuerza para mirar, eso se dio el caso porque una persona que me interrogaba se puso en horcaja en una silla así en mi frente, me preguntaba y llevaba la silla para atrás, y me quería pisar los dedos de los pies, yo como podía ver iba esquivando la pisada que me quería hacer con la pata de la silla, esa vez cuando me ponen los taponcitos ahí no veo, me pisan y me dicen ahora ya no vas a jugar mas al fútbol, porque yo era jugador de fútbol en esa época, la última vez que estoy, y estaba esperando que me interroguen, estaba solo en ese cuartito y puedo ver a través de la rendija a dos oficiales que entran raudamente pero podía ver por la rendija de la puerta, e identifico al oficial que estuvo en mi casa haciendo el allanamiento, que dijo mi padre que se llamaba Barreiro, y a otro mas, rubio, pero lo vi muy de costado y muy rápido, se que era de pelo rubio, nada mas. … los que mas me interrogaron tenían neutro, no lo podría identificar, al grupo que venía a la noche, a la madrugada, había uno que tenía un fuerte acento porteño, o aporteñado, que se diferenciaba de los otros, los otros no recuerdo haber diferenciado una tonalidad en particular”. Escuchó la voz de Barreiro en el momento de los interrogatorios, y da referencias sobre las preguntas que le hacían “nombres, y direcciones básicamente de los que estaban conmigo en la lista Azul y Blanca de la Facultad de Derecho. … uno después estaba preso conmigo que era Pedro Ávalos. … vive, terminó recibiéndose de abogado, creo que vive en Buenos Aires, es misionero; Losina, que se que está vivo y que vive en Posadas, Misiones, de esos dos es lo que mas me acuerdo, creo que había un chico que se llamaba Ávalos también, parecido al otro pero no tenía nada que ver, que era correntino, y de esos son lo que yo me acuerdo así que eran de mi grupo de primer año de la Facultad”.

Al momento de su detención “yo tenía 18 años y pesaba 55 kilos, era muy chiquito”.

Su familia hizo gestiones por su libertad “mi madre se presentó ante el obispado, yo fui estudiante católico toda mi vida, hice la primaria y la secundaria en colegios católicos, en ese momento yo estaba en una disyuntiva sobre si seguir Abogacía o ingresar a un Seminario, tenía la posibilidad o la duda, y estaba en la duda de ser o no un sacerdote, así que tenía mucha relación con la Iglesia, y con los salesianos en particular, el padre Jorge que era el responsable del Colegio Pío XI, y un poco mi guía espiritual, le aconsejó a mi madre que vaya, y le consiguió una audiencia con el obispo emérito en esa época Monseñor Vicentín; Monseñor Vicentín le dio creo que una carta o una esquela, la recibió en el obispado y la trató muy bien, y ella se fue y se entrevistó con un oficial en el propio Regimiento 9, lo que me cuenta mi madre es que este oficial le dijo que ‘los curas no tenían ninguna autoridad en esto, que no tenían ninguna autoridad, y que si yo era inocente iba a salir, y que en ese momento la vida de los que estábamos detenidos dependía de ellos, ellos tenían el poder de la vida o de la muerte de los detenidos’.”.- Otros detenidos en la Alcaldía eran “los que yo mencioné fueron los que tenían directa relación de alguna forma conmigo, pero a su vez ahí, porque los conocía de antes o, en el caso de Duarte, Billordo, y Rodríguez los conocí ahí, que fueron las primeras personas que vi, luego vi una chica en el pasillo que me dijo el guarda que me tenía de custodia que era otra detenida, la vi muy poco, creo que pasé un momento al lado de ella, y luego llegaron ahí a la zona de la Alcaldía Midón, un chico que le decíamos Monzón, que no estoy seguro del apellido, de esos dos seguro me acuerdo, ah, Solís, Juan Carlos Cassane que era un periodista, y un señor de apellido Bernasconi, eso es con los cuales yo me cruzé en algún momento estando ahí en la zona de visitas de la Alcaldía, que era la zona donde los presos recibían visitas”. Los demás detenidos también recibieron maltratos “prácticamente todos teníamos, coincidíamos en lo que nos hacíamos, y esperábamos las 5, 7 de la tarde a ver a quien llamaban, ya medio con temor a ver a quien le tocaba ese día, los mas golpeados fueron Billordo, Rodríguez y Duarte, que los presos comunes, me acuerdo uno de apellido Luna, lograban mojar algunos trapos y nos pasaban, y nosotros tratábamos de limpiarles las heridas que tenían, me acuerdo, lo que mas me impactó fue que uno de los chicos que estaban ahí me dijo que lo llevaron a un campo, lo torturaron y violaron a la novia delante de él, y mientras eso alguien que estaba tomando mate le tiraba agua caliente en los genitales, nosotros tratamos de ponerle paños mojados en la zona de los genitales porque tenía todo inflamado, ese era Vicente … Rodríguez”.

En relación con su declaración en Gendarmería expresa que firmó “porque me amenazó con que me iba a desparramar en el piso si no firmaba y después me dijo que íbamos a volver todo de vuelta, a empezar de vuelta, esas fueron las palabras”. También en el Juzgado Federal, la declaración que obra en el Expte. N° 462/75 agregado a la causa, señala “una persona en el Juzgado Federal me presentó esos papeles, no me acuerdo que se haya identificado como juez. … me hizo leer la misma declaración de la Gendarmería. … firmé.”.

El testigo José Luis Núñez nos enseña como fue su detención “el 14 de septiembre … yo trabajaba en el bar de empleados del Casino de Corrientes, a la madrugada de ese día se presentan dos personas de civil, una de pelo negro, de bigotes, pelo no muy corto, con otra rubia, pelo rubio, de bigotes, alto, se presentan ahí a mi lugar de trabajo, en realidad lo llaman a mi jefe digamos, que es el que los recibe en primera instancia, y él vuelve y me dice que hay dos personas de la Gendarmería que me estaban buscando, vienen las dos personas éstas que yo señalé, preguntan mi nombre y mi apellido, la persona de pelo negro es la que tenía la voz de mando, la que le ordena a la otra que me ponga las esposas, me sacan rápidamente del lugar, afuera del Casino estaba un camión de la Gendarmería con personal uniformado, armado, y adelante estaba un Ford Falcon blanco, donde me introducen estas dos personas, me ponen la venda, me agachan la cabeza, y me sientan en el medio de los dos, y me llevan un trayecto que no duró casi nada, y bueno me introducen a un lugar que después identifico como el Regimiento 9 de Infantería, ellos me dejan ahí”. Posteriormente reconoce la identidad de Reynoso como quien lo detuvo “y lo de Reynoso, yo elaborando y conversando después con otras personas, comentándoles quien me había detenido, cuales eran las características, coinciden en que el apellido de esa persona era Reynoso, yo no, ya le digo a mi me detuvo, yo lo identifico, me acuerdo hoy, me acuerdo de él y me acuerdo de la otra persona, rubia, alta, que me detuvo ese día y que nunca mas lo vi. … dos personas de civil son las que me detienen, y personal que estaba afuera, en el camión ese de Gendarmería estaban uniformados”. Su detención se produce cuando Núñez tenía 17 años de edad. No le exhibieron orden de detención alguna.

Su detención continúa en el Regimiento 9 de Infantería “ya amaneciendo escucho los movimientos propios del Cuartel, la diana, el tambor que despierta a los soldados, y durante esa mañana comienza el interrogatorio, yo estaba tirado ahí en la sala y me llevan hacia la otra punta del salón, en una habitación que se ve que era de madera y en donde me golpean duramente, y me interrogan, bueno, de entrada me dicen que ellos sabían perfectamente que yo era un perejil, que a ellos le interesaban nombres de personas importantes dentro de la organización, yo trato de cubrir los golpes con mis brazos, me sostiene otra persona muy fuerte del pelo, me sostiene el brazo, y me golpean, me siguen golpeando y preguntándome siempre cosas, cual era mi función dentro de la organización, esto continúa, yo le digo que lo único que sabía que había hecho era, bueno, asistir a actos de la Juventud Peronista, entonces uno de ellos dice que éramos todos unos hijos de puta porque en esos actos se cantaban consignas en contra del ejército argentino, que habían sido héroes nacionales, que se yo, y continúan los golpes y continúan las preguntas concretas sobre nombres que ellos querían saber, como los, para ubicar a otras personas, no me daban ningún nombre de a quienes buscaban sino que querían que yo les diese; siguió, siguieron los golpes, que se yo, supongo que una media hora habrá durado, me llevan al lugar donde me tenían tirado, eso fue por la mañana”. Explica los horarios y modalidades de los interrogatorios “durante esa semana continuaron por la tarde, venían siempre, bah, generalmente en los horarios de la cena, en los horarios ya de la tarde noche, y durante toda esa semana continuaron los interrogatorios siempre con esas características, golpes y pidiendo datos sobre nombres de personas, a quienes yo supuestamente conocía, seguía insistiendo que había militado sí en la Juventud Peronista, que las actividades eran conocidas”.-

Detalla personas detenidas y mecanismo de funcionamiento del lugar “Después de esa semana de interrogatorio con preguntas de esas características me cambian de lugar y me llevan a un lugar que son las duchas, o sea en el mismo predio lo que eran las duchas de los soldados, que me llevan, me ubican a mi ahí, al lado colocan a otro detenido que habían detenido la noche esa que me detuvieron a mí, a Almirón, a José Almirón, que es vecino mío, los dos quedamos ubicados ahí en ese lugar, enfrente de ese lugar había como una piecita chica en donde estaba ubicado otro detenido, que era Carlos Achar, todas las tardes llegaba la gente, o sea uno se fue familiarizando con los sonidos del Cuartel, con la forma de caminar de los soldados, porque primero que usaban borceguíes, arrastraban los pies al caminar, y por la tarde ya escuchábamos el sonido de los pasos de los mocasines, en donde se acercaban las personas éstas que las mismas voces se escuchaban siempre, que eran los que hacían los interrogatorios, en ese lugar cuando estábamos ya en las duchas, todos los días llegaban ellos a la pieza donde estaba Carlos Achar, siempre con preguntas y con golpes, había una persona de las que venía, de las que hablaba ahí, de los militares, que siempre lo, como que lo agredía me parece con mas saña, con ganas así, humillándolo a Carlos Achar, que se yo, ¿te acordás Carlitos allá?, a mi me daba la sensación como que esta persona lo conocía de afuera, y siempre los golpes contra él y, bueno, pasaban y nos daban un toque a nosotros que estábamos contra la pared ahí en ese lugar en las duchas, estando en ese lugar escuchamos, porque el baño, el único baño que había en el lugar estaba ahí al costado, las duchas estaban ubicadas acá (gesticula), las duchas tenían una pared que no llegaba al techo, o sea que nosotros escuchábamos perfectamente el movimiento que había del otro lado, cuando traían a personas al baño”. Asimismo dice “las ventanas estaban cerradas, la puerta indudablemente estaba cerrada porque se escuchaba cuando ingresaban los, cuando venían los oficiales, bueno, se escuchaba el tema de la puerta que se abría, se cerraba, y el tema de los pasos que quedaron grabados en cada uno de los que estuvieron en ese lugar” -

Tuvo contacto con soldados que lo informaron sobre quienes eran los torturadores “lo que generalmente hacían los soldados era preguntar el nombre a la gente, y mas o menos entraban en confianza, así los soldados fueron acercándose, comunicándose con nosotros, que había pasado, como nos llamábamos, que hacíamos, y nos fueron, fuimos entrando en confianza y fueron ellos los que nos fueron señalando los nombres quienes eran los oficiales que estaban a cargo de los interrogatorios, y nos decían que eran gente del servicio de inteligencia de ahí, del ejército, y que al mando de ellos estaba el capitán De Marchi, que estaba también el teniente Losito y los dos suboficiales, los sargentos Píriz y Cárdenas, que uno de ellos, no me acuerdo cual de ellos era ahora, había sido como jefe de la plaza de armas, parece que era un lugar donde tenían armas o algo así en el Regimiento. … el nombre yo, no se ni si le preguntamos el nombre, pero que eran santiagueños, eran soldados santiagueños que estaban en ese lugar, fueron los que nos dieron los datos, que nos comentaron desde un principio que ese lugar era el Casino de soldados del Regimiento, y que ellos estaban ahí a cargo de la custodia de los detenidos, y bueno, el dato es ese, que eran santiagueños”. También refiere que “ellos estaban adentro con nosotros, por eso es que conversábamos tanto con ellos, por eso es que nos brindaban tantos datos, y bueno, éramos el único contacto de no colimbas y no militares que tenían ellos, así que yo creo que por eso, esa habrá sido la causa por la que se acercaban y conversaban y nos brindaban todos los datos que nos brindaron en todo ese tiempo. … ellos eran los encargados, estaban si, siempre, estaban siempre ahí”-

Prosigue relatando los sucesos dentro de la cuadra del R I 9 “Después a Achar lo sacan del lugar ese, de la piecita esa y lo ponen al lado de donde yo estaba, mientras estaban los soldados ellos se acercaban a nosotros, nos levantaban la venda, podíamos, conversábamos entre los detenidos, Achar me pregunta, nos conocemos en ese lugar, me pregunta si es que a mi me habían llevado también a la quinta, un lugar así en el campo, yo le dije que no entonces él me cuenta que a él lo habían llevado a otro lugar, donde lo habían torturado mucho, que lo habían picaneado, y que él estaba ahí con Silvia Martínez, que era una chica que nosotros escuchábamos cuando los soldados la llevaban al baño, que estaba detenida ahí en el Regimiento; Carlos Achar tenía en las manos, en los brazos, en las muñecas las tenía vendadas, tenía muy lastimado, incluso cuando se corría la venda se notaba acá (muestra la zona arriba de la nariz, entre los ojos), se ve que le habían apretado muy fuerte la venda y tenía lastimado ya acá en esta parte, y también los tobillos, tenía marcas en los tobillos, y él me relata todo lo que había sucedido en ese otro lugar, y que después lo habían traído ahí al Regimiento”.

Da nombres de otras personas que estuvieron en el Regimiento 9 “Yo estoy desde el 14 de septiembre en ese lugar, estoy hasta el 27 de noviembre del año 76, estoy durante 75 días detenido en ese lugar, en todo ese tiempo tuve la posibilidad de reconocer por supuesto sonidos, pasos, escuchar el nombre de personas que pasaron por ese lugar cuando traían a los detenidos al baño, y entre esos nombres me acuerdo de Silvia Martínez que nombré, me acuerdo del padre de Almirón que estuvo para el mes de octubre mas o menos que lo detuvieron, a un hombre grande, mayor, que lo tenían ahí y que lo golpeaban en la zona de las duchas”. Del padre de Almirón manifiesta mas adelante “era vecino mío. … José Floro Almirón”. Recuerda la presencia de Fernando Piérola “y en una oportunidad, que es una de las cosas que realmente a mí me quedaron marcadas, y que mas me sigue presente hasta el día de hoy es haberlo visto a Fernando Piérola, Fernando Piérola tenía cuando yo lo veo y puedo conversar con él, tenía el pantalón, estaba descalzo, el pantalón tenía roto desde la rodilla hacia abajo, se le notaban, bueno, las piernas hinchadas y con quemaduras, con marcas en los tobillos, marcas terribles, como si hubiese estado atado, golpes por supuesto en el rostro, en una oportunidad escucho cuando lo están torturando ahí enfrente, que escucho las voces perfectamente, las identifico, al capitán De Marchi y al teniente Losito que lo golpean, que lo, es realmente, haberlo escuchado a Fernando Piérola, la única respuesta que él le daba a estas personas era “no señor, no señor”, y ellos le decían “que hable, que ellos ya sabían todo, que no sea pelotudo, que se la iban a coger a la mujer, que lo iban a hacer pelota”, otro le decía “que no sea pelotudo que no se haga golpear de balde”, lo único que respondió en todo momento Fernando fue “no señor, no señor”, a él lo, yo creo que hubo una especial saña y un odio especial hacia él, de la forma en que fue torturado y en que fue maltratado en ese lugar es terrible, y en un momento a Fernando lo ubican ahí a la hora de la comida, a la hora de la cena, al lado de donde yo estaba, en la zona de las duchas, y en ese lugar viene el soldado, le afloja las esposas para que pueda comer, como estaban los soldados solos nos levantamos la venda, y él, pudimos conversar con él, no había necesidad que me comente como estaba él porque estaba físicamente destrozado, me decía que él pensaba que lo iban a matar, por la forma en que lo torturaban, pero que “no hay que aflojar compañero” me dice, “no hay que aflojar compañero yo no les dije nada”, eso fue lo mas, y después bueno, que trataba él de darme fuerza a mí, él que estaba hecho mierda, que estaba recontratorturado, trataba de darme fuerzas a mi, él que sabía que lo iban a matar, él trataba de darme fuerzas a mi, y yo la verdad que tenía un cagazo terrible, cada vez que escuchaba los sonidos de los pasos de los mocasines, y de esta gente que se acercaba”. Sobre si se le realizaban curaciones a Piérola “no, yo en ningún momento vi a nadie curando, aparte por la forma en que yo lo vi a Piérola lo evidente era que no había recibido ningún tipo de atención, y por lo contrario seguía siendo torturado, así que no creo que hubiese interés en curar a nadie”. Piérola es llevado en noviembre “calculo que la primera semana de noviembre es cuando a él lo trasladan, que justamente ingresa un grupo de militares al lugar, entran cantando como que ‘llegó la hora de cobrar’, como si lo que había pasado hasta ese momento no hubiese sido nada, y en ese momento trasladan a un grupo, por lo que nos comentan después los soldados, a un grupo de compañeros, y me comentan que en ese grupo lo habían llevado a Fernando Piérola”.

Da la fecha aproximada de la creación de las celdas individuales dentro del galpón “Después, mas adelante a mi me, ya, para fines de, después de la primera semana de noviembre de 1976, nos trasladan a la parte grande, a la sala grande del Regimiento, en ese lugar arman como una especie de celdas con mantas. En ese lugar yo estoy detenido ya sin vendas en los ojos; se alcanzan a hacer, yo calculo que mas o menos 5 celdas de cada lado, de mantas, y en el medio una tira de bancos en donde están sentados detenidos, muchos detenidos esposados y vendados, y otros que no alcanzaban estaban tirados así a los costados de las celdas, de ahí me acuerdo que estaba Mario Arqueros, era uno de los que estaba tirado en el lugar, otro Mariano Nadalich también, él estaba en otra celda de mantas, y siempre al mismo horario, generalmente a la tarde y a la noche, era cuando llegaba la gente, los militares ahí, los oficiales éstos nombrados, y que hacían lo interrogatorios, en general era eso, podían aparecer a veces también por la mañana, pero por lo general era a la tarde”. Identifica y describe a los imputados De Marchi y Losito “en ese lugar y ya sin vendas, yo puedo ya poner rostros a esas voces que siempre había escuchado hasta ese momento solo sonidos, y ahí puedo ver e identificar sin ninguna duda al capitán De Marchi, que es una persona que siempre estaba como recién bañado, siempre limpio, con el pelo bien engominado, brilloso de gomina, que era muy usual que ande vestido con remera, en una oportunidad me acuerdo que tenía, mocasines siempre ellos, estaba vestido con un vaquero, un vaquero azul no despintado sino bien azul, y una remera azul marino con unas tiritas blancas chiquitas, pequeñas, y también al Teniente Losito, el capitán De Marchi en una oportunidad me trae a dos detenidas vendadas para ver si las identificaba, no se quienes eran, dos mujeres, y también lo veo al teniente Losito, rubio, alto, de bigote, que en dos oportunidades me muestra dos álbumes de fotos, o sea a ellos yo los veo, los identifico, los puedo conocer ahí, y uno de los álbumes de fotos era un álbum en donde estaban fotos, muchas fotos chicas de personas, pero sin ninguna inscripción, y en otra oportunidad otro álbum de fotos en donde decía ‘nuevos integrantes de la OPM Montoneros’, en donde sí se veían fotos ya mas grandes de muchas personas con nombres y algunos datos, entre esos de una que me acuerdo es de Dorita Vargas, que era una compañera que yo había conocido antes en Corrientes, que estaba en una de las fotos y estaba el nombre de ella. También a los suboficiales los alcanzo a ver en ese lugar. … cuando estoy ya sin venda en la sala esa, en la sala grande, antes de mostrarme a estas dos mujeres que conté, que relaté anteriormente, sí el capitán De Marchi me da golpes antes, y me dice que me iba a mostrar a dos personas y que señale esa, y que le diga si las conocía, lo mismo el teniente Losito también, cuando yo estaba ahí no es que estábamos nosotros en la celda, y estábamos nosotros abandonados a nuestra suerte, siempre se acercaban ellos, y por alguna circunstancia, o un golpe, o, siempre había agresiones”. Sobre Dorita Vargas da precisiones “era militante de la Juventud Peronista, que tuvo militancia estudiantil aquí en la ciudad. … es morocha, mas bien baja de estatura, bastante fuerte de físico, bien fuerte”.

Preguntado concretamente sobre la identidad de quienes torturaron a Fernando Piérola contesta “yo escucho las voces e indudablemente eran el capitán De Marchi y el teniente Losito”. Cuenta un hecho particular “a Fernando Piérola cuando lo traen y lo ubican al lado mío, justamente era la hora de la comida, y el soldado le saca la esposa, le saca de un lado para que pueda comer, y bueno, está comiendo, estamos conversando nosotros, después llega el teniente Losito que advierte la situación esa, y le da una puteada feroz al soldado porque le había aflojado las esposas a Fernando Piérola, diciéndole que era una situación que no tenía que repetirse, y que fue un llamado de atención muy grande que le hizo al soldado”. Y quienes torturaron a Carlos Achar dentro del Regimiento 9 “el teniente Losito y el capitán De Marchi son las personas que habitualmente estaban en el lugar, torturando a todos los detenidos así que”.

En otro pasaje de su declaración relata “también en ese lugar alcanzo a ver que estaba en una de las celdas enfrente a la mía a Martha Alvarez, con quien nos comunicamos así con gestos mientras no había, mientras estaban solo los soldados en el lugar y ahí la veo a ella. Es mucha la cantidad de, o sea constantemente había detenidos que pasaban por ese lugar, uno constantemente estaba escuchando los golpes mientras estábamos en las duchas nosotros, cuando traían a gente de algunos allanamientos que se ve que habían realizado, a muchos los llevaban hacia la zona de las piletas, y ahí en ese lugar bueno, era la bienvenida que le daban ahí con golpes, y después cuando estábamos en la parte del fondo también se escuchaban, porque se ve que utilizaban una de las habitaciones de madera del fondo para torturar a los detenidos. Después otros detenidos que también pasaron y nombres que escuché en ese lugar están, bueno en el lugar de las duchas hay un Gauna de Goya era que estaba ahí, al comienzo en el mes de septiembre los soldados habían comentado como que había un cura que estuvo detenido ahí, que ese día lo llevaban, yo no se si salió en libertad o lo llevaron trasladado a otro lugar, que eso habrá sido para calculo finales o antes de finales del mes de septiembre; mujeres también que pasaban, que se escuchaba que estaban detenidas ahí, que la llamaban, los nombres que sí en este momento me acuerdo son los de Martha Alvarez, lo de Silvia Martínez, y de Achar que ya comenté que estaba, José Almirón, el padre de Almirón que también estuvo ahí”. En relación a los suboficiales “a los suboficiales también yo los vi en el Regimiento, o sea los identifico porque era gente que siempre estaba ahí, el grupo que siempre andaba eran ellos, y ellos recorrían constantemente, o sea cuando yo estaba en la celda con las mantas, ellos constantemente, o sea no es que nos dejaron a nosotros ahí y se olvidaron de nosotros, ellos constantemente venían por cualquier cosa, o sea cuando hacen que identifique a esas dos mujeres, cuando me muestran las fotos, y estaban, y a los dos suboficiales bueno los recuerdo”-

Explica sobre la cuadra de detenidos “cuando estábamos en la zona de las duchas estaba dividido con armarios que se ve que eran armarios así chicos tipo estantería de madera, y en ese lugar creo que entrábamos 4 o a lo sumo 5 personas, ahí en la zona de las duchas. … en la otra zona que es cuando después puedo ver yo sin vendas, es cuando arman las celdas con mantas, con tubos y mantas, que de cada lado calculo que alrededor de 5 celdas mas o menos de cada lado había hechas de esa forma, y otros detenidos que también había, que estaban ahí tirados en la sala, y era una sala grande, y que al fondo se ve que había unas piezas, y en la parte de las duchas, bueno estaban las duchas y enfrente a las duchas estaba la piecita que es donde estuvo Carlos Achar, y detrás de esa piecita es donde estaba el baño, que es donde íbamos nosotros, y unas piletas, unas piletas grandes, así unas cosas largas con varias canillas, piletas profundas. … eso era la zona frente al baño, porque el bañito era una cosita chica, era una letrina. … las duchas es donde estábamos nosotros, eran duchas colectivas. … ahí estábamos detenidos, en la zona de las duchas estábamos detenidos, eso ya no se usó como duchas, ese era un lugar donde nos tenían a nosotros. … cuando estaban los soldados nos dejaban ahí en la pileta que nos lavemos un poco pero en la pileta, en la pileta de lavar ropa, que nos mojemos un poco, pero era una cosa de mojarse, no bañarse”. No había baño separado para mujeres “no, una letrina, el único baño que había”. De la comida “era la comida que comían los colimbas entiendo. … estábamos en el piso en principio cuando estuve en la sala grande, después comíamos, que se yo, sentados; en esa situación la verdad que los datos relevantes para uno es, la paliza que podía ligar, escuchar el sonido de esos pasos de mocasines que se acercaban y sentir que a uno, hablando mal y pronto, se le fruncía, y escuchar el grito de personas que eran torturadas, me parece que eso es lo que tenía relevancia para mi en esa circunstancia”.

A requerimiento de la Fiscalía da seguridades sobre el lugar donde estuvo detenido “yo estuve 75 días en el Regimiento, … en un período de 75 días tengo tiempo de identificar sin ninguna duda el lugar, aparte con los soldados que podíamos conversar, que nos dejaban que nos levantemos la venda. … el lugar era un galpón grande de madera, yo estaba al comienzo con la venda, pero todos los movimientos del Cuartel son mas que conocidos, la diana a la mañana, la diana a la noche. … yo no conocía el Regimiento, pero el tema es que yo estuve 75 días ahí, y que eso era el Regimiento era una cosa incontrastable”. Estuvo un tiempo en el R I 9 sin vendas “estuve el período ese que digo a partir de la primera semana de noviembre sin venda, … desde la primera semana de noviembre hasta el 27 de noviembre, que es el día en que nos trasladan hasta la Alcaldía. … cuando nos sacan a nosotros que nos llevan a la Alcaldía nos sacan sin venda”.

Del Regimiento 9 es llevado a la Alcaldía “en la Alcaldía llegamos el 27 de noviembre y estuvimos hasta el día 2 de febrero del 77, estando en la Alcaldía también había un movimiento constante de detenidos que llegaban, algunos torturados también ahí en la misma Brigada de Investigaciones, me acuerdo en especial de una persona, creo que el apellido es Frete, la verdad que no recuerdo exactamente, que tenía la marca, bien era la marca de un cable acá por encima de la rodilla, quemado, quemaduras que lo habían picaneado en ese lugar comentaba él, y que incluso todos los días lo llevaban para que el médico de la policía le hiciese las curaciones, y después siempre había gente que había estado detenida, otra persona que estuvo en la Alcaldía que me acuerdo ahora es Silva Casanova, un militante peronista también que fue diputado después, otros, docentes que habían sido de la Facultad de Ciencias Agrarias que estuvieron ahí, un dirigente del partido Comunista, no me acuerdo el apellido ahora, y estábamos bueno, Francia, Parodi, Arqueros, Buso, Molina, era una celda de 5 por 5 debe ser, y estábamos alrededor de 20 personas, en la celda de adelante siempre ponían una persona, alguien enfermo mental, o sea para ingresar a nuestra celda estaban las rejas, estaba esta persona acá detenida, estaba la puerta de entrada hacia la nuestra, y ahí ponían alguien con delirium tremens, o con algún problema mental siempre era el que ponían delante de nuestra celda ahí en la Alcaldía”.-

Interrogado acerca de si vio en el R I 9 al imputado Barreiro “escuché por relatos de varios detenidos que lo nombraban, yo fehacientemente no lo recuerdo, por eso no los nombré, nombré a los que si puedo dar testimonio, y dar fe de que corresponden a esa persona. … yo no recuerdo.

… yo no lo vi pero del relato de otros compañeros, siempre lo han nombrado como que él los había interrogado y los había torturado”.-

Asevera que nunca vio a un juez “no, yo estuve detenido a disposición del Poder Ejecutivo Nacional hasta el mes de agosto del año 79, en esa fecha me ponen a disposición del Consejo de Guerra Especial Estable N° 1 Subzona 23, en donde en Resistencia 53 personas que éramos de distintas provincias, sin ningún vínculo uno con otro, nos realizan ese juicio ahí, en donde el Tribunal estaba conformado por oficiales de las Fuerzas Armadas, la Fiscalía estaba conformada por oficiales de las Fuerzas Armadas, la defensa estaba conformada por oficiales de las Fuerzas Armadas, y en donde los oficiales de las Fuerzas Armadas que eran nuestros defensores nos decían que ellos no nos podían defender en realidad, porque ellos habían peleado contra nosotros, y en realidad que iban a hacer, en ese sentido fueron sinceros. Y ese Consejo de Guerra es el que dicta sentencia, por lo menos en mi caso a 6 años y 8 meses de reclusión, en realidad no se bien cual es, por encubrimiento no se a que ley era, nosotros no reconocimos al Consejo de Guerra, presentamos una serie de recursos por derecho propio, negándole validez constitucional y demás, y bueno, nosotros llegábamos cuando nos llevaban al Consejo de Guerra, estábamos en la cárcel de Resistencia, nos subían a unos camiones del ejército, esposados y vendados por supuesto, llegábamos hasta el Regimiento de La Liguria, ahí en ese lugar sí nos sacaban la venda cuando íbamos a estar frente al Tribunal, no me sacaron la venda cuando vino el supuesto abogado defensor a decirme que él era mi abogado defensor, o sea que no le pude ver el rostro así que no se como era él, y el Tribunal fueron dos sesiones, en la primera que decía si tenía algo que decir, donde le decía que no reconocíamos, que era inconstitucional y demás, y en la segunda sesión donde fuimos sentenciados; y en el año 1981 pasan actuaciones al Juzgado Federal que dicta sobreseimiento, esos son los pasos que en materia formal me fue informado y comunicada mi situación”.

Sus familiares no supieron nunca donde estaba, es recién cuando lo visitan en la Alcaldía que se enteran “estando en la Alcaldía es cuando tengo la posibilidad de tener visitas con mis familiares, teníamos la visita en la oficina del Alcalde, con el Alcalde por supuesto presente”. Respecto al Alcalde expresa “no me acuerdo el nombre, se que era abogado, era una persona joven, pero no se el apellido”. También refiere en relación a la presentación de Habeas Corpus “mi familia estuvo por distintos lugares haciendo averiguaciones, que no creo que, no tuvieron posibilidad de conseguir abogados que se hiciesen cargo de la situación”.

De la Alcaldía continúa detenido pero es llevado a Resistencia, Chaco “el 2 de febrero del 77 nos llevan a la cárcel de Resistencia, casi todo el grupo ese que estaba ahí en la Alcaldía, y nos alojan ahí con otros detenidos que estaban ya en ese lugar, en la U 7 teníamos visita ya una vez al mes una hora, no importaba la cantidad de familiares que venían, tenían que repartirse la hora esa, y teníamos visita con un vidrio y teníamos que hablar por un tubo, ese era el sistema de visitas; y cuando llegamos a la cárcel de Resistencia, bueno, ahí por supuesto, los que estaban ya detenidos en ese lugar nos comentan también las distintas situaciones por las que habían pasado, y el caso que siempre también me quedó grabado de Miguel Sánchez, un detenido, compañero de Misiones, que había sido sacado en el baúl de un vehículo desde la U 7, que lo alcanzaron a ver desde la ventana los compañeros que estaban en los pabellones, y que fue brutalmente torturado, y que el cuerpo fue entregado a los familiares en Misiones con el féretro cerrado, que los familiares después pudieron hacer toda la reconstrucción de esos hechos, y lo mas, lo que estaba mas a flor de piel en ese lugar era el tema de la masacre de Margarita Belén, los compañeros que habían sacado de la cárcel, un grupo de la cárcel de Resistencia y otro grupo que lo habían sacado de la Alcaldía de Resistencia, en donde estaba Fernando Piérola en la Alcaldía en ese momento, que hay compañeros que lo ven en ese lugar, y que desde ahí donde lo llevan luego y, donde sucede lo que”. Recupera finalmente su libertad “salí cuando se anula el Consejo de Guerra, o sea yo fui condenado por el Consejo de Guerra a 6 años y 8 meses de reclusión, pero hasta el año 83 el Consejo de Guerra estuvo en vigencia, y la Suprema Corte de Justicia los anuló en diciembre del 83, o sea que si bien la condena era de 6 años y 8 meses yo estuve 7 años 3 meses y 9 días”.

En la Alcaldía los presos comunes estaban ubicados en otro lugar “en la Alcaldía los presos comunes traían la comida, y por ahí nos acercaban algún diario para leer también, que nosotros no teníamos permitido el ingreso legalmente, estaba prohibido por las autoridades. … estaban en la otra parte, hacia la izquierda”.

En su testimonio José Pedro Almirón dice “yo en ese momento contaba con 23 años, mi esposa estaba, Ramona Damiana Canteros, mi concubina en ese momento, estaba embarazada de mi tercer hijo, yo pertenecía a la Comisión del Barrio Cambá Cuá, como también era Secretario adjunto del club Boca Unidos, y también trabajaba para la Juventud Peronista, un día 13 ó 14 de septiembre, a la madrugada sería del 14 de septiembre, irrumpieron en mi domicilio por la calle Chaco militares, policía y gente de civil, con mucha brutalidad, entraron a los gritos, me acuerdo que mi madre se asusta mucho, mis hijos también, empiezan a llorar, aclaro, mi hija Sandra en ese momento la mayor tenía 6 años, el menor tenía un año, Pedro, todos se asustan, entran gritando, buscando armas y materiales políticos, a mi, a mi hermano y a mi padre nos ponen en el comedor sería, nos ponen contra la pared, gritan, rompen algunos muebles buscando esos materiales que ellos decían, y lo que mas me impresionó fue el llanto de mi madre que estaba muy asustada, y también el llanto de mis hijos, Pedro, de un año, se asustó tanto que tardó mas de 3 años según me cuenta después mi compañera, que no habló, no habló, después de no se cuantos minutos estuvieron revisando toda la casa, me llevan, me sacan de mi casa, me ponen una venda o un trapo o algo así, me tapan los ojos y me ponen esposas, subo al camión, pero antes de continuar yo quiero aclarar que a uno de los policías lo conocía, porque yo repartía vino, lo conocía de mucho antes, conocí a un policía, era de la Federal, estaba de civil, había otros de civil también, había una persona, una persona grande que era el que comandaba, estaba de civil, lo que sí fueron muy brutales vuelvo a insistir porque, hasta el día de hoy me acuerdo esos gritos de mi madre y de mis hijos, bueno, la cuestión es que después me llevan, me suben a ese camión, me costó subir, creo que me empujaron, me ayudaron para subir, era bastante gordito, como había visto personas uniformadas por supuesto me llevan a un destacamento militar o policial, y voy pensando donde me van llevando, y como conocía bastante las calles, y los pequeños pozos inclusive de las calles, me doy cuenta que vamos por determinadas calles, y hacen un allanamiento que después verifico pensando por donde fueron, y era por la calle Entre Ríos entre Las Heras y Lamadrid, donde bajan, escucho que bajan, escucho que golpean, que rompen una puerta que era de lata, vienen un par de minutos también, no se cuantos, hay una persona que está al lado mío, parecía uno que me custodiaba o algo así, dijo “cuidado que está embarazada”, esa familia por lo que escuché era de apellido Álvarez; continúa nuevamente el trayecto, me doy cuenta de que agarramos, vamos por la calle 3 de Abril y siento que al entrar al, me di cuenta que era el Regimiento porque se escuchó una cadena y se quedó un par de segundos ese camión, se van, me bajan, me hacen caminar, recuerdo que 5 minutos mas o menos me hacen caminar, me hacen bajar una escalerita, me hacen subir, entré en un determinado lugar, después en ese lugar me empiezan a empujar, me meten en no se una pieza o algo por el estilo, 10 minutos, 15 minutos o más me llevan a otro lugar a otra piecita y ahí comienza el interrogatorio, ahí me pegan y me pegan, me preguntan por mis actividades políticas, por supuesto yo tenía miedo y negaba todo, es decir, yo decía que no era peronista, que no era nada, que yo era un trabajador, por supuesto llorando y me decían “pelotudo de mierda que estás llorando” y me pegaban, me pegaban bastante en lugares muy jodidos, por ejemplo en la parte de los riñones, por eso digo siempre que hay personas que saben pegar, no cualquiera pega en esos lugares, me pegan, me hacen poner, tenía las manos esposadas, me hacen poner las manos sobre la mesa y me pegan mucho por los dedos, en los huesos, y había una persona que hacía como de malo “pelotudo de mierda, boludo, decí, cantá, que donde están tus” y me preguntaban determinadamente por una persona, Carlos Marcón, Carlos Marcón es un amigo que vivía por la calle Entre Ríos, por él, me preguntaban por él personalmente, y después por otro nombre, un tal Roque Monzón, y me preguntaban por Carlos y yo le decía sí, le conozco porque él pertenecía también a la Comisión vecinal del Barrio, éramos muchos jóvenes, hacíamos bailes, hacíamos campeonatos de fútbol, hacíamos chocolate para los chicos, nuestras actividades eran, todo el mundo sabía lo que hacíamos; me pegan, después había otro que parecía como buenito, y decía “no, así no, pará pará, así, tranquilizáte, colaborá, decí donde están”, ellos se contradecían, hablaban, y cuando hablaba otra persona todos se callaban, todos se callaban; entonces bueno, yo como decía que no pertenecía a nada, y me acuerdo, no se como explicarme pero yo tengo un hijo que falleció en Alemania, en un accidente, tenía 10 años, me acuerdo de él no porque falleció mi hijo sino porque me castigaron por el nombre de él cuando me preguntaron por el nombre de mis hijos, como yo le había dicho que no pertenecía a ningún partido político ni nada, le digo los nombres, y ese chico que falleció cuando tenía 10 años se llamaba Juan Domingo, entonces me decían “hijo de puta, y después decís que no sos peronista” una cosa así, y me pegaban, me llevan, me sacan de esa piecita, me ponen en un lugar donde me da la impresión que había otras personas, por supuesto yo estaba con mucho miedo, no se cuanto tiempo pasó hasta que uno parece que se pone mas tranquilo, y compruebo que había otra persona al lado mío, y era un amigo del barrio, Chacho Núñez, y bueno, él me había comentado que lo habían detenido prácticamente en el mismo horario que a nosotros, que a mi, digamos, porque me hablaba no se de que horario, yo creo que también era en la madrugada yo estaba durmiendo con mi familia cuando llegaron, exactamente el horario no se. Ahí en ese lugar, era como cuando había que, yo podía, uno se levantaba un poquito la cosa que nos tapaba, me tapaba, y miraba el suelo y era como un color gris, como si fuera un lugar distinto, no era un piso normal, no era un piso como este, no era un piso normal, después comprobé que si que no era una pieza, sino parece que era una ducha, se utilizaba como ducha o algo así, en ese tiempo, no me acuerdo cuanto tiempo permanecí me habrán sacado en varias oportunidades de esa piecita, en un momento determinado también de esa piecita lo veo que lo sacan a otro, a otra persona, y me impresionó verlo, muy flaquito, muy golpeado, quemado, después hablando me enteré o él me contó quien era, Carlos Achar, a mi en ese lugar yo estaba en un lugar así directo de esa famosa piecita que yo veía que entraban y salían, y pasaban gente para unos lugares determinados que después uno se da cuenta que era donde hacíamos nuestras necesidades, que era el baño, en ese tiempo también que estuve detenido he visto a otra persona, a un muchacho que se llamaba Mariano Nadalich o algo así por el estilo, de ahí me han sacado, o me han preguntado dos o tres veces la misma pregunta, siempre era donde está Carlos Marcón, donde está Carlos Marcón, yo no sabía donde estaba Carlos Marcón; no se que tiempo pasó, habían personas que me custodiaban, yo preguntaba a esos quien era el que venía, quien hacía todo esto, pero un día yo me acuerdo viene una persona y me dice “hola” o algo así, “yo soy Vicente Escobar”, “eh, hola” le digo yo, Vicente Escobar estaba, me sorprendí porque Vicente Escobar es hijo de una amiga, muy amiga de mi madre, y él me dice “si vos querés escribir algo a tu familia hacélo”, yo me acuerdo que escribí, por supuesto yo no iba a contar que estaba golpeado, puse “mamá, papá, estoy bien no se preocupen”, después me enteré que esa esquelita llegó, llegó a mi

familia. Exactamente no se que tiempo fui detenido y estuve, y un día determinado me sacan y me dan la libertad, salgo, voy a hablar con alguien que no se quien era a una oficina, me dicen algo así, no me dicen que se equivocaron ni nada, me dicen que me vaya, no firmé nada y me fui”.

Es detenido por segunda vez “pasó un determinado tiempo y nuevamente fui detenido, pero esta vez fue de día, fue al mediodía, ahí veo a personas que yo las había visto ya anteriormente cuando estaba detenido, cuando yo podía levantar la venda, en la detención de ese mediodía, porque yo me acuerdo perfectamente me fui a comprar verduras de la verdulería de la vuelta de mi casa, vengo y estoy haciendo mi ensaladita y llegan, no tan agresivamente, bastante calmos, pero veo que era una de las personas que yo ya había visto en el Regimiento, me llevan, me sacan de mi casa, me ponen en un auto, y ahí me comienzan a pegar, me pegan con mucha mas brutalidad que la primera vez, y yo no sabía, es decir no se por que era la detención, preguntaban por mi padre, le digo “mi padre trabaja en Arturo Malgor, él viene a las una y media o dos de la tarde”, me llevan, y me dicen que habían hablado de un papel que habían encontrado no se donde, que yo estaba mas comprometido de lo que ellos se imaginaban o de lo que yo les había dicho, se ensañan mas conmigo, ahí me llevan aparte, voy, después veo lo que es una pileta, y me meten la cabeza en la pileta con agua, las trompadas, los golpes, ahí me acuerdo de una cosa caliente no se lo que habrá sido, una patada o una trompada en los testículos que me dolió demasiado, pasaron un par de días yo en un momento determinado yo voy al baño, como se había hecho una relación con estos soldados, una muy buena relación, uno se llamaba Ricardo, otro se llamaba Luis, a mi último hijo en nombre de esos dos muchachos que realmente eran muy humanos conmigo, a mi hijo le puse Ricardo Luis, Ricardo Luis Almirón, en un momento determinado miro y veo mi padre, veo a mi padre que estaba sentado, esposado, vendado, con la cabeza muy gacha así, me dio tanta lástima, que enseguida pensé por que lo detenían a él, él era una persona que nunca faltó al trabajo, nunca, creo que nunca se llegó a enfermar y aún enfermo igual se iba, y él estaba ahí todo encorvado, después me entero de que a él lo pegaron, bastante, después me entero que él nunca se pudo recuperar, por los golpes que recibió y por tener a su hijo detenido, y después que llevo mis hijos al exilio, lamentablemente tuve, no lamentablemente, pude llevar a mis hijos al exilio, se quedó sin su hijo, sin sus nietos, falleció después, eso me dolió mucho”. Y sobre su padre refiere “no lo he visto nunca más, porque yo no salgo mas, después me voy al exilio, y regreso en el 85, 86 y mi padre falleció en el año 83 creo, si en el 83, mayo del 83, me cuenta mi madre lo que él había sufrido en el Regimiento, lo que le habían hecho”. Da mas precisiones sobre su detención “me vuelven a detener, me acuerdo perfectamente la fecha, porque era un cumpleaños de alguien de mi casa, creo que de mi padre, 7 de noviembre, y el día 8 de noviembre a mi me detienen, a pleno día, así a mediodía. … en mi casa, yo venía de una verdulería, voy adentro de mi casa, prácticamente creo que me estaban esperando”. Identifica ahí a dos personas “ahí lo veo a esa persona que lo había visto en mi primera detención, que después supe que se llamaba Karlsson y Losito”.-

Vio en la cuadra de detenidos del Regimiento 9 a Juan Ramón Vargas “En una noche, en un momento determinado estoy yo en ese lugar, yo cuando sentía que las puertas se abrían yo automáticamente me bajaba la venda, porque sabía que si me pillaban sin venda me iban a castigar nuevamente, en una noche determinada vienen y veo que tiran una cosa como un bulto, tiran, yo que me quedo quietito, siento que se van y levanto la venda y miro, cara conocida, claro, era mi amigo, era mi compañero, el Mono Vargas, el Mono Vargas yo lo conocía porque era también de la Juventud Peronista, nos habíamos conocido en una cena, un muchacho muy bueno, una simpatía, ¡pa!, hablamos, le digo “Mono que pasó, que te pasó”, me dice “si, me agarraron”, “me pegaron mucho, me torturaron, me van a matar” me dice, “no Mono, que te van a matar, yo estoy vivo acá, no, no” le digo, que pasó, me dice “le detuvieron a mi novia también, le detuvieron a mi novia, a la Dorita Noriega, a mi me van a hacer algo”, “no Mono que te van a hacer” le digo “no te van a hacer nada, mirá como ligué yo”, y me dice “hacé el favor, decíle a mi familia, a los compañeros que yo me porté bien, que yo no dije nada”, me dice “y bueno, si no nos vemos”, “vamos a vernos nuevamente” le digo, después siento otra vez no se cuantos minutos, siento que se abre algo la puerta y me bajo rápidamente la venda, cuando yo estuve hablando con él yo le había dicho quien era yo, quien era, porque él no me quería decir quien era, no quería contar a nadie, porque él estaba muy vendado, muy apretado, estaba muy golpeado, cuando le dije mi nombre entonces me contó eso, en un momento determinado se siente la puerta, me bajo la venda nuevamente y siento que lo llevan, lo llevan, después yo con el tiempo me fui a distintos lugares y siempre he preguntado por él y nunca supe nada, cuando regreso al país, en el 85, 86, la primera vez, pregunto por él y me dicen no, figura como desaparecido”. Mas adelante detalla “estuvo muy poco tiempo, capaz 20 ó 30 minutos, muy poco. … yo cuando escucho que se abren las puertas, o que venía alguien, yo automáticamente me bajo la venda y siento como que tiran un bulto, cuando siento que se van, porque no era solo una persona que trajo, habrán sido dos o tres, porque lo tiran así, yo levanto la venda y miro, y claro, al Mono le conocía, y yo le hablo al Mono, y él me dice “quien sos vos”, y yo le digo, mirá soy fulano de tal, entonces allí me comenta, que el lugar de su detención era en el barrio Evita. … no me dijo quienes lo detuvieron, pero si me dijo que su novia, compañera, Dorita Noriega, también fue detenida”.-

También pudo observar la presencia en la cuadra de Fernando Piérola “En ese tiempo, en ese lapso cuando estaba detenido veo a otra persona, no en el lugar donde lo había visto al Mono, sino cuando me fui al baño veo a una persona tirada en el suelo un poco semitapado, y por supuesto él estaba vendado y tenía la piernas muy feas, miro y miro, claro, yo le conocía a esa persona, era Fernando Pierola, Piérola, ‘el flaco’, yo le conocía por ‘el flaco’ … muy mal, muy mal, sus piernas estaban feísimas, él estaba tapado pero las piernas de él estaban hacia fuera, lo he visto muy mal, la cara de él también, él estaba vendado pero se notaba así su boca, como si estaba como rota o algo así, él no me vio, porque en ese momento creo que estaba durmiendo, pero se notaba que estaba todo ensangrentado, yo le he visto a él, yo le conocía a él, yo después supe su nombre, porque yo lo conocía por el flaco”.-

Continúa describiendo lo ocurrido en el R I 9 “en esos días también me llamó mucho la atención, viene un médico, yo estaba con la venda semi, no estaba bien puesta, lo veo estaba con guardapolvos, la cara exactamente no lo he visto, un señor muy robusto, me hace como que me toma la presión, los latidos del corazón, me revisa las piernas, casi no habló nada, siempre andaba acompañado por alguien, se va, otra vez que estuve ahí también que me quedó en el recuerdo, viene una persona que me dice que colabore, pero me habló bien no agresivamente, que colabore, ¿quiere colaborar? yo quería saber a toda costa quien era el que hablaba conmigo, yo estaba vendado, y me dice “yo soy el capellán”, y yo le digo “yo soy católico, por favor avise a mi familia, avise a mi familia que estoy detenido”, me dice “no, no, eso no puedo hacer”, y me dice algo así como “pibe, no te dejes castigar al pedo, decí donde están tus amigos”, después se fue. … un determinado día viene un fotógrafo, capaz que los canse con las historias a ustedes pero necesito contarlo, es la única oportunidad que tengo, una vez viene un fotógrafo, por supuesto que me tengo que sacar la venda, me saca la venda y yo le miro y digo a este hombre yo le conozco, porque un par de meses antes, o capaz un año, hubo una violación en Mendoza al Sur, donde yo frecuentaba mucho, uno porque había una pista de baile que se llamaba ‘La Bombonera’, yo siempre era bailarín de ahí y porque trabajaba, vendía vino, tenía muchas amistades, era una chica conocida y fue violada, por los vecinos, y me dio mucha bronca porque esos dos personajes un día estuvieron detenidos, entonces me fui indignado al diario ‘El Litoral’ y quise hacer una nota de protesta de esa violación a esa chica de 15 años, y estos tipos, yo nunca había hecho, y como no tengo un estudio me cuesta expresar, entonces le dije a una persona mi intención, y él me dijo yo te ayudo a escribir, y escribió el artículo, que un vecino indignado del barrio protesta por una violación de estos dos personajes que habían quedado en libertad, efectivamente ese artículo salió en el diario, figura, está, pero esa misma persona que a mi me ayudó a redactar él era el fotógrafo, el fotógrafo yo me acuerdo, no se si él me conoce a mi, si se acuerda, pero yo a él lo conocí porque son cosas que uno no se olvida cuando alguien te ayuda, él no me dijo nada, lo único que me dijo yo no tengo nada que ver, me sacó la foto, y que va a hacer, para mi la foto significaba algo bueno, porque hasta ese momento no me sacaron fotos, no me sacaron nada, y yo pensaba acá estoy como que no existo, una cosa así”.-

Tuvo contacto con el imputado Píriz “Después viene una persona también y me dice “vos sos Chengo”, y me resulta, porque ahí en ese lugar nadie me decía Chengo, a mi Chengo siempre me dijeron mis amigos, o las personas que me conocían, pero ahí no conocía a nadie que me dijera Chengo, “vos sos Chengo del Cambá Cuá” me dice, “si, si” le digo, cuando esa persona se va y no me contesta, miro y le veo la parte de atrás nomás, no lo veo bien, y cuando vienen los soldados les digo “che, quien es ese”, “ese es Píriz” me dicen”.-

Mantuvo una conversación con Higinio Miño “A los pocos días de ese episodio del fotógrafo, me llevan a mi y a otras personas, pero antes de eso, en ese lugar donde yo estaba anteriormente habían traído a otro señor golpeado, tenía una venda con sangre, me acuerdo que era ese señor era muy, a pesar de su lastimadura me decía cosas de aliento, era un señor grande, me dijo que se llamaba Miño, y ese hombre también me dijo “mi hijo también está preso”, y me dice, su hijo, “a mi hijo le dicen ‘el Pollo’ ”, ah, el Pollo, me acuerdo que le hice un chiste, y así estábamos, y después como yo estaba en ese lugar, que era una puerta pasa y él me dice “seguro va a venir, fijáte, fijáte como es él”, y me mostró, pero no me quedó en la cabeza, al Pollo lo he visto después ya en la Alcaldía”.-

Menciona otras personas detenidas “en el Regimiento también he visto a una amiga mía, que era almacenera, Juana Gamboa, Juana Gamboa, inclusive ella a través de un soldado me manda saludos, me da fuerzas la Juana, también veo pasar muchos otros presos, o que estaban detenidos ahí, mucho no conocía pero que después pude saber, pero otro detenido que me llamó la atención era un grandote, rubio, que siempre andaba con la venda por la panza, quien ese, me llamaba mucho la atención, después supe que era de apellido Tomasella, hay muchos otros nombres que en este momento no me acuerdo, o será que me quiero olvidar de muchas cosas, no se”.-

Continúa su detención en la Alcaldía de Policía “me trasladan a la Alcaldía, y lo que quiero decir también es que los soldados me decían los nombres de los que torturaban, me hablaban, Fulano de tal, ese es Losito, ese es Barreiro, ese es Karlsson, Cárdenas, Álvarez, había uno que no me acuerdo, pero sí me acuerdo lo que él me hacía, me ponía la pistola en la cabeza y me decía “hijo de puta, te cagás todo, llorón”, yo lloraba, lloraba por mi, lloraba por mis hijos, lloraba por todo, yo lloraba, y apretaba el gatillo y sentía el clic, y sentía el frío, no me acuerdo como se llamaba ese, no me acuerdo, pero eso me hacía, hasta que me voy, me llevan un día, me sacan en un camión de noche, me llevan a la Alcaldía de Corrientes con varios otros, en esa celda de 4 por 4 como 30 que teníamos que dormir, la mitad y la otra mitad tenía que estar parado, no teníamos visita no teníamos nada, y ahí conocí a varios, Orué, Fernández, Bracamonte, un tal Frete, estaba Achar, estaba Chacho, Molina, el Miño el pollo, Mario Arqueros, no me acuerdo cuantos, estábamos ahí, sabíamos que, porque nos habían dicho que la policía no tenía nada que ver con nosotros, que nosotros estábamos custodiados por el área no se cuanto, 230, 233, no me acuerdo, uno de esos días a mí me sacan, a la vuelta, me sientan en un banco muestran un álbum de fotos, otra vez, conocés, conocés a este, conocés, eran 12, había compañeros que sacaban de ese lugar y los traían muy torturados, muy golpeados, me acuerdo de uno que se llamaba Ocampo, Parodi Ocampo, que él después me dijo que le preguntaban por su hermano, la actividad de su hermano, no se que cosa, que después con el tiempo me entero que el hermano había sido muerto. Sacaban mucha gente y después no regresaba, no se si recuperaban la libertad o que pasaba con esas personas … había no se como describirlo pero era una pieza o un lugar de 4 por 4, tenía un baño, todos o casi todos teníamos hongos porque no entraba luz, y había una separación, había una reja y después otra reja, y ahí ponían siempre a personas con problemas mentales, problemas de alcoholismo creo que, y eso era muy triste no solamente de ver a un ser humano de esa forma, sino también a nosotros nos perjudicaban porque venían y gritaban, y bueno llevaban a ese y traían a otro que se le caía el techo, que veía un cocodrilo y todas esas cosas, y a veces nos asustaba porque no nos dejaba dormir … a veces me pregunto yo, con el tiempo, para que los traían a ese lugar digamos, por que no iban a otro lugar, daba la impresión que lo hacían a propósito”.

Es llevado a la U 7 en Resistencia y de allí a La Plata “En el mes de febrero nos trasladan, nos llevan al Chaco, por supuesto yo y muchos otros íbamos con mucho miedo porque nos habíamos enterado lo que había pasado en Margarita Belén, que habían sido asesinados, nosotros temíamos que iban a hacer lo mismo con nosotros, yo iba con mucho miedo, y bueno nos llevaron a la cárcel del Chaco, por supuesto como todo lugar cuando se llega nos pegan, vivíamos solos, después dos, no teníamos condiciones, pero yo creo que la vivencia en el Chaco no fue tan fea, en el sentido de preso, pero bueno viví, estuve detenido hasta el año 79 en el Chaco, después me trasladan a La Plata, con todos los presos, nos pegaron demasiado en el traslado ese, después de La Plata me llevan a Caseros, en Caseros en 1980, yo voy, bueno, mi familia había pedido la opción de salida del país, y el primer país que me recibió fue Alemania”. En otro pasaje de su alocución manifiesta “me pregunto yo, a mi acá, yo vivía, yo tenía un trabajo, yo tenía una camioneta vendía vino, yo trabajaba, yo tenía 15, 16 años, yo con 17 años ya era padre, mi hija Sandra, yo cumplí 17 el primero de agosto y mi hija, nació el 17 de agosto, una persona de mi edad, trabajador, y bueno me gustaban las actividades sociales o políticas, a veces digo yo, está bien, me hubiesen detenido, me hubiesen puesto 10, 20, 30 años en prisión pero, ¿para qué miércoles me hicieron estas cosas?, ¿por qué le hicieron a mi padre eso?, ¿por qué tuve que irme a otro país?, que ironía de la vida, ¿y sabe por qué le digo ironía?, porque el país mas rico, mas democrático del mundo, a mí me recibe, de acá me echan porque yo no me quise ir del país, me echaron, me voy a Alemania y me dan la nacionalidad, me dan trabajo, yo agradezco mucho a ese país, yo ahora quiero regresar, mi drama no termina, mi drama sigue, ¿por qué sigue?, porque yo he perdido un hijo, he perdido a mi compañera, yo quiero regresar, pero mi familia nunca va ser mas lo mismo, porque mis hijos y mis once nietos quedan en Alemania, y yo quiero venir acá, es decir, mi drama no termina, por eso esto que se da, esto que se está haciendo ahora yo quiero que se haga justicia, y que se sepa la verdad, y que digan donde están los desaparecidos, y terminemos con todo esto”.

En ningún momento le exhibieron orden de allanamiento o de detención. No hizo el servicio militar y no conocía anteriormente el Regimiento pero se ubicaba aún estando vendado “yo vivo por Chaco entre Bolívar y Belgrano, esto sería hacia la derecha, pero bastantes cuadras, es decir que si yo me iba directo al Regimiento me hubiese dado cuenta, pero ese recorrido era distinto, aparte yo conocía todo, yo conocía mucho las calles, de 12, 13 años andaba trabajando con un carro y un caballo, conocía todo”. El Ejército era el que dirigía el operativo en el que fue detenido “el Ejército, porque lo que yo he visto, a los civiles, al civil este que era de la Federal, porque yo lo conocía porque él tenía un almacén, allá en Mendoza al sur, yo lo conocía porque le vendía vino, él estaba de civil, pero había otros tantos además, el que comandaba era uno de civil, era una persona alta, cabello peinado hacia atrás, blanco.”.

En relación a Marcon y Monzón sobre quienes le preguntaban en los interrogatorios señala “(Marcon) ahora no, ahora no lo voy a ubicar, sabe por que no lo voy a ubicar, porque yo he leído que él figura como desaparecido, pero por él me preguntaban. … por Roque Monzón, prácticamente no, fue una o dos veces, pero por quien mas, era por Carlos Marcon, era como si. … (a Roque Monzón) de vista si, porque él a veces venía a colaborar con nosotros en el barrio, no se si era estudiante, no se bien que era de la vida de él, de su, pero si de Carlos Marcon, por que él vivía por la calle Entre Ríos, entre Bolívar y Belgrano, aparte él trabajaba con nosotros, él era el tesorero de la comisión vecinal del barrio, figura en los diarios de ese tiempo, hay una foto de él y yo, con otros más, en el diario Época.”.

De las personas que lo interrogaban “en el momento de mi interrogatorio no he visto, porque me vendaban fuerte, si después cuando en esa piecita que entraba yo me sacaba la venda, y veía quienes eran las personas que entraban a ese lugar, después no solamente porque yo he visto, sino también porque he preguntado a estos soldados quienes eran, entonces ellos me decían los nombres … no solo por lo que ellos me contaban, sino porque yo los he visto a las personas allí adentro, yo he visto porque yo me sacaba la venda, procuraba de sacarme la venda, yo le dije anteriormente que yo, cuando escuchaba que entraban al lugar, inclusive ellos no se identificaban, pero entraban a veces cantando la marcha peronista, y allí sabíamos que íbamos, que alguno iba a perder, a cobrar digamos, parece que venían con ganas, digamos. … yo identifico a tres personas, exacto, que después supe quienes eran porque yo he visto y por lo que me contaron, al que comandaba todo ese lugar. … De Marchi, otro Losito, otro Barreiro, otro que he visto de atrás pero pregunté quien era, Píriz, Cárdenas, Álvarez, y a ese muchacho vecino que me dijo que era Vicente Escobar, el que me hizo hacer la nota y que efectivamente llegó, llegó esa nota, él estuvo allá adentro, y a otro que yo siempre creí que era él el que me ponía el revólver en la cabeza, y que no se como se llama, pero que inclusive él me comentaba que tenía una novia, después se hizo una relación, no se si sería muy simpático o que, pero se hizo amigo un poco, él me decía que tenía una novia por la calle Pago Largo, Bolívar y Belgrano y efectivamente, después cuando salí yo en libertad, cuando yo vine a Argentina, en el 86 creo, me fui a mirar si era cierto lo que me decía, y si efectivamente vivía la familia Córdoba, y él decía que la familia se llamaba Córdoba y él decía que era el novio de esa chica”.

Describe la cuadra de detenidos “el lugar de detención es un salón grande, hacia la derecha un salón grande, hacia la izquierda se iba a los baños, había dos letrinas, un lugar grande donde había una pileta larga con canillas, en uno de los costados había una piletita, el lugar donde yo estaba, también en un momento determinado estuvo Núñez, también Nadalich, también estuvo el Mono, también estuvo Miño, era como si fuera un lugar de duchas, el piso era distinto al salón grande, al salón grande me habían llevado una vez, ¡ah!, me acuerdo de una cosa, me llevaron al salón grande no se por que motivo, me sacaron de allí donde yo estaba, me pusieron contra la pared de ese lugar, que no era una pared, era, estaba construido de madera y tenía unos tornillos, y el que me llevó a ese lugar me dijo que ponga la mano contra esos tornillos, mi pie hacia atrás y recostado así, por supuesto eso me hacía doler mucho, y me acuerdo que ese militar, suboficial me dijo que era, de apellido Álvarez, que inclusive me dijo después que él vivía, o tenía su esposa o algo así por la calle San Martín, entre Pago Largo y Suipacha, en mi barrio, él me decía, sentáte, sentáte, si escuchás que viene alguien, paráte, y así hacía, escuchaba que entraba alguien y me paraba, pero no estuve mucho tiempo, habré estado un día prácticamente en ese lugar y me llevaron, esa es la descripción del lugar, era una cosa de madera con tornillos, había un piecita, en donde yo estaba era una forma de una ducha, bien enfrente de una puerta estaba la piecita donde a mi me habían llevado, donde ahí entraban frecuentemente a hacer interrogatorios, donde se realizaban los interrogatorios, y donde se escuchaban gritos y lamentos, y en ese lugar, también he visto sacar a Carlos Achar y lo pusieron al lado mío, y allí lo conocí a Carlos Achar, que supe después, por que en ese momento no sabía quien era, todo quemado, como si fuese con cigarrillo, muy flaquito, muy mal, … yo estaba, tenía, prácticamente tenía una cama pequeña, estaba dividido por unos muebles, parece que eran muebles pero ponían frazadas para dividir, para que uno no vea a los que estaban al lado, pero bueno así estábamos de esa forma, pero era constantemente venía gente, constantemente llevaban o traían, han venido mucha gente pero había momentos en que continuamente no me podía sacar la venda, tenía miedo, porque si me veían, tenía miedo de que me hicieran algo”.-

Sobre otros detenidos con los que habló en el R I 9 “yo que hablé, porque hablábamos cuando no estaban ellos, cuando estaban los soldados, ellos era como que decían bueno conversen ahora, teníamos más libertad, o nos levantábamos las vendas, si, yo hablé con Chacho Núñez y con Nadalich, con Mariano Nadalich, hablé con el Mono, con el Mono Vargas, hablé con Miño”.

En la Alcaldía estuvo con otros detenidos “éramos como 30, pero mas o menos estaba Orué, un tal Cura, Merlo, Franco, Achar, Miño, el Pollo Miño, al padre no lo he visto más”.

A Carlos Achar lo pudo ver muy torturado “él me decía los nombres de los militares que se ensañaban con él digamos. … De Marchi, Losito, Barreiro. … él no me comentó que clase de

torturas, yo lo he visto muy mal, así con quemaduras, pero realmente no se lo que le habrán hecho, un episodio me acuerdo que me había comentado él, y me causó tristeza, porque parece que se abusaban, porque era homosexual, y le hacían poner la cabeza en la vagina de otra compañera, eso me contaba siempre, se abusaban”. La identidad de esa persona según Achar era “Silvia Martínez”. En relación a este incidente Achar le dijo quienes hicieron eso “De Marchi, pero también hablo de un suboficial, no me acuerdo el nombre”-

Comenta sobre lo ocurrido con una persona de apellido Francia “Francia si, lo conocí en la Alcaldía, un muchachito, muy muy bueno, ahí me acuerdo perfectamente que fue en Navidad, cuando yo le dije, como quisiera regalarle algo a mis hijos, como hago, que hago, me dice ‘vamos a hacer algo’, entonces agarró del cigarrillo de la parte de aluminio, no se como se dice, y con eso hizo angelitos, ángeles, y eso hizo tres o cuatro, para cada uno de mis hijos, ahora no me acuerdo como mandamos eso, pero la cuestión es que esos angelitos, dibujados por él muy hermosos, llegó a mis hijos, y hasta hace unos años atrás, capaz que 10 años atrás, yo llevé esos cuadritos a donde yo vivo actualmente en Alemania, me causó mucha tristeza el caso de él, por que a él lo habían torturado muchísimo, y él me decía que lo habían torturado en el Regimiento, no se en que año, él estuvo en la cárcel del Chaco, creo que fue en el año 79 ó 78, cuando fallece un Papa o dos Papas juntos una cosa así, se levanta él y hace un chiste, los compañeros piensan que él hace un chiste, pero no, era que se volvió loco, perdió la noción y hasta el día de hoy que no se recuperó sigue estando con su mente en otra parte, y de ese muchachito me acuerdo por que él me decía que era estudiante de Medicina, en ese tiempo tenía 21 años, muy joven, era un flaquito rubiecito, y era, que ironía de la vida, y digo yo ironía porque era un hijo de un militar, y los propios militares, sus colegas le hicieron volver loco al hijo”.

Su familia no sabía donde estaba cuando fue detenido la primera vez “yo creo que mi familia no sabía, porque si mi familia sabía donde yo estaba iban a ir, porque yo tengo una hermana que se va a mover, que yo creo que si ella sabía iba a atropellar el Regimiento, iba a ir a buscarme, yo creo que no sabía donde yo estaba, pero si creería, que a partir de la carta o de la cartita o la escritura de ese Vicente Escobar, creo que ahí supieron, si se fueron, no se, por que yo regreso en el 85, 86 y mi padre no está y mi hermana en Chubut, y ya no se, esos temas muchas veces no charlé digamos, y mi mamá, muy viejita, no averigüé como fue toda esa situación, ni siquiera pude hablar con mi padre, como fue su detención, tal es así que mi mamá me comentó que a él lo habían castigado mucho y que él nunca se recuperó por la pérdida de su nieto, que se fue conmigo, y por verme a mi detenido, que él sabia que yo estaba detenido, así que mucha reconstrucción de todos esos hechos no tengo de parte de mi familia”. Y la segunda ocasión “yo creería que mi familia supo recién, cuando estuve en la Alcaldía”.-

Ramón Aguirre manifiesta que “a mi me detuvieron el 10 de abril de 1976 en Virasoro, Corrientes, por orden del militar que estaba a cargo del pueblo, que era el interventor en el pueblo de Virasoro, que era un capitán llamado Juan Carlos Saco, él da instrucciones a la policía que me detengan, y me detiene un subcomisario de apellido Núñez, que va a mi casa y me dice flaco, me llamaban así, “el capitán quiere hablar con vos”, fui a la Comisaría para hablar con el capitán, después estuve 5 años y medio, una conversación media larga, allí estuve mas o menos dos meses, en ese ínterin yo creo que a la semana mas o menos el capitán Saco viene con un papel, nos pone a tres personas, que éramos los detenidos políticos de Virasoro, el Sr. Marcelo Acuña, Pablo Franco y yo, y nos lee lo que dijo que era un decreto, nosotros no hemos visto el papel, nos da a entender un decreto firmado me acuerdo por Ciris Dalmis Marcelo Feu, en donde decía que nos ponen a disposición de las autoridades militares, de la justicia militar, estuvimos en Virasoro mas o menos dos meses como dije, y nos llevan posteriormente a Santo Tomé, en Santo Tomé nos alojan en la Alcaldía de Policía junto con todos los detenidos por delitos comunes, teníamos el mismo régimen de detención que ellos con la diferencia que no podíamos tener abogados porque estábamos a disposición de la justicia militar, área militar, … al mismo tiempo, no se exactamente en que fecha pero nos inician un proceso judicial, supuestamente por, no está claro si por malversación de fondos, corrupción, no se, nos fabrican una causa a los tres, a una cuarta persona que era el delegado del Departamento provincial del Trabajo, que era el señor Moreira, y no se supongo que a los dos meses mas o menos nos comunican que dictaron la prisión preventiva contra nosotros, varios familiares fueron a vernos, que pasaba, etc., y el comentario que hay es indirecto porque no se me dijo a mi, es que mejor que no hagan muchas vueltas, que no reclamen mucho, porque en realidad si estábamos a disposición del juez, el juez era Larralde, Larralde de Santo Tomé, estábamos mas seguros, si él ordenaba nuestra libertad y salíamos, seguramente nos agarraban y no contábamos mas el cuento, que era la palabra que se usaba. En el mes de febrero yo me entero que me van a traer a la Brigada de Resistencia, también tomé conocimiento porque los familiares y los amigos iban a pedir por nuestra libertad, en este caso fueron a verlo a Adolfo Navajas Artaza que era el dueño de la Empresa ‘Las Marías’, y Navajas les dice que a mi me iban a trasladar a Resistencia, porque aparentemente me iban a carear con alguien”.

Es llevado a la ciudad de Resistencia “me traen a Resistencia, previo paso por Corrientes en el mes de febrero del 77, la fecha exacta no se, pero se que hay constancia en la Alcaldía de Corrientes, porque yo una vez pedí una constancia y me dieron, me llevan a la Brigada de Resistencia al día siguiente, hasta entonces el tratamiento era transparente digamos, me pusieron en una camioneta y yo vine, con un policía de custodia, y un chofer y un oficial, creo, cuando me sacan de la Alcaldía de Corrientes, que en realidad era un espacio especial de la Alcaldía de Corrientes que era un depósito de presos políticos, yo había señalado en un croquis donde estaba ubicado, me sacan de ese depósito y me ponen algodón en los ojos, me ponen una curita como decimos normalmente, una cinta adhesiva, y arriba un par de anteojos oscuros, y me sacan por la puerta principal de la Alcaldía, me llevan a la Brigada de Resistencia, y allí estoy dos meses, hasta mediados del mes de abril, no se el día exacto, pero estoy hasta mediados de abril; en la Brigada de Investigaciones de Resistencia me tuvieron en una sala de baño desafectada, se ve que las celdas o los lugares de detención estaban completos porque yo escuchaba permanentemente que había gente detenida, … había otros detenidos porque yo los escuchaba hablar, porque cuando traían la comida se escuchaba que repartían a muchas personas, entre ellos había una mujer, y había un hombre que estaba enfrente mío y que yo lo escuché decir que se llamaba Montenegro, y que venía del sur, yo no se si, no entendí bien si él contaba que era chaqueño y fue al sur a trabajar en un obraje o un aserradero, o a la inversa, es decir que era del sur y venía al Chaco a trabajar, el apellido si recuerdo, … por lo menos él decía llamarse Montenegro, digo esto porque como estamos en un proceso en el que tratamos de reconstruir muchas cosas, y hay todavía muchos desaparecidos que no están identificados, probablemente pueda servir”.

Es traído a Corrientes “Me traen a Corrientes de nuevo en el mes de abril de 1977, en una camioneta, el chofer, yo en el medio, un oficial de la policía del Chaco, joven, y detrás un guardia con un arma larga, se quedan en el Regimiento 9 de Infantería, estacionan allí, veníamos hablando de trivialidades, baja con una carpeta, o sea que cada uno aparentemente íbamos acompañados de una carpeta, entra el policía con la carpeta, sale de golpe y me dice “mirá flaco parece que con vos la cosa es muy seria, acá te están esperando y parece que la mano viene pesada” fueron sus palabras, de ahí me llevan a la Brigada de Corrientes, en esa época quedaba en la calle Salta frente a la Facultad de Derecho, el policía que me trae se baja y yo bajo con él, … no tenía vendas, o sea a cara descubierta, había un señor ahí sentado en el umbral, era guardia, disimulado, estaba ahí sentado sin uniforme, cuando este policía toca el timbre o golpea no recuerdo, éste le pregunta que es lo que quiere, y le dice que busca al Mayor Guastavino … el que estaba de guardia entra y sale con un señor, vestido de civil, … él era Guastavino, el policía que estaba al lado mío le dice “acá le traigo al preso” y le pasa mi carpeta, este Guastavino recibe la carpeta y se enoja, se pone colorado, … ‘lo cagó a puteadas’, le dijo que como podía ser que todavía no sabía como se hacen estos traslados, en concreto significaba que a mi no me tenían que traer a cara descubierta y mucho menos ir a preguntar por él, Guastavino se va, entra y cierra la puerta, después viene otro abre la puerta y me meten ahí adentro, y ahí si ya me vendan, y entro a un circuito que yo hasta ese momento no conocía, si bien en el Chaco yo había estado vendado y esposado, me depositaron ahí y me dejaron abandonado, los malos tratos en el Chaco eran simplemente cuando me llevaban al baño y había una escalera que nos bajaban a las patadas y esas cosas, pero había un tratamiento personalizado digamos, una vez que me vendan ahí en la Brigada de Corrientes me llevan a una pieza, y me reciben a las trompadas, patadas, etcétera, me depositan en una pieza, que yo también identifiqué en 2003 en una visita que hicimos con el juez de instrucción, y el Fiscal y el abogado defensor. En esa pieza había otro preso que se llamaba Julián Zárate, … salteño, que por lo que me cuenta lo fueron a buscar a Salta, había sido militante de la Juventud Peronista, estudiante de Agronomía o Veterinaria, y él me cuenta que estaba muy mal psicológicamente, y que en el trayecto de Salta a Corrientes lo habían rociado con nafta, con combustible y que varias veces hicieron el jueguito de encender un encendedor cerca de él … después me sacan, no recuerdo si el mismo día o al día siguiente, y me llevan de nuevo al depósito de la Alcaldía, donde yo había explicado que estuve cuando pasé en tránsito hacia Resistencia, me meten ahí, era un depósito donde habíamos entre 12 y 20 presos, oscilaba la cantidad porque había gente que salía y entraban otros, no había un número digamos estable, lo que había era lo que podemos llamar o nosotros entre nosotros nos decíamos los titulares, porque llegaban gente y se iban, pero nosotros siempre seguíamos ahí, … en ese depósito están, Ramón Cura, esta Juarista, creo que Julián, está Raúl Merlo, está Carlitos Achar, encuentro al doctor Belsky, Tomasella, creo que Rogelio, Valentín Molina, dos hermanos Pucheta de Mburucuyá, que estaban por no se que historia, un problema común, según él contaba parece que no lo pudieron meter preso mas o menos legalmente entonces lo pusieron a disposición del Poder Ejecutivo Nacional … de ahí me sacaron varias veces y me llevaron a la Brigada, a torturar, … el primer síntoma de que iban a sacar a alguien o el primer signo de que iban a sacar a alguien era que veíamos pasar a un policía, al que llamábamos Charles Bronson, pasaba con un papelito así como flameando para que viéramos, iba a la guardia de la Alcaldía y ahí yo supongo que entregaría el papelito, nunca pude leer, me supongo que ahí venía el nombre de la persona que venían a buscar, pasaba Charles Bronson con su papelito y venía el hombre con la llave, el policía con la llave y sacaba a la persona que tenían que llevar, lo sacaban y lo ponían al costado, ahí lo vendaban y lo llevaban a la Brigada de Corrientes, pero ese traslado se hacía por el interior no por la calle, en la Brigada abajo, … yendo por el interior de la Alcaldía hasta la Brigada, existe un lugar donde se desciende por unas escaleras, por lo menos había en esa época, ahora cuando fuimos a visitar la vez pasada, hace ya 4 años, han cambiado muchas cosas … de ahí me sacaron varias veces y me llevaron a la Brigada, a torturar”.Es trasladado al R I 9 y también llevado a Santa Catalina “yo no estoy seguro si fue a finales de el mes de mayo o principio de junio, … me sacan como tantas veces, pero esta vez no me llevan a la Brigada sino que me sacan para el lado donde estaba el parque automotor, el estacionamiento, que estaba ubicado por detrás de lo que es la Sanidad policial, por el lado de la Costanera, y detrás había como una especie de playa de estacionamiento, me sacan y me llevan ahí, me vendan, ya me llevan vendado hasta ahí, cuando llego ahí me ponen una capucha, eso me hace por supuesto comprender que la situación no era la de siempre, … yo veo por debajo porque uno ya se va poniendo canchero y encuentra la manera de ver, me meten en esa camioneta y me llevan a Gendarmería Nacional, en Gendarmería estacionan la camioneta, sacan a otro preso y lo tiran al lado mío, ese otro preso era Jorge Trainer, después me entero porque en ese momento no sabía, iba un policía sentado atrás en la camioneta, … él me dijo que era policía porque una vez conversando y una de esas cosas él me dijo “así que vos sos de San Luis”, yo le dije que si, me dijo “yo también”, mas de eso no se, me llevan, de ahí nos sacan a los dos, nos tiran una manta encima, … se estacionó un colectivo al lado, y la gente, el colectivo es mas alto, veían por la ventanilla y escuché que comentaban “ahí llevan un tipo vendado adentro de la camioneta”, lo tiran a Trainer, y ahí sale el oficial que estaba a cargo de eso y le increpa al policía porque nosotros no estábamos cubiertos, así que nos tiraron una manta encima y quedamos cubiertos, nos llevan al Regimiento 9, nos meten en el depósito, un campo de concentración que estaba ahí, a Trainer y a mi, en ese momento yo no percibí que haya otros presos, probablemente había no se, … recibimos las patadas, las trompadas y todas las cosas eran reglamentarias, parte de la norma, y me sacan a mí, lo que yo no estoy seguro es si esa noche, o la siguiente, es que me sacan y me llevan a Santa Catalina, y cuando me bajaban y me hacían entrar a la cuadra donde funcionaba el lugar, el centro clandestino de detención de presos, el que me llevaba del brazo, me dice “che flaco, vos conocés Atucha”, se refería a la central atómica de energía eléctrica, le dije que si, entonces me dice “acá tenemos un cable especialmente conectado para vos”, una vez que me llevan a Santa Catalina en la camioneta, entramos a este predio de Santa Catalina, es decir entrando por la Ruta 12 y luego por Maipú, doblamos a la izquierda, entramos en Santa Catalina, cuando paran la camioneta yo siento que atrás nuestro para un Citröen, un 2 CV, el clásico, el que me lleva del brazo me dice “mirá flaco todavía estamos a tiempo de evitar esto, yo soy oficial del Ejército argentino, vos sos un militar enemigo, podemos hablar de militar a militar, y podemos llegar a un acuerdo” y cosas así, y me habla del honor militar, yo no tenía nada que hablar, además el honor militar a mi no me dice nada, yo no soy militar, no era y jamás lo seré, me depositan en el suelo ahí, había un policía que supongo que es policía, pero no lo se, el guardia, que se dedica a golpearme, me desnudan, tenían a otras dos personas ahí adentro, uno era un tal Campana, que creo que fue boxeador, el otro tengo entendido que era un tal Romero, por lo que se estaban presos por una historia de una pistola que se le perdió a alguien de la Prefectura, … estas dos personas eran los que me precedieron en el tratamiento digamos en ese lugar, … me tocó el turno a mi y yo entro y me ponen en lo que se llama ‘la parrilla’, que es una cama metálica, desnudo, atado de las cuatro extremidades, de los brazos, me ponen un cable en el pene que yo supongo que es el cable de tierra, y comienzan a torturarme, del lado de la cabecera había un lugar donde calentaban agua porque tomaban mate, incluso se produce una anécdota, … en un momento vienen con el agua caliente para cebar un mate y uno de ellos me echa el agua caliente arriba del cuerpo, y estaba digamos que un poquito mas que tibia, y yo le digo “pará pará, que ya está bien para el mate”, y claro ellos se rieron, ‘ah, encima tiene ganas de hacer bromas’, yo lo dije porque me quemaba, me torturaron ahí no se cuanto tiempo, la tortura consistía en la picana eléctrica, electricidad por el cuerpo, … no se cuanto tiempo estuve y al final me sacan y me llevan de vuelta al Regimiento, había una persona mayor, que fue la que llegó en el Citröen, el que me llevaba del brazo y que me dijo del honor militar y que podíamos hablar de militar a militar, me dice que era el jefe que venía a escucharme, así que debería portarme bien. Cuando me traen de vuelta al Regimiento, bueno el tratamiento siguió siendo el mismo en cuanto a las patadas y a las trompadas y ese tipo de cosas, no se exactamente cuando, o en que momento, nos meten, me meten a mi, y después conversando con Trainer y conversando con los otros que después resulta que estábamos ahí, nos meten en una especie de casillas, montadas con hierros tubulares y mantas, las mantas separaban los espacios donde estábamos cada uno en una especie de celdas formadas por las mantas, la parte de adelante estaba abierta lo que no recuerdo era si estaba totalmente abierto o solamente la mitad pero de todas maneras se veía hacia el exterior, la cabeza hacia la pared entonces podíamos ver hacia el interior de la cuadra, o del espacio en donde estábamos”.

En el R I 9 tomó contacto con Rómulo Artieda “ahí tampoco puedo precisar la fecha pero tuvo que haber sido supongo yo finales de junio o los primeros días de julio, finales de junio mas probablemente, veo a Rómulo Artieda y a una señora, a nosotros nos ponían a comer en una especie de banco que había, nos sentábamos ahí como a caballo, venía alguien que nunca lo veíamos porque estaba parado, nosotros estábamos sentados y vendados, nos permitían levantar un poquito la venda, suficiente como para ver el plato, nada mas para poder ver para abajo, nos servían la comida y comíamos, pero después cuando estaba acostado yo veía que Rómulo Artieda pasaba con la olla, y se iba hacia el fondo, hacia la derecha donde estaban los lavaderos, lavaba la olla y pasaba de vuelta con la olla limpia, por eso tengo la certeza que Rómulo Artieda estaba ahí, yo lo he visto, también barría lo mismo que la señora que estaba ahí, una señora de pelo negro, relativamente baja, gordita, morocha; con el primero que converso es con Rómulo, porque Rómulo Artieda estaba un día barriendo después de la comida, delante de mi celda, de mi habitáculo, y yo me di cuenta que se quedó mas tiempo de lo que le hacía falta para barrer, y él tenía la venda levantada, él me veía, yo busco un pretexto para hablar con él, y empiezo a decir ‘guardia tengo hambre’, repetí eso varias veces, hasta que Rómulo fue y volvió con un pedazo de pan, cuando viene con el pedazo de pan entró a mi habitación, a mi habitáculo y me lo dio, yo tenía la mano izquierda, creo que todos estábamos así, la mano izquierda esposada a la cama, yo estaba lastimado, tenía una herida en el pie izquierdo a la altura del tobillo, y tenía lastimadas las muñecas, en esa circunstancia pudimos conversar, si bien yo en un primer momento cuando él me dice soy Rómulo yo le digo, mirá yo no te conozco, debo aclarar que yo a Rómulo lo conozco desde el año 70, principios del 70, 71, o sea que nos conocíamos bien, yo sabía que era él, pero como uno nunca sabe si hay alguien escuchando, o si había algún guardia o cosa así yo le digo no te conozco, hasta que él me levanta la venda y me dice ‘no te hagas el boludo soy yo’, me contó que lo detuvieron en Buenos Aires, no me contó en que lugar, me dijo que lo habían torturado muchísimo, pero que ahora ya no lo jodían, esas fueron sus palabras, le pregunté que va a pasar con vos y me dijo “están esperando instrucciones de arriba, ya me dieron todo lo que me van a dar, ahora me tienen mas o menos tranquilo, yo estoy tratando de que me lleven a alguna cárcel, pero si eso ocurre va a ser por mucho tiempo, y que además es muy remota esa posibilidad lo mas probable es que me maten”, entonces comenzamos a conversar un poco de otras cosas, él me cuenta que antes de que lo traigan a Corrientes lo habían llevado a Misiones, y me dice que en Misiones estuvo con Neri Pérez, Neri Pérez es un miembro del sindicato del cual yo formaba parte, era secretario adjunto, y está desaparecido, fue secuestrado en Virasoro el 2 de junio del 77, eso me lleva a mi a entender que Rómulo estuvo en Misiones mas o menos a partir del 2 de junio o a lo mejor llegó antes, o que estuvo hasta después del 2 de junio porque estuvieron juntos en Misiones, y eso me lo dijo él a mi, supongo yo que habremos hablado unos 10 minutos y se fue, en otra circunstancia esta señora también yo la veo, se me acerca, en una oportunidad me llevan a una pieza que había adelante, a la izquierda de donde yo estaba ubicado, y esta mujer me dice que me conocía, etc., que yo me estaba haciendo torturar por nada, pero bueno, paso así, en ese lugar en el Regimiento, estaba también Ramón Cura, que ya dije que estuvo en la Alcaldía conmigo, el doctor Belski, Valentín Molina que lo trajeron de la cárcel de Chaco porque lo habían llevado a la cárcel del Chaco y lo trajeron de vuelta, Jorge Trainer, que lo llevaron conmigo, a él lo sacaron de Gendarmería y a mi de la Brigada, de la Alcaldía, y mas tarde trajeron también a mi hermano Pedro Aguirre, trajeron a Zoilo Pérez, trajeron a Francisco Sánchez, en un momento también estuvo un muchacho de apellido Palacios, no se como se llama, al lado mío a mi izquierda había una mujer, y en el mes de julio no se exactamente en que fecha, a Rómulo y a la señora que estaba con él dejamos de verlos, nos sacan a nosotros de ahí, unos días antes del 9 de julio, la versión que comenzó a circular ahí que supongo que algún guardia le comentó a algún preso, entre nosotros tratábamos de conversar a través de las paredes estas de mantas, que iba a haber un desfile muy grande y que iban a venir militares que iban a desfilar desde otros lugares y que necesitaban los espacios, que necesitaban desocupar el espacio y que a nosotros nos iban a llevar”. Describe en otro pasaje da una descripción de Artieda “Rómulo era un poquito mas bajo que yo, tez blanca, cabello castaño, mandíbula así saliente, del tipo de barba tupida, o sea al contrario de lo que soy yo, una persona que necesitaba afeitarse regularmente, delgado, yo siempre lo conocí de cabello corto … ” además de mas delgado no he notado nada especial, no le noté daño físico, lo noté físicamente en general así desmejorado, delgado, demacrado“.

De la señora que veía con Artieda dice “esta señora gorda, esta señora en un momento pasa barriendo en el lugar donde yo estaba, y me dice algo así como soy Robledo o un apellido muy parecido a Robledo, yo no entendí perfectamente el apellido, pero algo parecido a Robledo, eso es lo que yo entendí, pero no pudimos hablar mucho mas, yo supongo que Artieda en eso fue mas intrépido al entrar a mi celda, ella no entró nunca, yo digo mi celda al lugar en donde estaba … cabello mas o menos hasta por acá (muestra hasta el hombro) negro, era una gordita así, obesa, morocha”.

En relación a Artieda comentaban entre los otros detenidos que podrían haber estado sentenciadas a muerte “esa es la conclusión a la que nosotros llegamos después, el primero que llega a esa conclusión es, o por lo menos el primero que lo dice, yo creo que todos pensábamos eso, pero el primero que lo dice es el doctor Belski, el doctor Belski cuando volvemos a encontrarnos en la Alcaldía, en una oportunidad me dice, nosotros no sabíamos lo que pasó con ellos, porque allí no estaban más, si iban a engrosar la lista de desaparecidos o estaban en alguna cárcel nosotros no sabíamos, … con el doctor Belski nos conocíamos mucho, éramos muy amigos, él me dice “mirá flaco, yo pienso que esta gente que así andaban tan sueltas es por que no van a salir vivos, esta gente está condenada”, así me decía, “mirá flaco, yo pienso que esta gente ya están condenados, porque andaban así sin venda y esa gente no puede salir”.”.-

Nuevamente es alojado en la Alcaldía “nos llevan a la Alcaldía, todos van a la Alcaldía menos yo, porque como yo tenía una herida en el pie izquierdo, me voy a hacer de alguna manera convalecencia para poner un nombre a la Brigada, o sea me llevan de nuevo a la Brigada y yo estoy allí un mes más, en ese mes en una oportunidad traen al doctor Belski, lo traen porque él había intentado sacar una carta donde hablaba de la situación en la que estábamos, y por lo visto esa carta fue interceptada, y lo bajaron a las patadas por la escalerita que yo decía que habían unos peldaños, desde el nivel de la Alcaldía al nivel de Brigada, lo bajaron a las patadas y a los gritos de “judío de mierda te vamos a enseñar acá lo que son los derechos humanos, así que hablando de derechos humanos el pelotudo, mira vos”, y ese tipo de expresiones, lo bajaron a las patadas y bueno lo torturaron ahí abajo; en el mes de agosto, porque yo estuve un mes mas o menos ahí abajo, me llevan al depósito de la Acaldía, el responsable del depósito de la Alcaldía era el subcomisario de apellido Levatti, era el responsable de tenernos ahí, y de entregarnos cada vez que venían a buscarnos, en esa época era estudiante de Derecho, supongo que ahora debe ser abogado, o continuará estudiando no se, en una oportunidad vino a vernos un Mayor, o por lo menos se presentó diciendo que era Mayor, de apellido Claro, eso ocurrió un par de semanas antes de una de las visitas de la Cruz Roja internacional, dijo que él era el responsable nuestro, nosotros estábamos a cargo de él, y que venía a ver en que situación estábamos, nadie dijo nada, no había nada que decir, se fue, vino acompañado de una persona que parecía ser médico, un hombre muy grande, vestido de con una blusa que hacía presumir que era médico, habrán estado 5 minutos, como nadie dijo en que situación estaba ni nada de esas cosas se fue. En mayo, si, tuvo que ser el mes de mayo del 78, nos llevan a la U 7, a los que quedábamos, quedan en la Alcaldía Trainer, Zárate, y no se quien otro, en ese período fueron llegando otros, otras personas, entre ellos llegó el doctor Salvatore, llegó el doctor Aguilar que era veterinario, llegó un señor de apellido Quijano, estuvo también unos días también el doctor Portel, estuvo unos días un médico, que era médico de la policía, eso explica porque yo digo que éramos no se, 18 ó 20, en algún momento yo creo que llegamos a estar 22 personas allí adentro, y había un grupo que éramos los permanentes, en el cual estaba Belski, estaba yo, estaba Cura, los Pucheta, cuando yo digo que en varias oportunidades me llevaron a la Brigada a torturarme, puedo contar infinidades de veces, infinidades de cosas, no puedo decir exactamente cuantas veces me llevaron, pero puedo decirle por ejemplo que allí me hicieron el submarino seco, que consiste en una bolsa plástica que a uno le meten en la cabeza y luego la cierran, una vez me hicieron comer papel que yo supongo que no es muy difundido como método, pero no es nada fácil cuando a uno le meten papel dentro de la boca, y yo supongo que el fenómeno que ocurre es que el papel absorbe la saliva y eso produce una cosa muy fea, también me hicieron picana que llamábamos la portátil, porque aparentemente era menos fuerte que la que se hacía en el campo, las torturas en Santa Catalina era la mas pesada, porque allí había todo un equipamiento especial, toda una infraestructura para hacer eso, en una oportunidad también me llevaron allí abajo, me meten en una oficinita que tenían para eso, y en esa oportunidad que era un fin de semana creo que un sábado, el que me tortura me dice “mira boludo yo tengo que venir acá un fin de semana, yo hubiera preferido quedarme en casa con mis hijos”, … en esa oportunidad la tortura consistía en que el guardia que me traía, me trajo, yo estaba vendado por supuesto y esposado con las manos atrás, me empuja, el torturador estaba sentado así sobre el escritorio, yo lo veía, con las piernas así un poquito cruzadas, y cuando me empujaba, cuando yo llegaba adonde estaba él me daba una patada en los testículos, uno sale como un resorte para atrás, y el que atrás te vuelve a empujar, eso juega a una especie de yo-yo, el que está atrás te empuja uno va hacia delante el que está adelante te pega una patada en los testículos, y así, … cuando yo estaba en el Regimiento yo veía pasar, porque estando acostado y por la práctica que uno va adquiriendo uno consigue mirar por debajo de la venda, o sea uno podía ver por debajo de la venda, en una oportunidad un gendarme, él me dijo que era gendarme, y me levantó la venda, me dijo que él me podía levantar la venda porque él no era torturador, que él era custodio, y que si yo intentaba escaparme o de alguna manera intentara hacerme del vivo, él no tendría ningún inconveniente en meterme un tiro, e incluso que si le dan la orden él me mete un tiro, pero que él no tortura, por eso yo te puedo levantar la venda y me podés mirar, e incluso me dijo que vivía en el barrio Colombia Granaderos o por ahí al lado”.-

Preguntado si pudo ver y notificarse del Decreto de disposición del Poder Ejecutivo “no, a nosotros nunca no nos hizo firmar, es decir que no nos notificó del decreto, simplemente nos leyó, nos dijo a partir de tal fecha están a disposición de la justicia militar. … por decreto numero no se cuanto, firmado Ciris Dalmis Marcelo Feu, estuvimos ahí, después cuando nos llevan a Santo Tomé, nos ponen a disposición del área militar de Santo Tomé, y de un Juez de instrucción, que es el que nos inicia una causa por malversación o por corrupción, o por alguna cosa así … estando yo a disposición de la justicia militar en Santo Tomé y de un juez, porque había un juez que era el doctor Larralde, a mi me sacan de allá y me traen a Resistencia”. Desde el momento de su detención hasta que lo pusieron a disposición de un juez transcurrieron seis meses “no podíamos tener abogado. … yo me acuerdo de haber prestado declaración ante un policía, pero no me acuerdo haberlo hecho ante él, o sea yo nunca mas volví a tener noticias de ese proceso judicial por el cual a mi me dieron la preventiva”.

A partir de que lo trasladan a Resistencia niegan su detención a sus familiares “entro en un circuito que, creo que hay que decirlo con claridad, entro en un circuito clandestino, es decir ahí ya me vendan, me esposan atrás, me meten en un lugar que no era un lugar de detención, sino que era una salita de baño, ahí estoy dos meses sin que admitan a mis familiares que yo estaba ahí. … en Resistencia. … cuando me traen a Corrientes tampoco admiten que yo estoy preso ahí, mis familiares me buscan, me buscan en Resistencia, me buscan en Corrientes, me buscan por todas partes, no aceptan que yo estoy, pero como yo decía, en un momento entraban y salían del lugar donde estábamos, en una de esas ocasiones yo conseguí, se puede decir que conseguí, un preso que se iba en libertad me dijo “si te parece yo puedo avisar a tus familiares”, como yo estaba con un par de ojotas que era lo único que tenía, él me dijo “la prueba que de que yo contacté a tus familiares va a ser que te manden un par de zapatillas”, vino mi madre se presentó ahí en la Alcaidía, y dijo “esto lo traigo para mi hijo”, … “es Aguirre”, y el policía fue y me dijo acá te trajo tu madre, así yo logré tomar contacto con mis familiares, y en la Alcaldía se podía recibir visitas, o por lo menos yo empecé a recibir visitas a partir de ahí, no se desde cuando tenían otros, una vez por mes, 15 minutos”.

Con respecto a las personas que lo torturan en Jefatura de Policía “mi convicción es que esas torturas eran ejecutadas por el teniente o teniente 1°, no se yo de grados militares no conozco, Losito y Barreiro … porque cuando yo llego ahí, ellos ya eran reconocidos como los torturadores por lo que fui conociéndolos … eran los mismos que me llevan a Santa Catalina … Losito, Barreiro, la persona mayor que no se el apellido, mas tarde hablando con otros presos la conclusión es que era un Mayor de apellido De la Vega, pero yo no lo vi, pero hablando con otros, que no se si lo vieron, o saben porque a través de familiares saben quien era, porque Corrientes tiene la característica que un poco todo el mundo se conoce, cuando yo digo que llego a la Brigada, y llego a la Alcaidía y comenzamos a hablar, esto es así, así, y así, había personas que ya habían visto a Losito y a Barreiro, y vamos reconstruyendo, y yo los veo en el Regimiento, porque como yo decía antes, cuando uno esta acostado en la cama y hacia delante estaba abierto uno los veía pasar, o sea ahí adentro no entraba cualquiera. … De la Vega, él estaba sentado a la cabecera, yo lo escuché hablar … la impresión que uno se forma, va como esquematizando a cada una de estas personas, la impresión que yo siempre tuve es que Barreiro es una persona mucho mas exaltada, no se, neurótico, una cosa así, era el que pegaba patadas, empujaba, gritaba hacía ese tipo de cosas, Losito no, era como mas pausado, como más reflexivo, más retenido, yo diría menos explosivo … entre los dos Barreiro era mas pequeño, pelo yo diría castaño claro, yo lo vi pasar dos o tres veces, bigotes tenía, siempre lo vi con uniforme, porque había una persona que siempre andaba de civil, él siempre andaba de uniforme, lo mismo que a Losito nunca lo vi de civil, era delgado, era mas delgado que Losito, Losito era mas fortachón, es muy difícil decirle mucho mas porque yo lo veía cuando pasaba, iba hacia el fondo y volvía, nunca vino a conversar conmigo, siempre lo escuché a los gritos y ese tipo de cosas, lo escuchaba hablar, lo veía pasar, lo escuchaba cuando pegaba patadas, pero es una persona que pasa y vuelve, nunca tuve una conversación mano a mano con él”. Mas adelante señala “todos los que interrogaban tenían acentos de gente que no son litoraleños, no eran ni correntinos ni eran de acá de la zona, eran lo que en general decimos porteños cancheros, a lo mejor no eran de Buenos Aires, pero tenían el acento de un porteño o de provincia de Buenos Aires, o de la ciudad de Buenos Aires, entre nosotros decíamos son porteños cancheros, la frase que usábamos para referirnos a ellos”. También aclara que le refirieron “que esas personas que pasan ese es Losito y ese es Barreiro, lo que tiene que quedar claro también, de la misma manera, es que nunca nadie vino a decir, yo soy Losito o yo soy Barreiro, la única persona que se presentó y dijo yo soy el Mayor Claro, es el que yo había comentado al principio que llegó cuando estábamos en la Alcaldía, se presentó con un señor, es la única persona que se presentó diciendo yo soy fulano de tal”-

Otras personas detenidas en la Alcaldía “a Benítez, si claro, entre los presos que después traen a la Alcaldía, pero eso ya tuvo que haber sido después del mes de agosto, porque fue cuando yo volví del Regimiento y de la Brigada, o sea que tuvo que ser septiembre, octubre por ahí, traen a Víctor Hugo Benítez, que creo que era visitador médico, viene Torres, a quien le decíamos el Mono, no recuerdo su nombre, el Mono Torres que era un estudiante de Veterinaria creo, viene Lastra, viene es una manera de decir, lo traen, o sea, entra a la Alcaldía Lastra Miguel, que era de la provincia de Buenos Aires, era estudiante de Agronomía o Veterinaria, el Chiquitín Esquivel que era de Caá Catí, Chiquitín o Chiquilín Esquivel, un venezolano de doble apellido como la mayoría de los venezolanos que no recuerdo el apellido, Acosta creo que Hugo, ellos vienen juntos o sea que son gente que cae supongo los mismos días, también estaba ya cuando yo llego por primera vez, ya me había olvidado, Aguilera Leonardo, formoseño, estudiante de Medicina, Francia, no recuerdo el nombre, Francia de apellido, formoseño estudiante de Medicina, hijo de un militar del ejército, no se que grado creo que suboficial, quien mas estuvo, si me acuerdo de algún otro, no se si se refieren a ese Benítez, después en la cárcel había Benítez, varios Benítez, pero acá en Corrientes en la Alcaldía, estaba Benítez Víctor Hugo”.

Dice que le iniciaron una causa judicial en el Juzgado de Paso de los Libres “en el año 78, no se la fecha, estando en el Chaco me inician o por lo menos me comunican que me hacen una causa judicial por infracción a la ley 20.840 y asociación ilícita y no se que más”.-

Silvia Emilia Martínez refiere su detención producida en el año 1976 “fui detenida en mi casa después de la medianoche del 20 de agosto, o sea que ya era la madrugada del 21, irrumpieron, según me contó mi mamá después yo estaba durmiendo en mi dormitorio, irrumpieron en mi casa, llegaron hasta mi dormitorio, abrieron la puerta y me hicieron mirar la pared, y ahí me detuvieron y me llevaron para afuera, para abajo primero, porque mi casa en ese momento era Planta Baja y Primer piso, y me llevaron para afuera, había una camioneta estacionada en la puerta de mi casa. El que conducía el operativo era el capitán De Marchi, y había, lo poco que pude ver era, había gente de policía y de ejército me pareció que eran, mi mamá después me confirmó que el que dirigía el operativo era De Marchi, me lo confirmó porque ella lo conocía de antes, y yo también. … había una camioneta estacionada en el frente de mi casa, me subieron a esa camioneta y me sentaron adelante, en la misma ocasión que me detuvieron a mi detuvieron en mi casa a una amiga que había quedado a dormir conmigo porque tenía, cuestiones personales digamos, se la llevaron a ella también y la sentaron al lado mío en la camioneta, y también se llevaron a un primo mío que venía de Misiones a estudiar por, él estaba estudiando Derecho y venía a rendir, él venía siempre los fines de semana para rendir las materias, o no se si cursaba algo el fin de semana, la cuestión es que él venía cada tanto, se lo llevaron también a él, él no se donde fue, mi amiga si iba al lado mío en la camioneta”. Es llevada a Santa Catalina “cuando nos subimos a la camioneta ahí nos vendaron los ojos y empezó a andar, anduvo mucho, paraba, volvía a andar, paraba, después de un tiempo nos llevaron a un lugar que yo después pienso e identifico como Santa Catalina, a la quinta, y ahí estuve cuatro noches, hablo de noches porque era lo mas significativo, durante el día tengo recuerdos entrecortados, no se si me dormía o, por ahí siento que despertaba, tengo espacios en blanco, de la noche no porque era cuando ocurrían las torturas, pero yo de las torturas en detalle no voy a hablar, porque es algo que me duele mucho todavía y no estoy en condiciones de hablar en detalle de eso, lo que sí les puedo decir es que en una ocasión leí, porque Carlos Achar me mostró la denuncia que había hecho él hace muchos años, y que si bien él no está, quiero dar fe que todo lo que dice ahí, por lo menos lo que respecta a mi, es cierto, absolutamente cierto, pero yo no lo voy a repetir acá, porque todavía a pesar que pasaron treinta años no logro superar las cuestiones relacionadas concretamente con la tortura, es mas, desde que todo esto se me movilizó digamos, porque en realidad hice un mecanismo de defensa durante muchos años y lo mantuve muy atrás, pero desde que me enteré que todo esto se movilizó tuve que hacer tratamiento porque tuve trastornos concretos, dificultades en el sueño, angustia, y tengo un certificado del psiquiatra que me ha atendido que quiero que lo acepten, porque es el respaldo que tengo para que no me pidan que hable de la tortura”. El certificado mencionado ha sido presentado en la Audiencia e incorporado al Debate. Individualiza las razones por la que está persuadida de que era Santa Catalina “mi mamá me había comprado un terreno en la Avenida Maipú, y yo estaba construyendo una casa, entonces andaba mucho por la zona, y había podido ver, había comprobado, yo manejo desde muy jovencita, que la zona de la ruta frente a Santa Catalina donde hay un puentecito tenía el pavimento que era muy viejo, lo tenía totalmente deteriorado, tenía unos pozos muy grandes, incluso el mismo puentecito estaba muy deteriorado. Cuando a mi me llevan a Santa Catalina, durante la madrugada me di cuenta porque como que entre la venda notaba que empezaba a clarear, yo sentía a lo lejos el ruido de los camiones que de venir con una marcha normal desaceleraban, como que rebajaban, ahí se sentía el golpe de los baches y el esfuerzo del motor por subir porque el puentecito tiene como una lomadita, o tenía, y después de pasar esa dificultad se notaba el motor que de vuelta se ponía en fuerza digamos y arrancaba, y los camiones eran con ganado, todas las noches menos una los camiones eran con ganado, y yo escuchaba el mugido de las vacas cuando el camión debía desacelerar la velocidad para poder pasar esas dificultades, entonces me imaginaba que eran los camiones de ganado que iban al Matadero, y yo reconocí el lugar por ese sonido, y me quedó grabado, y estoy segura que fue ahí, era, me parece que el piso era de madera, había una parte que el piso era de tierra, el agua era de aljibe o pozo, no se, yo sentía cuando tiraban el balde, una lata, algo, para buscar agua, a pesar de que no me daban agua, por mas que la pedía me decían que no me podían dar porque me iba a morir, y por eso estoy convencida que el lugar donde a mi me torturaron de esa manera las cuatro primeras noches fue Santa Catalina”. Si bien permaneció vendada y no podía ver “yo pienso que como dice la gente cuando tiene alguna dificultad, el que tiene escasa visión o, cuando uno tiene limitado un sentido naturalmente se le agudizan los demás, o sea, es así, yo no creo que haya sido una iluminada, traté de encontrarme, de saber donde estaba, creo que incluso como un acto de preservación ante lo que me estaba pasando, no se de que me servía saber, pero bueno, me acuerdo de los olores, el olor a tierra, el olor a pasto, el olor de mugre del colchón donde estaba”.

En Santa Catalina habían otros detenidos “yo noté que al lado mío estaba mi amiga, por ejemplo, la chica que habían llevado de mi casa, y noté también que estaba Carlos Achar, que era mi amigo, y Ramón me dijo, Ramón Villalva me dijo “Silvia soy Ramón”, después había mas gente, mi primo también estaba, sobre todo la primer noche, estaba mi amiga y mi primo, mi amiga estaba en el mismo colchón donde estaba yo, no se si ellos estuvieron a partir de la segunda noche, eso no me acuerdo, no puedo porque uno no tiene conciencia de manera permanente cuando está en esa situación, y después sentí que había mas gente pero no tengo ni idea”. En cuanto al trato que recibieron las otras personas expresa “el mismo que el mío”.

De Marchi era el que dirigió el procedimiento de su detención “porque era el que daba las órdenes, “¡llévenla!”, “¡vayan ya!”, que se yo, era el que mandaba ahí”. Explica como conocía al imputado De Marchi “yo no lo conocía de haber hablado con él, pero sabía quien era, o sea nos movíamos en una misma zona geográfica reducida, si bien yo soy menor que la esposa del capitán De Marchi, íbamos a la misma Escuela, ella era muy amiga de una persona que vivía a una cuadra y media de mi casa, a la vuelta digamos, y yo era muy amiga de las hermanas de esa persona y compañera de Facultad, o sea no éramos, no teníamos trato pero yo sabía quien era, lo tenía, lo había visto y sabía el nombre y todo”.-Su madre no sabía donde estaba pero la buscaba por conocerlo a de De Marchi “no, mi familia no sabía, mi familia, mi mamá sabía que el que me había sacado de mi casa era De Marchi, entonces me buscaba diciendo eso justamente, preguntando donde De Marchi me había llevado a mi”.

Relata su posterior detención en el R I 9 “al principio a mi me llevaron a una habitación que estaba en el fondo del pabellón, de esa cuadra que habían preparado, pero después me pusieron en una, como un lugar hecho con muebles de lata, de oficina, contra una pared, en la pared opuesta a la puerta de ingreso al lugar, o sea, yo estaba así y allá al fondo estaba la habitación donde había estado al principio, en esa habitación llevaron en un momento a alguien de apellido Tomasella, al que yo no conocía de antes, pero con el que venían permanentemente a interrogar y que yo escuchaba que le gritaban, lo insultaban, ahí, y en una ocasión que entraron yo corrí la frazada y miré quienes eran los que iban a la pieza del fondo, y eran De Marchi, Barreiro y Losito; y después hablando con los soldados que eran los que nos custodiaban, que fueron prácticamente los mismos soldados durante todo el tiempo, y yo le digo que yo estuve en el Regimiento desde el 24 de agosto hasta diciembre, fueron prácticamente los mismos soldados, ellos me dieron los nombres de Barreiro y de Losito, porque yo los nombres de Barreiro y de Losito no los conocía … porque yo ya no tenía venda puesta, al principio si, pero cuando me llevan, cuando ya estoy en el Regimiento me dicen que me saque la venda, entonces cada vez que venían me decían “pared”, y yo me tenía que parar delante de la pared obvio, con las manos atrás y la cabeza gacha, y entonces o me interrogaban, o me insultaban, digamos, cada vez que venían iban, a veces no, no me tocaba a mi, entonces se daba esa contradicción, “que suerte no me tocó a mi”, “le tocó a otro”, ¿me entienden?, entonces a todo se sumaba la angustia de anhelar que no le toque a uno, ¿me entienden? que le toque a otro, a otra persona, a un igual, quiero que me digan que me entienden. Era desearle el mal al otro, ¿se dan cuenta? quizás se lo estaba deseando a Carlitos al que quería con toda mi alma porque soy como hermana de su hermana, y entonces cuando venían y yo decía “no me tocó”, pero quizás le estaba tocando a Carlos, ¿se dan cuenta lo que les digo”. Posteriormente dice sobre la distribución interna “la cuadra era un rectángulo, la puerta principal estaba por ejemplo allá, era un rectángulo largo, al final había una habitación que fue donde yo estuve al principio de todo, al principio desde que vine de Santa Catalina, una habitación grande y una habitación pequeña donde guardaban cosas, yo estaba acá, acá estaban los soldados alrededor de una mesa grande, como unos mostradores me parece, como haciendo un lugar ahí para ellos, y después venía como un, se angostaba y venía como un pasillo que tenía de este lado las duchas, de este lado un cuartito chiquito, y después venían los piletones, que eran varias líneas así de piletones, y al fondo y al costadito, o sea detrás de esa pieza que yo les digo que estaba frente a las duchas estaba el baño propiamente dicho”.

No pudo reconocer a sus torturadores en Santa Catalina pero si lo hizo después en el Regimiento 9 “no, en ese momento yo no me di cuenta quienes eran específicamente, después cuando yo estuve en el Regimiento, que estuve mucho tiempo, ahí fui identificando uno a uno las voces, eran las mismas, eran las mismas voces las que en el Regimiento me decían “Pared” y me interrogaban, eran las mismas voces que me habían interrogado en Santa Catalina”. Esas personas eran “De Marchi, Barreiro y Losito. … eran las mismas, era la única asociación posible”. Sobre la presencia de los imputados De Marchi, Barreiro y Losito “siempre, permanentemente, durante el día entraban por lo menos una vez, y durante la noche, desgraciadamente venían siempre, y se los sentía llegar, porque por lo general llegaban con música, chiflando, silbando, como de jolgorio, vio?, así se los escuchaba llegar”. Mas adelante afirma “De Marchi estaba siempre de particular, tenía, yo el día que lo espié que fue cuando se fue para el fondo para hablar con Tomasella, iba él adelante, iban Barreiro y Losito detrás, así andaban siempre, De Marchi adelante y Barreiro y Losito detrás, ese día que fueron a interrogarlo a Tomasella tenía un pantalón claro, como de acrocel digamos, pantalón claro como de lino, camisa de mangas arremangadas, no se si en esa ocasión fue que le vi el sweter en el hombro así, pero lo he visto con el sweter en el hombro, y zapatos o mocasines Guido, el tipo, no se si era la marca pero el tipo de zapato, y Barreiro y Losito andaban o de civil o de uniforme, era a veces de una manera y a veces de otra”. La tonada de los imputados “no tenían tonada correntina, el correntino, el que habla así, como a mi todavía no se me va a pesar que hace mucho que no vivo acá, esa tonada correntina no la tenían”.

En relación al imputado Píriz, dijo cuando se le interrogó sobre las generales de la ley que lo conocía. Posteriormente abunda “y él iba, él también estaba en el Regimiento, él iba, a cara descubierta algunas veces nos hablaba, tenía mal trato en general, escuchaba yo como se dirigía a todos, incluso a los soldados, eso le puedo decir de él, nada mas.”.-

Continúa diciendo “en una ocasión, porque es así como yo les digo, o sea que por ahí me tranquilizaba y decía ‘ya está’, ya no me joden mas, y de golpe ocurría algo y volvían a la carga; una noche ya había mucha gente adentro de la cuadra, me vinieron a buscar, hacía rato que no venían a preguntarme nada, me vinieron a buscar y me sacaron de la cuadra y me llevaron a la rastra, caminando, no se cuanto, un trecho, dentro del Regimiento, y yo no podía levantar la cabeza, me llevaban así (muestra que le agachaban la cabeza hacia abajo), y a los tumbos y con dificultades para, porque el piso no era liso, tenía ondulaciones, me pareció ver como una canaleta en algún momento, como un lugar donde pasa el agua o debería pasar en el caso de que haga falta, como una acequia digamos pero chica me parece, me llevaron a un lugar y me pusieron entre dos ficheros, los cajones grandes de lata, algo así fue, entre dos, había un reflector, me agacharon la cabeza y alguien que estaba detrás mío me mostraba fotos, montones de fotos, creo que hasta un álbum, todo el tiempo, y me pegaron, y me pegaron, y me pegaron, porque no reconocía a nadie, eran fotos como sociales digamos, y me trompearon, y me amenazaron, y me volvieron a decir que yo les había jodido siempre, que yo era una hija de puta, porque era una viva, porque me hacía la loca, porque nunca les había dicho el nombre de guerra, yo nunca tuve nombre de guerra, yo nunca tuve nombre de guerra, yo no estuve en una organización, yo era de la Juventud Peronista y estaba orgullosa de eso, pero nunca estuve de acuerdo con la lucha armada, nunca estuve de acuerdo con la lucha armada, entonces cuando se dio que pasaron a la clandestinidad yo no, porque yo no estaba de acuerdo, entonces nunca estuve en la clandestinidad, nunca estuve en la lucha armada, nunca tuve nombre de guerra, y ese era el tema por el que mas me torturaban, porque yo no largaba el nombre de guerra que no lo tenía, me entienden? Y el otro tema era porque me preguntaban por una amiga mía del alma, amiga de los 5 años, … porque hicimos desde el Jardín hasta la Facultad juntas, y me preguntaban por mi amiga, Ana María, cuyo marido había muerto en Formosa, y me preguntaban donde estaba, y me recontrapreguntaban donde estaba, y si yo la había ayudado a irse, a que no la agarraran, esos eran los motivos cuando me torturaban, por si había o no ayudado a una amiga de toda la vida, y por si tenía o no nombre de guerra, y sabían que también, me preguntaban sobre la condición sexual de Carlos, ¿que les importaba? en realidad no tenían nada para preguntarme, tiraban al azar; esa noche que me sacaron y me mostraron esas fotos, después me llevaron de vuelta al lugar donde estábamos, y la verdad es que yo me puse tan pero tan nerviosa, que tuve como, yo creo que fue un ataque de pánico, porque no podía parar de llorar y porque, yo le explico a mi hija que es psicóloga, que yo veía como bichitos blancos, hasta que no vi mas nada, creo que me desmayé, y en esa ocasión vino una enfermera y me puso una inyección, me lo dijeron los soldados al día siguiente, me desperté a la tarde, me contaron los soldados que había llorado mucho y que había venido una enfermera y me había puesto una inyección, esa misma enfermera le avisó a mi mamá que me había visto y donde estaba, y fue cuando mi mamá por segunda vez consiguió verme dentro del Regimiento. La primera vez fue a los 20, 30 días que me llevaron de casa, y la segunda habrá sido mediados de octubre, que me vio, esa segunda vez fue afuera en un, como si fuera algo parecido a una pérgola, al aire libre”. Agrega que “a mi lo que me dijeron cuando me preguntaban de Carlos Achar, si era monto, si era monto, si cual era el nombre de guerra, me dijeron, “acá a ese ya le dijimos que le va a pasar lo mismo que a los Cachos, que lo vamos a tirar a la laguna y lo van a comer las palometas”. … yo pensé en ese momento en Cacho Ayala y Cacho Barozzi que eran dos desaparecidos, de antes, no se de cuando, del 75 creo, a Barozzi yo no lo conocía, pero era sabido que estaban los dos desaparecidos, lo sabía todo el mundo, y que los habían detenido juntos, a Cacho Ayala si lo conocía y lo estimaba mucho”.

Relata las torturas que propinaban en el R I 9 “escuchar, escuchar todo el tiempo, llegaba la música y empezaban los gritos, y durante el día golpes, caminar rápido, los soldados avisaban ¡cuidado que vienen!, escuchar mucho, escuchar mucho, en una ocasión en que me di cuenta que eso estaba lleno de gente, me agaché, yo tenía una camita paralela a los muebles, me acosté en la cama y tiré la cabeza para abajo, y miré por debajo de los muebles, porque eran esos muebles de lata, que con eso estaban hechas las paredes, tienen una altura así mas o menos del piso (muestra con sus dedos una distancia), tienen patas, no está apoyada la base al piso, y entonces me agaché, apoyé la cabeza en el piso y miré a través de eso, y vi, veía piernas, muchas piernas era lo que alcanzaba a divisar, muchas piernas muy lastimadas, y justo en esa ocasión la persona que estaba mas cerca de donde yo estaba se agachó, estaba atado, se agachó como arrimando la cabeza a las rodillas, y ahí vi un chico que yo conocía, que había visto en la Universidad en el Chaco, que yo lo conocía como Lucho Díaz, fue al que reconocí en esa ocasión que la cuadra estaba repleta de gente, había mucha gente en los cuartos esos que armaron, y había mucha gente en el medio de la cuadra, parados, unos de otros, en una relativa distancia, pero estaba llena. … yo escuchaba los ruidos en general, me parece que venían de cerca de las duchas. … de noche fundamentalmente”. El maltrato era permanente “siempre, no picana, pero siempre, te hacían poner contra la pared, si no le contestabas o le contestabas algo te empujaban la cabeza contra la pared y te golpeabas la frente; una tarde, yo cuando caí presa estaba gordita, siempre tuve problemas con el peso, cuando caí presa y estaba gordita, y obviamente entré a adelgazar, adelgazar, adelgazar, y una tarde me dijeron “pared” entró De Marchi y me dijo “mirá vos si será bueno el tratamiento que te estamos haciendo, lo flaca que estás quedando, le voy a avisar a mi mujer”, y a mi me salió del alma y le dije “y si”, se enojó muchísimo y me dijo si yo lo conocía, y le dije que no, que no sabía quien era, y me golpeó la cabeza contra la pared, y me dijo que no me hiciera la loca, y me agarró el pecho desde atrás y me lo retorció en un pellizcón que todavía me acuerdo, y recuerdo el dolor que me provocó, siempre entraban y decían “pared”, y si no le gustaba lo que le contestabas te insultaban, te trompeaban, o te verdugueaban directamente con lo que te decían”. En referencia a la construcción de las celdas dentro de la cuadra “noviembre, ya hacía mucho calor, un calor insoportable, pero fue sobre el último período, yo calculo noviembre”.-

Sobre los soldados que custodiaban la cuadra “eran santiagueños, ellos me habían explicado a mi que ellos eran todos santiagueños, porque no nos conocían, ‘porque así no los conocemos a ustedes’ me habían dicho, y que gracias a que estaban cuidándonos, y que no salían, y no tenían franco, no salían ni los sábados ni los domingos ni nada, estaban siempre los mismos, no se si en algún momento los cambiaron, no me acuerdo, iban a salir antes de baja, esa era la promesa, ellos estaban ilusionados con esa posibilidad, me acuerdo las caritas, pero no me acuerdo los nombres”.-

Estuvo en el R I 9 hasta el mes de diciembre “estuve hasta diciembre, la última etapa estuve en unos espacios que nos habían hecho con frazadas y caños, vio como los caños que se hacen como estructuras, para andamios, con eso nos habían como cuartos, con frazadas y mientras estuve en el Regimiento toda esa última parte estuve en esa situación, y hacia diciembre noté que iba quedando cada vez menos gente, como que iban sacando … después cuando estuve en Devoto que me encontré con las mujeres que habían estado también en ese lugar, nos dimos cuenta que de alguna manera en esa época habían tomado la decisión respecto de nuestra suerte, quien seguía presa, a quien iban a trasladar, quien no iba a estar mas, fue mas o menos en esa época evidentemente que tomaron la decisión”. De allí la trasladan a la Delegación de la Policía Federal “yo creo que fue mediados de diciembre, porque al poco tiempo llegó Navidad, y en Navidad yo ya estaba en la Policía Federal, a mi me trasladaron un día de diciembre, que siempre les cuento a mis hijos, la sensación, porque me sacaron del Regimiento en una camioneta con la cabeza gacha, y cuando llegamos a la esquina del Regimiento hacia la Costanera me dicen “enderezáte nomás”, y me enderecé, era de día y la Costanera estaba colmada de flores, los lapachos, los chibatos todos en flor y yo sentí que era de día, y que había vuelto a nacer, que recién ahí había zafado, y me lo dijo la Costanera aunque parezca cursi, estaba muy hermosa, y me llevaron a la Federal, después que me metieron en la celda, que tenía la puerta abierta, pasó De Marchi y me miró, después pasó uno de camisa a cuadros, a mi me parece por la camisa, porque no le miré bien la cara en esa ocasión, me parece que fue Reynoso. A Reynoso lo conocí después en Gendarmería porque yo después de estar dos meses mas o menos en la Federal me llevaron a Gendarmería, y ahí estuve con otros detenidos, y vivía en la oficina de, una oficina que había en la mitad de la escalera, y tuve trato con el Comandante Arrúa y con la gente en general de Gendarmería que tenían un trato cotidiano con nosotros, nos daban el agua para el mate, no había lugar para los detenidos entonces estábamos en el patio, ellos pasaban permanentemente, no nos molestó nadie, a mi por lo menos no me molestó nadie allí, había una persona que era muy loco, Insfran era el apellido, él quería matar digamos, una vuelta no se que pasó, se pertrechó adelante, después vinieron lo retaron, creo que hasta lo castigaron porque era un loquito; a Reynoso que lo conocí ahí, a mi me parece que lo vi en la Federal el día que me llevaron, pero me parece que vi su camisa, reconocí su camisa, porque no le miré la cara, después si supe quien era estando en Gendarmería”. Estuvo también en Gendarmería Nacional “en septiembre del 77 nos llevan a Devoto, dos meses antes de eso estuve en Prefectura con Viviana Chapero, antes de eso estuve dos semanas mas o menos en la Federal, y el tiempo anterior a eso fue el tiempo que estuve en Gendarmería, o sea desde enero, después de las fiestas me llevan a Gendarmería, estoy hablando del año 77, después de las Fiestas me llevan a Gendarmería y me quedo ahí mayo, junio, y cuando me trasladan, que me trasladan a la Federal de vuelta, me dice Arrúa concretamente que me tenían que trasladar porque venía mas detenidos y que ellos no tenían mas lugar para albergar a tanta gente” Preguntada sobre hasta cuando vio a De Marchi, Barreiro y Losito en el Regimiento 9 “todo el tiempo, siempre, quizás al final mas espaciado, ya no quedaba casi gente, quedábamos pocos ahí, pero siempre”. A Barreiro lo volvió a ver tiempo después “a Barreiro en el Consejo de Guerra”. De Reynoso asevera “él usaba camisas escocesas a cuadritos, casi siempre, casi siempre usaba camisas escocesas, no vestía uniforme, algunas muy pocas veces lo vimos de uniforme, y era llamativo porque tampoco nos hablaba, era el único que no nos hablaba, y llegaba en cualquier horario a Gendarmería, y entraba y se metía en una habitación que estaba entrando a mano izquierda, que era una habitación que estaba muy cerrada, y que no se tenía mucho acceso parece ser; nosotros estábamos siempre en el patio pero yo también lo veía llegar cuando llegaba de noche, porque teníamos una habitación que era como una oficina que estaba en, a la que se tenía acceso desde el rellano de la escalera, la mitad de la escalera tenía un descanso y ahí se abría una oficina, después la escalera subía al piso donde estaba el comandante”.

A De Marchi lo ve cuando estaba en libertad “por eso me fui de Corrientes; me fui a comer a la Hostería de Paso de la Patria y llegó De Marchi con gente a almorzar al mismo lugar, y me miró y me sostuvo la mirada así como yo lo estoy mirando a usted, como no lo puedo mirar yo a él ahora, porque no lo puedo mirar, y me sostuvo la mirada y sentí tanto terror que me fui del lugar, y a muy poco tiempo de eso me fui de Corrientes, después volví cuando volvió la democracia, después me volví a ir, en realidad yo ya estaba desarraigada o sea que, quería y no quería volver a Corrientes, hice intentos, y no porque haya ocurrido lo que ellos me decían “cuando vos salgas hija de puta, todos van a saber, todos saben lo que hiciste, y nadie te va a dar ni cinco de bola, porque sos una yegua, porque sos esto porque sos el otro, te vas a sentir un paria, que todo el mundo te va a dar vuelta la cara”, y por suerte yo no me lo creí, pasó todo lo contrario, porque cuando salí supe que habían hecho desde cadenas de oración hasta promesas, novenas, … no es que me fui porque la gente me dio vuelta la cara, al contrario, sentía irme, porque sentía que yo seguía siendo parte de esa sociedad, pero no los quería encontrar en la calle, hubiera querido no saber quienes eran, porque así es mas liviano, yo se que había otra gente cuando a mi me torturaban pero no llegué a saber quienes eran, en realidad hubiera querido no saber de ninguno”.-

Nunca vio una orden o registro de detención ni le informaron el motivo de su detención “¡ah! no, no, me decían que mi vida dependía de ellos, no juez ni nada, mi vida dependía de ellos; y evidentemente de Nicolaides también porque fue a vernos, un día pusieron todo en orden y limpiaron el doble, hicieron limpiar el doble, y después apareció Nicolaides, y miraba, uno abría la frazadita y Nicolaides nos miraba, era como que estaba de visita digamos”.

Su familia la buscó intensamente “mi mamá recorrió, no se puntualmente donde fue primero donde fue después, mi mamá está fallecida, yo se que, ella me contó que me buscaba diciendo lo que les dije, ustedes tienen que saber porque el que la llevó de mi casa fue De Marchi, y De Marchi era del Ejército, entonces ella iba al Comando, al 9, no se hasta donde la dejarían entrar, al Comando se que fue con don Gabriel Feris que era que era muy amigo de mi mamá, que era el director del diario en esa época, y que él la ayudó a conseguir la entrevista con Nicolaides, que le dijo de todo a mamá, que yo era la peor basura, montonera, terrorista, guerrillera, que se yo, le dijo todo eso y le dijo que yo iba a pagar mis culpas, no se si fue cuando le dieron la visita, se que en una ocasión pasó eso, que Nicolaides la trató muy mal a mi mamá en el sentido de las cosas que le dijo, pero yo calculo que habrá conseguido la entrevista merced a que habrá insistido mucho, porque era muy luchadora, y estaba desesperada obviamente, ahora donde fue primero y donde fue después no tengo noticias, se que ella me buscaba diciendo esto, que tendrían que saber, porque si él me había sacado era el responsable de mi detención”.-

Sobre las visitas de su madre que recibió en el R I 9 dice: la primera “lloré todo el tiempo, y me habían prohibido llorar, pero eso no se maneja”. No estaban solas “había un tipo parado ahí, no se quien era, la verdad que no se, estaba muy cerca, estaba ahí parado al lado, era una mesita, yo estaba a un lado y mi mamá estaba al otro, me dijeron que pusiera las manos abajo porque yo tenía una marca acá muy grande de las correas, de cuando estuve, y entonces tenía que poner las manos debajo de la mesa y no le tenía que decir nada a mi mamá, le tenía que decir que estaba bien, que no se preocupara”. Le pusieron condiciones “a mi me dijeron que en cuanto yo le decía algo a mi mamá de lo que me habían hecho la visita se cortaba y no la veía nunca mas”.-

Recupera su libertad en marzo de 1980. Pormenoriza lo sucedido con el Consejo de Guerra “en el 79, en el invierno del 79 nos sacan de Devoto y nos traen a un montón de gente a la Alcaldía del Chaco, y montan un Consejo de Guerra fantástico, estuvimos días ahí yendo y viniendo, yendo y viniendo, parados, en La Liguria, esperando que nos toque el turno, y después cuando nos tocaba el turno había, era todo en penumbras y había todo un estrado así (muestra un paneo de la zona de la Sala en la que está la Fiscalía, el Tribunal y la Defensa), donde supuestamente estaban los defensores, y otro estaba así donde estaban los Fiscales, y allá un Tribunal enorme, y nos juzgaron, a mi me sobreseyeron, y después que el Consejo de Guerra me sobreseyó, la justicia de Corrientes, … nos abrieron una causa federal por asociación ilícita, y entonces como justo llegaban las fiestas no salimos en libertad, elegimos un defensor, hablo así en plural porque me pasó a mi y a otra chica, a Lilian Losada, nos pasó lo mismo, … mi mamá tuvo que poner un auto como caución juratoria por Lilian y por mi, porque el Fiscal apeló la excarcelación, … entonces salimos pero mamá tuvo que poner el auto como caución juratoria por mi y por la Lili, cada movimiento que teníamos lo teníamos que informar, entonces cuando yo me fui a Ushuaia tuve que venir a pedir permiso, y después estando en Ushuaia tuve que presentarme a la justicia de allá a que avisen que yo estaba ahí, que no me había escapado, y después de muchos años, dos creo, me llegó el sobreseimiento definitivo; y eso entre otras cosas significó que cuando yo llegué a Ushuaia, aquello que era una base naval en grande, figurara como en un listado que había de seguridad, entonces no podía, iba a pedir tierra que allá era habitual en esa época, porque había un problema habitacional terrible y porque el gobierno te daba para que vos construyas, me dijeron que no porque yo estaba en el área de seguridad, solicité vivienda y me dijeron que no porque yo estaba en el área de seguridad, y bueno, eso significó que yo me volviera a los dos años mas o menos a Corrientes, porque se me hacía muy difícil, y bueno, también volvió la democracia y mis ganas de volver a Corrientes”. Explica la composición del Consejo de Guerra “ellos decían que eran las tres fuerzas, yo no distingo mucho, ellos decían que estaban de las tres fuerzas, nos habían designado un defensor a cada una. … mucho mas gente había adelante, muchos, como 15. … y después en un costado estaban los fiscales y en el otro costado estaban los defensores, eran como 6 de cada lado”. Le pusieron un militar como defensor “no me acuerdo el nombre, creo que Barreiro era defensor de alguien pero no mío. … todos eran militares, yo no me acuerdo, pero creo que mi defensor era de la aviación, si, creo que me había dicho eso”. Sobre si declaró en el Consejo de Guerra manifiesta “me oyeron, me oyeron decir lo que ellos esperaban y lo que yo obviamente iba a decir, ¿o que iba a hacer a un Consejo de Guerra?, que estaba conformado por las mismas personas, le iba a decir, le iba a jurar, le iba a firmar si era necesario, se trataba de mi vida, era capaz de firmar cualquier cosa.”-

Preguntada por la defensa sobre si prestó declaración indagatoria ante el Comte. Arrúa de Gendarmería responde que no recuerda, y sobre si firmó algún papel señala que “yo no recuerdo puntualmente, pero yo le digo, que si me lo hubieran dicho le hubiera firmado mil, ¿ustedes entienden?, lo hubiera escrito yo de puño y letra si era necesario, ¿me entienden?, no me acuerdo si firmé, habré firmado, uno, dos, 5, que se yo, pero ya les digo, los hubiera escrito yo si era necesario”.-

Sobre otras personas detenidas dice “yo estuve detenida con Arnaldo Gómez en Gendarmería, yo era muy amiga de Arnaldo Gómez, habíamos sido compañeros de comparsa, y lo encontré en Gendarmería, y ese tiempo que estuve viviendo en Gendarmería estaba él, estaba Gladis Meza, Jorge Trainer, bueno ya dije eso hoy, y si, lo conocía de antes, lo conocía de la comparsa”. De Gladis Hanke “era una chica muy rubia que estaba embarazada, yo la había conocido acá en Corrientes un tiempo antes de mi detención de casualidad, y después la vi, pero el conocimiento que tuve de ella fue escaso, circunstancial, y después la vi adentro de la cuadra en el Regimiento, estaba embarazada, estaba grande, después la volví a ver en Devoto cuando nos trasladaron a todos”. Continúa diciendo “Martha Álvarez estuvo detenida conmigo, es mi amiga, estuvo detenida en el Regimiento, yo le reconocí la voz, ella me reconoció la voz a mi, si, ella estaba ahí, estaba sobre la otra pared, yo estaba de este lado y Martha estaba del otro lado, yo la tenía al lado a Viviana, estaba Viviana, el cuadrado que le habían hecho a Viviana, el que me habían hecho a mi, para aquel lado no se, allá adelante estaba Martha y creo que así estaba la chica Gladis la rubiecita, como derecho al mío (gesticula mostrando distintas ubicaciones). … Viviana Chapero de Ayala”.

En su declaración Irma Teresa Fernández reseña primeramente su detención “yo era estudiante de Medicina, mi hermana mayor también, el 13 de noviembre aproximadamente a las 13 horas, eran las fuerzas conjuntas de la policía y el ejército que irrumpieron, y primero nos preguntaron los nombres y después se pusieron a revisar todas las cosas, yo mientras revisaban las cosas había un soldado, no se quien es, pero un soldado santiagueño, yo le había pedido a él que por favor avise a mi familia que me estaban deteniendo, después me enteré por mi familia que este soldado cuando salió de la guardia avisó a mi familia. Nos llevan, estaba al frente el Sr. Losito, estaba un tal Karlsson, estaba Barreiro, de la policía yo no sabía que era Losito todavía porque le decían el teniente Iván, y había uno que tenía un sobrenombre ‘Piturro’, un sobrenombre”.

Es trasladada al Regimiento 9 “nos llevan al Regimiento, ahí estábamos vendados y esposados, mi hermana sale, yo pensé que era una semana porque al estar vendados y esposados no tenía exacta noción de días, yo pensé que era una semana pero estuvo 4 días, ella salió enseguida, eso me comentó un soldado santiagueño, me dijo, porque yo preguntaba por mi hermana, y ella me comentó después que cuando iba a salir la persona esta que le decían el teniente Iván golpeaba la mesa con una regla y decía que se fuera a la casa, ella decía que sí, entonces él inclusive le dio un peso para su colectivo porque nos habían, o sea todo lo que estaba en nuestra casa donde vivíamos todo había desaparecido, o sea no había nada, habían sustraído todo, y bueno mi hermana no obstante se quedó, tenía permanente alguien que la controlaba, era de la policía, y ella se recibió de médica”.

En el R I 9 recibió la visita del General Galtieri “Estando ahí en el Regimiento de Corrientes, un día estábamos en el piso sentados, vendados y esposados, dijeron que llegaba el general Galtieri, a mi ya me habían preguntado y yo siempre fui catequista así que mi actividad se desarrolló en el marco de la Iglesia, y se acercó y me dijo “así que vos sos catequista”, yo le dije “si, desde los 11 años que yo doy la catequesis”, y me preguntó que hacía entonces le comenté, que dábamos el catecismo, que íbamos a los barrios, y que mas, entonces que ayudábamos a las familias por ejemplo para que pudieran autoabastecerse, en la manera de hacer una pequeña huerta, el aprovechamiento que no porque tuvieran carencias económicas podían estar desnutridos, dándole la importancia al valor de la polenta por ejemplo, y como prepararla para que tenga, y cosas así, y entonces me pegó una patada, casi me rompe la pierna derecha, y me dijo “cristianuchi que te vengan a salvar los pobres ahora””.-

Continúa describiendo su detención y como la relaciona con el acusado Losito “entre Losito y Barreiro me llevan a una pieza, o sea me hacen un manoseo, me pellizcan los senos, bueno, me preguntan como me llamaba y todas esas cosas, vuelvo a reiterar, me decían si yo venía de Formosa en relación al tema del copamiento del año 75, y yo decía que no que era estudiante, que era catequista, aparte yo acá en Corrientes formaba parte del grupo juvenil y del coro de la iglesia el Nazareno; y en una de esas veces yo les preguntaba a los soldados quienes eran, entonces me dijo uno de los soldados, una vez que se había ido el teniente Iván le pregunto quien era, entonces me dijo ‘es el teniente Horacio Losito’, y yo ahí me acordé que yo lo había visto a él muchos años atrás, porque tenía una novia, o sea gente mas grande que yo, yo no tenía relación con ellos, una chica muy muy bonita, de muy buena familia en Formosa, de apellido Diez, María Elena Diez, había venido a estudiar acá, y no es como ahora que hay muertes por accidentes, era una cosa rara y había fallecido esta chica, mi hermana, mi hermana mayor era novia de un primo hermano de ella, y como antes, yo tenía no se 12 ó 13 años, mi mamá no le dejaba salir sola a mi hermana, entonces yo tuve que acompañarla a mi hermana al velorio, y así en otro lugar había una persona que lloraba muchísimo, tenía una pollera en las manos y lloraba, lloraba, a mi me impactó el dolor, por el amor que tenía hacia esa persona que estaba muerta, y todos comentaban que era Losito, Horacio Losito, entonces yo en ese momento le dije a él “usted es Horacio Losito yo lo conozco”, entonces me llevó otra vez y me sacó la venda, y me preguntó como yo lo conocía, le dije yo me acuerdo y le relaté el hecho, y él se acordaba siempre de esta chica, me había dicho que esa chica era el gran amor de su vida, que habían tenido muchos proyectos juntos, que querían tener hijos juntos, que él nunca se había logrado recuperar de eso, que la amaba muchísimo, y que sí, que después había encontrado otra mujer con la cual se había casado, que también si que la quería pero que el gran amor de su vida era esta chica, o sea esa era la referencia de Losito. Me comentó que eran cuñados con Barreiro, que estaban casados con la hija de Chaque Mauriño o algo así, después entonces también estando conversando con Losito vino Barreiro y conversábamos, hablábamos y me preguntaban mucho sobre religión, sobre la actividad que yo realizaba, yo formaba parte de un grupo católico en San Luis Rey en Formosa, en la capilla San Luis Rey en Formosa, así que sobre esa actividad me preguntaban”.

Describe el trato “yo no recibí otro maltrato digamos, si el primer manoseo, después lo de Galtieri, ¡ah! y en otra oportunidad trajeron un carnet de un, decían ellos que era de un sacerdote de Goya, me preguntaron si lo conocía yo le dije que no, después vino el sacerdote, el capellán de ahí, Luchetti, y también me mostró el carnet y quería saber si yo lo conocía, yo le dije que no, entonces él me dijo que lo que necesitaban era que yo dijera que lo conocía porque yo estaba muy ligada a la Iglesia, yo le dije que yo no podía decir eso, y ahí si me golpearon un poco. Después nos sacaban por ejemplo a la Facultad de Medicina para salir a marcar gente, iba Barreiro, iba Losito, con guardapolvos como si fuesen todos estudiantes; después también en noviembre, una noche había un operativo o algo así, me sacan y era el capitán De Marchi, al ser yo muy cristiana me habían preguntado si yo había mantenido relaciones porque yo tenía un novio y yo le dije que no, entonces mi temor era como escuchaba gritos y esas cosas era que por ahí me violaran, y el capitán De Marchi me acariciaba el brazo y me decía “esta noche te voy a desvirgar”, siempre, pero eso nunca pasó. Bueno, después el sacerdote solía ir, conversábamos, yo le había pedido que me llevara la comunión, me llevaba la hostia, después él quería que comentara cosas, yo le comentaba lo que yo sabía, entonces en un momento dado a otra persona se ve que se había confesado con él y fue parece él contó, porque vinieron después y le pegaron, era se ve una voz femenina no se quien era, entonces yo le pregunté al sacerdote como él sabía que yo estaba en la Iglesia, le pregunté como él manejaba la cuestión esta de la confesión, porque un sacerdote no puede revelar secretos de confesión, y le pregunté como él manejaba esto, y entonces él me dijo que primero estaba la patria, después estaba Dios, y que él así estaba sirviendo a la patria, que él antes y después de los operativos los bendecía a todos, y que las balas que disparaban eran guiadas por la mano de Dios … durante varios días al comienzo estábamos sin bañarnos, después si nos pudimos bañar, eran como unos piletones grandes, lo que quiero decir es esto, cuando a mi me detienen yo estaba en los últimos días de la menstruación prácticamente, y era tal mi temor que yo seguí, me volvió como otra vez un sangrado y era una cosa muy sucia, por eso pedí bañarme, entonces pude bañarme y después yo, la secuela que me quedó es que por mucho tiempo, casi 4 años, 3 años y medio, yo no menstrué, me dijeron después que se llamaba amenorrea de guerra, muchos problemas hormonales a raíz de eso, para poder tener a mi hijo tuve que hacer 5 años de tratamiento, la única vez que quedé embarazada y bueno, esa es la secuela que yo si tengo físicamente”.-

Pudo conversar en el R I 9 con Dorita Noriega “una vez que estábamos comiendo, cenando, nos bajaban la venda para que cenáramos, porque primero estábamos en el suelo y después nos hicieron ubicar en boxes le decían ellos, eran como unas frazadas, unos cubículos con unas frazadas gruesas color verde oliva oscuro con unos caños así, entonces allí nos tenían con una camita, entonces yo me recuesto, o sea me siento en la punta de la cama recostándome contra la pared y había una abertura así, y veo una mujer a mi izquierda, era una chica alta, grande, de buen físico, de pelo así, o sea era llamativa, buen busto, entonces yo le pregunto “quien sos” y ella me dice “yo soy Dorita Noriega, la compañera del Mono Vargas”, eso me dijo, y le pregunté “como estás”, “y bien” me dijo, después a mi derecha le pregunté a quien estaba y me dijo Busemi, Pablo Busemi”. Y relata cuando la llevan a Noriega “un día, no se exactamente que día era pero era cerca de la, dentro de la primer quincena de, la noción que yo tenía del tiempo que era entre el 10 y el 13 de diciembre por ahí, una noche estábamos todos por supuesto vendados y esposados, se sintieron los pasos que venían, corriendo y gritando, y viene alguien que no se quien es y me agarra del brazo y me lleva, entonces cuando me dijeron que subiera, no se, a un medio o algo así, entonces ahí el señor Losito dijo “no, ella no, a ella no, es a la que está al lado”, refiriéndose a Dora Noriega, entonces dijo esta persona que no se quien es “no, y llevésmola a ella también”, entonces Losito dijo “no, ella no, es la que está al lado, aparte hay un solo lugar”, entonces a mi me regresaron y la llevaron a Dora Noriega, después de eso yo no volví a ver mas, y después los soldados santiagueños nos comentaron de que había habido un intento de fuga, y que los habían fusilado a todos”.-

Tuvo contacto con el imputado Píriz dentro de la cuadra de detenidos “el que también solía ir a conversar conmigo era Píriz, él me preguntaba mucho por ejemplo como era mi familia, que comía, así o sea, por ejemplo me preguntó que comía y yo le había dicho “y bueno nosotros con mi hermana comemos legumbres, cereales así como base, también granos”, y entonces me dijo “no, los granos son los que salen en la cara”, después otra vez cuando yo tenía el golpe en el hueso, en el período en que estaba la hematoma, él me dijo “te duele”, “si, me duele”, yo le dije “gracias a Dios no se rompió el hueso”, y él me dijo “eso no es hueso, eso es tendón”, y así siempre nos preguntaba mucho”.

Prosigue con su estadía en el Regimiento 9 de Infantería “ya se iban yendo todos y aparentemente yo era la última, aparentemente digo porque, era la que estaba, yo tenía noción que era después del 20 de diciembre, habían hecho como un recambio ahí, y había venido un suboficial nuevo, por lo menos yo no lo conocía, no lo había visto, vino, intentó abusar de mi, me dijo “te voy a violar”, yo grité y los soldados lo sacaron y después Losito y Barreiro se que lo reprendieron a él, por lo que contaban los soldados, nunca mas lo volví a ver a ese hombre, al día siguiente mas o menos de eso vino Barreiro y me dijo “te van a sacar de acá”, yo tenía mucho miedo porque en la inseguridad que era todo eso, eso era donde yo estaba viva, entonces me dijo “tenés miedo”, “si, tengo miedo”, y “no te querés ir de acá”, “y no”, entonces me dijo “mas vale malo conocido que bueno por conocer”, “y si” le dije yo, y me llevaron al Instituto Pelletier”.-

Continuó la detención en el Pelletier “allí las religiosas no me querían recibir, porque era menor de edad y tenía que estar entre las menores, y a la vez ya decían que había otras personas allí, entonces hasta que después se impusieron y me ingresaron, ahí yo me acuerdo cuando iba entrando a ese pasillo que me parecía larguísimo, vi que estaban armando un pesebre, y les pregunté que día era y me dijeron 24 de diciembre, esa noche me dijeron que iba a haber misa, le pedí que quería conversar con el sacerdote para que, para poder comulgar, y estaba el sacerdote Di Mántova que era acá del Colegio Pío XI, y entonces yo le comenté que estaba recién aparecida, y que por favor con mucho cuidado avise a mi familia, que yo estaba en el Instituto Pelletier, que estaba viva, porque iba a ser una navidad muy sufrida para ellos, entonces después cuando vino al día siguiente me dijo que si, que había llamado y había avisado a mi casa que yo estaba viva. Estuve ahí en el Instituto Pelletier mas o menos 9 meses, en las cuales fueron a buscarme en dos o tres oportunidades, fue Chiape o algo así, después otra vez el sargento Cárdenas, era para llevarme a mostrarme fotos para identificar a personas”.

Del Pelletier es llevada a la cárcel de Devoto “en septiembre viene el traslado a Villa Devoto, íbamos en los Hércules sentados en el piso, éramos un montón de mujeres, fuimos a Villa Devoto, ahí estuve hasta julio del 79 en el cual nos dijeron que venía la Junta Militar para Resistencia, para Chaco, y que nos llevaban de rehenes, éramos cuatro, y que si algo les pasaba a la Junta nos mataban a nosotros. Desde entonces estuvimos primero nos llevaron hasta el Regimiento de Resistencia, de ahí inmediatamente a la cárcel de presas comunes en Resistencia”.

Se le hizo un Consejo de Guerra “nos hicieron Consejo de Guerra, allí lo volví a ver a Chiape, Chiape creo que era, bueno nos designaron un defensor de oficio, y él me dijo “mire señora para mi usted es mi enemigo, yo estoy aquí para defenderla, porque me ordenaron, pero nosotros lo que tenemos que lograr es que ustedes confiesen”, y bueno, me condenaron a 15 años. Después otra vez de Resistencia vuelvo a Villa Devoto, allí estoy hasta que sale el indulto, o sea a nuestro Tribunal militar, y para Navidad del 82 llega a Villa Devoto el radiograma con la libertad, pero hubo un error en mi nombre, porque había otra persona detenida que se llama o se llamaba Mabel Irene Fernández, yo me llamo Irma Teresa Fernández entonces en mi radiograma pusieron Irene Teresa Fernández, entonces no podían darme la libertad, mi familia, mi mamá, anduvieron, se movieron mucho, y el 31 de diciembre en Devoto el Servicio Penitenciario decía nosotros a ella la soltamos porque es ella, y Coordinación Federal decía no, no la pueden soltar, y era un conflicto por el tema del nombre, entonces en ese momento sin llegar a salir, pero en ese momento el Servicio Penitenciario me da la salida, y en ese momento me vuelve a detener Coordinación Federal de Buenos Aires, y bueno, me llevan a Coordinación Federal en Buenos Aires y después llega el radiograma rectificado a las 11 y veinte de la noche del 31 de diciembre, y ahí salgo”.

En el R I 9 supo de mas detenidos “en la misma pensión, en otra pieza vivían Miguel Ángel Busso y Pablo Busemi. … después me entero que fueron detenidos pero en ese momento estábamos mi hermana y yo nada mas, después si me entero porque cuando ya estábamos en el Regimiento, yo cuando le pregunto al muchacho ‘como te llamás’ él me dijo ‘Pablo Busemi’, y Miguel Angel Busso había sido novio mío durante muchos años y estando en el Regimiento una vez me pidieron que lo reconociera, si a él lo conocía y yo dije que sí, porque habíamos sido novios … después había alguien sentado así enfrente, que yo no le vi la cara, vi nada mas que estaba con venda y yo le pregunté al soldado, quien era ese que estaba sentado enfrente, y él me dijo Ramón Cura, lo único, pero no le vi, o sea le vi la venda y la boca y le pregunté quien era y me dijo Ramón Cura”. Ahí estuvo vendada y esposada “vendadas y esposadas estuvimos todo el tiempo, habían momentos en los cuales nos sacaban la venda, y momentos en que nos sacaban las esposas, sentada en el piso no se calculo que cerca de una semana, después nos pasan a lo que ellos decían boxes, y ahí estaba vendada y esposada, y en oportunidades me quitaban la venda, me bajaban la venda, también me sacaban las esposas”.

Al momento de su detención tenía 18 años de edad, y a sus familiares no le daban información “en ningún momento, inclusive estando en el Instituto Pelletier tampoco querían autorizar la visita, y mi mamá había conseguido, como a los 10 días de estar yo ahí, a los 10 ó 15 días una visita de 5 minutos. … ellos me decían que iban siempre al Regimiento a preguntar, porque mi hermana había estado conmigo allí, y mi hermana salió del Regimiento, entonces mi mamá y mi papá iban al Regimiento a preguntar por mi. … no le daban información … yo estuve hasta el 24 de diciembre del 76”.

Lilian Ruth Lossada en su testimonio explica su detención “me detuvieron en Paso de los Libres, estando en ese momento en la casa de mi hermano, de visita en la casa de mi hermano, y me llevaron al Regimiento de Paso de los Libres. … el 12 de noviembre del año 76. Estuve aproximadamente dos días en el Regimiento de Paso de los Libres donde fui torturada todo el tiempo, hasta que me trajeron a Corrientes al Regimiento 9, en el Regimiento 9 estuve aproximadamente 10, 11 días, ahí al principio cuando recién llegué me hicieron varios simulacros de fusilamiento, luego quedé en unos de los box que existían dentro del galpón durante los 10 días, hasta que me llevaron al Instituto Pelletier”. En cuanto al traslado desde Paso de los Libres, realizado por personal del SIDE “yo tenía dos días de tortura, solo se que caminé hacia el auto, siempre hay alguien que, uno está vendado, todo el tiempo hay alguien que lo lleva y lo trae, me llevaron hacia el auto, cuando salimos del Regimiento salí sin venda por eso los vi, viajé sin venda. … vine con dos personas, el traslado fue tranquilo. … el vehículo era un Falcon y el que manejaba era Faraldo y Ledesma. … las conocía porque son de Libres. … supuestamente a la SIDE”.

No le dieron explicaciones ni firmó nada, y una vez en el Regimiento 9 “solo vi la entrada, y en ese momento me agacharon la cabeza y ya fui vendada, no vi mas nada”. Sobre las condiciones de detención en el Regimiento “si comparara con otras personas podría decir que bien, estaba sin saber lo que me iba a pasar, vendada, encerrada en un lugar, en un lugar chico, prácticamente sin comunicación, pero no me llevaban a ningún lado ni me torturaban, mas que al principio”. En cuanto al lugar “pude ver el techo porque el box no tenía techo, en una mayor dimensión, pude ver una habitación que tenía, que fue donde hicieron los simulacros de fusilamiento, que era parte de la cuadra, y los baños, porque también me sacaban la venda en el baño, y eso nada mas”. Y los box “estaban hechos con caños tipo andamios, y cubierto con las frazadas del Regimiento”. Agrega en otro pasaje “habían muchas personas porque se escuchaban voces, ruidos, movimientos, pude ver que había personas además de los boxes sentadas afuera en bancos, y habían unas cuantas personas. … constantemente eran gritos, entraban a los gritos, se escuchaban como cachetadas, pateaban la puerta, entraban y salían, de día y de noche”.

En el R I 9 pudo ver detenida a Dorita Noriega “vi a una persona que ya conocía, en el baño. … Dora Noriega. … nosotros cuando queríamos ir al baño llamábamos al soldado y el soldado venía a buscarnos, a veces nos decía que espere un momento, yo supongo que no podían ir dos personas juntas al baño, y un día coincidimos, tal vez haya sido un error el encuentro, nosotras vivimos casi 3 años juntas siendo estudiantes, y, ella estaba muy mal, muy lastimada, muy débil, hablamos pocas palabras, me dijo “mirá lo que me hicieron”. … nunca mas la vi. … no vi a nadie porque estaba todo el tiempo vendada, fue la única oportunidad que pude ver, si sabía que había muchas personas porque escuchaba los sonidos”. Pudo saber algunos nombres de responsables del lugar “estando ahí adentro conocí algunos nombres. … a través de los soldados. … yo preguntaba ¿quien es?, cuando entraba alguien gritando o se escuchaban los golpes, los nombres que conocí ahí son Losito y Barreiro”.

La tortura consistió en simulacros de fusilamiento “la única vez que tuve algún tipo de tortura fue ese simulacro de fusilamiento, yo nunca fui interrogada así frente a frente, no se que pasó, no podría precisar que pasó en ese momento. … ruido de armas, un arma en la cabeza, conteo, gritos, simulando un fusilamiento”

En el Pelletier quedó diez meses, y estuvo con otras personas que habían pasado por el Regimiento 9 “Silvia Martínez, Juana Ramírez, Teresita Fernández, y Gladis Hanke … no las conocía con anterioridad”. De allí la llevaron a la cárcel de Devoto “hasta septiembre mas o menos del 77, y luego me llevaron a Devoto. … con un grupo de personas, que ya venían en el avión, y un grupo subimos acá en Corrientes. … las únicas que conocía eran las que iban conmigo, que estaban en el Pelletier, el resto que venía no vimos”.

En el Pelletier tuvo su primer contacto con su familia “estando en el Pelletier cuando fue a verme mi papá y mi abuela, recién”

Del Consejo de Guerra puntualiza “estuve dos años en Devoto, hasta que sale la noticia del levantamiento del P.E.N. de un grupo grande de personas; tal es así que mi hermano se va a buscarme, y durante la madrugada nos trajeron al Chaco, a la Alcaldía del Chaco y nos dijeron que era para Consejo de Guerra, a partir de ahí pasé a depender del Consejo Superior de Guerra, después de terminado el Consejo me faltaban unos días para salir, y un día se presentó el juez federal, y me leyó la misma declaración que me habían leído en el Consejo de Guerra. … estaban distintas fuerzas, estaba el ejército. … era una especie de Tribunal. … tenía un defensor, mi defensor, bueno, se presentaron y nos dijeron particularmente que iba a haber Consejo de Guerra y nos dieron una lista de personas, de nombres de personas que iban a ser, y esa persona venía antes del Consejo de Guerra vestido de militar, del ejército. … elegí un nombre así, porque no conocía a nadie, cualquiera. … no lo recuerdo. … él venía y todo el tiempo me decía ‘vos tenés que decir todo lo que hiciste o sino no vas a salir nunca’, eso básicamente me decía constantemente, yo le decía como voy a decir lo que no hice, como, eso no es defensa, bueno yo te digo que vos no vas a salir nunca si no decís, bueno y ese era el único diálogo; y después el juicio fue, leyeron esa declaración que dice ser mía, que no la reconozco como mía. … leyeron y por primera vez yo escucho esa declaración, yo en ese momento, de escuchar esa declaración”. Explica que hicieron una lectura de los hechos que no reconoce “las cosas que yo había hecho y por la cual se me acusaba, después recordaba poco, solo recordaba que me acusaban de algunas cosas porque leyeron una vez, solo una vez en esa circunstancia, yo parada en el medio de un galpón inmenso con todas las fuerzas alrededor, esposada. … no se presentaron, habían personas que estaban sentadas mas adelante, que era a los que se dirigían”. De su declaración señala “en realidad no podría decir si es ni si no es mi firma, porque si yo firmé esa declaración, mal llamada declaración, no fue en una muy buena circunstancia, pero no recuerdo si yo la firmé o no. … después conocí esa declaración, la leí, vi la firma, no puedo afirmar ni que sea ni que no sea, porque es diferente a mi firma, pero si yo firmé algo fue en una muy mala circunstancia, o sea bajo tortura”.-

Recupera su libertad en marzo del 80.

En su testimonio Mariano Rubén Nadalich expresa en relación a su detención “yo fui detenido un 16 de septiembre del 76, mas o menos a las 8 de la mañana, entraron unas personas con uniforme y de civil, en una pensión donde vivía yo en la calle San Martín al 2000 casi, creo que esquina Brasil, en realidad era una casa donde vivíamos varios estudiantes, y uno de esos estudiantes que eran unos misioneros, eran a los que de alguna manera uno les pagaba para estar ahí, yo tenía una habitación, bueno, ahí estábamos durmiendo en ese momento, ingresan gente de ejército y gente de civil, nos hacen poner contra una pared y nos empiezan a preguntar el nombre a cada uno, entonces yo declaro mi nombre, terminan la ronda y se acerca un señor grande de civil, y me dice “a este, al goyano es al que andamos buscando”, el resto se puede quedar nomás, me preguntó cual era mi habitación, yo le indiqué cual era mi habitación, ingresaron gente de ejército ahí, “me hiciste ir hasta Goya al pedo” me dice, de ahí me sacan, me llevan a un auto, me colocan en el medio de dos personas, me agachan la cabeza al piso y me traen a un lugar, que era el Regimiento”.

Es llevado a un lugar en medio del campo y torturado “bueno, al rato, a la media hora, un rato después me suben sobre una especie de una camilla, un elemento, en mi mente me imagino una especie de Unimog o algo por el estilo, acostado, esto recorre unos 30 ó 40 minutos, ahí me bajan y me acuestan sobre una especie de cama, la sensación y el aire me daban a entender que estaban en el medio del campo, hablaban como “cuidado que allá pasa el auto”, “prepará el asado”, “mirá que va a llover”, daba la sensación de que no era un ambiente que te metían en una casa sino que era algo tipo descampado, bueno ahí me hicieron, me torturaron con una especie de picana eléctrica, fundamentalmente en la parte de los testículos, en las tetillas, en la parte de la dentadura; después cuando en un momento determinado me pusieron un trapo mojado, y le aplicaron picana al trapo digamos, y a veces a la cama donde estaba acostado, para eso me habían esposado las dos manos a la cama y me habían atado los pies, mientras iba en el vehículo me desnudaron ahí, digamos en ese momento, ya cuando me bajaron ya estaba desnudo. Bueno, ahí me preguntaban sobre un chico Colombo, me preguntaban sobre con quien militaba, me preguntaban que hacía, donde iba, me preguntaban sobre quienes eran los compañeros con los que yo militaba en Goya, con quien laburaba acá, que hacía, eso fue el primer día, después me llevaron de vuelta al ejército, al día siguiente pasó mas o menos lo mismo, hasta que llegó un momento, bueno, yo ahí empecé a declarar, a decir algunas cosas, en realidad en general me quebré en ese momento, y di nombres de algunos compañeros, comenté la anécdota de mi viaje a Roque Sáenz Peña, y bueno ahí me seguían preguntando sobre una persona, sobre otra, esto fueron mas o menos dos días”.-

Posteriormente fue llevado al Regimiento 9 “ya después me quedaba en lo que yo, me pareció que era una especie de una cuadra de ejército, donde había una especie de, había un acceso que estaba no sobre la mitad de la cuadra sino mas hacia un 75 % de la cuadra digamos así, esa era la que se usaba permanentemente, sobre la izquierda de eso quedaban las duchas, entrando a la cuadra, y sobre ambos laterales fundamentalmente enfrente de la puerta, ahí había varias de lo que sería una especie de celditas, hechas con unas frazadas grises de ejército colgadas, en ese lugar estaban unas camas, cada una era de una persona, y en el centro teníamos una especie de unos banquitos de un metro veinte, un metro treinta, que era donde cuando nos sacaban de estas celdas nos obligaban a estar ahí parados, a veces para desayunar o para almorzar o para cenar nos permitían sentar, por ahí a veces los domingos nos dejaban sentar, que había menos visita de gente de afuera, como era mas tranqui los domingos por ahí estábamos un poco mas, nos dejaban un rato mas sentados; ahí estuve en ese lugar, estuve yo calculo casi 4 meses, hasta enero, o primeros días de febrero, pero mas o menos estuve casi 4 meses en ese lugar”.

En el R I 9 es visitado por su padre “por ahí por mediados de octubre, fines de octubre me viene a visitar mi viejo, y no se por que razón, mi viejo era suboficial mayor de Prefectura, de Goya, a él lo hicieron pasar y lo sentaron con un banquito al lado de la puerta esa de acceso, adentro, a nosotros nos cuidaban unos colimbas, que eran, tengo la idea general que eran santiagueños, y hay uno que me dijo que era de Las Breñas, los colimbas que nos cuidaban a nosotros, eran ocho en total, bueno, entonces viene uno de estos chicos, me saca, nosotros estábamos ahí con un trapo de piso tipo capucha y debajo una cinta, viene y me saca el trapo de piso, me saca la cinta, y me lleva y me dice “mirá ahí te vino a visitar tu viejo”, y bueno, fue complicada la relación porque mi viejo estaba sentado, me había visto ahí, y estaba como amargado digamos, nos pusimos a hablar, me empezó a contar sobre mi vieja que se yo, y me preguntó si yo estaba así todo el tiempo, que se yo, yo vi que ahí habían unos 4 ó 5 chicos mas parados que estaban ahí, y ahí fue cuando vi las especies de celdas digamos, porque yo estaba hablando con él y de alguna manera mirábamos todas las cosas; en eso que estábamos charlando aparece, se abre la puerta y aparece una persona, y que se sorprende que está mi viejo ahí adentro conmigo hablando, aparecen dos personas perdón, bueno ahí se presenta él, se presenta como De Marchi, le saluda a mi viejo, me pasa la mano a mi, le dice a mi viejo “viste que no le dimos tanto porque se portó bien el chico”, y quedó medio sorprendido, y “quien lo trajo acá”, yo le dije bueno “fueron los colimbas”, bueno, en un momento determinado hablando ahí con mi viejo, recomiéndele que ande bien, por ahí se dirige a mi, y le digo “usted era el que estuvo en la sesión”, “si, si” me dice, “pero vos no te preocupes” me dijo, que yo tengo un dicho de mis abuelos que “no hay joven que no sea revolucionario y viejo que no sea conserva, así que a vos esto te pasa por juventud nomás”, la cuestión es que ordenó que nos sacaran de ahí y nos llevaran a la zona de las duchas, y entonces ahí mi viejo me comenta que en realidad cuando a mi me detienen habían ido a buscarme a mi pueblo, a Goya, y habían ido a mi casa, y como él era una de las autoridades mayores que había en Prefectura en esa época ahí en el pueblo, se comunicó con el jefe del Regimiento y le dijo mirá yo te voy a dar donde está mi hijo, te pido por mi hijo, alguna charla así que habrán tenido entre ellos dos en que le pidió por mi, y le dio el domicilio donde yo estaba viniendo que era en la calle San Martín, y de ahí me vinieron a buscar a mi, ahí me enteré que me habían ido a buscar a mi pueblo primero y después tuvieron que buscarme ahí en ese lugar, y de ahí se habían conocido con el teniente De Marchi cuando me fue a buscar a mi a Goya, entonces ahí en ese momento también me comenta, me dice mirá, como no tuvimos muchas noticias, mi viejo era muy católico, digo era porque falleció hace un año y algo, y tenía mucha amistad con monseñor Alberto Devoto, que era el obispo de Goya en esa época, entonces cuando pasó mas de una semana, me dice, y no tenía noticias tuyas, lo fue a ver a Alberto Devoto, y le dijo mirá no se nada de Mariano, que estará pasando, entonces según lo que él me relató monseñor había hablado con Nicolaides para pedirle si podía tener noticias mías, algo quedaron comprometidos, algo es así porque bueno, a raíz de eso me avisaron que podía venir a visitarte acá, y bueno, y al tiempo vino su primer visita, él ahí me visitó tres veces, las otras dos veces directamente la hicimos en el sector este, ahí, de los baños, y hablamos, normalmente eran de 10, 15, 20 minutos, un ratito y nada mas”.-

Sigue narrando el movimiento en la cuadra de detenidos “ahí en esos lugares siempre entraban gente, salían, casi siempre eran de civil todo el mundo que entraba, traían chicos golpeados, personas, mujeres también. Nosotros a eso de las 8 después de cenar nos volvían a las celditas estas que estaban ahí, y ahí a veces solíamos sacarnos el trapo de piso, por ahí para dormir, y a veces solíamos mirar por los agujeritos de las cosas, y siempre veía uno que entraba gente, que salían, que traían personas, que llevaban”.-

Vio ahí dentro a Juan Ramón Vargas, a quien conocía “en uno de esos días, yo estuve muy poco tiempo en Corrientes, la verdad es que a mucha gente no conocía de los que traían, y era no se, yo calculo fines de octubre principios de noviembre, ahí vi una persona que la ubiqué, que la conocía, que era de mi pueblo, hicimos el secundario juntos, que es este chico Vargas, Juan, a él lo pusieron en una esquina de lo que sería la cuadra, se nota que lo habían golpeado mucho, él estuvo dos noches estuvo ahí, porque a la mañana siguiente lo volvieron a sacar y lo volvieron a traer a la noche, él estaba con un pantalón oscuro, puede ser un marrón oscuro o algo por el estilo, y estaba con una camisa clara, blanca o amarilla clarita o algo así”. Continúa relatando lo que sucedía en la cuadra “después en la celda de al lado por ahí cuando íbamos al baño, por ahí a veces, por ahí te cruzabas con una persona o, porque en realidad casi no nos juntábamos, no había posibilidades de hablar con otras personas, con los colimbas se hablaba muy poco, no tenían mucha orden de coso, yo también en lo personal estaba muy mal, y por ahí uno actuaba mas papista que el papa, en el sentido así de que a mi me decían no mires para acá, y capaz que tomaba muy en serio esas situaciones y las posibilidades de comunicarse con otro, yo de por si soy de muy poca comunicación, en ese momento, en esa circunstancia era peor todavía, me costaba relacionarme con la gente, de alguna manera había compañeros que habían sido torturados, etcétera, por culpa mía o algo, entonces la verdad me sentía mal digamos, ahí nos visitaba un sacerdote, los domingos, por ahí los jueves, un hombre de edad, por ahí solía venir dos o tres veces, y tuvimos la charla, él me llevó a la habitación, él me saco la venda por hablar de dos o tres elementos, estábamos muy cercanos a las fiestas, de Navidad y ese tipo de cosas, y después en otra oportunidad yo tuve un problema, en ese dormitorio se me metió un tarugo en el oído y tuve una infección, entonces me vino a ver, para mi era un médico, me dijeron te va a ver el médico, me vino a ver un médico y me colocó unas gotitas, algo en el oído, y con esas gotitas, esa cosa, estuve dos o tres días, por ahí me lo daban los colimbas para que me la colocara, ahí estuve creo que hasta fines de enero, o mediados de enero por ahí, yo en mi cabeza tengo como, en mis cuentas digamos, yo digo que estuve 3 años, 10 meses, 5 días y 3 horas preso, y estuve mas o mas o menos cuatro meses por ahí, ese es mi. Al margen de eso, en ese ínterin, a mi me habían llevado una vez a Goya, ahí fui a cargo de un hombre que era gendarme, un hombre alto también, estuve dos días en Goya, me llevaron en un vehículo común, fui sin cobertura en la cabeza, nada, fui esposado si, pero fui en un vehículo en el asiento de atrás, este hombre era gendarme, no se por que por ahí le decían comandante o algo, por ser de Gendarmería o algo, fue el que me llevó hasta Goya, estuve dos noches en Goya, en Goya nos ubicaron en un ejército que está cerca de mi casa, yo vivía a 7 cuadras de ahí, le decíamos el ejército de caballería porque era el que estaba mas cercano al río digamos, ahí estuve dos días y después fui a, me llevaron a lo que era una Jefatura o algo ahí en Resistencia, que de ahí me llevaron a Roque Sáenz Peña, ese estuve una tarde, una noche, ahí también me llevaron sin venda, con esposas, la imagen que tengo de la persona que me acompañó en ese momento es una persona grande, rubia, tipo alemana o una cosa así, que fue el que me acompañó, me llevó y me trajo en ese viaje”.

Del Regimiento su detención se prolongó en la Jefatura de Policía y de allí a la U 7 “con un grupito de chicos de ahí nos fuimos a, me llevaron a lo que sería la Alcaldía de acá de Corrientes, estuvimos unos días alojados, era un salón grande, lo que recuerdo es, tenía, hacia la salida tenía una reja, una puerta de reja, no tenía puerta ni de vidrio ni nada, solamente tenía una puerta de rejas, y después hacia los primeros días de febrero me llevan a la cárcel de Resistencia donde estuve un buen tiempo”. Se lo trasladó a La Plata y regresa a la U 7 y a Corrientes donde recobra su libertad “hacia la época del mundial juvenil ese del 79, porque nos pasaban los partidos me acuerdo cuando caminábamos en La Plata, fui trasladado a La Plata, ahí estuve 4 ó 5 meses o un poquito mas, después volví a la cárcel de Resistencia, y será mas o menos el 20, para mí es el 21 de julio, temprano me piden que saque las cosas, me traen con un móvil de la cárcel digamos al Regimiento 9, y allí cuando llego lo encuentro a mi viejo en una oficina y me dice, bueno “te vas a casa” me dice, y ahí aparece nuevamente De Marchi digamos, donde me da las indicaciones de que tengo que concurrir diariamente a la Policía local, me da recomendaciones que no me meta mas en quilombo. … el 21 de julio de 1980. Creo que firmamos unos papeles mi viejo y yo ahí, por el tema este del compromiso, que no podía salir de mi pueblo, tenía que ir a ese lugar, esto fue cercano a las once de la mañana, y de ahí salimos con mi viejo y estaba mi hermano con su auto en un sector ahí cerca, dentro del cuartel, se nota que habían venido ellos juntos a buscarme, ahí llegué a las dos de la tarde a mi pueblo”. Aclara sobre la presencia de De Marchi cuando le otorgan la libertad “cuando él entró en la oficina, cuando él entró cuando estábamos con mi viejo entró con otra persona, para mí a esa persona le decían boxeador o algo así, esa persona no se presentó con nombre ese día, pero bueno, después viéndolo en el coso, el señor Píriz entró con él ese día cuando estaba con mi viejo”. Y refiere a la presencia de De Marchi en la cuadra de detenidos cuando lo visita su padre “ese día de civil, siempre, siempre que yo lo vi ahí lo vi de civil, siempre; ahí en la cuadra los chicos, los colimbas, estaban uniformados, pero el resto de la gente siempre estuvo de civil”.-

Sobre su padre y De Marchi señala “no se conocían ellos, nunca, digamos, la primera vez, por los dichos de mi viejo, la primera vez que se conocieron ellos es cuando De Marchi va a buscarme a mi casa, y bueno después se ven ahí, yo no se si después mi viejo tuvo una charla o no”. Y de la presencia de De Marchi cuando queda en libertad manifiesta “había alguien mas que fue el que hizo de escribiente, pero la verdad no, fue una cuestión ahí, le diría que no fue un acto de no mas de 15, 20 minutos, tenían el papel para hacerme firmar de que quedaba en libertad, como no había traído nada nunca no me devolvieron nada, y tenía el escrito donde se firmó mi viejo, del tema que yo no podía abandonar el pueblo, y quedarme, así que fue un acto de 15 ó 20 minutos, ahí yo me imagino que empecé a las 11 y a las 12 ya estábamos saliendo para mi pueblo porque llegamos como a las 2 de la tarde a mi casa. … él llegó, cuando yo llego estaba mi viejo y él se presenta después, habla, dice lo que tiene que decir y de ahí salimos con mi viejo, pero él ingresó después que yo digamos. … nos despidió, salimos yo y mi viejo para donde estaba mi hermano y él se quedó ahí en ese lugar, después no nos vimos nunca mas”. Además relaciona ese incidente con su detención “yo tengo un metro setenta, este puede llegar a tener un metro noventa, un metro ochenta y pico, de cuerpo, de estructura relativamente grande, y me da la sensación de que estaba con camisa clara, era de tez clara, después cuando lo vuelvo a ver, bueno ahí en ese incidente con mi viejo ahí lo asocio bien digamos. … a mi me daba la sensación de que era el mandamás digamos del elemento, si”.-

Finalmente efectúa algunas cavilaciones sobre lo sucedido “Eso es un poco medio resumido, la verdad es que me costó mucho recordar toda esta historia, porque yo en realidad siempre intenté olvidarme de todo, toda esta situación, a tal punto que yo fui pocas veces a visitarla a mi vieja en todos estos años, y las veces que fui, en general no podía salir de mi pueblo, de mi casa, quedaba en mi casa encerrado, a dos casas de mi casa vivía un chico que estudiamos toda la secundaria, y es abogado, etcétera, y fuimos compañeros de estudios, y yo ni siquiera era capaz de ir a dos casas a verlo, es como que quería negar toda mi historia, todo mi pasado, entonces en realidad iba a mi pueblo por verlos a mis viejos nomás, entonces muchas cosas se me fue perdiendo, se me olvidó, hasta que estando en Gallegos un día mirando por televisión veo en el noticiero nacional, veo una parte del juicio o el inicio del juicio o algo, y ahí se me escapa, y le digo a mi mujer “ese fue el que me torturó a mi”, y mi mujer se dio cuenta de que me quedé medio mal, y le dice a mi hijo “cambiá, y mirá el partido” ahí que se yo, y entonces después hablando le digo, “vos sabés que si, no se, la verdad es que no se que sensación tengo” le digo, y a los 15, 20 días recibo una invitación de Vassel, que habían una o dos personas que me habían mencionado en el juicio, que si quería yo venir a declarar, y ahí bueno ni consulté con mi mujer, “mirá la verdad que si las cosas se dieron así debe ser por algo” le dije, yo dije bueno si, no recuerdo mucho, pero lo poco que puedo recordar puedo ir a decirlo, y bueno, así fue que vine para acá”.

En referencia al tiempo que estuvo en el R I 9 “del 16 de septiembre, yo creo que hasta mediados o fines de enero, lo que recuerdo es que en la Navidad, por el evento este del sacerdote y yo no puedo decir, me parece que fue para Navidad y también para Año Nuevo nos dieron una copita de sidra a la noche digamos, por eso me quedó marcado de que estábamos ahí para esa época todavía, y yo en la Alcaldía que es adonde fui de ahí estuve muy poquitos días, y ya en febrero estaba en la cárcel de Resistencia”.

Las razones de su detención “la detención mía se origina porque en su momento yo estaba en una casa, alquilaba en el Barrio Pujol, y ahí habían, me habían pedido, mirá, que había un compañero que no tenía donde vivir unos días que se quedaba, bueno se alojó conmigo, estuvo ahí una semana, después se fue, yo me quedé 15 ó 20 días mas ahí en esa casa, o un tiempito así, y me fui, dejé porque el señor no me quería tener mas ahí, bueno, se nota que este chico cuando, yo muy bien no lo conocía, dejó sus documentos personales en esta casa, la verdad que yo no sabía, cuando el hombre va a realquilar la casa o algo encuentra estos documentos y ahí los entrega a las autoridades digamos, por eso es que él, y el señor este lo que sabía era que yo era un chico de Goya, yo había firmado el contrato, por eso me van a buscar a mi pueblo en primera instancia. … ese chico era Colombo, yo lo conocía por Beto digamos, después lo identifiqué en los medios, en los diarios, cuando sale después con el tiempo, incluso yo no recuerdo pero me parece que en un momento determinado alguien ahí de la, esto, me da la sensación que mientras yo estuve ahí me dijeron ahí lo, o lo encontramos a tu amigo o algo así, algo de eso me relataron durante mi detención ahí”. Tenía 18 ó 19 años de edad cuando lo detuvieron.

La custodia estaba a cargo de soldados “eran colimbas, eran colimbas, yo por las poquitas charlas con ellos, tengo, hay uno que me quedó grabado que era de Las Breñas, y los otros creo que eran santiagueños, estaban ya hacía rato en la colimba no eran recién ingresados, llevaban su buen tiempo”.-

Comenta un brindis que se hace en Navidad en el Regimiento “cuando nos dan de comer ese día nos permiten, fueron muy pocos días, ese día creo que nos dejaron comer en lo que eran las habitaciones digamos, esa Navidad, la cena, y al rato cuando ya retiraron los platos, etcétera, se acercó un chico, uno de los que nos cuidaban, con una copita de plástico esas descartables y nos servía una copita de sidra para, en realidad yo estaba en la habitación ya en ese momento, y bueno, ese día estábamos sin venda, sin nada, nos servían una copita de sidra”.-

Abunda en detalles sobre Juan Ramón Vargas, lo había visto anteriormente durante el año 1976 “si, por lo menos cinco o seis veces, incluso fui dos veces a comer a la casa de él” … “yo lo vi desde, generalmente cuando traían gente, en el momento en que se ponía tranquilo uno de alguna manera se las ingeniaba un poquito como para mirar algo o para ver que estuvo pasando, y a él lo ubicaron justo al fondo en una esquina del salón, digamos contra la pared opuesta a lo que era mi celda, así al fondo, bueno, lo vi de pie ahí, estaba esposado con las manos atrás, bueno, traté de ver bien la imagen de él, yo estudié toda la secundaria con él, digamos lo conocía bastante, jugábamos al fútbol juntos, en el equipo de voley del colegio, en la secundaria tuvimos muchos trato digamos”.-

Sobre la tortura dice “en las sesiones de tortura, yo, estábamos ocultos, yo no puedo identificar quien fue el que me golpeaba, quien fue el que me picaneaba, vos sentías la picana y sentías los golpes, no puedo decirte perengano o sultano fue el que me hacía esto o aquello, porque la verdad que no lo veía; pero sí estaban ahí, le decían el boxeador, estaba en ese elemento, yo recuerdo un dato, durante mucho tiempo, muchos años los testículos me habían quedado una especie como quemados, como negros, sí puedo, la voz del capitán que estaba ahí, que era clara, la de él, incluso por eso cuando yo lo veo a él le digo “usted estuvo en la sesión de tortura” y él me dice que si, porque ubiqué un poco la voz, y al señor Píriz que ahí lo ví, que ahora lo veo en el tema, a ellos si los veía siempre que entraban ahí, había un grupo serán 6, 7, 8, que vos a veces cuando podías junabas y los veías entrar ahí, trayendo gente, o llevando”.-

Sobre la presencia y vestimenta del imputado Píriz expresa “lo he visto varias veces si, varias veces. … en general nunca los vi de uniforme, siempre los vi de civil. … nunca, no recuerdo ahí en ese lugar gente de otra gradación que no sean los colimbas que hayan entrado con uniforme, después cuando estuve si, obviamente, ahí en el sector ahí en Gallegos en el ejército, si había gente con uniforme digamos, y lo mismo cuando estuve ahí, pero ahí en ese lugar mas allá de los colimbas yo personalmente no vi gente. … me parece que usaba mucho vaquero”.-

Preguntado concretamente si en algún momento declaró libre y sin tormentos apunta “en lo único que declaré libremente y sin tormento es porque me tocó en mi trabajo administrativo, me tocó uno o dos sumarios de carácter como es. … nada sobre esto, en lo único que participé en sumarios locales por problemas laborales digamos, dos”.-

Asimismo, alega en ningún momento contó con abogado, ni habló con un juez. Sobre una declaración que habría firmado dice “la única vez que escribí algo, que firmé una declaración, fue ante una autoridad yo no se si de policía o como es, en una de las Comisarías, creo que fue en Resistencia, me hicieron firmar todo esa vuelta que viajé, me hicieron, y firmé la declaración supuestamente, por ahí no sabría decirle bien si fue en Resistencia o que, pero en un lugar determinado, ante una autoridad militar si firmé, o policial firmé una declaración digamos”. Tampoco se le hizo Consejo de Guerra “se que mientras yo estaba en la cárcel hubo un grupo de chicos que los llevaban todos los días a una especie de juicio militar, pero eran otros chicos que estaban conmigo en la cárcel, a mi no”.-

Eduardo Francisco Ferreira explica que fue víctima de tres intentos de secuestros y tuvo un secuestro consumado. El primer hecho ocurrió “el 8 de marzo de 1976, en horas de la siesta”, luego de una persecución y detención de toda su familia en el domicilio familiar, y estando escondido en la casa de un vecino -el Dr. Juan Carlos Lubary-, se entregó a la autoridad militar “regresa con una persona de civil con una pistola en la mano que me apunta, el Dr. Juan Carlos Lubary me dice “este es De Marchi”, ahí lo conocí a De Marchi, me apunta y me dice “que hizo usted, puso en jaque al glorioso ejército argentino que busca subversivos” ”, es detenido por la policía “policía de la provincia, estos policías empezaron a golpearme, a culatazos, trompadas, patadas, palazos … me esposan las manos atrás y me vendan los ojos, me hacen subir a la camioneta y me tiran … nos llevan a una pequeña piecita en un piso alto de la Policía Central donde estaba la Alcaldía en ese momento; ahí me encuentro con Araceli que también estaba esposada y vendada, la habían llevado también en esa misma camioneta; Araceli trató de explicarnos legalmente que es lo que teníamos que hacer, vinieron y se la llevaron a ella, ella me comentó posteriormente que le hicieron simulacros de fusilamiento y le preguntaban por su relación con el estudiante Cacho Ayala actualmente desaparecido”.

Es interrogado en Jefatura de policía “Un rato después me llevan a mi, también esposado y vendado, ahí me hacen un interrogatorio, me preguntan sobre las finanzas del partido Comunista, y para que conteste me quemaban con cigarrillos en las muñecas, en la oreja, en algún lugar del cuerpo y también recibía trompadas y patadas; de ahí me sacan y me llevan a la Alcaldía, ahí me sacan las vendas y me meten en el pabellón de los presos comunes, al rato viene el Alcalde en esa época de apellido Cáceres, y me llama a mí y a un hombre Fernández Miño que era un dirigente peronista de Mburucuyá, y nos dice ustedes van a quedar incomunicados donde están los menores, ahí permanecí 10 ó 12 días incomunicado junto con este hombre Fernández Miño, a Araceli le habían dado la libertad porque hubo muchos pedidos, fundamentalmente se movió mucho el Colegio de Abogados, salí en libertad alrededor del 18 ó el 20 de marzo”.

Relata otra circunstancia vivida “El 3 de mayo de 1976 en horas de la noche aproximadamente 22:30 ó 23 horas”, se muestran dos personas que tocan el timbre y se identifican primeramente como de la “Liga de los Derechos Humanos de Santa Fe”, después insisten para que se les abra la puerta y dicen ser de la Policía Federal, al no recibir respuesta tiran abajo la puerta, y ante la presencia de un oficial de la policía de la provincia “aparece con uniforme el comisario Pajares y nos dice que les demos las armas”, cuando se entregan “empezaron a romper toda nuestra casa, tiraban todo lo que encontraban”, se negaban a hacer un acta de allanamiento, y se planteó una discusión entre Pajares y gente del Ejército “del Destacamento de Inteligencia 124 de Resistencia, y que los mandaba el Tte. Cnel. Armando Hornos … por ahí yo escuché que el comisario les decía “pero también están ahí De Marchi, Losito y Barreiro”, … rehacen el acta y cuando firmamos, firma Araceli y firmo yo el acta vemos Teniente Raúl Norberto Toso y otra firma Gabino Manader, … después que firman esto y se hace el acta se van todos y se va el comisario Pajares también. … cuando se van, serían las 4 de la mañana por ahí, pongo a disposición del Tribunal, tengo las fotos acá de cómo rompieron toda la casa”. Además “2 ó 3 días después alrededor de la medianoche sentimos que pasaba un auto y hacía explosiones el caño de escape, cuando salimos al otro día a la mañana vimos que habían baleado el frente de nuestra casa”.

En una tercera oportunidad “El 17 de marzo de 1977 en horas de la noche, alrededor de las 22 horas” al regreso a su domicilio en un vehículo Fiat 600, ante actitutdes sospechosas pone en marcah su coche y se retira de allí y da unas vueltas, pero al volver “en el semáforo de Catamarca y Pellegrini porque estaba en rojo, se pone al lado del Fiat una camioneta, los vidrios estaban abiertos porque hacía calor, era en marzo, y un tipo saca una pistola y me pone una pistola en la cabeza y me dice “quedáte quieto hijo de puta”, yo trato de disparar, pongo en marcha el Fiat 600 y me pegan un topetazo y me hacen entrar de contramano por Pellegrini, me chocan y me chocan hasta que el auto se detiene”. Lo golpean repetidas veces con cachiporra “me sale mucha sangre que me dificultó bastante la visión”, y lo suben a una caja de una camioneta, y lo llevan, en San Lorenzo y Junín paró un poco la camioneta y se tiró, había mucha gente pero igualmente lo corren y vuelven a golpearlo, es reducido y puesto en la camioneta, al llegar a la Av. 3 de abril “me tiro de la camioneta, me alcanzan a agarrar de los pantalones, ya casi tomé el asfalto con las manos, me agarran de los pantalones, me tiran de nuevo y ahí en la camioneta me ponen una inyección en el muslo que empiezo a entrar en un sopor, pero esta gente para la camioneta y le informan a alguien, yo empiezo a entrar en sopor pero alcancé a ver que le informaron al Mayor Abelardo de la Vega y que él dijo “esto no nos conviene para nada”, ahí me quedé dormido”.

Se despierta “habrán sido las 10 de la mañana, porque estaba vendado, estaba desnudo, atado, encadenado, creo que era una esposa, a una silla de madera, me tiraban baldes de agua fría seguramente para que me despierte, ahí empezaron a golpearme, pero no cualquier golpe, eran golpes realmente de alguien que sabía, de tipo científico, porque el dolor era terrible, cada golpe, sobre todo los golpes en la entrepierna eran dolorosísimos, me aplicaron electricidad en las esposas varias veces, acá tengo la marca, acá tengo la cicatriz de los tirones (el testigo señala sus muñecas), porque yo tironeaba, me arqueaba, me caía de la silla, me levantaban, me pegaban y me daban electricidad, así pasó un tiempo hasta que me levantan, siempre vendado o encapuchado porque estuve vendado y encapuchado, las dos cosas, y me encadenan sobre una cama, sobre un colchón, encadenado los pies y las manos, y me pusieron en el oído una radio a todo volumen. A la tarde me hacen sentar en una silla esposado, me sacan la venda y veo a dos tipos encapuchados pero con chaquetilla de médico, uno de ellos me dice “te vengo a coser la cabeza”, me sacaron la venda, ellos estaban encapuchados, yo veo que estaba en un lugar que era una casa de campo, esas viejas casas de campo, techos altos, la característica casa de campo, y entonces uno de los dos, lo que me llamó la atención eran los brazos, eran gruesos, parecía de un atleta o algo así, ese me empieza a coser la cabeza, me anestesiaba y me empieza a coser la cabeza, cuando iba por la mitad de las heridas me dice “se me terminó la anestesia así que aguantá porque te voy a seguir cosiendo la cabeza”, y terminó de coserme la cabeza sin anestesia; me ponen otra vez en la cama encadenado y viene una persona, yo seguía vendado, y ordena que me cuelguen de la pierna izquierda, y me cuelgan de la pierna izquierda pero una parte de mi cuerpo queda sobre la cama, colgado de la pierna izquierda”. Afirma que esto le ha dejado lesiones de magnitud, al salir le tuvieron que enyesar la pierna, por una tendinitis y pérdida de sensibilidad de la pierna. Continúa con su relato “ahí esta persona que ejercía la voz de mando me dice que la tenían en otra pieza a Araceli y a mi hija, y que la estaban torturando; me bajan otra vez y me ponen en la cama, y me empiezan a aplicar otra vez electricidad, … así dos o tres veces me pusieron electricidad; después también me interrogaban sentado, me hacían una especie de simulacro de fusilamiento, por ejemplo me ponían un revólver en la boca y disparaban el revólver, no tenía bala, las preguntas, el interrogatorio fundamentalmente se debía a que yo era el enlace del partido Comunista, el PRT, Partido Revolucionario de los Trabajadores, y el ERP, … me preguntaban por un militante comunista Ignacio Maidana, pero lo fundamental, lo que siempre me preguntaron era si yo era el enlace del partido Comunista con el PRT-ERP”. Explica en relación al lugar donde estuvo detenido “escuchaba voces como si fueran paisanos que hablaban en guaraní, y daban sus nombres, Lezcano y Mendoza, éste Lezcano es el sargento Lezcano de la policía provincial que yo lo ubiqué, además este sargento Lezcano le dijo al señor Silvio Valdovino que vive en el Paraje Rueda, que ahí me tenían los militares, que era el Matadero municipal y que esa casa donde yo estaba era la División Policía Rural e Islas, comúnmente le decía la gente de campo la División Cuatrerismo”.-

Permaneció allí varios días, le hicieron un simulacro de fusilamiento, y en un momento lo llevan al Regimiento 9 y de allí es trasladado a Resistencia “suben al puente General Belgrano, como me doy cuenta de todo esto, porque escuchaba los canillitas que voceaban el diario El Litoral, me doy cuenta que cruzamos el puente porque del otro lado escucho que voceaban el diario El Territorio”. Es alojado en un lugar “un sótano que se cerraba con una tapa de hierro, al lado de una escalera porque escuchaba cuando subían y bajaban, en ese lugar estaba esposado, vendado y hacía mis necesidades en una lata tarro. Escuchaba gritos, alaridos, pero era una cosa terrible, los gritos de dolor que escuchaba en ese lugar, un día me dan de tomar un brebaje, yo tomo ese brebaje, aparecieron no se 2, 3 ó 4 tipos, y cuando tomo me dio una sensación de bienestar, como que estaba entre amigos, como que conversaba con amigos, eso sucedió varias veces, … el Dr. Nigri me dijo “a vos lo que te dieron era pentotal la droga de la verdad”; ahí estuve varios días”.

Es llevado a otro lugar fuera de Corrientes y Resistencia “un día a la media mañana, siempre esposado y vendado me suben a una camioneta con cúpula, me sientan y me ponen una inyección en la vena, y me duermo completamente, cuando me despierto estaba en un lugar donde hacía frío, no habían mosquitos, era obvio no estaba ni en Corrientes ni en el Chaco, algo veía yo por debajo de la venda, me di cuenta que era ya el atardecer y que estaba en un campo”. A partir de allí estuvo vendado y esposado a un un elástico de madera al suelo “escuchaba el funcionamiento como que era una imprenta, ahí cada vez que comía porque siempre nos daban cosas medio aguachentas que tenía que comer esposado, levantar con una cuchara esposado, ahí por lo menos en dos oportunidades sentí que habían fusilado gente, sentí las órdenes de mando de fusilamiento; una noche pusieron al lado mío una mujer en las mismas condiciones, que lloró toda la noche, al otro día la llevaron y yo escuchaba, la llevaron a otra pieza pero yo escuchaba lo que le decían, le decían que ella pertenecía al PRT, del grupo ‘la verdad’ … la estuvieron torturando toda la tarde y después la pusieron otra vez al lado mío, ahí escuché el nombre de la chica, Ana María Fortuna, … me llevaron al baño, como tenía los ojos vendados algo veía por la venda, entonces en las piezas que pasaba veía mucha gente, … gente joven de vaquero, todos encadenados por los elásticos de madera, vendados y algunos encapuchados, … me di cuenta que yo estaba en algo que parecía un casco de una estancia, una estanzuela o algo así, incluso ahí sentí como subían con bomba el agua de pozo, bueno me bañé con un agua helada pero era la primera vez que me bañaba, terminé de bañarme me puse la venda golpeé, ellos me hicieron mirar la pared, me ajustaron la venda, me volvieron a esposar y me llevaron otra vez, así transcurrieron los días. Escuchaba que un tal Daniel que parecía el jefe, llamaba por radio y decía “estancia llamando a base”. Lo que escuchaba ahí permanentemente eran aviones que subían y bajaban, escuché también que había un parque de diversiones por ahí cerca”. También reconoció la presencia del padre de Ana María Fortuna, “esta gente le había traído y los torturaba a los dos, … me di cuenta de que debíamos estar cerca de Rosario porque estaban mirando por televisión ellos un partido de fútbol por canal 5, y canal 5 pensé que era de Rosario”. Fue liberado en un camino de tierra luego de andar mas de dos horas en un automóvil, en cercanías de Pergamino, provincia de Buenos Aires.

Su esposa Araceli había realizado gestiones en el Comité radical con el Dr. Balbín, y su padre obtuvo una audiencia con el Ministro del Interior Harguindeguy. En la Comisaría de Pergamino, adonde fue llevado por una persona de nombre Luis Calarota que lo encontró en la ruta, le dijeron “en ese lugar donde le tiraron a usted le dicen Peña, en ese lugar nosotros levantamos 20 muertos y usted es el único vivo”. Manifiesta que la orden de lo que le pasó la dio el comandante de la Brigada.

Explica que el día del secuestro su esposa Araceli junto a Inés López, avisada por la Sra. Olga Blugerman llegó al lugar cuando el coche aún estaba en marcha encontrando un mocasín, y un reloj que exhibe, y entre otros estaban Pietronave y el Mayor Claro diciendo que hubo un enfrentamiento entre subversivos y cosas por el estilo. Araceli logró que se publique la noticia en el diario El Litoral, presentó hábeas corpus, lo que figura en la CONADEP. Se enteró después que frente a su casa las dos personas que estaban eran oficiales del ejército, uno de ellos el teniente Corletti.-

Continúa diciendo “me enteré que el último lugar mío donde me tenían secuestrado fue la quinta de Funes en Rosario, me enteré porque leí el libro de Miguel Bonasso,‘Recuerdos de la Muerte’ donde el ex diputado Jaime Dri, que estuvo como un año desaparecido ahí cuenta todo, cuenta lo de Daniel, cuenta lo de María, todas las cosas que yo había escuchado y a pesar de que estaba vendado sentía ahí dentro, ahí me di cuenta que estuve en la quinta de Funes”. En elaño 2000, recupera estando en Itatí (Corrientes) el reloj que había perdido durante su secuestro, se lo entrega un docente Elpidio Barrios, “él hizo la conscripción en el 76 y 77 en el Regimiento 9 de Infantería, él me refirió que ese día que me secuestraron, a la noche, alrededor de las 11 de la noche él estaba en el Regimiento, y vio entrar a un tipo parecía borracho o mareado o algo así, que lo sostenían entre varios oficiales del ejército y que lo metieron en el Casino de oficiales, me comentó; yo salí hasta las 5 de la mañana, y a esa hora vuelvo al Regimiento, y un conscripto le dice “che, ese tipo que trajeron anoche es el ingeniero Ferreyra, porque acá está en el diario El Litoral”, eso que había hecho publicar Araceli salió en el diario El Litoral. Me dice Barrios, cuando yo llegué vos ya no estabas mas ahí, y Corletti me dijo “agarrá la ropa de este pelotudo y llevála” y poné no se donde, entonces él agarró esto y se quedó con el reloj para devolverte en alguna oportunidad, por eso tengo el reloj en mi poder. Elpidio Barrios me dice que el piquete que salió de ahí estaba compuesto por muchos nombres, alguno de ellos va a dar Barrios también si se lo llama a testificar, él dice que el piquete estaba compuesto por De Marchi, por Jorge Jándula, por Goirich, me dijo que este Goirich se hacía pasar por montonero en la Facultad de Veterinaria, por Giglio, por un tal Córdoba, por Píriz, por el mayor De la Vega, por uno que le decían comandante Pepe que tendría que tratar de acordarme, que este fue el piquete que salió del Regimiento y me secuestró”.

Dice que las torturas, el secuestro, le dejaron serias lesiones, “me hicieron 3 juntas médicas en el ANSES, y me hicieron una junta médica en el Hospital Escuela, donde no solamente constataron las heridas que todavía tengo, sino también constataron el daño que me habían hecho porque aconsejaron que no ejerciera mas la docencia, yo era docente y tuve que dejar de ejercer la docencia por las secuelas de las torturas, de los golpes, y de todo lo que había pasado; esto se puede pedir, porque pregunté en el ANSES y está en el archivo de la Capital Federal”.-

Hubo un último incidente “En el año 1980, habrá sido en junio por ahí, yo fui a tomar con Araceli un avión en el aeroparque Jorge Newbery, cuando abordamos el avión, un grupo de civiles viene a intentar bajarme del avión, como venía a Corrientes estaba lleno de correntinos, y estaba lleno de abogados porque había un congreso laboral o algo por el estilo, la cuestión es que empezó el tironeo que me querían bajar y ni Araceli y yo nos resistíamos, estaba toda la gente, estaban todos sentados ahí, yo quiero decir lo que recuerdo, el Dr. Benchetrit Medina, el Dr. Ricardo Leconte, de los que me acuerdo entre otros, pero de ellos dos me acuerdo bien, le dijeron “si ustedes lo bajan a Ferreira o al matrimonio Ferreira nosotros vamos a bajar con ellos”, también de esto puede dar fe la Dra. Alba Balbastro, … estuvimos como 2 horas de forcejeo ahí en el aeroparque Jorge Newbery hasta que despegó el avión con nosotros”.-

También afirma que fue detenido en el año 1977 en Gendarmería por orden del Comte. Arrúa, “él hizo detener al casero del partido Comunista, el que cuidaba el local del partido Comunista, Pascual Gaetán y a su hijo, la hizo detener a Gladis López, y lo hizo detener al doctor en Veterinaria Antonio Néstor Mariani y Francisco Zacarías en las inmediaciones de la Terminal de Colectivos, … cuando fueron a buscar a Gladis López ella no estaba en la casa, … al no encontrarla a Gladis López, los que fueron a buscarla se ensañaron y lo golpearon a Pedro Gómez. … Cuando yo me entero de la detención de Pedro Gómez, nos preocupamos muchísimo, mas de lo que habitualmente se suele preocupar, porque este compañero era un enfermo cardíaco congénito muy grave, él caminaba 50 metros y tenía que detenerse para poder seguir caminando; … el doctor Antonio Néstor Mariani refiere que ellos estaban ahí en el Regimiento, él cree que en el Casino de suboficiales, ahí él dice que el que dirigía los castigos era el mayor Abelardo de la Vega, y uno de los que ejecutaba los castigos era un tal cabo González, que los desnudaban y los apremiaban, y que un día ellos estaban en colchonetas esposados y vendados, y un día sintió como estertores de Pedro Gómez que estaba al lado de él, y empezó a tocarlo y empezó a gritar porque él decía eran los estertores de la muerte, y empezó a gritar que llamen un médico, se sacó la venda y lo auscultó y se estaba muriendo, y se murió, lo que sí tenía el cuerpo lleno de hematomas, lo que quiero decir es que a Pedro Gómez lo asesinaron en el Regimiento 9 de Infantería, … para él los principales responsables son Abelardo de la Vega y el Cabo este, la otra persona que puede testificar es Gladis López, porque Pascual Gaetán falleció ya hace bastante tiempo”.-

Por último reflexiona que nunca pensó tomar venganza ni justicia por mano propia, “nuestra generación de los años 60 y 70 pagó el precio de su lucha por la democracia, y por la defensa de la Constitución, no eran dos bandos, yo en toda mi vida cuando hubo un golpe de estado en la Argentina siempre fui represaliado, estuve preso en el 63 cuando luchábamos contra la proscripción del peronismo, estuve preso en el 69 cuando lo asesinaron a Juan José Cabral, estuve preso en el 70 en el Regimiento 9, y estuve preso en el 71 en la Alcaldía, y Araceli estuvo presa en el Pelletier en la cárcel de mujeres, eso fue lo que se quiso castigar con el genocidio que se hizo de la generación nuestra en los años 60 y en los años 70”.-

Agrega también “otra cosa que puedo decir que es muy importante, es lo que me refirió el Dr. Moisés Belski, estuvo 5 años preso, él estuvo detenido en el Regimiento de Infantería 9 en 1977, el Dr. Belski me refirió en varias oportunidades que a él lo torturó en el Regimiento el capitán De Marchi, me dijo que en un galpón lo tuvo 3 días colgado de una viga, y que le dieron picana eléctrica, y otra cosa que me dijo el Dr. Moisé Belski es que él lo vio vivo a Rómulo Artieda en el Regimiento 9”, preguntado sobre la época en que lo habría visto vivo a Artieda refiere “el Dr. Belski estuvo detenido, me comentaba, desde febrero hasta junio de 1977”.

El testigo aporta fotografías originales que muestran distintos destrozos en una vivienda, las que fueron incorporadas al Debate.

Testimonio del soldado conscripto Julián Dionel Arce

Este testimonio aporta importantes datos en relación al funcionamiento del Regimiento 9 en 1976, y especialmente sobre el grupo de inteligencia.

El testigo Julián Dionel Arce nos rememora en el debate su paso por el R I 9 donde hizo el servicio militar en el año 1976 “me incorporé efectivamente al Regimiento 9 a mediados de abril, creo que el 16 de abril, fui destinado a la Compañía “A” de Infantería ‘Montevideo’, era una compañía de infantería, el jefe de la unidad era el Tte. Coronel Félix Roberto Aguiar, el Segundo Jefe el Mayor Juan José Claro, el jefe de operaciones Roberto Romeo Bin, el Comandante de la VII Brigada era el Gral. Cristino Nicolaides, o sea que era el superior de todos ellos y de todos los regimientos que pertenecían a la Brigada, el jefe de inteligencia era el Capitán Juan Carlos De Marchi, y junto con dos oficiales que eran parte del grupo ese, el Tte. Losito y no recuerdo bien el grado que tenía, si Barreiro tenía el grado de Subteniente, me parece que era un Subteniente del tercer año, ya con posibilidades de ascenso al año siguiente o sea en el año 77, voy a explayarme un poquito para ser mas claro; una vez que me incorporaron, me destinaron a la Compañía “A”, el jefe de la Compañía “A” era el Tte. 1° Jorge García Sanabria, estaba dividida en cuatro Secciones, la primera sección a cargo del Subteniente Humberto Eduardo Cubas, la segunda sección a cargo del Subteniente Carlos Alberto Terrado, la tercera sección a cargo, no recuerdo con precisión el nombre, pero era un Subteniente de apellido Gumbao, y la cuarta sección a cargo de un Sgto. Evaristo Pérez, después de habernos incorporado partimos al período de instrucción, ese período se hizo en lo que ellos llamaban Loma Pelada, ese lugar está ubicado al sur de la ciudad de Corrientes, camino al Matadero o Ex Matadero municipal, sobre el sur de la Av. Maipú, hay que pasar o había que pasar, porque yo no conozco la situación actual, había que pasar un Destacamento policial para doblar a la mano derecha para llegar al lugar donde estaba el vivac, vivac era un término militar que era donde estábamos nosotros haciendo la instrucción militar. Concluido el período de instrucción, y apurado en esa época porque nosotros teníamos que tomar la guardia del Regimiento para que la clase anterior sea dada de baja, entonces nuestro período de instrucción fue muy poco, finalizó el período de instrucción el día sábado 22 de mayo de 1976, les aclaro que yo tengo en la memoria eso, porque era el cumpleaños de un familiar, y porque recuerdo perfectamente que ese día habían matado en Estado Unidos al boxeador Bonavena, recuerdo ese acontecimiento que fue de carácter nacional por la muerte de este boxeador”; señala después “Una vez ya instalado en el Regimiento, como era de costumbre en esa época, los soldados lo primero que querían era tratar de ubicarse y ganarse un espacio cosa de que el servicio militar sea lo mas fácil posible, en principio los que teníamos conocimiento o yo que ya era estudiante universitario, no queríamos hacer guardia, la queríamos pasar de la mejor forma posible y llevarla así con mucha facilidad; entonces siguiendo con esa costumbre, los oficiales nombraban a soldados para sus asistentes, … mi jefe de Sección que era el Subtte. Eduardo Humberto Cubas, tenía dos asistentes, un muchacho de Empedrado que se llama Alejandro Romero y yo, él era perito agrónomo, y estudiante de veterinaria, y yo estudiante de abogacía”, “yo por mis aptitudes fui elegido para que continúe en la confección de un libro histórico que se hacía en el Regimiento, era un libro histórico en el que yo tenía que anotar los acontecimientos mas importantes que se desarrollaban, pero como estaba atrasado en el desarrollo de ese libro, me pasaron una cantidad de memorandum viejos, y entonces yo tenía que ir seleccionando, a mi parecer, cuales eran los acontecimientos mas importantes para yo volcar al libro histórico, eso lo hacía a diario en el Casino de Oficiales, mi jefe el Subteniente Cubas era a su vez el encargado del Casino de Oficiales, por lo tanto él tenía el privilegio de tener 2 habitaciones en el Casino de Oficiales, es un edificio cuadrado con galerías internas y externas, y él tenía dos habitaciones, una que daba al patio interno, y la otra que yo hacía y empleaba como oficina con un escritorio, daba hacia el patio externo del lado este, o sea en el ala este del edificio del Casino”.-

Habla del lugar donde estaban los detenidos como un lugar que era conocido por todos “yo tenía por mi forma de ser, mi curiosidad, mis conocimientos, yo tenía acceso a muchas cosas, que nosotros estábamos viendo a diario en el Cuartel, por ejemplo las cosas que se hacían, las personas detenidas que existían, porque en esa época el Casino de soldados no estaba destinado para el uso de los soldados, como su nombre lo dice, sino estaba destinado para el lugar de detención de un numeroso grupo de personas, nunca pude establecer, pero lo aseguro que los tres estamentos del Regimiento 9 sabíamos perfectamente que en el Casino de soldados existían personas detenidas, los oficiales, los suboficiales y los soldados, y a veces en algunos casos algunos civiles que trabajaban en el Regimiento, como por ejemplo, un señor de apellido Pérez, que era el cantinero del Casino de Suboficiales, y también el personal civil afectado del Hospital Militar, porque ellos tenían conocimiento, nosotros los correntinos, yo y la mayoría de los correntinos, no teníamos acceso a esa gente que estaba detenida, pero sabíamos y veíamos el lugar de detención, en muchas oportunidades, repito por mi curiosidad, nos asomábamos a una puerta que daba, el Casino estaba, patio de por medio al edificio de mi Compañía, entonces en muchas oportunidades, la puerta donde se encontraban esas personas detenidas estaba abierta o entreabierta, y dado el grado de curiosidad que teníamos, nos asomábamos y veíamos una especie de boxes construidos con caños estructurales y cubiertos con frazadas marrones que eran las provistas por el Regimiento”.

Los detenidos eran custodiados por soldados santiagueños “ese lugar de detención estaba custodiado exclusivamente por soldados santiagueños, formoseños, y algunos chaqueños, que no eran de la capital sino eran del interior del Chaco, el sistema de guardias consistía en que ellos ingresaban un viernes y volvían a salir el viernes siguiente, es decir que ese grupo de soldados custodios estaban durante una semana custodiándoles a esas personas; yo se incluso por comentarios de compañeros, porque siempre hacíamos esos comentarios, que pasaba, si que hacían, y ellos decían los santiagueños en principio, decían que eran personas detenidas, pero ellos no sabían de qué se trataban, eran personas de un nivel intelectual muy bajo, muy primitivos eran, pobres, tanto es que a la tarde muchos de ellos se iban a la Escuela para tratar de terminar la Escuela secundaria, porque también en el Cuartel funcionaba una Escuela para aquellos soldados o que no sabían escribir o que no terminaron el ciclo primario”. El soldado Arce participaba de operativos de “acción cívica” de los que detalla sus objetivos “en el transcurso de mi estadía en el cuartel, hicimos muchos viajes al interior, en esa época le decían acción cívica, viajamos a Empedrado, a Bella Vista, el primer destino fue Bella Vista, en esa época el objetivo era supuestamente mejorar o construir, la mejora de los edificios, el arreglo de algunos edificios escolares, algunas salas, como también en ese momento existía en las afueras de Bella Vista una colonia de bolivianos que se dedicaba al cultivo de tomate, … simultáneamente con esa acción cívica se hizo un censo para establecer la cantidad de ciudadanos bolivianos, y para tratar de determinar si no tenían alguna actividad política o algo raro que estuvieran haciendo. Después de eso volvimos a Corrientes, volvimos a salir, nuevamente en operativos o con esa modalidad de acción cívica, viajamos a Saladas, Concepción, estuvimos en Santa Rosa donde se pintaban escuelas y se hacían otras cosas, pero también siempre veíamos nosotros con la intención de buscar algún tipo de personas que podían ser que no coincidían o que tendrían alguna actividad política o sindical; tanto es así que estuvimos en Bella Vista y por ejemplo mantuvimos relaciones con personas, porque recuerdo que fue un 21 de septiembre, se festejaba el día de la primavera en Bella Vista, nos sorprendió el tipo de festejo que se daba, siempre era con la intención de gente que se podía detener”, mas adelante dice “entre otras salidas que hicimos también fue al Chaco, fuimos a un lugar que se llama Colonia Gualtieri, en el cruce de dos rutas de tierra, el operativo se hizo para conseguir capturar a los hermanos Lovey, yo no los conocía ni los conozco, pero en esa época supe que los hermanos Lovey eran dos personas también pertenecientes a las Ligas Agrarias algodoneras del Chaco, con resultado negativo, sólo encontramos cuando nos internamos en el monte, fueron indicios de que estuvieron haciendo un campamento, pero no se si eran ellos o otras personas porque no me consta, solo encontramos rastros de un campamento, así muy rústico”, y “cuando fuimos al Chaco sabíamos perfectamente que el objetivo era la detención de los hermanos Lovey, que no fue positivo el resultado, volvimos otra vez y ahí terminó la historia, pero eran los Lovey, porque incluso estuvimos en un lugar en un cruce de ruta, nosotros hicimos nuestro campamento en la Comisaría, entonces los integrantes de la Comisaría nos informaron y todo eso, y nos dieron conocimiento de como teníamos que acceder, no a mi en especial porque yo era un soldado raso, a los oficiales, pero como yo tenía contacto con los oficiales y estaba ahí, escuchaba, quienes eran, incluso nos informaron que a escasos metros de la Comisaría habían parientes de los Lovey, era de escuchar”.-

Supo de una persona herida en el Hospital Militar a la que pudo ver y conocer su apellido “En otra oportunidad, por mi curiosidad fui al Hospital Militar, porque siempre el comentario había, el soldado se comunica y las cosas se van transmitiendo, como yo tenía acceso, allí me encontré que estaba un persona detenida, herida, en una habitación totalmente cerrada, que tenía una sola puerta de acceso, y esposada en su muñeca derecha y su pierna izquierda, habían dicho, y después salió en los diarios, que supuestamente esa persona tuvo un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad, a mí eso no me consta, lo que yo ví fue a un señor que después pregunté de quien se trataba, y me dijeron que era un muchacho de apellido Tomasella, que pertenecía a las Ligas Agrarias tabacaleras de Goya”; y posteriormente asevera “recuerdo perfectamente ese lugar, siempre y cuando se mantenga la construcción originaria del Hospital Militar yo puedo marcar el lugar, y decir acá estuvo el señor Tomasella”.

Narra una situación en la que escuchó gritos en la habitación contigua del Casino de oficiales “un mediodía antes como el horario nuestro era de oficina, entrábamos a las 6 de la mañana, la formación era a las 7 y media, y la actividad nuestra era de 6 de la mañana a 12 o 12 y media, y a la tarde era de 4 a 7, estando yo en la pieza, en la habitación esa contigua al dormitorio de mi jefe, en el Casino de Oficiales, escuché torturar a una persona, era un hombre, no puedo no pude establecer quien era, solamente escuchaba el grito desgarrador de esa persona, y habían puesto música de Julio Iglesias como fondo para tratar de filtrar los ruidos, los gritos de clamor que daba ese hombre, porque en esa zona siempre en la zona del casino siempre habían soldados que estaban afectados al mantenimiento de la pileta, al mantenimiento de la cancha de tenis, o al mantenimiento del jardín también, entonces para evitar que escuchen el grito y el llanto desgarrador de esa persona pusieron música de Julio Iglesias, yo realmente salí aterrado, me dio mucho miedo en ese momento, sentí miedo porque yo no quería que me vean de que yo haya escuchado, efectivamente era una habitación contigua a la habitación que yo tenía ese supuesto escritorio, donde hacía el libro histórico”, y en otro pasaje de su declaración dice “esa era una habitación abandonada, o sea desocupada, no estaba ocupada por ningún oficial, yo tenía acceso directo, era una puerta que no tenía llave, no tenía nada, porque cada oficial tenía una llave cuando habitaba, era una habitación sin llave, había una cama metálica, creería yo por los gritos desgarradores que hacía este hombre que era una tortura, picana eléctrica” y ratifica “esa sesión de tortura me hizo siempre concluir que era una persona detenida, esa persona no estaba rezando el rosario, le estaban torturando”.-

Conversó con conscriptos santiagueños que participaron en procedimientos de detención “sabía por comentarios de compañeros santiagueños, recuerdo perfectamente un compañero santiagueño que se llama HUGO AMERICO MORES, originario de la ciudad de Frías, provincia de Santiago del Estero, había otro santiagueño que estaba afectado a la sala de armas de apellido AYUNTA, le decíamos ‘el alemán’ porque era un muchacho sumamente morocho; ellos decían que se producían operativos por la noche, donde eran detenidas muchas personas, eso hacían el comentario al día siguiente, y nos decían si, fuimos, hicimos tal cosa, le castigaban a esas personas, le maltrataban, le pateaban al ser detenida, pero nunca supe yo de quienes se trataban”, en otro momento apunta “yo tenía compañeros santiagueños que comentaban, y era el comentario a diario de todos, de que eran castigadas esas personas y con mas razón cuando yo escuché torturar”. Habla también de otro santiagueño “Ríos, era otro, que le decíamos ‘el tigre’ también santiagueño, era soldado de la segunda sección, habían dos Ríos en mi Compañía … comentaban, decían ‘le molieron a palos’ o ‘lo molió a palos’”.-

Reitera que todos sabían la existencia del lugar donde estaban los detenidos “nosotros no teníamos autorización ni contacto con los detenidos, sabíamos repito, sabíamos todos de la existencia de detenidos, ningún soldado, ningún oficial, ningún suboficial puede decir no sabía, porque la organización de cada Compañía consistía que la guardia de la semana, no era guardia, el trabajo de los oficiales, entraban de semana y salían también el próximo viernes, entonces el oficial de semana era el encargado de cuidar el desarrollo normal de las actividades normales de la Compañía, entonces cuando los soldados también de esa Compañía estaban de guardia, custodiándole a los detenidos, ellos en el horario del rancho o sea del almuerzo o de la cena o del desayuno, ellos le indicaban a los que servían la comida en los tachos y cilindros, llévenle a sus compañeros al lugar donde están custodiando a los detenidos, también ocurría con el oficial de servicio, el oficial de servicio era un oficial que entraba de guardia a las 7 de la mañana y salía al otro día a las 7 de la mañana, también sabía el oficial de servicio, porque era el encargado de la guardia durante las 24 horas del Cuartel, junto con el de la guardia pasiva que le llamábamos ‘retén’, entonces él también conocía que se tenía dar de comer a ese personal, a los soldados que custodiaban a esa gente, diciéndole u ordenando que lleven la comida, en un cilindro de acero inoxidable, por eso yo repito nadie puede decir que no sabía, nadie, nadie, nadie, ninguno”. Y reafirma que personalmente vio el lugar internamente “Por conocimiento propio, repito porque yo vi la puerta abierta, y vi esos tabiques o boxes donde estaban las personas, eran una especie de celdas”, y reafirma los conceptos posteriormente “eran caños estructurales de eso no me cabe ninguna duda porque lo vi, unidos con abrazaderas, caños gruesos cubiertos de mantas marrones las provistas por el ejército, caños, caños, de los que se hacen estructuras, andamios, incluso vemos últimamente que en los corsos fueron construidas las tribunas con esos caños, los caños que

eran utilizadas para los escenarios para los desfiles militares, ese tipo de caño es.”.

En una oportunidad vio ingresar a la cuadra de detenidos a Juan Carlos De Marchi “en la primera vez que yo estuve en el Regimiento el lugar de ingreso de los soldados era por la vieja guardia del Cuartel, entonces yo entraba, a mí me llevaban, porque mi intención siempre fue tratar de cumplir con el servicio militar y no tener ningún tipo de falta, para que no sea eso impedimento para salir en la primera baja, porque la conducta era en esa época primordial, entonces cuando, a mi me llevaba mi abuelo, entre las 5 y media y antes de las 6, yo ingresé al Cuartel y me iba rumbo al Casino de oficiales, porque yo tenía, repito, tenía mi bolsón porta equipo y mi ropa de combate en la pieza contigua al dormitorio del Subteniente Cubas, y entonces en una altura pasé de la guardia pasé rumbo a la Compañía, pero pasé por la vereda de la Compañía y el final era llegar al Casino de Oficiales, cuando llegué yo, ahí había una altura, una escalera, un desnivel importante, vi habrán sido las 6 menos 20, era oscuro, no tan oscuro porque habían luces en el Cuartel, aparte de las luces que iluminaban las columnas, las jirafas del puente, entonces vi descender al Capitán De Marchi con una mujer que la traía de los pelos, no se quien es, no pude establece la edad, pero por la forma física pude comprobar que era una mujer”, da detalles del vehículo del que bajó “de una camioneta Ford, eran los dos vehículos que utilizaban, generalmente utilizaban una camioneta Ford, y un Unimog chico”.

A la cuadra de detenidos vio ingresar a algunas personas “quien mas ingresaba eran el Capitán, Losito y Barreiro, y el Sargento Píriz, al Sargento Píriz nosotros le decíamos el boxeador, era un hombre que pertenecía a la Compañía de Comando y Servicios, y según comentarios que teníamos era un hombre violento, era castigador, de pecho muy voluminoso, estatura baja, y era el que, según los comentarios, era el que castigaba y que hacía cualquier cosa con las personas, incluso con los soldados”, normalmente vestían de civil “La ropa de ellos, ellos pertenecían, ellos no estaban en la formación de diana, permanentemente estaban de civil, permanentemente estaban de civil, recuerdo que el Capitán De Marchi en una oportunidad, como yo tenía la oficina frente a lo que era la oficina de Mayoría y en un desnivel importante, me asomaba yo, me paraba delante de nuestra Compañía, la Compañía “A” y lo veía a él entrar con frecuencia a la oficina de la mayoría, permanentemente estaba de civil, en varias oportunidades yo lo vi en la época de frío, vestir jeans, vestir una campera de gamuza y camisa celeste”.

Solo estos oficiales no asistían a la formación de diana “eran las únicas personas, la formación a diana era obligatorio y sobre todo con un régimen muy estricto, ahí salvo los que estaban licenciados o los que estaban enfermos, tenían que sí o sí asistir a la formación, no, bajo ningún punto de vista, nadie estaba exceptuado, salvo esa situación de enfermedad o de licencia, o aquellas personas que cumplían funciones fuera del Cuartel, porque muchos hacían las veces de asistentes en la casa, de asistentes de algunos oficiales en la casa, como tuve yo un compañero de apellido Villalba, que fue chofer del Mayor Bin durante un tiempo y en esa época el Mayor Bin tenía un Dodge 1500 negro, recuerdo bien eso”.-

Sobre el grupo de inteligencia refiere “solamente los que, yo no sé cual era, él era el jefe de la sección inteligencia, pero no sé si a su vez como ocurría en el Cuartel había el segundo jefe o tercer jefe, no, los que lo acompañaban a él eran el Subteniente Barreiro, el Teniente Losito, junto con el Sargento Píriz”. Había una oficina destinada al grupo de inteligencia “existía muy próximo a lo que era la Capilla, que actualmente no sé si existe esa Capilla, en un aula, vuelvo a repetir que funcionaba una escuela primaria, un aula fue destinada para una oficina, yo llamaría una oficina que no recuerdo con precisión si era COTAP, SETAP, era una sigla, que en este momento, nunca pude volver a recordar cual era el significado, ese era el lugar donde supuestamente existía y donde se generaba el trabajo de ellos, la actividad de ellos, incluso era un lugar al que no tenían acceso los soldados, pero sabíamos de la existencia de ese lugar, muy próximo a la capilla del Regimiento”. En relación a las tareas del grupo de inteligencia “eran hacer los operativos, cuando se trataba acá en Corrientes salían a hacer operativos, y detenían a algunas personas que ellos consideraban o que alguien les informaba que eran peligrosas, o que tenían algún tipo de actividad política que no eran acordes al régimen gobernante en ese momento, esa era la actividad de ellos”. Los vehículos en los que viajaban “siempre era la camioneta Ford, o una camioneta Ford y alguno de los Unimog, chicos, porque habían dos tipos de Unimog, un Unimog chico y un Unimog grande”. También responde afirmativamente ante la pregunta de si todos sabían de la existencia de maltratos a los detenidos en el ex Casino de soldados. En los operativos de detención afirma que los maltratos eran realizados por “los Jefes de Compañía no, los que salían justamente a hacer los operativos … en principio eran los de inteligencia, el Capitán De Marchi, Losito, Barreiro, y Píriz”

En los operativos también participaba personal de Gendarmería “En pocas oportunidades vi gente de Gendarmería, como grupo de apoyo a la gente del Regimiento”.-

Sobre si los soldados participaban en operativos de detención “todo dependía de los soldados que estaban de guardia ese día, del retén, si estaba la Compañía ”A” era la “A”, si estaba la Compañía “B” era la “B”, y si estaba la Compañía de Comando y Servicios, era ésta … si, operativos de detención, de patrulla de calle, de averiguación de antecedentes en la calle, de parar a autos, de hacer ese tipo de actividad en la calle, y que muchas veces ellos pedían cigarrillos”. Sobre a quien obedecían los soldados manifiesta “una cosa es ellos tenían contacto a diario, el contacto normal no tenían, no tenían sino con esa gente afectada sí porque ellos acompañaban; por la obediencia tenían que obedecer al que iba a cargo del operativo”. A cargo de los operativos que menciona estaban “y siempre la gente de inteligencia”.-

Preguntado sobre si el grupo de inteligencia desarrollaba una tarea paralela a las propias del Regimiento contesta “Si, totalmente distinto porque no era la actividad, o sea no era lo que correspondía hacer, el militar fue preparado para la guerra no para detener personas, para eso estaba la justicia”. Incluso no tenían mando sobre la tropa “no tenían mando directo de decir ‘salto de rana’ esto, no tenían, porque ellos no pertenecían a ninguna Compañía en especial, entonces no manejaban soldados no le podían hacer ranear, no le hacían movimientos vivos, ni siquiera aunque teníamos obligación de saludar, pasaban y no nos saludaban, nos ignoraban, quienes mayor contacto tenían con ellos eran los soldados del Casino de oficiales, porque habían mozos, camareros, telefonistas, ellos tenían contacto mas directo”.-

Refiere a personal civil del Hospital Militar entre el que se encontraba un médico “había neurólogo pero ese tenía estado militar … Aleson, el Dr. Aleson”.

Describe a Horacio Losito “un hombre de pelo claro, rubio, de ojos claros, mas o menos calculo yo de 28 ó 30 años, usaba bigotes”, a Juan Carlos De Marchi como “un hombre sumamente elegante, muy fino, buen gusto en la ropa, peinado a la gomina, tez blanca, ojos claros, peinado hacia atrás, mas o menos 30, 32 años”. A pedido del Tribunal indica a Losito -de manera coincidente- en el recinto de la Sala de debates.

Al Capitán De Marchi lo vio casi hasta la fecha en que Arce sale de baja “Exactamente yo no puedo decir hasta que fecha, yo salí el 11 de noviembre de baja, y él estuvo, no puedo decir el 10 ó el 8 pero él estuvo”.-

Testimonios prestados en relación a temas militares y a la lucha contra la subversión en la Argentina

Dos testimonios prestados en Debate tienen a opinión del Tribunal importancia a efectos de ubicar contextualmente, y de manera razonable, en la preparación de la lucha antisubversiva y en el proceso que se desencadena en la década de los años 70, recrudeciendo luego del golpe militar del 24 de marzo de 1976. Estos son las declaraciones testimoniales de Horacio Pantaleón Ballester y Marie Monique Robin.-

Horacio Pantaleón Ballester, de 80 años de edad, Coronel retirado, en su declaración explica su trayectoria “además del Colegio Militar de la Nación y la Escuela Superior de Guerra estuvo Estados Unidos donde hice dos cursos, trabajó a nivel Presidencia de la Nación en el Consejo nacional de seguridad, como tuve algunos problemas me mandaron de jefe de Regimiento 24 de Infantería en Río Gallegos donde fui sometido a Consejo de Guerra, me pusieron 3 meses de prisión y me destituyeron, me dieron de baja por cometer el delito de rebelión militar contra esa dictadura militar, … seguí luchando ahí en la política hasta que subió el gobierno constitucional, por una ley de amnistía me devolvió mi grado, mis años de servicio pero en situación de retiro; me incorporé al gobierno constitucional, fui gerente del Mercado General de Hacienda de Avellaneda, fui interventor en la CAP, Corporación Argentina de Productores de Carne, y Presidente de la Junta Nacional de Carnes hasta que se produjo el golpe militar del 76 y me echaron”.

El testigo prestó testimonio en otros juicios similares “fui testigo de la Fiscalía en el Juicio a las Juntas, actué en el juicio por la verdad de la Cámara Federal de Bahía Blanca, declaré también en el Juzgado de Neuquén, últimamente en el juicio de la ESMA, todo eso en el orden nacional”.

Además de otras actividades en derechos humanos “en el orden internacional fui contratado por las Naciones Unidas para ir a Haití, para asesorar al gobierno y a la justicia haitiana sobre las violaciones a los derechos humanos cometidos por la dictadura militar del General Cedras, al año siguiente me contrataron de nuevo para que declarara en el juicio oral como perito militar. … tengo escritos cientos de artículos, tengo escritos tres libros, uno de ellos “Las fuerzas armadas el cambio necesario” junto con los coroneles Gazcón, García y Rattenbach, después tengo escrito “Proyecciones geopolíticas hacia el tercer milenio” con prólogo del Gral. Uruguayo Liber Seregni, presidente del Frente Amplio del Uruguay, y “Memorias de un coronel democrático” con prólogo de Osvaldo Bayer el historiador y periodista, y contratapa de Rogelio García Lupo periodista”.-

Hizo investigaciones sobre como operaba el ejército o las fuerzas armadas “si, incluso eso está publicado en mis artículos, en mis libros, he participado también en numerosos seminarios, simposios nacionales e internacionales, en Argentina desde Salta hasta Río Grande en Tierra del Fuego, internacionalmente he estado dos veces en Uruguay, dos en Paraguay, cuatro en Chile, una en Ecuador, dos en Colombia, una en Venezuela, tres en México, una en Cuba y una en Alemania Oriental”.-

Expone su opinión sobre la hipótesis de conflicto de las fuerzas armadas en el marco interno durante la última dictadura militar “si, en la hipótesis de conflicto que surgía de la llamada doctrina de la seguridad nacional, que aceptaba una sola hipótesis de conflicto, oriente contra occidente, todos los conflictos regionales tenían que pararse, ocurrió por ejemplo con la guerra entre Perú y Ecuador en 1942; después de producido el ataque japonés a Pearl Harbour en 1942 se reúne la conferencia de cancilleres en Río de Janeiro y allí se crea la Junta Interamericana de Defensa para estudiar la defensa del continente, que es la que por recomendaciones entre comillas a sus miembros, dicta todo lo que tiene ser la organización militar, la doctrina militar existente, todas las cosas que se usan acá, después al terminar la Segunda Guerra mundial en 1947 también en Río de Janeiro se firma el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, que es el que establece que un ataque de una nación extracontinental contra una continental es considerado una ataque contra todos, en el 48 en Bogotá se produce la actualización de la carta orgánica de la Unión Panamericana que había sido creada por Estados Unidos allá por 1880 y algo, y adaptan esa carta a la carta de las Naciones Unidas y surge la Organización de Estados Americanos, algunos de cuyos artículos contemplan la participación militar, hacia 1952 Estados Unidos dicta la ley de ayuda mutua firma por lo cual firma pactos bilaterales con otras naciones que se denominan programas de ayuda militar, MAP en sus siglas en inglés y PAM en sus siglas en español, ese programa de ayuda militar prevé el préstamo de elementos de guerra por parte de Estados Unidos hacia nuestras naciones, en 1960 se hace una reunión de comandantes en jefe de las fuerzas armadas americanas en la zona del canal de Panamá en Fuerte Amador, en la sede del comando estadounidense, donde resuelven los comandantes en jefe reunirse cada dos años, todavía lo siguen haciendo, de esas reuniones de comandantes en jefe surgió en su oportunidad por propuesta del General Pinochet el plan Cóndor, que establecía el intercambio de prisioneros, de acusados, entre los diferentes servicios de inteligencia de todas nuestras dictaduras militares sin la participación de la justicia ni la participación de la cancillería, y además permitía la presencia de sicarios de otro país en el propio país para matar a los oponentes al régimen, por ejemplo como sucedió con el General Prats, chileno, en Buenos Aires, todo eso surgió de las reuniones de comandantes en jefe, hacia fines de la década del 50 la Argentina hace una gran contribución a la doctrina de la seguridad nacional cuando adopta para las fuerzas armadas argentinas la doctrina de contrainsurgencia, la doctrina llamada de seguridad nacional que habían inventado los franceses para sus guerras coloniales de Indochina y de Argelia, ahí es donde surge el concepto de zona de defensa, subzona de defensa, área de defensa, subárea, todo como fue organizado después acá en la República Argentina, y que la Junta Interamericana de Defensa de inmediato le recomendó a todos los miembros que adoptaran esa doctrina que todavía está vigente; esta doctrina de contrainsurgencia que comienza también a complementarse hacia fines de la década del 60 con la publicación de una serie de reglamentos reservados sobre la represión, sobre como tenía que ser la represión y demás, la doctrina de la seguridad nacional establecía un único enemigo, el movimiento comunista internacional, y la misión de las Fuerzas Armadas nuestras, además de dos pequeñas cuestiones representativas, como tener un pequeño contingente de intervención para el caso de que fuerzas armadas estadounidenses, por ejemplo, participaran en el caso de la invasión de Santo Domingo, que hubiera muchas banderas de muchos países aunque no fueran tropas, pero que hubieran simbólicamente grandes alianzas en contra de un determinado gobierno, pero la principal -la principal- función de las fuerzas armadas era combatir el movimiento comunista internacional y el desorden social resultante, mantener el orden en el interior del país combatiendo al movimiento comunista internacional y el desorden social resultante, esa era la misión básica y fundamental de todas las fuerzas armadas latinoamericanas del momento”.-

Explica cuando operacionalmente en el seno de las fuerzas armadas argentinas se define un curso de acción “y empieza prácticamente con el inicio de la década del 60, después de la revolución de Fidel Castro en Cuba, y ante el temor de que esa revolución se vaya a expandir a otras naciones del continente, ahí es cuando ya se larga en forma definitiva todo”. El año 1976 no significó cambio de lo que describe “ninguno, todo siguió vigente, incluso uno escucha, en el caso particularmente con aprehensión, como es posible que haya gente de la dictadura que diga que hicieron el aniquilamiento de la guerrilla cumpliendo órdenes de un gobierno constitucional, gobierno constitucional que destituyeron desde el Presidente hasta el último integrante de un Concejo Deliberante, dictaron un Estatuto por encima de la constitución nacional, pero esos 4 decretos no, esos había que cumplirlos al pie de la letra … son 4, uno donde subordinaba todas las fuerzas policiales y de seguridad a las fuerzas armadas, el que ordenaba el aniquilamiento de la guerrilla fundamentalmente mientras se estaba haciendo el operativo Independencia en Tucumán, de memoria no los recuerdo pero puedo darle los antecedentes del caso”.-

Habla sobre las diferencias del funcionamiento regular de las fuerzas en el ejército en la época que fue oficial en actividad, y lo que luego ocurrió después del 76 “yo por lo que vi fundamentalmente desde afuera es que las cosas se iban profundizando, que lo que al principio aparecía como hecho prácticamente aislado, después se fueron convirtiendo poco menos que en rutinarios, precisamente la declaración que yo hice por la Fiscalía en el Juicio a las Juntas fue por una señorita que se habían llevado de la copropiedad donde yo vivía, esa mujer desapareció, se robaron todo, todo, todo lo que había en la casa, y el cadáver de ella fue reconocido después, varios años después, entre una pila de cadáveres que habían volado en Fátima, una localidad cercana a San Andrés de Giles, a 60 ó 70 kilómetros de Buenos Aires, y bueno, eso indudablemente apareció, resultó en definitiva una cuestión común, no solamente se llevaban a quien buscaban sino que además se robaban absolutamente todo lo que fuera portátil, hasta las bombitas, en el caso particular de casa, no hubo ninguna duda de que era la Policía Federal porque alguien hizo una denuncia, apareció el ejército y se agarraron a tiros entre la policía y el ejército, diciendo “no tiren somos de la Policía” y “no tiren somos del ejército”, al final terminaron los policías en 4 patas con los otros apuntándoles a la cabeza, cuando se identificaron convenientemente el teniente 1° del ejército hizo formar la tropa, se fue, y los demás siguieron con el saqueo de la casa, y con la desaparición de la dueña de casa y otra amiga mas que aparecieron después los cadáveres en Fátima, así que ahí no tenían ninguna duda de que eran las fuerzas de seguridad, las fuerzas del gobierno las que habían hecho eso”.

El testigo es miembro del CEMIDA, y explica su objetivo “aclaro que es el CEMIDA … cuando sube el gobierno constitucional las únicas voces militares que se escuchaban eran a favor del proceso, sean militares retirados o militares en actividad, nosotros, muchos, nos habíamos opuesto, algunos desaparecieron directamente, a otros como el Tte. Coronel Alberte la noche del 24 de marzo lo tiraron por una ventana de un sexto piso, y bueno, a nosotros no nos escuchaban, no nos daban centimetraje de prensa en absoluto, pensamos que si nos organizábamos tal vez nos hicieran caso, formamos el CEMIDA, Centro de Militares para la Democracia Argentina, y nos escucharon, nos pusieron una bomba que repercutió hasta en Escandinavia, en Estados Unidos, en Alemania, y a partir de ese momento empezó a funcionar el Centro de Militares para la Democracia Argentina, efectivamente tratamos de estudiar todas estas cosas, hay algunos libros de miembros del CEMIDA como el capitán D’Andrea Mohr, lamentablemente fallecido, que escribió “Obediencia Debida” y escribió también “El Escuadrón Perdido”, hay libros también del mayor Mittelbach sobre todos estos temas, tenemos nuestra página web, además de los artículos que hemos publicado en diferentes publicaciones, lo que hay en mis libros y en los libros de otros miembros del CEMIDA también, y también formamos una organización interamericana el OMIDELAC … en los libros nuestros, en los artículos nuestros, está por ejemplo con mucho detalle la doctrina de seguridad nacional, incluso en su prolongación hasta nuestros días pero no hace a la finalidad de este Tribunal”.-

Detalla como operaban las fuerzas del Ejército “en particular del Segundo Cuerpo de Ejército no, no en particular, pero todos operaban de la misma forma, como dije al principio la doctrina francesa de contrainsurgencia prevé la distribución del país en zonas, se formó una zona por cuerpo y además se formó otra zona mas para el Comando de Institutos militares en la zona del Gran Buenos Aires, esas zonas por cuerpos eran divididas en subzonas que normalmente estaban a cargo de Brigadas, esas se dividían en áreas a cargo de unidades tácticas y así sucesivamente”.-

Revela en que consistía la doctrina francesa de contrainsurgencia “el general Carlos Jorge Rosas va a hacer el curso de Estado Mayor a Francia, al año siguiente fue el coronel Manrique Miguel Mom, vinieron encantados con la doctrina francesa, la propusieron se aceptó y demás, y ahí quedó. … es la forma de combatir insisto, preparada por los franceses para las luchas de Indochina y Argelia, es la forma de combatir la subversión, es lo mismo que se está haciendo ahora a nivel internacional por parte de Estados Unidos, el seguimiento de las personas, la localización de los presuntos enemigos, la desmoralización de ese enemigo, el aniquilamiento de ese enemigo, las detenciones sin juicio como están ocurriendo por ejemplo en la base de Guantánamo en Cuba, es decir que son cosas que ya vienen de mucho tiempo y siguen vigentes lamentablemente”.

Da el significado de aniquilamiento en la jerga militar “esa es una gran discusión que hay también, incluso recurriendo al diccionario de la Real Academia Española, aniquilamiento en términos militares es quebrar la voluntad de combate del enemigo. … hay gente que dice que la única forma de lograrlo es matarlo como hacían en la época de la Conquista del Desierto, indio bueno es indio muerto, y otros, la mayoría, los teóricos, que considera que cuando el enemigo ya no tiene mas voluntad ni medios para combatir ya está aniquilado, en cambio otros dicen que hasta que no llegue hasta la muerte física sigue sin estar aniquilado”.

El ejército operacionalmente dentro de esa hipótesis de conflicto trabajaba también vestido de civil “si claro, toda esa guerra antisubversiva, solapada, requiere profundamente el empleo de civiles como empleados. … fundamentalmente para usar términos comunes, de espías, y también fotógrafos, todo lo que”. Continúa hablando de la ubicación de los civiles en la estructura del ejército “no hay lugar específico, pero en lo que respecta a la contrainsurgencia fundamentalmente estaban en el área de inteligencia”. En relación a los civiles detenidos en Cuarteles “por lo que he leído de las investigaciones después, creo que eran mas de 500 los lugares de detención, conozco el caso particular de Neuquén por haber participado en el juicio ese, conozco el caso particular de la ESMA por haber participado en ese juicio, y ahora estoy tomando conocimiento de este de acá de Corrientes”.

El curso de comando que realizó no es el de comandos que refirieron aquí otros militares “hice un curso de Comando pero no se, voy a explicarme, el concepto de comando se toma como que es uno que anda a cuerpo a tierra arrastrándose, no pero es comando superior, la conducción superior de la logística en el área de cuartel maestre y en el área de arsenales, esos fueron los cursos de comando que realicé en Estados Unidos, y en la Escuela de Guerra de Infantería de Marina también, el curso de comando, el curso del comandante del que manda el batallón, del que manda el barco; comando en ese sentido como aparece en las películas de aventuras, esas películas de guerra no, no hice ninguno”.

Indica como se llama a los centros de detención en la jerga militar “centros clandestinos de detención en la jerga militar no existe, dentro de la conducción de las operaciones, dentro precisamente de los servicios para apoyo de combate está el lugar de reunión de prisioneros, que toda persona que ande ambulando por el campo de batalla y no se sepa que está haciendo, no esté en una función específica claramente identificable, se lo lleva a ese lugar de reunión de detenidos hasta tanto se aclare su situación, puede pasar después a ser prisionero de guerra, puede pasar a ser desertor, puede pasar a ser no se, incluso alguna persona infradotada que ande perdida por el campo de combate, lugar de reunión de detenidos, como también hay un lugar de reunión de heridos, hay un lugar de reunión de muertos, en fin, todo lo que no haga a la vida en combate del frente de batalla es separado en lugares de reunión”.

El testigo conocía la existencia de manuales de operaciones reservados contra fuerzas irregulares, o manuales de operaciones contra subversivos “si, a fines de la década del 60, a mi me echaron poco tiempo después, empezaron a aparecer algunos, además hace poquito salió un artículo en el diario Clarín hablando de que el ejército de los Estados Unidos había dejado sin efecto los manuales de contrainteligencia que usaban en la Escuela de las Américas en la zona del Canal de Panamá, y decía ese artículo que no fue desmentido por nadie, de que esos reglamentos enseñaban a interrogar, a torturar, a como quebrar la moral del adversario por medio de presiones de todo tipo, normalmente presiones ilegales”. Sobre su vigencia en la Argentina: “los de las Escuelas de las Américas no se, los otros si, los otros estuvieron vigentes en la década del 70 prácticamente, avanzada la década del 70 … salieron muy sobre el fin de mi carrera, así que leí muy pocos de esos, además estaba con otros problemas así que no recuerdo”.-

Explica sobre la existencia de guerra limpia y guerra sucia, y las reglas de Ginebra “yo estoy estudiando el problema este doctrinariamente, de la guerra, de las operaciones militares, prácticamente desde que ingresé al ejército en 1943, pero profundicé todo eso por supuesto cuando me incorporé a la Escuela Superior de Guerra en 1953, he leído Clausewitz, von Schlieffen, von der Goltz, y nadie habla de una guerra limpia, no hay una guerra limpia, la guerra es sucia y precisamente para tratar de humanizar un poco a la guerra es que desde fines del siglo XIX, fundamentalmente en el siglo XX, a partir de fin de la primera guerra mundial comienzan a dictarse las llamadas Convenciones de Ginebra, las leyes de la guerra, que incluso las últimas Convenciones de Ginebra dicen que las leyes de la guerra esas, que fueron en su momento preparadas para las luchas internacionales tienen también aplicación en las luchas interiores, puede ser por ejemplo en Chechenia actualmente, la rebelión de los chechenos contra los rusos, la Convención de Ginebra en ese sentido es muy clara, entonces siempre también digo que uno no puede pretender que un oficial subalterno conozca de memoria las Convenciones de Ginebra, porque está fuera de sus capacidades, pero en lo que respecta a lo inmediato, que le puede pasar a él en caso de caer prisionero, cuales son sus derechos, yo creo que eso lo tiene que saber, y si esas son las cosas que le tienen que aplicar a él si cae prisionero, son las que él tiene que aplicar si toma prisionero a otra persona”.-

Detalla su experiencia como perito de la ONU “tuve que estudiar todas las leyes de Haití, empezando por su constitución nacional, la ley de defensa, el código de justicia militar haitiano, y ver como habían aplicado, o como habían procedido los militares haitianos en cumplimiento de esas leyes, y las barbaridades que pudieron llegar a cometer, por ejemplo hecho específico puntual me tocó investigar una masacre cometida en Raboteau, un suburbio de la ciudad de Gonaives, donde están en este momento las tropas argentinas de misiones de paz de Naciones Unidas, y todas las barbaridades que cometieron en esa matanza; el Tribunal se expidió imponiendo 39 condenas a prisión perpetua y trabajos forzados por violación de los derechos humanos, 12 presentes que eran los ejecutores de la matanza de Raboteau, y los 37 restantes por ser los superiores que ordenaron, tomaron conocimiento, toleraron, en fin, los abusos cometidos allí en Gonaives”.

De la Escuela de las Américas manifiesta “la Escuela de las Américas desde el punto de vista de la conducción superior de la doctrina de la seguridad nacional, de todas las operaciones, no tiene ninguna trascendencia, como puede tener la Junta Interamericana de Defensa, que están a un nivel superior de conducción de las operaciones; la Escuela de las Américas, la función principal de ella era capacitar a los ejecutores, para interrogatorio, para presión, para torturas; esa es la función de la Escuela de las Américas, que dicho sea de paso todavía sigue existiendo, con otro nombre y en Estados Unidos, pero todavía sigue existiendo”. En la década del 70 “estaba en la zona del canal de Panamá, que después del pacto Torrijos-Carter de 1999, Estados Unidos se retiró de esa zona que le había otorgado Panamá en 1903 cuando declararon la independencia, y todas esas tierras volvieron a Panamá, y por eso la Escuela de las Américas se trasladó a Fort Gulick, en Georgia, Estados Unidos. … hubo una época, no se, no puedo precisar en este momento exactamente cuando, que todos los egresados del Colegio Militar iban 15 días a la Escuela de las Américas a hacer un curso complementario a lo que habían aprendido acá en el Palomar, incluso hacían en esa Escuela los cursos famosos de supervivencia en selvas, supervivencia en condiciones extremas”.

El testigo fue jefe de Regimientos “fui dos veces jefe de Regimiento, fui jefe de Regimiento en La Tablada en Buenos Aires, jefe del Regimiento 3 de Infantería Gral. Belgrano, y fui jefe del Regimiento 24 de Infantería en Río Gallegos”. Puntualiza lo que sucede en el caso de un oficial o suboficial que solicita la baja del ejército, automática salida del ejército o se espera la conclusión del trámite “en el momento se espera que el trámite esté concluido, porque mientras no se sepa cual es la resolución definitiva, además hay factores condicionantes, la de la situación que se pueda estar viviendo en ese momento, si requiere o no la presencia imprescindible de un oficial, de un suboficial, en ese caso se puede recurrir a otro sistema como convocarlo, por ejemplo, que está previsto por la ley, yo creo, creo no, estoy seguro, no hay una cuestión específica de que pida la baja el 5 de febrero y el 6 de febrero ya tiene que estar en la casa”. Expresa que aún de baja puede ser convocado por el Ejército “sin ninguna duda, incluso en mi caso particular, cuando fue el posible conflicto con Chile, en el año 1978 yo fui convocado para hacerme cargo de los cuarteles precisamente acá de la provincia de Corrientes en Curuzú Cuatiá, que después no se llegó a materializar porque apareció el cardenal Samoré y hubo paz, no hubo guerra, pero yo fui convocado, y en mi mucha confianza no tenían ni me querían mucho tampoco”.

En relación a la calificación del subalterno, el tiempo que debe estar bajo su mando “si, no hace falta que sea un contacto diario, pero por ejemplo el comandante de Brigada por lo menos en mi época, como esas son reglamentaciones que van cambiando con los años, el comandante de Brigada tenía que calificar a los oficiales, y bueno de acuerdo a lo que él veía en las visitas a la unidad y demás él formaba su concepto”.

El responsable dentro de una unidad militar del lugar de reunión de detenidos “el jefe, sin ninguna duda”. Sobre la existencia de un lugar de reunión de detenidos sin que el personal ni los oficiales de esa unidad militar lo conozcan “es muy poco probable porque el oficial normalmente entra de oficial de servicio, de jefe de guardia, tiene que recorrer el cuartel, tiene que saber que es lo que hay dentro del cuartel, además por ahí alguno de intendencia que le tiene que dar de comer a los detenidos, tiene que saber cuantos detenidos hay, cuantas raciones tiene que preparar, como rinde ese gasto ante su superioridad”.

En relación al rol de los oficiales de inteligencia, en lo operacional en función de las hipótesis de conflicto nos manifiesta “todos los oficiales, cada cual en su área tienen que cumplir su función específica, el oficial de personal es el encargado fundamentalmente de todo lo que se trate del personal, el de inteligencia todas las cuestiones de quien es el enemigo, donde está el enemigo, que hace el enemigo, posiblemente cual es su probable intención, el oficial de operaciones como utilizar

o como mover las fuerzas disponibles para poder obtener la victoria, y el oficial de logística darle todos los servicios de apoyo de combate que necesita para que el hombre pueda sobrevivir, que reciba comida, que reciba munición, que reciba armamento en condiciones de funcionar”. Es similar en la doctrina francesa de la contrainsurgencia “y siempre la misma, en todos los casos particulares, incluso hasta en la vida civil, en el kiosco mas pequeño, el kiosquero que recorre el barrio para ver el precio que hay en los otros kioscos está haciendo la inteligencia que necesita para el funcionamiento de su negocio”. Del espionaje señala “el espionaje en el sentido estricto de la palabra es un nivel superior, estaría a cargo me imagino del Batallón de Inteligencia 601, de los comandos superiores, el espionaje normalmente no es una cosa que esté a nivel táctico de jefe de Regimiento por ejemplo o mas abajo”.

Los niveles en que ocurría el rol de espías y de civil en el ejército “ocurría incluso a nivel de Presidencia de la Nación, está el caso de Guglielminetti que trabajaba con Alfonsín por ejemplo, son cosas que están en todos los escalones”. También a nivel unidades tácticas, si bien no le consta que haya ocurrido en el Regimiento de Infantería 9 “yo de lo que pasó en el 9 de Infantería dije al principio que no sé, yo iba a hablar de la conducción superior de todas estas cosas”. Además del conocimiento del enemigo, otras actividades propias de inteligencia “otras actividades propias del área inteligencia es la acción psicológica para mantener alta la moral propia, además de saber que hace el enemigo también hay que mantener alto el espíritu de lucha de la propia tropa”. Respecto a meteorología y el terreno “también inteligencia, y pero también está la parte táctica en el terreno, en realidad la conducción es integral, no es que el de personal hace un compartimento estanco personal, inteligencia un compartimento estanco inteligencia, el otro un compartimento estanco operaciones”.-

Sobre la ejecución en Argelia de la doctrina francesa “como se hizo acá en la Argentina, como está haciendo Estados Unidos en su propio país actualmente, con el control al máximo posible de toda la población, correspondencia, e-mail, actividades, seguimiento de actividades sindicales, de actividades estudiantiles, de actividades laborales”.

A lo largo de su carrera militar las hipótesis de conflicto por las cuales se pasó “en un principio la hipótesis fundamental era la famosa BC, contra Brasil y Chile, después a partir de la doctrina de seguridad nacional entraron con la hipótesis de la seguridad interior, a fines de la década del 60 por ahí es cuando se produce el cambio, que las hipótesis de guerra con Chile y Brasil son progresivamente desplazadas y se pasa a esta otra”.

El testigo también ha investigado los grupos subversivos que actuaron en la República Argentina. Las hipótesis de conflicto estaban referidas no solo respecto a grupos subversivos “la hipótesis de conflicto decía que el enemigo estaba constituido, fundamentalmente lo que mas le perturbaba era el peronismo, incluso les importaba mas que el ERP, que Montoneros y todas las demás cosas. … contra el enemigo interior, había que combatir a la infiltración, había que combatir al comunismo internacional, a la infiltración del comunismo, y el desorden social resultante, ese era el enemigo”. El enemigo estaba representado en ese momento “por cualquiera que ellos consideraran que era enemigo, lo tengo escrito por ejemplo en mis libros, que en una economía como la nuestra dominada por compañías trasnacionales de origen norteamericano y de origen europeo, prácticamente cualquier acción que se iniciara o que pretendiera la gente para mejorar la distribución de la riqueza, para mejorar las condiciones de trabajo, se estaba atentando contra los intereses de las compañías estadounidenses, y si atentaban contra los intereses de las compañías estadounidenses, se estaba atentando contra los intereses de Estados Unidos, si se atentaba contra los intereses de los Estados Unidos se apoyaba a los intereses de la Unión Soviética, y si se apoyaba los intereses de la Unión Soviética se estaba apoyando al comunismo, en consecuencia esa persona era comunista y ya perdía automáticamente todos sus derechos, ese era el razonamiento que se aplicaba en todos los órdenes, y tal es así que muchas empresas trasnacionales colaboraron activamente en el secuestro de obreros, de personas, como pasó con Mercedes Benz, quizás uno de los casos mas notorios ahí en la zona de La Matanza”.

El testigo estuvo destinado como jefe del Regimiento 3 de Infantería, y en ese carácter participó en el golpe de Estado de 1966 “si, el presidente Illía siempre dice que unos bandoleros lo sacaron una noche, yo era el jefe de esos bandoleros, porque las tropas que rodeaban la casa rosada era el 3 de Infantería, participé activamente en ese golpe de Estado y como consecuencia de lo cual, cuando terminó mi mandato me llevaron a trabajar a la Presidencia de la República, cuando vi lo que estaban haciendo me puse abiertamente en contra, entonces me salió un inusitado pase a Río Gallegos, quizás con la intención que el frío me enfriara la mente, pero como el frío no me enfrió la mente me mandaron a Consejo de Guerra, y en el pecado tuve la penitencia, el mismo gobierno militar que yo contribuí a colocar fue el que terminó con mi carrera, me he arrepentido, he hecho todos los reconocimientos por las malas acciones cometidas, incluso tengo buenas relaciones con la hija del ex presidente Illía, con los radicales, con todos, porque bueno eran las circunstancias de la época”. Por que cumplió la orden de tomar la casa de gobierno “y, porque en ese momento consideré que era justo y necesario, al fin de cuentas yo no fui el inventor de los golpes de Estado en la República Argentina, al contrario, siempre pagué las consecuencias de defender los gobiernos constitucionales, menos en ese último caso, mi pase a Uspallta, mi pase a San Luis, todos fueron por defender gobiernos constitucionales”.-

Preguntado sobre cuando se recibe una orden contra la ley en un gobierno democrático, contra la Constitución que opción tiene el militar, no cumplirla, discutirla, renunciar “si, la opción existe, tal es así que mucha gente ha pagado las consecuencias de eso, pero los reglamentos son bien claros en eso, cuando ponen en posesión del mando a un jefe, el reglamento dice a quien reconocerán como jefe de tal cosa, a quien obedecerán y respetarán en todo lo que ordene en bien del servicio y en cumplimiento de las leyes y reglamentos militares, y bueno, el cumplimiento de servicio y de las leyes y reglamentos militares no incluyen cuestiones como el latrocinio, la matanza, la desaparición de personas, el robo de bebés. … la tortura, robo de criaturas, yo también ya que nombran la Jefatura del 3, pongo como ejemplo cuando era jefe del 3 de Infantería que tenía jurisdicción sobre el Partido de La Matanza, y sobre Ezeiza, que hubiera pasado si yo le hubiera dicho a los oficiales, las actividades de la semana que viene van a ser el lunes orden cerrado, instrucción de desfile, el martes vamos a hacer instrucción de oficiales, el miércoles, bueno, cualquier cosa, un ejercicio con tropas en el terreno, el jueves un juego de guerra, el viernes vamos a ir a asaltar a la estación de servicio que está en Crobara y Camino de cintura, y el viernes vamos a ir a violar a las presas que están en Ezeiza, yo creo que no hay ninguna duda de cual es la orden que tiene que cumplir el oficial y cual no, por lo cual incluso tendrían que meterme preso o meterme en un manicomio”.-

Cuando se instala la hipótesis de conflicto oriente-occidente pararon todos los conflictos regionales, Perú, Brasil y Chile, desaparecieron a partir de la doctrina de la seguridad nacional “si, desaparecieron, y en la actualidad lo que está vigente es el sistema interamericano de defensa, que prevé la lucha contra el terrorismo internacional”. Sobre el conflicto del 78 con Chile manifiesta “si, hubo la casi guerra con Chile, que fue lo que nombré que me habían convocado para ir a Curuzú Cuatiá. … pero esa son cosas, el posible conflicto con Chile fue una trasnochada de Massera o de Anaya, lo mismo que la invasión de las Malvinas, cuando hubo una hipótesis de guerra de invasión de las Malvinas, y de golpe y porrazo una noche, o una mañana agarramos el diario y nos enteramos que Argentina invadió las Malvinas, eso no es una hipótesis de guerra que venga de tiempo inmemorial y que vaya cambiando de acuerdo con la doctrina de seguridad nacional, eso es un día alguien tomó una copa de mas y decidió invadir las Malvinas”.

Las unidades militares en el marco de cada división de ejército tenían patrones comunes “tenían patrones comunes, incluso los centros clandestinos de detención, en todos los juicios en los cuales he intervenido, el de Bahía Blanca, el de Neuquén, ESMA, en todos estaba el lugar clandestino de detención. Tiene conocimiento de que en la Argentina, en el período de la dictadura militar, haya habido desapariciones forzadas: y si, por ejemplo las chicas de mi casa, la Sra. Selva Ocampo por ejemplo, un caso particular que conozco pero que conocí personalmente, Libertador 3736, 11° “D”, La Lucila”. Continúa diciendo en referencia a mas casos “eso fundamentalmente, ese trabajo es el ex capitán, lamentablemente fallecido, D’Andrea Mohr, que tiene un libro así de grueso (muestra con sus dedos el grosor) donde están todos los desaparecidos por zonas, subzonas, etc., y están los nombres de las autoridades responsables de cada zona (de las fuerzas armadas) y está también “El Escuadrón Perdido” donde D’Andrea Mohr deja constancia de los mas o menos 140 soldados conscriptos que desaparecieron durante la dictadura”.

Las leyes secretas y reglamentos secretos que mencionara no preveían la desaparición forzada de personas “yo no, me parece que no, que esté en algún reglamento, yo no leí todos los reglamentos como dije al principio, incluso aparecieron muy al final de mi carrera, pero yo nunca leí que un reglamento hable de desaparición forzada de personas”. Si se preveía la posibilidad de practicarle apremios, de forzar la convicción, de torcer la voluntad. En relación a si esto era explícito en los reglamentos “la constancia mayor que tengo son esos comentarios de la derogación de los Reglamentos norteamericanos de las Escuelas de las Américas que no fue desmentida por nadie … hace aproximadamente hace 4 ó 5 años, no mas ni mucho menos, si 5 años mas o menos”. Si bien esto no debería tener repercusión interna a la Argentina “teóricamente no porque era el un Reglamento de una nación extranjera, pero los argentinos siguieron yendo a la Escuela de las Américas, creo que incluso el año pasado había uno todavía, y si no fue el año pasado fue el anteaño seguro”. El adiestramiento de la Escuela de las Américas contemplaba estas prácticas “supongo que si porque si estaban en el reglamento las deben de haber hecho; incluso también ahora que se menciona hubo caso de oficiales que fueron sancionados, no hace muchos años, por someter a soldados a tortura para que supieran resistir la tortura en caso de ser detenidos, hubo casos muy lamentables que aparecieron en los diarios, hará de esto unos 10 años mas o menos”.

El testigo tenía acceso a los reglamentos secretos por ser un oficial superior, no lo leyó a todos, pero se los proveían si los quería leer “salieron al final de mi carrera, incluso no tenía interés de leerlos, pero además no eran temas que me gustaran, así que muchos no los leí”.

La testigo francesa Marie Monique Robin, entiende y habla perfectamente el castellano. Según sus propias palabras ha sido citada para dar testimonio sobre una investigación que realizó para la televisión francesa, y un libro denominado ‘Escuela francesa escuadrones de la muerte’ que también escribió, sobre el papel que tuvieron los militares franceses en la preparación de lo que ocurrió aquí en el 76 a raíz del golpe de Estado hasta el 82 “yo llevo 25 años trabajando como periodista en mi país, y siempre muy preocupada por la actuación de los derechos humanos, … estuve mas de 80 veces en América Latina cubriendo reportajes sobre derechos humanos y mas temas, le tengo mucho cariño a este continente a pesar de los horrores que tuvieron lugar aquí, tengo muchos amigos, y así fue que a finales de los años 90 me enteré de la existencia del llamado plan Cóndor”. A partir de allí se propuso la realización de una investigación “esta operación Cóndor, era la primera vez en la historia que gobiernos, sean de facto pero gobiernos al fin y al cabo, juntaron sus esfuerzos entre comillas, para matar a sus oponentes … empecé a trabajar, y fui investigando poco a poco me di cuenta de que Francia, mi país, tuvo un papel en la génesis evolutiva de este plan Cóndor, … en mi país se dice que es el país de los Derechos Humanos como se sabe, y me da mucha pena ver el papel que tuvo este país, en lo que ocurrió especialmente aquí, y por eso vine también con mucho gusto porque mi país nunca juzgó a sus generales que han violado los derechos humanos, y la Convención Internacional de Derechos Humanos que se van a celebrar este año los 60 años, y estoy orgullosa de ver que Argentina lo está haciendo lo que mi país no hizo, entonces que pasó en mi país”.

Da una sucinta sinopsis histórica del nacimiento de la guerra antisubversiva “después de la Segunda Guerra Mundial hubo una guerra que era colonial en Indochina, empezó en el 46, Indochina que ahora es Vietnam, Laos y Camboya, era una colonia francesa desde mucho tiempo y había un movimiento de liberación nacional, así se tiene que llamar, el Vietminh, que quería echar a Francia de este territorio, entonces Francia mandó soldados, militares, que ellos llegaban de la Segunda Guerra Mundial, habían conocido un conflicto tradicional, convencional, clásico, porque era una guerra, la Segunda Guerra Mundial, con dos frentes, el enemigo era el alemán, los soldados andaban de uniforme, había un frente, se utilizaban tanques, aviones, una guerra clásica, llegan a Indochina, Vietnam, y ahí se encuentran los soldados franceses con otro tipo de guerra, porque el enemigo no anda de uniforme, anda escondido dentro de la población, utilizan técnicas de guerrilla, y los militares franceses se dan cuenta que no pueden acabar con estos guerrilleros con las técnicas clásicas de la guerra, y por eso nace una nueva concepción de la guerra que se llama la guerra moderna, o la guerra revolucionaria, y que va a desarrollarse primero una teoría, una nueva doctrina militar, que se va a desarrollar primero en Indochina y después sobre todo en Argelia, en esta nueva concepción de la guerra los militares franceses dicen que el enemigo ahora no está afuera al otro lado de la frontera, el enemigo es interno, es un concepto muy importante porque aquí se conoció esto, el enemigo era el vecino, el enemigo era el profesor en la universidad, esta concepción significó un cambio tremendo en las concepciones militares del Occidente, si el enemigo está dentro de la población eso significa que cada uno puede ser sospechoso, puede resultar cualquiera, significa que la inteligencia, la información es capital para acabar con la cúpula del enemigo, y por eso se empezó a torturar mucho en Indochina con la meta de sacar información sobre los guerrilleros que andaban escondidos, esta nueva concepción de la guerra que se llama como dije la guerra moderna o la guerra antisubversiva, fue el nombre que le dieron los militares franceses, fue de verdad diría casi pública porque se enseñó en la Escuela Militar de mi país, en París, la Escuela Superior de Guerra, porque hay que pensar en el contexto del que hay poca bibliografía, y que los países occidentales estaban convencidos que había empezado ya la Tercera Guerra Mundial, en este caso contra los soviéticos, y ellos pensaban que esta guerra se libraba a través de movimientos de liberación nacional como el Vietminh en Indochina o el Frente de Liberación Nacional en Argelia, entonces en esta Escuela Superior de Guerra se empieza a enseñar la guerra moderna, y llegan muchos alumnos extranjeros a estudiarla, el año pico es entre el 57 y 59, que es una fecha muy importante porque es cuando se libra en Argel, la mal llamada batalla de Argel, que es el modelo de esta nueva concepción de la guerra, y hay muchos alumnos extranjeros, en la promoción del 57 al 59, 22% son extranjeros, de los cuales 22 son argentinos; antes de hablar mas en detalle de lo que pasó en la Escuela de Guerra de París, voy a decir unas palabras sobre la batalla de Argel, que es de verdad el modelo, hasta tal punto que cuando yo hace años me entrevisté con el General Harguindeguy por ejemplo, o Díaz Bessone, o Bignone, todos me dijeron que era el modelo absoluto, que copiaron este modelo para preparar lo que ellos llaman el Proceso de Reorganización Nacional, entonces la batalla de Argel, mal llamada, por que digo esto, porque no fue una batalla de ninguna manera, fue un operativo de represión urbano, que es el modelo, por eso se aplicó también aquí porque este país es muy urbano si se compara con los otros países del continente de América Latina, la batalla de Argel empezó en el 57 en enero y duró hasta septiembre, fue el gobierno francés, después de una decisión política votada en el Congreso de mi país, que entregó todos los poderes a los militares y especialmente a un cuerpo que son paracaidistas, esto es muy importante entenderlo bien porque no fueron los militares que decidieron hacer lo que hicieron en la batalla de Argel, fue bajo una decisión política, cuando los paracaidistas tienen este poder eso significa que ellos controlan toda la situación de Argel, y hacen lo que se le da la gana porque así fue, y que la policía pasa bajo el mando de los militares, es una cosa también muy importante; cuando la policía pasa bajo el mando de los militares, eso es muy importante porque también se copió aquí, es un aspecto muy importante de lo que noté yo del terrorismo de Estado, entonces que pasa durante estos 7 meses, la meta era acabar con el FLN, que había empezado a poner bombas en sitios públicos, en cafés, bueno, lo que se podría llamar actos terroristas, no voy a entrar en por que lo hicieron eso es un debate pero no es aquí que lo vamos a hacer pero estaban haciendo esto, entonces los paracaidistas con esto pueden admitir, entran en todas las casas, entran, sacan a cualquiera, torturan a todos con esta idea de sacar información, es una pequeña información cualquiera, con la idea de llegar a los jefes, entonces el modelo de la batalla de Argel ¿que es?, la tortura es el arma principal de la guerra moderna, si se tortura entonces que se puede hacer con los torturados que están en mal estado, entonces se me aparece ahí un general francés que entrevisté, que me dice que él creó el primer Escuadrón de la muerte, esto era su papel, recoger los torturados y hacerlos desaparecer, y se inauguró una técnica que seguramente saben de que estoy hablando aquí en Argentina, se lanzaron los desaparecidos en helicópteros al Mediterráneo, al mar, se llamaban estos los camarones Bigeard, Bigeard era un coronel encargado de esta guerra sucia durante la batalla de Argel; y entonces el paquete este, tortura como medio de sacar inteligencia la información, desaparición, escuadrones de la muerte, ese es el paquete que se va a enseñar en la Escuela de Guerra de París, y por supuesto cuando uno revisa las revistas de la Escuela Militar, que están, se pueden consultar, no dicen tortura por supuesto, dicen medios coercitivos de sacar información, pero es un eufemismo que significa tortura, entonces para volver a la Argentina, por motivos que tal vez puedo explicar aquí pero me va a tomar mucho tiempo, hay que saber que había relaciones muy estrechas entre los militares argentinos y los militares franceses desde los años 30 a través de redes de extrema derecha y de integristas católicos, eso cuento mucho en mi libro, y que hizo que había siempre una buena relación, es mas, Argentina y Francia eran dos países muy antinorteamericanos, el general Perón lo era también, y el general De Gaulle también, así es que llegan muchos alumnos a la Escuela de París, entre ellos un general López Aufranc, pero antes de López Aufranc hubo un Carlos Rosas, coronel Carlos Rosas muy francofilio, que es él que después fue Subdirector de la Escuela Superior de Guerra de Buenos Aires, es él que va a organizar, preparar una misión asesores militares franceses, es un acuerdo secreto pero ahora yo tengo los documentos, con la idea de capacitar los oficiales de Argentina en la guerra moderna, entonces este acuerdo secreto se firma en febrero de 1960, y llegan los primeros asesores franceses aquí, en Buenos Aires se van a quedar hasta los 80, y su oficina está en el edificio de Buenos Aires del Estado Mayor, los ubican ahí, y me entrevisté con los militares franceses que formaron parte de esta misión, sus amigos eran el coronel -en aquel entonces-Harguindeguy, Bignone, Videla, etc.; entonces la primera cosa que los franceses hacen con López Aufranc, que está encargado de los cursos en la Escuela Superior de Guerra de Buenos Aires, es organizar un curso interamericano de lucha contra la subversión, que es la palabra que se utiliza, que se realiza en Buenos Aires en el año 61, creo que es octubre del 61, vienen oficiales de 14 países de América Latina y del Norte, López Aufranc lo cuenta en la entrevista que me dio, y es interesante porque vienen también oficiales de Norte América, de los Estados Unidos, que al fin y al cabo se ponen muy muy celosos porque se dan cuenta que los franceses tienen un saber hacer que ellos no tienen, a tal punto que los franceses van a capacitar también a los norteamericanos en Fort Bragg, en Fort Myer, que es otro parte de mi investigación, y van a influir mucho los franceses en la evolución de la llamada Escuela de las Américas en Panamá, que hasta el 65 era una Escuela de enseñanza de la guerra clásica, como la describí antes, y que a partir del 65, para decirlo muy rápidamente, se volvió una escuela de los torturadores, pero también ahí la influencia de los franceses fue importante durante algunos años, entonces este curso ya desde el año 62 Bentresque que es un coronel francés que está aquí, muy amigo de Harguindeguy, etc., ellos redactan un manual de lucha antisubversiva en el año 62 que ya es lo que va a pasar 14 años después, donde son instrucciones para luchar contra la subversión en un momento donde no había subversión, porque ustedes conocen la historia de su país, pero era una concepción de que un día los soviéticos iban a librar a través de un partido Comunista que acá no existía, era una obsesión totalmente sin ninguna, como le puedo decir, no había partido Comunista, no era como en Chile por ejemplo, pero eran unos convencidos de que esta guerra se iba a librar, y que había que anticipar, yo entrevisté al general Balza, si después se me permite tengo algunas entrevistas que realicé, el general Balza que hizo estas declaraciones en el 95 muy importantes, que era en ese momento Jefe del Estado Mayor, donde él dice que “es un delincuente el que da órdenes inmorales y también es delincuente el que obedece órdenes inmorales”, Balza me dice que “la enseñanza de los franceses fue muy tóxica, fue muy tóxica porque se inculcó aquí esta idea del enemigo interno, interior”, y como me dice “antes de las ideas de los franceses nosotros nos preparábamos para guerras contra el Paraguay o Chile, pero no contra nuestro vecino”, y eso duró casi 20 años, esta preparación mental del cambio de concepto del enemigo, que va a ser feroz cuando estos generales lleguen al poder en marzo del 76, entonces así fue que cuando llega el golpe los franceses están ahí. Quiero decir antes de ver el material algunas palabras mas, porque hubo como un ensayo de esta guerra sucia, que era una copia de la batalla de Argel, esto fue el ‘operativo Independencia’ en Tucumán en el 75, como se sabe esta operación fue dirigida por el general Vila que era un alumno de los franceses, y que además se jactaba mucho de ser muy muy admirador de los franceses, y su Biblia era ‘La guerra moderna’, el libro escrito por el general Trinquier traducido al español desde el 63 por la Editorial Rioplatense, y que era la ideología de todos los militares en aquella época que se puede encontrar todavía en las cercanías de la guerra, es como un manual de la guerra sucia, entonces es claro cuando investigué que los franceses que estaban en el 75, estaban como les decía antes, estaban ahí, ayudaron a los militares argentinos para llevar a esta operación ‘Independencia’, que era como una prueba piloto de lo que pasó en el año siguiente; lo que quiero decir con esto, según lo que entendí, lo que pasó a partir del 76 fue preparado desde el 60 con la ayuda de los militares de mi país, y es una cosa que por supuesto me duele como francesa”.

A continuación presenta sus entrevistas con los generales argentinos López Aufranc, Bignone, Balza, Díaz Bessone, y Harguindeguy por medio del filme exhibido en Sala de Debates “General Alcides López Aufranc: y un mes al año íbamos a un determinado país, estábamos en Alemania, en Argelia, así que recorríamos un poco los lugares donde podía haber un conflicto armado o donde estaba funcionando un conflicto armado. Periodista (la testigo): en Argelia donde estuvo se acuerda. López Aufranc: en Argelia estuvimos en Argel principalmente, después recorrimos en vehículos, nos iban indicando el camino, y nos iban protegiendo porque eran momentos de ataques sorpresivos permanentemente, así que muy interesante, una experiencia vivida fue intensa. Periodista (la testigo): no había conocido el terrorismo antes, nunca. López Aufranc: no, solo conocimos el terrorismo de tipo anarquista digamos, colocar la bomba en un edificio o en un vehículo, ese tipo de cosas, pero no así la participación del pueblo como una forma de ejército civil así combatiendo, así que era una cosa bastante nueva para nosotros, por eso la subversión había matado oficiales periódicamente así que. Periodista (la testigo): pensando en que tal vez un día. López Aufranc: se iba extendiendo por toda Europa, para ir ganando insurrectos y hoy sigue. Periodista (la testigo): las técnicas de contrainsurgencia de los franceses, la búsqueda de información. López Aufranc: la búsqueda de información es siempre importantísima, es tratar de infiltrar a la gente en la casa del adversario, que no siempre es fácil. Periodista (la testigo): luego cuando regresó a su país que hizo en este plano. López Aufranc: fui profesor de la Escuela de Guerra nuestra, así que a partir de ahí la misión francesa permanente en Argentina, oficiales franceses para ilustrarnos en la guerra revolucionaria, así que bueno, el Estado Mayor también que con la Escuela de Guerra. General Martín Antonio Balza: la doctrina francesa, mas que los militares franceses, que por supuesto también la tuvieron, tuvo una gran influencia sobre el ejército argentino, sobre todo a partir de fines de la segunda mitad de la década de los años 50, y se materializó esa influencia, en que se importó de Francia, mejor dicho argentinos, oficiales argentinos que fueron a estudiar a la Escuela Superior de Guerra de Francia, de allá trajeron una concepción muy particular y muy nefasta para nuestro país, que fue la concepción del enemigo interno, se internalizó en todos nosotros, en algunos mas en otros menos, ese concepto de que el hombre con el cual podíamos nosotros convivir, almorzar, conversar, podía ser nuestro enemigo si adhería a la doctrina marxista leninista, o bien si ese hombre adhería a una ideología de un partido político argentino como era el justicialismo, pero esos a los cuales se los caratulaba como marxista-leninista, o como justicialista o peronista, eran argentinos, es decir las fuerzas armadas argentinas actuaron durante esa larga noche de 1955 a 1983, con breves interregnos democráticos debo reconocerlo, como una fuerza de ocupación. Periodista (la testigo): antes de que llegó la doctrina francesa a la Argentina para el militar quien era el enemigo. Balza: hasta 1955 normalmente, no solamente en la Argentina sino en las subregiones, continentes, continente europeo también, normalmente consideraba enemigo fundamentalmente a los países vecinos, porque los conflictos eran propios relacionados con la soberanía o puntos de fricción entre las fronteras, a partir del año 55 es que yo vi que se empezaba paulatinamente a insertarse la doctrina francesa de que el comunismo era el mal del mundo, entonces había que oponerse y destruir, se fue gestando, internalizando también conflictos sociales y también del enemigo que quería destruir nuestra forma de vida, y a ese enemigo teníamos que destruir, pero no nos dábamos cuenta que éramos nosotros mismos. Periodista (la testigo): Se puede decir que la misión militar francesa, la Escuela francesa de guerra revolucionaria influyó en los militares argentinos. Balza: fueron buenos alumnos que la aprendieron muy bien, que además la enriquecieron con la doctrina de la seguridad nacional dictada por los Estados Unidos, todo lo que una buena concepción francesa que respondía a una exigencia francesa, las atrocidades que se pueden haber cometido en Argelia, se cometieron en el continente africano, en el extranjero, en Francia no se cometieron en el país. Periodista (la testigo): aquí se utilizó al pie de la letra. Balza: aquí se aplicó al pie de la letra, fue una respuesta que se dio sobre todo en las ciudades, muy poco fue en el monte en Tucumán, 75, 76, muy poco, fue muy corto, pero el resto se aplicaba en el seno de nuestra sociedad, la cantidad de víctimas inocentes ha sido muy grande”. –

Continúa con la entrevista exhibida en la Sala “Periodista (la testigo): cual es su versión de la experiencia francesa en Argelia, por ejemplo en relación a la inteligencia. General Reinaldo Benito Bignone: fundamental, la inteligencia es fundamental. Periodista (la testigo): la cuadriculación del territorio es fundamental. Bignone: fundamental. Periodista (testigo): la orden de batalla como se libró aquí es igual. Bignone: si, dividir el territorio por zona, yo le diría que si, la única diferencia es que Argelia era una colonia y la guerra nuestra era dentro del propio país, entonces había una diferencia de fondo y no de forma en la aplicación de la doctrina. Periodista (la testigo): Los franceses intervinieron con textos o así hablando, dando consejos, como fue la cosa. Bignone: bueno, usted tiene la prueba acá. Periodista (la testigo): si, textos, pero después también se dictaban conferencias. Bignone: si, en la Escuela de Guerra, fundamentalmente en la Escuela de Guerra o sino donde los llamaban, y evacuaban consultas, que le hacíamos los del Estado Mayor nuestro, o les dábamos trabajo. Periodista (la testigo): no encontré ningún texto, si quería un consejo directo usted lo buscaba. Bignone: no le gustaría escribir. Periodista (la testigo): puede ser. Bignone: para algo estaban acá, no cobraban el sueldo de gusto, no, los hacíamos trabajar. Periodista (la testigo): viajaba mucho en Argentina. Bignone: si, si por supuesto. Periodista (la testigo): piensa que la influencia de los franceses fue mayor que los Estados Unidos. Bignone: en esta materia si, total; los Estados Unidos le diría que casi no tenían doctrina en este tema, la influencia de Estados Unidos en esta materia era la Escuela de las Américas en Panamá, los alumnos nuestros que iban a Panamá, yo diría que exclusivamente todo los demás que iban a Estados Unidos a la Escuelas de Infantería o Caballería, Fort Knox, Fort Benning, todos esos van para la clásica, era doctrina de guerra clásica. Periodista (la testigo): también en los 70. Bignone: también si, si. Periodista (la testigo): nunca paró la influencia francesa. Bignone: no, yo diría que no, yo diría que la influencia francesa fue la que dio toda la, y nuestra doctrina se volcó a los reglamentos, y que fue lo que aplicamos después, que fue lo que aplicamos después. Periodista (la testigo): en la doctrina francesa había inteligencia, cuadriculación territorial, interrogatorios y tortura, y los franceses la utilizaban mucho, de eso hablaban ellos también cuando estaban aquí. Bignone: de todo, se hablaba de todo, con respecto a la tortura yo le voy a contar una anécdota que me tocó vivir a mi, escuchó hablar de tortura. Periodista (la testigo): por eso hay que hablar del tema, no hay que taparlo. Bignone: yo era general, era segundo comandante de Institutos militares, no se si era protocolar o no, me parece que no, tuvimos una reunión con 3 obispos de la Iglesia Católica, no se como fue para que me saquen estos temas, estábamos en plena lucha contra la subversión, estoy hablando del año 77, entonces yo en un momento determinado les digo a los 3 obispos, yo les voy a hacer una pregunta, yo estaba, puedo ser un juez, puedo ser un general, yo, representante del Estado argentino tengo a la señorita o señora que yo se que está raptada por la subversión, de la cual yo soy responsable, porque yo Estado tengo la obligación de protegerla, de velar por su libertad, y yo a su vez tengo, Estado argentino, tengo al señor Juan Pérez que es un subversivo, lo tengo detenido porque logré detenerlo y yo se que sabe donde está la señorita presa, entonces le pregunté a los 3 obispos, hasta donde llega mi potestad como Estado argentino para que aquel señor me diga donde está esta señorita presa y yo la pueda salvar. Periodista (la testigo): y que le dijeron. Bignone: dijeron así al unísono, su pregunta es muy difícil, y el mas viejo de ellos, que ya murió me dijo, yo voy a ensayar una respuesta, me acuerdo como si fuera hoy, yo voy a ensayar una respuesta, yo creo que su potestad llega hasta cuando ese hombre hable con dominio de su mente. Periodista (la testigo): estaban de acuerdo. Bignone: estaban de acuerdo con buscar la manera que me diga donde está este ciudadano que yo necesito saber, Israel lo tiene reconocido a la tortura; además escúcheme todas las policías del mundo, o no, o somos tan hipócritas, le digo, a la policía hay que tenerle, ya estamos hablando de policía y de, pero bueno, a la policía hay que tenerle respeto y si no se le tiene respeto hay que tenerle miedo, el delincuente tiene que saber que si entra a la comisaría por lo menos una pateadura se va a ligar, fijáte ahora, no la puede pasar bien, el policía le tiene miedo al delincuente. Periodista (la testigo): el primer hecho de quien es. Bignone: y, en la época de Perón se inauguró. Periodista (la testigo): en Francia también. Bignone: en todos lados, en todos lados. Periodista (la testigo): y los franceses estando aquí no trabajaron en cosas de inteligencia. Bignone: ellos trabajaron en todas las áreas, lo que le preguntaban ellos respondían, en teoría, inteligencia, lo que fuera; la inteligencia es fundamental, es la piedra angular, yo digo siempre que si usted quiere que no le pongan una bomba en su casa, por mas guardia que tenga alguna forma van a buscar y ponérsela, la única forma es matar al tipo que va a poner la bomba antes que la ponga. Periodista (la testigo): el tema desaparecidos es un tema tabú. Bignone: ese es un tema tabú, es un tema muy difícil de explicar pero la esencia es que los primeros que optan por desaparecer son ellos, porque no es el caso de Argelia, en el caso nuestro ellos pasan a la clandestinidad, ellos declaran al pasar a la clandestinidad que desaparecen, se ponen nombre de guerra, tienen documentos falsos, y obran en la clandestinidad, para la sociedad no existen, no existen, entonces nos vamos a preocupar nosotros después de identificarlos, y bueno, llevaban la pastilla de cianuro en el bolsillo. Periodista (la testigo): lo que se dice es que la inteligencia es bastante importante, lo que pasó en Argelia, se sospecha a mucha gente, y hay gente que cae presa y que no tiene nada que ver, estamos de acuerdo. Bignone: y si, yo siempre digo que el gran error nuestro fue admitir llamar a esta guerra “guerra sucia”, ninguna guerra es limpia, la guerra es lo peor que le puede ocurrir, tiene influencia y los que han tenido guerras saben, lo peor que le puede ocurrir a un país es la guerra, en la guerra clásica todos los que mueren son inocentes, o la inmensa mayoría de los que mueren son inocentes, porque ellos no eligieron ir a la guerra, a ellos los mandaron a la guerra, en cambio en la guerra esta, ellos eligen ir a la guerra, entonces es mas sucia la otra que ésta, porque los inocentes que mueren en esta guerra, en la guerra sucia, son muchos menos, muchos menos, que los otros, en la historia salvo el que llevó al país a la guerra, salvo ese, todos los demás son inocentes, los mandaron a la guerra. Periodista (la testigo): la diferencia también es el campo de batalla, es distinto, en la guerra clásica y en la guerra antisubversiva, en la guerra antisubversiva el campo de batalla es la población. Bignone: y seguro, es la calle. General Ramón Genaro Díaz Bessone: en materia de guerra revolucionaria fue muy importante la influencia y la colaboración de los asesores franceses que estuvieron en la Argentina aproximadamente creo yo desde el año 1957 en adelante, la Argentina en ese tiempo, nuestro ejército no tenía ninguna experiencia en materia de guerra revolucionaria, de manera que esas clases, esos artículos que escribieron en la Revista de la Escuela de Guerra sirvieron para ir conformando la doctrina contrarrevolucionaria de nuestro ejército y de nuestras fuerzas armadas en general, empezó así no solamente a prepararse la doctrina sino también a elaborarse la hipótesis, y se trabajó en un ejercicio de guerra revolucionaria que ocurría en la Argentina, y ese ejercicio se desarrolló en el Estado Mayor General del Ejército argentino en el año 1968, 69, se llamó operación Rosario, Rosario es el nombre de una ciudad importante argentina, quiero decir además que en aquel tiempo ellos nos recomendaron los libros de Charles … que realmente yo los leí, los tengo todavía en mi biblioteca, que fue también un complemento a esa experiencia, que nos hizo pensar mucho en como se desarrolló la guerra revolucionaria en Argelia, y que después debimos enfrentar nosotros en Argentina, pero con una gran diferencia, Argelia llegó a su independencia, los enemigos, los que combatieron quedaron separados, unos en Argelia y otros en Francia, y con el tiempo es mas fácil de llegar a un acuerdo, una amistad, a olvidar lo que pasó, pero acá fue una guerra interna, con características de una guerra civil, cuando se termina la guerra tenemos que convivir los antiguos enemigos, y eso es muy difícil, muy difícil, porque quedan heridas muy profundas y todavía lo seguimos viviendo en Argentina; hablaban de la batalla de Argelia y le daban una enorme importancia al éxito que tuvieron en esa guerra, al servicio de inteligencia, porque que pasa, el servicio de inteligencia es el que va detectando las células, toma por ejemplo prisionero a un guerrillero subversivo revolucionario ese hombre está inserto en una célula normalmente de 3 personas, no mas de 5, depende del país y de la circunstancia, entonces es necesario interrogarlo para poder detectar a otro, y una vez que se reconstruye la célula, uno de ellos solamente está conectado con otra célula, de esa manera se puede ir reconstruyendo el tejido, se va armando un cuadro, en donde están los nombres de aquellos que pertenecen a una célula, luego con una célula con la que está conectado, y así sucesivamente hasta llegar a la cúpula, a la jefatura, y una vez que se ha conseguido detener a toda la organización, bueno, se termina la guerra porque se desarma esa estructura; sobre la base de aquella experiencia que nos transmitieron los oficiales franceses, y también los oficiales de Estados Unidos que a su vez habían recibido las clases, las enseñanzas de los oficiales franceses, y aquí sobre esa base nosotros armamos nuestra propia doctrina, como digo era importantísimo, y es importantísimo en este tipo de guerra el aparato de inteligencia, por eso es que todas las organizaciones revolucionarias que operan en un país tratan de que las organizaciones de inteligencia no sean precisamente eficaces porque es el peor enemigo que tienen. Periodista (la testigo): en Argelia la tortura fue sistemática por este motivo de la guerra antisubversiva. Díaz Bessone: exactamente, es decir, cuando se toma un prisionero en una guerra clásica que está de uniforme, ese prisionero está amparado por todas las leyes internacionales, y en consecuencia a ese prisionero hay que respetarlo, y no se lo puede someter a otro interrogatorio que preguntarle quien es, y el otro dice ‘mi número es tal, yo soy Juan Pérez’, evidentemente las leyes de la guerra se aplican para los combatientes normales, pero empecemos por lo que hace el guerrillero, el guerrillero no lleva uniforme, lleva sus armas escondidas, lleva inclusive explosivos plásticos que está ahora estallando en Israel, escondido, ese hombre respeta las leyes de la guerra?, cuando pasa al lado de un policía y lo asesina para robarle el arma, es decir, no se puede hablar de leyes de la guerra contra un enemigo que no respeta ninguna ley, es decir, él sería un combatiente privilegiado, a él si hay que aplicarle las leyes y las Convenciones internacionales pero él no respeta ninguna, en consecuencia, en esa desigualdad si nosotros nos atuviéramos a eso siempre ganaría el guerrillero. Periodista (la testigo): le parece que la tortura es la única manera en una guerra antisubversiva de sacar información de un terrorista. Díaz Bessone: ninguna duda, así fue lo que ellos nos transmitieron, y tuvieron éxito, por eso vuelvo a repetir, el interrogatorio duro usted lo está viendo hoy con los prisioneros que tiene Estados Unidos en Guantánamo, los de Al Qaeda, esto no es un invento que va a seguir un solo ejército, se cometen errores sin ninguna duda, son los errores característicos de esta guerra, como son las víctimas, fíjese usted, se va a entender mucho mas claro si decimos, cuando se bombardeó Bagdad querían matar niños, ancianos, civiles?, no, no los querían matar, trataron, usaron la tecnología precisa y pese a todo murió gente, entonces eso es en ese tipo de guerra, pero en la guerra revolucionaria también se cometen errores, que la gente que lo critica, o critica a toda costa esto no lo va a entender nunca, pero el error es humano, no en vano se le llama guerra sucia, es una guerra sucia pero quien hace sucia esa guerra? la guerrilla, la subversión, ellos hacen sucia la guerra, porque por lo pronto como digo, no son un ejército regular, están mimetizados, hasta se disfrazan de curas, se disfrazan de militares, se disfrazan del hombre común de la calle, y las armas las llevan escondidas, los explosivos los llevan escondidos, como ocurre hoy en Israel. Periodista (la testigo): son características muy especiales entonces de esta lucha antisubversiva. Díaz Bessone: exacto. Periodista (la testigo): las cosas distintas del actuar del ejército son que la inteligencia es importante, los interrogatorios, los errores y las desapariciones son de la guerra antisubversiva. Díaz Bessone: no hay ninguna duda, es así, en otra guerra, en la guerra clásica las cosas son diferentes. Periodista (la testigo): que fue lo que los franceses enseñaron a ustedes. General Eduardo Albano Harguindeguy: lo que aprendimos nosotros, fundamentalmente primero nos enseñaron varios problemas referidos a la zonificación de zonas de operaciones, métodos de interrogación, tratamiento de prisioneros de guerra, la acción política para mejorar las condiciones ambientales de los lugares donde había guerrilla, en fin, todo lo que ustedes a lo largo de los años y durante el desarrollo de la guerra hicieron en Francia, lo bueno y lo que se puede considerar el horror, lo bueno y lo que puede ser una violación en algunos aspectos de la lucha de los respetos de los derechos humanos consagrados por Naciones Unidas, pero, una cosa era verlos con la luz del año 70 y con la luz del año 83, cuando nosotros terminamos, y otra es verlo ahora, cuando hay cárceles llenas de prisioneros de guerra que ni se sabe donde están, cuando se emplea cualquier método, cuando países incluyen en sus legislaciones la tortura. Periodista (la testigo): a quienes conoció usted personalmente de los asesores franceses. Harguindeguy: a los que mas recuerdo eran tres, y con el que mas contacto tuve, sobre todo porque se tradujo una amistad con él a través de una invitación que, yo estaba como alumno de la Escuela de Guerra uruguaya, y le propuse al Director del Instituto Militar de Estudios Superiores que pidiéramos que el ejército argentino les enviara oficiales y algún asesor francés a explicar al ejército uruguayo que era esta lucha contra la subversión, y fue una misión que la presidía el entonces Tte. Coronel Anaya, después comandante en jefe del Ejército, y un mayor Pedemonte hoy fallecido, y como oficial del ejército francés fue Bestrenque, yo los recibí en Montevideo todos esos días fueron huéspedes del ejército uruguayo, y yo que era el alumno de la Escuela de Guerra y oficial de Estado Mayor estaba con él todos los días, cuando volví a Buenos Aires seguí frecuentándolo a nivel social hasta que se fueron. Periodista (la testigo): era un buen técnico de la guerra antisubversiva. Harguindeguy: yo creo que sí, ha sido muy útil al ejército, se aprovechó para aprender lo que pasaba allá. Periodista (la testigo): otra aspecto muy importante en la batalla de Argel era la cuadriculación territorial, eso también. Harguindeguy: acá se puso, y en el 60 y algo, dividir el país en zonas, subzonas, áreas, subáreas, y toda la guerra se basó en esa división, fue muy beneficioso por los resultados, dificultoso para la conducción, porque al dispersar las fuerzas con las responsabilidades, cada uno se considera dueño del feudo, este pedazo es mío, este es tuyo, este es del otro, y se hace mucho mas difícil controlar por los niveles superiores la actividad de lucha contra la subversión, además en una lucha así desembozada, totalmente secreta, con todas las características que tenía, es muy fácil que miembros de la propia fuerza cometan actos que no hacían al desarrollo de la subversión, yo digo que los servicios de inteligencia del mundo, las policías de investigaciones del mundo, vienen siempre caminando por la cornisa, paso en falso que dan se caen al vacío, hay que tener mucha formación moral y profesional, para seguir caminando siempre sin caerse, sin entrar a cometer hechos aberrantes. Periodista (la testigo): se pueden producir errores, como abusos. Harguindeguy: pero la lucha en las ciudades es difícil, terriblemente difícil, usted va caminando por la calle Florida y se cruza con uno de frente que le roza el saco y es un guerrillero, y usted no lo sabe. Periodista (la testigo): por eso todo el mundo es sospechoso. Harguindeguy: todo el mundo es sospechoso, y en ese todo el mundo es sospechoso, son muchos los que son detenidos por las fuerzas legales y hasta que se comprueben que no son sospechosos sufren los efectos del desarrollo de la operación militar. Periodista (la testigo): por eso se cometían abusos. Harguindeguy: y además también como nosotros infiltramos a la subversión, la subversión se infiltra a nuestras fuerzas, tuvimos el caso de Sanidad, el Comando de Sanidad, un caso en la Armada, hubo muchos casos de infiltrados en las propias fuerzas, que han soportado las Fuerzas Armadas, eso es lo mas terrible, como se mimetizan dentro de la población esa es otra característica de Argelia, no tanto de Indochina. Periodista (la testigo): se arrepiente un poco de lo que ha pasado. Harguindeguy: si me arrepiento? no, yo lo que hicimos creo que era lo que correspondía hacer en ese momento del gobierno militar, si no lo hubiéramos hecho nuestro país hubiera caído en las garras de una izquierda política que no se hubiese diferenciado de la que en este momento tiene el señor Fidel Castro, creo que el Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada argentina deben decirle al pueblo argentino, nosotros los salvamos de ser un país marxista, así que de eso no tengo por que arrepentirme, me tengo que reconocer que cometimos errores, yo siempre dije mientras abogaba en los años que fui ministro, somos seres humanos si no cometiéramos errores seríamos dioses, que aburrido sería un país gobernado por los dioses”.-

Explica la testigo que en relación a las entrevistas “fueron hechas en la semana de elección de Néstor Kirchner, mayo de 2003, exactamente en esa semana, en la época Harguindeguy y Díaz Bessone eran libres, porque todavía estaban los indultos, fue en ese contexto”.-

Sobre el ámbito en que se realizaron las entrevistas “cuando empecé la investigación entonces la época era muy distinta de la actual, eso era 2003, estaban los indultos del presidente Menem, había las leyes de obediencia que se conoce aquí, eso significa que teóricamente los generales de la Junta Militar estaban libres, menos Bignone que estaba bajo arresto domicilio a causa del robo de los bebés que no era cubierto por las leyes de amnistía, cuando empecé a buscarlos no era fácil, me acuerdo que llamé al CELS en Buenos Aires y me dijeron no sabemos donde están, porque la única cosa que les molestaba a ellos eran los escraches, y se mudaban mucho porque tenían miedo de los escraches, así es que a Harguindeguy lo entrevisté en la casa que le había prestado un amigo que vivía en Nueva York, y eso quedaba cerca de este campo de concentración, Campo de Mayo, por ahí quedaba, entonces como hice, tuve mucha suerte le voy a contar exactamente como fue, nadie sabía donde estaba, nadie tenía el teléfono de ellos, nadie, y menos en la guía telefónica, entonces yo sabía que Díaz Bessone había sido presidente del Círculo Militar de Buenos Aires hasta el año 2000, que era un signo de su sentimiento y de su impunidad total, porque presidía el Círculo Militar, fue tal así que cuando el general Balza declara en el 95 y dice ‘es un delincuente’, lo que dije antes, Díaz Bessone lo echa del Círculo Militar, pudo pasar esto ¿no?, en 2003 no es mas presidente pero dije voy a llamar al Círculo Militar y ver que pasa, hablé no se quien me respondió, una mujer, le dije tengo una cita telefónica con Díaz Bessone lo que no era cierto, pero estaba Díaz Bessone y me lo pasó, y entonces había pensado en la manera de convencerlos de recibirme, lo que no era fácil, primero yo soy francesa entonces por supuesto el argumento de que yo sabía que los franceses tuvieron un papel importante, como ellos dicen fue un argumento importante, la segunda cosa que yo dije es que estaba muy preocupada por el terrorismo internacional, que ellos tenían una gran experiencia y que por favor que compartan esa experiencia, y resulta que Díaz Bessone no se, aceptó, y me dijo “la voy a recibir, no hay ningún problema”, y yo le dije “no tendrá el teléfono de Harguindeguy”, “si, si”, y me dio el teléfono de Harguindeguy, y llamé a Harguindeguy y después me dio el teléfono de Bignone, así fue que la semana que siguió me fui para Buenos Aires muy rápidamente, haciendo estas entrevistas; esas entrevistas se hicieron, Díaz Bessone en el Círculo Militar, donde lo filmé, se lo ve en el documental caminando así, era totalmente seguro él, Harguindeguy también, de su impunidad, la única cosa que lo molestaba aparte de los escraches era el hecho de que el juez Garzón había pedido, mandado orden de detención, en el caso de la operación Cóndor, y me acuerdo que Díaz Bessone me decía “me da pena”, porque estaba con su mujer cuando lo entrevisté en el Círculo Militar, “porque ahora no puedo ir mas a la playa en Uruguay, porque no se que puede pasar cuando paso la frontera”, entonces la entrevista a Harguindeguy se hizo en una casa privada donde él vivía, porque había sido escrachado poco antes, y la entrevista de Bignone se hizo en su domicilio donde él estaba bajo arresto domiciliario, y López Aufranc fue una casualidad total porque cuando consigo su teléfono me dijo mañana me voy para París, entonces organicé la entrevista en la Escuela Militar francesa, donde él estuvo de alumno durante dos años, entre el 57 y 59”.-

Sobre los acuerdos de colaboración entre el gobierno francés y el argentino “yo encontré el documento donde se firmó el acuerdo, secreto entre el ejército argentino y francés, eso lo encontré en los archivos de la Cancillería francesa, porque fue a través de la Cancillería que se hizo este acuerdo, encontré también aquí mismo en Buenos Aires, en la Escuela Militar, en la Escuela Superior de Guerra de Buenos Aires, en las revistas, todos los textos de las conferencias en español de los asesores franceses, un aspecto muy importante que los franceses siempre han subrayado mucho es la técnica de la cuadriculación territorial, eso es muy importante, como dividir el territorio en zonas, subzonas, etc, que hace que se activó tan bien entre comillas, cuando hay golpe aquí en marzo del 76 todo está listo, y va muy rápido todo, eso ya empezó desde los 60 la división territorial en todo el país, que hace que no hay ninguna parte del territorio que pueda escapar a los llamados grupos de tarea, muchos documentos que se pueden consultar en la biblioteca, porque no es nada secreto esto, se publicaba en la Revista Militar de aquí, de Argentina, también hay artículos sobre la importancia de la inteligencia, por supuesto nunca se habla de tortura, ni siquiera en los documentos de archivos en Francia, como dije antes nunca se utiliza la palabra tortura, pero la importancia del interrogatorio, entonces es una manera de decirlo pero eso es tortura al fin y al cabo, también hay artículos sobre esto de los franceses, y artículos publicados en revistas militares”.

La doctrina francesa era enseñada en la Escuela Superior de Guerra de la Argentina “López Aufranc lo explicó, él fue encargado de esto, muchos artículos en la revistas, muchas conferencias, de todo eso se habló en las entrevistas, fue un lugar clave para la enseñanza la Escuela Superior de Guerra, pero no solamente, la ESMA, la Escuela de la Marina también, en los distintos cuerpos del ejército argentino fue enseñada esta doctrina, y hay archivos que los utilizo en mi documental donde se ve a los franceses dictando clases a los alumnos oficiales en la Escuela Superior de Guerra de Buenos Aires”.-

Habla de un libro relacionado al tema “se llama “La Guerra Moderna” del coronel Trinquier que fue traducido aquí en el año 63 por la Editorial Rioplatense, que es una editorial militar, y lo volvieron a traducir en el año 75 otra edición, también fue utilizado este libro en muchas academias de guerra de los Estados Unidos, … este libro es muy importante porque por primera vez el coronel Trinquier utiliza argumentos que ahora sirven también en el caso de la lucha contra el terrorismo como dice Bush actualmente, el coronel Trinquier que dice, también utiliza Díaz Bessone este argumento, el coronel Trinquier dice los terroristas entre comillas, digo entre comillas porque como ustedes saben, todo el sistema que describe Díaz Bessone de los terroristas poniendo bombas no son los que desaparecieron en este país, son también estudiantes que no tienen que ver con esto, pero es una concepción así un poco ficticia, la realidad es completamente otra, pero Trinquier dice que el terrorista como no respeta las leyes de la guerra, no respeta el hecho traer un uniforme, porque es clandestino, se esconde, etc., como no respeta las leyes de la guerra hay que buscarle otro estatuto especial, el cual no los obliga a los militares a aplicarles las leyes de las convenciones de Ginebra, entonces se puede torturar, etc., porque está completamente aparte; Trinquier hace un libro sobre esto y justifica la tortura por este motivo, tuvo un papel muy importante, todo el mundo, Balza me lo comentó, todos leyeron el libro de Trinquier, y los libros de Larteguy, que es otro tipo, Jean Larteguy, que es un autor que vive todavía, que hizo mas bien son ficciones, pero totalmente con mucha fascinación por lo que ocurrió en Argentina, en Argelia e Indochina”.-

Sobre la posición del gobierno francés que por un lado recibe exiliados políticos y por otro expande la técnica de la guerra “el documental cuando salió, salió en dos cadenas francesas y ganó 5 premios, de los cuales uno que ese muy interesante que me fue dado por el Senado francés, y me acuerdo bien porque no lo creía, porque cuando salió el documental hubo una demanda de algunos diputados de hacer una comisión de investigación parlamentaria, para aclarar el papel de los franceses en la guerra sucia en Argentina o en otras partes del mundo, finalmente fue rechazada lo que no me sorprendió, pero lo que sí me sorprendió es que me dieran a mi este premio del mejor documental político del Senado, me fui para recibir el premio y uno de los senadores que me entregó el premio, que dice “me quedé totalmente emocionado por ese documental, y yo quisiera que Francia siga trabajando esta parte sucia de su historia, que es como la fachada oculta de la luna que tiene dos caras”, y termina diciendo “ojalá que lo hagamos para que Francia pueda reclamarse como el país de los Derechos Humanos”, se hizo un silencio en el Senado que siempre me acordaré de esto, porque él fue el único que tuvo la valentía de decir esto, porque o sino no pasó nada en Francia; bueno, mucha gente, yo me pasé meses en varias ciudades donde me pidieron pasar el documental y hablar, y hubo peticiones pero del poder político no pasó nada, es muy difícil entender por supuesto, lo que sí es cierto es que Francia tenía muchas colonias, a diferencia de Inglaterra por ejemplo que también era un imperio colonialista muy importante, pero después de la Segunda Guerra mundial finalmente dejaron la India sin hacer una guerra, en Francia tuvimos dos guerras, es increíble, una de 7 años en Indochina y después otra en Argelia, porque toda la clase política estaba convencida de que estas colonias eran francesas, y lo que pasa es que llega un momento que los militares franceses apoyados por el poder político que no quiere dejar las colonias, entran en una opción militar de lucha contra lo que ellos llaman terrorismo, que es como yo decía antes nada mas que un movimiento de liberación nacional totalmente legítimo, yo pienso que Vietnam no es un país francés, lo fue algunas decenas pero bueno, entran en esa lógica militar en la cual es lógico, la tortura es perfectamente lógica, en esta opción militar”.-

Otros aspectos relacionados con la incidencia de franceses radicados en Argentina “el papel de los integristas católicos franceses también fue muy importante aquí, le decía al principio que había relaciones desde los años 30 entre los integristas argentinos y franceses, y al final de los 50 llega aquí un señor que sigue viviendo acá, tiene 83 años, el padre Grasset se llama, que era un cura muy ligado a la OAS, el ejército secreto que luchó contra la independencia de Argelia, y terroristas por supuesto, mató a mucha gente, él era el guía espiritual de la OAS, llegó aquí para crear lo que se llamaba la Ciudad Católica, que está todavía en Francia por supuesto, y ligado a los sectores integristas aquí, hay que leer mi libro, pero bueno lo mas importante es que él creó la revista ‘El Verbo’ en Francia, y esta revista tuvo un papel muy importante en la batalla de Argel para convencer a los oficiales que la tortura se podía utilizar, con argumentos de la Inquisición española para sacar el espíritu malo, porque ese es un mundo aparte, para sacar el espíritu malo de los subversivos había que torturarlos, son argumentos de la Inquisición española, y ‘El Verbo’ sacó un artículo muy importante sobre la batalla de Argel, para justificar la tortura y calmar las inquietudes de algunos oficiales franceses que no querían utilizar la tortura, y este mismo artículo fue traducido al español y salió aquí en el 75 en la revista El Verbo, exactamente el mismo que salió en el 57 durante la guerra de Argelia, nada mas que se cambia el ejército francés por el ejército argentino, y el FLN por la subversión, todo eso para decir que lo que ocurrió aquí fue -a mi juiciotodo planificado desde mucho tiempo, todos los aspectos técnicos, la cuadriculación del territorio, la preparación mental y psicológica de los militares, la desaparición forzada, todo fue planificado, por eso me da pena ver, pero la imposición del modelo no justifica”.

De la misión militar francesa en la Argentina “fue instalada oficialmente en febrero del 60, el discurso que inauguró la misión fue el discurso sobre la guerra antisubversiva, … es una misión de asesores para capacitar en las técnicas de la guerra antisubversiva, … esta misión se queda hasta el año 80, en plena dictadura, los militares son escogidos por el Ministerio de la Defensa de mi país, … dentro de los oficiales franceses se escogen los que han desempeñado misiones de inteligencia durante la guerra de Argelia, se escoge especialmente a ellos porque son considerados como especialistas en la guerra antisubversiva, para mi son torturadores patentados por mi gobierno en aquella época”. Operaba en la sede del ejército argentino, en el edificio de Buenos Aires, en el octavo piso, “yo los entrevisté a ellos, a lo que todavía viven, y sus colegas, estaban al lado de Harguindeguy, Díaz Bessone, Bignone, que eran amigos en aquella época, eran pagados además por el ejército argentino, no por el ejército francés sino el ejército argentino, 800 dólares al mes en aquella época, en los 60, tenían que comprometerse en no salir de Argentina porque hay una nota muy interesante de la Cancillería francesa, donde uno de ellos se queja porque el Estado Mayor argentino no lo deja salir a Uruguay, a Chile, porque el Estado argentino no quiere que se sepa afuera que hay asesores extranjeros aquí en esta materia”.

Sobre la influencia en Latinoamérica de la teoría de la antisubversión “los mejores, entre comillas, alumnos de los franceses fueron los argentinos, por esas relaciones especiales que describí anteriormente desde los 30, etc., y a través de la influencia también de los integristas católicos, pero también la exportación de la doctrina francesa, así se llamó, en inglés French School de