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14may09


Relación de Bolivia y Perú, en caída libre


Las relaciones de Bolivia y Perú se encontraban el jueves en punto crítico, por primera vez en un siglo, tras fuegos de artillería verbal cruzados entre La Paz y Lima determinados por la orientación política polarizada de sus autoridades y con el omnipresente Chile tras bambalinas.

La crisis, que germinó en 2007 y brotó por temas comerciales un año después, estalló el fin de semana último, cuando el gobierno del presidente socialdemócrata Alan García concedió asilo a tres ex ministros incluidos en un proceso penal junto al ex presidente ultraliberal boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada (2002-03) por genocidio.

El presidente izquierdista de Bolivia, Evo Morales, consideró la decisión de Lima como un agravio, "una provocación" y pidió a su par peruano expulsar a los ex funcionarios bolivianos que, ante la proximidad de la apertura del juicio, en la Corte Suprema de Justicia, pusieron pies en polvorosa y se refugiaron en el único país limítrofe de Bolivia, que podía darles guarida, por la línea política de su gobierno.

Se trata de la ex ministra de Participación Popular, Mirtha Quevedo (liberal), de Hacienda, Jorge Torres Obleas, socialdemócrata como el mandatario peruano, y de su colega de Salud, Javier Tórrez Goitia (liberal), colaboradores de Sánchez de Lozada, refugiado en Estados Unidos después que una insurrección popular lo desalojó del poder en octubre de 2003.

Sánchez de Lozada es responsabilizado por la muerte, entre y setiembre y octubre de ese año, de 67 civiles, a manos de la fuerza pública y cuyos familiares y los de 400 heridos por bala, le han abierto proceso en la Corte Suprema de Bolivia.

Las rispideces entre los gobiernos de La Paz y Lima, que dieron pie a la crisis más aguda entre ambos países desde las tensiones provocadas de julio de 1909, cuando entró en disputa una pequeña porción de territorio en la frontera binacional de 1.024 km lineales, finalmente adicionado a la jurisdicción territorial peruana, parecían socavar una relación filial entre dos pueblos de historia y cultura comunes que, incluso, formaron parte del colonial Virreynato de Lima entre los siglos XV y XVIII. Y que en consorcio guerrearon contra Chile a fines del siglo XIX.

La historia binacional sólo consigna un episodio de desencuentro que data de 1845, cuando el general peruano Agustín Gamarra intentó invadir los Andes bolivianos, de donde fue repelido por las tropas del entonces presidente boliviano José Ballivián. Por cuestiones políticas principalmente.

"Estamos analizando seriamente estas actitudes del presidente Alan García y su gobierno que ponen en alto riesgo las relaciones diplomáticas con el gobierno y con el pueblo boliviano", sostuvo Morales en un encuentro con la prensa.

El mandatario boliviano volvió a definir el asilo concedido a ex ministros de Sánchez de Lozada como una "provocación" a Bolivia.

"Haremos las consultas correspondientes para ver seriamente esta provocación, la agresión del presidente Alan García hacia el pueblo boliviano, hacia los pueblos de Latinoamérica, hacia las instituciones defensoras de los derechos humanos (..) es una total provocación, una abierta agresión", deploró Morales., al tiempo de criticar la política de García por contravenir, según el líder boliviano, la legislación internacional sobre asilo político y, también, las leyes peruanas sobre la materia.

"Por eso, si Alan García no revisa estas actitudes agresivas, provocadoras, no finalmente a Evo Morales, no al Gobierno boliviano, sino al pueblo boliviano, ese pueblo que soportó una masacre, ese pueblo que soportó una pérdida de vidas", la relación bilateral se mantendrá en entredicho y la deriva, sostuvo.

Consultado sobre si la crisis de la relación boliviano peruana desembocaría en el retiro del embajador de La Paz en Lima, Franz Solano, Morales descartó tal extremo.

"No, eso es secundario. Sí hablamos que están en riesgo las relaciones diplomáticas entre Bolivia y Perú", aseveró.

En Lima, el canciller José García Belaúnde dijo que las declaraciones de Morales fueron una "reacción ante la masa y no fue una reacción que se espera de un Estado a otro Estado".

"De hecho, nosotros no hemos sido informados oficialmente por Bolivia" sobre el quebranto de la vinculación bilateral, agregó.

Oposición de contrarios, uno estatista químicamente puro y, el otro, libremercadista irredento, Morales y García se encuentran en las antípodas del continuo ideológico y, cada cual, ha llevado agua a su molino en el ámbito de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), cuando a esta unión aduanera le ha tocado negociar un tratado de libre comercio con Europa.

Morales defiende una negociación "bloque a bloque" entre la CAN (también integrada por Colombia y Ecuador) y la Unión Europea, mientras que García, más allá de los acuerdos alcanzados por los países signatarios de la CAN, en una reunión en 2008, en la ciudad boliviana de Tarija, se ha lanzado muto propio, lo mismo que Bogotá, a la firma de un tratado de libre comercio de corte bilateral.

En otro ámbito, Morales ha descartado en rotundo un tratado de libre comercio con Estados Unidos, en tanto que García, en el extremo opuesto, está a un paso de ponerlo en marcha.

Las diferencias que separan a uno y otro y que han planteado un jaque la relación bilateral, parecen signadas por la decimonónica guerra del Pacífico, que enfrentó a Bolivia, aliada de Perú, contra Chile.

Morales sostiene, a manera de denuncia, que García busca torpedear un diálogo sin precedentes entre La Paz y Santiago conducente a una solución a la secular mediterraneidad de Bolivia.

"Pero a partir del 22 de marzo de este año yo aclaré algo importante que me callé muchas veces: por qué el gobierno peruano ahora, en su segunda gestión, el señor Alan García, presenta una demanda ante (el tribunal internacional de) La Haya con relación al tema limítrofe con Chile. Si nos preguntamos por qué en su primera gestión de gobierno, en la década del '80, no presentó la demanda si quería defender el territorio peruano ante Chile", cuestionó.

Morales, que ha proclamado hasta el hartazgo su cercanía con el pueblo peruano y, tácitamente, su distonía con el gobierno de García, mantiene una estrecha relación con la presidenta socialista de Chile, Michelle Bachelet, a quien ha convencido de discutir, por primera vez, el encierro geográfico de Bolivia, hace 130 años por causa de la guerra que involucró a estos tres países.

Bolivia demanda a Chile, sin pausa ni resultado y desde 1904, cuando un tratado de paz y límites selló su encierro geográfico -entre las montañas andinas, en el oeste, y el Escudo Brasileño, en el este, y la Amazonia, en el límite septentrional y los meridionales contrafuertes cordilleranos- un paso soberano al Pacífico.

Bolivia perdió, en el enfrentamiento militar de 1879 a 1883 120.000 km2 de territorios y 400 km lineales de costa a manos de Chile, en tanto que Perú cedió su soberanía sobre el departamento del Tarapacá, que incluyó a las ahora norteñas regiones chilenas de Iquique y Arica.

El mandatario boliviano reprochó la demanda peruana a Chile, justo cuando en el país trasandino se alzan voces, por momentos rugientes, de apoyo popular a la causa marítima boliviana y hasta proyectos arquitectónicos, en las orillas de la ficción, para construir un túnel de 150 km entre el Ande boliviano y una isla artificial en el Pacífico chileno que no altere la continuidad territorial de longilíneo su vecino trasandino ni corte el límite con el sur de Perú.

Perú lleva a Chile a los estrados de La Haya por el dominio de100.000 km2 en el límite marítimo binacional, por donde Bolivia, intenta salir a ultramar.

"Yo escuché muchas propuestas, comentarios, análisis querían un corredor para Bolivia hacia el mar por la frontera de Chile y Perú. Otras propuestas, estos días, dicen que sería un túnel, algunos decían un puente, algunos una especie de una isla sobre el océano Pacífico, hay tantas propuestas, hemos creado una confianza de pueblo a pueblo, de gobierno a gobierno, de presidente a presidenta con Chile para resolver un tema histórico", se quejó Morales.

"Y cuando el presidente Alan García informa de estas tratativas, (que) ni tratativas oficiales son, sino propuestas, análisis, lo único que hace es demandar a Chile ante La Haya para perjudicar estas negociaciones Bolivia con Chile", aguijoneó.

El vuelco de la relación boliviano peruana, ininterrumpidamente sólida y filial, es inversamente proporcional a la vinculación boliviano chilena, erizada y enconada y hoy en aguas calmas.

[Fuente: ABI, La Paz, 14may09]

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